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    <title><![CDATA[elDiario.es - Itziar Fernández-Cortes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/itziar_fernandez-cortes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Itziar Fernández-Cortes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las consecuencias psicológicas en niños y niñas víctimas de las guerras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/consecuencias-psicologicas-ninos-victimas-guerras_1_2344083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e530787-aeef-43b0-b158-3e3dd2f4eab8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las consecuencias psicológicas en niños y niñas víctimas de las guerras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de psicólogas especializadas analiza las consecuencias de la violencia en menores palestinos, sirios o iraquíes</p><p class="subtitle">Los menores que sufren una guerra experimentan ansiedad extrema, temores, pérdida de autoestima; algunos desarrollan rabia y patrones de conducta hostil</p><p class="subtitle">Un estudio realizado con menores sirios refugiados en Jordania revela que el 26,3% se sentía "tan desesperado que no quería seguir viviendo"</p></div><p class="article-text">
        Las personas que huyen de conflictos armados son cientos de miles en todo el mundo, miles de ellas son ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Las refugiadas son personas sometidas a violencias crueles: bombardeos, asedios, hu&iacute;da de sus casas y de su normalidad. Las consecuencias f&iacute;sicas son visibles, las psicol&oacute;gicas inestimables.
    </p><p class="article-text">
        Durante los conflictos armados, la salud mental tanto individual como colectiva, tiene alto riesgo de verse afectada no s&oacute;lo de forma inmediata sino tambi&eacute;n a medio y largo plazo, situaci&oacute;n que se agrava por la poca atenci&oacute;n que viene d&aacute;ndose a nivel psicol&oacute;gico desde el &aacute;mbito p&uacute;blico de forma generalizada, cuanto m&aacute;s, en el caso de los menores.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de las diferentes formas de maltrato, debemos recordar que existe el maltrato colectivo, social o pol&iacute;tico, como recoge la OMS en su Informe mundial sobre violencia y salud. El vivir en un conflicto armado, donde adem&aacute;s se experimentan dificultades econ&oacute;micas y sociales, se considera que afecta de forma negativa en el desarrollo de la persona en todas sus esferas, y por lo tanto, con m&aacute;s virulencia en la infancia.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo estudio de Naciones Unidas se define la violencia contra los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as como &ldquo;el uso deliberado de la fuerza o poder, real o en forma de amenaza que tenga o pueda tener como resultado lesiones, da&ntilde;o psicol&oacute;gico, un desarrollo deficiente, privaciones o incluso la muerte&rdquo;. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Da&ntilde;o psicol&oacute;gico en Palestina, Siria, Irak&nbsp;</h3><p class="article-text">
        As&iacute;, la ocupaci&oacute;n israel&iacute; en territorio palestino, como la guerra en Siria e Irak, ha tra&iacute;do consecuencias psicol&oacute;gicas irreparables en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que ya desde su primera infancia sufren presiones emocionales y tensiones ps&iacute;quicas que aumentan cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El documental &ldquo;Nacido en Gaza&rdquo; de Hern&aacute;n Zin, rodado durante el ataque israel&iacute; contra la franja de Gaza entre julio y noviembre de 2014, muestra los testimonios de diez ni&ntilde;os que cuentan c&oacute;mo es su vida diaria entre las bombas y c&oacute;mo luchan para superar el horror de la guerra y darle un toque de normalidad a sus vidas. Ellos son los portavoces de los 507 ni&ntilde;os muertos y los m&aacute;s de 3.000 heridos que dej&oacute; la ofensiva israel&iacute; y su supuesto &ldquo;Margen defensivo&rdquo; y podemos objetivar claramente el impacto de la violencia y la sintomatolog&iacute;a postraum&aacute;tica que presentan.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="http://www.fmreview.org/es/siria/james-sovcik-garoff-abbasi#sthash.jgQ4AodI.dpuffile:///home/maria/Escritorio/pagina/AssessmentofMentalHealthandPsychosocialNeedsofDisplacedSyriansinJordan.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;realizado por especialistas del Centro de Atenci&oacute;n a V&iacute;ctimas de la Tortura con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sirias refugiadas en Jordania revel&oacute; un &ldquo;persistente temor, ira, falta de inter&eacute;s en actividades, desesperanza y problemas con el funcionamiento b&aacute;sico. De las casi 8.000 personas que participaron en la evaluaci&oacute;n, el 15.1% report&oacute; sentirse muy asustado y el 28.4% manifest&oacute; sentirse tan enojado que nada pod&iacute;a calmarlo; el 26.3% se sent&iacute;a &rdquo;tan desesperado que no quer&iacute;a continuar viviendo&ldquo;; y el 18.8% se sent&iacute;a &rdquo;incapaz de llevar a cabo actividades esenciales de la vida diaria debido a sentimientos de temor, enojo, fatiga, desinter&eacute;s, desesperanza o malestar&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los y las menores que huyen de la guerra han sido sometidos a violencia sexual, a terror, han sido bombardeados y apuntados por francotiradores, han visto sus hogares destruidos, su escuela y su entorno en general. Es de esperar que exista un terror y un sentimiento de persecuci&oacute;n y desamparo que se puede ver extremadamente agravado cuando no encuentran asilo para poder comenzar a recuperarse.
