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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana Lima]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_lima/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana Lima]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las actuales reporteras de la miseria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/actuales-reporteras-miseria_129_7313857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba4c17c8-c3d6-445d-a222-e9857969917c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las actuales reporteras de la miseria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que ser conscientes y consecuentes con el peso que recae en la primera línea de los servicios sociales básicos y en sus profesionales y evitar dar pasos atrás hacía concepciones puramente benéficas y asistencialistas</p></div><p class="article-text">
        A las trabajadoras sociales de los servicios sociales municipales cada vez se les requiere con m&aacute;s intensidad que sean las notificadoras de la exclusi&oacute;n social, estas obligaciones se han multiplicado a&uacute;n m&aacute;s en tiempo de pandemia puesto que la gesti&oacute;n de prestaciones se ha incrementado, multiplicado por tres en la mayor&iacute;a de los servicios sociales. Los informes sociales, las notas informativas y todo tipo de informes acreditativos de la situaci&oacute;n, vulnerabilidad, riesgo y/o exclusi&oacute;n social son la llave del acceso a muchas prestaciones y recursos, as&iacute; como a la exenci&oacute;n de tasas.
    </p><p class="article-text">
        Si analizamos la actividad en este aspecto de los servicios sociales de cualquier municipio podr&iacute;amos conseguir un listado de m&aacute;s de 60 tipos diferentes de informes que se les requieren desde otros &aacute;mbitos y programas, de los cuales m&aacute;s de un 50% tienen este car&aacute;cter.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras en la actualidad los discursos de la profesi&oacute;n claman la superaci&oacute;n del enfoque burocr&aacute;tico, se ven cada vez m&aacute;s inmersos en el cumplimiento de normativas que hacen recaer el peso de la acreditaci&oacute;n de situaciones de riego, vulnerabilidad y exclusi&oacute;n social en los servicios sociales sin pensar que estos servicios necesitan un refuerzo para asumir estas competencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entender la asimetr&iacute;a que viven las profesionales del trabajo social, hay que mencionar los tres pilares de la profesi&oacute;n indicados por Mary E. Richmond, una de las pioneras del Trabajo Social: el social (la reforma social), el profesional (la intervenci&oacute;n social) y el disciplinar (la investigaci&oacute;n social). Si la tendencia de la acreditaci&oacute;n de la situaci&oacute;n social se hace mayoritaria sin dejar desarrollarse m&aacute;s los aspectos de la intervenci&oacute;n social, el trabajo grupal y comunitario, podr&iacute;amos afirmar que la profesi&oacute;n no se est&aacute; apoyando en sus bases y por ello puede padecer un desequilibrio metodol&oacute;gico que la pandemia est&aacute; agudizando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya la historiadora Michelle Perrot en 1993 explicaba como en el tiempo en que surg&iacute;a la profesi&oacute;n de trabajo social en el siglo XIX el papel de las mujeres estaba vinculado a la caridad y la filantrop&iacute;a, ello supon&iacute;a una extensi&oacute;n de la denominada <em>maternidad social</em>, de esta manera justificaba entonces su presencia en la vida p&uacute;blica en su labor de ayuda a las personas pobres y vulnerables de la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquellas mujeres representaron el inicio de la profesionalizaci&oacute;n del trabajo social ya que cubr&iacute;an el papel de &ldquo;reporteras de la miseria&rdquo;, se convirtieron en expertas&nbsp; a trav&eacute;s de su labor social con las personas pobres al ir introduciendo la planificaci&oacute;n y los m&eacute;todos de an&aacute;lisis de la realidad social en la que