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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Miguel Sans]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_miguel_sans/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Miguel Sans]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un incierto futuro económico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/incierto-futuro-economico_132_8797042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfd65058-2b40-480a-aaf8-d6605584a396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un incierto futuro económico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Suena catastrofista? Las imágenes que llegan desde Kiev y Járkov no animan a ser optimistas.</p></div><p class="article-text">
        Los datos relativos a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola de 2021 son f&aacute;ciles de resumir. Un crecimiento del PIB del 5%, por debajo de las primeras previsiones pero por encima de las expectativas posteriores que arrastraban el impacto de un mal principio de a&ntilde;o. Un buen comportamiento del mercado de trabajo, con una creaci&oacute;n del empleo de un 4,3%. Asimismo, las exportaciones se comportaron bien, con un crecimiento del 21,2%. Exportaciones y empleo se situaron en cifras superiores a los datos previos a la pandemia. El d&eacute;ficit p&uacute;blico (7% del PIB) y la deuda de las administraciones p&uacute;blicas (118,7 % del PIB), aunque elevados para los est&aacute;ndares de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, no han generado problemas de control monetario, ni fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico borr&oacute;n del comportamiento de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola es la inflaci&oacute;n, con un crecimiento del 6,5% (en febrero la tasa interanual alcanz&oacute; el 7,4%). Aunque nos han intentado tranquilizar argumentando que la inflaci&oacute;n subyacente est&aacute; en niveles bajos y controlables, da la sensaci&oacute;n de que se trata de un problema m&aacute;s estructural y que viene para quedarse un tiempo. Tendremos que acostumbramos a convivir con ella: p&eacute;rdida del poder adquisitivo de las rentas, subida tipos de inter&eacute;s, &hellip; En este marco, un nuevo pacto, al igual que el realizado para la reforma del mercado de trabajo, pero ahora relativo a la pol&iacute;tica de rentas y ya sin la presencia del Gobierno, contribuir&iacute;a a despejar incertidumbres y aclarar el panorama econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Habituados como est&aacute;bamos a mercados muy r&iacute;gidos, la primera sorpresa de esta evoluci&oacute;n ha sido la flexibilidad de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Los mercados de trabajo, capitales, y bienes y servicios, han respondido pronto y se han adaptado r&aacute;pidamente a cada nueva circunstancia. Es verdad que a ello han ayudado las medidas implantadas desde las diferentes administraciones p&uacute;blicas: ERTE, cr&eacute;ditos ICO, ayudas y subvenciones al sector hostelero y tur&iacute;stico, pol&iacute;tica monetaria laxa con bajos tipos de inter&eacute;s, &hellip;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno prev&eacute; un crecimiento del PIB para 2022 del 7%. El resto de las instituciones p&uacute;blicas (UE) y privadas (Funcas) sit&uacute;an este crecimiento en niveles inferiores, pr&oacute;ximos a 5,6%. Lograr estos resultados requerir&aacute;n la recuperaci&oacute;n del consumo privado y la reactivaci&oacute;n del turismo internacional, ambos mal parados en 2021 por efecto de la pandemia, as&iacute; como una gesti&oacute;n eficiente de los fondos Next Generation procedentes de la Uni&oacute;n Europea que contribuyan a transformar realmente el aparato productivo y no solo a paliar los agujeros de las arcas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Los mayores riesgos vienen, sin embargo, de un escenario econ&oacute;mico y pol&iacute;tico internacional lleno de incertidumbres, es decir de variables ex&oacute;genas que no controlamos y sobre las que no podemos intervenir y puedan trastocar estos pron&oacute;sticos. Los cuellos de botella relacionados con los suministros seguir&aacute;n impactando en la industria, especialmente a algunos sectores como automoci&oacute;n, electr&oacute;nica, qu&iacute;mica, etc. Seguimos expuestos tambi&eacute;n a que surjan nuevos brotes de la COVID-19 y vuelva a paralizar la econom&iacute;a, especialmente en el sector servicios. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s relevante, sin embargo, es el violento estallido del conflicto armado en Ucrania que va a ocasionar problemas de abastecimiento de gas, petr&oacute;leo y materias primas en Europa, y ya est&aacute; haciendo tambalear las bolsas de todo el mundo. La invasi&oacute;n de Ucrania retrasar&aacute; sin duda la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en Europa y Espa&ntilde;a. La inflaci&oacute;n se mantendr&aacute; en niveles elevados y plantear&aacute; un conflicto de intereses en los bancos centrales (BCE y Reserva Federal en EEUU) que tendr&aacute;n que verse obligados a alargar su pol&iacute;tica de facilidades financieras. Algunas industrias intensivas en energ&iacute;a pueden verse seriamente afectadas. La Uni&oacute;n Europea deber&aacute; acelerar su estrategia de diversificaci&oacute;n energ&eacute;tica e inversi&oacute;n en energ&iacute;as renovables. Se incrementar&aacute;n los actuales problemas de suministros. Es dif&iacute;cil, sin embargo, hacer vaticinios sobre el impacto real y duraci&oacute;n de una guerra que est&aacute; muy cerca de nuestras fronteras y que nos remite a tiempos que cre&iacute;amos olvidados. Hay la sensaci&oacute;n, entre muchos analistas, de que la econom&iacute;a norteamericana sortear&aacute; bastante mejor que la europea este conflicto. Con las subidas del precio del gas, sus explotaciones volver&aacute;n a ser rentables, sus empresas tecnol&oacute;gicas y financieras tambi&eacute;n pueden salir fortalecidas y, no digamos nada de su industria armament&iacute;stica. La guerra en Ucrania puede ser un buen negocio para la econom&iacute;a estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se puede hacer en Espa&ntilde;a? Existe bastante consenso entre los expertos sobre el diagn&oacute;stico y los desaf&iacute;os de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Algunos de &eacute;stos se recogen en el Plan de Recuperaci&oacute;n, Transformaci&oacute;n y Resiliencia que el Gobierno envi&oacute; en su momento a Bruselas: impulso de la innovaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a, desarrollo de la formaci&oacute;n y conocimiento, digitalizaci&oacute;n del tejido empresarial, impulso de las energ&iacute;as renovables, ... entre otros. Quiz&aacute;s, el mayor escollo est&aacute; en la modernizaci&oacute;n del sistema fiscal, donde la distancia es muy grande entre lo que creen que lo mejor es bajar impuestos y eliminar algunos y los que opinan que hay que subirlos e introducir otros nuevos. En cualquier caso, la reforma fiscal -un mel&oacute;n que nunca se ha querido abrir- parece inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Una vez acordadas estas prioridades, y con un margen presupuestario que cuenta por el momento con el visto bueno de las autoridades europeas, lo mejor es que las instituciones funcionen y mejoren su rendimiento: el sector p&uacute;blico, la universidad, la justicia, la sanidad, el sistema financiero, &hellip;&nbsp;Ser&iacute;a muy conveniente tener un buen sistema de control, seguimiento y evaluaci&oacute;n del empleo de los recursos p&uacute;blicos y su impacto en la econom&iacute;a real, y m&aacute;s concretamente de los fondos europeos que est&aacute;n por llegar. No se trata de que los recursos lleguen a su destino, esto se da por supuesto, sino que contribuyan a los objetivos para los que est&aacute;n destinados. 
    </p><p class="article-text">
        En resumen, hay muchos nubarrones, pero tambi&eacute;n alg&uacute;n claro. Todo est&aacute; condicionado a que el conflicto en Ucrania no se extienda a otros pa&iacute;ses y se enquiste en el tiempo. Si efectivamente se enquistara, y por desgracia hay indicios de que as&iacute; puede ser, se tendr&aacute;n que tomar algunas decisiones m&aacute;s dr&aacute;sticas como un incremento del presupuesto de defensa, un aumento de reservas estrat&eacute;gicas (energ&iacute;a, materias primas, semielaborados, material sanitario&hellip;), y, como ya est&aacute; advirtiendo Bruselas, con la disculpa mal tra&iacute;da de que se puede catalogar como energ&iacute;a verde, recurriendo a la energ&iacute;a nuclear. Financiar todo esto puede conducirnos a m&aacute;s inflaci&oacute;n, m&aacute;s endeudamiento, m&aacute;s impuestos y menor crecimiento del previsto. &iquest;Suena catastrofista? Las im&aacute;genes que llegan desde Kiev y J&aacute;rkov no animan a ser optimistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/incierto-futuro-economico_132_8797042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Mar 2022 20:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un incierto futuro económico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/dia-despues_132_5896343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c4022c6-904e-4a88-a669-6391577390a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las recomendaciones de la academia económica no sirven en estas circunstancias. Ahora no se trata de realizar reformas estructurales. Tampoco de impulsar inversiones en infraestructura. Ahora se trata de dar un chute a la economía y de recomponer rápidamente el consumo</p></div><p class="article-text">
        La crisis del coronavirus nos ha puesto ante un nuevo escenario desconocido y sin precedentes. La econom&iacute;a ha sufrido un colapso total que no tiene nada que ver con las crisis anteriores. Ni con la crisis del 2008, una burbuja financiera e inmobiliaria; ni la crisis de los a&ntilde;os 70 de siglo pasado, un shock de oferta originado por un incremento de los precios del petr&oacute;leo; ni la crisis del 29, un crack burs&aacute;til; ni tampoco la crisis originada por la gripe espa&ntilde;ola del 18 y el fin de la Primera Guerra Mundial.  Las recetas de entonces no sirven para ahora.
    </p><p class="article-text">
        No estamos ante un caso de devastaci&oacute;n del aparato productivo como consecuencia de una guerra. Este sigue intacto. Estamos ante una combinaci&oacute;n de varios efectos yuxtapuestos: por un lado, una crisis de liquidez en la que las empresas tienen que hacer frente a unos gastos fijos sin poder disponer de unos ingresos recurrentes; por otro, una p&eacute;rdida irrecuperable del consumo y el muy previsible incremento de los impagados. Un agujero de tesorer&iacute;a impresionante. Es lo primero que hay que afrontar.
    </p><p class="article-text">
        La crisis no afectar&aacute; a todos por igual. Las empresas m&aacute;s grandes, con mayor capacidad financiera, tendr&aacute;n m&aacute;s posibilidades de responder y mayor capacidad para endeudarse.  Las pymes y startups lo pasar&aacute;n peor. Al final hay que hacer frente a los cr&eacute;ditos y los pagos aplazados y al que le pille d&eacute;bil no podr&aacute; soportarlo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, se va a producir una reordenaci&oacute;n de los sectores. Ya lo estamos viendo. Los primeros afectados: el sector del petr&oacute;leo y las l&iacute;neas a&eacute;reas. El turismo tambi&eacute;n, por supuesto. Los grandes viajes se ver&aacute;n, al menos a corto, y quiz&aacute;s a medio plazo, reducidos. Habr&aacute; m&aacute;s restricciones. Unas legales con exigencias sanitarias o de visados. Otras psicol&oacute;gicas. Habr&aacute; tambi&eacute;n sectores ganadores: las biotecnol&oacute;gicas, la industria de la salud, la industria digital y las telecomunicaciones.  Los gobiernos, y la propia Uni&oacute;n Europea, deber&aacute;n decidir cu&aacute;les son los sectores estrat&eacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Las recomendaciones de la academia econ&oacute;mica no sirven en estas circunstancias. Ahora no se trata de realizar reformas estructurales. Tampoco de impulsar inversiones en infraestructura. Ahora se trata de dar un chute a la econom&iacute;a y de recomponer r&aacute;pidamente el consumo. El consumo privado y el consumo p&uacute;blico. Hay medidas que no solo son de justicia y equidad social. Tambi&eacute;n contribuir&aacute;n a la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. Mantener la capacidad adquisitiva de los trabajadores con ERTEs - firmados con la garant&iacute;a de la vuelta al trabajo cuando finalice el estado de alarma (con pocas excepciones, como las del sector turismo, cuyos ERTEs habr&aacute; que prolongar)- o la implantaci&oacute;n de la renta m&iacute;nima, en boca de todos, son algunos ejemplos. El sector p&uacute;blico deber&aacute; tambi&eacute;n tomar iniciativas. Ya hay experiencias exitosas como los bonos consumo o los bonos cultura.
    </p><p class="article-text">
        En fin, a medio plazo, ante el riesgo de ca&iacute;da o cierre de empresas tractoras y estrat&eacute;gicas, debiera ponerse sobre la mesa la posibilidad de entrada de capital p&uacute;blico en empresas privadas. Un sacrilegio hasta hace poco. Sin embargo, un sacrilegio factible. Hay muchas modalidades que se pueden explorar sin reducir los sacrosantos mecanismos del mercado. Sin ir m&aacute;s lejos, COFIDES, una instituci&oacute;n financiera p&uacute;blica espa&ntilde;ola, tiene mucha experiencia en este tipo de participaciones.
    </p><p class="article-text">
        El comercio mundial caer&aacute; entre un 10 y un 30 %, seg&uacute;n los diferentes escenarios dibujados por la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC). Las exportaciones y el turismo dejaran de ser el motor de la econom&iacute;a. Nos hemos dado cuenta de lo vulnerables que somos. No est&aacute;bamos preparados para una contingencia como &eacute;sta. Quiz&aacute;s haya que plantearse la producci&oacute;n nacional de productos b&aacute;sicos, tanto sanitarios como alimentarios o industriales. Las cadenas globales de suministros se replantear&aacute;n. Al menos, seguro, en algunos sectores, como el de la salud. Tambi&eacute;n en sectores industriales como la automoci&oacute;n o el aeron&aacute;utico. El proceso de globalizaci&oacute;n se detendr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El orden econ&oacute;mico internacional, ya cuestionado desde la irrupci&oacute;n de Trump en la Casa Blanca, se ver&aacute; afectado. Instituciones como la ONU, fuera de combate, la OMS, fuertemente cuestionada, o el pobre papel de la Uni&oacute;n Europea, incluso los titubeos iniciales del Banco Central Europeo, otrora tan eficaz, obligar&aacute;n a cuestionarse en serio la arquitectura institucional internacional.
    </p><p class="article-text">
        Los servicios de estudio oficiales de coyuntura est&aacute;n desconcertados. Todas las estimaciones est&aacute;n basadas en escenarios sujetos a un grado de incertidumbre muy elevado. Todo depender&aacute; de los tiempos que nos vaya marcando la pandemia. La ca&iacute;da del PIB y del empleo ser&aacute; brutal. El Banco de Espa&ntilde;a estima un derrumbe del PIB entre un 6 y 13 %.  La econom&iacute;a tardar&aacute; en recuperar los niveles previos a esta crisis. Si queremos ser r&aacute;pidos hay que lograr consensos. No pactos por la reconstrucci&oacute;n de infraestructuras productivas. Mejor hablar de Pactos por la Recuperaci&oacute;n. Estos pactos empiezan por el frente europeo y luego seguir&aacute;n los frentes nacionales y regionales. Por una vez, los mecanismos de solidaridad debieran funcionar, en bien de todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans</strong>, <em>experto en estrategia y pol&iacute;tica econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/dia-despues_132_5896343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 18:48:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día después]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los retos económicos de las ciudades. El caso de Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/retos-economicos-ciudades-caso-bilbao_132_1193078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e96b17b-0895-4f30-89b2-99b5e3d9bd00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tren de alta velocidad que conectará las tres capitales vascas y el País Vasco con Madrid ayudará también a mejorar la accesibilidad y el intercambio económico, cultural y comercial</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un Informe de 2011 de la Comisi&oacute;n Europea, ya algo lejano, pero todav&iacute;a vigente, titulado <em>Ciudades del Ma&ntilde;ana: Retos, visiones y caminos a seguir,</em> los retos futuros de las ciudades se relacionaban con la diversidad, la cohesi&oacute;n social y territorial, la sostenibilidad, la flexibilidad y la competitividad. No est&aacute; mal como programa. Todos sabemos que la forma en que los retos se formulan nunca es neutral, reflejan valores y prioridades pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas. Y esta era una propuesta alentadora y ambiciosa.
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estos desaf&iacute;os en el XXIV Congreso del CLAD (Centro Latinoamericano de Administraci&oacute;n para el Desarrollo) sobre la Reforma del Estado y de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica, celebrado recientemente en Buenos Aires, se a&ntilde;ad&iacute;a la necesidad de desarrollar nuevas formas de gobernanza y de impulsar la innovaci&oacute;n en la gesti&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva gobernanza de la que se habl&oacute; en el Congreso del CLAD se caracteriza por su capacidad para adaptarse con rapidez y activamente a un contexto cambiante, por poner el foco en la estrategia, por prestar atenci&oacute;n a la evaluaci&oacute;n de resultados y procesos,  por impulsar la coordinaci&oacute;n interinstitucional aplicando el principio de subsidiariedad que significa que los asuntos deben ser resueltos por aquella administraci&oacute;n m&aacute;s cercana al objeto del problema, por acercarse al ciudadano y contar con su participaci&oacute;n en todos los problemas que les ata&ntilde;en, por poner en  marcha pr&aacute;cticas de innovaci&oacute;n en la gesti&oacute;n y, en fin, por contar con instituciones que basan su legitimidad no solo en su elecci&oacute;n democr&aacute;tica cada cuatro a&ntilde;os sino tambi&eacute;n por una gesti&oacute;n profesionalizada y transparente.
    </p><p class="article-text">
        De todos los &aacute;mbitos de la pol&iacute;tica urbana, aquellos relacionados con la ordenaci&oacute;n urban&iacute;stica y del territorio, la gesti&oacute;n de los servicios y los residuos, la movilidad sostenible, el cambio clim&aacute;tico y la conectividad y la vertebraci&oacute;n interna, etc. suelen acaparar el primer plano y la mayor atenci&oacute;n, quedando en segunda instancia todos aquellos otros relacionados con la competitividad y el desarrollo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, de la experiencia comparada con diversas ciudades que han tenido &eacute;xito en sus estrategias de desarrollo econ&oacute;mico se resalt&oacute; la importancia de disponer de una visi&oacute;n del entramado urbano coherente con su historia y estructura econ&oacute;mica que inspire una pol&iacute;tica multisectorial (servicios avanzados, turismo, industria creativa y cultural, industria digital, etc.). Las pol&iacute;ticas locales y regionales de competitividad se fundamentan en la movilizaci&oacute;n de los recursos end&oacute;genos y del capital social, en su capacidad para utilizar todos los instrumentos de promoci&oacute;n econ&oacute;mica disponibles (locales, regionales y estatales o multilaterales) y, en fin, requieren contar con el acompa&ntilde;amiento de las empresas l&iacute;deres locales.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica urbana de competitividad tiene su origen en la necesidad de dotarse de un tejido empresarial emprendedor, capaz de incorporar las m&aacute;s modernas t&eacute;cnicas de gesti&oacute;n econ&oacute;mica, financiera, comercial y digital y que cuenten con la habilidad de innovar y de visualizar su proyecto en el marco m&aacute;s amplio posible (temporal y de mercado). Para desarrollar este tejido se necesita formaci&oacute;n, infraestructuras econ&oacute;micas (viveros de empresas, aceleradoras de startups) y de comunicaciones, un ecosistema potente que facilite la cooperaci&oacute;n interempresarial (cl&uacute;steres) e instrumentos de fomenten la cooperaci&oacute;n publico privada.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de empresas necesita de un entorno urbano din&aacute;mico, culturalmente atractivo, diverso y abierto, capaz de atraer talento externo, que preste una atenci&oacute;n especial a la formaci&oacute;n y educaci&oacute;n en todos sus niveles, sin descuidar todos aquellos otros elementos relacionados con la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos (salud, vivienda, deporte, cultura, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Todo ello aplicado al caso de Bilbao introduce algunos elementos que debieran ser objeto de atenci&oacute;n en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        El primero de ellos es la necesidad de disponer de una estrategia metropolitana con el af&aacute;n de aumentar el &aacute;rea de influencia de la ciudad. No es lo mismo hablar de un municipio de 350.000 habitantes que de una aglomeraci&oacute;n de 1.100.000 o incluso ampliando m&aacute;s su &aacute;rea de influencia disponer de capacidad para llegar a una poblaci&oacute;n de tres o cuatro millones. Bilbao debiera disfrutar de las ventajas de una ciudad peque&ntilde;a con una aglomeraci&oacute;n urbana intermedia. Siempre poniendo en marcha pol&iacute;ticas de gana-gana con el resto de los interesados, es decir con una mirada amplia y generosa. El tren de alta velocidad que conectar&aacute; las tres capitales vascas y el Pa&iacute;s Vasco con Madrid ayudar&aacute; tambi&eacute;n a mejorar la accesibilidad y el intercambio econ&oacute;mico, cultural y comercial. Mejoraremos la colaboraci&oacute;n econ&oacute;mica y el desarrollo de proyectos conjuntos culturales y tur&iacute;sticos entre las tres capitales vascas, pero todav&iacute;a estamos lejos de considerar Euskadi en su conjunto como una gran metr&oacute;poli urbana.
    </p><p class="article-text">
        Los barrios est&aacute;n adquiriendo cada vez una mayor importancia en la pol&iacute;tica local, no solo como un microcosmos donde se puede proporcionar una mejor calidad de vida a sus habitantes, sino como base para garantizar el tejido de la peque&ntilde;a empresa y el comercio local, amenazado por las grandes franquicias multinacionales y por el comercio electr&oacute;nico. Barrios con unas tasas de envejecimiento muy elevadas que necesitan de una pol&iacute;tica activa e innovadora de rejuvenecimiento. Surgir&aacute;n, al mismo tiempo, nuevas &aacute;reas de expansi&oacute;n, como la pen&iacute;nsula de Zorrozaure o Abando, espacios mixtos no especializados, mezcla residencial, empresarial y de ocio, pero donde ser&aacute; necesario mantener los equilibrios y no crear nuevas barreras f&iacute;sicas o arquitect&oacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Bilbao, y el Pa&iacute;s Vasco, deber&aacute;n en un contexto de creciente globalizaci&oacute;n, utilizar las posibilidades que ofrece la cooperaci&oacute;n interregional e insertarse en corredores como los de la Eurorregi&oacute;n Atl&aacute;ntica (especialmente la cornisa cant&aacute;brica, con econom&iacute;as muy complementarias), el Valle del Ebro (con una autopista que conecta el Pais Vasco con Navarra, Rioja, Arag&oacute;n, hasta Catalu&ntilde;a, en menos de cinco horas) o el Mediterr&aacute;neo con el fin de no quedar marginados de los principales ejes de desarrollo metropolitanos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Nada de todo esto se puede hacer sin los ciudadanos. Por eso, se necesita ser muy sensibles a sus exigencias: democracia participativa, transparencia, burocracia amable, digitalizaci&oacute;n accesible, diversidad, compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), eficiencia, igualdad de g&eacute;nero y oportunidades o cercan&iacute;a al ciudadano. Cumplir con estas demandas ser&aacute; clave para contar con su apoyo. Y todo ello debe hacerse sin cerrar los ojos a los problemas: barrios marginados, problemas de seguridad, comercios en riesgo, bloqueo del ascensor social, conflictos sin resolver con los<em> menores no acompa&ntilde;ado</em>s, envejecimiento de la poblaci&oacute;n y una todav&iacute;a t&iacute;mida apuesta por el sector terciario avanzado como motor del futuro econ&oacute;mico. La autosatisfacci&oacute;n- un excesivo orgullo por nuestra ciudad- un pecado al que somos muy dados los bilba&iacute;nos, es siempre es mala consejera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans </strong><em>es experto en estrategia y pol&iacute;tica econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/retos-economicos-ciudades-caso-bilbao_132_1193078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2019 17:24:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los retos económicos de las ciudades. El caso de Bilbao]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es hora de subir los tipos de interés?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/hora-subir-tipos-interes_132_1236907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08559bfa-b2f7-4728-9b2b-18dba524b82f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política del BCE, en un contexto de incertidumbre internacional, no está siendo capaz de evitar la desaceleración</p></div><p class="article-text">
        En el Consejo de Gobierno del pasado 12 de septiembre del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ante las bajas expectativas de crecimiento y el evidente estancamiento de la econom&iacute;a europea, y antes de abandonar su sill&oacute;n presidencial, decidi&oacute; insistir en la pol&iacute;tica de tipos de inter&eacute;s negativos y de facilidad monetaria. Sin &aacute;nimo de ser exhaustivo se fij&oacute; el tipo de inter&eacute;s aplicable a la facilidad de dep&oacute;sito en el -0,50 (inter&eacute;s que las entidades de cr&eacute;dito reciben por sus dep&oacute;sitos a un d&iacute;a cuando tiene excedentes de liquidez), se reanudaron las compras netas de activos a un ritmo mensual de 20 mm de euros y se mejoraron las condiciones en plazos y tipos de las inyecciones trimestrales de liquidez que el BCE ofrece a las entidades financieras para canalizar la financiaci&oacute;n a empresas y familias.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica monetaria de Draghi ha servido para sostener en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a la econom&iacute;a europea en el entorno de crecimiento del 2/3 %. Tampoco es un resultado para lanzar cohetes. La econom&iacute;a europea, el mercado de trabajo y la industria est&aacute;n perdiendo el tren de los nuevos tiempos. Esta pol&iacute;tica no ha logrado ni siquiera subir la inflaci&oacute;n a su objetivo del 2 %.  Se confirma que la pol&iacute;tica monetaria por s&iacute; sola no puede resolver los problemas de la econom&iacute;a real que son de orden estructural. Es necesario un ambicioso plan de inversiones: un nuevo Plan Juncker y que se concreten los planes de cambio clim&aacute;tico e infraestructuras en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica del BCE, en un contexto de incertidumbre internacional, no est&aacute; siendo capaz de evitar la desaceleraci&oacute;n. En el tercer trimestre de este a&ntilde;o la econom&iacute;a del euro creci&oacute; un 0,2 %. El creciente interanual se sit&uacute;a en el 1,2 %. Como sigamos con esta pol&iacute;tica corremos un riesgo no despreciable de <em>japonizaci&oacute;n</em> de la econom&iacute;a europea, como sabemos una depresi&oacute;n deflacionista que dura d&eacute;cadas. Los economistas conocen esta situaci&oacute;n. En los manuales de macroeconom&iacute;a se denomina trampa de la liquidez: una econom&iacute;a dopada que no es capaz de salir de su agujero.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica monetaria tambi&eacute;n est&aacute; teniendo algunos efectos contraproducentes. Los tipos cero o negativos castigan al ahorro y desv&iacute;an el dinero de las familias y empresas hacia gastos especulativos y fomentan su endeudamiento. Las familias no encuentran productos donde destinar sus ahorros y necesitan mirar a muy largo plazo, buscar activos menos l&iacute;quidos y asumir riesgos, algo a lo que no est&aacute;n habituados. La &uacute;nica alternativa que les queda son guardar el dinero en el colch&oacute;n, la inversi&oacute;n inmobiliaria o el gasto innecesario. Todas ellas son malas decisiones. Fomentan la depresi&oacute;n (los economistas hablan de la paradoja de la austeridad) o las burbujas (exuberancia irracional). Por su parte, las empresas encuentran c&oacute;moda financiaci&oacute;n y la banca concede f&aacute;cil el dinero analizando cuentas y balances (an&aacute;lisis financiero para lo que est&aacute; muy dotada) pero prescindiendo del an&aacute;lisis estrat&eacute;gico de sus negocios (el punto d&eacute;bil de sus an&aacute;lisis de riesgos). Un endeudamiento que en tiempos m&aacute;s dif&iacute;ciles puede ser complicado devolver.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica monetaria tambi&eacute;n est&aacute; afectando a la cuenta de resultados de las entidades financieras. A la banca espa&ntilde;ola le ha resultado siempre dif&iacute;cil compensar la p&eacute;rdida de margen de intermediaci&oacute;n (diferencia entre el inter&eacute;s del activo y del pasivo), la esencia de su negocio, con el cobro de comisiones. Algo que llevan intentando mucho tiempo con un &eacute;xito limitado en un pa&iacute;s que rechaza culturalmente esta estrategia. No es casualidad que la subgobernadora del Banco de Espa&ntilde;a, Margarita Delgado, haya advertido de que &ldquo;las crisis de entidades puntuales pueden seguir ocurriendo&rdquo;. Esta situaci&oacute;n nos aboca a otro proceso de concentraci&oacute;n bancaria que esperemos que sea menos atropellado que la &uacute;ltima.
