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    <title><![CDATA[elDiario.es - Diego López Garrido]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/diego_lopez_garrido/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Diego López Garrido]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La socialdemocracia y el retorno del Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/socialdemocracia-retorno_129_13425806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61bc65ca-288d-43a0-a844-fe984d61599e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1382y282.jpg" width="1200" height="675" alt="La socialdemocracia y el retorno del Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se necesita una cooperación entre entidades públicas, que se impongan a acciones privadas poseedoras de un porcentaje altísimo de riqueza. Se necesita un retorno del Estado. Lo necesita sobre todo la socialdemocracia</p></div><p class="article-text">
        La socialdemocracia es un movimiento pol&iacute;tico ideol&oacute;gico que ha ayudado a construir la democracia liberal moderna. No es concebible el Estado constitucional del mundo occidental, esencialmente el europeo, sin la contribuci&oacute;n de los partidos socialistas y socialdem&oacute;cratas. 
    </p><p class="article-text">
        La socialdemocracia empieza por representar a la clase trabajadora en la primera revoluci&oacute;n industrial de la segunda parte del siglo XIX. Ingresan en los parlamentos de las monarqu&iacute;as decimon&oacute;nicas y luego en los gobiernos del siglo XX. Su momento de esplendor es la democracia europea de la II postguerra mundial - a lo que tard&oacute; en llegar Espa&ntilde;a - aportando lo que se ha llamado Estado de Bienestar. En &eacute;l la fiscalidad progresiva ha permitido servicios p&uacute;blicos potentes, sanidad p&uacute;blica, pensiones, educaci&oacute;n universal, infraestructuras de seguridad. La presencia democr&aacute;tica de lo p&uacute;blico da la personalidad al sistema pol&iacute;tico, y la socialdemocracia lo ha liderado.
    </p><p class="article-text">
        La socialdemocracia perdi&oacute; protagonismo en la medida en que, ante la igualdad tributaria entre estratos sociales, lo p&uacute;blico dej&oacute; de ser un referente apreciado electoralmente. Sucedi&oacute; cuando el Estado de Bienestar deja espacio al neoliberalismo anglosaj&oacute;n de los republicanos norteamericanos y los conservadores brit&aacute;nicos. Y cuando el desarrollo impetuoso de la Uni&oacute;n Europea despu&eacute;s de la implosi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica se desvanece a partir de la crisis financiera de 2008-2013, que fue un verdadero castigo a la socialdemocracia. Porque la personalidad de la socialdemocracia es mucho m&aacute;s europea que americana. 
    </p><p class="article-text">
        El neoliberalismo, estandarte de los partidos de derecha, se caracteriza por el uso excesivo de los contratos temporales, menores salarios, menores impuestos -en especial a las rentas o patrimonios m&aacute;s altos -y menores contribuciones sociales. Menor cohesi&oacute;n social, por tanto, menor estabilidad pol&iacute;tica y menor desarrollo cultural. Aunque parezca mentira, esto es lo que ha ocurrido en Europa desde comienzos del siglo XX, cuando la desglobalizaci&oacute;n de cambio de siglo conduce a un est&eacute;ril nacionalismo y proteccionismo compatible con un desvanecimiento de la autoridad del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Este proceso no sucedi&oacute; de la misma manera en Espa&ntilde;a. Su tard&iacute;a incorporaci&oacute;n a la democracia le ha proporcionado un predominio pol&iacute;tico al PSOE. La socialdemocracia espa&ntilde;ola, por el momento, mantiene un liderazgo en buena medida por el &eacute;xito macroecon&oacute;mico, una din&aacute;mica de crecimiento de producci&oacute;n y del mercado laboral estable muy superior a los de otros miembros de la Uni&oacute;n Europea. Alimentado por una inmigraci&oacute;n muy alta. 
