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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Trives]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_trives/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Policía griega desaloja a los refugiados que arriesgaban su vida en Patras para llegar al norte de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/patras-peligrosa-clandestina-refugiados-grecia_1_2131871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00a49da3-e4b8-46e6-bb0a-61ca8c779de4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Policía griega desaloja a los refugiados que arriesgaban su vida en Patras para llegar al norte de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de ser desalojados la pasada semana, cientos de jóvenes esperaban en este puerto del oeste del país para tratar de colarse en alguno de los camiones que parten en ferris con destino a Italia</p><p class="subtitle">Muchos de ellos malvivían en una de las fábricas abandonadas frente al puerto en su intento de salir del país y continuar su ruta por Europa</p><p class="subtitle">"Solo quiero iniciar de nuevo mi vida, ¿por qué tengo que hacerlo de esta forma?", dice un joven que huyó de la violencia en Afganistán</p></div><p class="article-text">
        Desde primera hora, pero sobre todo despu&eacute;s del mediod&iacute;a, centenares de j&oacute;venes se agolpaban ante los barrotes que componen la valla del puerto de Patras, en el oeste de Grecia. Observaban la llegada de los camiones, el lugar en el que se encuentra la Polic&iacute;a y la seguridad del puerto, saltaban y comenzaban a correr para no ser interceptados y tratar de colocarse en los bajos o en el interior de los camiones.
    </p><p class="article-text">
        Siempre les acompa&ntilde;aba una peque&ntilde;a botella de agua, adosada a la espalda con una cuerda para no perderla durante los saltos. No se alejaban ni un instante de ella, porque en cualquier momento pod&iacute;a presentarse la opci&oacute;n de saltar la valla e introducirse en uno de los camiones. En caso de conseguirlo, esa botella es lo &uacute;nico que les va a acompa&ntilde;ar durante todo el viaje, que a veces puede durar hasta 72 horas. Desconocen a qu&eacute; ciudad italiana llegar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La escena se repet&iacute;a d&iacute;a tras d&iacute;a hasta el pasado 15 de mayo. Entonces, los voluntarios que trabajan en la zona recibieron un mensaje: la Polic&iacute;a hab&iacute;a desalojado las dos f&aacute;bricas abandonadas frente al puerto que serv&iacute;an como refugio a los centenares de migrantes que trataban de colarse en los distintos ferris que transportan mercanc&iacute;a con destino a Italia y parten a diario de este estrat&eacute;gico y transitado puerto.
    </p><p class="article-text">
        Con la ruta de los Balcanes sellada, sin opciones de pedir asilo en Grecia o neg&aacute;ndose a que esa sea la &uacute;nica opci&oacute;n y con el miedo a ser deportados a Afganist&aacute;n o Pakist&aacute;n, el puerto de Patras se hab&iacute;a convertido en una de las pocas v&iacute;as de salida para completar la traves&iacute;a al centro de Europa, principalmente Francia y Alemania. La forma de conseguirlo era peligrosa y extenuante.
    </p><p class="article-text">
        Hikmat era uno de ellos. Tiene 24 a&ntilde;os y dej&oacute; atr&aacute;s su hogar en Afganist&aacute;n para buscar un lugar seguro donde completar sus estudios y encontrar un trabajo, lejos de la violencia y la falta de oportunidades en su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras cruzar Pakist&aacute;n, Ir&aacute;n y Turqu&iacute;a lleg&oacute; a Grecia con la intenci&oacute;n de continuar la ruta hasta Francia, donde le gustar&iacute;a instalarse. Pero el programa de reubicaci&oacute;n de refugiados, al que no puede optar por su nacionalidad, y el acuerdo entre la Uni&oacute;n Europea y Turqu&iacute;a, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/anos-acuerdo-UE-Turquia_0_751725641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que dej&oacute; en 2016 a miles de personas atrapadas</a> en el pa&iacute;s heleno, le han empujado a la clandestinidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunos amigos han muerto en el camino hasta aqu&iacute;. Tenemos muchos problemas en nuestros pa&iacute;ses, por eso venimos a Europa y nos encontramos con este tipo de problemas, de castigo y de dificultades&rdquo;, criticaba el joven.
