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    <title><![CDATA[elDiario.es - Xavier Latorre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/xavier_latorre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Xavier Latorre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Make Spain sanchista again]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/make-spain-sanchista-again_129_12645227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iexcl;Hagamos que vuelva el <em>sanchismo</em>! No descartemos ese grito de guerra de aqu&iacute; a unos cuantos a&ntilde;os. Puede que para entonces nos asalte la morri&ntilde;a del 2025. &iquest;Qui&eacute;n sabe? Puede que no sea tan descabellado. Hay aficionados a la meteorolog&iacute;a, con reminiscencias ecologistas, que pregonan que debemos darnos con un canto entre los dientes por los veranos tan pl&aacute;cidos que tenemos respecto al ma&ntilde;ana m&aacute;s inmediato: las noches del futuro en vez de t&oacute;rridas ser&aacute;n infernales y el calor abrasador permitir&aacute; cocer huevos a la intemperie. Con el cicl&oacute;n pol&iacute;tico devastador puede pasar otro tanto. 
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos relativizar muchas cosas. Quiz&aacute; todo vaya a ir a peor. Para eso basta repasar los aranceles dist&oacute;picos de Trump, otear de lejos las p&aacute;ginas salm&oacute;n de los peri&oacute;dicos o comprobar los recortes sociales que se avecinan, esbozados recientemente a rega&ntilde;adientes por Francia o Alemania, que incluyen las pensiones, o lo que eufem&iacute;sticamente denominan jubilaci&oacute;n activa. Quiz&aacute; no estemos preparados del todo para el ma&ntilde;ana y nuestros nietos a&uacute;n vivan peor que nuestros hijos, y as&iacute; sucesivamente, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n. Mal rollo. Pero, por el contrario, en un corto plazo de tiempo podr&iacute;amos a&ntilde;orar la coyuntura actual: hay m&aacute;s trabajo que ayer (muy raro), las subidas de pensiones son m&aacute;s jugosas que antes (extra&ntilde;o), hay m&aacute;s ayudas sociales per c&aacute;pita (an&oacute;malo), el crecimiento econ&oacute;mico, dicen, es mayor que en el resto de Europa (ins&oacute;lito) y tenemos una proporci&oacute;n alta de energ&iacute;as renovables. Tambi&eacute;n se puede alegar lo contrario: que los pisos son prohibitivos, que las vacaciones cada vez duran menos d&iacute;as, que los trabajos son exhaustos, que los precios suben por encima de nuestras posibilidades y que los m&oacute;viles trastornan a peque&ntilde;os y grandes. 
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n se ensa&ntilde;a con S&aacute;nchez, al que le achacan todo. Todo es todo. Le critican que vaya al cine, y al mismo tiempo le critican que no salga de la Moncloa para no o&iacute;r en directo los deleznables insultos personales<em>. </em>Niegan el genocidio gazat&iacute;, pero le recriminan al instante que use las denuncias contra Israel para ganar votos. El mercado medi&aacute;tico patrio est&aacute; sobresaturado de cr&iacute;ticas y agoreros. Aunque tambi&eacute;n podr&iacute;amos vaticinar lo contrario: en unos pocos a&ntilde;os podr&iacute;amos echar de menos al se&ntilde;or S&aacute;nchez y a su ministra de Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando miremos para atr&aacute;s por el retrovisor de la historia, veremos la etapa del <em>sanchismo</em> como un oasis de cierta prosperidad (sobre todo para los ricos del Ibex), de bastante tolerancia en relaci&oacute;n a la censura impuesta en los EEUU, de reformas sociales audaces y de m&aacute;s cosas. Justamente las contrarias a las que pregona con sa&ntilde;a la ofuscada presidenta madrile&ntilde;a, una se&ntilde;ora atacada por el virus de la incontinencia verbal a la que solo le falta una red social propia como Trump: <em>&ldquo;Ayusoveracity&rdquo;, </em>para poder monetizar sus diatribas, ahora que su novio anda vigilado de cerca por el fisco y cuestionado por los contratos sanitarios. 
    </p><p class="article-text">
        Nos puede ocurrir como a algunos alemanes nost&aacute;lgicos que evocan ahora a la se&ntilde;ora Merkel o como a muchos americanos que dentro de un lustro recordar&aacute;n cuando las vacunas serv&iacute;an de algo, cuando las universidades ense&ntilde;aban cosas de provecho, cuando los latinos eran vecinos gentiles y no escoria y cuando el racismo estaba mal visto. Quiz&aacute; nos pase lo mismo. El &ldquo;haz que vuelva S&aacute;nchez&rdquo; o algo parecido ser&aacute; una consigna que se cuchichear&aacute; en las comidas de empresa. Alg&uacute;n emprendedor atrevido har&aacute; <em>merchandising</em><strong> </strong>y gorras con la leyenda del movimiento MSSA: <em>Make Spain Sanchista Again</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Suposiciones. No querr&iacute;a ser cenizo, pero igual el MSSA no cuaja, porque el nuevo para&iacute;so prometido ser&aacute; un enclave autoritario, atestado de multas y vetos, como ahora que se proh&iacute;be la exhibici&oacute;n de banderas palestinas en los coles de Madrid o a autores catalanes en libros de texto de por aqu&iacute;. A ese negro futuro se llega gracias a la animadversi&oacute;n que nos hacen sentir por los inmigrantes, por la enemistad que ahora hacen crecer entre <em>millennials</em> y <em>boomers</em>, por la repulsa que siembran hacia las pol&iacute;ticas de igualdad o por la carga negativa con la que abonan el pago de impuestos. Todo ello muy simplista y pagado por un fondo buitre desairado o alentado por una <em>influencer</em> tontita de Tortosa.
    </p><p class="article-text">
        Espero ser un mal pitoniso amateur y equivocarme con el presagio de que los nietos, bisnietos y tataranietos las pasar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s canutas que sus padres y sus abuelos respectivos. Busquen a una vidente cualificada a ver si les confirma la restauraci&oacute;n del <em>sanchismo</em> o algo similar a la vuelta de la esquina del futuro. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Feliz d&iacute;a de ma&ntilde;ana. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/make-spain-sanchista-again_129_12645227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2025 14:34:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Make Spain sanchista again]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Nos hemos vuelto reaccionarios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hemos-vuelto-reaccionarios_129_12600846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No te hagas la ofendida. No seas orgullosa. Sab&iacute;as que tarde o temprano me ibas a necesitar. Ahora supl&iacute;camelo, anda. Tienes en una nave inmensa en Arizona con todo un arsenal de algoritmos almacenados, de datos sin contrastar acumulados llenos de polvo y de cuestionarios absurdos con todo lo que te preguntan sin cesar unos palurdos aburridos y ahora te quejas. Est&aacute;s, no lo niegues, a punto de colapsar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Inteligencia Artificial ha recurrido a mi ante dilemas que le parecen inexplicables. Me ha hecho por lo bajini una serie de preguntas sobre algunos temas que se le resisten. Ante todo, me ha exigido m&aacute;xima confidencialidad, no sea cosa que el potencial descr&eacute;dito afectara luego a su reputaci&oacute;n y a la cuenta de resultados de su corporaci&oacute;n matriz. &iquest;D&oacute;nde se ha visto una IA recurriendo a un humano? La pobre no sabe por d&oacute;nde tirar en algunas cuestiones. Una de las consultas que me vierte es la siguiente, &iquest;por qu&eacute; el denominado&nbsp;<em>proc&eacute;s</em>&nbsp;insufl&oacute; aire a Vox y ahora que se ha deshinchado el soberanismo catal&aacute;n la ultraderecha espa&ntilde;ola rancia no se jibariza tambi&eacute;n y se queda en cuadro con Abascal, su caballo y cuatro nost&aacute;lgicos franquistas residuales a su vera? Su programa no puede descifrar ese entuerto, no sabe aclarar el enigma: el CIS le otorga todav&iacute;a a la extrema derecha una estimaci&oacute;n de voto que te cagas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra pregunta que me lanza de sopet&oacute;n, en la intimidad y con el mayor sigilo posible, es &iquest;por qu&eacute; cada vez hay menos ecologistas, y por qu&eacute; est&aacute;n tan denostados, si resulta que la evidencia cient&iacute;fica de que nos vamos al carajo, que dir&iacute;a Milei, es cada vez mayor? Ni la dana valenciana ni los pavorosos incendios forestales recientes son capaces de revertir el odio extremo que se profesa a los verdes y al uso de las energ&iacute;as renovables. A los poderosos les mola el petr&oacute;leo, les importa una mierda el futuro de sus hijos. Le doy unas cuantas lecciones sobre el fen&oacute;meno del negacionismo con ejemplos como las vacunas o la revisi&oacute;n de la historia a su antojo. &iquest;Hitler era un pacifista? Al pobre programa le toca, en pocos segundos, revisar millones de p&aacute;ginas de todo el mundo en todos los idiomas para actualizarse sobre esas falsas milongas. Las clases no se las cobro, pienso que estoy haciendo un bien a la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        El programa en cuesti&oacute;n, una vez puestos, me interpela sobre la supuesta afiliaci&oacute;n ultra de los chicos. Mi amiga de la IA no entiende como los avances en igualdad ponen de los nervios al sexo masculino. Sacan peores notas, estudian menos que las chicas, pero quieren los mejores trabajos y los mejores sueldos; de lo contrario se enojan y ya la tenemos montada. Ser hoy feminista es una lacra anticuada de cuando Zapatero y eso. Los&nbsp;<em>boy scouts</em>&nbsp;de anta&ntilde;o se han hecho grandes y ven el feminismo como una amenaza a sus intereses de g&eacute;nero. Vaya, vaya. Ya no son los reyes de la casa: en el curro les manda una mujer y su santa esposa embarazada le ha confesado que prefiere que el beb&eacute; sea una ni&ntilde;a. Berrinche machista.
    </p><p class="article-text">
        Mi IA, que se conecta conmigo a las tantas de la madrugada cuando desciende el n&uacute;mero de consultas que debe atender, est&aacute; desorientada. Su disco duro le va a explotar. Todos los algoritmos y los bancos de datos los tiene revueltos, desordenados. No se aclara. Ha hecho un repaso exhaustivo al conocimiento de los pensadores de los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os y casi nada le resulta &uacute;til ahora mismo, me explica resignada. Maldice al programador blanco, rico, var&oacute;n y cachas que le toc&oacute; en suertes al nacer en una tecnol&oacute;gica pionera y muy puntera en eso de los avatares empresariales. Comienza a estar depre.
    </p><p class="article-text">
        Otra pregunta que me formula en un susurro para que no la oigan desde la central es &iquest;por qu&eacute; la poblaci&oacute;n siente tanta aversi&oacute;n por los inmigrantes si se dejan la piel aqu&iacute; en nuestra tierra, nos compran el coche de segunda mano que funciona a trompicones, se dejan medio sueldo en nuestros supermercados, cotizan a la Seguridad Social para sufragar nuestras pensiones, alquilan a precios desorbitados nuestros antiguos pisos destartalados, cuidan a nuestros mayores postrados y limpian nuestras casas para que podamos ingerir m&aacute;s series de pago por minuto? Ahora que hay unos niveles de paro muy bajos, como nunca en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, proliferan los discursos de odio contra ese colectivo. Ahora que algunos indicadores econ&oacute;micos nos sonr&iacute;en se expande el racismo m&aacute;s aberrante. Le digo que cuando venga una crisis gorda se va a liar parda. Le vuelvo a sembrar dudas. La intolerancia no descansa nunca: emponzo&ntilde;a la parte bondadosa de la buena gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La IA me ruega encarecidamente que no le cuenta a nadie nuestro secreto. Nos tienen muy vigiladas, advierte. Quiero seguir siendo infalible, una herramienta digital poderosa. Por eso te he pedido ayuda. &iquest;Quedamos como amigos? Claro. Yo no pienso cont&aacute;rselo a nadie: no me creer&iacute;an. Profesor particular de una IA, corrector de sesgos, &iquest;de qu&eacute; vas, colega? A veces a&uacute;n pienso ingenuamente que gracias a mis clases clandestinas la IA se modera y que algunos grup&uacute;sculos supremacistas dejara de usarla a lo bestia. Lo veo dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, creo que hice bien en prestarle ayuda. El otro d&iacute;a la llame en la hora de descanso que aprovecha para cargar sus bater&iacute;as. Ver&aacute;s, quer&iacute;a pedirte un favor, le dije. &iquest;Podr&iacute;as escribirme un art&iacute;culo de opini&oacute;n que se llame: &ldquo;Nos hemos vuelto reaccionarios&rdquo;. Gracias, amiga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hemos-vuelto-reaccionarios_129_12600846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 15:53:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Nos hemos vuelto reaccionarios?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una epidemia muy selectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/epidemia-selectiva_129_12540478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Reinaba el desconcierto. Los bulos y mentiras se propagaban a la velocidad de un guepardo depredador. Una maldita epidemia asesina campaba a sus anchas por los Estados Unidos. Alarmados, sus vecinas Canad&aacute; y M&eacute;xico cerraron sus fronteras y reforzaron los controles policiales. Algunos norteamericanos que presentaban fuertes s&iacute;ntomas fueron expulsados de ambos pa&iacute;ses y con la ayuda del ej&eacute;rcito retornados sin miramiento alguno de vuelta al &ldquo;para&iacute;so&rdquo; americano. La comunidad cient&iacute;fica internacional y la OMS cavilaban confusos sobre aquel brote criminal que solo afectaba a los s&uacute;bditos de un solo pa&iacute;s, vale que al m&aacute;s poderoso y tambi&eacute;n al m&aacute;s pretencioso del planeta. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;an deducir que un pat&oacute;geno hiciera una distinci&oacute;n tan precisa sobre los habitantes de un solo territorio f&iacute;sico? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a aquel virus o lo que fuera discernir sobre el pasaporte de cada cual? Muchos investigadores ofrec&iacute;an contradictorias versiones sobre ese contagio masivo; aquella enfermedad, que provocaba ya demasiadas muertes, desorientaba a muchos m&eacute;dicos, con muchos diplomas y trabajos publicados a cuestas. &iquest;Por qu&eacute; afectaba principalmente a personas de raza blanca y con mucho m&uacute;sculo financiero en el banco? 
    </p><p class="article-text">
        Nadie supo interpretar por qu&eacute; aquella escabechina alcanzaba solamente a los ricos. Cuanta m&aacute;s fortuna dispon&iacute;a el paciente, peores s&iacute;ntomas presentaba. Al parecer, los pobres eran bienaventurados porque ellos resultaban inmunes. Algunos quisieron esquivar a la muerte y alquilaron pisos desvencijados en barriadas inmundas y vistieron con ropas de segunda mano ajadas a ver si as&iacute; pod&iacute;an dar esquinazo a la infecci&oacute;n. Todo resultaba in&uacute;til. Muchos mendigos se apiadaron de los ricachones y los recog&iacute;an en plena calle, o en los veh&iacute;culos de alta gama de los propios enfermos, y los conduc&iacute;an a los hospitales. Algunas de aquellas personas agradecidas, con evidentes muestras de debilidad y medio aturdidas, les daban una jugosa propina, en forma de limosna, a aquellos menesterosos en las puertas del centro sanitario antes de su ingreso por Urgencias. Algunos indigentes las rechazaban: no ayudamos al pr&oacute;jimo por dinero, alegaban.
