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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laia Rosich Solé]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laia_rosich_sole/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laia Rosich Solé]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Propuestas para sacarnos de encima la política machirula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propuestas-sacarnos-encima-politica-machirula_129_2724263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a36f1d98-8a21-4275-89ce-0e3bc092529e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Numerosas mujeres portan pancartas y banderas con proclamas feministas durante la manifestación convocada por el Sindicato de Estudiantes y su plataforma feminista (Libres y Combativas) para secundar la huelga del 8M, en la Puerta del Sol de Madrid."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si algo resulta evidente es que no hemos llegado aún al punto en que las mujeres puedan tener un rol realmente central en la política en estos niveles porque sigue habiendo un techo de cristal bien gordo</p><p class="subtitle">Resulta imprescindible tejer relaciones que nos empoderen a todas y así hacer que la política se base en formas diferentes de las que utiliza el sistema patriarcal</p><p class="subtitle">Históricamente, siempre que ha habido un conflicto de valores, han perdido los valores feministas, que se han visto minimizados o excusados</p></div><p class="article-text">
        La imagen del debate electoral de las elecciones generales de hace unas semanas hablaba por s&iacute; sola: cuatro t&iacute;os explicando por qu&eacute; ellos eran la mejor opci&oacute;n a la hora de gobernar el Estado espa&ntilde;ol. Si algo resulta evidente es que no hemos llegado a&uacute;n al punto en que las mujeres puedan tener un rol realmente central en la pol&iacute;tica en estos niveles porque sigue habiendo un techo de cristal bien gordo. Y esto es as&iacute; a pesar de que hay muchas personas que se preguntan si, por ejemplo, Arrimadas, Montero, D&iacute;az o S&aacute;enz de Santamar&iacute;a no habr&iacute;an sido mejores candidatas. La cuesti&oacute;n es que ellas no estaban en ese debate.
    </p><p class="article-text">
        Pero la feminizaci&oacute;n o &ldquo;feministizaci&oacute;n&rdquo; de la pol&iacute;tica no va de techos de cristal, sino mucho m&aacute;s all&aacute;. Va de cambiar las formas de hacer pol&iacute;tica para construir poder de otra manera y no simplemente llegando algunas mujeres a posiciones de visibilidad o &eacute;xito de forma individual. Como le dec&iacute;a Irantzu Varela a este ideal de mujer feminista liberal promulgado, por ejemplo, por Ciudadanos, &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=J2CSu8U7sYI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si nos alegramos por ti, cari!</a>&rdquo;. Pero agregaba con raz&oacute;n que el empoderamiento es necesariamente un proceso colectivo porque estas mujeres &ldquo;exitosas&rdquo; lo son gracias a sus privilegios. Como reclama Nancy Fraser, necesitamos un feminismo del 99%. Es por eso que resulta imprescindible tejer relaciones que nos empoderen a todas y as&iacute; hacer que la pol&iacute;tica se base en formas diferentes de las que utiliza el sistema patriarcal, donde quien tiene poder es quien puede imponerse sobre el resto. Si eso no pasa, si la red que se teje no es gruesa y transversal, las que de un modo u otro llegan al &ldquo;&eacute;xito&rdquo; se encuentran con una din&aacute;mica patriarcal que las fagocita, como una fuerte marea contra la que pueden luchar un tiempo, pero que al final las arrastra.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas que surgen  inmediatamente son: &iquest;c&oacute;mo construir una pol&iacute;tica y unas formas pol&iacute;ticas basadas en las relaciones y en el empoderamiento colectivo y no en la imposici&oacute;n y la competici&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo sostenerlas desde el realismo y pragmatismo, sin parecer ilusas? &iquest;C&oacute;mo mantener estas pr&aacute;cticas ante una inercia tan fuerte impuesta por toda una historia de pol&iacute;tica patriarcal? Probablemente haya diversas respuestas posibles y diversas piezas a encajar para que este proyecto sea posible. Sin embargo, una cosa resulta clara: si en alg&uacute;n lugar resulta a&uacute;n m&aacute;s complejo hacerlo es en la pol&iacute;tica estatal. Porque no ha ido por este camino nunca que se ha feminizado la pol&iacute;tica, ni puede hacerse, por falta de proximidad. Los partidos pol&iacute;ticos, como las instituciones estatales, funcionan de manera burocr&aacute;tica y jer&aacute;rquica. Y manda quien tiene el cargo de m&aacute;s arriba. No es posible que a altos niveles el poder se base en relaciones cuando &eacute;stas solamente se pueden construir a trav&eacute;s de la interacci&oacute;n cercana.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 nuevas plataformas ciudadanas municipalistas irrumpieron en la escena pol&iacute;tica local en muchas ciudades a lo largo y ancho del Estado proponiendo, justamente, construir poder de otra manera, desde abajo, de forma democr&aacute;tica y feminista. En un par de semanas vuelve a haber elecciones municipales y la pregunta vuelve a surgir &iquest;Es posible que la pol&iacute;tica local sea un espacio donde hacer bajo formas diferentes? &iquest;Es posible construir poder de forma colectiva, basado en la pr&aacute;ctica de la relaci&oacute;n y reconocimiento  y no en las maneras patriarcales tradicionales?
