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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Octavio Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_octavio_hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Octavio Hernández]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Proyecto Chillida: de Tindaya a Güímar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/proyecto-chillida-tindaya-guimar_132_4136011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No tengo claro el valor atribuido a los grabados podomorfos de Tindaya, al menos no tanto como quienes han hecho de la oposici&oacute;n al proyecto de Chillida una bandera social del conjunto de Fuerteventura, que ciertamente ha tenido y tiene otros problemas socio-ambientales que han quedado en la zona de sombra de los focos y fogonazos de la pelea institucional y judicial por la monta&ntilde;a, y debieron haber merecido una atenci&oacute;n y esfuerzo derrochado contra un solo proyecto en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os. Pero libre es cada cual de elegir sus pendencias, no digo que no. La presencia de podomorfos en el entorno de los asentamientos normandos de Rubic&oacute;n y Betancuria probablemente debiera ser un indicador de cronolog&iacute;a para estas expresiones epigr&aacute;ficas. Quienes grabaron podomorfos en Fuerteventura y Lanzarote parecen estar cerca de la conquista, quiz&aacute; en ese siglo XV oscurecido por la p&eacute;rdida de las fuentes documentales en las islas orientales.&nbsp; Pudieron hacer los grabados unos ind&iacute;genas capturados de otras islas, moros o africanos secuestrados en la costa vecina, o quiz&aacute; nuevos pobladores europeos portadores de una costumbre tan rara. &iquest;Por qu&eacute; los podomorfos majoreros se parecen m&aacute;s a los europeos que a los africanos? Como ocurre en Balos, Gran Canaria, donde excepto los alfabetiformes l&iacute;bicos, la mayor&iacute;a de los grabados son de factura colonial en el siglo XV y posteriores, realizados con motivaciones cristianas, el misterio de los podomorfos de Tindaya no tiene por qu&eacute; conducirnos muy lejos de la conquista y colonizaci&oacute;n. Ha sido la movilizaci&oacute;n contra el proyecto la que ha empujado a forzar la valorizaci&oacute;n arqueol&oacute;gica hacia extremos de esoterismo y leyenda que probablemente poco tienen que ver con la cultura de los aut&eacute;nticos pobladores nativos que los aventureros europeos contactaron y destruyeron, o con las propias motivaciones de sus autores. Soy optimista, alg&uacute;n d&iacute;a lo averiguaremos. Estos grabados, hayan tenido el origen que fuera, son muy extra&ntilde;os e interesantes y requieren ser conservados, protegidos, cuidados y estudiados con el respeto que merecen las cosas bellas y &uacute;nicas. Pero la lucha contra el proyecto de Chillida ha forzado con la misma unilateralidad de la polarizaci&oacute;n una determinada lectura del significado de los podomorfos, convirti&eacute;ndolos en una bandera contempor&aacute;nea que manipula seguramente el pasado con fines actuales. No ayuda a la ciencia arqueol&oacute;gica. Total, &iquest;a qui&eacute;n le importa? Lo importante es crear una imagen ic&oacute;nica y cargarla de sentido movilizador aqu&iacute; y ahora.
    </p><p class="article-text">
        En la otra esquina del ring de este pugilato de pasioncillas, que recuerda al pleito insular con sus exageraciones y desmanes de dinero p&uacute;blico en un clima de miseria general de la cultura y falsas promesas de beneficio colectivo e identitario, no marcha tampoco muy bien la solidez de los tab&uacute;es creados en el fragor de las discusiones. Resulta que Tindaya no fue la primera monta&ntilde;a donde Chillida proyect&oacute; la obra y que, en algunos momentos, se plantearon otras monta&ntilde;as alternativas. Si la visi&oacute;n de Chillida se concentr&oacute; en esa en particular, no se puede negar que la actividad minera tuvo que ver para condicionar la elecci&oacute;n del artista y, a partir de esa palmaria intenci&oacute;n lucrativa, los defensores del proyecto construyeron un discurso edulcorado acerca de que precisamente Tindaya deb&iacute;a ser el &uacute;nico, exclusivo e irrenunciable hito geogr&aacute;fico contenedor de la obra. Es el mayor tab&uacute; y el mayor &eacute;xito de los promotores, unos haciendo c&aacute;lculos mineros, otros cuentas tur&iacute;sticas, otros n&uacute;meros pol&iacute;tico-electorales, y en medio la soledad de un artista singular, intentando buscar la luz en medio de esa nube t&oacute;xica. &iexcl;Qu&eacute; pena me da Eduardo Chillida!
