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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ildefonso Marqués Perales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ildefonso_marques_perales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ildefonso Marqués Perales]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Promesas rotas y sospechosos habituales: movilidad social y sobrecualificación de los jóvenes españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/promesas-rotas-movidad-social-jovenes-espanoles_132_2347020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el verano de 2014, el polit&oacute;logo Jos&eacute; Fern&aacute;ndez-Albertos, uno de los autores de este mismo blog, public&oacute; un art&iacute;culo muy ilustrativo sobre la distribuci&oacute;n del ingreso en nuestro pa&iacute;s (<a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad_6_276882310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuestra desigualdad</a>, 01/07/14). En &eacute;l, se&ntilde;alaba que la desigualdad econ&oacute;mica en Espa&ntilde;a no hab&iacute;a aumentado debido a un empobrecimiento de las clases medias, sino m&aacute;s bien a una pauperizaci&oacute;n de los m&aacute;s pobres de nuestro pa&iacute;s. Eran ellos los que hab&iacute;an sufrido con mayor intensidad los efectos de la recesi&oacute;n econ&oacute;mica de 2008, sus envites m&aacute;s dolorosos. Fern&aacute;ndez-Albertos zanjaba, entonces, la discusi&oacute;n sobre las supuestas pobres clases medias espa&ntilde;olas y su proceso evidente de empobrecimiento. &iquest;De d&oacute;nde procede, pues, la constante queja de nuestras clases medias? &iquest;De d&oacute;nde procede su malestar? &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;n tan descontentas? &iquest;Por qu&eacute; hacen responsables a unas instituciones que las respaldan?
    </p><p class="article-text">
        Para encontrar la respuesta, hemos de centrarnos en sus expectativas, pero no en las suyas propias, sino en las que tienen reservadas para sus hijos. No es un secreto el decir que los padres siempre quieren que sus hijos disfruten de mayores oportunidades y bienestar. Comencemos por esta pregunta: &iquest;tienen las clases medias aseguradas los canales de entrada de sus hijos en esta misma clase?[1] Puesto que las expectativas futuras se cimientan sobre nuestras experiencias pasadas, un examen del ascensor social espa&ntilde;ol desde principios de los a&ntilde;os cincuenta hasta nuestros d&iacute;as nos dar&aacute;, en parte, una respuesta acertada. El ascensor social compara la clase social de los padres con la de sus hijos, y da cuenta de si estos &uacute;ltimos han conseguido mejorar la posici&oacute;n social de sus padres. Esta es una forma aproximada de responder a la pregunta de si los hijos vivir&aacute;n peor que sus padres. Hacemos nuestros c&aacute;lculos de una forma muy sencilla: aquellos hijos que mejoran la posici&oacute;n de sus padres, los consideramos ascendentes, y a aquellos otros que empeoraron su posici&oacute;n social, los tomamos como descendentes. A los restantes, es decir, los que conservaron la posici&oacute;n social de sus padres, los denominamos inm&oacute;viles. Las clases sociales empleadas son las siguientes: directivos y profesionales liberales, administrativos y personas que trabajan de atenci&oacute;n al p&uacute;blico, peque&ntilde;os empresarios y aut&oacute;nomos, peque&ntilde;os propietarios agr&iacute;colas, obreros cualificados, obreros no cualificados y jornaleros del campo. De esta forma, si el hijo de un jornalero se convierte en directivo o profesional habr&iacute;a remontado todas las posiciones sociales. Esta es una visi&oacute;n un tanto jer&aacute;rquica de la sociedad, en la que ciertas clases sociales se consideran m&aacute;s apetecibles en t&eacute;rminos de acceso a oportunidades de vida (sueldo, estabilidad laboral, promoci&oacute;n, salud, prestigio social&hellip;). 
