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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ofelia Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ofelia_martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ofelia Martín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[‘Macho alfa’ atrévete a ser feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/macho-alfa-atrevete-feminista_132_3535832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Macho alfa</p><p class="subtitle">atrévete a  cuestionar esos espacios que te vienen dados, atrévete  a romper esas reuniones solo de hombres, a compartir los espacios de poder y a dejar de acaparar la palabra.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos parece que el discurso feminista de mano de la izquierda vuelve al poder. Estamos viviendo de forma parad&oacute;jica el desmantelamiento de las pol&iacute;ticas de igualdad por parte de la derecha,&nbsp; y la vuelta al discurso sobre igualdad&nbsp; por parte de la izquierda, desde donde se escuchan t&eacute;rminos como: <em>pol&iacute;ticas de igualdad, feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, pol&iacute;ticas de g&eacute;nero, etc. </em>Sin embargo, no oigo <em>Feminismo</em> por ninguna parte, si acaso en sectores muy reducidos como siempre. Eso de hacer m&aacute;s <em>pol&iacute;tica feminista</em>, por lo que hemos luchado las mujeres durante siglos, ha quedado descafeinado por un lenguaje poco exacto y difuso, y por programas pol&iacute;ticos que lo que hacen es perpetuar el patriarcado y las diferencias entre hombres y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Con <em>pol&iacute;tica feminista</em> me refiero al desarrollo de pol&iacute;ticas que atiendan a los derechos de las mujeres a la misma altura que los derechos de todos los humanos. La feministas como yo no creeremos en la misticidad de lo femenino, no creemos que las mujeres seamos especiales, ni mejores que los hombres. Las feministas como yo consideramos que tenemos los mismos derechos que los hombres y que las mujeres somos muchas y diversas.
    </p><p class="article-text">
        Es por todo ello que cuando un <em>macho alfa</em> se sube a una tarima o a un p&uacute;lpito para&nbsp; hablar de lo sacrificadas y maravillosas que somos las mujeres, y as&iacute; hablar de nosotras o por nosotras, nos indignamos. De igual modo me indigno cuando otro <em>macho alfa</em> dice que se tienen que poner m&aacute;s mujeres en su lista de partido como si fu&eacute;ramos objetos que se quitan o ponen (esto no quiere decir que no est&eacute; de acuerdo con las listas cremallera). Otros, los m&aacute;s de izquierdas, apuntan la necesidad de dejarnos decidir sobre nuestros cuerpos, como si tuvi&eacute;ramos que pedir permiso para ello, como si necesit&aacute;ramos su&nbsp; autorizaci&oacute;n. Cuando estas y muchas otras son cuestiones que venimos las mujeres reivindicando desde hace siglos, exigi&eacute;ndolas por derecho. No nos hacen falta ahora <em>machos alfa </em>condescendientes con actitudes paternalistas. Necesitamos compa&ntilde;eros que apoyen nuestras luchas sin egos y protagonismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de indignaci&oacute;n me dirijo a los <em>machos alfa</em> invit&aacute;ndoles a cambiar su conciencia que les dice que esto son &ldquo;cosas de mujeres&rdquo; y de una vez por todas se unen a la lucha de&nbsp; este 8 de marzo con humildad y sin micro-machismos, compartiendo y no apart&aacute;ndonos. Para cuestionar la gran desigualdad entre hombres y mujeres quiz&aacute;s no tengan que dar un paso al frente sino un paso atr&aacute;s y desde ah&iacute; encontrarse con nosotras<em>. Macho alfa</em> atr&eacute;vete a&nbsp; cuestionar esos espacios que te vienen dados, atr&eacute;vete&nbsp; a romper esas reuniones solo de hombres, a compartir los espacios de poder y a dejar de acaparar la palabra, cuestiona el