    </p><p class="article-text">
        Su proyecto es extraordinario. Para m&iacute;, su idea es un halago a la creatividad ilimitada de la humanidad en un lenguaje planetario, capaz de alcanzar la sensibilidad de cualquier habitante de la Tierra, sea cual sea su origen &eacute;tnico, cultural, o su religi&oacute;n o concepci&oacute;n del mundo. Es la catedral de una humanidad que se dispone a dar el salto a otros planetas. El vac&iacute;o de Chillida es el espacio interestelar, una idea del Cosmos que se piensa a s&iacute; mismo a partir de la nada. No hace falta que diga que me gusta la idea original y que si alg&uacute;n d&iacute;a fu&eacute;ramos anfitriones de una visita extraterrestre, propondr&iacute;a ese lugar para hacer entender qui&eacute;nes somos como especie y de qu&eacute; manera hemos evolucionado con instrumentos y construcciones. La propia ingenier&iacute;a del proyecto es buena prueba de ello. Hablamos de un atractivo tur&iacute;stico universal en todos los sentidos de la palabra, una obra abierta de arte total.
    </p><p class="article-text">
        Debemos valorar al artista que tuvo esta idea y la idea misma. Pero por esa expl&iacute;cita valorizaci&oacute;n, la obra no tiene por qu&eacute; hacerse en la monta&ntilde;a de Tindaya, que es algo as&iacute; como el Aeropuerto de Los Rodeos en Fuerteventura: no pod&iacute;a haberse elegido peor ubicaci&oacute;n. Todo han sido y son objeciones en Tindaya, desde la geolog&iacute;a a la arqueolog&iacute;a. No se puede conservar y proteger la monta&ntilde;a y hacer el proyecto, como Chillida sin duda deseaba. Los deseos del artista no se cumplen, la herida social era inaceptable e incomprensible para &eacute;l y su legado no puede permitirse un bald&oacute;n como ese. Estoy seguro de que Eduardo Chillida sinti&oacute; aut&eacute;ntica amargura por el enorme malentendido y la dolorosa mancha creados en torno a cuales eran sus buenas intenciones, esas de las que est&aacute; empedrado el camino al infierno. &nbsp;&iquest;Por qu&eacute; no rompemos, tambi&eacute;n en su nombre, este tab&uacute;?
    </p><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez estar&aacute; de acuerdo conmigo en una cosa: la monta&ntilde;a no sostiene la propuesta original. Se cae. Se cae de mil maneras, con mil simulaciones.&nbsp; Como lo quer&iacute;a Chillida, en esa monta&ntilde;a, no puede hacerse. As&iacute; que el arte se ha convertido en pura ingenier&iacute;a, completamente ajena al concepto del artista y, por cierto, muy costosa de principio a fin, en dinero y en destrozo. Porque como no es estable, viene en ayuda el ingenio y un complej&iacute;simo armaz&oacute;n romper&aacute; la magia con un falso techo. Los visitantes ni siquiera podr&aacute;n tocar la aut&eacute;ntica piedra de las paredes, porque estar&aacute;n cubiertas de resina.&nbsp; Todo es tan artificial, tan antinatural, que dudo mucho que Chillida lo firmara como obra suya. Las esculturas de Chillida son vol&uacute;menes y antivol&uacute;menes que se sostienen solos, son aprovechamientos de materia y espacio en contacto directo, constituyen una experiencia visual del sentido del tacto. Cuando miramos una obra de Chillida, la estrujamos entre nuestros brazos, como un Harrijasotzaile, la apretamos con las manos, como un Pelotari. Hay mucha cultura vasca en el concepto universal de Chillida: ejercicios de fuerza, lo recalco, sin ning&uacute;n instrumento mec&aacute;nico de apoyo artificial, sino simplemente el hombre y la piedra. Eso es Chillida y los promotores de la obra en Tindaya son quienes han dado por hecho que lo que va a hacerse es una obra profanada, un forzamiento (reforzado) de la idea original. Y si debemos aceptarlo, porque de otra manera no puede ser, entonces tambi&eacute;n debemos decirlo. Lo que se va a hacer en Tindaya, con Tindaya, es un atentado patrimonial que empieza violando el concepto pr&iacute;stino y puro del artista. &iquest;Acaso no debi&eacute;ramos concluir que, una vez alcanzado este punto de deturpaci&oacute;n de la idea original, la ubicaci&oacute;n de la obra deja de ser relevante? &iquest;Por qu&eacute;, para qu&eacute;, empe&ntilde;arse obcecadamente en Tindaya?
