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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Antonio Gil de los Santos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_antonio_gil_de_los_santos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Antonio Gil de los Santos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La necesaria reforma de la gestión de la sanidad pública andaluza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/necesaria-reforma-gestion-publica-andaluza_132_3873393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/208eec85-890e-4c03-ae39-5171052a5d07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La necesaria reforma de la gestión de la sanidad pública andaluza"></p><p class="article-text">
        La crudeza de la crisis ha mermado no s&oacute;lo la situaci&oacute;n socio econ&oacute;mica de muchos andaluces y andaluzas, sino tambi&eacute;n su &aacute;nimo. Y me explico. Por una parte, tenemos la contundente reacci&oacute;n organizada y participada en defensa de aquellos derechos sociales que se vieron amenazados, por supuesto, pero por otro lado tenemos que pasado el tiempo se ha producido una desmovilizaci&oacute;n de estas mismas reivindicaciones y la subsiguiente normalizaci&oacute;n por buena parte de la sociedad del deterioro sufrido.
    </p><p class="article-text">
        Y es esta normalizaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n del quebranto a nuestro sector p&uacute;blico, a su desmantelamiento, lo que tiene que alertarnos del peligro que corremos a perder un Estado de Bienestar, que lejos de ser perfecto, era un digno punto alcanzado tras d&eacute;cadas de lucha y esfuerzo colectivo. La cada vez m&aacute;s generalizada percepci&oacute;n del deterioro, entre otras, de la calidad asistencial sanitaria p&uacute;blica y la espiral de desafecci&oacute;n de pacientes y profesionales con respecto a la confianza en un sistema sanitario p&uacute;blico es otro s&iacute;ntoma que debe llevarnos a una profunda reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pues <strong>es precisamente el sistema sanitario p&uacute;blico andaluz el que convertido en &uacute;ltima trinchera, como elemento de equidad y cohesi&oacute;n social, el que debe servirnos para guiar nuestras actuaciones hacia la recuperaci&oacute;n</strong> y nuevo blindaje de nuestros derechos constitucionales. En este caso, el derecho a la protecci&oacute;n de la salud recogido en el art. 43 de la CE.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que debemos considerar es que la aparente recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y la tambi&eacute;n aparente ausencia de secuelas que la crisis ha tenido sobre nosotros, no es real, o est&aacute; muy lejos de serlo. Por tanto, si tenemos intenci&oacute;n cierta de cambiar y mejorar la situaci&oacute;n actual, <strong>debemos salir del punto de no retorno de negar que la crisis no se ha trasladado v&iacute;a recortes y p&eacute;rdida de miles de profesionales sanitarios.</strong> El maquillaje de las listas de espera, o el uso de las fusiones hospitalarias o las Unidades de Gesti&oacute;n Cl&iacute;nica para camuflar por raz&oacute;n de una gesti&oacute;n m&aacute;s eficiente no pueden ocultar un sistema colapsado.
    </p><p class="article-text">
        El escape de una parte de la poblaci&oacute;n que puede permit&iacute;rselo hacia sistemas de aseguramiento privado -crecimiento a raz&oacute;n de un 4% anual de la suscripci&oacute;n en seguros sanitarios privados en nuestra regi&oacute;n-, y el aumento de los conciertos del Servicio Andaluz de Salud con cl&iacute;nicas privadas, as&iacute; lo evidencian. Es esa p&eacute;rdida de confianza en la capacidad del sistema p&uacute;blico de mantener una asistencia de calidad, esa desafecci&oacute;n, la que nos debe conducir a una serie de reformas urgentes para sellar las fugas principales del sistema. Transmutar nuestro &aacute;nimo de la resignaci&oacute;n a la acci&oacute;n. Reconocer el deterioro y trabajar para recomponerlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y hacia donde deben ir dirigidas esas reformas? Precisamente hacia la reformulaci&oacute;n de aquellos instrumentos que han servido o se han usado para ocultarnos la verdad y para poner mayor presi&oacute;n -ya insostenible- sobre los profesionales sanitarios. Esto es, la gesti&oacute;n cl&iacute;nica. Hay que reformular, entre otras cuestiones, que todo el sistema orbite en torno a objetivos de productividad puramente economicistas, con evaluaciones dentro y no fuera de las UGC; un sistema que recompensa la incierta consigna de &ldquo;hacer m&aacute;s con menos&rdquo; sin considerar otros factores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La b&uacute;squeda de la excelencia en la escasez, y no en la mejora, es un error.</strong> Se ha de mover el eje de coordenadas desde un contraproducente e ineficaz celo en coartar el uso de los recursos, hacia un eje que les imprima valor. El implicar a los profesionales sanitarios en la gesti&oacute;n no desde el enfoque de que usar cuantos menos recursos es mejor, sino en hacerles part&iacute;cipes de modelos que propicien usarlos de una manera que consiga sacarles el m&aacute;ximo potencial.
