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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mariola Urrea Corres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mariola_urrea_corres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mariola Urrea Corres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Agua, cambio climático y ... mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/agua-cambio-climatico-mujeres_129_1001539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/066ac743-23c6-4ee2-b525-ddf110b750f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agua, cambio climático y ... mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres están afectadas de una manera directa por la falta de agua y el cambio climático y pueden ser agentes impulsores del cambio activos y eficaces</p></div><p class="article-text">
        La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en R&iacute;o de Janeiro en 1992, impuls&oacute; que la Asamblea General decretara el 22 de marzo de cada a&ntilde;o como D&iacute;a Mundial del Agua. Con esta medida se trataba de dar a conocer un recurso valioso y escaso, a la par que concienciar al mundo de que todav&iacute;a hoy 2.200 millones de personas (tres de cada 10 personas) viven sin acceso a agua potable y 4.500 millones de personas (seis de cada 10) carecen de un saneamiento seguro. Las cifras son lo suficientemente elocuentes como para que est&eacute; justificado la atenci&oacute;n que la Agenda 2030 presta al agua a trav&eacute;s del Objetivo de Desarrollo Sostenible n&uacute;mero 6: &ldquo;agua limpia y asequible para todos en 2030&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o no puede ser m&aacute;s ilusionante, aunque no son pocas las dificultades que plantea su consecuci&oacute;n, entre ellas las derivadas del propio cambio clim&aacute;tico. As&iacute;, conviene tener presente c&oacute;mo el r&aacute;pido incremento de la poblaci&oacute;n mundial, 10.000 millones en 2050, disparar&aacute; la demanda de agua un 55%, mientras la mala gesti&oacute;n de los recursos h&iacute;dricos coloca ya a muchas regiones del planeta en situaci&oacute;n de escasez. Todo ello sin olvidar que m&aacute;s del 80% de las aguas residuales resultantes de la actividad humana se vierte a los r&iacute;os o al mar sin ning&uacute;n tratamiento. En un contexto como el descrito es razonable que la tem&aacute;tica elegida para conmemorar este a&ntilde;o el D&iacute;a Mundial del Agua sea, precisamente, Agua y Cambio Clim&aacute;tico. Un binomio de lo m&aacute;s pertinente que interpela al sector p&uacute;blico y privado a colocar al agua en un eje de ejecuci&oacute;n preferente en los planes de actuaci&oacute;n contra el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la oportunidad que nos ofrece disponer de un D&iacute;a Mundial del Agua deber&iacute;a ser aprovechada tambi&eacute;n para incorporar en toda actividad de concienciaci&oacute;n un enfoque desde la perspectiva de g&eacute;nero. M&aacute;s all&aacute; de lograr as&iacute; un alineamiento con otro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la fortaleza de incorporar esta perspectiva cuando se aborda el tema del Agua y el Cambio Clim&aacute;tico atiende, a mi juicio, a una realidad dif&iacute;cil de ignorar. As&iacute;, de una parte, las mujeres est&aacute;n afectadas de una manera directa y particularmente intensa por la falta de agua y los efectos del cambio clim&aacute;tico y, de otra, las mujeres pueden ser agentes impulsores del cambio, particularmente activos y eficaces.
    </p><p class="article-text">
        Indudablemente, la falta de agua y saneamiento tiene consecuencias especialmente negativas para la vida de las mujeres. En muchos lugares del mundo son las mujeres o las ni&ntilde;as las responsables de buscar soluciones para que las familias dispongan de este recurso, cuando no tienen acceso directo al mismo. El hecho de recoger, cargar y transportar litros de agua por espacios no siempre seguros expone a las mujeres a peligros de distinta naturaleza (asaltos, agresiones o ataques de animales), adem&aacute;s de privarles de un tiempo valioso que deber&iacute;a estar invertido en procesos de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n. Lo propio cabr&iacute;a decir sobre el impacto negativo que las consecuencias del cambio clim&aacute;tico, expresado en fen&oacute;menos naturales extremos, tienen para cientos de millones de mujeres que viven en &aacute;reas rurales e intervienen de manera directa en la producci&oacute;n de alimentos o en el mantenimiento de la agricultura familiar.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico es responsable tambi&eacute;n de fuertes movimientos migratorios que aumentar&aacute;n significativamente en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Abordar con &eacute;xito este desaf&iacute;o exige tambi&eacute;n atender los perjuicios adicionales que afrontan las mujeres y que acusan de manera particular cuando las pol&iacute;ticas ignoran esta perspectiva en el lugar de reasentamiento. Por todo ello, cobra sentido cualquier esfuerzo encaminado a reforzar el papel de la mujer en los procesos de toma decisi&oacute;n en el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas del agua (y m&aacute;s a&uacute;n del cambio clim&aacute;tico) a trav&eacute;s de una estrategia en la que el enfoque de g&eacute;nero resulte un planteamiento transversal que permita evaluar las implicaciones de cualquier plan de acci&oacute;n. As&iacute; lo sugiere el estudio &ldquo;Colaboraci&oacute;n de mujeres para el agua&rdquo;, realizado por la Iniciativa de Gobernanza del Agua de la OCDE en colaboraci&oacute;n con la ONG Women for Water Partnership.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de una sociedad como la nuestra, el prop&oacute;sito de reforzar el papel de la mujer como agente transformador es igualmente necesario. Un &aacute;mbito estrat&eacute;gico es, sin duda, el conformado por aquellos sectores profesionales vinculados con la ciencia, la tecnolog&iacute;a, la ingenier&iacute;a o las matem&aacute;ticas en los que la presencia de la mujer todav&iacute;a no es mayoritaria, pero desde los que se puede jugar un papel determinante a la hora de decidir, influir y transformar las estructuras de una sociedad que necesita ser m&aacute;s sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Con este prop&oacute;sito, la Fundaci&oacute;n Aquae impulsa una pluralidad de iniciativas entre las que hoy quiero destacar aquella desde la que queremos contribuir a incrementar las vocaciones cient&iacute;fico-t&eacute;cnicas de ni&ntilde;as en edades muy tempranas. Aquae-STEM se ha integrado en el plan curricular de medio centenar de colegios de Espa&ntilde;a, beneficiando directamente a 2.500 ni&ntilde;as que afrontar&aacute;n la resoluci&oacute;n de m&uacute;ltiples retos en torno a diferentes desaf&iacute;os relacionados con el desarrollo sostenible teniendo como elemento protagonista siempre el agua. Agua, Cambio Clim&aacute;tico y Mujeres. Nuestra convicci&oacute;n, nuestro compromiso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/agua-cambio-climatico-mujeres_129_1001539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2020 21:48:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agua, cambio climático y ... mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El conflicto de El Prat o las externalizaciones 'low cost']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conflicto-prat-externalizaciones-low-cost_129_3232662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/700a9d8e-15d7-46bf-9917-92bad936dd00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El conflicto de El Prat o las externalizaciones &#039;low cost&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quién sabe cuántas licitaciones de cuántos más servicios se están tramitando en este mismo momento bajo similares condiciones a las que permitieron a Eulen hacerse con esta contrata</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Ministros se ha reunido, con caracter extraordinario, para adoptar las medidas que permitan iniciar una soluci&oacute;n arbitral, de car&aacute;cter obligatorio, que ponga fin al conflicto entre los trabajadores encargados de realizar el control de filtros de seguridad en el aeropuerto de El Prat y Eulen, como empresa adjudicataria de este servicio. El conflicto se prolonga ya desde hace algunas semanas, sin que las partes hayan podido resolver sus diferencias mediante un acuerdo que contemple una mejora salarial y un refuerzo del n&uacute;mero de trabajadores encargados de prestar el servicio.
    </p><p class="article-text">
        Como en cualquier otro conflicto laboral similar al que ocupa ahora nuestra atenci&oacute;n, tambi&eacute;n en este caso los trabajadores han hecho uso de su leg&iacute;timo derecho a utilizar distintos medios de presi&oacute;n en defensa de sus pretensiones. Obvia decir que ello ha afectado, en determinados momentos, al buen funcionamiento del aeropuerto de Barcelona en uno de los momentos del a&ntilde;o m&aacute;s cr&iacute;ticos debido a la afluencia de pasajeros.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la presi&oacute;n ejercida por los trabajadores no ha quebrado el pulso a la empresa forzando una nueva propuesta que se acomodara mejor a las pretensiones de aquellos, la atenci&oacute;n medi&aacute;tica del caso y las quejas de los usuarios s&iacute; han motivado la intervenci&oacute;n del ministro de Fomento con la excusa, una vez fracasado el acuerdo entre las partes directamente implicadas, de garantizar la seguridad del aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, la administraci&oacute;n ha reforzado la presencia de miembros del cuerpo de la Guardia Civil quienes, sin llegar a sustituir a los trabajadores de Eulen, han evitado situaciones que pudieran afectar al orden p&uacute;blico, adem&aacute;s de reducir de forma significativa el tiempo que los pasajeros estaban invirtiendo hasta el momento en superar los oportunos controles de seguridad. De ah&iacute; que la oposici&oacute;n no haya escatimado cr&iacute;ticas al Gobierno por una actuaci&oacute;n que si bien los usuarios han podido agradecer, parece claro que ha desequilibrado la posici&oacute;n de los trabajadores en el desarrollo presente y futuro de las negociaciones.
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas semanas hemos podido conocer las distintas variables que deben considerarse para poder evaluar todos los elementos que est&aacute;n en juego en este conflicto que, sin duda, va m&aacute;s all&aacute; de las condiciones laborales que dise&ntilde;a Eulen para sus empleados. De hecho, quienes pretendieron analizar las reivindicaciones de los trabajadores de esta empresa como un desencuentro m&aacute;s en el marco de una reivindicaci&oacute;n propia de toda relaci&oacute;n laboral, ignoraban que, en realidad, este caso nos interpela sobre aspectos de mayor calado.
    </p><p class="article-text">
        Me refiero, por supuesto, al modelo de gesti&oacute;n (p&uacute;blico y/o privado) que resulta aceptable para la prestaci&oacute;n de determinados servicios. Si adem&aacute;s consideramos que el servicio en cuesti&oacute;n puede desarrollarse por empresas privadas, como es el caso de los filtros de seguridad en aeropuertos, parece necesario plantearse, a continuaci&oacute;n, si la normativa que regula actualmente los procedimientos de licitaci&oacute;n no hace sino incentivar, por parte de aquellas empresas que aspiran a ser las adjudicatarias de determinados servicios, la presentaci&oacute;n de ofertas a la baja s&oacute;lo asumibles a costa de un deterioro sobresaliente de las condiciones laborales del personal que ser&aacute; contratado al efecto. De ser as&iacute;, parece imprescindible considerar este aspecto como un elemento importante a tener en consideraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Atendiendo al acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros celebrado este 16 de agosto, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as ser&aacute; designado un &aacute;rbitro encargado de estudiar la situaci&oacute;n y proponer a las partes una soluci&oacute;n de obligado cumplimiento para El Prat. Obvia decir que las partes podr&aacute;n discutir en los tribunales si, en realidad, se dan las circunstancias que la ley exige para someter este conflicto a una mediacion arbitral de car&aacute;cter obligatorio. Si bien, en todo caso, se deber&aacute; acatar el laudo que el &aacute;rbitro dicte al final del proceso. Ser&aacute; entonces cuando el conflicto de El Prat concluya, pero qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntas licitaciones de cu&aacute;ntos m&aacute;s servicios se est&aacute;n tramitando en este mismo momento bajo similares condiciones a las que permitieron a Eulen hacerse con esta contrata.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo expuesto, podemos advertir, sin renunciar a la gesti&oacute;n privada de determinados servicios, acerca de la conveniencia de reconsiderar la viabilidad de procesos de externalizaci&oacute;n <em>low cost</em> mediante f&oacute;rmulas de adjudicaci&oacute;n asentadas en una precariedad laboral extrema que la administraci&oacute;n deber&iacute;a estar en disposici&oacute;n de poder evitar. No en vano es quien, en &uacute;ltimo extremo, asume parte de los costes pol&iacute;ticos que provoca la manera en la que el servicio en cuesti&oacute;n es prestado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conflicto-prat-externalizaciones-low-cost_129_3232662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Aug 2017 19:14:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El conflicto de El Prat o las externalizaciones 'low cost']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eulen,Precariedad,Privatización,Huelgas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Venezuela: de la democracia formal de Chávez a la lógica autoritaria de Maduro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venezuela-democracia-chavez-autoritaria-maduro_129_3249375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8247cecb-0c09-4c3a-830d-0b60b60385bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Venezuela: de la democracia formal de Chávez a la lógica autoritaria de Maduro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El gobierno de Maduro tiene en la actualidad al Estado venezolano y a su sociedad al borde del colapso"</p><p class="subtitle">"La convocatoria de una Asamblea Constituyente para sustituir los poderes de un parlamento mayoritariamente controlado por la oposición resulta una medida inaceptable que hay que denunciar"</p></div><p class="article-text">
        En 2006 viaj&eacute; a Caracas para participar en un seminario acad&eacute;mico que se desarroll&oacute; en la Universidad Andr&eacute;s Bello en torno al sistema de protecci&oacute;n de derechos humanos en Europa y Am&eacute;rica. Como advierten quienes se dedican a la materia, el sistema de protecci&oacute;n internacional de derechos humanos creado en el marco del Consejo de Europa ha inspirado al modelo de protecci&oacute;n establecido al efecto en la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos. De tal forma que, m&aacute;s all&aacute; de algunas diferencias no significativas, los textos que contemplan los derechos a proteger de las personas que se encuentren bajo jurisdicci&oacute;n de los Estados parte (Convenio Europeo para la Protecci&oacute;n de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, 1950 y Convenci&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, 1969), as&iacute; como la jurisprudencia de los &oacute;rganos con competencia en la materia (Corte Internacional de Derechos Humanos y Tribunal Europeo de Derechos Humanos) despiertan el inter&eacute;s cient&iacute;fico y su estudio comparado ofrece, sin duda, conclusiones bien interesantes.
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces se pod&iacute;a advertir, sin mucho esfuerzo, el progresivo deterioro sobre el sistema de libertades que impulsaba el Presidente Ch&aacute;vez gobernando con firmeza un pa&iacute;s en el que la oposici&oacute;n carec&iacute;a de capacidad para alinear esfuerzos en torno a un objetivo com&uacute;n. Bastaba con analizar, en este sentido, los duros pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y sus condenas a Venezuela por el cierre de Radio Caracas Televisi&oacute;n para advertir que la democracia que ya entonces tomaba cuerpo en Venezuela era tal en un sentido puramente &laquo;formal&raquo;. Sin embargo, las conversaciones con sectores desfavorecidos de la sociedad caraque&ntilde;a permit&iacute;an incorporar una variable interesante para conformarse juicio ponderado sobre la situaci&oacute;n del pa&iacute;s. As&iacute;, aquellos que justificaban cualquier exceso de Ch&aacute;vez insist&iacute;an en lo que previamente hab&iacute;an cometido quienes hab&iacute;an gobernado el pa&iacute;s de espaldas a una parte significativa de la sociedad. Subrayaban que s&oacute;lo Hugo Ch&aacute;vez visibiliz&oacute; y atendi&oacute; sus necesidades a trav&eacute;s de una serie de programas en el &aacute;mbito social y de la salud financiados gracias los beneficios que reportaba el buen precio del petr&oacute;leo en los mercados internacionales.
    </p><p class="article-text">
        No discuto que las dos miradas que he tratado de sintetizar en estas l&iacute;neas respondieran, en su momento, a la realidad que viv&iacute;an los venezolanos. De hecho, la confianza que la ciudadan&iacute;a le expres&oacute; a Hugo Ch&aacute;vez le permiti&oacute; ganar las elecciones de aquel mes de diciembre y tambi&eacute;n las que tuvieron lugar en 2012. Fue el c&aacute;ncer el que finalmente apart&oacute; a Ch&aacute;vez de la presidencia en 2013 y le otorg&oacute; el gobierno a Nicol&aacute;s Maduro.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, entiendo que la situaci&oacute;n de Venezuela admite bastantes menos matices de los que algunos estar&iacute;an dispuestos a aceptar para el &laquo;per&iacute;odo chavista&raquo;. De hecho, no me parece exagerado afirmar que el gobierno de Maduro tiene en la actualidad al Estado venezolano y a su sociedad al borde del colapso. Nos referimos, por supuesto, a la depauperada situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s, a la degradaci&oacute;n de unos pretendidos servicios p&uacute;blicos insostenibles por la ca&iacute;da del precio del petr&oacute;leo o a los niveles de violencia que hacen de Venezuela uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s peligrosos del mundo. Pero, adem&aacute;s, nos parece imprescindible no dejar pasar por alto aquellas decisiones adoptadas por el gobierno de Maduro conducentes a desmantelar los &uacute;ltimos vestigios democr&aacute;ticos que todav&iacute;a podr&iacute;an permanecer en pie en Venezuela. En este sentido, la convocatoria de una Asamblea Constituyente para sustituir los poderes de un parlamento mayoritariamente controlado por la oposici&oacute;n resulta una medida inaceptable que hay que denunciar en los t&eacute;rminos que lo han hecho distintos organismos internacionales, as&iacute; como una pluralidad de Estados, entre ellos, Espa&ntilde;a por constituir, sencillamente, una subversi&oacute;n del orden constitucionalmente establecido.