    </p><h3 class="article-text">Cientos de personas desalojadas</h3><p class="article-text">
        Hikmat viv&iacute;a junto a m&aacute;s de 300 j&oacute;venes, todos hombres, en una de las f&aacute;bricas desalojadas. La mayor&iacute;a tiene unos 20 a&ntilde;os, aunque tambi&eacute;n hay menores de 14 y 15. Las l&uacute;gubres y precarias condiciones en las que se encuentran las instalaciones &ndash;en un estado de abandono muy alto&ndash; incrementaban el sufrimiento de tener que jugarse de nuevo la vida.
    </p><p class="article-text">
        No dispon&iacute;an de agua corriente, ni de luz. Dorm&iacute;an en tiendas de campa&ntilde;as y solo contaban con la comida que la ONG FoodKind les repart&iacute;a a diario. &ldquo;En Semana Santa se rumoreaba que iba a venir la Polic&iacute;a y muchos se fueron a Atenas, los que ten&iacute;an los papeles, para evitar ser detenidos&rdquo;, comenta Manuel Asencor, voluntario de la organizaci&oacute;n.
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        As&iacute; fue. A las 4:30 horas de la madrugada del 14 al 15 de mayo, 350 agentes de la Polic&iacute;a irrumpieron en las f&aacute;bricas abandonadas con la orden de desalojar a todas las personas que se encontraran en su interior. Seg&uacute;n los datos oficiales, 611 migrantes fueron desalojados de las instalaciones.
    </p><p class="article-text">
        En una conversaci&oacute;n con eldiario.es, el capit&aacute;n de la Polic&iacute;a del oeste de Grecia, Ignatios Triantafyllou, esgrime tres motivos para la operaci&oacute;n: &ldquo;Razones humanitarias, porque las condiciones en las que viv&iacute;an eran muy malas, por los peligros de accidente [con los veh&iacute;culos cuando cruzan la transitada carretera que separa la valla y las f&aacute;bricas] y los problemas que causan en el interior del puerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tres horas y media de registro y retenci&oacute;n, fueron trasladados en autobuses a dos centros. Triantafyllou asegura que a uno de ellos se ha trasladado a quienes van a pedir o est&aacute;n en proceso de solicitud de asilo en Grecia, por lo que no es de estancia obligatoria. El otro <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Grecia-abre-puerta-inmigrantes_0_362914116.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es un centro de detenci&oacute;n, en Corinto</a>. En estas instalaciones viven entre rejas y sin ninguna opci&oacute;n de salir, seg&uacute;n las ONG. El capit&aacute;n confirma que algunos ser&aacute;n deportados.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay quien persiste en su intento de salir del pa&iacute;s. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, 76 personas han regresado al puerto y se refugian en un nuevo edificio seg&uacute;n confirma Kai Wittistock, coordinador de la organizaci&oacute;n DocMobile. &ldquo;Desconocemos qu&eacute; haremos. No sab&iacute;amos si regresar&iacute;an o vendr&iacute;an nuevos, pero en menos de una semana ya han vuelto varios. Aqu&iacute; todo cambia muy r&aacute;pido&rdquo;, comenta. La Polic&iacute;a asegura que custodia las dos f&aacute;bricas para &ldquo;evitar&rdquo; que se instalen de nuevo.
    </p><h3 class="article-text">Meses esperando para saltar</h3><p class="article-text">
        Algunos de los desalojados llevaban varios meses esperando para poder cruzar a Italia desde el puerto. &ldquo;Si no nos permiten saltar, &iquest;durante cu&aacute;nto tiempo quieren que estemos aqu&iacute;?&rdquo;, preguntaba un joven afgano. Seg&uacute;n su relato, llevaba dos meses intent&aacute;ndolo a diario, varias veces al d&iacute;a.
