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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Montaña Lagos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando_montana_lagos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Montaña Lagos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Llamada a la izquierda: superen el paradigma del líder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llamada-izquierda-superen-paradigma-lider_129_3600561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2194282e-bca3-4e52-b3d0-0b3bc3f6bae0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llamada a la izquierda: superen el paradigma del líder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece que a la izquierda no le gustan, o no le funcionan los líderes. ¿Por qué?</p></div><p class="article-text">
        Al ej&eacute;rcito, a la monarqu&iacute;a, a las instituciones religiosas y a las conservadoras le gusta la idea del l&iacute;der: es un gu&iacute;a, un &aacute;pice del sistema vertical y jer&aacute;rquico, que influye, decreta y ejecuta sin consulta ni apelaci&oacute;n. Parece que a la izquierda no le gustan, o no le funcionan los l&iacute;deres. &iquest;Por qu&eacute;? Quiz&aacute; porque sabemos que ser humano significa ser falible, no berzotas, falible, que puedes fallar. Y queremos que nos coordinen seres humanos, no superman, ni el Papa; no pensamos que&nbsp;una vez que fallas un tanto pasas a ser descalificado para todas las otras labores que puedes desempe&ntilde;ar sin defecto.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n porque estamos al corriente de c&oacute;mo pierde su propio norte el l&iacute;der cuando lleva un tiempo soportando esa carga inhumana (de mantenerse permanentemente coherente, duro, firme, responsable, ingenioso, cabal). Porque, lo quieran o no, subidos en el ring, recibiendo golpes a diario y alejados de las gradas, los l&iacute;deres acaban perdiendo o&iacute;do, incluso para los m&aacute;s pr&oacute;ximos, y no tardan en aparecer soberbios o taimados. Porque no creemos posible que un solo l&iacute;der concentre en su persona el conocimiento y la visi&oacute;n pr&aacute;ctica necesaria para atender a todos los problemas de un estado, responder a todas las preguntas y tener siempre la &uacute;ltima palabra. Porque sabemos que la cabeza de un l&iacute;der es muy&nbsp; f&aacute;cil de golpear con una sola piedra; por muy espigado o encumbrado que est&eacute;, su equilibrio, como el de un m&aacute;stil, resulta inestable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, porque nos asquea ver c&oacute;mo por el trono los l&iacute;deres pueden sacudirse entre s&iacute; mientras se esfuman las fuerzas,&nbsp;&nbsp;los objetivos y los planes de actuaci&oacute;n.&nbsp;La izquierda de media Europa (&iquest;mundo?) se haya confusa, desnortada, dividida. Ese bajo estado emocional hace que la psique pol&iacute;tica viaje a las praderas del pasado reptiliano y se enzarce en guerras intestinas, como ya en su d&iacute;a lo hac&iacute;an reyes y papas. La inercia medi&aacute;tica obliga a los correligionarios a medir el &eacute;xito y el fracaso de las ideas en funci&oacute;n del &eacute;xito o el fracaso de sus l&iacute;deres, lo cual es una magn&iacute;fica irreflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; un defecto de f&aacute;brica que organizaciones que se dicen iluminadas por la raz&oacute;n y el conocimiento, que creen en el progreso y en las bondades de la ciencia, se limiten a imitar las organizaciones tradicionales basadas en la jerarqu&iacute;a y el relumbr&oacute;n del l&iacute;der? En su ingenuidad, o para diluir lo que parece una imitaci&oacute;n de bajo voltaje, hacen llamar a su l&iacute;der&nbsp;<em>Secretario General</em>, ignorando el origen hist&oacute;rico del t&eacute;rmino y asumiendo inconscientemente su proyecci&oacute;n sociol&oacute;gica: la de uno al servicio de un superior que sue&ntilde;a que ordena y manda como un general. La idea del l&iacute;der ganador, aglutinante e infalible, es una perversi&oacute;n conceptual que trastorna el desarrollo de las organizaciones colaborativas.