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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raúl Oliván]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raul_olivan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raúl Oliván]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Incipiente olor a primavera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/incipiente-olor-primavera_132_3277945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7632d579-bd29-41d5-b57e-42110994eff5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Marina Vàlencia."></p><p class="article-text">
        Desde lo alto de la lujosa terraza del Alinghi, un edificio abandonado en medio de la Marina de Val&egrave;ncia, junto al economista urbano Ramon Marrades, en un momento de complicidad y mirando al horizonte, me confiesa el v&eacute;rtigo ante la enormidad del reto que tiene por delante. Aunque no se lo digo, s&eacute; exactamente a qu&eacute; se refiere.
    </p><p class="article-text">
        Unas horas antes he amanecido en Valencia. El equipo de la Marina de Val&egrave;ncia que gestiona el puerto deportivo me ha invitado a una sesi&oacute;n de trabajo para echarles una mano con el modelo de gesti&oacute;n de unos proyectos. Tienen un mill&oacute;n de metros cuadrados entre agua, amarres, paseos mar&iacute;timos, tinglados, discotecas y otras infraestructuras con gran potencial, entre las que se erige, iconogr&aacute;fico, el majestuoso Veles e Vents.
    </p><p class="article-text">
        Tienen un plan estrat&eacute;gico a cinco a&ntilde;os, donde la innovaci&oacute;n social y los ecosistemas de emprendimiento ocupan un papel destacado, aunque a primera vista, lo que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n son la cantidad de terrazas de copas que se ven, todas con est&eacute;tica chill out, con muebles de dise&ntilde;o en los que predomina el blanco porque no se quema bajo el sol. Los sillones y sof&aacute;s est&aacute;n agrupados en peque&ntilde;os reservados, conformando saloncitos para generar la intimidad necesaria. En ellos se puede brindar con tu pareja o cerrar el negocio perfecto. Son espacios de cat&aacute;logo de decoraci&oacute;n, globales y estandarizados, tanto que tienes la sensaci&oacute;n de haberlos visto antes y que podr&iacute;an estar en cualquier lugar de Mikonos, Ibiza o Puerto Madero.
    </p><p class="article-text">
        El olor a pepino y cardamomo de los <em>gintonics premium</em> se mezcla con la brisa agradable del mar de una primavera que no termina. Ante semejante apoteosis del buen vivir, me acuerdo de mi mujer, que ha vivido diez a&ntilde;os en Valencia, y siempre que tiene la ocasi&oacute;n me recuerda jocosa que los romanos se equivocaron al emplazar Zaragoza en esa encrucijada de viento, temperaturas extremas y moscas negras.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje es precioso, incluso a pesar de la cicatriz de asfalto de 14 metros de ancho que circunda toda la Marina. Es el bald&iacute;o circuito de F&oacute;rmula 1. Como si fuera una se&ntilde;al de la contingencia de lo humano, m&aacute;s accesorio si cabe, cuando lo confrontas a la inabarcabilidad del Mediterr&aacute;neo, que no necesita una campa&ntilde;a de publicidad para reivindicarse. La pista de F&oacute;rmula 1 es tambi&eacute;n el camino a ninguna parte, por el que un d&iacute;a fueron en Ferrari, de prestados, algunos personajes que hoy son ya fantasmas de la Espa&ntilde;a inflamada.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo eso queda ya atr&aacute;s. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de desmadre y corrupci&oacute;n, las instituciones tienen nuevos moradores. Tanto en el Ayuntamiento como en la Generalitat, nuevos gestores han tomado las riendas de los proyectos. En el caso de la Marina de Val&egrave;ncia su declive ven&iacute;a ya de lejos, b&aacute;sicamente la operaci&oacute;n del Consorcio Valencia 2007, la entidad p&uacute;blica gestora del complejo, fue dise&ntilde;ada para acometer las obras pero acab&oacute; como un buque para dragar minas, en concreto para digerir los 400 millones de euros de deuda que ocasion&oacute; la Copa Am&eacute;rica primero, y la F&oacute;rmula 1 despu&eacute;s. A lo que hay que sumar un d&eacute;ficit estructural, que se apunta al debe cada a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, cuando Vicent Llorent, el nuevo Director General, y Ram&oacute;n Marrad&eacute;s, Director Estrat&eacute;gico, tomaron el tim&oacute;n de la Marina de Val&egrave;ncia, se encontraron un no-lugar, donde no suced&iacute;an demasiadas cosas y donde los ciudadanos no habitaban. Un espacio que, en definitiva, viv&iacute;a de espaldas a la ciudad. Porque la ciudad es, en resumen, eso que sucede entre los edificios y sus calles, como dice precisamente Marrades. Y all&iacute;, salvo la propia actividad n&aacute;utica, y un alg&uacute;n proyecto aislado, como Lanzadera, la incubadora de empresas de Mercadona; poco o nada suced&iacute;a entre los edificios, sus calles y sus paseos. Aquel sue&ntilde;o de puerto ocupado a pleno rendimiento por las empresas m&aacute;s punteras de la industria n&aacute;utica de recreo y, posteriormente, por la industria de la F&oacute;rmula 1, nunca lleg&oacute;. Y as&iacute;, aquel rinc&oacute;n m&aacute;gico de Valencia, su salida al mar, la continuidad de la Malvarrosa, se fue convirtiendo en un vaci&oacute; urbano de un tama&ntilde;o equivalente a la deuda que contra&iacute;amos los espa&ntilde;oles y a la frustraci&oacute;n de los vecinos de El Caba&ntilde;al o El Grao.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo equipo -me cuentan- ha dise&ntilde;ado un Plan Estrat&eacute;gico haciendo part&iacute;cipe a la ciudad, un horizonte plausible para cinco a&ntilde;os. Tambi&eacute;n han utilizado la guerra de guerrillas, con victorias r&aacute;pidas, como la Factor&iacute;a C&iacute;vica, el laboratorio ef&iacute;mero de innovaci&oacute;n urbana que montaron los compa&ntilde;eros de <em>Civic Wise</em>. Pero en el ecuador de la legislatura el balance se hace de pronto m&aacute;s urgente y exigente. &iquest;Ser&aacute;n capaces de diferenciarse significativamente de la gesti&oacute;n pasada? &iquest;Ser&aacute;n capaces de transformar ese espacio en un lugar? &iquest;Abrirlo a la ciudad? &iquest;Dotarle de escala humana? &iquest;Poner en valor una de las parcelas m&aacute;s codiciadas de todo el Mediterr&aacute;neo?
    </p><p class="article-text">
        Yo conf&iacute;o plenamente en que s&iacute;, aunque creo que para culminar la gesta necesitar&aacute;n algo m&aacute;s de 5 a&ntilde;os, sobre todo porque la inversi&oacute;n est&aacute; pr&aacute;cticamente congelada. He estado con ellos en una jornada intensiva de trabajo y tienen decenas de ideas. Un centro de formaci&oacute;n profesional especializado en n&aacute;utica, el <em>Valencia Tech City, </em>que se sumar&iacute;a a Lanzadera y a la aceleradora de transici&oacute;n digital InnSomnia de Bankia; o un festival de <em>Place Making</em> -intervenciones arquitect&oacute;nicas livianas-, que se unir&aacute; a una agenda cada vez m&aacute;s rica de eventos, que son adem&aacute;s muy necesarios para hacer caja. Es la condena de la <em>beerconomy</em>, esa tendencia cada vez m&aacute;s preocupante de financiar programas culturales con venta de cervezas, uno de los muchos temas que pude comentar cenando con Pau Rausell, profesor de la Universidad Valenciana y gran referente en pol&iacute;ticas culturales.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, uno de los mayores retos de la Marina es darle una nueva vida al antiguo edificio del Alinghi, la sede del equipo suizo de vela, que ocupa una pastilla privilegiada junto al Veles e Vents, pues a los suizos hubo que tratarles como si fueran los reyes del mambo, no en vano, eran los que llevaron la American Cup a Valencia, por la sencilla raz&oacute;n de que ganaron la copa, y su pa&iacute;s no ten&iacute;a mar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era mi segunda visita al edificio y en esta ocasi&oacute;n me pude meter por todos sus espacios, como los buenos hackers. Son 6.000 metros cuadrados, un poco m&aacute;s grande que La Azucarera del Rabal, la sede principal de Zaragoza Activa, el proyecto que dise&ntilde;&eacute; en 2008-2009 y a&uacute;n dirijo. El Alinghi se articula en torno a varios hangares para los barcos, un sinf&iacute;n de talleres y espacios de oficina. A un lado tiene unas vistas incre&iacute;bles al mar. Al otro, su fachada acristalada se decanta con una inclinaci&oacute;n 10 &oacute; 15 grados hasta el mismo suelo de la avenida, conformando una cortina de vidrio que mira a la ciudad. El edificio permanece completamente cerrado desde 2012, as&iacute; que nadie puede subir a su terraza de mil metros desde donde se divisa toda la Marina. Es una terraza espectacular, donde no hace tanto hubieron de celebrar las fiestas m&aacute;s privadas, mezcl&aacute;ndose los altos, rubios y guapos del equipo suizo, con lo m&aacute;s granado de la sociedad valenciana. Pura selecci&oacute;n natural. Eran el centro del mundo. Todo era posible: una Suiza en Valencia. Un mediterr&aacute;neo en Suiza.