actuaban a trav&eacute;s de la filantrop&iacute;a, alcanzando un gran rigor en la figura de las <em>visitadoras sociales,</em> utilizaban herramientas como las encuestas biogr&aacute;ficas y el archivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las primeras profesionales del trabajo social adquieren su saber social a partir del an&aacute;lisis de la realidad en la que viv&iacute;an las personas m&aacute;s desfavorecidas sin dejar atr&aacute;s el an&aacute;lisis de las causas de esa situaci&oacute;n y de su mantenimiento en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual de los servicios sociales municipales merece una profunda reflexi&oacute;n sobre el papel de la profesi&oacute;n en este &aacute;mbito, ya que mientras el discurso profesional quiere huir de las l&oacute;gicas de la fiscalizaci&oacute;n y el control, se produce&nbsp;la lucha entre el ideal y la realidad del trabajo social. La pr&aacute;ctica cotidiana encomienda al trabajo social cada vez m&aacute;s el rol de vigilancia sobre normas imperativas. Ya Teresa Zamanillo en 1987 afirmaba que desde la profesi&oacute;n de trabajo social se asimilan los roles de las diferentes pol&iacute;ticas sociales sin haber mediado una seria reflexi&oacute;n sobre el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n se puede ver cercenado el camino a la universalizaci&oacute;n del Sistema P&uacute;blico de Servicios Sociales como IV Pilar del Bienestar Social y su impulso desde los profesionales, tal y como propugna Patrocinio Las Heras en 2019 donde traza la relaci&oacute;n hist&oacute;rica del Sistema y el trabajo social en un horizonte hacia el reconocimiento de derechos a la ciudadan&iacute;a. La situaci&oacute;n actual dejar&iacute;a al sistema m&aacute;s estancado en el asistencialismo, la beneficencia y la burocracia, ya que actuar&iacute;a s&oacute;lo para las personas en exclusi&oacute;n dejando atr&aacute;s la garant&iacute;a de derechos sociales para toda la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Algunos investigadores sociales como Echegaray y Pacheco llegaban en 2018 a la conclusi&oacute;n de que la intervenci&oacute;n social en los sistemas de rentas m&iacute;nimas deb&iacute;a dar un paso adelante en su configuraci&oacute;n transformativa. Adem&aacute;s, los y las trabajadoras sociales de los servicios sociales municipales deb&iacute;an asumir su rol de agente de cambio, as&iacute; como ten&iacute;an que avanzar en la participaci&oacute;n del dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas sociales, involucr&aacute;ndose en los procesos de disminuci&oacute;n de la vulnerabilidad y la exclusi&oacute;n social. Sin embargo, las &uacute;ltimas normativas nos llevan cada vez m&aacute;s al papel del control social para el acceso a los bonos de suministros, al material escolar, a las rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n, a evitar los desahucios, a la exenci&oacute;n de tasas municipales, la acreditaci&oacute;n de consumidor vulnerable y el encargo de acreditaci&oacute;n de las unidades convivenciales y la exclusi&oacute;n social de la &uacute;ltima modificaci&oacute;n del Real Decreto del Ingreso M&iacute;nimo Vital.
    </p><p class="article-text">
        El tema para la celebraci&oacute;n del d&iacute;a mundial del trabajo social la Agenda Global (2020-2021) que se celebra este a&ntilde;o el 16 de marzo, es <em>&ldquo;Fortaleciendo la solidaridad social y la conectividad global&rdquo;</em>, evoca al trabajo social comunitario con el lema popularizado por Nelson Mandela &ldquo;Ubuntu&rdquo;, que significa &ldquo;<em>Yo soy, porque nosotros y nosotras somos</em>&rdquo;. Curiosamente mientras que se pone en valor la cooperaci&oacute;n y la lealtad conectando con los principios de la profesi&oacute;n y la interconexi&oacute;n de todos los pueblos y sus entornos, el trabajo social es cada vez m&aacute;s requerido para la gesti&oacute;n de prestaciones sin dar cabida a ese &aacute;mbito. &iquest;D&oacute;nde queda la reforma social? Y &iquest;la investigaci&oacute;n desde nuestra pr&aacute;ctica cotidiana?
