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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Mercado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus_mercado/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Microbios que viven en el interior de las plantas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/microbios-viven-interior-plantas_132_4124162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77ba5ba5-8ae1-47b2-bc50-f0053a3bbc98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Microbios que viven en el interior de las plantas"></p><p class="article-text">
        Los end&oacute;fitos, del griego <em>endon</em> (dentro) + <em>phyton</em> (vegetal), son microorganismos que pueden ser detectados en un momento determinado en el interior de los tejidos de una planta sin producir s&iacute;ntomas visibles en ellos. Es cierto que las bacterias y hongos fitopat&oacute;genos, las bacterias productoras de n&oacute;dulos fijadores de nitr&oacute;geno atmosf&eacute;rico y los hongos de la micorriza desarrollan un modo de vida end&oacute;fito durante parte de su ciclo vital pero, <em>sensu stricto</em>, no se contemplan en la definici&oacute;n anterior.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se admite que, con toda probabilidad, todas las plantas albergan una asombrosa diversidad de comunidades end&oacute;fitas. Estos <em>microbiomas</em> (el conjunto de microorganismos y de su material gen&eacute;tico colectivo) ocultos en el interior de los vegetales parecen desempe&ntilde;ar un papel relevante, aunque poco conocido, en el estado fitosanitario de su anfitri&oacute;n (en biolog&iacute;a se utiliza el t&eacute;rmino hu&eacute;sped), en su desarrollo y en su adaptaci&oacute;n a diversos tipos de estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora de la Universidad de California en Merced, Dra. Carolin Frank, ha llegado a manifestar &ldquo;<em>When I look at a forest, I don&rsquo;t see trees, I see all these fascinating microbes</em>.&rdquo; Quiz&aacute;s sea una expresi&oacute;n algo exagerada, pero si nuestros ojos actuasen como potentes lentes de aumento comprobar&iacute;amos que la imagen que describe la Dra. Frank es muy real. Nuestro conocimiento sobre la diversidad, abundancia y complejidad de los microbiomas end&oacute;fitos empieza a sernos revelado poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        En ello est&aacute;n jugando un papel fundamental el empleo de t&eacute;cnicas metagen&oacute;micas, as&iacute; como el uso de aproximaciones que no dependen del tradicional cultivo microbiol&oacute;gico. Estas potentes metodolog&iacute;as nos muestran que las comunidades end&oacute;fitas son mucho mayores y complejas de lo que hasta ahora supon&iacute;amos. Es importante subrayar que el simple aislamiento de microorganismos a partir de tejidos vegetales concienzudamente desinfectados en superficie, no deber ser el &uacute;nico criterio utilizado para considerarlos como end&oacute;fitos. La indubitada capacidad de colonizaci&oacute;n end&oacute;fita de un microorganismo debe demostrarse mediante t&eacute;cnicas de microscop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de bacterias con capacidad de colonizaci&oacute;n end&oacute;fita, la ruta principal de penetraci&oacute;n hacia el interior de los tejidos vegetales comienza en las ra&iacute;ces, aunque tambi&eacute;n pueden hacerlo a trav&eacute;s de hojas, tallos, flores o cotiledones. En 1887, Victor Galippe fue el primero en formular la hip&oacute;tesis de que el suelo era el lugar de procedencia de las bacterias end&oacute;fitas que &eacute;l afirmaba detectar en el interior de diversos vegetales. Sin embargo, tanto la existencia de bacterias dentro de una planta como la procedencia pedol&oacute;gica de aqu&eacute;llas fueron ideas muy contestadas, pues se consideraba que las plantas sanas estaban exentas de microbios.
