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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rocío Medina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rocio_medina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rocío Medina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Juana está en mi casa": el pacto feminista entre redes de desobediencia civil contra las violencias machistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juana-feminista-desobediencia-violencias-machistas_129_3255786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9799e921-9fb6-4754-b55f-f18c4b7b3240_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Juana está en mi casa&quot;: el pacto feminista entre redes de desobediencia civil contra las violencias machistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la incapacidad evidente de las instituciones y administraciones de dar respuesta ante las violencias machistas, el caso de Juana ha reactivado redes feministas ayer clandestinas</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as estamos viviendo una situaci&oacute;n hist&oacute;rica para los derechos de las mujeres y los feminismos en dos escenarios pol&iacute;ticos perfectamente identificables: el Pacto de Estado, de un lado, y la movilizaci&oacute;n feminista &ldquo;Juana est&aacute; en mi casa&rdquo;, de otro.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el debate de la subcomisi&oacute;n para el Pacto ha abordado el ensanche pol&iacute;tico y jur&iacute;dico de la noci&oacute;n de &ldquo;violencia de g&eacute;nero&rdquo; en el marco de la Ley de 2004&nbsp; y del Convenio de Estambul. Adem&aacute;s, reconoce la necesidad de dar cierta marcha atr&aacute;s a la Ley Montoro, lo que implica que todos los partidos asuman p&uacute;blicamente el profundo v&iacute;nculo entre los recortes y el asesinato sistem&aacute;tico de mujeres en este pa&iacute;s. Las instituciones y administraciones tienen la obligaci&oacute;n de generar mecanismos de prevenci&oacute;n y protecci&oacute;n ante las violencias machistas, y eso s&oacute;lo se hace con inversi&oacute;n p&uacute;blica adecuada y, por tanto, con una voluntad pol&iacute;tica feminista, es decir, centrada en las pol&iacute;ticas de educaci&oacute;n y prevenci&oacute;n, y no en el populismo punitivista. &nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, por estas y otras muchas razones, el dictamen no ha sido aprobado por unanimidad, ya que contiene carencias t&eacute;cnicas y pol&iacute;ticas inasumibles. Entre ellas, la mentira insultante del compromiso pol&iacute;tico de 1.000 millones de euros, cuando en realidad s&oacute;lo se garantizan 44 millones, o no haber permitido que los movimientos feministas participen en el debate con el protagonismo necesario.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la relevancia medi&aacute;tica del &ldquo;Pacto&rdquo;, el caso de Juana Rivas ha tenido la fuerza suficiente para colocarse en el centro de la agenda pol&iacute;tica y medi&aacute;tica de manera paralela y aut&oacute;noma al debate entre partidos. Tanto es as&iacute; que se ha generando una movilizaci&oacute;n social feminista que, en mi opini&oacute;n, combina al menos dos estrategias destacables. De un lado es evidente la dimensi&oacute;n adquirida en redes sociales, de otro, una dimensi&oacute;n m&aacute;s invisible, pero de un potencial pol&iacute;tico y social de primer orden, en el que me centro ahora.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la incapacidad evidente de las instituciones y administraciones de dar respuesta ante las violencias machistas, el caso de Juana ha reactivado redes feministas ayer clandestinas, hoy de desobediencia civil, de autogesti&oacute;n y autodefensa de los derechos de las mujeres y de las demandas feministas. La ciudadan&iacute;a vuelve a desbordar a las instituciones y a los partidos poniendo en pr&aacute;ctica principios pol&iacute;ticos emancipadores como la autoayuda en clave de desobediencia civil y la autogesti&oacute;n, pero de nuevo con un expl&iacute;cito enfoque feminista.