    </p><p class="article-text">
        Hay quien opina que no est&aacute; <em>el patio</em> para poner limitaciones, que hay que arrimar el hombro, por ello hay que contribuir a que la ciudadan&iacute;a pueda ir superando las dificultades agravadas por la pandemia. No obstante, los servicios sociales no pueden ser s&oacute;lo esenciales como una declaraci&oacute;n o un t&iacute;tulo, sino que el Estado y las Comunidades Aut&oacute;nomas tienen el deber de poner en marcha mecanismos para reforzar los servicios sociales municipales a trav&eacute;s del Plan Concertado de Prestaciones B&aacute;sicas de Servicios Sociales y a trav&eacute;s de los Convenios de desarrollo de servicios sociales que las Comunidades Aut&oacute;nomas tienen con los municipios. Hay que ser conscientes y consecuentes con el peso que recae en la primera l&iacute;nea de los servicios sociales b&aacute;sicos y en sus profesionales y evitar dar pasos atr&aacute;s hac&iacute;a concepciones puramente ben&eacute;ficas y asistencialistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aproximaci&oacute;n a los requerimientos de informes de vulnerabilidad, riesgo y exclusi&oacute;n social a los servicios sociales municipales</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Si se realiza un an&aacute;lisis de un centro de servicios sociales municipales se puede hacer una aproximaci&oacute;n a la dimensi&oacute;n del requerimiento de informes a los profesionales del trabajo social de este &aacute;mbito. Se pueden contabilizar m&aacute;s de 60 tipos de informes en diferentes &aacute;reas, de ellos m&aacute;s del 50% tienen la finalidad de acreditar y notificar situaciones de vulnerabilidad, riesgo o exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;mbitos de intervenci&oacute;n desde los que se requieren estos informes son muy diversos, se puede decir que todos ellos tienen relaci&oacute;n con los derechos fundamentales de las personas a las que van dirigidas esas acciones, por lo que no es balad&iacute; que se ponga el foco de atenci&oacute;n en ellos para garantizar derechos a la ciudadan&iacute;a m&aacute;s vulnerable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Informes que suponen ser la llave para el acceso a servicios, prestaciones y programas de otros sistemas. Entre ellos se pueden destacar los &aacute;mbitos de:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        a) La justicia, para adoptar sentencias sobre cuestiones de violencia de g&eacute;nero, protecci&oacute;n a la infancia y la adolescencia, etc., b) en extranjer&iacute;a para el acceso a tr&aacute;mites y autorizaciones, para arraigo, residencia, asilo, refugio, regularizaci&oacute;n etc., c) en empleo, para el acceso al empleo de personas con especiales dificultades para la inserci&oacute;n laboral a trav&eacute;s de empresa de inclusi&oacute;n, y d) en educaci&oacute;n, para prestaciones que tienen como finalidad garantizar los derechos de la infancia y la adolescencia y articular la cobertura de necesidades como la garant&iacute;a de material escolar, comedores escolares y otras prestaciones b&aacute;sicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos significativos de los informes que acreditan la vulnerabilidad social para estos &aacute;mbitos:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        a) La vivienda, para solicitar acceso a vivienda de protecci&oacute;n oficial, el acceso a alquileres sociales de entidades bancarias o evitar lanzamientos en desahucios, b) suministros en el hogar, para conseguir bonos de suministro el&eacute;ctrico, de agua etc., exenci&oacute;n de todo tipo de tasas municipales de obligado cumplimiento, c) eximir de pagos y cuotas, matriculas y tasas de entidades bancarias u otras &aacute;reas municipales, y d) la garant&iacute;a de rentas y alimentos, para acreditar situaciones espec&iacute;ficas de personas o familias perceptoras de las rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas, y a consecuencia de la &uacute;ltima modificaci&oacute;n del Real Decreto del Ingreso M&iacute;nimo Vital, se requieren a los servicios sociales Informes para acreditar la composici&oacute;n de las unidades de convivencia, para justificar el padr&oacute;n a personas sin hogar, as&iacute; como certificados espec&iacute;ficos de exclusi&oacute;n social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Lima]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/actuales-reporteras-miseria_129_7313857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Mar 2021 21:51:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las actuales reporteras de la miseria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La feminización de la precariedad laboral y de la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminizacion-precariedad-laboral-pobreza_129_4116424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Se toman los gobiernos en serio las políticas de igualdad de oportunidades o son solo un discurso?</p><p class="subtitle">Las medidas de austeridad aplicadas en las políticas sociales en la crisis han afectado más negativamente a las mujeres que a los hombres, llevando a una involución de los avances conseguidos en los últimos años en materia de género</p><p class="subtitle">Las mujeres multiplican su vulnerabilidad en cuanto van cumpliendo años, tienen hijos e hijas a cargo o personas en situación de dependencia y baja cualificación</p><p class="subtitle">El sistema de servicios sociales representa la doble discriminación por motivo de género, en cuanto a las trabajadoras del sistema y las personas usuarias</p></div><p class="article-text">
        La feminizaci&oacute;n de los cuidados, de algunos sectores laborales y de la pobreza son indicadores de que aunque se ha avanzado mucho en la lucha por la participaci&oacute;n de la mujer en pie de igualdad con el hombre en la sociedad y en su desarrollo &iacute;ntegro como persona, a&uacute;n quedan reminiscencias del sistema patriarcal que tenemos interiorizado.