    </p><p class="article-text">
        Los lazos que unen a nuestra pa&iacute;s con Venezuela, as&iacute; como los miles de venezolanos que residen en nuestro pa&iacute;ses merecen de Espa&ntilde;a una negativa contundente a aceptar una nueva realidad parlamentaria que Maduro ha ideado a trav&eacute;s de una consulta ilegal en su convocatoria y con claros indicios de fraude en su desarrollo. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a debe liderar en el marco de la Uni&oacute;n Europea la adopci&oacute;n de aquellas medidas que, sin causar da&ntilde;o a la sociedad, puedan orientarse directamente contra quienes son responsables de la actual situaci&oacute;n, invit&aacute;ndoles de esta manera a renunciar a una situaci&oacute;n que conducir&aacute; a una Venezuela no democr&aacute;tica al aislamiento internacional.
    </p><p class="article-text">
        Los pr&oacute;ximos d&iacute;as son determinantes para configurar una estrategia que facilite a las partes una soluci&oacute;n para Venezuela dentro de los par&aacute;metros democr&aacute;ticos m&aacute;s elementales. Si dicha estrategia fracasara, la Venezuela de Nicol&aacute;s Maduro habr&aacute; renunciado a cualquier atisbo de formalidad democr&aacute;tica para su pa&iacute;s instalando a su gobierno en la m&aacute;s pura l&oacute;gica autoritaria. La Comunidad Internacional lo lamentar&aacute;, pero ser&aacute;n los venezolanos los que sufrir&aacute;n las consecuencias en primera persona. No parece razonable dejarles solos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venezuela-democracia-chavez-autoritaria-maduro_129_3249375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Aug 2017 18:21:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Venezuela,Hugo Chávez,Nicolás Maduro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puigdemont y Junqueras a lo Thelma y Louise]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puigdemont-junqueras-thelma-louise_129_3269410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a2cac9-2413-4409-9f12-22b58545e0f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puigdemont y Junqueras a lo Thelma y Louise"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los agravios que pudieran justificar el haber llegado tan lejos en el desafecto entre Cataluña y España nunca podrán ser compensados a través de una consulta sin cobertura jurídica (ni política) que garantice su validez</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s recuerden esta pel&iacute;cula dirigida por Ridley Scott en 1991 que consigui&oacute; un &Oacute;scar y un Globo de Oro al mejor gui&oacute;n. El argumento era sencillo: dos mujeres, dos trayectorias personales unidas por la amistad, dos vidas marcadas por cierta frustraci&oacute;n deciden compartir un fin de semana en el que depositan grandes dosis de expectaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La aventura, que se planteaba estimulante e inofensiva para las protagonistas, se complica de forma dram&aacute;tica. As&iacute;, las ofensas de las que son v&iacute;ctimas a lo largo del viaje que emprenden por carretera y las respuestas que las protagonistas van ofreciendo, al margen de la ley, acaban por convertirlas en fugitivas. En definitiva, la aventura se transforma en una huida hacia ninguna parte cuyo &uacute;nico final heroico, tras ser cercadas por la polic&iacute;a, pasa necesariamente por acelerar su descapotable y saltar al vac&iacute;o. Salvando las distancias, creemos honestamente que, si nadie lo remedia, las &uacute;ltimas decisiones de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en relaci&oacute;n con el proc&eacute;s anticipan un final no muy alejado del que, con tanto acierto, interpretaron Geena Davis (Thelma) y Susan Sarandon (Louise).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el presidente y vicepresidente de la Generalitat han acordado una serie de movimientos pol&iacute;ticos que confirman su voluntad firme de adoptar todas aquellas medidas que sean necesarias para planificar y desarrollar un refer&eacute;ndum en los t&eacute;rminos que ya anunciaron para el 1 de octubre. Tales decisiones ser&aacute;n asumidas solidariamente y en esa condici&oacute;n afrontar&aacute;n las responsabilidades civiles, administrativas y penales que, en su caso, pudieran derivarse.
    </p><p class="article-text">
        Desde este convencimiento pol&iacute;tico de querer llegar hasta el final, parece obvio que quienes dirigen el proceso necesitan preservar una cohesi&oacute;n interna incondicional de los miembros del equipo de gobierno y, tambi&eacute;n, de aquellos que ostentan cargos dentro de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica con funciones estrat&eacute;gicas para el buen desarrollo de la consulta. Nada de lo hecho hasta ahora por quienes ostentan cargos de responsabilidad pol&iacute;tica en Catalu&ntilde;a deber&iacute;a, por tanto, causarnos sorpresa. No podemos desconocer, salvo que nos hagamos trampas al solitario, que el mismo presidente de la Generalitat se atribuy&oacute; la misi&oacute;n de convocar una consulta como elemento vertebrador de una legislatura llamada &ldquo;de la desconexi&oacute;n&rdquo; en la que el refer&eacute;ndum, por utilizar sus propias palabras, se realizar&iacute;a &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo;. Con todo, los acontecimientos de las &uacute;ltimas semanas s&iacute; deben provocarnos una honda preocupaci&oacute;n atendiendo a las consecuencias que tendr&aacute; para todos, catalanes y no catalanes, la irresponsable determinaci&oacute;n pol&iacute;tica en seguir adelante con una consulta cuyo desarrollo &ndash;lo saben perfectamente quienes la alientan&ndash; dif&iacute;cilmente ser&aacute; asumida por el Estado en los t&eacute;rminos en los que aqu&eacute;lla ha sido dise&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        Los agravios que pudieran justificar el haber llegado tan lejos en el desafecto entre Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a &ndash;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Cataluna-independiente-Espana-atractiva_6_612848749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que existen y que legitimar&iacute;an la negociaci&oacute;n de un nuevo estatuto jur&iacute;dico-pol&iacute;tico para Catalu&ntilde;a</a>&ndash;  nunca podr&aacute;n ser compensados a trav&eacute;s de una consulta sin cobertura jur&iacute;dica (ni pol&iacute;tica) que garantice su validez.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, las dos partes parece que han renunciado a cualquier f&oacute;rmula de entendimiento, di&aacute;logo o negociaci&oacute;n encaminada a reconducir la situaci&oacute;n hacia un escenario en que resulte pol&iacute;tica y jur&iacute;dicamente posible el reinicio de un proceso que permita negociar un estatuto para Catalu&ntilde;a en cuya elaboraci&oacute;n tomar&iacute;an parte los catalanes y sobre el que podr&iacute;an expresarse en refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, claro est&aacute;, es imprescindible recuperar la confianza entre las partes, confirmar la voluntad de entendimiento, fijar los cauces institucionales en los que se ordenar&iacute;a el proceso y pactar el respeto por las reglas del juego. Soy plenamente consciente de que las condiciones actuales no permiten hacer realista un escenario como el descrito. M&aacute;s bien al contrario.
    </p><p class="article-text">
        Si nadie lo remedia, el mes de septiembre asistiremos a una confrontaci&oacute;n territorial, social e institucional que dif&iacute;cilmente podr&aacute; ser abordada con garant&iacute;as de &eacute;xito exclusivamente desde la fr&iacute;a aplicaci&oacute;n del marco jur&iacute;dico vigente por los tribunales de justicia.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, en este momento resulta imprescindible recordar que s&oacute;lo desde el respeto a la ley podr&aacute;n activarse los instrumentos de di&aacute;logo y negociaci&oacute;n pol&iacute;tica adecuados para, en su caso, reformular un proyecto de Estado en el que los catalanes tambi&eacute;n puedan sentirse concernidos o desde el que, si as&iacute; resultara en &uacute;ltimo extremo, poder negociar la manera de decirse adi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el marco de un Estado de Derecho la ley nos obliga a todos, la ley nos ofrece garant&iacute;as a todos y es la ley la que nos se&ntilde;ala el camino para cambiarla. Todo lo dem&aacute;s son argumentos para una buena pel&iacute;cula: aventuras rom&aacute;nticas que acaban con saltos al vac&iacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puigdemont-junqueras-thelma-louise_129_3269410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jul 2017 18:53:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puigdemont y Junqueras a lo Thelma y Louise]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Oriol Junqueras,Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cataluña no tiene un derecho de autodeterminación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-derecho-autodeterminacion_129_3292440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af5cdaaa-f90b-401e-8193-a4a17de3575a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cataluña no tiene un derecho de autodeterminación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin negar la regulación del derecho de libre determinación de los pueblos por parte de los textos internacionales, en ningún caso podemos aceptar que tal derecho puede ser alegado por Cataluña para hacer valer su referéndum</p><p class="subtitle">Una reforma constitucional constituiría el único mecanismo para hacer jurídicamente posible la legítima reivindicación política que expresa Cataluña de querer decidir</p></div><p class="article-text">
        El Derecho constitucional espa&ntilde;ol no contempla el derecho de secesi&oacute;n de una parte de su territorio. No lo hace nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, ni tampoco el resto de constituciones de los Estados del mundo que podr&iacute;an servirnos de referencia, salvo el caso de Etiop&iacute;a y la del Archipi&eacute;lago de San Crist&oacute;bal y las Nieves. M&aacute;s bien al contrario. Las constituciones de los Estados que como el nuestro disponen de un alto nivel de descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica &ndash;con independencia de si se hacen llamar Estado federal o Estado auton&oacute;mico&ndash;, lejos de contemplar mecanismos que favorezcan la independencia de sus territorios, contienen instrumentos de coerci&oacute;n para garantizar que los entes federados acomodan su comportamiento al ordenamiento constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Esta afirmaci&oacute;n no reivindica la utilidad del art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n, sino la eficacia de herramientas jur&iacute;dicas m&aacute;s serenas. Me refiero a los pronunciamientos que el Tribunal Constitucional ha emitido hasta el momento para anular aquellas decisiones del Gobierno o Parlamento catal&aacute;n manifiestamente contrarias a Derecho. La m&aacute;s reciente fue dictada este mi&eacute;rcoles por el Tribunal Constitucional y permiti&oacute; anular las partidas presupuestarias contempladas por la Generalitat en su ley de presupuestos para hacer frente a los gastos que genera la organizaci&oacute;n y desarrollo de una consulta como la anunciada para el pr&oacute;ximo 1 de octubre. Frente al pertinaz comportamiento de las autoridades catalanas, este acervo jurisprudencial nos permite anticipar el destino al que est&aacute;n necesariamente condenadas, en el caso de ser aprobadas, la ley de refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n o la propia convocatoria del refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, aunque la actualidad pol&iacute;tica nos obliga a recordar pr&aacute;cticamente a diario cu&aacute;les son las estructuras jur&iacute;dicas b&aacute;sicas sobre las que se asienta el funcionamiento democr&aacute;tico de un Estado de Derecho, entendemos que hoy la urgencia est&aacute; en precisar si &ndash;tal y como se insiste desde algunas &aacute;mbitos institucionales en Catalu&ntilde;a&ndash; el Derecho Internacional ofrece argumentos jur&iacute;dicos que permiten avalar una consulta como la que el Gobierno catal&aacute;n ha anunciado para el mes de octubre.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el propio pre&aacute;mbulo del borrador que hemos conocido esta semana sobre una <em>Llei del Refer&egrave;ndum d&rsquo;autodeterminaci&oacute;</em> incluye referencias a la Carta de Naciones Unidas (art&iacute;culo 2), el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (art. 1), el Pacto Internacional de los Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (art. 1) o, incluso, la propia Resoluci&oacute;n 2625 de Naciones Unidas de 24 de octubre de 1970 como instrumentos jur&iacute;dicos internacionales que contemplan un pretendido derecho de libre determinaci&oacute;n de los pueblos al que podr&iacute;a acogerse Catalu&ntilde;a, y cuyo ejercicio Espa&ntilde;a deber&iacute;a necesariamente reconocer por tratarse de tratados internacionales ratificados e incorporados al ordenamiento jur&iacute;dico nacional de conformidad con los procedimientos establecidos al efecto.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, sin negar la regulaci&oacute;n del derecho de libre determinaci&oacute;n de los pueblos por parte de los textos internacionales ya mencionados, ni tampoco el hecho cierto de tratarse de normas jur&iacute;dicas que vinculan a Espa&ntilde;a, conviene tener presente que en ning&uacute;n caso podemos aceptar que tal derecho puede ser alegado por Catalu&ntilde;a para hacer valer su refer&eacute;ndum. Olvidan intencionadamente quienes apelan a tales normas internacionales que las mismas condicionan el ejercicio del derecho de libre determinaci&oacute;n a la concurrencia de una serie de circunstancias muy alejadas, afortunadamente, de la realidad pol&iacute;tica y jur&iacute;dica que vive Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los mencionados textos se&ntilde;alan de forma expresa que el derecho de libre determinaci&oacute;n se reconoce a la poblaci&oacute;n de los Estados, los fideicomisos y los territorios no aut&oacute;nomos advirti&eacute;ndose, en este mismo sentido, que tal derecho no autoriza, ni fomenta &ldquo;acci&oacute;n alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes (&hellip;) dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinci&oacute;n por motivos de raza, credo o color&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no se puede ignorar, salvo que la intenci&oacute;n sea confundir, que la regulaci&oacute;n internacional del derecho de libre determinaci&oacute;n de los pueblos encuentra su verdadera raz&oacute;n de ser en el proceso de descolonizaci&oacute;n. Fuera de estos supuestos, s&oacute;lo parece razonable aceptar la libre determinaci&oacute;n en aquellos casos de pueblos anexionados por conquista, dominaci&oacute;n extranjera, ocupaci&oacute;n o pueblos oprimidos por violaci&oacute;n masiva y flagrante de sus derechos. Nada de lo expuesto puede ser, afortunadamente, predicable de Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Nadie discute la legitimidad de una parte del territorio de un Estado para manifestar su voluntad de negociar una reforma del marco jur&iacute;dico que regula su relaci&oacute;n con el Estado al que pertenece. Esta aspiraci&oacute;n de naturaleza pol&iacute;tica constituye, sin duda, una expresi&oacute;n aceptable de ese pretendido &ldquo;derecho a decidir&rdquo; que tienen quienes (con)viven en un momento determinado, en un territorio determinado. Con todo, la viabilidad jur&iacute;dica de esta reivindicaci&oacute;n depender&aacute; siempre de los cauces procedimentales que se utilicen para hacerla efectiva, algo que quienes dirigen Catalu&ntilde;a pretender obviar a trav&eacute;s de iniciativas que no encuentran engarce ni en el derecho nacional, ni tampoco en el internacional.
    </p><p class="article-text">
        Como ya he tenido oportunidad de se&ntilde;alar en otras ocasiones, soy de la opini&oacute;n de que Espa&ntilde;a necesita afrontar un proceso de reforma constitucional (<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/reforma-Constitucion_6_588351187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'La reforma de la Constituci&oacute;n: &iquest;Por qu&eacute;, para qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo?'</a>) que permita recuperar la fortaleza de un proyecto pol&iacute;tico de naci&oacute;n que hoy &ndash;con independencia de la tensi&oacute;n que a este respecto introduce en el debate algunas iniciativas pol&iacute;ticas&ndash; creo honestamente que se ha perdido ('<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Cataluna-independiente-Espana-atractiva_6_612848749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Catalu&ntilde;a no ser&aacute; independiente, pero Espa&ntilde;a no es atractiva</a>').