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no impide que en nuestro pa&iacute;s una quinta parte de la poblaci&oacute;n est&eacute; en riesgo de pobreza, afectando especialmente a la infancia. A&uacute;n queda mucho camino para cumplir la Agenda de Oporto sobre el pilar social europeo. Ello va unido a la desintegraci&oacute;n de las clases medias, fen&oacute;meno extensible a toda la sociedad occidental, especialmente influido por el grave problema del acceso a la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        Las estructuras sociales de la base electoral han cambiado. Ya no es tan homog&eacute;nea. Es m&aacute;s diversa, m&aacute;s joven, m&aacute;s femenina, m&aacute;s diferente desde muchos puntos de vista: valores, etnicidad, cultura demogr&aacute;fica (m&aacute;s envejecida). Todos estos &aacute;ngulos ayudan a explicar los cambios en los fragmentados partidos pol&iacute;ticos. Rapha&euml;l Glucksmann lo llama crisis de la socialdemocracia, que ser&iacute;a en realidad una crisis de la propia democracia, que necesita ser defendida desde una perspectiva global. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un momento transicional. Frank Knight sugiri&oacute; hace un siglo que la vida inteligente probablemente no podr&iacute;a existir sin incertidumbre, y George Shakle manten&iacute;a que vivir con incertidumbre es el precio a pagar si queremos tener imaginaci&oacute;n. Sea como sea, s&iacute; cabe afirmar que el instrumento esencial del neoliberalismo ha sido el debilitamiento del Estado naci&oacute;n y de su instrumento fundamental: el poder fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        La socialdemocracia necesita al Estado para llevar a la pr&aacute;ctica su valor prioritario: la solidaridad. Sin &eacute;l la socialdemocracia estar&iacute;a ausente de capacidad para poner en pr&aacute;ctica sus pol&iacute;ticas b&aacute;sicas. Podemos constatar que, en estos momentos de incertidumbre, resurge toda una tendencia a actuar desde lo p&uacute;blico para superar los problemas esenciales a los que se enfrenta la humanidad, con una visi&oacute;n de largo plazo. Un ejemplo de esta orientaci&oacute;n nos la est&aacute; dando ese &ldquo;Estado mundial&rdquo; que son las Naciones Unidas, tan vituperadas por el presidente del pa&iacute;s m&aacute;s poderoso, que se ha situado en confrontaci&oacute;n con el multilateralismo. 
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de poderes tecnol&oacute;gicos est&aacute; fragilizando las instituciones de la democracia. Por eso, Naciones Unidas est&aacute;n configurando un instrumento fiscal: un &ldquo;<em>Model Tax Convention</em>&rdquo;, que pretende combatir la evasi&oacute;n fiscal a nivel mundial. Sigue la estela de lo que plante&oacute; en 2021 la OCDE, un impuesto global m&iacute;nimo, el 15%, sobre las grandes compa&ntilde;&iacute;as multinacionales, que se encarg&oacute; de suprimir para los Estados Unidos Donald Trump.  A pesar de ello, las negociaciones en Naciones Unidas continuar&aacute;n hasta 2027, con un objetivo com&uacute;n: un impuesto a los superricos. Algo parecido plantean los pa&iacute;ses del Sur Global: una fiscalidad para las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales y los multimillonarios. Las pr&oacute;ximas negociaciones ser&aacute;n en agosto. Lo que nos jugamos es la existencia de la propia democracia. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que el planeta gira en torno a la Inteligencia Artificial, la estabilidad financiera, el cambio clim&aacute;tico y la inmigraci&oacute;n, estas realidades no pueden ser gobernadas por pa&iacute;ses actuando por su cuenta. Se necesita una cooperaci&oacute;n entre entidades p&uacute;blicas, que se impongan a acciones privadas poseedoras de un porcentaje alt&iacute;simo de riqueza. Se necesita un retorno del Estado. Lo necesita sobre todo la socialdemocracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/socialdemocracia-retorno_129_13425806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:06:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La socialdemocracia y el retorno del Estado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso Begoña Gómez y la presunción de inocencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-begona-gomez-presuncion-inocencia_129_13404173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4419a18-3a83-4444-9a72-a8de175fe3bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1350y560.