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Oh, oh, es que solo nos conmueve el sue&ntilde;o del l&iacute;der, ese seductor que se&ntilde;ala un ambiguo punto en el futuro con jeta de motivado!&nbsp;Este tipo de p&uacute;blico no dura mucho en el empe&ntilde;o, tan pronto le se&ntilde;alan otra luna se desplaza. La respuesta no est&aacute; en acertar con un perfil conciliador o abracadabrante: la pol&iacute;tica participativa no encaja con la miseria intelectual del l&iacute;der unipersonal. Creemos l&iacute;cito que se consensuen ahora las reglas del juego que se debieron construir&nbsp; antes de someterse a la maquinaria de la guerra electoral. Pero entendemos que ese paso atr&aacute;s solo puede convertirse en uno hacia adelante si afrontan el desaf&iacute;o hist&oacute;rico de superar el paradigma del l&iacute;der. Porque la realidad es cada hora m&aacute;s compleja, biun&iacute;voca y exigente, sabemos que no nos sobra nadie, ni para profundizar en el an&aacute;lisis ni para generar nuevas propuestas.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos que se autodenominan en plural podr&iacute;an dar el l&oacute;gico paso pendiente en su evoluci&oacute;n natural y asumir que el modelo de organizaci&oacute;n horizontal debe promoverse desde &nbsp;la c&uacute;pula. S&oacute;lo desde un liderazgo-en-equipo que funcione y d&eacute; ejemplo de funcionalidad puede predicarse una organizaci&oacute;n capaz de funcionar como una&nbsp;comunidad de investigaci&oacute;n. Fue la izquierda la que adopt&oacute; el Equipo, la que sent&oacute; el principio de que la verdad nace de un conjunto de cabezas pensantes.&nbsp;No cambien ese preciado logro por la bagatela del l&iacute;der medi&aacute;tico. Se hizo lo m&aacute;s dif&iacute;cil, generar&nbsp;una cultura de trabajo en equipo, ahora avancen: supriman la Secretar&iacute;a General, eleven su filosof&iacute;a organizacional e integren en un Equipo Coordinador a sus aspirantes. Si el salto es cualitativo debe probar que&nbsp;somos&nbsp;es nuestro pronombre.&nbsp;Si tiene cada uno que bajar un escal&oacute;n para estar en la misma onda, no pierdan m&aacute;s el tiempo, se consigue m&aacute;s unidos por unos m&iacute;nimos que divididos e inertes por aspirar a unos m&aacute;ximos. Mientras discuten sobre el nombre de la vaca nos la roban.
    </p><p class="article-text">
        El equipo es el &uacute;nico formato que sostiene un inter&eacute;s genuino por saber qu&eacute; es lo que piensan los dem&aacute;s, lo que le capacita para asumir sin cinismos la pluralidad y las diferencias en las sensibilidades. Es el equipo quien afronta con &eacute;xito los desaf&iacute;os de la creatividad necesaria, el capacitado para elaborar proyectos complejos y contrastados. La acci&oacute;n consensuada y coordinada de las mujeres y los hombres que comparten un mapa b&aacute;sico con destinos comunes despierta a los hipnotizados y contagia est&iacute;mulos. No queremos pararnos a escuchar al l&iacute;der, nos gusta tan poco como contemplar su colapso ante el solo de&nbsp;<em>Trumpeta.</em> Deseamos la acci&oacute;n coordinada de un equipo din&aacute;mico, fertilizador, que crece y mantiene la uni&oacute;n en la diferencia, que desconcierta al <em>establishment</em> y muestra a la juventud que un conjunto de personalidades muy diversas y dialogantes defiende con pasi&oacute;n unos derechos imprescindibles que se est&aacute;n ultrajando en nombre de la Ley.