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente es sabido que las feministas sufragistas fueron quienes crearon y pusieron en pr&aacute;ctica una bater&iacute;a importante de estrategias de resistencia no violenta. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, no hay m&aacute;s que recordar las redes feministas clandestinas de pr&aacute;cticas de aborto en el franquismo y durante no pocos a&ntilde;os del posfranquismo. Estas estrategias han existido y existen por supuesto en los feminismos de hoy, lo decisivo de este caso es&nbsp; la incidencia pol&iacute;tica que est&aacute; conllevando en la esfera p&uacute;blica de la pol&iacute;tica, a pesar de mantener intacta su realidad oculta. Esto nos da una idea de la profundidad del pacto social que sostiene el refugio de Juana.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la historia m&aacute;s reciente de las movilizaciones sociales, &ldquo;Juana est&aacute; en mi casa&rdquo; tambi&eacute;n nos conecta, en cierto modo, con la experiencia contestataria del 15M, aunque con importantes matices en la denuncia y en la propuesta pol&iacute;tica. Si el 15M ocup&oacute; y re-politiz&oacute; espacios p&uacute;blicos como las plazas, el movimiento &ldquo;Juana est&aacute; en mi casa&rdquo; est&aacute; re-politizando los espacios que hemos conocido en el pensamiento pol&iacute;tico como &ldquo;dom&eacute;stico&rdquo; y &ldquo;privado&rdquo;. Ambos espacios han sido los lugares del poder patriarcal por excelencia, pero un movimiento como &ldquo;Juana est&aacute; mi casa&rdquo; los resignifica y coloca al servicio, parad&oacute;jicamente, de redes de desobediencia civil feminista. Los hogares y los cuerpos de las mujeres pasan as&iacute; de ser un espacio de potencial situaci&oacute;n de vulnerabilidad, a un espacio de acogida, seguridad y empoderamiento, desbordando abiertamente el insuficiente papel de las instituciones en estos casos.
    </p><p class="article-text">
        Si el 15M denunciaba que &ldquo;no somos mercanc&iacute;a en manos de pol&iacute;ticos y banqueros&rdquo;, desvelando as&iacute; los costes humanos de los estados neoliberales; el movimiento feminista est&aacute; poniendo sobre la mesa una compleja cr&iacute;tica que abre nuevas posibilidades para repensar el papel de la comunidad en el cambio pol&iacute;tico: a la vez que se grita que &ldquo;(nosotras y nuestrxs hijxs) no somos sacrificables en manos de pol&iacute;ticos y jueces&rdquo;, se han activado soluciones y estrategias que entiendo son feministas por varias razones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, las redes de desobediencia civil que ocultan a Juana est&aacute;n basadas en lazos de afectos entre mujeres, lazos que los feminismos han ido politizando hist&oacute;ricamente. Dentro de las corrientes de pensamiento cr&iacute;tico de izquierdas, los feminismos s&iacute; han asumido extensamente el rol de las emociones en la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica y en la producci&oacute;n de conocimiento, y esto es una ventaja innegable de los mismos ante otras corrientes cr&iacute;ticas. En segundo lugar, ante instituciones que s&oacute;lo atinan a re-victimizar e institucionalizar a las mujeres en situaci&oacute;n de riesgo, estas redes de desobediencia civil colocan la protecci&oacute;n de todos los cuerpos y de todas las vidas en el centro de la estrategia pol&iacute;tica. Ninguna vida es desechable, ninguna. Y por &uacute;ltimo, son feministas porque reactivan soluciones comunitarias a problemas cuya vivencia puede estar m&aacute;s o menos individualizada. Toda acci&oacute;n pol&iacute;tica que recupere lo comunitario como agente de justicia social es hoy subversiva ante un individualismo que nos corroe como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos m&eacute;todos para la emancipaci&oacute;n social contempor&aacute;nea pasan, sin duda, por la rearticulaci&oacute;n de una comunidad que trascienda las pol&iacute;ticas identitarias cl&aacute;sicas de las izquierdas de la segunda mitad del siglo XX. En este reto, los feminismos que est&aacute;n abordando de manera interseccional aquellas identidades, en el pensamiento y en la praxis pol&iacute;tica, son una apuesta indispensable para otros futuros posibles.