    </p><p class="article-text">
        Todos los expertos coinciden en que esta pol&iacute;tica de bajos tipos seguir&aacute; as&iacute; muy probablemente en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os. Siguen el consenso. Una manera de que se equivoquen todos a la vez. Es cierto que el propio BCE da motivos para mantener esta opini&oacute;n. Esta instituci&oacute;n ha reiterado la necesidad de &ldquo;una orientaci&oacute;n muy acomodaticia de la pol&iacute;tica monetaria durante un periodo prolongado para respaldar las presiones sobre la inflaci&oacute;n subyacente y la evoluci&oacute;n de la inflaci&oacute;n general a medio plazo&rdquo;. No se puede decir m&aacute;s claro y no parece que Lagarde vaya a alterar a corto plazo esta situaci&oacute;n, aunque haya incorporado el concepto de revisi&oacute;n estrat&eacute;gica de la pol&iacute;tica monetaria que tendremos que esperar a conocer qu&eacute; significa.
    </p><p class="article-text">
        El Brexit ha requerido tantas energ&iacute;as que la UE ha descuidado sus aut&eacute;nticas prioridades. Estamos casi en un callej&oacute;n sin salida que hay que revertir. &iquest;Qu&eacute; hacer? Pol&iacute;tica fiscal m&aacute;s activa de los pa&iacute;ses que tienen margen (Alemania), la puesta en marcha de un instrumento fiscal com&uacute;n robusto para la eurozona, desarrollar pol&iacute;ticas microecon&oacute;micas, fortalecer la Uni&oacute;n Monetaria y Bancaria, pactos educativos y de pensiones estables y, sobre todo, actuar sobre algo que los economistas conocen bien pero a menudo olvidan: lo que Keynes llamaba &ldquo;animal spirits&rdquo;. Es decir, despejar incertidumbres. Entonces llegar&aacute; la normalidad. Tambi&eacute;n para los tipos de inter&eacute;s y la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans </strong><em>es experto en pol&iacute;tica monetaria y estrategia</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/hora-subir-tipos-interes_132_1236907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Nov 2019 17:27:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es hora de subir los tipos de interés?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El comercio internacional se ha gripado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/comercio-internacional-gripado_132_1315152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2431eee8-7c0a-4b3a-984c-b7edaebd67ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde los años 90 del pasado siglo hasta 2008, el comercio internacional creció más que la producción. Desde entonces esta relación se ha roto</p></div><p class="article-text">
        La OMC acaba de anunciar que el comercio mundial probablemente crezca este ejercicio un 1,2 %, una tasa muy inferior al 2,6 % vaticinado el pasado mes de abril. La previsi&oacute;n para 2020 es de un crecimiento del 2,7 % -inferior al 3,0 % inicialmente previsto- y muy probablemente sea demasiado optimista. La misma OMC considera que hay riesgos evidentes de que se agrave la situaci&oacute;n si no se recupera la normalidad en las relaciones comerciales. As&iacute; lo confirman todos los indicadores disponibles: los &iacute;ndices de carga a&eacute;rea internacional, los &iacute;ndices de pedidos de exportaci&oacute;n, la producci&oacute;n y venta de autom&oacute;viles, las perspectivas de los mercados de materias primas agr&iacute;colas&hellip; La nueva Directora General del FMI, Kristina Georgieva, ha confirmado que las guerras comerciales pueden restar el pr&oacute;ximo a&ntilde;o al crecimiento global unos 640.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Desde los a&ntilde;os 90 del pasado siglo hasta 2008, el comercio internacional creci&oacute; m&aacute;s que la producci&oacute;n. Desde entonces esta relaci&oacute;n se ha roto. Desde esa fecha, los flujos comerciales en bienes y servicios han crecido a un ritmo inferior o, en el mejor de los casos, similar al de la producci&oacute;n. Adem&aacute;s, el comercio mundial est&aacute; creciendo a ritmos anuales muy inferiores &ndash; pr&aacute;cticamente la mitad- de los del periodo 1990 - 2007. En definitiva, el patr&oacute;n del comercio internacional est&aacute; cambiando. Y no a mejor.
    </p><p class="article-text">
        Muchos economistas observan con desconfianza esta evoluci&oacute;n. El comercio internacional ha sido una de las fuentes del crecimiento econ&oacute;mico global desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Este par&oacute;n va a afectar a todas las econom&iacute;as, pero muy especialmente a aquellas cuyo crecimiento no puede depender de la demanda nacional, la inversi&oacute;n y el consumo nacional.
    </p><p class="article-text">
        Las causas de este frenazo son conocidas por todos. Algunas son pol&iacute;ticas: la guerra comercial USA- China, el proteccionismo, con la vuelta de los aranceles, o el Brexit. Todas ellas introducen grandes dosis de incertidumbre y causan da&ntilde;os concretos a las econom&iacute;as nacionales. Lo estamos viendo estos d&iacute;as con los aranceles previstos por EE. UU. a productos muy importantes para la exportaci&oacute;n espa&ntilde;ola como el aceite, el vino, las conservas, los quesos o las frutas. Otras razones son m&aacute;s coyunturales: la debilidad de la inversi&oacute;n en los pa&iacute;ses desarrollados (a expensas con lo que ocurra con los planes para combatir el cambio clim&aacute;tico en Alemania), as&iacute; como la ruptura de las cadenas de valor globales.
    </p><p class="article-text">
        Esto es malo para la econom&iacute;a. La teor&iacute;a econ&oacute;mica y la evidencia emp&iacute;rica han demostrado que el comercio internacional es bueno para el crecimiento de la econom&iacute;a.  Basta una evidencia: el crecimiento espectacular de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, con China e India a la cabeza, sin olvidarnos de dos econom&iacute;as ya afianzadas en el comercio mundial como Corea del Sur o Jap&oacute;n o de otras que se est&aacute;n incorporando con mucho br&iacute;o a las corrientes comerciales, como Vietnam, Indonesia o Malasia. En estos pa&iacute;ses, la incorporaci&oacute;n a los mercados internacionales ha reducido sensiblemente la pobreza y est&aacute; permitiendo brotar, en algunos de ellos, una incipiente clase media. El cambio en poco m&aacute;s de 50 a&ntilde;os ha sido asombroso. El centro de gravedad de la econom&iacute;a mundial se est&aacute; desplazando hacia el continente asi&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las transformaciones m&aacute;s radicales que ha vivido el comercio internacional ha sido el r&aacute;pido crecimiento de los intercambios de los servicios. La incorporaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n ha convertido en comercializables muchos servicios cuyo intercambio era impensable hace solo unas d&eacute;cadas. La salud, la educaci&oacute;n, los despachos de abogados y arquitectura, las empresas de ingenier&iacute;a o consultor&iacute;a, el turismo y el transporte, la banca, podr&iacute;amos seguir as&iacute; hasta agotarnos en la enumeraci&oacute;n. Tambi&eacute;n hay s&iacute;ntomas, seg&uacute;n la OMC, de que este tipo de comercio se est&aacute; debilitando.
    </p><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n se ha puesto en cuesti&oacute;n y no precisamente, como muchos vaticinaban, por el empuje de los movimientos antiglobalizaci&oacute;n. La guerra comercial va a empobrecer a todos. A los que votaron a Trump, los primeros, que se van a encontrar con precios m&aacute;s altos en su cesta de la compra y con su empleo peligrando. Una lecci&oacute;n que parec&iacute;a aprendida desde los a&ntilde;os 30 del pasado siglo. Por eso, la prioridad n&uacute;mero uno de los responsables de la pol&iacute;tica comercial debiera ser proteger y reforzar lo que queda del sistema multilateral de comercio e ir construyendo una nueva institucionalizaci&oacute;n m&aacute;s acorde con las nuevas reglas que van a dominar el comercio internacional en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os: mayor conectividad, flujos incesantes de datos, reducci&oacute;n de las distancias y de los costes del transporte, comercializaci&oacute;n de servicios, movimiento de capitales, y muy especialmente de personas, proliferaci&oacute;n de tratados regionales y bilaterales, incorporaci&oacute;n con voz propia de nuevas actores. Todo esto hay que ponerlo en un c&oacute;ctel y proponer un nuevo sistema de gobernanza. Como recordaba Jos&eacute; Luis Curbelo, actual presidente de COFIDES, en un art&iacute;culo no muy lejano titulado significativamente Malestar en la econom&iacute;a 4.0: transformaci&oacute;n digital, nueva globalizaci&oacute;n y desigualdad, &ldquo;cada modelo de globalizaci&oacute;n ha generado su propia institucionalidad&rdquo;. Ahora, sin duda, es el momento de ponerse manos a la obra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juan Miguel Sans</strong> <em>es experto en Estrategia y Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/comercio-internacional-gripado_132_1315152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2019 14:54:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El comercio internacional se ha gripado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pintan bastos para la economía española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pintan-bastos-economia-espanola_132_1366903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ece00a74-a9e9-417f-b672-d8984e37c892_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pintan bastos para la economía española"></p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha revisado recientemente al alza la previsi&oacute;n de crecimiento del PIB de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola para 2019 en dos d&eacute;cimas, hasta el 2,3 %, en l&iacute;nea con las estimaciones de otros organismos internacionales. Parecen buenas noticias y seguramente se ajusten a los datos finales del ejercicio. Sin embargo, esta previsi&oacute;n esconde su lado oscuro. La din&aacute;mica de nuestra econom&iacute;a no vaticina buenos augurios. 
    </p><p class="article-text">
        Veamos algunos datos sin &aacute;nimo de ser agorero.
    </p><p class="article-text">
        El consumo el&eacute;ctrico de la industria ha registrado en el segundo trimestre los peores resultados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y presenta una ca&iacute;da interanual de un 7,9 %. Las ventas de turismos y todoterrenos cayeron en julio un 11% respecto del mismo mes del a&ntilde;o anterior y suman un descenso del 6,5% en los siete primeros meses del a&ntilde;o. El mercado de la venta de vivienda est&aacute; dando muestras de agotamiento. Los beneficios empresariales est&aacute;n estancados. Los datos de la industria (cifra de negocios, cartera de pedidos) no son para dar saltos de alegr&iacute;a. Muestran incertidumbre y desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la EPA del segundo trimestre, pese a las apariencias, no han sido buenos y muestran una clara desaceleraci&oacute;n del mercado de trabajo. En este trimestre se han creado alrededor de 330.000 empleos. Parece un buen dato. No obstante, se trata de una cifra inferior a los empleos que se generaron en los segundos trimestres de 2017 y 2018. A su vez, el paro descendi&oacute; en 123.000 personas. Tambi&eacute;n parece una buena cifra.  No deja de ser, sin embargo, un descenso inferior al registrado en todos los segundos trimestres de los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Con relaci&oacute;n al sector exterior, el ejercicio pasado las exportaciones espa&ntilde;olas ya registraron una desaceleraci&oacute;n significativa. Las previsiones para 2019 se&ntilde;alan un crecimiento de solo un 1,6%, inferior al 2,3 % del a&ntilde;o precedente. Todav&iacute;a estamos en cifras r&eacute;cord de exportaciones, pero con una tendencia hacia una mayor moderaci&oacute;n en sus crecimientos. Por su parte, las importaciones tambi&eacute;n muestran una sensible desaceleraci&oacute;n, otro mal s&iacute;ntoma, pero que, al menos, facilitar&aacute; una aportaci&oacute;n positiva del sector exterior al crecimiento del PIB a finales del ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante, sin embargo, es lo que dicen las encuestas sobre las expectativas. La contracci&oacute;n del &iacute;ndice PMI de manufacturas, un indicador avanzado de la evoluci&oacute;n futura de la econom&iacute;a no presagia nada bueno. Los &uacute;ltimos datos de julio y agosto sit&uacute;an a este indicador en 48,2 y 48,8 puntos respectivamente. Cuando el PMI es menor de 50.0, anticipa que la econom&iacute;a manufacturera va a decrecer. En palabras del propio Ministerio de Econom&iacute;a esta evoluci&oacute;n se justifica por &ldquo;la reducci&oacute;n de los nuevos pedidos y de la producci&oacute;n, principalmente de bienes de equipo e intermedios&rdquo;. Hay poco que a&ntilde;adir a este diagn&oacute;stico. Los indicadores de confianza industrial marcan la misma tendencia negativa, Por el momento, la prima de riesgo no da s&iacute;ntomas de amenazas.
    </p><p class="article-text">
        El contexto internacional tampoco es esperanzador. La econom&iacute;a de la Uni&oacute;n Europea crece solo a un ritmo del 1,1%. Los peores datos llegan del Reino Unido y Alemania. En el caso del Reino Unido, su PIB retrocedi&oacute; un 0,2 % en el &uacute;ltimo trimestre. En el caso de Alemania descendi&oacute; un 0,1 % en ese mismo trimestre, es decir hay riesgo de recesi&oacute;n en las dos principales econom&iacute;as europeas. Europa est&aacute; con respiraci&oacute;n asistida y Mario Draghi desde el Banco Central Europeo puede aliviar la situaci&oacute;n, pero no resolverla. Para ello habr&iacute;a que esperar a poner en marcha una pol&iacute;tica fiscal expansiva (de corte europeo habr&iacute;a que a&ntilde;adir).
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el FMI ha rebajado su previsi&oacute;n de crecimiento mundial al 3,2%. A esto se denomina, en rom&aacute;n paladino, estancamiento. La incertidumbre se ha instalado en la econom&iacute;a internacional. La inestabilidad pol&iacute;tica en muchas regiones del planeta, la guerra comercial y de divisas chino estadounidense y las dudas sobre el Brexit explican esta coyuntura que no parecen tener soluci&oacute;n en el corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Si hay un tsunami en la econom&iacute;a mundial, sin duda afectar&aacute; a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. En estas circunstancias, las autoridades solo est&aacute;n en condiciones de surfear la ola y para ello tienen que aposentarse en buenos fundamentos. Y solo parece que se han hecho los deberes a medias. El gobierno S&aacute;nchez se ha preocupado -con buen criterio- de paliar los desastres sociales de la crisis econ&oacute;mica pero todav&iacute;a quedan muchas reformas estructurales por realizar (y no me refiero a las relativas al mercado de trabajo).
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento previsto del PIB del 2,3 % de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola se fundamenta en el crecimiento del empleo, pero acompa&ntilde;ado de una evoluci&oacute;n negativa de la productividad. Esto solo refleja la debilidad de nuestro sistema productivo. Ello no significa que haya que cambiar radicalmente de especializaci&oacute;n sectorial. Una decisi&oacute;n arriesgada que no se puede tomar desde un despacho. La especializaci&oacute;n depende de la dotaci&oacute;n de factores productivos y de la historia, geograf&iacute;a y cultura econ&oacute;mica de cada pa&iacute;s. Podemos seguir ofreciendo turismo, industria agroalimentaria, fabricaci&oacute;n avanzada o industria energ&eacute;tica. No pasa nada. Simplemente se requiere ofrecer productos y servicios de mayor valor a&ntilde;adido, incorporando las &uacute;ltimas tecnolog&iacute;as (digitales) de producci&oacute;n, proceso y organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las recetas son conocidas. Se basan en la necesidad de acumular conocimiento, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n. Invertir seriamente en el sistema de ciencia y tecnolog&iacute;a y en el sistema educativo. Mejorar la institucionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y sus sistemas de control. Crear un entramado empresarial s&oacute;lido. Facilitar que la financiaci&oacute;n llegue a quienes la necesitan. Nada nuevo. Se trata de complementar pol&iacute;ticas de demanda (monetaria y fiscal) con pol&iacute;ticas de oferta.  Son medidas, sin embargo, a largo plazo, sin r&eacute;ditos electorales inmediatos, que requieren voluntad pol&iacute;tica y definici&oacute;n de unas prioridades claras. No debiera ser dif&iacute;cil llegar a consensos sobre estos asuntos. De lo contrario, nuestro sistema productivo volver&aacute; a crujir cuando todo se tuerza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pintan-bastos-economia-espanola_132_1366903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2019 18:43:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pintan bastos para la economía española]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los años que viviremos peligrosamente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/anos-viviremos-peligrosamente_132_1418992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/975f51ec-516c-4662-80fa-f91d3cd5364f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Europa está perdiendo peso económico y político en el mundo. China se ha afianzado como un nuevo líder mundial y volvemos a esquemas que no recordábamos desde la Guerra Fría con dos potencias dominantes y enfrentadas</p></div><p class="article-text">
        Los resultados de las pasadas elecciones europeas han dado paso a una configuraci&oacute;n del Parlamento de Estrasburgo m&aacute;s abierto y con una mayor amplitud de posibilidades de alianzas y negociaciones. A los dos grupos tradicionalmente mayoritarios &ndash; Popular y Socialista- se les han unido, con margen de maniobra para influir en las decisiones, los Verdes y los Liberales, estos &uacute;ltimos auspiciados por Macron. Por su parte los eur&oacute;fobos han obtenido un buen resultado (26 %) pero interior al esperado y sin capacidad de bloqueo. No son malas noticias. Caben muchas y variadas posibilidades de acuerdos. Dado los problemas que se avecinan cabe quiz&aacute;s tambi&eacute;n la esperanza de que con el apoyo de todos puedan impulsarse pol&iacute;ticas europeas de mayor envergadura y ambici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas se acumulan. El primero de ellos, el Brexit. La Uni&oacute;n Europea ha gestionado mejor de lo esperado este problema sobrevenido, pero hay variables que escapan a su control y la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en el Reino Unido es una de ellas. En este terreno es imposible hacer conjeturas, as&iacute; que est&aacute; bien estar preparados para el peor de los escenarios. 
    </p><p class="article-text">
        Trump ha confirmado su perfil m&aacute;s incendiario en su reciente visita a Londres. Lo viene haciendo d&iacute;a a d&iacute;a con ataques constantes a sus aliados hist&oacute;ricos poniendo en cuesti&oacute;n los logros alcanzados por el multilateralismo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En este asunto tampoco cabe ser optimista. Tendremos que acostumbrarnos a gestionar el multilateralismo que quede con acuerdo comerciales bilaterales a varias bandas. Aqu&iacute; podemos tener buenos compa&ntilde;eros de viaje como Canad&aacute;, Jap&oacute;n o India, grandes pa&iacute;ses que se est&aacute;n quedando en los m&aacute;rgenes y no aspiran a ser potencias globales. Y m&aacute;s a&uacute;n si la alianza chino-rusa se consolida y Trump sigue jugando a los solitarios. Mientras Trump siga en La Casa Blanca es impensable pensar en reformas en la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC).
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n de una arquitectura para el euro es otro de los retos pendientes. Sabemos los pasos que hay que dar. Basta que los nuevos responsables sean capaces de impulsarlos: un presupuesto para la zona euro, la uni&oacute;n bancaria, el seguro de desempleo europeo, el fondo europeo de garant&iacute;a de dep&oacute;sitos etc. Y a m&aacute;s largo plazo, la Uni&oacute;n Fiscal. Se acaba de dar un primer paso en la buena direcci&oacute;n con el acuerdo sobre el presupuesto de la zona euro para hacer frente a recesiones c&iacute;clicas y poder financiar complementariamente las inversiones y reformas necesarias en los pa&iacute;ses con dificultades econ&oacute;micas. Pero m&aacute;s importante a&uacute;n es que habr&aacute; que reducir las diferencias econ&oacute;micas entre pa&iacute;ses y regiones. Condici&oacute;n necesaria para que una Uni&oacute;n Monetaria funcione. Es uno de los retos pendientes, muy da&ntilde;ado con las pol&iacute;ticas impulsadas para hacer frente a las crisis econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Europa est&aacute; perdiendo peso econ&oacute;mico y pol&iacute;tico en el mundo. China se ha afianzado como un nuevo l&iacute;der mundial y volvemos a esquemas que no record&aacute;bamos desde la guerra fr&iacute;a con dos potencias dominantes y enfrentadas, no solo militarmente, sino con algo desconocido en los &uacute;ltimos tiempos, guerras comerciales cuyo impacto y alcance desconocemos. La III Guerra Mundial no ser&aacute; militar, ser&aacute; econ&oacute;mica y tecnol&oacute;gica. En este contexto, se antoja necesario que la Uni&oacute;n Europea avance r&aacute;pidamente hacia una estrategia propia en materia de defensa, con una voz com&uacute;n en pol&iacute;tica exterior y con una pol&iacute;tica industrial activa que permita hacer frente a los desaf&iacute;os de la lucha contra el cambio clim&aacute;tico y la digitalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, queda la dimensi&oacute;n social de la Uni&oacute;n (salario m&iacute;nimo com&uacute;n, pol&iacute;ticas de empleo juvenil) y, sobre todo, el dif&iacute;cil escollo de una pol&iacute;tica com&uacute;n en materia de inmigraci&oacute;n. Una mirada solidaria a los m&aacute;s desfavorecidos y castigados por la crisis econ&oacute;mica contribuir&iacute;a a reforzar la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Una agenda como se ve complicada. Lo que parece evidente es que los estados miembros no ser&aacute;n capaces ya de responder unilateralmente a estos desaf&iacute;os. No hay m&aacute;s remedio que reforzar los mecanismos de la Uni&oacute;n, que por otra parte no han dado malos resultados hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Acaban de tomarse cinco decisiones que van a marcar el rumbo de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Se han decidido los presidentes de la Comisi&oacute;n Europea, del Banco Central Europeo, del Parlamento Europeo, del Consejo y el Alto Representante de Pol&iacute;tica Exterior. Hagamos un primer balance apresurado. Han ganado los populares que ocupan los dos sillones m&aacute;s influyentes. Los liberales auspiciados por Macron no salen mal parados con Lagarde al frente del BCE. Una personalidad menos monetarista que Draghi  y que har&aacute; m&aacute;s &eacute;nfasis en las pol&iacute;ticas de reformas. Los socialistas no consiguen su objetivo &ndash; la Presidencia de  la Comisi&oacute;n- pero mantienen su influencia si Timmermans ocupa la Vicepresidencia y con Borrell al mando de la diplomacia europea. Los pa&iacute;ses de Visegrado (Polonia, Hungr&iacute;a. Rep&uacute;blica Checa y Eslovaquia) demuestran  que pueden bloquear decisiones, pero no tienen capacidad para influir. Queda la duda del papel que jugara Ursula Von der Leyen al  frente de la Comisi&oacute;n. La defensa europea, de la que es experta y  defensora, es uno de los dossiers pendientes. Los verdes son los grandes ausentes de estos pactos, a pesar de su buen resultado electoral. En fin, Italia, en su calidad de pa&iacute;s  fundador, sigue teniendo peso con Sassoli como presidente del Parlamento Europeo.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante d&iacute;as importantes donde se va a dilucidar el destino de Europa en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. No ser&iacute;a un buen punto de partida que los ciudadanos consideren que todo se est&aacute; cociendo a sus espaldas. En cualquier caso, las soluciones deber&aacute;n abordarse de una manera conjunta y solidaria y con una mirada a largo plazo y radical (en su sentido etimol&oacute;gico). Se trata de devolver a Europa el puesto que le corresponde en el tablero geoestrat&eacute;gico mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/anos-viviremos-peligrosamente_132_1418992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2019 17:54:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los años que viviremos peligrosamente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No te olvides la papeleta al Parlamento Europeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/olvides-papeleta-parlamento-europeo_132_2723823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cb32ee4-9a7d-4717-bcbc-203dfcf06b7d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las urnas decidirán si Europa puede seguir avanzando en su integración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Europa ha construido un sistema de decisión largo, quizás algo tortuoso, pero donde nadie puede aducir desinformación y que no haya sido al menos escuchado: la innovación al servicio de la política</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo domingo 26 se celebran las elecciones al Parlamento Europeo. En Espa&ntilde;a, la participaci&oacute;n en estos comicios ha ido decayendo poco a poco. Pareciera que se est&aacute; instalando en la sociedad un cierto desapego hacia lo que sucede en Bruselas. Antes identific&aacute;bamos Europa con democracia. Ahora ya no es necesaria esta vinculaci&oacute;n. Sin embargo, se trata de unas elecciones de gran trascendencia, nada alejadas de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y en las que nos jugamos mucho de cara al futuro.