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        Uno de los principales escollos era evitar que la seguridad del recinto portuario y la Polic&iacute;a les interceptara durante la carrera hasta los camiones y fueran detenidos. &ldquo;Es duro. Si la Polic&iacute;a nos coge, nos golpea&rdquo;, aseguraba el joven. Sarah Galastri, doctora voluntaria en DocMobile, confirma que han atendido heridas producidas por estas presuntas agresiones, adem&aacute;s de otras ocasionadas cuando trataban de cruzar la valla. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos &ndash;diciembre 2017&ndash; de la Oficina griega para los refugiados, el pa&iacute;s ha registrado algo m&aacute;s de 58.600 solicitudes de asilo. Estas personas permanecen varadas en territorio heleno con escasas opciones de llegar a otros Estados, lo que a menudo les empuja a recurrir a rutas clandestinas peligrosas y a redes de traficantes.
    </p><p class="article-text">
        Hikmat solo deseaba poder salir de Grecia para retomar sus estudios de Ingenier&iacute;a Inform&aacute;tica, que tuvo que abandonar tras el incremento de los atentados terroristas en Afganist&aacute;n. &ldquo;Llega gente a nuestros pueblos y disparan, sin ning&uacute;n sentido, tambi&eacute;n a ni&ntilde;os. Los talibanes me impidieron continuar con mis estudios. Quieren que no tengamos conocimientos, evitan que vayamos a la escuela&rdquo;, relata el joven.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo quiero ir a Italia. Quiero iniciar de nuevo mi vida. Comenzar mi futuro&rdquo;, resume. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no me permiten ir desde aqu&iacute;? &iquest;por qu&eacute; tengo que hacerlo de esta forma?&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Trives]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 May 2018 18:36:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Policía griega desaloja a los refugiados que arriesgaban su vida en Patras para llegar al norte de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Grecia,Acuerdo UE - Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un año después del acuerdo UE-Turquía sobre refugiados: "No he venido a Europa a esperar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/venido-europa-esperar_1_3522862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5943ec2-6785-468a-ab20-653a42d9ef41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año después del acuerdo UE-Turquía sobre refugiados: &quot;No he venido a Europa a esperar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se cumple un año de la firma del acuerdo UE-Turquía, decenas de miles de refugiados esperan en Grecia desde hace casi un año la reubicación en otro país europeo</p><p class="subtitle">"La ONU nos decía que abrirían las fronteras, pero nunca lo hicieron. Hemos perdido toda la esperanza y la paciencia", comenta un solicitante de asilo</p><p class="subtitle">"Sufren fuertes procesos de estrés, excitación, dolor por las pérdidas e inseguridad por desconocimiento de no saber cuándo se irán", explica una especialista</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que siempre estar&eacute; aqu&iacute;. Si pudiera, me ir&iacute;a andando inmediatamente a Alemania&rdquo;. Desde que huyeron&nbsp;a Grecia, el d&iacute;a a d&iacute;a de los refugiados que permanecen en los campos se reduce a esperar. Esperar a que se abran las fronteras, a que suene el tel&eacute;fono con la llamada que les citar&aacute; para comenzar los tr&aacute;mites de reubicaci&oacute;n&nbsp;y empezar una nueva vida. Mientras, pasan las horas, los d&iacute;as, los meses, y las miradas se dirigen a una Europa que se aleja de su imagen de &ldquo;tierra de la solidaridad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los campamentos del norte griego parecen peque&ntilde;os municipios. Los propios refugiados abren peque&ntilde;os comercios de alimentaci&oacute;n, peluquer&iacute;as, sastrer&iacute;as y talleres de reparaci&oacute;n de bicicletas. En algunos tambi&eacute;n pueden comprar ropa o jugar en un parque infantil.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se pueden hacer talleres de fotograf&iacute;a, de teatro, socioeducativos, sanitarios y para mujeres pero a la hora de lavarse los dientes, usar el v&aacute;ter o limpiar los platos, tienen que hacerlo sobre unos fregaderos al aire libre o sobre un cubo junto a la jaima.