    </p><p class="article-text">
        Si Juana ha tenido que ocultarse de las instituciones y administraciones en redes de desobediencia civil como &uacute;nica forma de garantizar la vida de sus hijxs, su valent&iacute;a ha devuelto a la luz una certeza pol&iacute;tica: que el verdadero pacto que va a prevenir, a proteger y a dar autonom&iacute;a a las mujeres debe ser un pacto feminista de la ciudadan&iacute;a por la vida toda. &ldquo;Juana est&aacute; en mi casa&rdquo;, porque en todas las casas ya hay una Juana dispuesta a todo. Es tiempo de mujeres, de vida y de comunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juana-feminista-desobediencia-violencias-machistas_129_3255786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jul 2017 17:24:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Juana está en mi casa": el pacto feminista entre redes de desobediencia civil contra las violencias machistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juana Rivas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Feminizar la política sin despatriarcalizar el partido?; sobre la urgencia de mirar al partido con gafas violetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/feminizar-despatriarcalizar-partido-urgencia-violetas_132_3786948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sobre lo que sea feminizar la pol&iacute;tica mucho se ha escrito en estos d&iacute;as. En el debate, a&uacute;n en construcci&oacute;n, hay algunos ejes que pueden ayudarnos a comprender las dificultades de feminizar la pol&iacute;tica sin antes transformar el propio partido desde los feminismos. Atendiendo a estos ejes fundamentales, a saber, la presencia de las mujeres, lo que signifique feminismos y la necesidad de transformar el partido desde propuestas feministas, pretendo explicar por qu&eacute; la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica debe empezar por &ldquo;Despatriarcalizar Podemos&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Mujeres y poder pol&iacute;tico: diferenciando presencia de mujeres y discursos feministas</h4><p class="article-text">
        En primer lugar, est&aacute; claro que el hecho de tener m&aacute;s o menos mujeres en el poder pol&iacute;tico no tiene por qu&eacute; implicar necesariamente alg&uacute;n giro feminista en leyes o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas; ni siquiera que &eacute;ste sea m&iacute;nimamente progresista. De hecho, por ejemplo, el elevado incremento de mujeres en los ej&eacute;rcitos, especialmente en el norteamericano, aunque asumamos que pudiera alterar algunas pr&aacute;cticas, no ha feminizado de manera sustancial estas instituciones si por feminizar entendemos algo m&aacute;s que la presencia de mujeres. En &uacute;ltima instancia, la presencia de las mujeres en cualquier estamento de poder tampoco garantiza directamente la mayor autoridad de sus discursos<strong>. Lo que s&iacute; conocemos es el uso perverso que el marketing partidario ha hecho y hace de la presencia de las mujeres con el fin de modernizar su imagen electoral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo expuesto hasta ahora pone en duda la importancia de la paridad. Alcanzar la paridad, es decir, la presencia de las mujeres en la mitad del poder pol&iacute;tico como un principio de m&iacute;nimos, es necesario y tiene implicaciones de primer orden: el reconocimiento social y pol&iacute;tico del derecho de las mujeres a garantizar su acceso al poder pol&iacute;tico, ya que como otros colectivos, hemos sido excluidas de la historia pol&iacute;tica moderna. Por tanto, es la justicia y la cultura democr&aacute;tica lo que fundamenta nuestro derecho a la paridad (no s&oacute;lo a una mayor presencia de mujeres), y no el hecho de que nuestra presencia garantice alguna &ldquo;cualidad femenina&rdquo; que haga bien al espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n cuando se garantizara la existencia de ciertas diferencias aprendidas entre hombres y mujeres, como pretenden indicar algunos estudios desde la neurociencia, no habr&iacute;a por qu&eacute; presuponer que esa diferencia concreta fuese funcional a un discurso a favor de los derechos de las mujeres y de sus comunidades, en alguno de los muchos sentidos feministas. Los casos de Condoleezza Rice, mujer y negra, o los discursos de las mujeres del Tea Party sobre la feminidad ejemplifican bien la cuesti&oacute;n. Necesitamos entonces ir un poco m&aacute;s all&aacute; y no confundir el derecho de las mujeres y de otros colectivos a acceder al poder, con el hecho de que eso signifique en s&iacute; hacer pol&iacute;ticas feministas o de otro tipo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h4 class="article-text">De las mujeres en pol&iacute;tica a las pol&iacute;ticas feministas</h4><p class="article-text">
        En segundo lugar, estamos de acuerdo en la importancia de la pregunta &iquest;qu&eacute; entender por feminismos? Una pregunta leg&iacute;tima, abierta e improrrogable si se desea hacer pol&iacute;tica feminista desde la Nueva Pol&iacute;tica. Aunque lo personal es pol&iacute;tico, no siempre lo pol&iacute;tico es personal. Obviamente, en cualquier debate siempre hay valorizaciones impl&iacute;citas, pero confundir el debate pol&iacute;tico feminista con enzarzarse en qui&eacute;n es m&aacute;s o menos feminista es una trampa que, aunque en parte est&eacute; mediatizando los feminismos, tambi&eacute;n los est&aacute; despolitizando.