    </p><p class="article-text">
        Como se aprecia en la parte izquierda del <strong>GR&Aacute;FICO I</strong>, la movilidad social ascendente masculina presenta tres tramos diferenciados que toman la forma de una U invertida. Una &eacute;poca de crecimiento (periodo industrial), una de estancamiento (periodo postindustrial), y otra &uacute;ltima de descenso (1995-2009). En concreto, las posiciones ascendentes van a retroceder ocho puntos porcentuales. De un 52%, m&aacute;ximo hist&oacute;rico, pasamos a un 44%. Es decir, la movilidad ascendente masculina est&aacute; declinando y, por ello, la descendente incrementa. Son varias las razones de este proceso: la reconversi&oacute;n industrial, muchos hijos de obreros cualificados se convertir&aacute;n en obreros no cualificados (en el sector de la construcci&oacute;n), las pol&iacute;ticas de empleo agrario (PER), que desincentivan la movilidad geogr&aacute;fica (pero tienen la virtud de frenar la pobreza) y la escasa sofisticaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a. No en vano somos uno de los pa&iacute;ses con menor capacidad para crear empleo de alta cualificaci&oacute;n e inversi&oacute;n en <em>I+D+i</em> de la Uni&oacute;n Europea. Tambi&eacute;n, hay que tener en cuenta la llegada al mercado de trabajo de las mujeres desde la democratizaci&oacute;n del pa&iacute;s. Veamos ahora c&oacute;mo han evolucionado ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>GR&Aacute;FICO I: </strong>La Movilidad Absoluta en Espa&ntilde;a (1950-2009)
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        Fuente: Encuesta Sociodemogr&aacute;fica (INE, 1991); Encuesta de Condiciones de Vida (INE, 2005 &amp; 2011)
    </p><p class="article-text">
        Como la parte derecha del <strong>GR&Aacute;FICO I </strong>muestra, en las mujeres no se ha producido un empeoramiento de las posiciones ascendentes, pero s&iacute; un par&oacute;n. Dos factores importantes contribuyen a este frenazo: el estancamiento del empleo p&uacute;blico, que tuvo en las d&eacute;cadas precedentes para las mujeres una progresi&oacute;n geom&eacute;trica, y el denominado &ldquo;techo de cristal&rdquo; por el que las mujeres no acceden a las direcciones de las empresas (debido a la gran desigualdad de g&eacute;nero en las responsabilidades familiares y del hogar). <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Este incremento de las posiciones ascendentes hasta mediados-finales de los a&ntilde;os 90 puede ser explicado por dos factores. Nuevos puestos de trabajo en lo alto de la estructura de clases gracias al desarrollo del estado del bienestar y de empresas del sector servicios, y una expansi&oacute;n educativa creciente. Uno de los trampolines m&aacute;s efectivos a la hora de subir pelda&ntilde;os en la escalera social es la universidad. Despu&eacute;s de una vida de duros sacrificios, tanto las clases obreras como las medias siempre han sabido que, si sus hijos lograban un t&iacute;tulo universitario, podr&iacute;an vivir mejor que ellos. Esta fue la situaci&oacute;n general hasta principios de los a&ntilde;os 90, cuando las numerosas cohortes del <em>baby-boom</em> y las mujeres que accedieron a la universidad en los a&ntilde;os 70 se incorporaron al mercado de trabajo de forma masiva. En el <strong>GR&Aacute;FICO II</strong>, se muestra la evoluci&oacute;n del porcentaje de la poblaci&oacute;n activa espa&ntilde;ola con un t&iacute;tulo universitario y ocupada en empleos de alta cualificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong><strong>GR&Aacute;FICO II</strong><strong>: </strong>Porcentaje de graduados universitarios y de empleos de alta cualificaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n activa
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        Fuente: Encuesta Sociodemogr&aacute;fica (INE, 1991); Encuesta de Condiciones de Vida (INE, 2005 &amp; 2011) 
    </p><p class="article-text">
        Como se puede apreciar en la parte superior del <strong>GR&Aacute;FICO II</strong>, en las primeras cohortes encontramos un escenario positivo para los solicitantes de empleo de alta cualificaci&oacute;n. Aplicando una l&oacute;gica puramente economicista, exist&iacute;an m&aacute;s plazas cualificadas que aquellas que la universidad ofrec&iacute;a. Sin embargo, esta relaci&oacute;n se ha invertido en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes: la cantidad de empleos cualificados que la econom&iacute;a demanda es inferior al ritmo con el que se producen t&iacute;tulos universitarios. El hecho de que haya m&aacute;s oferta que demanda implica, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, una