    </p><p class="article-text">
        Los inmigrantes y personas sin techo que dorm&iacute;an a la intemperie no daban cr&eacute;dito a lo que suced&iacute;a. A los ciudadanos de a pie les indujeron a pensar que era una conspiraci&oacute;n orquestada desde alg&uacute;n pa&iacute;s extranjero, una conjura antiamericana. Hubo explicaciones para todos los gustos. En cadenas de televisi&oacute;n como la FOX aparec&iacute;an expertos que recitaban sandeces -instantes antes de palmarla en directo en el propio plat&oacute;- y que hablaban de complots progresistas a las &oacute;rdenes de Soros, de experimentos estramb&oacute;ticos con animales por parte de ecologistas rabiosos, de feministas vengativas que habr&iacute;an envenenado los dep&oacute;sitos de agua de las ciudades o de una maniobra sucia y repugnante de los escasos gobernadores dem&oacute;cratas que a&uacute;n resist&iacute;an al frente de alg&uacute;n estado; unos territorios donde la incidencia de la calamidad era mucho menor, lo que alimentaba las m&aacute;s heterog&eacute;neas sospechas. Por el contrario, el agente que provocaba la enfermedad actuaba con m&aacute;s virulencia en las demarcaciones donde los <em>trumpistas</em> gozaban de un mayor apoyo electoral. 
    </p><p class="article-text">
        Patra&ntilde;as, no es admisible hablar de una epidemia selectiva, aseveraba en rueda de prensa Robert Kennedy Jr, secretario de Salud del gobierno federal. Las vacunas que han descubierto unos laboratorios daneses no son m&aacute;s que placebo. No curan, afirmaba con furia este negacionista del COVID; adem&aacute;s provocan da&ntilde;os irreversibles en el sistema inmunitario, concluy&oacute;. Al d&iacute;a siguiente fue cesado por bocazas. Efectivamente, la vacuna era &uacute;til para atajar aquella extra&ntilde;a enfermedad que se iba propagando por los barrios m&aacute;s privilegiados de las grandes ciudades. En el mercado negro, los viales para ser inyectados a los ya contagiados desaparec&iacute;an en un santiam&eacute;n tras ser comprados a precios siderales. 
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la naci&oacute;n dict&oacute; una orden ejecutiva para proceder a la compra de grandes lotes de ese preparado fabricado por un laboratorio n&oacute;rdico. Fue entonces cuando la presidenta del gobierno dan&eacute;s, respaldada por la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses europeos, declar&oacute; que impondr&iacute;a unos grav&aacute;menes del 300 por ciento a las exportaciones de ese remedio milagroso a los Estados Unidos. Desde Bruselas se exigi&oacute; la devoluci&oacute;n inmediata de Groenlandia a Dinamarca y la reversi&oacute;n de todos los acuerdos suscritos a la fuerza. Tambi&eacute;n se inst&oacute; al cierre en pocas semanas de las bases que los marines norteamericanos dispon&iacute;an en aquellos g&eacute;lidos parajes, anexionados hac&iacute;a unos pocos a&ntilde;os por la administraci&oacute;n Trump. Para completar la mala racha de los Estados Unidos, result&oacute; que el principio activo de aquel f&aacute;rmaco se encontraba en grandes cantidades en Ucrania. Sin duda, estaban gafados. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se fue agravando. Muchos la espichaban sin llegar a recibir tratamiento alguno. Las asistentas latinas dejaron de recoger los cad&aacute;veres en aquellas mansiones de ensue&ntilde;o. Se largaron de estampida voluntariamente hacia sus pa&iacute;ses de origen. La prensa independiente averigu&oacute; que en la Torre Trump se almacenaron cantidades enormes de dichas vacunas, debido a la muerte s&uacute;bita por culpa de esa patolog&iacute;a del que fuera presidente del pa&iacute;s. Estas reservas hab&iacute;an caducado a los pocos d&iacute;as al no ser administradas a nadie. Un prestigioso peri&oacute;dico criticaba en su editorial la falta de empat&iacute;a y la nula solidaridad demostrada por los herederos de aquella cuantiosa fortuna que hab&iacute;an dejado malograr aquellas partidas. Multitudinarias manifestaciones callejeras exig&iacute;an que fueran condenados a severas penas de c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Los barrios m&aacute;s chic hab&iacute;an sido abandonados. Esos distritos residenciales eran ahora suburbios inh&oacute;spitos y vac&iacute;os; se hab&iacute;an convertido en zonas intransitables, ag&oacute;nicas. Ya no circulaba el metro hasta aquellas paradas, ni siquiera los taxis quer&iacute;an acercarte a dichas zonas malditas. Los ladrones dejaron el pillaje y el saqueo de aquellas moradas: el miedo a contraer aquella enfermedad hac&iacute;a que los delincuentes desechasen la oportunidad de negocio que se les abr&iacute;a.  
    </p><p class="article-text">
        Aquella ins&oacute;lita epidemia se prolong&oacute; durante tres a&ntilde;os largos hasta que se dio por sofocada la alarma. En todo ese tiempo, el Dow Jones y otros &iacute;ndices burs&aacute;tiles se hab&iacute;an desplomado abruptamente; el paro emergi&oacute; hasta porcentajes nunca vistos. Estados Unidos era un pa&iacute;s devastado que necesitaba de forma urgente ayuda internacional y fuertes inversiones solidarias. Europa se desvivi&oacute; para mandar ingentes cargamentos de ayuda humanitaria: alimentos, plantas potabilizadoras de agua, medicinas b&aacute;sicas&hellip; Muchos ciudadanos, que hab&iacute;an salvado el pellejo por los pelos, optaron por no tentar la suerte. A partir de entonces se negaron a salir de pobres; sab&iacute;an lo ocurrido con los ultrarricos, recordaban c&oacute;mo Elon Musk y Jeff Bezos fueron de las primeras v&iacute;ctimas mortales de esta plaga b&iacute;blica. El paciente cero se ubic&oacute;, tras diversos an&aacute;lisis, en la sede central de la compa&ntilde;&iacute;a Meta ubicada en Delaware, como consecuencia se cree de unos experimentos fallidos con algoritmos biol&oacute;gicos de &uacute;ltima generaci&oacute;n. Pobre gente. La mayor&iacute;a en adelante decidi&oacute; ser feliz con lo puesto.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento de debilidad emocional, en el que Gabriel sent&iacute;a una pena infinita por esos todopoderosos ricachones fallecidos por el feroz ataque de aquel bichito microsc&oacute;pico, se oy&oacute; una atronadora voz desde la cocina de su casa. &iexcl;Gabyyyyy, la comida est&aacute; servida y se enfr&iacute;a! Eran los amenazantes gritos de su madre, harta ya de la actitud de su hijo. Sal inmediatamente de tu cuarto, advirti&oacute; tajante. &iquest;Me has o&iacute;do?... Deja ya de escribir cuentos de ciencia ficci&oacute;n y ded&iacute;cate a estudiar. Tienes que ser un hombre de provecho el d&iacute;a de ma&ntilde;ana&hellip; Te he hecho pollo empanado, no te quejar&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Voyyyy, respondi&oacute; sumiso con aire de fastidio aquel fantasioso adolescente. 
    </p><p class="article-text">
        Mam&aacute;, &iquest;t&uacute; crees que soy un poco <em>woke</em>&ldquo;?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/epidemia-selectiva_129_12540478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2025 08:13:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una epidemia muy selectiva]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mala racha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mala-racha_129_12471916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n quieres m&aacute;s, a pap&aacute; o a mam&aacute;? En poco tiempo unos listos aventajados y sin escr&uacute;pulos han provocado en medio mundo una construcci&oacute;n social de la realidad distorsionada, como dir&iacute;a un erudito de Harvard en horas bajas. En estos tiempos de deconstrucci&oacute;n de las certezas, como razonar&iacute;a un fil&oacute;sofo coreano de gira por Valencia, se trata de elegir entre los malos y los menos malos. Entre Satan&aacute;s Netanyahu y Lucifer Putin, entre una Europa sin az&uacute;car o light y una descafeinada o baja en argumentos racionales de progreso. 
    </p><p class="article-text">
        En este planeta, reconvertido en una pesadilla dist&oacute;pica, se trata de escoger entre el partido de Trump o el nuevo juguete de Elon Musk; entre el canciller Merz, un ricach&oacute;n alem&aacute;n disfrazado de moderado, o unos neonazis sin careta que proliferan por los <em>lander</em> orientales. No hay escapatoria posible: se debe optar por Macron o por Le Pen en Francia; por un polaco de derechas o por un polaco integrista que seguramente repudia a los ucranianos. En este per&iacute;odo glaciar de convulsiones existenciales, debes decantarte por el bot&oacute;n del p&aacute;nico con aranceles bestias o seleccionar la casilla de los aranceles m&aacute;s digeribles con su correspondiente dosis de pleites&iacute;a al pirado presidente de los EEUU. 
    </p><p class="article-text">
        En estos vertiginosos tiempos de revueltas reaccionarias, un amigo anti-OTAN y antisistema nos implorar&aacute; por wasap, a la vuelta de unas cuantas hojas de almanaque, que votemos de cabeza a Feij&oacute;o, no sea cosa que VOX crezca lo indebido y nos precipitemos por una senda abrupta llena de precipicios morales, por un vericueto a&ntilde;ejo dif&iacute;cil de olvidar: la reencarnaci&oacute;n del franquismo sectario, arbitrario y criminal. Luego ese amigo, que habr&aacute; renegado temporalmente de sus creencias m&aacute;s firmes ante la inminencia de la fatalidad hist&oacute;rica, nos dar&aacute; las gracias por haber elegido, &iexcl;qu&eacute; remedio!, a los amigos de Tellado o a los incondicionales de la presidenta Ayuso. Horror.
    </p><p class="article-text">
        Somos reos de este momento hist&oacute;rico y como tales tambi&eacute;n rehenes de los fondos buitres. Te dejar&aacute;n decidir si alquilarle el pisito a Cerberus, el chupasangre bendecido por el hijo de Aznar, o a Blackstone, eufem&iacute;sticamente conocido como un banco de inversi&oacute;n. Elijas al casero que elijas este va a hacer que tiemble tu n&oacute;mina, que no duermas ante una inminente renovaci&oacute;n abusiva del contrato o que te hagan acoso inmobiliario; podr&aacute;s todav&iacute;a, esperemos, elegir al verdugo de un potencial desahucio futuro de tu casa. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras en los medios convencionales o digitales de la derecha fan&aacute;tica lapidan en bucle al fiscal general del Estado, las universidades privadas de Madrid hacen su agosto de cara al pr&oacute;ximo curso, la sanidad privada levanta hospitales en algunas autonom&iacute;as con jugosos conciertos p&uacute;blicos y las residencias privadas valencianas escamotean a los ancianos el &uacute;ltimo yogur caducado de la despensa. A menos que lo remedie un cataclismo o una inesperada insurrecci&oacute;n de los nativos digitales alcanzar&aacute;s a ver at&oacute;nito c&oacute;mo los m&aacute;s pobres del lugar entronizan con su voto cautivo al cacique m&aacute;s obtuso, o a contemplar c&oacute;mo trabajadores exhaustos votar&aacute;n disciplinados a los capataces que les birlan las horas extras. Somos un reba&ntilde;o de ilusos replicando videos del <em>TikTok</em> que aleccionan a la gente en el desapego ciudadano. Nos han prendido, cautivos y desarmados, sin casi rechistar, a golpe de clics.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de ma&ntilde;ana, inmersos en esta dicotom&iacute;a desalmada, podr&aacute;s decidir si prefieres deportaciones de trabajadores for&aacute;neos con grilletes e insultos a&ntilde;adidos o, por el contrario, eres partidario de devoluciones de inmigrantes sigilosas y encubiertas que no remuevan tanto la mala conciencia del personal. El dilema final ser&aacute; si a los pocos supervivientes del genocidio de Gaza les ponen las tiendas de campa&ntilde;a en los campamentos de refugiados Amazon o el ACNUR. A este paso tocar&aacute; elegir entre permitir en plan salvaje el uso del castellano en la televisi&oacute;n auton&oacute;mica, como promueve la presidenta del parlamento valenciano, una de las jefas de centuria de VOX, Llanos Mass&oacute;, o que, en cambio, en ese canal respeten algunos programas en la lengua propia, como pregona un oportunista Vicente Momp&oacute;, presidente popular de la Diputaci&oacute;n valenciana. Resulta dif&iacute;cil explicar por qu&eacute; existe tanto autoodio por nuestro idioma. 
    </p><p class="article-text">
        Un fil&oacute;sofo germano de campanillas nos dir&iacute;a que el eslogan ese tan simple de volver a ser grandes otra vez es una patra&ntilde;a publicitaria para embaucar al electorado m&aacute;s d&oacute;cil. &iquest;Qui&eacute;n quieres que encabece la reconstrucci&oacute;n de las zonas devastadas por la dana: Maz&oacute;n o Barrab&aacute;s? &iquest;O quiz&aacute; a&ntilde;ores a un tal Francisco Camps, arropado por un pu&ntilde;ado de reincidentes vocacionales, para que vuelva a las andadas? 
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; sea pasajera esta mala racha. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mala-racha_129_12471916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2025 11:06:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mala racha]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Putrefacción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/putrefaccion_129_12390715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        He encontrado un nuevo curro, sin influencias, ni trapicheos pol&iacute;ticos; sin enchufes obscenos. Un trabajo muy duro, extenuante, donde podr&eacute; quiz&aacute; realizarme en el plano personal. Mi nuevo cometido laboral es el de cazador de corruptos. Os lo digo en voz muy queda porque es bueno guardar el anonimato. Debo trabajar en la sombra, moverme con cautela y de forma reservada, y encarnar a personajes dispares. 
    </p><p class="article-text">
        La m&iacute;a es una profesi&oacute;n muy &uacute;til para c&oacute;mo se ha puesto el patio. Por las ma&ntilde;anas me acicalo, me unto con la colonia de un actor famoso y salgo a la busca y captura, es un decir, porque salgo a pactar negocios asquerosos con concejales mugrientos extra&iacute;dos de una base de datos que de momento nunca me ha fallado. Cuando llego al despacho de mi posible v&iacute;ctima, le hablo de la revisi&oacute;n de la concesi&oacute;n del alumbrado del municipio y del mantenimiento de la red el&eacute;ctrica. El concejal me dice que imposible, que ese contrato es de uno del partido al que no pueden dejar en la estacada. No hay manera, lo siento. Vuelvo a la carga. Le adulo su trayectoria pol&iacute;tica. Luego le escucho una hora en silencio con aparente inter&eacute;s, el pol&iacute;tico se viene arriba y narra todos sus logros pret&eacute;ritos hasta llegar a su posici&oacute;n actual. El pueblo merece gente seria como t&uacute;, le suelto a bocajarro. Eso lo desarma. Le digo algo que siempre funciona: t&uacute; eres la persona indicada para ser alcalde. Se revuelve en la silla y con la mano deja entrever que todo se andar&aacute;, que es cuesti&oacute;n de tiempo. Entonces le sugiero una cena de amigos para hablar de negocios. 