    </p><p class="article-text">
        El equipo trasciende la idea de <em>revoluci&oacute;n.</em> La necesaria <em>evoluci&oacute;n</em> del equipo es intr&iacute;nsecamente sostenible y tampoco precisa del l&iacute;der: exige novedades, prueba y error, divergencias y convergencias, es&nbsp; un modelo de aprendizaje que asume la inapelable influencia del entorno y atiende las demandas del contexto desde toda la comunidad y para toda la comunidad. Expongan, argumenten, rebatan, alcancen acuerdos, suden, ense&ntilde;en a hacer equipo, den lo mejor de su pensamiento, y luego, salten, hagan sitio, demuestren que no son personas insustituibles, que hay muchos miembros dispuestos a hacer avanzar y poner en pr&aacute;ctica las ideas del equipo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Montaña Lagos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llamada-izquierda-superen-paradigma-lider_129_3600561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Feb 2017 19:58:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llamada a la izquierda: superen el paradigma del líder]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Tercer acto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tercer-acto_129_4089905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ya lo entend&iacute;, est&aacute; clar&iacute;simo. C&oacute;mo, yo, jugador asiduo de ajedrez, no lo vi venir. Esto no era una partida de mus guarrete entre dos mindundis de barrio, se trataba del primer acto de una escenificaci&oacute;n de profesionales, sensatos, conscientes de que la negociaci&oacute;n debe ser tambi&eacute;n una forma de pedagog&iacute;a social. Pedro ten&iacute;a que acallar a las fieras, dar un paso, mostrar la iniciativa, gui&ntilde;ar al Ibex, ganar el centro. Pablo ten&iacute;a que ser coherente con su programa, corresponder con la confianza de los nacionalistas, mantener su acuerdo por la transparencia y la ayuda a los desahuciados por el austericidio, negarle su papel a la casta y darle en las narices al que se baja los pantalones y prefiere volver al pasado para mantener el poder. &iexcl;Qu&eacute; bien han representado esos papeles! &iexcl;Qu&eacute; genuinos y dignos! &iexcl;Qu&eacute; cre&iacute;bles en su falsa modestia y en su sobreactuada soberbia! &iexcl;Qu&eacute; veros&iacute;miles a pesar de cuan forzado entraba el guion en este punto de giro de nuestra historia democr&aacute;tica!
    </p><p class="article-text">
        Hay un &oacute;rdago y un no quiero. Golpean la mesa, tiran las cartas, salen del bar ce&ntilde;udos, cada uno en una direcci&oacute;n, uno con el amigo que est&aacute; dispuesto a pagar las copas, el otro seguido meditabundo por el colega de toda la vida, ve&aacute;moslo as&iacute;, por ahora (es un guion cl&aacute;sico). La parroquia se queda paralizada. El se&ntilde;orito aprovecha y monta el numerito confesando en una fingida charla informal que lo m&aacute;s probable es que haya elecciones el 26 de junio, as&iacute; desencadena la impotencia. La parroquia asiente. Al final va a ser cierto que&nbsp; la uni&oacute;n de la izquierda es una quimera, deciden marcharse a casa a ver el f&uacute;tbol&hellip; hasta junio.
    </p><p class="article-text">
        Segundo acto, transici&oacute;n. El Pedro va de ac&aacute; para all&aacute; con el coleguilla ese de &uacute;ltima hora pero no le dejan entrar en ning&uacute;n bar. El se&ntilde;orito le toma el pelo, los oligarcas se descojonan. El Pablo y los otros le invitan a voces: &iexcl;Entra a jugar otra, hombre! Pero ahora es &eacute;l el engre&iacute;do y ofuscado, reh&uacute;sa. El barrio observa desde las ventanas mudas&nbsp; c&oacute;mo cruza la calle una y otra vez, con su buena intenci&oacute;n a cuestas, el pobre; en c&oacute;mo pisa los charcos adivinan de nuevo el naufragio&nbsp; de sus esperanzas para un cambio de polaridad. Por la noche sue&ntilde;an: m&aacute;s all&aacute; del deseo fraterno de la