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    <title><![CDATA[elDiario.es - Núria Almiron]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nuria_almiron/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Núria Almiron]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El poder de las palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/palabras_132_11510033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29747046-4f87-418a-97d6-2f7d5ec22f1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder de las palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Núria Almiron ha coordinado con la doctora en filosofía y profesora Catia Faria el libro 'Especismo y Lenguaje', recientemente publicado por Plaza y Valdés Editores. Su publicación se enmarca en el proyecto COMPASS, impulsado por la Universitat Pompeu Fabra

</p></div><p class="article-text">
        Hace mucho tiempo que sabemos que el lenguaje que empleamos no solo refleja nuestros pensamientos, sino que tambi&eacute;n los influye. Es un efecto bidireccional que se produce, adem&aacute;s, a dos niveles distintos. Nos influye en c&oacute;mo pensamos, individualmente, pero tambi&eacute;n nos influye a nivel social, en c&oacute;mo construimos las teor&iacute;as, ideolog&iacute;as y visiones que nos gu&iacute;an como sociedad. Cuando usamos expresiones como &ldquo;humanos y animales&rdquo;, estamos dejando a los seres humanos fuera del reino animal, y no precisamente en un estrato inferior a este. Cuando decimos &ldquo;animales de granja&rdquo; o &ldquo;animales de laboratorio&rdquo; estamos definiendo a seres vivos no por lo que son, sino por aquello en lo que les hemos convertido, como si su destino como especie fuera convertirse en comida o en objeto experimental. Cuando afirmamos que alguien es &ldquo;un gallina&rdquo;, &ldquo;un zorro&rdquo; o &ldquo;un lobo con piel de cordero&rdquo;, estamos atribuyendo toda una serie de estereotipos negativos, que son puramente atributos humanos, a especies enteras de animales no humanos. 
    </p><p class="article-text">
        Que el lenguaje es tanto <em>consecuencia</em> de nuestros pensamientos como factor <em>causal </em>y <em>moldeador </em>de estos es algo que deber&iacute;amos tener siempre bien presente. Cuando despreciamos a alguien verbalmente, esto no solo refleja nuestras ideas, tambi&eacute;n refuerza nuestra percepci&oacute;n de que ese alguien es despreciable. Esta l&oacute;gica funciona exactamente igual en lo que respecta a nuestra relaci&oacute;n con los otros animales. Y tiene un nombre: lenguaje especista. El lenguaje especista es aquel que refleja pensamientos discriminatorios con respecto a los animales no humanos y, como todo lenguaje, a su vez, los refuerza. Y, de igual modo, tambi&eacute;n como todos los lenguajes discriminatorios, su existencia no es fortuita, sino que cumple con una funci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        De todo esto trata el nuevo libro que he coordinado con Catia Faria,<em> </em><a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/especismo-y-lenguaje" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Especismo y Lenguaje</em></a>, y que acaba de salir publicado en Plaza y Vald&eacute;s, en el marco del proyecto <a href="https://www.upf.edu/web/compass" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">COMPASS</a>. El libro tiene adem&aacute;s como coautoras a Olatz Aranceta-Reboredo, Paula Casal, J&uacute;lia Castellano, Montserrat Escart&iacute;n, Laura Fern&aacute;ndez, Carrie Hamilton, Kiko Izquierdo, pattrice jones, Fabiola Leyton, Macarena Montes, Eze Paez, Daniela Romero Walhorn, Mar&iacute;a Ruiz Carreras, Dayr&oacute;n Ter&aacute;n y Teresa Torres Bustamante.
    </p><h3 class="article-text">El lenguaje que nos define</h3><p class="article-text">
        Cuando, por ejemplo, decimos de alguien que es un &ldquo;burro&rdquo; para indicar que es tonto, estamos revelando una forma de pensar inconsciente, basada en la creencia de que los animales de la especie de los burros son est&uacute;pidos o, al menos, m&aacute;s tontos que los humanos de inteligencia est&aacute;ndar. Hace tiempo que sabemos que este tipo de comparaci&oacute;n entre la inteligencia de humanos y no humanos es falaz, porque consideramos a las dem&aacute;s especies menos inteligentes por no tener <em>nuestro</em> tipo de inteligencia (es decir, aquello que hemos definido como inteligencia en la especie humana). Todo esto de comparar inteligencias ha sido un juego ama&ntilde;ado desde el principio, para dejar a la especie humana siempre en buena posici&oacute;n. En realidad, es probable que ni siquiera seamos suficientemente inteligentes para poder captar los rasgos de inteligencia de los que carecemos, como suger&iacute;a el et&oacute;logo Frans de Waal en el libro titulado <em>&iquest;Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? </em>(Tusquets, 2016).
    </p><p class="article-text">
        En suma, si definimos la inteligencia de una forma que solo la especie humana puede cumplir, no estamos realmente reflejando una definici&oacute;n objetiva, sino solo una creencia: que la inteligencia humana es la &uacute;nica que cuenta, la &uacute;nica con la que se puede comparar todo y, por tanto, la superior. Discriminar a las dem&aacute;s especies porque no son como la humana es exactamente la definici&oacute;n de especismo. Por lo tanto, si no somos especistas, vale la pena reflejarlo en nuestro lenguaje. Y, permitidme a&ntilde;adir, si creemos que es correcto discriminar a los animales, es decir, si consideramos que los individuos de otras especies merecen menor consideraci&oacute;n moral por cualquier raz&oacute;n, tambi&eacute;n vale la pena reflexionar sobre la veracidad del lenguaje que usamos. Porque la mayor&iacute;a de expresiones especistas no se corresponden con la realidad, sino con una mirada distorsionada de esta. Vale la pena darnos cuenta de c&oacute;mo todos, especistas o no, nos hacemos trampas al solitario constantemente con el lenguaje. 
    </p><h3 class="article-text">El lenguaje que nos influye </h3><p class="article-text">
        En segundo lugar, como dec&iacute;a, es especialmente importante cuidar nuestro lenguaje con respecto a los dem&aacute;s animales no solo por lo que refleja de nuestras mentes, sino por el impacto que tiene en nuestra propia forma de pensar. La forma en c&oacute;mo hablamos repercute en la forma en c&oacute;mo actuamos y ambas cosas vuelven como un boomerang sobre nuestra mente. Lo saben desde hace d&eacute;cadas psic&oacute;logos y neurocient&iacute;ficos, y lo han sabido desde siempre los gobiernos autoritarios, con sus prohibiciones, eufemismos y otras imposiciones sobre el lenguaje, que se han reflejado tan bien en distop&iacute;as literarias como las creadas por George Orwell<em> (1984</em>, publicado en 1949) o Aldous Huxley (<em>Un Mundo Feliz</em>, publicado en 1932). 
    </p><p class="article-text">
        Funciona igual con nuestra relaci&oacute;n con los dem&aacute;s animales. Si hablamos, por ejemplo, de c&oacute;mo aumentar el &ldquo;bienestar animal&rdquo; en los laboratorios o en las granjas, estamos infiriendo que bienestar animal, por un lado, y experimentaci&oacute;n y explotaci&oacute;n, por otro, son compatibles &ndash;cuando por l&oacute;gica no lo son, por poco que nos pongamos en la piel de los individuos explotados o con los que se experimenta&ndash;. Esto es, estamos creando una ficci&oacute;n con el lenguaje de algo que la realidad desmiente. Con el paso del tiempo, por el poder de la insistencia y la repetici&oacute;n del lenguaje institucionalmente establecido, la ficci&oacute;n se convierte en realidad en nuestra mente, por m&aacute;s que contradiga todas las evidencias materiales exteriores. Es decir, pasamos a creer que es posible de verdad, y por lo tanto encontramos l&oacute;gico, que se destinen grandes recursos y esfuerzos a aumentar el bienestar en lugares donde es imposible que exista bienestar, en lugar de destinarlos a buscar alternativas sin animales. Esto llega a suceder incluso habiendo leyes que obligan a buscar estas alternativas, como es el caso de la &ldquo;<a href="https://www.boe.es/doue/2010/276/L00033-00079.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Directiva relativa a la protecci&oacute;n de los animales utilizados para fines cient&iacute;ficos&rdquo;</a> &ndash;n&oacute;tese el refuerzo de la ficci&oacute;n con el lenguaje de &ldquo;protecci&oacute;n&rdquo; que usa la directiva.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, si no evitamos el lenguaje especista, contribuimos a perpetuar la aceptaci&oacute;n de una situaci&oacute;n que, en realidad, a muchas personas nos parece inaceptable. Normalizamos lo que deber&iacute;amos cambiar. Y, lo m&aacute;s importante, en todos los casos, sea cual sea nuestra posici&oacute;n con respecto a los otros animales: perdemos libertad. Lo que pensamos no es fruto de una reflexi&oacute;n consciente y racional, sino del autocondicionamiento provocado por la reiteraci&oacute;n de un tipo de lenguaje; por ejemplo, de la asociaci&oacute;n del &ldquo;bienestar animal&rdquo; con granjas, laboratorios, zool&oacute;gicos, circos, etc. Creemos pensar en total libertad, pero no es as&iacute;; somos presa del marco mental creado por el poder de las palabras.
    </p><h3 class="article-text">El lenguaje que nos justifica</h3><p class="article-text">
        Todo lo anterior no surge de la nada. Negar consideraci&oacute;n moral, inferiorizar, discriminar a los animales no humanos no es algo que hagamos los seres humanos intuitivamente, de manera natural. Forma parte de un mecanismo de aprendizaje que se nos inculca desde la infancia. Algo que no es exclusivo de la discriminaci&oacute;n hacia los otros animales, sino que es com&uacute;n en todas las discriminaciones. La sociedad humana no discrimina porque nazca con un gen discriminador, sino porque es muy conveniente representar a aquellos que explotamos como inferiores. El lenguaje discriminador que empleamos es en realidad una autojustificaci&oacute;n.&nbsp;Soci&oacute;logos como Donald Noel o David Nibert lo han explicado para humanos y no humanos. En un planeta en el que los humanos competimos entre nosotros y con el resto de especies del planeta por los recursos, aquellos que tienen poder para imponerse a los otros (unos humanos sobre otros y todos los humanos sobre los no humanos) acaban racionalizando su poder para legitimizarlo, es decir, para justificarlo y poder mantenerlo sin disonancias cognitivas dentro del grupo dominante. Autores como el historiador Yuval Noah Harari o la soci&oacute;loga Dorothy Rogers lo han descrito para el racismo y la esclavitud humana. Tanto el secuestro de africanos para la esclavitud como su comercio y utilizaci&oacute;n, que surgieron con el capitalismo en el siglo XVI, no estaban impulsados por una ideolog&iacute;a pol&iacute;tica o por prejuicios, sino por la codicia. El racismo lleg&oacute; m&aacute;s tarde como justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo, todo indica que la ideolog&iacute;a especista que discrimina a los otros animales se construye para justificar el abuso que hacemos de ellos a todos los niveles. En realidad, el propio lenguaje que empleamos para ello es una prueba manifiesta de esto. Una cantidad dominante de los t&eacute;rminos que empleamos para referirnos a los animales procede del lenguaje empleado por aquellas actividades e industrias que los utilizan. El lenguaje especista es mayoritariamente el lenguaje autojustificativo de una sociedad que necesita legitimizar su comportamiento con respecto a los otros animales. Eliminando este lenguaje, o cualquier lenguaje discriminador, no eliminaremos de golpe las violencias en la sociedad. Pero es imposible iniciar el camino para esto &uacute;ltimo si no cambiamos el lenguaje que tan profundos efectos tiene sobre nuestra mente y comportamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/palabras_132_11510033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2024 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El discurso manipulador de la industria de la experimentación animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/experimentacion-con-animales-ciencia-etica-explotacion-animal-derechos-animales-investgigacion-vivotecnia_132_11310923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b31833ee-e032-4f56-83e9-fd5808c7d79b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discurso manipulador de la industria de la experimentación animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Día Mundial del Animal en Laboratorio, las autoras resumen el análisis que han realizado sobre los lobbies de la experimentación animal en España, examinando cómo se puede evitar que nuestra brújula moral interna, la compasión, florezca y se desarrolle en la sociedad moderna a través del trabajo de grupos de interés</p></div><p class="article-text">
        La experimentaci&oacute;n con animales ha dejado de ser un tema controvertido. Desde 2010, la <a href="https://eur-lex.europa.eu/ES/legal-content/summary/protection-of-laboratory-animals.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legislaci&oacute;n europea en materia de experimentaci&oacute;n con animales</a> reconoce que el objetivo es terminar con esta pr&aacute;ctica, y obliga a desarrollar m&eacute;todos alternativos sin animales. Mientras este horizonte se acerca, la sociedad no deja de pronunciarse claramente. En Europa, casi <a href="https://crueltyfreeinternational.org/latest-news-and-updates/poll-72-eu-citizens-want-phase-out-plan-animal-tests" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres cuartas partes de los ciudadanos creen que la Uni&oacute;n Europea</a> deber&iacute;a establecer objetivos y plazos vinculantes para eliminar gradualmente los experimentos con animales, y est&aacute;n de acuerdo en que permitir la sustituci&oacute;n total de estos por m&eacute;todos sin animales deber&iacute;a ser una prioridad de la UE. 
    </p><p class="article-text">
        El consenso social al respecto de la necesidad de terminar con esta pr&aacute;ctica es pues contundente y est&aacute; apoyado por la misma ciencia, que reconoci&oacute; hace tiempo que muchos animales no humanos, incluyendo a la inmensa mayor&iacute;a de los usados en experimentaci&oacute;n, experimentan sufrimiento, dolor y miedo como nosotros (reconocimiento que culmina en la <a href="https://fcmconference.org/img/CambridgeDeclarationOnConsciousness.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n de Cambridge sobre la Conciencia</a> en 2012). En Estados Unidos, la presi&oacute;n social ha hecho que <a href="https://www.science.org/content/article/fda-no-longer-needs-require-animal-tests-human-drug-trials" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya no sea obligatorio experimentar</a> con animales para poder comercializar un f&aacute;rmaco &ndash;el gobierno estadounidense elimin&oacute; a principios de 2023 este requisito. En <a href="https://joint-research-centre.ec.europa.eu/eu-reference-laboratory-alternatives-animal-testing-eurl-ecvam_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Europa</a>, la lista de m&eacute;todos alternativos disponibles validados oficialmente no deja de crecer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo est&aacute; reaccionando la industria de la experimentaci&oacute;n animal ante esta creciente demanda social y, ahora tambi&eacute;n, pol&iacute;tica? &iquest;Ha asumido la industria de la experimentaci&oacute;n animal la transici&oacute;n a un escenario sin sufrimiento animal? En un estudio que hemos publicado en la revista <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/14614456231219633?journalCode=disa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Discourse Studies</em></a> hemos respondido a estas preguntas despu&eacute;s de analizar los mensajes publicados entre 2000 y 2022 por uno de los principales grupos de inter&eacute;s en defensa de la experimentaci&oacute;n en Espa&ntilde;a: la Sociedad Espa&ntilde;ola para las Ciencias del Animal de Laboratorio (SECAL). 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os desde la implementaci&oacute;n de la Directiva relativa a la protecci&oacute;n de los animales usados para la experimentaci&oacute;n y su horizonte de transici&oacute;n a m&eacute;todos alternativos, la industria ha adaptado progresivamente su discurso p&uacute;blico para alinearse con las expectativas sociales. Sin embargo, se resiste a aceptar el cambio sustancial que esto implica.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Una industria movida por la compasi&oacute;n?</h3><p class="article-text">
        La industria moderna de la experimentaci&oacute;n con animales siempre ha apelado al bienestar de los animales como una de sus principales preocupaciones. Sin embargo, esta defensa del bienestar animal ha ido tomando m&aacute;s contundencia y visibilidad a medida que aumentaba el rechazo social y a medida que, en consonancia, la regulaci&oacute;n se hac&iacute;a m&aacute;s exigente. Hasta el punto que hoy en d&iacute;a la industria se presenta a s&iacute; misma como la mayor defensora del bienestar animal. Esto puede resultar sorprendente, considerando el sufrimiento que los experimentos causan a los animales, el cual var&iacute;a desde leve hasta muy severo, y acaba, antes o despu&eacute;s, casi siempre con la muerte. No obstante, esta postura encuentra coherencia dentro del marco cognitivo expuesto por nuestro estudio.