    </p><h3 class="article-text">Invasores no hostiles</h3><p class="article-text">
        El tiempo y las evidencias acumuladas posteriormente dieron la raz&oacute;n al m&eacute;dico franc&eacute;s. La invasi&oacute;n de las ra&iacute;ces puede ocurrir de forma pasiva a trav&eacute;s de roturas, heridas o puntos de emergencia de ra&iacute;ces laterales. Si la penetraci&oacute;n sucede por mecanismos activos, la adhesi&oacute;n y entrada tiene lugar preferentemente por las zonas de diferenciaci&oacute;n y/o elongaci&oacute;n de la ra&iacute;z o por los espacios intercelulares de la epidermis radical. Sin embargo, estos procesos son poco conocidos a&uacute;n. Nuestros trabajos, han demostrado que los pelos radicales juegan un papel significativo en la colonizaci&oacute;n end&oacute;fita de ra&iacute;ces de olivo por diversas cepas del g&eacute;nero bacteriano <em>Pseudomonas</em>. Sin embargo, poco sabemos sobre c&oacute;mo ocurre la penetraci&oacute;n de estas c&eacute;lulas especializadas, ni c&oacute;mo las bacterias se desplazan y establecen en tejidos m&aacute;s profundos de la ra&iacute;z, ni si la entrada ocurre de forma activa o pasiva.
    </p><p class="article-text">
        Vivir en el interior de los tejidos vegetales significa estar adaptado a un ambiente que proporciona una fuente constante y segura de nutrientes, as&iacute; como una menor exposici&oacute;n a los diversos estreses que habitualmente reinan en el exterior, por ejemplo en el suelo. Los end&oacute;fitos han tenido por tanto que evolucionar para adaptarse a una suerte de &lsquo;<em>safe heaven&rsquo;</em>, aunque desconocemos casi todo acerca de c&oacute;mo ha sucedido dicha adaptaci&oacute;n. Como peaje por vivir en un ambiente m&aacute;s seguro, los end&oacute;fitos tuvieron que desarrollar estrategias para evadir o modular las diversas respuestas defensivas que las plantas despliegan para contrarrestar el ataque e invasi&oacute;n por parte de la multiplicidad de microorganismos con los que continuamente interaccionan, sobre todo los de &iacute;ndole da&ntilde;ina.
    </p><p class="article-text">
        Poco se sabe sobre c&oacute;mo los end&oacute;fitos son capaces de superar dichas respuestas defensivas y ser as&iacute; &lsquo;considerados&rsquo; por su hu&eacute;sped como invasores no hostiles. Pero s&iacute; se ha demostrado que la colonizaci&oacute;n y establecimiento de bacterias end&oacute;fitas inoculadas de forma artificial provoca en la planta hu&eacute;sped cambios importantes, tanto locales como sist&eacute;micos, en su <em>transcriptoma</em> (el conjunto de genes que se expresa en un determinado momento). Muchos de estos cambios est&aacute;n relacionados con respuestas defensivas a diversos tipos de estr&eacute;s y el end&oacute;fito, de una manera u otra, parece ser capaz de sortearlas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo que define al modo de vida end&oacute;fito? Esta pregunta tampoco tiene una respuesta clara. Un nicho ecol&oacute;gico que, por una parte, proporciona nutrientes pero que, por otra, resulta hostil por las respuestas defensivas que en &eacute;l operan, debe propiciar las dos fuerzas motrices principales para seleccionar los fenotipos microbianos mejor adaptados a dicho ambiente. El an&aacute;lisis comparado de genomas de bacterias que son capaces de desarrollar estilos de vida end&oacute;fitos puede ayudarnos a identificar dichos caracteres.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, los sistemas de secreci&oacute;n de tipo III se han detectado de forma poco frecuente hasta ahora entre bacterias end&oacute;fitas, al contrario que los de tipo VI. Adem&aacute;s de portar estos dos sistemas de secreci&oacute;n, el genoma de <em>Pseudomonas fluorescens</em> PICF7, una bacteria end&oacute;fita de ra&iacute;ces de olivo, tambi&eacute;n codifica, entre otros genes candidatos potenciales de contribuir al modo de vida end&oacute;fito, para diversas prote&iacute;nas de adhesi&oacute;n, para genes relacionados con la s&iacute;ntesis de compuestos implicados en desintoxicaci&oacute;n, o para el de la enzima aminociclopropano-1-carboxilato (ACC) deaminasa, implicada en la reducci&oacute;n del nivel de la hormona de estr&eacute;s: el etileno. Determinar la implicaci&oacute;n de estos genes son tareas que nos mantendr&aacute;n ocupados durante alg&uacute;n tiempo.
