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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto J. Ribes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_j_ribes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto J. Ribes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Europa como problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/europa-problematica_132_4201853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0adb967-4d1f-476a-b7b3-42b0cbd707d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa como problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquel chiste que nos decía que la Unión Europea no sería jamás admitida como Estado miembro de la Unión Europea va camino de convertirse en macabra realidad</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"La pulsera es discriminatoria, así de simple. Si no hay pulsera, no hay comida.<br/><br/>Nos hacían sentir como seres humanos de segunda clase".<br/><br/><a href="http://www.eldiario.es/theguardian/pulseras-marcan-refugiados-universidad-Cardiff_0_477352364.html">Mogdad Abdeen</a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Pertenezco a una generaci&oacute;n que se sent&iacute;a normalmente europea, a medida que iba tomando conciencia de su lugar en el mundo; es la generaci&oacute;n que disfrut&oacute; de los primeras estancias del programa Erasmus, que viajaba con normalidad a los diferentes y atractivos destinos europeos, de vacaciones, por trabajo, para formarse o para ampliar estudios. Todo lo que ven&iacute;a de Europa o se hac&iacute;a en Europa ten&iacute;a un valor muy superior a cualquier cosa que cualquiera hiciera, dijera o escribiera aqu&iacute;. Nos fascinaba la normalidad con la que las cosas suced&iacute;an en Europa; nos asombraba la claridad con la que los intelectuales europeos se refer&iacute;an a la II Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, cuando aqu&iacute; todo era confusi&oacute;n provinciana y heridas artificialmente mal curadas. Y claro que nos parec&iacute;a adecuada la c&eacute;lebre sentencia de Ortega: si Espa&ntilde;a era el problema, Europa ten&iacute;a que ser la soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a tampoco mucha competencia: frente a la Espa&ntilde;a arrasada por el franquismo, frente a las formas autoritarias y los grupos organizados de intereses olig&aacute;rquicos, frente a la democracia que no acababa de llegar, se nos aparec&iacute;a una Europa, imperfecta, s&iacute;, pero que hab&iacute;a mostrado resistencia al nazismo y al fascismo, que hab&iacute;a construido Estados de Bienestar, reglas de juego garantistas, sistemas eficaces de exigencia de responsabilidades y programas de cooperaci&oacute;n internacional, donde se proteg&iacute;an derechos y gozaba de razonables cotas de igualdad gracias al influjo de la movilizaci&oacute;n y las protestas, de medios de comunicaci&oacute;n decentes y de una consistente y temprana preocupaci&oacute;n medioambiental. Europa contaba hasta con buen cine, buena m&uacute;sica y una gran literatura. Claro que idealiz&aacute;bamos excesivamente lo que suced&iacute;a en Europa, pero es que lo que ve&iacute;amos aqu&iacute; no consent&iacute;a una comparaci&oacute;n sosegada, y se trataba, por tanto, de confrontar una aspiraci&oacute;n basada vagamente en hechos reales con una realidad que bien podr&iacute;a definirse como un mont&oacute;n de guijarros en los zapatos que apenas nos dejaban caminar sin sentir dolor.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n asistimos &ndash;un poco desde fuera, claro&ndash; a la reevaluaci&oacute;n del propio pasado de Europa, a la puesta en cuesti&oacute;n de la Historia Universal, que era, por supuesto, la europea y estaba escrita desde el punto de vista europeo, a los an&aacute;lisis que cuestionaban el pasado colonial y que pon&iacute;an el acento en los diversos colectivos marginados a lo largo de los siglos. De alguna forma, la Europa idealizada, entendida como una aspiraci&oacute;n, parec&iacute;a compatible con el reconocimiento de un pasado atroz, plagado de opresi&oacute;n, dominaci&oacute;n, explotaci&oacute;n econ&oacute;mica y conquista.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; gran error. Parece evidente, ahora, que la Europa que idealiz&aacute;bamos (y que existi&oacute; solamente en parte) no ha sido nada m&aacute;s que un par&eacute;ntesis. Y aunque ahora muchos parecen confundidos ante el tratamiento que est&aacute;n recibiendo los refugiados, y se indignan ante las pulseras rojas, los cierres de fronteras, las puertas rojas de las casas donde residen refugiados, la inacci&oacute;n a la hora de evitar que mueran a diario personas que tratan de acceder a Europa, el robo de sus escasas posesiones y objetos de valor, los campos de refugiados, los CIES, la externalizaci&oacute;n de otros campos de refugiados, los acuerdos m&aacute;s que cuestionables con los pa&iacute;ses fronterizos y la suspensi&oacute;n permanente de los derechos humanos; aunque ahora todo eso nos parezca naturalmente monstruoso e injustificable, lo cierto es que esto no es m&aacute;s que la consecuencia de las din&aacute;micas que vienen fragu&aacute;ndose en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, si hacemos una interpretaci&oacute;n laxa, o la continuaci&oacute;n de algunas de las din&aacute;micas constitutivas de Europa, si hacemos una interpretaci&oacute;n severa.