    </p><p class="article-text">
        Como se justifica en el marco de nuestro proyecto, <a href="https://www.upf.edu/web/compass" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COMPASS</a>, el avance moral respecto al trato que merecen los animales no humanos desarrollado con la modernidad se ha cimentado en la compasi&oacute;n. Pero no en una compasi&oacute;n entendida simplemente como emoci&oacute;n, sino como virtud esencial para la formulaci&oacute;n de juicios justos. Una emoci&oacute;n moral cuyo cultivo en la sociedad nos permite progresar moralmente, al reducir el sufrimiento en el planeta. Sin embargo, el an&aacute;lisis de la defensa del bienestar animal que hace la industria de la experimentaci&oacute;n animal en Espa&ntilde;a nos muestra que el compromiso de este sector no est&aacute; basado en la compasi&oacute;n, o no de forma relevante, sino en un racionalismo utilitarista. 
    </p><p class="article-text">
        La industria apela a la necesidad de tratar bien a los animales para poder obtener resultados &uacute;tiles en la experimentaci&oacute;n. Es decir, una raz&oacute;n pragm&aacute;tica: hay que reducir el sufrimiento para que este no distorsione los resultados. La industria tambi&eacute;n apela a la regulaci&oacute;n, que ha incrementado las medidas para reducir el sufrimiento, y que toda la experimentaci&oacute;n con animales en Europa debe aplicar. Esta es otra raz&oacute;n pragm&aacute;tica, cumplir con la ley. La industria apela adem&aacute;s a la autoridad que emana de su propia experiencia. El argumento de autoridad, com&uacute;n en el &aacute;mbito cient&iacute;fico, en este caso enfatiza que qui&eacute;n realmente sabe lo que sucede en los laboratorios son los experimentadores y que debemos confiar en estos. Es decir, si estos nos dicen que se preocupan por el bienestar animal, ninguna persona no experta est&aacute; en posici&oacute;n de rebatir esta afirmaci&oacute;n. Y, otro ejemplo, la industria espa&ntilde;ola subraya la presencia de veterinarios en todos los laboratorios, cuya misi&oacute;n es garantizar el bienestar animal y para los que se explota el estereotipo de &ldquo;amantes&rdquo; de los animales y mayores expertos en su bienestar. Lo que ser&iacute;a otro argumento de autoridad: si hay veterinarios involucrados, es que hay garant&iacute;as de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Esto muestra que la compasi&oacute;n no forma parte de la preocupaci&oacute;n que la industria afirma sentir por los animales, a pesar de que esta asegure estar alineada con la preocupaci&oacute;n social por el bienestar de estos. Por supuesto, la preocupaci&oacute;n que encontramos fuera de la industria tambi&eacute;n tiene motivos pragm&aacute;ticos (por ejemplo, la falta de eficacia para encontrar soluciones a muchas enfermedades de este tipo de experimentaci&oacute;n) y de autoridad (muchas personas con experiencia y conocimientos en el tema se oponen a la experimentaci&oacute;n con animales). Sin embargo, estos argumentos cogen fuerza a nivel social esencialmente por la incorporaci&oacute;n a ellos de la compasi&oacute;n, el deseo de evitar da&ntilde;ar a seres vivos. El sufrimiento est&aacute; en el centro de la cr&iacute;tica social contra la experimentaci&oacute;n animal; el pragmatismo y la autoridad solo son elementos complementarios. En cambio, el marco cognitivo de la industria est&aacute; alineado con estos &uacute;ltimos, no con la compasi&oacute;n por el sufrimiento, lo que sit&uacute;a el discurso de la industria en una fase premoderna.
    </p><h3 class="article-text">Una industria en negaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        No es del todo cierto, no obstante, que no exista un argumento compasivo en el discurso de la industria de la experimentaci&oacute;n animal en Espa&ntilde;a, al menos en el caso de la SECAL. Existe, solo que la compasi&oacute;n se enfoca esencialmente hacia la especie humana. La industria explota las emociones de los humanos al presentar a los otros animales como h&eacute;roes altruistas que sacrifican su salud, bienestar y vida por los humanos, cuyas enfermedades se presentan como intratables sin la experimentaci&oacute;n animal. Es decir, las personas compasivas (hacia las enfermedades y problemas humanos) deben aceptar la experimentaci&oacute;n con animales. Este argumento, no obstante, exige de los destinatarios un ejercicio de discriminaci&oacute;n, donde se obliga a escoger entre el sufrimiento humano y el no humano. A ello ayuda, y no poco, el hecho de que en el discurso de la industria se omite informaci&oacute;n clave para poder tomar una decisi&oacute;n en esta dicotom&iacute;a, en el caso de que se acepte. As&iacute;, la informaci&oacute;n sobre los procedimientos usados y el da&ntilde;o causado en los animales est&aacute; pr&aacute;cticamente ausente del discurso de la industria, como lo est&aacute; la reflexi&oacute;n &eacute;tica al respecto de este uso. Por otro lado, el discurso de la industria est&aacute; tambi&eacute;n carente de informaci&oacute;n honesta sobre los riesgos para la propia salud humana de una ciencia solo basada en la experimentaci&oacute;n animal; lo que algunos llaman los costes y beneficios de la experimentaci&oacute;n animal para los propios humanos. De modo que la compasi&oacute;n por la especie humana a la que apela la industria se encuentra tambi&eacute;n muy limitadamente informada.
    </p><p class="article-text">
        Ocasionalmente el discurso de la industria ofrece un argumento compasivo m&aacute;s all&aacute; de la especie humana, pero este jerarquiza a algunos animales por encima de otros seg&uacute;n su especie, o el estatus o la cercan&iacute;a que estos tienen respecto de los seres humanos. Por ejemplo, SECAL celebra los beneficios de la experimentaci&oacute;n animal para el an&aacute;lisis, prevenci&oacute;n y cura de enfermedades que afectan a los animales que conviven con los humanos, como perros o gatos, o bien aquellos pertenecientes a especies amenazadas o en peligro de extinci&oacute;n que son objeto de campa&ntilde;as de conservaci&oacute;n, como el lince ib&eacute;rico. En estos casos, se mantiene un discurso utilitarista, seg&uacute;n el cual el sufrimiento de ciertos animales sujetos a experimentos ser&iacute;a aceptable para prevenir las enfermedades de otros que, emocionalmente, se encuentran m&aacute;s cercanos a la audiencia. Seg&uacute;n esta idea, es aceptable experimentar sobre perros de raza Beagle para desarrollar tratamientos preventivos que beneficien a otros perros, apelando al v&iacute;nculo afectivo que muchas personas traban con sus perros en casa. Un argumento que ser&iacute;a del todo inaceptable aplicado a seres humanos y que muestra de nuevo el car&aacute;cter selectivo de esta apelaci&oacute;n a la compasi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el discurso de la industria representa al p&uacute;blico de forma estigmatizadora: como bien informado y compasivo cuando aprueba la experimentaci&oacute;n animal, y como manipulado por una minor&iacute;a de radicales desinformados cuando se opone o es cr&iacute;tico con la experimentaci&oacute;n animal. Es decir, se igualan las reivindicaciones compasivas hacia los animales de los activistas con radicalismo y manipulaci&oacute;n. El ejercicio compasivo correcto, para la industria, es solo el que tiene por objeto a los humanos.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello obliga a hacer ejercicios ret&oacute;ricos a menudo contradictorios. Por ejemplo, en nuestro an&aacute;lisis del discurso de SECAL encontramos que se est&aacute; completamente a favor de los m&eacute;todos alternativos sin animales mientras se afirma al mismo tiempo que las alternativas sin animales jam&aacute;s podr&aacute;n sustituir la experimentaci&oacute;n con animales. De igual modo encontramos c&oacute;mo se representa a los animales como altruistas que se sacrifican por nosotros, que est&aacute;n al lado de los humanos para salvar nuestras vidas, mientras se hacen recomendaciones profesionales para la seguridad de los experimentadores y t&eacute;cnicos, debido a que los animales muestran l&oacute;gicamente resistencia ante la experimentaci&oacute;n. O se afirma que, si la sociedad humana ama a los animales, debe apoyar la experimentaci&oacute;n animal, mientras obvia que esta misma pr&aacute;ctica consiste en mantener animales privados de libertad, inducirles enfermedades o infligirles dolor, lo que generalmente acaba con su sacrificio prematuro. 
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, el incremento a nivel social de la conciencia y compasi&oacute;n hacia los animales usados en la experimentaci&oacute;n ha tenido una considerable influencia en el discurso de esta industria en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, muy especialmente desde 2010, cuando se aprueba la directiva Europa de protecci&oacute;n de estos animales. La industria insiste hoy m&aacute;s que nunca en su preocupaci&oacute;n por los animales con los que experimenta. Sin embargo, a pesar de ello, el discurso de la industria se niega a reconocer lo que realmente implica el progreso moral experimentado por la sociedad con respecto al sufrimiento de los animales. Esto supone una resistencia al cambio que la sit&uacute;a en una posici&oacute;n de negaci&oacute;n &ndash;negaci&oacute;n del cambio inevitable hacia un paradigma sin animales por el que apuesta la sociedad. Una negaci&oacute;n que adem&aacute;s incumple los <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/08900523.2001.9679610" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principios b&aacute;sicos de la comunicaci&oacute;n persuasiva &eacute;tica</a>: su discurso usa el argumento de la compasi&oacute;n de forma interesada, no muestra una preocupaci&oacute;n genuina por los animales, intenta manipular a la audiencia, no refleja toda la verdad de la experimentaci&oacute;n y refuerza la discriminaci&oacute;n especista. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>NOTA DE LAS EDITORAS:</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>En el D&iacute;a Mundial del Animal en Laboratorio, 24 de abril, la Asamblea Antiespecista de Madrid convoca a una </strong></em><a href="https://cerremosvivotecnia.noblogs.org/convocatorias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em><strong>concentraci&oacute;n</strong></em></a><em><strong> frente a la sede de SECAL.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron, Laura Fernández, Miquel Rodrigo-Alsina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/experimentacion-con-animales-ciencia-etica-explotacion-animal-derechos-animales-investgigacion-vivotecnia_132_11310923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2024 04:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El discurso manipulador de la industria de la experimentación animal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los derechos del colectivo vegano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/derechos-colectivo-vegano_132_1327684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4172984e-ce61-4669-9628-4bd5175e35e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El colectivo vegano recibe un trato sistemáticamente discriminatorio."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La airada reacción de una parte de la sociedad contra el veganismo y el llamado movimiento animalista representa un proceso de duelo para una sociedad profundamente anclada en la violencia contra los animales no humanos</p><p class="subtitle">Las personas que siguen una filosofía vegana no quieren que se ponga el foco en ellas sino en el objeto de su decisión: la violencia que infligimos a los otros animales</p><p class="subtitle">No obstante, ha llegado el momento de reclamar que se ponga también el foco en las personas veganas: para no perjudicar la defensa de los animales y la lucha contra la violencia</p></div><p class="article-text">
        Dijo la doctora Elisabeth K&uuml;bler-Ross en 1969 que para aceptar las verdades dolorosas (la muerte de un ser querido, una tragedia, una enfermedad terminal, etc.) todos pasamos por tres etapas antes de llegar a la aceptaci&oacute;n. Son las llamadas etapas del duelo porque tienen en todos los casos que ver con la muerte literal o simb&oacute;lica de alguien o algo: para llegar a la aceptaci&oacute;n de la p&eacute;rdida antes pasamos por la negaci&oacute;n, la ira y la depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A tenor de la reacci&oacute;n crecientemente airada de una parte de la sociedad contra el veganismo y el llamado movimiento animalista, es posible deducir que la verdad que estos conllevan (que hay que abandonar los violentos h&aacute;bitos especistas) representa todo un proceso de duelo para una sociedad profundamente anclada en la violencia contra los animales no humanos -adem&aacute;s de contra los humanos. Un proceso en el que claramente hace ya tiempo que hemos pasado de la fase de la negaci&oacute;n a la fase de la ira. Una fase claramente liderada (y financiada) por los intereses econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de la violencia especista &shy;-principalmente en el sector de la agricultura y la alimentaci&oacute;n- pero que recibe el apoyo de muchos periodistas, autoridades, expertos y ciudadanos en general, profundamente adictos a los h&aacute;bitos especistas y dispuestos a defenderlos con vehemencia e incluso con violencia.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto -una virulencia antivegana que no puede desligarse adem&aacute;s de la involuci&oacute;n democr&aacute;tica en toda Europa y marcadamente en el Estado espa&ntilde;ol, este art&iacute;culo quiere defender la necesidad de incorporar de forma urgente a la defensa de los animales la defensa del colectivo vegano en nuestro imaginario y estrategia pol&iacute;tica.
    </p><h4 class="article-text">El veganismo como ideario</h4><p class="article-text">
        Habitualmente, las personas que por motivos &eacute;ticos hemos elegido una filosof&iacute;a de vida vegana afirmamos que esta elecci&oacute;n no debe poner el foco en nosotras sino en el objeto de nuestra decisi&oacute;n, en el sufrimiento que causamos a los otros animales, en el supremacismo moral que supone tratar a otros seres vivos sintientes como objetos y considerarlos como propiedad privada. Esto es esencialmente cierto, el veganismo no va de nosotras, las personas veganas, sino de lo que les hacemos a ellos, a los dem&aacute;s animales. Si alguien adopta una dieta vegana por otros motivos es perfectamente leg&iacute;timo, pero en realidad no deber&iacute;amos llamarle vegano o vegana, porque este t&eacute;rmino no se acu&ntilde;&oacute; para referirse a un cambio de dieta por motivos interesados (para beneficiar <em>nuestra</em> salud o conservar <em>nuestro</em> planeta), sino que se refiere a un cambio de filosof&iacute;a de vida por motivos desinteresados (para beneficiar a <em>otros</em>). Por este motivo el concepto <em>veganismo &eacute;tico</em> es redundante. Y por este motivo las personas que siguen una filosof&iacute;a vegana no quieren que se ponga el foco en ellas sino en el objeto de su decisi&oacute;n: la violencia que infligimos a los otros animales.