situaci&oacute;n de inflaci&oacute;n educativa. Si para generaciones m&aacute;s longevas el equilibrio se resolv&iacute;a obligatoriamente a favor de los graduados universitarios, ahora se resuelve a favor de los empleadores. Estos pueden exigir m&aacute;s porque hay m&aacute;s gente entre la que elegir. No es de extra&ntilde;ar, entonces, que en la carrera por encontrar un empleo, los solicitantes hayan llegado a l&iacute;mites neur&oacute;ticos. No vale ya una licenciatura con &ldquo;salidas&rdquo; sin idiomas, ni una licenciatura sin salidas sin un m&aacute;ster y un sinf&iacute;n de pr&aacute;cticas sin remuneraci&oacute;n. En esta situaci&oacute;n, <a href="http://www.reis.cis.es/REIS/jsp/REIS.jsp?opcion=articulo&amp;ktitulo=2510&amp;autor=ILDEFONSO+MARQU%C9S+PERALES%2C+CARLOS+J.+GIL-HERN%C1NDEZ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si tus padres tienen contactos y pueden financiarte, tus oportunidades de encontrar un empleo digno crecen</a>.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras de sobre-cualificaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, universitarios que trabajan en empleos que te&oacute;ricamente no requieren un nivel tan alto de educaci&oacute;n formal para ser desempe&ntilde;ados, nos ayudar&aacute;n a ilustrar esta situaci&oacute;n. Como se puede observar en el <strong>GR&Aacute;FICO III, </strong>los niveles de sobre-cualificaci&oacute;n en Espa&ntilde;a son los m&aacute;s altos de su entorno europeo. En 2005, cuando se supon&iacute;a que la econom&iacute;a iba viento en popa, con tasas de desempleo por debajo del 10% y crecimiento anual del PIB en torno al 3%, el 24% de los universitarios espa&ntilde;oles licenciados en el curso 1999/2000 se encontraban sobre-cualificados (con una edad media de 30 a&ntilde;os y m&aacute;s de 50 meses de experiencia laboral). Esta situaci&oacute;n se puede ver agravada a&uacute;n m&aacute;s, pues muchos de los empleos de estos j&oacute;venes universitarios son temporales y precarios, hasta el punto de que hoy el anta&ntilde;o denostado <a href="http://elpais.com/elpais/2015/05/08/eps/1431113378_624853.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mileurismo</a> puede ser una bendici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>GR&Aacute;FICO III</strong><strong>: </strong>Sobre-cualificaci&oacute;n en Europa para los Graduados Universitarios en 2005
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Encuesta Reflex (Comisi&oacute;n Europea, 2005) 
    </p><p class="article-text">
        Podemos identificar dos sospechosos habituales implicados, el sistema educativo y el mercado de trabajo, y dos soluciones posibles para encauzar el problema: una de ellas es f&aacute;cil y la otra dif&iacute;cil. La primera de ellas consiste en controlar la oferta de universitarios que el sistema educativo genera. Esto producir&aacute; sin lugar a dudas m&aacute;s desigualdad y una sociedad (aun) m&aacute;s divida por clases. Una cifra: mientras que el 22% de los hijos de la clase obrera  nacidos entre 1976 y 1980 consiguieron un t&iacute;tulo universitario, el 52% de los hijos de las clases medias-altas (directivos, profesionales y t&eacute;cnicos) hicieron lo propio. Esta diferencia entre ambos estratos sociales se ha mantenido constante a lo largo de todo el siglo XX. Cuando el nuevo ministro de Educaci&oacute;n, I&ntilde;igo Men&eacute;ndez de Vigo, dice que <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Mendez-Vigo-Espana-demasiados-universitarios_0_453554789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay demasiados universitarios en Espa&ntilde;a</a>, va en la direcci&oacute;n f&aacute;cil, al igual que su precursor, Jos&eacute; Ignacio Wert, con las rev&aacute;lidas, la disminuci&oacute;n del presupuesto en becas y el incremento de las tasas de matr&iacute;cula. No en vano, <a href="http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/indicadores-educativos/monitor2015/notapaisespanaeducation-and-training-monitor-2015.pdf?documentId=0901e72b81ee064d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el n&uacute;mero de matriculados universitarios ya est&aacute; descendiendo debido a estas medidas</a>. En lugar de disminuir el n&uacute;mero de universitarios (situado en el nivel medio europeo), no estar&iacute;a de m&aacute;s traducir el alto nivel de fracaso escolar y abandono temprano de los estudios en un mayor n&uacute;mero de estudiantes de formaci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        Al centrarnos solo en la oferta de graduados universitarios que el sistema educativo genera estamos obviando la otra cara de la moneda. Es cierto que el sistema