uni&oacute;n de las izquierdas deber&iacute;a sobrenadar el deseo racional de unirse para dialogar en clave de izquierdas, y eso bastar&iacute;a. No vamos a lograr que Izquierda Unida una a las izquierdas que a&uacute;n hoy se tiran los trastos por la debacle del 36. Me temo que no podemos conseguir que los barones del PSOE desciendan del caballo al que tanto esfuerzo les ha costado subir y desde el que creen que tienen m&aacute;s conocimiento de la realidad del pueblo que cuando eran del pueblo. C&oacute;mo vamos a convencer a los jovenc&iacute;simos de Podemos de que su impulso, sin duda vigoroso, de que su aliento regenerador, e imprescindible, puede resultar insuficiente y a la larga infructuoso si no se mantiene coordinado. Sospechamos que no podr&aacute;n los independentistas reconsiderar si las supuestas ventajas de su presi&oacute;n decimon&oacute;nica no acabar&aacute;n por frustrar sus intereses y necesidades m&aacute;s justas e inmediatas, que no podr&aacute;n elevar la mirada y acertar con un ma&ntilde;ana postnacionalista, mierda barrida, en un marco m&aacute;s democr&aacute;tico, trasparente y confederado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la ma&ntilde;ana salen de casa con los pu&ntilde;os enterrados en los bolsillos, cariacontecidos, pesimistas, divididos. El se&ntilde;orito y sus amigotes se frotan las manos: esto est&aacute; chupao. En la prensa se lee: &ldquo;M&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a&rdquo;. El pobre Pedro comprueba que su lloramico puede no darle en segunda vuelta&nbsp; la ventaja deseable y se est&aacute; pensando en acudir a recoger migajas de la mesa del barbudo. Pablo se enfada con su colega de toda la vida: &ldquo;Ya no te paras a pensar, has cambiado, t&iacute;o&rdquo;. Una parte de la parroquia abandona el estadio antes de que termine el partido, algunos muerden el borde del pa&ntilde;uelo, con rabia y sospecha de dejav&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tercer acto. El barrio languidece, el sedimento de las mareas se disipa, hasta aqu&iacute; lleg&oacute; el impulso.&nbsp; Sorprendentemente y contra todo pron&oacute;stico, Pedro y Pablo se encuentran en un callej&oacute;n oscuro. Pedro lentamente abre el pa&ntilde;uelo en el que ha envuelto el bocadillo que le han dejado llevarse; Pablo va pateando latitas, mascullando entre dientes, sin querer, tropieza en la penumbra con su adversario y arroja al suelo su exigua ganancia. Luchan a brazo partido, se hacen sangre. El espectador ya empieza a estar harto, siente que nos ridiculizan a todos, que casi mejor que mueran los dos y, aunque haya que esperar otros ocho a&ntilde;os, que vengan los siguientes. Pero entonces sucede. Boca arriba y exhaustos,&nbsp; tumbados en el suelo les llega el olor delicioso de una sopa primordial: no es una panacea, no les contenta a todos, no tiene todo lo que tendr&iacute;a que tener, no est&aacute; completa. Los jugadores se miran y gui&ntilde;an un ojo. Entran en el tugurio que emana ese perfume salivador de la concordia, se sientan en una mesa y piden de beber. Preguntan si pueden a&ntilde;adir ingredientes a la marmita. Claro. Por ahora no contiene m&aacute;s que una piedra entre la nada de un jarro de agua fr&iacute;a, y pura. Empieza entonces un di&aacute;logo m&aacute;s sosegado, con una visi&oacute;n m&aacute;s elevada y con una proyecci&oacute;n a medio largo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablaban de s&iacute; mismos, de la diversidad, de sus propias escisiones mentales, cuando estas comedidas coincidencias empiezan a disiparles otras sombras y molestias. Casi sin esfuerzo, las reflexiones se han hecho m&aacute;s profundas y complejas.