    </p><p class="article-text">
        Dicho y reconocido que lo importante son los otros animales y su situaci&oacute;n, no las personas humanas que evitamos contribuir a la violencia contra ellos, creo no obstante que ha llegado el momento de reclamar tambi&eacute;n poner el foco en las y los veganos. Y esto es as&iacute; por tres motivos. Primero, por razones meramente pr&aacute;cticas, porque si no nos preocupamos de la defensa del colectivo vegano estamos perjudicando indirectamente la defensa de los animales en particular y la lucha contra la violencia en general. Segundo, por pura libertad ideol&oacute;gica, porque el colectivo vegano, como minor&iacute;a social, tiene derechos y debe reclamar su reconocimiento y aplicaci&oacute;n. Y, tercero, porque el veganismo, como movimiento &eacute;tico, contribuye al bien com&uacute;n de forma muy relevante, al promover valores altruistas como la compasi&oacute;n, la no violencia y el igualitarismo.
    </p><p class="article-text">
        Como es bien sabido, el ideario vegano tiene un impacto que va m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo, debido a la menor huella ecol&oacute;gica de la dieta vegana, su impacto positivo en la salud humana, su aportaci&oacute;n al progreso moral de la sociedad e incluso su contribuci&oacute;n al bienestar de las y los humanos, porque el comportamiento &eacute;tico con respecto a los animales reduce, si no elimina por completo, la disonancia cognitiva generada por la violencia contra ellos, de modo que aumenta el bienestar mental y psicol&oacute;gico de las personas al adecuar sus comportamientos a sus valores. Sin embargo, todo esto es complementario. Si todos estos factores desaparecieran seguir&iacute;a siendo reclamable proteger al colectivo vegano como minor&iacute;a &eacute;tica que tiene derecho a la libertad de conciencia como cualquier otra.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, el colectivo vegano no solo es menospreciado, ridiculizado o incluso criminalizado, sino que adem&aacute;s recibe un trato sistem&aacute;ticamente discriminatorio. El fil&oacute;sofo <a href="https://philpapers.org/rec/HORDAV" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oscar Horta</a> ha descrito c&oacute;mo lo que sufre la comunidad vegana es una discriminaci&oacute;n en toda regla, tanto en la esfera p&uacute;blica como en la privada. En primer lugar, se la discrimina por mera veganofobia, cuando las personas veganas son consideradas de modo desfavorable simplemente por ser veganas. Se las discrimina como sujetos cognitivos, pues se las considera poco fiables para hablar del sufrimiento de los otros animales o de temas de nutrici&oacute;n (se las considera sesgadas). Se las discrimina moralmente, se las considera arrogantes y confundidas &eacute;ticamente (por no dar prioridad a la especie humana). Y finalmente, dice Horta, se las discrimina estructuralmente, porque el sistema no solo no les garantiza poder vivir acorde a su &eacute;tica, sino que adem&aacute;s les obliga en determinados momentos a vivir expl&iacute;citamente en contra de ella.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las personas veganas contribuyen de forma mucho menor al gasto sanitario y medioambiental, pero pagan los mismos impuestos. Las y los veganos pagan las mismas tasas en las escuelas, donde sus hijos no tienen opciones veganas. En la sanidad p&uacute;blica los facultativos con nociones no sesgadas sobre veganismo son una excepci&oacute;n, con el detrimento en la calidad del servicio que ello supone. En la universidad, los investigadores que utilizan animales en la experimentaci&oacute;n reciben precisamente por este motivo (por el elevado coste que ello implica) mucha mayor financiaci&oacute;n -y con ello mayor prestigio- que los que no los usan. Las autoridades pol&iacute;ticas promueven y subvencionan con los impuestos del colectivo vegano a las industrias c&aacute;rnica y l&aacute;ctea en lugar de a las industrias veganas, mucho menos contaminantes, m&aacute;s saludables y &eacute;ticas.
    </p><h4 class="article-text">Respeto, protecci&oacute;n y derechos</h4><p class="article-text">
        Actualmente, y por fortuna, la mayor&iacute;a de las ideolog&iacute;as discriminatorias, a pesar de seguir existiendo, han dejado de estar protegidas. El sexismo, el racismo o el fascismo, por ejemplo, siguen a la orden del d&iacute;a, pero ya no son legal ni socialmente aceptables. De forma que solo los m&aacute;s retr&oacute;grados se atreven a criminalizar a las feministas, antirracistas o antifascistas. Sin embargo, reaccionarios, liberales, conservadores y progresistas se unen a la hora de atacar al veganismo con el apoyo, cuando no impulso, de la industria, la pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La nutricionista Luc&iacute;a Mart&iacute;nez <a href="https://elpais.com/elpais/2019/09/06/ciencia/1567784714_876285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha denunciado</a> que jam&aacute;s tolerar&iacute;amos el trato que reciben los y las veganos si se tratara de otras minor&iacute;as y que los medios de comunicaci&oacute;n deber&iacute;an plantearse por qu&eacute; hacen titulares alarmistas, cr&iacute;ticos o incluso burlescos contra el veganismo con tanta frecuencia mientras que no los hacen nunca o casi nunca contra el omnivorismo, a pesar de que el n&uacute;mero de estudios cient&iacute;ficos que vinculan este &uacute;ltimo a riesgos de salud son mucho m&aacute;s numerosos y a pesar de que los hospitales est&aacute;n llenos de omn&iacute;voros, no de veganos.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanta virulencia, tendemos a olvidar algo esencial: que el colectivo vegano, como minor&iacute;a ideol&oacute;gica, est&aacute; completamente amparado por el marco legal. La libertad de conciencia o ideol&oacute;gica est&aacute; protegida en el derecho constitucional de muchos pa&iacute;ses -aunque se aplique arbitrariamente en algunos- (art&iacute;culo 16 en el caso de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, art&iacute;culo 10 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea). Y en la Declaraci&oacute;n sobre los derechos de las personas pertenecientes a minor&iacute;as nacionales o &eacute;tnicas, religiosas y ling&uuml;&iacute;sticas aprobada por Naciones Unidas en 1992, el art&iacute;culo 1 incorpora la protecci&oacute;n y no discriminaci&oacute;n por motivos culturales.
    </p><p class="article-text">
        La creciente comprensi&oacute;n de que el rechazo a la violencia contra los animales constituye un derecho fundamental que debe ser protegido y respetado es adem&aacute;s cada vez m&aacute;s expl&iacute;cita. En Canad&aacute;, en 2016, gracias a una de las pocas campa&ntilde;as realizadas por una ONG animalista en defensa del colectivo vegano, <a href="https://www.animaljustice.ca/blog/veganism-is-one-step-closer-to-becoming-a-human-right-in-ontario" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de Ontario actualiz&oacute; su definici&oacute;n de credo</a> para incorporar las creencias &eacute;ticas, como el veganismo, entre los derechos humanos que deben ser protegidos de discriminaci&oacute;n. Y en Catalu&ntilde;a, en 2017, <a href="https://elpais.com/ccaa/2017/05/15/catalunya/1494845699_247620.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un juzgado conden&oacute; por razones de 'odio ideol&oacute;gico'</a> la agresi&oacute;n en un <em>correbous</em> a dos defensoras de los animales.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, mientras esperamos a que llegue la aceptaci&oacute;n social del fin del especismo, el colectivo vegano deber&iacute;a dejar de minimizarse y reclamar protecci&oacute;n de sus derechos y respeto por sus posiciones. Para que atacar o re&iacute;rse de la compasi&oacute;n, la justicia, la no-violencia y el igualitarismo de la &eacute;tica vegana no salga gratis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/derechos-colectivo-vegano_132_1327684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Oct 2019 19:52:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los derechos del colectivo vegano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Veganismo,Derechos animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lío de Naciones Unidas con la carne]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lio-naciones-unidas-carne_132_1419026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e00e8cd2-a1b6-4fd0-bfe0-3b4aef775160_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vacas explotadas por la agricultura animal."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos atrapadas en una red de intereses globales y apegos individuales que no nos permiten considerar honestamente la cuestión clave sobre el consumo humano de carne, que no es otra que la ética</p><p class="subtitle">La cuestión ética tiene que ver, en primer lugar, con las terribles consecuencias que para los animales no humanos tiene formar parte de nuestra dieta. Pero también con los altos costes que las dietas basadas en animales tienen para los humanos, no solo por el calentamiento global, sino además para la salud y la justicia global</p><p class="subtitle">La autora asistió a la última Conferencia Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático y concluye que la postura de la Naciones Unidas parece tener miedo a cualquier apelación a la ética en general, pero muy especialmente a la ética animal</p></div><p class="article-text">
        Asistir a las discusiones de la <a href="https://unfccc.int/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNFCCC</a> (la Conferencia Marco de Naciones Unidas para el Cambio Clim&aacute;tico) en Bonn o en cualquiera de sus distintos destinos anuales (las llamadas COP) es una enorme oportunidad para captar de primera mano en qu&eacute; dedicamos los enormes y, por ahora, tan infructuosos esfuerzos puestos en discutir c&oacute;mo actuar contra el cambio clim&aacute;tico antropog&eacute;nico. En el caso de las reuniones anuales que tienen lugar todas las primaveras en Bonn, el inter&eacute;s es mayor porque se realizan en la sede de la UNFCCC en esta ciudad, y por lo tanto el anfitri&oacute;n es directamente Naciones Unidas, lo que permite no solo asistir a las discusiones y dem&aacute;s actos organizados por la misma organizaci&oacute;n y los grupos de inter&eacute;s y las partes, sino tambi&eacute;n observar si Naciones Unidas se toma el tema en serio en su propia casa.
    </p><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo pretendo compartir con las lectoras y lectores de <em>El Caballo de Nietzsche</em> mi experiencia de observadora en el SB50 de Bonn, que tuvo lugar del 17 al 27 de junio pasado, y a cuya primera semana asist&iacute; en gran medida motivada por conocer mejor la posici&oacute;n del secretariado de la UNFCCC con respecto a la dieta basada en animales.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el tema del impacto de la explotaci&oacute;n animal en el calentamiento global en modo alguno se ha incorporado formalmente a las discusiones pol&iacute;ticas (a nivel pol&iacute;tico solo se discute el impacto del cambio clim&aacute;tico en la agricultura), el secretariado de la UNFCCC ha empezado por fin a reconocer la importancia del problema que supone para el clima la dieta basada en productos animales (carne, pescado, l&aacute;cteos y huevos). Lo que no deber&iacute;a sorprender a nadie, pues otros organismos vinculados a Naciones Unidas &ndash;IPCCC, FAO, PNUMA&ndash; hace tiempo que han documentado el impacto de la alimentaci&oacute;n humana en el clima y, muy especialmente, de la producci&oacute;n de alimentos basados en la explotaci&oacute;n animal, as&iacute; como lo han hecho numerosas investigaciones independientes.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, con datos del IPCC, se estima que el 24% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la agricultura, la silvicultura y el uso de la tierra y que, en los tres casos, la causa principal est&aacute; relacionada con la explotaci&oacute;n de los animales para la alimentaci&oacute;n. Era solo una cuesti&oacute;n de tiempo que el secretariado de la UNFCCC tambi&eacute;n reconociera la dieta humana como un problema y se animara a abordar el tema. De hecho, la UNFCCC ha estado posicion&aacute;ndose cautelosa pero progresivamente con respecto a este asunto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hasta llegar a reconocer p&uacute;blicamente que la explotaci&oacute;n animal no puede ser omitida de ninguna ecuaci&oacute;n posible para combatir el cambio clim&aacute;tico. V&eacute;anse, por ejemplo, los art&iacute;culos publicados por Naciones Unidas <a href="https://unfccc.int/news/three-ways-to-cut-meat-eating-impact-on-climate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Three Ways to Cut Meat Eating Impact on Climate </a> y <a href="https://unfccc.int/news/go-easy-on-the-beef-for-the-climate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Go Easy on the Beef for the Climate</em></a>, ambos de 2014.
    </p><p class="article-text">
        De tal modo que, en el SB50 de Bonn, mis expectativas eran que este posicionamiento se hiciera m&aacute;s expl&iacute;cito y pudiera obtener un testimonio directo del mismo, como as&iacute; fue. En concreto, para esta conferencia, el secretariado de la UNFCCC organiz&oacute; un evento paralelo ampliamente publicitado bajo el t&iacute;tulo 'Hacer que los alimentos sean compatibles con los objetivos del Acuerdo de Par&iacute;s', que constituy&oacute; una oportunidad ideal para ver c&oacute;mo se est&aacute; abordando este tema desde el coraz&oacute;n del organismo encargado de las discusiones m&aacute;s importantes en el planeta sobre cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El evento tuvo lugar el martes 18 de junio y consisti&oacute; en un panel de expertos a los que se invit&oacute; a explicar sus soluciones o conocimientos sobre c&oacute;mo reducir las emisiones generadas por la producci&oacute;n alimentaria animal. La sesi&oacute;n se hab&iacute;a anunciado con un texto bastante ambiguo, que dec&iacute;a as&iacute;: &ldquo;El evento explorar&aacute; la transformaci&oacute;n de los sistemas alimentarios a trav&eacute;s de enfoques alineados con los objetivos de Par&iacute;s. Coincide con el D&iacute;a de la Gastronom&iacute;a Sostenible de las Naciones Unidas, que hace hincapi&eacute; en el papel que desempe&ntilde;an los alimentos en los ODS, y ser&aacute; seguido por una degustaci&oacute;n de soluciones innovadoras de alimentos, como carne de origen vegetal, microalgas e insectos&hellip;&rdquo;. A pesar de la elusiva menci&oacute;n a la cuesti&oacute;n, estaba claro que este era el evento principal que abordar&iacute;a en esta conferencia el &ldquo;problema de la carne&rdquo; por parte del secretariado de la UNFCCC, as&iacute; que no me lo perd&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El panel tuvo lugar en una sala de tama&ntilde;o mediano que se llen&oacute; hasta los topes, con una audiencia formada por los miembros del secretariado que organizaban la sesi&oacute;n, acompa&ntilde;antes de los expertos invitados y un p&uacute;blico variado, entre el que se contaban observadores como yo misma y algunos representes de las partes (como se llama a los pa&iacute;ses en la UNFCCC). Al menos en las primeras filas, en las que me ubiqu&eacute;, el clima era de excitaci&oacute;n y entusiasmo m&aacute;ximo. Lo que me llev&oacute; a preguntar a un miembro del secretariado que estaba sentado a mi lado por qu&eacute; la sala estaba tan animada. Mi vecino de silla resulto ser el jefe del comit&eacute; organizador del evento y su respuesta ten&iacute;a por lo tanto doble inter&eacute;s, pues reflejaba adem&aacute;s c&oacute;mo lo viv&iacute;a la propia organizaci&oacute;n de la UNFCCC. Me dijo con evidente satisfacci&oacute;n que el &eacute;xito de la convocatoria era normal, porque el tema era nuevo (<em>&ldquo;fresh&rdquo;</em>), algunos panelistas invitados muy relevantes y al final se servir&iacute;a comida. Intent&eacute; ampliar su opini&oacute;n posteriormente, pidi&eacute;ndole una entrevista que primero acept&oacute; pero que, alguien le har&iacute;a cambiar de idea, nunca tuvo lugar porque no supe m&aacute;s de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        El evento en efecto cont&oacute; con algunos oradores estrella. El presentador del acto fue Marc Buckley (Global Food Reformist) y el panel incluy&oacute; a Brent Loke (Eat Foundation), Rebekah Moses (Impossible Foods), Ingo Puhl (Whapow), Sarah Nischalke (Universidad de Bonn), Yaw Sasu-Boakye (Ikea) y Kim Arazi (Innosensi). Lo clausur&oacute; Ovais Sarmad (Secretario Ejecutivo Adjunto de la UNFCCC) y Martin Frick (Director Senior, secretariado de la UNFCCC), dos de los m&aacute;ximos representantes de la UNFCCC. El cargo y entusiasmo de estos en sus alocuciones dej&oacute; bien claro que el tema tiene m&aacute;ximo inter&eacute;s para el secretariado. Por su parte, el panel habl&oacute; sobre lo importante que es aumentar los ingredientes de origen vegetal en la dieta, c&oacute;mo de exquisita puede ser una hamburguesa elaborada solo a base de plantas con tecnolog&iacute;a punta, c&oacute;mo las microalgas o los insectos pueden convertirse en la base de nuestra dieta, c&oacute;mo el placer gastron&oacute;mico es en realidad una creaci&oacute;n de nuestra mente, y por lo tanto modificable, y c&oacute;mo las grandes corporaciones pueden contribuir, con el ejemplo de las alb&oacute;ndigas sin carne de Ikea.