    </p><p class="article-text">
        La sororidad se construye reconoci&eacute;ndonos como capaces de pensamiento pol&iacute;tico, debatiendo entre nosotras y generando alianzas a pesar de las diferencias. De hecho, el di&aacute;logo en el desacuerdo es el &uacute;nico camino que nos permite llegar a lugares comunes a partir de los cuales poder construir una agenda pol&iacute;tica feminista interna que incida sobre el propio concepto de partido, y que supere el marco de los liderazgos femeninos. Con otras palabras, <strong>nos reconocemos como feministas en la medida que debatimos sobre pol&iacute;ticas e instituciones feministas, y no sobre las mujeres que est&aacute;n accediendo al poder pol&iacute;tico.</strong> Cuanto antes salgamos de la trampa perversa del &ldquo;feminist&oacute;metro&rdquo;, que convierte todo lo pol&iacute;tico en personal, antes profundizaremos en la tarea de despatriarcalizar el partido.
    </p><p class="article-text">
        Tarea donde, por cierto, no s&oacute;lo deber&iacute;an aportar las mujeres desde unos feminismos incapaces de ver m&aacute;s all&aacute; de la variable sexo-g&eacute;nero. En el encuentro interseccional de las demandas feministas con las demandas de grupos identitarios, &eacute;tnicos y culturales diversos (entre otros colectivos de diversidad funcional, migrantes, de clase, etc.) y con los grupos de hombres por la igualdad, habita el coraz&oacute;n de una Nueva Pol&iacute;tica donde comiencen a ocupar espacios de decisi&oacute;n todas aquellas subjetividades pol&iacute;ticas que hist&oacute;ricamente nunca lo hicieron. No habr&aacute; Nueva Pol&iacute;tica mientras el poder pol&iacute;tico del sujeto de derechos cl&aacute;sico de la modernidad, el BBVA (con todos los aportes que podr&iacute;amos hacer hoy), no sea socializado primero dentro de la forma partido.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;
    </p><h4 class="article-text">Despatriarcalizar el partido: el kil&oacute;metro 0 de la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica</h4><p class="article-text">
        En tercer lugar, las personas feministas de Podemos conocemos de cerca las dificultades de insertar l&oacute;gicas feministas de redistribuci&oacute;n del poder, participaci&oacute;n y cuidados en el partido. A pesar de la aparente importancia de este tema para la Nueva Pol&iacute;tica, los debates sobre los aportes de los feminismos a la forma partido est&aacute;n quedando circunscritos, en el mejor de los casos, a los espacios &ldquo;privados y/o dom&eacute;sticos&rdquo; de la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para salir de esa vieja trampa patriarcal y liberal de la separaci&oacute;n p&uacute;blico-privado que termina despolitizando todo lo que ocurre de puertas adentro, hay que sacar al espacio p&uacute;blico y politizar el debate sobre la despatriarcalizaci&oacute;n de los partidos. La Nueva Pol&iacute;tica necesita prefigurar en su interior esa sociedad que dice buscar ma&ntilde;ana; nos toca demostrar que sabemos construir dentro lo que se dice que se va a construir fuera.