    </p><p class="article-text">
        Hacer un balance de lo que se ha hecho desde el municipalismo de las ciudades del cambio en estos cuatro a&ntilde;os no es tarea f&aacute;cil. Saber si se ha avanzado en este sentido es una de las preguntas que el feminismo se plantea hoy en d&iacute;a. Las cr&iacute;ticas son m&uacute;ltiples y fundadas en muchas ocasiones. En la gran mayor&iacute;a de los casos las personas que forman parte de las organizaciones pol&iacute;ticas municipalistas y aquellas que han entrado a los ayuntamientos han tenido que aprender haciendo, puesto que no ten&iacute;an ninguna experiencia previa en la pol&iacute;tica institucional. Y han cometido errores, como era esperable. Pero igual es esta la raz&oacute;n por la cual tambi&eacute;n los aciertos han sido innumerables y pol&iacute;ticas que antes parec&iacute;an impensables, o muy dif&iacute;ciles de implementar, se han hecho realidad. As&iacute; lo muestra el mapa <a href="http://ciudadesdelcambio.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudadesdelcambio.org</a> y tambi&eacute;n lo relata el libro <em>Ciudades democr&aacute;ticas. La revuelta municipalista en el ciclo post-15M</em> (Icaria Editorial).
    </p><p class="article-text">
        Una de las dimensiones m&aacute;s interesantes de este proceso de cambio municipalista ha sido, precisamente, el de la feminizaci&oacute;n o feministizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica:<strong> hacer que la pol&iacute;tica se vuelva m&aacute;s feminista</strong>. O intentarlo al menos. Por ejemplo, cuando las nuevas organizaciones municipalistas deciden tener coordinadoras colectivas en lugar de una sola persona ocupando la secretar&iacute;a general, lo hacen con este objetivo en mente. O cuando construyen sus programas de manera abierta, o  se financian a trav&eacute;s de aportaciones de la ciudadan&iacute;a (y no de bancos). As&iacute;, est&aacute;n abri&eacute;ndose a las personas normales y corrientes, para que sean &eacute;stas quienes las sostengan.
    </p><p class="article-text">
        Pero la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica va todav&iacute;a m&aacute;s all&aacute;, cuando en lugar de tener un relato que busque confrontar y excluir, hablan del bien com&uacute;n, del 99%, construyendo poder de forma feminista. Contribuyen a crear un imaginario donde no hay un enemigo a derrotar (la forma masculina de entender el poder), se alejan de la &ldquo;cultura del zasca&rdquo;, sit&uacute;an las vidas y los cuidados en el centro, y se&ntilde;alan una realidad alternativa a construir juntas. Lo mismo sucede cuando reconocen y valoran los liderazgos femeninos, como el de Ada Colau. O ponen en valor a l&iacute;deres hombres, como Xulio Ferreiro, que no se muestran como machos infalibles, sino como personas que pueden equivocarse y dependen de otras para actuar.