&nbsp; Con lo peque&ntilde;o y com&uacute;n se construye f&aacute;cilmente, con lo grandioso y grave es dif&iacute;cil recorrer grandes distancias sin tropezar. Ya no es sobre las esquirlas de las ideas sobre lo que conversan, se a&ntilde;aden sillas y se suman voces, e ingredientes, y empieza a sorprender a todos que brotan espont&aacute;neamente soluciones originales y sin&eacute;rgicas. Se corre la voz y en el barrio, sin amontonarse ni aglutinarse, ponen o&iacute;dos al proceso y huelen esa sopa, a la que a&uacute;n le falta esto y lo otro, pero que ya hierve sobre el fuego. No se diluye cuanto a&ntilde;aden, no desaparece, se mezcla, traba, crece y contribuye a un guiso que transforma la realidad hedionda y estancada en otra cosa, en algo diferente, un convenio que evoluciona pac&iacute;ficamente, que no es de ahora mismo ni tiene que ser para siempre. Se inicia el concierto. C&oacute;mo no: suena m&uacute;sica arm&oacute;nica y, afanosos, se reparten entre todos platos, cuchara y sopa. Fin sin cr&eacute;ditos ni siglas. C&oacute;mo no, asesores, los cuentos tambi&eacute;n tienen muchas formas de contarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Montaña Lagos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tercer-acto_129_4089905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2016 14:00:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tercer acto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cierta mujer connivente con los reyes machos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cierta-mujer-connivente-reyes-machos_129_4134424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta paradójico que cierta mujer refrende los cánones que la denigran, que la hacen causante de los males de la humanidad y la mantienen por los siglos de los siglos en un status imperfecto</p></div><p class="article-text">
        Cada 90 minutos, lo que tarda en ver una pel&iacute;cula, un hombre asesina a una mujer para salvar su honor. Recientemente numerosas j&oacute;venes indias del estado de Kerala denunciaron en facebook la discriminaci&oacute;n que proh&iacute;be la entrada al templo de las mujeres con la menstruaci&oacute;n. Una mujer se irrita porque su hija de seis a&ntilde;os considera que el traje de un tal rey Gaspar es incorrecto. Todos los maltratadores parten de la idea de que la mujer es inferior y es su posesi&oacute;n. Los analistas valoran hasta qu&eacute; punto merece la pena crear problemas donde no los hab&iacute;a: &ldquo;Es la (sagrada) tradici&oacute;n&rdquo;. '. Me pregunto si un cl&eacute;rigo soportar&iacute;a una sola semana sirviendo a una Diosa que le considerara un ser menor, deficiente y dependiente de su inapelable opini&oacute;n. &iquest;Aceptar&iacute;a el hombre la palabra de la sacerdotisa dict&aacute;ndole normas de conducta basadas en la obediencia y la humillaci&oacute;n? No es disculpable que el hombre no se alce para revertir el teomachismo que tan dif&iacute;cil le pone la vida a su compa&ntilde;era. Pero, &iquest;y esa mujer, que sufre las imposiciones, por activa y por pasiva, de un dios masculino, lejano y cruel, que justifica todas las afrentas y los insultos que puedan hacerle? &iquest;Por qu&eacute; no se rebela? El arque&oacute;logo franc&eacute;s Jaques Cauvin especula con que la religi&oacute;n naci&oacute; de la mano de una diosa femenina de la fertilidad hace 10 o 12.000 a&ntilde;os en Oriente Pr&oacute;ximo. Pero mientras la historia nos aclara sobre la desaparecida diosa Asherah-Astarte-Ishtar, lo sabido es que desde la que Jarpers denomin&oacute; Era Axial (750-350 a.n.e.) se inaugur&oacute; una religi&oacute;n dominada por los dioses macho desde la que los profetas y los sacerdotes macho ejercieron una muy eficaz reprogramaci&oacute;n de las cuestiones de g&eacute;nero. A la mujer no le cupo m&aacute;s remedio que&nbsp; adoptar una posici&oacute;n sumergida, secundaria, difusa; una adaptaci&oacute;n que, a base de mantener una connivencia con el sector opresor, le otorgaba m&iacute;nimas parcelas de poder que finalmente redundaron en una comprensi&oacute;n enfermiza y benevolente con la conducta, h&aacute;bitos y tradiciones establecidas por sus opresores.