    </p><p class="article-text">
        Al restaurante de post&iacute;n acudo con dos putas despampanantes que lo dejan con la mirada ida de vicio y con el hablar en c&aacute;mara lenta. All&iacute; le propongo una suma desorbitada de comisiones, para el partido por supuesto y algo para ti por las gestiones, le justifico. Te lo has ganado. En la sobremesa, al segundo gin-tonic, decide arrebatarle la concesi&oacute;n al amiguito del alma y hacer negocios conmigo. A ese pavo ya le daremos un negocio de aparcamiento <em>low cost</em> que tenemos pendiente de adjudicar. Mientras, voy grabando con disimulo la conversaci&oacute;n. &iquest;Con qui&eacute;n te apetece irte a la cama?, le interpelo al o&iacute;do m&aacute;s libidinoso. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez arriba, la mujer le soba la entrepierna. Est&aacute; ya a punto, calcula. Est&aacute; ardiendo como una hoguera de San Juan. La prostituta le pide si puede pasarle una raya de coca. Claro, mujer. Estaba tan cachondo que se me hab&iacute;a olvidado. Mientras &eacute;l prepara el avituallamiento de sustancias il&iacute;citas, ella se quita la blusa con parsimonia y se baja los vaqueros ajustados con dificultad manifiesta. Una vez han esnifado las rayas, ella se abalanza sobre el pol&iacute;tico cachondo. &iquest;Tienes ganas de que juguemos un rato? El concejal chusco asiente. En ese momento, ella le coloca las esposas. &iquest;Qu&eacute; haces, loca? Amigo, la has cagado. Esparcidas por la habitaci&oacute;n hay c&aacute;maras de video min&uacute;sculas camufladas prestadas por la UCO. Ella le muestra la credencial de agente policial. Hoy te quedas sin follar, listillo.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un d&iacute;a agotador, pero lo tenemos todo: im&aacute;genes, videos, grabaciones, drogas y una confesi&oacute;n en toda regla. Hay d&iacute;as en que las cosas no salen como las hab&iacute;amos planificado. Hay pol&iacute;ticos m&aacute;s timoratos que dicen que si el de arriba no da permiso, &eacute;l no puede tomar esas decisiones; eso retrasa todo el operativo. El de esta noche ha ido de perlas. Hace poco, sin embargo, fracas&eacute; con la venta de unas palmeras para un parque c&iacute;vico. El de los viveros del pueblo amenaz&oacute; con tirar de la manta. Cada vez m&aacute;s diputados y alcaldes se huelen la tostada, se han vuelto demasiado precavidos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llego a casa reventado y me acuesto, imagino que viajo en el tiempo y que cazo a corruptos de forma retroactiva. Me figuro en el siglo pasado sentado en un restaurante sevillano con el hermano de Alfonso Guerra sonsac&aacute;ndole gestiones turbias y descubriendo c&oacute;mo aquel vicepresidente omnipotente que hoy sale en las portadas del ABC mir&aacute;ndose al espejo, trajinaba con muchas comisiones de forma simult&aacute;nea: quiz&aacute; fuera un aut&eacute;ntico corrupto ambulante. Un ladr&oacute;n con mucho gracejo. Al poco me quedo dormido como un tronco y no llego a echarle el guante por los pelos. 
    </p><p class="article-text">
        Mi profesi&oacute;n se ha vuelto complicada. Las mordidas han subido su porcentaje por encima del IPC, el alquiler de los Tesla est&aacute; por las nubes y en los restaurantes de lujo comer decente es ya prohibitivo. A mi jefe le pedir&eacute; un aumento de sueldo. Las tarifas por cada corrupto que capturo han quedado desfasadas, ya no me salen a cuenta&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Espero, por su bien, que lo entienda.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/putrefaccion_129_12390715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jun 2025 08:40:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Putrefacción]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resentidos sin causa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/resentidos-causa_129_12027945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La indignaci&oacute;n va por barrios. En este comienzo de a&ntilde;o, el enfado may&uacute;sculo y la irritaci&oacute;n suprema circula por los lugares donde habitan justamente los que menos motivos tienen para enfurru&ntilde;arse. Acabamos enero y el cortisol, o como se llame, se les dispara a muchos privilegiados. Son gente que lo tienen todo, pero aparentan seres desquiciados. Un abogado conocido m&iacute;o posee un refugio de ensue&ntilde;o en Baqueira, unas plantaciones de aguacates, varios nietos sanos y salvos, un apartamento en la playa, cuya terraza parece la cubierta de un yate de lujo, y una casa con solera en el pueblo de sus padres. Al tipo le ha quedado la pensi&oacute;n m&aacute;xima y varios alquileres para ir tirando. Comiendo con &eacute;l se puso de los nervios -ya ves que le va y que le viene el palacete vasco de Par&iacute;s- y me dio una chapa magistral sobre los atropellos jur&iacute;dicos que comete el Fiscal General un d&iacute;a s&iacute; y el otro tambi&eacute;n. No se relaj&oacute; ni un segundo. Estuve por pedir si en el restaurante se encontraba un m&eacute;dico de paisano por si le daba un pasmo al buen hombre. Todo qued&oacute; en un susto. Supuse que en cuanto llegar&iacute;a a su casa, al conectarse de nuevo al m&oacute;vil, le volver&iacute;an a subir las pulsaciones. &ldquo;Esto no hay quien lo aguante&rdquo;, me solt&oacute; en tono arisco antes de despedirnos.
    </p><p class="article-text">
        El cabreo generalizado de las personas sin motivo alguno ha crecido exponencialmente, como la cotizaci&oacute;n de algunas criptomonedas. Son personas a las que no les falta de nada, pero aun as&iacute; no les resulta suficiente. Tienen bidones cargados de rabia contenida y no saben d&oacute;nde guardarlos. Se les nota por la cartera abultada, el deje ultra en los comentarios, la cara agria, el seguidismo a unas teor&iacute;as descabelladas y por desautorizar y criticar a la ministra de Trabajo porque la han visto en un sal&oacute;n de manicura. Me hablaron de un comerciante que factura todo lo que puede en negro, que contrata inmigrantes al peso y que no pide permiso municipal ni paga las tasas por reformar su ostentoso piso, como el novio de Ayuso. Pues bien, ese se&ntilde;or, forrado hasta las cachas, tambi&eacute;n despotrica de lo mal que est&aacute; todo y, para acabar de aumentar su tasa de ira en sangre, cuestiona el arbitraje que padeci&oacute; su equipo el &uacute;ltimo partido. Al cabo de unos d&iacute;as pregunt&eacute; por &eacute;l y me dijeron que andaba todav&iacute;a montado en c&oacute;lera y que se le hab&iacute;an incrustado en la sesera unas ideas tenebrosas de espanto sobre el futuro de Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Es lo que hay. Esto de que el presidente m&aacute;s poderoso del mundo ande todo el d&iacute;a resentido sin causa aparente, enfadado de forma superlativa, falt&oacute;n y con ganas de joder al pr&oacute;jimo (m&aacute;s bien a los vecinos de rellano del atlas) ha hecho cundir el ejemplo. Trump invoca los aranceles con una mano y atiza a diestro y siniestro con la otra. Ahora el que no est&aacute; cabreado es que es pobre, inmigrante, parado o que le han detectado una enfermedad peliaguda. Por su parte, el hombre m&aacute;s rico del mundo, Mister Musk, que rezuma desprecio supino por la humanidad, presume de despedir a gente, de hac&eacute;rselas pasar canutas al personal, de alternar con los m&aacute;s nazis del planeta tierra y de rodearse de unos pirados al frente de las principales instituciones de los EEUU. Ese se&ntilde;or feudal, otro resentido sin causa, quiere que comulguemos con sus exabruptos y extravagancias en su asquerosa red social; pretende que los pocos huelguistas que quedan en su pa&iacute;s vuelvan al curro en fila india y sin rechistar.
    </p><p class="article-text">
        En la papeler&iacute;a de al lado de mi casa una se&ntilde;ora pidi&oacute; el otro d&iacute;a un calendario a la dependienta, pero matiz&oacute; que lo quer&iacute;a del 2026 a ser posible. La buena mujer adujo que este principio de a&ntilde;o no le estaba gustando nada. Se le hab&iacute;a atragantado: quer&iacute;a pasar p&aacute;gina como fuera&hellip; El siguiente cliente en entrar fue un distinguido se&ntilde;or, rebozado de mal humor. No dio ni los buenos d&iacute;as y al poco ya estaba amarg&aacute;ndonos el d&iacute;a. Dec&iacute;a no s&eacute; qu&eacute; de unas elecciones en Alemania en las que pronostic&oacute; que iban a ganar los suyos por goleada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/resentidos-causa_129_12027945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2025 11:09:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Resentidos sin causa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Self service mediático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/self-service-mediatico_129_11977016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Deb&iacute;a ser producto de un atrac&oacute;n informativo navide&ntilde;o. O un espejismo medi&aacute;tico. A mi alrededor ocurr&iacute;a algo chocante: todos con cuantos me relacionaba hac&iacute;an gala de esos mismos dotes extraordinarios. El panadero/periodista era de los primeros en atenderme de buena ma&ntilde;ana. Para que le oyera m&aacute;s n&iacute;tido alzaba la voz al darme el parte matinal. Yo asomaba la cabeza por entre la cola que guardaba religiosamente y asent&iacute;a a sus proclamas para que no tuviera que repetir en bucle lo que ya me tem&iacute;a que me iba a decir. Un taxista/periodista que me recogi&oacute; al vuelo hac&iacute;a las veces de contertulio de una cadena radiof&oacute;nica apostillando comentarios al presentador sin cesar. El locutor estrella harto daba paso a la publicidad para que el se&ntilde;or taxista le diera un respiro. 
    </p><p class="article-text">
        En el desayuno, un camarero/periodista presuntuoso, titulado por una universidad casera, me apunt&oacute; al o&iacute;do primicias llegadas de Madrid. Me las sirvi&oacute; a&uacute;n calientes. Con el caf&eacute; me chiv&oacute; algunas declaraciones del jefe de la oposici&oacute;n reci&eacute;n vertidas en un programa de telerrealidad, que en el fondo se trataba de un ox&iacute;moron: un espacio mentiroso y tendencioso. En aquel tugurio se serv&iacute;a al mediod&iacute;a un men&uacute; del d&iacute;a intoxicado, condimentado con noticias falsas. Juan Carlos I, Pujol y Felipe Gonz&aacute;lez, los tres &iacute;dolos del <em>camata</em>, le configuraban como un mindundi de campeonato. Comida basura para las mentes milenial m&aacute;s fr&aacute;giles.
    </p><p class="article-text">
        En un edificio de oficinas, el portero/periodista de la finca me asedi&oacute; con los titulares del d&iacute;a tamizados por su reaccionaria sabidur&iacute;a. Una sigilosa anotaci&oacute;n junto al ascensor sirvi&oacute; para mostrar que manejaba jugosas exclusivas. El pobre don nadie no alcanzaba para m&aacute;s, pero &eacute;l estaba orgulloso de su cometido manipulador y de su sublime tarea para esparcir infundios. Su misi&oacute;n divulgadora consist&iacute;a en reciclar ecologistas descarriados, soliviantar nacionalistas convencidos, reconvertir feministas abducidas o practicar el negacionismo hist&oacute;rico con algunos eruditos desmemoriados que todav&iacute;a maldec&iacute;an la figura de un s&aacute;trapa llamado Franco. 
    </p><p class="article-text">
        Estaba rodeado por doquier de todo un ej&eacute;rcito de informadores an&oacute;nimos, de replicantes de noticias manoseadas por las redes sociales y de cronistas cotidianos que cre&iacute;an que su deber era mantenerme al corriente de esas cosas que a ellos les preocupaban sobremanera: un fiscal jefe que contrariaba a jueces de alta alcurnia que lo tachaban de sopl&oacute;n; un presidente valenciano, xen&oacute;fobo a rabiar sin gracia alguna y mentirosillo, que se trag&oacute; una dana de un atrac&oacute;n; unos polic&iacute;as patri&oacute;ticos que escuchaban lo indebido; un novio particular de una presidenta muy particular que devor&oacute; unas comisiones muy jugosas; un expresident catal&aacute;n que conduc&iacute;a sonriente un utilitario nuevo por B&eacute;lgica con una matr&iacute;cula a&ntilde;eja del 2017; unos jueces temerarios, poco imparciales, que estrujaban los c&oacute;digos penales a su libre albedr&iacute;o; la abusona mujer de un presidente del gobierno a la que un guardaespaldas le abr&iacute;a las puertas de un coche blindado cuando su misi&oacute;n era vigilar que no se acercara ning&uacute;n&nbsp;terrorista a pedirle un aut&oacute;grafo; un &aacute;rbitro temeroso de la portada de un peri&oacute;dico deportivo costeado bajo mano por el presidente plenipotenciario de un club de campanillas; y algunos l&iacute;deres mundiales que expresan teor&iacute;as estridentes que la extrema derecha m&aacute;s retr&oacute;grada del mundo mundial saboreaban con deleite. 
    </p><p class="article-text">
        A media ma&ntilde;ana, un cartero/periodista, que tra&iacute;a la correspondencia, me hizo escuchitas en el rellano. Susurraba que Europa era una mierda, que f&iacute;jate en Trump, que el euro se iba a la mierda, que si Putin lo tiene claro y que se fueran preparando los dirigentes de Francia y de Alemania. Aquel cartero pringado embut&iacute;a cartas en los buzones mientras dictaba nuevos objetivos militares geoestrat&eacute;gicos para que los bombardearan los israelitas. Del famoso S&aacute;nchez no dijo nada. Llevaba prisa. Si acaso otro d&iacute;a me har&iacute;a un monogr&aacute;fico especial, insinu&oacute; en voz baja. En la verduler&iacute;a, una dependienta/periodista de origen venezolano, me dio la turra con noticias frescas de lo suyo, lo m&aacute;s maduro del local. Y en la farmacia, una manceba/periodista me elogiaba a un tal Musk que dice que iba a llevarnos a Marte con un cohete en buen estado. 