    </p><p class="article-text">
        Las UGC, focalizadas en extremo en el ahorro, despojadas ya de buena parte de su cr&eacute;dito y credibilidad, han de dejar paso a un nuevo sistema de gesti&oacute;n centrado en el valor. Buscar un nuevo modelo de gesti&oacute;n en el que todas las responsabilidades de los miembros que conformen los equipos multidisciplinares con funciones en toma de decisiones, de control y uso de recursos, sean designadas de forma democr&aacute;tica y participada; y que sean unidades con autonom&iacute;a real de gesti&oacute;n y no meros organismos que repliquen los recortes del contrato programa. Tiene que existir, a su vez, otra capa que audite externamente la actuaci&oacute;n de estas nuevas formas de organizaci&oacute;n, con participaci&oacute;n sine qua non de pacientes y ciudadan&iacute;a en general.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello <strong>ha de ser debatido y refrendado parlamentariamente mediante una nueva ley de gesti&oacute;n cl&iacute;nica,</strong> en la que toda planificaci&oacute;n hospitalaria y de AP tiene que responder a causa fundada y programada con tiempo suficiente para evitar improvisaciones, en el que los protocolos respondan a evidencia cient&iacute;fica y no a una contabilidad de costes, y cuya funci&oacute;n sea el maximizar los valores agregados de las distintas especialidades y no adelgazar sus componentes. 
    </p><p class="article-text">
        Con esta reforma necesaria evitaremos que caiga la &uacute;ltima trinchera, y con su ca&iacute;da, el sistema que cohesiona nuestra sociedad. De lo contrario, se ensanchar&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s si cabe la brecha entre ricos y pobres, dinamitando los cimientos de la igualdad de oportunidades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gil de los Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/necesaria-reforma-gestion-publica-andaluza_132_3873393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Aug 2016 15:35:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La necesaria reforma de la gestión de la sanidad pública andaluza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Sanidad,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los intocables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/intocables_132_4051486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la naturaleza todo ecosistema se basa en el equilibrio de los elementos que lo conforman, que son, adem&aacute;s, interdependientes entre s&iacute;. Si ese equilibrio se perturba de forma considerable y llega a romperse, la pervivencia del propio ecosistema queda comprometida.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones que se dan entre sus elementos son de muy diverso tipo: ya sean, entre otras, sin&eacute;rgicas, simbi&oacute;ticas o parasitarias. Mas estas relaciones tan heterog&eacute;neas se conducen en un equilibrio de fuerzas balanceadas, en una continua armon&iacute;a bajo un engranaje de poleas biol&oacute;gicas compensadoras y descompensadoras.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad tambi&eacute;n puede explicarse a trav&eacute;s de un sistema con diferentes elementos, en el que se circunscriben diferentes relaciones. A lo largo de su historia, la humanidad ha evolucionado siempre, relacion&aacute;ndose tanto con su entorno como internamente, respondiendo estas concomitancias a diferente naturaleza. Y es, de nuevo, la correlaci&oacute;n de fuerzas la que encadena un relato de conceptos tales como justicia, toma de decisiones, reparto de recursos, etc&eacute;tera, d&aacute;ndose en las sociedades modernas no s&oacute;lo espacios competitivos sino tambi&eacute;n solidarios.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta clave es: &iquest;hemos sabido como sociedad alcanzar ese equilibrio?
    </p><p class="article-text">
        Y el tipo de respuesta que obtengamos en funci&oacute;n de donde provenga es de por s&iacute; significativo. Porque a lo largo de la historia, la voz que fue relatando estos equilibrios u ordenes de las cosas ha sido proyectada desde unas &eacute;lites privilegiadas que, usando todo su poder de recursos y de los medios de comunicaci&oacute;n a su alcance en cada &eacute;poca, han ido urdiendo una realidad particular y no colectiva. Por tanto, la construcci&oacute;n de equilibrio dejaba a la gran mayor&iacute;a de los agentes sociales fuera del espacio min&uacute;sculo que han ido representando emperadores, clero, reyes, colonizadores, dictadores, gobiernos democr&aacute;ticos o grandes multinacionales.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones que se han dado, y que se siguen dando, entre esas &eacute;lites encaramadas a una posici&oacute;n de fuerza y el resto de la sociedad, mayoritaria, como os pod&eacute;is imaginar y siguiendo el s&iacute;mil ecologista, han distado mucho de ser una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica y han estado m&aacute;s cercanas a una posici&oacute;n en el que el peso del trabajo se cargaba sobre los hombros de los m&aacute;s d&eacute;biles, mientras los beneficios quedaban en el lado poderoso de la balanza.
