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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Palazón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_palazon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Palazón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Yunwa": el hambre que señorea por Burkina Faso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/yunwa-hambre-senorea-burkina-faso_1_4244698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/865f2e95-67f9-4863-bd6b-9e495edbebd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hawe, de 31 años, acudió con su niña, que padece desnutrición, a un hospital gestionado por Médicos del Mundo en Burkina Faso. | Foto: José Palazón."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El concepto que tenemos del hambre y su sentir poco tienen que ver con la gravedad, consecuencias y extensión con las que se extiende por todo el Sahel y otras zonas extensas del planeta</p><p class="subtitle">La mortalidad que provoca Yunwa ha descendido del 17% al 3% de los ingresos hospitalarios en Burkina Faso, según Médicos del Mundo</p><p class="subtitle">Hawe, de 31 años, se apretaba el pecho con fuerza para sacar una gota de leche con la que alimentar a su hija que mantenía en brazos</p></div><p class="article-text">
        A pesar de la traducci&oacute;n literal: &ldquo;Yunwa&rdquo;, &ldquo;el hambre&rdquo;, tal y como la conocemos en Europa, el concepto que tenemos de ella, y su sentir, poco tienen que ver con la gravedad, consecuencias y extensi&oacute;n con las que Yunwa se&ntilde;orea por todo el Sahel y otras zonas extensas del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Mi primer contacto con &ldquo;Yunwa&rdquo; fue en un hospital en el norte de Burkina Faso. Nos present&oacute; una se&ntilde;ora de la etnia Peul de nombre Hawe, de 31 a&ntilde;os aunque que parec&iacute;a tener muchos m&aacute;s. Envuelta en una tela de mil colores, extremadamente delgada, elegante, y transmitiendo una dignidad infinita se apretaba el pecho con fuerza para sacar una gota de leche con la que alimentar a su hija que manten&iacute;a en brazos. Una gota de leche imposible.
    </p><p class="article-text">
        Hawe me miraba fijamente a los ojos con desesperaci&oacute;n y resignaci&oacute;n al mismo tiempo. Intentaba hacerme entender apretuj&aacute;ndose el pecho, lo que era evidente: &ldquo;Yunwa&rdquo; les hab&iacute;a pillado a ella y a su ni&ntilde;ita&hellip; All&iacute; estaban las dos, absolutamente fr&aacute;giles, absolutamente tristes, casi sin fuerzas para seguir buscando esa gota de leche. Sin esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente para ambas, la direcci&oacute;n del hospital nos inform&oacute; que desde que se abri&oacute; el centro especial de recuperaci&oacute;n que gestiona M&eacute;dicos del Mundo la mortalidad que provoca Yunwa ha descendido del 17% al 3% de los ingresos hospitalarios.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las muertes se producen entre las 24 a 48 horas siguientes al alta en el hospital y en casos pr&aacute;cticamente irreversibles donde a la desnutrici&oacute;n grave viene acompa&ntilde;ada de otras complicaciones: diarreas, malaria, VIH&hellip; tambi&eacute;n en estado avanzado.
    </p><p class="article-text">
        Hawe y su hija ya hab&iacute;an pasado esas horas cr&iacute;ticas y su estado segu&iacute;a una evoluci&oacute;n favorable, pero Hawe no dejaba de pensar en lo que le dijo el curandero de su aldea: &ldquo;Deber&iacute;a tomar unas infusiones de hierbas porque alguien le hab&iacute;a hecho mal de ojo a la ni&ntilde;a y por eso estaba malita&rdquo;. Pero la ni&ntilde;a no mejoraba con las hierbas y por eso estaba en el hospital.
    </p><p class="article-text">
        Es la &eacute;poca de lluvias y, en estos meses, Yunwa se crece y muestra toda su crueldad. Casi toda la poblaci&oacute;n del Sahel vive de la agricultura, y es el momento de cultivar la tierra. Por eso, muchos peque&ntilde;os en tratamiento se han ido. &iexcl;No est&aacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres se han marchado para garantizar la supervivencia del resto de la familia cuando llegue la estaci&oacute;n seca. Hay que obtener una cosecha m&aacute;s o menos suficiente de sorgo, mijo, ma&iacute;z o cacahuetes. Depender&aacute; de la climatolog&iacute;a, aunque generalmente nunca llega para comer todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; otra cosa pueden hacer? Aunque fuera una buena cosecha, &iquest;el sorgo, el mijo, el maiz o los cacahuetes podr&aacute;n cubrir todas las necesidades nutricionales de la familia durante doce meses?
