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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis García Tojar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_garcia_tojar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis García Tojar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rituales de democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rituales-democracia_129_1899823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/966f7655-fae9-469b-9fb8-0fb66dc216b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rituales de democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sondeo es el ritual por excelencia de las democracias mediatizadas, muy por delante de las elecciones sobre las que ejerce una influencia notable</p><p class="subtitle">Con la mensualización de los barómetros del CIS, el Estado se instituye como portavoz único de la "opinión pública"</p></div><p class="article-text">
        Un sondeo es una manifestaci&oacute;n de individuos que no tienen nada que decir. Han sido movilizados para participar en un juego cuyas reglas y sentido escapan a su control, forzados a producir un juicio pol&iacute;tico absurdo (&ldquo;&iquest;aprueba o desaprueba, de cero a diez, la acci&oacute;n del Gobierno?&rdquo;) sobre temas que quiz&aacute; no se hab&iacute;an planteado, con objeto de fabricar una&nbsp;&ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;&nbsp;destinada a influir sobre el equilibrio pol&iacute;tico del momento a trav&eacute;s de su publicaci&oacute;n, de forma m&aacute;s o menos sesgada, en los medios de comunicaci&oacute;n. El sondeo es el ritual por excelencia de las democracias mediatizadas, muy por delante de las elecciones sobre las que ejerce una influencia notable.
    </p><p class="article-text">
        De todas las modificaciones introducidas por el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) en su reciente y pol&eacute;mico bar&oacute;metro, la m&aacute;s importante a mi juicio es la que menos debate ha generado. Por encima de los cuestionables procedimientos de estimaci&oacute;n (siempre lo son, cierto, pero aqu&iacute; m&aacute;s), es la decisi&oacute;n de publicar un bar&oacute;metro mensual, en lugar de trimestral como se ven&iacute;a haciendo, la que permite atisbar una filosof&iacute;a de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica sociol&oacute;gica de los sondeos pol&iacute;ticos fue realizada por Pierre Bourdieu en un art&iacute;culo de 1971, violentamente titulado&nbsp;&ldquo;La opini&oacute;n p&uacute;blica no existe&rdquo;. Aquel texto cuestionaba tres supuestos impl&iacute;citos en esta tecnolog&iacute;a de saber (y poder) que se revelan falsos a la mirada atenta: uno, que todos los encuestados tienen una opini&oacute;n propia y previa sobre el asunto que se les pregunta; dos, que el sondeo registra esas opiniones personales; y tres, que todas las opiniones tienen el mismo peso. Desde este punto de vista, la decisi&oacute;n de hacer hablar a la&nbsp;&ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;&nbsp;una vez al mes resulta crucial.
    </p><p class="article-text">
        La ocupaci&oacute;n del campo pol&iacute;tico por los sondeos de opini&oacute;n es un indicador inequ&iacute;voco del deterioro de una democracia, si por tal entendemos un orden donde los gobernados se representan a trav&eacute;s de la elecci&oacute;n de sus gobernantes. A diferencia de la encuesta sociol&oacute;gica tradicional, donde se pregunta a la gente por lo que la gente sabe (cu&aacute;nto ganan, a qu&eacute; colegio llevan a los hijos, etc.), el bar&oacute;metro no registra la opini&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, sino que la fabrica, y su serializaci&oacute;n produce un poderoso objeto pol&iacute;tico, llamado&nbsp;&ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, por cuya vol&aacute;til simpat&iacute;a est&aacute;n obligados a competir los partidos en un torneo arbitrado por los medios de comunicaci&oacute;n. Un torneo donde el Estado, ahora, ha enviado fuerzas de ocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La sobreabundancia de sondeos, s&iacute;ntoma inequ&iacute;voco de la pol&iacute;tica mediatizada, debilita a partidos y votantes. Da&ntilde;a tambi&eacute;n la reputaci&oacute;n de las ciencias sociales a trav&eacute;s de la proliferaci&oacute;n medi&aacute;tica de opin&oacute;logos,&nbsp;&ldquo;aparentes cient&iacute;ficos de lo aparente&rdquo;&nbsp;(Bourdieu), que pululan por las pantallas imponiendo un discurso antipol&iacute;tico sobre la pol&iacute;tica (el famoso&nbsp;&ldquo;electoralismo&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        El sondeo de opini&oacute;n pol&iacute;tica es el prototipo de lo que los periodistas norteamericanos llaman media event, una noticia sin acontecimiento. Un producto fabricado en exclusiva para el consumo de los medios de comunicaci&oacute;n, mediante el cual, adem&aacute;s de vender minutos y ejemplares, trasladan su l&oacute;gica comercial en el coraz&oacute;n del campo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias mediatizadas son democracias, pues como dice Bernard Manin, el gobernado conserva el derecho de destituci&oacute;n del gobernante. Pero son menos democr&aacute;ticas que las parlamentarias. Esto significa que la influencia que tiene el votante sobre las pol&iacute;ticas que se van a aplicar ha descendido, que las grandes decisiones no se toman ya en instituciones sometidas al control democr&aacute;tico y, en definitiva, que el verdadero poder a escala mundial se ha alejado de la ciudadan&iacute;a. Crece la anomia pol&iacute;tica (&ldquo;no nos representan&rdquo;) y hay que aumentar la ilusi&oacute;n de participaci&oacute;n mediante rituales como el sondeo, que es a la vez algo m&aacute;s y algo menos que las elecciones. Algo m&aacute;s porque su repetici&oacute;n produce sensaci&oacute;n de control permanente (el&nbsp;&ldquo;bar&oacute;metro&rdquo;&nbsp;crea la&nbsp;&ldquo;presi&oacute;n&rdquo;&nbsp;electoral). Algo menos porque la ciudadan&iacute;a que habla en los sondeos no tiene voz propia. No es el sujeto del poder, sino su veh&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        La mensualizaci&oacute;n de los bar&oacute;metros del CIS amenaza con destruir el campo de producci&oacute;n de sondeos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a, porque ninguna empresa del sector est&aacute; en condiciones de competir en profundidad y alcance con los estudios del instituto p&uacute;blico. El CIS va a ofrecer gratis m&aacute;s de lo que las empresas del sector ven&iacute;an vendiendo, lo cual no pinta bien para el futuro laboral de soci&oacute;logos y analistas de datos del &aacute;mbito privado. Pero tampoco es esto lo m&aacute;s grave. Lo m&aacute;s grave es que con esta decisi&oacute;n el Estado se instituye como portavoz &uacute;nico de la&nbsp;&ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, y