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso Begoña Gómez y la presunción de inocencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación y el procesamiento de la esposa del presidente del Gobierno, imputándole tráfico de influencias y malversaciones por la obtención de una cátedra en la UCM, es el ejemplo perfecto de la violación de uno de los principios constitucionales más relevantes de la democracia española y europea: el Estado de Derecho</p></div><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n y el procesamiento de la esposa del presidente del Gobierno por la justicia espa&ntilde;ola, imput&aacute;ndole tr&aacute;fico de influencias y malversaciones por la obtenci&oacute;n de una c&aacute;tedra en la UCM, es el ejemplo perfecto de la violaci&oacute;n de uno de los principios constitucionales m&aacute;s relevantes de la democracia espa&ntilde;ola y europeas: el Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;fico de influencias de un particular est&aacute; regulado en el art. 429 del C&oacute;digo Penal, y consiste en la influencia en un funcionario p&uacute;blico o autoridad &ldquo;para conseguir una resoluci&oacute;n que le pueda generar directa o indirectamente un beneficio econ&oacute;mico para s&iacute; o para un tercero&rdquo;. Nada de esto, ni siquiera un indicio leve, parece haber existido en la conducta de Bego&ntilde;a G&oacute;mez. Imputarla por ello es una decisi&oacute;n que puede calificarse de arbitraria.
    </p><p class="article-text">
        El otro delito de que se imputa a Bego&ntilde;a G&oacute;mez es &ldquo;malversaci&oacute;n&rdquo; por una autoridad (art. 435 del C&oacute;digo Penal) de fondos p&uacute;blicos. Pero no hay indicio alguno de que tal conducta se haya producido, tal como se&ntilde;al&oacute; el Fiscal con todo lujo de detalles.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las dos imputaciones sobrevuela un principio capital del Estado de Derecho: la presunci&oacute;n de inocencia, que es, adem&aacute;s, un derecho fundamental (art. 24.2 de la Constituci&oacute;n), con amparo ante el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Este principio traslada a la parte acusadora (judicial o de acci&oacute;n popular) la obligaci&oacute;n o carga de la prueba de la destrucci&oacute;n de la presunci&oacute;n de inocencia. Se exime as&iacute; al imputado de la necesidad de demostrar su inocencia. Un derecho el de presunci&oacute;n de inocencia recogido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos de Naciones  Unidas (art. 14.2), en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (ar. 6.2) y en la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea (art. 46).
    </p><p class="article-text">
        No basta en derecho penal la duda sobre la culpabilidad. Tiene que poseer la suficiente fuerza para destruir la presunci&oacute;n de inocencia. Seg&uacute;n doctrina del Tribunal Constitucional, en caso de duda solo cabe una resoluci&oacute;n judicial exoneradora de toda culpa o sospecha de culpa.
    </p><p class="article-text">
        Estos principios no s&oacute;lo est&aacute;n pensados para aplicarlos al momento del juicio penal, sino ante la importante decisi&oacute;n de decidir investigar unos hechos con apariencia delictiva. La investigaci&oacute;n, imputaci&oacute;n o juicio de una persona implica siempre una sombra de culpabilidad impl&iacute;cita que afecta directamente a la honorabilidad o sentimiento de esa persona el resto de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que sucede con Bego&ntilde;a G&oacute;mez. La ausencia evidente de pruebas indicadoras de los delitos de los que se la juzgar&aacute; constituye una violaci&oacute;n del principio constitucional de la presunci&oacute;n de inocencia.