    </p><h3 class="article-text">El crecimiento vegetal</h3><p class="article-text">
        Desde un punto de vista pr&aacute;ctico, los end&oacute;fitos bacterianos suscitan un creciente inter&eacute;s debido a las numerosas aplicaciones que tienen, entre otros campos, en el de la biotecnolog&iacute;a agr&iacute;cola. Otras aplicaciones est&aacute;n relacionadas con su capacidad para producir un amplio repertorio de metabolitos de inter&eacute;s en biomedicina (p.ej. antibi&oacute;ticos, compuestos antitumorales, agentes antiinflamatorios, etc.). Entre las caracter&iacute;sticas beneficiosas asociadas al modo de vida end&oacute;fito, la promoci&oacute;n del crecimiento vegetal y el control de enfermedades que afectan a los cultivos tienen una significaci&oacute;n especial, sin bien los mecanismos implicados en ambos fen&oacute;menos necesitan ser aclarados en la mayor&iacute;a de los casos.
    </p><p class="article-text">
        La promoci&oacute;n del crecimiento vegetal mediada por bacterias y hongos beneficiosos, incluidos los de modo de vida end&oacute;fito, puede obedecer a mecanismos directos o indirectos. La promoci&oacute;n directa del crecimiento vegetal puede deberse al aporte o movilizaci&oacute;n de [micro]nutrientes (<em>bio-fertilizaci&oacute;n</em>) y/o de fitohormonas (<em>fito-estimulaci&oacute;n</em>). La promoci&oacute;n indirecta del crecimiento vegetal puede ser consecuencia de la supresi&oacute;n de los efectos causados por microorganismos delet&eacute;reos. En este caso, los mecanismos que pueden operar son diversos, yendo desde el antagonismo o antibiosis directa frente al pat&oacute;geno, hasta la competencia por nutrientes o espacio, o hasta la estimulaci&oacute;n de las capacidades defensivas de la planta hu&eacute;sped.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento vegetal tambi&eacute;n puede estimularse aliviando el estr&eacute;s causado por diversos agentes abi&oacute;ticos tales como la presencia en el suelo de compuestos contaminantes o metales pesados (<em>fito-remediaci&oacute;n</em>), o el debido a situaciones de estr&eacute;s h&iacute;drico o salino. En este sentido, la s&iacute;ntesis de ACC deaminasa por bacterias end&oacute;fitas podr&iacute;a proporcionar un mayor nivel de tolerancia a estreses experimentados por las plantas con las que viven en &iacute;ntima asociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones que a&uacute;n quedan por elucidar relativas al c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y por qu&eacute; ciertos microorganismos se establecen de forma end&oacute;fita son muchas. B&aacute;sicamente podr&iacute;an compendiarse en dos: &iquest;Cu&aacute;les son las fuerzas motrices que operan para construir una comunidad end&oacute;fita? y &iquest;Qu&eacute; hace el microbioma end&oacute;fito por la planta que lo alberga? Conocer las respuestas a estas preguntas es crucial para aprovechar todo el potencial que, como herramientas biotecnol&oacute;gicas naturales y sostenibles, pueden desplegar los microbios end&oacute;fitos. El camino para ello, sin lugar a dudas, empieza a ser desbrozado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Mercado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/microbios-viven-interior-plantas_132_4124162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 09:29:40 +0000]]></pubDate>
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