    </p><p class="article-text">
        Tal reforma constitucional constituir&iacute;a el &uacute;nico mecanismo para hacer jur&iacute;dicamente posible la leg&iacute;tima reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica que expresa Catalu&ntilde;a de querer decidir. Ciudadanos y PSOE ya han manifestado su voluntad de explorar esta v&iacute;a. Se&ntilde;or presidente, usted dir&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-derecho-autodeterminacion_129_3292440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jul 2017 19:11:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cataluña no tiene un derecho de autodeterminación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Referéndum,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacer América grande otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hacer-america-grande-vez_129_3319897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e636d620-20ca-4ea0-8ed3-75de67af6272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacer América grande otra vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Nueva York, este escenario reservado para triunfadores, se desafían las políticas vergonzantes que han vertebrado el discurso de Trump</p></div><p class="article-text">
        Desde el pa&iacute;s que gobierna Trump resulta interesante seguir los &uacute;ltimos acontecimientos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a. La distancia geogr&aacute;fica no resta atractivo al seguimiento de los debates a los que ha dado lugar la moci&oacute;n de censura presentada contra Mariano Rajoy o el desarrollo, este &uacute;ltimo fin de semana, del Congreso del PSOE. Simplemente le impone al an&aacute;lisis la necesaria distancia emocional a la que, sin duda, contribuye el escaso inter&eacute;s que los medios de comunicaci&oacute;n americanos dedican a Espa&ntilde;a, tan concentrados como est&aacute;n ahora en los asuntos comprometidos que cuestionan la idoneidad de Donald Trump como presidente.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, en las &uacute;ltimas semanas los informativos norteamericanos no han dejado de abordar dos asuntos que, de probarse, hacen veros&iacute;mil una acusaci&oacute;n de obstrucci&oacute;n a la justicia contra el presidente de Estados Unidos como fundamento necesario para un <em>impeachment.</em> Nos referimos, de una parte, a la denuncia impulsada por dos fiscales sobre pagos procedentes de terceros Estados hacia el conglomerado empresarial de Trump y su discutida compatibilidad con la Constituci&oacute;n; y, de otra, a los avances en la investigaci&oacute;n que dirige con firmeza el fiscal independiente, Robert Mueller, encaminada a confirmar la existencia de v&iacute;nculos con Rusia durante la campa&ntilde;a electoral presidencial.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n como presidente de un personaje tan estrafalario como Trump resulta, para muchos europeos, raz&oacute;n suficiente para suscitar una suerte de enmienda a la totalidad sobre los Estados Unidos. No les falta parte de raz&oacute;n a quienes as&iacute; piensan si tom&aacute;ramos al pie de la letra cada uno de los tuits que el presidente lanza a diario desoyendo el consejo de sus abogados; y, m&aacute;s a&uacute;n, si estuvi&eacute;ramos en condiciones de poder afirmar que la mayor&iacute;a del pa&iacute;s suscribe estos planteamientos como propios. Pero creo, honestamente, que partir de esa premisa, adem&aacute;s de ser un ejercicio tramposo en t&eacute;rminos argumentales, resulta un planteamiento desmentido por el vigor institucional, medi&aacute;tico y social con el que se cuestionan algunas decisiones adoptadas por la administraci&oacute;n Trump.
    </p><p class="article-text">
        Desde este enfoque, resulta razonable la solvencia del sistema norteamericano para depurar todo indicio de responsabilidad (pol&iacute;tica o jur&iacute;dica) en la actuaci&oacute;n de quienes asumen funciones de gobierno. Como corresponde a sistemas democr&aacute;ticos consolidados, el trabajo de este complejo engranaje institucional exige tiempo, no est&aacute; exento de presiones y se apoya en un proceder meticuloso cuyas conclusiones todav&iacute;a pueden tardar en llegar pero, si finalmente se materializan contra el presidente, resultar&aacute; imposible ignorar sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Estas peque&ntilde;as 'islas de resistencia' son las que drenan de forma natural el sistema pol&iacute;tico eliminando aquellos elementos que pervierten su funcionamiento con comportamientos impropios de la funci&oacute;n p&uacute;blica o directamente ilegales. S&oacute;lo as&iacute; es posible preservar la validez de los postulados sobre los que se asienta la democracia moderna m&aacute;s antigua por muy imperfecta que &eacute;sta nos parezca.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, si el propio marco institucional estadounidense es un buen escudo frente a una manera disparatada de hacer pol&iacute;tica, no es menos relevante a estos mismos efectos constatar la resistencia que manifiesta parte de la propia sociedad civil americana contra su Gobierno. En este sentido, Nueva York es, sin duda, uno de los referentes m&aacute;s cr&iacute;ticos para la administraci&oacute;n Trump, aunque sea esta ciudad la que ha permitido al empresario desarrollar un imperio inmobiliario que ning&uacute;n visitante puede obviar ante el despliegue de seguridad que protege hoy su m&iacute;tico rascacielos de la Quinta Avenida.
    </p><p class="article-text">
        Nueva York sigue siendo la ciudad ruidosa, en&eacute;rgica, sucia, estimulante, desigual, atractiva, diversa, segregada, exigente y despiadada que ha sido siempre. Una ciudad en la que todo el mundo es bienvenido, donde siempre hay un lugar reservado para el talento, aunque muy pocos puedan materializar el triunfo que representa el sue&ntilde;o americano. Una ciudad excesiva en todo, hasta el punto de que nadie resulta lo suficientemente exc&eacute;ntrico como para llamar la atenci&oacute;n y, sin embargo, algunos encuentran las condiciones &oacute;ptimas para brillar de una manera especial.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, es en este escenario reservado para triunfadores donde tambi&eacute;n se desaf&iacute;an las pol&iacute;ticas vergonzantes que han vertebrado el discurso de Trump. Lo hace cada noche con humor Stephen Colbert en su Late Night Show de la CBS. Y de una manera menos estridente, pero con profunda convicci&oacute;n, tambi&eacute;n muestran su desacuerdo algunos peque&ntilde;os comercios de Manhattan. Es el caso, ciertamente llamativo, de una cafeter&iacute;a de la exclusiva Upper East Side de Nueva York. Un cartel en la puerta de entrada de la Avenida Madison deja poco margen para la duda acerca de cu&aacute;l es el posicionamiento de sus responsables frente a las pol&iacute;ticas de Trump: &ldquo;Refugees and immigrants welcome here. No muslim ban. No border wall. Our communities values stand tall&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien reste importancia a esta an&eacute;cdota al entender que se tratar&iacute;a m&aacute;s bien de un acto de cierta rebeld&iacute;a de un sector privilegiado de la sociedad americana que, por s&iacute; solo, no puede cambiar una pol&iacute;tica federal y que, sin embargo, seduce a una gran parte de americanos recelosos frente al extranjero.
    </p><p class="article-text">
        No discuto que dicho posicionamiento pueda explicarse desde ese planteamiento, ni pretendo negar que la an&eacute;cdota del cartel dif&iacute;cilmente pondr&aacute; en aprietos a Trump. A pesar de todo, no queremos restarle importancia a este tipo de reacciones que, en cierta medida, reconcilian al visitante europeo con Estados Unidos por representar una profunda resistencia hacia aquello que deteriora los valores sobre los que ese pa&iacute;s fue construido.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, son estas f&oacute;rmulas espont&aacute;neas de protesta contra determinadas decisiones de la administraci&oacute;n Trump y no las pol&iacute;ticas del presidente en determinadas materias tan sensibles como la pol&iacute;tica migratoria las que, a nuestro juicio, permiten hacer Am&eacute;rica grande otra vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hacer-america-grande-vez_129_3319897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jun 2017 19:28:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacer América grande otra vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,América]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desafío político de comprender Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-union-europea-politica_129_3351619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1af1990d-8aa6-4ed7-9cf2-ea3fd685c8ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desafío político de comprender Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe el riesgo de replegarse en un espejismo de seguridad en torno a una concepción familiar de soberanía nacional que solo existe en la imaginación de los nostálgicos</p></div><p class="article-text">
        A muchos kil&oacute;metros de lo que entendemos geogr&aacute;ficamente por Europa y, sin embargo, en territorio franc&eacute;s, se puede comprobar sin dificultad las ventajas de contar con el estatuto de ciudadan&iacute;a europea en una regi&oacute;n ultraperif&eacute;rica de la Uni&oacute;n. Basta con constatar, una vez el avi&oacute;n ha aterrizado, c&oacute;mo la falta de controles en frontera para los europeos facilita un acceso r&aacute;pido a este para&iacute;so &ndash;tan apreciado para reci&eacute;n casados&ndash; sin m&aacute;s molestia que la de mostrar el pasaporte como forma de identificaci&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        En un momento de crisis profunda sobre la utilidad de Europa reconforta testar el alcance de los beneficios de un proyecto de integraci&oacute;n como el que hemos sido capaces de imaginar los europeos para superar las limitaciones del Estado-naci&oacute;n y poder as&iacute; administrar de una forma democr&aacute;tica los desaf&iacute;os de la interdependencia.
    </p><p class="article-text">
        Estas reflexiones, que surgen de manera intuitiva mientras los informativos locales dan cuenta de la primera vuelta de las elecciones a la Asamblea Legislativa francesa celebrada aqu&iacute; al 3 de junio, encuentran el contexto que les dota de verdadero sentido y profundidad en la lectura, tan oportunamente escogida para acompa&ntilde;ar este viaje, del &uacute;ltimo trabajo de Daniel Innerarity: <em>La democracia en Europa</em> (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2017).
    </p><p class="article-text">
        Se trata, sin duda, de un libro que recomiendo de una forma particular a quienes tienen (o aspiran a tener) responsabilidades de gobierno en una Espa&ntilde;a atascada en lo plurinacional cuando el mundo nos exige un enfoque postnacional. M&aacute;s a&uacute;n, me atrever&iacute;a a decir que este libro resulta imprescindible para formarse juicio razonable sobre el momento cr&iacute;tico que atraviesa la Uni&oacute;n Europea al avanzar algunas claves que permiten su mejor entendimiento y aceptaci&oacute;n futura.
    </p><p class="article-text">
        Europa es una construcci&oacute;n democr&aacute;tica compleja que ha permitido superar las categor&iacute;as pol&iacute;ticas vinculadas a la l&oacute;gica de la estatalidad, aunque todav&iacute;a no ha encontrado la f&oacute;rmula explicativa que haga de este proyecto de integraci&oacute;n algo inteligible para los ciudadanos, que facilite una adecuada atribuci&oacute;n de responsabilidades y una eficaz rendici&oacute;n de cuentas. Estas dificultades han articulado hasta ahora las cr&iacute;ticas al proyecto europeo en torno a un pretendido 'd&eacute;ficit democr&aacute;tico' cuya existencia no negamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sobredimensionar este problema desenfoca, seg&uacute;n la tesis de Innerarity, la atenci&oacute;n sobre la urgencia de configurar nuevas referencias conceptuales que ayuden a interpretar, con m&aacute;s precisi&oacute;n, el alcance de la construcci&oacute;n europea como herramienta capaz de satisfacer las expectativas de resultado y participaci&oacute;n de esa 'comunidad de afectados' que constituyen los ciudadanos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, desde el rigor acad&eacute;mico con el que este trabajo est&aacute; concebido, pero sin refugiarse en un lenguaje obstruso, el autor reivindica un 'momento te&oacute;rico' para Europa. Se apunta como necesario una innovaci&oacute;n conceptual que permita acomodarnos adecuadamente a la realidad pol&iacute;tica de un proyecto que cumple ahora 60 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, es este 'd&eacute;ficit cognoscitivo' de la Uni&oacute;n el que, a su entender, desencadena la principal dificultad para enjuiciar, de forma ponderada, la naturaleza democr&aacute;tica de un sistema pol&iacute;tico complejo e innovador como el europeo, capaz de constituirse, aunque todav&iacute;a muchos lo desconozcan, en el &ldquo;verdadero laboratorio para ensayar una nueva formulaci&oacute;n de la identidad, el poder o la ciudadan&iacute;a en el contexto de la mundializaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para superar este obst&aacute;culo que tanto contribuye al descr&eacute;dito europeo en momentos de incertidumbre, el autor nos advierte del riesgo de aproximarse a la dimensi&oacute;n supranacional desde categor&iacute;as explicativas propias del &aacute;mbito nacional. Este desacertado enfoque ha producido sentimientos de desconfianza y de p&eacute;rdida de utilidad hacia el proyecto europeo, dando lugar a manifestaciones de decepci&oacute;n y rechazo. Como consecuencia de todo lo expuesto, existe el riesgo de replegarse en un espejismo de seguridad en torno a una concepci&oacute;n familiar de soberan&iacute;a nacional que, sin embargo, solo existe en la imaginaci&oacute;n de los nost&aacute;lgicos de un mundo que ya nunca volver&aacute; a ser igual.
    </p><p class="article-text">
        Desde este planteamiento, parece evidente que fortalecer la naturaleza democr&aacute;tica de la Uni&oacute;n Europea exige reescribir las cartas de navegaci&oacute;n con las que los Estados y sus ciudadanos se han orientado en la integraci&oacute;n europea. Necesitamos, pues, salir de nuestra zona te&oacute;rica de confort, asentada en pilares de estatalidad, para ir construyendo la definici&oacute;n de una teor&iacute;a pol&iacute;tica que haga inteligible el proyecto de integraci&oacute;n supranacional y, en consecuencia, permita una aceptaci&oacute;n ciudadana del modelo de europeizaci&oacute;n <em>(polity)</em> sin que ello implique renunciar, llegado el caso, a una cr&iacute;tica profunda sobre los resultados que se alcancen en ese nivel supraestatal de autogobierno <em>(policies).</em>
    </p><p class="article-text">
        Conviene tener presente que nadie est&aacute; en disposici&oacute;n de poder validar democr&aacute;ticamente aquello que no entiende. M&aacute;s a&uacute;n, resulta dif&iacute;cil encontrarle sentido a un fen&oacute;meno transformador como la Uni&oacute;n Europea a partir de viejas categor&iacute;as pol&iacute;ticas creadas para explicar precisamente aquello que ahora pretendemos superar. De ah&iacute; que resulte imprescindible acordar el marco te&oacute;rico que fundamenta actualmente la Uni&oacute;n para, a continuaci&oacute;n, poder impulsar la revisi&oacute;n de las pol&iacute;ticas europeas sin caer por ello en falacias populistas que tanto seducen electoralmente a amplias capas de una sociedad desorientada frente a la gesti&oacute;n incierta de los riesgos comunes.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el futuro de la Uni&oacute;n no parece depender ya del viejo mantra del 'm&aacute;s Europa'. Ni siquiera del renovado 'm&aacute;s Europa &iquest;para qu&eacute;?'. No se apoya en el &eacute;xito del pasado, sino en la oportunidad que inspira un futuro compartido. Por ello, debemos encontrar la f&oacute;rmula que haga comprensible para los ciudadanos un proyecto de integraci&oacute;n democr&aacute;tico y complejo, en virtud del cual cedemos voluntariamente espacios de soberan&iacute;a con el prop&oacute;sito de recuperar poder en un mundo de interdependencias. Que el objetivo sea aceptado, requiere acordar, de forma perentoria, las nuevas categor&iacute;as que traduzcan una realidad jur&iacute;dica y pol&iacute;tica postsoberana y disruptiva como la que nos propone hoy la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o no puede ser m&aacute;s atractivo. Abordarlo con &eacute;xito exige el esfuerzo compartido de una innovadora teorizaci&oacute;n acad&eacute;mica, una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica vanguardista y una aceptaci&oacute;n ciudadana, resultado de haber comprendido en toda su dimensi&oacute;n el proyecto europeo. Aunque nadie puede asegurar que el empe&ntilde;o transcurra en perfecta armon&iacute;a, parece obvio que el fracaso est&aacute; en el mero hecho de renunciar a intentarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-union-europea-politica_129_3351619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jun 2017 16:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desafío político de comprender Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Europa,Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni tutelas, ni tutías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tutelas-tias_129_3376061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4cddb8e-9e94-4ff7-a692-f82054149e7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni tutelas, ni tutías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PSOE necesita no sólo estar unido, sino gestionarse "sin tutelas ni tutías"</p></div><p class="article-text">
        Desde que se supo que Pedro S&aacute;nchez era el ganador de las primarias convocadas por el PSOE para elegir a su secretario general hasta hoy, se han ido sucedido las declaraciones de quienes han tomado parte directamente en este proceso y tambi&eacute;n de aquellos que &iquest;son? una referencia para el PSOE. Probablemente no tenga ninguna importancia pol&iacute;tica subrayar la curiosa manera en la que Susana D&iacute;az articul&oacute; su primera declaraci&oacute;n tras conocer el resultado, pero merece la pena tenerla presente porque es precisamente en las palabras que acompa&ntilde;an las derrotas personales donde se aprecia la verdadera capacidad de quien las sufre para asumirlas con serenidad y reconocer al ganador (a poder ser por su nombre) para aceptarlo ante s&iacute; misma y ante todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tardar un d&iacute;a en hacerlo es, como han resaltado muchos, un gesto poco elegante, pero sobre todo evidencia algunas carencias que no pueden permitirse quienes ambicionan liderar una organizaci&oacute;n e, incluso, un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, de todas las declaraciones vertidas a lo largo de la semana, considero de inter&eacute;s rescatar las pronunciadas por Felipe Gonz&aacute;lez el pasado martes y que han recogido los medios de comunicaci&oacute;n. As&iacute;, el Felipe Gonz&aacute;lez que acus&oacute; a Pedro S&aacute;nchez de haberle enga&ntilde;ado, le retir&oacute; su apoyo y se lo entreg&oacute; de forma incondicional a Susana D&iacute;az en el proceso de primarias ha afirmado que &ldquo;se encuentra en minor&iacute;a&rdquo; dentro de su partido, que &ldquo;no quiere interferir&rdquo; y que existe &ldquo;la obligaci&oacute;n de ayudar al secretario general&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La primera afirmaci&oacute;n es una evidencia. La tercera es una obviedad dado que la lealtad al l&iacute;der es la regla de funcionamiento m&aacute;s elemental en cualquier organizaci&oacute;n seria. La segunda reflexi&oacute;n es la que, en este momento, resulta m&aacute;s atractiva de analizar por todo el significado y alcance que tiene en boca de alguien que lo ha sido todo para los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar tom&oacute; las riendas del PP de manos de Manuel Fraga Iribarne, &eacute;ste quiso acallar algunas voces y fortalecer la autonom&iacute;a de acci&oacute;n del pupilo y, para ello, acu&ntilde;&oacute; aquella frase ya hist&oacute;rica de &ldquo;ni tutelas, ni tut&iacute;as&rdquo;. No pretendo  extraer de ambos ninguna ense&ntilde;anza para el PSOE,  sino &uacute;nicamente enfocar la cuesti&oacute;n de las interferencias en la vida org&aacute;nica de los partidos, por parte de quienes ocuparon responsabilidades pret&eacute;ritas, como uno de los elementos que m&aacute;s entorpecen su renovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se nos dir&aacute; que pocos est&aacute;n en disposici&oacute;n de certificar las citadas interferencias, pero salvo que uno quiera pasar por ingenuo, dificilmente puede negarse que quienes han sido algo en el PSOE, y Felipe Gonz&aacute;lez es un buen ejemplo de ello, apenas se resisten a orientar la marcha del partido desde el poder que les da haber sido un referente para los militantes y los votantes. Por ello, celebro que quien nunca hasta ahora ha renunciado a jugar ese papel est&eacute; ahora dispuesto a dejar de hacerlo una vez que, seg&uacute;n declara, forma parte de la minor&iacute;a. Ser&iacute;a el mejor servicio que podr&iacute;a hacer al partido. El PSOE necesita no s&oacute;lo estar unido, sino gestionarse sin tutelas ni tut&iacute;as. Quiz&aacute;s sea esto lo que realmente han querido decir los militantes el 21 de mayo. Veremos si todos cumplen su parte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tutelas-tias_129_3376061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 May 2017 19:08:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni tutelas, ni tutías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Susana Díaz,Felipe González,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del "100% PSOE" al "aquí está la izquierda" hasta la fractura final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-izquierda-fractura-final_129_3403222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/110f5d0a-3d87-4de5-ab97-e4c52323cd47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del &quot;100% PSOE&quot; al &quot;aquí está la izquierda&quot; hasta la fractura final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni la victoria de Susana Díaz, ni la de Pedro Sánchez parece lo suficientemente contundente como para imponer un modelo de partido y definir el corpus ideológico del socialismo que debe inspirar soluciones atractivas de gobierno para España</p></div><p class="article-text">
        El lunes comenz&oacute; la campa&ntilde;a para la elecci&oacute;n de la persona que ocupar&aacute; la Secretar&iacute;a General del PSOE mediante el sistema de voto directo de quienes est&eacute;n afiliados al partido. Los tres candidatos que han acumulado el n&uacute;mero suficiente de avales para tomar parte en el proceso tratan, ahora, de convertir en votos los avales atrayendo para s&iacute; la confianza del mayor n&uacute;mero de militantes. Se trata, sin duda, de una campa&ntilde;a cargada de tensi&oacute;n en la que las acusaciones de unos sobre el comportamiento de los otros y viceversa suben cada de d&iacute;a de tono. La diferencia de planteamientos y la tensi&oacute;n que proyecta sobre dos de las tres candidaturas un proceso m&aacute;s disputado de lo que inicialmente parec&iacute;a ha endurecido un proceso que anticipa un resultado abierto con consecuencias inciertas tanto en la configuraci&oacute;n futura del partido, como en el equilibrio actual de poder org&aacute;nico y territorial. 