    </p><p class="article-text">
        Esta mayor&iacute;a social ha transitado desde un origen de total subordinaci&oacute;n en &eacute;poca de reyes ungidos hasta la actual, donde el poder recae en una oligarqu&iacute;a pol&iacute;tico-econ&oacute;mica, pasando por los peque&ntilde;os avances con la creaci&oacute;n de la seguridad social a finales del siglo XIX. El equilibrio del ecosistema en nuestras generaciones pasadas ha brillado por su ausencia, adapt&aacute;ndonos tambi&eacute;n muy mal en el impacto que hemos tenido con los recursos de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        El Estado de Bienestar fue un espejismo que pronto personajes como Friedman y sus Chicago Boys se encargaron de descabalgar para dar paso a un neoliberalismo cruento que lleg&oacute; a desencadenar guerras en Am&eacute;rica Latina y acabar con sus gobiernos democr&aacute;ticos. Ese hipercapitalismo fuera de control, que no s&oacute;lo ha ido deteriorando condiciones laborales y desmantelando lo p&uacute;blico, sino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha ido expulsando del sistema a millones de personas. Lo conquistado durante m&aacute;s de un siglo para estrechar la enorme brecha&nbsp; social ha sido dinamitado en apenas treinta a&ntilde;os, aunque cada pa&iacute;s lo haya experimentado a un ritmo distinto. Mientras en Espa&ntilde;a el r&eacute;gimen democr&aacute;tico empezaba a andar en los a&ntilde;os de La Movida, el Thatcherismo (asesorado por la escuela de Chicago tras su experiencia en Am&eacute;rica latina) hac&iacute;a de las suyas. No tardar&iacute;a mucho en extenderse globalmente como una plaga.
    </p><h3 class="article-text">La clave, en el sistema impositivo</h3><p class="article-text">
        El sistema no ha dejado en ning&uacute;n momento de estar desequilibrado, desde el momento en el que la toma de decisiones parte de una &eacute;lite y no desde una mayor&iacute;a social. Pero ha sido en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os de pol&iacute;tica austericida (basada en falsos postulados) cuando el desapego hacia aquellos que menos tienen y la impunidad internacional (para&iacute;sos fiscales) ha consentido que la situaci&oacute;n haya llegado a un punto de no retorno, acabando con ese Estado de Bienestar que comenz&aacute;bamos a vislumbrar. En Europa y antes en Am&eacute;rica Latina, con la complicidad de los &oacute;rganos institucionales y el sistema financiero, han detra&iacute;do de la ecuaci&oacute;n de la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa (tanto en sus canales competitivos como solidarios) la capa fundamental en la que ha de sustentarse, y que no es otra que un sistema impositivo progresista. 
    </p><p class="article-text">
        El se&ntilde;or Friedman y sus Chicago Boys dise&ntilde;aron un plan para, vali&eacute;ndose de los soportes de poder de las oligarqu&iacute;as, desmantelar los servicios creados por el Estado del Bienestar y derivarlos a para&iacute;sos fiscales, donde estos recursos no tributaran. Para ello, deb&iacute;an desmantelar primero los servicios p&uacute;blicos hacia un sistema privado, m&aacute;s opaco, para mediante argucias legales y convenios internacionales trasladar los beneficios hacia cuentas en para&iacute;sos fiscales, donde no tributan o lo hacen a unos porcentajes anecd&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Casos recientes como el esc&aacute;ndalo de los papeles de Panam&aacute; han revelado c&oacute;mo las pol&iacute;ticas de recortes que quedaban justificadas porque nuestro sistema fiscal no recaudaba suficiente dinero como para sostener el nivel de servicios p&uacute;blicos, se han desmontado por cuanto la evasi&oacute;n fiscal era la raz&oacute;n real que justificara ese desmantelamiento de lo p&uacute;blico. El<em> modus operandi</em> de privatizar para terminar desfalcando es un trazo recurrente que puede investigarse en varios pa&iacute;ses desde que la infame pol&iacute;tica neoliberal se llevase a la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer para reconducir el sistema?