    </p><p class="article-text">
        Una Europa que no solo consiente sino que premia el enriquecimiento de algunos gracias a la explotaci&oacute;n del trabajo esclavo o semiesclavo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, mientras que abandona a la deriva a buena parte de su propia poblaci&oacute;n que queda en una situaci&oacute;n de desempleo cr&oacute;nico, o que no encuentra condiciones laborales estables porque entra y sale de un mercado laboral arrasado. Una Europa que ha renunciado a la igualdad y a la justicia social, y que sustrae del debate pol&iacute;tico las negociaciones del TTIP. Una Europa capaz de imponer el austericidio m&aacute;s cruel, de suspender la democracia <em>de facto</em> en varios pa&iacute;ses europeos, designar presidentes de gobiernos, someter a presiones indecibles a gobiernos democr&aacute;ticamente elegidos con el fin de poder seguir aplicando un programa econ&oacute;mico que ya ha demostrado lo que produce; una Europa vallada que ampara y apenas cuestiona las evidentes lagunas democr&aacute;ticas de los Estados miembros (el control de los medios de informaci&oacute;n por parte de los gobiernos, las medidas reaccionarias, la violencia institucionalizada, etc.); una Europa, en suma, que se comporta hacia fuera y con los de fuera con la misma crueldad que aplica hacia dentro y con los de dentro. Como ha hecho siempre, o casi siempre, si damos por bueno el par&eacute;ntesis de la posguerra.
    </p><p class="article-text">
        Ustedes recordaran, sin duda, el chiste que nos dec&iacute;a que la Uni&oacute;n Europea no ser&iacute;a jam&aacute;s admitida como Estado miembro de la Uni&oacute;n Europea. Bueno, pues no era un chiste, y la falta de preocupaci&oacute;n por instaurar mecanismos democr&aacute;ticos y por construir una Uni&oacute;n Europea capaz de ser admitida en la Uni&oacute;n Europea ha ido generando un desprecio tambi&eacute;n interno con respecto a los principios que deben regir en los Estados miembros. Esta Europa es, claramente, un problema y una amenaza tanto para el resto del mundo como para nosotros mismos. La situaci&oacute;n ahora mismo es grave y alarmante, pero lo que estamos viendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os parece indicarnos que, si no rectificamos estas din&aacute;micas, lo que est&aacute; por venir puede ser todav&iacute;a peor.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto J. Ribes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/europa-problematica_132_4201853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2016 18:37:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa como problema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inversión del principio de fraternidad europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/inversion-fraternidad-europea_132_3940717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las políticas desplegadas por algunos gobiernos, y por la UE, ante el asunto de los refugiados nos colocan al borde de la fascistización de Europa</p></div><p class="article-text">
        <em>&iquest;Cu&aacute;les son las bases del sistema de organizaci&oacute;n social que est&aacute;is construyendo? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; medidas hab&eacute;is tomado para mejorar la existencia moral y f&iacute;sica de la clase m&aacute;s pobre?</em>
    </p><p class="article-text">
        Saint-Simon
    </p><p class="article-text">
        Ahora que el acuerdo con Turqu&iacute;a ha terminado definitivamente con la posibilidad de encontrar una soluci&oacute;n &eacute;tica a la crisis de los refugiados, parece conveniente pensar sobre cuatro pol&iacute;ticas que iluminan, a mi modo de ver, uno de los elementos centrales de la estructura moral de la Europa actual: la inversi&oacute;n del principio de fraternidad. Solamente son cuatro granos de arena m&aacute;s, me dir&aacute;n, sobre el desierto de la violencia en las fronteras de la UE, en los campos de refugiados improvisados y en los centros de internamiento; solamente son cuatro granos de arena m&aacute;s, podr&iacute;an insistir, sobre el desierto de los miles de refugiados que hemos visto deambular a trav&eacute;s de los campos europeos, custodiados, a veces, por polic&iacute;as, siendo objeto, en otros casos, de varios tipos de vulneraciones de los derechos humanos. Y lo peor es, probablemente, aquello que ni siquiera hemos visto. Quiero centrarme, sin embargo, en las siguientes cuatro l&iacute;neas de actuaci&oacute;n pol&iacute;tica: el refugio por desposesi&oacute;n, el refugio por h&iacute;per-explotaci&oacute;n, la criminalizaci&oacute;n de la solidaridad y la celebraci&oacute;n de la insolidaridad. &nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto c&oacute;mo algunos pa&iacute;ses europeos han legalizado el desvalijamiento de los refugiados que llegan a Europa en lo que supone <em>de facto</em> la <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/parlamento-Dinamarca-aprueba-incautar-refugiados_0_478052197.