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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan León García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_leon_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan León García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El antiguo hotel de lujo en Atenas que alberga a cientos de refugiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/antiguo-atenas-alberga-cientos-refugiados_1_4670463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bba91fc-26e5-4582-9417-8f94ec60de1f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Reunión en la azotea del hotel City Plaza, en Atenas (Grecia)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras ser embargado por las deudas, el hotel City Plaza fue ocupado hace dos meses por la iniciativa Refugee Accommodation and Solidarity Space, donde da cobijo a más de cuatrocientos refugiados</p><p class="subtitle">Ala’a, profesor de inglés sirio: “Es el mejor sitio en el que he estado desde que llegué a Grecia”</p><p class="subtitle">Más de treinta voluntarios de distintos países se encargan de repartir las comidas, organizar las actividades, además de mantener la seguridad y limpieza del City Plaza</p></div><p class="article-text">
        Llega la noche y el r&oacute;tulo que indica &lsquo;Hotel&rsquo; ya no luce, a pesar de colgar&nbsp;el cartel de&nbsp;completo. Uno de los edificios m&aacute;s grandes de Atenas dej&oacute; de ser la joya de la corona para&nbsp;reinventarse en el techo del refugiado. En pleno centro de la capital griega, el hotel City Plaza&nbsp;domina la atractiva decadencia ateniense de la que escapa, desde el Monte Olimpo, la antigua&nbsp;grandeza del Parten&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez fue un hotel de cinco estrellas. Su aspecto sobrio no parece indicar que un d&iacute;a fuera&nbsp;de lujo y que por &eacute;l pasaran turistas adinerados que se dejaban sus ahorros en este c&eacute;ntrico&nbsp;barrio ateniense.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora el hotel alberga a otras de las personas que&nbsp;llegan a Grecia. A hu&eacute;spedes sin alternativa. El a&ntilde;o pasado fueron&nbsp;m&aacute;s de 850,000 personas provenientes de Siria, Iraq y Afganist&aacute;n, entre otros pa&iacute;ses, seg&uacute;n la&nbsp;Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones. Hoy, estima Cruz Roja, siguen atrapadas m&aacute;s&nbsp;de 57.000 en el pa&iacute;s heleno. Este a&ntilde;o, la paradoja tambi&eacute;n se vuelca sobre quienes llegan: marroqu&iacute;es e incluso&nbsp;dominicanos desembarcan en las islas griegas.
    </p><p class="article-text">
        Nasim es afgano, lleva seis a&ntilde;os en Grecia y, desde hace dos meses, es el responsable de&nbsp;comunicaci&oacute;n del Hotel City Plaza. Este hotel, de gesti&oacute;n mixta &ndash; &ldquo;es de propiedad privada&nbsp;pero ha sido embargado y se encuentra en una laguna legal&rdquo;, dice &ndash; acoge a m&aacute;s de&nbsp;cuatrocientas personas que tienen en com&uacute;n las miradas perdidas, los recuerdos de un pasado&nbsp;mejor y la esperanza de que &eacute;ste edificio sea el comienzo de una nueva vida en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;peque&ntilde;os corretean por los distintos pasillos de estas siete plantas ocupadas por el colectivo&nbsp;que decidi&oacute; reconvertir este coloso en un refugio seguro para las familias. Refugee&nbsp;Accommodation and Solidarity Space City Plaza, el colectivo al que pertenece Nasim, cuenta&nbsp;con m&aacute;s de treinta voluntarios que se turnan para dar asistencia a los refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Como dice&nbsp;este activista el colectivo &ldquo;no pertenece ni tiene relaci&oacute;n con oeneg&eacute;s, el Gobierno u otras&nbsp;organizaciones. Se compone de activistas y est&aacute; conectado con otras iniciativas&rdquo;, y comienza&nbsp;sus actividades hace un a&ntilde;o &ldquo;para dar ayuda, asistencia y solidaridad a las personas refugiadas&nbsp;que llegaron el a&ntilde;o pasado no solo a Grecia sino a toda Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los horarios de las asambleas,&nbsp;las comidas y los carteles informativos cuelgan de los corchos que se hallan cerca de recepci&oacute;n.&nbsp;&ldquo;Vienen de Siria, Ir&aacute;n, Afganist&aacute;n, Iraq, Kurdist&aacute;n, Palestina, Somalia, Eritrea o Pakist&aacute;n&rdquo;,&nbsp;contin&uacute;a Nasim en esta noche cerrada, bajo la atenta mirada de una treintena de personas&nbsp;pertenecientes a la iniciativa Caravana a Grecia y acompa&ntilde;ado de varias compa&ntilde;eras del&nbsp;colectivo. Las familias est&aacute;n cenando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas han acabado y se escucha a los ni&ntilde;os &ndash; de los que el City Plaza est&aacute; a rebosar &ndash;&nbsp;jugar en las terrazas de las habitaciones. Aqu&iacute; por lo menos lucen prendas sin agujeros o&nbsp;ro&iacute;das, pueden ducharse todos los d&iacute;as y hacer tres comidas, aunque sean m&aacute;s propias de un&nbsp;albergue que de un antiguo hotel de lujo.
