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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Cassinello Roldán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_cassinello_roldan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Cassinello Roldán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La finca experimental La Hoya: un valle africano en el corazón de Almería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/finca-experimental-hoya-africano-almeria_132_1648647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef3f4192-2b83-4b87-8506-4ab8ee7e2386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La finca experimental La Hoya: un valle africano en el corazón de Almería"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un inesperado vergel de vida africana junto al casco histórico de la ciudad de Almería, aderezado con acacias y otras plantas propias del paisaje del desierto</p></div><p class="article-text">
        Fue en el a&ntilde;o 1971 cuando el reconocido bi&oacute;logo Jos&eacute; Antonio Valverde, con la colaboraci&oacute;n del naturalista y periodista almeriense Antonio Cano, y el entonces Director del Instituto de Aclimataci&oacute;n del CSIC en Almer&iacute;a, Manuel Mendiz&aacute;bal, tuvieron la iniciativa de trasladar del S&aacute;hara Occidental a las instalaciones propiedad del CSIC presentes en el barranco de La Hoya, en la vertiente norte de la Alcazaba de Almer&iacute;a, unos pocos ejemplares de dos especies de gacelas que se manten&iacute;an en cautividad en los acuartelamientos militares de Daora: siete gacelas o ant&iacute;lopes mohor (<em>Nanger dama mhorr</em>) y 17 gacelas dorcas saharianas (<em>Gazella dorcas neglecta</em>). Hab&iacute;a nacido el Parque de Rescate de la Fauna Sahariana, el cual incorporar&iacute;a cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s ejemplares de las otras dos especies que contiene en la actualidad: cuatro gacelas de Cuvier (<em>Gazella cuvieri</em>) y tres arruis saharianos (<em>Ammotragus lervia sahariensis</em>), acompa&ntilde;ados de otras 46 gacelas dorcas m&aacute;s. Por aquel entonces el Instituto de Aclimataci&oacute;n pasar&iacute;a a denominarse Estaci&oacute;n Experimental de Zonas &Aacute;ridas (EEZA-CSIC), centrando parte de sus esfuerzos en asegurar el &eacute;xito de este Parque de Rescate, &uacute;nico en el mundo y que ha llegado a ser referente en la conservaci&oacute;n de la fauna norteafricana.
    </p><p class="article-text">
        A comienzos del presente siglo este paraje pas&oacute; a denominarse Finca Experimental &ldquo;La Hoya&rdquo; (FEH), al ampliar su oferta de estudios e investigaciones y contar con la incorporaci&oacute;n de aviarios, insectarios o invernaderos, as&iacute; como un Centro de Visitantes con informaci&oacute;n sobre el origen de la FEH y sus poblaciones animales. No obstante, su misi&oacute;n primordial sigue siendo la cr&iacute;a de las cuatro especies de ungulados norteafricanos que acoge, de cara a alcanzar cuatro objetivos primordiales:
    </p><p class="article-text">
         1) Establecer y mantener los libros de registro o pedigr&iacute; de poblaciones reproductoras de las cuatro especies de ungulados custodiados por el CSIC, manteniendo un tama&ntilde;o poblacional y una variabilidad gen&eacute;tica que asegure su viabilidad futura.
    </p><p class="article-text">
        2) Promover estudios biol&oacute;gicos y conductuales de las poblaciones presentes en la FEH, con especial atenci&oacute;n a su bienestar animal y estado sanitario.
    </p><p class="article-text">
        3) Proporcionar grupos reproductores de estas especies a otros parques zool&oacute;gicos, de cara a la creaci&oacute;n de nuevos n&uacute;cleos poblacionales y al mantenimiento de su diversidad gen&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        4) Contribuir a la reintroducci&oacute;n de estas especies en sus zonas de origen del norte de &Aacute;frica, aportando poblaciones fundadoras viables.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En la actualidad, la reproducci&oacute;n de estas especies se realiza de acuerdo a los Programas Europeos de Conservaci&oacute;n de Especies Amenazadas (EEPs), avalados por la Asociaci&oacute;n Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), de la que la FEH forma parte.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a su estatus de conservaci&oacute;n, las cuatro especies se encuentran clasificadas con alg&uacute;n grado de amenaza seg&uacute;n la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN). As&iacute;, el ant&iacute;lope mohor es el que presenta una situaci&oacute;n m&aacute;s delicada, pues est&aacute; extinguido en libertad y solo quedan poblaciones en cautividad, siendo la de &ldquo;La Hoya&rdquo; una de las m&aacute;s relevantes. Las otras tres especies, gacela de Cuvier, gacela dorcas y arrui, est&aacute;n catalogadas en la actualidad como vulnerables, es decir, corren el riesgo de extinguirse a medio plazo si no se toman medidas de protecci&oacute;n adecuadas. Los esfuerzos de los investigadores de la EEZA-CSIC han conseguido mantener unas poblaciones estables de las cuatro especies, conformadas por alrededor de 100 individuos por especie en la actualidad. En cuanto a los proyectos de reintroducci&oacute;n, se han llevado grupos reproductorres a parques o territorios acotados de diversos pa&iacute;ses: ant&iacute;lope mohor en Senegal, Marruecos y T&uacute;nez, gacela de Cuvier en T&uacute;nez y gacela dorcas en Senegal.