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">institucionalizaci&oacute;n del robo</a>&nbsp;a &ldquo;los otros&rdquo;. Este es un paso que conviene pensar despacio. Despojar a los que poco tienen de lo escaso que poseen es un acto tan salvaje y brutal que no puede pensarse en ninguna justificaci&oacute;n, como no sea hacer m&aacute;s vulnerables a los que ya son evidentemente vulnerables. Te acojo, pero te robo. Te acojo a desgana, una vez que has llegado hasta aqu&iacute; atravesando mil penurias y despu&eacute;s de jugarte la vida, pero, a cambio, me das todo lo que tengas. Una extra&ntilde;a pol&iacute;tica humanitaria que deber&iacute;amos denominar &ldquo;refugio por desposesi&oacute;n&rdquo;. Y, para no quedarse solamente con tal acogida, se lleg&oacute; a plantear tambi&eacute;n <a href="http://www.theguardian.com/business/2016/jan/20/imf-refugee-influx-provide-eu-economic-boost" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eliminar el salario m&iacute;nimo para los refugiados</a>. De este modo, y tras la desposesi&oacute;n, se activar&iacute;a la fase del &ldquo;refugio por h&iacute;per-explotaci&oacute;n&rdquo; (si damos por hecho un cierto nivel de explotaci&oacute;n, se tratar&iacute;a, pues, de una explotaci&oacute;n intensificada o radicalizada). H&iacute;per-explotaci&oacute;n, por supuesto, legal e institucionalizada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este modelo parece completarse con un tercer elemento: la penalizaci&oacute;n de la solidaridad. Merece la pena recordar el c<a href="http://www.eldiario.es/theguardian/activista-multada-Dinamarca-familia-refugiados_0_494150984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aso de Lisbeth Zornig y su marido</a> en Dinamarca. Como quiz&aacute; recuerden, fueron multados por trasladar en su coche a su casa a unos refugiados, posteriormente les ofrecieron caf&eacute; y finalmente les acercaron a una estaci&oacute;n de tren, donde les compraron unos billetes a Suecia. Han sido, pues, multados por hacer lo que supuestamente deber&iacute;a hacer cualquier persona que encuentra a otra en dificultades. En situaciones muy graves, cuando nos encontramos con alguien que ha sufrido un accidente, por ejemplo, lo que constituye un delito es no prestar ayuda, denegar nuestro auxilio. Parece razonable incentivar a la gente a tratar de ayudar, y, sin embargo, es inconcebible que se nos sancione por echar una mano. De hecho, Zornig y su marido han sido multados por hacer algo que deber&iacute;a hacernos sentir orgullosos: ayudar al otro, asistir a quien no tiene nada. Un peque&ntilde;o gesto de humanidad (un viaje en coche, un caf&eacute;) tan intrascendente en nuestra vida cotidiana que lo hacemos con frecuencia sin darnos cuenta y sin considerarnos h&eacute;roes de la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        El problema es, claro, que se trata de refugiados. Gracias a este caso ya sabemos que ser tan superficialmente solidarios cuesta cerca de 6.000 euros en Dinamarca. Es importante subrayar que no se trata de un caso aislado, ni de un error del sistema, por decirlo as&iacute;; hay, de hecho, <a href="https://nandosigona.wordpress.com/2016/03/11/crime-of-solidarity/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abundantes casos</a>, no poca <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">bibliograf&iacute;a</a>&nbsp;sobre el tema y una <a href="http://www.gisti.org/spip.php?article1399" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">larga lista de detenciones y multas</a>. Imag&iacute;nense si se nos sancionara en cada ocasi&oacute;n en la que operamos bajo la l&oacute;gica de lo que Graeber llama el &ldquo;comunismo de la vida cotidiana&rdquo;; cuando le damos un cigarrillo a alguien, por ejemplo, o cuando invitamos a una cerveza a un amigo. Como <a href="http://rsc.socsci.ox.ac.uk/files/publications/working-paper-series/wp82-contesting-fraternite-2012.