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                </figure><h3 class="article-text">Menores con regresi&oacute;n, culpa, hostilidad&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Un entorno violento es una tierra de espacio f&eacute;rtil para consecuencias a corto y largo plazo de traumas psicol&oacute;gicos. Garbarino, Kostelny y Dubrow (1991) entrevistaron una muestra de familias que viv&iacute;an en Cisjordania y Gaza durante la Intifada. Ellos encontraron que no hab&iacute;a ni&ntilde;o sin una exposici&oacute;n directa a la violencia de la ocupaci&oacute;n, incluyendo los casos de ni&ntilde;os asesinados, detenidos, arrestados, apaleados e inhalado gas lacrim&oacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Este mes de agosto hemos asistido a la noticia de un bebe palestino quemado vivo en Cisjordania. Las respuestas individuales hacia los eventos traum&aacute;ticos de vida amenazantes, difieren de ni&ntilde;o a ni&ntilde;o, dependiendo de un n&uacute;mero de factores tales como edad, experiencia previa, y sistemas de soporte disponibles; pero el n&uacute;cleo de respuestas consistente incluye ansiedad extrema, temores generalizados, y p&eacute;rdida de autoestima (Vander Kolk, 1987).
    </p><p class="article-text">
        Algunos ni&ntilde;os responden con regresiones, evitaci&oacute;n y negaci&oacute;n; &nbsp;otros, con culpa y sentimientos de desvalimiento. Sin embargo, hay ni&ntilde;os desarrollan rabia, patrones de conducta hostil y expresi&oacute;n de agresiones (Garbarino, Kostelny y Dubrow,1991), aunque menos visible que las heridas f&iacute;sicas, las heridas emocionales no son menos serias (Dubrow, Liwski, Palacios y Gardinier, 1996).
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                </figure><h3 class="article-text">Trastornos de sue&ntilde;o, p&aacute;nico, dolor, agresividad</h3><p class="article-text">
        Punamaki y Suleiman (1990) sugieren que la exposici&oacute;n al infortunio pol&iacute;tico incrementaba los s&iacute;ntomas psicol&oacute;gicos en los ni&ntilde;os palestinos. De manera similar, un a&ntilde;o despu&eacute;s del comienzo de la Intifada, Baker (1990) encontr&oacute; que los miedos y depresi&oacute;n incrementaban de 15 a 25%. Khamis (1992) ha encontrado un porcentaje alto de enuresis y tartamudez en ni&ntilde;os de escuela b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Se puede destacar que, generalmente el trauma experimentado por los ni&ntilde;os palestinos es evidente en su vocabulario, sus valores y su selecci&oacute;n de juegos y juguetes, la composici&oacute;n de dibujos y otros trabajos de arte. Un tema com&uacute;n en sus dibujos es el conflicto entre palestinos e israel&iacute;es, especialmente los soldados israel&iacute;es y asentamientos.