patriarcado,&nbsp; atr&eacute;vete a ser un hombre feminista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; defin&iacute;a un hombre los efectos de la educaci&oacute;n patriarcal sobre s&iacute; mismo: &ldquo;Nos dejaron sin espontaneidad, nos obligaron a ruborizarnos ante cosas que nos encantaban, no nos dejaron explorar sin l&iacute;mites. Nos adaptaron nuestra sexualidad al cuerpo con el que nacimos. Y lo peor es que nos ense&ntilde;an a castigarnos, adem&aacute;s de la obligada violencia ejercida sobre la mujer. Las heridas que m&aacute;s me duelen me las hice yo. No quiero ni imaginarme los efectos sobre las dem&aacute;s&rdquo;. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Creo que debemos definir el enemigo, aunque sea parte de nosotros, crear espacios de debate para identificar todo aquello que llevamos dentro y no nos gusta y reinventar nuestro trato con nuestro cuerpo, nuestros gustos, sentimientos, compartir la verdadera libertad y reinventar tambi&eacute;n el amor y la forma de relacionarnos con el resto de las personas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ofelia Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/macho-alfa-atrevete-feminista_132_3535832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Mar 2017 09:24:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[‘Macho alfa’ atrévete a ser feminista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia de género: el poder de lo simbólico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/violencia-de-genero-el-poder-de-lo-simbolico_132_2350473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, 25 de noviembre, somos muchas las personas, en La Palma, que nos acordamos de Laura González y de muchas mujeres más que, como ella, murieron víctimas de la violencia de género.</p></div><p class="article-text">
        Hoy, 25 de noviembre, somos muchas las personas, en esta peque&ntilde;a isla del Atl&aacute;ntico, La Palma, que nos acordamos de Laura Gonz&aacute;lez y de muchas mujeres m&aacute;s que, como ella, murieron v&iacute;ctimas de la violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ocurre algo como lo que sucedi&oacute; este a&ntilde;o durante las fiestas de la Bajada de la Virgen en La Palma, una de las primeras cosas que se te ocurren es coger el ordenador y ponerte a escribir. Pero sabes que los dedos calientes de una mujer como yo pueden escribir cosas de las cuales luego me podr&iacute;a arrepentir. Por eso he dejado pasar un tiempo. El tiempo de sosiego necesario para que el coraz&oacute;n y la cabeza tomen su pulso.
    </p><p class="article-text">
        La muerte el pasado verano por violencia de g&eacute;nero de Laura Gonz&aacute;lez nos ha dejado a todos los palmeros y palmeras desconcertados y conmovidos. Las muestras de solidaridad y dolor fueron muchas. Es algo que quedar&aacute; siempre en nuestro recuerdo, con dolor y con tristeza. Luego toc&oacute; hacer justicia. Una le ha tocado a los jueces con las leyes propias de una sociedad democr&aacute;tica como la nuestra. Otra, a la sociedad, la m&aacute;s dif&iacute;cil quiz&aacute;s, porque, como sociedad, tenemos el deber moral de juzgarnos como tal en este contexto. Lo m&aacute;s f&aacute;cil es se&ntilde;alar al asesino, pero no podemos permitirnos como sociedad del siglo XXI que esto siga sucediendo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le sucedi&oacute; a Laura es la punta del iceberg. Es lo que no har&iacute;an la mayor&iacute;a de los hombres palmeros. Sin embargo, lo que subyace a todo este horror es el camino recorrido por todos y todas para que esto haya sucedido: c&oacute;mo hablamos, c&oacute;mo nos comunicamos, c&oacute;mo nos relacionamos, los cuentos que leemos, las pel&iacute;culas que vemos, lo que hacemos o dejamos de hacer, c&oacute;mo educamos, c&oacute;mo cantamos, como bailamos, c&oacute;mo nos organizamos... son el caldo de cultivo para que esto pueda suceder o no.