    </p><p class="article-text">
        Hay una cierta sensaci&oacute;n de que Bruselas, en su calidad de capital de la Uni&oacute;n Europea, es un centro lleno de bur&oacute;cratas que aplican procedimientos oscuros y poco democr&aacute;ticos y se dedican a resolver problemas muy alejados de nuestra realidad cotidiana. Vayamos pues despejando algunas dudas.
    </p><p class="article-text">
        Primera objeci&oacute;n: una organizaci&oacute;n burocratizada. Seg&uacute;n un lugar com&uacute;n, bastante extendido, Bruselas es una capital llena de bur&oacute;cratas privilegiados muy bien pagados y bastante ociosos.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea emplea a algo m&aacute;s de 32.000 personas. En el Parlamento Europeo trabajan unas 7.500. El Consejo de la Uni&oacute;n Europea da empleo aproximadamente a otras 3.500 personas. El gasto administrativo de la UE es inferior al 6 % del presupuesto actual de la Uni&oacute;n Europea. No parecen cifras escandalosas. Por hacer solo una comparaci&oacute;n, en Espa&ntilde;a la Administraci&oacute;n General del Estado, eliminando ej&eacute;rcito, polic&iacute;a, justicia y empleados de sociedades p&uacute;blicas, tiene algo m&aacute;s de 200.000 empleados. Las comunidades aut&oacute;nomas, exceptuando sanidad, educaci&oacute;n no universitaria y justicia, emplean tambi&eacute;n a m&aacute;s de 200.000. Da la impresi&oacute;n de ser una administraci&oacute;n bastante eficaz. Por otra parte, los salarios que los estados pagan a sus servidores en el exterior o que las empresas privadas abonan a sus expatriados no difieren mucho de lo que ganan los funcionarios europeos.
    </p><p class="article-text">
        Segunda objeci&oacute;n: los procedimientos de decisi&oacute;n en Bruselas son oscuros y poco democr&aacute;ticos. Es lo que se conoce como d&eacute;ficit democr&aacute;tico. El debate da, no solo para un art&iacute;culo, sino para un ensayo o hasta un tratado, as&iacute; que hagamos solo unas pocas precisiones.
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento Europeo cada vez est&aacute; asumiendo m&aacute;s poderes, entre ellos el de elegir el presidente de la Comisi&oacute;n Europea. Ahora asistiremos a un interesante debate para saber si &eacute;ste es el propuesto por el grupo pol&iacute;tico con m&aacute;s apoyos en el Parlamento (previsiblemente populares o socialistas) -lo que se conoce como &ldquo;spitzenkandidaten&rdquo;- o como quiere Macron sea a propuesta y consenso entre los representantes de los diferentes estados miembros. Mas all&aacute; de este debate concreto -no olvidemos que Juncker, a la postre un presidente beligerantemente proeuropeo, fue elegido en su calidad de representante del Partido Popular Europeo- es conveniente tener presente que el mecanismo de aprobaci&oacute;n de una directiva o de una simple comunicaci&oacute;n es muy participativo y tambi&eacute;n, reconozc&aacute;moslo, proceloso. Cualquier iniciativa comunitaria para salir adelante pasa innumerables filtros previos. Primero el de los estados miembros. Luego el de empresarios y sindicatos en el Comit&eacute; Econ&oacute;mico y Social. Tambi&eacute;n el de las regiones europeas en el Comit&eacute; de las Regiones. Y por supuesto el del propio Parlamento Europeo. Podemos decir que Europa ha construido un sistema de decisi&oacute;n largo, quiz&aacute;s algo tortuoso, pero donde nadie puede aducir desinformaci&oacute;n y que no haya sido al menos escuchado: la innovaci&oacute;n al servicio de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tercera objeci&oacute;n: los problemas que preocupan a los ciudadanos est&aacute;n muy alejados de lo que se discute en Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer parad&oacute;jico para algunos, pero cuando se pregunta a estos mismos ciudadanos europeos, un 68 % de ellos reconoce que su pa&iacute;s se ha beneficiado por pertenecer a la UE. En el caso de los espa&ntilde;oles, un 75 % dice que la pertenencia a la UE ha sido beneficiosa para ellos. No est&aacute; mal para hablar del auge del euroescepticismo. De alguna manera, el ciudadano es consciente del dinero que se ha recibido para infraestructuras de toda &iacute;ndole, formaci&oacute;n continua u ocupacional, inserci&oacute;n de j&oacute;venes en el mercado laboral, I+D+i o protecci&oacute;n del patrimonio cultural y medioambiental. No todo es Erasmus en la vi&ntilde;a de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Pero concretemos algo m&aacute;s. La UE ha creado el euro. Pens&aacute;ndolo bien, no est&aacute; mal esta conquista. La m&aacute;xima expresi&oacute;n de la soberan&iacute;a nacional a la que han renunciado pa&iacute;ses como Francia o Alemania. Cierto, pertenecer a la zona euro ha supuesto ajustes y renuncias. Algunos pueden pensar que es buena cosa que un gobernante nacional puede ampararse a la hora de tomar medidas dolorosas e impopulares aduciendo que se lo imponen desde Bruselas. Otros podemos pensar que es debilidad y/o ineptitud de estos mismos gobernantes. En cualquier caso, tampoco conviene olvidar que el Banco Central Europeo, con su pol&iacute;tica monetaria, no ha resuelto la crisis econ&oacute;mica, aunque si ha contribuido al menos a suavizarla.
    </p><p class="article-text">
        Muchos piensan que lo que se discute en Bruselas no tiene nada que ver con ellos. A esos les recomiendo que miren las etiquetas de los envases que compran y comprueben si aparecen las calor&iacute;as de sus alimentos o la cantidad de grasas e hidratos que contienen. Les animo que recuerden que hasta hace poco ten&iacute;an que pagar por el roaming, el recargo por itinerancia en la telefon&iacute;a m&oacute;vil. O que, cuando no encuentren en las estanter&iacute;as de las grandes cadenas de distribuci&oacute;n productos de usar y tirar como cubiertos, vasos y platos de pl&aacute;stico o bastoncillos de algod&oacute;n, recuerden que se ha debido a decisiones tomadas en Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos creemos que es mucho lo que se ha logrado, y no solo en t&eacute;rminos de paz y ausencia de guerras que durante cientos de a&ntilde;os asolaron nuestro continente. Tambi&eacute;n en t&eacute;rminos de mejores condiciones de vida, de defensa de nuestros derechos ciudadanos o de protecci&oacute;n de los consumidores. Y esos mismos consideramos que son conquistas que hay que defender. Y nos asustamos cuando somos conscientes de que un tercio del pr&oacute;ximo Parlamento pueden estar ocupado, no ya por euroesc&eacute;pticos, sino simplemente por eur&oacute;fobos convencidos y militantes.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que son muchos los retos que hay que afrontar en el futuro: la pol&iacute;tica de migraciones, la pol&iacute;tica de defensa y seguridad, la union bancaria y monetaria, la pol&iacute;tica industrial y de la competencia,  la pol&iacute;tica exterior, los equilibrios territoriales y sociales o el cambio clim&aacute;tico. Los retos son ingentes, de gran magnitud y se producen en un contexto de guerras comerciales y tecnol&oacute;gicas, crisis migratorias y conflictos armados regionales donde la posici&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea (y no digamos de sus estados miembros independientemente) es muy d&eacute;bil. Por eso es importante que el pr&oacute;ximo parlamento est&eacute; formado por personas que crean en el proyecto europeo m&aacute;s all&aacute; de sus diferencias ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans Mart&iacute; </strong><em>es experto en estrategia y pol&iacute;tica econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/olvides-papeleta-parlamento-europeo_132_2723823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 May 2019 19:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No te olvides la papeleta al Parlamento Europeo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Spielberg no tiene razón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/spielberg-razon_132_1659867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39acf832-04d8-4422-aec0-79c2566c3038_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Netflix y HBO, las plataformas en streaming más potentes del mundo, se han convertido en unas poderosas empresas de producción de filmes y series de televisión, lanzándose al negocio de la producción de contenidos propios, más allá de la mera distribución de catálogos ajenos</p></div><p class="article-text">
        En la reciente ceremonia de los Oscar, <em>Roma</em>, del cineasta mexicano Alfonso Cuar&oacute;n, producida por Netflix, logr&oacute; tres estatuillas: mejor director, mejor fotograf&iacute;a y mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa. Y no gan&oacute; la cuarta, la correspondiente a la mejor pel&iacute;cula porque se impuso el lado m&aacute;s conservador de Hollywood.
    </p><p class="article-text">
        El filme de Cuar&oacute;n ya hab&iacute;a ganado previamente el Le&oacute;n de Oro del festival de Venecia, el Globo de Oro a la mejor pel&iacute;cula en lengua no inglesa, as&iacute; como cuatro premios de la Academia Brit&aacute;nica de las Artes Cinematogr&aacute;ficas y de la Televisi&oacute;n (BAFTA), entre ellos mejor director y mejor pel&iacute;cula. Todos estos reconocimientos son s&iacute;ntomas de que algo est&aacute; cambiando en la industria cinematogr&aacute;fica mundial.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 2017, el festival de Cannes program&oacute; en su Seccio&#769;n Oficial dos ti&#769;tulos producidos por Netflix &mdash;<em>Okja</em>, de Bong Joon-ho, y <em>The Mereyowitz Stories</em>, de Noah Baumbach&mdash;, sin posterior estreno en salas, se levant&oacute; una polvareda que oblig&oacute; al festival a estipular que en el futuro las pel&iacute;culas a concurso ten&iacute;an que ser estrenadas en salas de cine antes de pasar al V&iacute;deo On Demand (VOD). Una decisi&oacute;n d&eacute;bil del festival. La industria exhibidora gan&oacute; la escaramuza, pero perdi&oacute; la guerra. No est&aacute; de m&aacute;s recordar que en aquel Cannes de 2017 se present&oacute; tambi&eacute;n la instalaci&oacute;n de realidad virtual <em>Carne y Arena</em>, de Alejandro Gonz&aacute;lez I&ntilde;arritu. Una obra cinematogr&aacute;fica, perm&iacute;taseme la expresi&oacute;n, mucho m&aacute;s radical e innovadora, que trata de trasladar al espectador la experiencia de los migrantes mexicanos y centroamericanos al cruzar la frontera hacia Estados Unidos.
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            </figure><p class="article-text">
        Como hemos visto, Netflix y HBO, las plataformas en streaming m&aacute;s potentes del mundo, se han convertido en unas poderosas empresas de producci&oacute;n de filmes y series de televisi&oacute;n, lanz&aacute;ndose al negocio de la producci&oacute;n de contenidos propios, m&aacute;s all&aacute; de la mera distribuci&oacute;n de cat&aacute;logos ajenos. A este negocio tambi&eacute;n se han sumado empresas de otros sectores como Amazon y Apple. Disney tambi&eacute;n ha anunciado el lanzamiento de su propio servicio de streaming. El filme de Cuar&oacute;n pr&aacute;cticamente no se ha estrenado en salas de cine. En Espa&ntilde;a, solo cinco salas decidieron proyectarla. En Euskadi, ninguna.
    </p><p class="article-text">
        Steven Spielberg ha lanzado una campa&ntilde;a para que pel&iacute;culas como <em>Roma</em> no puedan presentarse a los Oscar, y quiere proponer cambios que impidan a las plataformas de v&iacute;deo optar a los premios. En su opini&oacute;n, una vez que una pel&iacute;cula se compromete con el formato de televisi&oacute;n, se convierte en una TV movie que, en todo caso, se deber&iacute;a presentar a los Emmy. Una mirada miope para un artista tan sobrado. Spielberg no est&aacute;, sin embargo, solo en esta pelea. Otros cineastas le apoyan, como Cristopher Nolan o Pedro Almod&oacute;var.
    </p><p class="article-text">
        Negar que <em>Roma</em> es una pel&iacute;cula con todos los recursos del lenguaje cinematogr&aacute;fico (largos planos y secuencias, profundidad de campo, puesta en escena, iluminaci&oacute;n, sonido como un efecto narrativo m&aacute;s&hellip;) es una gran torpeza. Esto no quiere decir que una pel&iacute;cula como <em>Roma</em> no pudiera disfrutarse mucho m&aacute;s en una sala de cine que en una pantalla de ordenador. No tanto por ser una experiencia de disfrute colectiva, sino por verla en una pantalla grande, que facilita el ensimismamiento y disfrutar de su color en blanco, negro y grises, en feliz expresi&oacute;n de Alain Tanner.
    </p><p class="article-text">
        La industria ya se ha hecho a la idea que de las pel&iacute;culas seguir&aacute;n vi&eacute;ndose en salas, pero tambi&eacute;n en port&aacute;tiles, tabletas, m&oacute;viles o televisi&oacute;n, aceptando que las formas de consumo audiovisual cambian y que aparecen nuevas maneras de ver y disfrutar del cine. Vamos hacia un modelo de negocio de contenidos donde cohabitar&aacute; el consumo de cine en streaming con su exhibici&oacute;n en salas. Se est&aacute; dibujando un nuevo panorama cinematogr&aacute;fico. Y es a esto a lo que algunos poderes de la industria se resisten.
    </p><p class="article-text">
        No es algo nuevo en la industria de cualquier sector que un canal de comercializaci&oacute;n vea amenazado su futuro por la entrada de nuevos competidores y la ruptura o acortamiento de la cadena de distribuci&oacute;n. Es lo que est&aacute; ocurriendo ahora en el sector audiovisual. Cada filme necesitar&aacute; su forma espec&iacute;fica de distribuci&oacute;n y exhibici&oacute;n. Parece claro que la venta de palomitas no era la soluci&oacute;n a la crisis de espectadores en las salas convencionales. Habr&aacute; que buscar nuevas opciones relacionadas con la experiencia art&iacute;stica y vital del espectador, m&aacute;s all&aacute; de las gafas 3-D o del formato IMAX. Ver, por ejemplo, <em>2001: una odisea del espacio</em>, la pel&iacute;cula de Kubrick, restaurada por Christopher Nolan, como recientemente hemos tenido oportunidad de hacerlo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, es una experiencia que ninguna pantalla de televisi&oacute;n ni de ordenador lograr&aacute; alcanzar.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de ver <em>La balada de Buster Scruggs</em> - la &uacute;ltima pel&iacute;cula de los hermanos Coen- en Netflix sin pasar antes por las salas de cine. Se ha estrenado tambi&eacute;n recientemente la serie <em>La chica del tambor</em>, basada en la novela de John Le Carr&eacute;, de Park Chan-wook. Por cierto, bastante mejor que su precedente cinematogr&aacute;fico de 1984, dirigida por George Roy Hill. Estamos a la espera del estreno, tambi&eacute;n en Netflix, de <em>The Irishman</em> de Scorsese, protagonizada nada menos que por Al Pacino, Robert De Niro, Joe Pesci, Harvey Keitel y Anna Paquin, con guion de Steven Zaillian. Pronto se va a estrenar la temporada 2 de <em>Gigantes</em> de Enrique Urbizu en Movistar+. No me cabe duda de que todas ellas son puro cine. Quienes haya visto las secuencias del parto o de la playa de <em>Roma</em>, no podr&aacute;n negar que la pel&iacute;cula de Cuar&oacute;n bebe del cine cl&aacute;sico m&aacute;s esencial. Vamos, que si Murnau (1888-1931) pudiera, se habr&iacute;a levantado y aplaudido.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en todos estos casos estamos hablando de cineastas de prestigio, tambi&eacute;n el concepto de autor entendido a la antigua usanza est&aacute; transform&aacute;ndose. Los directores tambi&eacute;n han visto amenazada su situaci&oacute;n de privilegio con la aparici&oacute;n del boom de las series de televisi&oacute;n. Los nuevos autores son los creadores de la plantilla estil&iacute;stica de las series, los denominados <em>showrunners</em>: personajes como Aaron Sorkin (El ala oeste de la Casa Blanca), David Simon (The Wire) o David Benioff y D.B. Weiss (Juego de tronos). Ya no importa qui&eacute;n dirija el episodio, sino qui&eacute;n garantiza la coherencia estil&iacute;stica de la historia.  El director ha dejado de ser la estrella. En este contexto, tambi&eacute;n la cr&iacute;tica busca su lugar. Basta recordar lo que han tardado las revistas de cine en incorporar en sus p&aacute;ginas cr&iacute;ticas de series de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El cine en streaming tiene otras muchas ventajas. Podemos ver pel&iacute;culas de cine independiente que nunca se estrenar&iacute;an en salas comerciales. Podemos acceder a otras m&aacute;s experimentales que no lograr&iacute;an financiaci&oacute;n de la industria tradicional. Algunas otras que, por su car&aacute;cter minoritario, por ejemplo, procedentes de mercados extra&ntilde;os para la tradici&oacute;n occidental, no tienen cabida en el circuito comercial, inundado de blockbusters. Incluso facilita que en localidades donde las salas han desaparecido puedan verse los &uacute;ltimos &eacute;xitos. Lo que parece claro es que lo de estrenar en salas como &uacute;nica forma de ver una pel&iacute;cula es una cosa del pasado. Decir que la industria audiovisual se ha democratizado es, quiz&aacute;s, ir demasiado lejos. Convengamos en que se ha vuelto m&aacute;s plural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans</strong> <em>es experto en estrategia y econom&iacute;a</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/spielberg-razon_132_1659867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2019 17:42:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Spielberg no tiene razón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brexitmania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/brexitmania_132_1671738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d18a195-ab82-4988-9b7f-7c7fcdc842c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los asuntos más difíciles tienen que ver con el régimen aduanero y arancelario</p></div><p class="article-text">
        El resultado del refer&eacute;ndum celebrado el 23 de junio de 2016 en el Reino Unido sobre la permanencia del pa&iacute;s en la Uni&oacute;n Europea caus&oacute; una aut&eacute;ntica conmoci&oacute;n y provoc&oacute; un natural desconcierto, tanto en el &aacute;mbito comunitario como en el brit&aacute;nico. Abri&oacute;, posteriormente, unas negociaciones duras, dif&iacute;ciles, muy t&eacute;cnicas y tortuosas en las que parece que la Comisi&oacute;n Europea ha llevado la batuta y la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        Tras llegarse a un acuerdo entre ambas partes, ya solo quedaba esperar el resultado positivo de la votaci&oacute;n del Parlamento Brit&aacute;nico para iniciar un proceso transitorio que deber&aacute; terminar en diciembre de 2020.
    </p><p class="article-text">
        El toma y daca del Parlamento Brit&aacute;nico est&aacute; siendo, como siempre, apasionante. Ya nos gustar&iacute;a a algunos tener un parlamento as&iacute; de vehemente, de brillante dial&eacute;ctica y libre para que cada miembro tome sus propias decisiones, incluso en contra de la posici&oacute;n de su partido, sin que crujan los cimientos b&aacute;sicos de la democracia parlamentaria. Ahora se dilucidan varias cosas. Primero, si se ratifica el acuerdo. No es descartable. El problema principal radica en la frontera irlandesa y no es imposible que se llegue a una f&oacute;rmula que no requiera una nueva votaci&oacute;n de los pa&iacute;ses miembros. En el caso de que el Reino Unido no ratificara el acuerdo (el `No Deal&rsquo;) tambi&eacute;n se dan varias opciones. En mi opini&oacute;n, la m&aacute;s probable es que se plantee una pr&oacute;rroga. Genera algunas dificultades porque las elecciones al Parlamento Europeo del 23 al 26 de mayo pueden complicar el proceso, pero la ingenier&iacute;a jur&iacute;dica de la Comisi&oacute;n Europea ya est&aacute; acostumbrada a lidiar con estos embrollos y salvar algunas paradojas, como seguir siendo miembro de la UE y no tener parlamentarios. La alternativa m&aacute;s radical, no descartable, pero en mi opini&oacute;n, a pesar de las apariencias, la m&aacute;s improbable, es que no haya acuerdo y se precipite un Brexit inmediato, lo que se ha venido a denominar el Brexit `duro&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en este caso, las cosas no son tan dram&aacute;ticas como algunas noticias de prensa presagian. Por un lado, el Brexit ya se est&aacute; produciendo en el d&iacute;a a d&iacute;a de la Uni&oacute;n Europea. La desconexi&oacute;n en muchos temas cotidianos ya es un hecho. Los asuntos m&aacute;s dif&iacute;ciles tienen que ver con el r&eacute;gimen aduanero y arancelario. En caso de una ruptura radical, el Reino Unido se convierte en un pa&iacute;s tercero ante la Uni&oacute;n Europea en el marco de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC). Esto puede crear algunas dificultades de inicio porque hay que volver a utilizar unos procedimientos que ya se ten&iacute;an pr&aacute;cticamente olvidados que pueden ocasionar retrasos en los tiempos de entrega de las mercanc&iacute;as e incremento de costes administrativos. Ciertamente, las empresas pueden tardar un poco en este nuevo aprendizaje, pero seguro que lo har&aacute;n. De hecho, las m&aacute;s afectadas ya est&aacute;n estableciendo planes de contingencia, apoyados desde las diferentes administraciones. Adem&aacute;s, ambos interlocutores, la Uni&oacute;n Europea y el Reino Unido, ya se preocupar&aacute;n de ir solucionando los problemas en inter&eacute;s de ambos. Quedar&iacute;a el r&eacute;gimen arancelario con el que el Reino Unido se vincular&iacute;a con la Uni&oacute;n Europea. A mi juicio de nuevo, queda descartado un sistema como el que regula las relaciones de Noruega con la UE, que esencialmente consiste en participar en el mercado &uacute;nico (con todo lo que ello implica en relaci&oacute;n con la libre circulaci&oacute;n de personas, bienes, servicios y capitales), pero sin participar en el proceso de toma de decisiones. El Reino Unido no ha hecho un viaje tan enrevesado para este resultado. Lo m&aacute;s probable es que se llegue a un acuerdo de libre comercio (TLC) como el que la UE tiene con Jap&oacute;n, Corea o Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n ya nos tienen acostumbrados a dramatizar algunas situaciones. Recordemos la cat&aacute;strofe que se iba a producir con el efecto 2000, o el terremoto que se iba a desencadenar con la introducci&oacute;n del &egrave;uro. No voy a menospreciar las dificultades que se presentar&aacute;n, pero la econom&iacute;a ya ha demostrado suficientes signos de flexibilidad como para adaptarse a estas situaciones en inter&eacute;s mutuo de todos los afectados.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la incertidumbre no es un buen caldo de cultivo para la econom&iacute;a. Y llevamos unos a&ntilde;os que estamos instalados en ella. Con un Brexit `duro&rsquo; de nuevo se plantean algunas dudas. Parece que la voluntad es mantener los derechos adquiridos de los europeos residiendo en el Reino Unido y de los brit&aacute;nicos en Comunidad Europea. Pero habr&aacute; que leer la letra peque&ntilde;a y los detalles. Se tendr&iacute;an que establecer controles fitosanitarios en las aduanas. Tambi&eacute;n habr&aacute; que hacerlo para que no entren, a trav&eacute;s de Gran Breta&ntilde;a, productos transg&eacute;nicos o, simplemente, prohibidos procedentes de terceros pa&iacute;ses. Algunas mercanc&iacute;as fabricadas en la Uni&oacute;n, si llevan una cierta cantidad de componentes brit&aacute;nicos, dejar&iacute;an de ser europeas. Esto afecta especialmente al sector automoci&oacute;n y de m&aacute;quina herramienta. La econom&iacute;a brit&aacute;nica ya est&aacute; pagando el precio de este ajuste en t&eacute;rminos de menor crecimiento y salida de empresas.