    </p><p class="article-text">
        Ya escrib&iacute; en esta misma tribuna (<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/caja-faja_6_627547271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;O caja, o faja&rdquo;</a>) c&oacute;mo la necesidad para el PSOE de resolver una situaci&oacute;n org&aacute;nica de interinidad en un contexto de crisis profunda de la socialdemocracia y surgimiento de nuevos actores pol&iacute;ticos que le disputan su tradicional nicho electoral le confronta, en realidad, con la necesidad de tomar posici&oacute;n sobre, al menos, dos aspectos.
    </p><p class="article-text">
        El primero tiene que ver con la configuraci&oacute;n del tipo de partido pol&iacute;tico que cada uno de los candidatos a ocupar la Secretar&iacute;a General aspiran a dise&ntilde;ar. El segundo enlaza con el conjunto de ideas que delimitan la esencia de lo que se entiende y se espera del socialismo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Las candidaturas de Susana D&iacute;az, Pedro S&aacute;nchez y Patxi L&oacute;pez van esbozando sus propios planteamientos a la par que se endurece el enfrentamiento y crece la tensi&oacute;n especialmente entre las dos candidaturas con posibilidades de &eacute;xito. Forma parte de la normalidad de estos procesos que enfrentan a miembros de una misma organizaci&oacute;n que, en el transcurrir de la campa&ntilde;a, el lenguaje vaya adquiriendo trazos m&aacute;s gruesos, incluso que la adjetivaci&oacute;n mute, en ocasiones, en insulto directo. Y, desde luego, tampoco faltan algunos comportamientos inaceptables que, aunque resulten anecd&oacute;ticos por excepcionales, es preciso condenarlos y desautorizar con firmeza a quienes los protagonizaron.
    </p><p class="article-text">
        Si, como trato de se&ntilde;alar, cualquier proceso de primarias tensiona la vida org&aacute;nica de los partidos, en esta ocasi&oacute;n la elecci&oacute;n de Susana D&iacute;az o Pedro S&aacute;nchez como secretario general del PSOE supera el est&aacute;ndar de tensi&oacute;n aceptado como normal. Aunque no lo justifiquemos, resulta f&aacute;cil de explicar ya que el profundo desencuentro de las candidaturas en cuesti&oacute;n transciende lo puramente org&aacute;nico e ideol&oacute;gico para mezclarse con viejas rencillas personales acumuladas.
    </p><p class="article-text">
        Prescindiendo en este an&aacute;lisis de la candidatura de Patxi L&oacute;pez, conviene no olvidar que la desconfianza entre Pedro S&aacute;nchez y Susana D&iacute;az se fue gestando durante el tiempo que aquel ejerci&oacute; como secretario general del PSOE, primero con el apoyo de aquella y luego en contra de ella y de otros muchos secretarios generales, hasta su &iquest;dimisi&oacute;n? en aquel Comit&eacute; Federal que ning&uacute;n socialista olvidar&aacute;. Para el lector m&aacute;s interesado, me permito se&ntilde;alar que en <a href="http://www.eldiario.es/politica/Escribir-obliga-pensar_0_640436722.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los idus de Octubre</em></a> Josep Borrell ofrece &ndash;apoy&aacute;ndose en una selecci&oacute;n de datos incontestables&ndash; una versi&oacute;n convincente de lo ocurrido, una explicaci&oacute;n de la crisis actual del PSOE y, a partir de ello, una selecci&oacute;n de propuestas interesantes sobre el modelo de partido y sobre algunos desaf&iacute;os a los que Espa&ntilde;a debe dar respuesta como es el caso, por ejemplo, de la cuesti&oacute;n catalana. Unas y otras tienen su reflejo en las propuestas que presenta la candidatura de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        La noche del 21 de mayo sabremos si los afiliados del PSOE prefieren a Susana D&iacute;az o a Pedro S&aacute;nchez como la persona encargada de dirigir el partido durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. M&aacute;s all&aacute; de la lucha por el poder que subyace en toda confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica, creo que las dos candidaturas que aspiran a hacerse con la Secretar&iacute;a General del PSOE escenifican, en realidad, la vieja pugna entre la nostalgia de quienes, de una parte, se niegan a aceptar que lo que ha sido el PSOE hasta ahora ya no va a volver a ser y en ning&uacute;n caso les permite ganar las elecciones, y la incertidumbre que provoca quienes, de otra parte, anticipan la conveniencia de acomodarse a una nueva realidad, aunque la misma no est&eacute; configurada con la suficiente claridad como para que sea aceptada como obvia por todos.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, no resulta indiferente qui&eacute;n sea el ganador del proceso de primarias ni para el PSOE, ni tampoco para el propio Gobierno de Espa&ntilde;a cuya legislatura podr&iacute;a no estar asegurada en determinado escenario. Con todo, ni la victoria de Susana D&iacute;az, ni la de Pedro S&aacute;nchez parece que ser&aacute; lo suficientemente contundente como para imponer un modelo de partido y definir en solitario el corpus ideol&oacute;gico del socialismo que debe inspirar soluciones atractivas de gobierno para Espa&ntilde;a. Todav&iacute;a queda mucha campa&ntilde;a pero, salvo que se encuentren mecanismos de entendimiento, todo parece apuntar  a que entre el &ldquo;100% PSOE&rdquo; y el &ldquo;aqu&iacute; est&aacute; la izquierda&rdquo; este partido centenario transita sin remedio hacia la fractura final. Cuidado. El riesgo parece real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-izquierda-fractura-final_129_3403222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 May 2017 19:25:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del "100% PSOE" al "aquí está la izquierda" hasta la fractura final]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Pedro Sánchez,Susana Díaz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esas cosas que dañan la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cosas-danan-democracia_129_3430490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6435653-1d05-4727-8438-dd7cf0e25f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esas cosas que dañan la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dimensión de los casos de corrupción expuestos nos alerta sobre un verdadero entramado de relaciones que crecen y se multiplican entre personas con responsabilidades significativas en un partido para penetrar en las instituciones</p></div><p class="article-text">
        El ministro de Justicia lo tiene muy claro. Las cr&iacute;ticas que se est&aacute;n manifestando estos d&iacute;as al Ministerio Fiscal hacen un da&ntilde;o tremendo al sistema democr&aacute;tico. As&iacute; se ha expresado en el marco de un desayuno informativo. Resulta sorprendente que precisamente &eacute;l declare ahora algo as&iacute; para abordar una situaci&oacute;n tan comprometida como la que ha sacado a la luz el caso Lezo. &iquest;Qu&eacute; parte de la selecci&oacute;n de prensa que todas las ma&ntilde;anas recibe en su despacho el Sr. ministro no ha le&iacute;do? No es la cr&iacute;tica a las instituciones lo que deteriora el sistema democr&aacute;tico. La cr&iacute;tica, como expresi&oacute;n del control imperativo propio de toda democracia, fortalece el sistema incluso cuando &eacute;sta resulta excesiva.
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos que la desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones y, m&aacute;s a&uacute;n, hacia algunas de las personas que ocupan cargos de responsabilidad se ha hecho evidente al descubrirse modos de proceder muy alejados de los est&aacute;ndares de honorabilidad exigidos o, incluso, comportamientos directamente contrarios a la ley.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, creo que los casos G&uuml;rtel, P&uacute;nica y, ahora, Lezo deben preocuparnos como ciudadanos de una manera especial. De hecho, hasta donde nos permiten conocer las investigaciones judiciales, ya se puede anticipar que no se trata s&oacute;lo de meros comportamientos delictivos imputables a particulares de pocos escr&uacute;pulos y gran apego al dinero, sean &eacute;stos o no miembros de un partido pol&iacute;tico. Por supuesto que son personas individualmente consideradas las que con su comportamiento presuntamente delictivo asumen las oportunas responsabilidades pol&iacute;ticas y, si es caso, las consecuencias de quebrantar la ley.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no podemos ignorar que la dimensi&oacute;n de los casos de corrupci&oacute;n expuestos nos alerta, en realidad, sobre un verdadero entramado de relaciones que crecen y se multiplican entre personas con responsabilidades significativas en un partido para penetrar en las instituciones y, desde all&iacute; modificar el normal funcionamiento de las mismas hasta garantizarse un lucrativo negocio con beneficios econ&oacute;micos que repercuten no s&oacute;lo en la mejora personal de quien los impulsa.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos que m&aacute;s all&aacute; de los caudales que acumulen supuestas cuentas en Suiza de unos y otros, la financiaci&oacute;n ilegal del Partido Popular est&aacute; presente en cada uno de los casos que se encuentran <em>sub iudice</em>. M&aacute;s a&uacute;n, la degradaci&oacute;n en el funcionamiento de las instituciones se aprecia con extrema claridad al conocer, a trav&eacute;s de las conversaciones que se han hecho p&uacute;blicas del que fuera presidente de la Comunidad de Madrid, c&oacute;mo pretend&iacute;a impedir que las investigaciones sobre sus causas avanzaran confiando para ello en que los suyos con responsabilidad en la materia quitaran fiscales y jueces inc&oacute;modos sustituy&eacute;ndolos por otros pretendidamente m&aacute;s d&uacute;ctiles.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; le pasa a nuestro sistema para soportar con tanta resiliencia unos niveles de corrupci&oacute;n tan elevados como los que acreditan, hasta la fecha, las investigaciones judiciales en curso. Qu&eacute; le pasa tambi&eacute;n a nuestra sociedad para aceptar la corrupci&oacute;n como si fuera un fen&oacute;meno de la naturaleza en lugar de una conducta humana expresi&oacute;n del ejercicio de la libertad y la autonom&iacute;a personal. Qu&eacute; nos pasa como electores que nuestra profunda desafecci&oacute;n no se traduce en un castigo m&aacute;s severo en las urnas para quienes, en cada momento, traicionen el compromiso de velar por el inter&eacute;s general fortaleciendo el sistema democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a estos interrogantes puede estar, al menos as&iacute; lo creo yo, en cierta falta de sensibilidad hacia lo que deber&iacute;amos considerar como unos est&aacute;ndares de calidad democr&aacute;tica m&iacute;nimos. Sea como fuere, lo verdaderamente relevante ahora no est&aacute; tanto en encontrar explicaciones a lo que nos ha ocurrido, sino en buscar la forma de drenar el sistema para sanearlo. Y, para ello, resulta imprescindible acordar, aqu&iacute; y ahora, el nivel de representaci&oacute;n en el que consideramos necesario concretar la petici&oacute;n de responsabilidad pol&iacute;tica por lo ocurrido, as&iacute; como identificar el alcance de dicha responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Los instrumentos constitucionalmente previstos al efecto resultan evidentes: preguntas parlamentarias, comparecencias parlamentarias, comisiones de investigaci&oacute;n y, como ya ha se&ntilde;alado Podemos para esc&aacute;ndalo de muchos, la presentaci&oacute;n de una moci&oacute;n de censura al presidente. No parece que la iniciativa vaya a salir adelante, pero si consiguen plantearla, al menos, el presidente acudir&aacute; al Congreso de los Diputados y tendr&aacute; que ofrecer explicaciones. No es poco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cosas-danan-democracia_129_3430490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Apr 2017 18:56:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esas cosas que dañan la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Operación Lezo,Ignacio González,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Es tu turno, doctor!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/turno-doctor_129_3463439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/746aabf8-3d2d-42a0-b412-015e04d06178_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Es tu turno, doctor!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cabría plantearse hasta qué punto existe una diferencia sustancial entre Estados Unidos y Rusia sobre la continuidad de Bashar al Asad</p></div><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; en marzo de 2011. Como continuidad de lo que hab&iacute;a ocurrido en T&uacute;nez y Libia, tambi&eacute;n en Siria estallaron las protestas contra el presidente Bashar el Asad. &nbsp;Con el precedente de las llamadas &ldquo;Primaveras &Aacute;rabes&rdquo;, hubo quien anticip&oacute; la pronta ca&iacute;da del r&eacute;gimen. No en vano, la pintada &ldquo;&iexcl;Es tu turno, Doctor!&rdquo; que apareci&oacute; en la pared de una escuela como respuesta a unos actos de represi&oacute;n del r&eacute;gimen, invitaba a so&ntilde;ar que el oftalm&oacute;logo sirio seguir&iacute;a el mismo camino que sus hom&oacute;logos libio o tunecino. Sin embargo, seis a&ntilde;os despu&eacute;s, el mismo r&eacute;gimen sigue gobernando Siria y los actores internacionales que all&iacute; intervienen no logran ponerse de acuerdo ni siquiera en exigir, al menos, la ca&iacute;da de Bashar el Asad como s&iacute;mbolo de lo que representa una guerra que desangra un pa&iacute;s con m&aacute;s de la mitad de su poblaci&oacute;n desplazada.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto sirio no es un problema de los sirios, sino la escenificaci&oacute;n de la lucha por la hegemon&iacute;a que mantiene ahora el mundo &aacute;rabe. Es, en suma, la lucha por el control de una zona estrat&eacute;gicamente relevante con riesgo cierto de colapso. Por ello, la guerra en Siria ha ido atravesando por distintas fases en funci&oacute;n del protagonismo adquirido por los distintos actores implicados: Ir&aacute;n, Arabia Saud&iacute;, Rusia, Turqu&iacute;a, Estados Unidos...