    </p><p class="article-text">
        El miedo expresado en el juego corriente y en el arte es mezclado con miedos pasados (Punamaki, 1987). De hecho, algunos estudios sugieren que la exposici&oacute;n repetida al sonido de disparos y bombas es la causa principal de los problemas psicol&oacute;gicos de tres cuartas partes de los menores afectados. En consecuencia, gran parte de estos ni&ntilde;os padecen trastornos del sue&ntilde;o, ataques de p&aacute;nico, dolores de cabeza o est&oacute;mago, ansiedad y cambios en su personalidad que apuntan hacia una conducta cada vez m&aacute;s agresiva.&nbsp; &nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el reporte de UNICEF (2006) los menores palestinos est&aacute;n expuestos &ldquo;a una tensi&oacute;n psicol&oacute;gica que aumenta cada d&iacute;a&rdquo;, lo que ha provocado un cambio &ldquo;radical&rdquo; de sus vidas y sus comportamientos desde el inicio de la segunda Intifada. Se han visto confinados junto a sus familias en sus hogares bajo el toque de queda, sin agua, electricidad y hasta sin alimentos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o <a href="http://www.psicopol.unsl.edu.ar/junio04_nota2.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palestino</a>&nbsp;nace con una situaci&oacute;n impuesta de agresi&oacute;n hacia &eacute;l y su pueblo, o sea, en un clima de constante inseguridad, anormalidad y violencia. Debido a su constante exposici&oacute;n a la violencia de la ocupaci&oacute;n, los menores sufren importantes alteraciones psicol&oacute;gicas. Tienen una percepci&oacute;n de s&iacute; mismos y de su entorno tres veces m&aacute;s negativa que aqu&eacute;llos que no han sufrido las consecuencias de la violencia.
    </p><p class="article-text">
        El trastorno psicol&oacute;gico interno generado por un trauma, como la agresi&oacute;n, provoca una desestructuraci&oacute;n del yo. Esto mismo podr&iacute;a decirse de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as expuestas a violencia por conflicto armado prolongado en otras partes del mundo<a href="http://www.therapytoday.net/article/show/5012/the-migrant-crisis-helping-syrian-refugees/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> como Siria</a> o Sudan.
    </p><p class="article-text">
        Nosotras como psic&oacute;logas especializadas en el trabajo con menores victimas de violencias machistas, mantenemos un compromiso con los y las menores v&iacute;ctimas de todas las violencias que nos hace percibir todas las similitudes que el impacto de crecer en un entorno violento provoca en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con aquellos que crecen en zonas de guerra o entornos de extrema violencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Se interiorizan la desigualdad y la violencia</h3><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, queremos compartir algunas de estas similitudes, sin &aacute;nimo de ser exhaustivas, para invitar a su reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La primera similitud que encontramos es que, de la misma manera que ocurre con la violencia machista, los y las menores interiorizan la desigualdad como forma de relaci&oacute;n. Existen los ganadores y los perdedores y se legitima el uso de la violencia como forma de resolver los conflictos.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n interna y la rabia que provoca el ser testigo y v&iacute;ctima directa de esa violencia que arremete contra su n&uacute;cleo familiar se puede exteriorizar de diferentes maneras. En este sentido encontramos nuevamente paralelismos con los y las menores v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero. Pueden expresar la rabia y la frustraci&oacute;n a trav&eacute;s de conductas violentas (legitimadas previamente por el entorno) hacia el responsable de la agresi&oacute;n, pero tambi&eacute;n pueden dirigir esa rabia hacia sus iguales, o hacia quienes ellos y ellas consideran susceptibles de su dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, la violencia se perpet&uacute;a y se convierte en una espiral dif&iacute;cil de romper. No podemos olvidar que las familias palestinas, como los civiles sirios o iraqu&iacute;es est&aacute;n soportando la violencia desproporcionada e injustificada que supone la ocupaci&oacute;n de sus territorios por tropas extranjeras, el desarrollo de intensivos conflictos entre grupos extremistas y grupos militares y el desplazamiento masivo de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estado emocional de estos padres y madres viene marcado por la socializaci&oacute;n de la violencia, puesto que ambos crecieron tambi&eacute;n bajo el hostigamiento y la dominaci&oacute;n, o bien porque han sufrido las mismas violencias. Por tanto, a la hora de proteger y ayudar a sus hijos e hijas a integrar y entender todo lo que est&aacute; sucediendo, este apoyo estar&aacute; muy marcado por la rabia, el miedo y la frustraci&oacute;n que ellos y ellas mismas est&aacute;n sintiendo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos entonces poner fin a esta espiral de violencia? Si no cuidamos de la infancia, no cuidamos de la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Autoras</strong>: Maria Bilbao, Mamen Corral, Itziar Fdez-Cortes, Isabel Qui&ntilde;ones y Virginia Yague, psic&oacute;logas&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bilbao, Mamen Corral, Itziar Fernández-Cortes, Isabel Quiñones, Virginia Yagüe]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Nov 2015 18:38:08 +0000]]></pubDate>
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