    </p><h3 class="article-text">La espera agridulce de Ala&rsquo;a</h3><p class="article-text">
        Con todo, &ldquo;es el mejor sitio en el que he estado desde que llegu&eacute; a Grecia&rdquo;. Quien habla es&nbsp;Ala&rsquo;a, profesor de ingl&eacute;s sirio, marido y otra de las v&iacute;ctimas de una guerra que le encontr&oacute;. Este hombre de mediana edad se sube a la azotea del City Plaza despu&eacute;s de &nbsp;la cena para fumar y, quiz&aacute;, preguntarse &ldquo;cu&aacute;ndo llegar&eacute; a Europa&rdquo;. Porque &eacute;l no siente que&nbsp;est&eacute; en Europa. Esto no es lo que le dijeron que era.
    </p><p class="article-text">
        Ala&rsquo;a es uno de los primeros residentes del Hotel. Tras cuatro meses en el campamento de&nbsp;refugiados de Ritsona, a una hora de Atenas, lleva dos en el City Plaza junto a su mujer y viste&nbsp;una camiseta verde en la que se puede leer &ldquo;Hotel El Cortez&rdquo;. El destino le confina en hoteles.
    </p><p class="article-text">
        Habla un ingl&eacute;s pausado y su rostro no parece creerse lo que le ha sucedido en el medio a&ntilde;o&nbsp;que lleva en el pa&iacute;s. Mueve sus manos con delicadeza mientras conversa y se frena cuando las&nbsp;preguntas son delicadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Imagina que todo lo que te rodea es cercano a la muerte&rdquo;, dice y espera una respuesta&nbsp;mientras su cabeza est&aacute; en Idlib, de donde viene y donde los bombardeos del r&eacute;gimen de&nbsp;Bashar Al Asad y la coalici&oacute;n de pa&iacute;ses occidentales han dejado vidas destrozadas y ruinas.
    </p><p class="article-text">
        Se&nbsp;frena en el recuerdo: &ldquo;Cada cinco o seis segundos se escuchaban bombardeos. Cuando&nbsp;escuchaba pasar a un avi&oacute;n aqu&iacute; las primeras noches no pod&iacute;a evitar sentir miedo&rdquo;. Sigue&nbsp;abri&eacute;ndose las heridas. &ldquo;Al ser un profesor de escuela contratado por el Estado, el comienzo&nbsp;de la guerra me obligaba a enrolarme en el Ej&eacute;rcito&rdquo;, al que no pod&iacute;a negarse, ni siquiera&nbsp;alegando su trabajo de maestro, ya que &ldquo;las escuelas estaban cerradas&rdquo; y muchas de ellas&nbsp;quedaron en los escombros. Renunciar a combatir en la guerra le hubiera supuesto la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        No es s&oacute;lo el trauma de ver c&oacute;mo tu vida se desmorona, tambi&eacute;n es el trauma del viaje. Un&nbsp;viaje f&aacute;cil de organizar. Ala&rsquo;a cuenta que &ldquo;hay mucha gente a tu alrededor que trabaja para los&nbsp;traficantes, como aqu&iacute;&rdquo;. Desde el aumento de las llegadas se han extendido por Grecia los&nbsp;lugares donde es posible conseguir pasaportes falsos de pa&iacute;ses de la UE en base a los rasgos&nbsp;f&iacute;sicos y las caracter&iacute;sticas de las familias o personas que acuden a por uno.
    </p><p class="article-text">
        Las redes de&nbsp;traficantes, reconoce, tambi&eacute;n le ayudaron a salir de Siria: &ldquo;No es dif&iacute;cil encontrar a alguien&nbsp;que te lleve hasta Europa. Preguntas a una o dos personas de tu entorno y se ponen r&aacute;pido en&nbsp;contacto contigo&rdquo;, dice Ala&rsquo;a mientras sus ojos no paran de mirar la oscuridad de la noche.