    </p><p class="article-text">
        No ayuda tampoco la tradicional esquizofrenia del Partido Laborista, ni la ambig&uuml;edad calculada de su l&iacute;der. Jeremy Corbyn ha prometido un nuevo refer&eacute;ndum, con muy pocas posibilidades de prosperar y donde no parece que vaya incluirse en ning&uacute;n caso  la opci&oacute;n de permanecer en la UE.
    </p><p class="article-text">
        Queda un &uacute;ltimo elemento, &eacute;ste s&iacute;, un factor de m&aacute;s calado pol&iacute;tico. Con el Brexit, a mi juicio perdemos todos. Pierde la Uni&oacute;n Europea que queda muy tocada y pierde el antiguo imperio brit&aacute;nico, cuya historia no puede desvincularse de la europea. Los dos se debilitan. Esto ha de apuntarse en el pasivo de aquellos pol&iacute;ticos (despu&eacute;s de los francamente europe&iacute;stas como Kohl, Felipe Gonz&aacute;lez, o Delors) que no han sabido construir una Europa m&aacute;s unida y con m&aacute;s protagonismo en la geopol&iacute;tica internacional. Ahora queda una nueva (y quiz&aacute;s &uacute;ltima) oportunidad para los 27 pa&iacute;ses restantes. Por eso las pr&oacute;ximas elecciones europeas de mayo son tan importantes. Nos jugamos el futuro. Desde luego, un Parlamento fragmentado, con una alta presencia de antieurope&iacute;stas puede ser, esta s&iacute;, una aut&eacute;ntica cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans</strong><em> es experto en planificaci&oacute;n y econom&iacute;a</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/brexitmania_132_1671738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Mar 2019 19:54:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Brexitmania]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reputación de la banca, de mal en peor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reputacion-banca-mal-peor_132_1743006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2f6432b-6054-498e-bb7c-639d1dbbbb8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sede del Banco de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una banca saneada y capitalizada es necesaria en el sistema de mercado actual para canalizar el ahorro hacia la inversión</p></div><p class="article-text">
        <strong>El problema de la reputaci&oacute;n</strong> de la banca no es de ahora. Viene de lejos. Ya cuando en los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo pasado se anunciaban los beneficios anuales de la banca y el murmullo reprobador popular era ensordecedor, la banca daba la callada por respuesta. A nadie se le ocurri&oacute; argumentar que los beneficios no se miden por su nivel absoluto, sino por su nivel relativo, ya sea en relaci&oacute;n con los fondos propios, ya sea en relaci&oacute;n con su facturaci&oacute;n o incluso mejor, explicando la cuenta de resultados desde su rengl&oacute;n de arriba, el margen de intermediaci&oacute;n. Tampoco a nadie se le ocurri&oacute; a&ntilde;adir que hab&iacute;a miles de peque&ntilde;os accionistas que tambi&eacute;n ten&iacute;an derecho a su remuneraci&oacute;n. Tampoco nadie arguy&oacute; que muchos de estos beneficios se reinvert&iacute;an en mejoras tecnol&oacute;gicas o de servicio a fin de tener unas entidades mas modernas. Entonces, nadie quiso exponerse y dar la cara. Todos eludieron sus responsabilidades. De aquellos barros vienen estos lodos.
    </p><p class="article-text">
        La banca tampoco fue capaz de argumentar que, c&oacute;mo sus m&aacute;rgenes de intermediaci&oacute;n se reduc&iacute;an, tendr&iacute;an que cobrar unos servicios que hasta entonces se ofrec&iacute;an gratis y que esto servir&iacute;a para mantener la rentabilidad y salud de la banca. Una banca saneada y capitalizada es necesaria en el sistema de mercado actual para canalizar el ahorro hacia la inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La banca y sus representantes, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Banca (AEB), dieron la callada por respuesta haciendo dejaci&oacute;n de sus responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s los problemas se acumularon. La imagen deplorable de directores de sucursal persiguiendo a peque&ntilde;os ahorradores para que invirtieran en un producto financieramente complejo, como las preferentes, es dif&iacute;cil de remontar con ninguna campa&ntilde;a publicitaria. Y menos con alguna campa&ntilde;a que sonrojaba por su desverg&uuml;enza y desfachatez, un caso cl&aacute;sico de conflicto entre imagen y reputaci&oacute;n. Los desahucios ejecutados como represalia a la falta de pagos, despu&eacute;s de haber concedido cr&eacute;ditos del 120 % del valor de los inmuebles hipotecados, y 30 a&ntilde;os de amortizaci&oacute;n, a personas que no ten&iacute;an garant&iacute;as suficientes para devolver la deuda, vinieron a agravar la situaci&oacute;n. M&aacute;s recientemente, las presiones al Tribunal Supremo para que revertiera la sentencia sobre el Impuesto de Actos Jur&iacute;dicos Documentados (AJD) ha incendiado a la opini&oacute;n publica. Motivos para el esc&aacute;ndalo hab&iacute;a desde luego.
    </p><p class="article-text">
        La desmesurada remuneraci&oacute;n de los m&aacute;ximos ejecutivos, la politizaci&oacute;n de las cajas de ahorro dejando en manos de indocumentados bancarios la gesti&oacute;n de entidades con tan grandes responsabilidades econ&oacute;micas y sociales, la insensata decisi&oacute;n&nbsp; de algunos gestores lanz&aacute;ndose a pol&iacute;ticas de asalto al mercado hipotecario - en plena burbuja &ndash; cuando dirig&iacute;an entidades que no ten&iacute;an ninguna necesidad para ello pues su nicho estaba en la peque&ntilde;a o mediana empresa o la cuestionada estrategia de internacionalizaci&oacute;n de otras entidades, vienen a cerrar el circulo de un problema que tiene como hemos visto suficientes motivos de justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Basta recordar que en aquellos a&ntilde;os ochenta y noventa, el sistema financiero espa&ntilde;ol gozaba de prestigio internacional por la profesionalidad de su gesti&oacute;n. Parece inimaginable hoy que el Banco de Espa&ntilde;a fuera uno de los bancos centrales del mundo al que todos miraban con envidia y quer&iacute;an imitar. Da sonrojo recordar como Miguel &Aacute;ngel Fernandez Ord&oacute;&ntilde;ez, mas conocido como MAFO, Gobernador del Banco de Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os de la &uacute;ltima crisis bancaria, presentaba en una rueda de prensa los resultados del test de estr&eacute;s de la banca espa&ntilde;ola y defend&iacute;a la encomiable salud de &eacute;sta, mientras la misma se hund&iacute;a bajo sus pies. Un Gobernador m&aacute;s preocupado de arengar sobre la necesidad de flexibilizar el mercado de trabajo que de cuidar el jard&iacute;n que ten&iacute;a encomendado. La Comisi&oacute;n de Investigaci&oacute;n del Congreso de los Diputados sobre la crisis financiera lo tiene claro: &ldquo;el Banco de Espa&ntilde;a y el resto de los organismos de supervisi&oacute;n no hicieron frente a sus obligaciones para actuar contra la burbuja inmobiliaria y de cr&eacute;dito&rdquo;. M&aacute;s que claro, cristalino.
    </p><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n, habr&iacute;a que a&ntilde;adir c&oacute;mo la crisis bancaria de los ochenta se solvent&oacute; con mucha mano izquierda y relativo buen tino en las decisiones de concentraci&oacute;n. Hoy parece lejano todo esto, adem&aacute;s de parecer que la direcci&oacute;n del conjunto de las entidades no lleva ning&uacute;n rumbo. Vamos hacia una inevitable concentraci&oacute;n bancaria, de nuevo algo que nadie se ha dignado a explicar, ni justificar, pero parece que nadie lleva el tim&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y honestamente no parece tan dif&iacute;cil explicar al ciudadano la importancia de un sistema bancario eficaz y saneado en una econom&iacute;a moderna para asignar eficientemente los recursos. Los bancos y entidades de cr&eacute;dito dan, a pesar de lo recortes recientes, mucho empleo. Un empleo muy especializado y de alto valor a&ntilde;adido, con unos empleados que est&aacute;n haciendo un gran esfuerzo para adaptar sus destrezas a las exigencias del MiFID II, una directiva europea que entre otras cosas trata de garantizar la seguridad en la contrataci&oacute;n de productos financieros. El porcentaje de feminizaci&oacute;n del sector es relativamente elevado. Incluso la presidenta del primer banco espa&ntilde;ol es una mujer. Los bancos ofrecen financiaci&oacute;n a pymes para sus inversiones o su internacionalizaci&oacute;n, financian a emprendedores. Los bancos facilitan cr&eacute;ditos para la compra de viviendas. Las entidades est&aacute;n haciendo un gran esfuerzo para alcanzar los niveles de capitalizaci&oacute;n que les exigen las autoridades europeas e internacionales. Los responsables bancarios debieran estar contando a voz en grito que la Union Bancaria es una idea fuerza en el proceso de construcci&oacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        Poner todo esto sobre la mesa podr&iacute;a servir para recuperar algo su reputaci&oacute;n. Para esto se necesita credibilidad y voluntad. Y para tener credibilidad se necesita transparencia. Otra asignatura pendiente de los bancos. La reputaci&oacute;n es algo que cuesta mucho ganarse y se pierde r&aacute;pidamente y ademas es dif&iacute;cil de recuperar. La banca espa&ntilde;ola ha hecho reiteradamente mal sus deberes y va a necesitar un gran esfuerzo y mucha honestidad para recuperar el tiempo perdido. Tiene una ardua tarea por delante. Lo menos que se puede pedir a ejecutivos tan bien remunerados es que den la cara y expliquen cosas complejas con palabras que todos debieran entender. Va en el sueldo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reputacion-banca-mal-peor_132_1743006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2019 17:02:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La reputación de la banca, de mal en peor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Planificar en tiempos de incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/planificar-tiempos-incertidumbre_132_1769721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74ed88a3-2aec-4b7f-bcaf-cf086746c333_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La visión nos señala la línea de llegada, mientras la estrategia nos marca el rumbo. Proporciona orientación a la movilización de recursos</p></div><p class="article-text">
        Vivimos tiempos de incertidumbre y cambios muy r&aacute;pidos. Cambios pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales, tecnol&oacute;gicos. Es dif&iacute;cil predecir el futuro. En este contexto, los gestores de las empresas privadas y del sector p&uacute;blico se preguntan si tiene sentido planificar sus actuaciones a medio o largo plazo. Muchos se preguntan, &iquest;c&oacute;mo voy a planificar a largo plazo si no s&eacute; ni lo que pasar&aacute; este a&ntilde;o? En mi opini&oacute;n, este es un error muy grave en el que no debieran caer ni unos, ni otros. Precisamente, es la incertidumbre lo que da sentido a la planificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El horizonte temporal de aquellos que gestionan cualquier organizaci&oacute;n, ya sea privada o p&uacute;blica, debe estar en el largo plazo. Me atrever&iacute;a a sugerir, sin &aacute;nimo de provocar, que incluso en el largu&iacute;simo plazo. Es el horizonte hacia donde nos queremos dirigir. Es la concreci&oacute;n del proyecto que unos y otros tienen de su organizaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo ven, o les gustar&iacute;a ver, a su empresa en 10 a&ntilde;os, incluso en 20 a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo les gustar&iacute;a que fuera su ciudad en ese mismo plazo? Cuando dise&ntilde;amos una nueva infraestructura de transportes, &iquest;cu&aacute;l es el horizonte temporal que debemos considerar? No son descabelladas estas preguntas. Al contrario, dan sentido a la gesti&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a y, al tiempo, aportan cohesi&oacute;n y sentido a toda organizaci&oacute;n. Es lo que en t&eacute;rminos de estrategia se denomina visi&oacute;n (lo siento, un nombre horroroso con reminiscencias religiosas y autoritarias, pero que se ha convertido en un t&eacute;rmino aceptado por la Academia) y que no es otra cosa que una idea, una aspiraci&oacute;n, un sue&ntilde;o y una ilusi&oacute;n. Un sue&ntilde;o e ilusi&oacute;n que, eso s&iacute;, debe ser realista y alcanzable, pero nunca debe dejar de ser ambicioso. No se trata de sue&ntilde;os imposibles en el vac&iacute;o. La visi&oacute;n es una imagen cautivadora de futuro. La visi&oacute;n nos se&ntilde;ala la l&iacute;nea de llegada, mientras la estrategia nos marca el rumbo. Proporciona orientaci&oacute;n a la movilizaci&oacute;n de recursos. Y as&iacute; se reducen los riesgos de equivocarnos (de direcci&oacute;n) en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los ejemplos de objetivos de visi&oacute;n en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica: poner un hombre en la luna (John Fitzgerald Kennedy). O este otro: &ldquo;Yo tengo un sue&ntilde;o, sue&ntilde;o que un d&iacute;a los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos due&ntilde;os de esclavos se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad&rdquo; (Martin Luther King). En el &aacute;mbito de la regeneraci&oacute;n urbana: convertir la r&iacute;a (una cloaca) en la principal arteria de la ciudad, cambiando el chasis de &eacute;sta. &iquest;Les suena? En el mundo de la empresa: democratizar el autom&oacute;vil (Ford). Bill Gates tambi&eacute;n lo tuvo claro: nuestra visi&oacute;n es muy simple; es una computadora en cada escritorio y en cada casa, ejecutando programas elaborados por Microsoft.
    </p><p class="article-text">
        Ya oigo las objeciones. Son ejemplos de manual y de grandes empresas. Cierto. Pero es posible traspasarlo a ras de suelo. Veamos algunos casos. Pasar de ser un fabricante de equipos a una ingenier&iacute;a de integraci&oacute;n. Otro caso: convertir una empresa familiar de &aacute;mbito local en un grupo empresarial que cubra todo el mercado nacional. M&aacute;s ejemplos: completar el cat&aacute;logo de productos, ofreciendo un servicio integral a nuestros clientes. El &uacute;ltimo ejemplo: convertirnos en una ingenier&iacute;a referente global en un sector, actividad o especialidad, lo que se denomina una multinacional de nicho. A todas estas afirmaciones solo les falta una fecha y un objetivo. Aqu&iacute; tenemos un caso: ser una ciudad 100 % limpia en 2035 (Pittsburgh).
    </p><p class="article-text">
        Una vez expl&iacute;cito el proyecto, con una enunciaci&oacute;n clara y precisa del mismo, adem&aacute;s de motivante y atractiva. el paso siguiente ser&aacute; dise&ntilde;ar un plan de actuaciones. Estamos ya en el terreno de la estrategia. Es decir, en el c&oacute;mo alcanzar ese objetivo. Aqu&iacute; los m&aacute;rgenes para el gestor son m&aacute;s amplios, pero siempre con la restricci&oacute;n de evaluar bien los recursos disponibles y conocer el entorno y la competencia. Son limitaciones que nadie se puede saltar porque pueden llevar al fin del proyecto. La historia empresarial est&aacute; llena de cad&aacute;veres en el camino, proyectos que acaban en quiebras, suspensiones de pagos, defaults de Estados o simplemente decisiones de marcha atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Decimos que los m&aacute;rgenes son m&aacute;s amplios porque el horizonte temporal puede ser flexible. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da conseguir tu objetivo en 2035 que en 2040? Hay poca diferencia. Adem&aacute;s, los gestores deben ser capaces de adaptarse a los cambios de circunstancias sin perder nunca el norte, la gu&iacute;a. Es lo que se entiende como integrar los riesgos en la planificaci&oacute;n. La banca est&aacute; muy acostumbrada a gestionar estos riesgos, tanto a nivel micro como de negocio. Esta adaptaci&oacute;n requiere de organizaciones flexibles. Conceptos como anticipaci&oacute;n, escenarios o planes de contingencia adquieren as&iacute; actualidad. Y aqu&iacute; los gestores se encuentran con otra dificultad: la resistencia al cambio.
    </p><p class="article-text">
        Esto introduce otro tema importante que es el cambio cultural. &iquest;Tiene sentido hablar de cultura en el seno de una empresa o de una instituci&oacute;n p&uacute;blica? En mi opini&oacute;n claramente s&iacute;. El t&eacute;rmino cultura hace referencia a los valores y las normas de comportamiento de las personas que forman parte de estas organizaciones. Sobre estos valores se construye la identidad de una organizaci&oacute;n, identidad que debe trascender la coyuntura y el corto plazo. Cada organizaci&oacute;n debe identificar los propios: solidaridad, compromiso, honestidad, transparencia, profesionalidad, distribuci&oacute;n del poder, recompensa, trabajo en equipo, responsabilidad, igualdad de oportunidades y de trato. Todas ellas son palabras que deben estar sobre la mesa de cualquier organizaci&oacute;n que quiera hacer frente a estos tiempos inciertos. Es la se&ntilde;a de identidad de una organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Debemos acostumbrarnos a gestionar en un mundo con escasas certezas y cada vez m&aacute;s complejo. Tendremos que aprender a gestionar eficientemente la informaci&oacute;n, hoy ingente y distribuida por doquier. Tendremos que introducir herramientas de gesti&oacute;n que nos permitan adelantarnos a los cambios. Tendremos que buscar nuevos tipos de soluciones, m&aacute;s creativas, basadas -como argumenta Daniel Innerarity (<em>Pol&iacute;tica para perplejos </em>en la editorial Galaxia Gutenberg)- en conceptos como cooperaci&oacute;n, redes, adaptaci&oacute;n, flexibilidad, participaci&oacute;n, gobernanza, responsabilidad social y medioambiental. Las nuevas generaciones van a heredar un mundo m&aacute;s dif&iacute;cil de gestionar en todas sus vertientes: econ&oacute;mica, social, empresarial o pol&iacute;tica. Ning&uacute;n camino de rosas.
    </p><p class="article-text">
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      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/planificar-tiempos-incertidumbre_132_1769721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Dec 2018 15:57:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Planificar en tiempos de incertidumbre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claroscuros de la economía española 2019]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/claroscuros-economia-espanola_132_1775118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c50a6621-3bf5-4499-98ee-58080e5901e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Alguien cree que incrementando el presupuesto de Ciencia y Tecnología en 300 millones de euros y aumentado 300 becas predoctorales y otras 300 posdoctorales podemos cambiar de modelo productivo?</p></div><p class="article-text">
        Tres instituciones internacionales dieron en el mes de noviembre, casi al un&iacute;sono, un fuerte varapalo econ&oacute;mico al Gobierno: el FMI, la Uni&oacute;n Europea y, en menor medida, la OCDE. &iquest;Las fuerzas del mal vuelven a reunirse para azotar a nuestro pobre y desolado pa&iacute;s o hay causas reales para estar preocupado?
    </p><p class="article-text">
        Me inclino por lo segundo. Todas estas instituciones vaticinan que el PIB este a&ntilde;o crecer&aacute; por debajo de lo inicialmente previsto. Tambi&eacute;n coinciden en aventurar que la desaceleraci&oacute;n continuar&aacute; el pr&oacute;ximo ejercicio. Muy probablemente acierten. &iquest;Es esto culpa del Gobierno actual? Creo que no. &iquest;Puede remediarlo? Creo que tampoco, incluso en el hipot&eacute;tico caso de que se aprobaran los presupuestos. Pasaremos a justificar todas estas afirmaciones.
    </p><p class="article-text">
        La herencia de Rajoy, a pesar de las alharacas propagand&iacute;sticas, no fue tan buena. El crecimiento del PIB y del empleo encubr&iacute;an otras miserias y no solo el trabajo precario, los guetos sociales, los desequilibrios territoriales o el alto grado de endeudamiento p&uacute;blico. En pocas palabras segu&iacute;amos con el mismo modelo productivo obsoleto precrisis, absolutamente inadecuado para enfrentarse a los desaf&iacute;os del futuro. Sin pol&iacute;tica industrial y sin pol&iacute;tica de ciencia y tecnolog&iacute;a era imposible cambiar de rumbo la econom&iacute;a, a pesar de las mejoras de los indicadores coyunturales que, en muchos casos, ven&iacute;an sobrevenidos por impulsos internacionales ajenos a nuestra voluntad, entre ellos la pol&iacute;tica de facilidades monetarias del Banco Central Europeo o la evoluci&oacute;n del precio del petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, hacer frente a estos desaf&iacute;os requiere tiempo y una legislatura larga. S&aacute;nchez no tiene ese tiempo, as&iacute; que ha optado por abordar algunos temas sociales urgentes y por izar alguna bandera que le permita airear sus se&ntilde;as de identidad progresistas, como la subida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional, el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones de acuerdo con el IPC o el Plan de Empleo Juvenil.
    </p><p class="article-text">
        No parece que las subidas fiscales, ni la aparici&oacute;n de nuevos grav&aacute;menes, como el impuesto de transacciones financieras, puedan cubrir el incremento de los gastos sociales previstos en el acuerdo presupuestario con Podemos, as&iacute; que han saltado con bastantes razones las alarmas en las instituciones internacionales. Parece dif&iacute;cil que el Gobierno pueda mantener la senda prevista de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico en un a&ntilde;o preelectoral. En este contexto quiz&aacute;s lo mejor que le puede ocurrir a S&aacute;nchez es que no consiga aprobar los presupuestos y pueda llevar a cabo alguna o algunas actuaciones simb&oacute;licas que le reconcilien con su electorado con un coste calculado para el erario.
    </p><p class="article-text">
        He le&iacute;do con atenci&oacute;n, y algo de asombro, el acuerdo del proyecto de ley de presupuestos para 2019 que firmaron S&aacute;nchez e Iglesias y, si bien hay medidas relacionadas con la pol&iacute;tica de ciencia y tecnolog&iacute;a y con la transici&oacute;n energ&eacute;tica, no he encontrado ninguna referencia a la pol&iacute;tica industrial y de competitividad. &iquest;En qu&eacute; estamos pensando? &iquest;Alguien cree que incrementando el presupuesto de Ciencia y Tecnolog&iacute;a en 300 millones de euros y aumentado 300 becas predoctorales y otras 300 posdoctorales podemos cambiar de modelo productivo? Nuestra econom&iacute;a seguir&aacute; dando tumbos al albur de la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a internacional y los caprichos, por el momento ben&eacute;volos, de la direcci&oacute;n del Banco Central Europeo. Mientras tanto, en mi opini&oacute;n, seguiremos instalados en la crisis, a pesar del incremento del PIB y el empleo, sin un modelo regulaci&oacute;n social y econ&oacute;mico estable.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la econom&iacute;a europea e internacional muestran claros signos de desaceleraci&oacute;n. La econom&iacute;a europea crece a un ritmo del 1,9 % y se espera que el pr&oacute;ximo a&ntilde;o el crecimiento est&eacute; algunas d&eacute;cimas por debajo de esta cifra. El crecimiento en Alemania y Francia, nuestros dos principales mercados exteriores, es realmente d&eacute;bil. El comercio mundial sigue mostrando s&iacute;ntomas de cansancio. El crecimiento del comercio mundial en 2018 se estima en un 3,9 %, por debajo del registrado en 2017, y las previsiones indican que se situar&aacute; a&uacute;n por debajo de este nivel el pr&oacute;ximo ejercicio. Las guerras comerciales, la nueva ola de proteccionismo, las tensiones pol&iacute;ticas entre bloques y la crisis de gobernanza mundial no salen gratis, as&iacute; que el sector exterior seguir&aacute; restando d&eacute;cimas al crecimiento del PIB de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola (y ello a pesar de la mejora de la competitividad de la empresa exportadora espa&ntilde;ola). Todo habr&aacute; que dejarlo descansar en el comportamiento de la demanda interna, consumo (p&uacute;blico y privado) e inversi&oacute;n en construcci&oacute;n y capital fijo. Los hogares no ahorran, el sector p&uacute;blico no controla el d&eacute;ficit y el sector exterior no tira de la econom&iacute;a. Mal asunto. No parece un modelo muy sostenible a medio plazo. En este contexto la mejor noticia es que probablemente se retrase el fin de las facilidades financieras y el Banco Central Europeo decida seguir manteniendo una pol&iacute;tica monetaria laxa.