    </p><p class="article-text">
        Los representantes de la UNFCCC, por su lado, destacaron efusivamente la tecnolog&iacute;a de vanguardia y la innovaci&oacute;n existente tras el trabajo de todos los ponentes, mientras que todos los oradores invitados tuvieron mucho cuidado de no minusvalorar los alimentos de origen animal, y algunos incluso sugirieron que tendr&iacute;amos que seguir comiendo carne, y que debemos experimentar con cambiar la dieta de los animales, por ejemplo aliment&aacute;ndolos con algas para que contaminen menos y as&iacute; podamos seguir comi&eacute;ndolos. En general, todos los mensajes se alinearon a la perfecci&oacute;n con lo que Naciones Unidas ya ha expresado hasta ahora con respecto a la agricultura animal, que podr&iacute;amos resumir en estas cuatro m&aacute;ximas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos en contra del negocio de la agricultura animal, sino que solo estamos apoyando nuevos tipos de alimentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No somos radicales, los alimentos de origen animal deben mantenerse en el men&uacute;, aunque con una reducci&oacute;n en la ingesta. No tenemos ning&uacute;n problema con comer carne, l&aacute;cteos o pescado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay una sola manera de hacer que nuestra dieta sea m&aacute;s sostenible: puede hacerse con una dieta basada en vegetales, insectos o algas, por ejemplo. El consumidor es el que elige&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La tecnolog&iacute;a es el futuro en la dieta, tanto de los seres humanos como de los animales que se explotan para alimento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decir que toda la experiencia fue muy decepcionante, pero lo cierto es que no fue ninguna sorpresa. Por buenas intenciones que pueda tener el secretariado de la UNFCCC para abordar un tema as&iacute;, las dificultades a las que se enfrenta son obvias a la hora de elaborar una propuesta que pueda ser aceptada por todas las partes y grupos de inter&eacute;s, dada la influencia de las esferas pol&iacute;tica y econ&oacute;mica en cualquiera de las decisiones que se toman sobre la lucha contra el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero tengo que reconocer que me choc&oacute; la escena, pues la propuesta de Naciones Unidas me pareci&oacute; un rey desnudo al que nadie se atreve a se&ntilde;alarle que sus ropajes son solo imaginados. Porque lo que pretende la UNFCCC es, como m&iacute;nimo, incongruente. En lugar de proponer ir directamente a por una disminuci&oacute;n radical de las emisiones, que todas las evidencias demuestran se puede lograr eliminando los alimentos de origen animal de la dieta, parece que la prioridad es evitar la irritaci&oacute;n de los pa&iacute;ses e industrias principales productoras de alimentos de origen animal. Aunque ello sea a costa de desviarnos del camino m&aacute;s recto y seguro.
    </p><p class="article-text">
        Considerar la dieta basada en plantas como una mera opci&oacute;n m&aacute;s, a la par con especulaciones a base de insectos, microalgas y tecnolog&iacute;a punta, me parece todo un paradigma de relativismo moral y autoenga&ntilde;o. En lugar de apostar por la certeza de sustituir la prote&iacute;na animal de la dieta humana por prote&iacute;na vegetal, apostamos por un futuro de costosas e hipot&eacute;ticas soluciones, en algunos casos adem&aacute;s &eacute;ticamente muy problem&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, en Bonn tambi&eacute;n pude observar, no obstante, que los intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos no son la &uacute;nica raz&oacute;n de que estemos evitando el camino m&aacute;s recto para recortar emisiones. Mi visita diaria a los restaurantes de las instalaciones de la UNFCCC era tambi&eacute;n una experiencia chocante. Los men&uacute;s para los doce d&iacute;as de conferencia inclu&iacute;an ternera seis d&iacute;as, pollo otros seis d&iacute;as, pescado (incluido salm&oacute;n) todos los d&iacute;as y opciones vegetarianas diarias que casi siempre conten&iacute;an productos l&aacute;cteos. &iquest;La UNFCCC est&aacute; sirviendo un men&uacute; tan insostenible solo porque teme al complejo industrial animal y a los pa&iacute;ses que lo apoyan? &iquest;No podr&iacute;an hacerlo un poco mejor? Que la UNFCCC ofrezca men&uacute;s con emisiones de gases de efecto invernadero tan altas en su propia sede no puede deberse solo al miedo a irritar a los pa&iacute;ses productores y sus empresas. Tiene que haber algo m&aacute;s y este algo m&aacute;s solo puede estar relacionado con la adicci&oacute;n a la prote&iacute;na animal de la sociedad, incluidos lo que confeccionan los men&uacute;s en la UNFCCC.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, complicamos innecesariamente las cosas porque estamos atrapadas en una red de intereses globales y apegos individuales que no nos permiten considerar honestamente la cuesti&oacute;n clave, que no es otra que la &eacute;tica. La cuesti&oacute;n &eacute;tica tiene que ver en primer lugar, por supuesto, con las terribles consecuencias que para los animales no humanos tiene formar parte de nuestra dieta. Pero la cuesti&oacute;n &eacute;tica tambi&eacute;n se refiere a los altos costes que las dietas basadas en animales tienen para los humanos, no solo por el calentamiento global, sino tambi&eacute;n por los costes para la salud humana y la justicia global. Sin embargo, la postura de la UNFCCC parece tener miedo a cualquier apelaci&oacute;n a la &eacute;tica en general, pero muy especialmente a la &eacute;tica animal. Por ejemplo, en 2018 otorg&oacute; su m&aacute;s alto honor ambiental a dos productores de alimentos veganos (Impossible Foods y Beyond Meat) por considerarlas empresas revolucionarias de la carne a base de plantas debido a su car&aacute;cter tecnol&oacute;gico, no &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n en esa sala en Bonn fue que el intento de abordar el problema de la explotaci&oacute;n animal huyendo de cualquier apelaci&oacute;n &eacute;tica y centr&aacute;ndose en mensajes positivos para empresas y consumidores est&aacute; condenado al fracaso -incluida la idea de que no hay necesidad de hacer ning&uacute;n sacrificio gastron&oacute;mico gracias a la tecnolog&iacute;a. Porque tal mensaje es solo parcialmente cierto.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el cambio a una dieta basada en plantas no tiene por qu&eacute; significar ning&uacute;n sacrificio para el paladar; en realidad, las personas que solo comen plantas est&aacute;n convencidas de que es todo lo contrario. Y, por supuesto, hay mucho negocio por delante para las empresas que quieran dedicarse al sector alimentario basado solo en plantas, con o sin alta tecnolog&iacute;a &ndash;pues, como coment&oacute; un miembro de la audiencia en Bonn durante la sesi&oacute;n de preguntas final, es posible comer alimentos deliciosos a base de plantas con comidas simples y de bajo coste.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el planteamiento de Naciones Unidas no aborda las dos grandes barreras que impiden que el cambio de dieta suponga una reducci&oacute;n efectiva y radical de las emisiones, y que est&aacute;n directamente relacionadas con ese planificado distanciamiento de la cuesti&oacute;n &eacute;tica. Dos barreras que, de no superarse, en mi opini&oacute;n llevar&aacute;n &uacute;nicamente a la creaci&oacute;n de un nuevo y potente sector industrial orientado a la nueva tecnolog&iacute;a alimentaria (con plantas, s&iacute;, pero tambi&eacute;n insectos, carne in vitro, nuevos piensos para animales, etc.) que convivir&aacute; con el sector de la explotaci&oacute;n animal de siempre. Dado que muchas de las alternativas a las plantas pueden no ser nada sostenibles, al final habremos avanzado bien poco. Porque no es posible esperar un cambio real en el nivel de emisiones sin abordar las dos grandes cuestiones de las que Naciones Unidas no se atreve a hablar. Estas dos barreras son la adicci&oacute;n de la sociedad a la prote&iacute;na animal y la necesidad de desmantelar el sector de la agricultura animal y convertirlo en una alternativa sostenible sin explotaci&oacute;n de animales.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estas dos barreras son muy importantes y requieren un gran esfuerzo e inversi&oacute;n para ser superadas. Pero ya estamos dedicando tanto esfuerzo y dinero a todo tipo de desviaciones y extrav&iacute;os con el objetivo de mantener nuestra adicci&oacute;n a la prote&iacute;na animal y los negocios contaminantes, y el coste del cambio clim&aacute;tico es tan alto, que su superaci&oacute;n es viable, si solo les dedic&aacute;ramos el mismo esfuerzo que dedicamos a las soluciones que priman la est&eacute;tica futurista por delante de la &eacute;tica. Ayudar a las humanas y humanos a liberarse de su apego a la prote&iacute;na animal y reconvertir la industria de la explotaci&oacute;n animal no puede ser m&aacute;s complicado que el l&iacute;o en que nos estamos metiendo para evitar hacer ambas cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lio-naciones-unidas-carne_132_1419026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2019 18:53:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lío de Naciones Unidas con la carne]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los negacionismos de Frank M. Mitloehner]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/negacionismos-frank-mitloehner_132_1789081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ae9c6f8-54de-4e70-8780-927ea9ae0fa0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del documental &#039;Dominion&#039;, de Chris Delforce (2018)"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En este art&iacute;culo se replica al <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ganaderia-afecta-ambiente-salvar-planeta_0_845165782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">publicado en este medio </a>por Frank M. Mitloehner, negacionista del cambio clim&aacute;tico y del impacto de nuestra dieta y estrechamente ligado a la industria c&aacute;rnica</li>
                                    <li>La autora dirige el proyecto&nbsp;<a href="https://www.upf.edu/web/thinkclima/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">THINKClima</a>&nbsp;en la Universitat Pompeu Fabra, financiado exclusivamente por una convocatoria p&uacute;blica y por lo tanto libre de toda sospecha de tener v&iacute;nculos con industria alguna</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En este peri&oacute;dico se ha publicado un art&iacute;culo de Frank M. Mitloehner (<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ganaderia-afecta-ambiente-salvar-planeta_0_845165782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>S&iacute;, la ganader&iacute;a afecta al medio ambiente, pero dejar de comer carne no va a salvar el planeta</em></a>) cuya principal argumentaci&oacute;n, as&iacute; como los intereses y motivaciones de su autor, han sido desmontadas en numerosas ocasiones desde su diseminaci&oacute;n inicial hace ya una d&eacute;cada. Sorprende que medios de comunicaci&oacute;n cr&iacute;ticos e independientes sigan dando pie a este autor, y escribo esto para ofrecer un poco de informaci&oacute;n contrastada al respecto de la manipulaci&oacute;n de la verdad que suponen las tesis de Mitloehner, arquet&iacute;picas de la era de la posverdad. Tengo, no obstante, en primer lugar que aclarar algo importante: incluso si la principal tesis de Mitloehner fuera cierta (que dejar de comer carne no va a salvar al planeta), estar&iacute;amos igualmente impelidos a dejar de comer carne por cuestiones &eacute;ticas. Sin embargo, su tesis no refleja la verdad, dejar de comer carne no es solo una obligaci&oacute;n moral con respecto a los animales que son convertidos en comida, sino que, adem&aacute;s, dejar de comer carne es imprescindible para dejar de calentar el planeta. No creo que nadie pueda afirmar si dejar la carne, l&aacute;cteos y huevos es suficiente por s&iacute; solo o no, pero sin duda no existe ninguna f&oacute;rmula para reducir el calentamiento global, y la destrucci&oacute;n medioambiental en general, que no pase por incluir abandonar la innecesaria y cruel pr&aacute;ctica de la ganader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el argumento b&aacute;sico de Mitloehner sobre el informe <a href="http://www.fao.org/docrep/010/a0701e/a0701e00.HTM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Livestock&rsquo;s Long Shadow</em></a>&nbsp;de la FAO est&aacute; presentado de forma groseramente manipulativa por su autor. La Organizaci&oacute;n para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n public&oacute; en 2006 este informe, que no fue el primero en denunciar la contribuci&oacute;n de la ganader&iacute;a al calentamiento global pero que, por causa de tratarse de una organizaci&oacute;n de Naciones Unidas, tuvo un enorme impacto. Este informe nunca fue desmentido por sus autores ni por la FAO, como afirma Mitloehner, sino simplemente corregido en el porcentaje que se daba para el impacto de tal contribuci&oacute;n. La &uacute;ltima cifra estimada por la FAO del impacto es, como indica Mitloehner, la de un todav&iacute;a muy impactante 14,5% del total de emisiones procedentes de la ganader&iacute;a seg&uacute;n los <a href="http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e00.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de 2013</a>. Es cierto que la FAO ha tenido desde la publicaci&oacute;n del informe de 2006 enormes presiones para desmentirlo y retirar sus afirmaciones pero que no lo haya hecho, a pesar de ellas, es especialmente revelador. Y no solo no lo ha hecho, sino que sigue investigando para afinar esta cifra y proporcionar soluciones para mitigarla.