    </p><p class="article-text">
        De hecho, si bien a juicio de Estados Unidos, Reino Unido o Francia la ca&iacute;da del r&eacute;gimen parec&iacute;a, inicialmente, un elemento imprescindible para lograr una salida al conflicto, la amenaza posterior que supuso Daesh al lograr el control de casi la mitad del territorio sirio y acercarse peligrosamente al palacio presidencial de Damasco, hizo que reconsideraran sus prioridades para centrarse en derrotar a ISIS.
    </p><p class="article-text">
        Tal posici&oacute;n fue secundada por una coalici&oacute;n internacional creada al efecto contra el Estado Isl&aacute;mico y compuesta por una nutrida representaci&oacute;n de pa&iacute;ses, entre ellos, Espa&ntilde;a. En esta fase del conflicto, la posici&oacute;n de Rusia fue significativa para lograr un acuerdo en el que la garant&iacute;a de estabilidad para el r&eacute;gimen sirio exig&iacute;a, como contraprestaci&oacute;n, la entrega por parte del r&eacute;gimen del armamento qu&iacute;mico que obraba en su poder y del que hab&iacute;a hecho uso en 2013 superando las l&iacute;neas rojas marcadas por Obama.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 4 de abril, un nuevo ataque con armas qu&iacute;micas provocaba la muerte de m&aacute;s de ochenta personas en la localidad de Khan Sheikhoun. Estados Unidos atribuy&oacute; la responsabilidad del citado ataque al r&eacute;gimen de Bashar el Asad y, a pesar del bloqueo del Consejo de Seguridad por el veto ruso y chino, orden&oacute; un ataque contra la base a&eacute;rea de Shayrat. Se trata, sin duda, de un uso de la fuerza unilateral que dif&iacute;cilmente se acomoda a las exigencias de la legalidad internacional, aunque &eacute;ste haya encontrado el apoyo y la comprensi&oacute;n de una parte muy significativa de los socios y aliados.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la acci&oacute;n armada de Estados Unidos en Siria plantea algunas otras inc&oacute;gnitas centradas en las razones que la explican y en las consecuencias que &eacute;sta podr&aacute; provocar en el desarrollo futuro de la guerra en Siria. As&iacute;, por lo que se refiere a las razones que explican la actuaci&oacute;n americana, parece claro que el aislacionista presidente Trump ya ha encontrado el atractivo de ejercer como Comandante en Jefe fuera de sus fronteras.
    </p><p class="article-text">
        De igual manera, la primera acci&oacute;n armada de Trump pudiera encontrar su raz&oacute;n de ser en la voluntad de separarse, m&aacute;s si cabe, del patr&oacute;n de comportamiento seguido por el presidente Obama cuando en 2013 renunci&oacute; a hacer uso del uso de la fuerza a pesar de contar con pruebas irrefutables sobre el uso de armamento qu&iacute;mico del r&eacute;gimen sirio contra la poblaci&oacute;n civil. Quiz&aacute;s no resulte ajeno tampoco el deseo del presidente Trump, y sus asesores, de frenar la enorme p&eacute;rdida de apoyo interno que acumula en sus primeros meses de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere y centr&aacute;ndonos ya en las consecuencias de la intervenci&oacute;n armada desarrollada por Estados Unidos contra el r&eacute;gimen sirio, resulta interesante apuntar alguna reflexi&oacute;n sobre Rusia y el desarrollo futuro del conflicto sirio. En este sentido, vale la pena averiguar si Estados Unidos ha querido realmente modificar las prioridades actuales con las que la Coalici&oacute;n Internacional viene actuando en Siria. De las declaraciones analizadas hasta el momento, no parece que la intenci&oacute;n americana haya sido la de introducir un cambio de estrategia en Siria de consecuencias imprevisibles por lo que debemos tener presente que la lucha contra el terrorismo internacional sigue siendo el gran objetivo de la Coalici&oacute;n Internacional.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las declaraciones de Rusia suscitando dudas sobre la autor&iacute;a del ataque qu&iacute;mico en cuesti&oacute;n y posicion&aacute;ndose a favor del r&eacute;gimen, cabr&iacute;a plantearse tambi&eacute;n hasta qu&eacute; punto existe una diferencia sustancial entre Estados Unidos y Rusia sobre la continuidad de Bashar al Asad. De hecho, hay quien sostiene que el verdadero inter&eacute;s ruso no es tanto mantener a Al Asad, cuya ca&iacute;da podr&iacute;a ayudar a precipitar si fuera necesario. Para Rusia, lo relevante ser&iacute;a, m&aacute;s bien, contener cualquier intento de desmoronamiento incontrolado del r&eacute;gimen y, en todo caso, obtener garant&iacute;as de protecci&oacute;n para sus intereses estrat&eacute;gicos: Tartus y Lakatia. Cuesti&oacute;n distinta es adivinar si estas exigencias son f&aacute;ciles de armonizar con las que expresen aquellos otros actores determinantes en Siria.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las primeras reacciones del Kremlim tras la visita del secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, a Mosc&uacute;, merece la pena prestar atenci&oacute;n al desarrollo futuro de los acontecimientos en Siria. En los pr&oacute;ximos meses estaremos en condiciones de saber si ser&aacute; en 2017 cuando, finalmente, se haga realidad esa aspiraci&oacute;n que algunos sirios valientes quisieron reflejar en la pared de una escuela y que todav&iacute;a no han logrado: &iexcl;Es tu turno, Doctor!.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/turno-doctor_129_3463439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2017 18:21:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Es tu turno, doctor!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Bashar Al Asad,Rusia,Estados Unidos,Donald Trump,Vladímir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[O caja o faja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caja-faja_129_3491361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b3887d5-c3d8-4bff-a20a-03c3556464ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las primarias del PSOE difícilmente admitirán una solución distinta a la que arrojan las negociaciones de suma cero, es decir, todo o nada</p></div><p class="article-text">
        Se atribuye al General Prim haber utilizado esta&nbsp;expresi&oacute;n&nbsp;en&nbsp;una de las batallas en las que particip&oacute; para subrayar que el desenlace solo podr&iacute;a conducirle&nbsp;a dos escenarios: la muerte o la gloria de general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la vista de c&oacute;mo se plantea la batalla por el liderazgo en las filas socialistas, me parece que su utilizaci&oacute;n aqu&iacute; bien podr&iacute;a&nbsp;ilustrar&nbsp;la manera en la que, previsiblemente,&nbsp;el PSOE resolver&aacute;&nbsp;una situaci&oacute;n org&aacute;nica de interinidad&nbsp;que afecta, en realidad, a su viabilidad futura como el partido que fue o el que podr&iacute;a llegar a ser.
    </p><p class="article-text">
        No es el momento de discutir otra vez las condiciones en las que se convoc&oacute;&nbsp;y desarroll&oacute;&nbsp;aquel bochornoso Comit&eacute;&nbsp;Federal del mes de octubre que concluy&oacute;&nbsp;con la dimisi&oacute;n (o salida forzada) de Pedro S&aacute;nchez como secretario general. A partir de entonces, una&nbsp;Comisi&oacute;n Gestora presidida por Javier Fern&aacute;ndez asumi&oacute; el mandato de serenar los &aacute;nimos y&nbsp;reconducir la cultura&nbsp;org&aacute;nica&nbsp;del&nbsp;partido hasta la celebraci&oacute;n del Congreso donde&nbsp;se elegir&aacute;n los &oacute;rganos de direcci&oacute;n y se aprobar&aacute;&nbsp;la ponencia con&nbsp;las l&iacute;neas pol&iacute;ticas de actuaci&oacute;n para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En el campo de las intrigas pol&iacute;ticas por el poder, el episodio de octubre tiene&nbsp;un lugar propio en la historia menos honorable del partido. As&iacute;, quienes participaron en dicho Comit&eacute; intentan, seg&uacute;n convenga a sus intereses, o bien olvidar lo ocurrido o bien mantener su recuerdo en la memoria de los militantes ahora que, unos y otros, van a disputarse nuevamente el control de la organizaci&oacute;n en&nbsp;las primarias que el PSOE convocar&aacute;&nbsp;el s&aacute;bado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, parece indiscutible que Pedro S&aacute;nchez trata de capitalizar el apoyo&nbsp;de aquellos militantes que ven en &eacute;l la representaci&oacute;n de la resistencia pol&iacute;tica frente al PP (&ldquo;no es no&rdquo;) y la vocaci&oacute;n de transformar el modelo y la cultura de partido para acomodarlo a los nuevos tiempos (&ldquo;un partido del siglo XXI&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Susana D&iacute;az, por el contrario, se posiciona como heredera &uacute;nica de la concepci&oacute;n &ldquo;del PSOE de siempre&rdquo; que le han transferido aquellos que lo han dirigido hasta el momento con la pretensi&oacute;n de&nbsp;conjurar, por encima de cualquier otra cosa, el riesgo de mutaci&oacute;n del PSOE (&ldquo;100% PSOE&rdquo;). Entre ambas opciones, veremos si&nbsp;la candidatura de Patxi L&oacute;pez, cada vez m&aacute;s desfigurada, logra los avales suficientes para participar en el proceso y mantenerse hasta el final sin tener&nbsp;que ceder sus apoyos condicionado, quiz&aacute;s, por su trayectoria personal y familiar dentro del socialismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este encuadre de la discrepancia pol&iacute;tica con la que Susana D&iacute;az y Pedro S&aacute;nchez pretenden reunir a una mayor&iacute;a suficiente que les permita&nbsp;hacerse con la direcci&oacute;n del PSOE plantea, en realidad, una lucha irreconciliable&nbsp;por el modelo de partido y su potencial supervivencia como fuerza de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Por ello,&nbsp;las preguntas que parece pertinente formularse en este momento a los efectos de anticipar un posible desenlace ser&iacute;an las siguientes: &iquest;puede&nbsp;sobrevivir&nbsp;la&nbsp;marca PSOE si&nbsp;la candidatura apoyada por todos quienes hasta ahora han sido sus dirigentes pierde las&nbsp;primarias?, &iquest;podr&iacute;an&nbsp;integrarse en un &ldquo;PSOE del siglo XXI&rdquo; como el que propugna Pedro S&aacute;nchez quienes han&nbsp;dirigido&nbsp;el&nbsp;&ldquo;PSOE de siempre&rdquo; al que apela Susana&nbsp;D&iacute;az?, &iquest;c&oacute;mo&nbsp;hermanar en un mismo proyecto pol&iacute;tico a quienes combaten dial&eacute;cticamente en dos grupos tan distanciados emocionalmente como para referirse entre ellos a &ldquo;los nost&aacute;lgicos&rdquo; frente a &ldquo;los del recor&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Cuando formulen su respuestas podr&aacute;n convenir conmigo que en estas primarias Susana y&nbsp;Pedro aparecen como&nbsp;meros accidentes de una historia donde lo que resulta relevante es, simplemente, ganar una carrera por la identidad del PSOE en la que queda poco espacio para la integraci&oacute;n del perdedor. Si la tesis que planteo resulta cre&iacute;ble, las primarias dif&iacute;cilmente admitir&aacute;n una soluci&oacute;n distinta a la que arrojan las negociaciones de suma cero, es decir, todo o nada. Dicho en palabras de Prim: o caja, o faja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caja-faja_129_3491361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Mar 2017 19:03:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[O caja o faja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Susana Díaz,Pedro Sánchez,Patxi López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escenario 3: una integración diferenciada para la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escenario-integracion-diferenciada-union_129_3522062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b974f7b5-1148-4640-a4d1-14fe6f882030_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escenario 3: una integración diferenciada para la Unión Europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el Consejo Europeo de diciembre de  2017 los Estados miembros deberán   tomar posiciones sobre la Unión Europea que desean. Hay demasiado en juego</p></div><p class="article-text">
        El 14 de septiembre, como cada a&ntilde;o por esas mismas fechas, el presidente de la Comisi&oacute;n Europea compareci&oacute; ante el Parlamento Europeo para pronunciar su <em>Discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n</em>. Una oportunidad perfecta para hacer balance sobre los logros conseguidos y plantear los retos de futuro. En esta ocasi&oacute;n, Juncker no quiso restar importancia a la situaci&oacute;n de profunda crisis por la que atraviesa la Uni&oacute;n y, en un ejercicio de realismo y honestidad, no dud&oacute; en afirmar que &ldquo;nunca antes hab&iacute;a visto tanta fragmentaci&oacute;n, tan pocas cosas en com&uacute;n en nuestra Uni&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde este planteamiento, se preguntaba, a continuaci&oacute;n, si queremos dejar que nuestra Uni&oacute;n se desintegre ante nuestros propios ojos o si, por el contrario, ha llegado el momento de ponerse manos a la obra para avanzar hacia una Europa mejor. Un proyecto que, a su juicio, pasa por profundizar en &ldquo;una Europa que proteja, una Europa que preserve el modo de vida europeo, una Europa que empodere a nuestros ciudadanos, una Europa que vele por su seguridad y una Europa que asuma responsabilidades&rdquo;. En definitiva, una Europa m&aacute;s justa, m&aacute;s solidaria, m&aacute;s democr&aacute;tica, m&aacute;s atractiva y m&aacute;s comprensible.
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil no compartir el diagn&oacute;stico expuesto o no estar de acuerdo con el prop&oacute;sito se&ntilde;alado por el presidente de la Comisi&oacute;n en torno a la necesidad de construir una Europa mejor. Sin embargo, nada de lo dicho hasta el momento responde a la pregunta clave: &iquest;c&oacute;mo abordamos en los pr&oacute;ximos 12 meses el fortalecimiento de esta Europa con ciertas garant&iacute;as de &eacute;xito en el empe&ntilde;o?
    </p><p class="article-text">
        Para inspirar la soluci&oacute;n y contribuir al debate, la Comisi&oacute;n Europea ha preparado un documento con el que aporta su reflexi&oacute;n particular a la Cumbre que tendr&aacute; lugar en Roma, el pr&oacute;ximo 25 de marzo, en la que se conmemora el sexag&eacute;simo aniversario de un proyecto de integraci&oacute;n que debe hacer frente a nuevos desaf&iacute;os dentro de las posibilidades que le ofrece el actual marco jur&iacute;dico-institucional previsto en los Tratados, dado que la opci&oacute;n de una reforma de los mismos, aunque necesaria, est&aacute; obviamente descartada.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el citado <em>Libro Blanco sobre el futuro de Europa</em>&nbsp;de la Comisi&oacute;n Europea describe cinco escenarios posibles hacia los que, a su juicio, puede evolucionar la Uni&oacute;n Europea hasta 2025. A saber,&nbsp;<em>Seguir igual</em>&nbsp;(escenario 1), <em>Solo el mercado &uacute;nico</em>&nbsp;(escenario 2), <em>Los que deseen hacer m&aacute;s, hacen m&aacute;s</em>&nbsp;(escenario 3), <em>Hacer menos pero de forma m&aacute;s eficiente</em>&nbsp;(escenario 4) y <em>Hacer mucho m&aacute;s conjuntamente</em>&nbsp;(escenario 5).
    </p><p class="article-text">
        De los cinco escenarios descritos por la Comisi&oacute;n Europea, en tres de ellos se aprecia un preocupante escaso nivel de compromiso con la filosof&iacute;a que ha inspirado desde su nacimiento el proyecto europeo (escenarios 1, 2 y 4). M&aacute;s a&uacute;n, parece claro que mientras el escenario 1 incorpora, incluso, un potencial riesgo de involuci&oacute;n sobre lo ya logrado, el escenario 2 proyecta una verdadera mutaci&oacute;n de la actual Uni&oacute;n Europea hacia una modesta zona de libre cambio. M&aacute;s ambiguo resulta la descripci&oacute;n del escenario 4, cuyos pretendidos resultados, para que sean positivos, demandan unos consensos previos que dif&iacute;cilmente pueden hoy asegurarse.