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;que otra cosa pueden hacer?
    </p><p class="article-text">
        En octubre volver&aacute;n al hospital porque la cosecha no se ha recolectado todav&iacute;a y la despensa del a&ntilde;o pasado ya se acab&oacute; hace tiempo. Las madres casi no han comido para poder alimentar, un poco al menos, al resto de la familia. Y, si las madres, no pueden dar leche para los peque&ntilde;os, ya de por s&iacute; desnutridos... En octubre la situaci&oacute;n de los peque&ntilde;os ser&aacute; cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La desnutrici&oacute;n en el Sahel es un fen&oacute;meno multifactorial, como en todos los lugares donde se da. La situaci&oacute;n de pobreza extrema es la base de todo, la no existencia de nada que comer es una realidad cada d&iacute;a, una forma de vivir. En una regi&oacute;n donde el cambio clim&aacute;tico est&aacute; haciendo estragos, las cosechas son cada vez m&aacute;s escasas, la agricultura no es una prioridad para el gobierno, el sistema de salud es d&eacute;bil, las grandes corporaciones mineras de las potencias extranjeras expolian hasta el &uacute;ltimo gramo de oro y uranio, la especulaci&oacute;n de las grandes corporaciones que controlan los alimentos de primera necesidad no tiene l&iacute;mites&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede hacer ante esto una mujer Peul? &iquest;dos mujeres Peul? &iquest;todas las mujeres Peul? &iquest;todos los hombres, mujeres y ni&ntilde;os Peul?
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil contener la indignaci&oacute;n que uno siente al ver c&oacute;mo Yunwa se&ntilde;orea al pie de grandes minas de oro gestionadas por multinacionales de una determinada nacionalidad, que pertenecen a una corporaci&oacute;n de otra nacionalidad distinta, que tienen su sede en un tercer pa&iacute;s&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil contener la indignaci&oacute;n cuando buscamos la obra social que realizan dichas empresas y encontramos que fomentan la construcci&oacute;n de instalaciones deportivas en los pa&iacute;ses ricos del norte en los que est&aacute;n registradas.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; estaba Fatima, la abuela de Tamini, de 8 meses nada m&aacute;s. Y tambi&eacute;n hab&iacute;a dos enfermeras trabajando en una mesa. Fatima estaba de pi&eacute;, al lado de Tamini, y Tamini estaba totalmente envuelta en una de esas bonitas telas de colores porque acababa de morir, todav&iacute;a no hac&iacute;a una hora que hab&iacute;a ingresado en el hospital.
    </p><p class="article-text">
        La abuela miraba a las enfermeras sin decir nada, esperando que hicieran algo m&aacute;s de lo que hab&iacute;an hecho ya &iexcl;o que le dijeran que solo estaba durmiendo! Las enfermeras hac&iacute;an como si estuvieran concentradas en algo encima de la mesa: impotentes, tristes, tragando saliva, incapaces de dar una respuesta a la abuela &iexcl;Yunwa hab&iacute;a ganado otra vez!
    </p><p class="article-text">
        Tamini, envuelta en su tela, con toda su dignidad. &iexcl;Todas con toda su dignidad! Nadie dijo nada, no hac&iacute;a falta decir nada.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de media hora la abuela solo llegaba a balbucear en franc&eacute;s. &ldquo;Tres d&iacute;as nada m&aacute;s&hellip;&rdquo;. Tres d&iacute;as desde que Tamini se puso malita hasta que lleg&oacute; al hospital.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ten&iacute;a que pasar! Las estad&iacute;sticas lo dec&iacute;an. Tamini forma parte de ese tributo del 3% de ni&ntilde;os que mueren antes de 48 horas tras ser ingresados. Es el inevitable impuesto que hay que pagar a Yunwa, el coste del expolio, de la especulaci&oacute;n alimentaria, de la inacci&oacute;n de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Palazón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jan 2016 19:53:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Hambre,Desnutrición,Sanidad]]></media:keywords>
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