    </p><p class="article-text">
        A la interna, las organizaciones municipalistas tambi&eacute;n han hecho un enorme esfuerzo por cambiar din&aacute;micas y formas de hacer. Un ejemplo muy interesante es el del dec&aacute;logo de pr&aacute;cticas feministas para las asambleas, de Marea Atl&aacute;ntica, que incluye cosas como las siguientes: no seas el primero en hablar, cuando intervengas refuerza la intervenci&oacute;n principal, nunca intentes explicar lo que una compa&ntilde;era ha querido decir, modera el tono de tu voz, etc. La diagnosis de g&eacute;nero interna que hizo Barcelona en Com&uacute; tambi&eacute;n refleja este proyecto. En ella se analizaron cr&iacute;ticamente las pr&aacute;cticas de participaci&oacute;n, la distribuci&oacute;n de roles, las formas de liderazgo, o la dif&iacute;cil sostenibilidad del activismo,  entre otros temas. Y se ha hecho un plan de acci&oacute;n con propuestas concretas para mejorar en todas estas dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        Como explicamos en el cap&iacute;tulo sobre feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica del libro <em>Ciudades democr&aacute;ticas</em>, el desaf&iacute;o principal para las organizaciones municipalistas, como para tantos otros espacios que intentan feminizar la pol&iacute;tica y la sociedad, sigue siendo el de priorizar el feminismo cuando &eacute;ste entra en conflicto con otros valores como por ejemplo la eficiencia o el &eacute;xito electoral. Hist&oacute;ricamente, siempre que ha habido un conflicto de valores, han perdido los valores feministas, que se han visto minimizados o excusados. El riesgo de asumir una posici&oacute;n pretendidamente neutral frente a un conflicto de valores de este tipo hace que, en la pr&aacute;ctica, el feminismo siempre quede relegado.
    </p><p class="article-text">
        Es por esta raz&oacute;n que la tarea pendiente sigue siendo la de tomar medidas que aseguren que en caso de conflicto los valores y pr&aacute;cticas feministas no deban ceder, por la propia supervivencia y sostenibilidad de todas las personas que se han sumado a este asalto a las instituciones. M&aacute;s all&aacute; de la necesaria formaci&oacute;n continua, una buena manera de garantizar esto es creando estructuras, reglas y sanciones que cambien los incentivos y garanticen que siempre que sea posible se haga pol&iacute;tica de forma feminista. Y que cada organizaci&oacute;n pol&iacute;tica tome muy en serio este objetivo, poniendo para ello recursos humanos y econ&oacute;micos. Por supuesto, como paso previo ser&aacute; necesario quitar el poder de decisi&oacute;n de personas individuales, pas&aacute;ndolo a grupos, basando las decisiones en reglas preestablecidas y contar con la voluntad pol&iacute;tica necesaria para establecer estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Veremos en qu&eacute; medida el municipalismo logra en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os seguir avanzando en esta direcci&oacute;n. Por dif&iacute;cil que sea, si no comenzamos por aqu&iacute; a feminizar la pol&iacute;tica y a construir poder pol&iacute;tico colectivamente, es dif&iacute;cil que esto suceda a otros niveles. Y la pol&iacute;tica seguir&aacute; estando definida por t&iacute;os o mujeres privilegiadas que se sumar&aacute;n a la misma l&oacute;gica patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        <em>El libro 'Ciudades democr&aacute;ticas. La revuelta municipalista en el ciclo post-15M', editado por Laura Roth, Arnau Monterde y Antonio Calleja-L&oacute;pez se puede encontrar online en http://ciudadesdemocraticas.tecnopolitica.net/, adem&aacute;s de en librer&iacute;as.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Roth, Laia Rosich Solé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propuestas-sacarnos-encima-politica-machirula_129_2724263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2019 21:08:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Propuestas para sacarnos de encima la política machirula]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inés Arrimadas,Irene Montero,Ada Colau,Xulio Ferreiro,Feminismo,Elecciones 26M 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violències masclistes: una qüestió de drets ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/violencies-masclistes-questio-drets_132_2350552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Els drets de les dones són drets humans, i les violències masclistes comporten una greu vulneració d’aquests drets</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;s important entendre les viol&egrave;ncies masclistes des d&rsquo;una perspectiva de drets, perqu&egrave; si no, sovint es cau en abordar-les des d&rsquo;una ret&ograve;rica d&rsquo;exclusi&oacute;: all&ograve; que li passa a &ldquo;aquelles dones&rdquo;, que &ldquo;no van saber escollir el seu company&rdquo;, que &ldquo;no van saber posar l&iacute;mits a un cap que sempre que podia s&rsquo;apropava massa&rdquo;, que &ldquo;tenen cultures poc avan&ccedil;ades&rdquo; i un gran nombre d'exemples que podrien ser infinits. I &eacute;s que sovint es parla nom&eacute;s del nombre de den&uacute;ncies (9.736 els primers nou mesos de l'any 2015 a Catalunya), del nombre de dones assassinades (48 segons les dades oficials a l&rsquo;Estat Espanyol, 93 segons les dades de feminicidio.net) per retratar una problem&agrave;tica molt dura per&ograve; tamb&eacute; molt complexa. I per descomptat les dades s&oacute;n importants, perqu&egrave; ens presenten la cruesa, la punta d'aquest enorme iceberg que &eacute;s la viol&egrave;ncia masclista, per&ograve; quan ens perdem en comentaris particulars i xifres, situem la problem&agrave;tica en aquesta ret&ograve;rica llunyana, que &ograve;bviament esdev&eacute; pr&agrave;ctica, perqu&egrave; no ens inclou i ens desresponsabilitza, per&ograve; resulta molt perillosa, especialment si es situa en ella el punt de partida de pol&iacute;tiques que es limiten a gestionar minsos recursos i serveis.  
    </p><p class="article-text">
         Les viol&egrave;ncies masclistes s&oacute;n, com diu la Llei Catalana 5/2008 viol&egrave;ncies que pateixen les dones pel sol fet de ser-ho, en el marc d'unes relacions de poder desiguals entre dones i homes. Unes viol&egrave;ncies que s&oacute;n un impediment perqu&egrave; les dones puguin assolir la plena ciutadania, l'autonomia i la llibertat, i &eacute;s important recordar que no hi ha just&iacute;cia social si les dones no deixem d&rsquo;estar subordinades, discriminades o violentades. 
    </p><p class="article-text">
         Des d&rsquo;aquesta mirada amplia, per&ograve;, abordar la viol&egrave;ncia masclista esdev&eacute; summament complex, perqu&egrave; se sost&eacute; en estructures patriarcals inscrites profundament en cada persona, de forma comunit&agrave;ria i individual. Es parteix d'una concepci&oacute; binarista del sexe biol&ograve;gic sobre la que es construeixen dues identitats i rols de g&egrave;nere r&iacute;gids i estereotipats. Aquesta construcci&oacute; encasella les persones en un model de feminitat o masculinitat tradicionals, que a m&eacute;s es configuren de forma jer&agrave;rquica. Aquest sistema social ens limita a establir vincles socials i afectius en un marc capitalista i patriarcal del desig i dels cossos. Per fer efectiu aquest model, opera una viol&egrave;ncia sistem&agrave;tica i estructural sovint naturalitzada en el nostre dia a dia a nivell social, relacional i individual. El cos, la identitat i el desig s&oacute;n tres eixos que s&oacute;n canviants i s'inscriuen en cada persona de manera diferent, i per tant ens obliguen a generar propostes de prevenci&oacute; creatives, que no poden quedar-se en la superficialitat, i que han d&rsquo;estar estructurades des d&rsquo;un pla estrat&egrave;gic que abordi diversos &agrave;mbits i sectors.  
    </p><p class="article-text">
         A banda d&rsquo;una tasca sistematitzada en prevenci&oacute;, la viol&egrave;ncia masclista necessita un abordatge des d&rsquo;una perspectiva comunit&agrave;ria, que tingui en compte les diverses institucions i cre&iuml; xarxes i espais de suport que trenquin amb l&rsquo;a&iuml;llament i respongui millor a aquests casos, col&middot;lectivitzant i creant responsabilitats i respostes conjuntes davant la problem&agrave;tica. Alhora, cal garantir que les dones tinguin informaci&oacute;, assessorament i acompanyament durant tot el proc&eacute;s, per aix&ograve; les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques han de crear estructures de treball en xarxa reals i des d'una perspectiva comunit&agrave;ria, que comptin amb el coneixement i les praxis de les entitats feministes, i el saber de les pr&ograve;pies dones que han pogut fer-hi front. &Eacute;s clau  per tant garantir serveis especialitzats, que comptin amb professionals amb la formaci&oacute;, supervisi&oacute; i recursos adequats i molt especialment, en unes condicions laborals no prec&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
         Com &eacute;s sabut, un dels &agrave;mbits m&eacute;s complexos &eacute;s el judicial (en el darrer any 2014, nom&eacute;s un 34% de les Ordres de Protecci&oacute; sol&middot;licitades a Catalunya van ser concedides) i sovint s&oacute;n espais on es reprodueixen situacions estigmatitzants i revictimitzadores. Ser&agrave; necessari treballar per a que la den&uacute;ncia sigui una eina utilitzada amb la deguda informaci&oacute; i acompanyament. Per aix&ograve;, a m&eacute;s de crear estrat&egrave;gies per impedir la viol&egrave;ncia institucional i denunciar les males praxis, s&rsquo;han de generar i donar suport als projectes d'acompanyament des de la comunitat.