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; Allport</a>, la mera existencia de estas multas muestra que la voluntad de alguna gente, rebelde y desobediente, de ayudar a los refugiados choca con la voluntad de los Estados de impedirlo. La directiva europea de <a href="https://www.boe.es/doue/2002/328/L00017-00018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2002/90/EC</a>&nbsp;y la decisi&oacute;n marco del Consejo <a href="http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32002F0946&amp;from=EN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2002/946/JAI</a>&nbsp;amparan de alguna forma estas sanciones, al no distinguir si la &ldquo;ayuda&rdquo; se realiza por motivaciones econ&oacute;micas o por motivaciones humanitarias y de solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Para completar el cuadro estamos tambi&eacute;n viendo el reverso de la criminalizaci&oacute;n de la solidaridad, es decir, la celebraci&oacute;n de la insolidaridad: en determinados pasos fronterizos algunos &ldquo;voluntarios&rdquo; est&aacute;n actuando como milicias parafascistas secuestrando, reteniendo y evitando el paso de los refugiados. En Bulgaria, por ejemplo, no solamente no ha habido ninguna sanci&oacute;n para estos individuos, sino, al contrario, una <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/caza-inmigrantes-bulgaros-heroes-problema-Gobierno_0_504650312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delirante felicitaci&oacute;n</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La institucionalizaci&oacute;n del robo y de la h&iacute;per-explotaci&oacute;n, y no fruto de la acci&oacute;n de alg&uacute;n desaprensivo, la criminalizaci&oacute;n de la solidaridad y la celebraci&oacute;n de la insolidaridad descansan en la misma estructura l&oacute;gica y moral que los sistemas pol&iacute;ticos e institucionales que acaban por dar pie al exterminio de grupos humanos. Si ayudas al m&aacute;s d&eacute;bil estar&aacute;s cometiendo un delito y ser&aacute;s sancionado; si eres d&eacute;bil ser&aacute;s despojado y posteriormente explotado. La pesadilla de Saint-Simon; nuestra atroz realidad contempor&aacute;nea. La conjunci&oacute;n de estos acontecimientos nos lleva inevitablemente a identificar y subrayar un rasgo central de la estructura moral europea: la inversi&oacute;n del principio de fraternidad.
    </p><p class="article-text">
        Cada hora, cada d&iacute;a, cada semana estamos dando un paso m&aacute;s hacia la realizaci&oacute;n de la Europa infernal que algunos se empe&ntilde;an en construir. Una vez m&aacute;s, y hay que insistir en ello, viene de arriba: son pol&iacute;ticas activas impulsadas por gobiernos concretos. Tambi&eacute;n hay otras amenazas que vienen de abajo; eso es indudable. Pero no nos digan m&aacute;s que hay una parte de la poblaci&oacute;n que exige estas medidas, porque impulsar pol&iacute;ticas que pondr&iacute;an en marcha alegremente partidos de ultraderecha para evitar que ganen las elecciones esos mismos partidos tiene tanto sentido como exterminar a todos los osos panda para que no se mueran.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto J. Ribes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/inversion-fraternidad-europea_132_3940717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2016 18:00:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La inversión del principio de fraternidad europea]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Refugiados,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ética de la irresponsabilidad titubeante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/etica-irresponsabilidad_132_4110997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Atravesamos un momento en el que los hechos desmienten nuestros presuntos principios, en el que sistemáticamente se dice una cosa y se hace la contraria</p><p class="subtitle">Ni convicción, ni responsabilidad; lo que define nuestra vida pública es la ética del ‘según quién y cómo’</p></div><p class="article-text">
        Las conspiraciones del silencio presuponen una negaci&oacute;n mutua, en la que al menos dos personas colaboran para evitar conjuntamente reconocer algo.