    </p><p class="article-text">
        Todas las familias del City Plaza tienen en com&uacute;n el viaje, lo que une pero tambi&eacute;n produce&nbsp;desencuentros, que Ala&rsquo;a explica con naturalidad: &ldquo;Compartimos la vida, tenemos el mismo&nbsp;pasado y es muy f&aacute;cil tener amigos, pero pueden generarse los problemas t&iacute;picos de la&nbsp;convivencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unos problemas, cuenta Nasim, que han provocado dos expulsiones por&nbsp;agresiones machistas, aunque aclara: &ldquo;fueron casos aislados&rdquo;. No obstante, las redes de apoyo&nbsp;entre refugiados son fundamentales &ldquo;si se quiere seguir viviendo. Nadie puede vivir solo si&nbsp;quiere seguir viviendo&rdquo;, se repite a s&iacute; mismo Ala&rsquo;a.
    </p><p class="article-text">
        Mientras vive con su mujer en una de las habitaciones de los &uacute;ltimos pisos, espera. &ldquo;Quiz&aacute;&nbsp;espere a nada&rdquo;, dice, pero tambi&eacute;n sabe que es su &uacute;nica opci&oacute;n. &ldquo;No quiero estar sin nada&nbsp;seguro&rdquo; es la filosof&iacute;a de la totalidad de las familias refugiadas que se encuentran en Grecia&nbsp;actualmente, puesta en boca de Ala&rsquo;a. Al preguntarle acerca de qu&eacute; le dir&iacute;a a un sirio que se&nbsp;vea forzado a marcharse de su pa&iacute;s, &eacute;l se vuelve a frenar y dice: &ldquo;Deber&iacute;a encontrar un lugar&nbsp;seguro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Activistas a tiempo completo</h3><p class="article-text">
        Karima, germano-egipcia, escucha con atenci&oacute;n las palabras de Nasim y desconecta durante&nbsp;unos minutos de la fren&eacute;tica rutina que tiene en el City Plaza. A sus 25 a&ntilde;os y tras finalizar la&nbsp;Universidad, decidi&oacute; coger la mochila y venir desde Alemania a Grecia. Ya hace dos meses de&nbsp;esa decisi&oacute;n y apenas ha tenido tiempo para sentarse y reflexionar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es permanente la sensaci&oacute;n de matar el tiempo y esperar. Esperar a que algo pase. Esperar a&nbsp;moverse, esperar a reunirse con familiares en otros pa&iacute;ses, esperar a decisiones que se toman&nbsp;sobre la vida de estas personas, decisiones que les afectan en todo. Esa sensaci&oacute;n es muy&nbsp;intensa a veces&rdquo;, relata a Desalambre por correo electr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Esta activista conoci&oacute; el proyecto del City Plaza a trav&eacute;s de un amigo. Lo que no sab&iacute;a, y lo que&nbsp;afirman muchas de estas personas, es &ldquo;la solidez de la autogesti&oacute;n. Todos est&aacute;n&nbsp;comprometidos y todos ayudan. Comparado con campamentos del gobierno u ONG no hay&nbsp;una percepci&oacute;n fuerte de las diferencias entre personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;refugiados tambi&eacute;n ayudan en las tareas de autogesti&oacute;n y, como dice Karima, &ldquo;los residentes&nbsp;voluntarios hacen lo mejor posible en la lucha por la solidaridad y la igualdad&rdquo; dentro del&nbsp;espacio que comparten.
    </p><p class="article-text">
        Aunque una tarea fundamental es escuchar: &ldquo;Estas personas me cuentan historias horribles de&nbsp;su pasado con una energ&iacute;a que me parece incre&iacute;ble. La fuerza y resiliencia que muestran,&nbsp;sabiendo que su destino no lo pueden decidir ellas mismas, es incre&iacute;ble&rdquo;.&nbsp;Incidiendo en esa idea, pone el punto final: &ldquo;Sus corazones son m&aacute;s fuertes que lo que nunca&nbsp;podr&aacute;n ser los nuestros&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan León García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/antiguo-atenas-alberga-cientos-refugiados_1_4670463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Aug 2016 17:15:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El antiguo hotel de lujo en Atenas que alberga a cientos de refugiados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Atenas,Grecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No quería venir a Europa, pero al llegar a Libia no hay vuelta atrás"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lampedusa_1_4020103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2240048b-0041-4850-9de1-4bcfcb40d416_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No quería venir a Europa, pero al llegar a Libia no hay vuelta atrás&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El centro de acogida de migrantes y refugiados de Lampedusa se encuentra al doble de su capacidad tras la llegada de más de 500 personas en la última semana</p><p class="subtitle">Baba, superviviente del naufragio del 19 de abril: "De un solo golpe la ola atravesó el barco y muchos fueron arrastrados. Mi amigo estaba entre ellos"</p><p class="subtitle">976 personas han desaparecido este año en la ruta del Mediterráneo Central, según la