    </p><p class="article-text">
        Har&iacute;a bien S&aacute;nchez en no estar tan preocupado por marcar tan de cerca a Iglesias. M&aacute;s bien har&iacute;a mejor en mirar ese boquete que han dejado en el centro el PP y Ciudadanos preocupados por el ascenso de Vox. Es el espacio socialdem&oacute;crata, aquel que propone que se puede compaginar una pol&iacute;tica social y econ&oacute;mica de progreso sin poner en cuesti&oacute;n los resultados y equilibrios macroecon&oacute;micos. Antonio Costa en Portugal y Macron en Francia debieran ser su inspiraci&oacute;n, con los que adem&aacute;s puede liderar un discurso profundamente europe&iacute;sta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/claroscuros-economia-espanola_132_1775118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Dec 2018 17:32:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claroscuros de la economía española 2019]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reforzar el euro, una idea de progreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reforzar-euro-idea-progreso_132_2767038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5044e76a-7a1e-4156-a5b3-bdd17ef59278_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política monetaria impulsada por el Banco Central Europeo ha logrado soslayar una parte de la crisis</p></div><p class="article-text">
        Los debates econ&oacute;micos suelen esconder &ndash; bajo un leguaje tecnocr&aacute;tico y cr&iacute;ptico- batallas pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas de hondo calado. La profesi&oacute;n econ&oacute;mica &ndash; con ciertos matices- est&aacute; llegando a un cierto consenso sobre la necesidad de construir una arquitectura institucional para consolidar el euro como moneda de la Uni&oacute;n. Hay quien argumenta, (Martin Sandbu, <em>Europe&acute;s Orphan</em>), que los problemas de algunas econom&iacute;as europeas no est&aacute;n originados por el euro, sino por la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas equivocadas para combatir las burbujas especulativas (inmobiliaria y financiera en el caso espa&ntilde;ol).
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se reconoce que quiz&aacute;s el entramado institucional del euro era insuficiente y d&eacute;bil cuando se cre&oacute;, pero una vez recorrido este camino es mejor construir hacia el futuro que destruir lo realizado (Paul De Grauwe, <em>El futuro del euro)</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Incluso autores muy cr&iacute;ticos con el euro, como los premios Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz, admiten que desmontarlo ahora ser&iacute;a muy complicado y probablemente una cat&aacute;strofe. Se sabe tambi&eacute;n -desde hace mucho tiempo- que un &Aacute;rea Monetaria &Oacute;ptima requiere plena libertad de movimientos de mercanc&iacute;as, servicios, capitales y personas, para evitar lo que los economistas llaman <em>shocks asim&eacute;tricos</em>. Es verdad que la Uni&oacute;n Europea ha dado un salto adelante en lo relacionado con el movimiento de mercanc&iacute;as (Mercado &Uacute;nico), pero todav&iacute;a le queda mucho por avanzar en lo que respecta al movimiento de servicios, capitales y, sobre todo, personas. Estas &aacute;reas monetarias ser&aacute;n tanto m&aacute;s eficientes, no s&oacute;lo cuanto m&aacute;s coordinadas est&eacute;n sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, sino cuanto mayor sea su convergencia econ&oacute;mica. De ah&iacute;, la importancia estrat&eacute;gica de las pol&iacute;ticas de cohesi&oacute;n y estructurales. En fin, la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria debe complementarse con la Uni&oacute;n Bancaria y la Uni&oacute;n de Mercados de Capitales.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha asumido este discurso y ya ha presentado, desde el llamado documento de los Cinco Presidentes, (&iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil explicar a un extra&ntilde;o que una organizaci&oacute;n institucional tenga cinco presidentes!), una ristra de comunicaciones e informes que desembocaron en la referida hoja de ruta. Esta hoja de ruta, por resumir, se concreta en varias claves.
    </p><p class="article-text">
        Primero, la conversi&oacute;n del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), un instrumento de rescate para pa&iacute;ses en dificultades, en un Fondo Monetario Europeo, que podr&iacute;a acabar llam&aacute;ndose Fondo Europeo de Estabilizaci&oacute;n, con funciones similares a las del FMI. Segundo, un presupuesto aut&oacute;nomo anticrisis para sostener la inversi&oacute;n y el crecimiento. Tercero, la creaci&oacute;n de un superministro econ&oacute;mico de la UE. Cuarto, el establecimiento de un Seguro de Dep&oacute;sitos de &aacute;mbito europeo. Quinto, un respaldo com&uacute;n al Fondo Unico de Resoluci&oacute;n (FUR) para abordar las crisis bancarias. Y, en lontananza, un seguro de desempleo europeo que actuar&iacute;a como <em>estabilizador autom&aacute;tico</em>, en definitiva, un instrumento que permite amortiguar los efectos mas negativos de las crisis econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el debate pol&iacute;tico est&aacute; planteado entre dos posiciones. La de Emmanuel Macron, por un lado, alineado con la Comisi&oacute;n Europea, cuyo discurso se basa en la necesidad de compartir riesgos, con un relato que pretende compaginar responsabilidad con solidaridad. Por otro, la de Angela Merkel, que tiene como prioridad reducir precisamente esos riesgos antes que compartirlos, haciendo recaer el precio del ajuste en los pa&iacute;ses deudores. Bien lo sabemos los ciudadanos espa&ntilde;oles y griegos. Con Macron debieran alinearse los pa&iacute;ses del Sur. Con Merkel, los pa&iacute;ses del Norte, con Holanda a la cabeza. En medio est&aacute; la posici&oacute;n espa&ntilde;ola. El anterior ministerio de Econom&iacute;a (del Gobierno Rajoy) gest&oacute; un documento &ndash; <em>Posici&oacute;n espa&ntilde;ola sobre el fortalecimiento de la UEM</em>-  un poco tibio, realista dicen algunos, que no se atreve a mencionar por su nombre ni al Fondo Monetario Europeo, no hace menci&oacute;n tampoco a la figura del citado superministro y se olvida definitivamente de los eurobonos. Se trata de quedar bien con unos y con otros.
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha dado un primer paso, a mi juicio bastante t&iacute;mido, con la presentaci&oacute;n reciente por la Comisi&oacute;n Europea del Marco Financiero Plurianual. El presupuesto 2021-2027 prev&eacute; la creaci&oacute;n de dos mecanismos para afianzar la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria. El primero, un fondo de 25.000 millones para apoyar a los pa&iacute;ses que acometan reformas estructurales, incluso aunque no formen parte de la eurozona. Un Fondo, como puede suponerse, muy del gusto de las tesis alemanas. Otro, un sistema de pr&eacute;stamos de 30.000 millones, concedidos todav&iacute;a no se sabe por qui&eacute;n, quiz&aacute;s el Banco Europeo de Inversiones, garantizados por el presupuesto comunitario, para que aquellos pa&iacute;ses que lo necesiten puedan mantener el nivel de inversi&oacute;n p&uacute;blica en momentos de dificultades. Como puede verse, nada para echar cohetes. Todo muy alejado de un presupuesto fiscal anticrisis.
    </p><p class="article-text">
        El euro forma parte del acervo comunitario. El articulo 3 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea, en su apartado 4, dice textualmente que &ldquo;la Uni&oacute;n establecer&aacute; una Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria cuya moneda es el euro&rdquo;. Y esto aplica a todos los pa&iacute;ses excepto Dinamarca. As&iacute; que el objetivo es que los pa&iacute;ses que ahora no forman parte de la eurozona acaben cumpliendo los criterios para poder incorporarse. Y hay que a&ntilde;adir que el euro, a pesar de sus limitaciones, ha funcionado razonablemente bien. La pol&iacute;tica monetaria impulsada por el Banco Central Europeo ha logrado soslayar una parte, indudablemente no toda, de las perturbaciones de la crisis. Queda por abordar los aspectos b&aacute;sicos de la econom&iacute;a real, pero esto ya no es responsabilidad de la pol&iacute;tica monetaria. Basta recordar que cuando ten&iacute;amos soberan&iacute;a monetaria las devaluaciones, para que surgieran efecto, tambi&eacute;n ten&iacute;an que ir acompa&ntilde;adas de pol&iacute;ticas (monetarias y fiscales) restrictivas.
    </p><p class="article-text">
        Se acercan tiempo turbulentos, poco propensos para declaraciones de principios vacias. Primero, ser&aacute; necesario cerrar el dise&ntilde;o del proceso de reforma de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria. Luego vendr&aacute;n las elecciones al Parlamento Europeo, previstas en mayo del a&ntilde;o pr&oacute;ximo. M&aacute;s tarde, una nueva Comisi&oacute;n presidida por una persona diferente a Juncker que, no lo olvidemos, es un europe&iacute;sta convencido.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que la ciudadan&iacute;a no se quede al margen de este debate. A m&iacute; juicio, defendiendo el euro a muerte. Un euro consolidado, con una arquitectura institucional s&oacute;lida, es garant&iacute;a de una Europa m&aacute;s estable y cohesionada social y territorialmente.  No est&aacute; de m&aacute;s recordar que el proyecto europeo, al fin y al cabo, una idea de progreso, tuvo su origen en un activo comunista italiano, Altiero Spinelli<strong>, </strong>cuando all&aacute; por 1941 redact&oacute;, condenado a prisi&oacute;n en la isla de Ventotene, un texto titulado <em>Por una Europa libre y unida. Proyecto de manifiesto</em>, m&aacute;s conocido como <em>Manifiesto de Ventotene.</em> Para ser del todo justo con otras figuras como Jean Monnet, Robert Schuman y m&aacute;s tarde el propio Jacques Delors, la creaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea es fruto de una alianza entre la derecha cristiano dem&oacute;crata europea y la socialdemocracia, una alianza que ahora corre el riesgo de quedarse en minor&iacute;a con el avance de los populismos. Poner en peligro una aventura de paz y prosperidad fascinante ser&iacute;a una aut&eacute;ntica frivolidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans</strong> <em>es experto en estrategia y pol&iacute;tica econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reforzar-euro-idea-progreso_132_2767038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 16:10:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Euros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bosque de Birnam se nos viene encima y la clase dirigente no lo ve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bosque-birnam-viene-encima-dirigente_132_2800911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d62f6b88-e323-41c1-a3a8-df5f92008dc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política tributaria de Trump va a tener efectos positivos a corto plazo, pero claros efectos perversos a medio plazo</p></div><p class="article-text">
        En la pasada edici&oacute;n del Foro Econ&oacute;mico Mundial de Davos, el FMI present&oacute; sus proyecciones para la econom&iacute;a mundial. Esta instituci&oacute;n anunci&oacute; que la econom&iacute;a mundial hab&iacute;a crecido un 3,7%  en 2017, por encima de las previsiones iniciales. Un crecimiento generalizado encabezado &ndash; sorpresivamente, dice el informe del FMI- por Europa y Asia. Tambi&eacute;n revel&oacute; que las proyecciones para 2018 han sido revisadas al alza en 0,2 puntos, a un 3,9%. En sentido contrario, el FMI estimaba que la econom&iacute;a espa&ntilde;ola crecer&iacute;a un 2,4%, una d&eacute;cima menos de lo previsto inicialmente, por la incertidumbre pol&iacute;tica generada por la crisis catalana. En palabras del FMI, pol&iacute;ticamente menos comprometidas, &ldquo;incertidumbre pol&iacute;tica en la confianza y la demanda&rdquo;. La Comisi&oacute;n Europea sit&uacute;a este crecimiento en el 2,6%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; explica este comportamiento de la econom&iacute;a mundial? Hay varios factores. A mi juicio, el m&aacute;s importante, la gesti&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria que se ha hecho desde la FED (conocida como la Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos) y el BCE (el banco central de los 19 pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea que han adoptado el euro). Janet Yellen hasta hace pocos d&iacute;as presidenta de la Reserva Federal y Mario Draghi han hecho bien su trabajo. Molesta, a derecha e izquierda, que estas instituciones est&eacute;n presididas por personas independientes. La candidatura del ministro Guindos a un puesto en el consejo del BCE es una mala idea, precisamente por su calidad de ministro.
    </p><p class="article-text">
        El otro factor que explica la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica es el crecimiento sincronizado de la mayor&iacute;a de las econom&iacute;as del mundo, al menos aquellas que suponen tres cuartas partes del PIB mundial. Estados Unidos, Alemania y Jap&oacute;n, entre las desarrolladas. China, India, e incluso M&eacute;xico y Brasil, entre los pa&iacute;ses emergentes y en desarrollo. China parece que est&aacute; cambiando su modelo productivo -basado en el consumo interno y los servicios-  sin graves disfunciones (y con estabilidad pol&iacute;tica). Es lo que algunos consideran un circulo virtuoso. &iquest;Circulo virtuoso? No parece. Hay nubarrones en ciernes. Nubarrones serios. De hecho, hay quien piensa que nos encontramos en un periodo de calma chicha, previo a la tormenta perfecta
    </p><p class="article-text">
        <strong>En primer lugar</strong>, este crecimiento es sincronizado para muchos, pero otros se han quedado en la cuneta. No lo digo yo, lo dice Christine Lagarde, directora gerente del FMI: &ldquo;una quinta parte de los pa&iacute;ses emergentes y en desarrollo han visto caer su renta per c&aacute;pita en 2017&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En segundo lugar</strong>, la pol&iacute;tica tributaria de Trump va a tener efectos positivos a corto plazo, pero claros efectos perversos a medio plazo. Tampoco lo digo yo. Lo dice el mismo FMI: &ldquo;el programa tributario (de la era Trump) reducir&aacute; el crecimiento durante algunos a&ntilde;os a partir de 2022&rdquo;. En ese horizonte -con una combinaci&oacute;n previsible de d&eacute;ficit p&uacute;blico y d&eacute;ficit por cuenta corriente- que conllevar&aacute; inflaci&oacute;n, subidas del tipo de inter&eacute;s, apreciaci&oacute;n del d&oacute;lar, las empresas norteamericanas se encontraran con problemas y la pantomima del <em>american first</em> se vendr&aacute; abajo. Probablemente, otro mandatario de la Casa Blanca tendr&aacute; que venir a resolver los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mas dificultades.</strong> El comercio mundial no ha alcanzado los niveles <em>precrisis</em>, ni parece que los vaya a alcanzar. Tampoco lo digo yo. Lo dice el Banco Central Europeo y la propia Comisi&oacute;n Europea. El patr&oacute;n del comercio mundial est&aacute; cambiando por varios motivos: la evoluci&oacute;n al ralent&iacute; de la inversi&oacute;n, el aumento del proteccionismo, el freno a los procesos liberalizadores y de acuerdos multilaterales y la desintegraci&oacute;n de las cadenas globales de valor que se formaron en los a&ntilde;os dorados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por &uacute;ltimo,</strong> estamos asistiendo a una revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de la que nadie sabe todav&iacute;a c&oacute;mo saldremos. Seguro que con perdedores y vencedores. Por eso hay una parte de la poblaci&oacute;n que todav&iacute;a no nota la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. Los que est&aacute;n en paro de larga duraci&oacute;n, los que est&aacute;n con trabajos temporales o a tiempo parcial, los que han visto reducidos sus salarios y muchas minor&iacute;as cuyas posibilidades de salida de la miseria social son m&iacute;nimas. Tambi&eacute;n pueden apuntarse a esta lista de perdedores los emprendedores por necesidad, sin vocaci&oacute;n de empresarios, aquellos sectores (el peque&ntilde;o comercio, los servicios de escaso valor a&ntilde;adido) con graves dificultades de sucesi&oacute;n familiar o muchos trabajadores de algunos sectores condenados a un previsible ajuste de personal.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que algunos se apunten a la euforia del crecimiento econ&oacute;mico -crecimientos del PIB, creaci&oacute;n de empleo y descensos de las tasas de paro- a mi modo de ver todav&iacute;a no hemos salido de la crisis. Estamos muy lejos de la 'nueva normalidad' que algunos auguran. La niebla no nos debe nublar la vista. No es cuesti&oacute;n de una d&eacute;cima de PIB arriba o abajo. A fin de cuentas, una convenci&oacute;n estad&iacute;stica (de la que despu&eacute;s nadie se responsabiliza). No es cuesti&oacute;n tampoco de estar pendiente a diario del Dow Jones. Estamos viviendo una larga onda recesiva, m&aacute;s larga de lo normal, con algunos repuntes coyunturales. No es f&aacute;cil reconstruir un nuevo entramado institucional, regulatorio, productivo y de equilibrios geopol&iacute;ticos. Eso llevar&aacute; tiempo y consenso. Mientas tanto, debemos acostumbrarnos a vivir instalados en la crisis. Una crisis de sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans </strong><em>es experto en estrategia y pol&iacute;tica econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bosque-birnam-viene-encima-dirigente_132_2800911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Feb 2018 00:12:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El bosque de Birnam se nos viene encima y la clase dirigente no lo ve]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosques,BCE - Banco Central Europeo,Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catalexit, un mal negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/catalexit-mal-negocio_132_2998758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9baf30d7-8607-490c-8695-df45e4ba95e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catalexit, un mal negocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si como todo parece indicar, una Cataluña independiente saldría de la UE y tuviera que negociar su integración, dos de sus mercados principales se le pondrían más difíciles</p></div><p class="article-text">
        No me gusta convencer a nadie con argumentos que conllevan amenazas apocal&iacute;pticas. Tampoco me gusta menospreciar los argumentos de aquellos que no piensan como t&uacute;.&nbsp; As&iacute; que pasemos a ordenar las ideas sobre las consecuencias econ&oacute;micas del Catalexit.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que habr&iacute;a que decir es que detr&aacute;s del independentismo est&aacute;n economistas de gran prestigio internacional. Entre otros, Andreu Mas-Collell o Xabier Sala-i-Mart&iacute;n, profesores de importantes universidades norteamericanas o los del denominado Colectivo Wilson, impulsado tambi&eacute;n por el catedr&aacute;tico de Harvard, Pol Antr&agrave;s. No hay que minusvalorar sus opiniones, aunque presumamos que est&aacute;n empa&ntilde;adas por premisas ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Su primer argumento se basa en que hay pa&iacute;ses muy peque&ntilde;os en el propio entorno de la UE que con capaces de sobrevivir con gran eficiencia en el mercado internacional. No solo los muy peque&ntilde;os como Luxemburgo o Malta. Tambi&eacute;n, otros muy desarrollados, con un alto nivel de vida, muy innovadores y globalizados como Dinamarca o Finlandia. Incluso otros m&aacute;s peque&ntilde;os como los pa&iacute;ses b&aacute;lticos. Catalu&ntilde;a tiene unos pocos menos habitantes que Austria, por hacernos una idea.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento es cierto, pero olvida que el punto de partida es muy diferente. La econom&iacute;a catalana est&aacute; muy interrelacionada con la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Espa&ntilde;a es su mercado principal. Algo m&aacute;s del 40% de sus productos (estamos hablando de bienes, no de servicios) se venden en Espa&ntilde;a. Algo menos de ese 40% se vende a pa&iacute;ses de la UE.&nbsp; Si como todo parece indicar, una Catalu&ntilde;a independiente saldr&iacute;a de la UE y tuviera que negociar su integraci&oacute;n, dos de sus mercados principales se le pondr&iacute;an m&aacute;s dif&iacute;ciles. Habr&iacute;a que aplicarles una Tarifa Exterior Com&uacute;n. Se puede argumentar que Catalu&ntilde;a podr&iacute;a integrarse en la UE en un corto periodo de tiempo. Al margen de que esto requiere unanimidades, el plazo siempre ser&aacute; una inc&oacute;gnita y lo que no cabe duda es que el reingreso no es inmediato. Esto desde luego no favorecer&iacute;a a una econom&iacute;a exportadora como la catalana. Desde luego habr&iacute;a un impacto comercial, aunque la cifra ser&iacute;a dif&iacute;cil (y siempre discutible) de calcular. Y esto sin hablar de los servicios, como la banca, a los que luego aludiremos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, por no recordar que es un poco injusto olvidarse de la historia. Primero cuando se aboli&oacute; en la segunda mitad del siglo XVIII el monopolio americano de Sevilla y C&aacute;diz dando lugar al nacimiento de la industria catalana y luego, ya a finales del Siglo XIX y principios del XX, cuando los gobiernos espa&ntilde;oles &ndash; ya desaparecido el imperio colonial- levantaron pol&iacute;ticas proteccionistas para mantener cautivos los mercados espa&ntilde;oles de esa misma industria. El <em>seny</em> catal&aacute;n aplicado a la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola siempre ha beneficiado a la econom&iacute;a de Catalu&ntilde;a. Al menos a sus elites.
    </p><p class="article-text">
        El otro argumento b&aacute;sico es que Espa&ntilde;a nos roba y que Catalu&ntilde;a podr&iacute;a administrar mejor sus propios recursos. El tema de la balanza fiscal es terreno de arenas movedizas y de dif&iacute;cil calculo te&oacute;rico y pr&aacute;ctico. En ocasiones un aut&eacute;ntico galimat&iacute;as. La horquilla va desde los 16.400 millones de euros que estim&oacute; la Generalitat en 2009 seg&uacute;n el m&eacute;todo monetario (neutralizado) hasta los 3.200 que calcul&oacute; Mas- Colell en 2015 seg&uacute;n el m&eacute;todo beneficios (sin neutralizar). Cada cual arrima el agua a su molino seg&uacute;n le convenga. A mi juicio, podemos entresacar algunas conclusiones (discutibles). Parece razonable pensar que las regiones m&aacute;s ricas paguen m&aacute;s proporcionalmente. Parece de buen sentido tambi&eacute;n que las regiones ricas no financien permanentemente las ineficiencias de las m&aacute;s pobres. Habr&aacute; que establecer alg&uacute;n sistema de control.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos recomiendan tambi&eacute;n cambios en el sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Nada garantiza la presunci&oacute;n de que la Generalitat es mejor gestor que otras administraciones. Al menos en pol&iacute;tica industrial no est&aacute;n consiguiendo avances relevantes de diversificaci&oacute;n. Los resultados de las balanzas fiscales cambian&nbsp; (a veces sustancialmente) seg&uacute;n la fase del ciclo en que nos encontremos. En fin, las cifras que se manejan no parecen justificar tama&ntilde;a polvareda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El debate me parece, en cualquier caso, bastante falaz. Es como cuando los alemanes reprochan a los espa&ntilde;oles (incluidos los catalanes) que les est&aacute;n financiando su menor desarrollo. Claro que s&iacute;. No solo por una cuesti&oacute;n de justicia y &eacute;tica distributiva (en este caso territorial). Tambi&eacute;n por inter&eacute;s propio. A Alemania le interesa una Espa&ntilde;a suficientemente rica para comprar sus productos tecnol&oacute;gicos e industriales. De igual manera a Catalu&ntilde;a le interesa una Espa&ntilde;a con capacidad para comprar sus cavas, sus autom&oacute;viles, sus productos industriales, de ingenier&iacute;a o alimentarios. Es su primer mercado. As&iacute; se explica la salida de empresas de Catalu&ntilde;a en estos &uacute;ltimos tiempos, desde la proclamaci&oacute;n &ndash; simb&oacute;lica o no- de la DUI. No hay actos pol&iacute;ticos inocentes.