    </p><p class="article-text">
        Tal como ha sucedido a ra&iacute;z del hartazgo pol&iacute;tico y la llegada de las mayor&iacute;as sociales a las instituciones, se deben recorrer caminos similares para democratizar la econom&iacute;a y acabar con los convenios internacionales que permiten el desfalco de los recursos p&uacute;blicos. Y para ello, hay que poner los medios necesarios para acabar con la impunidad de los que evaden sus impuestos, que son adem&aacute;s los que m&aacute;s tienen, y que de forma negligente atentan contra el sostenimiento de todo el sistema. Acabar con los que se creen intocables. Y recuperar el equilibrio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gil de los Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/intocables_132_4051486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Apr 2016 18:23:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los intocables]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impuestos,Economía,Paraísos fiscales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia una mayor competencia en la industria farmacéutica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/mayor-competencia-industria-farmaceutica_132_4238308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea89e0ea-bffb-4ebd-94e9-b5da97d4c699_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una mayor competencia en la industria farmacéutica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Más allá de la polémica por las "subastas" de medicamentos, el debate sobre la política farmacéutica en el SNS y en el SAS es mucho más amplio y profundo"</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a los precios de los medicamentos son precios &ldquo;intervenidos&rdquo; en cuanto que son regulados por el Estado (el Ministerio de Sanidad), que fija el precio de venta de laboratorio, el margen del almac&eacute;n distribuidor, y el margen de la oficina de farmacia, para llegar as&iacute; al precio de venta al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Las llamadas &ldquo;subastas&rdquo; de medicamentos son el mecanismo por el que el Sistema Andaluz de Salud (SAS) selecciona el medicamento a dispensar por las oficinas de farmacia cuando es prescrito por un m&eacute;dico del Sistema Sanitario P&uacute;blico de Andaluc&iacute;a (SSPA) como principio activo (esto es, como medicamento gen&eacute;rico, no una marca comercial). Por tanto, afecta s&oacute;lo a los gen&eacute;ricos, no a todos los medicamentos. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el 1 de enero de 2016, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2016 establece que cuando la prescripci&oacute;n se realice por principio activo, el farmac&eacute;utico dispensar&aacute; &ldquo;el medicamento de precio m&aacute;s bajo de su agrupaci&oacute;n homog&eacute;nea&rdquo;, sea &eacute;ste gen&eacute;rico o de marca. Esto permitir&iacute;a, si el SAS convoca nuevos procedimientos de selecci&oacute;n, que los laboratorios que tienen la marca registrada compitieran con los de gen&eacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de las &ldquo;subastas&rdquo;, la dispensaci&oacute;n de los medicamentos prescritos como principio activo (gen&eacute;ricos) funcionaba as&iacute;: el m&eacute;dico prescrib&iacute;a el principio activo, supongamos que omeprazol, el paciente acud&iacute;a a la farmacia, y de entre los m&uacute;ltiples preparados de omeprazol autorizados por la AEMPS (Agencia Espa&ntilde;ola de Medicamentos y Productos Sanitarios), el farmac&eacute;utico le entregaba el que &eacute;l (el farmac&eacute;utico) consideraba oportuno; pod&iacute;a ser aquel omeprazol por el que obtiene una mayor bonificaci&oacute;n del laboratorio (bonificaci&oacute;n del tipo de un envase por cada x vendidos). El beneficio del farmac&eacute;utico no se trasladaba al paciente, que segu&iacute;a pagando la aportaci&oacute;n que le correspond&iacute;a, ni a la Administraci&oacute;n, que pagaba a la oficina de farmacia el precio fijado a nivel estatal (deducida la aportaci&oacute;n del paciente).
    </p><p class="article-text">
        Si el paciente volv&iacute;a un mes despu&eacute;s por su omeprazol pod&iacute;a ocurrir que el mismo farmac&eacute;utico le entregara el omeprazol de otro laboratorio (envase distinto, probablemente).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; pretende el SAS?</h3><p class="article-text">
        El SAS pretende, cuando haya una prescripci&oacute;n de un medicamento gen&eacute;rico, que no sea el farmac&eacute;utico quien elija a su conveniencia qu&eacute; medicamento le entrega, sino la propia Administraci&oacute;n. Y para ello convoca una especie de concurso mediante el cual selecciona, por un periodo de tiempo (dos a&ntilde;os ha sido hasta ahora), para cada principio activo y presentaci&oacute;n (omeprazol 20 mg., 28 c&aacute;psulas, siguiendo con el ejemplo) al laboratorio cuyo preparado deben entregar todas las oficinas de farmacia a todos los pacientes que acudan con una receta del SAS de omeprazol 20 mg., 28 c&aacute;psulas.
    </p><p class="article-text">
        Este procedimiento est&aacute; previsto en la Ley de Farmacia de Andaluc&iacute;a, modificada en 2011 para eso, y es un resquicio legal para que el sistema p&uacute;blico obtenga alg&uacute;n beneficio de esa selecci&oacute;n: convocar ese concurso y seleccionar al laboratorio que ofrezca la mayor cantidad por unidad dispensada con cargo al SAS. Esa cantidad no es un descuento, sino que es un ingreso a la Junta de Andaluc&iacute;a. El Ministerio de Sanidad se opuso alegando que la Comunidad Aut&oacute;noma no era competente para ello mediante recursos de inconstitucionalidad y contencioso-administrativos. A falta de un pronunciamiento definitivo del Tribunal Constitucional, las &ldquo;subastas&rdquo; se han seguido celebrando. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde van los ingresos por medicamentos gen&eacute;ricos seleccionados? El presupuesto del SAS, como cualquier ente p&uacute;blico, se conforma con ingresos y gastos. Los ingresos han procedido tradicionalmente de los impuestos recaudados, la asistencia sanitaria prestada a terceros obligados al pago (es el caso de los pacientes privados) y, desde hace unos a&ntilde;os, tambi&eacute;n de la selecci&oacute;n de medicamentos. Para 2015 el propio SAS calcula en unos 120 millones de euros los ingresos derivados de la selecci&oacute;n de medicamentos.