eso no es saludable desde ning&uacute;n punto de vista democr&aacute;tico. Y por cierto&nbsp;&ndash;apreciado Se&ntilde;or Tezanos, presidente del CIS&ndash; se trata de una decisi&oacute;n cuya l&oacute;gica es pol&iacute;tica, no acad&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Thomas Hobbes escribi&oacute; en 1651 que la soberan&iacute;a no surge del pueblo, es el pueblo quien emana de la soberan&iacute;a. Los ciudadanos de las democracias mediatizadas participamos en el sacramento de los sondeos (leyendo, discutiendo y sobre todo viendo discutir la palabra revelada) porque de una manera muy alienante a&uacute;n nos hacen sentir la fuerza de la polis. El eco de una soberan&iacute;a que se aleja lentamente de nosotros, desintegr&aacute;ndonos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis García Tojar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rituales-democracia_129_1899823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Oct 2018 17:58:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rituales de democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Opinión pública,Sondeos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro como enemigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enemigo_129_3076858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7102d847-ca41-4cd4-99c1-3fa7a9907a3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro como enemigo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el arte del poder los jugadores cambian las reglas a lo largo de la partida (de hecho, ésta es la finalidad principal del juego) y la separación entre la victoria y la derrota es mucho más volátil</p><p class="subtitle">La política de nuestro tiempo tiene un componente teatral mucho más decisivo que antes. Pero se trata de un espectáculo con efectos reales</p></div><p class="article-text">
        En respuesta a las provocaciones del Parlament, Mariano Rajoy ha desatado la tormenta de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola contra Carles Puigdemont y el Govern de Catalunya. La decisi&oacute;n de convocar elecciones lo antes posible, llamada &ldquo;155 suave&rdquo;, ha sido seguida por el encarcelamiento preventivo de un vicepresidente, siete consejeros, dos manifestantes y una orden internacional de busca y captura contra el depuesto President, cuya fuga inicia una guerra de posiciones que enfrenta al Estado contra la Calle y revela una de las contradicciones esenciales de la democracia, discutida entre sabios por lo menos desde Plat&oacute;n: todo poder instituye. Quien lo ejerce, lo pierde.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un juego est&aacute; sometido a reglas es posible obtener un resultado objetivo. En el arte del poder, por el contrario, los jugadores cambian las reglas a lo largo de la partida (de hecho, &eacute;sta es la finalidad principal del juego) y la separaci&oacute;n entre la victoria y la derrota es mucho m&aacute;s vol&aacute;til. En Mitolog&iacute;as (1957), Roland Barthes lo compar&oacute; con el catch, parodia de lucha entre dos personajes que representan el bien frente al mal. Seg&uacute;n el semi&oacute;logo franc&eacute;s, este teatro funciona porque su trama pueril queda sepultada por lo &ldquo;excesivo&rdquo; del lenguaje en que se sirve. El luchador que interpreta al malvado ataca por la espalda, se ayuda de esbirros o echa tierra a los ojos del h&eacute;roe hasta casi vencerlo. Incumple las reglas de la pelea limpia y por tanto perder&aacute;, pero antes lleva al p&uacute;blico ante la posibilidad real de un triunfo de la injusticia.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo sin dioses, como &eacute;ste, la pol&iacute;tica tiene m&aacute;s de catch que de juego regulado. En democracias mediatizadas, los personajes pol&iacute;ticos est&aacute;n obligados por imperativo esc&eacute;nico a exagerar el espect&aacute;culo para que el desenlace produzca la necesaria catarsis y reconstituya un sentido de teodicea o justicia suprema, palo mayor de la estructura moral del grupo. As&iacute;, en una esquina encontramos a Rajoy, que ha abandonado su eficaz pasividad para ponerse al mando del aparato estatal, y en la otra a Puigdemont, que cuenta con TV3 y el tejido asociativo del independentismo. Con palabras del soci&oacute;logo Walter Runciman dir&iacute;amos que uno maneja los medios de coacci&oacute;n y producci&oacute;n, mientras que el otro controla los medios de persuasi&oacute;n. En la pol&iacute;tica tradicional, los independentistas no tendr&iacute;an ninguna posibilidad. Pero las cosas han cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Si a la pol&iacute;tica le quitamos el recurso a la violencia la convertimos, nos guste o no, en espect&aacute;culo. Igual que si quisi&eacute;ramos jugar al ajedrez con la regla de no matar las piezas contrarias terminar&iacute;amos haciendo algo parecido al catch. Y puesto que uno de los grandes progresos de las democracias modernas ha sido el descr&eacute;dito &mdash;relativo&mdash; del recurso a la fuerza como modo leg&iacute;timo de solucionar conflictos, hay que concluir que la pol&iacute;tica de nuestro tiempo tiene un componente teatral mucho m&aacute;s decisivo que las anteriores. Se trata de un espect&aacute;culo con efectos reales, por supuesto (igual que el catch), pero su originalidad hist&oacute;rica reside en que debe expresarse y consumirse mediante &ldquo;lenguajes excesivos&rdquo;, hiperrealidades y postverdades. Los medios de comunicaci&oacute;n, a quienes se culpa a menudo del supuesto deterioro de una pol&iacute;tica perdida (grande, digna y violenta), no son m&aacute;s que la tecnolog&iacute;a adaptada a nuestra polis aunque introduzcan su propia inercia de &ldquo;telenovelizaci&oacute;n&rdquo;, usando el concepto de Ferm&iacute;n Bouza. El chusco episodio sobre la nueva camiseta de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol da prueba de ello.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el catch no importa lo que se cree sino lo que se ve&rdquo;, escribe Barthes. Pantomima inmediata, su operaci&oacute;n simb&oacute;lica decisiva es la construcci&oacute;n de un otro-como-enemigo a trav&eacute;s del personaje del luchador malvado: &ldquo;Aqu&eacute;l que s&oacute;lo admite las reglas cuando le son &uacute;tiles&rdquo;. En este sentido, toda pol&iacute;tica mediatizada es negativa (normal que volvamos a leer a Carl Schmitt). En consecuencia, el conflicto sobre la independencia de Catalunya se plantea como un combate entre la ley y el caos (definici&oacute;n Rajoy) o entre el pueblo y el Estado (definici&oacute;n Puigdemont). Y cada bando intenta construir su otro-como-enemigo con los medios persuasivos de que dispone. El resultado es una polarizaci&oacute;n atroz.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier v&iacute;a de soluci&oacute;n a este enfrentamiento pasa por su deconstrucci&oacute;n simb&oacute;lica. Primero escuchando ambos discursos, porque en la cuesti&oacute;n catalana hay &mdash;narrativa y por tanto efectivamente&mdash; una lucha entre la ley, el caos, el pueblo y el Estado. En segundo lugar, ignorando los excesos ret&oacute;ricos de los luchadores (rebeli&oacute;n, sedici&oacute;n, franquismo, presos pol&iacute;ticos, etc.), para salir de lo que vemos y regresar a lo que creemos. Y finalmente, porque todos los dem&oacute;cratas creemos a la vez en la ley y en la voluntad popular, considerando todas las posibilidades de que los catalanes expresen libre y legalmente su deseo de pertenecer o no a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