    </p><p class="article-text">
        En suma, nos encontramos ante un inesperado vergel de vida africana junto al casco hist&oacute;rico de la ciudad de Almer&iacute;a, aderezado con acacias y otras plantas propias del paisaje del desierto. Pongamos en valor el legado de aquellos visionarios que consiguieron sentar las bases de la conservaci&oacute;n de estos bellos animales, que nos miran, quiz&aacute;s, con la esperanza de regresar, alg&uacute;n d&iacute;a, a la tierra de sus ancestros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Cassinello y Almudena Delgado, Jorge Cassinello Roldán, Almudena Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/finca-experimental-hoya-africano-almeria_132_1648647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Mar 2019 09:58:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La finca experimental La Hoya: un valle africano en el corazón de Almería]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las evidencias científicas aconsejan descatalogar al arrui ibérico del listado de especies invasoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/evidencias-cientificas-aconsejan-descatalogar-invasoras_132_2201243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d37d9e5-8e34-4593-9673-0ee1258f3007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las evidencias científicas aconsejan descatalogar al arrui ibérico del listado de especies invasoras"></p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1970 el antiguo ICONA decidi&oacute; introducir el arrui (<em>Ammotragus lervia</em>), un ungulado, hasta entonces pr&aacute;cticamente desconocido en Europa, en la Sierra de Espu&ntilde;a, en Murcia. La intenci&oacute;n era llenar de vida unos montes poco productivos, repoblados por pinares a finales del siglo XIX, y que carec&iacute;an de una fauna significativa, y as&iacute; promover la presencia de una nueva especie cineg&eacute;tica en nuestro pa&iacute;s. Esta iniciativa fue promovida por el Dr. Jos&eacute; Antonio Valverde, a la saz&oacute;n promotor del Parque Nacional de Do&ntilde;ana y del Centro de Rescate de la Fauna Sahariana (actual Finca Experimental &ldquo;La Hoya&rdquo;, dependiente de la EEZA-CSIC).
    </p><p class="article-text">
        El arrui se adapt&oacute; r&aacute;pidamente a las condiciones ambientales del sureste peninsular, alcanzando tama&ntilde;os poblacionales muy elevados, y convirti&eacute;ndose en un reclamo cineg&eacute;tico de primer orden. Sin embargo, debido a su origen ex&oacute;tico, y tras el avance de los conocimientos en ecolog&iacute;a y de cara a la conservaci&oacute;n de la biodiversidad de los territorios, se levant&oacute; la voz de alarma sobre su potencial papel como especie perjudicial para la aut&oacute;ctona cabra mont&eacute;s (<em>Capra pyrenaica</em>) y la flora end&eacute;mica. En algunos escritos lleg&oacute; a ser calificada como especie invasora, pero en una de las dos acepciones utilizadas en la literatura cient&iacute;fica: invasor equivalente a colonizador, no a perjudicial, pues de hecho no era posible afirmar esto &uacute;ltimo, ya que se carec&iacute;a de datos emp&iacute;ricos que lo confirmaran. Sin embargo, un malentendido en esta acepci&oacute;n, y siguiendo el alarmismo ocasionado por su capacidad expansiva, aconsejaron a las autoridades su inclusi&oacute;n en el reci&eacute;n creado Cat&aacute;logo Espa&ntilde;ol de Especies Ex&oacute;ticas Invasoras en 2011, un listado de especies consideradas una amenaza para la diversidad biol&oacute;gica nativa en los ecosistemas en donde se han introducido.