    </p><p class="article-text">
        Parece claro, por tanto, que s&oacute;lo los escenarios 3 y 5 descritos en el Libro Blanco presentan, realmente, un nivel de ambici&oacute;n pol&iacute;tica digna de ser tomada en consideraci&oacute;n por quienes aspiran a &nbsp;garantizar la viabilidad futura de Europa. De los dos escenarios se&ntilde;alados, el escenario 5 responde al modelo de Uni&oacute;n federal que ha estado presente desde los documentos fundacionales, si bien no parece una agenda realista para una Europa a 27 trufada de importantes desencuentros. En consecuencia, el impulso que precisa la Uni&oacute;n requiere asentarse, al parecer, sobre la &nbsp;integraci&oacute;n diferencia que expone, con acierto, el escenario 3.
    </p><p class="article-text">
        Conviene tener presente que la conveniencia de introducir elementos de diferenciaci&oacute;n temporal, espacial o material en el proceso de construcci&oacute;n europea, para hacer compatible el progreso de la Uni&oacute;n con la capacidad y la voluntad de los distintos Estados miembros, no es ninguna novedad. De hecho, fue Willy Brandt quien formul&oacute; por primera vez esta idea ante el Congreso del Movimiento Europeo celebrado en Par&iacute;s en 1974.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la b&uacute;squeda de f&oacute;rmulas flexibles de integraci&oacute;n con creativas formulaciones sem&aacute;nticas (Europa &ldquo;varias velocidades&rdquo;, Europa como &ldquo;n&uacute;cleo duro&rdquo;, Europa a &ldquo;geometr&iacute;a variable&rdquo;, Europa de &ldquo;c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos&rdquo;, Europa a &ldquo;la carta&rdquo;&hellip;) ha sido un recurso habitual, dentro y fuera de los Tratados, para materializar la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria, el Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia o la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n, entre otras pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, dif&iacute;cilmente se habr&iacute;an obtenido tales avances si hubieran estado sometidos a las exigencias que impone la integraci&oacute;n unitaria. Desde una concepci&oacute;n positiva de la idea de integraci&oacute;n diferenciada, el Tratado de &Aacute;msterdam dio un paso m&aacute;s al regular la cl&aacute;usula de cooperaci&oacute;n reforzada imponiendo condiciones y limitaciones para su uso que las reformas de Niza y Lisboa han ido modulando con acierto. Este mecanismo jur&iacute;dico, cuya utilizaci&oacute;n hasta la fecha ha sido testimonial, permite, a aquellos Estados que lo deseen, poder seguir avanzando en la integraci&oacute;n, dentro de las instituciones europeas y de acuerdo a los procedimientos de la Uni&oacute;n, sin que sus pretensiones puedan verse limitadas por aquellos otros Estados que no deseen acompa&ntilde;ar el proceso. Una f&oacute;rmula, sin duda, ingeniosa que, en breve, puede dar importantes resultados en el &aacute;mbito de la defensa, a trav&eacute;s de la puesta en marcha de una cooperaci&oacute;n estructurada permanente.
    </p><p class="article-text">
        Durante el Consejo Europeo de diciembre de &nbsp;2017 los Estados miembros deber&aacute;n &nbsp; tomar posiciones sobre la Uni&oacute;n Europea que desean y apuntar los compromisos que est&aacute;n dispuestos a asumir para hacerla realidad. En este debate, todav&iacute;a abierto, creo firmemente que la integraci&oacute;n diferenciada puede ser una opci&oacute;n adecuada por tratarse de un m&eacute;todo que permite, de una parte, administrar &nbsp;con cierta armon&iacute;a intereses contrapuestos de los Estados y, de otra, preservar la concepci&oacute;n de la Uni&oacute;n como una federaci&oacute;n supranacional de corte asim&eacute;trico.
    </p><p class="article-text">
        No es una aspiraci&oacute;n de m&aacute;ximos, pero su consolidaci&oacute;n en un momento de extrema debilidad pol&iacute;tica para la Uni&oacute;n podr&iacute;a representar, sin duda, un escenario claramente esperanzador.&nbsp;Este es, en realidad, el desaf&iacute;o pol&iacute;tico m&aacute;s importante al que se enfrenta la Uni&oacute;n en el momento de celebrar su sesenta aniversario. Convendr&iacute;a acertar con la propuesta. Hay demasiado en juego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escenario-integracion-diferenciada-union_129_3522062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Mar 2017 19:53:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escenario 3: una integración diferenciada para la Unión Europea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Parlamento Europeo,Jean Claude Juncker,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Todo lo que nos repugna es delito?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/repugna-delito_129_3549860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdbece09-f505-494a-af81-df4f4b403b3f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin negar importancia a lo ocurrido, creo que el reparo jurídico a la iniciativa intolerable de Hazte Oír tendría más recorrido judicial si la enmarcáramos en el ámbito de los límites a la libertad de expresión que de los delitos de odio</p></div><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a lanzada por HazteOir consistente en pasear un autob&uacute;s por las calles de Madrid con el mensaje: &ldquo;Los ni&ntilde;os tienen pene. Las ni&ntilde;as tienen vulva. Que no te enga&ntilde;en. Si naces hombre, eres hombres. Si eres mujer, seguir&aacute;s si&eacute;ndolo&rdquo; ha cumplido su prop&oacute;sito. Toda Espa&ntilde;a sabe hoy qui&eacute;nes son y qu&eacute; representan en la medida en que acaparan la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n. No es poca cosa para un grupo de presi&oacute;n minoritario que, si bien tiene acceso a determinados entornos ultracat&oacute;licos con poder, encuentra serias dificultades para colocar sus posicionamientos ultramontanos en una sociedad abierta como la espa&ntilde;ola que asume con naturalidad &ndash;por tratarse, adem&aacute;s, de una verdad cient&iacute;ficamente avalada&ndash; que la identidad de g&eacute;nero transciende la realidad genital de algunos adultos y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los cambios legislativos que se han asumido en los &uacute;ltimos tiempos en nuestro pa&iacute;s, incluido el abordado en 2015 en el C&oacute;digo Penal en torno a los delitos de odio, son una prueba evidente acerca de la sensibilidad con la que Espa&ntilde;a desea abordar el reconocimiento, la protecci&oacute;n y las garant&iacute;as de quienes se encuentran en una situaci&oacute;n como la descrita.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo se&ntilde;alado no nos exime, obviamente, de la necesidad de recordar que la situaci&oacute;n dista de ser, ni mucho menos, satisfactoria. Lo que obliga a seguir invirtiendo en campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n y denuncia de aquellas actuaciones transf&oacute;bicas, adem&aacute;s de fortalecer las pol&iacute;ticas y las estructuras institucionales necesarias para ofrecer el asesoramiento y la ayuda m&aacute;s adecuada en cada circunstancia. Sin embargo, considero que el asunto del autob&uacute;s que ocupa las portadas de los medios de comunicaci&oacute;n y que ha motivado la actuaci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a alerta sobre una realidad algo m&aacute;s compleja que la que provocan las acciones de intolerancia u odio hacia un colectivo determinado.
    </p><p class="article-text">
        HazteOir nos recuerda que en Espa&ntilde;a tambi&eacute;n existen colectivos organizados que niegan postulados contrastados cient&iacute;ficamente sobre la diversidad de g&eacute;nero y que est&aacute;n dispuestos a invertir recursos &ndash;en esta ocasi&oacute;n una campa&ntilde;a de propaganda&ndash; para influir en la percepci&oacute;n que la sociedad mantiene sobre este tema y, si se diera el caso, revertir los avances logrados contando con la complicidad de quienes, desde dentro de los poderes del estado, representan sus mismos planteamientos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la reacci&oacute;n que la puesta en circulaci&oacute;n del citado autob&uacute;s suscit&oacute; en distintos colectivos, la Delegaci&oacute;n de Gobierno procedi&oacute; a dar traslado de la situaci&oacute;n a la
    </p><p class="article-text">
        Fiscal&iacute;a de Madrid, quien ha optado por abrir diligencias con la pretensi&oacute;n de analizar si la actuaci&oacute;n en cuesti&oacute;n pudiera enmarcarse en un &ldquo;delito de odio&rdquo; contemplado en el art&iacute;culo 510 del C&oacute;digo Penal. En dicho precepto, se recogen b&aacute;sicamente dos tipos de conductas con penas que difieren en funci&oacute;n de la gravedad de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, de una parte, se contemplan penas de prisi&oacute;n de uno a cuatro a&ntilde;os para las acciones que fomenten, promuevan o inciten al odio o la violencia contra determinados grupos por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideolog&iacute;a, religi&oacute;n, creencias, situaci&oacute;n familiar, pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o naci&oacute;n, su origen nacional, su sexo, orientaci&oacute;n o identidad sexual, por razones de g&eacute;nero, enfermedad o discapacidad; y, de otra, se contemplan penas de prisi&oacute;n de seis meses a dos a&ntilde;os y multa para los casos de actos de humillaci&oacute;n, menosprecio o descr&eacute;dito de los citados grupos por los mismos motivos ya expuestos en el primer supuesto.
    </p><p class="article-text">
        La lectura del art&iacute;culo 510 del C&oacute;digo Penal y los pronunciamientos de los tribunales ya existentes en aplicaci&oacute;n del citado delito, nos previenen en torno a la conveniencia de confiar en el derecho penal para prohibir y sancionar actuaciones como las que son objeto de atenci&oacute;n. De hecho, el &eacute;xito de la iniciativa impulsada por la Fiscal&iacute;a de Madrid dista mucho de estar garantizado dado que el reproche penal est&aacute; reservado &uacute;nicamente para aquellas conductas que resultan de una gravedad significativa.
    </p><p class="article-text">
        Sin negar importancia a lo ocurrido, creo, m&aacute;s bien, que el reparo jur&iacute;dico a una iniciativa intolerante e inaceptable, como la que ha impulsado el colectivo HazteOir, tendr&iacute;a m&aacute;s recorrido judicial si la enmarc&aacute;ramos en el &aacute;mbito de los l&iacute;mites a la libertad de expresi&oacute;n en conexi&oacute;n con el derecho a la dignidad, al honor y, por supuesto, a la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, aunque el propio Tribunal Constitucional ha se&ntilde;alado que la libertad de expresi&oacute;n tambi&eacute;n ampara la divulgaci&oacute;n de ideas rechazables o incluso molestas para algunas personas, dif&iacute;cilmente deben encontrar acomodo en una sociedad democr&aacute;tica aquellas declaraciones que puedan menospreciar o generar sentimientos de hostilidad contra los miembros integrantes de un colectivo que tienen derecho a convivir pac&iacute;ficamente y ser plenamente respetados por los dem&aacute;s miembros de la sociedad a la que pertenecen. Esto es, sin duda, lo que, a nuestro entender, conculca un lema como el que ha puesto en circulaci&oacute;n el autob&uacute;s de la ruindad
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/repugna-delito_129_3549860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Mar 2017 19:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Todo lo que nos repugna es delito?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[HazteOir,Transfobia,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cataluña no será independiente, pero España no es atractiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-independiente-espana-atractiva_129_3574355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edcb4445-7b3b-4b8a-bb08-557b47deb9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cataluña no será independiente, pero España no es atractiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que el proyecto soberanista tenga alguna oportunidad de convertirse en realidad, debe conducirse por los cauces legalmente establecidos</p></div><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o soberanista de Catalu&ntilde;a vuelve a tomar impulso tras unos meses de cierto letargo. No deber&iacute;a sorprendernos porque lo hace de acuerdo a los tiempos contemplados en el programa de gobierno de Carles Puigdemont, aunque tambi&eacute;n ayuda la estela de algunos pronunciamientos judiciales que se aprovechan desde el independentismo para alimentar la idea de frustraci&oacute;n con el Estado. Parece claro, en todo caso, que se reanuda un escenario de confrontaci&oacute;n en el que no parece que haya espacio para que, desde el gobierno, tomen impulso soluciones dialogadas. En este contexto, la preocupaci&oacute;n deber&iacute;a ser m&aacute;xima entre todos los que tienen responsabilidades de gobierno: unos porque no ignoran que la soluci&oacute;n jur&iacute;dica nunca resolver&aacute; por s&iacute; sola esta cuesti&oacute;n, otros porque saben que no se permitir&aacute;n soluciones al margen de la ley y, unos y otros, porque son plenamente conscientes de que quiz&aacute;s Catalu&ntilde;a no sea nunca independiente, pero Espa&ntilde;a no ser&aacute; por ello m&aacute;s atractiva. Veamos porqu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Catalu&ntilde;a no ser&aacute; independiente</em>. No lo ser&aacute; mediante un proceso dise&ntilde;ado sin respaldo legal. La aspiraci&oacute;n de mejorar el autogobierno e incluso la ambici&oacute;n de ver convertida a Catalu&ntilde;a en un estado independiente es, desde un punto de vista pol&iacute;tico, una pretensi&oacute;n leg&iacute;tima que puede tomar forma, como as&iacute; ha ocurrido, en un programa pol&iacute;tico de gobierno para el que se ha pedido la confianza de los ciudadanos durante sucesivos procesos electorales. Sin embargo, para que el proyecto en cuesti&oacute;n tenga alguna oportunidad de abandonar el &aacute;mbito de los deseos y convertirse en realidad, &eacute;ste debe conducirse por los cauces legalmente establecidos y contar con unas mayor&iacute;as bastante m&aacute;s amplias de las que hasta el momento ha concitado.