         En este momento, las elecciones auton&oacute;micas del 21D representan la oportunidad m&aacute;s cercana de que tal manifestaci&oacute;n democr&aacute;tica tenga lugar. Pero para que el catch electoral produzca teodicea &mdash;y comunidad&mdash; es preciso que vuelva a expresarse en lenguaje pol&iacute;tico: los luchadores han de enfrentarse en la arena, sin m&aacute;s trucos. Esto significa que el president depuesto regrese a Catalunya y encabece la candidatura independentista, si es su deseo, reconociendo de facto que la DUI fue una equivocaci&oacute;n, y que Rajoy admita el error de haber recurrido al 155 facilitando la excarcelaci&oacute;n de los &ldquo;pol&iacute;ticos presos&rdquo; (puede hacerlo, no se enga&ntilde;en), mientras el &ldquo;sumario Puigdemont&rdquo; pasa a su instructor normal que es el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. Y significa tambi&eacute;n una oportunidad para las &ldquo;terceras espa&ntilde;as&rdquo;, que no son la de Rajoy ni la de Puigdemont y tienen derecho a una pelea limpia. Showtime!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis García Tojar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enemigo_129_3076858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Nov 2017 20:38:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otro como enemigo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carisma mediático: la metamorfosis de Pedro Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carisma-mediatico-metamorfosis-pedro-sanchez_129_3380455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2f7e0de-7299-40b5-8a39-8257b2ae6a4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carisma mediático: la metamorfosis de Pedro Sánchez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un golpe de suerte televisivo y la eficaz explotación del carisma mediático han convertido al derrotado Pedro el Gris en el renacido Pedro el Blanco</p></div><p class="article-text">
        En <em>El Se&ntilde;or de los anillos</em>, Gandalf el Gris muere combatiendo a la criatura Balrog en las minas de Moria y es devuelto a la vida bajo la forma de Gandalf el Blanco, un mago de orden superior que regresa para liderar la lucha contra Sauron: &ldquo;Derrib&eacute; a mi enemigo y &eacute;l cay&oacute; desde lo alto, golpeando y destruyendo el flanco de la monta&ntilde;a. Luego me envolvieron las tinieblas, y me extravi&eacute; fuera del pensamiento y del tiempo, y err&eacute; muy lejos por sendas de las que nada dir&eacute;. Desnudo fui enviado de vuelta, durante un tiempo, hasta que llevara a cabo mi trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 30 de octubre, Pedro S&aacute;nchez acudi&oacute; al programa Salvados para contar su versi&oacute;n del golpe palaciego que le hab&iacute;a costado la Secretar&iacute;a general del PSOE. Con rostro demacrado y mirada baja revel&oacute; que hab&iacute;a aceptado presiones por parte de directivos de empresas y medios de comunicaci&oacute;n, concretamente de Telef&oacute;nica y el diario El Pa&iacute;s, para evitar un pacto con Podemos y facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Fue un extraordinario <em>&ldquo;striptease</em> ps&iacute;quico&rdquo;, seg&uacute;n la certera expresi&oacute;n de Richard Sennett, que provoc&oacute; una ola de simpat&iacute;a hacia el depuesto l&iacute;der. Siete meses despu&eacute;s, S&aacute;nchez ha reconquistado el poder del partido con una victoria rotunda en las primarias.
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay cierta conexi&oacute;n causal entre ambos hechos, y que el Pedro S&aacute;nchez que dimiti&oacute; tras el comit&eacute; federal de octubre no es el mismo que el actual. Para entender c&oacute;mo ha tenido lugar esta alquimia, o por lo menos d&oacute;nde, recurrir&eacute; al concepto de carisma elaborado por Max Weber.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debe entenderse por carisma la cualidad, que pasa por extraordinaria, de una personalidad por cuya virtud se la considera en posesi&oacute;n de fuerzas sobrenaturales, sobrehumanas o por lo menos espec&iacute;ficamente extracotidianas, y en consecuencia como jefe, caudillo, gu&iacute;a o l&iacute;der&rdquo;, escribi&oacute; el gran soci&oacute;logo alem&aacute;n en 1920. Su definici&oacute;n enfatiza que la clave del carisma no est&aacute; en las cualidades personales de quien lo encarna, sino en la percepci&oacute;n de quien lo atribuye.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n Weber explica que, en la historia, esta fuente de autoridad se mezcla con las otras dos (tradici&oacute;n y legalidad) creando formas h&iacute;bridas a las que llama &ldquo;rutinizaciones&rdquo;. Por ejemplo, el v&iacute;nculo carism&aacute;tico pasa de los jefes tenidos por seres extraordinarios a los puestos pol&iacute;ticos que ocupan, de modo que los sucesores reciben tambi&eacute;n una porci&oacute;n del mismo.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Ann Ruth Willner, en la obra que mejor ha continuado este legado te&oacute;rico, sostiene que en la era moderna el carisma de un l&iacute;der pol&iacute;tico se rutiniza &ndash;o se fabrica&ndash; a trav&eacute;s de diversos &ldquo;catalizadores&rdquo; discursivos: un relato que asocie su figura con el repertorio mitol&oacute;gico compartido por el pueblo, una escenograf&iacute;a que lo represente realizando proezas aparentemente heroicas, as&iacute; como en posesi&oacute;n de supuestas cualidades extraordinarias, y una ret&oacute;rica de movilizaci&oacute;n dirigida a amplias capas de poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las sociedades actuales, donde la mediaci&oacute;n narrativa entre gobernantes y gobernados se hace a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n y las redes sociales, aparece una nueva forma hist&oacute;rica de rutinizaci&oacute;n que propongo llamar &ldquo;carisma medi&aacute;tico&rdquo;. Para los medios se escriben mitemas sobre el nuevo l&iacute;der (la dimisi&oacute;n de S&aacute;nchez fue comparada con las de Felipe Gonz&aacute;lez en 1979 y Adolfo Su&aacute;rez en 1981); para los medios se monta el escenario donde el l&iacute;der aparenta realizar