    </p><p class="article-text">
        Eviatar Zerubavel
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas estuve ayudando a estudiar a mi hijo de ocho a&ntilde;os. Eran las once de la noche cuando llegamos al tema de la salud. En el libro dec&iacute;a que para estar sano lo recomendable es jugar y descansar. Y, claro, mantener una higiene adecuada, gozar de una buena alimentaci&oacute;n y practicar deporte. En los a&ntilde;os m&aacute;s duros del desmontaje del Estado del bienestar se nos dec&iacute;a que se estaba defendiendo el Estado del bienestar. Portavoces del PP repiten constantemente que el PP es un partido que lucha &ndash;el que m&aacute;s&ndash; contra la corrupci&oacute;n. Una y otra vez lo escuchamos, mientras desayunamos y cenamos con la sucesi&oacute;n de esc&aacute;ndalos, registros y detenciones que hacen que seamos incapaces incluso de recordarlos todos. Es, no me cabe duda, la mejor met&aacute;fora para este pa&iacute;s en el que las cosas que se dicen no tienen por qu&eacute; guardar relaci&oacute;n con las cosas que se observan ni con las cosas que se hacen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un problema, no s&eacute; si metapol&iacute;tico o metaf&iacute;sico (si hay alg&uacute;n fil&oacute;sofo en la sala que me ayude), en la relaci&oacute;n entre las palabras y las cosas. No s&eacute; muy bien qu&eacute; se espera de la gente que aprende, desde la ni&ntilde;ez, a distanciarse de la realidad de esta manera, a ignorar ese campo plagado de minas en el que se han convertido nuestra vida p&uacute;blica y nuestra vida pol&iacute;tica. Aprendemos que hay que descansar y jugar mientras estudiamos &ndash;con ojeras y un cansancio palpable&ndash;, igual que aprendemos a no decir nunca las cosas que estamos viendo y a no hacer nunca las cosas que decimos que habr&iacute;a que hacer. Todo parece un juego de estrategia y de distanciamiento bastante desquiciado, y los resultados del mismo son claramente desalentadores; no hay m&aacute;s que contemplar de pasada nuestra vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente conocer&aacute;n gente que declara estar muy preocupada por los otros, cuando en la pr&aacute;ctica de su vida cotidiana lo que hace es fastidiar a los otros, someterlos, tratar de controlarlos. Me hizo gracia durante una temporada fijarme en las noticias que, por ejemplo, dec&iacute;an: &ldquo;comisario antidroga detenido por tenencia de un alijo de droga&rdquo;, &ldquo;nombrado lobo para cuidar a las ovejas&rdquo; y cosas as&iacute;. Los peri&oacute;dicos en papel eran una fuente inagotable de noticias de este tipo; llamativas, impactantes, el hombre mordiendo al perro y todo eso... Pero ya no me hacen tanta gracia ese tipo de noticias porque entiendo que es quiz&aacute; un rasgo clave &ndash;y preocupante&ndash; de la vida p&uacute;blica en este pa&iacute;s. Y me parece, ahora, que esos hombres mordiendo perros cumpl&iacute;an la funci&oacute;n de hacernos creer que estas cosas eran la excepci&oacute;n y no la regla. En realidad, ahora est&aacute; claro, eran noticias del tipo &ldquo;perro muerde a un hombre&rdquo;. Pero entonces no lo sab&iacute;amos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Zerubavel relataba, en su magn&iacute;fico libro <em>El elefante en la habitaci&oacute;n,</em> c&oacute;mo su infancia en un entorno en el que los principales problemas no eran abordados generaba grandes problemas a los ni&ntilde;os como &eacute;l, que aprend&iacute;an a no pensar en determinadas cuestiones, a pasar por alto otras y a negar cooperativamente la presencia de una serie de enormes elefantes en la habitaci&oacute;n. La realidad que habitaban esos ni&ntilde;os y adultos, la que experimentaban, ten&iacute;a un componente problem&aacute;tico, puesto que su experiencia personal y las cosas que se pod&iacute;an reconocer en p&uacute;blico eran diferentes. Por supuesto, esa negaci&oacute;n conjunta de la realidad supon&iacute;a un esfuerzo psicol&oacute;gico considerable y ten&iacute;a como resultado un deterioro evidente de la vida en com&uacute;n. Seg&uacute;n defiende Zerubavel, la vida cotidiana en la sociedad norteamericana actual est&aacute; bien surtida de esos elefantes. Pues bien, da la sensaci&oacute;n de que la cultura pol&iacute;tica y la actividad p&uacute;blica espa&ntilde;olas est&aacute;n tambi&eacute;n pre&ntilde;adas de este tipo de elefantes en la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo sabe que es un desafuero detener a unos titiriteros por representar una obra. Todo el mundo sabe, tambi&eacute;n, que no