    </p><p class="article-text">
        Es momento de discutir sobre c&oacute;mo los feminismos, que son propuestas pol&iacute;ticas de organizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica para todas y todos, pueden transformar y enriquecer la forma partido: &iquest;Qu&eacute; aportan los feminismos para transformar las estructuras, los discursos, la organizaci&oacute;n y el reparto de recursos en los nuevos modelos de partido? &iquest;C&oacute;mo garantizar intervenciones rigurosas ante legislaciones o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sexistas, racistas o discriminatorias? &iquest;C&oacute;mo afrontar violencias machistas y racistas al interior del partido? &iquest;Con qu&eacute; formaci&oacute;n en g&eacute;nero y de diversidad cultural y de orientaci&oacute;n sexual e identidad de g&eacute;nero cuentan nuestros &oacute;rganos de representaci&oacute;n internos, las comisiones de garant&iacute;as y los c&iacute;rculos? &iquest;Queremos socializar el poder con t&eacute;cnicas de representaci&oacute;n colegiadas y rotativas? &iquest;C&oacute;mo alcanzar la paridad horizontal entre cabezas de listas? &iquest;C&oacute;mo articular la representaci&oacute;n pol&iacute;tica promoviendo la diversidad cultural y&nbsp; &eacute;tnica? &iquest;Qu&eacute; mecanismos establecer para garantizar que los cuidados sean traducidos en f&oacute;rmulas organizativas sobre los tiempos militantes y laborales, y en f&oacute;rmulas legislativas? &iquest;C&oacute;mo fomentar un asamblearismo feminista que invite a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica a las mujeres y a grupos diversos excluidos del poder pol&iacute;tico? &iquest;C&oacute;mo garantizar una cantidad de recursos m&iacute;nima para poder construir un partido feminista e igualitario internamente? &iquest;C&oacute;mo garantizar contrataciones paritarias por sexo, a la vez que se tienen tambi&eacute;n en cuenta otras variables &eacute;tnicas, &ldquo;raciales&rdquo; o de diversidad funcional? &iquest;Qu&eacute; papel tienen los hombres feministas en Podemos? &iquest;Y qu&eacute; papel tiene la diversidad cultural en los feminismos de Podemos? &iquest;Por qu&eacute; las &aacute;reas de igualdad y feminismos son &aacute;reas y no secretar&iacute;as pol&iacute;ticas teniendo en cuenta la anulaci&oacute;n de recursos y de autoridad pol&iacute;tica que esto conlleva? Recordemos que, de todas las comunidades aut&oacute;nomas del estado espa&ntilde;ol, s&oacute;lo en seis las &aacute;reas de feminismos, igualdad y LGTBI han sido reconocidas como Secretar&iacute;as en los consejos auton&oacute;micos, ni siquiera en el Consejo Ciudadano Estatal &iquest;Tendr&aacute;n alguna relaci&oacute;n estas preguntas con la brecha de g&eacute;nero en el voto hacia Podemos? &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas son s&oacute;lo algunas de las preguntas y propuestas que pueden comenzar pronto a despatriarcalizar podemos si las feministas decidimos hacer pol&iacute;tica feminista y nos ponemos colectivamente a hacer de este partido un lugar donde el feminismo sea puente de uni&oacute;n y ejemplo de coherencia, por encima de otras diferencias. Precisamente ahora tenemos delante una gran ventana hist&oacute;rica para hacer que muchos postulados feministas sean indispensables en la Nueva Pol&iacute;tica y en las organizaciones que la abanderan. Como feministas, tenemos la suerte y la responsabilidad hist&oacute;rica de intentar que los feminismos ocupen un lugar central para los partidos pol&iacute;ticos. Y como feministas de Podemos tambi&eacute;n sabemos que s&oacute;lo podemos hacer eso juntas, trascendiendo otras diferencias y sabiendo que tras los &aacute;rboles est&aacute; el bosque.