    </p><p class="article-text">
        Les dan comida y algo de ropa. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieren? Lo m&aacute;s b&aacute;sico: salir del pa&iacute;s y terminar con una espera eterna que est&aacute; causando graves problemas psicol&oacute;gicos. Los especialistas consideran que, algunos casos, pueden ser irreversibles.
    </p><p class="article-text">
        La espera, que en la mayor&iacute;a de los casos supera el a&ntilde;o, es lo que convierte a Grecia en un no lugar, un espacio de estancia fija protagonizado por la ausencia de informaci&oacute;n sobre su futuro, por el control de sus vidas en el que se vulnera el derecho a la vida digna y a la movilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo en las islas griegas, cuando se cumple un a&ntilde;o de la firma del acuerdo entre la Uni&oacute;n Europea y Turqu&iacute;a, m&aacute;s de 14.400 migrantes aguardan en los campos. Un total de&nbsp;1.504 personas han sido devueltas al pa&iacute;s otomano,&nbsp;seg&uacute;n datos de la Comisi&oacute;n Europea.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Son las seis y media de la tarde y Mahmud &ndash;nombre ficticio, quiere guardar su anonimato&ndash;&nbsp;se acuesta a dormir sobre un fino colch&oacute;n de diez cent&iacute;metros en la jaima en la que vive desde hace nueves meses en un campamento de refugiados del norte de Grecia, a las afueras de Sal&oacute;nica. Se echa por encima una manta gris, se gira y cierra los ojos. Ni las voces de sus amigos mientras toman un t&eacute; ni la m&uacute;sica consiguen despertarle durante una hora.
    </p><p class="article-text">
        Vive con cuatro chicos sirios de entre 21 y 30 a&ntilde;os. &Eacute;l es el mayor del grupo, tiene 34, y hoy su gesto y su mirada desvelan que su preocupaci&oacute;n ha aumentado, a pesar de que le han comunicado que lo van a trasladar a un hotel, pero sin aportarle m&aacute;s informaci&oacute;n sobre su proceso.
    </p><p class="article-text">
        Pocas veces participa en las conversaciones. Un cigarro y un vaso de t&eacute; le acompa&ntilde;an en la mirada perdida. &ldquo;La vida antes era maravillosa. Ten&iacute;a casa, ten&iacute;a trabajo, pero la guerra ha destruido la ciudad. Lo he perdido todo, mi vida, mi amor. Y aqu&iacute; he perdido la salud&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Desde que lleg&oacute; a Grecia ha perdido 11 kilos. Los nervios y la presi&oacute;n no le permiten comer, le causan grandes dolores de cabeza, un grave insomnio y asegura no sentir a veces la parte izquierda de su cuerpo. &ldquo;Estoy vivo por la medicaci&oacute;n. Los nervios y la presi&oacute;n me han roto el est&oacute;mago&rdquo;, comenta a medio camino entre la rabia y la tristeza.
    </p><p class="article-text">
        En febrero del a&ntilde;o pasado lleg&oacute; a Lesbos agarrado a una embarcaci&oacute;n de goma y con su cuerpo en el agua por el exceso de personas. Antes de la llegada del invierno dejaba el campamento y andaba durante diez kil&oacute;metros hasta Sal&oacute;nica. Iba a la playa. Buscaba la desconexi&oacute;n, le serv&iacute;a para lanzarse mensajes esperanzadores: &ldquo;Ma&ntilde;ana ser&aacute; mejor. O pasado. Seguro que alg&uacute;n d&iacute;a abrir&aacute;n las fronteras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa sensaci&oacute;n se ha esfumado. Cuando llegaron el fr&iacute;o y las nevadas, dej&oacute; de hacerlo. Ahora, una ONG&nbsp;griega que brinda apoyo psicol&oacute;gico a refugiados en los campamentos le da una breve tregua de desconexi&oacute;n a sus preocupaciones. Pero dos o tres horas despu&eacute;s regresa a su realidad.