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones expuestas no s&oacute;lo deben respetarse de forma cumulativa sino que, adem&aacute;s, tienen que concurrir en el orden indicado. No basta, por tanto, con alcanzar unas mayor&iacute;as determinadas en el Parlamento, ni resulta suficiente movilizar amplias capas de la sociedad dispuestas a manifestarse en torno a una idea cuya consecuci&oacute;n se plantea sin respetar el marco legalmente establecido.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien piense que las sociedades no pueden quedar atrapadas en normas que no se acomodan a sus pretensiones. Quienes as&iacute; piensan tienen parte de raz&oacute;n. La perder&aacute;n, empero, si pretenden subvertir ese marco jur&iacute;dico vigente mediante un procedimiento distinto al previsto al efecto para su reforma.&nbsp;Ah&iacute; est&aacute;, entre otras, la diferencia entre los m&eacute;todos revolucionarios para lograr objetivos pol&iacute;ticos y los m&eacute;todos democr&aacute;ticos que garantizan su consecuci&oacute;n mediante reformas. No parece necesario insistir mucho en que vulnerar las &ldquo;reglas de juego&rdquo; que vertebran el funcionamiento pactado de una sociedad democr&aacute;tica no s&oacute;lo es una pr&aacute;ctica contraria a derecho que dif&iacute;cilmente aceptar&aacute;n las estructuras jur&iacute;dicas del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Conviene no olvidar que tambi&eacute;n es la mejor estrategia para erosionar la legitimidad de nuestro marco institucional, dilapidar la confianza de los ciudadanos en las estructuras pol&iacute;ticas y, lo m&aacute;s preocupante, es la f&oacute;rmula m&aacute;s exitosa para fracturar el modelo de convivencia pac&iacute;fica de una sociedad que, como es el caso de la catalana, est&aacute; tensionada por un proceso cuyo rumbo se asienta en unas cartas de navegaci&oacute;n con informaci&oacute;n err&oacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <em>Espa&ntilde;a ya no es atractiva</em>. No lo es y no s&oacute;lo para Catalu&ntilde;a. Ya tuve oportunidad de comentar en estas mismas l&iacute;neas c&oacute;mo la cuesti&oacute;n del (re)acomodo pol&iacute;tico y jur&iacute;dico de determinados territorios con el Estado ha consumido gran parte de nuestro capital pol&iacute;tico durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os (<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Pais-Vasco-vuelve-escena_6_583451682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s Vasco vuelve a escena</a>). Aunque desde el a&ntilde;o 2012 nos centramos con especial preocupaci&oacute;n en la &ldquo;cuesti&oacute;n catalana&rdquo;, es evidente que la configuraci&oacute;n de nuestro Estado de las Autonom&iacute;as ha entrado en una fase de agotamiento en la que se manifiestan con m&aacute;s intensidad los fallos, que sus m&uacute;ltiples virtudes. Basta como prueba la reivindicaci&oacute;n por parte de algunos territorios de una (&iquest;nueva?) especificidad que, si bien la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978 ya les reconoc&iacute;a, el desarrollo del modelo ha ido, al parecer, diluyendo progresivamente. De igual forma, la &uacute;ltima reuni&oacute;n de la Conferencia de Presidentes en el mes de enero ha puesto de manifiesto c&oacute;mo un modelo que nunca ha ocultado su vocaci&oacute;n federal deber&iacute;a ser capaz de acomodarse mejor al principio de cooperaci&oacute;n leal.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se aborda una situaci&oacute;n pol&iacute;tica dif&iacute;cil como la relativa a Catalu&ntilde;a desde la perspectiva de llegar a una soluci&oacute;n, no es inteligente invertir esfuerzos en identificar a los culpables que nos han conducido hasta aqu&iacute;, m&aacute;xime si el tiempo corre en nuestra contra. Ello no significa que quienes est&aacute;n dispuestos a incumplir la ley y quienes est&aacute;n en disposici&oacute;n de hacerla cumplir no deban responder de sus actos en funci&oacute;n de su responabilidad. Se trata, en estos momentos, de evitar situaciones que nos distraigan de aquellas que ayuden a encauzar la situaci&oacute;n y acertar con la f&oacute;rmula de soluci&oacute;n. Lo dem&aacute;s caer&aacute; por su propio peso.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra propuesta, en este sentido, pasa por ensanchar el marco jur&iacute;dico actualmente vigente de tal forma que el proceso de reforma constitucional sirva para discutir y acordar propuestas sobre las que todos podamos pronunciarnos. No es una f&oacute;rmula m&aacute;gica, ni est&aacute; exenta de riesgos pero nos permitir&iacute;a inaugurar una etapa conducente a acordar el proyecto de Espa&ntilde;a para los pr&oacute;ximos cuarenta a&ntilde;os. De hecho, aunque no se hable mucho de ello, la fuerza del desaf&iacute;o independentista catal&aacute;n actual tambi&eacute;n tiene que ver, al menos esa es nuestra idea, con la debilidad que arrastra el proyecto de Espa&ntilde;a como naci&oacute;n y como Estado. Pensemos en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-independiente-espana-atractiva_129_3574355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Feb 2017 20:02:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cataluña no será independiente, pero España no es atractiva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,España,Soberanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump y el 60º aniversario de la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-aniversario-union-europea_129_3601620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b838149-ae62-46e9-aeb2-ae7304f10ff3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Negar el plácet a Ted Malloch como posible embajador de EEUU en la Unión Europea podría ser una reacción suficientemente firme para quien se permite aventurar (¿y desear?) el fracaso del euro</p></div><p class="article-text">
        El proyecto de construcci&oacute;n europea cumple, el pr&oacute;ximo mes de marzo, 60 a&ntilde;os. Fue el 25 de marzo de 1957 cuando los representantes de Francia, Alemania, Italia, Pa&iacute;ses Bajos, Luxemburgo y B&eacute;lgica firmaron, en Roma, el Tratado constitutivo de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea (TCEE) y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energ&iacute;a At&oacute;mica (TCEEA/TEURATOM). Dos textos jur&iacute;dicos que, sumados al Tratado de la Comunidad Europea del Carb&oacute;n y del Acero (TCECA) firmado en 1951, dieron lugar a las Comunidades Europeas.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces hasta hoy, el proyecto europeo ha sido sometido a un proceso de ampliaci&oacute;n, en lo que se refiere al n&uacute;mero de Estados miembros que lo componen; y, de profundizaci&oacute;n, en lo que afecta al conjunto de competencias que le han sido atribuidas, que sin duda determinan la configuraci&oacute;n actual de lo que hoy representa la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, por lo que se refiere al n&uacute;mero de Estados miembros que componen la Uni&oacute;n, resulta oportuno recordar c&oacute;mo los seis Estados fundadores pronto se convirtieron en nueve con la adhesi&oacute;n del Reino Unido, Dinamarca e Irlanda en los a&ntilde;os setenta; 12, tras la incorporaci&oacute;n de Grecia, Espa&ntilde;a y Portugal en los ochenta; 15 con Austria, Suecia y Finlandia en los noventa; 25 tras la ampliaci&oacute;n en 2004 a Polonia, Hungr&iacute;a, Rep&uacute;blica Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania, Chipre y Malta; 27 con la adhesi&oacute;n de Ruman&iacute;a y Bulgaria en 2007; y, finalmente, 28 con la incorporaci&oacute;n de Croacia en 2013.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Reino Unido notifique al Consejo Europeo su voluntad de abandonar la Uni&oacute;n, en los t&eacute;rminos que result&oacute; del refer&eacute;ndum celebrado el pasado 23 de junio, se pondr&aacute; en marcha el procedimiento de retirada el cual permitir&aacute; confirmar &ndash;tras una larga negociaci&oacute;n entre ambas partes&ndash; la salida definitiva del Reino Unido de la Uni&oacute;n. Se trata, sin duda, de una situaci&oacute;n sin precedentes en la historia de construcci&oacute;n europea cuyas consecuencias jur&iacute;dicas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas para la Uni&oacute;n y para el Reino Unido todav&iacute;a no han sido evaluadas en toda su dimensi&oacute;n, aunque parece claro que no resultar&aacute;n positivas para ninguna de la partes.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, el proyecto europeo ha ido evolucionando en estos 60 a&ntilde;os de historia que acumula desde una concepci&oacute;n estrictamente econ&oacute;mica, hasta un modelo de integraci&oacute;n de configuraci&oacute;n m&aacute;s pol&iacute;tica. As&iacute;, la entrada en vigor de las reformas del Acta &Uacute;nica Europea (1987), el Tratado de Maastricht (1993), el de Amsterdam (1999), el de Niza (2003) y el Tratado de Lisboa (2009) han permitido ampliar de forma considerable no s&oacute;lo los &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea (mercado interior, derecho de la competencia, pol&iacute;tica monetaria, medio ambiente, pol&iacute;tica agr&iacute;cola, control de fronteras, inmigraci&oacute;n, energ&iacute;a, cohesi&oacute;n econ&oacute;mica, social y territorial, seguridad y defensa, entre otros), sino tambi&eacute;n la intensidad con la que la Uni&oacute;n puede tomar decisiones desplazando, en aquellas competencias exclusivas, la capacidad de acci&oacute;n de sus Estados.
    </p><p class="article-text">
        No estamos todav&iacute;a ante esa Federaci&oacute;n de Estados unidos de Europa a la que hac&iacute;a menci&oacute;n Robert Schuman en su famosa Declaraci&oacute;n de 9 de mayo de 1950, pero qu&eacute; duda cabe que la Uni&oacute;n Europea ha superado con creces la configuraci&oacute;n de los modelos m&aacute;s cl&aacute;sicos de organizaciones internacionales para conformar un paradigma digno de ser estudiado, a&uacute;n cuando el proyecto no atraviese ahora sus mejores momentos. De hecho, la Uni&oacute;n Europea afronta la celebraci&oacute;n de su sexag&eacute;simo aniversario desde una profunda crisis interna de la que si bien se conocen sus causas, todav&iacute;a no se ha podido ofrecer la soluci&oacute;n que permita recuperar la confianza en un proyecto cuyos beneficios resultan dif&iacute;cilmente discutibles, m&aacute;s all&aacute; de las duras exigencias que la pertenencia al mismo tambi&eacute;n trae consigo para los Estados que son parte y para los ciudadanos lo que no siempre resulta bien aceptado.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto como el descrito, resulta preocupante e incluso perturbador para una debilitada Uni&oacute;n Europea afrontar el presente y su futuro tomando en consideraci&oacute;n el conjunto de decisiones y declaraciones vertidas por el nuevo Presidente de los Estados Unidos. Nada de lo que Trump ha hecho o dicho durante apenas dos semanas de mandato se acomoda a las exigencias, en t&eacute;rminos de valores e intereses, de los Estados miembros de la Uni&oacute;n y, particularmente, de lo que representa la propia Uni&oacute;n Europea. La particular hostilidad que el mandatario norteamericano ha evidenciado contra la Uni&oacute;n Europea dif&iacute;cilmente puede dejarse pasar por alto. Las instituciones europeas deben ofrecer una respuesta contundente a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        Negar el pl&aacute;cet a Ted Malloch como posible embajador de EEUU en la Uni&oacute;n Europea podr&iacute;a ser una reacci&oacute;n suficientemente firme para quien se permite aventurar (&iquest;y desear?) el fracaso del euro. Entre tanto, la carta que el presidente del Consejo Europeo ha remitido a los presidentes de los Estados miembros calificando a Donald Trump como amenaza para la Uni&oacute;n ya deja claro el clima de preocupaci&oacute;n que existe en la Uni&oacute;n Europea y que, sin duda, se trasladar&aacute; de una manera especialmente intensa a la reuni&oacute;n que el Consejo Europeo celebrar&aacute; el viernes en Malta. No est&aacute; mal como anticipo de los desaf&iacute;os a los que se enfrente la Uni&oacute;n Europea en la celebraci&oacute;n de su 60 aniversario. Qui&eacute;n sabe si no es esa amenaza a la que hace menci&oacute;n Tusk la que sirva como revulsivo para rescatar de su propio deterioro a una Uni&oacute;n Europea que resulta, a nuestro juicio, m&aacute;s necesaria que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-aniversario-union-europea_129_3601620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Feb 2017 19:50:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump y el 60º aniversario de la Unión Europea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conferencia de presidentes como expresión de una falta de cultura federal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conferencia-presidentes-expresion-cultura-federal_129_3629527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a64953d4-4b78-41dc-a28c-1033b0dec0f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata, ni mucho menos, de hacer de la Conferencia de Presidentes un órgano ejecutivo, simplemente creemos que habría merecido la pena su creación si su convocatoria periódica permitiera incrementar progresivamente las dosis de confianza, lealtad y respeto institucional</p></div><p class="article-text">
        El 28 de octubre de 2004 se constituy&oacute; en Espa&ntilde;a la Conferencia de Presidentes como el m&aacute;ximo &oacute;rgano de cooperaci&oacute;n pol&iacute;tica entre el Gobierno de Espa&ntilde;a y los gobiernos de las Comunidades Aut&oacute;nomas. Aunque la Conferencia de Presidencia naci&oacute; con la vocaci&oacute;n de reunirse una vez al a&ntilde;o, desde su constituci&oacute;n &uacute;nicamente ha sido convocada en cinco ocasiones: el 10 de septiembre de 2005, el 11 de enero de 2007 y el 14 de diciembre de 2009 durante los gobiernos de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero; y el 2 de octubre de 2012 y el 17 de enero de 2017 con los gobiernos presididos por Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        La Conferencia de Presidentes es, sin duda, el foro adecuado para, en los t&eacute;rminos que detalla su propio reglamento interno de funcionamiento, debatir sobre las grandes directrices de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sectoriales y territoriales de &aacute;mbito estatal, sobre las actuaciones conjuntas de car&aacute;cter estrat&eacute;gico, y sobre los asuntos de importancia relevante para el Estado de las Autonom&iacute;as, que afectan a los &aacute;mbitos competenciales estatal y auton&oacute;mico. Se trata, en suma, de un mecanismo necesario en el entramado institucional de un Estado descentralizado como el nuestro que precisa, de forma urgente, de impulsos significativos para incrementar los mecanismos de coordinaci&oacute;n de cada una de las partes que configuran nuestro Estado de las Autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede esperar que las reuniones de la Conferencia de Presidentes resuelvan los problemas que aquejan a los ciudadanos, aunque en ellas se aborden cuestiones importantes como la financiaci&oacute;n sanitaria (Conferencia de Presidentes de 2005), la investigaci&oacute;n, desarrollo tecnol&oacute;gico e innovaci&oacute;n (2007), la violencia de g&eacute;nero (2009), las cuestiones de estabilidad fiscal, situaci&oacute;n econ&oacute;mica y laboral de Espa&ntilde;a (2012) o las pol&iacute;ticas de empleo, la protecci&oacute;n civil, la estrategia nacional frente al reto demogr&aacute;fico, el pacto social y pol&iacute;tico por la educaci&oacute;n, el desarrollo y aplicaci&oacute;n de la ley de garant&iacute;a de la unidad de mercado, administraci&oacute;n digital y empleo p&uacute;blico, la tarjeta social, los mecanismos de protecci&oacute;n al consumidor vulnerable de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, la sostenibilidad del estado del bienestar y la reforma de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, entre otros temas sobre los que se ha pronunciado la Conferencia de Presidentes celebrada el pasado 17 de enero.
    </p><p class="article-text">
        No se trata, ni mucho menos, de hacer de la Conferencia de Presidentes un &oacute;rgano ejecutivo, simplemente creemos que habr&iacute;a merecido la pena su creaci&oacute;n si su convocatoria peri&oacute;dica permitiera incrementar progresivamente las dosis de confianza, lealtad y respeto institucional con las que necesariamente las distintas administraciones propias de un Estado descentralizado deben articular su relaci&oacute;n para el mejor desempe&ntilde;o de sus competencias.
    </p><p class="article-text">
        Para que ello ocurra es imprescindible, sin embargo, que los dos componentes de nuestro Estado de las Autonom&iacute;as: Gobierno y Comunidades Aut&oacute;nomas asuman un comportamiento caracterizado por una exquisita cooperaci&oacute;n leal rec&iacute;proca. De tal manera que, en lo que afecta a la Conferencia de Presidentes, quien tiene la responsabilidad de convocar las reuniones (Gobierno) debe sentirse obligado a hacerlo con car&aacute;cter anual y, adem&aacute;s, debe dotar a dicha convocatoria de un contenido adecuado al nivel de representaci&oacute;n pol&iacute;tica que el &oacute;rgano tiene. Por su parte, quien est&aacute; llamado a asistir a dicha reuni&oacute;n (Comunidades Aut&oacute;nomas) debe considerar su presencia una cita ineludible en la medida en que su representaci&oacute;n en la Conferencia de Presidentes constituye una manifestaci&oacute;n respetuosa del autogobierno que la Constituci&oacute;n reconoce a los distintos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto, sin embargo, se ha podido lograr durante la breve historia que acumula la Conferencia de Presidentes o, al menos, no en las dosis adecuadas. As&iacute; lo acredita la imposibilidad de sostener la Conferencia de Presidentes en su configuraci&oacute;n de reuni&oacute;n anual, la ausencia destacada de representantes de algunas Comunidades Aut&oacute;nomas en algunas de las reuniones, como ha sido el caso del Pa&iacute;s Vasco y Catalu&ntilde;a en la cita del pasado martes, o el bajo perfil de alguno de los temas que han sido incluidos en el orden del d&iacute;a de estas convocatorias.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, nada de todo lo expuesto nos impiden renegar de nuestra obligaci&oacute;n de reclamar la importancia de normalizar, consolidar y profundizar en el funcionamiento de mecanismos de coordinaci&oacute;n territorial para garantizar un mejor funcionamiento del &nbsp;Estado, m&aacute;xime cuando apreciamos pruebas evidentes &mdash;en el plano central y tambi&eacute;n en el auton&oacute;mico&mdash; de c&oacute;mo en Espa&ntilde;a todav&iacute;a no se han asumido plenamente las l&oacute;gicas de funcionamiento de un Estado con pretendida vocaci&oacute;n federal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conferencia-presidentes-expresion-cultura-federal_129_3629527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jan 2017 20:45:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conferencia de presidentes como expresión de una falta de cultura federal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conferencia de Presidentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2017: año de Congresos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ano-congresos_129_3653499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos celebran sus Congresos a lo largo de este año en un contexto de crisis de confianza. En ellos, los partidos elegirán a sus líderes, actualizarán el marco ideológico y definirán sus posicionamientos</p></div><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 6 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; dedicado a los partidos pol&iacute;ticos. A ellos se les reconoce la capacidad para expresar el pluralismo pol&iacute;tico como uno de los valores constitucionales junto al de igualdad, libertad y justicia. La Constituci&oacute;n les encomienda tambi&eacute;n la funci&oacute;n de contribuir a la formaci&oacute;n y manifestaci&oacute;n de la voluntad popular y les considera un instrumento para la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Para cumplir con las funciones asignadas, la Constituci&oacute;n declara que la estructura interna de los partidos y su funcionamiento deber&aacute;n ser democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado ya casi cuarenta a&ntilde;os desde que se redact&oacute; el citado precepto constitucional. Desde entonces hasta hoy el sistema de partidos en Espa&ntilde;a ha sufrido modificaciones significativas en lo que al n&uacute;mero y tipo de partidos se refiere, ofreciendo un panorama actual plural tanto en cultura organizativa como en funcionamiento. As&iacute;, en el momento presente conviven partidos con m&aacute;s de ciento treinta a&ntilde;os de historia con otros de creaci&oacute;n muy reciente como es el caso de Podemos y Ciudadanos; los hay con vocaci&oacute;n nacional y otros de pretensi&oacute;n puramente territorial; tambi&eacute;n existen partidos que ofrecen una estructura de funcionamiento de corte m&aacute;s asambleario, frente a modelos de gesti&oacute;n m&aacute;s jerarquizada.