es razonable encarcelar a alguien por hacer huelga ni por participar en una acci&oacute;n reivindicativa en una capilla que ni siquiera debiera estar donde est&aacute;. Todo el mundo sabe que escribir un tuit humor&iacute;stico no debiera estar penado con la c&aacute;rcel. Sin embargo, el juego de las estrategias se activa y todo esto tiene lugar porque lo que se dice y los principios generales con los que, supuestamente, se &ldquo;comulga&rdquo;, no guardan relaci&oacute;n con las cosas que se hacen. Nada significa nada; pero los aspavientos, las sobreactuaciones y los recursos literarios son excesivamente frecuentes. Depende, claro, de qui&eacute;n haga las cosas que se enjuician porque la arbitrariedad se acepta con una naturalidad pasmosa. Porque aqu&iacute;, como saben perfectamente, lo importante no es el qu&eacute;, sino el qui&eacute;n. Somos premodernos en esto. No hemos llegado todav&iacute;a a ser capaces de articular principios generales (sensatos, justos, universales y democr&aacute;ticos) que se apliquen a todos y todas por igual. Una sociedad tribal; as&iacute; la defin&iacute;a uno de mis profesores en los tiempos en los que yo era estudiante universitario. Y al indiferente se le aplicar&aacute; la legislaci&oacute;n vigente, dice el chiste.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es c&eacute;lebre la distinci&oacute;n cl&aacute;sica que planteaba Max Weber entre la &eacute;tica de la convicci&oacute;n y la &eacute;tica de la responsabilidad. La primera generar&iacute;a una serie de pol&iacute;ticas guiadas por un ideal firme; los cr&iacute;ticos de este modo de acci&oacute;n podr&iacute;an calificar a sus ejecutores como fan&aacute;ticos. La segunda, en cambio, tratar&iacute;a de adaptarse a la situaci&oacute;n concreta, aunque fuera a costa de hacer renuncias significativas; los cr&iacute;ticos dir&iacute;an, ante la contemplaci&oacute;n de esta adaptaci&oacute;n de los principios a la realidad, que sus impulsores son unos c&iacute;nicos. Olvid&oacute; Weber, sin embargo, una tercera posibilidad que es, me parece, la que mejor se ajusta a la descripci&oacute;n de nuestro drama pol&iacute;tico institucional: la &eacute;tica de la irresponsabilidad titubeante. Ni convicci&oacute;n, ni responsabilidad. Ni principios firmes que gu&iacute;en la acci&oacute;n pol&iacute;tica, ni negociaci&oacute;n razonable entre los principios y la realidad. La &eacute;tica que nos dice que depende de qui&eacute;n y en qu&eacute; momento merece la pena defender tal o cual principio general; la &eacute;tica que nos dice que se puede defender una cosa y la contraria en la misma frase; la &eacute;tica que nos dice tambi&eacute;n, por supuesto, que hay que olvidarse de que las cosas que se dicen tengan que guardar ninguna relaci&oacute;n con las cosas que se hacen o con las cosas que se observan. &Eacute;ste es nuestro gigantesco elefante en la habitaci&oacute;n. Parece ocupar todo el espacio, nuestro elefante. Y no est&aacute; circunscrito exclusivamente al &aacute;mbito de la vida pol&iacute;tica institucional, sino que se trata de una caracter&iacute;stica central, creo, de nuestra vida social p&uacute;blica. Si de verdad pretendemos cambiar las cosas, debi&eacute;ramos, quiz&aacute;, empezar por aqu&iacute;. Como recordaba Mauro Entrialgo en un tuit, a prop&oacute;sito del encarcelamiento de los titiriteros, para entender nuestra realidad hay que recurrir al universo de <em>Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas</em>, en concreto al siguiente pasaje: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        - La cuesti&oacute;n &ndash;insisti&oacute; Alicia&ndash; es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        - La cuesti&oacute;n &ndash;zanj&oacute; Humpty Dumpty&ndash; es saber qui&eacute;n es el que manda..., eso es todo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto J. Ribes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/etica-irresponsabilidad_132_4110997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Mar 2016 18:55:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ética de la irresponsabilidad titubeante]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vacaciones morales europeas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/vacaciones-morales-europeas_132_4145143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En Europa, lo que comenzó siendo un estado de excepción a sus presuntos valores fundadores, va camino de convertirse en un nuevo y excluyente código moral</p></div><p class="article-text">