    </p><p class="article-text">
        Una de las lacras m&aacute;s evidentes para las mujeres en Espa&ntilde;a es la violencia machista. El Informe del Comit&eacute; de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 2015 Sexto informe peri&oacute;dico de Espa&ntilde;a 20/07/15 no s&oacute;lo ha valorado que se vulneran los derechos humanos en Espa&ntilde;a por ese tema, sino que existe otra lacra que es la desigualdad de g&eacute;nero en los puestos de decisi&oacute;n y en los salarios. La brecha salarial entre hombres y mujeres en Espa&ntilde;a que es de un 24%, la m&aacute;s alta de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, seg&uacute;n el &uacute;ltimo Informe del d&iacute;a por la igualdad salarial de UGT. Adem&aacute;s, esa brecha se perpetua y acrecienta a medida que se analizan tramos de mayor edad, por lo que se da una doble discriminaci&oacute;n en el &aacute;mbito laboral a las mujeres mayores.
    </p><p class="article-text">
        Si nos ponemos las gafas moradas para poder ver la realidad con perspectiva de g&eacute;nero y analizamos el sector de los servicios sociales en Espa&ntilde;a, podemos observar como existe una doble vertiente de la mujer en la que est&aacute; sobrerrepresentada como trabajadora y como usuaria del sistema. 
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n existe una situaci&oacute;n de desventaja a&uacute;n m&aacute;s profunda para el sector de servicios sociales ya que mantiene una doble condici&oacute;n de discriminaci&oacute;n desde lo laboral y lo social. Esta situaci&oacute;n se puede reducir a la frase de que en el sistema de servicios sociales somos &ldquo;Mujeres trabajando con mujeres en situaci&oacute;n de vulnerabilidad&rdquo; y eso ha influido de manera negativa en la historia de evoluci&oacute;n del propio sistema. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ese &uacute;ltimo informe de UGT, todos los sectores que est&aacute;n m&aacute;s afectados en la actualidad por la brecha salarial entre hombres y mujeres son los sectores feminizados y con salarios m&aacute;s bajos. Adem&aacute;s, los datos que arrojan el estudio sobre el Impacto de la crisis en la destrucci&oacute;n de empleo sector de servicios sociales de CCOO (2011- 2013), aseguran que el sector est&aacute; feminizado y la destrucci&oacute;n de empleo se ha dado en un 11,7% una tasa mucho m&aacute;s elevada que en otros sectores, super&aacute;ndolos en 6,5 puntos porcentuales a la media total. Se han destruido 56.700. As&iacute; se puede decir que el 85% del empleo destruido estaba ocupado por mujeres y que las que quedan en activo tienen una tasa de precariedad, temporalidad y parcialidad superior a la media estatal. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo esta l&iacute;nea, seg&uacute;n los Informes de los Servicios Sociales en Espa&ntilde;a del Consejo General del Trabajo Social (I y II ISSE 2013-2015), el perfil medio de la persona usuaria de servicios sociales es una mujer de 36 a 50 a&ntilde;os, con estudios primarios, con hijos e hijas a cargo, en desempleo y con unos ingresos medios mensuales entre 300 y 500 &euro;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo de trabajadoras no cualificadas est&aacute; m&aacute;s afectado por la brecha salarial, ya que es un 30% frente al 24% de media, seg&uacute;n UGT. En esta situaci&oacute;n se encuentran la mayor&iacute;a de las mujeres que trabajan en atenci&oacute;n a las personas en situaci&oacute;n de dependencia. Pero no hay que olvidar que las personas que realizan los cuidados no profesionales de la Ley de dependencia, el 93% son mujeres. Adem&aacute;s, sobre ellas se cierne la falta de reconocimiento de la sociedad a su labor. Si se dotase de valor econ&oacute;mico al empleo de su tiempo en las labores de cuidados aumentar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s si cabe la brecha salarial. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el trabajo cualificado de mujeres, uno de los datos m&aacute;s significativos los representa el trabajo social. El 80% de la profesi&oacute;n trabaja en los servicios sociales y seg&uacute;n los informes ISSE, el 83% de las trabajadores sociales de servicios sociales son mujeres de edades comprendidas entre los 35 y 44 a&ntilde;os. Sin embargo, el mayor porcentaje de trabajadores funcionarios hombres es mayor que el mujeres (un 54% frente a un 44%) y tambi&eacute;n es mayor el porcentaje de hombres al que se les remunera con compensaciones econ&oacute;micas por horas extraordinarias (9% frente al 3%). Esto significa que comparativamente los pocos hombres que hay ocupan posiciones m&aacute;s privilegiadas que las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las demandas sociales tienen g&eacute;nero?</strong> <strong>&iquest;Qu&eacute;, qui&eacute;n y c&oacute;mo se demanda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mujer tiene un rol social tradicional vinculado a ser proveedora de alimentaci&oacute;n, ropa&hellip; adem&aacute;s la funci&oacute;n de cuidadora de las personas en situaci&oacute;n de dependencia y una funci&oacute;n relacional respecto a la socializaci&oacute;n primaria que hacen que muchas veces sean ellas las demandantes de servicios sociales aunque sean para todas la unidad familiar, pero a&uacute;n as&iacute; se dan otros factores por los que mantienen una sobrerrepresentaci&oacute;n como personas usuarias de servicios sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Impacto de la crisis </strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los datos que arrojan los informes ISSE sobre el perfil de las personas usuarias, seg&uacute;n los datos del informe de UGT la mujeres espa&ntilde;olas est&aacute;n sufriendo en mayor medida el impacto de la crisis ya que la p&eacute;rdida de poder adquisitivo duplica a la de los hombres. Este puede ser uno de los motivos m&aacute;s importantes para que, seg&uacute;n datos de la &uacute;ltima memoria de Rentas M&iacute;nimas de Inserci&oacute;n (RMI) estatal de 2014, tambi&eacute;n sean las mujeres las que porcentualmente solicitan m&aacute;s las rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n y las ayudas de emergencia. 