    </p><p class="article-text">
        El auto de la Audiencia de Madrid decide, de forma asombrosa, que es veros&iacute;mil que por ser mujer del Presidente, y s&oacute;lo por serlo, Bego&ntilde;a G&oacute;mez produce dos efectos: primero, un &ldquo;influjo&rdquo; -sin explicarlo- sobre la Universidad, y, segundo, una &ldquo;presi&oacute;n moral suficiente&rdquo; (<em>sic</em>) como para mover la voluntad de la autoridad acad&eacute;mica. El primer efecto (&ldquo;influjo&rdquo;) ser&iacute;a tr&aacute;fico de influencia. El segundo (&ldquo;presi&oacute;n moral&rdquo;) malversaci&oacute;n, aunque el propio Fiscal, que ha solicitado el archivo de la causa, advirti&oacute; que Bego&ntilde;a G&oacute;mez percibi&oacute; &ldquo;cero euros&rdquo; por la c&aacute;tedra.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea el veredicto final del tribunal (del jurado) que juzgue a la investigada, ella habr&aacute; sufrido una pena insoslayable: la de una acusaci&oacute;n y un procesamiento que pesar&aacute; sobre la afectada por meses o a&ntilde;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-begona-gomez-presuncion-inocencia_129_13404173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 21:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso Begoña Gómez y la presunción de inocencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Begoña Gómez,Justicia,Universidad Complutense]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Responsabilidad del presidente del Gobierno y estabilidad política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/responsabilidad-presidente-gobierno-estabilidad-politica_129_13372122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1879eff0-b99c-41ec-a710-4435ad25bb6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y357.jpg" width="1200" height="675" alt="Responsabilidad del presidente del Gobierno y estabilidad política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ocurre que los partidos que estarían dispuestos a acabar con el Gobierno actual solo coinciden en eso. Cuando la oposición decide no ir a una moción de censura es porque cree que en el Parlamento actual no hay una mayoría alternativa que pueda sustentarla. Pero eso es precisamente lo que está en el fondo de la estructura institucional española</p></div><p class="article-text">
        La presente legislatura ha transcurrido pol&iacute;ticamente centrada en un elemento en el que la oposici&oacute;n se ha apoyado casi exclusivamente: la exigencia de responsabilidad al presidente del Gobierno, siempre con una misma demanda: su dimisi&oacute;n. No ha desarrollado como estrategia la cr&iacute;tica al programa de medidas del Gobierno y su ejecuci&oacute;n pr&aacute;ctica, sino un mensaje un&iacute;voco: que Pedro S&aacute;nchez disuelva el Parlamento. Punto.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello porque la oposici&oacute;n actual es tan inorg&aacute;nica y fragmentaria que no es capaz de construir un programa de gobierno y un liderazgo alternativo congruente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los planteamientos de la oposici&oacute;n no tienen eficacia inmediata, a pesar de la violencia verbal de la que van acompa&ntilde;adas. Por el contrario, el fracaso de los instrumentos para conseguir la dimisi&oacute;n del Presidente del Gobierno conduce al desgaste de la funci&oacute;n de oposici&oacute;n y no fragiliza al jefe del Ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        Es tal la sensaci&oacute;n de batalla perdida, que <a href="https://elpais.com/opinion/2026-06-26/miseria-de-parlamento.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo publicado </a>en El Pa&iacute;s hace unos d&iacute;as, su autor, Pedro Cruz Villal&oacute;n, apuntaba a una v&iacute;a sorprendente: la &ldquo;responsabilidad&rdquo; criminal del presidente del Gobierno que se prev&eacute; en el art&iacute;culo 102.1 de la Constituci&oacute;n, como modo de expulsarle de su cargo.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;consejo&rdquo; es muy peligroso en un pa&iacute;s en el que la &ldquo;acci&oacute;n popular&rdquo; est&aacute; establecida en la Constituci&oacute;n (art&iacute;culo 125) y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal como forma de desencadenar un procedimiento judicial contra cualquier persona, y abrir una autopista para que circulen por ella todo tipo de acusaciones infundadas. Un camino que, basado en datos sin fundamento, han cultivado con promiscuidad organizaciones de ultraderecha, con la actitud permisiva de algunos &oacute;rganos judiciales.