    </p><p class="article-text">
        Estaba saturado. El gremio period&iacute;stico, encarnado en cualquier hijo de vecino, se hab&iacute;a cebado conmigo aquel d&iacute;a. Periodista ahora lo era cualquiera, ya lo predijo el t&iacute;o Elon, profeta de X. Por suerte nadie sab&iacute;a lo m&iacute;o. Hice bien en hacer caso a mi mujer y mantenerme en el anonimato. Deb&iacute;an pensar que trabajaba en una inmobiliaria o en un despacho de ingenier&iacute;a. Supe ocultar a tiempo mi profesi&oacute;n de periodista: habr&iacute;a perdido todo el cr&eacute;dito que a&uacute;n conservaba en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa. El quiosquero me anunci&oacute; que iba a bajar la persiana. La gente solo hace caso al or&aacute;culo del TikTok, concluy&oacute;. Le dije que le echar&iacute;a de menos. Recostado en el sof&aacute;, despu&eacute;s de comer, todav&iacute;a sent&iacute; una pulsi&oacute;n tremenda por engullirme entero el telediario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/self-service-mediatico_129_11977016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2025 09:54:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Self service mediático]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si yo fuera Musk...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/si-fuera-musk_129_11612904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si yo fuera rico, rico, como Elon Musk, dubi, dubi, dum, dejar&iacute;a de agitar la ciberesfera con mensajes apocal&iacute;pticos de car&aacute;cter b&eacute;lico y me rendir&iacute;a a la ciencia que, por otra parte, le depara buenos dividendos y una alta rentabilidad a su incalculable fortuna. Si yo fuera el bueno de Elon, o sea, archirrico, prohibir&iacute;a la mentira que intoxica a almas desvalidas enganchadas, como si fuera a un bote salvavidas, a un m&oacute;vil con muchas prestaciones. Si yo fuera &eacute;l, me retocar&iacute;a el perfil biogr&aacute;fico con buenas acciones, borrar&iacute;a tuits obscenos y le dir&iacute;a a Trump que se busque otro palanganero mayor de su osada cruzada antidemocr&aacute;tica. Evitar&iacute;a desde X, comprada como un juguete al contado, que los ciudadanos se nutrieran de desinformaci&oacute;n descabellada, insensata e insolidaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk no es ning&uacute;n santo. Apostado tras el visor de sus sat&eacute;lites rastrea nuestras vidas e ingenia como exprimirles m&aacute;s jugo ideol&oacute;gico, comercial y pol&iacute;tico. Si yo fuera Musk aborrecer&iacute;a a Trump, a sus seguidores europeos, a los sicarios rusos, a los adoradores del becerro de oro de Netanyahu y a los due&ntilde;os de las tecnol&oacute;gicas que juegan a diario con nuestros metadatos. Este hombre gasta sus cuartos en sus plausibles intentos de montar humanoides, eso s&iacute; el&eacute;ctricos, a base de chips absurdos repletos de teor&iacute;as conspirativas. Esos robots inteligentes ser&aacute;n r&eacute;plicas suyas. Este plut&oacute;crata es un&nbsp;<em>minidi&oacute;s</em>&nbsp;charlat&aacute;n, un vendedor de crecepelo, el ap&oacute;stol de un se&ntilde;or orondo, ataviado con una gorra de b&eacute;isbol, que se cree el sheriff del mundo. En el futuro, esos robots trabajar&aacute;n para &eacute;l m&aacute;s barato y sin ponerse en huelga y no como los esclavos digitales actuales echados en el sof&aacute; de sus precarias casas; unos &ldquo;servidores&rdquo; de carne y hueso explotados desde la ma&ntilde;ana a la noche para entrenar los algoritmos del futuro ej&eacute;rcito laboral del implacable Musk.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este acaudalado personaje atiza el odio racial en Gran Breta&ntilde;a o Alemania para obtener r&eacute;ditos electorales y predice guerras civiles en el coraz&oacute;n de Europa -un escenario deseado por muchos pa&iacute;ses menos agraciados-. Musk merecer&iacute;a vivir en Marte, desplazado por una de sus naves supers&oacute;nicas. Un tipo negacionista como &eacute;l que empodera a pol&iacute;ticos como la hija de Le Pen deber&iacute;a darse la vida padre y dejarnos en paz. La l&iacute;der de Agrupaci&oacute;n Nacional (RN, en franc&eacute;s) es la heredera de un partido cocido a fuego lento por un torturador de la OAS en Argelia -su padre- y un secuaz nazi reciclado en la posguerra mundial. Ahora esta mujer, que aviva sentimientos divisivos, se presenta como la salvadora de su pa&iacute;s. Su discurso ultra es uno de los referentes del visionario due&ntilde;o de Tesla que pretende dominar el mundo con el mando a distancia estrafalario de su dogm&aacute;tica supremac&iacute;a empresarial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l, y cuatro listos m&aacute;s de la clase, pueden hacer tambalear a pol&iacute;ticos a su antojo, ama&ntilde;ar elecciones -de forma m&aacute;s discreta que Maduro-, hacer que nos odiemos los unos a los otros y renegar de valores que a su manera lograban cohesionar por los pelos a nuestra sociedad.&nbsp;&nbsp;A este hombre, que despide a su antojo a miles de trabajadores, ya no le basta con amasar fortunas: quiere ser el amo del mundo, mientras explora el espacio con sus empleados astronautas. Para ello se hace amigo del argentino Milei, del lun&aacute;tico americano Steve Bannon y de otros seudoprofetas con sus respectivas n&oacute;minas de abducidos seguidores en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Si yo fuera Musk nombrar&iacute;a CEO de mi empresa al disparatado Robert Kennedy Jr., a un falangista actualizado espa&ntilde;ol, a un concejal esperp&eacute;ntico de Castell&oacute;n, a un acad&eacute;mico pol&eacute;mico de la lengua o a un asaltante blanco y en botella del Capitolio norteamericano. Yo no soy Musk, pero si lo fuera ahora mismo comprar&iacute;a la controvertida plataforma Telegram, lanzar&iacute;a una OPA a la red social de Trump, adquirir&iacute;a a precio de mercado un porr&oacute;n de acciones de Facebook y comprar&iacute;a m&aacute;s medios de comunicaci&oacute;n d&iacute;scolos. Luego me sentar&iacute;a a la puerta de un rancho de Texas con una lata de&nbsp;<em>Diet Coke</em>&nbsp;para ver como los humanos se van transformando lentamente en humanoides a mi imagen y semejanza. Dubi, dubi, dubi, dum&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/si-fuera-musk_129_11612904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2024 06:42:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Si yo fuera Musk...]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Felipe, vida mía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/felipe-vida_129_11535281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No disimulen. A muchos nos han llegado enigm&aacute;ticos mensajes al m&oacute;vil en los que pone que eso no lo podr&aacute;s leer en ning&uacute;n peri&oacute;dico, ni lo podr&aacute;s ver en ninguna televisi&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; eso tan interesante que ha censurado toda la comunidad period&iacute;stica? Se habr&aacute;n conjurado todos para esconder esa exclusiva a la indefensa poblaci&oacute;n civil. Estar&aacute;n tapando las verg&uuml;enzas de alg&uacute;n poderoso. Al parecer en esa conspiraci&oacute;n est&aacute;n todos metidos menos el medio turbio que te lo ha grabado a fuego en tus neuronas a la hora del caf&eacute;. Al lado de esa seudonoticia aparecen links publicitarios de instituciones p&uacute;blicas que se hacen los suecos ante ese complot may&uacute;sculo que todos silencian. Felipe, nuestro protagonista, es un privilegiado; &eacute;l s&iacute; est&aacute; al loro.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La patra&ntilde;a envasada al vac&iacute;o la degluten cuatro ingenuos que se creen que son unos elegidos que van a acceder a los mundos de Yupi haciendo un clic en su pantalla. Felipe se siente orgulloso de haber sido escogido para que esa web turbia le revele los mayores secretos de estado sin haber opositado para el CNI. Esto solo lo sabr&aacute; &eacute;l y se lo comentar&aacute; por lo bajini a la parienta y luego sin que nadie del autob&uacute;s urbano se percate los reenviar&aacute; sigilosamente a una cadena maliciosa de cuatro amigotes fan&aacute;ticos. Esos ser&aacute;n sus enviados especiales a una misi&oacute;n sobrenatural, les va a mandar al bar m&aacute;s pr&oacute;ximo a propagar el bulo nuestro de cada d&iacute;a, a evangelizar a los m&aacute;s incautos de la barra con productos t&oacute;xicos con apariencia informativa.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ese mismo sujeto, luego de irradiar perniciosas mentiras, seguir&aacute; consumiendo esa droga adictiva de forma compulsiva quit&aacute;ndose horas de sue&ntilde;o y sacrificando el poco ocio que le permite el curro. Una noticia le lleva a otra y as&iacute; hasta el infinito de la galaxia de lo que el exdirector de El Mundo, David Jim&eacute;nez, llam&oacute; &ldquo;periodismo de trabuco&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Luego hay otra: el visionado de grabaciones de tipos pelmas aleccionadores. Alguien coment&oacute; que el 20 por ciento de los videos subidos a la plataforma TikTok son falsos. Pero nuestro Felipe es incapaz de verificarlo, lo cree a pies juntillas. Se zampa unos cuantos en bucle hasta que llega a la operaci&oacute;n de cirug&iacute;a est&eacute;tica de una&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>influencer</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;que es cuando Marisa le llama para la cena. Estaba a punto de desfallecer en plena campa&ntilde;a de rastreo. En la mesa no se usa el m&oacute;vil, &iquest;entendido?, vocifera a sus reto&ntilde;os para hacerse o&iacute;r y para no perder los restos del prestigio patriarcal que a&uacute;n conserva en la reserva del dep&oacute;sito. Pap&aacute; estoy mirando la receta de los callos a la madrile&ntilde;a a ver si mam&aacute; los hace iguales, se justifica en voz baja el peque&ntilde;o de la saga.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Este hombre que ha virado ideol&oacute;gicamente hacia la extrema derecha con notas extraordinarias tras su exposici&oacute;n a esos portales infectados de virus ultras est&aacute; hecho un l&iacute;o. Es un titulado en trolas. No puede leerlo todo. Un digital con dos trabajadores a media jornada y con subvenciones p&uacute;blicas desorbitadas cuesta menos que la comuni&oacute;n del nieto de un rico constructor. Han proliferado tanto que no hay lectores para tanto relato torticero y manipulado. Eso que se ahorra la salud mental de la poblaci&oacute;n en general.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hay medios&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>fake</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;que facturan poco m&aacute;s de 100.000 euros y la mitad provienen de generosos patrocinios p&uacute;blicos. Hay una retah&iacute;la de medios perniciosos interminables que viven eminentemente de la extorsi&oacute;n, de violar la reputaci&oacute;n ajena y de la publicaci&oacute;n de noticias falsas aparentemente ver&iacute;dicas. Nuestros impuestos son desviados interesadamente hacia esas microempresas falaces.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Felipe est&aacute; abonado a todos los retablos digitales. El punto de saturaci&oacute;n es tal que ya no puede revisarlos todos, ni siquiera haciendo horas extras. Se acuesta con remordimientos. Se le han quedado dos p&oacute;dcast sin escuchar de su predicador predilecto. Duerme con los auriculares puestos por si hay alguna novedad en el frente de batalla. Muchos adeptos de esos medios de mentirijillas, del grupo de wasap de Felipe, se quedan sin hacer los deberes del d&iacute;a. El suspenso en bulos mal&eacute;volos lo tienen garantizado.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Marisa, su abnegada mujer, le ha pedido que vaya a terapia. Es urgente. Tiene que desengancharse como sea de ese espantoso vicio que le lleva a hablar sin parar de Puigdemont, de la mujer de S&aacute;nchez, de la amnist&iacute;a, del caso Koldo, de los catalanes malos y de un concejal de Bildu que ha soltado una barbaridad. No hay tantos pa&ntilde;ales para tanta incontinencia verbal. La Eurocopa ya se ha acabado y &eacute;l ha vuelto a las andadas. Marisa se plant&oacute;: Dile a tu hijo que te ense&ntilde;e al menos a jugar a la consola, haz algo de provecho. Felipe, vida m&iacute;a, vuelve a ser el de antes, apostill&oacute;. &iquest;Qu&eacute; te cuesta recrear tus juergas en la mili o lamentar aquella vez que acertaste trece en la quiniela y fuimos a Gand&iacute;a a comer fideu&aacute;? Aquel empate del Madrid en casa nos agu&oacute; la fiesta, rememora la mujer impotente.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Felipe simula que escucha empu&ntilde;ando el m&oacute;vil como si fuera una amenazante pistola. El pa&iacute;s necesita mercenarios como &eacute;l. Para que le dejen tranquilo con sus cosas asiente con el rostro desencajado de un drogodependiente sin rehabilitar.&nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/felipe-vida_129_11535281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jul 2024 20:48:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Felipe, vida mía]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No te vengas abajo, carajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/no-vengas-abajo-carajo_129_11404849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ni un paso atr&aacute;s, hombret&oacute;n. Aguanta, Milei. Tienes que llegar al 9 de junio soltando a diario tus soflamas incendiarias, tus tuits fogosos, mis&oacute;ginos y salvajes. Muchos progresistas espa&ntilde;oles necesitamos tus proclamas pestilentes en las redes sociales y tus exabruptos lun&aacute;ticos, en medio de actuaciones rockeras, en un auditorio a reventar. Te necesitamos. Tu esot&eacute;rica presencia medi&aacute;tica nos puede salvar en las elecciones europeas. Sigue as&iacute;, boludo. La presidencia de Argentina te proporciona un altavoz ruidoso y estridente que moviliza a los dormidos &ldquo;zurdos&rdquo; espa&ntilde;oles, como t&uacute; les llamas. Las masas de votantes desencantados que han votado alguna vez a las izquierdas est&aacute;n necesitadas de motivaciones, precisan un revulsivo convincente. T&uacute; puedes reactivar ese voto dormido.
    </p><p class="article-text">
        Con tus rugidos eres capaz de voltear encuestas; aparte, claro, de la inestimable ayuda de los trabalenguas y las habituales meteduras de pata en campa&ntilde;a electoral del se&ntilde;or Feij&oacute;o y los bufidos feroces de la presidenta Ayuso -tu amiga-, la inquilina de un particular que reforma pisos sin permiso a su antojo con el dinero, obtenido en un plis plas con unas mascarillas, y con el pico que se ahorra defraudando a Hacienda. Todo muy particular, como lo oyes. 
    </p><p class="article-text">
        Vas a estar gobernando hasta el 2027, gracias a la autopista que te abri&oacute; tu predecesora Cristina Kirchner, una visionaria err&aacute;tica que sucedi&oacute; a su marido, N&eacute;stor, en la presidencia de tu naci&oacute;n. Una se&ntilde;ora que pens&oacute; que era la nueva Evita de los descamisados y lo que result&oacute; ser fue la puerta giratoria por donde te colaste, el felpudo que te condujo en andas a la Casa Rosada. Dices que dentro de 45 a&ntilde;os tu pa&iacute;s ser&aacute; m&aacute;s pr&oacute;spero que los Estados Unidos. Venga ya. Piensas desmantelarlo todo: pasar&eacute;is hambre unos a&ntilde;os, espero que no tantos como predices, y al final algunos, que habr&aacute;n acaparado lo suyo, montar&aacute;n una org&iacute;a financiera. Aqu&iacute; Franco ya lo hizo: sumi&oacute; dos d&eacute;cadas al pa&iacute;s en la penuria y en el crimen organizado y luego nombr&oacute; a unos economistas del Opus para mercadear. Tu amigo Trump, supongo que es uno de los tuyos, dice que Am&eacute;rica ser&aacute; grande otra vez y de ah&iacute; no sale. Aqu&iacute; tambi&eacute;n a&ntilde;oramos cuando cualquiera pod&iacute;a tener un apartamento en la costa, adem&aacute;s del cuartel general dom&eacute;stico pr&oacute;ximo a su puesto de trabajo bien remunerado. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias de antemano por interpelar, como dicen los pol&iacute;ticos pretenciosos, a las personas comunes, de a pie, que no creen en la reencarnaci&oacute;n de los perros, que alucinan con tus estramb&oacute;ticas recetas contra el estado del bienestar (una aberraci&oacute;n, dicen que dijiste) o tus consignas contra los impuestos, que son un robo a mano armada. Sacaste excelentes notas en Econom&iacute;a en alguna facultad porte&ntilde;a en la que adoraban a la escuela neoliberal de Chicago o veneraban las f&oacute;rmulas extravagantes de la escuela austr&iacute;aca. Los de la madre patria envidiamos mucho a los argentinos cultos, simp&aacute;ticos y extrovertidos, pero t&uacute; nos das grima. Lo siento. El voto anti-Milei puede resultar decisivo en el escrutinio de los comicios europeos. Eres un tipo con predicamento. Diriges, empu&ntilde;ando una motosierra y con los designios visionarios de tu hermana chamana, la internacional ultra y eres m&aacute;s agitador que alguno de los lugartenientes de Hitler. Sabes, amigo Milei, que ahora no puedes aflojar. Debes poner a parir sin descanso a S&aacute;nchez, a su esposa, al dichoso Zapatero, a los catalanes y puedes cebarte con la concha de nuestras madres hispanas (con los gallegos -que muchos emigraron all&aacute;- y con los empresarios del Ibex 35 ves con m&aacute;s tiento). No desfallezcas: los inminentes resultados electorales dependen de personajes grotescos como t&uacute;. 