    </p><p class="article-text">
        Esta cierta mujer lleva a su hija a la cabalgata de los reyes machos, monta el bel&eacute;n donde nace un ni&ntilde;o (macho), organiza la cena de nochebuena y prepara la comida de navidad: es la que empuja, disfruta y soporta f&iacute;sica y emocionalmente todos los sacrificios y las tensiones que estos y otros rituales religiosos le exigen. Es la que friega el templo, la que viste al santo, la que borda los estandartes, la que m&aacute;s acude a los oficios y la que ense&ntilde;a a rezar a los hijos y a los nietos. Veo l&oacute;gico que esta cierta mujer se aproveche de la ritualidad para el beneficio y goce de su perfil hedonista y amante de la belleza. Es all&iacute; donde la permiten manejar, humildemente, un diminuto reino dentro del omnipotente reino del dios masculino. Incluso anciana, lava las manteler&iacute;as del tabern&aacute;culo y le zurce los calzoncillos al cura, no tarda en hacerse la confidente de sus problemas y tesorera tambi&eacute;n de sus defectos humanos; metida en faena, puede asesorar de pecadillos; si es preciso, encubre al padre, luego se lo cobra, a su modo, le maneja. Como dicen Anderson y Zinsser (Historia de las Mujeres) convencidas a la fuerza de su condici&oacute;n de inferioridad, las mujeres &ldquo;Incapaces de ver m&aacute;s all&aacute; de las actitudes de su cultura, pusieron en pr&aacute;ctica las estrategias de quienes se hallaban en posiciones subordinadas: manipular, agradar, soportar, sobrevivir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Parece inapropiado que a d&iacute;a de hoy no se hayan pronunciado m&aacute;s claramente las mujeres en este asunto, que acepten ese papel mezquino y connivente con una actitud secular que mina su edificio de dignidad desde los propios or&iacute;genes. Les sobran motivos para no atreverse: la obligan a callar, a ocultarse, la mutilan sexualmente, la lapidan, la maltratan, la matan. No solo es que &ldquo;las religiones no han sabido aprovechar a las mujeres&rdquo;, como dijo Amelia Sanch&iacute;s durante un debate sobre 'Religiones y Feminismo'&nbsp;en la Universidad de C&oacute;rdoba, puede suceder tambi&eacute;n, como dice la monja brasile&ntilde;a Ivone Gebara, &ldquo;que las feministas no han trabajado suficientemente las cadenas religiosas de los medios populares, que son cadenas que consuelan y oprimen al mismo tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto no parece soliviantarlas que en la escuela ense&ntilde;en a sus hijas la trayectoria de sumisi&oacute;n ancestral de la mujer: la impureza nacida de su peri&oacute;dica suciedad, su conformismo, su sensibler&iacute;a; su sacrificada capacidad para cargar con la cruz, su necesaria identificaci&oacute;n con el sufriente para la entrega callada y silenciosa, su culpabilidad; razones todas ellas suficientes, como comprender&aacute;n, para subrayar su manifiesta debilidad, f&iacute;sica y mental. Bastar&iacute;a que la cierta mujer cuestionara este estatus y retirase su contribuci&oacute;n al aparato ritual para que encontrase de inmediato una mejor disposici&oacute;n negociadora de los machos. Mientras sea ella misma la que refrende los argumentos de sus detractores se ver&aacute; sometida a la costumbre heredada de despreciar sus propios talentos y prescindir de sus facultades. Mary Daly, en el prefacio de su libro La Iglesia y el segundo sexo fue un poco m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Una mujer que pide la paridad en la Iglesia podr&iacute;a ser comparada a un negro que pide la paridad en el Ku Klux Klan&rdquo;. No hay que ser muy avispado para entender que lo que aqu&iacute; se opina vale tambi&eacute;n para esas otras ciertas mujeres que sostienen el Islam, el Juda&iacute;smo o el Hinduismo: hagan sus c&aacute;lculos, un porcentaje muy alto de la humanidad sigue ligado a un sistema de creencias que axiom&aacute;ticamente predica mensajes esencialmente androc&eacute;ntricos sin ninguna raz&oacute;n objetiva que los justifique.
