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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rubén Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ruben_diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rubén Díaz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Si pensáramos la política teniendo en cuenta la memoria, tendríamos que cambiar nuestra idea de los refugiados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/pensaramos-politica-memoria-cambiar-refugiados_1_2339454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7916f1eb-6666-4bb9-89be-ac57850a0a40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Si pensáramos la política teniendo en cuenta la memoria, tendríamos que cambiar nuestra idea de los refugiados&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Existe esta especie de incultura de la memoria que lleva a incoherencias (como el caso de Bertín Osborne) y olvidos (en el caso de Albert Rivera)", critica el filósofo sobre sus recientes manifestaciones.</p><p class="subtitle">"Las nuevas generaciones cuyo referente es internet pueden acercarse a la memoria como un arma crítica contra esa realidad", comenta el ganador del Premio Nacional de Ensayo 2009.</p></div><p class="article-text">
        El reconocido fil&oacute;sofo habla de<em> La memoria que viene de Europa,</em> una conferencia donde carga contra las teor&iacute;as de &ldquo;echar al olvido&rdquo;. Defiende el papel de la memoria para comprender no s&oacute;lo el franquismo y la transici&oacute;n, sino como un marco de interpretaci&oacute;n cuestiones tan actuales como los debates identitarios, el resurgimiento de los nacionalismos o la crisis de los refugiados. Trabaja en el Instituto de Filosof&iacute;a del CSIC, del que ha sido miembro fundador y director de 1990 a 1998. Mantiene el proyecto de investigaci&oacute;n <em>La filosof&iacute;a despu&eacute;s del holocausto.</em> Es tambi&eacute;n director del fara&oacute;nico proyecto de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosof&iacute;a y su apuesta por &ldquo;pensar en espa&ntilde;ol&rdquo;. Es Premio Nacional de Ensayo 2009 por su libro<em> La herencia del olvido. Ensayos en torno a la raz&oacute;n compasiva</em> (Errata Naturae). Su &uacute;ltima publicaci&oacute;n, La piedra desechada (Trotta), recoge textos escritos a lo largo de 15 a&ntilde;os donde piensa el sufrimiento, la culpa, la responsabilidad o el perd&oacute;n desde una &ldquo;filosof&iacute;a de la memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; has escrito que en Espa&ntilde;a hemos llegado tarde a la cultura del holocausto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos hemos llegado tarde, pero aquella idea era una rareza cuando lo dec&iacute;a en Espa&ntilde;a a principios de los noventa. Entonces se pensaba que el holocausto era un asunto de jud&iacute;os y alemanes que no ten&iacute;a ning&uacute;n significado m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota hist&oacute;rica. A&uacute;n no se hab&iacute;an traducido las teor&iacute;as, autores y testigos m&aacute;s importantes. Testigos como Robert Antelme, Primo Levi, Jean Am&eacute;ry. Te&oacute;ricos como Hermann Cohen, Walter Benjamin o Adorno. Con La filosof&iacute;a despu&eacute;s del holocausto quer&iacute;amos decir que esto no deb&iacute;a interesar solamente a los expertos, sino a la opini&oacute;n p&uacute;blica, porque esa experiencia hist&oacute;rica afectaba a las condiciones de la pol&iacute;tica, la moral y la est&eacute;tica contempor&aacute;neas. Hoy no ser&iacute;a una rareza entre mis colegas: hay muchos seminarios, publicaciones, tesis doctorales...