    </p><p class="article-text">
        Mientras feminizar la pol&iacute;tica puede parecer una tarea &eacute;pica que trasciende el &aacute;mbito del partido propio y que recaer&iacute;a exclusivamente sobre (algunas) mujeres, lo que no parece ser muy justo con ellas, despatriarcalizar el partido nos invita a debatir entre feministas las l&iacute;neas program&aacute;ticas directas y concretas sobre las propuestas organizativas, los discursos y el reparto de recursos en el mismo partido. Si hay alg&uacute;n lugar donde feminizar la pol&iacute;tica pueda significar algo tangible es en las conquistas feministas que se vayan realizando en el proceso de despatriarcalizar Podemos, lo que incumbir&iacute;a a todas las personas, sensibilidades y &oacute;rganos comprometidos con la democracia radical interna y no s&oacute;lo a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la creaci&oacute;n de una s&oacute;lida y plural identidad feminista en Podemos, ser&iacute;a un magn&iacute;fico ejemplo de creaci&oacute;n de una corriente que no divide sino que a&uacute;na las diversas formas de entender el proyecto y las pone a trabajar en la direcci&oacute;n de una transformaci&oacute;n social verdaderamente radical. Ahora que se abren los procesos de primarias de Madrid, Andaluc&iacute;a, Extremadura, etc., y que parece que Podemos va camino de una segunda asamblea constituyente, quiz&aacute;s sea el momento m&aacute;s oportuno para que las feministas en Podemos en c&iacute;rculos, &aacute;reas, secretar&iacute;as y grupos parlamentarios, articulemos una agenda pol&iacute;tica com&uacute;n interna que comience un proceso de despatriarcalizaci&oacute;n de las estructuras, los discursos y los recursos en el partido. <strong>Despatriarcalizar Podemos nos invita a encontrarnos y reconocernos como feministas en la construcci&oacute;n de &ldquo;Un Podemos m&aacute;s feminista, para una pol&iacute;tica m&aacute;s humana&rdquo;.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/feminizar-despatriarcalizar-partido-urgencia-violetas_132_3786948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Oct 2016 08:06:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Feminizar la política sin despatriarcalizar el partido?; sobre la urgencia de mirar al partido con gafas violetas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Feminismo,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política, territorios y cuerpos: una lectura feminista de la actualidad política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/politica-territorios-feminista-actualidad-politica_132_4118198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/436b50ba-e5c7-4fa6-ad9a-577f862fde82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política, territorios y cuerpos: una lectura feminista de la actualidad política"></p><p class="article-text">
        En la coyuntura pol&iacute;tica reciente, a nadie escapa el precio que pag&oacute; Ciudadanos por sus posiciones sobre la violencia machista en las elecciones generales. Tambi&eacute;n fue notoria la centralidad de los debates feministas en la campa&ntilde;a, que tras la fuerza social desplegada por el movimiento feminista el 7N en Madrid, ha venido para quedarse en la contienda pol&iacute;tica. El 7N se erigi&oacute; como un nuevo sujeto pol&iacute;tico al recordarnos que las violencias machistas m&uacute;ltiples sostienen cotidianamente los asesinatos de las mujeres. El relato pol&iacute;tico que entienda la profundidad hist&oacute;rica de este acontecimiento sin apropi&aacute;rselo, buen catalizador de ciudadan&iacute;a ser&aacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya no es de recibo hablar de los derechos de las mujeres y de las territorialidades mientras los asesinatos masivos de mujeres, punta del iceberg de las violencias machistas, quedan atrapados en un discurso que niega la posibilidad de pensar pol&iacute;ticamente nuestras sociedades desde el g&eacute;nero como categor&iacute;a de an&aacute;lisis y los feminismos como propuesta. El feminismo no es el &ldquo;temita de las mujeres&rdquo;. El poder lo sabe, pero muchos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras no. La propuesta feminista es pol&iacute;tica y &eacute;tica, la de una vida digna de ser vivida en cuerpos y comunidades sociales que ponen la sostenibilidad de la vida en el centro y no el enriquecimiento de unos pocos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la