    </p><p class="article-text">
        Osad, mujeres, lanzaos, imitad el coraje de tantas, seguid adelante; detenerse es volver atr&aacute;s. Ayudadnos a los ciertos incompetentes hombres a subvertir el paradigma del teomachismo, deshaced esta trampa ancestral en la que los dioses macho os retienen. Que no os concedan ni capirotes, ni la entrada al templo con la regla, ni medallas de oro a la virginidad, ni la opci&oacute;n de orar en el muro de las lamentaciones. Ni el rosario, ni el AK-47 os librar&aacute;n de la discriminaci&oacute;n. No ced&aacute;is a las tristes prebendas de un papel sumergido, aunque os concediesen gratis el primer banco de la sinagoga. No se trata de rogarles para que os dejen entrar en la celda: cambiad el &aacute;ngulo de enfoque. Conquistad, recuperad lo que es vuestro: la plena dignidad, el (mismo) poder. Este deber&iacute;a ser por fin el Siglo de la Mujer Libre, de la ola femenina que nivele el oc&eacute;ano de la humanidad. Ser&iacute;a el acontecimiento m&aacute;s justo, transformador y deseable de cuantos suceden en este trecho de la crispada historia que nos toca vivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Montaña Lagos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cierta-mujer-connivente-reyes-machos_129_4134424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2016 19:59:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cierta mujer connivente con los reyes machos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué las mujeres no son el reflejo de dios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-reflejo-dios_129_4240081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué tendría la opinión femenina para la religión que a Orígenes, el filósofo de los albores del cristianismo, lo sacaban de sus casillas?</p></div><p class="article-text">
        Miguel de Unamuno se hac&iacute;a esta pregunta: &ldquo;&iquest;Dios es macho o hembra?&rdquo;. Hasta una ni&ntilde;a peque&ntilde;a puede responderla sin dudarlo un instante. As&iacute;, de un modo tan meridiano que parece invisible, el templo del machismo sienta sus bases en la roca madre de la religi&oacute;n. Perm&iacute;tanme que ilustremos muy someramente c&oacute;mo la primac&iacute;a testoster&oacute;nica qued&oacute; inscrita con letra clara y varonil en numerosas perlas de sus libros y actas sagradas. El propio Pit&aacute;goras, fundador de la religi&oacute;n pitag&oacute;rica en el siglo V a.n.e., dej&oacute; claro que  &ldquo;Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a la opini&oacute;n femenina para la religi&oacute;n que a Or&iacute;genes, el fil&oacute;sofo de los albores del cristianismo, lo sacaban de sus casillas? &ldquo;Es en efecto, impropio de la mujer hablar en una asamblea, sin que importe lo que diga, aun en el caso de que pronuncie cosas admirables o incluso santas, pues nada de eso tiene mayor importancia por el hecho de proceder de la boca de una mujer&rdquo;.  Una acusaci&oacute;n semejante podr&iacute;a llevar hoy al autor de las declaraciones a visitar los juzgados. Consideren que esta no es una idea aislada de un personaje secundario de la Instituci&oacute;n Eclesi&aacute;stica, Pablo de Tarso se mostraba igual de tajante: &ldquo;Hagan como se hace en todas las Iglesias de los santos: que las mujeres est&eacute;n calladas en las asambleas. No les corresponde tomar la palabra. Que est&eacute;n sometidas como lo dice la Ley, y si desean saber m&aacute;s, que se lo pregunten en casa a su marido. Es feo que la mujer hable en la asamblea&rdquo;. Tendr&iacute;an y tienen una raz&oacute;n poderosa que desconocemos, ellos, los santos, su &ldquo;Ley&rdquo;, y su particular necesidad de preservar esa belleza del di&aacute;logo machista.
    </p><p class="article-text">
        Mujeres m&aacute;rtires s&iacute; aceptaron, la sorprendente entereza del &ldquo;sexo d&eacute;bil&rdquo; en esos momentos cl&iacute;max fue una de las mejores vallas publicitarias sobre el poder&iacute;o que el cristianismo obraba en sus creyentes. Unos superpoderes que fuera de ese &aacute;mbito sacrificial quedaban en nada, como Pablo advierte a los Corintios: &ldquo;El var&oacute;n no debe cubrirse la cabeza porque es imagen y reflejo de Dios, mientras que la mujer es reflejo del hombre. El var&oacute;n no procede de la mujer, sino la mujer del var&oacute;n; tampoco fue creado el var&oacute;n con miras a la mujer, sino la mujer con miras al var&oacute;n. La mujer, pues, debe llevar sobre la cabeza el signo de su dependencia; de lo contrario, &iquest;qu&eacute; pensar&iacute;an los &aacute;ngeles?