proezas (vencer al poderoso aparato del partido) y proyectar cualidades superiores a las del hombre com&uacute;n (la entrevista con Jordi &Eacute;vole le sirvi&oacute; a S&aacute;nchez para presentarse desnudo, como digna v&iacute;ctima de la injusticia); y para los medios el l&iacute;der habla un lenguaje simple, escaso en argumentaciones articuladas y dirigido a las tripas de un espectador poco informado e interesado (&ldquo;no es no&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, la trayectoria de Pedro S&aacute;nchez no le avala como gestor, hombre de partido o intelectual de peso. Su virtud radica m&aacute;s bien en la capacidad de producir empat&iacute;a a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n, como hizo en el programa de &Eacute;vole. En 1956, los soci&oacute;logos Donald Horton y Richard Wohl acu&ntilde;aron el t&eacute;rmino &ldquo;interacci&oacute;n parasocial&rdquo; para referirse a un tipo de relaci&oacute;n a distancia, mantenida a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, que los receptores consumen como personal generando fuertes v&iacute;nculos emotivos hacia las estrellas de la radio y la televisi&oacute;n. Es el origen del p&uacute;blico <em>fan.</em> Para que se produzca, adem&aacute;s de aparecer regularmente en los medios, la <em>celebrity</em> debe revelar en escena un lado &iacute;ntimo de su personalidad (real o impostado), con el que los espectadores se puedan identificar, y mantener siempre el mismo personaje contra viento y marea (pues cualquier cambio ser&aacute; interpretado por sus seguidores como traici&oacute;n), de modo que la identificaci&oacute;n sea autom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En la era de internet, y en las sociedades desafiliadas de nuestro tiempo, un l&iacute;der pol&iacute;tico capaz de hacer sentir cuenta con un gran potencial carism&aacute;tico. En Espa&ntilde;a, las celebridades parlamentarias m&aacute;s eficaces tuitean los libros que leen, la m&uacute;sica que escuchan y sobre todo los sentimientos que les provocan los asuntos de actualidad o las trivialidades del d&iacute;a. Todo con el objetivo de mantener un personaje con el que el p&uacute;blico se pueda identificar. Esto es lo que ha hecho Pedro S&aacute;nchez y por eso ha acumulado &ndash;contra la voluntad de la mayor&iacute;a de los poderes cat&oacute;dicos, atenci&oacute;n, cuya manifiesta hostilidad le ha beneficiado&ndash; el capital de carisma medi&aacute;tico que le ha permitido reconquistar el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las elecciones primarias clausuran la pol&iacute;tica basada en los partidos e inauguran una pol&iacute;tica centrada en los l&iacute;deres. Anuncian tambi&eacute;n la llegada de lo que el polit&oacute;logo Bernard Manin ha denominado &ldquo;democracia de audiencias&rdquo; y que consiste, b&aacute;sicamente, en el ascenso de una nueva &eacute;lite: la de los especialistas en telegenia.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, un golpe de suerte televisivo y la eficaz explotaci&oacute;n del carisma medi&aacute;tico han convertido al derrotado Pedro el Gris en el renacido Pedro el Blanco. Un desconocido concejal municipal, que gan&oacute; unas primarias porque era guapo y no amenazaba a ninguna de las familias del partido, pisa ahora la escena como un l&iacute;der capaz de alterar el equilibrio pol&iacute;tico espa&ntilde;ol. La inestimable ayuda de sus enemigos fuera y dentro del PSOE, que le insultaron (&ldquo;insensato sin escr&uacute;pulos&rdquo;, le dijo El Pa&iacute;s) y martirizaron durante horas en un auto de fe retransmitido por televisi&oacute;n, a&ntilde;adi&oacute; la sombra del Balrog que ha permitido al nuevo h&eacute;roe dimitir por nosotros y regresar de las tinieblas con una promesa de salvaci&oacute;n que sus seguidores quieren creer.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenido de nuevo a la Comunidad del Anillo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis García Tojar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carisma-mediatico-metamorfosis-pedro-sanchez_129_3380455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2017 19:35:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carisma mediático: la metamorfosis de Pedro Sánchez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mediatización del Brexit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mediatizacion-brexit_129_3919976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los medios de comunicación imponen su lógica -antes comercial que periodística- sobre la campaña electoral, un acontecimiento que aumenta el consumo informativo. El Brexit añadió más polarización, más dramatismo y más negocio</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;sima gesti&oacute;n pol&iacute;tica del atentado del 11 de marzo de 2004 produjo dos movimientos decisivos en las elecciones generales celebradas tres d&iacute;as despu&eacute;s, seg&uacute;n la opini&oacute;n dominante entre los especialistas: el aumento de la participaci&oacute;n (cinco puntos m&aacute;s de lo esperado) y la concentraci&oacute;n en la papeleta del PSOE de todo el voto contra el PP. Un sentimiento de indignaci&oacute;n colectiva se&ntilde;al&oacute; al gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar como responsable de una mentira de Estado y termin&oacute; de decidir el vuelco electoral.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, las legislativas del pasado 26 de junio dar&aacute;n nuevo trabajo a los investigadores en procesos electorales. Con el tiempo llegar&aacute;n datos y tendremos perspectivas m&aacute;s afinadas sobre lo ocurrido, pero de momento voy a centrarme en uno de los factores que pueden haber influido en el resultado, si bien, en lugar de medir su efecto --un objetivo imposible con la informaci&oacute;n que tenemos por ahora--, intentar&eacute; comprenderlo repasando la informaci&oacute;n que los espa&ntilde;oles consumimos durante los &uacute;ltimos cuatro d&iacute;as de campa&ntilde;a. Me refiero obviamente al relato medi&aacute;tico sobre el refer&eacute;ndum del Brexit y para entenderlo propongo al lector un peque&ntilde;o juego de Scrabble mental (se&ntilde;alar&eacute; en cursiva las palabras con premio).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reino Unido decide hoy sobre su futuro y el de Europa&rdquo;, titulaba El Pa&iacute;s en portada el jueves 23 de junio. Era la &uacute;nica de las grandes cabeceras nacionales que conced&iacute;a el lugar principal al refer&eacute;ndum brit&aacute;nico, mientras las otras se centraban en el esc&aacute;ndalo de las escuchas al ministro del Interior en funciones. El marco informativo dominante era, por tanto, la corrupci&oacute;n. Resonaba detr&aacute;s de cada informaci&oacute;n, salvo en RTVE que se neg&oacute; a emitir las grabaciones. Mal escenario para el PP, peligrosamente parecido a marzo de 2004.