    </p><p class="article-text">
        Cuestiones sorprendentes son c&oacute;mo algunas mujeres son cr&iacute;ticas con la violencia hacia las mujeres, pero en tercera persona: &ldquo;Ellas, las mujeres&rdquo;, como si no se vieran afectadas por las desigualdades de g&eacute;nero, eso se llama falta de conciencia de g&eacute;nero. Primero porque todas somos susceptibles de una agresi&oacute;n machista y, segundo, porque cuando agreden, insultan, degradan al g&eacute;nero femenino nos lo hacen a todas. Otra cuesti&oacute;n que me sorprende es c&oacute;mo se sigue cuestionando si fue o no violencia de g&eacute;nero el brutal asesinato de Laura. No querer poner nombre a las cosas, disfrazarlas, autoenga&ntilde;arnos, forma parte de invisibilizar lo realmente sucedido: muerte por violencia de g&eacute;nero de Laura Gonz&aacute;lez. Tambi&eacute;n me parece sorprendente la desverg&uuml;enza institucional. Estamos en un pa&iacute;s que todo lo que se hab&iacute;a avanzado en materia de igualdad, en los a&ntilde;os que llevamos de democracia, se ha venido abajo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con recortes y faltas de ayuda para erradicar la violencia machista. Si este terrorismo que sufrimos las mujeres lo sufrieran los pol&iacute;ticos, el dinero destinado a erradicar tal violencia ser&iacute;a una prioridad de Estado, no me cabe la menor duda. A ello uno la otra instituci&oacute;n, que van de la mano, la eclesi&aacute;stica, responsable de que a las mujeres se nos siga considerando como personas menores de edad incapaces de decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Sin embargo, en estos d&iacute;as se siguen haciendo la foto en primera l&iacute;nea sin entonar el m&iacute;nimo mea culpa.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, me gustar&iacute;a se&ntilde;alar que las fiestas de la Bajada de la Virgen que se llevan a cabo en esta isla cada cinco a&ntilde;os y que contienen actos de &iacute;ndole popular que reflejan las tradiciones y cultura de un pueblo totalmente aceptables, encierran, por otro lado, tradiciones machistas, clasistas y excluyentes que se perpet&uacute;an con total consentimiento, condescendencia y dinero p&uacute;blico sin que apenas nadie proteste. Se critic&oacute; durante las fiestas a un colectivo de mujeres, entre ellas la Asociaci&oacute;n de Mujeres Jeribilla de Barlovento y el Colectivo Feminista J&iacute;baras, por manifestar su rechazo a la elecci&oacute;n de la reina infantil, pues consideraban que era un acto que perpetua las desigualdades de g&eacute;nero; los pol&iacute;ticos de turno las tacharon de oportunistas y la sociedad de pr&aacute;cticamente bobas o radicales. Considero que todo forma parte de ese contexto donde nos tenemos que analizar y juzgar como sociedad. Cuando no se toma en serio el hecho de que la elecci&oacute;n de una reina de las fiestas perpetua la violencia machista, se est&aacute; rearmando material y simb&oacute;licamente la ideolog&iacute;a de la inferioridad de las mujeres, y no se est&aacute; tomando en serio la muerte de muchas mujeres cada a&ntilde;o en este pa&iacute;s(*). Igualmente, no tomarse en serio que cuando leemos el cuento de &lsquo;Cenicienta&rsquo; o cantamos el &lsquo;Arroz con leche&rsquo; a nuestras hijas y nietas, estamos colaborando con esa ideolog&iacute;a que legitima la subordinaci&oacute;n de las mujeres, no nos estamos tomando en serio la violencia contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La suerte es que ya muchas mujeres hemos dejado de ser la paridora de Ad&aacute;n, hemos dejado de ser la &lsquo;Cenicienta&rsquo; esperando por el pr&iacute;ncipe azul, hemos dejado de ser la gran mujer detr&aacute;s del gran hombre, hemos dejado de ser ciudadanas de segunda y hemos abandonado la minor&iacute;a de edad, hemos dejado de ser la obediente y sumisa esposa... porque hace tiempo que emprendimos nuevos caminos al lado de nuevos hombres. Y vamos a protegernos, cuidarnos, amarnos, y a luchar contra ustedes, los hip&oacute;critas, los violentos, los inconscientes... y vamos a construir mundos nuevos mirando al horizonte de la justicia y la igualdad. 
    </p><p class="article-text">
        <em>(*)Nancy Frazer ha se&ntilde;alado con firmeza que toda lucha por mejorar las condiciones materiales de un colectivo tiene que incorporar una lucha espec&iacute;fica por redefinir el imaginario simb&oacute;lico que tambi&eacute;n determina sus vidas. El poder simb&oacute;lico o cultural es tan importante como el econ&oacute;mico y el pol&iacute;tico en cuanto que legitima los anteriores. Es el poder de las ideas, de los relatos, tambi&eacute;n el de las pel&iacute;culas y las canciones. Es el poder que modela lo que pensamos y sentimos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ofelia Martín]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2015 05:46:59 +0000]]></pubDate>
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