&rdquo;. Quiz&aacute; una parte de este discurso les recuerde a otros predicadores macho, eso s&iacute;, seguidores de un idealismo ultraconservador infiel.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo sab&eacute;is, chicas, vosotras no sois imagen ni reflejo de dios, sois dependientes de los hombres y, en la medida en que las sentencias de Pablo siguen vigentes, de la opini&oacute;n de los &aacute;ngeles. Me pregunto c&oacute;mo esperan que yo (y la escuela) justifique ante mis hijos la tan publicitada igualdad entre los sexos, desde el momento en que dios obtiene y crea a la mujer de una parte mis&eacute;rrima de Ad&aacute;n. Parece bastante rid&iacute;culo, pero el com&uacute;n de los creyentes a&uacute;n cree a pies juntillas que, por este motivo genes&iacute;aco, los hombres disponen de una costilla menos que las mujeres en su caja tor&aacute;cica. En carta a los Efesios, Pablo incide de nuevo en las diferencias anat&oacute;micas: &ldquo;El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo salvador. Que la esposa, pues, se someta en todo a su marido, como la Iglesia se somete a Cristo&rdquo;. Tambi&eacute;n en T&uacute;nez, claro: Samira tiene 27 a&ntilde;os, 12 d&iacute;as despu&eacute;s de su boda, su marido la viol&oacute;: &ldquo;Eres mi esposa y tengo derecho a hacer contigo lo que quiera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si ya el G&eacute;nesis dicta &ldquo;Hacia tu marido ir&aacute; tu deseo, y &eacute;l te dominar&aacute;&rdquo;, &iquest;No les parece que el hombre, llamado a tomar posesi&oacute;n de ese bello presente que le otorg&oacute; dios, llamado mujer, pueda considerar l&iacute;cito mantener el estereotipo de dominancia y fortaleza, e incluso justificado, despreciarla, maltratarla o, incluso, si viene al caso, asesinarla? Abran los ojos. Se lo ense&ntilde;an en el colegio, pagamos impuestos para que lo hagan. &iquest;C&oacute;mo persuado a mi hija de que ese cuento hereditario, que adem&aacute;s sube la nota media, no supera la versi&oacute;n biol&oacute;gica cient&iacute;ficamente probada en la que un gran &oacute;vulo recibe magn&aacute;nimo el escueto n&uacute;cleo de un espermatozoide?
    </p><p class="article-text">
        Para que la mujer ose poner en duda por primera vez este precepto, que refrendan de una manera u otra todas las religiones, habr&aacute; que esperar 25 siglos. En 1895, Elizabeth Cady Stanton publica La Biblia de la mujer, en la cual participaron con comentarios e interpretaciones muchas de las mujeres firmantes de la Declaraci&oacute;n de Seneca Falls de 1848. En ella se hace observaci&oacute;n al lector de que los tipos femeninos del Viejo Testamento no son ning&uacute;n ejemplo de heroicidad, sino an&oacute;nimas  &ldquo;madres de...&rdquo; o &ldquo;hijas de...&rdquo; y se se&ntilde;ala por primera vez la incuestionable patriarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica. Cady se queja, pac&iacute;ficamente, de que a menudo se habla de las mujeres en calidad de bienes, bienes inferiores y sometidos, en desventaja para todas las situaciones de la vida. El lamento de aquellas pioneras no pod&iacute;a ser airado y exigente. No era nada f&aacute;cil en esos tiempos contraponer una versi&oacute;n diferente a ese concepto arraigado de la inferioridad innata de la mujer, y aun as&iacute; lo hicieron. Hoy, casi siete de cada diez madres en nuestro pa&iacute;s le compran el catecismo a su hija para que se lo aprendan de memoria.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento por la sociedad de unos derechos a la mujer que secularmente se le hab&iacute;an negado ha proporcionado una riqueza y una novedosa complejidad a las relaciones entre sexos que la religi&oacute;n no se quiere replantear. Desde Eva, las mujeres son la puerta del infierno y no han dispuesto de un lugar en la Iglesia sino junto a la fregona del solado del altar o como asexuado y virginal icono sin biograf&iacute;a propia. Mantener esta esquizofrenia, desear una sociedad igualitaria ce&ntilde;ida por una religi&oacute;n teomachista, es como querer detener los conflictos b&eacute;licos sin neutralizar a los traficantes de armas: una amnesia que convierte las campa&ntilde;as de violencia de g&eacute;nero en una forma infructuosa de bombardeo indiscriminado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Montaña Lagos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-reflejo-dios_129_4240081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jan 2016 19:01:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué las mujeres no son el reflejo de dios?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
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