    </p><p class="article-text">
        El viernes 24 las portadas se llenan con el resultado sorpresa de la consulta: &ldquo;El refer&eacute;ndum brit&aacute;nico obliga a una reconstrucci&oacute;n de la UE&rdquo; (El Pa&iacute;s), &ldquo;Ser o no ser europeos&rdquo; (ABC), &ldquo;Europa, en vilo por el voto del Reino Unido&rdquo; (La Vanguardia), &ldquo;La hora de Europa&rdquo; (La Raz&oacute;n), &ldquo;La libra se dirige haciala mayor ca&iacute;da de su historia&rdquo; (El Confidencial). Los principales medios audiovisuales desplazan sus informativos a Londres para cubrir el hist&oacute;rico acontecimiento. Entre todos avanzan un nuevo marco perceptivo de incertidumbre, no s&oacute;lo sobre el futuro del proyecto europeo sino sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica mundial y espa&ntilde;ola (&ldquo;Los hogares esperan el 26J con m&aacute;s de un bill&oacute;n de euros en bolsa, fondos y pensiones&rdquo;, titulaba astutamente El Confidencial).
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre publicada se convierte en p&aacute;nico al d&iacute;a siguiente, 25 de junio. El Pa&iacute;s dedica al asunto toda la portada (&ldquo;El Brexit pone en <em>jaque</em> la unidad brit&aacute;nica y el proyecto europeo&rdquo;), un editorial largo (&ldquo;<em>Tocados</em>, no hundidos&rdquo;) y una entrevista a Tony Blair bajo el titular &ldquo;La pol&iacute;tica <em>insurgente</em> puede <em>tomar</em> un pa&iacute;s&rdquo;. El Mundo abre m&aacute;s po&eacute;tico (&ldquo;Reino Unido vuelve a ser una isla&rdquo;) pero no deja de tocar la tecla en su editorial de portada (&ldquo;El <em>precipicio de la desuni&oacute;n</em> europea&rdquo;). Por su parte, ABC conecta con m&aacute;s claridad las dos votaciones (&ldquo;El <em>Brexit</em> aumenta la <em>incertidumbre</em> a 24 horas del 26J&rdquo;), La Vanguardia (&ldquo;El gran <em>reto</em> de Europa&rdquo;) subraya la crisis burs&aacute;til (&ldquo;El <em>p&aacute;nico</em> toma las bolsas y el Ibex sufre la <em>mayor ca&iacute;da de la historia</em>&rdquo;) y La Raz&oacute;n invoca todos los <em>demonios</em> a la vez (&ldquo;El <em>populismo</em> rasga la UE: el triunfo del <em>Brexit</em> pone en riesgo el <em>proyecto</em> europeo y <em>hunde</em> las bolsas&rdquo;, &ldquo;<em>Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se juega</em> su credibilidad&rdquo;, &ldquo;El <em>Ibex</em> <em>pierde</em> 67.189 millones en la <em>peor</em> <em>jornada de su historia</em>&rdquo;). Finalmente, El Confidencial aborda las consecuencias electorales (&ldquo;El <em>Brexit dispara las alarmas</em> en Podemos: <em>munici&oacute;n</em> a PSOE y PP contra el sorpasso&rdquo;) y una de sus grandes firmas, Jos&eacute; Antonio Zarzalejos, pide abiertamente &ldquo;Un gobierno para el <em>momento populista</em>&rdquo;. Los medios audiovisuales contin&uacute;an la cobertura especial de la crisis europea. Por ejemplo La Sexta Noche, l&iacute;der de audiencia los s&aacute;bados (su etiqueta #L6NgoodbyeUK era la tercera m&aacute;s tuiteada de Espa&ntilde;a a las diez de la noche, seg&uacute;n TT Espa&ntilde;a), dedica el tiempo principal de sus entrevistas y tertulias a discutir las consecuencias del Brexit sobre la econom&iacute;a y el empleo en nuestro pa&iacute;s. Por si faltaban fantasmas, el <em>paro</em>. Un miedo apocal&iacute;ptico domina la escena medi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y llegan las elecciones del domingo con nuestras cabeceras recordando el famoso cartel de James Montgomery Flagg &ldquo;I Want You for US Army&rdquo; (1916). El Pa&iacute;s se&ntilde;ala el problema y la soluci&oacute;n: &ldquo;<em>Espa&ntilde;a</em> vuelve a votar tras un largo <em>bloqueo</em> y sin pactos claros&rdquo;, &ldquo;Entre el ajedrez y el <em>boxeo</em>&rdquo; (tribuna de portada firmada por Juan Luis Cebri&aacute;n, donde se asocia el patriotismo de Pablo Iglesias con la violencia para concluir: &ldquo;Ojal&aacute; los votantes que se acerquen hoy a las urnas de la todav&iacute;a <em>joven</em> democracia espa&ntilde;ola no lo hagan s&oacute;lo hinchados de fervor patri&oacute;tico sino guiados por la voluntad de defender los intereses comunes, al margen de la <em>rabia, la frustraci&oacute;n o el miedo</em> que alberguen en sus corazones&rdquo;); El Mundo, id&eacute;ntico: &ldquo;<em>Espa&ntilde;a</em> vota para romper el <em>bloqueo</em>&rdquo;; ABC apela a la moderaci&oacute;n: &ldquo;<em>Espa&ntilde;a</em> vuelve a las urnas en busca de un <em>gobierno posible</em>&rdquo;; La Vanguardia, m&aacute;s prosaico: &ldquo;Segunda oportunidad: Italia y <em>Espa&ntilde;a ganar&aacute;n influencia</em> en la UE con la salida del Reino Unido&rdquo;; La Raz&oacute;n pone voz a la estrategia de campa&ntilde;a del PP, <em>target</em> incluido: &ldquo;Todo voto es <em>&uacute;til</em>&rdquo;, &ldquo;Los espa&ntilde;oles vuelven hoy a las urnas y deciden entre la <em>estabilidad y el populismo</em>&rdquo;, &ldquo;Los <em>mayores</em> de 44 a&ntilde;os, claves en el desenlace electoral marcado por el <em>Brexit</em>&rdquo;; El Confidencial: &ldquo;Segundo asalto electoral: <em>Espa&ntilde;a</em> acude de nuevo a las urnas&rdquo;, &ldquo;El <em>Brexit</em> resucita los viejos <em>fantasmas</em> de <em>vencedores y vencidos</em> en Europa&rdquo;. Hay una apelaci&oacute;n directa al votante para que detenga la hemorragia.