    </p><p class="article-text">
        La salida de la UE supone que Catalu&ntilde;a quedar&iacute;a fuera del euro y esto tambi&eacute;n implica problemas. Los bancos catalanes no tendr&iacute;an el apoyo del BCE. La salida de Caixabank y del Banco Sabadell es as&iacute; perfectamente explicable. No pod&iacute;an hacer frente a la salida de los dep&oacute;sitos, especialmente &ndash; no lo olvidemos- de residentes catalanes y, en caso hipot&eacute;tico de independencia, no hubieran recibido la respiraci&oacute;n asistida de la inyecci&oacute;n de liquidez del BCE.&nbsp; Incluso m&aacute;s dif&iacute;cil es medir el impacto de no formar parte del euro. Pa&iacute;ses como Andorra, M&oacute;naco o San Marino tienen un acuerdo con la UE para utilizar el euro como moneda legal. Es un acuerdo que ha requerido a&ntilde;os de negociaci&oacute;n. Catalu&ntilde;a podr&iacute;a tomar esta decisi&oacute;n por las bravas, pero eso tampoco es gratis. La financiaci&oacute;n en los mercados internacionales para la administraci&oacute;n catalana ser&iacute;a sin duda m&aacute;s cara.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s grave, sin embargo, es el impacto sobre las expectativas y la seguridad jur&iacute;dica. Los inversores necesitan estabilidad pol&iacute;tica. Incluso los inversores institucionales. Que nadie se lleve a enga&ntilde;o. En las actuales circunstancias, la batalla por la sede de la Agencia Europea de Medicamentos estaba de antemano perdida. No parece necesario explicar el da&ntilde;o que la incertidumbre institucional y legal provoca en el bienestar y el desarrollo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Algunas fuentes oficiales &ndash; el ministerio de Asuntos Exteriores- calculan el impacto de la independencia de Catalu&ntilde;a en una ca&iacute;da del 20% de su PIB. Otras m&aacute;s cautas &ndash; el Banco de Espa&ntilde;a- creen que el crecimiento del PIB espa&ntilde;ol puede reducirse - como consecuencia de la crisis pol&iacute;tica catalana- en algunas d&eacute;cimas o incluso hasta algo m&aacute;s de dos puntos en los dos pr&oacute;ximos a&ntilde;os, llevando a Catalu&ntilde;a a una probable recesi&oacute;n. En cualquiera de los casos, aunque estas hip&oacute;tesis tambi&eacute;n estuvieran sesgadas (y exageradas) por prejuicios ideol&oacute;gicos, parece inevitable pensar que la independencia de Catalu&ntilde;a no es un buen negocio para los propios catalanes. Posiblemente esto no tenga importancia en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. Desde el Brexit hemos aprendido que los electores priman los temas emocionales por encima de los puramente econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans</strong> <em>es experto en estrategia y econom&iacute;a</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/catalexit-mal-negocio_132_2998758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Dec 2017 19:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalexit, un mal negocio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa con la industria vasca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pasa-industria-vasca_132_3072614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2d4acb1-b113-4c66-a775-f431d61b3f8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Los problemas de la industria vasca son estructurales? Este verano nos hemos despertado con noticias de empresas industriales, algunas muy conocidas, con graves dificultades, que ponen en cuestión su continuidad y el empleo asociada a las mismas</p></div><p class="article-text">
        Este verano nos hemos despertado con noticias de empresas industriales, algunas muy conocidas, con graves dificultades, que ponen en cuesti&oacute;n su continuidad y el empleo asociada a las mismas. Es el caso de Edesa Industrial (antigua Fagor Electrodom&eacute;sticos), Muebles Xey (fabricante de muebles de cocina y ba&ntilde;o),  Vicrila (especializada en la producci&oacute;n de vidrio de mesa), Cel (fabricante de pasta y papel tis&uacute;), General Electric (fabricante de generadores para plantas hidroel&eacute;ctricas), BSH (la antigua Ufesa, fabricante de planchas en el sector de los electrodom&eacute;sticos), STS -SERT (empresa sider&uacute;rgica de tubo soldado), Ingemar (dedicada a la transformaci&oacute;n, distribuci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de granito y m&aacute;rmoles), Ofita (orientada a fabricar  mobiliario de oficina) o Construcciones Navales del Norte (un astillero de Sestao m&aacute;s conocido como La Naval, privatizado por la SEPI en 2006). Ahora se anuncian tambi&eacute;n ajustes en Siemens &ndash; Gamesa que todav&iacute;a no sabemos c&oacute;mo nos afectar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta evidente que, tanto el Lehendakari Urkullu, como la consejera Arantza Tapia, se apresuraron a contestar era si nos encontramos ante situaciones concretas y aisladas o ante problemas m&aacute;s estructurales. Ambos coincidieron en recalcar que el conjunto de la industria vasca est&aacute; creciendo y tiene buenas perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Esta afirmaci&oacute;n se sustenta en que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es buena. Estamos creciendo en el entorno del 3%. Y la previsi&oacute;n del ejercicio pr&oacute;ximo es de un crecimiento del 2,4 % (que pudiera verse reducida, como anuncian muchos expertos e instituciones, por la crisis pol&iacute;tica en Catalu&ntilde;a). La industria parece que tambi&eacute;n se recupera, aunque algo m&aacute;s lentamente. Ciertamente desde 2014, el empleo industrial crece poco a poco, pero todav&iacute;a estamos muy lejos del existente en 2008. Entonces Euskadi ten&iacute;a 240.000 empleos industriales. Hoy tiene 208.000. El socav&oacute;n ha sido demoledor y tardar&aacute; tiempo en reconstruirse. No es de extra&ntilde;ar la preocupaci&oacute;n por todas estas noticias de crisis.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; todos estos problemas? &iquest;Es casualidad que se produzcan a la vez? &iquest;Hay causas comunes? No parece que haya un patr&oacute;n com&uacute;n. Las empresas pertenecen a actividades muy diferentes. Algunas, pero no todas, vinculadas directamente con la crisis reciente, como aquellas relacionadas con el sector de la construcci&oacute;n. Otras provienen de crisis anteriores mal resueltas, con soluciones &ndash; m&aacute;s o menos conocidas- cerradas en falso. Es sabido que, a veces, nos agarramos a un clavo ardiendo, aunque intuyamos que el proyecto no vaya a salir bien. Otros casos obedecen a una simple estrategia de deslocalizaci&oacute;n de grupos multinacionales, a mala gesti&oacute;n o fusiones mal evaluadas.
    </p><h3 class="article-text">La importancia estrat&eacute;gica de la industria</h3><p class="article-text">
        Pocos cuestionan la apuesta industrial de este y anteriores gobiernos. La industria es un sector que genera riqueza y empleo cualificado. Un sector que arrastra otras actividades. Un sector innovador, exportador y productivo. En esto llevamos desde los a&ntilde;os 80. Y parece ser una idea que comparten analistas, acad&eacute;micos e instituciones. La UE acaba de presentar un nuevo documento sobre pol&iacute;tica industrial titulado <em>Invertir en una industria inteligente, innovadora y sostenible: Una Estrategia renovada de pol&iacute;tica industrial de la UE</em> [COM (2017) 479]. La digitalizaci&oacute;n, la internacionalizaci&oacute;n, la innovaci&oacute;n, la econom&iacute;a circular son los ejes de esta pol&iacute;tica industrial. Y mal que les pese a algunos, el documento no se olvida del enfoque sectorial y habla expl&iacute;citamente, entre otros, de la siderurgia, la industria aeroespacial, el sector del autom&oacute;vil o la industria de la defensa.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el reto es la Industria 4.0. Un eje transversal como antes lo fue la innovaci&oacute;n, la internacionalizaci&oacute;n, la cooperaci&oacute;n empresarial o la mejora de la gesti&oacute;n. Hay una continuidad l&oacute;gica muy coherente en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica industrial que pocos han cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        La industria ha cambiado radicalmente. Hoy nuestra industria no tiene nada que ver con aquellas grandes empresas siderometal&uacute;rgicas de los a&ntilde;os sesenta y setenta del pasado siglo que poblaban la margen izquierda de la r&iacute;a del Nervi&oacute;n o los valles de Guip&uacute;zcoa.  Es una industria m&aacute;s &aacute;gil e innovadora, integrada en las cadenas mundiales de producci&oacute;n, oferente de soluciones m&aacute;s que de productos y, en fin, una industria que acepta que el conocimiento es la fuente de competitividad diferencial.
    </p><p class="article-text">
        Desde la d&eacute;cada de los ochenta, la administraci&oacute;n vasca viene realizando planes peri&oacute;dicos que no han sido solo buenas palabras, tambi&eacute;n han ido acompa&ntilde;ados de ideas, hechos y presupuesto. Ahora se ha presentado un nuevo Plan de Industrializaci&oacute;n 2017-2020. Un plan coherente, bien razonado, con buenas intenciones. Honestamente, hay poco que a&ntilde;adir al abanico de sugerencias. No hay un solo punto de inter&eacute;s que se haya dejado de tratar.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la pregunta sigue siendo pertinente, &iquest;algo falla? Lo podemos plantear en t&eacute;rminos positivos, &iquest;en qu&eacute; debemos mejorar?
    </p><h3 class="article-text">La necesidad de evaluar el impacto micro y macroecon&oacute;mico de la pol&iacute;tica industrial  </h3><p class="article-text">
        <strong>  </strong>A mi juicio es muy urgente realizar una evaluaci&oacute;n, en serio e independiente, de la pol&iacute;tica industrial, no como un peaje obligado, sino como un compromiso de cualquier plan que se precie. Tenemos que conocer qu&eacute; es lo que funciona y lo que no. Conocer si las ayudas cumplen los objetivos previstos de diversificaci&oacute;n, internacionalizaci&oacute;n, innovaci&oacute;n e incremento de la dimensi&oacute;n. Eso desde una perspectiva macroecon&oacute;mica. Desde un punto de vista micro, tenemos que saber si las empresas que reciben las ayudas mejoran su posicionamiento en aquellos factores para las que est&aacute;n destinadas. Es decir, las empresas que reciben ayudas a la internacionalizaci&oacute;n o a la innovaci&oacute;n, por poner dos ejemplos, mejoran sus resultados en estas variables. No vaya a ser que muchas de las mejoras de las variables macroecon&oacute;micas (exportaci&oacute;n, innovaci&oacute;n, &hellip;) se hubieran conseguido sin necesidad de estas ayudas porque son responsabilidad de empresas que precisamente no acuden a estas v&iacute;as de financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, muchas de las empresas citadas en el primer p&aacute;rrafo de este art&iacute;culo &ndash;m&aacute;s otras cuyas responsabilidades est&aacute;n hoy dirimi&eacute;ndose en los juzgados-  han recibido una lluvia de ayudas p&uacute;blicas, as&iacute; que habr&aacute; que revisar tambi&eacute;n los mecanismos de concesi&oacute;n de las mismas. Una industria 4.0 necesita una gobernanza 4.0.
    </p><p class="article-text">
        Debe meterse en nuestra cabeza que la evaluaci&oacute;n no es un asunto de auditor&iacute;as y castigos, sino un tema de aprendizaje. La evaluaci&oacute;n debe ser el punto de partida de la pol&iacute;tica industrial. Sin duda, permitir&iacute;a concentrar los esfuerzos all&aacute; donde sean m&aacute;s necesarios y eficaces. No se trata de dar poco a muchas empresas, ni de desplegar un cat&aacute;logo de programas que deje anonado al m&aacute;s pintado, con el riesgo de que siempre sean las mismas empresas las que reciban las ayudas. Sin poner en cuesti&oacute;n los programas ya existentes, yo citar&iacute;a las siguientes prioridades.
    </p><h3 class="article-text">Un problema de tama&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        Primero, el complejo industrial vasco transmite una sensaci&oacute;n de vulnerabilidad. Tenemos un tejido empresarial de pymes familiares ya en segunda o tercera generaci&oacute;n con poca capacidad financiera y tecnol&oacute;gica para emprender pol&iacute;ticas de crecimiento. Con escaso capital propio y sin margen para endeudarse, son empresas con mucho m&eacute;rito, muy voluntariosas, que pueden soportar un chaparr&oacute;n, pero que no aguantar&aacute;n una tormenta. No es de extra&ntilde;ar que m&aacute;s del 50 por ciento de los nuevos concursos de acreedores hayan reca&iacute;do en empresas de menos de 10 trabajadores. Por no hablar de c&oacute;mo la crisis de alguna de las empresas citadas- La Naval, por ejemplo- puede arrastrar a todo un sector de actividad. Es el caso de la industria auxiliar mar&iacute;tima.
    </p><p class="article-text">
        Al objeto de fortalecer financiera, tecnol&oacute;gica y comercialmente estas empresas, no basta con impulsar la cooperaci&oacute;n empresarial en asuntos puntuales, hay que fraguar absorciones, fusiones o alianzas empresariales estables a largo plazo y dotar a estas nuevas estructuras de recursos financieros (propios y ajenos) suficientes para poder hacer frente a las exigencias del mercado. La administraci&oacute;n vasca ha puesto en marcha fondos de capital riesgo, y tiene previsto otros fondos de financiaci&oacute;n p&uacute;blico-privados para proyectos estrat&eacute;gicos, pero la duda que queda es que lo proyectos que van por estas v&iacute;as sean solo los que no encuentran financiaci&oacute;n por caminos m&aacute;s tradicionales. Es decir, proyectos de baja calidad.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, y relacionado con este mismo tema de la dimensi&oacute;n y fortaleza financiera, tenemos en Euskadi alrededor medio centenar de empresas que son l&iacute;deres mundiales en nichos de productos o servicios muy espec&iacute;ficos, generalmente componentes de una cadena de valor m&aacute;s amplia. Es lo que se conoce como &ldquo;multinacionales de nicho&rdquo;. Por aqu&iacute; hay una l&iacute;nea de trabajo muy fruct&iacute;fera cara al futuro: consolidar las empresas que ya forman parte de este colectivo, ampliar su n&uacute;mero y facilitar que los centros de decisi&oacute;n se mantengan en Euskadi. Es una manera de fortalecer el entramado industrial.
    </p><h3 class="article-text">El sector servicios avanzados como palanca del conocimiento</h3><p class="article-text">
        En segundo lugar, nuestras autoridades han mirado siempre con desconfianza al sector de servicios avanzados. En su momento aceptaron sin rechistar la desaparici&oacute;n del Cl&uacute;ster del Conocimiento. Ahora, con la fusi&oacute;n de GAIA (Cl&uacute;ster de Industrias de las Tecnolog&iacute;as Electr&oacute;nicas y de la Informaci&oacute;n del Pa&iacute;s Vasco) y AVIC (Asociaci&oacute;n de empresas de ingenier&iacute;a y consultor&iacute;a) tienen una segunda oportunidad. En mi opini&oacute;n, tiene mucho m&aacute;s sentido una apuesta por este sector -tan cercano a la competitividad del sector manufacturero, con grandes posibilidades de crecimiento, con empresas de referencia a nivel nacional e internacional y que, adem&aacute;s, facilita la tracci&oacute;n de nuevas inversiones procedentes del extranjero-  que por un sector como el de las biociencias/salud, como se ha hecho en la Estrategia de Especializaci&oacute;n Inteligente, RIS3, con mucho menor poso en nuestra industria.
    </p><h3 class="article-text">Un ecosistema envidia de muchos</h3><p class="article-text">
        Para llegar a las empresas, la administraci&oacute;n p&uacute;blica deber&iacute;a seguir apoy&aacute;ndose en el entramado de agentes intermedios que dispone Euskadi. La cultura del asociacionismo y de la colaboraci&oacute;n tan arraigada en Euskadi son un ejemplo y envidia de muchas regiones. Su cercan&iacute;a y conocimiento de las necesidades de las empresas las convierten en un canal envidiable para llegar a las mismas. A mi juicio, no hay que caer en el error de querer eliminar o debilitar este eslab&oacute;n del canal y querer llegar a las empresas directamente. Es echar por la borda el esfuerzo de muchos a&ntilde;os. La experiencia de otras Comunidades Aut&oacute;nomas, y de la propia administraci&oacute;n central, cuando han tomado decisiones de este tipo, han sido un aut&eacute;ntico fracaso. Cl&uacute;steres, agencias de desarrollo local y asociaciones empresariales no son chiringuitos, son organizaciones que prestan servicios de valor a las empresas, organizaciones que la administraci&oacute;n deber&iacute;a consolidar y fortalecer a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">La cooperaci&oacute;n ampliada</h3><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n que en tantas ocasiones propone a las empresas que desarrollen pol&iacute;ticas de colaboraci&oacute;n, deber&iacute;a coger ella misma el guante de este reto. La colaboraci&oacute;n interinstitucional es una fuente de nuevas oportunidades. Abrir el di&aacute;logo con comunidades y regiones lim&iacute;trofes, y no solo con Aquitania, puede suponer nuevas posibilidades de negocios y actividades econ&oacute;micas y comerciales. No estar&iacute;a de m&aacute;s resucitar la idea del corredor del Cant&aacute;brico (Cantabria, Asturias, hasta Galicia). Las estructuras productivas &ndash; muy sin&eacute;rgicas-  de todas ellas pueden facilitar muchas posibilidades de colaboraci&oacute;n.  Tambi&eacute;n con las regiones que forman parte de la conexi&oacute;n con el eje del mediterr&aacute;neo (Navarra, La Rioja, incluso Arag&oacute;n). Euskadi tiene el prestigio suficiente para poder liderar este tipo de iniciativas.  Asimismo, la colaboraci&oacute;n con la administraci&oacute;n central puede dar tambi&eacute;n muchas alegr&iacute;as, y no solo como fuente de financiaci&oacute;n de infraestructuras.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Hemos salido de la crisis?</h3><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no del todo. M&aacute;s all&aacute; de objetivos cuantitativos, discutibles, porque el propio concepto estad&iacute;stico de industria est&aacute; puesto en duda, lo m&aacute;s urgente es fortalecer el entramado industrial y hacerlo en un entorno de estabilidad institucional, seguridad jur&iacute;dica y cohesi&oacute;n social. No se puede hablar de pol&iacute;tica industrial sin hablar de los desaf&iacute;os que amenazan al conjunto de la sociedad vasca. No basta con que nuestra industria sea competitiva. Como hemos dicho otras veces, lo tienen que ser nuestro sistema de ciencia y tecnolog&iacute;a, nuestro sistema educativo y de formaci&oacute;n, nuestro sector p&uacute;blico y, en general, todo el entramado que da servicio y articula la sociedad. En Euskadi hemos ido construyendo ecosistemas que funcionan por separado. Ahora el reto es encajar, integrar y consolidar estos ecosistemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Juan Miguel Sans</strong> <em>es experto en estrategia y pol&iacute;tica econ&oacute;mica</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pasa-industria-vasca_132_3072614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa con la industria vasca?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Industria,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Octubre rojo en el cine o cómo el no a la guerra llevó a Lenin al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/octubre-guerra-llevo-lenin-poder_132_3103570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b1d9d24-31f5-4b1c-b66a-993416a84ee1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cine avanza cuando aborda creativamente la condición de las personas y su papel como sujetos activos y testigos de la historia.</p></div><p class="article-text">
        Aviso a navegantes. Este no es un art&iacute;culo sobre el cine sovi&eacute;tico. Es un art&iacute;culo sobre c&oacute;mo ha tratado el cine la revoluci&oacute;n de octubre de 1917, sus proleg&oacute;menos y sus derroteros. As&iacute; que empecemos por el contexto.
    </p><h3 class="article-text">Prima della revoluzione</h3><p class="article-text">
        Rusia era un pa&iacute;s muy extenso, muy poblado y esencialmente agrario. Un pa&iacute;s con 175 millones de habitantes y m&aacute;s del 80 % de su producci&oacute;n proveniente del sector agr&iacute;cola. Un pa&iacute;s donde la emancipaci&oacute;n de los siervos (en otras palabras, la supresi&oacute;n de la esclavitud) se produjo en una fecha tan tard&iacute;a como 1861, lo que por otra parte no mejor&oacute; las condiciones de vida del campesinado. Probablemente, a corto plazo las empeor&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Alejandro II hab&iacute;a iniciado unas reformas que su hijo, Alejandro III y luego su nieto, el zar Nicol&aacute;s II, se encargaron de frenar. La guerra con Jap&oacute;n, lamentablemente perdida para Rusia, agudizada por las diferencias sociales, fue el origen de la revoluci&oacute;n truncada de 1905. Es la historia que, bastante fantaseada y tergiversada, recogi&oacute; posteriormente Eisenstein en el <em>El acorazado Potemkin</em> (1925). La historia de un mot&iacute;n se convierte, en manos de Eisenstein, en la cr&oacute;nica de una insurrecci&oacute;n. Eisenstein decide mostrar la leyenda y ocultar la realidad, al contrario que John Ford casi cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde en <em>El hombre que mat&oacute; a Liberty Balance</em> (1962). Un revolucionario (Eisenstein) con una mirada cinematogr&aacute;fica conservadora. Un conservador (Ford) con una mirada cinematogr&aacute;fica progresista. &iexcl;Toma paradoja!
    </p><p class="article-text">
        Rusia viv&iacute;a un proceso de industrializaci&oacute;n tard&iacute;o, pero no muy diferente del de otros pa&iacute;ses europeos. La infraestructura ferroviaria se construy&oacute; en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX. Los trenes y las estaciones- especialmente la de Finlandia en San Petersburgo (Petrogrado en 1917)&ndash; ser&iacute;an luego parte de la iconograf&iacute;a de la revoluci&oacute;n. Sectores como la miner&iacute;a, la siderurgia o la energ&iacute;a estaban comenzando su despegue. La econom&iacute;a crec&iacute;a a principios del siglo XX a tasas superiores al 8% anual.
    </p><p class="article-text">
        Un campesinado en condiciones de semiesclavitud, un proletariado soliviantado, ausencia de clase media y de instituciones democr&aacute;ticas asentadas y, en fin, un c&uacute;mulo de decisiones desacertadas, entre las que destaca la incorporaci&oacute;n de Rusia a la Gran Guerra, en alianza con Reino Unido y Francia, fueron el caldo de cultivo de la revoluci&oacute;n. Una fuerte inflaci&oacute;n, dificultades de abastecimiento, hambrunas ocasionadas por la falta de alimentos esenciales (pan, por ejemplo) y dos millones de muertos en el campo de batalla dieron origen a lo que se conoce como la revoluci&oacute;n de octubre.
    </p><h3 class="article-text">Diez d&iacute;as que estremecieron al mundo</h3><p class="article-text">
        El libro de John Reed- <em>Diez d&iacute;as que estremecieron al mundo</em>-fue el punto de partida de dos pel&iacute;culas sobre la revoluci&oacute;n. Una, un mito de la historia del cine: <em>Octubre </em>(1927) de Eisenstein. Otra algo m&aacute;s olvidable: <em>Rojos</em> (1981) de Warren Beatty. En realidad, no fueron diez d&iacute;as. Las revueltas empezaron en febrero de aquel a&ntilde;o y esa es la historia que cuenta el film de Eisenstein.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Eisenstein, un encargo para conmemorar el d&eacute;cimo aniversario de la revoluci&oacute;n fue un fracaso comercial. Al p&uacute;blico no le gustaban estas pel&iacute;culas con protagonistas colectivos y montajes abstractos. Adem&aacute;s, el montaje definitivo de la pel&iacute;cula estuvo trufado de problemas. Stalin oblig&oacute; a suprimir todas las secuencias donde aparec&iacute;a Trotski, que por otra parte hab&iacute;a tenido una participaci&oacute;n decisiva aquel d&iacute;a. Bajo su mando, la guardia roja se apodero&#769; de los centros neur&aacute;lgicos de la ciudad, antes de dar finalmente la orden de asaltar el Palacio de Invierno. As&iacute; que toda la &uacute;ltima parte dedicada al asalto de ese s&iacute;mbolo del poder zarista est&aacute; confusamente contada. Algo que contrasta con una espl&eacute;ndida primera parte, donde destacan secuencias como la del alzamiento de los puentes para aislar los barrios obreros de los de los burgueses, con ese final tr&aacute;gico del caballo blanco - y la mujer con su larga melena- colgados en el puente. Una secuencia que es un aut&eacute;ntico alarde de precisi&oacute;n narrativa. O esa otra imagen tan poderosa - al comienzo del film- de la destrucci&oacute;n de la estatua de Alejandro III. Que se lo cuenten a George Bush cuando repiti&oacute; la idea - con peor fortuna- con la estatua de Sadam Hussein en la guerra de Irak.
    </p><p class="article-text">
        Las c&aacute;maras no estuvieron presentes en la toma del palacio. Lenin no quer&iacute;a im&aacute;genes. Sab&iacute;a del poder (y del peligro) de &eacute;stas. As&iacute; que las que han quedado grabadas en la memoria colectiva son las de la pel&iacute;cula como si fueran reales. Muchas de las im&aacute;genes de Lenin de esta pel&iacute;cula suelen ser recogidas en documentales o reportajes sobre la revoluci&oacute;n como si fueran aut&eacute;nticas. Otra vez la fr&aacute;gil frontera entre ficci&oacute;n y realidad.
    </p><p class="article-text">
        Eisenstein se propuso construir un discurso pol&iacute;tico a partir del montaje y bien que lo consigui&oacute;. Unas veces con brillantez y otras m&aacute;s torpemente. Las comparaciones de K&eacute;renki con Bonaparte, el trato caricaturesco de &eacute;ste o la ridiculizaci&oacute;n de Trotski son ejemplos de que la brocha gorda a largo plazo empeque&ntilde;ece las buenas intenciones. Por el contrario, la secuencia de planos -secuencia en el cine de Eisenstein es un t&eacute;rmino impreciso, mejor segmento como sugiere Gonz&aacute;lez Requena (<em>S.M. Eisenstein</em>, Editorial C&aacute;tedra)-, guerra-hambre-revoluci&oacute;n, ilustrada con planos de soldados expectantes, de mujeres en la cola del pan ateridas por el fr&iacute;o y la nieve y la llegada de Lenin a la estaci&oacute;n de ferrocarril, son un mensaje rotundo.