femocracia ha permitido que las pol&iacute;ticas identitarias llevadas a cabo con mujeres y homosexuales, a&uacute;n siendo indudablemente leg&iacute;timas, hayan sido usadas como pantalla ante pol&iacute;ticas sociales derechizadas. Esta estela fem&oacute;crata ha exigido a las mujeres la obligatoriedad de denunciar para ser atendidas, no habl&oacute; del Convenio de Estambul hasta que lo hizo Podemos, y no aprob&oacute; las propuestas de emergencia habitacional para las mujeres v&iacute;ctimas en varias autonom&iacute;as. No por casualidad, la femocracia institucional ha pactado con el partido estandarte del nuevo neomachismo &ndash;Ciudadanos- por encima del esfuerzo de algunas feministas del PSOE que han visto con estupor el intento de volver a relegar las violencias machistas a la esfera de lo privado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los recortes fomentan las desigualdades sexuales, se hace necesario legitimar la idea de que las violencias machistas no son parte de un sistema de desigualdades estructurales, sino de seres individualizados y patologizados que insultan, acosan o asesinan a mujeres. Esta es la apuesta de Ciudadanos al cuestionar la legislaci&oacute;n sobre violencia de g&eacute;nero como discriminatoria: negar la mayor. La igualdad ya est&aacute; conseguida, hombres y mujeres se asesinan por igual y, por tanto, es discriminatorio penalizar el asesinato de mujeres de manera diferenciada. Casi nada.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que uno de los pocos bastiones simb&oacute;licos que quedan en pie del Estado del Bienestar sean las pol&iacute;ticas de igualdad, atacadas hoy, parad&oacute;jicamente, por discriminatorias. Si la nueva pol&iacute;tica no atiende a esto de manera central y urgente, lo atender&aacute; la vieja con sus nuevos pactos hablando de violencias intrafamiliares y reculando en los compromisos adquiridos con plataformas como la PPiiNA. Los asesinatos de mujeres han comenzado a ser puestos en cuesti&oacute;n por un discurso neomachista que repite el mantra de las denuncias falsas y confunde la igualdad formal de la ley con la obligaci&oacute;n del poder legislativo de generar protecciones desiguales ante situaciones desiguales, para generar igualdad real.
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero nos advierte de una sociedad inmediata que necesitar&aacute; afrontar estrategias de subsistencia comunitarias y p&uacute;blicas ante la crisis de los cuidados, o justificar desde discursos neomachistas por qu&eacute; estas estrategias recaer&aacute;n mayoritariamente sobre las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Se aproxima una refundaci&oacute;n del sistema de reproducci&oacute;n social, pero los an&aacute;lisis pol&iacute;ticos contin&uacute;an sin comprender que esta refundaci&oacute;n, ya sea en su versi&oacute;n feminista o neomachista, ser&aacute; la m&eacute;dula espinal de las nuevas transformaciones sociales y, por tanto, de la posibilidad de generar nuevas mayor&iacute;as. Ya no habr&aacute; cambio o recambio pol&iacute;tico que no deba contar a la ciudadan&iacute;a qu&eacute; har&aacute; con las violencias machistas, con las situaciones de dependencia y las demandas de autonom&iacute;a personal, con los cuidados de abuelas, abuelos y de la infancia, con los derechos en la diversidad funcional, con los derechos asociados a la maternidad y paternidad y, en general, con las vidas de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        No se trata s&oacute;lo de que m&aacute;s mujeres voten por el cambio, sino que el mismo cambio pol&iacute;tico necesita incorporar la propuesta pol&iacute;tica feminista para ser un cambio real discursivo, pol&iacute;tico y social. Feminizar la pol&iacute;tica no es s&oacute;lo construir paridad en el poder, es asumir el estatuto pol&iacute;tico del discurso feminista. Esto implica la presencia de mujeres feministas, y por qu&eacute; no, la presencia de hombres feministas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/politica-territorios-feminista-actualidad-politica_132_4118198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Mar 2016 20:25:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Política, territorios y cuerpos: una lectura feminista de la actualidad política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Violencia de género]]></media:keywords>
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