    </p><p class="article-text">
        Es harto conocido en los Estados Unidos que Mitloehner ha construido la tesis del &ldquo;error&rdquo; y la &ldquo;falsedad&rdquo; del informe de la FAO sobre premisas puramente ret&oacute;ricas, no cient&iacute;ficas, y que el &eacute;xito de difusi&oacute;n de esta tesis estuvo basado principalmente en la replicaci&oacute;n que hicieron de la misma, de forma masiva, numerosas revistas, webs y blogs de la industria c&aacute;rnica y ganadera. A lo cual le siguieron los medios conservadores, siempre tan receptivos en los Estados Unidos a las tesis negacionistas relacionadas con el cambio clim&aacute;tico, y despu&eacute;s el resto de medios. Todos ellos reportaron la tesis de este cient&iacute;fico en exactamente la misma sesgada f&oacute;rmula utilizada por el mismo. Y es que, efectivamente, el informe de la FAO conten&iacute;a un error, pero en el c&aacute;lculo, no en su afirmaci&oacute;n esencial, que ni fue ni ha sido desmentida sino todo lo contrario, ha sido corroborada una y otra vez por numerosos estudios: que la producci&oacute;n de carne, huevos y derivados l&aacute;cteos es una de las principales fuentes de gases de calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el argumento de este autor sobre las necesidades nutricionales humanas, que afirma requieren del consumo de prote&iacute;nas animales para estar &oacute;ptimamente cubiertas, ha sido rebatido por numerosos nutricionistas, adem&aacute;s de por la realidad de cientos de miles de veganos que no solo no tienen carencias de salud sino todo lo contrario. Sin embargo, lo m&aacute;s sorprendente aqu&iacute; es que un especialista en <em>ciencia animal y calidad del aire</em> se atreva a sentar c&aacute;tedra sobre cambio clim&aacute;tico y nutrici&oacute;n humana y los medios de comunicaci&oacute;n le den credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que Frank M. Mitloehner merece atenci&oacute;n medi&aacute;tica, y mucha, pero no por su tesis negacionista del impacto de la producci&oacute;n de prote&iacute;na animal en el calentamiento global, sino por constituir un ejemplo muy relevante, probablemente el m&aacute;s relevante, aunque no &uacute;nico, de c&oacute;mo la industria ganadera y alimentaria (en este caso de los Estados Unidos) ha adoptado la estrategia de los negacionistas del cambio clim&aacute;tico para distorsionar el debate sobre el impacto de la producci&oacute;n de productos de origen animal sobre el medioambiente.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia consiste en sembrar la duda y la confusi&oacute;n entre la opini&oacute;n p&uacute;blica a partir de utilizar a cient&iacute;ficos como Mitloehner, que no tienen por qu&eacute; estar necesariamente a sueldo de la industria, sino que simplemente se prestan al juego de la confusi&oacute;n por puro ego acad&eacute;mico y profesional, cuando no tambi&eacute;n por arrastre ideol&oacute;gico (en Estados Unidos la correlaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y negacionismo del cambio clim&aacute;tico es muy alta, de forma que ser o estar pr&oacute;ximo a las tesis del Partido Republicano supone en un elevado porcentaje de personas ser autom&aacute;ticamente tambi&eacute;n negacionista o esc&eacute;ptico del cambio clim&aacute;tico antropog&eacute;nico). En el caso de Frank M. Mitloehner, sin embargo, las dos cosas, ego y dinero, son ciertas. Hace tiempo que son conocidos sus profundos v&iacute;nculos con las industrias que explotan animales intensivamente. En concreto, para el informe que arranc&oacute; todo el ruido medi&aacute;tico (<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0065211309030016" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clearing the Air</em></a>), ha sido ya p&uacute;blicamente desvelado que el trabajo fue financiado directamente por el Beef Checkoff Program -un programa de la industria productora de carne de &ldquo;vacuno&rdquo; para &ldquo;educar&rdquo; a los consumidores- y que Mitloehner ha recibido al menos 5 millones de d&oacute;lares en financiaci&oacute;n para su trabajo, de los que al menos un 5% ha procedido de la industria ganadera (para m&aacute;s detalles ver&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/environment/blog/2010/mar/24/un-meat-report-climate-change" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a> de Leo Hickman en The Guardian).
    </p><p class="article-text">
        Mitloehner contribuye adem&aacute;s regularmente a publicaciones y charlas vinculadas con la industria ganadera e incluso ha sido premiado por ella. El profesor Vasile Stanescu ha recopilado algunos ejemplos en un texto titulado <em>Cowgate</em> que saldr&aacute; publicado en los pr&oacute;ximos meses en un libro del que soy coeditora. Por ejemplo, es significativo que Mitloehner diera su apoyo al primer n&uacute;mero de <em>Beef Issue Quarterly</em> en 2009, contribuyendo en &eacute;l con un&nbsp;<a href="http://www.beefissuesquarterly.com/beefissuesquarterly.aspx?id=4121" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> en el que diseminaba&nbsp;su tesis negacionista -esta publicaci&oacute;n fue creada por la California Cattlement Association abierta y expl&iacute;citamente para influir en el debate sobre el consumo de carne. Y es significativo tambi&eacute;n que, en 2011, la industria l&aacute;ctea le premiara con el Outstanding Dairy Industry Educator/Research Award, para agradecerle su papel en la protecci&oacute;n del negocio de la industria l&aacute;ctea (expl&iacute;citamente as&iacute; indicado en la nota de prensa de la organizaci&oacute;n que le premiaba, la Western Dairy Business). De hecho, Mitloehner se jacta a menudo ante la industria, en las numerosas charlas que acostumbra a dar para ella, de su contribuci&oacute;n al negocio de la carne, y sus palabras son citadas a menudo en las p&aacute;ginas web de la industria ganadera y alimentaria c&aacute;rnica y de sus lobbies.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, la tesis negacionista de Mitloenher no se limita a negar el impacto de la producci&oacute;n de carne, l&aacute;cteos y huevos en el medioambiente sino que adem&aacute;s profiere otras afirmaciones contrarias a todos los datos objetivos con los que contamos, adem&aacute;s de al sentido com&uacute;n. Por ejemplo, defiende que la explotaci&oacute;n extremadamente intensiva de los animales en las granjas estadounidenses (los llamados CAFO) deber&iacute;a ser usada como modelo de sostenibilidad y rentabilidad por el resto del mundo y que sin la industria ganadera el hambre en el mundo aumentar&iacute;a. Sobre lo primero, el <a href="https://www.nrdc.org/resources/cesspools-shame-how-factory-farm-lagoons-and-sprayfields-threaten-environmental-and-public" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Natural Resources Defense Council</a>, la&nbsp;<a href="https://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/our-failing-food-system/industrial-agriculture/cafos-uncovered.html#.XBFl3BNKib8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Union of Concerned Scientists</a> o la <a href="https://www.issuelab.org/resource/putting-meat-on-the-table-industrial-farm-animal-production-in-america.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pew Commission on Industrial Farm Animal Production</a>, por poner solo algunos ejemplos, han ampliamente demostrado cuan devastador es el impacto medioambiental de los CAFO en los Estados Unidos y las desastrosas consecuencias de su exportaci&oacute;n al resto del mundo. En lo relativo al hambre en el mundo, sorprendentemente Mitloehner no contempla en ning&uacute;n momento que, al dejar de comernos a los animales y sus fluidos, estar&iacute;amos liberando porciones de tierra f&eacute;rtil enormes que servir&iacute;an para cultivar cereales y legumbres, adem&aacute;s de otros vegetales, para consumo de los humanos.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, no se trata de que autores como Mitloehner mientan ni que toda su producci&oacute;n cient&iacute;fica sea inservible. Se trata de la estrategia de la manipulaci&oacute;n de la verdad para generar confusi&oacute;n que con tanto &eacute;xito han ejercitado los lobbies desde al menos la campa&ntilde;a de la industria del tabaco a mitad del siglo XX. Se trata de sembrar la duda para paralizar la acci&oacute;n pol&iacute;tica y el cambio social. Los medios de comunicaci&oacute;n deber&iacute;an verificar mejor quienes son los autores de determinadas informaciones y de sus motivaciones y fuentes de financiaci&oacute;n. No deber&iacute;amos igualar la voz de un negacionista como Mitloehner, que ni siquiera es climat&oacute;logo y posee profundos y documentados v&iacute;nculos con la industria ganadera, con la de una larga lista de cient&iacute;ficos independientes que han alcanzado un gran consenso al respecto del enorme impacto de nuestro h&aacute;bito de comer animales sobre el planeta. Lo que incluye la confirmaci&oacute;n de que la industria ganadera es una de las principales, cuando no la principal, causa de emisiones de calentamiento global (adem&aacute;s de la mayor fuente de contaminaci&oacute;n del agua y del suelo, as&iacute; como de erosi&oacute;n y deforestaci&oacute;n). Solo los alrededor de 1.500 millones de vacas que hay en el planeta emiten m&aacute;s gas metano que ninguna otra fuente y numerosos estudios confirman que las dietas con prote&iacute;na animal emiten como m&iacute;nimo el doble de gases de efecto invernadero que las dietas veganas.
    </p><p class="article-text">
        Este negacionismo expandido e interrelacionado, del clima a la carne, es precisamente uno de los ejes de investigaci&oacute;n de diversos proyectos independientes en distintas universidades de todo el mundo. Tambi&eacute;n aqu&iacute;, en la Universitat Pompeu Fabra, la autora de este art&iacute;culo dirige el proyecto <a href="https://www.upf.edu/web/thinkclima/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">THINKClima</a>, financiado exclusivamente por una convocatoria p&uacute;blica y por lo tanto libre de toda sospecha de tener v&iacute;nculos con industria alguna. Nuestra reflexi&oacute;n sobre lo que significa realmente el negacionismo del cambio clim&aacute;tico nos ha llevado a confirmar que este va asociado en realidad a otros negacionismos impulsados por grupos de inter&eacute;s diversos (con y sin &aacute;nimo de lucro) con la ayuda de los medios de comunicaci&oacute;n. De entre todos ellos destaca el negacionismo del impacto de nuestra dieta y que nuestro proyecto enmarca en el profundo car&aacute;cter especista de nuestra sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/negacionismos-frank-mitloehner_132_1789081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Dec 2018 22:15:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los negacionismos de Frank M. Mitloehner]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Ganadería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eating Animals y el oxímoron de la “explotación compasiva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/eating-animals-oximoron-explotacion-compasiva_132_1826439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1edb8e70-ae93-42ae-8aa8-0d65c7c6fe54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La actriz Nathalie Portman durante la presentación del documental Eating Animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crítica desde una óptica antiespecista al documental</p><p class="subtitle">Eating Animals</p><p class="subtitle">, producido por Natalie Portman y Jonathan Safran Foer, en cuyo libro se ha basado</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento autorizado a matar a los animales porque yo les he dado la vida, amado y cuidado&rdquo;. Estas palabras resumen lo expresado por uno de los granjeros &ldquo;compasivos&rdquo; entrevistados en <em>Eating Animals</em> (2018), un documental producido por Natalie Portman y Jonathan Safran Foer en base al libro autobiogr&aacute;fico de este &uacute;ltimo. Unas palabras que parecen la versi&oacute;n especista del &ldquo;la mat&eacute; porque era m&iacute;a&rdquo; de la violencia machista y que no esperas escuchar idealizadas en un documental que supuestamente defiende a los animales.
    </p><p class="article-text">
        Desconozco si Portman y Foer, y el director del documental, Christopher Dillon Quinn, tienen como objetivo final contribuir a acabar con el sufrimiento animal o solo realizan un ejercicio de denuncia <em>sui generis</em>, pero sea cual sea su pretensi&oacute;n el documental pone de manifiesto cu&aacute;n equivocada es la creencia de que en activismo hacer algo es mejor que nada. Si no est&aacute;s dispuesto a informarte bien y reflexionar honestamente, algunas veces definitivamente es mejor no hacer nada. De lo contrario puedes acabar, como le sucede a <em>Eating Animals</em>, con un resultado muy confuso. Y la confusi&oacute;n es tremendamente ineficaz a nivel estrat&eacute;gico y &eacute;ticamente muy peligrosa cuando de lo que hablamos es de combatir la violencia.
    </p><h4 class="article-text">Sufrimiento animal y padres-verdugo</h4><p class="article-text">
        Lo anterior no significa que <em>Eating Animals</em> no muestre de forma contundente y di&aacute;fana la violencia contra los animales en las granjas industriales. Lo hace y de forma muy expl&iacute;cita. El documental dedica mucho metraje a explicar tambi&eacute;n el impacto de esta violencia en el medioambiente y en la salud humana, pero el sufrimiento de los animales est&aacute; representado sin ambivalencias.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y de hecho desde la primera y larga secuencia inicial, el documental hace tambi&eacute;n una insistente e indocumentada apolog&iacute;a de la ganader&iacute;a menos intensiva. Frente a la explotaci&oacute;n industrial, se idealiza la explotaci&oacute;n animal relacionada con las pr&aacute;cticas consideradas tradicionales -en granjas familiares o peque&ntilde;as, con menos animales y mejor cuidados-, que el documental presenta como una alternativa &eacute;tica. Para describirla se utiliza una ret&oacute;rica buc&oacute;lica, con varios casos de granjeros presentados como ejemplares, que practican una explotaci&oacute;n m&aacute;s &ldquo;humana&rdquo;, definida en base a una particular concepci&oacute;n del amor: &ldquo;quieren&rdquo; a sus animales y les &ldquo;duele&rdquo; enviarlos al matadero, afirman que tienen autoridad para matarlos dado que les han concedido una vida &ldquo;tan buena&rdquo; y consideran que la buena calidad de los productos en qu&eacute; convierten a sus animales es una prueba tangible de ese &ldquo;amor&rdquo;. La escenograf&iacute;a con la que se presenta a estos granjeros parece adem&aacute;s querer emular la est&eacute;tica de los santuarios de animales, con granjeros caminando rodeados de animales en medio de campos de flores. Solo que los granjeros aqu&iacute; son a la vez cuidadores y verdugos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Por este motivo,&nbsp;<em>Eating Animals</em> supone tanto una denuncia de la explotaci&oacute;n industrial de animales como una promoci&oacute;n de la&nbsp;ganader&iacute;a&nbsp;menos intensiva, presentada como sostenible y humana. El mensaje final viene a ser un contradictorio &ldquo;si quieres evitar la violencia contra los animales, y el resto de los problemas que esta produce, come animales tratados y matados con amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Voy a obviar aqu&iacute; el hecho nada desde&ntilde;able, y muy bien explicado en otras partes (sin ir m&aacute;s lejos <em>Cowspiracy</em>), de la falacia que supone promover la ganader&iacute;a extensiva como una opci&oacute;n viable -simplemente no hay suficiente tierra en el planeta para ello. Sorprende que el documental no se haya preocupado m&aacute;s por evaluar la viabilidad real de tal propuesta, pero en realidad es esta una cuesti&oacute;n secundaria, porque, aunque tal explotaci&oacute;n fuera una opci&oacute;n t&eacute;cnicamente viable, mantendr&iacute;a el problema &eacute;tico intacto.