    </p><p class="article-text">
        A ojo, calculo que solo en equipamiento de la cocina industrial de la terraza, con infraestructuras propias de un restaurante tres estrellas michel&iacute;n, nos gastamos -todos los espa&ntilde;oles- unos 150.000 &euro;. Que duelen mucho si consideramos que toda esa infraestructura se hizo para la Copa Am&eacute;rica. Y que duelen much&iacute;simo m&aacute;s a&uacute;n, si sumas los otros 6.000 metros de infraestructuras abandonadas. Y ya no te cuento el dolor, si te digo que &eacute;ste es solo uno de la media docena de edificios en esta situaci&oacute;n que hab&iacute;a en la Marina. Por eso el plan que est&aacute;n trazando para recuperar este edificio y convertirlo en la gran puerta de la ciudad al puerto deportivo, para que deje de dar la espalda a los vecinos, abriendo sus oxidadas persianas, creando enormes ventanas al Mediterr&aacute;neo, cobra toda la importancia.
    </p><p class="article-text">
        Desde la terraza del Alinghi, con la sensaci&oacute;n de los piratas que han tomado la fortaleza de un condottiero arruinado, viendo todo el puerto deportivo, muy bonito a pesar de la desmesura del cemento, el atardecer nos coge a Marrades a m&iacute; contemplativos. Me ha llamado porque sabe que una vez deb&iacute; sentir algo parecido. Aunque su reto es infinitamente m&aacute;s &eacute;pico. Yo tambi&eacute;n tendr&iacute;a mucho v&eacute;rtigo si tuviera que devolverle la Marina -con su mill&oacute;n de metros cuadrados- a los valencianos.
    </p><p class="article-text">
        En pleno julio, desde lo alto de la terraza del Alinghi, entremezclado con el aroma cada vez m&aacute;s disipado de los <em>gintonics premium</em>, pude distinguir un nuevo olor inconfundible. Ol&iacute;a a primavera. Ap&oacute;yenles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Oliván]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/incipiente-olor-primavera_132_3277945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jul 2017 20:33:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incipiente olor a primavera]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brecha generacional y nueva política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/brecha-generacional-nueva-politica_132_2800655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En tiempos de zozobra, los guardianes de lo instituido se convierten en valor seguro para aquellos que no quieren grandes cambios</p><p class="subtitle">Podemos, por su parte, vive desde su nacimiento la presión por trascender la lógica maximalista y utópica del 15-M tratando de ofrecer un programa creíble de gobierno</p></div><p class="article-text">
        Nac&iacute; en 1980 y soy uno de los miles de j&oacute;venes que crecimos inaugurando la democracia espa&ntilde;ola cuando la mayor&iacute;a de los servicios p&uacute;blicos todav&iacute;a ol&iacute;an a nuevo. En mi caso, adem&aacute;s, tuve la suerte de que no nos faltara nada de lo importante en casa.  Por eso, si me pongo en la piel de mis padres y observo este tiempo transitado en sus vidas, en el que pudieron ofrecernos oportunidades a mi hermano y a m&iacute; que ellos nunca tuvieron, comprendo el compromiso de la generaci&oacute;n anterior a la m&iacute;a con el sistema establecido, su adhesi&oacute;n a los valores de la transici&oacute;n y sus reservas respecto a los que pretenden impugnarlo todo. Pero del mismo modo, por mi edad y por mi trabajo cerca de gente joven, no soy ajeno a la profunda ruptura emocional que desconect&oacute; la sociedad de mis padres de la m&iacute;a propia.
    </p><p class="article-text">
        Esta desconexi&oacute;n generacional se puede resumir en dos hitos: el anuncio en 2010 de los recortes que hizo Zapatero y que certificaba el final de una onda larga de crecimiento econ&oacute;mico que duraba casi 30 a&ntilde;os. Y un a&ntilde;o despu&eacute;s, la crisis simb&oacute;lica de valores que estall&oacute; de forma sorpresiva el 15-M cuando miles de j&oacute;venes pusieron de manifiesto su desconfianza en el sistema representativo, proponiendo una enmienda a la totalidad de los partidos tradicionales y declarando agotado el relato del 78, al tiempo que se conjuraban en torno a una nueva &eacute;pica de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La encrucijada en la que se vio comprometido el sistema democr&aacute;tico era una tormenta perfecta de legitimidades. Si consideramos que el equilibrio de la democracia es un juego de negociaci&oacute;n constante entre el pueblo &ndash;<em>demos</em>- y el poder &ndash;<em>cracia</em>-, entre aquello que produce democracia, entendida como energ&iacute;a popular constituyente, y lo que esa misma democracia produce a trav&eacute;s de las fuerzas constituidas, en forma de derechos, deberes, bienes y servicios para ese mismo pueblo (Innerarity. 2017). Es decir, que una democracia es leg&iacute;tima cuando combina adecuadamente participaci&oacute;n en las decisiones (<em>inputs</em>) con resultados eficaces (<em>outputs</em>). Podemos concluir que el 15-M fue una reacci&oacute;n a esa doble crisis de legitimidades porque hubo una generaci&oacute;n entera que ni se sent&iacute;a part&iacute;cipe ni se sent&iacute;a beneficiaria del sistema. El desempleo juvenil y los graves casos de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica fueron la gota que colm&oacute; el caso.
    </p><p class="article-text">
        Me interesa destacar esta idea de Daniel Innerarity sobre el equilibrio entre legitimidades porque un exceso de deriva hacia uno u otro vector nos conduce a diferentes patolog&iacute;as de la democracia que est&aacute;n muy vigentes en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico actual. La tentaci&oacute;n de los populistas es convocarnos a un permanente e inagotable proceso constituyente, midiendo la democracia fundamentalmente por el grado de participaci&oacute;n, por la pureza de los actores implicados en una interminable asamblea horizontal, el rechazo de las instituciones de intermediaci&oacute;n y la superaci&oacute;n del modelo representativo. Una democracia directa del <em>demos</em>. Mientras, en el lado contrario, los tecn&oacute;cratas nos invitan a confiar en los expertos y las comisiones ejecutivas, en la delegaci&oacute;n de responsabilidades, en la importancia de las instituciones constituidas y en la aceptaci&oacute;n incondicional de un recetario cient&iacute;fico-t&eacute;cnico que constituye el corpus de un renovado pensamiento &uacute;nico, cuya validez queda fuera de toda duda. Una democracia restauradora enfocada a la <em>cracia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Con matices, estas dos derivas las podemos distinguir en los tics, los discursos e incluso la semi&oacute;tica de los dos nuevos partidos en Espa&ntilde;a: Podemos y Ciudadanos. Ambos han sabido entender bien la coyuntura, la doble crisis de legitimidades que sufr&iacute;a la democracia, atacando directamente ambos frentes. Mientras Podemos se erige como la opci&oacute;n de impugnaci&oacute;n constituyente que pretende canalizar la energ&iacute;a del pueblo &ndash;<em>demos</em>-, Ciudadanos representa una renovadora defensa de lo constituido y promete un uso m&aacute;s eficiente del poder &ndash;<em>cracia</em>-.
    </p><p class="article-text">
        Este marco hay que interpretarlo como una s&iacute;ntesis te&oacute;rica del panorama pol&iacute;tico actual, pero la realidad nunca es tan evidente e inequ&iacute;voca. Los nuevos partidos son conscientes de esta disputa de legitimidades y ambas fuerzas generan mensajes complementarios para ampliar su per&iacute;metro electoral.
    </p><p class="article-text">
        Ciudadanos, por ejemplo, se llama &ldquo;ciudadanos&rdquo; precisamente para reforzar la idea de partido horizontal, alejado del poder, conformado por una nueva generaci&oacute;n de profesionales que no ven&iacute;an de la pol&iacute;tica, como les gusta identificarse a s&iacute; mismos. Buscan as&iacute; apelar al <em>demos</em>. Aunque lo que mejor les funciona es posicionarse como muro de contenci&oacute;n de lo constituido, y no por casualidad su relato pol&iacute;tico m&aacute;s rentable ha sido erigirse como garantes del esp&iacute;ritu del 78 en el contexto del conflicto catal&aacute;n. En tiempos de zozobra, los guardianes de lo instituido se convierten en valor seguro para aquellos que no quieren grandes cambios. Una agenda renovada de restauraci&oacute;n que ofrezca certezas a quienes aspiran a la continuidad de lo establecido y garantice un nivel m&iacute;nimo de comodidades individuales.