    </p><p class="article-text">
        Sus compa&ntilde;eros de jaima han preparado la cena en una olla. Pese a la insistencia, rechaza comer. Antes de irse a dormir, se resguarda en una esquina, se l&iacute;a un cigarro y navega con el m&oacute;vil gracias a la red wifi del campamento que, parad&oacute;jicamente, se llama &lsquo;red <em>Hope</em>&rsquo; ('esperanza' en ingl&eacute;s).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, Mahmud entra en la jaima, se l&iacute;a un cigarro y calienta agua para tomarse un caf&eacute;. Y el d&iacute;a vuelve a empezar, igual que ayer, igual que ma&ntilde;ana, aunque le hayan comunicado que ir&aacute; a un apartamento u hotel a esperar el inicio de una nueva vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Crees que soy el &uacute;nico? Todo el mundo aqu&iacute; tiene problemas. De hecho hay muchos que est&aacute;n peores que yo&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;&iquest;Esto es Europa?, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la humanidad?&rdquo;, pregunta. Una realidad com&uacute;n a&nbsp;las m&aacute;s de 60.000 personas que, seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Europea, est&aacute;n en Grecia varadas, tanto a la espera de&nbsp;una reubicaci&oacute;n como temiendo la deportaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Llevo cuatro meses esperando&nbsp;la entrevista&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Lleg&oacute; a Grecia sola con sus cinco hijos. Esta&nbsp;joven siria de 25 a&ntilde;os jam&aacute;s imagin&oacute;&nbsp;que se encontrar&iacute;a en esta situaci&oacute;n. Ha vivido durante meses en tiendas de campa&ntilde;a, en contenedores habitables y ahora en una vivienda. No sabe nada de su familia desde que sali&oacute; de Siria hace cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que siempre estar&eacute; aqu&iacute;. Las fronteras son injustas, solo piensan en ellos, no en los refugiados. Si pudiera, me ir&iacute;a andando inmediatamente a Alemania&rdquo;, comenta. &ldquo;Todos los d&iacute;as son dif&iacute;ciles&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo transcurre en Grecia sin descuidar el tel&eacute;fono m&oacute;vil&nbsp;a la espera de la llamada que les cite para acudir a&nbsp;las diferentes entrevistas dentro del proceso de reubicaci&oacute;n y reunificaci&oacute;n. &ldquo;Llevo cuatro meses esperando este d&iacute;a&rdquo;, comenta un joven en el campamento de Nea Kavala tras regresar de una de las entrevistas del proceso de reubicaci&oacute;n. Pese a ello, no lo dice con entusiasmo. La experiencia de los dem&aacute;s no le permite tener un aliento de esperanza. &ldquo;S&eacute; que voy a tener que esperar m&aacute;s meses para la &uacute;ltima entrevista y, despu&eacute;s, otros meses hasta que llegue al destino&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Otro solicitante de asilo centra&nbsp;su rabia en las instituciones. &ldquo;Nos hemos quedado sorprendidos de lo que es Europa. En Siria la gente pensaba que era la tierra de la solidaridad, de ayudar, pero nos hemos sorprendido&rdquo;, opina. Un joven palestino nacido en Siria califica el cierre de fronteras como &ldquo;traum&aacute;tico&rdquo;. &ldquo;La ONU nos dec&iacute;a que abrir&iacute;an las fronteras, pero nunca lo hicieron. Hemos perdido toda la esperanza y la paciencia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Para m&iacute;, esto no es Europa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El 23 de febrero se cumpli&oacute; un a&ntilde;o de la llegada de Mouyad a Grecia con su mujer, sus cinco hijos (3, 9, 14, 15 y 17 a&ntilde;os), su madre de 70 a&ntilde;os &ndash;que no puede andar&ndash; y la familia de su hermana. &ldquo;Desde el primer momento que llegamos aqu&iacute;, estamos esperando. Primero junto a la frontera, luego para la primera entrevista, la segunda&hellip;y ahora llevo tres meses esperando a que me llamen para la &uacute;ltima&rdquo;, comenta&nbsp;con resentimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya pusimos en peligro nuestras vidas para llegar aqu&iacute; y mucha gente est&aacute; pensando en volver a hacerlo, pero sin dinero, sin esperanza&rdquo;, apunta  Mouyad. &ldquo;Para m&iacute;, esto no es Europa. No vine a Europa a estar sentado, a que me den dinero y comida. Vine a encontrar trabajo, soy una persona responsable. Solo queremos una oportunidad&rdquo;, critica.