Organización Internacional de las Migraciones</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Inshallah&rdquo;, Baba recuerda cuando Mustaf&aacute;, su mejor amigo, y quien le anim&oacute; a hacer el viaje de sus vidas, le dec&iacute;a en mitad del naufragio: &ldquo;Baba, todo va a ir bien, todo va a ir bien&rdquo;. El barco grande prometido por las traficantes libios aument&oacute; sus esperanzas, hasta que lleg&oacute; la ola. &ldquo;De un solo golpe &mdash;recuerda&mdash; atraves&oacute; el barco y muchos fueron arrastrados. Mi amigo estaba entre ellos. Se llev&oacute; a mi amigo. Hubo 34 muertos &ndash;estima&mdash; en ese instante. Los vi en el agua, gritando. Nadie les pod&iacute;a salvar. El barco cogi&oacute; mucha agua. Todo el mundo lloraba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de 976 personas han desaparecido este a&ntilde;o en la ruta del Mediterr&aacute;neo Central. Alrededor de 80 refugiados y migrantes desaparecieron el s&aacute;bado en la costa libia en su intento de llegar a Italia. Un carguero italiano, el Valle Bianca, rescat&oacute; a una veintena del m&aacute;s del centenar que iba a bordo de la embarcaci&oacute;n.  Dos embarcaciones de la Guardia Costera llegaron a Lampedusa con los supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        Baba no quer&iacute;a venir. Era consciente de las peligrosas condiciones de un viaje que no tiene la m&aacute;s m&iacute;nima certeza en ninguna de sus etapas. Este guineano de 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos pas&oacute; la mitad de 2015 entre Argelia y Libia. Aunque los intenta olvidar, recuerda con claridad los tres d&iacute;as durante los cuales los traficantes de personas dejaron sin comida y apenas bebida a quienes embarcaron rumbo a Italia. &ldquo;Pudimos beber alg&uacute;n sorbo de agua&rdquo;, dice el joven guineano.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Si te das la vuelta, te pueden matar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Cuando vio el barco en el que deb&iacute;a subir, Baba se neg&oacute; con rotundidad. Pero cuando el viaje est&aacute; pagado, dice, la &uacute;nica posibilidad de evitarlo es la muerte. &ldquo;En ese momento, le dije a mi amigo que no deb&iacute;amos meternos ah&iacute;, que era un gran riesgo intentar llegar a Italia en ese barco, que mirase toda la gente que hab&iacute;a all&iacute;. Me dijo que fuese valiente y que nos &iacute;bamos a ir. Le dije que no, que era un gran riesgo. El <em>&aacute;rabe</em> pegaba a todos y nos gritaba &rdquo;subid, subid&ldquo;. No puedes darte la vuelta en ese momento. Te pueden matar. Me arm&eacute; de valor y sub&iacute; al barco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Calcula que eran &ldquo;m&aacute;s de 140&rdquo;, aunque el barco, afirma, ten&iacute;a capacidad para unas 100. La embarcaci&oacute;n parti&oacute; del puerto libio de Tobruk y empez&oacute; a anegarse de agua cerca de T&uacute;nez, donde el buque de SOS Mediterran&eacute;e localiz&oacute; y rescat&oacute; a los supervivientes, que fueron trasladados a Lampedusa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que he llegado a Lampedusa solo doy gracias&rdquo;, dice, mostrando una sonrisa sincera. En esta peque&ntilde;a isla italiana, un lugar de paso -como son Ceuta y Melilla en Espa&ntilde;a-, Baba ha podido respirar y decir a su familia que &ldquo;todo va bien&rdquo;. Despu&eacute;s de las &uacute;ltimas operaciones de rescate, el Centro D'Accoglienza de Lampedusa se encuentra abarrotado. Se han tenido que habilitar camas en los pasillos tras la llegada de m&aacute;s de 500 personas durante la &uacute;ltima semana. El centro est&aacute; operando estos d&iacute;as al doble de su capacidad, superando los 800 residentes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las llegadas a la isla no cesan, los traslados de migrantes y refugiados a centros de Sicilia se aceleran. La ma&ntilde;ana en que Baba supo que se iba en el pr&oacute;ximo barco rumbo a Sicilia, quedaban pocas horas para el embarque. No pudo despedirse de sus amigos ni regresar, como cada martes, al Archivo Hist&oacute;rico de Lampedusa.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Lampedusa est&aacute; recogida entre sus cuatro paredes y la memoria de su presidente, Antonino, quien ha convertido su centro cultural en un lugar de encuentro y evasi&oacute;n para los reci&eacute;n llegados. &ldquo;Buscamos hacerles olvidar este pasaje. Buscamos darles, en la primera ocasi&oacute;n para ellos en su viaje, un momento de serenidad, de afecto&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Io voglio studiare italiano e lavorare per aiutare a il mio popolo&rdquo;, dice Diakaria, otro joven guineano bajo la atenta mirada de Antonino. Cada tarde, los migrantes que se acercan al Archivo reciben clases de italiano y encuentran un lugar donde conectarse con sus familias y amigos. 