    </p><p class="article-text">
        La explotaci&oacute;n menos intensiva, evocadora de unos m&eacute;todos tradicionales <em>romantizados</em> en el imaginario colectivo, quiz&aacute;s incluya menor sufrimiento para menor n&uacute;mero de animales, pero sigue siendo una pr&aacute;ctica explotadora y, por lo tanto, violenta. Los animales son igualmente cosificados, manipulados, instrumentalizados y, al final, ejecutados. Considerar la explotaci&oacute;n no intensiva como una opci&oacute;n &eacute;tica solo es posible desde una mirada especista, dado que jam&aacute;s se aceptar&iacute;a una propuesta similar si se implicara a humanos. Por ejemplo, nadie se atrever&iacute;a a afirmar hoy que la crueldad de la esclavitud humana contempor&aacute;nea, todav&iacute;a <a href="https://www.globalslaveryindex.org/2018/findings/highlights/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">masiva</a>, puede ser combatida volviendo a pr&aacute;cticas ancestrales de servidumbre dom&eacute;stica, con humanos esclavizados por familias que les &ldquo;cuiden&rdquo; y &ldquo;quieran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pretender ajustar los conceptos de amor y cuidado a pr&aacute;cticas que implican violencia produce inmediatamente resultados ofensivos, como la figura del padre-verdugo de los granjeros &ldquo;compasivos&rdquo;, que jam&aacute;s aplicar&iacute;an esta l&oacute;gica demente (tener derecho a matar a alguien porque le has dado la vida y cuidados) a sus hijos biol&oacute;gicos. O el asociar mayor inteligencia a los animales mejor cuidados, frente a los animales &ldquo;estupidizados&rdquo; por el maltrato industrial, lo cual parece de nuevo la versi&oacute;n especista de la desvalorizaci&oacute;n arquet&iacute;pica que realizan las ideolog&iacute;as de la dominaci&oacute;n sobre los oprimidos.
    </p><p class="article-text">
        No me extiendo m&aacute;s en la presunta &eacute;tica de las pr&aacute;cticas llamadas tradicionales porque me parece que en estas mismas p&aacute;ginas ya se ha hablado sobradamente del problema &eacute;tico del especismo -que aprueba el abuso de otras especies en base a una discriminaci&oacute;n injustificada y adem&aacute;s innecesaria, dadas las excelentes alternativas basadas en plantas disponibles hoy en d&iacute;a. S&iacute; creo no obstante preciso recalcar el enga&ntilde;o que supone creer en que es posible humanizar la violencia. La &ldquo;explotaci&oacute;n compasiva&rdquo; o &ldquo;humana&rdquo; simplemente no existe, es una contradicci&oacute;n en sus t&eacute;rminos, igual que no existe la &ldquo;esclavitud compasiva&rdquo; o la &ldquo;opresi&oacute;n compasiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la confusa estrategia utilizada por <em>Eating Animals</em> no es solo &eacute;ticamente problem&aacute;tica sino, adem&aacute;s, ineficaz desde un punto de vista estrat&eacute;gico. Igual que no defendemos a las mujeres pidiendo que los machistas violentos tengan clemencia con ellas o que no luchamos contra la esclavitud infantil pidiendo que la explotaci&oacute;n laboral de los menores sea m&aacute;s ben&eacute;vola, tampoco es &uacute;til defender a los animales pidiendo que se les explote m&aacute;s humanamente. Igual que sucede con la violencia entre humanos, la violencia contra los no humanos no es una cuesti&oacute;n de grado sino de naturaleza. Aceptar grados de violencia supone aceptar y prolongar la violencia, porque la violencia siempre engendra m&aacute;s violencia. En este sentido creo que es &uacute;til pensar en ella como un incendio. A los incendios no basta con reducirlos, hay que apagarlos porque, de lo contrario, pueden propagarse de nuevo y hacerlo incluso con m&aacute;s fuerza. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente la naturaleza inflamatoria de la violencia la vemos a diario en los abusos que padecen los animales por parte de los humanos, incluso all&iacute; donde supuestamente la violencia est&aacute; controlada y minimizada. <em>Eating Animals</em> incluye un ejemplo de ello especialmente cruel.
    </p><h4 class="article-text">La violencia genera violencia</h4><p class="article-text">
        En los Estados Unidos, como en el resto del mundo, el Gobierno financia la investigaci&oacute;n dedicada al incremento de la productividad&nbsp;ganadera y el rendimiento empresarial de las granjas a trav&eacute;s de centros como el US Meat Animal Research Center (USMARC). En el caso de los animales, esto supone, por ejemplo, intentar aumentar el n&uacute;mero de hijos que tienen en cada parto, aumentar la cantidad de producto que podemos extraer de su carne o fluidos, descubrir dietas que optimicen el coste-beneficio o conseguir simplemente que los animales sobrevivan sin cuidado humano alguno (por ejemplo, en la ganader&iacute;a extensiva). Todo ello supone realizar todo tipo de experimentos con los animales, que en algunos casos implican una extrema crueldad y que han llegado a ser denunciados en los medios de comunicaci&oacute;n (en 2015, por ejemplo, The New York Times public&oacute; la investigaci&oacute;n sobre el USMARC <a href="https://www.nytimes.com/2015/01/20/dining/animal-welfare-at-risk-in-experiments-for-meat-industry.html?smid=tw-share" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>US Research Labs Lets Livestock Suffer in Quest for Profit</em></a>).
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas estos experimentos son en todos los casos moralmente injustificables, pero en algunos son incluso inexplicables desde un punto de vista del rendimiento empresarial. Uno de estos casos es el relatado por un veterinario entrevistado en <em>Eating Animals</em>, una historia que ya fue denunciada en su momento pero que en el documental es especialmente impactante porque quien la relata fue testigo directo de ella.
    </p><p class="article-text">
        El caso ten&iacute;a que ver con los experimentos para estudiar la libido de los toros, que consisten en inmovilizar a una vaca en un cub&iacute;culo, introducir en &eacute;l a un toro y contabilizar hasta cuantas veces consecutivas el toro la monta. La violaci&oacute;n recurrente -la vaca est&aacute; inmovilizada y es forzada- es una pr&aacute;ctica habitual no solo en centros de investigaci&oacute;n sino en las granjas de todo el mundo. Sin embargo, el experimento que presenci&oacute; el veterinario hab&iacute;a ido mucho m&aacute;s all&aacute; al encerrar e inmovilizar a una vaca con, no uno, sino seis toros, a los que se permiti&oacute; que la violaran durante horas hasta matarla, dej&aacute;ndola con las piernas traseras rotas y el cuerpo desgarrado y sin permitir que el veterinario, que estaba presente, le aplicara la eutanasia. Todo ello en unas instalaciones vinculadas al departamento de&nbsp;ganader&iacute;a estadounidense presuntamente dedicadas a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que hacer que una &ldquo;manada&rdquo; de toros viole a una vaca hasta su muerte no puede responder a ninguna l&oacute;gica cient&iacute;fica ni permite obtener ninguna informaci&oacute;n relevante sobre c&oacute;mo incrementar la productividad de nada. Sin embargo, arroja informaci&oacute;n muy relevante sobre nosotros los seres humanos, sobre c&oacute;mo la violencia engendra m&aacute;s violencia y sobre c&oacute;mo las violencias se alimentan entre s&iacute;. Te&oacute;ricas y activistas antiespecistas han denunciado reiteradamente la conexi&oacute;n que existe entre todas las violencias y muy especialmente entre el sexismo, el racismo y el especismo. Las frases y actitudes de los granjeros &ldquo;compasivos&rdquo; de <em>Eating Animals</em>, que adoptan con una f&oacute;rmula especista la l&oacute;gica y ret&oacute;rica de la violencia machista o racista, permiten visualizar esta conexi&oacute;n f&aacute;cilmente. Y esta conexi&oacute;n permite tambi&eacute;n entender por qu&eacute;, igual que sucede con los humanos, el grado de tolerancia con la violencia contra los otros animales solo puede ser cero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/eating-animals-oximoron-explotacion-compasiva_132_1826439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Nov 2018 20:58:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eating Animals y el oxímoron de la “explotación compasiva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Maltrato animal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitalismo y trato animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/capitalismo-trato-animal_132_3825331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d01daf6-9065-443f-89a8-7e3c027938de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Capitalismo y trato animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso y explotación de los animales no ha contribuido al progreso de la humanidad, como se nos ha hecho creer, sino a su devastación moral y material</p><p class="subtitle">Si el antropocentrismo especista sobrevive es sólo por dos motivos: la resistencia al cambio de los humanos y el poder de los 'lobbies' económicos</p><p class="subtitle">Es imposible construir sociedades en paz, igualitarias y justas para los humanos mientras sus cimientos se hunden en la violencia contra otras especies</p></div><p class="article-text">
        La historia del capitalismo ha sido contada de muchas formas: tanto desde arriba, desde la perspectiva de las &eacute;lites, como desde abajo, desde la perspectiva de los explotados. Sin embargo, hasta hace muy poco todas estas visiones adolec&iacute;an de un sesgo antropoc&eacute;ntrico que imped&iacute;a comprender realmente lo que subyace, invisible, en las entra&ntilde;as m&aacute;s oscuras de este sistema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n antropoc&eacute;ntrica dominante ha dado prioridad al ser humano hasta el extremo de borrar una parte esencial de su historia: la explotaci&oacute;n masiva y cruel de animales no humanos en la que, junto a la explotaci&oacute;n de seres humanos, se ha basado el capitalismo desde sus inicios hasta hoy. De hecho, esta realidad da nombre al propio sistema: capital, la ra&iacute;z de capitalismo, procede del lat&iacute;n <em>capitalis</em> o &ldquo;relacionado con la cabeza&rdquo;. La etimolog&iacute;a de la palabra <em>capitalismo</em> revela, pues, c&oacute;mo se empez&oacute; midiendo la riqueza: cuantas m&aacute;s cabezas (de ganado), mayor riqueza. Pensadores tan opuestos como Adam Smith y Karl Marx compartieron el reconocimiento del enorme papel que los animales no humanos hab&iacute;an tenido en los primeros procesos de acumulaci&oacute;n de capital. Hoy sabemos, adem&aacute;s, que el uso y explotaci&oacute;n de todos esos seres vivos no ha contribuido al progreso de la humanidad, como se nos ha hecho creer, sino a su devastaci&oacute;n moral y material.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una &eacute;tica interespecie</h3><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a es ampliamente compartido que dar prioridad a los intereses humanos en el planeta no tiene fundamento moral. La vieja visi&oacute;n antropoc&eacute;ntrico-especista ha considerado aceptable el confinamiento, explotaci&oacute;n, manipulaci&oacute;n y muerte de billones de seres en nuestro beneficio simplemente por ser de otras especies, deneg&aacute;ndoles as&iacute; igual consideraci&oacute;n moral que a los humanos simplemente por no ser humanos. Sin embargo, debido al progreso moral de la humanidad y a lo que sabemos hoy de los otros animales, esta posici&oacute;n ya no es defendible. Si el antropocentrismo especista sobrevive hoy en d&iacute;a es s&oacute;lo por dos motivos: la resistencia al cambio de los seres humanos y el poder de los <em>lobbies </em>econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, los grandes sectores econ&oacute;micos est&aacute;n directa o indirectamente vinculados al uso y explotaci&oacute;n de animales no humanos. El vinculado m&aacute;s directamente es, por supuesto, la agroalimentaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n el sector qu&iacute;mico-farmac&eacute;utico (experimentaci&oacute;n y tests con animales), el de la moda (pieles, pelo, secreciones como la seda), el del entretenimiento (parques, zoos, circos), el financiero (especulaci&oacute;n con materias primas usadas para alimentar a los animales: ma&iacute;z, soja&hellip;) o incluso el militar (entrenamiento y pr&aacute;cticas).
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos indirectos son m&uacute;ltiples. Por ejemplo, s&oacute;lo el sector agroalimentario est&aacute; conectado con hasta cuatro sectores m&aacute;s que dependen en gran medida de la explotaci&oacute;n de los animales que este realiza: el sector qu&iacute;mico (que les vende pesticidas, fertilizantes, herbicidas tambi&eacute;n para el 35% de cosechas mundiales que se destinan a alimentar animales para consumo humano), el sector de la biotecnolog&iacute;a (que suministra semillas para pienso animal y <em>modelos</em> de animales patentados a los agricultores), el sector farmac&eacute;utico (que vende cada a&ntilde;o el 70% de todos los antibi&oacute;ticos al sector ganadero) y las petroleras (la agricultura moderna depende enormemente del uso de combustibles f&oacute;siles).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso si no hubiera alternativas para dejar de usar animales no humanos para alimentarnos, vestirnos, divertirnos e investigar, su explotaci&oacute;n seguir&iacute;a siendo moralmente inaceptable en una sociedad que ha abierto los ojos a la capacidad de sufrimiento de todos los seres sintientes. Y es que no es posible construir sociedades en paz, igualitarias, interclasistas y justas para los humanos mientras sus cimientos se hunden en la violencia especista. Pero adem&aacute;s no es necesario, porque actualmente existen m&uacute;ltiples alternativas libres de crueldad animal absolutamente satisfactorias (o m&aacute;s) y cada vez m&aacute;s personas reconocen el valor de desplegar una &eacute;tica interespecie, que respete por igual a todos los seres vivos con capacidad de sufrir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la l&oacute;gica capitalista tiende a asimilar y devaluar cualquier alternativa, como por ejemplo se pretende hacer con el veganismo al equipararlo a una mera moda diet&eacute;tica. Sin embargo, la &eacute;tica interespecie es en realidad un caballo de Troya para el capitalismo, porque desaf&iacute;a a lo peor del mismo: su falta de moral, su insostenibilidad ecol&oacute;gica y la injusticia, la desigualdad y la discriminaci&oacute;n que promueve.
    </p><h3 class="article-text">Impacto ecol&oacute;gico</h3><p class="article-text">
        Hace ya tiempo que sabemos que dar prioridad a los intereses humanos no es s&oacute;lo inmoral, tambi&eacute;n es muy poco inteligente. De hecho, tiene consecuencias catastr&oacute;ficas porque la opresi&oacute;n de los seres humanos y la de los no humanos se alimenta entre s&iacute;. Esta interconexi&oacute;n es visible hoy para todo aquel que quiera verla: los abusos laborales extremos y las pr&aacute;cticas de contrataci&oacute;n racista en los mataderos, la violencia machista de las fiestas donde se maltratan animales, la violencia infantil o de g&eacute;nero precedida por el maltrato de animales de compa&ntilde;&iacute;a, la trata racista de humanos que tantos rasgos emula de la esclavitud animal, los delirios de la biotecnolog&iacute;a en humanos como expansi&oacute;n del mercado abierto con la manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica de los otros animales, las enfermedades que afectan sobre todo a las clases trabajadoras por la <em>comida basura</em> basada en prote&iacute;na animal subvencionada p&uacute;blicamente, la contaminaci&oacute;n mundial y el calentamiento global que afectan en primer lugar a pobres, mujeres y ni&ntilde;os&hellip;
    </p><p class="article-text">
        De las anteriores interconexiones probablemente la m&aacute;s reconocida hoy sea la del impacto ecol&oacute;gico. El sector agroanimal es uno de los principales agresores ambientales al contribuir masivamente al calentamiento global, escasez de agua, deforestaci&oacute;n, destrucci&oacute;n de praderas, generaci&oacute;n de residuos, consumo energ&eacute;tico, p&eacute;rdida de biodiversidad, extinci&oacute;n de especies... Producir carne, huevos o leche es simplemente un desastre ecol&oacute;gico. Adem&aacute;s, causa profundas desigualdades sociales en el planeta debido a la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a alimentar&iacute;a que inflige a muchas regiones del mundo, donde se invierten sus recursos agr&iacute;colas en deforestar y/o producir comida para los animales que acaban en los platos de la clase media y las &eacute;lites occidentales (u occidentalizadas).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la FAO, en estos momentos estamos alimentando 30.000 millones de animales cada d&iacute;a en las granjas industriales. Este sistema alimentario es, sin embargo, incapaz de impedir que hoy todav&iacute;a pasen hambre 800 millones de seres humanos y otros cientos de millones m&aacute;s no tengan acceso a agua potable o medicinas.