    </p><p class="article-text">
        Con las mejoras en los campamentos, Mouyad se pregunta por qu&eacute; ofrecen&nbsp;todos estos servicios. &ldquo;&iquest;Significa esto que vamos a estar mucho tiempo? Y as&iacute; ha sido.&nbsp;Pusieron aseos, ba&ntilde;os, centro m&eacute;dico, una escuela grande, muchas cosas para ni&ntilde;os, supermercado para comprar ropa y verduras. Cuando vimos eso empezamos a pensar '&iquest;cu&aacute;l es la situaci&oacute;n real?, &iquest;cu&aacute;l es el plan?' Pero nadie nos dijo nada&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tenemos el control de nuestras vidas. Estamos en una granja muy grande y hay un muro a nuestro alrededor. Puedes correr cu&aacute;ndo y d&oacute;nde quieras, pero nunca podr&aacute;s ir al muro, a la frontera&rdquo;, denuncia&nbsp;Mouyad. Se sienten, dice, como ovejas en la granja en la que han convertido, para ellos, toda Grecia: son movidos de un lugar a otro sin ning&uacute;n tipo de informaci&oacute;n y sin un lugar a d&oacute;nde ir, a menos que se lo indiquen.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Sufren&nbsp;estr&eacute;s, dolor por las p&eacute;rdidas e inseguridad&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La ONG&nbsp;griega Praksis ofrece, entre sus proyectos, asistencia psicol&oacute;gica a las personas en b&uacute;squeda de refugio en los campamentos, cada vez m&aacute;s vac&iacute;os por el traslado a hoteles y apartamentos, donde tambi&eacute;n trabajan. &ldquo;Sobre todo, sufren fuertes procesos de estr&eacute;s, dolor por las p&eacute;rdidas e inseguridad por desconocimiento de no saber cu&aacute;ndo se ir&aacute;n, lo que en muchos casos los conduce a la depresi&oacute;n, al insomnio y ausencia de apetito&rdquo;, explica&nbsp;Fotimi Kelektsoglou, coordinadora de circunstancias urgentes en el norte de Grecia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depende de la persona, pero puede que haya gente a la que el trauma le acompa&ntilde;e el resto de la vida&rdquo;, a&ntilde;ade. Ante el&nbsp;nivel de desesperaci&oacute;n por&nbsp;las condiciones y la espera, numerosos refugiados han tomado la decisi&oacute;n de regresar a su pa&iacute;s, en guerra, antes que seguir en esta situaci&oacute;n. El problema no acaba cuando les informan de la recolocaci&oacute;n. Ser&aacute; el fin del viaje y el m&aacute;s extremo inicio de una nueva vida para la que est&aacute;n esperando desde hace un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Fotimi coincide y comparte el uso de &ldquo;genocidio psicol&oacute;gico&rdquo; para describir la situaci&oacute;n de no lugar en el que se ha convertido Grecia, causada por las pol&iacute;ticas europeas migratorias de cierre de las fronteras y la lentitud y pasividad en el cumplimiento de los compromisos de acogida de refugiados acordados por los pa&iacute;ses de la UE. De esta forma, han configurado a Grecia como un estado de excepci&oacute;n que afecta, exclusivamente, a un grupo de personas que, por el mero hecho de su procedencia, carecen de unos derechos que cualquier otra persona posee.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Trives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/venido-europa-esperar_1_3522862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 19:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un año después del acuerdo UE-Turquía sobre refugiados: "No he venido a Europa a esperar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Fronteras,Acuerdo UE - Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 15M inspira a movimientos sociales congoleños para defender los derechos humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/movimientos-sociales-congolenos-defender-derechos_1_4201637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fae9264f-265f-4c56-aaee-3b044818acd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 