    </p><p class="article-text">
        Un folioscopio es un taco de p&aacute;ginas donde se hacen dibujos consecutivos de forma que, al pasarlas r&aacute;pidamente, se produzca ilusi&oacute;n de movimiento. Si el lector repite en alto las palabras subrayadas obtendr&aacute; una animaci&oacute;n de los marcos de percepci&oacute;n que han dado sentido en los medios de comunicaci&oacute;n a los &uacute;ltimos d&iacute;as de la campa&ntilde;a electoral: corrupci&oacute;n, incertidumbre, p&aacute;nico y finalmente unidad. De un lado los refer&eacute;ndums (atenci&oacute;n, Catalu&ntilde;a), la crisis y la desuni&oacute;n populistas; del otro Espa&ntilde;a, la estabilidad y el gobierno posible. Como sabemos, el resultado de las elecciones otorg&oacute; al PP 700.000 votos m&aacute;s de los registrados en diciembre de 2015 (casi 50.000 m&aacute;s en Catalu&ntilde;a), dej&oacute; al PSOE pr&aacute;cticamente igual (aunque con menos esca&ntilde;os) y rest&oacute; m&aacute;s de un mill&oacute;n de votos a Unidos Podemos. Todo un vuelco electoral que ninguna encuesta supo prever a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        De momento la relaci&oacute;n entre estos discursos y pr&aacute;cticas no puede, tampoco aqu&iacute;, pasar de afinidad electiva. Mucho menos servir como variable explicativa &uacute;nica de lo sucedido, y m&aacute;s con la poca informaci&oacute;n demosc&oacute;pica que poseemos. Y absolutamente no prueba teor&iacute;a conspirativa alguna. Los periodistas espa&ntilde;oles cubrieron una noticia de indudable importancia y trasladaron a la poblaci&oacute;n, intencionadamente o no, el sentimiento de &ldquo;crisis hist&oacute;rica&rdquo; que pudo producir lo que los especialistas norteamericanos llaman efecto <em>rally &lsquo;round the flag</em>: frente a la amenaza colectiva, los s&iacute;mbolos de la unidad son m&aacute;s seguros y atractivos. Si estoy en lo cierto, los nuevos votantes de diciembre habr&iacute;an regresado a sus respectivos hogares: los de Ciudadanos, al PP y los de Podemos, a la abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         En mi opini&oacute;n, no estamos ante oscuras conspiraciones (como aqu&eacute;llas tristes de marzo de 2004) sino ante un efecto de campo: los medios de comunicaci&oacute;n imponen su l&oacute;gica --antes comercial que period&iacute;stica o pol&iacute;tica-- sobre la campa&ntilde;a electoral, un acontecimiento que por s&iacute; solo aumenta el consumo informativo. El Brexit a&ntilde;adi&oacute; m&aacute;s polarizaci&oacute;n, m&aacute;s dramatismo y por tanto m&aacute;s negocio. M&aacute;s visibilidad, m&aacute;s atenci&oacute;n. Los periodistas, primeros consumidores de informaci&oacute;n, son v&iacute;ctimas y no responsables de la <em>illusio</em> de su propio campo. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;an haber evitado transmitir el virus del miedo, en semejante coyuntura? &iquest;Qui&eacute;n habr&iacute;a escuchado a un tertuliano tranquilo, valga la ant&iacute;tesis, decir que la activaci&oacute;n del art&iacute;culo 50 del Tratado de Lisboa podr&iacute;a atrasar <em>sine die</em> la salida del Reino Unido? &iquest;Cu&aacute;l habr&iacute;a sido su <em>share</em>?
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito del PP y el fiasco de Unidos Podemos tienen seguro muchas causas, no excluyentes entre s&iacute; (<a href="http://politikon.es/2016/06/28/siete-hipotesis-para-la-ausencia-de-sorpasso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Galindo las ha resumido con tino</a>): el misterio del voto &uacute;til, en el primer caso, y la dif&iacute;cil confluencia con IU o el pacto fallido de enero, en el segundo, son factores igualmente dignos de estudio. Pero la mediatizaci&oacute;n del Brexit es, por ahora, una hip&oacute;tesis potencialmente capaz de explicar ambos fen&oacute;menos as&iacute; como el monumental error de los sondeos electorales, que desde este punto de vista no ser&iacute;a tal (as&iacute; lo ha apuntado el presidente de Metroscopia en El Pa&iacute;s del pasado 28 de junio).