    </p><h3 class="article-text">El callej&oacute;n sin salida libio</h3><p class="article-text">
        Diakaria es otra de las 3.350 personas que han llegado a la isla este a&ntilde;o, seg&uacute;n datos del Ministerio del Interior italiano. Tambi&eacute;n fue una de las muchas que vino desde Libia: &ldquo;O subes y pruebas suerte y llegas, o embarcan a los dem&aacute;s y a ti te matan y te dejan all&iacute;. Vi c&oacute;mo disparaban a mucha gente y c&oacute;mo la dejaban en el desierto cuando est&aacute;bamos haciendo el viaje&rdquo;. Junto a su hermano peque&ntilde;o Ibrahima, tuvo que subir al barco y rezar para que todo saliera bien.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tienen conocimiento, Diakaria e Ibrahima viajan en contra de su voluntad. De Guinea huyeron tras el asesinato de su padre, militante del partido de la oposici&oacute;n Uni&oacute;n y Fuerza Republicana, y la amenaza de acabar con su estirpe. Pasaron por Mal&iacute;, Burkina Faso y N&iacute;ger, donde se le ofreci&oacute; la oportunidad de estudiar en Argelia o Libia.
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        &ldquo;Me fui de casa porque mi vida corr&iacute;a peligro pero me di cuenta de que en Libia estaba incluso peor que antes&rdquo;. Pero, otra vez, no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. El viaje ya estaba planeado y el dinero, en otras manos. Los d&iacute;as anteriores, en Tr&iacute;poli, los pas&oacute; encerrado, sin poder ver a Ibrahima: &ldquo;Fue al tercer d&iacute;a que lo volv&iacute; a ver. Llor&eacute; mucho. Quer&iacute;a volverme pero no pod&iacute;a. Con quien vine me dijo que si me volv&iacute;a me disparar&iacute;an, que los libios prefer&iacute;an eso a dejarnos ir&rdquo;. Por eso ahora su mirada guarda algo de desconfianza, de secretos escondidos.
    </p><p class="article-text">
        El contraste aparece con la sonrisa de Mamadou. A este joven de 15 a&ntilde;os, el viaje le llev&oacute; de Guinea, donde afirma que su vida corr&iacute;a peligro, a Libia, donde descubri&oacute; que estaba expuesto al mismo riesgo. Al poco de llegar a Tr&iacute;poli, fue detenido por ir indocumentado y pas&oacute; mes y medio en la c&aacute;rcel. Lo que no revela su sonrisa lo deja entrever la cicatriz de su brazo izquierdo.
    </p><p class="article-text">
        En Libia, Mamadou trabajaba para un hombre que, &ldquo;un d&iacute;a&rdquo;, le llev&oacute; &ldquo;hasta la orilla del mar&rdquo;, donde le esperaba un bote. Su empleador fue claro: &ldquo;Subes o te disparo&rdquo;. Probablemente este procedimiento se repitiera hasta 114 veces, equivalente a las personas que, seg&uacute;n estima Mamadou, se encontraban en el bote aquel d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Libia, &iquest;la nueva Turqu&iacute;a?</h3><p class="article-text">
        A pesar de las documentadas vulneraciones de derechos humanos contra los migrantes en Libia, <a href="http://www.lastampa.it/2016/04/24/esteri/un-modelloegeo-per-la-libia-navi-della-nato-contro-gli-scafisti-dbtPaFwbLjb7GuiNSAaLWL/pagina.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Italia ya ha manifestado su predisposici&oacute;n a trabajar en un acuerdo con Libia</a> similar al alcanzado por la UE con Turqu&iacute;a. El objetivo: bloquear las llegadas por la ruta del Mediterr&aacute;neo central. Tras el pacto que ha permitido la expulsi&oacute;n a Turqu&iacute;a de los migrantes y refugiados que llegan a las islas en estos momentos hay unas 800 personas en Libia esperando a cruzar.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 25.000 migrantes han atravesado en 2016 la ruta del Mediterr&aacute;neo Central, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM). El negocio de los traficantes mueve cerca de 1.000 euros de media por persona, lo que supondr&iacute;a unos 25 millones de euros s&oacute;lo en esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        Desde el &uacute;ltimo naufragio, ha habido dos nuevas operaciones de rescate en Lampedusa, con m&aacute;s de 500 personas en total y dos lecturas: en el primero de los desembarcos, la mayor&iacute;a de sus integrantes fueron j&oacute;venes egipcios, lo que demuestra la inestabilidad pol&iacute;tica del pa&iacute;s m&aacute;s importante de la regi&oacute;n. En el segundo de los desembarcos, en cambio, la nacionalidad predominante ha sido Nigeria lo que puede estar relacionado con el terror impuesto en el norte del pa&iacute;s por el grupo terrorista Boko Haram.