    </p><p class="article-text">
        Un arte destinado a empeque&ntilde;ecer la isla, ha acabado engullido por la grandeza de una monta&ntilde;a. Pero en Canarias solamente hay una aut&eacute;ntica gran monta&ntilde;a: el Teide y, a sus pies, la depredaci&oacute;n de las empresas areneras abri&oacute; en G&uuml;&iacute;mar unas simas colosales, nunca vistas entre los impactos de la actividad humana en el archipi&eacute;lago. Monumentos de la brutalidad del caciquismo insular, de la estrechez de miras y el desprecio por la naturaleza y la gente: las canteras clausuradas en G&uuml;&iacute;mar representan todo lo contrario de los valores que quiso encarnar Eduardo Chillida y, sin embargo, tienen bastante en com&uacute;n con las actividades pasadas y previstas en Tindaya.&nbsp; M&aacute;s de ochenta metros de ca&iacute;da en agujeros capaces de contener el proyecto de Chillida, que podr&iacute;a ejecutarse sin los elevad&iacute;simos costes de extracci&oacute;n, sin los enormes gastos de una ingenier&iacute;a de construcci&oacute;n condicionada por equilibrios inestables, si no imposibles, en el interior y exterior de Tindaya, pero aprovechando gran parte de los dise&ntilde;os ya costeados y evitando m&aacute;s despilfarros injustificables e inamortizables. Una destrucci&oacute;n acabada, cerrada, para la que ni el Cabildo de Tenerife, ni el Gobierno de Canarias, encuentran soluci&oacute;n. Lo reconoc&iacute;a Carlos Alonso a lo largo del a&ntilde;o pasado: &ldquo;Debemos considerar si la finalidad perseguida &ndash;la restauraci&oacute;n de los barrancos- no se puede alcanzar utilizando otros medios&rdquo;. Recojo el guante y me atrevo a sugerir: arreglamos G&uuml;&iacute;mar y salvamos Tindaya, revalorizamos el turismo de Canarias respetando el patrimonio y el medio ambiente en Tenerife y en Fuerteventura. Rompemos los tab&uacute;es envenenados que nos impiden alcanzar el consenso ante una iniciativa art&iacute;stica de proporciones mundiales que, recreada a la luz del Teide, tiene todos los requisitos, cumple todas las expectativas y nos devuelve la empat&iacute;a con Eduardo Chillida y el aprecio que se merece por habernos elegido a los canarios como depositarios de su legado universal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Fuerteventura? Fuerteventura tiene valores de sobra para garantizar su prosperidad tur&iacute;stica, si las autoridades p&uacute;blicas se comprometen a respetarlos, protegerlos y potenciarlos. El mayor riesgo del proyecto Chillida en Tindaya no es para los podomorfos, ni para la propia monta&ntilde;a: la aut&eacute;ntica amenaza es que concentrando todo el inter&eacute;s tur&iacute;stico en el atractivo &uacute;nico de esta obra majestuosa, ya no importe abandonar o dilapidar los otros valores naturales y patrimoniales repartidos por toda la isla y se pueda urbanizar salvajemente de costa a costa; es un verdadero peligro que la marca tur&iacute;stica Fuerteventura sea colonizada y monopolizada por la obra escult&oacute;rica proyectada en Tindaya, combinada con el escaso peso demogr&aacute;fico y dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la isla. Exactamente igual que la concentraci&oacute;n del ecologismo y el activismo social en torno a esta obra ha solapado y contribuido a abandonar otras necesidades y otros espacios que era y es preciso reivindicar y conservar.&nbsp; En Tenerife no existe este problema de concentraci&oacute;n monotem&aacute;tica de la marca, porque los valores tur&iacute;sticos son diversos y consolidados, y la poblaci&oacute;n y actividad econ&oacute;mica mucho mayores. Y ahora, con su permiso, me pongo el casco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Octavio Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/proyecto-chillida-tindaya-guimar_132_4136011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Feb 2016 11:35:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Proyecto Chillida: de Tindaya a Güímar]]></media:title>
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