    </p><p class="article-text">
        Los pacientes no son perjudicados por la &ldquo;subastas&rdquo; del SAS. Es un argumento falaz y demag&oacute;gico el que afirma que los pacientes andaluces no tienen acceso a las prestaciones del SNS como el resto de espa&ntilde;oles. Al paciente que se le prescribe, siguiendo con el ejemplo, 28 c&aacute;psulas de 20 mg. de omeprazol en Andaluc&iacute;a, el sistema p&uacute;blico se lo facilita a trav&eacute;s de una oficina de farmacia y le financia la misma proporci&oacute;n del precio del medicamento omeprazol c&aacute;psulas de 20 mg. que en Madrid. La &uacute;nica diferencia est&aacute; en qui&eacute;n elige de qu&eacute; laboratorio es el omeprazol que vende al paciente &iquest;El farmac&eacute;utico o la Administraci&oacute;n? &iquest;Es leg&iacute;timo que sea la Administraci&oacute;n, siempre mediante un procedimiento p&uacute;blico, transparente y objetivo, si eso contribuye a la sostenibilidad financiera del sistema sanitario p&uacute;blico? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n: los pacientes se van a beneficiar en que durante un tiempo no va a haber un cambio continuo de envases, seg&uacute;n las preferencias del farmac&eacute;utico. S&oacute;lo si hubiera desabastecimientos reales de todos los gen&eacute;ricos de todos los laboratorios se ver&iacute;an perjudicados los pacientes. Esto podr&iacute;a ocurrir si la &ldquo;subasta&rdquo; con un &uacute;nico proveedor se estableciera para toda Espa&ntilde;a, y fallara; el resto de laboratorios podr&iacute;a no estar en disposici&oacute;n de suministrar ese medicamento.
    </p><h3 class="article-text">El efecto de las &ldquo;subastas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A nivel estatal, el Ministerio de Sanidad, deber&iacute;a llevar a cabo procedimientos que introdujeran mecanismos de competencia real entre laboratorios para establecer los precios de medicamentos gen&eacute;ricos para el Sistema Nacional de Salud (SNS); estos procedimientos deber&iacute;an asegurar tambi&eacute;n la capacidad de producci&oacute;n de los laboratorios para evitar posibles desabastecimientos. Estas medidas de racionalizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico beneficiar&iacute;an as&iacute; a todas las comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de las &ldquo;subastas&rdquo; en la comunidad aut&oacute;noma de Andaluc&iacute;a, aunque ha sido menor de lo esperado inicialmente por el SAS, no deber&iacute;a despreciarse: 120 millones de euros, 20.000 millones de las antiguas pesetas, son el 7 % del gasto del SAS en recetas m&eacute;dicas. Esto es una medida puntual, limitada, pero contribuye a aliviar un poco los problemas de financiaci&oacute;n del SAS. Este &ldquo;ahorro&rdquo; v&iacute;a incremento de ingresos del SAS por la selecci&oacute;n de medicamentos no debe suponer en ning&uacute;n caso una p&eacute;rdida de calidad en el tratamiento que se ofrece a los pacientes. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los desabastecimientos de medicamentos no son frecuentes en nuestro sistema sanitario, pero los hay: de medicamentos seleccionados por el SAS, y de otros medicamentos. Hay un procedimiento de notificaci&oacute;n del laboratorio fabricante o distribuidor a la AEMPS, y de comunicaci&oacute;n de &eacute;sta a los servicios auton&oacute;micos de salud, para que adopten medidas que garanticen la correcta asistencia a los pacientes.
    </p><p class="article-text">
        Circulan afirmaciones y comentarios en determinados &aacute;mbitos, tanto sanitarios como no sanitarios, cuestionando la &ldquo;calidad&rdquo; de los gen&eacute;ricos en comparaci&oacute;n con la del medicamento original (la &ldquo;marca&rdquo;). As&iacute; se dice a veces que es porque tienen hasta un 20 % menos de principio activo, o que es por el excipiente, o por la biodisponibilidad. Entendemos que si la Agencia Espa&ntilde;ola de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que son los organismos competentes, los autoriza tras un procedimiento de evaluaci&oacute;n, est&aacute; garantizando la calidad debida. Ser&iacute;a positivo que el Ministerio de Sanidad, de quien depende la AEMPS aclarase estas cuestiones, de modo que los profesionales y la ciudadan&iacute;a en general tengan toda la informaci&oacute;n en un lenguaje comprensible y riguroso.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la pol&eacute;mica por las &ldquo;subastas&rdquo; de medicamentos, el debate sobre la pol&iacute;tica farmac&eacute;utica en el SNS y en el SAS es mucho m&aacute;s amplio y profundo. Adem&aacute;s del alcance estatal en lo que corresponda, dado que esta materia es, en lo sustancial, competencia del Estado, este debate deber&iacute;an contemplar, entre otras, las pol&iacute;ticas efectivas de uso racional del medicamento, tanto en Atenci&oacute;n Primaria como en hospitales, y de precios para el SNS.