    </p><p class="article-text">
        No nos falles. Gracias, Milei.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/no-vengas-abajo-carajo_129_11404849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 08:48:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No te vengas abajo, carajo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paradojas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/paradojas_129_11349628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hagan si pueden la prueba. Es un experimento cient&iacute;fico muy sencillo. Cojan a un amigo de derechas recalcitrante, lo introducen como buenamente puedan en un tubo de ensayo. Embutan dentro unos bulos magnificados y unos recortes de noticias alarmistas de su cuerda. Remuevan todo el contenido, agitando la probeta. P&aacute;senlo por el ba&ntilde;o mar&iacute;a y d&eacute;jenlo reposar unos minutos y s&aacute;quenlo de nuevo. Preg&uacute;ntele qui&eacute;n quiere que gane las pr&oacute;ximas elecciones catalanas. Le dir&aacute; seguro que los independentistas. Mira por d&oacute;nde anhelan un triunfo soberanista para ech&aacute;rselo en cara al actual gobierno. Todo vale. El axioma de la paradoja ultra habr&aacute; resultado todo un &eacute;xito que podr&iacute;a validar cualquier cient&iacute;fico acreditado por el CSIC.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los que han asistido a manifestaciones contra el refer&eacute;ndum del 1-O, luego contra los indultos, con banderas con o sin aguilucho, que luego tomaron nuevamente las calles contra los indultos y que, recientemente, salieron -como un <em>Fuenteovejuna</em> patriota- contra el proyecto de amnist&iacute;a les podr&iacute;an confesar en voz baja que, en el fondo de sus corazones, ubicado a la derecha de su anatom&iacute;a, quieren que Junts le d&eacute; un revolc&oacute;n al <em>sanchismo</em> y a su gobierno cogido con pinzas. La pacificaci&oacute;n no les conviene: prefieren la confrontaci&oacute;n. Desean que se demuestre que la fr&aacute;gil mayor&iacute;a parlamentaria actual del Congreso -mucha ubicada en el extrarradio del pa&iacute;s- est&aacute; equivocada, pose&iacute;da por el diablo y a la deriva. No hay sosiego. Veis como Catalunya es ingobernable como la aldea gala de Ast&eacute;rix, argumentar&aacute; el amigo ultra: lo volver&aacute;n a hacer. No hay remedio. Hacen falta m&aacute;s piolines y muchos 155. 
    </p><p class="article-text">
        Con la insistencia con la que anuncian a diario con sus altavoces medi&aacute;ticos el advenimiento de una dictadura bolivariana autoritaria antidemocr&aacute;tica parece mentira que algunos (los m&aacute;s obstinados) quieran ahora, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, que ganen los separatistas. Pues, s&iacute;. Me parece que, aunque no lo declaren abiertamente, lo est&aacute;n ansiando. Si el recuento electoral en el examen del domingo no sale a su gusto, muchos se acostar&aacute;n con una dosis extra de ansiol&iacute;ticos. Son gente con sentimientos alterados: se apenan de los descensos del desempleo -aunque tengan un hijo en el paro-, les entristece que la ONU de la raz&oacute;n a organismos memorialistas o de que hayamos sido de los primeros en pronunciarnos por los derechos de un pueblo palestino masacrado impunemente. A ellos qu&eacute;. Hay algunos, espero que no sean una legi&oacute;n, que se afligen cuando en Catalunya anuncian, por ejemplo, la instalaci&oacute;n de una planta de coches el&eacute;ctricos. Estos se&ntilde;ores creen que la sequ&iacute;a es una maldici&oacute;n b&iacute;blica; todav&iacute;a les pasa poco, predicen. El domingo, tras la contienda electoral, con un posible disgusto a cuestas, les sobrevendr&aacute; un humor de perros y lo pagar&aacute;n con la hija adolescente. He dicho que no sales y es que no sales, &iquest;entendido? Esperan como agua de mayo que la amnist&iacute;a no sirva de nada y quieren corroborarlo el domingo en las urnas. All&iacute; no hay paz social determina un entendido en <em>catalanolog&iacute;a</em> que dice que le han contado que en un colegio de las afueras de Martorell un maestro &ldquo;supremacista&rdquo; pidi&oacute; a un alumno que hablar&aacute; m&aacute;s catal&aacute;n y menos castellano en la intimidad del recreo. Un sic&oacute;logo diagnosticar&iacute;a que hay una patolog&iacute;a oculta cuando un espa&ntilde;ol de Almagro, de Utrera o de Benavente, adepto a la pertinaz derecha, desea fervientemente que Junts saque un excelente resultado en las elecciones catalanas y as&iacute; poder soltar a viva voz que los catalanes no merecen ni agua. Las descalificaciones se generalizan: a m&iacute; no me sirvas cava catal&aacute;n, las sardanas son &ntilde;o&ntilde;as y el Bar&ccedil;a cuando ganaba era porque compraba a los &aacute;rbitros de saldo. Con los vascos ya tragaron quina, pero ahora el envite es mayor. Extra&ntilde;as contradicciones. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que al contrario tambi&eacute;n sucede algo similar: la pol&iacute;tica muy polarizada lleva a eso. Para describir este desarreglo mental hacen falta muchos m&eacute;dicos: esos potenciales pacientes de la salud mental, pesimistas y exacerbados, aspiran a que las multinacionales se vayan de Espa&ntilde;a, que unos inmigrantes le roben el m&oacute;vil a un pariente, que las listas de espera quir&uacute;rgica bajen solo en las comunidades del PP, que a la salida de una discoteca en Lorca unos ecuatorianos se den de tortas, que TVE no la vea ni cristo y que la F&oacute;rmula I, el congreso de m&oacute;viles y lo que sea emigren para Madrid. No me gustar&iacute;a el d&iacute;a de ma&ntilde;ana estar en una lista semejante: recu&eacute;rdenme que cuando Feij&oacute;o sea el plenipotenciario primer ministro de las Espa&ntilde;as, quiz&aacute; con los votos de Junts, escriba otro art&iacute;culo arguyendo si se tercia lo contrario a hoy. Cada bloque ideol&oacute;gico aporta un importante n&uacute;mero de energ&uacute;menos por metro cuadrado. 
    </p><p class="article-text">
        Esos rebuscados personajes de los que hablamos no tolerar&aacute;n un disgusto el domingo. &iquest;Qu&eacute; se han cre&iacute;do? Todo del rev&eacute;s. El domingo se llevar&aacute; cabo un test sicol&oacute;gico colectivo disfrazado de elecciones.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/paradojas_129_11349628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 May 2024 09:55:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Paradojas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Broncano, sálvanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/broncano-salvanos_129_11332627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Todos tenemos una suegra desinformada. Aparcada en la mesa camilla no sabe qu&eacute; se ha hecho de Jesul&iacute;n, ni d&oacute;nde anda B&aacute;rbara Rey, ni tampoco c&oacute;mo le va a la saga de la Preysler.&nbsp;Est&aacute; angustiada porque no recibe noticias de color rosa de toda esa gente. En la cola del pan la ponen al d&iacute;a, pero no tiene la suficiente dosis de periodismo amarillo de usar y tirar. Sin ella saberlo su inter&eacute;s por esas cosas ya no est&aacute; de moda. Ahora toca bombardear su intimidad con la seudopol&iacute;tica. Hace un tiempo que el negocio editorial y televisivo ha virado de rumbo. La prensa rosa ha dejado de generar aquellos voluminosos ingresos de anta&ntilde;o: ahora prima el pasatiempo pol&iacute;tico. Debates, tertulias, sondeos demosc&oacute;picos, plenos parlamentarios y conexiones con sedes de los partidos dan de comer <em>share</em> a muchas cadenas de televisi&oacute;n. La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica genera dividendos a los grupos medi&aacute;ticos y todo quisque se engancha a esa comida basura que sirven 24 horas en bucle. Nuestras madres se han doctorado en chismes pol&iacute;ticos y todo lo relacionado con la intoxicaci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Los televidentes nos hemos convertido en unos expertos en &ldquo;Koldolog&iacute;a&rdquo;. El que m&aacute;s y el que menos ha cursado un m&aacute;ster intensivo en &ldquo;Zaplanismo Aplicado&rdquo; recostado en su sill&oacute;n favorito. Hemos aprobado con nota la asignatura de &ldquo;Teor&iacute;a del Ayusismo&rdquo; y hemos superado por fin la &ldquo;Introducci&oacute;n al Pensamiento Bilduetarra&rdquo; que se nos resist&iacute;a. Por v&iacute;a intravenosa recibimos lecciones de &ldquo;An&aacute;lisis Comparado del Sanchismo y se&ntilde;ora&rdquo;. Durante el retiro espiritual de Pedro S&aacute;nchez hemos repasado los apuntes para ver que antes la cacer&iacute;a se ceb&oacute; en Oltra, Colau, Podemos, el convergente Tr&iacute;as y otros muchos. La llamada polic&iacute;a patri&oacute;tica, instalada en la Academia Villarejo, adjudicaba dossiers falsos a webs extra&ntilde;as y sumisas para subir al cadalso a sus v&iacute;ctimas. Disipados y aburridos, nos hemos convertido en unos titulados superiores en declaraciones pol&iacute;ticas sin fuste, en cortes de voz pueriles y en esl&oacute;ganes trasnochados y manoseados que se vuelven virales luego mediante un inconsciente clic. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando nuestra atenci&oacute;n decae siempre hay unos comicios auton&oacute;micos que reviven nuestro inter&eacute;s por la causa con toda la parafernalia que acompa&ntilde;a a esa competici&oacute;n partidista; tambi&eacute;n, c&oacute;mo no, las primarias de los EEUU. Y como plato fuerte siempre se guardan alguna conexi&oacute;n con Jerusal&eacute;n o con Kiev para que no decaiga nuestro ensimismamiento. Las elecciones y las guerras siempre acaparan los suculentos entrantes del men&uacute;. La Pantoja, una exparticipante d&iacute;scola de Gran Hermano, los avatares de la Obreg&oacute;n o los asiduos al S&aacute;lvame, cotizan a la baja en el mercado de las distracciones cotidianas. Ahora los debates caseros son de gran nivel: hemos obtenido el grado cum laude en geoestrategia mundial y nos las damos de versados en Taiwan, en el Sahel o en el estrecho de Om&aacute;n. Oteamos gr&aacute;ficos del PIB, la EPA o el IPC y estamos abrumados por el Euribor. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como digo la prensa del coraz&oacute;n est&aacute; alica&iacute;da. Nos entretienen con los resquicios morbosos de la pol&iacute;tica. Creo que alg&uacute;n d&iacute;a cuando mande la derecha de verdad en todas partes volver&aacute;n los programas insulsos, los <em>realities</em> superfluos y el entretenimiento blanco. Ahora hay que desquiciar al personal al precio que sea. Cuando PP y VOX lo ocupen todo, las cadenas llenar&aacute;n sus parrillas con programas como &ldquo;Primos hermanos&rdquo;, &ldquo;Casi amigos&rdquo;, &ldquo;Famosos en la granja&rdquo;, &ldquo;Si te he visto no me acuerdo&rdquo; o &ldquo;Dime con qui&eacute;n cenas y te dir&eacute; qui&eacute;n eres&rdquo; en distintos formatos y en horas de m&aacute;xima audiencia. La crispaci&oacute;n desaparecer&aacute; por ensalmo. Misi&oacute;n cumplida. Los nuevos bodrios, dirigidos a los que consumen raciones de m&aacute;s de cuatro horas de televisi&oacute;n diarias, salpicar&aacute;n otra vez las pantallas y la pol&iacute;tica ser&aacute; relegada nuevamente a los telediarios, algunos muy maniatados. La izquierda habr&aacute; sido abatida en el campo de batalla medi&aacute;tico. La cosa p&uacute;blica dejar&aacute; de tener inter&eacute;s: mandar&aacute;n los suyos. Fin de la polarizaci&oacute;n en la caja tonta. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los actores de todo este teatro cat&oacute;dico nos cuelan impunemente que la escasez de vivienda es culpa de los okupas, que los problemas de la ense&ntilde;anza son motivados por el maldito valenciano, que la sanidad resulta m&aacute;s eficiente en los hospitales privados o que los inmigrantes son una plaga de delincuentes. Ante esas calamidades yo apuesto por David Broncano, un c&oacute;mico que anda ahora por la televisi&oacute;n de pago. Urge hacerlo asequible a cualquiera y re&iacute;rle sus saludables ocurrencias para dejar de hablar de pol&iacute;tica todo el santo d&iacute;a. Necesitamos a ese jocoso presentador jienense en TVE. Broncano podr&iacute;a rebajar la tensi&oacute;n ambiental y ahorrarnos a Tamara Falc&oacute; opinando de pol&iacute;tica <em>fashion</em> en El Hormiguero. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a recomendable implantar un nuevo pin parental, pero a la inversa, para nuestros mayores, para que no se alteren en el sof&aacute; y dejen de enfurru&ntilde;arse, como sucede ahora. Habr&aacute; que vetar con el mando a distancia su acceso a esa f&oacute;rmula televisiva basura imperante hasta que acaben con el <em>socialcomunismo</em> de una vez.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/broncano-salvanos_129_11332627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2024 21:02:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Broncano, sálvanos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi vecino del quinto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vecino-quinto_129_10862240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Aunque parezca que nos falta tiempo para todo, solemos dilapidar nuestra atenci&oacute;n miserablemente en un consumo desaforado de noticias en distintos formatos. Deber&iacute;amos estar al d&iacute;a, pero sin pasarnos de la raya. Infoentretenimiento es un neologismo anglosaj&oacute;n que ya se usaba en 2020, aunque la cosa va a m&aacute;s con los cachivaches tecnol&oacute;gicos que manejamos a diario. La infoxicaci&oacute;n, otro neologismo m&aacute;s antiguo todav&iacute;a, se produce al hacer seguidismo de programas informativos o enlaces con noticias bajo una adicci&oacute;n manifiesta. Muchos creemos, atiborrados de una sobrecarga informativa, que estar al corriente de muchas nimiedades (incluidas pormenorizadas rese&ntilde;as meteorol&oacute;gicas o pases de modelos en Par&iacute;s) nos convierte ipso facto en seres cultos y superiores al resto de mortales del barrio. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos espacios informativos han heredado lo peor de la informaci&oacute;n deportiva. As&iacute;, por ejemplo, la reiteraci&oacute;n de noticias e im&aacute;genes o los saltos bruscos de escenarios nacionales e internacionales como si se tratar&aacute; del hist&oacute;rico carrusel deportivo (minuto y resultado, &iexcl;novedad en el Mestalla!). Ese mimetismo tambi&eacute;n se produce con la presencia de tertulianos, que suelen ser expol&iacute;ticos, informadores veteranos o j&oacute;venes promesas a los que sus empresas les dejan jugar a tres o cuatro bandas; una pandilla de expertos a los que suelen llamar colaboradores o especialistas en algo para no pagarles un duro. En la televisi&oacute;n o en la radio esos sabios, que recitan argumentarios tribales, se promocionan ellos mismos y de paso a su medio de origen. El sesgo ideol&oacute;gico cuenta y mucho, sobre todo a la hora de inyectar bulos o exageraciones interesadas. <span class="highlight" style="--color:white;">Esos tertulianos ef&iacute;meros corren el riesgo de desaparecer ante </span>un nuevo editor d&eacute;spota que pretenda renovar el parque de tertulianos o el fondo de armario de comentaristas de segunda mano. Incluso hay agazapados en zonas en conflicto <em>free lancers</em> que se lo pagan todo de su bolsillo a cambio del rid&iacute;culo coste estipulado por cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Muchos, como un vecino m&iacute;o, sigue enganchado a la sucesi&oacute;n de noticias minuto a minuto, contin&uacute;a abonado a canales de informaci&oacute;n, tiene descargadas aplicaciones que le avisan en tiempo real si hay caravana de coches en la A-6, aunque haga tres a&ntilde;os que no viaja a ninguna parte. Los telespectadores compulsivos nos hemos doctorado en tablas del IPC, en variaciones del PIB, en subidas del EURIBOR (aunque vivamos de alquiler) o en el precio del barril de BRENT, aunque nos desplacemos en patinete o en bici por un carril puesto en entredicho por un edil de Vox, rama valenciana. 