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea, que la memoria no es igual para todos...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que se ha generado una serie de categor&iacute;as sobre la significaci&oacute;n de la memoria, de las v&iacute;ctimas, el sentido pol&iacute;tico de la culpa o de la responsabilidad que ha fecundado la vida nacional y que se han proyectado sobre otros temas: las v&iacute;ctimas de la Guerra Civil, la Memoria Hist&oacute;rica, las v&iacute;ctimas del terrorismo de ETA, o todo lo que tiene que ver con la invisibilizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la carretera a causa de la ideolog&iacute;a del progreso. Y m&aacute;s all&aacute; de Espa&ntilde;a, en lugares como Colombia, Argentina o Chile estas categor&iacute;as y conceptos intervienen en el an&aacute;lisis y en las respuestas de problemas que tienen lugar ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pasado 20 de noviembre, eldiario.es publicaba un especial sobre memoria hist&oacute;rica tras los 40 a&ntilde;os de la muerte del dictador, &iquest;es el caso del estado espa&ntilde;ol un caso de desmemoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a tenemos la paradoja de que hay intelectuales, expertos, historiadores y fil&oacute;sofos que son muy sensibles a la significaci&oacute;n de la memoria en Europa y aplican el deber de memoria al holocausto, y sin embargo son insensibles a la memoria en Espa&ntilde;a. Esto da que pensar. Es verdad que Paracuellos o el Valle de los Ca&iacute;dos no son Varsovia ni Treblinka. Pero tambi&eacute;n es cierto que la reflexi&oacute;n que se ha hecho sobre esos lugares ha permitido desarrollar una serie de categor&iacute;as que son perfectamente aplicables a otras v&iacute;ctimas, y en Espa&ntilde;a eso no se hace. Historiadores como &Aacute;lvarez Junco han defendido que la Historia de Espa&ntilde;a se construye olvidando; Santos Juli&aacute; es muy sensible al holocausto (como demostr&oacute; recientemente su indignaci&oacute;n ante el chiste antisemita del concejal del Ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata) pero mantiene su teor&iacute;a de &ldquo;echar al olvido&rdquo; en el caso de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; esta desmemoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que analizar esta forma de desmemoria, que tiene muchas causas pero que fundamentalmente gira en torno a la valoraci&oacute;n de la transici&oacute;n pol&iacute;tica. Se entiende que la memoria es un proceso que ya tuvo lugar y que acab&oacute; con la reconciliaci&oacute;n, que es como se entiende la Transici&oacute;n. El abrazo simb&oacute;lico entre Fraga y Carrillo cierra el tiempo de la memoria. La pregunta es si el abrazo de Fraga puede borrar la responsabilidad hist&oacute;rica del franquismo; y si el abrazo de Carrillo puede borrar la responsabilidad hist&oacute;rica del estalinismo. &iquest;Qui&eacute;nes son ellos para sustituir a la justicia de las v&iacute;ctimas? En 1962, Mar&iacute;a Zambrano escribe una carta desde el exilio dirigida a los j&oacute;venes intelectuales espa&ntilde;oles que planteaban el posfranquismo como un asunto interno: os equivoc&aacute;is, la reconciliaci&oacute;n que olvide el exilio ser&aacute; una tregua que no impedir&aacute; la repetici&oacute;n del conflicto. Un gesto cargado de verdad que invalida teor&iacute;as como la de &ldquo;echar al olvido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;nes son las v&iacute;ctimas de la desmemoria en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a se puede ser muy sensible a la memoria de las v&iacute;ctimas propias mientras se cierra los ojos a las de los dem&aacute;s. Quienes son muy sensibles a las v&iacute;ctimas de ETA, suelen ser bastante insensibles a las v&iacute;ctimas de la Guerra Civil. Se confunde v&iacute;ctima e ideolog&iacute;a. Pero ser v&iacute;ctima no es una opci&oacute;n: es algo que te acontece contra tu voluntad. La v&iacute;ctima es significativa en s&iacute; misma y no por la ideolog&iacute;a de la v&iacute;ctima ni del victimario. La v&iacute;ctima lo es por ser objeto de una violencia inmerecida e injusta, y eso ha ocurrido en todos los bandos. Eso no significa que todos los bandos sean iguales ideol&oacute;gicamente, pero s&iacute; hay v&iacute;ctimas en todos los bandos. La memoria de las v&iacute;ctimas supone responder a cualquiera de ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero todas las v&iacute;ctimas por igual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien es sensible a una v&iacute;ctima deber&iacute;a serlo a todas, o si no, no ha entendido ninguna. La memoria de la Guerra Civil no es solamente la memoria republicana. Hace unos d&iacute;as, Bert&iacute;n Osborne declaraba que si &eacute;l hab&iacute;a podido olvidar a sus familiares v&iacute;ctimas de