    </p><p class="article-text">
        Desde los derechos de patentes (&iquest;c&oacute;mo les afectar&aacute; el TTIP, si se aprueba?), pasando por los precios de los medicamentos en el SNS y los mecanismos de competencia real entre proveedores, el desarrollo de gu&iacute;as de referencia en hospitales consensuadas por los profesionales, la potenciaci&oacute;n de las Agencias de Evaluaci&oacute;n de Tecnolog&iacute;as Sanitarias y de los Informes de Posicionamiento Terap&eacute;utico (IPT&rsquo;s), el uso de alternativas farmacoterap&eacute;uticas m&aacute;s eficientes, y abrir un debate sobre una nueva &eacute;tica de la prescripci&oacute;n que contribuya a la sostenibilidad del sistema sanitario p&uacute;blico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gil de los Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/mayor-competencia-industria-farmaceutica_132_4238308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2016 20:58:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia una mayor competencia en la industria farmacéutica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Salud,Subasta medicamentos,Farmacias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asaltar los cielos... empezando con la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/asaltar-cielos-empezando-vivienda_132_2364847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No es la primera vez ni será la última que la gente protagonice un cambio de rumbo en la historia. Y estos cambios suelen venir después de amplios periodos de opresión y oscurantismo.</p></div><p class="article-text">
        Se dice que los japoneses no conocen la palabra &ldquo;crisis&rdquo; en el mismo sentido negativo que la entendemos en los pa&iacute;ses occidentales. Esta palabra, en cambio, les evoca un mundo de oportunidades, de empezar algo nuevo, de construir una nueva realidad. No voy, ni mucho menos, a rebajar el drama de lo que ha supuesto la &ldquo;crisis&rdquo; en el mundo occidental en general, y en Espa&ntilde;a en particular. Estamos viviendo la que posiblemente sea una de las d&eacute;cadas m&aacute;s negras de la historia reciente. Y lo peor es que ha sido una situaci&oacute;n a la que no hemos llegado por una gran guerra o por un gran cataclismo, si no por la ambici&oacute;n desmedida de unos cuantos y por los objetivos claramente antisociales de una &eacute;lite que ha sabido imponer sus criterios a nivel planetario.
    </p><p class="article-text">
        Pero las l&aacute;grimas vertidas por este drama no debe nublarnos la vista. La ciudadan&iacute;a, azuzada por la amenaza galopante de perder derechos que cre&iacute;an consolidados, termin&oacute; organiz&aacute;ndose en movimientos pol&iacute;ticos que est&aacute;n llevando a las instituciones otra forma de ver las cosas. El cambio de siglo lo estamos propiciando realmente ahora y se est&aacute; vehiculando con un movimiento de abajo a arriba. Es ahora cuando se debe acabar con la manera de hacer fraguada a lo largo del Siglo XX y tomar conciencia de la oportunidad hist&oacute;rica para construir lo que representar&aacute; el Siglo XXI. Nos situamos ante el gran reto de construir no solo un nuevo modelo econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n un nuevo modelo social basado en la solidaridad, la equidad y la sostenibilidad.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez ni ser&aacute; la &uacute;ltima que la gente protagonice un cambio de rumbo en la historia. Y estos cambios suelen venir despu&eacute;s de amplios periodos de opresi&oacute;n y oscurantismo. Es cierto que cuando hablamos de derechos sociales ocurre que, en muchas ocasiones, nos trasladamos al &aacute;mbito de lo sentimental y los argumentos se esgrimen apuntalados en consideraciones subjetivas. Por eso, los datos a veces nos ayudan a situar el estado de una cuesti&oacute;n. Si hablamos del derecho a la vivienda, no est&aacute; de m&aacute;s recordar que Eurostat sit&uacute;a a Andaluc&iacute;a como la comunidad que lidera la pobreza en Espa&ntilde;a, con un 38,6% de su poblaci&oacute;n sin los recursos m&iacute;nimos. O que desde el a&ntilde;o 2007 se han ejecutado cerca de 90.000 desahucios. Una situaci&oacute;n que se complica si hablamos de los ingresos, puesto que el 18 % de los hogares andaluces no percibe ninguna renta.
    </p><p class="article-text">
        Esas cifras esconden realidades dram&aacute;ticas de miles de personas que simplemente no tienen nada. El vac&iacute;o m&aacute;s absoluto dentro de la sociedad de la opulencia. &iquest;Qu&eacute; futuro le podemos ofrecer a quienes lo &uacute;nico que les queda es un presente m&iacute;sero y sin otra perspectiva que m&aacute;s pobreza? Esa es la fuerza del mensaje de quienes nos hemos arremangado para empezar a construir este nuevo Siglo XXI. Nuevos partidos hemos surgido no solo del descontento y del cabreo, sino de la percepci&oacute;n de que hay que rescatar las instituciones, desalojarlas de quienes han hecho posible un Siglo XX donde se ha gobernado bajo el amparo de leyes injustas. Adem&aacute;s de propiciar un modelo econ&oacute;mico basado en el crecimiento a toda costa, a costa de la gesti&oacute;n irracional de los recursos o la dignidad de las personas.