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico film sobre la Revoluci&oacute;n de Octubre. Hay muchos ejemplos m&aacute;s. <em>Lenin en octubre (</em>1937) un filme plano de Mija&iacute;l Romm, inspirado ya en el realismo socialista. <em>El tren de Lenin</em> (1988), una miniserie televisiva italiana, muy posterior, dirigida por Damiano Damiani, que cuenta c&oacute;mo los alemanes financiaron el viaje de Lenin de Z&uacute;rich a San Petersburgo porque &eacute;ste era un firme partidario de detener la participaci&oacute;n de Rusia en la guerra. Como sabemos, el <em>no a la guerra</em> de Lenin lo llev&oacute; al poder. Aun cuando el Partido Obrero Socialdem&oacute;crata de Rusia - el partido de Lenin no se llam&oacute; comunista hasta a&ntilde;os despu&eacute;s- era minor&iacute;a en la Duma (parlamento ruso) e inicialmente incluso en los S&oacute;viets (asambleas de obreros, soldados y campesinos). Churchill describi&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s este viaje con gran perspicacia: los alemanes transportaron a Lenin en un vag&oacute;n de tren sellado herm&eacute;ticamente, cual vacil&oacute; de peste, desde Suiza hasta Rusia. Lo cuenta espl&eacute;ndidamente -como solo lo puede contar una historiadora brit&aacute;nica, - Catherine Merridale, en un libro titulado <em>El tren de Lenin</em> (Editorial Cr&iacute;tica), que no puedo dejar de recomendar encarecidamente. A lo que &iacute;bamos, de todas estas pel&iacute;culas, la m&aacute;s importante quiz&aacute;s sea la de Dziga V&eacute;rtov, <em>Tres can</em><em>tos</em><em> a Lenin</em> (1934).  
    </p><p class="article-text">
        A V&eacute;rtov nadie le ten&iacute;a que ense&ntilde;ar su oficio. Hab&iacute;a sido el responsable de montaje de noticiarios cinematogr&aacute;ficos durante muchos a&ntilde;os, primero en Kino-Nedelia y luego en Kino-Pravda, as&iacute; como el ide&oacute;logo del cine ojo. Ten&iacute;a en su historial una pel&iacute;cula - <em>El hombre de la c&aacute;mara</em> (1929)- que al d&iacute;a de hoy sigue siendo un monumento del cine documental y de las vanguardias. De hecho, en la &uacute;ltima lista de las 50 mejores pel&iacute;culas de todos los tiempos de la revista <em>Sight &amp; Sound</em>, aparece en octavo lugar. Sin embargo, 1934 era una mala fecha para hacer una pel&iacute;cula sobre Lenin. Vista con la perspectiva actual, el film es muy interesante y plantea muchas preguntas, algunas sin respuesta. En el film hay im&aacute;genes muy potentes. El banco vac&iacute;o donde se sentaba Lenin nos habla del l&iacute;der ausente. Las im&aacute;genes de los logros de la revoluci&oacute;n: la industrializaci&oacute;n, la electricidad, los tractores, la alfabetizaci&oacute;n, el protagonismo de las mujeres. Hay otro l&iacute;der pr&aacute;cticamente ausente, Stalin, excepto en un plano-contraplano Lenin-Stalin, que pretende adjudicar los logros de la revoluci&oacute;n a este &uacute;ltimo. &iquest;Fue una decisi&oacute;n de V&eacute;rtov esta imagen aislada? &iquest;Fue una imposici&oacute;n de Stalin? No lo sabremos nunca.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, si sabemos lo que la pel&iacute;cula no cuenta, ni por asomo. No cuenta como en 1919, la producci&oacute;n industrial se encontraba un 14 % por debajo de los niveles anteriores a 1914 y que, para impedir el colapso econ&oacute;mico, Lenin &ndash; con el apoyo de Bujarin- lanz&oacute; la NEP, una pol&iacute;tica de liberalizaci&oacute;n del comercio al por menor, y de promoci&oacute;n de las granjas independientes. No cuenta como Stalin, en 1927, impuso el colectivismo de las propiedades, ejecutando a m&aacute;s de 5 millones de campesinos, con el fin de alimentar a ese proletariado industrial. No cuenta c&oacute;mo se prohibieron la huelga y los sindicatos. En definitiva, este film resume el paso atr&aacute;s que se estaba gestando en el cine sovi&eacute;tico, con el advenimiento del realismo socialista: no hay avance, ni ideol&oacute;gico, ni formal. Es cierto que V&eacute;rtov deja una duda en el ambiente cuando se pregunta reiteradamente: &iquest;cu&aacute;l es el mejor camino?
    </p><h3 class="article-text">La ca&iacute;da de los Romanov</h3><p class="article-text">
        En paralelo a la revoluci&oacute;n del proletariado transcurre otra historia tr&aacute;gica: la vida y ca&iacute;da de los Romanov. Hay un interesant&iacute;simo documental de Esfir Shub, <em>La ca&iacute;da de la dinast&iacute;a Romanov</em> de 1919. Esfir Shub fue pionera en recoger y archivar materiales cinematogr&aacute;ficos que en otro caso se habr&iacute;an perdido. Como Dziga V&eacute;rtov, dominaba la t&eacute;cnica del montaje. Y fruto de ese trabajo es el documental citado, que consta de cuatro partes: la Rusia bajo los zares, la preparaci&oacute;n de la guerra, los horrores de la guerra y la revoluci&oacute;n de febrero de 1917. No hay &eacute;nfasis, solo testimonio y, si me apuran, no se vislumbra un ambiente prerrevolucionario.
    </p><p class="article-text">
        Otro film de referencia, muy posterior, y ya en el marco del cine convencional occidental, es <em>Nicol&aacute;s y Alejandra </em>(1971) de Franklin J. Schaffner, una superproducci&oacute;n rodada en Espa&ntilde;a. Una pel&iacute;cula de un artesano con oficio (<em>El planeta de los simios</em>, 1968), mal recibida por la  <em>intelligentsia</em> europea, como no pod&iacute;a ser menos, pero que cuenta con mucha dignidad, excepto alg&uacute;n zoom molesto, el drama de esta familia y que trata de reivindicar la figura de K&eacute;renski, tan maltratada por Eisenstein. Una pel&iacute;cula rodada en Espa&ntilde;a y con la que Gil Parrondo obtuvo un &Oacute;scar a la mejor direcci&oacute;n art&iacute;stica. La pel&iacute;cula deja espacio tambi&eacute;n a una figura como Rasputin que aparecer&iacute;a luego en <em>Agon&iacute;a (</em><strong>(</strong>1981), dirigida por Elem Klimov, y <em>Rasput&iacute;n </em>(1996) de Uli Edel, una miniserie de HBO.
    </p><h3 class="article-text">Rojos y blancos</h3><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n de octubre abri&oacute; una guerra civil entre los partidarios del zar y del antiguo r&eacute;gimen (los blancos) y los partidarios de la revoluci&oacute;n (los rojos). Ante el avance de los primeros, al fin y al cabo, militares profesionales, Trotski tuvo que ponerse al frente del ej&eacute;rcito bolchevique. En definitiva, siempre dio muestras de ser mejor organizador y agitador que estratega. Son muchas las pel&iacute;culas que recogen testimonio de aquella guerra.
    </p><p class="article-text">
        Una de las m&aacute;s populares fue <em>Chap&aacute;ev, el guerrillero rojo </em>(1934), de los hermanos Vasiliev. En este film pasamos del protagonismo de las masas a la glorificaci&oacute;n del h&eacute;roe popular. Cine de propaganda pol&iacute;tica en estado puro. Fue un &eacute;xito de p&uacute;blico en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y tambi&eacute;n en la rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. Esta pel&iacute;cula formalmente correcta, pero no un dechado de creatividad, plantea sin embargo muchos temas interesantes. Chap&aacute;ev se pregunta, en una conocida secuencia, cu&aacute;l es el papel del l&iacute;der, estar al frente de las tropas o en la retaguardia dirigiendo y tomando decisiones. La pregunta queda sin una respuesta clara. En otro momento del film, Chap&aacute;ev pregunta al comisario pol&iacute;tico, con qui&eacute;n acaba trabando amistad, qui&eacute;n es el que manda. Y, en fin, tambi&eacute;n aquella otra secuencia donde la tropa pregunta a Chap&aacute;ev si es comunista o bolchevique y &eacute;ste se queda mudo, sin saber que contestar, ante la mirada ir&oacute;nica del comisario.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro film, ya en pleno apogeo del realismo socialista, que tiene cierto atractivo. <em>El cuarenta y</em><em> uno</em> (1956) de Gregori Chukhrai. Una francotiradora del ej&eacute;rcito rojo que ha abatido 40 soldados blancos falla su disparo 41. Un teniente blanco sale ileso, pero cae prisionero. Luego se cuenta la relaci&oacute;n entre ambos, hasta que llega un desenlace tr&aacute;gico. Su deber como revolucionaria est&aacute; por encima del amor. Seguimos en el r&eacute;gimen comunista, aunque sea post estaliniano. El retrato de los personajes era m&aacute;s d&uacute;ctil, especialmente el del arist&oacute;crata blanco, que ya no es un estereotipo de maldad. Los paisajes de los desiertos kazajos contribuyen a proporcionar al film una rara fuerza l&iacute;rica. Fue premio especial en Cannes de1957.
    </p><p class="article-text">
        La mejor de todas la pel&iacute;culas que tratan este tema de la guerra civil es, a mi juicio, Los rojos y los blancos (1968) de Mikl&oacute;s Jancs&oacute;, un director h&uacute;ngaro que tuvo fama e influencia en los a&ntilde;os sesenta y setenta con sus pel&iacute;culas llenas de largos planos y travellings. Esta pel&iacute;cula que desarrolla su acci&oacute;n en Hungr&iacute;a tiene todas las cualidades del cine de Jancs&oacute;. Al principio, el espectador no diferencia qui&eacute;nes son los rojos y los blancos. El mensaje es claro. No hay diferencias. Las guerras convierten en bestias a los dos bandos. La violencia es tan cruel que no necesita &eacute;nfasis, es directa y seca.
    </p><p class="article-text">
        Otra pel&iacute;cula muy posterior fue <em>El almirante</em> (2008) de Andrey Kravchuk. Una combinaci&oacute;n de drama hist&oacute;rico y cine rom&aacute;ntico, donde se demuestra que para hacer una buena pel&iacute;cula, adem&aacute;s de presupuesto, es necesario tambi&eacute;n una buena historia, un buen guion y mucho talento. No fue &eacute;ste el caso. De este listado no puede dejarse de citar <em>La huida (</em>1970) de Alexander &Aacute;lov y Vlad&iacute;mir Na&uacute;mov e <em>Insolaci&oacute;n</em> (2014<strong>)</strong> de Nikita Mijalkov
    </p><h3 class="article-text">Doctor Zhivago</h3><p class="article-text">
        Hollywood ha dedicado poca atenci&oacute;n a la revoluci&oacute;n de octubre. Adem&aacute;s de la mencionada Rojos (1981) de Warren Beatty, la cinta m&aacute;s celebrada es sin duda Doctor Zhivago (1965) de David Lean. Una pel&iacute;cula fuera de &eacute;poca que va ganando consideraci&oacute;n con el tiempo. Al igual que ocurrir&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s con Nicol&aacute;s y Alejandra, la <em>intelligentsia</em> europea recibi&oacute; la pel&iacute;cula (y la novela de Pasternak) con frialdad, cuando no con franca animadversi&oacute;n. La adaptaci&oacute;n de Robert Bolt es ejemplar (recibi&oacute; un &Oacute;scar por la misma) y Lean lleva a la pantalla la historia con su estilo habitual. La elipsis y el color como recurso narrativo y se&ntilde;a de identidad. La carga del regimiento zarista contra los manifestantes en Mosc&uacute; vista a partir de la mirada de Yuri Zhivago (Omar Sharif). El amarillo de las amapolas y los girasoles como met&aacute;fora del amor de Lara (Julie Christie) y Zhivago. La pel&iacute;cula est&aacute; plagada de estos detalles. El relato idealista que los intelectuales europeos de izquierda abrigaban de la revoluci&oacute;n de octubre chocaba con el discurso de Lean (y Pasternak) que propon&iacute;an que el germen del estalinismo estaba en la propia revoluci&oacute;n. La historia parece haber dado la raz&oacute;n a estos &uacute;ltimos. La pel&iacute;cula fue rodada en Soria con la estaci&oacute;n de Ca&ntilde;uelo como Yuriatin y el Moncayo como los Montes Urales.
    </p><h3 class="article-text">Otras pel&iacute;culas</h3><p class="article-text">
        Nos hemos dejado muchas pel&iacute;culas en el tintero: <em>La madre</em> (1926) y <em>El fin de San Petersburgo </em>(1927) de Pudovkin. Esta &uacute;ltima narra la misma historia que la de Eisenstein, pero desde principios est&eacute;ticos muy diferentes. La pel&iacute;cula est&aacute; contada desde la perspectiva de un campesino que llega a la ciudad huyendo del hambre y prescinde del papel de Lenin, Trotski o K&eacute;renski. El montaje narrativo sustituye al montaje de atracciones. El hambre y la guerra se sit&uacute;an como principales factores impulsores de la revoluci&oacute;n. La toma de conciencia personal aparece como n&uacute;cleo del conflicto narrativo.
    </p><p class="article-text">
        En fin, la situaci&oacute;n del campesinado puede verse tambi&eacute;n en <em>Tierra (</em>1930) del ucraniano Dovzhenco. Aparentemente cuenta el conflicto entre campesinos pobres y campesinos ricos (Kulaks) . En su sustrato habla de asuntos mucho m&aacute;s complejos y humanos, de  la relaci&oacute;n del hombre con  la naturaleza y sus ciclos de vida. Es un film, claramente moderno.
    </p><p class="article-text">
        Otras pel&iacute;culas de inter&eacute;s son <em>La &uacute;ltima orden</em> (1928<strong>)</strong> de Josef Stenberg sobre los exilados rusos en Europa, <em>El c&iacute;rculo de poder</em> (1991) de Andreu Konchalovski sobre el proyeccionista de Stalin o <em>Siberiada</em> (1978) de Andrei de  Konchalovsky.
    </p><p class="article-text">
        Dos rarezas estadounidenses demuestran que la guerra tambi&eacute;n hace extra&ntilde;os compa&ntilde;eros de viaje: Misi&oacute;n en Mosc&uacute; (1943) de Michael Curtiz, exaltaci&oacute;n de Stalin frente a Troski y La Estrella del norte (1943) de Lewis Milestone, que muestra la exuberancia de la URRS.
    </p><h3 class="article-text">Una historia sin secundarios</h3><p class="article-text">
        Por desgracia, la mayor&iacute;a de estas pel&iacute;culas nos presentan una historia de la revoluci&oacute;n sin secundarios. Rasput&iacute;n y K&eacute;renski han tenido poco protagonismo cinematogr&aacute;fico en esta trama tan compleja, cuando son personalidades con muchos recovecos y de gran atractivo dram&aacute;tico. Tampoco han tenido protagonismo ni Zin&oacute;viev, ni K&aacute;menev, ni Bujarin. Los dos primeros fueron ejecutados en 1936, el tercero en 1938. Todos jugaron un papel crucial en aquellos d&iacute;as y en la construcci&oacute;n del estado sovi&eacute;tico. De Troski solo parece interesar su asesinato (El asesinato de Trotsky, de Joseph Losey, estrenada en 1972). Una pena porque con todos ellos se pod&iacute;a haber hecho un aut&eacute;ntico thriller, mezcla de cine pol&iacute;tico, drama hist&oacute;rico, aventuras y esp&iacute;as.
    </p><h3 class="article-text">Conclusi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La cartograf&iacute;a del cine no es una l&iacute;nea recta sino sinuosa. Podemos trazar una continuidad entre Eisenstein, Leni Riefenstahl y Hitchcock. Tambi&eacute;n entre Jancs&oacute; y Scorsese, entre Dziga V&eacute;rtov, Jean Luc Godard y Nanni Moretti, entre Dovzhenco y Terrence Malick o entre Pudovkin y Rosellini. El cine avanza cuando aborda creativamente la condici&oacute;n de las personas y su papel como sujetos activos y testigos de la historia. Es cierto que el cine ha sido un instrumento muy potente de manipulaci&oacute;n de la historia. Sin embargo, el tiempo siempre acaba dejando las cosas en su sitio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/octubre-guerra-llevo-lenin-poder_132_3103570.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Oct 2017 17:57:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Octubre rojo en el cine o cómo el no a la guerra llevó a Lenin al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las crisis económicas en el cine. Una mirada cada vez más oscura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/crisis-economicas-cine-mirada-oscura_1_3143229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ee3b209-25bf-4a51-981c-09b47856ef5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma de &#039;Las uvas de la ira&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece que necesitamos a Superman, Batman, Spiderman o incluso un dios nórdico de la antigüedad (Thor) para que vengan a salvarnos. Ya no tenemos fe en la capacidad humana para buscar soluciones.</p></div><p class="article-text">
        El cine es una manifestaci&oacute;n art&iacute;stica que siempre ha estado muy apegada a la actualidad. No es de extra&ntilde;ar que, cuando todo el entramado econ&oacute;mico se derrumba, los cineastas traten de indagar en las profundidades de la crisis, sus causas y consecuencias. As&iacute; pas&oacute; con la crisis del 29, con la crisis del petr&oacute;leo de los a&ntilde;os setenta y ochenta y as&iacute; est&aacute; pasando ahora con la crisis financiera desencadenada tras la ca&iacute;da de Lehman Brothers. Sin embargo, la mirada y las respuestas que los cineastas han dado a cada una de estas crisis -formal y argumentalmente- han sido muy distintas.
    </p><h3 class="article-text">La crisis del 29 y los cineastas cl&aacute;sicos</h3><p class="article-text">
        Los cineastas de los a&ntilde;os treinta reaccionaron pronto y decidieron dar testimonio de lo que estaban viendo a su alrededor. Son muchas las secuencias e im&aacute;genes del cine de aquella &eacute;poca que se han quedado grabadas en la memoria colectiva de varias generaciones. Por ejemplo, la secuencia final de <em>El pan nuestro de cada d&iacute;a</em> (King Vidor, 1934), donde el esfuerzo colectivo de toda una comunidad consigue construir una zanja para que el agua llegue a los secos maizales. Una secuencia inspirada en el mejor cine sovi&eacute;tico de Eisenstein y que explotaba todas las posibilidades expresivas del montaje, la composici&oacute;n del plano y el sonido. Nos siguen asombrando la originalidad y creatividad de las secuencias en la<em> fordiana</em> (de Henry Ford) cadena de producci&oacute;n de <em>Tiempos modernos</em> (Charles Chaplin, 1936). Seguimos emocion&aacute;ndonos con la &uacute;ltima media hora de<em> Dejad paso al ma&ntilde;ana</em> (Leo McCarey, 1937), donde una pareja de ancianos incapaces de hacer frente a la hipoteca de su casa y de convivir con sus hijos, se despiden sabiendo que nunca m&aacute;s volver&aacute;n a encontrarse. La eficacia de ese momento de <em>Los viajes de Sullivan</em> (Preston Sturges, 1941), donde los presos de un penal, abatidos y encadenados no pueden dejar de re&iacute;r ante una pel&iacute;cula de Mickey Mouse, muestra lo mejor de la capacidad del cine cl&aacute;sico para resumir una idea en una imagen. <em>Las uvas de la ira</em> (John Ford, 1940), basada en la novela de John Steinbeck del mismo t&iacute;tulo, sigue siendo la cinta de referencia sobre la Gran Depresi&oacute;n. Como se&ntilde;ala Schlomo Sand (<em>El siglo XX en la pantalla</em>), el contraste entre la novela radical de Steinbeck y la mirada conservadora de Ford hacen de la huida de los <em>Oakies</em> (ciudadanos de Oklahoma) al para&iacute;so perdido de California un film excepcional y de una rara (e inc&oacute;moda) profundidad.
    </p><p class="article-text">
        George Bailey (James Stewart), con evidentes intenciones de suicidarse tir&aacute;ndose desde un puente en la noche de Navidad, incapaz de asumir lo que cree la ruina de su vida en &iexcl;<em>Que bello es vivir!</em> (Frank Capra, 1946) y la s&oacute;rdida historia de amor entre Frank Chambers (John Garfield) y Cora (Lana Turner) en <em>El cartero siempre llama dos veces</em> (Tay Garnett, 1946) cierran esta &eacute;poca cl&aacute;sica. Sin olvidar que otros insignes directores como William Wellman, Mervyn LeRoy, Gregory La Cava o Frank Borzage, aportaron obras m&aacute;s que notables, por desgracia hoy pr&aacute;cticamente olvidadas, a  todas estas pel&iacute;culas relacionadas con la crisis de los a&ntilde;os treinta.
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        Estas obras tienen elementos en com&uacute;n. En primer lugar, una enorme vitalidad, propia de un arte todav&iacute;a joven, as&iacute; como la voluntad de no eludir los problemas de la sociedad norteamericana. En segundo lugar, desde un punto de vista argumental, su posicionamiento junto a los desesperados y los que sufren las consecuencias de la crisis. Tambi&eacute;n un mensaje final esperanzador. La creencia en que, bien por la acciones solidarias o colectivas, o bien por la simple generosidad humana, a&uacute;n quedan posibilidades de salvaci&oacute;n. Artistas que, independientemente de su ideolog&iacute;a -muy diversa- ten&iacute;an fe en el futuro. Por &uacute;ltimo, desde una vertiente formal, tambi&eacute;n pueden encontrarse elementos comunes. Todos ellos propios del cine cl&aacute;sico. Soluciones visuales creativas (uso del fuera de campo, elipsis, flash- back, enlaces de secuencias muy variados como encadenados, cortinillas, ojos de pez, etc.), la utilizaci&oacute;n del sonido como elemento dram&aacute;tico, una puesta en escena invisible donde el espectador no percibe la presencia de la c&aacute;mara, cumplimiento de las reglas de la gram&aacute;tica cinematogr&aacute;fica, una manera de contar historias donde cualquier detalle tiene su justificaci&oacute;n, un gusto muy especial por una iluminaci&oacute;n expresionista. Las pel&iacute;culas acababan, como se&ntilde;ala Jordi Ball&oacute; (<em>Im&aacute;genes del silencio</em>, Editorial Anagrama), con un <em>The End</em>. En definitiva, un estilo aparentemente sencillo donde al espectador se le suministraban las claves para que comprendiera lo que se le estaba contando.
    </p><p class="article-text">
        No podemos encontrar en Europa, ni en Espa&ntilde;a, nada parecido al cine de la Gran Depresi&oacute;n norteamericano. El cine franc&eacute;s, con una industria relativamente desarrollada, con directores de indudable talento (Jean Renoir, Ren&eacute; Clair, Marcel Carn&eacute;, Julien Duvivier), estaban en otros asuntos, aunque siempre con historias muy sensibles y cercanas al mundo de los perdedores. Pueden citarse, como una excepci&oacute;n, los films de Renoir,<em> La vida es nuestra </em>(1936) y<em> El crimen de Monsieur Lange</em> (1936). Los cines alem&aacute;n y austr&iacute;aco estaban ya en franca desbandada. Solo quiz&aacute;s un film - <em>Rayo de sol</em> (1933) &ndash; de un <em>rara avis</em> de nacionalidad h&uacute;ngara, como Paul Fejos, puede encuadrarse en este tipo de cine.
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            </figure><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol, crisis pol&iacute;tica y econ&oacute;mica se dan de la mano. Los historiadores econ&oacute;micos a&uacute;n discuten sobre las implicaciones que tuvieron en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola la implantaci&oacute;n de la tarifa Hawley Smoot en Estados Unidos (1930) y la devaluaci&oacute;n de la libra esterlina en 1931, as&iacute; como las respuestas proteccionistas que se produjeron en gran parte de las econom&iacute;as desarrolladas, que a fin de cuentas eran los principales mercados de nuestros productos agr&iacute;colas. Sin embargo, una industria cinematogr&aacute;fica incipiente, m&aacute;s preocupada por las adaptaciones de sainetes y zarzuelas, con Florian Rey, Benito Perojo y la productora (Film&oacute;fono) de Luis Bu&ntilde;uel como m&aacute;ximos estandartes, poco pudo aportar a esta situaci&oacute;n, salvo la excepci&oacute;n de <em>Las Hurdes, tierra sin pan</em> (Luis Bu&ntilde;uel, 1933), que m&aacute;s que un film sobre la crisis es una reflexi&oacute;n sobre la pobreza secular de una comarca olvidada de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de este periodo cl&aacute;sico, han sido muchas las pel&iacute;culas cuya historia se desarrollaba en el marco de la Gran Depresi&oacute;n. En esta categor&iacute;a pueden encuadrarse algunos films emblem&aacute;ticos como <em>Bonnie &amp; Clyde</em> (Arthur Penn, 1967<em>), La rosa p&uacute;rpura del Cairo (Woody Allen, 1985) y O Brother ! </em>(Joel Coen, 2000). La mayor&iacute;a de estas cintas, independientemente de otros valores cinematogr&aacute;ficos, carecen de la contundencia de los cl&aacute;sicos. Se ven lastradas por el uso del color (ocres, marrones, etc.) y de una est&eacute;tica retro y aterciopelada que act&uacute;an como filtros amortiguadores de la crudeza de sus historias. Se salvan de esta consideraci&oacute;n cintas como <em>Danzad, danzad, malditos</em> (Sydney Pollack, 1969) y <em>Luna de papel</em> (Peter Bogdanovich, 1973).  No por casualidad rodadas en blanco y negro.  Quiz&aacute;s tambi&eacute;n, y perd&oacute;nenme una arbitrariedad tan personal, la caliente presencia de Jack Nicholson y Jessica Lange, m&aacute;s el excelente guion de David Mamet, que justifican - por una vez- el <em>remake</em> de <em>El cartero siempre llama dos veces</em> (Bob Rafelson, 1981).