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan León García, María Asensio, Julián Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lampedusa_1_4020103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 May 2016 17:11:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No quería venir a Europa, pero al llegar a Libia no hay vuelta atrás"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Libia,Italia,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva FP excluye a los jóvenes de origen marroquí a los que España negó la escolarización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/formacion-profesional-excluye-marroquies-escolarizacion_1_4204716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc45cd16-ffc2-484e-8350-531c8cd39f1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una de las aulas de la ONG Digmun durante una de sus clases/ Fotografía: Gonzalo Testa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Formación Profesional Básica, que nace con la LOMCE y sustituye a los Programas de Cualificación Profesional Intermedia (PCPI), exige haber estado matriculado en enseñanzas obligatorias</p><p class="subtitle">El Gobierno niega el derecho a la escolarización de los niños de origen marroquí que viven con sus padres de manera irregular en Ceuta, por lo que quedan fuera de la FPB</p><p class="subtitle">A principios de año, el Ministerio Fiscal dictaminó su derecho a la enseñanza obligatoria de estos menores, pero la Ciudad Autónoma se niega a garantizarla</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces me he preguntado por qu&eacute; yo no puedo estudiar y ellos s&iacute;&rdquo;. Cada ma&ntilde;ana, los caminos de Mohamed Ali y sus cuatro hermanos se separaban. Es entonces cuando se pregunta por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con un 19,97% de tasa de abandono escolar, Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea con mayor n&uacute;mero de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as fueras de las aulas de forma prematura. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Eurostat, el objetivo marcado por la UE para Espa&ntilde;a se fij&oacute; en un 15%, la cifra m&aacute;s alta de abandono escolar de las primeras cinco econom&iacute;as continentales, entre las que se encuentra nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En Ceuta, la tasa de abandono escolar sube hasta un 29,8% en 2015, 0,3 puntos m&aacute;s respecto al a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n la &uacute;ltima estad&iacute;stica del Ministerio de Educaci&oacute;n. Es la m&aacute;s alta de todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de estad&iacute;sticas y datos macroecon&oacute;micos est&aacute;n las palabras de Mohamed Kareem, de 19 a&ntilde;os: &ldquo;Me gustar&iacute;a seguir estudiando, lo que sea, trabajar, pero no estar parado. Llevo much&iacute;simos a&ntilde;os con ello&rdquo;. &ldquo;Ello&rdquo; es vivir en Ceuta siendo hijo de marroqu&iacute;es en situaci&oacute;n irregular. Al no estar empadronado, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Gobierno-integracion-escolarizacion-Ceuta-Melilla_0_453905326.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no puede acceder a la educaci&oacute;n p&uacute;blica</a>, aunque tanto la Ley de Extranjer&iacute;a como la Ley Org&aacute;nica del Menor garantizan este derecho, recogido, adem&aacute;s, en el art&iacute;culo 27 de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre estos datos tampoco est&aacute; Mohamed Ali. Cuando se le pregunta qu&eacute; le gustar&iacute;a hacer, contesta que &ldquo;tener un futuro bueno para m&iacute;, como todos. Quiero estudiar&rdquo;. Ambos comparten nombre, edad, miradas al suelo, voces quebradas y, en el recuerdo, una infancia y una adolescencia distintas. Ninguno tuvo&nbsp;garantizado el derecho a la educaci&oacute;n. Ambos llevan toda su vida en Ceuta, donde se encontraron con un requisito que en el resto de la Pen&iacute;nsula no restringe el acceso a la escuela p&uacute;blica: el empadronamiento.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed Ali y Mohamed Kareem fueron alumnos de la escuela para ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de entre 5 y 17 a&ntilde;os sin derecho a escolarizaci&oacute;n, que la Asociaci&oacute;n para la Diginidad de Mujeres, Ni&ntilde;as y Ni&ntilde;os (Digmun) de Ceuta impuls&oacute; en 2007. Tras muchos a&ntilde;os denunciando la situaci&oacute;n de sus alumnos, ha conseguido, con la ayuda del partido pol&iacute;tico Coalici&oacute;n Caballas, que el Ministerio Fiscal les reconozca el derecho de escolarizaci&oacute;n en los colegios p&uacute;blicos de Ceuta, a pesar de que el Gobierno de la Ciudad Aut&oacute;noma no haya acatado la misma postura.