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        Estudios posteriores vinieron a mostrar que el arrui, a diferencia de lo que se pens&oacute; en un principio, utilizaba un nicho tr&oacute;fico propio de las especies pastadoras del estrato herb&aacute;ceo, es decir, sus preferencias alimenticias iban dirigidas hacia los pastizales. Asimismo, el an&aacute;lisis fino de sus preferencias de h&aacute;bitat mostraban querencias hacia territorios semi&aacute;ridos, y poco forestales. Todos estos datos emp&iacute;ricos indicaban un nicho ecol&oacute;gico diferente al de la aut&oacute;ctona cabra mont&eacute;s, con lo que su potencial como especie competidora no parece ser tal. De hecho, la reciente colonizaci&oacute;n de los montes murcianos por parte de la cabra mont&eacute;s nos est&aacute; demostrando que ambas especies pueden convivir en los mismos territorios, aliment&aacute;ndose de los recursos tr&oacute;ficos sin aparente conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Ante estas evidencias cient&iacute;ficas, la hip&oacute;tesis ecol&oacute;gica m&aacute;s plausible en la actualidad es que el arrui ejerce una presi&oacute;n sobre el medio natural similar al de otra especie ex&oacute;tica, no considerada invasora, el mufl&oacute;n europeo (<em>Ovis aries musimon</em>), al centrarse en la alimentaci&oacute;n de plantas herb&aacute;ceas. Asimismo, y a diferencia de cabras monteses y c&eacute;rvidos, los grandes herb&iacute;voros aut&oacute;ctonos m&aacute;s comunes en nuestros campos, su mayor preferencia por prados y campi&ntilde;as promueven la biodiversidad de los pastos, al incidir en las especies herb&aacute;ceas dominantes. Finalmente, este comportamiento tr&oacute;fico permite desbrozar el monte de forma natural y mantener zonas abiertas que podr&iacute;an funcionar a modo de cortafuegos naturales. Consecuentemente, la presencia del arrui africano en el sureste peninsular, lejos de resultar una amenaza, probablemente aporte beneficios para nuestros montes, promoviendo una mayor biodiversidad y heteregeneidad paisaj&iacute;stica. Futuros estudios ayudar&iacute;an a determinar el alcance de esta realidad.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que en mi opini&oacute;n y en la de otros expertos en comportamiento tr&oacute;fico de ungulados y ecolog&iacute;a de pastos, urge una revisi&oacute;n y un replanteamiento del estatus invasor del arrui.
    </p><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo basado en Cassinello (2018) Misconception and mismanagement of invasive species: The paradoxical case of an alien ungulate in Spain. Conservation Letters e12440 https://doi.org/10.1111/conl.12440.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Cassinello Roldán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/evidencias-cientificas-aconsejan-descatalogar-invasoras_132_2201243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Mar 2018 20:08:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las evidencias científicas aconsejan descatalogar al arrui ibérico del listado de especies invasoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ungulados herbívoros ancestrales y sostenibilidad espontánea del hombre del Neolítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ungulados-herbivoros-ancestrales-sostenibilidad-neolitico_132_2298388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3657587-735b-4058-a849-ee7d9d8e92c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ungulados herbívoros ancestrales y sostenibilidad espontánea del hombre del Neolítico"></p><p class="article-text">
        Hace 10.000 a&ntilde;os comenz&oacute; una de las etapas m&aacute;s fascinantes de la historia de la Humanidad, una etapa que fund&oacute; las bases de todo lo que somos ahora, pero que tambi&eacute;n fue el origen de la manipulaci&oacute;n y la posterior alteraci&oacute;n masiva de los ecosistemas. Al principio a peque&ntilde;a escala, el ser humano comenz&oacute; a gestionar el medio natural cercano para obtener recursos de forma permanente, fue el origen de la actividad agr&iacute;cola y ganadera. Es interesante resaltar el hecho de que este cambio en el comportamiento humano surgi&oacute; en diferentes zonas del planeta en un estrecho margen de pocos miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los indicios arqueol&oacute;gicos apuntan a que el comienzo de este periodo tuvo lugar en el territorio denominado Creciente F&eacute;rtil, conformado por las cuencas del r&iacute;o Nilo al oeste, y los r&iacute;os Tigris y &Eacute;ufrates al este. En esta amplia regi&oacute;n se dieron una serie de circunstancias favorables para que floreciera el asentamiento de poblaciones humanas, las cuales se situaban alrededor de ricas praderas naturales, agua en abundancia y ante la presencia de manadas de b&oacute;vidos de relativa mansedumbre. De este modo surgi&oacute; la