    </p><h3 class="article-text">La crisis del petr&oacute;leo</h3><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos de urgencia de los medios de comunicaci&oacute;n sobre la depresi&oacute;n actual suelen olvidarse de la crisis econ&oacute;mica originada por las subidas de los precios del petr&oacute;leo de 1973 y 1979. Tuvieron, sin embargo, un profundo impacto. Pusieron en tela de juicio 40 a&ntilde;os de pol&iacute;tica keynesiana y alumbraron una nueva era neoliberal con Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Desde la perspectiva cinematogr&aacute;fica, quiz&aacute;s la pel&iacute;cula m&aacute;s emblem&aacute;tica de aquella &eacute;poca fuera <em>Wall Street </em>(Oliver Stone, 1987) y, en menor medida, el gatillazo art&iacute;stico (y de taquilla) de<em> La hoguera de las vanidades</em> (1990), del generalmente brillante Brian de Palma. Nos olvidamos de que el impacto de aquella crisis fue largo, con tasas de paro muy elevadas durante muchos a&ntilde;os. Por eso podr&iacute;amos encuadrar en este contexto dos films algo tard&iacute;os, pero que ya dejaban entrever una visi&oacute;n m&aacute;s amarga y pesimista de la realidad econ&oacute;mica: <em>The Full Monty</em> (Peter Cattaneo, 1997) y <em>Los lunes al sol</em> (Fernando Le&oacute;n de Aranoa, 2002).
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            </figure><h3 class="article-text">Cine contempor&aacute;neo y el crack de 2008</h3><p class="article-text">
        <em>crack</em>La crisis financiera e inmobiliaria de 2008 ha sido el origen de una pl&eacute;yade de pel&iacute;culas. <em>Margin Call</em> (J.C. Chandor, 2011), titulada en Espa&ntilde;a como <em>El precio de la codicia</em>, con un elenco estelar de actores - Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Demi Moore-, una trama sobre las horas previas a la ca&iacute;da de un banco de inversi&oacute;n que podr&iacute;a ser Lehman Brothers, y un final desolador. J.C. Chandor ten&iacute;a informaci&oacute;n de primera mano. Su padre fue directivo de Merrill Lynch durante m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. <em>El lobo de Wall Street</em> (Martin Scorsese, 2013), que empieza como una comedia delirante - largo <em>cameo</em> de Matthew McConaughey incluido- y acaba como un drama con todas las de la ley: Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio) impartiendo con evidente desgana conferencias que nadie entiende y el detective del FBI, en el vag&oacute;n del metro, pregunt&aacute;ndose si realmente no hubiera sido mejor aceptar el soborno que le propuso el personaje interpretado por DiCaprio. <em>Money Monster</em> (Jodie Foster, 2016), un original punto de partida que se va desinflando poco a poco. Una frustrante segunda parte de <em>Wall Street 2, el dinero nunca duerme</em> (Oliver Stone, 2010), donde Gordon Gekko (Michael Douglas) sigue sin embargo dejando r&eacute;plicas memorables: &ldquo;Alguien me record&oacute; la otra noche que una vez dije que la codicia es buena. Ahora parece que es legal.&rdquo;  Son solo unos ejemplos. Hay much&iacute;simos m&aacute;s: <em>Arr&aacute;strame al infierno (</em>Sam Reimi, 2009), <em>The company men (</em>John Wells, 2010), <em>Malas noticias</em> (<em>Too big to fail</em> de Curt&iacute;s Hanson, 2011), <em>La gran apuesta</em> (Adam McKay, 2015), <em>El fraude </em>(Nicholas Jarecki, 2012), <em>El capital</em> (Costa Gravas, 2012), <em>La gran apuesta (Adam</em> <em>Mckay, 2015).</em>
    </p><p class="article-text">
        En otro registro muy distinto y con propuestas m&aacute;s arriesgadas &ndash; un mensaje desolador en un envoltorio formal convencional-  nos topamos con <em>Up in The Air</em> (Jason Reitman), <em>Blue Jasmine</em> (Woody Allen) y <em>Ma&#769;</em><em>talos suavemente</em> (Andrew Dominik, 2012). La mirada asombrada - en la &uacute;ltima secuencia de <em>Up in the air</em>- de Ryan Bingham (George Clooney) pregunt&aacute;ndose <em>&iquest;todo este esfuerzo para esto?, </em>Jasmine (Cate Blanchett) en el film de Allen &ndash; tambi&eacute;n en la &uacute;ltima secuencia-  enfrent&aacute;ndose al abismo de un destino en soledad o el mensaje final de la pel&iacute;cula de Dominik, <em>Am&eacute;rica no es un pa&iacute;s, es un jodido negocio y cualquier medio vale para sobrevivir,</em> son discursos todos ellos nada complacientes. En este bloque de pel&iacute;culas podemos incluir <em>Comancher&iacute;a</em> (David Mackenzie, 2016), un duelo en pleno siglo XXI entre un <em>ranger</em> y un ladr&oacute;n de bancos, donde queda claro que &eacute;stos son los aut&eacute;nticos ladrones. El western puesto al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de estas pel&iacute;culas siguen un patr&oacute;n com&uacute;n, pero muy diferente de las cintas de la Gran Depresi&oacute;n. Argumentalmente se centran en las causas de la crisis. Sus personajes son banqueros o financieros. Rara vez perdedores, y si lo fueran, provendr&iacute;an de este mismo mundo. En su trama no hay razones para la esperanza. Los poderosos saldr&aacute;n indemnes de la gran estafa. Volver&aacute;n inexorablemente a producirse crisis semejantes y volver&aacute; a haber personas que se enriquecer&aacute;n gracias a la codicia humana. No hay motivos para la ingenuidad. Todo es manipulaci&oacute;n, todo est&aacute; ama&ntilde;ado y nadie es responsable. Formalmente pertenece a lo que el cr&iacute;tico Carlos J. Heredero, director de la revista de cine<em> Caim&aacute;n</em>, denomina cine postmoderno. Caos y desorden narrativo. M&uacute;ltiples puntos de vista. Montaje fren&eacute;tico. C&aacute;mara omnipresente. Mezcla de g&eacute;neros y fr&aacute;gil frontera entre ficci&oacute;n y realidad (<em>Capitalismo:</em> <em>Una historia de amor</em>, Michael Moore, 2009). El mundo interior (oficinas de bancos, salas de reuniones&hellip;) sustituye al mundo exterior (carreteras, campos&hellip;). Finales abiertos. No hay un <em>The End</em>. El espectador ya no dispone de todas las claves.
    </p><p class="article-text">
        <em>El gran Gatsby</em> (Baz Luhrmann, 2013) pod&iacute;a haber ejercido de eslab&oacute;n perdido entre ambas &eacute;pocas, pero por desgracia se queda solo en una oportunidad perdida, haciendo gala de los peores manierismos de este cine postmoderno. Este papel de enganche con el cine cl&aacute;sico lo recoge el cine europeo m&aacute;s comprometido de Aki Kaurism&auml;ki (<em>Le Havre</em>, <em>El otro lado de la esperanza</em>), los hermanos Dardenne o Ken Loach.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el cine espa&ntilde;ol -con una industria todav&iacute;a raqu&iacute;tica- ha mostrado buenas intenciones y desigual resultado de taquilla y cr&iacute;tica. <em>Cinco metros cuadrados</em> (Max Lemcke, 2011), <em>Terrados </em>(Demian Sabini, 2011), <em>Techo y comida</em> (Juan Miguel Castillo, 2015), <em>El desconocido</em> (Dani De la Torre, 2015), <em>Cerca de casa</em> (Eduard Cortes, 2016) y <em>Selfie </em>(V&iacute;ctor Garc&iacute;a Le&oacute;n, 2017), son algunos ejemplos. Un cine que no quiere estar de espaldas a la realidad pero que carece de una industria que le apoye. Por desgracia, ninguna de estas pel&iacute;culas pasar&aacute; a la historia del cine espa&ntilde;ol. Echamos de menos el humor negro y transgresor de Marco Ferreri (<em>El pisito</em>, 1959).
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, en pleno apogeo de los g&eacute;neros cinematogr&aacute;ficos, el cine de terror actu&oacute; como v&aacute;lvula de escape de los espectadores. En los setenta y ochenta lo fue el cine de cat&aacute;strofes. <em>El coloso en llamas</em> (John Guillermin, 1974) es quiz&aacute;s el film m&aacute;s emblem&aacute;tico. Hoy este papel lo ha tomado el cine de superh&eacute;roes. Parece que necesitamos a Superman, Batman, Spiderman o incluso un dios n&oacute;rdico de la antig&uuml;edad (Thor) para que vengan a salvarnos. Ya no tenemos fe en la capacidad humana para buscar soluciones. Los artistas, despu&eacute;s de lo vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han adoptado una mirada esc&eacute;ptica y pesimista. Fundido en negro, negr&iacute;simo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/crisis-economicas-cine-mirada-oscura_1_3143229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2017 16:56:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las crisis económicas en el cine. Una mirada cada vez más oscura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa se debate entre ser o no ser]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-debate_132_3248328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa26890d-df96-4a29-8724-9642bd86b084_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Disfrutar de una identidad común es una condición necesaria, pero no suficiente para construir Europa. Una identidad cultural común que no fuera capaz de traducir sus valores en resultados políticos no nos llevaría a ningún lugar.</p></div><p class="article-text">
        He le&iacute;do con atenci&oacute;n, y algo de desolaci&oacute;n, el denominado&nbsp;<a href="https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/libro_blanco_sobre_el_futuro_de_europa_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libro Blanco sobre el futuro de Europa</a> presentado por Jean-Claude Juncker en su calidad de presidente de la Comisi&oacute;n Europea. El documento Juncker presenta -despu&eacute;s de un pre&aacute;mbulo con pretensiones de diagn&oacute;stico en formato Reader Digest- cinco posibles escenarios para el futuro de la Uni&oacute;n Europea. Un primer escenario plantea seguir como hasta ahora. El segundo sugiere concentrarse solo en el mercado interior. El tercero, que parece que es la opci&oacute;n preferida por sus impulsores ideol&oacute;gicos, propone construir una Europa a dos velocidades. El cuarto formula hacer menos, pero m&aacute;s eficazmente. Finalmente, un &uacute;ltimo escenario, improbable en las circunstancias actuales, supondr&iacute;a el salto federalista para formar los Estados Unidos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        La Europa a varias velocidades no es nada nuevo. De hecho, la Uni&oacute;n Europea lleva funcionando as&iacute; muchos a&ntilde;os. En el euro solo participan 19 de los 27 estados miembros. En el espacio Schengen participan 22 pa&iacute;ses de la UE, m&aacute;s otros cuatro que no forman parte de la Uni&oacute;n. Incluso el tratado prev&eacute; un procedimiento de mayor&iacute;as reforzadas que de alguna manera consagra esta Europa de geometr&iacute;a variable. Es tan proceloso este procedimiento que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el Consejo Europeo ha optado por firmar acuerdos o tratados intergubernamentales con el objeto de ser incorporados con posterioridad al acervo europeo. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), un instrumento para gestionar las crisis financieras de la zona euro, o el Tratado de Estabilidad, Coordinaci&oacute;n y Gobernanza en la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria (Pacto Fiscal) son buenos ejemplos de ello.
    </p><p class="article-text">
        Es, no cabe duda, un escenario realista, pero poco ilusionante y, para el ciudadano, un aut&eacute;ntico galimat&iacute;as de acuerdos, siglas y organizaciones que les aleja cada vez m&aacute;s del proyecto europeo. Al querer superar la divisi&oacute;n norte-sur, ya se preocuparon los mu&ntilde;idores del proyecto que Mariano Rajoy y Paolo Gentilone (primer ministro italiano) salieran en la foto de la cumbre de Versalles, corremos el riesgo de crear una nueva fractura este-oeste, si los pa&iacute;ses del centro y del este se quedan al margen de las nuevas iniciativas europeas.
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, la Europa a dos velocidades debilita econ&oacute;mica y pol&iacute;ticamente el proyecto com&uacute;n.&nbsp; Incluso podemos a&ntilde;adir que, como le gusta recordar a Joschka Fischer, ex ministro alem&aacute;n de Asuntos Exteriores, es absurdo pensar que las Naciones-Estado de la vieja Europa puedan afrontar los problemas pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y tecnol&oacute;gicos globales del siglo XXI. Cuando los economistas argumentamos que los pa&iacute;ses de la UE no tienen margen de maniobra para controlar su propia econom&iacute;a, ni escala para impulsar grandes proyectos industriales o tecnol&oacute;gicos, debemos se&ntilde;alar que Europa es precisamente la palanca que puede actuar como soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le falta al documento de Juncker es precisamente la ambici&oacute;n de integrar lo cultural, lo pol&iacute;tico y lo econ&oacute;mico en el proyecto europeo. Los que nos educamos entre el catecismo y el materialismo hist&oacute;rico necesitamos certezas. Marx nos ayudaba cuando dec&iacute;a, en el c&eacute;lebre pr&oacute;logo de<em> Contribuci&oacute;n a la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica</em>, que la estructura econ&oacute;mica es la base real sobre la que se levanta la superestructura jur&iacute;dica y pol&iacute;tica, a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. En otras palabras, los mitos, valores y creencias, y las normas jur&iacute;dico-pol&iacute;ticas que de ellas emanan, est&aacute;n determinadas por las relaciones de producci&oacute;n y sirven para legitimar el sistema. Con el tiempo hemos aprendido que las cosas son algo m&aacute;s complicadas.
    </p><p class="article-text">
        La historiograf&iacute;a moderna defiende que los valores condicionan las instituciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas y &eacute;stas afectan a la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a. Nos da fe de ello, el ensayo precursor de Max Weber, <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo</em>, las aportaciones de Daron Acemoglu sobre el papel de las instituciones en el desarrollo econ&oacute;mico o las de David Hackett Fischer que ha documentado c&oacute;mo las diferencias de valores de las distintas oleadas de emigrantes a los Estados Unidos entre los siglos XVII y XVIII generaron diferentes tipos de instituciones all&aacute; donde se establecieron.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a la cuesti&oacute;n de si existe una identidad cultural europea y c&oacute;mo puede afectar &eacute;sta a la construcci&oacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        El historiador Fernand Braudel dec&iacute;a que Europa se defini&oacute; entre los siglos V a XIII. Una historia con siglos de pactos y alianzas entre monarqu&iacute;as. Una historia com&uacute;n - religiosa, literaria, art&iacute;stica, pol&iacute;tica -muchas veces tr&aacute;gica, plagada de guerras, acuerdos ef&iacute;meros y revoluciones, que ha ido forjando la identidad europea. Hay quienes niegan la mayor. Son aquellos mismos que quieren destruir el proyecto europeo. Lo tiene claro, por ejemplo, el l&iacute;der ultranacionalista h&uacute;ngaro, Viktor Orban, cuando declara que &ldquo;no es f&aacute;cil ser un buen europeo cuando eres al mismo tiempo centroeuropeo. Porque la Europa central tiene una historia diferente, diferentes tradiciones y diferentes valores tradicionales.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        No es para nada verdad. Basta leer el libro de Claudio Magris, <em>El Danubio</em>, para confirmar que tenemos una historia y fronteras comunes. La Mitteleuropa es el coraz&oacute;n de Europa. Estos pa&iacute;ses han actuado siempre como frontera geogr&aacute;fica (y mental, en el sentido que lo utiliza Tony Judt) frente al enemigo exterior. Y culturalmente, &iquest;qui&eacute;n puede negar la identidad europea de un escritor jud&iacute;o, Kafka, nacido en Praga que escrib&iacute;a en alem&aacute;n? &iquest;O del reciente Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de las Letras, el poeta polaco Adam Zagajewski? &iquest;O del Premio Nobel de Literatura, tambi&eacute;n polaco, Czeslaw Milosz? &iquest;O de la poetisa polaca Wislawa Szymborska y la escritora rumano-alemana Herta M&uuml;ller, ambas tambi&eacute;n Premios Nobel? &iquest;O del m&uacute;sico h&uacute;ngaro Bela Bartov? &iquest;O de cineastas como Andrzej Wajda, Mikl&oacute;s Jancs&oacute;, Roman Polanski, Andrzej &#379;u&#322;awski o B&eacute;la Tarr? Y as&iacute; podr&iacute;amos seguir hasta la extenuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Revise la obra y biograf&iacute;a de todos ellos. Son parte de la historia de Europa. Solo alguien con una herida muy profunda podr&iacute;a haber escrito estos versos:
    </p><p class="article-text">
        'Despu&eacute;s de cada guerra
    </p><p class="article-text">
        alguien tiene que limpiar.
    </p><p class="article-text">
        No se van a ordenar solas las cosas,
    </p><p class="article-text">
        digo yo.
    </p><p class="article-text">
        Alguien debe echar los escombros
    </p><p class="article-text">
        a la cuneta
    </p><p class="article-text">
        para que puedan pasar
    </p><p class="article-text">
        los carros llenos de cad&aacute;veres'
    </p><p class="article-text">
        (<strong>Wislawa Szymborska,</strong> <em>Fin y principio</em>)
    </p><p class="article-text">
        No puedo m&aacute;s que sentirme muy pr&oacute;ximo a alguien que empieza su novela as&iacute;: &ldquo;Estoy citada. El jueves a las diez en punto. &hellip;Hoy llevo en el bolso una toalla peque&ntilde;a, un cepillo de dientes y dent&iacute;frico. Y ning&uacute;n pa&ntilde;uelo, porque llorar no quiero. &hellip;. Paul no intuy&oacute; cuanto miedo tengo de que Albu pueda llevarme a la celda que hay debajo de su despacho. &hellip; Al saludarme, Albu me besar&aacute; la mano dejando en ella saliva, como siempre.&rdquo; (Herta M&uuml;ller, <em>Hoy hubiera preferido no encontrarme a m&iacute; misma).</em>
    </p><p class="article-text">
        Europa tiene una identidad marcada con claridad. El pre&aacute;mbulo del Tratado de Lisboa reconoce que el proceso de integraci&oacute;n se ha inspirado en la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa. M&aacute;s adelante afirma, en el art&iacute;culo 2, que la Uni&oacute;n se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minor&iacute;as. Y a&ntilde;ade que estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminaci&oacute;n, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Independientemente de los malabarismos hechos por sus redactores para evitar una referencia expl&iacute;cita al cristianismo o a la ilustraci&oacute;n, y de que muchos de estos valores no son exclusivamente europeos, estas declaraciones inciden en la idea de la diversidad y respeto al que no es, no habla o no piensa como nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Europa arrastra una herencia jur&iacute;dica y pol&iacute;tica com&uacute;n: la Escuela de Salamanca, Maquiavelo, Tom&aacute;s Moro, Descartes, Hobbes, Locke, Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Hegel, Marx, Gramsci, hasta Altiero Spinelli a quien se cita en el mismo Libro Blanco de Juncker o los padres de la moderna construcci&oacute;n europea, forman parte de un mismo legado. Un hilo argumental largo y complejo pero cuya trazabilidad es posible rastrear.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe una tradici&oacute;n cultural com&uacute;n. F&aacute;cil de reconocer en la pintura, m&uacute;sica o filosof&iacute;a. Tambi&eacute;n en la literatura, a pesar de la diversidad de lenguas. Esta diversidad es, lo hemos aprendido con el tiempo, una parte de nuestra riqueza. Incluso en el actual momento de uniformidad y de predominio de las nuevas tecnolog&iacute;as en el &aacute;mbito cultural (cine, m&uacute;sica, moda,), la cultura europea, integrada en el &aacute;mbito de la civilizaci&oacute;n occidental, tal como entiende Samuel P. Huntington el concepto de civilizaci&oacute;n, se diferencia de la cultura norteamericana en numerosos &aacute;mbitos. Pensemos en nuestra posici&oacute;n sobre la abolici&oacute;n de la pena de muerte o el derecho a la posesi&oacute;n de las armas de fuego. Basta comprobar tambi&eacute;n la diferente articulaci&oacute;n y modo de vida de las ciudades europeas y norteamericanas para a&ntilde;adir un elemento m&aacute;s de diferenciaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, flaco favor hacen a este concepto de identidad europea las declaraciones de responsables de alto nivel, como las del holand&eacute;s Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, o las del ministro alem&aacute;n de Finanzas, Wolfgang Sch&auml;uble, poniendo en duda la fiabilidad de sus socios del sur, siempre tan poco trabajadores y tan dados a gastarse el dinero en &ldquo; licor y mujeres&rdquo; o siendo capaces de considerar a Grecia, cuna de nuestra civilizaci&oacute;n, como una r&eacute;mora para la Uni&oacute;n Europea y algo de lo que mejor ser&iacute;a desprenderse
    </p><p class="article-text">
        Pero, en cualquier caso, todo esto es insuficiente. Disfrutar de una identidad com&uacute;n es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente para construir Europa. Una identidad cultural com&uacute;n que no fuera capaz de traducir sus valores en resultados pol&iacute;ticos no nos llevar&iacute;a a ning&uacute;n lugar. Hoy, sin embargo, tras mucho esfuerzo, disponemos de instituciones pol&iacute;ticas asentadas. Hemos logrado que lo que nos une sea m&aacute;s que el mercado interior o la moneda &uacute;nica. La herencia no es, pues, tan mala. Muchas veces se trata de peque&ntilde;as conquistas, pero muy simb&oacute;licas. Para una generaci&oacute;n ya algo mayor, cruzar las fronteras sin que nos pidan el pasaporte todav&iacute;a nos asombra. Otras conquistas responden a proyectos con m&aacute;s carga de profundidad, como no tener que hacer c&aacute;lculos con el tipo de cambio cuando pagamos en un restaurante de Par&iacute;s, Berl&iacute;n o Viena.
    </p><p class="article-text">
        El programa Erasmus ha hecho mucho m&aacute;s que las grandes pol&iacute;ticas y declaraciones por la cohesi&oacute;n y la integraci&oacute;n europea. Ha contribuido a que una generaci&oacute;n se sienta parte de Europa. Este sentido de pertenencia es la fuente que debe alimentar la defensa de las instituciones. Sirve, en definitiva, para legitimarlas. El A&ntilde;o Europeo del Patrimonio Cultural 2018 debiera ser una oportunidad para relanzar la idea de Europa desde esta perspectiva identitaria.
    </p><p class="article-text">
        El contexto de la firma del Tratado de Roma en 1957, que dio origen a la Comunidad Econ&oacute;mica Europea, m&aacute;s com&uacute;nmente conocida entonces como Mercado Com&uacute;n, era muy diferente del actual. El trauma de dos grandes guerras todav&iacute;a estaba muy presente. Hoy la situaci&oacute;n es distinta pero tambi&eacute;n muy compleja. Hemos sustituido las guerras mundiales por guerras econ&oacute;micas de las que Europa tiene dif&iacute;cil salir ganadora si no se presenta pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y culturalmente unida en la escena internacional.
    </p><p class="article-text">
        Es irremediable que algo se avance. En el caso del euro, la integraci&oacute;n fiscal y bancaria es necesaria para su buen funcionamiento. As&iacute; lo asume el reciente&nbsp;<a href="https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/reflection-paper-emu_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Documento de reflexi&oacute;n sobre la profundizaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria</a> presentado por la Comisi&oacute;n Europea. La pol&iacute;tica beligerante del presidente Trump en relaci&oacute;n a la OTAN y sus aliados europeos probablemente obligue a adoptar una pol&iacute;tica de defensa europea m&aacute;s agresiva. A pesar de la pol&eacute;mica actual sobre el tratado CETA, la pol&iacute;tica de apertura comercial es una fuente de creaci&oacute;n de riqueza y empleo. Hay quienes piensan incluso que el Brexit puede ser una buena oportunidad para mejorar la integraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Parafraseando a Carlos Marx me atrever&iacute;a a decir que la conciencia humana condiciona la conciencia social y &eacute;sta la estructura econ&oacute;mica. Esto significa que habr&aacute; que pensar en construir Europa desde abajo, lejos de la consideraci&oacute;n del proyecto europeo s&oacute;lo como una idea de las elites intelectuales y pol&iacute;ticas. El camino pasa por una mejor comunicaci&oacute;n del proyecto europeo y sus ventajas, m&aacute;s democracia y participaci&oacute;n y, en fin, menor desigualdad econ&oacute;mica y social. La victoria de Macron en Francia y la nueva posici&oacute;n de Alemania abre una perspectiva muy sugestiva. No cabe duda que se presentan a&ntilde;os apasionantes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Sans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-debate_132_3248328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Aug 2017 18:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa se debate entre ser o no ser]]></media:title>
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