    </p><p class="article-text">
         Per altra banda, un repte a assumir &eacute;s que en els &uacute;ltims anys els esfor&ccedil;os en la lluita contra la viol&egrave;ncia masclista s'han centrat especialment en l'&agrave;mbit de la parella (i en menor grau de la fam&iacute;lia), deixant els &agrave;mbits laborals i comunitari (mutilaci&oacute; genital femenina, matrimonis for&ccedil;ats, viol&egrave;ncia contra el dret sexual i reproductiu...) amb mancances greus pel que fa als protocols d&rsquo;intervenci&oacute; i serveis que caldr&agrave; pal&middot;liar. 
    </p><p class="article-text">
         Finalment, caldr&agrave; entendre les viol&egrave;ncies com patriarcals i interseccionals, i ser&agrave; necessari crear espais segurs i amb la formaci&oacute; adequada (intercultural, de diversitat funcional, diversitat sexual...) per abordar totes les formes de viol&egrave;ncia cap a la diversitat de dones i persones amb cossos, identitats i expressions de g&egrave;nere no normatives.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Rosich Solé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/violencies-masclistes-questio-drets_132_2350552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Violències masclistes: una qüestió de drets ]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[25N,Violència Masclista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencias machistas: una cuestión de derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/violencias-machistas-cuestion-derechos_132_2350536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los derechos de las mujeres son derechos humanos, y las violencias machistas comportan una grave vulneración de estos derechos</p></div><p class="article-text">
        Es importante entender las violencias machistas desde una perspectiva de derechos, porque si no a menudo se abordan desde una ret&oacute;rica de exclusi&oacute;n: aquello que le pasa a &ldquo;esas&nbsp; mujeres&rdquo;, que &ldquo;no supieron escoger su compa&ntilde;ero&rdquo;, que &ldquo;no supo poner l&iacute;mites a un jefe&nbsp; que siempre que pod&iacute;a se acercaba demasiado&rdquo;, que &ldquo;tienen culturas poco avanzadas&rdquo; y un as&iacute; una larga lista de ejemplos que podr&iacute;an ser infinita.Y es que a menudo se habla s&oacute;lo del n&uacute;mero de denuncias (9.736 los primeros nueve meses del a&ntilde;o 2015 en Catalunya), del n&uacute;mero de mujeres asesinadas (48 seg&uacute;n los datos oficiales en el Estado Espa&ntilde;ol, 93 seg&uacute;n los datos de feminicidio.net) para retratar una problem&aacute;tica muy dura pero tambi&eacute;n muy compleja.Y por supuesto los datos son importantes, porque nos presentan la crudeza, la punta de este enorme iceberg que es la violencia machista, pero cuando nos perdemos en comentarios particulares y cifras, situamos la problem&aacute;tica en esta ret&oacute;rica lejana, que obviamente se presenta pr&aacute;ctica, porque no nos incluye y nos desresponsabiliza, pero resulta muy peligrosa, especialmente si &eacute;sta se convierte en el punto de partida de pol&iacute;ticas que se limitan a gestionar exiguos recursos y servicios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         Las violencias machistas son, como dice la Ley Catalana 5/2008, violencias que sufren las mujeres por el solo hecho de serlo, en el marco de unas relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres. Unas violencias que son un impedimento efectiva para que las mujeres puedan lograr la plena ciudadan&iacute;a, la autonom&iacute;a y la libertad, y es importante recordar que no hay justicia social si las mujeres no dejamos de estar subordinadas, discriminadas o&nbsp; violentadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         Desde esta mirada amplia, abordar la violencia machista es algo sumamente complejo, porque se sostiene en estructuras patriarcales inscritas profundamente en cada persona, de forma comunitaria e individual. Se parte de una concepci&oacute;n binarista del sexo biol&oacute;gico sobre la que se construyen dos identidades y roles de g&eacute;nero r&iacute;gidos y estereotipados. Esta construcci&oacute;n