    </p><p class="article-text">
        En ese tr&aacute;nsito, como una broma cruel, se han creado marcos legales que consagraban los derechos de la ciudadan&iacute;a. Desde la Constituci&oacute;n hasta todo el desarrollo normativo posterior, nos encontramos con una amplia estructura construida, a priori, para defender los sacrosantos derechos sociales, entre ellos el de la vivienda. Y lo menciono, porque mientras sobre el papel se defend&iacute;a el derecho de todas las personas a un lugar digno en el que vivir, en la pr&aacute;ctica la vivienda se ha convertido en un bien mercantil en el que prevalece el inter&eacute;s sobre su venta y los beneficios que pueda generar, antes que garantizar la habitabilidad con dignidad para una familia.
    </p><p class="article-text">
        La historia nos demuestra que una sociedad no avanza si se act&uacute;a contra su propia gente. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os del capitalismo salvaje, del neoliberalismo, han desembocado en modelos econ&oacute;micos insostenibles y, lo que es peor, absolutamente insolidarios. Un modelo en el que la vivienda se ha mercantilizado hasta niveles insoportables para una sociedad como la nuestra, que se ha visto agravado por la dur&iacute;sima crisis que se ha cebado con todas las capas sociales, empobreciendo m&aacute;s a los que menos ten&iacute;an, pero tambi&eacute;n arrastrando a niveles de pobreza a clases medias que no han podido hacer frente a tantos a&ntilde;os de aniquilaci&oacute;n de la econom&iacute;a. La gente que se siente oprimida acaba por levantarse y por defender con u&ntilde;as y dientes sus derechos ante quienes intentan usurp&aacute;rselos.
    </p><p class="article-text">
        Frente a eso, estamos quienes queremos empezar a construir un nuevo modelo social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico en el que se hable de rescate ciudadano y no de rescatar bancos. De medidas y leyes que trasciendan un modelo caduco para empezar a construir un sistema en que lo social y el inter&eacute;s com&uacute;n est&eacute; por encima del inter&eacute;s de una minor&iacute;a privilegiada. Y lo tenemos que hacer a trav&eacute;s de la voz de la gente, para as&iacute; recuperar las instituciones y ponerlas al servicio de la mayor&iacute;a social. Debemos trabajar para alcanzar ese Renacimiento, esa nueva sociedad abierta y plural que nos saque de esta nueva D&eacute;cada Ominosa en la que nos han querido enclaustrar. Desprendernos de la mordaza de esp&iacute;ritu que nos imped&iacute;a aspirar a una sociedad mejor y m&aacute;s justa.
    </p><p class="article-text">
        No es un trabajo f&aacute;cil y para empezar, lo primero ha sido saber cu&aacute;l es el estado real de la vivienda en nuestra comunidad. Desde el grupo parlamentario Podemos Andaluc&iacute;a llevamos meses trabajando en este an&aacute;lisis cuya conclusi&oacute;n, por otra parte nada sorprendente, es la mala gesti&oacute;n que se ha realizado del parque p&uacute;blico de vivienda. &iquest;C&oacute;mo es posible que una administraci&oacute;n permita que haya viviendas p&uacute;blicas vac&iacute;as mientras hay familias en la calle? Esta es una de las situaciones absurdas con la que nos toca lidiar en el d&iacute;a a d&iacute;a en Andaluc&iacute;a. Una situaci&oacute;n avalada por procesos burocr&aacute;ticos complej&iacute;simos que los convierten en una tortura m&aacute;s que en una salvaci&oacute;n. Miles de familias andaluzas padecen en la calle, con casas vac&iacute;as sin usar que permanecen como activos muertos en el balance de entidades financieras, sin vida en ellas, que es su verdadera raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo absurdo existencialista hace necesario que volvamos sobre nuestros pasos y empecemos a considerar la vivienda como un derecho por encima de su catalogaci&oacute;n mercantilista. Las administraciones, con una legislaci&oacute;n del lado de la banca, han consentido que las entidades financieras convirtieran a la construcci&oacute;n en uno de sus ejes de inversi&oacute;n, y lo que es peor, han permitido que aplicaran condiciones abusivas a los clientes, incluso desoyendo las recomendaciones europeas. A pesar de todo, se han conseguido algunos cambios normativos que, de hecho, han permitido que la situaci&oacute;n empiece a revertir para ponerse del lado de la gente. En cualquier caso, lo poco que se ha avanzado ha acabado topando con el muro del Tribunal Constitucional. Todav&iacute;a falta mucho por hacer, especialmente en la lucha abierta para conseguir la daci&oacute;n en pago, de forma que entregando las llaves de la vivienda quede saldada la deuda con el banco. Hasta ahora un desahuciado se queda en la calle, sin vivienda y con una deuda de por vida que lo estigmatiza.
