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    <title><![CDATA[elDiario.es - Robert McLiam Wilson]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Robert McLiam Wilson]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las groseras mentiras sobre Charlie Hebdo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/groseras-mentiras-charlie-hebdo_129_4250646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/413be53c-50f7-457d-ad62-68124321c538_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Francia conmemora el primer aniversario del atentado contra &quot;Charlie Hebdo&quot; con incógnitas "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor francófono Robert McLiam Wilson hace una retrospectiva condenando la cobertura inglesa sobre el atentado de</p><p class="subtitle">Charlie Hebdo</p><p class="subtitle">, hecha por ignorantes y para ignorantes</p></div><p class="article-text">
        Tanto si usted cree que <em>Charlie Hebdo</em> es un s&iacute;mbolo de la libertad de expresi&oacute;n como si es de los que piensan que se trata de un panfleto incendiario y escabroso, con la llegada del aniversario del atentado, un gigantesco tonel de informaciones acaba de derramarse sobre usted. Algunas son positivas y otras negativas, una impresionante proporci&oacute;n de todas ellas est&aacute; escrita por gente que no habla franc&eacute;s. El resultado, un ejercicio de adivinaci&oacute;n y augurios llevado a cabo por gente que leer&iacute;a hojas de t&eacute; antes que un ejemplar de <em>Charlie Hebdo</em>. &iquest;Hace falta que diga que roza lo est&uacute;pido?
    </p><p class="article-text">
        Como pueblo, tenemos un talento enorme para olvidar. El 11 de septiembre cambi&oacute; radicalmente nuestro mundo. No lo hemos olvidado pero tampoco lo recordamos. Nunca volvemos a esos sentimientos de desaliento animal que todos hemos sentido ante la presencia de la muerte. Sencillamente no es agradable obsesionarse. Eso es entera y gloriosamente humano pero puede hacernos olvidar en qu&eacute; se convirti&oacute; nuestro mundo y por qu&eacute;. Repetir de memoria los hechos no siempre alcanza para entender nuestra nueva pol&iacute;tica de emociones primarias. Tampoco el festival de muerte y violencia en que se ha convertido la realpolitik.
    </p><p class="article-text">
        El ataque contra <em>Charlie Hebdo</em> tambi&eacute;n lo cambi&oacute; todo. Una matanza precisa, un asalto sistem&aacute;tico y exitoso contra las partes m&aacute;s d&eacute;biles de nuestra sociedad (una de las cosas que m&aacute;s me gusta sobre nosotros es que todas nuestras mejores partes son d&eacute;biles). Fue desalentador y casi absurdo, como si al c&oacute;mico Ian Hislop se lo llevara un ataque de artiller&iacute;a o un helic&oacute;ptero de combate. El mundo pareci&oacute; tambalearse. El mundo ten&iacute;a raz&oacute;n en tambalearse. Cuando los desmoralizados por la pol&iacute;tica o por la religi&oacute;n deciden meterse con toda la artiller&iacute;a en el submundo para <em>frikis</em> de un semanario sat&iacute;rico de izquierda, es que han cambiado hasta las leyes de la f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as visit&eacute; las secretas y s&uacute;per seguras nuevas oficinas de Charlie. Soy de Irlanda del Norte y los controles de seguridad no son nuevos para m&iacute;, pero esto era otro nivel. Era la guarida del villano en una pel&iacute;cula de James Bond, herm&eacute;ticamente sellada y protegida por un mont&oacute;n de personas. Dentro, el escenario t&iacute;pico de una peque&ntilde;a redacci&oacute;n: no mucha gente, una cocina desordenada, un sentido de la moda discutible, y ese grupo de personas amables, humildes y divertidas que adoro. Cada vez que veo a los integrantes de Charlie en grupo siento una desconexi&oacute;n gigantesca. Veo a un conjunto de adorables <em>frikis</em> rodeados por los anillos conc&eacute;ntricos de una seguridad tit&aacute;nica. Gatitos en un b&uacute;nker, parecen. Estoy tentado de escribir que este es el mundo en que a ellos les toca vivir ahora. Pero eso no es lo importante. La clave es que este es el mundo en que usted vive ahora.
    </p><h3 class="article-text">Bienvenido</h3><p class="article-text">
        Mis dos mundos se chocaron. El angloparlante y el franc&oacute;fono. No escribo sobre <em>Charlie Hebdo</em> en Francia. All&iacute; tienen un mont&oacute;n de gente para eso. Pero s&iacute; har&iacute;a casi cualquier cosa que me pidan sobre el tema en la angloesfera. &iquest;Por qu&eacute;? Bueno, por dos razones. Porque ning&uacute;n otro miembro de Charlie tiene inter&eacute;s en hacerlo. Y porque, de verdad, es en el mundo angloparlante donde se escuchan todas las sandeces.