    </p><h3 class="article-text">Del PCPI a la Formaci&oacute;n Profesional B&aacute;sica</h3><p class="article-text">
        Aunque la tasa de abandono escolar en Espa&ntilde;a es superior al resto de la UE, no es as&iacute; en las ense&ntilde;anzas medias y superiores, donde disminuye.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre al cumplir 16? &ldquo;&iquest;D&oacute;nde van esos chavales? A ning&uacute;n sitio. No hay ninguna estructura educativa aqu&iacute; para ellos. Primero no hubo cobertura educativa cuando era obligatoria. Si no hab&iacute;a cuando era obligatoria, l&oacute;gicamente, cuando no lo es, mucho menos todav&iacute;a&rdquo;, explica Maribel Llorente, presidenta de la asociaci&oacute;n Digmun. Para los j&oacute;venes que ya han perdido la oportunidad de una educaci&oacute;n obligatoria existen las mismas trabas administrativas que impiden el acceso a centros de adultos o una Formaci&oacute;n Profesional.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os solicit&aacute;ndolo, Mohamed Ali consigui&oacute; el pasado mes de noviembre el empadronamiento. La administraci&oacute;n marroqu&iacute; contribuy&oacute; a retrasar su petici&oacute;n: &ldquo;En Marruecos tarda mucho. Tienen que tramitar la residencia&rdquo; dice, para que, posteriormente, la ceut&iacute; le pudiese conceder el estatus de residente. Aunque haya superado uno de los mayores obst&aacute;culos con que se encuentran ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de Digmun, tras haber salido de la escuela de la asociaci&oacute;n, y sin titulaci&oacute;n oficial que demuestre su nivel educativo, no puede acceder a la Formaci&oacute;n Profesional que ofrece el Ministerio de Educaci&oacute;n. Haber cursado la ense&ntilde;anza obligatoria es un requisito que se exige a quienes quieren inscribirse en estos programas formativos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, &iquest;d&oacute;nde lo metemos?&rdquo;, pregunta Maribel Llorente. &ldquo;Vamos al Ministerio y preguntamos qu&eacute; hacemos con &eacute;l. Dicen que, como no ha estado estudiando en un centro educativo y no tiene una titulaci&oacute;n, aunque tenga papeles, tampoco puede seguir estudiando&rdquo;. Todo ello deja en evidencia la falta de cobertura de Educaci&oacute;n para las personas que se encuentran en la situaci&oacute;n de Mohamed, causada por los requisitos que imponen tanto el Gobierno de Ceuta como el Ministerio.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la Ley org&aacute;nica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), los Programas de Cualificaci&oacute;n Profesional Inicial (PCPI) se sustituyeron por la Formaci&oacute;n Profesional B&aacute;sica (FPB).
    </p><p class="article-text">
        Los PCPI eran programas de dos cursos que, seg&uacute;n fuentes de la Direcci&oacute;n Provincial de Educaci&oacute;n, registraban una tasa alta de abandono en su segundo a&ntilde;o. Con la nueva FPB (de misma duraci&oacute;n) seg&uacute;n las fuentes citadas, se ha conseguido reducir esta tasa. En cambio, los requisitos para acceder a esta nueva formaci&oacute;n se han endurecido. Aunque ambos programas se pueden cursar a partir de los 16 a&ntilde;os, en la Formaci&oacute;n Profesional B&aacute;sica se exige, como m&iacute;nimo, que el alumno que solicite entrar haya agotado todos los intentos de cursar la ESO. Es decir, estar matriculado en 2&ordm; de ESO y repetir, m&iacute;nimo, dos veces.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre estos dos programas, se&ntilde;alan desde la Direcci&oacute;n Provincial de Educaci&oacute;n, es que para acceder a un PCPI bastaba con cumplir 16 a&ntilde;os y la oferta de &eacute;stos se repart&iacute;a entre organismos oficiales, instituciones y asociaciones de Ceuta. Como explica Maribel: &ldquo;El a&ntilde;o pasado hab&iacute;a convocatorias para acceder a la FPB. Pero las redujeron considerablemente, y se quedaron 8 &oacute; 9 nada m&aacute;s. Eso no es suficiente para abastecer la demanda que hay en Ceuta. Estos ni&ntilde;os, hasta hace dos a&ntilde;os, pod&iacute;an acceder a los PCPI, porque no necesitaban una titulaci&oacute;n previa. Ahora, como ya no est&aacute; esa oferta, y nosotros ya no la tenemos, tampoco podemos darles por esa v&iacute;a la cobertura que los chavaales necesitan&rdquo;. Desde Educaci&oacute;n se se&ntilde;ala que estos j&oacute;venes eleg&iacute;an las asociaciones porque era m&aacute;s f&aacute;cil acceder a los PCPI.