    </p><p class="article-text">
        El trato que reciben los animales por parte de los seres humanos no s&oacute;lo es inaceptable moralmente, sino que adem&aacute;s est&aacute; profundamente interconectado con las relaciones de poder capitalistas que est&aacute;n destrozando el medio ambiente e impiden el desarrollo de sociedades no violentas, justas e igualitarias. Dejar de apoyar este sistema no es posible sin reconocer las entra&ntilde;as especistas del mismo y la necesidad de una &eacute;tica nueva que deber&iacute;a aglutinar a igualitaristas, ecologistas y cr&iacute;ticos con el capitalismo por igual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>N&uacute;ria Almiron</strong> es codirectora del UPF Centre for Animal Ethics.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero de septiembre de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/capitalismo-trato-animal_132_3825331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Sep 2016 18:12:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Capitalismo y trato animal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Activismo total]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/activismo-total_132_3883348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e138c939-1434-4d32-ad0a-bf04b6ff5879_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Bordo de Xochiaca (México). Foto: Tras los muros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prioridad que el veganismo da a la lucha por la liberación animal no supone poner a los otros animales por delante de los humanos sino incluirlos en todos los ámbitos de la lucha social donde ya se ha establecido la conexión entre opresiones (sexismo, racismo, clasismo, homofobia, etc.) pero donde falta la visión total, que incluya también el especismo en el cóctel de opresiones que se alimentan entre sí.</p><p class="subtitle">El trato que hemos dado históricamente a los otros animales representa una contradicción flagrante de los valores humanos. De igual modo que la emancipación femenina fue una lucha que se sumó a y fortaleció la lucha contra la esclavitud, y que la conquista de los derechos civiles para los seres humanos se añadió y fortaleció a las dos anteriores, la lucha por la liberación de los animales no humanos es ahora el siguiente paso en el progreso moral de la humanidad, y de nuevo no hará más que fortalecer todas las otras causas que los críticos con el capitalismo, los igualitaristas, los ecologistas, y todas las personas compasivas apoyan.</p></div><p class="article-text">
        Este verano en Barcelona <a href="http://www.elespanol.com/reportajes/20160603/129737477_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo de veganos rescat&oacute; a un jubilado</a> que se hab&iacute;a quedado sin hogar. Por lo visto, una pareja descubri&oacute; al hombre en la calle y decidi&oacute; ayudarle subiendo el caso a sus redes sociales. El mensaje circul&oacute; r&aacute;pidamente entre sus amigos y al poco uno de ellos invit&oacute; al jubilado a vivir con &eacute;l en su casa. La pareja que le descubri&oacute; y subi&oacute; la historia a las redes se definieron como &ldquo;activistas totales&rdquo;, veganos pero tambi&eacute;n defensores de otros colectivos oprimidos y, en definitiva, solidarios indiscriminados. Por supuesto. &iquest;Acaso puede discriminar la verdadera solidaridad?
    </p><p class="article-text">
        Una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s habituales que reciben los veganos es que s&oacute;lo, o principalmente, est&aacute;n preocupados por los otros animales. En realidad, esta cr&iacute;tica es simplemente una manifestaci&oacute;n de ignorancia. El sufrimiento y opresi&oacute;n que experimentan los animales no humanos en nuestras sociedades es el tipo de violencia m&aacute;s invisible que existe. Precisamente por esto es dif&iacute;cil que alguien que ha visto lo m&aacute;s dif&iacute;cil de ver no vea lo m&aacute;s f&aacute;cil &ndash;el sufrimiento humano&ndash; si lo que le mueve es la compasi&oacute;n verdadera.
    </p><p class="article-text">
        El veganismo es desde su creaci&oacute;n una ampliaci&oacute;n del c&iacute;rculo de compasi&oacute;n. Primero tienes compasi&oacute;n por lo m&aacute;s pr&oacute;ximo, lo m&aacute;s cercano, lo m&aacute;s visible. Poco a poco, si esa compasi&oacute;n es real, el c&iacute;rculo se ampl&iacute;a inexorablemente. Aquellos que creen que a los verdaderos veganos &ndash;los que lo son por motivos &eacute;ticos&ndash; s&oacute;lo les preocupan los animales, desconocen la historia del movimiento por completo. Ya desde sus inicios, los activistas animalistas pioneros en el Reino Unido y los Estados Unidos proced&iacute;an todos sin excepci&oacute;n del humanitarismo, un movimiento dedicado a ayudar a aliviar el sufrimiento de los seres humanos. Por ejemplo William Wilberforce, uno de los fundadores de la primera asociaci&oacute;n animalista del mundo, la Royal Society for the Prevention of Cruelty (Reino Unido, 1824), fue el pol&iacute;tico que lider&oacute; el proceso arduo y largo de abolici&oacute;n de la esclavitud humana en el Reino Unido. Wilberforce y su grupo, todos humanitaristas, simplemente dieron el paso l&oacute;gico, ampliaron su c&iacute;rculo de compasi&oacute;n, vieron el sufrimiento en su totalidad.
    </p><p class="article-text">
        La definici&oacute;n de &ldquo;activistas totales&rdquo; que hacen de s&iacute; mismos los protagonistas de la historia que da pie a este art&iacute;culo es magn&iacute;fica y entronca con la teor&iacute;a de la &ldquo;liberaci&oacute;n total&rdquo; de los estudios cr&iacute;ticos sobre animales. Esta perspectiva es total porque es consciente de que la explotaci&oacute;n y sufrimiento que causamos a los animales no es un hecho aislado en la sociedad sino que es un elemento m&aacute;s, y en profunda interrelaci&oacute;n, con el resto de variables del capitalismo global. Por lo tanto, y en l&oacute;gica consecuencia, no se puede pretender luchar contra el sufrimiento y la explotaci&oacute;n de los humanos sin luchar tambi&eacute;n contra el sufrimiento y la explotaci&oacute;n de los animales que no son humanos. Es decir, no se puede pretender construir una sociedad sin violencia, igualitaria y justa <em>s&oacute;lo</em> para los humanos. La prioridad que este colectivo da a la lucha por la liberaci&oacute;n animal no supone poner a los otros animales por delante de los humanos sino incluirlos en todos los &aacute;mbitos de la lucha social donde ya se ha establecido la conexi&oacute;n entre opresiones (sexismo, racismo, clasismo, homofobia, etc.) pero donde falta la visi&oacute;n total, que incluya tambi&eacute;n el especismo en el c&oacute;ctel de opresiones que se alimentan entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Opresiones interconectadas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adam Smith, el fundador de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, fue de los primeros en apuntar, sin saberlo, al rol del especismo en el capitalismo moderno. Smith situaba el origen no s&oacute;lo de la riqueza sino tambi&eacute;n de la desigualdad social en la domesticaci&oacute;n de los animales &ndash;al reconocer que el poder y el status, que marcar&iacute;an las diferencias, se origin&oacute; en el incremento de la propiedad de reba&ntilde;os de animales domesticados. Juval Noha Harari, en su excelente <em>Sapiens</em> va m&aacute;s all&aacute; en esta idea para afirmar que, en realidad, la revoluci&oacute;n agr&iacute;cola &ndash;con la estabulaci&oacute;n del ganado e incremento de la explotaci&oacute;n como unos de los principales cambios&ndash; es el mayor fraude de la historia. Y es que, como muchos autores de estudios cr&iacute;ticos sobre animales han destacado, la revoluci&oacute;n agr&iacute;cola multiplic&oacute; el sufrimiento de todos: la subyugaci&oacute;n y la matanza de animales que sigui&oacute; a la domesticaci&oacute;n prepar&oacute; el camino para la violencia contra y entre los humanos.
    </p><p class="article-text">
        David Nibert es quien probablemente ha documentado mejor los v&iacute;nculos entre la domesticaci&oacute;n de los animales y la violencia y destrucci&oacute;n en las sociedades humanas a lo largo de la historia del capitalismo. Su an&aacute;lisis sociol&oacute;gico desde abajo, desde la mirada de los oprimidos no de las &eacute;lites, revela el car&aacute;cter econ&oacute;mico y elitista del prejuicio, la discriminaci&oacute;n y la opresi&oacute;n institucionalizada de los otros animales por parte de los seres humanos. Este autor ha descrito con enorme precisi&oacute;n c&oacute;mo la necesidad de tierra y agua para mantener a los animales domesticados llev&oacute; a invasiones y guerras en la antig&uuml;edad, c&oacute;mo el imperialismo europeo y el capitalismo se alimentaron y modelaron a partir del negocio del <em>ganado</em> (t&eacute;rmino que proviene del verbo <em>ganar</em>) y c&oacute;mo existe una conexi&oacute;n directa entre la actual explotaci&oacute;n capitalista de los seres humanos <em>devaluados</em>, como les llama Nibert, y los otros animales, especialmente visible en las pr&aacute;cticas racistas, sexistas y clasistas de los gigantes de la producci&oacute;n de carne y la alimentaci&oacute;n. Lo que esto significa lo hemos visto recientemente en Espa&ntilde;a con la <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/07/14/catalunya/1468502263_059247.html?id_externo_rsoc=FB_CC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revuelta de los trabajadores de los mataderos catalanes</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los economistas pol&iacute;ticos cr&iacute;ticos tambi&eacute;n nos han mostrado c&oacute;mo la anulaci&oacute;n sexual de la mujer y la esclavitud humana se modelaron tambi&eacute;n a trav&eacute;s de las pr&aacute;cticas de domesticaci&oacute;n animal y de hecho pueden considerarse una extensi&oacute;n de las mismas. Autoras ecofeministas como Carol Adams, Joan Dunayer o Alicia Puleo han revelado ampliamente las conexiones entre la violencia de genero, el machismo y la explotaci&oacute;n animal. Hoy es posible ver ejemplos de todo ello en la violencia machista imperante en todas las fiestas donde se maltratan animales (la <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/San-Fermin-agresiones-machistas-fiestas_0_536146900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tauromaquia como principal ejemplo</a> en Espa&ntilde;a pero ni mucho menos el &uacute;nico) o en la violencia contra animales de compa&ntilde;&iacute;a que tantas veces precede a la violencia de g&eacute;nero e infantil. Esta &uacute;ltima relaci&oacute;n ha sido estudiada desde hace d&eacute;cadas por psic&oacute;logos de todo el mundo. En la actualidad, la violencia contra los animales de compa&ntilde;&iacute;a se considera un indicador de potencial violencia dom&eacute;stica en numerosos protocolos nacionales e internacionales de organismos de administraci&oacute;n pol&iacute;tica y policiales (la Coordinadora de Profesionales por la Prevencio&#769;n de Abusos, CoPPA, tiene un <a href="http://www.coppaprevencion.org/files/CoPPA_Maltrato_animal_Medidas_Legislativas_Protocolos_Policia_Nov2014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">excelente informe sobre ello</a>).
    </p><p class="article-text">
        La interconexi&oacute;n entre opresiones tambi&eacute;n afecta a la salud humana de forma clasista. Las dietas altas en grasa de origen animal son la causa directa de muchas enfermedades de la sociedad de la opulencia, que afectan principalmente a las clases trabajadoras, que son las principales consumidoras de la comida basura basada en prote&iacute;na animal subvencionada p&uacute;blicamente. Las dietas altas en grasa de origen animal son tambi&eacute;n el origen de las profundas desigualdades que generan hambre y pobreza en el mundo, porque suponen una p&eacute;rdida de soberan&iacute;a alimentar&iacute;a para muchas regiones, que invierten sus recursos agr&iacute;colas en deforestar y/o producir comida para los animales que acabar&aacute;n en los platos de las clases medias y las &eacute;lites occidentales (u occidentalizadas), por supuesto en beneficio solo de las &eacute;lites locales o de multinacionales extranjeras. Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de la FAO, en estos momentos, cada d&iacute;a, estamos alimentando a 30.000 millones de animales en granjas. Mientras, 800 millones de seres humanos pasan hambre y otros cientos de millones m&aacute;s no tienen acceso a agua y medicinas.
    </p><p class="article-text">
        Agua y medicinas est&aacute;n, no obstante, ampliamente disponibles para la industria agroanimal. Actualmente el 70% de todos los antibi&oacute;ticos se destinan a los animales en granjas (en gran parte para que puedan sobrevivir a las condiciones de confinamiento insalubre en las que les obligamos a vivir) y la agricultura animal utiliza entre el 20 y el 30% del agua potable que se consume de promedio en todo el mundo (la cifra es mucho m&aacute;s elevada si atendemos a pa&iacute;ses, por ejemplo llega al 55% de toda el agua consumida en los Estados Unidos).
    </p><p class="article-text">
        El impacto de la agricultura animal en el medio ambiente es hoy ya ampliamente conocido desde el famoso informe de la FAO de 2006 (<a href="http://www.fao.org/docrep/011/a0701s/a0701s00.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La larga sombra del ganado</a>), confirmado y ampliado por una enorme lista de estudios oficiales e independientes desde entonces. El negocio que explota a animales no humanos para su consumo es uno de los principales agresores ambientales del mundo. Contribuye masivamente al calentamiento global, escasez de agua, deforestaci&oacute;n, destrucci&oacute;n de praderas, generaci&oacute;n de residuos, consumo energ&eacute;tico, p&eacute;rdida de biodiversidad, extinci&oacute;n de especies... Producir carne, huevos o leche es simplemente un desastre ecol&oacute;gico, como afirma certeramente <a href="http://www.igualdadanimal.org/noticias/7514/7-razones-por-las-que-la-ganaderia-industrial-es-un-desastre-ecologico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Igualdad Animal</a>. Y un desastre ecol&oacute;gico que, como todos los problemas medioambientales, afecta principalmente a <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/donesenxarxa/cambio_climatico-genero-igualdad_6_397620249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pobres, mujeres y ni&ntilde;os</a>.
    </p><p class="article-text">
        La intersecci&oacute;n entre opresiones alcanza hoy, no obstante, &aacute;mbitos incluso insospechados. Las criaturas atrapadas en el circuito de la industria de la alimentaci&oacute;n o de la experimentaci&oacute;n han incluso dejado de ser organismos
    </p><p class="article-text">
        independientes. Las innovaciones tecnol&oacute;gicas del &uacute;ltimo siglo &ndash;muy especialmente el confinamiento intensivo, las pr&aacute;cticas de alimentaci&oacute;n y reproducci&oacute;n m&aacute;s rentables, el uso de antibi&oacute;ticos y hormonas y, sobre todo, la ingeniera gen&eacute;tica&ndash; han convertido a muchos animales explotados en pura biotecnolog&iacute;a. Y esta tendencia ya ha cruzado la frontera entre especies porque buena parte de las ideas que la industria tiene para la <em>mejora</em> gen&eacute;tica de los humanos han sido antes comercializadas para los otros animales por la industria biotecnol&oacute;gica. Esta <em>mejora</em> humana se parece pues mucho a una ampliaci&oacute;n de mercado por parte de la industria, y representa uno de los mayores riesgos para la autonom&iacute;a humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La solidaridad, la compasi&oacute;n y el igualitarismo no pueden ser selectivos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para los autores de la corriente de estudios cr&iacute;ticos sobre animales, entre los que me incluyo, todas estas intersecciones entre opresiones no son simplemente v&iacute;nculos sociol&oacute;gicos sino sobre todo un reflejo de las relaciones de poder de clase. Jason Hribal, por ejemplo, afirma que los otros animales son en realidad la clase trabajadora m&aacute;s baja.