primera siembra y cosecha planificada de cereales como el trigo y la cebada, algunas leguminosas y el lino. Asimismo se capturaron para su estabulaci&oacute;n y cr&iacute;a ejemplares de ovejas (<em>Ovis</em> sp.) y cabras (<em>Capra</em> sp.) salvajes y uros (<em>Bos primigenius</em>), de los que se aprovechaba una gran cantidad de subproductos: leche y carne como fuente de alimento, piel para vestimenta y huesos para construir utensilios variados. Pero el asunto que nos interesa mostrar en la presente disertaci&oacute;n es el papel jugado por esos b&oacute;vidos salvajes en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica y los efectos ocasionados por la gesti&oacute;n ganadera en extensivo que surgi&oacute; posteriormente.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes herb&iacute;voros tienen la facultad de moldear la estructura y la funci&oacute;n de los medios en los que habitan; afectar directa e indirectamente a otras especies animales a trav&eacute;s de la cadena alimenticia, como depredadores y otros herb&iacute;voros de menor tama&ntilde;o; y finalmente son capaces de modificar los procesos abi&oacute;ticos relacionados con los ciclos de nutrientes, las propiedades del suelo, la incidencia de incendios y la producci&oacute;n primaria. De todos estos efectos nos vamos a centrar en el moldeado del paisaje, de la estructura del medio. Los grandes herb&iacute;voros, debido a su tama&ntilde;o y elevada biomasa (sea individualmente o en grupo), originan muchos efectos sobre la vegetaci&oacute;n, v&iacute;a aplastamiento debido a las pisadas o directamente por el consumo, sin olvidar su capacidad de dispersi&oacute;n de semillas. Consecuentemente, mantienen la heterogeneidad estructural del paisaje el cual, sin su presencia, podr&iacute;a simplificarse hacia formaciones cerradas, matorralizadas o forestales. Asimismo, el consumo de especies de plantas dominantes, particularmente en el caso de las herb&aacute;ceas, permite el desarrollo de otras especies secundarias, con lo que indirectamente promueven un aumento de la biodiversidad del ecosistema.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Para entender el papel representado por el ser humano en este sistema de relaci&oacute;n planta-herb&iacute;voro me voy a retrotraer por un momento un poco m&aacute;s hacia el pasado, en concreto hasta unos 2 millones de a&ntilde;os atr&aacute;s. Con la aparici&oacute;n de los primeros hom&iacute;nidos y su capacidad b&iacute;peda y de manipulaci&oacute;n de objetos, y tras una etapa como carro&ntilde;eros, comenz&oacute; una actividad cazadora de gran intensidad. Nos convertimos en una especie cazadora-recolectora, dependiente de los recursos que nos ofrec&iacute;a el medio natural. La actividad cazadora centrada en la persecuci&oacute;n y captura de grandes herb&iacute;voros origin&oacute; en ciertos ambientes cambiantes un comportamiento n&oacute;mada de las poblaciones humanas, las cuales segu&iacute;an los movimientos estacionales de las manadas de ungulados de pradera, continuamente en busca de zonas adecuadas de pastos. La actividad cazadora-recolectora, en esencia, era compatible con la sostenibilidad de los procesos naturales, al ejercer un papel depredador m&aacute;s en la cadena alimentaria. Ha habido excepciones importantes, como la extinci&oacute;n de la megafauna americana, la cual no estaba preparada para hacer frente al hombre depredador surgido de lejanas tierras orientales tras cruzar el Estrecho de Bering.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica preneol&iacute;tica, la estepa forestal y paisaje de tundra caracter&iacute;stico de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n di&oacute; paso a una mayor riqueza y heterogeneidad del paisaje, con la presencia de grandes extensiones de zonas boscosas pero tambi&eacute;n de territorios amplios en donde predominaban matorrales y pastos naturales. Este paisaje tan caracter&iacute;stico estaba mediatizado por la presencia de grandes manadas de uros, tarpanes (<em>Equus ferus</em>) y bisontes (<em>Bison bonasus</em>), los cuales, como ya hemos comentado, cumpl&iacute;an un papel fundamental manteniendo la heterogeneidad del paisaje. Otros ungulados tambi&eacute;n presentes, como c&eacute;rvidos y caprinos, tienen efectos menores sobre el paisaje, al ocupar nichos ecol&oacute;gicos diferentes, en territorios m&aacute;s cerrados o de alta monta&ntilde;a, y conformar grupos sociales de menor tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; ocurri&oacute; durante el Neol&iacute;tico? El desarrollo de asentamientos humanos y el crecimiento de sus poblaciones abri&oacute; la posibilidad de que clanes numerososas ejercitaran una presi&oacute;n de caza mayor sobre los ungulados de pradera. Este hecho, junto a los cambios ejercidos sobre los h&aacute;bitats naturales, con el comienzo de la producci&oacute;n agr&iacute;cola, y, particularmente, la captura de animales y su incipiente domesticaci&oacute;n, fueron los factores que determinar&iacute;an la disminuci&oacute;n paulatina de las poblaciones de ungulados pastadores salvajes hasta su completa extinci&oacute;n. As&iacute;, la competencia por el alimento ejercida por la ganader&iacute;a en extensivo, tanto caballar como ovina y vacuna, fueron sin duda determinantes a la hora de explicar la extinci&oacute;n de tarpanes, uros y bisontes.