Paracuellos, &iquest;por qu&eacute; los dem&aacute;s no pueden olvidar tambi&eacute;n? Las v&iacute;ctimas de Paracuellos son v&iacute;ctimas, han merecido ser reconocidas, enterradas dignamente, ha habido reparaciones, imagino que habr&aacute; habido persecuci&oacute;n de los culpables. Han tenido su ciclo de reconocimiento. Osborne no puede impedir que otras v&iacute;ctimas tengan ese mismo ciclo. Su reacci&oacute;n es literalmente incomprensible. Tambi&eacute;n hace pocos d&iacute;as, Albert Rivera reconoc&iacute;a a duras penas el derecho de las v&iacute;ctimas del franquismo a ser identificadas y enterradas dignamente, pero sin embargo prohib&iacute;a el que se las recordara p&uacute;blicamente. Como si esas v&iacute;ctimas no merecieran ser recordadas mediante conmemoraciones y monumentos p&uacute;blicos. Existe esta especie de incultura de la memoria que lleva a incoherencias (como el caso de Bert&iacute;n Osborne) y olvidos (en el caso de Albert Rivera).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estamos a tiempo de revertir esta incultura de la memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo de olvido tras la Segunda Guerra Mundial del que Europa despert&oacute; muy tarde. Hasta los a&ntilde;os setenta y ochenta, no se tuvo presente el holocausto para la construcci&oacute;n de una pol&iacute;tica moderna. La transici&oacute;n espa&ntilde;ola tiene lugar todav&iacute;a en ese tiempo de amnesia colectiva, de ah&iacute; el prestigio de un modelo de transici&oacute;n construido sobre el olvido. Cuando diez a&ntilde;os despu&eacute;s se hace notar la ola de la memoria, aparecer&aacute;n la justicia transicional y las comisiones de la verdad en otras transiciones pol&iacute;ticas (Argentina, Chile, Uruguay). Eso indica que hubo un cambio de ciclo y las v&iacute;ctimas fueron visibles. Pero desde hace cuatro o cinco a&ntilde;os, parece que volvemos a una apolog&iacute;a de la amnesia. De la nueva pol&iacute;tica se pod&iacute;a esperar lo que se espera de los nietos, que dec&iacute;a Benjamin que disponen de una &ldquo;d&eacute;bil fuerza mesi&aacute;nica&rdquo; con respecto a lo que hicieron y lo que les hicieron a sus abuelos. A menudo, esa generaci&oacute;n de nietos ha protagonizado la memoria. Pero aqu&iacute; asistimos a lo contrario: los nietos como enterradores de la memoria. Me parece muy penoso, es se&ntilde;al de que hay involuciones que se pueden dar tambi&eacute;n en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es esa &ldquo;memoria que viene de Europa&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo es provocativo. Cuando uno discute en Espa&ntilde;a de memoria, echa de menos la maduraci&oacute;n europea en relaci&oacute;n a la cultura de la memoria. La historia de la memoria en Europa es larga. No hay que olvidar que el pasado es siempre muy goloso, porque est&aacute; lleno de significaci&oacute;n y a &eacute;l acuden todos: historiadores, literatos, antrop&oacute;logos, y tambi&eacute;n los fil&oacute;sofos. Cada cual tiene su &ldquo;ideita&rdquo; en el debate actual de la memoria en Espa&ntilde;a. Ideas que son infantiles o primitivas comparadas con la cultura de la memoria europea. Me refiero a la reflexi&oacute;n que surge tras la liberaci&oacute;n de los campos de exterminio, cuando los supervivientes expresan de forma sencilla lo fundamental de su experiencia: nunca m&aacute;s. Y para que evitar la cat&aacute;strofe a&ntilde;aden la memoria, la modesta memoria. Porque se plantearon medidas m&aacute;s s&oacute;lidas y serias que la memoria: el Plan Marshall, una constituci&oacute;n democr&aacute;tica para Alemania, o educar en la convivencia y la tolerancia. Pero para los supervivientes, lo m&aacute;s importante siempre la memoria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es tan importante para ellos la memoria para impedir la repetici&oacute;n de la barbarie? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque vivieron lo impensable, algo que no hab&iacute;a podido ser pensado antes: esa f&aacute;brica de muerte no hab&iacute;a sido imaginada, ni siquiera por Kafka, que apunt&oacute; muchas cosas. Pero ocurri&oacute;. Y cuando ocurre lo impensable, lo que ocurre se convierte en lo que da que pensar. Esa es la memoria: entender que la realidad no se capta con el conocimiento. La realidad se capta con el acontecimiento. Si queremos entender la realidad, debemos desconfiar de nuestras capacidades anal&iacute;ticas y tomar en serio lo impensable que ocurri&oacute;. El deber de memoria no es acordarse de lo mal que lo pasaron los jud&iacute;os, sino entender el acontecimiento como el a priori del conocimiento. Esa es nuestra carga de responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cambiar&iacute;a hoy en Europa, con la crisis migratoria y de refugiados, si se tuviera en cuenta el &ldquo;deber de