        Todos tenemos que reflexionar. Tiene que haber un modo de poner fin a esto. No es como una tormenta o un terremoto. Esto es algo malo hecho por los hombres y te juro que eso es algo que podemos cambiar
    </p><p class="article-text">
        John Steinbeck
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos inmersos, lamentablemente, en un periodo de &ldquo;vacaciones morales&rdquo; europeas[1]. Convendr&aacute;n conmigo en que Europa es, en estos momentos, un problema. Para profundizar un poco m&aacute;s, la pregunta que deber&iacute;amos hacernos es la siguiente: &iquest;qu&eacute; es lo que convierte a Europa en un problema? Avanzo el argumento: Europa es un problema porque ha entrado en un momento de &ldquo;vacaciones morales&rdquo; en el que hay una discrepancia fundamental entre los principios morales y pol&iacute;ticos asentados en el proyecto pol&iacute;tico europeo - que se ven&iacute;a construyendo desde la segunda mitad del siglo XX - y las palabras y las conductas de aquellos que dirigen la Uni&oacute;n Europea y los Estados miembros. Cada d&iacute;a que pasa este hiato parece ganar unos cent&iacute;metros. Deber&iacute;amos tomar muy en serio la apertura de esta brecha, pues podr&iacute;a suceder que estas &ldquo;vacaciones morales&rdquo; se convirtieran en permanentes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        William James acu&ntilde;&oacute; el concepto de &ldquo;vacaciones morales&rdquo;, que ha sido posteriormente utilizado en la literatura acad&eacute;mica de muy diversas maneras. Las aplicaciones t&iacute;picas de este concepto, y de conceptos afines, han tenido que ver con el temor a la gente, por un lado, y con el elogio a lo festivo y lo disruptivo, por el otro. As&iacute;, se puede encontrar este concepto en an&aacute;lisis de algaradas, saqueos y situaciones de pillaje. Se entiende, en estos an&aacute;lisis, que la gente desoye moment&aacute;neamente las normas sociales que rigen la sociedad y se dedica a robar, a destruir y a cometer actos de violencia. Randall Collins, por ejemplo, utiliz&oacute; esta idea para entender c&oacute;mo es posible que surjan determinados momentos y espacios en los que la violencia se convierte en una posibilidad concebida como l&iacute;cita. Se hace patente aqu&iacute; el muy cl&aacute;sico miedo a las masas descontroladas que carecen de objetivos y subvierten el orden social en un estallido moment&aacute;neo que tiene consecuencias problem&aacute;ticas. Por otra parte, el an&aacute;lisis de la suspensi&oacute;n temporal de las normas sociales ha sido frecuente en la literatura antropol&oacute;gica desde, por ejemplo, los rituales de los esquimales que describ&iacute;a Marcel Mauss a los rituales de anulaci&oacute;n de las deudas que describe David Graeber, pasando por la <em>communitas</em> de Victor Turner. Se trata, en estos casos, de una suspensi&oacute;n temporal e institucionalizada de las normas que operan en los tiempos normales de una determinada sociedad. En este caso, en l&iacute;neas generales, se ha tendido a subrayar las potencialidades emancipadoras, sanadoras y liberadoras de estos momentos as&iacute; como su capacidad para generar v&iacute;nculo social.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mitad de camino entre estas dos opciones (la masa descontrolada y el ritual antropol&oacute;gico) se situaba el planteamiento de la pel&iacute;cula <em>La noche de las bestias</em> (DeMonaco, 2013). En ella, como quiz&aacute; recuerden, exist&iacute;a un ritual institucionalizado que consist&iacute;a en que durante una noche al a&ntilde;o cualquier delito que se cometiera era considerado legal. Cualquier cosa: un asesinato, un robo, lo que fuera. Con escasas limitaciones, la sociedad de la pel&iacute;cula aprovechaba para purgarse a s&iacute; misma en una larga noche de violencia sin freno. Tanto los ciudadanos como los medios y los pol&iacute;ticos entend&iacute;an que esta macabra noche serv&iacute;a para evitar los cr&iacute;menes a lo largo del a&ntilde;o y para que unos y otros escaparan moment&aacute;neamente de las tensiones y el control social. Por supuesto, las v&iacute;ctimas de la purga eran aquellos que no pod&iacute;an garantizarse la car&iacute;sima seguridad privada para sobrevivir a una noche infernal como esa, y quedaban, pues, expuestos a la violencia las personas m&aacute;s pobres. Lo cierto es que la pel&iacute;cula, a pesar de tener este punto de partida tan inquietante, no cumpl&iacute;a con las expectativas, y acababa siendo un <em>thriller</em> m&aacute;s, muy previsible y sin demasiada gracia.