    </p><p class="article-text">
        En espera de los datos del CIS, que aportar&aacute;n luz en este confuso panorama, haremos bien en no perder de vista la importancia del escenario medi&aacute;tico que configura el espacio pol&iacute;tico en las democracias contempor&aacute;neas. Y en prepararnos para &eacute;l, como recomend&oacute; Franklin D. Roosevelt en el c&eacute;lebre discurso de aceptaci&oacute;n de la presidencia de EEUU el 4 de marzo de 1933: &ldquo;Lo &uacute;nico que debemos temer es al mismo miedo: un terror sin nombre, irracional e injustificado que paraliza los esfuerzos necesarios para convertir la retirada en avance&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis García Tojar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mediatizacion-brexit_129_3919976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2016 17:35:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mediatización del Brexit]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Brexit,Elecciones Generales 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tercio de Génova]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tercio-genova_129_2285389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Socialistas</p><p class="subtitle">podemistas</p><p class="subtitle">ciudadanistas</p><p class="subtitle">han ido intercambiando sus posiciones, pero siempre a la zaga del 30% de voto que, punto arriba o abajo, se atribuye al PP</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hay nada m&aacute;s relajante que un martini seco, lo le&iacute; en una revista para mujeres. Yo se lo preparar&eacute;, aunque me temo que esos vasos no sirven. Para un martini seco lo mejor es un vaso en forma de cono. Como &eacute;ste. Primero, los cubitos de hielo. Deben ser de primera calidad, fr&iacute;os y duros, a veinte o treinta grados bajo cero. A continuaci&oacute;n ponemos la ginebra, as&iacute;. Agitamos para enfriar y servimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El discreto encanto de la burgues&iacute;a</em>, Luis Bu&ntilde;uel 1972.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en los &uacute;ltimos meses la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola se ha mostrado m&aacute;s voluble que nunca, el clima electoral muestra titubeos en todos los porcentajes menos en el Partido Popular. Socialistas, podemistas y ciudadanistas han ido intercambiando sus posiciones, pero siempre a la zaga del 30% de voto que, punto arriba o abajo, se atribuye al PP. Ser&iacute;a un cataclismo descomunal que el domingo 20, hacia las diez de la noche, la comparecencia de la vicepresidenta del Gobierno no comience diciendo: &ldquo;El Partido Popular ha ganado las elecciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; a pesar de los recortes, las huelgas generales, la corrupci&oacute;n o las promesas incumplidas, entre otras cuestiones clave, los populares demuestran tal fortaleza? &iquest;Por qu&eacute; el partido de Rajoy sigue siendo la pata m&aacute;s fuerte, el &uacute;ltimo soporte de un bipartidismo herido de muerte? &iquest;Por qu&eacute; ha sido la &uacute;nica formaci&oacute;n que no ha entrado en la carrera de caballos en el que se han convertido las encuestas en los compases finales de la legislatura? La explicaci&oacute;n tiene que ver, a nuestro entender, con la propia crisis del bipartidismo. La encuesta pre-electoral del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas ofrece algunas pistas. 
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala el CIS que aproximadamente dos de cada tres ciudadanos prefieren que el pr&oacute;ximo gobierno no obtenga mayor&iacute;a absoluta. Parece que con la irrupci&oacute;n de actores como Podemos o Ciudadanos esta hostilidad hacia el rodillo parlamentario no tiene que ver con el deseo de un gobierno en minor&iacute;a, apoyado por alg&uacute;n partido minoritario en forma de bisagra, sino que se trata de un cuestionamiento de mayor alcance. 
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que estos mismos ciudadanos son plenamente conscientes de la situaci&oacute;n de suave ventaja del PP y de triple empate entre los socialistas y los dos partidos emergentes, parece claro que esos casi dos tercios hostiles a las mayor&iacute;as absolutas lo que est&aacute;n confesando es su hast&iacute;o hacia el modelo bipartidista salido de la Transici&oacute;n. Sin embargo, la mayor&iacute;a de an&aacute;lisis realizados sobre la encuesta del CIS obvian a ese ciudadano que, a pesar de los pesares, sigue queriendo para Espa&ntilde;a la vieja f&oacute;rmula de la mayor&iacute;a absoluta. Es decir, un elector que prima la estabilidad, la continuidad o lo previsible en un momento en que parece que las &uacute;nicas palabras que pueden decirse en p&uacute;blico son &ldquo;nuevo&rdquo; y &ldquo;cambio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son estos electores? M&aacute;s interesante a&uacute;n: &iquest;tienen estos votantes, partidarios de la estabilidad que ofrece la mayor&iacute;a absoluta, algo que ver con la relativa fortaleza del PP en la encuestas que acabamos de comentar? &iquest;El clima dominante de cambio, de apertura hacia un nuevo sistema de partidos a cuatro, no estar&aacute; ocultando la existencia de una importante corriente de opini&oacute;n que prefiere la continuidad? 
    </p><p class="article-text">
        Estos votantes fieles al sistema de partidos bipartidista son hombres y mujeres mayores de 60 a&ntilde;os, con nivel de estudios medio-bajo, que viven en pueblos o ciudades peque&ntilde;as y se autoubican ideol&oacute;gicamente en el tramo de centro y centro-derecha. Estos ciudadanos puede que no valoren especialmente bien la actuaci&oacute;n del gobierno del PP, del presidente Rajoy y la marcha de la econom&iacute;a --de hecho, los valoran mal--, pero tienen claro que de lo que se trata ante todo es de recuperar el statu quo perdido. Y para ello los azules se les presentan como la &uacute;nica f&oacute;rmula v&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra hip&oacute;tesis es que estos ciudadanos recelosos del cambio (33,6% que se muestran favorables a un gobierno de mayor&iacute;a absoluta en la encuesta del CIS) se concentran mayoritariamente en el PP, quien, por otra parte, consigue tambi&eacute;n parte del voto m&aacute;s moderado de los que prefieren mayor&iacute;as relativas. De ah&iacute; la resistente primera posici&oacute;n en las encuestas de la candidatura de Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, los cr&iacute;ticos a la pol&iacute;tica del bipartidismo se concentran en mayor medida en Podemos (76% de sus votantes) y Ciudadanos (69%). Los electores en contra del viejo modelo a dos constituyen la principal base de apoyos de los emergentes y un nada desde&ntilde;able porcentaje de los apoyos al PSOE (58%). Pero son una minor&iacute;a entre los simpatizantes del PP: casi el 70% de los votantes declarados del partido conservador no quieren decir adi&oacute;s al bipartidismo.