universitario espa&ntilde;ol se caracteriza por una ense&ntilde;anza generalista que est&aacute; poco conectada con las demandas espec&iacute;ficas del mercado laboral. Se podr&iacute;a decir que la universidad produce individuos con una serie de conocimientos y habilidades que podr&iacute;an entenderse como un bloque de piedra a esculpir por los empleadores seg&uacute;n las necesidades espec&iacute;ficas de sus empresas. Por tanto, el proceso de transici&oacute;n desde la universidad al mercado de trabajo es m&aacute;s largo y tambi&eacute;n m&aacute;s precario si nos comparamos con otros pa&iacute;ses europeos como Dinamarca o Alemania. Sin embargo, no es menos cierto que el mercado de trabajo espa&ntilde;ol es uno de los m&aacute;s atrasados del viejo continente en cuanto a generaci&oacute;n de empleo de alta cualificaci&oacute;n y temporalidad (solo Portugal y Grecia generan menor demanda de empleo cualificado que Espa&ntilde;a). Ahora, el camino dif&iacute;cil: aumentar la demanda. Aqu&iacute;, hay que poner a trabajar la imaginaci&oacute;n. Si queremos avanzar hacia el tan predicado nuevo modelo econ&oacute;mico, hay que dejarse de construcci&oacute;n, turismo y hosteler&iacute;a, e invertir en tecnolog&iacute;a avanzada, en econom&iacute;a del conocimiento y en una parte del sector p&uacute;blico (profesores, m&eacute;dicos, trabajadores sociales&hellip;). &iexcl;Es la demanda, &ldquo;est&uacute;pido&rdquo;! No es casual que <a href="http://www.eldiario.es/economia/Banco-Espana-cerebros-exacerbar-economica_0_358364950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la fuga de cerebros en Espa&ntilde;a</a> est&eacute; alcanzando cifras preocupantes. El talento que podr&iacute;a ser materia prima para construir un nuevo modelo de pa&iacute;s vuela hacia pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados. Si queremos acercarnos al tan de moda modelo dan&eacute;s, en lugar de contratos &uacute;nicos, podr&iacute;amos tratar de igualar su 50% de empleo de alta cualificaci&oacute;n (frente a un 25% espa&ntilde;ol en 2011), tal  y como muestra el <strong>GR&Aacute;FICO IV</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>GR&Aacute;FICO IV. </strong>% de empleo de alta cualificaci&oacute;n en Europa (Edad 25-64 a&ntilde;os) en 2011
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        Fuente: EU-SILC 2011 
    </p><p class="article-text">
        Para comprender bien el impacto que tiene la movilidad social en la estabilidad del orden social, viene bien comentar lo que se conoce como el &ldquo;efecto t&uacute;nel&rdquo;, proceso descrito por el gran economista austriaco Albert O. Hirschman (1973). Fig&uacute;rese que existe un doble carril de coches atascados que intentan ir en la misma direcci&oacute;n frente a un t&uacute;nel. De repente, uno de los coches de un carril empieza a avanzar. Su sensaci&oacute;n, primera, es de satisfacci&oacute;n. Por fin se mueve el tr&aacute;fico aunque le haya correspondido al otro carril y no al suyo. Pero con el paso del tiempo, en cambio, sus sentimientos cambiaran. Usted empezar&aacute; a preguntarse por qu&eacute; solo avanzan los del otro carril y no los del suyo. Ahora su sentimiento no es de satisfacci&oacute;n (y de esperanza) sino de indignaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; es lo que sucede? &iquest;Por qu&eacute; les toca siempre a ellos? Seg&uacute;n, Hirschman la movilidad social servir&iacute;a como &ldquo;v&aacute;lvula de escape&rdquo; al capitalismo, dado que mantiene altas las expectativas de movilidad social. En Espa&ntilde;a parece que esta v&aacute;lvula est&aacute; atascada. Las consecuencias de este atasco ya explotaron a ra&iacute;z de las movilizaciones del 15-M y las subsiguientes mareas de todo color. Las elecciones nacionales del pr&oacute;ximo 20 de diciembre ser&aacute;n igualmente ilustrativas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        [1] Podemos definir a las clases medias laborales (altas y bajas) como los profesionales liberales y t&eacute;cnicos, administrativos y trabajadores de oficina, adem&aacute;s de propietarios de peque&ntilde;os negocios y aut&oacute;nomos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ildefonso Marqués Perales, Carlos J. Gil Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/promesas-rotas-movidad-social-jovenes-espanoles_132_2347020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2015 20:05:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Promesas rotas y sospechosos habituales: movilidad social y sobrecualificación de los jóvenes españoles]]></media:title>
    </item>
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