    </p><p class="article-text">
        Podemos, por su parte, vive desde su nacimiento la presi&oacute;n por trascender la l&oacute;gica maximalista y ut&oacute;pica del 15-M tratando de ofrecer un programa cre&iacute;ble de gobierno. En estos &uacute;ltimos d&iacute;as ha presentado una nueva bater&iacute;a de proyectos de reforma del pa&iacute;s, la cuarta o la quinta versi&oacute;n diferente en sus pocos a&ntilde;os de vida, un claro s&iacute;ntoma de que necesita proyectar una imagen solvente, completando un viaje t&aacute;ctico de la protesta a la propuesta. Una vez han colonizado el significante pueblo &ndash;<em>demos-</em> aspiran a la legitimidad de la <em>cracia</em>. Saben que necesitan hacerlo pero hasta la fecha no han sabido c&oacute;mo. Incluso se han disfrazado de socialdem&oacute;cratas o se han confesado fans de Operaci&oacute;n Triunfo en un claro intento de ocupar la centralidad del tablero para escapar del margen de la extrema izquierda, donde, como ellos mismos afirman, solo se alcanza la irrelevancia pol&iacute;tica. Y a pesar de todo esto, cada vez que Podemos sufre una peque&ntilde;a crisis org&aacute;nica, la mayor&iacute;a de las voces cualificadas, con la excepci&oacute;n de Errej&oacute;n, proclaman una vuelta a los or&iacute;genes, a los c&iacute;rculos, a los de abajo, al 99%, al <em>demos</em>, al pueblo; donde son genuinamente fuertes, o al menos, donde la mayor&iacute;a de ellos se reconocen a s&iacute; mismos, porque padecen la miop&iacute;a de la ret&oacute;rica: el Pueblo no les deja ver las personas.
    </p><p class="article-text">
        Ambos partidos quieren presentarse como transversales, pero ambos tienden a la deriva porque sus ra&iacute;ces son m&aacute;s fuertes que el <em>marketing</em> pol&iacute;tico, y porque, en todo caso, tampoco les ha ido mal as&iacute;. Podemos es expectativa constituyente que quiere aparentar ser un partido de gobierno. Ciudadanos es muro de lo constituido que pretende proyectarse como colectivo de profesionales independientes.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esta &oacute;ptica se entiende mejor la estrategia de ambos partidos, en tensi&oacute;n permanente por defender su posici&oacute;n genuina a la vez que lanzan tentativas hacia posiciones ajenas. Al contrario que la dial&eacute;ctica del eje izquierda-derecha, que no permite demasiados viajes de ida y vuelta, conjugar discursos transversales que transitan desde populismo a la tecnocracia posibilita construir una narrativa pol&iacute;tica mucho m&aacute;s flexible y un marco discursivo m&aacute;s responsivo que se adapta mucho mejor a cada oyente.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el fen&oacute;meno de la nueva pol&iacute;tica no sea otra cosa que la sustituci&oacute;n del tablero de disputa tradicional, donde solo operaba la l&oacute;gica izquierda&ndash;derecha, por un nuevo escenario dial&eacute;ctico que posibilita nuevos imaginarios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Esta famosa transversalidad es lo que produce que no salgan redondas las cuentas, y que interpretar los &uacute;ltimos CIS sea un aut&eacute;ntico sudoku. Podemos no se explica solamente por una reordenaci&oacute;n de los votos de izquierda, igual que Ciudadanos no se resume en una mera reconfiguraci&oacute;n del centro derecha espa&ntilde;ol. Otra cosa es analizar el modelo de gobiernos y presupuestos que estos partidos est&aacute;n produciendo, Podemos favorece de <em>facto</em> pol&iacute;ticas de izquierda, y Ciudadanos, con la simb&oacute;lica excepci&oacute;n de Andaluc&iacute;a, suele facilitar gobiernos de derecha. Ser&aacute;n transversales, pero estar, lo que se dice estar, suelen estar en la izquierda o en la derecha con bastante nitidez. Por ello, es posible que, a la vista de las consecuencias, el efecto de la transversalidad se vaya mitigando poco a poco y los votantes vuelvan poco a su esquema tradicional de la izquierda y la derecha. Es lo que se viene observando en el electorado de Podemos, durante las &uacute;ltimas elecciones, que se posiciona claramente en la izquierda. Y lo que ha comenzado a percibirse en torno a Ciudadanos, cuyos votantes, seg&uacute;n el CIS, se autoubican cada vez m&aacute;s a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, anticipo transversalidad para a&ntilde;os, porque ambos partidos, dotados de magn&iacute;ficos expertos entre los que tengo muchos amigos, saben que ese marco discursivo que hemos venido en llamar nueva pol&iacute;tica les resulta tan rentable como eficaz, sobre todo para conectar con esa generaci&oacute;n entera que dej&oacute; de confiar en el PSOE y el PP. Una generaci&oacute;n para la que, el imaginario izquierda-derecha dej&oacute; de tener un papel ilustrativo, perdiendo en cierto modo, esa funci&oacute;n de explicar y sintetizar la complejidad que nos rodea. En concreto, miles de j&oacute;venes de mi generaci&oacute;n dejaron de sentirse vinculados emocionalmente a la izquierda cuando la crisis azot&oacute; duramente, cercenado sus sue&ntilde;os aspiracionales, mientras la capacidad redistributiva del Estado quedaba en entredicho en un contexto de fuertes interdependencias con Europa y los mercados globales.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar, cabe preguntarse &iquest;hay espacio para la socialdemocracia entre las derivas de la nueva pol&iacute;tica? Lo hay, no me cabe duda. Mientras reconstruimos la credibilidad de la izquierda en laboratorios como Arag&oacute;n, a golpe de bolet&iacute;n oficial y presupuesto p&uacute;blico, en condiciones atmosf&eacute;ricas neutrales sin tsunamis inmobiliarios ni crisis financieras globales, y seguimos reivindicando la vigencia de las ideolog&iacute;as para interpretar el mundo; la socialdemocracia debe aceptar las nuevas reglas del juego y empezar a operar en el marco discursivo de la transversalidad democr&aacute;tica, ocupando la gran centralidad del tablero, que es el inmenso espacio que le dejan las derivas en su inercia hacia los m&aacute;rgenes.  El PSOE debe recuperar la legitimidad perdida en ambos frentes. Configurarse al mismo tiempo como un partido abierto, transparente y participativo, rebuscando si es preciso en su pasado asambleario; pero sin excentricidades, porque a la vez, debe erigirse como una herramienta eficaz y competente al servicio de los problemas reales de la gente, jugando un rol institucional, como partido de gobierno, comprometido con Europa, como ha desempe&ntilde;ado acertadamente los &uacute;ltimos meses. Entre la tensi&oacute;n populista constituyente y el recetario acr&iacute;tico de la tecnocracia instituida, la socialdemocracia debe seguir representando la confluencia de lo posible. 
    </p><p class="article-text">
        Si hay un modo de construir pueblo, de aprovechar el ancho de banda disponible para canalizar la energ&iacute;a civil de una generaci&oacute;n con ADN constituyente, no es otro que el de conectar ese &iacute;mpetu a la vieja red de estructuras, levantada sobre la base de tantos pactos y consensos, tejida a partir de los valores de la transici&oacute;n. Todo ello para posibilitar un nuevo horizonte emocional a mi generaci&oacute;n, a la vez que se ofrecen garant&iacute;as y certezas a la generaci&oacute;n de mis padres, que ya no admite viajes a ninguna parte. Un pacto de generaciones y reconocimientos mutuos que celebre la democracia declar&aacute;ndola inacabada. Este futuro precisar&aacute; indefectiblemente de acuerdos, cesiones y aquiescencias; donde, me atrevo a vaticinar, la socialdemocracia, el mejor pegamento que ha tenido Espa&ntilde;a hasta la fecha, ocupar&aacute; de nuevo un papel central.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Oliván]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/brecha-generacional-nueva-politica_132_2800655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Feb 2018 23:55:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Brecha generacional y nueva política]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No le des una caña de pescar, dale una tabla de surf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cana-pescar-dale-tabla-surf_132_3660353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El Departamento de Educaci&oacute;n del Gobierno de Arag&oacute;n me ha invitado a dar unos talleres a los equipos directivos y responsables de innovaci&oacute;n de los centros educativos. Pens&aacute;ndome ante quienes ser&aacute;n los principales mentores de las pr&oacute;ximas generaciones, incluida la de mi hija, he organizado algunas de mis ideas a partir de mi experiencia en los ecosistemas de emprendimiento e innovaci&oacute;n social. En este sentido, Zaragoza Activa es un observatorio privilegiado de la triple transformaci&oacute;n estructural que est&aacute; provocando la 4&ordf; Revoluci&oacute;n Industrial, que est&aacute; afectando a la naturaleza del trabajo, al modelo de las empresas y a la gobernanza de lo p&uacute;blico. En este art&iacute;culo realizo un diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n a partir de la curva de Kuznets, que relaciona crecimiento econ&oacute;mico y desigualdad, para acabar apuntando algunas claves que podr&iacute;an ser aplicadas en un nuevo ecosistema educativo, con el objetivo de dotar de herramientas a las generaciones que piden paso.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la pel&iacute;cula Terminator (Cameron. 1984) en el a&ntilde;o 2029 un ej&eacute;rcito de m&aacute;quinas gobernadas por una inteligencia artificial llamada <em>Skynet</em>, asola el mundo y somete por completo a la humanidad. En esta distop&iacute;a futurista, la Resistencia, un grupo de humanos rebeldes, lucha contra las m&aacute;quinas y son la &uacute;nica esperanza que nos queda a los mortales. El resto del argumento ya lo conocen.