    </p><p class="article-text">
        Lo que resulta asombroso es que la oposici&oacute;n no utilice el camino pensado en nuestra Constituci&oacute;n para exigir la responsabilidad y derribar a un Presidente: la moci&oacute;n de censura. &iquest;Por qu&eacute; no se sigue ese procedimiento?
    </p><p class="article-text">
        Ocurre que la moci&oacute;n de censura en la Carta Magna no es propiamente una censura al Presidente sino un examen a quien vendr&iacute;a a sustituirlo. Es una moci&oacute;n constructiva. Quien quiera abolir un Gobierno tiene que sustituir a su Presidente por otro que obtenga un apoyo parlamentario de mayor&iacute;a absoluta.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 113.1 de la Constituci&oacute;n lo expresa con absoluta claridad: &ldquo;El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad pol&iacute;tica del Gobierno mediante la adopci&oacute;n por mayor&iacute;a absoluta de la moci&oacute;n de censura&rdquo;. Y el 113.2 a&ntilde;ade: &ldquo;La moci&oacute;n de censura deber&aacute; ser propuesta al menos por la d&eacute;cima parte de los Diputados, y habr&aacute; de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De tales preceptos cabe extraer algunas conclusiones. Se trata ante todo de la responsabilidad pol&iacute;tica del Presidente, no del Gobierno exactamente. Y la necesidad de incluir a un candidato con nombre y apellidos traslada el peso de la iniciativa al candidato alternativo, que tiene que defender un programa de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        No es el presidente del Gobierno a quien se censura realmente. Es el candidato de la oposici&oacute;n quien se examina pol&iacute;ticamente. Y parece que esta norma ahuyenta ahora a un hipot&eacute;tico candidato o l&iacute;der de la oposici&oacute;n, que tampoco quiere utilizar la moci&oacute;n para exponer su programa de gobierno, aunque no gane la moci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los constituyentes se decidieron por esta f&oacute;rmula porque quer&iacute;an evitar la inestabilidad pol&iacute;tica en la Espa&ntilde;a nacida de una dictadura. Quer&iacute;an dar solidez a los Presidentes de Gobierno y a los Gobiernos. Quer&iacute;an que un Gobierno no simplemente fuera derribado por la moci&oacute;n, sino sustituido por otro Gobierno con un Presidente que tuviera la confianza de la C&aacute;mara por mayor&iacute;a absoluta y que dispusiera de una alternativa program&aacute;tica seria. Un gobierno sucede a otro sin soluci&oacute;n de continuidad.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre que los partidos que estar&iacute;an dispuestos a acabar con el Gobierno actual solo coinciden en eso. Cuando la oposici&oacute;n decide no ir a una moci&oacute;n de censura es porque cree que en el Parlamento actual no hay una mayor&iacute;a alternativa que pueda sustentarla. Pero eso es precisamente lo que est&aacute; en el fondo de la estructura institucional espa&ntilde;ola. Se quiere estabilidad y le da esa responsabilidad al Presidente de Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La estabilidad de los Gobiernos es un principio fundamental de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. Aunque se haya optado certeramente por el sistema pol&iacute;tico que existe en Europa: el r&eacute;gimen parlamentario.