15M inspira a movimientos sociales congoleños para defender los derechos humanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los 'indignados' congoleños mantienen sus acciones pese a la represión a través del movimiento LUCHA, basado en el 15M</p><p class="subtitle">Un periodista belga les habló del movimiento en España, que les ha servido de inspiración</p><p class="subtitle">Uno de los dilemas que han tenido que afrontar resulta familiar: "¿Es necesario que entremos en el sistema con un partido político o nos mantenemos fuera de él"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los espa&ntilde;oles han de sentirse muy orgullosos del movimiento de los indignados&rdquo;. Es lo primero que responde Serge, un joven activista congole&ntilde;o, cuando se le pregunta por el 15M. LUCHA (Lucha por el Cambio, en sus siglas en franc&eacute;s) naci&oacute; en la ciudad de Goma, al Este del pa&iacute;s en 2012. Un periodista belga les habl&oacute; del movimiento en Espa&ntilde;a, que les ha servido de inspiraci&oacute;n. El discurso, el planteamiento y las maneras de actuar de LUCHA coinciden en los aspectos esenciales con lo manifestado en las plazas de las ciudades espa&ntilde;olas en mayo de 2011.
    </p><p class="article-text">
        No tiene el mismo poder de convocatoria que tuvo en Espa&ntilde;a, pero trabajan para expandirse por el pa&iacute;s. Antes del nacimiento del 15M se dec&iacute;a que la sociedad estaba dormida. La coyuntura y el trabajo de diferentes movimientos ciudadanos &ldquo;despertaron&rdquo; a la sociedad, insist&iacute;an. LUCHA ha hecho suya esta premisa. Su objetivo: la concienciaci&oacute;n y el empoderamiento de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de sus reivindicaciones m&aacute;s inmediatas es evitar que el actual presidente de la Rep&uacute;blica, Joseph Kabila, se presente a las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales. Kabila finaliza este a&ntilde;o su segundo mandato y la Constituci&oacute;n no permite optar a un tercero. &ldquo;No podemos aceptar que nadie se mantenga en el poder eternamente&rdquo;, asevera Serge.
    </p><p class="article-text">
        Pero cada una de sus acciones acarrea importantes riesgos. Este joven, v&iacute;ctima de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, ha sido encarcelado en cuatro ocasiones durante breves periodos de tiempo. Durante sus cortas estancias en prisi&oacute;n, ha sufrido importantes torturas psicol&oacute;gicas, asegura. Seg&uacute;n se&ntilde;ala, no es un caso aislado: los arrestos y atentados contra la libertad de expresi&oacute;n y represi&oacute;n en las manifestaciones son constantes.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de marzo de 2015, durante la presentaci&oacute;n del movimiento, fueron detenidos los activistas Fred e Ives acusados de complot contra el presidente de la Rep&uacute;blica. El primero de ellos estuvo arrestado durante 50 d&iacute;as. Su familia no tuvo noticias suyas durante este tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las constantes amenazas, tienen claro que no acudir&aacute;n a la violencia: &ldquo;La violencia es el problema del pa&iacute;s, no ha sido la soluci&oacute;n que los resuelve&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Buscamos que piensen en los problemas del pa&iacute;s&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Bajo el peligro de la represi&oacute;n pol&iacute;tica, LUCHA adapta su activismo a las circunstancias. Las universidades se han convertido en un importante foco de acci&oacute;n. Cada d&iacute;a informan a estudiantes sobre las razones de su movilizaci&oacute;n y les instan a participar en un proyecto conformado para promover la reflexi&oacute;n y el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, aseguran: 'Una hora por la patria'.