    </p><p class="article-text">
        Faltan tan solo trece a&ntilde;os para 2029 y nada nos hace pensar que los robots aspiradora Roomba se vayan a transformar en &aacute;ngeles exterminadores, sobre todo porque ni siquiera alcanzan a&uacute;n a limpiar bien el polvo de las esquinas. As&iacute; que podemos estar tranquilos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que acaban de llegar al mundo -la m&iacute;a tiene 18 meses- van a tener que librar inexorablemente una carrera contra las m&aacute;quinas. Aceptemos que hay cierta conexi&oacute;n entra la malvada <em>Skynet</em> de <em>Terminator</em> y la actual red hiperconectada. Si metemos en el laboratorio el big data (conjunto de datos que generamos diariamente) que cocinan <em>Google</em> o <em>Facebook</em>, los algoritmos de los mercados de valores que mueven miles de millones en microsegundos sin que medie humano alguno, los comercios sin empleados de <em>Amazon</em> o su nuevo robot clasificador <em>Kiva</em>, junto a los taxis sin chofer que investigan ya <em>Uber</em> y <em>Volvo</em>, o el software inteligente que aprende sobre sus errores, o incluso los nuevos videojuegos procedurales capaces de crear capas infinitas de realidad, unidos a la tecnolog&iacute;a <em>blockchain</em> (cadenas de bloques que soportan los <em>bitcoins</em>) y la <em>deep web</em> (la internet oculta) donde campan desde la mafia rusa hasta los hackers del gobierno chino; todo junto, bien mezclado, da bastante miedo, y es material suficiente para unas cuantas secuelas m&aacute;s de <em>Terminator</em>. O al menos, para ese futuro retorcido que tan bien ha sabido retratar la serie de televisi&oacute;n brit&aacute;nica <em>Black Mirror</em>.
    </p><p class="article-text">
        La robotizaci&oacute;n, la automatizaci&oacute;n distribuida, la fabricaci&oacute;n digital a peque&ntilde;a escala o el internet de las cosas, conforman eso que el Foro de Davos ha bautizado ya como 4&ordf; Revoluci&oacute;n Industrial, y aunque la ventana de oportunidad que abren &eacute;stas y otras tecnolog&iacute;as para el progreso social y econ&oacute;mico es innegable, a corto y medio plazo, va a generar una tensi&oacute;n significativa en nuestros modelos productivos. El pron&oacute;stico de Davos es que de aqu&iacute; al a&ntilde;o 2020, solo en el territorio de la OCDE, 7 millones de empleos habr&aacute;n desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Son estas tecnolog&iacute;as de la 4&ordf; Revoluci&oacute;n Industrial los incipientes <em>terminators</em> de la clase media y trabajadora tal y como la conocemos ahora? &iquest;Avanzamos hacia una sociedad completamente polarizada, entre profesionales muy especializados que saben manejar las m&aacute;quinas -y por tanto bien remunerados- y aquellos cuyo trabajo es tan poco cualificado que no sale rentable sustituir por dichas m&aacute;quinas y est&aacute;n condenados al desempleo o la precariedad?
    </p><p class="article-text">
        Antes de empezar a organizar la resistencia neoludita, comenzar a quemar nuestros robots aspiradora o quitar las bater&iacute;as a los drones de tus hijos, conviene revisar bien los datos y mirar hacia el pasado para saber qu&eacute; podemos encontrarnos en el futuro. Al fin y al cabo, hoy podemos estudiar cu&aacute;l fue el balance de las dos oleadas de innovaci&oacute;n que cambiaron el mundo moderno: la primera y la segunda revoluci&oacute;n industrial. Tenemos una informaci&oacute;n que los seguidores de Ned Ludd -los luditas- no dispon&iacute;an cuando saboteaban los telares industriales a principios del Siglo XIX, para denunciar que el empleo artesano especializado se iba a extinguir en favor de trabajadores poco cualificados que exig&iacute;an menos derechos y salario. Y tenemos tambi&eacute;n m&aacute;s datos que los movimientos huelguistas de principios del Siglo XX, cuando luchaban contra el taylorismo, la organizaci&oacute;n cient&iacute;fica del trabajo que parcel&oacute; de forma m&aacute;s eficiente las cadenas de montaje, estandarizando el papel de los operarios, y reduciendo al mismo tiempo costes y capacidad de negociaci&oacute;n del movimiento obrero.
    </p><p class="article-text">
        Desde la atalaya del Siglo XXI sabemos que ambas revoluciones industriales, a la postre, facilitaron un despliegue de riqueza, empleo, derechos y libertades, sin precedentes en la historia. Sabemos que ambos procesos hist&oacute;ricos siguieron el patr&oacute;n de la hip&oacute;tesis de Simon Kuznets, el economista ruso que identific&oacute; una relaci&oacute;n directa entre crecimiento econ&oacute;mico y desigualdad, a trav&eacute;s de una curva con forma de U invertida. La curva de Kuznets establece que todo proceso de crecimiento econ&oacute;mico sostenido -una revoluci&oacute;n industrial es el mejor ejemplo posible- produce mayor desigualdad en sus primeras fases, pero que una vez superada esa transici&oacute;n dolorosa, existe una inercia natural a la distribuci&oacute;n de la riqueza, y por tanto al incremento de la igualdad social.
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        La pregunta que cabe hacerse hoy es en qu&eacute; punto de la ola estamos &iquest;Acabamos de empezar a subir y queda lo peor? o &iquest;ya hemos tocado techo y comenzamos a descender hacia el valle de la abundancia? La respuesta no es sencilla ni yo tengo capacidad de responderla. Existen muchas variables. Empezando porque las diferencias son notables por pa&iacute;ses, hay algunos que s&iacute; parecen reflejar bien su posici&oacute;n en la curva de Kuznets. Brasil y China, por ejemplo, han disfrutado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os de un ensanchamiento de la clase media como consecuencias de procesos de crecimiento y redistribuci&oacute;n de la riqueza a gran escala. Hay otros, sin embargo, como muchos de pa&iacute;ses europeos o los EEUU, donde durante las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, los &iacute;ndices de desigualdad se han disparado. La mejor foto de esta realidad la hizo Thomas Piketty en El Capital en el Siglo XXI, y basta una consulta a la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">World Wealth Income Data Base</a>, para comprobar la tesis del economista franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Invalida esto la famosa curva de Kuznets, o acaso los pa&iacute;ses europeos y los EEUU, est&aacute;n subiendo a&uacute;n lo peor de la pendiente de la tercera revoluci&oacute;n industrial. Bajo esta hip&oacute;tesis cabr&iacute;a especular que a&uacute;n no nos habr&iacute;amos recuperado de la subida de la tercera gran ola, esa parte de la pendiente donde la desigualdad incrementa como consecuencias de las sucesivas reconversiones industriales, sometidas a ciclos de innovaci&oacute;n acelerados, que dejan fuera de juego capas importantes de la sociedad, cuya reabsorci&oacute;n tarda muchos a&ntilde;os en completarse porque depende de pol&iacute;ticas de medio y largo plazo (reformas fiscales, reformas educativas y sobre todo, presupuesto y marco regulatorio para estimular el cambio de modelo productivo)
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, si damos por bueno el augurio del Foro de Davos, y asumimos que estamos comenzando ya la 4&ordf; revoluci&oacute;n industrial, al mismo tiempo que aceptamos las tesis de Piketty sobre desigualdad; la conclusi&oacute;n es que o bien Kuznets no ten&iacute;a raz&oacute;n, o bien, que no estamos ante una simple ola, sino ante un tsunami, que ha encadenado dos ciclos de crecimiento e innovaci&oacute;n, sin apenas tiempo de recuperaci&oacute;n entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        O dicho de otro modo, que la 3&ordf; y 4&ordf; revoluci&oacute;n industrial, o como las quieran llamar porque eso es indiferente, estar&iacute;an conformando una onda m&aacute;s alta de lo deseable, provocando que una generaci&oacute;n entera vaya a vivir con la sensaci&oacute;n de que crecimiento econ&oacute;mico significa incremento de la desigualdad. Una premisa por otro lado, que no nos debe coger por sorpresa si tenemos en cuenta las recomendaciones que el FMI, BCE o la OCDE han hecho a los pa&iacute;ses en apuros en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, donde las principales medidas anti crisis han sido flexibilizar el mercado laboral, abaratando la mano de obra; recortes salariales directos para pensionistas o funcionarios; y adelgazamiento de los grandes servicios p&uacute;blicos, en servicios de protecci&oacute;n social, educaci&oacute;n y sanidad, principalmente. Es decir, hemos pagado crecimiento econ&oacute;mico con desigualdad, bajo la promesa de que en el futuro todo ser&aacute; mejor, cuando superemos la cima de la curva de Kuznets y lleguemos al valle de la abundancia.