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que resulta particularmente fascinante es que el hombre del Neol&iacute;tico, consciente o inconscientemente, pero desde luego de un modo espont&aacute;neo, replic&oacute; en parte el comportamiento natural de los ungulados de pradera, al llevar a cabo un proceso de ganader&iacute;a en extensivo, en busca de los mejores pastos (trashumancia), que de alg&uacute;n modo substituy&oacute; la presi&oacute;n moduladora que ejerc&iacute;an los grandes herb&iacute;voros, ahora extintos, sobre el paisaje. La realidad es que la actividad ganadera humana ha permitido mantener el paisaje en mosaico caracter&iacute;stico del medio europeo, y muy especialmente el mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ante qu&eacute; realidad nos encontramos en la actualidad? Los cambios en el uso del suelo que est&aacute;n teniendo lugar en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos desde hace d&eacute;cadas, debido a la pol&iacute;tica agraria europea reinante, est&aacute;n originando el abandono de muchos cultivos, con lo que el paisaje se est&aacute; matorralizando y forestando a gran velocidad. Solo en Espa&ntilde;a, en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, se han abandonado 5 millones de hect&aacute;reas de cultivos, lo que equivale al 10% de nuestro territorio, y este proceso no ha parado a&uacute;n. Esta realidad, acompa&ntilde;ada de una progresiva e intensa disminuci&oacute;n de la actividad ganadera en extensivo, por falta de rentabilidad, est&aacute; ocasionando un dr&aacute;stico cambio del paisaje en nuestro pa&iacute;s, con el aumento de matorrales y forestas y la disminuci&oacute;n de prados naturales. La consecuencia inmediata que este proceso conlleva, muy alejada de la visi&oacute;n obsoleta y ya superada cient&iacute;ficamente del bosque como estado &oacute;ptimo de conservaci&oacute;n de la naturaleza, es la p&eacute;rdida de la biodiversidad, con efectos dram&aacute;ticos sobre plantas de peque&ntilde;o porte, herb&aacute;ceas de todo tipo, comunidades de artr&oacute;podos, aves, y un gran etc&eacute;tera. &iquest;Y no podr&iacute;amos revertir este proceso, frenarlo?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta puede estar en el retorno de los grandes herb&iacute;voros de pradera. En varios pa&iacute;ses europeos se est&aacute;n introduciendo bisontes, pero tambi&eacute;n razas primitivas de caballos y vacas (cercanos, respectivamente a los ancestrales tarpanes y uros). A este respecto, y centr&aacute;ndonos en nuestro pa&iacute;s, otra v&iacute;a de actuaci&oacute;n ser&iacute;a el mantenimiento y fomento del mufl&oacute;n europeo (<em>Ovis aries musimon</em>), un ancestro de la oveja dom&eacute;stica, el cual, si se confirma su nulo efecto sobre la vegetaci&oacute;n a pesar de su origen ex&oacute;tico, podr&iacute;a salvaguardar y mantener los pastos naturales y la heterogeneidad del paisaje. Finalmente, otro candidato a considerar, aunque a&uacute;n nos falta por determinar sus efectos tr&oacute;ficos sobre la comunidad vegetal de nuestros montes m&aacute;s &aacute;ridos, y una eventual competencia por los recursos con la aut&oacute;ctona cabra mont&eacute;s (<em>Capra pyrenaica</em>), ser&iacute;a el arrui (<em>Ammotragus lervia</em>), otro b&oacute;vido ex&oacute;tico, procedente de las serran&iacute;as norteafricanas, el cual tambi&eacute;n muestra un comportamiento esencialmente pastador.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, tenemos un problema que resolver y posibles candidatos a suplir o reinstaurar la ancestral relaci&oacute;n entre herb&iacute;voros de pradera y los ecosistemas mediterr&aacute;neos. Tenemos la oportunidad de asegurar para las generaciones venideras el mantenimiento del paisaje heterog&eacute;neo que durante milenios ha caracterizado a la cuenca mediterr&aacute;nea, dando lugar a una de la zonas del planeta m&aacute;s ricas en biodiversidad. No miremos hacia otro lado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Cassinello Roldán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ungulados-herbivoros-ancestrales-sostenibilidad-neolitico_132_2298388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Dec 2015 17:33:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Divulgación,Ganadería,Agricultura]]></media:keywords>
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