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         Buscan que el estudiante dedique una hora diaria a pensar en los problemas del pa&iacute;s, explica el congole&ntilde;o. &ldquo;Si exigimos realmente nuestros derechos, los gobernantes tendr&aacute;n que responder ante esas exigencias. Esa es la idea que tratamos de transmitir a los universitarios&rdquo;, comenta el activista. 
    </p><p class="article-text">
        Los problemas no son pocos. En Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo son innumerables los casos de vulneraciones de derechos humanos, civiles y pol&iacute;ticos registrados a lo largo del pa&iacute;s pero especialmente en el Este (Goma y Kivu). Los grupos armados y miembros del ej&eacute;rcito, que se enfrentan entre s&iacute;, son los responsables de saqueos, homicidios y violaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres son las principales v&iacute;ctimas. Seg&uacute;n un informe de Amnist&iacute;a Internacional hay registrados decenas de miles de casos de violaciones. &ldquo;La ra&iacute;z de todos estos problemas es un gobierno deficiente. Es en la etapa del mal gobernante donde nosotros tenemos que intervenir y actuar&rdquo;, sostiene el activista. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo cambiar esta situaci&oacute;n de vulneraciones constantes? &ldquo;La soluci&oacute;n no es la reposici&oacute;n de un pol&iacute;tico por otro, sino que el problema radica en el sistema&rdquo;, responde el activista con contundencia. Al igual que en manifestaba el 15M, la poblaci&oacute;n se siente muy lejos del poder, a&ntilde;ade. Acusan a los gobernantes de aferrarse al poder para enriquecerse y llevar a cabo sus responsabilidades en la direcci&oacute;n contraria y alejadas de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La rendici&oacute;n de cuentas es otra de las premisas de este movimiento. En un contexto de impunidad como el que vive el pa&iacute;s, &ldquo;el objetivo de LUCHA es crear una poblaci&oacute;n exigente que demande responsabilidades a los gobernantes. Y para alcanzar esa meta necesitamos una ciudadan&iacute;a responsabilizada y concienciada&rdquo;, a&ntilde;ade Serge. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si no hacemos nada tendremos que escuchar que alg&uacute;n d&iacute;a nos digan que no nos movilizamos, al igual que hemos criticado a nuestros mayores. Es una llamada a la necesidad y la responsabilidad lo que nos ha hecho crear este movimiento&rdquo;, a&ntilde;ade el congole&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">Su dilema: entrar en el sistema, &iquest;s&iacute; o no?</h3><p class="article-text">
        Su principal dilema resulta familiar: &ldquo;&iquest;Es necesario que entremos en el sistema con un partido pol&iacute;tico o nos mantengamos fuera de &eacute;l?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comprendemos que el sistema actual es muy fuerte. Es una especie de espiral. Cada vez que una persona intenta introducirse en &eacute;l, funciona como una turbina en constante movimiento. Tadas son absorbidas por el propio sistema. Hemos conocido casos con buenas intenciones pero cuando han entrado en contacto con la pol&iacute;tica han experimentado un profundo cambio. Es por eso que hemos tomado la decisi&oacute;n de mantenernos al lado, pero sin entrar en &eacute;l&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; podremos mantenernos cr&iacute;ticos con el sistema. Y mediante la concienciaci&oacute;n, este peque&ntilde;o movimiento pueda llegar a absorber el gran sistema que domina el pa&iacute;s&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Trives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/movimientos-sociales-congolenos-defender-derechos_1_4201637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2016 21:28:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 15M inspira a movimientos sociales congoleños para defender los derechos humanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[15M,Congo]]></media:keywords>
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