    </p><p class="article-text">
        Yo soy de los que pienso que los economistas ultraliberales no son malvados que acarician gatos desde sus c&aacute;tedras em&eacute;ritas de la Escuela de Chicago, sino cient&iacute;ficos que conf&iacute;an en que sus recetas propician curvas de Kuznets de onda corta: un poco de dolor y tensi&oacute;n social inicial para llegar poco despu&eacute;s, tras unas d&eacute;cadas fugaces, a una zona de confort, empleo, redistribuci&oacute;n natural y bienestar, sin que cese el crecimiento entre tanto. Conced&aacute;mosles esa licencia, los economistas utilizan f&oacute;rmulas y c&aacute;lculos para objetivar la asunci&oacute;n de decisiones complejas y socialmente dif&iacute;ciles de digerir. Digamos que lo hacen por nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay dos problemas con esta forma de entender la econom&iacute;a pol&iacute;tica, primero que no ha nacido economista infalible en sus pron&oacute;sticos, y nos lo demuestran a diario cuando decenas de premios nobel se contradicen entre s&iacute; frontalmente. Y lo m&aacute;s grave, que en las hojas de c&aacute;lculo para proyectar procesos macro econ&oacute;micos, donde los a&ntilde;os ocupan apenas una celda, no caben los millones de sue&ntilde;os rotos de toda una generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, que a los j&oacute;venes y ni&ntilde;os que hoy tienen menos de veinte a&ntilde;os, nadie les garantiza que el presente  ciclo de crecimiento que vivimos ahora, resumida en la gran ola de Kuznets, vaya a tener una longitud de onda tan grande como para tragarse una generaci&oacute;n entera, v&iacute;ctima un proceso demasiado doloroso de incremento de la riqueza basada en desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, frente a decenas de responsables de centros educativos aragoneses, y m&aacute;s concretamente ante sus responsables de innovaci&oacute;n, siendo yo mismo padre de una futura alumna suya, me veo en la obligaci&oacute;n de contarles que dar la ca&ntilde;a de pescar, en mi opini&oacute;n, ya no es suficiente, que lo que necesita la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de j&oacute;venes, es una tabla de surf para enfrentar la gran ola de Kuznets que se les viene encima.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; me refiero con darles una tabla de surf? Me refiero a tejer un ecosistema educativo de innovaci&oacute;n social que desborde al actual sistema oficial, pero para colocar &eacute;ste en el centro de una malla m&aacute;s densa, distribuida y abierta de actores clave y aliados, que incluya empresas, sociedad civil, ONG, gobiernos, asociaciones... Un ecosistema educativo de innovaci&oacute;n centrada en las personas, que conecte los itinerarios oficiales con espacios no &ndash; formales, informales e incluso anti formales de educaci&oacute;n. Lo que podemos aportar a este ecosistema educativo desde nuestra experiencia en Zaragoza Activa se puede resumir en cinco claves.
    </p><p class="article-text">
        1. Un cur&iacute;culum educativo expandido, transversal y complementario al oficial, basado en competencias. &laquo;Cu&eacute;ntame qu&eacute; sabes hacer y no qu&eacute; has estudiado&raquo; preguntan los empleadores cada vez m&aacute;s en las entrevistas de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, nosotros en Zaragoza Activa estamos a punto de lanzar el primer Portfolio profesional por competencias transversales aplicado a un ecosistema educativo informal, un documento que recoger&aacute; el nivel de desempe&ntilde;o de los casi 9.000 miembros de la red ZAC a lo largo de su participaci&oacute;n en los cientos de actividades que programamos cada mes; midiendo cu&aacute;ntas horas ha invertido cada miembro en nueve competencias transversales: Emprendimiento, Innovaci&oacute;n, Liderazgo, Inteligencia Emocional, Comunicaci&oacute;n, TICs y Redes, Trabajo en Equipo y Transformaci&oacute;n social y colaborativa; que hemos definido junto a la Universidad de Zaragoza. Creemos que ser&aacute; la primera plataforma que mida un itinerario educativo informal, de tal manera que las personas que han participado en decenas de actividades en Zaragoza Activa, podr&aacute;n adjuntar a su cur&iacute;culum y a su LinkedIn, su propio portfolio de competencias.
    </p><p class="article-text">
        2. Una metodolog&iacute;a orientada a la acci&oacute;n y al aprender haciendo, basada en proyectos, donde las personas escogen sus propios itinerarios. &laquo;Queremos personas con autonom&iacute;a que tomen decisiones&raquo; nos cuentan los jefes de recursos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En Zaragoza Activa contamos con muchas iniciativas que se enmarcan en este prop&oacute;sito. El programa Flip&amp;do son unos talleres de pensamiento de dise&ntilde;o para chavales de instituto, donde se convierten en emprendedores sociales con el reto de resolver un desaf&iacute;o colectivo, que en esta primera edici&oacute;n ha sido el ocio alternativo. A trav&eacute;s de paneles de modelo de negocio adaptados a fines sociales, o mapas de empat&iacute;a, utilizan el pensamiento de dise&ntilde;o para crear soluciones. Tambi&eacute;n es rese&ntilde;able el MIE (Mediaci&oacute;n &ndash; Innovaci&oacute;n - Emprendimiento), el programa que acabamos de lanzar con la Universidad de Zaragoza, donde siete personas ser&aacute;n contratadas durante un curso para realizar un proyecto de investigaci&oacute;n aplicada, cooperando con los ecosistemas de empresas de la Universidad y Zaragoza Activa, actuando a la vez como mediadores de la comunidad, programando actividades o dinamizando grupos de innovaci&oacute;n abierta, para acabar publicando sus resultados con licencia <em>creative commons</em>, e incluso, lanzando un producto m&iacute;nimo viable (una empresa o un servicio) como resultado del a&ntilde;o de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        3. Propiciar escenarios de co-creaci&oacute;n y co-dise&ntilde;o que fomenten el aprendizaje colectivo, mezclando el dise&ntilde;o experto con el dise&ntilde;o difuso. &laquo;Necesitamos gente que sepa trabajar en equipo&raquo; es un cl&aacute;sico de las ofertas de empleo.
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo de este objetivo, es La Colaboradora de Zaragoza Activa, el espacio de trabajo compartido, donde una comunidad de emprendedores comparten experiencias y servicios, con una din&aacute;mica de banco del tiempo. Frente a la l&oacute;gica competitiva e individual del relato del emprendimiento cl&aacute;sico, nosotros hemos reconstruido la narrativa a la inversa: un espacio de emprendimiento colaborativo, donde los intereses leg&iacute;timos individuales se suman a los del colectivo para hacerse m&aacute;s fuertes los unos a los otros. Nuestro papel como soporte p&uacute;blico, es el de facilitar dise&ntilde;o experto al dise&ntilde;o difuso que aporta la comunidad, es decir, garantizar la sostenibilidad de las iniciativas, crear los marcos adecuados, canalizar las energ&iacute;as en la buena direcci&oacute;n. Acompa&ntilde;ar en definitiva, como hacen los buenos profesores. Del DIY (<em>do it yourself, </em>hazlo t&uacute; mismo) al DIWO (<em>Do it with others, </em>hazlo junto a otros)
    </p><p class="article-text">
        4. Estimular la creatividad innata de las personas, a partir de sus pasiones y de sus afectos. La creatividad es la capacidad de imaginar cosas que no existen y la mejor forma de anticiparse al futuro es crearlo. &laquo;Me da igual qu&eacute; ha estudiado usted, quiero saber si sabr&iacute;a resolver este problema&raquo; es lo que piensa el jefe cuando le pides promoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este apartado, quiero citar la importante labor que han hecho los compa&ntilde;eros de Milla Digital con programas como Etop&iacute;a Kids, las actividades de iniciaci&oacute;n al c&oacute;digo o la rob&oacute;tica para ni&ntilde;os, que desde hace ya tres a&ntilde;os est&aacute; inoculando el virus de la &eacute;tica hacker en los m&aacute;s j&oacute;venes. La &eacute;tica hacker se basa en la pasi&oacute;n de mezclar creatividad con libertad, que son valores que conectan muy bien con los j&oacute;venes millennials. Nosotros hemos querido reforzar este &aacute;rea con un nuevo proyecto llamado La Remolacha, un HackLab (laboratorio hacker) que tendr&aacute; cuatro peque&ntilde;as estaciones de trabajo: Huerta, Artesan&iacute;a, Maker, Rob&oacute;tica. Con talleres did&aacute;cticos por las ma&ntilde;anas y actividades por las tardes, desde c&oacute;mo montar tu peque&ntilde;o huerto hidrop&oacute;nico en la terraza controlado por <em>arduino </em>(<em>hardware</em> libre), hasta como hackear tu propio tel&eacute;fono, o por c&oacute;mo imprimir tu propia tabla de <em>skate</em>.
