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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fiona Bertrán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fiona_bertran/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fiona Bertrán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A propósito de las emociones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/bienestar/opinion/emociones-buenas-malas_1_2344986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es lunes por la ma&ntilde;ana y me espera una ardua semana de trabajo: sesiones, formaciones, reuniones, propuestas, entregas y m&aacute;s sesiones. Mi inconsciente me lleva avisando del v&eacute;rtigo de esta semana con una repulsiva y constante se&ntilde;al de alerta en el est&oacute;mago, desde el mismo momento en que apagu&eacute; el ordenador el viernes por la noche. &iexcl;Ja! Ahora, no s&oacute;lo la semana es complicada, sino que tambi&eacute;n tengo que arrastrar este irritante s&iacute;ntoma, que encima limita mi capacidad de pensamiento. &iexcl;Un chollo!
    </p><p class="article-text">
        Aunque me hab&iacute;a comprometido en adelantar parte del trabajo durante el fin de semana, he huido de mi ordenador como si fuera un ser maldito y me he visto arrastrada por todos los placeres que ofrece la gran ciudad: restaurantes, amigos, exposiciones, salidas, cine&hellip; &iquest;Necesidad de subir la dosis de dopamina que circula por las neuronas de mi cerebro? &iexcl;&iexcl;&iexcl;Pues s&iacute;!!!
    </p><p class="article-text">
        Y todo este sistema interno, que me arrastra como un ser pose&iacute;do y sin control, me alerta de peligros que mi mente m&aacute;s racional jam&aacute;s identificar&iacute;a como tales. Este sistema que me hace huir cuando no debo, bloquearme cuando quiero responder y enamorarme de quien no me conviene, realmente, &iquest;es bueno o malo? Estas emociones, que son como un animal inagotable que vive en mi interior, &iquest;tienen alguna funci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la de no darme tregua en su eterno di&aacute;logo?
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pues me temo que s&iacute;! Y, aunque a veces odiemos las reacciones y los comportamientos de los que somos v&iacute;ctimas, deber&iacute;amos tener un constante y profundo reconocimiento hacia &eacute;l. Gracias a esas emociones, hemos sobrevivido a todas las adversidades y hemos aprendido a elegir lo que era mejor para nosotros, por muy absurdas que esas elecciones le parecieran a nuestra mente cognitiva.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Leslie Greenberg, autor de &ldquo;<em>Emociones, una gu&iacute;a interna</em>&rdquo;, es importante distinguir entre dos tipos de emociones: las adaptativas y las des-adaptivas.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras son funcionales ya que son una respuesta directa a un est&iacute;mulo del entorno. Las segundas son disfuncionales, ya que nuestro sistema nervioso sigue reaccionando en referencia a una impronta que nos marc&oacute; en alg&uacute;n momento de nuestro pasado.
    </p><p class="article-text">
        El punto clave es aprender a ser conscientes de las primeras y usarlas como una br&uacute;jula que nos permite entender qui&eacute;nes somos, qu&eacute; nos motiva, y distinguir qu&eacute; es bueno o malo para nosotros, como seres &uacute;nicos que somos. Desarrollar la escucha a ese di&aacute;logo incesante que nos informa sobre nuestra relaci&oacute;n con el entorno es una de las claves de una vida plena y feliz.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es importante aprender a discernir, y sobre todo a limpiar, esas otras emociones, las &ldquo;gripadas&rdquo;, que se han quedado estancadas en alg&uacute;n lugar de nuestra experiencia y nos hacen revivir el mismo trauma una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Hay una buena y una mala noticia. La buena es que toda impronta emocional tiene soluci&oacute;n y se puede limpiar. La mala: &iexcl;la misma! As&iacute; que, a partir de ahora, no podemos acusar al entorno, la familia, el jefe, la pol&iacute;tica, la sociedad o la crisis de amargarnos la vida.
    </p><p class="article-text">
        Somos lo que sentimos y somos los &uacute;nicos responsables de limpiar nuestro sistema emocional para generar, poco a poco, las emociones que realmente queremos, y ser, no s&oacute;lo inteligentes, sino tambi&eacute;n libres emocionales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fiona Bertrán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/bienestar/opinion/emociones-buenas-malas_1_2344986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 10:05:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A propósito de las emociones]]></media:title>
    </item>
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