    </p><p class="article-text">
        Parece claro que las &ldquo;vacaciones morales&rdquo; solamente pueden tomarse cuando se suspenden en una determinada sociedad unas normas sociales que sean, m&aacute;s o menos, aceptadas y respetadas por los individuos que la habitan. As&iacute;, ser&iacute;a absurdo explicar la &eacute;poca colonial europea o el nazismo desde este concepto, pues las atrocidades que se cometieron estaban en sinton&iacute;a con las ideas vigentes entonces. Sin embargo, y ah&iacute; creo que est&aacute; la clave de nuestro desconcierto y de nuestro asombro, la Europa que se fue construyendo tras la II Guerra Mundial ten&iacute;a un cuerpo de ideas claramente atractivas, prometedoras y emancipadoras: la solidaridad (s&iacute;, entre los Estados miembros, pero con alg&uacute;n gui&ntilde;o tambi&eacute;n hacia los de fuera), la redistribuci&oacute;n de la riqueza, el respeto a los derechos humanos, la justicia social, la igualdad, el laicismo y la preocupaci&oacute;n medioambiental. Europa se describ&iacute;a a s&iacute; misma, de manera ciertamente grandilocuente, como la conciencia moral mundial. Me dir&aacute;n que estos principios no son suficientes, y yo estar&eacute; de acuerdo, y me dir&aacute;n que, en realidad, estos principios nunca se cumplieron del todo, y volver&eacute; a coincidir con ustedes. Pero como aspiraci&oacute;n, como valores gu&iacute;a, estaban ah&iacute; y, de momento, todav&iacute;a est&aacute;n ah&iacute;; de hecho, no hacemos m&aacute;s que apelar a ellos cuando criticamos cualquier exceso de alg&uacute;n gobierno o incluso la inacci&oacute;n frente a determinadas injusticias. Lo que sucede, sin embargo, es que se ha abierto un espacio de &ldquo;vacaciones morales&rdquo; que est&aacute; siendo, a mi modo de ver, impulsado desde arriba, desde las instituciones. Ejemplos para ilustrar esta idea no faltan, y les ahorrar&eacute; su enumeraci&oacute;n puesto que son de sobra evidentes. Pensemos solamente en la desigualdad, en Grecia, en los refugiados o en Volkswagen.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia fundamental con respecto a lo que ven&iacute;amos considerando como &ldquo;vacaciones morales&rdquo; es que las &ldquo;vacaciones morales&rdquo; europeas no se presentan como algaradas descontroladas ni tampoco son festivas ni mucho menos emancipadoras. Ni suceden como un estallido ni son momentos en los que la sociedad entera suspende temporalmente determinadas reglas. Las &ldquo;vacaciones morales&rdquo; que nos preocupan ahora est&aacute;n siendo impulsadas y protagonizadas por las instituciones europeas y por las instituciones de los Estados miembros, mientras buena parte de la ciudadan&iacute;a asiste horrorizada a las decisiones que se est&aacute;n tomando. Estas &ldquo;vacaciones morales&rdquo; se materializan en pol&iacute;ticas concretas que entran en contradicci&oacute;n con el cuerpo de principios europeo. Y adem&aacute;s de las consecuencias insoportables que estas &ldquo;vacaciones morales&rdquo; ya est&aacute;n generando parece asomar el riesgo de que dejen de ser vacaciones para convertirse en un nuevo c&oacute;digo de valores permanentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto J. Ribes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/vacaciones-morales-europeas_132_4145143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Feb 2016 18:52:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vacaciones morales europeas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
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