    </p><p class="article-text">
        5. Fomentar el pensamiento cr&iacute;tico, las respuestas al&oacute;gicas y la planificaci&oacute;n disruptiva. Porque el pensamiento cr&iacute;tico es la capacidad de construir buenas preguntas, y su rescate en los ecosistemas educativos es urgente, como dicen Lafuente y Freire en su manifiesto sobre la SlowU, una llamada a rehumanizar el sistema educativo m&aacute;s all&aacute; de la apisonadora del enfoque profesionalizador. Lo que me recuerda a la cita que usa en muchas de sus presentaciones Marcos Garc&iacute;a, el Director de MediaLab Prado: &laquo;La tecnolog&iacute;a es la respuesta, pero &iquest;cu&aacute;l era la pregunta?&raquo;
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, dentro de Zaragoza Activa el programa que mejor responde a esta derivada, son los Grupos de Investigaci&oacute;n &ndash; Acci&oacute;n en nuestra sede de Las Armas. Son seis grupos abiertos, dinamizados por un facilitador, donde se forman, reflexionan, debaten y dise&ntilde;an acciones colectivas. Mapeo Colaborativo trabaja con la tecnolog&iacute;a de <em>Open Street Map </em>y hace poco han mapeado los obst&aacute;culos de accesibilidad en el Casco Hist&oacute;rico; Hackeo Urbano repiensa el espacio f&iacute;sico p&uacute;blico como elemento com&uacute;n; Econom&iacute;as Feministas, reflexiona sobre la econom&iacute;a reproductiva y de los cuidados; Tr&aacute;fico de ideas, se conjuran para para mejorar la ciudad; Software C&iacute;vico, debate sobre programas abiertos y libres para el activismo. A los grupos residentes, podemos sumar los Laboratorios que promovemos una vez al a&ntilde;o para pensar la ciudad y sus modelos productivos, de modo diferente, o el propio BlogZAC, con secciones como <em>What if?</em> En colaboraci&oacute;n con Colaborabora, sobre innovaci&oacute;n social y pensamiento divergente; o Econom&iacute;a Circular en C&oacute;digo Abierto, editada por ECODES.
    </p><p class="article-text">
        La gente conoce Zaragoza Activa por el Vivero de Empresas, la Biblioteca Cubit, <em>Made in Zaragoza</em> o el Semillero de Ideas; pero lo cierto es que esos programas son solo la punta de un icerberg m&aacute;s grande, un ecosistema de emprendimiento e innovaci&oacute;n social, que entre otras cosas funciona tambi&eacute;n como un escenario de educaci&oacute;n informal. As&iacute; que si tuviera que resumir ante los responsables de los centros educativos aragoneses cu&aacute;l es la clave para fomentar la innovaci&oacute;n, dir&iacute;a que es m&aacute;s filosof&iacute;a, menos respuestas cerradas y m&aacute;s preguntas abiertas; dir&iacute;a que es incluso m&aacute;s poes&iacute;a, como apuntan Lafuente y Freire en el texto SlowU. Hazlo bello dice el manifiesto de la &eacute;tica hacker.
    </p><p class="article-text">
        El reto es c&oacute;mo podemos trasladar todo esto, o al menos c&oacute;mo podemos conectarlo, con el sistema educativo oficial. Seguramente no ser&aacute; una tarea f&aacute;cil. Reconozco que el nivel de tentativa, experimentalidad e incluso riesgo, que podemos jugar en Zaragoza Activa, no se puede, no se debe tampoco, extrapolar a un sistema tan importante y sensible como el &aacute;mbito educativo. Quiz&aacute; nuestro papel sea ese, experimentar, equivocarnos y acertar, y a partir de ah&iacute;, transferir experiencias, metodolog&iacute;as y t&aacute;cticas. Abrir espacios de libertad e itinerarios de autonom&iacute;a, para hacer a&uacute;n m&aacute;s universal el mapa de posibilidades. Y juntos pasar del sistema al ecosistema educativo.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la gran ola de Kuznets a proyectos como Zaragoza Activa nos toca ser una escuela de surf. Nos podemos dedicar a esto, porque en los institutos y la universidad, los profesores buenos ense&ntilde;ar&aacute;n a nuestros hijos a nadar. Pero los mejores profesores, los imprescindibles, les ense&ntilde;ar&aacute;n adem&aacute;s a dise&ntilde;ar la tabla de surf, a imprimirla en tres dimensiones, a pintarla juntos, a preguntarse por qu&eacute; flota, a compartir el tutorial en YouTube, a publicar los planos en c&oacute;digo abierto para que los usen chavales de todo el mundo o a reflexionar qu&eacute; tiene que ver la cultura del surf con la filosof&iacute;a tao&iacute;sta...
    </p><p class="article-text">
        Confiemos en que lo mejor est&aacute; por venir, cuando lleguemos al valle de la abundancia y las m&aacute;quinas hagan viable la vieja utop&iacute;a de emancipaci&oacute;n y fraternidad, nuestros hijos -vuestros alumnos- no solo vivir&aacute;n mejor que nosotros, sino que ser&aacute;n mejores personas.
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      <dc:creator><![CDATA[Raúl Oliván]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cana-pescar-dale-tabla-surf_132_3660353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Dec 2016 04:36:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No le des una caña de pescar, dale una tabla de surf]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Nudges', innovación social y participación invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/nudges-innovacion-social-participacion-invisible_132_3848984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d30fc9e1-3ace-47ce-ba95-260cd168bd9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los árboles provocan que el conductor modere la velocidad."></p><p class="article-text">
        Hace unas semanas recib&iacute; la invitaci&oacute;n para participar en el VII Congreso Internacional de Gobierno, Administraci&oacute;n y Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas, que se celebrar&aacute; en Madrid durante los primeros d&iacute;as de octubre. Al grupo de investigaci&oacute;n que lo organiza (GIGAPP) le ha llamado la atenci&oacute;n nuestro trabajo en Zaragoza Activa, tejiendo un ecosistema de personas, empresas y proyectos p&uacute;blicos; que fomenta el emprendimiento y la innovaci&oacute;n social desde una perspectiva colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        Ellos est&aacute;n indagando en temas tan interesantes como la desconfianza de los ciudadanos en los poderes p&uacute;blicos, el papel de la participaci&oacute;n como manual de convivencia en la sociedad red o incluso las emociones que proyectan las instituciones en estos tiempos de postsoberan&iacute;a; es decir, est&aacute;n d&aacute;ndole vueltas a la dif&iacute;cil ecuaci&oacute;n de c&oacute;mo dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que atiendan las crecientes y leg&iacute;timas expectativas civiles locales en el contexto de la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los conceptos clave que est&aacute;n analizando son las pol&iacute;ticas basadas en <em>nudges</em> (peque&ntilde;o empuj&oacute;n en ingl&eacute;s). Los <em>nudges</em> son aquellas estrategias que inducen sutilmente, sin menoscabar la libertad del individuo, mediante arquitecturas de decisiones, la adopci&oacute;n de comportamientos considerados socialmente positivos para el inter&eacute;s general. Un empujoncito puede ser desde la mosca en el urinario que ayuda al var&oacute;n despistado, y que reduce notablemente el esfuerzo de limpieza; hasta cambiar el enfoque de los formularios oficiales, cambiando por ejemplo la pregunta de qui&eacute;n quiere ser donante, por la de qui&eacute;n no quiere serlo; una experiencia real en Illinois (EEUU) que increment&oacute; el n&uacute;mero de donantes del 38 % al 60 %.
    </p><p class="article-text">
        La metodolog&iacute;a <em>nudge</em> ha querido incluso subir de divisi&oacute;n y convertirse en todo un modelo pol&iacute;tico, consiguiendo una incidencia significativa en el mundo anglosaj&oacute;n. Obama o Cameron han creado oficinas gubernamentales para dise&ntilde;ar acciones <em>nudge</em> a gran escala. Y hay quienes incluso han querido ver en los <em>nudges</em> la cristalizaci&oacute;n del pensamiento de la 3&ordf; v&iacute;a, en tanto es una alternativa a la doctrina netamente liberal, pues no deja de ser una invitaci&oacute;n a obrar en un sentido concreto, pero al mismo tiempo, no proh&iacute;be ni obliga, esquivando el intervencionismo m&aacute;s limitativo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del gran debate de ideas que pueda subyacer de estos dilemas, especialmente de la consideraci&oacute;n irracional de los individuos y de la asimetr&iacute;a relacional que presenta el modelo; lo cierto es que a nivel operativo, la filosof&iacute;a <em>nudge</em> encaja muy bien con la sociedad red -el &eacute;xito de los <em>nudges</em> est&aacute; basado en el gregarismo irracional de las multitudes- y con la morfolog&iacute;a de los nuevos ecosistemas organizacionales, ya sean peque&ntilde;os proyectos p&uacute;blicos o comunidades autogestionadas, m&aacute;s proclives a los cambios &aacute;giles y las victorias r&aacute;pidas, que las instituciones decimon&oacute;nicas. 