    </p><p class="article-text">
        Con dos t&iacute;tulos tan distintos como cocina e inform&aacute;tica a sus espaldas, Mohamed Kareem encuentra respuestas en los suspiros: &ldquo;Lo de los PCPI se acab&oacute;&rdquo;. Su situaci&oacute;n no es &uacute;nica, como tampoco lo es la frustraci&oacute;n que les describe. &ldquo;Si no consiguen la residencia, no tienen derecho a absolutamente nada. A nada. Provocando una ca&iacute;da en picado de ni&ntilde;os que tienen much&iacute;simo inter&eacute;s por los estudios, y se ven abocados a no estudiar, a no conseguir el trabajo que les gustar&iacute;a tener&rdquo;, afirma Rosario Vicente, coordinadora de programas de Digmun.
    </p><p class="article-text">
        La web del Ministerio de Educaci&oacute;n, a pesar de facilitar&nbsp;<a href="http://www.mecd.gob.es/educacion-mecd/mc/lomce/mapa-ccaa/formacion-profesional.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mapa para conocer la implantaci&oacute;n</a> de la Formaci&oacute;n Profesional B&aacute;sica en las Comunidades Aut&oacute;nomas, no muestra informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo se implanta &eacute;sta en Ceuta y Melilla. Al intentar acceder a los programas de FPB en las ciudades aut&oacute;nomas, la web remite a las 982 p&aacute;ginas de la LOMCE. En cambio, en el resto de comunidades aut&oacute;nonas est&aacute;n disponibles enlaces donde se detalla el procedimiento de admisi&oacute;n, los requisitos, la oferta de FPB y los distintos plazos para acceder a ella.
    </p><h3 class="article-text">El efecto llamada</h3><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del enredo administrativo que ocasionan a los menores, se esconde una problem&aacute;tica social. &ldquo;Aqu&iacute; el temor es el efecto llamada. A ver si se van a venir todos para ac&aacute; y c&oacute;mo vamos a atenderlos, si no tenemos recursos, si no tenemos aulas suficientes para los propios ni&ntilde;os que viven aqu&iacute; en Ceuta...&rdquo;, se&ntilde;ala Llorente. La falta de recursos, unida a una tasa de natalidad superior a la media nacional, genera aulas cada vez m&aacute;s masificadas.
    </p><p class="article-text">
        La escasez de aulas se ve desde la poblaci&oacute;n ceut&iacute; como una raz&oacute;n de peso para priorizar la escolarizaci&oacute;n de unos respecto a otros. Estamos tambi&eacute;n ante los recortes efectuados en Educaci&oacute;n: a pesar del aumento presupuestario total durante los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, las pol&iacute;ticas de educativas tienen una partida ligeramente superior a la del a&ntilde;o 2012, <a href="http://dondevanmisimpuestos.es/ccaa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n datos de Civio</a>.
    </p><p class="article-text">
        En vista de las pocas o nulas oportunidades que le ofrece un sistema excluyente, Mohamed Kareem empez&oacute; a hacer peque&ntilde;os encargos que se pagaban en negro: &ldquo;Trabajaba en la frontera algunas veces, algunas veces no. Entonces me quedaba en casa&rdquo;. Porque las opciones son pocas: intentar regularizar la situaci&oacute;n, trabajar de manera clandestina o quedarse en casa.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed Ali acude todas las ma&ntilde;anas a la sede de Digmun como voluntario a la espera de poder entrar en un centro de adultos.
    </p><p class="article-text">
        Kareem recuerda c&oacute;mo un compa&ntilde;ero de clase acab&oacute; en la c&aacute;rcel. La ausencia de futuro, el no ver m&aacute;s salida que &ldquo;el mal camino&rdquo;, es a lo que temen ambos. A pesar de las dificultades que afrontan desde peque&ntilde;os, dice Rosario, &ldquo;los ni&ntilde;os est&aacute;n con much&iacute;simas ganas, no se derrotan f&aacute;cilmente. Lo normal es perderles la pista por algo bueno: se han escolarizado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan León García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Feb 2016 18:05:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nueva FP excluye a los jóvenes de origen marroquí a los que España negó la escolarización]]></media:title>
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