    </p><p class="article-text">
        Tanto unos como otros parecen compartir, sin embargo, una situaci&oacute;n de crisis interna de cierta magnitud no s&oacute;lo como consecuencia de las luchas de poder propias de cualquier estructura de esta naturaleza, sino tambi&eacute;n como expresi&oacute;n de las necesarias transformaciones que los partidos necesitan acometer para seguir siendo instrumentos de utilidad para una ciudadan&iacute;a que les observa con profunda desconfianza. De hecho, el debate actual en torno a los partidos pol&iacute;ticos est&aacute; profundamente marcado por la p&eacute;rdida de gran parte del respeto institucional que estas organizaciones hab&iacute;an acumulado en la sociedad espa&ntilde;ola durante los primeros a&ntilde;os de la democracia y que dif&iacute;cilmente podr&aacute;n recuperar sin acometer reformas de cierta entidad que se acomoden a las exigencias que demanda una ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de crisis de confianza como el se&ntilde;alado, el PP, el PSOE, Ciudadanos y Podemos celebran sus Congresos a lo largo del 2017. En ellos, los partidos elegir&aacute;n a sus l&iacute;deres, actualizar&aacute;n el marco ideol&oacute;gico en el que operan y definir&aacute;n su posicionamiento sobre los grandes temas que preocupan a la ciudadan&iacute;a. Las ponencias pol&iacute;ticas que en la actualidad se preparan para su aprobaci&oacute;n en cada uno de los Congresos citados deber&aacute;n abordar, entre otros aspectos, el relativo al modelo de partido pol&iacute;tico al que aspira cada organizaci&oacute;n. En este sentido, entendemos que resulta apropiado ofrecer algunas propuestas de cambio sobre, al menos, dos aspectos. El primero tiene que ver con la configuraci&oacute;n democr&aacute;tica de las estructuras y el funcionamiento de los citados partidos en los t&eacute;rminos requeridos por la propia Constituci&oacute;n. As&iacute;, parece razonable incorporar para la discusi&oacute;n el sistema de primarias como m&eacute;todo de participaci&oacute;n de militantes y simpatizantes en la selecci&oacute;n de los cuadros del partido, proponer listas abiertas para poder elegir a los representantes en funci&oacute;n del grado de confianza que generan en los electores, incorporar mecanismos m&aacute;s contundentes para hacer efectiva la responsabilidad pol&iacute;tica o, incluso, limitar los t&eacute;rminos en los que se gestiona actualmente el mandato imperativo.
    </p><p class="article-text">
        El segundo de los aspectos que deber&iacute;a centrar el debate en el marco de este proceso de transformaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos exige detenerse en el desmesurado poder que tales organizaciones han ido acumulando y que se hace evidente, desgraciadamente, en algunas instituciones del Estado. De hecho, los partidos pol&iacute;ticos han desbordado las funciones constitucionalmente encomendadas haci&eacute;ndose protagonistas de los procesos de selecci&oacute;n de los miembros de instituciones tan significativas como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial o cualquiera de los organismos reguladores del mercado y la econom&iacute;a, entre otros. Este proceso de colonizaci&oacute;n institucional ha tenido lugar a trav&eacute;s del f&eacute;rreo control que los partidos pol&iacute;ticos han ejercido sobre los procesos de nombramiento de los miembros de muchas de las instituciones ya citadas produciendo en ellas un deterioro significativo. &iquest;Hasta cu&aacute;ndo una democracia moderna puede renunciar a procesos de selecci&oacute;n mediante convocatorias p&uacute;blicas que incorporen un proceso selectivo riguroso en el que se reconozca exclusivamente el m&eacute;rito y la capacidad de los candidatos?
    </p><p class="article-text">
        Nadie discute la importancia de los partidos pol&iacute;ticos en un sistema de democracia representativa, sin embargo, parece evidente que todos, en mayor o menor medida, requieren someterse a un proceso de regeneraci&oacute;n o actualizaci&oacute;n que les permita recuperar parte del prestigio perdido. El debate dif&iacute;cilmente puede posponerse m&aacute;s. Los problemas ya han sido diagnosticados. A lo largo de 2017 deber&iacute;amos tener las respuestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ano-congresos_129_3653499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jan 2017 20:12:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[2017: año de Congresos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Partidos Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unión Europea y regresión democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/union-europea-regresion-democratica_129_3668095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f89f1de-9c91-4e13-91a3-2c71f2beaba0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unión Europea y regresión democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me parece imprescindible centrar la atención en un aspecto que afecta a los valores sobre los que se asienta la propia Unión Europea y que no es otro que la pérdida de calidad de la democracia de algunos Estados miembros</p></div><p class="article-text">
        Afirmamos hace ya un tiempo que el siglo XX pasar&iacute;a a la historia como uno de los m&aacute;s sangrientos en el continente europeo a la vista de los conflictos b&eacute;licos que enfrentaron a sus naciones. Fue, sin duda, el siglo del horror si atendemos a las im&aacute;genes de las que fue testigo el mundo entero cuando finalizada la II Guerra Mundial los ej&eacute;rcitos aliados liberaron los campos de exterminio nazis. El convencimiento de las naciones europeas de no querer volver a cometer los mismos errores hizo que aquellos Estados tradicionalmente enfrentados estuvieran dispuestos a poner en com&uacute;n parte de sus competencias soberanas para dar lugar a la creaci&oacute;n de una organizaci&oacute;n de integraci&oacute;n como la Uni&oacute;n Europea fundamentada en valores democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        No se trata, ahora, de ensalzar los &eacute;xitos de un proyecto econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y jur&iacute;dico que parecen diluirse con el paso del tiempo y que resultan dif&iacute;cilmente perceptibles por las generaciones de europeos m&aacute;s j&oacute;venes. Tampoco pretendemos centrar la atenci&oacute;n en una cr&iacute;tica f&aacute;cil sobre las imperfecciones que arrastra su dise&ntilde;o, ni siquiera aprovechar la precariedad econ&oacute;mica y social de amplias capas de la sociedad m&aacute;s castigadas para enmendar una pol&iacute;tica monetaria y fiscal que define y ejecuta la Uni&oacute;n Europea con rigor implacable sobre los Estados que voluntariamente han manifestado aceptar las reglas por pertenecer a dicha organizaci&oacute;n. Sin negar importancia al impacto que estos problemas pueden tener en la propia viabilidad futura del proyecto, me parece imprescindible centrar la atenci&oacute;n en un aspecto que afecta a los valores sobre los que se asienta la propia Uni&oacute;n Europea y que no es otro que la p&eacute;rdida de calidad de la democracia de algunos Estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        Como es sabido por todos, los Estados que deseen formar parte de la Uni&oacute;n deben acreditar el cumplimiento de una serie de requisitos. As&iacute;, adem&aacute;s de tener la condici&oacute;n de estado europeo, es imprescindible aceptar el acervo de la Uni&oacute;n, acreditar una econom&iacute;a de mercado y ser una democracia. El &ldquo;control de calidad&rdquo; sobre el grado de cumplimiento de los llamados criterios de Copenhague tiene lugar en el momento de negociaci&oacute;n de la adhesi&oacute;n de un nuevo Estado a la Uni&oacute;n. Ning&uacute;n Estado que no cumpla con garant&iacute;as los criterios expuestos es aceptado como miembro de la Uni&oacute;n. Turqu&iacute;a puede dar buena prueba de ello.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el control democr&aacute;tico establecido para el ingreso en la Uni&oacute;n no ha sido un mecanismo suficiente para garantizar que todos los Estados miembros mantengan la calidad de sus sistemas democr&aacute;ticos. De hecho, en los &uacute;ltimos tiempos asistimos con especial preocupaci&oacute;n a una regresi&oacute;n democr&aacute;tica en pa&iacute;ses como Polonia cuyo Gobierno est&aacute; imponiendo una agenda pol&iacute;tica que suscita dudas de compatibilidad con el est&aacute;ndar democr&aacute;tico exigible.
    </p><p class="article-text">
        De lo expuesto podr&iacute;a pensarse que la Uni&oacute;n Europea carece de mecanismos que pudieran constatar esta situaci&oacute;n o, incluso, si las circunstancias as&iacute; lo aconsejan imponer medidas para su correcci&oacute;n. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. El Tratado de la Uni&oacute;n Europea contiene un mecanismo en virtud del cual se habilita al Consejo para que, a propuesta de un tercio de los Estados miembros, del Parlamento Europeo o de la Comisi&oacute;n, constate la existencia de un riesgo claro de violaci&oacute;n por parte de un Estado de los valores sobre los que se asienta la Uni&oacute;n (dignidad humana, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a las minor&iacute;as) y, en su caso, imponga las oportunas recomendaciones que permitan revertir la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La constataci&oacute;n de que un Estado se encuentra en riesgo claro de violaci&oacute;n de los derechos humanos exigir&aacute; que el Estado afectado sea previamente o&iacute;do. Si tal procedimiento no diera resultados satisfactorios, el Consejo Europeo podr&aacute; constar la existencia de una violaci&oacute;n grave y persistente de tales valores siendo el Consejo el competente para sancionar al Estados suspendi&eacute;ndole determinados derechos derivados de la aplicaci&oacute;n de los Tratados incluido, si fuera necesario, el derecho de voto en el propio Consejo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, aunque el Parlamento Europeo ha emitido ya varias Resoluciones expresando su preocupaci&oacute;n y el Estado est&aacute; siendo objeto de atenci&oacute;n por parte de la Comisi&oacute;n Europea todav&iacute;a no se ha activado el procedimiento al que hago menci&oacute;n en esta tribuna.
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de la importancia de conducirse en estos asuntos con prudencia. Probablemente el enjuiciamiento de la calidad democr&aacute;tica de las decisiones que adopta un Gobierno de un Estado elegido por sus ciudadanos requiera una dosis a&ntilde;adida de fineza. Sin embargo, tampoco podemos ignorar que el contexto pol&iacute;tico actual no deja margen para la duda cuando se trata de enjuiciar la calidad democr&aacute;tica de un Estado. M&aacute;s bien al contrario, es tiempo de reivindicar con cierta contundencia la importancia de preservar los est&aacute;ndares de calidad democr&aacute;tica con los que hemos configurado el proyecto europeo.
    </p><p class="article-text">
        No es solo cuesti&oacute;n de hacer respetar las reglas de juego a quien ha manifestado querer ser parte de una organizaci&oacute;n. Se trata, en realidad, de garantizar la propia supervivencia de la Uni&oacute;n en un contexto cada vez m&aacute;s amenazante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/union-europea-regresion-democratica_129_3668095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Dec 2016 20:08:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unión Europea y regresión democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reforma de la Constitución: ¿por qué, para qué, cuándo y cómo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reforma-constitucion_129_3693227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59306d46-58a2-406d-b840-09594fd7b1d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma de la Constitución: ¿por qué, para qué, cuándo y cómo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Plantear una reforma constitucional no es un ejercicio de frivolidad. Tampoco es honesto atribuir a quien defiende la necesidad de una reforma la intencionalidad de querer destruir el sistema</p></div><p class="article-text">
        La conmemoraci&oacute;n del d&iacute;a de la Constituci&oacute;n se ha convertido, especialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en la ocasi&oacute;n perfecta para reactivar el debate pol&iacute;tico en torno a la conveniencia, necesidad, oportunidad y, en su caso, urgencia de iniciar un proceso de reforma constitucional. En esta ocasi&oacute;n, &nbsp;el debate ha venido acompa&ntilde;ado por la existencia de rumores, m&aacute;s o menos fundados, sobre la creaci&oacute;n de alg&uacute;n mecanismo en el &aacute;mbito parlamentario que permita explorar el alcance de una reforma consensuada.
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones del presidente de Gobierno el pasado 6 de diciembre no permiten, sin embargo,&nbsp;confirmar su voluntad de afrontar un proceso de reforma cuyo resultado podr&iacute;a ser incierto. No se trata de adivinar las intenciones reales de Mariano Rajoy, resulta&nbsp;m&aacute;s interesante, a mi juicio, ofrecer algunas razones que demuestran la necesidad de la reforma constitucional. Para ello tratar&eacute; de responder, de una parte, al porqu&eacute; y al para qu&eacute; de la reforma y, de otra, al cu&aacute;ndo y al c&oacute;mo abordarla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>&nbsp;Porque Espa&ntilde;a necesita abrir una etapa pol&iacute;tica encaminada a actualizar y mejorar nuestra arquitectura jur&iacute;dico-institucional siguiendo&nbsp;los mecanismos constitucionalmente establecidos al efecto. Plantear una reforma constitucional no es un ejercicio de frivolidad. Tampoco es honesto atribuir a quien defiende la necesidad de una reforma la intencionalidad de querer destruir el sistema. La reforma constitucional responde,&nbsp;m&aacute;s bien, a la l&oacute;gica de quien, respetando el sistema actual, utiliza los instrumentos por &eacute;l previstos para actualizarlo y responder a los desaf&iacute;os de una sociedad en continuo cambio que aspira a renovar las reglas que regulan su convivencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Para qu&eacute;?</strong>&nbsp;Para perfeccionar un texto como el de la actual Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola que, habiendo sido muy &uacute;til hasta ahora, da muestras de cierto agotamiento en las respuestas a los problemas de una Espa&ntilde;a que se parece poco a la de 1978. As&iacute; ocurre con aspectos claves de la arquitectura que sostiene el modelo territorial. Tambi&eacute;n pasa con el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Nadie duda tampoco&nbsp;de la conveniencia de perfeccionar el procedimiento mediante el que se garantiza la participacion de Espa&ntilde;a en la Uni&oacute;n&nbsp;Europea. Ni probablemente&nbsp;sobre la exigencia de acomodar el sistema electoral actualmente vigente.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, no es cuesti&oacute;n menor apreciar la necesidad que tiene la monarqu&iacute;a de legitimarse democraticamente,&nbsp;una vez el relevo en &nbsp;la Corona se ha realizado sin sobresaltos. Y, por supuesto, la 'cuesti&oacute;n catalana' nos advierte sobre la conveniencia de&nbsp;afrontar con audacia una reforma para ensanchar los espacios jur&iacute;dicos que permitan acoger, con garant&iacute;as para la unidad del Estado, una actualizaci&oacute;n del modelo auton&oacute;mico susceptible de corregir ineficiencias y absorber algunas de las actuales tensiones territoriales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo?&nbsp;</strong>Mejor ahora. Somos conscientes de que hay quien aprecia en el momento actual una situaci&oacute;n demasiado inestable para afrontar con garant&iacute;as de &eacute;xito una reforma constitucional.&nbsp;Los efectos de la crisis econ&oacute;mica, el desaf&iacute;o territorial de Catalu&ntilde;a, la crisis del PSOE, la fragmentaci&oacute;n parlamentaria, la desafecci&oacute;n hacia la pol&iacute;tica y sus representantes conforman un escenario, en opini&oacute;n de algunos, no muy proclive para aventuras pol&iacute;ticas. Sin embargo, quienes as&iacute; se expresan caen, a mi juicio, en el error de convertir en una amenaza lo que en realidad no deja de ser un contexto que puede tener rasgos estructurales y que, en consecuencia, los poderes p&uacute;blicos deben acostumbrarse a administrar con cierta naturalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo?&nbsp;</strong>La reforma constitucional que parece necesitar Espa&ntilde;a requerir&aacute;, por los &aacute;mbitos susceptibles de reforma, la puesta en marcha del procedimiento agravado que describe el art&iacute;culo 168 de la Constituci&oacute;n vigente. Su tramitaci&oacute;n requiere la consecuci&oacute;n de mayor&iacute;as muy reforzadas, la disoluci&oacute;n de las Cortes, la ratificaci&oacute;n de la reforma aprobada por unas nuevas Cortes y la convocatoria de un refer&eacute;ndum. Un proceso largo y dif&iacute;cil de abordar con &eacute;xito pero garantiza, sin duda, la consecuci&oacute;n de los consensos imprescindibles para validar el resultado al que se pudiera llegar.
    </p><p class="article-text">
        Mas all&aacute; de todos los elementos expuestos, resulta oportuno recordar que no habr&aacute; reforma de la Constituci&oacute;n duradera si la sociedad no acompa&ntilde;a el proceso, lo conoce, lo reconoce como propio y, finalmente, acepta su resultado. El consenso que exige un texto constitucional no es solo el que se deriva del imprescindible acuerdo parlamentario, sino especialmente el que la Constituci&oacute;n obtiene a trav&eacute;s del resultado que en su momento arroje el preceptivo refer&eacute;ndum. Este es, en realidad, el verdadero desaf&iacute;o que conlleva cualquier proyecto ambicioso de reforma constitucional. &iquest;C&oacute;mo estamos dispuestos a hacerle frente?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariola Urrea Corres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reforma-constitucion_129_3693227.html]]></guid>
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