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres piden un 58,7% de RMI y un 54,2% en las ayudas de emergencia social. As&iacute;, se puede ver como coincide el perfil mayoritario de demandante de rentas m&iacute;nimas con el de los servicios sociales de atenci&oacute;n primaria, puesto que es una mujer de 35 a 44  a&ntilde;os con pareja e hijos e hijas a cargo, estudios primarios y vivienda en alquiler. 
    </p><p class="article-text">
        Es destacable tambi&eacute;n el hecho de que ha aumentado el n&uacute;mero de personas demandantes de rentas m&iacute;nimas que poseen t&iacute;tulos universitarios o FP de grado superior. Resulta curioso que el rendimiento acad&eacute;mico en estudios superiores de las mujeres es m&aacute;s elevado que el de los hombres, y de estas personas tambi&eacute;n es mayor la media de mujeres, siendo el 58,5%. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dependencia </strong>
    </p><p class="article-text">
        La dependencia supone una de las muestras m&aacute;s clara de la paradoja de g&eacute;nero puesto que pone a las mujeres como principales proveedoras de cohesi&oacute;n social en cuanto a cuidados, y sin embargo su reconocimiento laboral en este sector es nulo o muy precario.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de mayor edad son como usuarias las m&aacute;s perjudicadas de los recortes de la Ley de dependencia. La lista de espera de las personas en situaci&oacute;n de dependencia seg&uacute;n el IMSERSO es de 384.326 personas, que supone un 32,5% del total. De las personas beneficiarias un 65% son mujeres y de estas el 83% tienen m&aacute;s de 65 a&ntilde;os y el 62%, m&aacute;s de 80 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reforma local </strong>
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la reforma local en servicios sociales afectar&iacute;a negativamente en mucha mayor medida a las mujeres como trabajadoras y usar&iacute;as del sistema, porque plantea una reducci&oacute;n se las competencias en servicios sociales de los municipios espa&ntilde;oles planteando una recentralizaci&oacute;n sin garant&iacute;a de mantenimiento de la financiaci&oacute;n actual. Adem&aacute;s pone en riesgo el principio fundamental de la proximidad desde el que se trabaja desde los servicios sociales y de g&eacute;nero de los ayuntamientos con servicios vinculados a la prevenci&oacute;n de la violencia y la promoci&oacute;n de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n afectar&aacute; de manera negativa a la calidad de la intervenci&oacute;n social con las personas usuarias y a aumentar&aacute; la precarizaci&oacute;n, si cabe a&uacute;n m&aacute;s, en el sector que afectar&aacute; a las mujeres de manera mayoritaria. Adem&aacute;s, de las trabajadoras sociales que ejercen servicios sociales, m&aacute;s del 55% trabajan en ayuntamientos, de los cuales el 33% m&aacute;s de 20.000 habitantes y el 22% en otros de menos de 20.000, por lo que ser&aacute;n m&aacute;s afectadas por la reforma local desde la perspectiva laboral que los hombres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Lima]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminizacion-precariedad-laboral-pobreza_129_4116424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Mar 2016 19:46:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La feminización de la precariedad laboral y de la pobreza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Día Internacional de la Mujer]]></media:keywords>
    </item>
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