    </p><p class="article-text">
        Las entidades financieras y una normativa ambigua o inexistente han sido algunas de las claves de los problemas sufridos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Es el caso de las titulaciones hipotecarias. Una denominaci&oacute;n que esconde otro de los grandes fraudes de nuestro tiempo. Como siempre, la banca nunca pierde y si las hipotecas se han convertido en un elemento t&oacute;xico, lo mejor es quit&aacute;rselas de en medio y endos&aacute;rselas a otro. Con esta f&oacute;rmula, las entidades bancarias pueden agrupar hipotecas y convertirlas en un activo que pueden vender a una sociedad gestora. Es esa sociedad la que pasa a ser la titular de la hipoteca y eso se hace sin consentimiento de los hipotecados y sin que sea necesario que aparezca en el Registro de la Propiedad. Tan s&oacute;lo se recoge en unos archivos de la Comisi&oacute;n Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a los que es muy complejo acceder.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, muchos de quienes lean este art&iacute;culo tienen sus hipotecas titularizadas y ni siquiera lo saben. En estos casos su banco ya no es el acreedor, si no que lo es un fondo de inversi&oacute;n de esos denominados &ldquo;fondos buitres&rdquo;. En teor&iacute;a, por lo tanto,llegado el caso, la entidad financiera otorgadora del cr&eacute;dito original, no podr&iacute;a solicitar el desahucio, pues carecer&iacute;a del derecho leg&iacute;timo de reclamar la deuda. Sin embargo, seg&uacute;n datos oficiales, se han producido unos 600.000 lanzamientos de viviendas que ten&iacute;an hipotecas titularizadas en Espa&ntilde;a. O lo que es lo mismo, eran desahucios ilegales. Ha sido este a&ntilde;o cuando se ha producido la primera sentencia en la que un juez declaraba nulo un desahucio por este motivo. Una vez m&aacute;s, la judicatura va por delante de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Miles de familias han sufrido en primera piel la amarga derrota que supone sentirse expulsados de su propia casa. Les hicieron creer que era culpa suya, cuando en realidad fueron v&iacute;ctimas de una estafa financiera internacional. Otros muchos permanecen a&uacute;n en ellas, pero en condiciones de absoluta miseria, con los recortes auto impuestos para evitar que la factura de la luz crezca (de otra manera afrontar el pago de la factura es inasumible). Gente que pasa fr&iacute;o porque su sueldo no le da para pagar la calefacci&oacute;n. Esa nueva pobreza que es la energ&eacute;tica, ante la que se hace necesario actuar al igual que ya se est&aacute; haciendo en otros pa&iacute;ses como B&eacute;lgica, de forma que se garantice un m&iacute;nimo de suministros de agua y electricidad a toda familia, especialmente en los meses de invierno.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad en la que vivimos debe dar un giro de 180 grados. Se hace necesaria una Ley Integral de Vivienda, que nos permita transitar hacia un nuevo modelo en el que se apueste por dotarnos de un parque p&uacute;blico de vivienda con entidad suficiente para satisfacer las necesidades sociales y sobre el que se ejerza un control efectivo desde la Administraci&oacute;n, en el que se fomente el alquiler sobre la compra, en el que se impulse la rehabilitaci&oacute;n sobre la construcci&oacute;n y en la que, por supuesto, se reconozca el valor social de la vivienda haciendo efectivo el derecho recogido en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos el reto de construir un modelo pol&iacute;tico realmente representativo y democr&aacute;tico en el que las instituciones vuelvan a estar al servicio de la gente, protegiendo los derechos sociales y el inter&eacute;s com&uacute;n frente a la especulaci&oacute;n y la ambici&oacute;n desmedida de unos cuantos.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al principio, recupero la referencia al optimismo con el que los orientales se enfrentan a una crisis. Si ellos la ven como una oportunidad, esta va a ser la nuestra. Podemos hacer que cambien las viejas pol&iacute;ticas. Vamos a hacer posible el cambio de modelo productivo y social en este siglo. Debemos creer en nuestra capacidad colectiva de hacer frente a los problemas unidos. Las leyes no son inmutables, tan solo hace falta la legitimidad del voto para cambiarlas. Es el momento de que la gente tome las instituciones. Es el momento de so&ntilde;ar y de que los sue&ntilde;os se hagan realidad. Es el momento de tomar el cielo por asalto. Un asalto en el que los derechos sociales reconocidos por la Constituci&oacute;n van a ser nuestro ariete. Unos derechos que ser&aacute;n las armas para conquistar las almenas de la igualdad. Porque para llegar a lo m&aacute;s alto, debemos empezar por fortalecer a las bases sociales. Ha llegado el momento de nuestro gran reto, de nuestra oportunidad. Y el momento es ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gil de los Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/asaltar-cielos-empezando-vivienda_132_2364847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Nov 2015 19:09:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Asaltar los cielos... empezando con la vivienda]]></media:title>
    </item>
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