    </p><p class="article-text">
        Y es aqu&iacute; donde creo que existe un gran potencial de impacto. Si somos capaces de trasladar la metodolog&iacute;a <em>nudge</em> a la innovaci&oacute;n social, es decir, si aprendemos c&oacute;mo aplicar estas herramientas de planificaci&oacute;n replicables a gran escala, a los ecosistemas locales y las comunidades aisladas donde se innova de forma cotidiana; los resultados podr&iacute;an ser espectaculares, y mejor a&uacute;n, ser&iacute;an medibles y objetivables. Ser&iacute;an reformas humildes y discretas de una en una, pero sumadas, una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n molecular.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo paradigm&aacute;tico de innovaci&oacute;n social son los huertos urbanos y comunitarios que est&aacute;n en auge en muchas ciudades espa&ntilde;olas. Por otro lado, un ejemplo de <em>nudge</em>, es poner en el autoservicio de los comedores de la universidad, los productos saludables y ecol&oacute;gicos en un espacio preferente, m&aacute;s visibles y accesibles que los dulces industriales. La suma de ambos enfoques resulta sumamente potente. A la virtud operativa, concreta y replicable del empujoncito, una buena dosis de innovaci&oacute;n social con base local, le dotar&iacute;a de identidad, relato y legitimaci&oacute;n; porque ya no ser&iacute;a la instituci&oacute;n la que decide por ti y te invita a ser saludable, sino que ser&iacute;a la propia comunidad real, las redes de huertos locales, las que rodean ese <em>nudge</em> de bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo de <em>nudge</em> que me gusta mucho es el de las carreteras donde plantan arboles con una distancia entre s&iacute; cada vez menor, justo antes de llegar a un pueblo o cruce peatonal, de tal manera que el conductor experimenta una sensaci&oacute;n de mayor velocidad e instintivamente la modera. La se&ntilde;al regula la velocidad, el <em>nudge</em> induce la velocidad, no lo sustituye, sino que lo complementa, lo refuerza, ah&iacute; est&aacute; el matiz. Imaginen ahora un proyecto de educaci&oacute;n vial con menores, que incluyera la plantaci&oacute;n de arboles con ese <em>modus operandi </em>a la entrada de sus respectivos pueblos. Piensen por un momento en el valor que tendr&iacute;a contar con una red de aliados como son los chavales para un proyecto as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de estos casos de libro, el desaf&iacute;o es c&oacute;mo aplicar la metodolog&iacute;a <em>nudge</em> a nuestros proyectos locales reales. En Zaragoza Activa tambi&eacute;n hemos experimentado con acciones que contienen el ADN de los <em>nudge</em>. Ten&iacute;amos un problema creciente con la asistencia de la gente a las actividades. Hacemos m&aacute;s de 500 actividades al a&ntilde;o, tenemos una red social (ZAC) donde registrarse y reservar tu plaza, con el valor a&ntilde;adido de que puedes ver qui&eacute;n se ha apuntado, los datos del organizador o del ponente, hacer comentarios, valorarla con un sem&aacute;foro de emoticonos tristes o sonrientes... pero nuestro problema es que como casi todos los eventos son gratuitos, la gente se apuntaba y luego no ven&iacute;a. Llegamos a tener una tasa de absentismo del 40%, que dejaba a mucha gente que s&iacute; quer&iacute;a realmente venir sin posibilidad de hacerlo. Parece un problema menor, pero multiplicado cada d&iacute;a por varios eventos, llegaba a suponer muchos miles de sillas vac&iacute;as en nuestro caso. Cientos de millones de sillas vac&iacute;as si pensamos que es un problema com&uacute;n en Espa&ntilde;a, que comparten muchas instituciones, universidades, entidades sociales y organizaciones en general. Es decir, el peque&ntilde;o problema supone en realidad cientos de millones de euros perdidos cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra respuesta fue crear una moneda virtual con valor simb&oacute;lico, los ZAC-coins, que repartimos masivamente entre los m&aacute;s de 8.000 miembros de la red, cinco a cada uno, y que a partir de entonces servir&iacute;an para apuntarse a las actividades, a raz&oacute;n de una moneda por cada evento. &iquest;C&oacute;mo se recuperan los ZAC-coins gastados? Muy sencillo, simplemente yendo a las actividades realmente, de tal forma que incentivamos a quien asiste de verdad y ocupa su silla. El sistema tambi&eacute;n permite desincribirse con 24 horas de antelaci&oacute;n y liberar tu plaza.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa ha logrado un impacto significativamente positivo, pasando de una tasa de absentismo del 40% al 20-15%. Llevamos m&aacute;s de 1 a&ntilde;o y pr&aacute;cticamente no ha habido casos de personas que hayan perdido sus 5 ZAC-coins... pero &iquest;Qu&eacute; respuesta les dimos a los pocos reincidentes que se quedaron sin monedas? Muy sencillo, les dimos otros 5 ZAC-coins, pero les mandamos un correo electr&oacute;nico recordando lo importante que es usar responsablemente los recursos p&uacute;blicos y el coste que suponen las sillas vac&iacute;as. La experiencia ha sido muy positiva, la gente ha tomado conciencia de lo importante de cumplir con el compromiso de apuntarse, de lo que valen las sillas vac&iacute;as y del perjuicio que se le crea a terceras personas. Le hemos dado valor sin que medie transacci&oacute;n financiera alguna, sin que exista como tal una regulaci&oacute;n sancionadora que coaccione o proh&iacute;ba. Es verdad que no es tan sutil como otros <em>nudges</em>, pero comparte buena parte de su fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos ejemplos menores, podemos preguntarnos &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si crearamos laboratorios en las ciudades que combinaran la innovaci&oacute;n social y las metodolog&iacute;as <em>nudge</em>, y comenz&aacute;ramos a mezclar en la probeta ingredientes como transporte sostenible, racionalizaci&oacute;n energ&eacute;tica, econom&iacute;a colaborativa y econom&iacute;a circular, consumo &eacute;tico y responsable, <em>slow food</em> y kilometro cero, permacultura, emprendimiento social, transparencia, datos abiertos, comercio de proximidad, cultura viva, voluntariado...? &iquest;Y si implic&aacute;ramos en su implementaci&oacute;n a la sociedad civil organizada? &iquest;Y si meti&eacute;ramos un ingrediente con tanta carga de profundidad para la misma democracia como la participaci&oacute;n ciudadana?
    </p><p class="article-text">
        No hace mucho escrib&iacute;a un art&iacute;culo titulado <em>Participaci&oacute;n Ciudadana y la Experiencia de Usuario</em> (UX por sus siglas en ingl&eacute;s <em>User eXperience</em>) que se puede conectar con la metodolog&iacute;a <em>nudge</em>. En &eacute;l  defend&iacute;a que a&uacute;n est&aacute; por descubrir la plataforma de participaci&oacute;n online que sea capaz de implementar procesos deliberativos, lo suficientemente accesibles y atractivos como para incorporar una masa cr&iacute;tica legitimadora. Pues hasta ahora tenemos decenas de ejemplos bienintencionados pero que lamentablemente apenas consiguen &iacute;ndices de participaci&oacute;n marginal. Mi tesis se centra en incorporar la mirada UX a estas plataformas de participaci&oacute;n, hasta tal nivel que no parezcan una plataforma de participaci&oacute;n como tal. Es decir, igual que los sutiles <em>nudges </em>que son m&aacute;s eficaces cuanto m&aacute;s invisibles son, la mejor plataforma de participaci&oacute;n ser&aacute; aquella que se integre en los h&aacute;bitos cotidianos de los ciudadanos y no represente un esfuerzo sobrevenido, hasta resultar pr&aacute;cticamente indetectable. Un ideal que se alcanzar&iacute;a a partir del enfoque de la UX y en el que los <em>nudges</em> pueden darnos algunas pistas.
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que no se pueden sustituir los procesos de participaci&oacute;n social por experimentos de laboratorio, pero tampoco podemos resignarnos a pensar que la &uacute;nica soluci&oacute;n para alcanzar una democracia avanzada, cohesionada y deliberativa, debe consistir &uacute;nicamente en educar m&aacute;s y mejor a la juventud en valores &eacute;ticos, hasta formar una generaci&oacute;n entera de ciudadanos libres, comprometidos y cr&iacute;ticos, que obren en conciencia. Tan necesario es que ese sue&ntilde;o emancipador -el gran empuj&oacute;n colectivo-, no sea abandonado ni soterrado bajo una educaci&oacute;n meramente profesionalizadora; como necesario es incorporar una gran dosis de ingenier&iacute;a e innovaci&oacute;n social a las estrategias, que interpreten mejor los tiempos de globalizaci&oacute;n, red y posmodernidad; aunque sea a empujoncitos.
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo esquema de relaciones entre pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y sociedad civil, complementario a los marcos estructurados ya existentes, una nueva capa de interacci&oacute;n superpuesta, que podr&iacute;amos bautizar como participaci&oacute;n invisible.
    </p><p class="article-text">
        De tal manera que entre la capa de participaci&oacute;n representativa, consagrada por la Constituci&oacute;n y el resto de leyes, y la capa de la participaci&oacute;n civil que cristaliza en organizaciones y movimientos sociales, o incluso en estructuras h&iacute;bridas como los consejos sectoriales consultivos; se despliega una nueva capa de participaci&oacute;n invisible, sutil e inducida, dise&ntilde;ada desde la experiencia de usuario, orientada a resultados, pensada a gran escala desde laboratorios de innovaci&oacute;n, pero aterrizada a nivel local, en consenso con el tejido social, para evitar una deriva tecnocr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Paco vota cada cuatro a&ntilde;os (participaci&oacute;n representativa), pertenece a la Asociaci&oacute;n de Estudiantes (participaci&oacute;n civil) y cada d&iacute;a a la hora de la comida prefiere la fruta frente a la rosquilla glaseada que est&aacute; justo detr&aacute;s (<em>nudge</em> &ndash; participaci&oacute;n invisible)
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, los <em>nudges</em> y su dise&ntilde;o de arquitecturas de decisiones, est&aacute;n demostrado un impacto significativo y medible, funcionando muy bien con las multitudes de la sociedad red que, paradojicamente, son inteligentes e irracionales al mismo tiempo. El reto ahora es llevar ese enfoque al &aacute;mbito de la innovaci&oacute;n social, para que proyectos y comunidades locales, puedan aterrizar la metodolog&iacute;a desde la gran escala te&oacute;rica a la pr&aacute;ctica cotidiana. Creando un nuevo escenario de interacci&oacute;n, una nueva capa de participaci&oacute;n complementaria, con todas sus debilidades: menos consciente, menos emancipadora, m&aacute;s t&aacute;ctica y cortoplacista, e incluso m&aacute;s propensa a la manipulaci&oacute;n probablemente. Pero tambi&eacute;n m&aacute;s operativa y multitudinaria.