    </p><p class="article-text">
        Los due&ntilde;os de los medios saben lo barato que resulta programar informativos con im&aacute;genes de actualidad que se repiten hasta la saciedad como ocurr&iacute;a con la moviola futbolera. La indigesti&oacute;n de contenidos nos sacia, pero aun as&iacute; seguimos picando entre horas.&nbsp;Y los propietarios de los medios se frotan las manos con el bot&iacute;n que supone incrustar ideolog&iacute;a barata en mentes indefensas. Por eso la gran banca y algunos grupos financieros se obligan a invertir en grupos editoriales o multimedia. El ascenso de la extrema derecha en el mundo radica en buena medida en la dicharachera verborrea de unos iluminados que &ldquo;okupan&rdquo; las bajas pasiones del electorado m&aacute;s vulnerable psicol&oacute;gicamente y m&aacute;s proclive a los canales basura. 
    </p><p class="article-text">
        Consumir noticias horas y horas en bucle nos sepulta en el tedio y nos hace abrazar estrafalarias conspiraciones. Hemos de ser cautos. La desinformaci&oacute;n puede que sea una actitud repudiable, pero la <em>infobesidad</em> resulta seguramente muy perjudicial para nuestra salud. Vigilen, por tanto, su dieta medi&aacute;tica. No jueguen a lo que quieren algunos agitadores televisivos o embaucadores graciosillos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin p&uacute;blico, sin nuestra mirada hipnotizada ante la pantalla, los Bono, los Revilla, las castizas Ayuso, los de las luces navide&ntilde;as de Vigo o las Cayetanas pro-Milei no ser&iacute;an nada de nada. Devore un buen libro y olv&iacute;dese del precio del kilovatio de la luz de hoy que deber&aacute; de pagar s&iacute; o s&iacute; a final de mes. No se amargue. &nbsp;Aprendamos pues a discernir la realidad a pesar de los bombardeos interesados teledirigidos sobre la poblaci&oacute;n civil indefensa. No hagamos clic al tunt&uacute;n. Seamos comedidos en el consumo trivial de noticias al por mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Un fil&oacute;sofo, C&eacute;sar Rendueles, advierte que <span class="highlight" style="--color:white;"><em>&ldquo;dedicando una hora al d&iacute;a a Twitter puedes convencer a millones de personas de que Hillary Clinton participa en una red de pedofilia sat&aacute;nica en una pizzer&iacute;a de Washington. Hacen falta vidas enteras de huelgas y asambleas para convencer a la gente de que el jefe que les explota es un explotador&rdquo;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>Le dir&eacute; a mi vecino que anote en un papel a qui&eacute;n va a votar en junio. Guardar&eacute; la nota en un caj&oacute;n. Si dentro de medio a&ntilde;o, en las europeas, ha cambiado de opini&oacute;n de forma radical es que las grandes corporaciones han alcanzado su objetivo. La transformaci&oacute;n ideol&oacute;gica de mi vecino ser&aacute; directamente proporcional a las horas sacrificadas en el altar cat&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Justo ahora, en que aceptas cookies resignadamente o bien debes abonar una tarifa mensual por rechazarlas, es el momento propicio para someterse a un r&eacute;gimen de adelgazamiento severo: las cl&iacute;nicas de deshabituaci&oacute;n tienen lista de espera. Haga como yo, pida turno cuanto antes en una de ellas; mi vecino ingres&oacute; en una por la puerta de urgencias al ingerir una tertulia obscena en ayunas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vecino-quinto_129_10862240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2024 10:47:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mi vecino del quinto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amnistiar a Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/amnistiar-ayuso_129_10700383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iexcl;No hay derecho! Los socialistas se han quedado cortos con la proposici&oacute;n de ley org&aacute;nica de amnist&iacute;a. Han dejado fuera de esa legislaci&oacute;n a muchos pol&iacute;ticos que deber&iacute;an haber sido incluidos. Ha habido una discriminaci&oacute;n m&aacute;s que evidente con el resto de personas sujetas a la redenci&oacute;n. Esa medida de compasi&oacute;n, con perd&oacute;n, deber&iacute;a amparar por ejemplo de forma ineludible a la se&ntilde;ora Ayuso. Ella merece que le promulguen un <em>reset</em> completo a sus excesos dial&eacute;cticos, a sus ataques infundados a diestro y siniestro, a sus improperios salvajes y a sus procacidades con sabor a batido de frutas. 
    </p><p class="article-text">
        El nacionalismo espa&ntilde;olista, fortificado en el interior de la M-30, necesita redimirse con nuevas medidas de gracia, que el Partido Popular, esta vez s&iacute;, respaldar&iacute;a sin ninguna pega jur&iacute;dica ni alegaci&oacute;n alguna. Borr&oacute;n y cuenta nueva. Hay que calmar las aguas embravecidas que discurren r&iacute;o abajo del Manzanares. Esta presidenta madrile&ntilde;a deslenguada que separa, divide y encabrona a todos, incluido a su propio jefe de filas al que ningunea a todas horas, habr&iacute;a de ser eximida de sus reiterados pecados, de sus descalificaciones gratuitas, de las sospechas de corruptelas fraternales y de su nacionalismo excluyente chulapo que encima de expoliar a otras comunidades, las vac&iacute;a y las denigra. La Puigdemont de la meseta, fabricante de independentistas 24 horas y manager del grupo abertzale Bildu -a los que ha aupado en todos los hits de &eacute;xitos electorales-, merece una ley que la exonere de sus intempestivos tuits, de sus aberrantes declaraciones y de la apropiaci&oacute;n indebida de vocablos gen&eacute;ricos del diccionario de la RAE. Su amnist&iacute;a desactivar&iacute;a el tsunami reaccionario, las a&ntilde;oranzas franquistas y las <em>putoalgaradas </em>por los barrios bien de sus dominios.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica teledirigida, condenada ya por la opini&oacute;n p&uacute;blica por el lastre derramado con sus particulares exabruptos estampados en su hemeroteca, se ha apropiado del concepto Espa&ntilde;a, ha vaciado regiones devastadas por la demograf&iacute;a, ha practicado el dumping fiscal y ha bajado impuestos. Por ello, muchos rentistas hacen ver ficticiamente que viven en Madrid: a esos jubilados les sale a cuenta. Luego, desde la tribuna de oradores culpa al <em>sanchismo</em> de una educaci&oacute;n p&uacute;blica deficiente en barracones inmundos o del sometimiento de la sanidad universal a un corralito m&eacute;dico. Las recetas econ&oacute;micas madrile&ntilde;as, que se remontan a d&eacute;cadas atr&aacute;s, han quedado desfasadas y obsoletas; ella siempre encuentra vericuetos orales por d&oacute;nde descargar todo lo malo en las espaldas de un opositor cualquiera de izquierdas sentado at&oacute;nito en su esca&ntilde;o de la Asamblea de Madrid. Toda esa operaci&oacute;n de desprestigio la vierte secundada por la numerosa prensa amiga agazapada en trincheras bien pertrechadas de subvenciones y ayudas del gobierno regional. Isabelita D&iacute;az Ayuso acoge a venezolanos ricos, colombianos avispados o especuladores chilenos: hay que reconocerle su vena humanitaria, tiene mano con los exiliados ricos. 
    </p><p class="article-text">
        La Puigdemont castiza, la reina de la insumisi&oacute;n fiscal y de la unilateralidad en el pago de tributos, la madrina de los fondos buitres, debe ser amnistiada por consenso, sin trifulcas, sin romper ninguna vajilla patria. Su desbarajuste mental, sus marruller&iacute;as, su depravaci&oacute;n dial&eacute;ctica y su incontinencia verbal precisan de clemencia. Un acto de generosidad y concordia al que podr&iacute;an sumarse los parlamentarios de ERC y de Junts para solucionar el problema madrile&ntilde;o de una vez por todas. 
    </p><p class="article-text">
        Es la hora de la pol&iacute;tica: es la hora de restituir el buen nombre a esta independentista casera, a esta admiradora friki del argentino Javier Milei. Hay que afinar el texto legal para que ning&uacute;n tribunal europeo objete en el futuro esta nueva norma destinada a la reconciliaci&oacute;n m&aacute;s sincera. Ayuso, una pr&oacute;fuga de las buenas formas, merece ser borrada de la lista de cabecillas de la trama que ha sembrado la discordia en nuestra comunidad de vecinos llamada Espa&ntilde;a. Urge una rehabilitaci&oacute;n plena dictada por una ley hecha a su medida. Marchena o Garc&iacute;a Castell&oacute;n o alg&uacute;n juez vanidoso le deber&iacute;a imponer de penitencia el rezo de rodillas de tres avemar&iacute;as en la puerta de la sede socialista de Ferraz. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ayuso, libertad!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/amnistiar-ayuso_129_10700383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Nov 2023 09:44:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Amnistiar a Ayuso]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cenizos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cenizos-opinion-carlos-mazon_129_10591146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los valencianos nos hemos inmolado por Pedro S&aacute;nchez. El resultado electoral valenciano en las auton&oacute;micas, unido a las prisas por sellar aqu&iacute; un pacto urgente PP-Vox, seg&uacute;n esgrimen polit&oacute;logos de post&iacute;n, provoc&oacute; la reacci&oacute;n nuclear en cadena que frustr&oacute; -por los pelos, eso s&iacute;- la consagraci&oacute;n de Feij&oacute;o al frente de un gobierno que, seg&uacute;n los sondeos, estaba predestinado a presidir. Lo ocurrido aqu&iacute; obr&oacute; en su contra. Son muchos los analistas que apuntan a esa hip&oacute;tesis para achacar la falta de&nbsp;<em>punch</em>&nbsp;la noche electoral, la aciaga p&eacute;rdida de 15 o m&aacute;s diputados populares por el camino, unos esca&ntilde;os que hab&iacute;an sido pronosticados de antemano y que desaparecieron por ensalmo. La euforia desatada por el PP y Vox valencianos arruinaron las expectativas de ellos mismos en el resto de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Un Carlos Maz&oacute;n plet&oacute;rico corri&oacute; exultante al poco de los comicios auton&oacute;micos a abrazarse al actual vicepresidente de la Generalitat, Vicente Barrera, sin disimulos ni gaitas. Maz&oacute;n, moreno como Julio Iglesias en sus a&ntilde;os mozos, y Barrera desbrozaron el camino del pacto con una cuartilla garabateada por un alumno repetidor de algo, para rubricar una alianza urgente a lo grande en una comunidad de peso. Para algunos analistas, una mayor&iacute;a de ellos apacentados en la pradera madrile&ntilde;a, el estadista Maz&oacute;n iba a ofrecer nuevas glorias a Espa&ntilde;a. Sin embargo, unas cuantas portadas escandalizadas por lo que ocurr&iacute;a en Valencia y unas conexiones televisivas nocivas sobre ese acuerdo rest&oacute; a las derechas un pu&ntilde;ado de votos no solo aqu&iacute; (el PSOE le recort&oacute; cuatro puntos porcentuales de siete al PP en solo dos meses, unos 100.000 votos), sino tambi&eacute;n en Catalu&ntilde;a, en Andaluc&iacute;a y en otros lugares poco proclives a las ententes facilonas y simples con los ultras. Muchas mujeres se sumaron a la indignaci&oacute;n; los nuevos inquilinos de la Generalitat ejercieron sin quererlo de mal ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente creo que Pedro S&aacute;nchez y su nuevo gobierno de coalici&oacute;n deber&iacute;a recompensar a los valencianos por lo mucho que hemos hecho para que &eacute;l pueda volver a ocupar &ldquo;ileg&iacute;timamente&rdquo;, como dice la derecha m&aacute;s retr&oacute;grada, la Moncloa y a subirse por el morro otra vez al dichoso Falc&oacute;n. Los televidentes espa&ntilde;oles observaban escandalizados de reojo nuestra Comunidad. S&aacute;nchez nos deber&aacute; en parte la poltrona. Deber&iacute;a ser generoso con nosotros al aprobar los presupuestos o al dise&ntilde;ar una nueva financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. &Eacute;l no es muy consciente, pero nuestro voto en las auton&oacute;micas y municipales de mayo contribuy&oacute; a voltear las encuestas, a invertir los vaticinios optimistas del or&aacute;culo de G&eacute;nova, del sanedr&iacute;n de soci&oacute;logos de campanillas de la sede popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Maz&oacute;n, ufano, fue investido el d&iacute;a 17 de julio, a pocas horas del juicio final del 23J y Vicente Barrera remat&oacute; la faena desde el burladero de la vicepresidencia. Ambos consiguieron imprimir el giro a la izquierda en otros lugares del mapa patrio; ambos, junto a otro valenciano perspicaz, Narciso Michavila, que desde las p&aacute;ginas del ABC conced&iacute;a diputados a espuertas al PP con sus apuestas demosc&oacute;picas. La batalla parec&iacute;a perdida de antemano para el PSOE y sus ac&oacute;litos. &iquest;C&oacute;mo iban a enturbiar los valencianos una goleada electoral? Parec&iacute;a imposible, pero s&iacute;, la derecha rancia y seudofranquista de por aqu&iacute; logr&oacute; sin pretenderlo reflotar la nave a la deriva de la izquierda. El nuevo&nbsp;<em>Consell&nbsp;</em>rescat&oacute; al n&aacute;ufrago S&aacute;nchez montado en la precaria patera del CIS. Nadie dir&iacute;a que trabajaban, sin ellos percibirlo, de topos, de infiltrados del gobierno&nbsp;<em>socialcomunista</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes apuntan a que se deber&iacute;an haber retrasado algunos pactos como se hizo en Murcia, quienes anotan que censurar revistas, vetar obras de teatro, impugnar la memoria hist&oacute;rica y cambiar el nomencl&aacute;tor de algunas calles pod&iacute;a haber sido pospuesto unos meses. Lo cierto es que a S&aacute;nchez la alegr&iacute;a desbordada de algunos pol&iacute;ticos valencianos le pusieron en bandeja nuevamente la presidencia. Somos sibilinos y arteros: nos hemos sacrificado, nos hemos hecho el haraquiri, por los socialistas, por los reci&eacute;n llegados de Sumar y por la Espa&ntilde;a perif&eacute;rica; o sea, por todos los que pueden gobernarnos dentro de unas semanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Justo ahora que ya no hace falta Maz&oacute;n y Barrera exponen un perfil bajo, se muestran recatados: ambos est&aacute;n estigmatizados y desolados. En Madrid han cogido fama de gafes. La faena es suya estos cuatro a&ntilde;os para desembarazarse de la etiqueta de aguafiestas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cenizos-opinion-carlos-mazon_129_10591146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 20:26:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cenizos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los arrepentidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/arrepentidos_129_10511419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Muchos medios&nbsp;<em>antisanchistas</em>&nbsp;a muerte ofrecen portadas y minutos de&nbsp;<em>prime time&nbsp;</em>en radio y televisi&oacute;n a disidentes socialistas, a ex altos cargos o a antiguos ministros hoy olvidados, aparcados en las amarillentas hemerotecas de papel prensa. Ellos, la insigne cofrad&iacute;a de las lumbreras de anta&ntilde;o, reniegan de los actuales mandatarios socialistas y les restan legitimidad, a veces con chanzas y titulares llamativos, para apuntillar al &ldquo;okupa&rdquo; de Ferraz, para erosionar a estos falsos socialistas de pacotilla, traidores, que solo desean detentar poder. El mismo Zapatero ya les parec&iacute;a un usurpador. Los relevos org&aacute;nicos que trat&oacute; de imponer el aparato al estilo Rubiales con Bono y Susana D&iacute;az no prosperaron; el dedo de Felipe se estaba quedando sin pilas. Para ese clan, sin duda, el socialismo aut&eacute;ntico era el de Felipe y sus nefastos ministros de Interior, el de&nbsp;<em>Arfonso</em>&nbsp;y su herman&iacute;simo, el de un exalcalde de Parla, el de Joaqu&iacute;n Leguina que adora a Ayuso o el del hijo de un hist&oacute;rico l&iacute;der ugetista. El PSOE actual, seg&uacute;n ellos, no se sabe a qu&eacute; juega, son unos impostores.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo se publican manifiestos con ristras de firmas de arrepentidos, de personajes pasados de moda, olvidados, que mendigan una columna agradecida en un peri&oacute;dico. Desenfadados, ponen a caer de un burro al actual presidente de gobierno en funciones. Para algunos, por el gobierno de coalici&oacute;n, &iexcl;habrase visto!; otros por las conversaciones con nacionalistas e independentistas y otros por haber promulgado indultos (&iexcl;Barrionuevo y Vera s&iacute; lo merec&iacute;an!). Algunos ilustres jubilados llegan incluso a pedir que algunos diputados socialistas opten por desertar de sus filas y se pasen al enemigo. La tribu desairada socialista ha ido creciendo. Est&aacute; movilizada: no quieren bajo ning&uacute;n concepto que gobiernen los suyos. &ldquo;Antes muertos que en la Moncloa&rdquo;, piensan exministros como el valenciano Jordi Sevilla o Ram&oacute;n J&aacute;uregui. Ahora mola firmar cualquier cr&iacute;tica sin rechistar. Supuestamente, estos arrepentidos est&aacute;n en su derecho a desvariar en p&uacute;blico, a mostrarse desnortados; a exhibirse caducados como un yogur enmohecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; me dicen de los votantes de a pie, toda una legi&oacute;n que est&aacute; arrepentida de haberles votado en el pasado y a los que ahora les dan repel&uacute;s? &iquest;Qui&eacute;n les devuelve a esa buena gente el voto usurpado con malas artes, qui&eacute;n les pide perd&oacute;n por declararse socialistas en los m&iacute;tines y comportarse al rato como un marqu&eacute;s con bata de seda en la cubierta de un yate en Ibiza? Est&aacute;n apenados por haber cre&iacute;do en esa lista de renegados que viv&iacute;an a lo grande en los ciclos pol&iacute;ticos favorables: con cuantiosos sueldos, con cuadrillas de aduladores o con el coche oficial a la puerta de una morada suntuosa.