memoria&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si pens&aacute;ramos la pol&iacute;tica teniendo en cuenta la memoria tendr&iacute;amos que cambiar nuestra idea de los refugiados. Porque si algo pone en cuesti&oacute;n la experiencia del hitlerismo es el peligro de identificar ciudadana con sangre y territorio. Reducir los derechos humanos a la sangre y al territorio supone llegar a la situaci&oacute;n actual. Somos ciudadanos de un estado los nacidos en ese estado, mientras que los dem&aacute;s lo son en la medida en que el estado quiera. El estado est&aacute; por encima de un derecho humano, la ciudadan&iacute;a, cuando lo asociamos a la sangre y a la tierra. Pensar la pol&iacute;tica despu&eacute;s de Auschwitz significar&iacute;a cuestionar los l&iacute;mites territoriales, el concepto de nacionalismo, la ciudadan&iacute;a como sangre y tierra, y en definitiva pensar globalmente la pol&iacute;tica. De hecho, un producto temprano de esta reflexi&oacute;n fue la propia Uni&oacute;n Europea, que dec&iacute;a Jorge Sempr&uacute;n que naci&oacute; en los campos de exterminio, como un proyecto de superaci&oacute;n de los nacionalismos que tomar&iacute;a en serio el sufrimiento de los inocentes y responsabilizar&iacute;a a los culpables. Mientras esa idea se ha mantenido, Europa ha funcionado. Esta generaci&oacute;n ha olvidado los or&iacute;genes de Europa y las respuestas los problemas de Europa vuelven a ser los nacionalismos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede aplicar el discurso de la Memoria Hist&oacute;rica en Espa&ntilde;a a otros problemas sociales y pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos adem&aacute;s del franquismo y la transici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de Memoria Hist&oacute;rica, se suele referir al franquismo o a la transici&oacute;n, pero deber&iacute;a ser una forma de entender la pol&iacute;tica aplicable a todos los campos. Tan importante es la Memoria Hist&oacute;rica para comprender la v&iacute;ctimas del franquismo, como para los refugiados. Es cierto que aqu&iacute; se ha polarizado o anquilosado ese debate, seguramente por su magnitud: que haya m&aacute;s de cien mil cuerpos sin identificar es algo sobrecogedor. Pero si entendi&eacute;ramos realmente el significado de la memoria como una forma de nueva racionalidad que incorpora el sentido del tiempo, podr&iacute;amos aplicarlo a cuestiones como el debate identitario de Espa&ntilde;a. Por ejemplo, las declaraciones de Xavier Garc&iacute;a Albiol sobre el multiculturalismo como uno de los principales problemas de Espa&ntilde;a y Europa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que ha ocurrido esto en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, en Espa&ntilde;a se ha construido una identidad&nbsp; sacrificando el multiculturalismo. Por eso tiene una herida hist&oacute;rica tras expulsar violentamente a jud&iacute;os y &aacute;rabes. No nos hemos curado de esa herida porque construimos identidades desde la exclusi&oacute;n. Si tuvi&eacute;ramos sentido de la responsabilidad hist&oacute;rica, si no queremos seguir construyendo colectivos enfrentados, deber&iacute;amos repensar el papel de las identidades y ser mucho m&aacute;s sensibles a las diferencias culturales. Esto es un ejemplo de c&oacute;mo la Memoria Hist&oacute;rica podr&iacute;a ayudar al debate. Con sentido de la memoria juzgar&iacute;amos de otro modo la propia cultura espa&ntilde;ola, que actualmente es inseparable de la cultura franquista. El franquismo supuso el exilio de una clase intelectual de primer orden que fue sustituida por unos mandarines mediocres que ten&iacute;an la sola virtud de ser franquistas. Ocuparon todo el espacio cultural (universitario, art&iacute;stico, literario) y han sido nuestros maestros. Algunos cambiaron, pero sin reconocer su responsabilidad. Y nosotros les seguimos sin advertir que muchos de nuestros tics son producto de esa historia de ocupaci&oacute;n violenta del mundo cultural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quiere decir que la memoria es una forma de nueva racionalidad que incorpora el sentido del tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el concepto b&aacute;sico com&uacute;n de la pol&iacute;tica moderna? El progreso. &iquest;En qu&eacute; se expresa el progreso? En la velocidad, en el tiempo. Estamos asistiendo a una aceleraci&oacute;n del tiempo. El tiempo es oro, cada vez m&aacute;s. Se es tanto m&aacute;s competitivo cuanto menos tiempo se tarda en producir una mercanc&iacute;a. La circulaci&oacute;n del dinero es m&aacute;s beneficiosa cuanto m&aacute;s r&aacute;pidamente se produce. Esa aceleraci&oacute;n del tiempo es producto del mito del progreso, que nos est&aacute; llevando a una situaci&oacute;n suicida. Cada &eacute;poca ha tenido su modelo de tiempo: la velocidad del caballo, del