encasilla a las personas en un modelo de feminidad y masculinidad tradicionales, que adem&aacute;s se configuran de forma jer&aacute;rquica. Este sistema social nos limita a establecer v&iacute;nculos sociales y afectivos en un marco capitalista y patriarcal del deseo y de los&nbsp; cuerpos. Y para que este modelo sea efectivo, opera una violencia sistem&aacute;tica y estructural a menudo naturalizada en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a a nivel social, relacional e individual. El cuerpo, la identidad y el deseo son tres ejes cambiantes que se inscriben en cada persona de manera diferente, y por tanto nos obligan a generar&nbsp; propuestas de prevenci&oacute;n creativas, que no pueden quedarse en la&nbsp; superficialidad, y que tienen que estar estructuradas desde un plan estrat&eacute;gico que aborde varios &aacute;mbitos y sectores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         Adem&aacute;s de una tarea sistematizada en prevenci&oacute;n, la violencia machista necesita un&nbsp; abordaje desde una perspectiva comunitaria, que tenga en cuenta las diversas instituciones y cree redes y espacios de apoyo que rompan con&nbsp; el aislamiento y responda mejor a estos casos, colectivizando y creando responsabilidades y respuestas conjuntas ante la problem&aacute;tica. A la vez, hay que garantizar que las mujeres tengan informaci&oacute;n, asesoramiento y acompa&ntilde;amiento durante todo el proceso, por eso las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tienen que crear estructuras de trabajo en red reales y desde una perspectiva&nbsp; comunitaria, que cuenten con el conocimiento y las praxis de las entidades feministas, y el saber de las propias mujeres que han podido enfrontar esta lacra. Ser&aacute; clave por tanto garantizar servicios especializados, que cuenten con profesionales con la formaci&oacute;n, supervisi&oacute;n y recursos adecuados y muy especialmente, en unas condiciones laborales no precarias.
    </p><p class="article-text">
         C&oacute;mo es sabido, uno de los &aacute;mbitos m&aacute;s complejos es el judicial (en el &uacute;ltimo a&ntilde;o 2014, solo un 34% de las &Oacute;rdenes de Protecci&oacute;n solicitadas en Catalunya fueron concedidas) y a menudo son espacios donde se reproducen situaciones estigmatizantes y revictimizadoras. Ser&aacute; necesario trabajar para que la denuncia sea una herramienta utilizada con la debida informaci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento. Por eso, adem&aacute;s de crear estrategias para impedir la violencia institucional y denunciar las malas praxis, se tienen que generar y apoyar a los proyectos de acompa&ntilde;amiento desde la comunidad.
    </p><p class="article-text">
         Por otro lado, un reto a asumir es que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los esfuerzos en la lucha contra la violencia machista se han centrado especialmente en el &aacute;mbito de la pareja (y en menor grado de la familia), dejando los &aacute;mbitos laborales y comunitarios (mutilaci&oacute;n genital femenina, matrimonios forzados, violencia contra el derecho sexual y reproductivo...) con carencias graves en cuanto a los protocolos de intervenci&oacute;n y servicios que deber&aacute;n paliarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         Finalmente, ser&aacute; importante entender las violencias como patriarcales e interseccionales, y ser&aacute; necesario crear espacios seguros y con la formaci&oacute;n adecuada&nbsp; (intercultural, de diversidad funcional, diversidad sexual...) para abordar todas las formas de violencia hacia la diversidad de mujeres y personas con cuerpos, identidades y expresiones de&nbsp; g&eacute;nero no normativas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Rosich Solé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/violencias-machistas-cuestion-derechos_132_2350536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Violencias machistas: una cuestión de derechos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[25N,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
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