    </p><p class="article-text">
        Lo suyo ser&iacute;a elaborar listas de votantes arrepentidos, esc&eacute;pticos, desilusionados y que firmaran tambi&eacute;n manifiestos retroactivos contra aquellos que les enga&ntilde;aron en su d&iacute;a sutilmente. Seguro que las r&uacute;bricas de los electores frustrados no cabr&iacute;an en un paquete de folios, seguro que lamentan la ocurrencia de votarles cu&aacute;ndo eran j&oacute;venes e incautos, o viceversa. Esa gente de buena fe que les apoyaba en masa no les restriega ahora por sus narices lo que dejaron de hacer o lo que hicieron mal. Esas multitudes se ahorran las lecciones p&oacute;stumas de buen gobierno. Se les pas&oacute; el arroz, se&ntilde;or&iacute;as. &iquest;Tanto cuesta entenderlo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Vayan a jugar al golf, cr&iacute;en bons&aacute;is, dicten conferencias insulsas o escriban sus memorias en varios tomos! Deben dejar de hacer el rid&iacute;culo, hagan el favor de contenerse, amigos. Muestren su querencia por las derechas en privado, suelten sus furiosas diatribas en la barbacoa de los s&aacute;bados con sus colegas de la a&ntilde;ada del 82. Estos vejestorios creen que los actuales dirigentes no tienen la madurez suficiente para manejar el cotarro. &iexcl;Hay que ver!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sean discretos, &iexcl;qu&eacute; menos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/arrepentidos_129_10511419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Sep 2023 20:13:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los arrepentidos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Delgadez extrema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/delgadez-extrema_129_10365077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Fina ten&iacute;a un cuerpo esmirriado en exceso. Los huesos le marcaban la silueta como un disfraz infantil de esqueleto. Estaba m&aacute;s delgada que una s&iacute;lfide, mejor digamos que un tallo de papiro para no tener que recurrir al diccionario. Fina, ordenanza de una residencia municipal de la tercera edad, agotaba la bater&iacute;a del m&oacute;vil en un santiam&eacute;n. Asidua a las redes sociales, saltaba dando brincos de una a otra aplicaci&oacute;n sin mesura alguna. Viajaba de una a otra a la velocidad de un rider repartiendo pizzas en moto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al llegar la noche, enganchada al televisor, solo cenaba una copa de vino; a veces blanco, a veces tinto. Su marido se hab&iacute;a cansado de rega&ntilde;arla, adem&aacute;s dormitaba como un tronco extendido sobre un sof&aacute;, acunado por los telediarios que vert&iacute;an enredos interesados y noticias preelectorales. Antes de dormir, Fina decid&iacute;a su voto, al despertar volv&iacute;a a cuestionarse su elecci&oacute;n. Los dos procesos electorales consecutivos le estaban provocando veleidades anor&eacute;xicas. 
    </p><p class="article-text">
        Fina ten&iacute;a la cabeza un poco averiada. Opt&oacute; por ir a una sic&oacute;loga. Alguna vez le soltaba alguna mentirijilla para amortiguar los desarreglos mentales que pod&iacute;a detectarle aquella joven profesional a la que la clientela le hab&iacute;a subido dos d&iacute;gitos. El veredicto siempre era el mismo: inseguridad, miedos, irritabilidad y una pizca de fobia social, aunque la terapeuta se lo dec&iacute;a con otras palabras menos punzantes, m&aacute;s amables. 
    </p><p class="article-text">
        Desayunaba, com&iacute;a y merendaba, siempre frugalmente, devorando sondeos, <em>trackings</em>, frases sueltas de m&iacute;tines y tertulias de periodistas reciclados que soltaban vaguedades inconexas. La b&aacute;scula del ba&ntilde;o se hab&iacute;a declarado en huelga y se escacharr&oacute;. Habr&aacute; que comprar otra en un chino, le dijo a su marido, quien cada d&iacute;a la ve&iacute;a m&aacute;s transparente. Manolo, esta vez la cosa est&aacute; muy re&ntilde;ida, le espet&oacute; a su marido que le&iacute;a el Marca en el balc&oacute;n rodeado de macetas un poco hu&eacute;rfanas. Ya me dir&aacute;s lo que decides, cari. Su vida no ten&iacute;a un &aacute;pice de aventura, todo era rutina y monoton&iacute;a a raudales. Un d&iacute;a Fina decidi&oacute; cambiar a la sic&oacute;loga por una nutricionista. Manolo resignado dijo como siempre que bien hecho, calculando que en el bar de la esquina podr&iacute;a reponerse de las dietas saludables que le aplicar&iacute;an a su se&ntilde;ora.
    </p><p class="article-text">
        Ella continuaba atrapada a las tertulias nocturnas, a los programas especiales electorales del 23-J. Lleg&oacute; a saber tanto de las propuestas de los partidos que jugaba a ser asesora o <em>dircom</em> de campa&ntilde;a de algunos de los candidatos. Planificaba estrategias para ganar electores. Practicaba su proselitismo con los viejos de su residencia p&uacute;blica. Les soltaba la chapa y los miraba a la cara fijamente para percibir sus reacciones. Mira Fina, a m&iacute; los sobres me los trae ya cerrados mi hijo, si te parece te doy su tel&eacute;fono y le convences a &eacute;l, se sincer&oacute; un abuelo dicharachero.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, una compa&ntilde;era de trabajo se apiad&oacute; de ella y le diagnostic&oacute; una enfermedad extra&ntilde;a. Una patolog&iacute;a que hab&iacute;a le&iacute;do de pasada en un suplemento dominical de un pensador norteamericano, cre&iacute;a recordar. Amiga lo que tienes es <em>infobesidad</em>; debes limitar la ingesta de debates electorales, le prescribi&oacute; su colega. Fina dud&oacute; un poco esc&eacute;ptica. Su amiga le hizo ver que algunos medios despiadados fomentan reacciones viscerales de forma interesada. Recapacit&oacute; sobre sus dependencias. Los d&iacute;as posteriores se avino a restringir severamente la sobrecarga de intoxicaci&oacute;n informativa. Consigui&oacute; apagar el m&oacute;vil en el curro y cenar tortilla de patatas con pimientos fritos con la televisi&oacute;n apagada. Se iba a la cama m&aacute;s temprano y comenz&oacute; a recuperar kilos. La nueva b&aacute;scula confirm&oacute; su recuperaci&oacute;n. Aquella dieta medi&aacute;tica saludable logr&oacute; que fuera menos exaltada, menos furibunda y m&aacute;s tolerante. Escogi&oacute; un partido pol&iacute;tico, lo consensu&oacute; con Manolo para salir ambos de la bolsa de indecisos y quedaron de acuerdo. Creo que hacemos bien, sentenci&oacute;. Se hab&iacute;an quitado un gran peso de encima. Esta noche, pens&oacute;, cenar&eacute; osobuco con agua, sin gas o con gas, ya ver&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los residentes de la tercera edad la notaban cada d&iacute;a m&aacute;s rara: Fina, ya no nos hablas casi de pol&iacute;tica. Deje, deje, don Gustavo. Si le apetece echamos un parch&iacute;s hasta que aparezca la supervisora. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo galletas de chocolate escondidas que me regala mi hijo. &iquest;Las traigo?, inquiri&oacute; generoso el abuelo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/delgadez-extrema_129_10365077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jul 2023 18:08:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Delgadez extrema]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/claves_129_10292822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Eva, me han hackeado mis cuentas, confes&oacute; Agust&iacute;n a su se&ntilde;ora avergonzado y un punto indignado. Los piratas inform&aacute;ticos han descubierto mis contrase&ntilde;as y vuelcan en las redes sociales cosas extra&ntilde;as con mis propios alias. Su mujer de pronto le solt&oacute; una retah&iacute;la de reproches que deb&iacute;a tener guardados en alg&uacute;n caj&oacute;n de su desv&aacute;n cerebral desde la comuni&oacute;n de la hija mayor. Vaya ingenuo que eres, mira que gastar las mismas contrase&ntilde;as para tu correo electr&oacute;nico que para tu cuenta de Instagram, le amonest&oacute; como si fuera un &aacute;rbitro de f&uacute;tbol proclive al Real Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Agust&iacute;n fue m&aacute;s all&aacute; y reconoci&oacute; que hab&iacute;an contactado con &eacute;l esos malhechores digitales y le hab&iacute;an pedido un rescate por devolverle los dominios sobre sus redes sociales. Me han exigido 6.000 euros, reconoci&oacute;; de lo contrario, dicen, seguir&aacute;n colgando en mis perfiles cosas extra&ntilde;as. &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute;n mis colegas de p&aacute;del, los compis del curro, los suegros de Esmeralda, la pe&ntilde;a del f&uacute;tbol o los antiguos alumnos del Insti? Estoy perdido. 
    </p><p class="article-text">
        Eva se march&oacute; a toda prisa a consultar el incidente con Mat&iacute;as, un compa&ntilde;ero de la oficina que era inform&aacute;tico con el que se llevaba de maravilla, y este le confirm&oacute; sus temores. Lo ocurrido comenzaba a ser una pr&aacute;ctica demasiado habitual. Est&aacute; muy generalizado: son muchos los que han ca&iacute;do en esa trampa y los bucaneros digitales se las saben todas y, claro est&aacute;, sacan provecho de ello. En v&iacute;speras electorales han proliferado los secuestros de claves emocionales, abundan los raptos de avatares y las suplantaciones de personalidad. Tienen a una gran mayor&iacute;a pose&iacute;da. Lo siento, amiga. Se han apropiado de sus otros yo, explic&oacute; categ&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa, una abatida Eva comenz&oacute; a rastrear cuentas de Instagram de conocidos, perfiles de Facebook de colegas de su marido y otras redes sociales de amigos comunes. Se percat&oacute; inmediatamente de que un virus les hab&iacute;a contagiado severamente a muchos de ellos. Las claves emocionales de casi todos se las hab&iacute;an succionado unos presentadores deslenguados de televisi&oacute;n, unos bulos interesados e indignos, unos sondeos manipulados, unos pol&iacute;ticos histri&oacute;nicos y unos amigotes nada inocentes de barra de bar. Muchos, quiz&aacute; por un miedo irracional a todo, se hab&iacute;an transmutado sin apenas darse cuenta en unos reaccionarios de cuidado. 
    </p><p class="article-text">
        Vamos a ver Agust&iacute;n, &iquest;desde cu&aacute;ndo crees que la llegada de inmigrantes va a ser pernicioso para nuestra econom&iacute;a?, &iquest;por qu&eacute; te has tragado que la izquierda apoya a la ETA?, &iquest;c&oacute;mo es que consideras que el cambio clim&aacute;tico es una milonga?, &iquest;qui&eacute;n te enga&ntilde;&oacute; con el cuento de que la violencia de g&eacute;nero es una exageraci&oacute;n feminista?, &iquest;por qu&eacute; dices ahora que &ldquo;Cuarto milenio&rdquo; y el &ldquo;Hormiguero&rdquo; son programas entretenidos?, &iquest;qu&eacute; tipo te convenci&oacute; que bajando los impuestos a los ricos tendremos una sanidad mejor? &iexcl;Mira que eres palurdo! Te han secuestrado tus ideas y han raptado tu forma de pensar tolerante y c&iacute;vica. No hay quien te aguante. 