    </p><p class="article-text">
        Ver a los otros animales como &ldquo;clase trabajadora&rdquo; es muy &uacute;til para adoptar una perspectiva realmente igualitaria. Las razones que Hribal expone para considerarlos como tal son contundentes. En primer lugar, y c&oacute;mo ya reconoci&oacute; el mismo Adam Smith, los otros animales ocupan claramente un lugar en la divisi&oacute;n social del trabajo (cumplen una funci&oacute;n). En segundo lugar, porque impl&iacute;citamente ya son reconocidos como tales por todos nosotros (cuando afirmamos que a alguien lo trataron &ldquo;como a una mula&rdquo; estamos reconociendo que existe una clase inferior en las relaciones de clase). Y, tercero, porque al igual que los humanos de la clase trabajadora, los animales no humanos tambi&eacute;n se resisten a ser oprimidos. Esta resistencia se expresa durante su captura, domesticaci&oacute;n, manipulaci&oacute;n y confinamiento &ndash;las dos &uacute;ltimas incluso habiendo nacido en cautividad. Los ejemplos son interminables pero recordemos tan solo aqu&iacute; la rebeli&oacute;n de las Orcas en cautividad, donde han atacado y matado a sus captores en numerosas ocasiones, una violencia contra los humanos pr&aacute;cticamente inexistente entre las orcas en libertad.
    </p><p class="article-text">
        Ver a los animales no humanos como la clase trabajadora m&aacute;s devaluada nos 
    </p><p class="article-text">
        sirve adem&aacute;s para darnos cuenta que si queremos construir una sociedad interclasista e igualitaria de verdad no podemos hacerlo sin incluirles a ellos. Esto desmonta el mito humanista de &ldquo;los humanos primero, y cuando los humanos est&eacute;n bien nos ocuparemos de todos los dem&aacute;s&rdquo;. Lo cierto es que los humanos no tendr&aacute;n la menor opci&oacute;n a estar bien, o al menos mejor, hasta que no respetemos a todas esas criaturas que comparten el planeta con nosotros y que no est&aacute;n aqu&iacute; para que las explotemos, oprimamos, usemos, sino para vivir sus vidas, igual que los humanos queremos vivir las nuestras.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva de la liberaci&oacute;n total, la abolici&oacute;n total y el activismo total es pues imprescindible para construir sociedades realmente solidarias, igualitaristas, compasivas, justas. La compasi&oacute;n selectiva, la solidaridad selectiva, el igualitarismo selectivo son en realidad formas de discriminaci&oacute;n, no verdaderos valores. El verdadero humanitarismo debe buscar la justicia indiscriminadamente para todos. Y esto es una urgencia moral en un momento en que existen tant&iacute;simas opciones libres de crueldad animal a nuestro alcance.
    </p><p class="article-text">
        El trato que hemos dado hist&oacute;ricamente a los otros animales representa una contradicci&oacute;n flagrante de los valores humanos. De igual modo que la emancipaci&oacute;n femenina fue una lucha que se sum&oacute; a y fortaleci&oacute; la lucha contra la esclavitud, y que la conquista de los derechos civiles para los seres humanos se a&ntilde;adi&oacute; y fortaleci&oacute; a las dos anteriores, la lucha por la liberaci&oacute;n de los animales no humanos es ahora el siguiente paso en el progreso moral de la humanidad, y de nuevo no har&aacute; m&aacute;s que fortalecer todas las otras causas que los cr&iacute;ticos con el capitalismo, los igualitaristas, los ecologistas, y todas las personas compasivas apoyan. Los veganos que se movilizaron para ayudar al jubilado no vegano son un ejemplo excelente de este activismo total que es la &uacute;nica forma coherente hoy de intentar mejorar el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/activismo-total_132_3883348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jul 2016 18:09:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Activismo total]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Activismo,Veganismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ficción política y cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ficcion-politica-cambio-climatico_132_4215419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fd69810-728c-4a65-9485-e2b454125271_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vacas y terneros en una granja de explotación láctea. Foto: Igualdad Animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este preciso momento y</p><p class="subtitle">cada día</p><p class="subtitle">en este planeta hay 800 millones de humanos que pasan hambre crónica, más del doble con exceso de peso y una industria capaz de alimentar a una población de animales explotados que es cuatro veces la población humana total del planeta</p></div><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n humana de la Tierra supera actualmente los 7.300 millones de individuos, de los cuales 800 millones est&aacute;n desnutridos (<a href="http://www.fao.org/news/story/es/item/288406/icode/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FAO, 2015</a>) y m&aacute;s de 1.900 millones son obesos o tienen sobrepeso (<a href="http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OMS, 2015</a>). Al mismo tiempo, cada d&iacute;a del a&ntilde;o los humanos somos capaces de alimentar aproximadamente a 30.000 millones de animales terrestres (estimaci&oacute;n a partir de <a href="http://faostat.fao.org/site/569/default.aspx#ancor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FAOStat</a>), que usamos para satisfacer nuestro deseo de comernos su carne y fluidos: cerdos, gallinas, vacas, terneros, pollos, ovejas, cabras... Animales a los que en su inmensa mayor&iacute;a condenamos a condiciones miserables de subsistencia pero a los que ciertamente logramos mantener no s&oacute;lo con vida sino engordados (aunque malnutridos y medicalizados). Permitidme que insista para que lo apreciemos en toda su magnitud: en este preciso momento y <em>cada d&iacute;a</em> en este planeta hay 800 millones de humanos que pasan hambre cr&oacute;nica, m&aacute;s del doble con exceso de peso y una industria capaz de alimentar a una poblaci&oacute;n de animales explotados que es cuatro veces la poblaci&oacute;n humana total del planeta. Es evidente que los seres humanos tenemos una enorme y dram&aacute;tica confusi&oacute;n con respecto a la gesti&oacute;n de los recursos alimentarios.
    </p><p class="article-text">
        Esta confusi&oacute;n no es meramente una cuesti&oacute;n de distribuci&oacute;n t&eacute;cnica de los recursos, sino un error de una dimensi&oacute;n &eacute;tica y consecuencias pr&aacute;cticas enormes. <strong>La &eacute;tica de nuestro sistema de alimentaci&oacute;n, o, mejor dicho, la falta de &eacute;tica del mismo, se encuentra precisamente en la base de nuestro permanente fracaso pol&iacute;tico contra el calentamiento global</strong>. Tenemos un nuevo ejemplo de ello en lo sucedido en Par&iacute;s en diciembre de 2015. Los resultados de esta &uacute;ltima cumbre sobre el cambio clim&aacute;tico fueron valorados por los grandes medios de comunicaci&oacute;n de todo el mundo como un &eacute;xito sin precedentes. Por ejemplo, <a href="http://www.theguardian.com/environment/2015/dec/13/paris-climate-deal-cop-diplomacy-developing-united-nations" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a> afirm&oacute; de este encuentro que hab&iacute;a sido &ldquo;the world's greatest diplomatic success&rdquo; (el mayor &eacute;xito diplom&aacute;tico mundial). Aseveraci&oacute;n cierta pero inexacta. En realidad, la cumbre de Par&iacute;s, como todas las anteriores, fue un &eacute;xito, s&iacute;, pero no un &eacute;xito de todos sino solo de algunos, m&aacute;s en concreto de la &ldquo;diplomacia&rdquo; corporativa de los grandes lobbies contaminantes.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de los <em>lobbies</em> &ndash;debido masivamente a la capacidad de presi&oacute;n de las patronales sectoriales y de las grandes corporaciones transnacionales, pero tambi&eacute;n a los representantes pol&iacute;ticos que creen as&iacute; proteger los intereses econ&oacute;micos nacionales&ndash; convierte el acuerdo de Par&iacute;s en <strong>una enorme ficci&oacute;n pol&iacute;tica</strong>. Ficci&oacute;n porque, a pesar de la mucha gesticulaci&oacute;n, el acuerdo ni es vinculante de verdad (no hay sanciones si los pa&iacute;ses no lo aplican), ni pone fecha a la descarbonizaci&oacute;n que necesitamos con urgencia (la deja a un &ldquo;lo antes posible&rdquo; y permite el eufemismo de la <em>neutralidad clim&aacute;tica</em> para seguir contaminando), ni reconoce que las soluciones tecnol&oacute;gicas que propone la industria son falaces (no resuelven la causa del problema y generan nuevos problemas). A&uacute;n peor, el acuerdo no afronta las tres grandes cuestiones de fondo: el capitalismo y la codicia corporativa, la superpoblaci&oacute;n humana del planeta y las causas &uacute;ltimas (en nuestros h&aacute;bitos y consumos) del calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Par&iacute;s, una vez m&aacute;s, se abord&oacute; el problema sin ni siquiera mencionar a los culpables</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, los pa&iacute;ses industriales y m&aacute;s contaminantes son los que lideran las discusiones en Naciones Unidas, lo que constituye un evidente conflicto de intereses: <strong>quienes m&aacute;s fuerzas contrarias al cambio tienen en su seno son los que pilotan el cambio</strong>. No es de extra&ntilde;ar pues que el modelo de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica culpable de equivocar las prioridades no se cuestione en absoluto y que los claros <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Cumbre-Paris-aprueba-acuerdo-climatico_0_461954074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganadores de esta cumbre</a> sean Estados Unidos, China, India y los grandes productores de petr&oacute;leo. El cambio que se precisa, de modelo de explotaci&oacute;n, ni siquiera es contemplado por las &eacute;lites dominantes de estos pa&iacute;ses. El resultado es que el &aacute;nimo de lucro capitalista que nos ha extraviado &eacute;ticamente no s&oacute;lo no se pone en cuesti&oacute;n sino que acaba siendo salvaguardado.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, <strong>el problema del incremento de poblaci&oacute;n humana en el planeta es sistem&aacute;ticamente silenciado en todos los debates</strong>, a pesar de que se prev&eacute; que los humanos sigan aumentando en n&uacute;mero (y no s&oacute;lo en los pa&iacute;ses pobres o emergentes sino tambi&eacute;n en las democracias occidentales) para alcanzar los 9.600 millones en 2050. Se pretende hacer creer que la ciencia y la tecnolog&iacute;a del futuro lograr&aacute;n extender la mejora de la calidad de vida en el planeta y reducir nuestra huella ecol&oacute;gica a pesar del aumento de la poblaci&oacute;n, cuando tal cosa no se est&aacute; logrando ni con la poblaci&oacute;n actual. La realidad es que el aumento de la poblaci&oacute;n ha tenido siempre un impacto directo (y desastroso) sobre los niveles de consumo y de emisiones que presuntamente pretendemos mitigar.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la cuesti&oacute;n m&aacute;s importante, que ya se mencion&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/consumo-carne-calienta-planeta_6_455714432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este blog</a> antes de la cumbre y as&iacute; ha quedado confirmado con sus resultados, radica en la <strong>incapacidad de abordar ni siquiera tangencialmente las consecuencias directas en el clima de la dieta basada en la prote&iacute;na animal</strong>. Sabemos desde hace a&ntilde;os (<a href="http://www.fao.org/docrep/011/a0701s/a0701s00.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FAO, 2006</a>; <a href="https://www.ipcc.ch/publications_and_data/publications_ipcc_fourth_assessment_report_synthesis_report.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPCC, 2007</a>; <a href="http://www.unep.fr/scp/publications/details.asp?id=DTI/1262/PA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNEP, 2010</a>; <a href="http://na.unep.net/geas/getUNEPPageWithArticleIDScript.php?article_id=92" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNEP, 2012</a>; etc.) que la agricultura animal (tanto el sector ganadero como al pecuario) es muy intensiva en el uso de combustibles f&oacute;siles y globalmente el principal emisor de gases de efecto invernadero que causan el cambio clim&aacute;tico &ndash;adem&aacute;s de ser la principal causa de la deforestaci&oacute;n, contaminaci&oacute;n del agua, erosi&oacute;n, zonas muertas en los oc&eacute;anos y extinci&oacute;n de especies. Actualmente, <strong>un tercio de la tierra agr&iacute;cola del planeta est&aacute; destinada a la ganader&iacute;a extensiva o a producir pienso para la ganader&iacute;a intensiva</strong>. Se trata del sistema de explotaci&oacute;n de los recursos m&aacute;s ineficiente posible, solo sostenido por los intereses econ&oacute;micos de la industria y por la ideolog&iacute;a especista, que justifica tratar as&iacute; el resto de especies del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Capitalismo, superpoblaci&oacute;n y dieta basada en nuestros hermanos animales son los tres grandes culpables del calentamiento global</strong>. Los tres est&aacute;n profundamente interconectados de m&uacute;ltiples formas. La historia del capitalismo est&aacute; ligada inextricablemente a la explotaci&oacute;n de grandes cantidades de individuos (humanos y no humanos); el capitalismo promueve el incremento de la poblaci&oacute;n humana porque ello aumenta el n&uacute;mero de consumidores y la mano de obra disponible. A mayor poblaci&oacute;n, mayor presi&oacute;n ecol&oacute;gica sobre el planeta y mayor ferocidad capitalista en la lucha por los recursos. El h&aacute;bito de comer animales est&aacute; contaminando y calentando al planeta y enfermando a los humanos (<a href="http://na.unep.net/geas/getUNEPPageWithArticleIDScript.php?article_id=92" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OMS, 2015</a>), situaci&oacute;n que s&oacute;lo empeora con el crecimiento de la poblaci&oacute;n humana; a su vez, las enfermedades promovidas por el elevado consumo de grasas (principalmente de origen animal) se han convertido en un negocio enormemente lucrativo para el capitalismo. Y as&iacute; un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Capitalismo, superpoblaci&oacute;n y dieta carnista responden esencialmente a un modelo de sociedad basada en la idea absurda del crecimiento ilimitado y en una explotaci&oacute;n irracional de los recursos que comporta el sufrimiento extremo de los seres considerados de <em>segunda</em> &shy;&ndash;todos los individuos de las otras especies y millones de humanos devaluados. <strong>Tenemos que analizar honestamente nuestros h&aacute;bitos personales e identificar las estructuras pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que bloquean los cambios sociales necesarios</strong> (y desincentivan los cambios individuales) con el fin de perpetuar un modelo de explotaci&oacute;n que es inmoral y est&aacute; al servicio de las &eacute;lites. Mientras no afrontemos estas tareas los acuerdos pol&iacute;ticos no pasar&aacute;n de ser una mera ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Almiron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ficcion-politica-cambio-climatico_132_4215419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 18:54:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ficción política y cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Calentamiento global,Ganadería,Cumbre del Clima]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