    </p><p class="article-text">
        Desde este punto de vista, resulta plenamente coherente la estrategia que est&aacute; llevando Rajoy y su partido en la campa&ntilde;a electoral. El v&iacute;deo oficial del PP, titulado Despertador, es un mensaje dirigido a este sector de poblaci&oacute;n, cuyo deseo de estilo de vida explota con suma habilidad. Voz en off: <em>Suena el despertador y han pasado cuatro a&ntilde;os. Palabras como quiebra o rescate ya no forman parte de tus conversaciones de caf&eacute;</em>. El mal sue&ntilde;o de la crisis ha pasado y sus esquirlas, &ldquo;palabras como quiebra o rescate&rdquo;, han desaparecido. Fue el momento del caf&eacute;, es decir de ocio, y no la comida o la cena, tan exiguas para tantos, el que se vio afectado por aquellas molestas &ldquo;palabras&rdquo;. Un universo social entero gravita alrededor de la met&aacute;fora del caf&eacute;: el mundo de la gente que vive con seguridad, para&iacute;so perdido de las clases medias espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando despiertan, los protagonistas del v&iacute;deo descubren dos buenas noticias: que <em>en dos a&ntilde;os se han creado un mill&oacute;n de empleos y que las pensiones nunca han gozado de mejor salud</em>. Lo importante no es si son verdaderas --son falsas de capirote--, sino que son precisamente las que ese grupo de poblaci&oacute;n necesita creer: empleo para sus hijos y dinero para sus pensiones. La imagen pasa de un grupo de jubilados viajando en alta velocidad a un joven, con traje y mochila, que entra en una empresa. <em>Aunque a ti lo que de verdad te importa es saber si le ha ido bien la entrevista de trabajo a ese amigo</em>. &ldquo;Ese amigo&rdquo; sin empleo es en realidad el hijo, pero la prestidigitaci&oacute;n consiste en alejar los problemas propios de los colectivos para dar a entender que son diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <em>En el PP no tenemos todas las respuestas, pero s&iacute; podemos ofrecerte hechos y decir a d&oacute;nde queremos llegar</em>. Los llamados hechos son, por supuesto, deseos: veinte millones de empleos en 2020 es el primero, que <em>nuestra generaci&oacute;n de j&oacute;venes por fin encuentre su lugar</em> el segundo y que <em>seas de donde seas compartas la ilusi&oacute;n de una Espa&ntilde;a unida</em> el tercero. El PP promete trabajo para todos, una juventud sana y espa&ntilde;oles unidos bajo la bandera. Su utop&iacute;a es que las cosas vuelvan a ser como sus electores imaginan que fueron durante los tiempos de la burbuja.
    </p><p class="article-text">
        <em>En resumen, que todo lo que est&aacute; en marcha no se ponga en peligro ni se detenga</em>. &Eacute;sta es la idea movilizadora. El PP ha cometido errores, no sabe &ldquo;todas las respuestas&rdquo; pero tiene un camino. Frente a un PSOE extraviado y a unos pretendientes desconocidos, la seguridad de lo mismo de siempre -<em>Espa&ntilde;a en serio</em>- puede ser una historia eficaz para un conjunto de votantes angustiados por el nivel de vida perdido. Si nos ponemos en su piel, entenderemos todo lo que ha hecho este partido durante los &uacute;ltimos veinte d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a del PP dispone con sutileza un marco de certidumbre/incertidumbre: del lado del orden est&aacute; el gobierno, presidido por un hombre sensato que todos conocen; del lado del azar dos partidos desconocidos, Ciudadanos y Podemos, y otro dirigido por un joven inexperto, el PSOE. Los tres representan &ldquo;carambolas&rdquo;, como sugiere el v&iacute;deo electoral de Nuevas Generaciones del PP. Los votantes que acepten ese juego no son est&uacute;pidos, canallas o fan&aacute;ticos, sino gente acostumbrada a vivir regateando el g&eacute;lido abrazo de la inseguridad, para quien &ldquo;lo que de verdad importa&rdquo; son sus empleos y sus pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Siempre se puede confiar en el miedo de las clases medias, y en per&iacute;odos de crisis m&aacute;s todav&iacute;a. Su necesidad de certidumbre es tal que est&aacute;n dispuestas a todo por aplacarla. <em>Por eso, s&oacute;lo queremos pedirte una cosa: que a la hora de votar cierres por un momento los ojos y pienses en qu&eacute; pa&iacute;s te quieres despertar dentro de cuatro a&ntilde;os</em>. Hay que tener motivos poderosos para cerrar los ojos a la corrupci&oacute;n y la desigualdad rampantes y el PP propone uno tentador: el discreto encanto de la burgues&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Este combate simb&oacute;lico explica la huidiza estrategia de campa&ntilde;a de Mariano Rajoy, su resistencia a debatir en foros pol&iacute;ticos, donde su marco opondr&iacute;a y por tanto legitimar&iacute;a otras maneras de ver la realidad (adem&aacute;s de mostrar sus limitaciones personales, evidentes en el debate frente a Pedro S&aacute;nchez), y su afici&oacute;n a mostrarse en la televisi&oacute;n de entretenimiento, rodeado de amigos que le permiten poner en escena un &ldquo;lado humano&rdquo; que es su poderoso significante vac&iacute;o. Su carisma manufacturado.
    </p><p class="article-text">
        Las inminentes elecciones van a dirimirse entre una serie de marcos cognitivos propuestos a la sociedad como objetos de consumo. Los principales son certidumbre/incertidumbre (PP), gente/casta (Podemos) y nuevo/viejo (Ciudadanos). El del PSOE, por su parte, no est&aacute; tan claro y en ello consiste la principal debilidad de su campa&ntilde;a, que le convierte a ojos de sus votantes en un <em>partido Mortadelo</em>, dif&iacute;cil de reconocer, para el que casi la mitad de sus propios votantes no quiere un gobierno en mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una plataforma electoral fija un marco cuenta con una manera de construir la realidad, y si ese marco es af&iacute;n al de sus bases sociales habr&aacute; forjado un v&iacute;nculo que les permite a ambos, partido y votantes, reconocerse entre s&iacute;. El PP comparte ese marco con un tercio de los espa&ntilde;oles y por tanto disfruta de un nexo pol&iacute;tico muy fuerte. Si adem&aacute;s el &uacute;nico partido que le puede disputar ese electorado, que es el PSOE, renuncia a cuestionar el marco --por ejemplo, poniendo de relieve que la corrupci&oacute;n del PP pone en peligro empleos y pensiones--, tenemos que, salvo el famoso momento Ruiz y el lamentable mamporro de Pontevedra, Rajoy ha tenido una campa&ntilde;a tranquila. Los partidos que representan a los otros dos tercios de espa&ntilde;oles tienen la responsabilidad de que la legislatura que viene no lo sea tanto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis García Tojar, Antón R. Castromil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tercio-genova_129_2285389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Dec 2015 19:45:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El tercio de Génova]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PP - Partido Popular,Podemos,Elecciones Generales 2015]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