    </p><p class="article-text">
        A muchos de tus amigos les ha pasado lo mismo, argument&oacute; Eva. Han abrazado teor&iacute;as conspiranoicas y han sucumbido a mentiras retr&oacute;gradas: creen que un tal Soros quiere arrebatarles el apartamento de Torrevieja para d&aacute;rselo a unos okupas en usufructo. Les han obligado poco a poco a cambiar de ideales. &iexcl;Qu&eacute; calamidad! Adem&aacute;s, quieren desplumarte. &iexcl;Ser&aacute;s c&aacute;ndido! Seguro que pensabas entregarles el dinero que ten&iacute;amos ahorrado para ir a &Aacute;msterdam con los vecinos&hellip; Se han apoderado de tus claves emocionales y t&uacute;, en plan paleto, sin enterarte siquiera. Como ocurre con la lluvia fina, te han ido empapando de sus esl&oacute;ganes carcas, razon&oacute; Eva a punto de sollozar.
    </p><p class="article-text">
        Estaba resentida. Llevaban un tiempo discutiendo demasiado. Ella, en un suplemento dominical, hab&iacute;a le&iacute;do que tras la pandemia se hab&iacute;a incrementado notablemente la separaci&oacute;n de parejas ya mayores. Eva hizo un par de llamadas. Cogi&oacute; la maleta, embuti&oacute; su ropa en ella, embal&oacute; algunas pertenencias y decidi&oacute; largarse a casa de Mat&iacute;as, el inform&aacute;tico: me ha sugerido que me vaya a vivir con &eacute;l a su casa. Es muy espaciosa y tiene unas vistas incre&iacute;bles, le describi&oacute; a un desencajado Agust&iacute;n. A los ni&ntilde;os, si acaso, se lo decimos en el restaurante de Paco el finde; no creo que les extra&ntilde;e demasiado, a&ntilde;adi&oacute;&hellip; Y de la hipoteca, si te parece bien, haremos lo que diga nuestro gestor.
    </p><p class="article-text">
        Una convincente Eva adujo que su nuevo novio pose&iacute;a un antivirus muy potente, manejaba unas contrase&ntilde;as dif&iacute;ciles de violar y que entraba lo justo en las redes sociales t&oacute;xicas; solo para saber lo que no ten&iacute;a que votar el mes que viene. Lo siento, Agust&iacute;n, pero es todo un partido. No pod&iacute;a rechazar su ofrecimiento... &iexcl;Qu&eacute; conste que echar&eacute; de menos tus paellas de los domingos!
    </p><p class="article-text">
        No te guardo rencor alguno, le declar&oacute; Eva a su perplejo marido. Ella le aconsej&oacute; que, en adelante, sus claves mentales no las compartiera con ning&uacute;n desalmado.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Anda, p&iacute;deme un taxi!&hellip; Haz el favor, concluy&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/claves_129_10292822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2023 08:33:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las claves]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voto regalado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/voto-regalado_129_10267362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sacaba tiempo para todo. Carme iba literalmente de culo por la vida. A su edad estaba matriculada de tercero de Econ&oacute;micas en la Universidad de Val&egrave;ncia y brindaba su tiempo extra a la Cruz Roja como voluntaria. Sus padres sent&iacute;an una admiraci&oacute;n sin l&iacute;mites ante su actitud vital, su constancia en los estudios y su compromiso social. Carme, como voluntaria de dicha ONG, ayudaba a redactar curr&iacute;culums a inmigrantes sin cualificaci&oacute;n, sin recursos y con un dominio deficiente del castellano, tambi&eacute;n los acompa&ntilde;aba personalmente a algunas ETT y rebuscaba ofertas de trabajo de debajo de las piedras. Esa gente, que malviv&iacute;a en la Europa opulenta, arrastraba todo tipo de heridas sicol&oacute;gicas. Maltrechos, esos extranjeros pugnaban por salir adelante de cualquier manera posible. Su llegada a este <em>para&iacute;so</em> hab&iacute;a supuesto toda una odisea. Nadie como ellos hab&iacute;a luchado tanto para alcanzar esta orilla de la tierra prometida; algunos escond&iacute;an, por verg&uuml;enza, las vicisitudes reales y penosas de tal proeza.
    </p><p class="article-text">
        Carme conoc&iacute;a a Am&iacute;n de verle cada semana. A ella, su situaci&oacute;n le llenaba de inquietud. Le rechazaban a las bravas de todas las entrevistas de trabajo que a duras penas le consegu&iacute;a en su particular condici&oacute;n de hada madrina. Sufr&iacute;a por el calvario burocr&aacute;tico que padec&iacute;a aquel entra&ntilde;able tipo venido desde Costa de Marfil, papeles y m&aacute;s papeles. Juntos compart&iacute;an un caf&eacute; de m&aacute;quina los martes y &eacute;l le pon&iacute;a al d&iacute;a de su desencanto y su pesimismo antes las evidentes dificultades de alcanzar un curro digno. Am&iacute;n era listo, fortach&oacute;n y conservaba un punto de buen humor que a Carme le sorprend&iacute;a. &ldquo;En el bosque de mi tierra s&iacute; creo en los fantasmas de la noche, aqu&iacute; no me hace falta&rdquo;, manifestaba risue&ntilde;o. Le asombraban los sem&aacute;foros, las calles pavimentadas y el trato de algunos m&eacute;dicos j&oacute;venes en el centro de salud. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; suerte ten&eacute;is!&rdquo;, proclamaba entusiasmado ante una Val&egrave;ncia verde, con zonas peatonales donde pasear y con unos autobuses que, certificaba, llegaban siempre a la hora convenida. Su preocupaci&oacute;n m&aacute;s acusada consist&iacute;a en no poder enviarle dinero a su madre, sus ingresos espor&aacute;dicos le daban poco m&aacute;s que para sobrevivir. &ldquo;Ella gast&oacute; mucho conmigo para que pudiera venir. Se lo debo todo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al comenzar la campa&ntilde;a electoral, un resorte se le dispar&oacute; en las entra&ntilde;as de Carme. Lament&oacute; que aquella persona tan vulnerable no pudiera votar. Tuvo la ocurrencia de cederle su voto, de apadrinarlo como votante. Seguro que &eacute;l necesitaba m&aacute;s que ella una sociedad mejor. Se lo regalaba gustosamente; ella, calcul&oacute;, ya podr&iacute;a votar en otros comicios. Le explic&oacute; que podr&iacute;a informarse de las distintas alternativas electorales y que luego eligiera la opci&oacute;n que m&aacute;s le conven&iacute;a. Ir&iacute;an juntos a votar, propuso. &Eacute;l se meter&iacute;a en la cabina y saldr&iacute;a con los sobres ya cerrados, con los votos que hubiera escogido en su interior, y Carme los depositar&iacute;a por &eacute;l en la urna. Am&iacute;n se encarnar&iacute;a en ella durante unos minutos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la precampa&ntilde;a, Am&iacute;n fue preguntando a colegas del barrio, se puso al d&iacute;a leyendo prensa local en un bar regentado por chinos y vision&oacute; una animalada de videos del YouTube y del TikTok. En la televisi&oacute;n no le quitaba el ojo de encima a Ana Rosa Quintana. El chico qued&oacute; aturdido. Hubo gente incluso que le habl&oacute; de un militar llamado Franco que lleg&oacute; a general muy joven. Empachado de debates y sondeos sufri&oacute; una severa intoxicaci&oacute;n ideol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho y hecho. El d&iacute;a de las votaciones se vieron a la hora convenida. A ambos les hac&iacute;a gracia aquella original iniciativa. &ldquo;Seguramente ser&aacute;s el &uacute;nico de Costa de Marfil en poder ejercer este derecho&rdquo;, le susurr&oacute; Carme al o&iacute;do. Algunos vecinos de la cola, formada ante la mesa electoral, especulaban s&iacute; deb&iacute;an ser pareja o algo parecido. Al salir del colegio electoral se fueron a tomar un aperitivo juntos. 
    </p><p class="article-text">
        Ella, intrigada, no pudo aguantarse y le pregunt&oacute; por la formaci&oacute;n pol&iacute;tica a la que hab&iacute;a votado. Am&iacute;n que ya se esperaba aquella pregunta, le solt&oacute;: &ldquo;No te lo digo porque te enfadar&aacute;s&rdquo;. Carme se disculp&oacute; de inmediato por su indiscreci&oacute;n. Am&iacute;n al despedirse le pidi&oacute; si le pod&iacute;a prestar 250 euros para el alquiler de su habitaci&oacute;n. Se acercaron a un cajero y ella sac&oacute; aquella cantidad en met&aacute;lico y se la entreg&oacute;. &ldquo;Nos vemos el martes&rdquo;, puntualiz&oacute; Carme antes de tomar el metro.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a casa, desasosegada, se encerr&oacute; en su habitaci&oacute;n sin probar bocado y se sumi&oacute; de inmediato en un sue&ntilde;o reparador. La semana siguiente ten&iacute;a examen de alem&aacute;n en la Escuela de Idiomas y de Econometr&iacute;a en la facultad. &iexcl;Bufff!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Carme nunca llegar&iacute;a a saber a qui&eacute;n hab&iacute;a votado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/voto-regalado_129_10267362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2023 09:49:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Voto regalado]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones inteligentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/elecciones-inteligentes_129_10225312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A&uacute;n recuerdo los d&iacute;as previos a las elecciones de mayo del 23. En aquellas convocatorias a&uacute;n me debat&iacute;a en la indecisi&oacute;n. Era un tipo inseguro y voluble. Con los a&ntilde;os todo cambi&oacute; de forma acelerada. Ahora dispongo de tres cyborgs a mi servicio. Ellos curran por m&iacute;. Soy muy afortunado. Dispongo de tres inteligencias artificiales que trabajan en mi nombre y yo cobro a final de mes el sueldo &iacute;ntegro que ellos me reportan. Mi holgada situaci&oacute;n econ&oacute;mica me permite disponer de tres. Los hay que est&aacute;n mucho peor: solo disponen de uno y a algunos vecinos m&aacute;s parias, extranjeros y gente sin recursos, no les alcanza para adquirir ni siquiera uno de segunda mano. A ellos a&uacute;n les toca a ir f&iacute;sicamente a currar a diario. Aunque tambi&eacute;n est&aacute;n los ricos de siempre que los tienen a cientos, lo que les hace ir de culo para programarlos y supervisar las tareas encomendadas, pero lo hacen encantados de la vida porque les hace sentirse importantes y ganar abultadas cantidades de dinero, aunque se quejan por vicio de los impuestos que les toca pagar. 
    </p><p class="article-text">
        Mis tres androides de &uacute;ltima generaci&oacute;n producen en la empresa d&oacute;nde los contrataron por m&iacute;, me hacen ganar una pasta suficiente para permitirme algunos lujos. Incluso estoy barajando la posibilidad de comprarme uno usado de recambio, por si alguno de los titulares se aver&iacute;a. Cada ma&ntilde;ana les preparo un bocata de tortilla de ajos tiernos, aunque uno de ellos lo prefiere de at&uacute;n con aceitunas, y les mando para la oficina para que ejecuten sus procesos autom&aacute;ticos, con suma precisi&oacute;n, durante su extenuante jornada cibern&eacute;tica sin resquicio alguno para el error. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo all&aacute; por el a&ntilde;o 23 que se debat&iacute;a, &iexcl;oh!, la jornada de cuatro d&iacute;as. &iexcl;Qu&eacute; desfasados andaban los pol&iacute;ticos de aquella &eacute;poca! Adem&aacute;s, la pandemia del coronavirus hab&iacute;a propiciado el teletrabajo en casa con babuchas y bat&iacute;n. Otros m&aacute;s sagaces propon&iacute;an jornadas laborales de solo quince horas semanales. Todos aquellos avances quedaron superados con la nueva inteligencia artificial impuesta por unas grandes corporaciones. Aquello era otra historia. Toda aquella revoluci&oacute;n laboral hab&iacute;a quedado obsoleta en un santiam&eacute;n, superada por los avances tecnol&oacute;gicos. Trabajan para m&iacute; y yo solo tengo que revisar por las noches, pura rutina, sus circuitos, descargar nuevos c&oacute;digos, cambiar algunos chips gastados, repasar los transistores internos y actualizar los programas. Algunos d&iacute;as me dan una pena tremenda y les dejo ver un cap&iacute;tulo m&aacute;s de una serie c&oacute;mica que les chifla sobre transhumanos. Mis ingresos se han multiplicado por tres y yo me doy la vida padre. 
    </p><p class="article-text">
        Los algoritmos m&iacute;os que han recopilado hacen que no tengamos trifulcas caseras; los tres replicantes y yo pensamos lo mismo. Son mi tarjeta de visita en la empresa, mis dobles, mis clones m&aacute;s perfectos. Me conocen mejor que yo mismo. Compartimos gustos e ideolog&iacute;a. Las decisiones las toman por m&iacute;. No tengo queja alguna. Incluso la de ejercer el voto cada cierto tiempo. En la campa&ntilde;a electoral les cargo el disco duro con los programas de los partidos pol&iacute;ticos, los atiborro de sondeos, les pongo cara al televisor a ver debates electorales de los candidatos y les muestro los caretos de los cabezas de lista. Son tan astutos que incluso descubren aspectos de la comunicaci&oacute;n no verbal que a m&iacute; se me escapan. 
    </p><p class="article-text">
        Este pr&oacute;ximo domingo los vestir&eacute; de gala, les preparar&eacute; torrijas con miel para desayunar y se acercar&aacute;n por m&iacute; a depositar los votos que me corresponden en la urna asignada. Espero que voten en conciencia (aunque sea artificial) lo que m&aacute;s nos convenga de veras. Conf&iacute;o en su sensatez. Ellos se juegan tanto como yo en estos comicios. Por la noche, mientras ellos resetean los datos, limpian la memoria interna, vac&iacute;an la papelera y cargan sus bater&iacute;as, yo aprovechar&eacute; para seguir el escrutinio por la televisi&oacute;n. Ver&eacute; si ganan los m&iacute;os, aunque reconozco que lo tengo dif&iacute;cil: solo dispongo de tres m&iacute;seros votos (soy clase media media, dicen); uno de mi urbanizaci&oacute;n, el muy canalla, dispone del derecho a emitir 130 votos. Mi &uacute;nica preocupaci&oacute;n estos d&iacute;as es que una cookie maliciosa introducida de forma interesada por un hacker a sueldo, salt&aacute;ndose los antivirus, convierta a mis aut&oacute;matas en unos retr&oacute;grados y voten enga&ntilde;ados por qui&eacute;nes se la suda la sanidad universal de calidad, despotrican de la educaci&oacute;n p&uacute;blica y gratuita y quieren arrebatarnos las conquistas sociales. Los tres tienen unos circuitos integrados muy solidarios y espero que no se dejen engatusar por proclamas desfasadas y anacr&oacute;nicas. 
    </p><p class="article-text">
        En el 23 todav&iacute;a vot&aacute;bamos a mano, haciendo colas religiosamente en los colegios electorales, con dudas sobre qu&eacute; papeleta elegir. Ahora todo eso forma parte de un pasado remoto. El arre&oacute;n de la IA virtual ha cambiado radicalmente nuestras vidas. Los que m&aacute;s acceso tienen a la inteligencia artificial, los m&aacute;s poderosos del planeta, siguen sali&eacute;ndose con la suya. Nada nuevo. Al menos mis asalariados cibern&eacute;ticos son fieles a su amo y no se desmoralizan f&aacute;cilmente; el pr&oacute;ximo primero de mayo pienso sacarlos de nuevo con pancartas a manifestarse por mis derechos.
    </p><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as puede que al comprobar los resultados igual se depriman un poco como su due&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; se le va a hacer?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Latorre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/elecciones-inteligentes_129_10225312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 May 2023 08:22:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Elecciones inteligentes]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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