barco, del tren, del avi&oacute;n. Hay quien dice que la m&uacute;sica de Beethoven representa la velocidad del tren, mientras que Mahler representa la del avi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en qu&eacute; velocidad estamos ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros vivimos la velocidad de internet, que es a velocidad de la luz: nuestro ideal es la instantaneidad. Pero todo lo que ganamos en tiempo lo perdemos en experiencia. Sin tiempo hay vivencias instant&aacute;neas, que se agotan en s&iacute; mismas; como una droga, una vivencia s&oacute;lo pide otra vivencia, sin relaci&oacute;n con la anterior pero de mayor intensidad. Se puede ver ademas que hay una relaci&oacute;n entre la velocidad y las muertes. Se calcula que han muerto en las carreteras muchas m&aacute;s personas que en las guerras. Mueren en el mundo un mill&oacute;n trescientos mil personas anualmente, pero los heridos graves son treinta o cuarenta millones. Hay estudios que indican que la reducci&oacute;n de la velocidad supondr&iacute;a una disminuci&oacute;n fabulosa de los accidentes. El ser humano necesita tiempo y espacio, y la instantaneidad supone la negaci&oacute;n de las condiciones de posibilidad de la existencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el papel de la industria cultural en la memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La industria cultural est&aacute; interesada por todo menos por la memoria. Es una industria ligada al beneficio. Por ejemplo, las publicaciones acad&eacute;micas. Sea cual sea el idioma de grandes y peque&ntilde;as universidades, se difunden y se leen las mismas teor&iacute;as (del ingl&eacute;s): sobre la justicia, el autor que protagoniza esa industria cultural es Rawls, un norteamericano cuya teor&iacute;a de la justicia est&aacute; construida sobre la idea de que hay que hacer abstracci&oacute;n de la injusticia. Y que si queremos saber qu&eacute; es lo justo, no pensemos en que hay ricos y pobres, o en la desigualdad, sino que hagamos abstracci&oacute;n sobre c&oacute;mo se han generado las injusticias. As&iacute;, la Universidad de Barranquilla, situada en una zona pobr&iacute;sima de Colombia, est&aacute; generando un tipo de ideas que impiden que piense sus propios problemas. Otro ejemplo de industria cultural ser&iacute;a la prensa period&iacute;stica: cada d&iacute;a es un shock, una vivencia que al d&iacute;a siguiente no interesa, porque lo que interesa es el impacto, que por cierto tambi&eacute;n es el criterio de evaluaci&oacute;n en la universidad. As&iacute;, habr&iacute;an fracasado Kant, Hegel o Cervantes, porque su impacto en su tiempo fue nulo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los fundamentos de una filosof&iacute;a de la memoria que deban tenerse en cuenta en la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas de memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Filos&oacute;ficamente, la memoria se reduce a entender que no hay que confundir realidad y facticidad. Normalmente, pensamos que la realidad consiste en los hechos. Pero hay una parte oculta, que seg&uacute;n Adorno era la historia del sufrimiento. O siguiendo a Benjamin: la realidad consiste en hechos (proyectos realizados) y no hechos (proyectos que fracasan). La memoria se toma muy en serio esta idea de realidad. Arist&oacute;teles escribe en su Pol&iacute;tica la poes&iacute;a tiene m&aacute;s realidad que la historia, porque no s&oacute;lo habla de hechos, sino de lo que podr&iacute;a ser posible. Al hacer visible la parte oculta de la realidad, podemos evitar volver a construir la historia sobre sobre las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; futuro tiene la memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que puede venir es la memoria del ordenador, que no sabe olvidar y, por lo tanto, no es ninguna memoria. Las nuevas generaciones cuyo referente es internet pueden acercarse a la memoria como un arma cr&iacute;tica contra esa realidad. La p&eacute;rdida de experiencia en favor de la vivencia nos inhabilita para captar el significado de la memoria. La memoria s&oacute;lo puede existir sobre una educaci&oacute;n consciente de su significado porque ya va a contrapelo de la historia. Su futuro depender&aacute; del valor que ocupe en la educaci&oacute;n y en la cultura.
    </p><p class="article-text">
        <em>NOTA: esta entrevista tuvo lugar el 24 de noviembre de 2015 en la Facultad de Comunicaci&oacute;n de Sevilla en el marco de las I Jornadas Internacional en Memoria y Comunicaci&oacute;n del grupo de investigaci&oacute;n MyC. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/pensaramos-politica-memoria-cambiar-refugiados_1_2339454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Nov 2015 19:07:19 +0000]]></pubDate>
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