    </p><p class="article-text">
        Como m&iacute;nimo es un debate interesante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Oliván]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/nudges-innovacion-social-participacion-invisible_132_3848984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Sep 2016 19:11:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Nudges', innovación social y participación invisible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que aprendimos en Brasil sobre Innovación Ciudadana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aprendimos-brasil-innovacion-ciudadana_132_2318097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87d4956a-0919-4a95-9fce-c27e279e3947_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que aprendimos en Brasil sobre Innovación Ciudadana"></p><p class="article-text">
        &ldquo;El talento es el &uacute;nico recurso que est&aacute; bien distribuido por el mundo. Lo que no est&aacute; bien redistribuido son las oportunidades&rdquo;. Fue el mensaje poderoso que lanz&oacute; Rebeca Grynspan, la Secretar&iacute;a General de la <a href="http://segib.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SEGIB</a>, en la clausura del Laboratorio de Innovaci&oacute;n Ciudadana de R&iacute;o de Janeiro, que se ha desarrollado durante los &uacute;ltimos d&iacute;as de noviembre y donde tuve el placer de participar.
    </p><p class="article-text">
        La innovaci&oacute;n social o innovaci&oacute;n ciudadana es aquel proceso que resuelve problemas sociales con tecnolog&iacute;as o metodolog&iacute;as innovadoras, a trav&eacute;s de la implicaci&oacute;n de la propia comunidad afectada. Esta definici&oacute;n, que resulta de una adaptaci&oacute;n del concepto del desarrollo comunitario acu&ntilde;ado por Naciones Unidas ya en los 50, a la sociedad red actual del siglo XXI, supone que los ciudadanos dejan de ser receptores pasivos de recetas institucionales, para pasar a convertirse en protagonistas y productores de sus propias alternativas, a trav&eacute;s de un proceso de empoderamiento que resulta mucho m&aacute;s democr&aacute;tico (soluciones de abajo a arriba <em>button up</em>), mucho m&aacute;s resiliente, por el efecto del aprender/haciendo y ensayo/error; y sobre todo, mucho m&aacute;s &aacute;gil y eficaz, porque las comunidades se conocen a s&iacute; mismas mejor que ning&uacute;n experto.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="http://www.ciudadania20.org/la-innovacion-ciudadana-llega-a-rio-de-janeiro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laboratorio de Innovaci&oacute;n Ciudadana</a>, dise&ntilde;ado por el <a href="http://medialab-prado.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MediaLab Prado</a>, es un intento de sistematizaci&oacute;n y aceleraci&oacute;n de esas innovaciones espont&aacute;neas que surgen en los barrios, que transforman comunidades y tienen potencial de replicarse en otras ciudades. Resumiendo mucho, el Laboratorio de R&iacute;o ha consistido en una docena de equipos multidisciplinares, que trabajan durante dos semanas en un proyecto para solucionar o mejorar un problema social. Por ejemplo, hubo un equipo que prototipo, una aplicaci&oacute;n m&oacute;vil para monitorizar el dengue de forma colectiva; otro cre&oacute; un portal -cargograf&iacute;as- para establecer l&iacute;neas de tiempo de las trayectorias de los pol&iacute;ticos, como mecanismo de transparencia; otra iniciativa dise&ntilde;aba jardines auto sostenibles para mejorar las condiciones de las <em>favelas</em> y otro equipo dise&ntilde;&oacute; un manual de usos de una plaza p&uacute;blica, con el objetivo de que los ni&ntilde;os se apoderen del espacio urbano en cualquier lugar del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que el 99 % de la innovaci&oacute;n ciudadana se produce fuera de estos laboratorios, en el mundo invisible de las comunidades, supervivientes acostumbrados a las vicisitudes en tiempo real, los aut&eacute;nticos <em>early adopters</em> del mundo l&iacute;quido. Innovaciones cotidianas que juntas conforman, en palabras de A<a href="https://twitter.com/alafuente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ntonio Lafuente</a>, una revoluci&oacute;n molecular. Pero en cualquier caso, que una instituci&oacute;n internacional como SEGIB asuma este formato de laboratorios ciudadanos, resulta todo un hito, pues supone como m&iacute;nimo una nueva sensibilidad, un nuevo abordaje que supera la mirada institucional tradicional. Lo lidera <a href="https://twitter.com/pablopascale" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Pascale</a>, que se dedica a mapear y tejer redes en Iberoam&eacute;rica desde la SEGIB. Fue &eacute;l quien me invit&oacute; a participar en el equipo de trabajo del programa Innovaci&oacute;n Ciudadana --No se pod&iacute;a creer que hubi&eacute;ramos montado proyectos como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=S_s8Gjjv_GQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Colaboradora</a>, el laboratorio <a href="http://blogzac.es/category/think-zac-las-armas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ThinkZAC</a> o la <a href="https://www.zaragoza.es/ciudad/sectores/activa/zac" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red ZAC</a> dentro del Ayuntamiento de Zaragoza--. Y de eso va tambi&eacute;n la innovaci&oacute;n social, de <a href="http://blogs.elpais.com/alterconsumismo/2014/05/extituciones-nuevas-instituciones-ciudadanas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">extitucionalidad</a> frente a institucionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Entendemos extitucionalidad como aquella sociedad civil organizada que ha construido iniciativas no s&oacute;lo fuera de las instituciones, sino a pesar de ellas. Ah&iacute; est&aacute; el ejemplo de <a href="http://www.losmadriles.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Madriles</a>, que ha mapeado las iniciativas vecinales m&aacute;s innovadoras en Madrid. Pero a pesar de todo, los espacios de nueva generaci&oacute;n que han puesto en marcha las instituciones p&uacute;blicas dedicados a la innovaci&oacute;n social, como MediaLab Prado, <a href="https://www.zaragoza.es/ciudad/etopia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Etop&iacute;a</a>, el <a href="http://blogs.cccb.org/lab/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CCCBLab</a>, <a href="http://citilab.eu/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CitiLab Cornell&aacute;</a> o <a href="https://www.zaragoza.es/ciudad/sectores/activa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zaragoza Activa</a>, y en general, todos los <em>hack labs, fab labs, makerspace, living labs</em>... deben seguir cumpliendo una funci&oacute;n fundamental en este prop&oacute;sito global de repensar las ciudades, pues no todo puede hacerse desde fuera, en tanto los grandes presupuestos, las grandes infraestructuras, la acci&oacute;n legislativa y el m&uacute;sculo de I+D+I, siguen estando en gran medida dentro de los gobiernos, las universidades y las empresas. Para redimensionar la revoluci&oacute;n molecular y jugar a grande, hacen falta <em>hackers inside</em> que abran la puerta desde dentro. En este sentido, el verdadero objetivo de este tipo de proyectos ser&iacute;a actuar como caballos de troya.
    </p><p class="article-text">
        De estos d&iacute;as en Brasil me quedo con la sorprendente capacidad de innovaci&oacute;n cotidiana de las personas, como la historia de la mujer de una favela que nos cont&oacute; <a href="https://twitter.com/jucaferreira" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juca Ferreira</a>, Ministro de Cultura de Brasil, que vio agua por debajo de la puerta y cuando abri&oacute; se encontr&oacute; a un ladr&oacute;n con un arma y una regadera -un ladr&oacute;n <em>muito inovador</em> - dijo jocosamente Juca. O la maravillosa innovaci&oacute;n asentada en los saberes populares de las familias que construyen palafitas sobre los humedales en la zona pobre de Santos. Las palafitas son favelas sobre el agua, la cara m&aacute;s dura de Latinoam&eacute;rica, que me ense&ntilde;&oacute; <a href="https://twitter.com/rodrigosavazoni" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rodrigo Savazoni</a>, otro <em>hacker</em> que est&aacute; empe&ntilde;ado en replicar el concepto de Zaragoza Activa en el Estado de Sao Paulo. La parte po&eacute;tica es que las palafitas se construyen entre toda la comunidad, con el material que puede aportar buenamente cada uno, reciclando lo m&aacute;s insospechado. Eso tambi&eacute;n es innovaci&oacute;n ciudadana. Savazoni y yo convenimos en que si mont&aacute;bamos algo all&aacute;, deber&iacute;a llamarse Palafita Lab, y empezar&iacute;a por trabajar con esas comunidades para que ense&ntilde;aran a los dem&aacute;s sus t&eacute;cnicas de autoconstrucci&oacute;n colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente <a href="https://twitter.com/RGrynspan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rebeca Grynspan</a> ten&iacute;a raz&oacute;n, el talento es lo &uacute;nico que est&aacute; bien repartido por el mundo. Un discurso muy valiente para alguien que suena para la Secretar&iacute;a General de la ONU.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Oliván]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aprendimos-brasil-innovacion-ciudadana_132_2318097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Dec 2015 23:54:04 +0000]]></pubDate>
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