    </p><p class="article-text">
        A s&oacute;lo dos d&iacute;as de los asesinatos, la revista <em>The New Yorker</em> public&oacute; un art&iacute;culo &ndash;de una ignorancia que subleva&ndash; en el que se reprend&iacute;a a Charlie por lo que llamaban su evidente est&aacute;ndar nazi de racismo. Sali&oacute; en <em>The New Yorker</em> as&iacute; que debe de ser cierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue un libelo est&uacute;pido y asqueroso. Y de enorme influencia tambi&eacute;n, el libro fundacional del necio. Si Charlie Hebdo es racista, hay que decir que no le sale muy bien. F&iacute;jense si no en el apoyo constante y rutinario que hace Charlie a SOS Racisme, la principal ONG contra el racismo de Francia. O sepan que la ministra de Justicia, Christiane Taubira, &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo; de la infame vi&ntilde;eta del mono, se sinti&oacute; tan herida y ofendida que en el funeral de uno de los dibujantes asesinados pronunci&oacute; un emocionante y extraordinario discurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El arrogante libelo del <em>New Yorker</em> equivale a un franc&eacute;s que no sabe hablar ingl&eacute;s diciendo tranquilamente que el c&oacute;mico Chris Rock es un fascista inmoral. No hace falta mirar con demasiada atenci&oacute;n el trabajo de Rock para encontrar cosas que har&iacute;an enfurecer a una audiencia no angloparlante.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo preferido de Charlie siempre ha sido la derecha y la extrema derecha. De forma consistente y casi mon&oacute;tona es una publicaci&oacute;n contra el racismo (no hay demasiados chistes ah&iacute;). Pero as&iacute; es como tiene que ser. Todos los pa&iacute;ses son racistas en su propia y desagradable manera, pero Francia tiene un a&ntilde;adido que puede dejarte sin aliento.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os estaba con unos amigos en un caf&eacute; esperando que llegara al que faltaba para ir a ver un partido de f&uacute;tbol. Como llegaba tarde, me quej&eacute;. No quer&iacute;a perderme el saque. &ldquo;Calme-toi -me dijeron- on attend le fran&ccedil;ais&rdquo;. &iquest;El franc&eacute;s? Al principio pens&eacute; que me estaba perdiendo algo del argot pero no. Yo estaba con dos &aacute;rabes y un negro (todos nacidos en Francia) y est&aacute;bamos esperando a un blanco. Por eso lo del franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Haga el ejercicio de imaginar la misma frase en Estados Unidos o en el Reino Unido. Estamos esperando por el americano. Estamos esperando por el brit&aacute;nico. No es que no se pueda pensar o decir. Es que casi ni se puede conjugar. Ese es el universo en el que <em>Charlie Hebdo</em> publica. Uno en el que incluso la nacionalidad est&aacute; en disputa. En mi opini&oacute;n, una oposici&oacute;n educada contra eso no es suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Para los parisinos, 2015 fue un a&ntilde;o negro y de dolor. Apagada por la pena, la ciudad todav&iacute;a marcha a otra velocidad. El cielo se siente m&aacute;s bajo y hasta los j&oacute;venes parecen viejos y agotados. Par&iacute;s se me empez&oacute; a parecer a Belfast. Es terrible pero es apropiado: nuestra nueva realidad la define el sorprendente poder de la micro-minor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una parte de la poblaci&oacute;n del Reino Unido ya conoce esto, los que viven en Irlanda del Norte. Pasaron tres d&eacute;cadas formando parte de una mayor&iacute;a democr&aacute;tica y pac&iacute;fica que era absolutamente dominada por la arrogancia y el atavismo de unos pocos cientos de personas. Ellos saben que un pu&ntilde;ado de ciudadanos sin piedad pueden hacer que se detenga un pa&iacute;s. Crecieron sabi&eacute;ndolo, lo recibieron con la leche materna. Es un aprendizaje inc&oacute;modo que puede convertirnos en gente junto a la que es poco deseable estar. No van a encontrar un mont&oacute;n de radiante optimismo pol&iacute;tico en ese grupo. Cuando nos preguntan sobre lo que pas&oacute; all&iacute;, los m&aacute;s amables de entre nosotros no decimos la verdad. Yo s&eacute; que no lo hago.
    </p><p class="article-text">
        Temo los diagn&oacute;sticos confiados del mundo angloparlante. Pero tampoco es que importe mucho. Usted ya se form&oacute; su propia idea sobre <em>Charlie Hebdo</em>, &iquest;verdad? Eso quiere decir que tambi&eacute;n se form&oacute; su idea sobre m&iacute;. Me alegro por usted.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Moi, je ne suis pas Charlie. No lo necesito. Trabajo para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n por: Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Robert McLiam Wilson]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jan 2016 09:29:59 +0000]]></pubDate>
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