    </p><p class="article-text">
        Este r&eacute;gimen ha permitido la alternancia regular de los gobiernos en nuestro pa&iacute;s. El agotamiento de las legislaturas. La aceptaci&oacute;n de la legitimidad de quien dirige un Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Esta estabilidad es especialmente oportuna en un momento del siglo XXI en el que predomina la fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica y avanzan los partidos antisistema, antieuropeos y de nacionalismo antidemocr&aacute;tico. No solo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n, no comprendo la cr&iacute;tica a un llamado &ldquo;parlamentarismo demasiado presidencialista&rdquo; que estaba en el art&iacute;culo de Cruz Villal&oacute;n al que me refer&iacute;a antes, ni a la afirmaci&oacute;n aventurera y sin fundamento de que ha habido una mutaci&oacute;n constitucional en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad pol&iacute;tica de un Presidente de Gobierno y su legitimidad, despu&eacute;s de ser investido por el Congreso de los Diputados, solo puede ser exigida, antes de la convocatoria de elecciones, si otro Presidente es apoyado por la mayor&iacute;a absoluta de ese Congreso. Mientras tanto, el Presidente del Gobierno es quien leg&iacute;timamente ostenta el cargo m&aacute;s importante del Estado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/responsabilidad-presidente-gobierno-estabilidad-politica_129_13372122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:04 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[León XIV ante el retroceso de las democracias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/leon-xiv-retroceso-democracias_129_13279690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b743e9b-0e4b-4e01-9190-90bf0022a84d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="León XIV ante el retroceso de las democracias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca un pontífice de una monarquía electiva, la Iglesia, había teorizado de esa forma tan actual lo que es una verdadera democracia. Y ocurre cuando el retroceso de esa democracia en el mundo necesita de una fuerza ética que transcienda una concreta religión o creencia</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses he publicado en este diario digital dos art&iacute;culos sobre el pont&iacute;fice que nos visita en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primero se llama '<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Los desaf&iacute;os geopol&iacute;ticos de Le&oacute;n XIV</a>'. Se refiere a tres acontecimientos dram&aacute;ticos que adquieren una naturaleza global: las guerras que arrasan el planeta; la cuesti&oacute;n migratoria en nuestro <em>invierno demogr&aacute;fico</em> y la herida en el orden internacional infligida por Trump y Putin.
    </p><p class="article-text">
        El segundo de los art&iacute;culos lleva por t&iacute;tulo: '<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El Papa americano contra la arrogancia del dinero</a>&ldquo;. Se centra en la posici&oacute;n n&iacute;tidamente opuesta de Robert Prevost a su n&eacute;mesis, Donald Trump, un presidente que ha deteriorado el sistema constitucional de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En ambos art&iacute;culos late una actitud de Le&oacute;n XIV que se ha hecho a&uacute;n m&aacute;s expl&iacute;cita y elocuente en su reciente enc&iacute;clica 'Magnifica Humanitas'. Me refiero a la personalidad del Papa que afronta directamente una misi&oacute;n pol&iacute;tica y, a la vez, moral: la absoluta defensa de la democracia. Ello convive con las cr&iacute;ticas que cabe hacer a una instituci&oacute;n, la Iglesia cat&oacute;lica, a la que le cuesta reconocer conductas como la pederastia o la discriminaci&oacute;n interna a la mujer.
    </p><p class="article-text">
        El alma democr&aacute;tica de los mensajes de Le&oacute;n XIV tiene diferentes dimensiones. La m&aacute;s contundente, su discurso contra las guerras permanentes que se desencadenan en un mundo &ldquo;devastado por tiranos&rdquo; (Camer&uacute;n, 16 de abril de 2026). No existe la &ldquo;guerra justa&rdquo; para Le&oacute;n XIV, que considera sobrepasado ese viejo concepto, resucitado absurdamente por el vicepresidente de EEUU Vance.
    </p><p class="article-text">
        El discurso del Papa contra la violencia le lleva a expresar en la enc&iacute;clica la necesidad de &ldquo;desarmar&rdquo; la Inteligencia Artificial, una tecnolog&iacute;a que puede debilitar la democracia misma.
    </p><p class="article-text">
        La democracia en la que cree el pont&iacute;fice se extiende m&aacute;s all&aacute; de la din&aacute;mica electoral. Lo dice as&iacute;: &ldquo;Tiendo a pensar que cuando la Iglesia habla acerca de la moralidad, el &uacute;nico asunto es el sexual. En realidad, creo que hay muchos m&aacute;s grandes e importantes asuntos, como la justicia, la igualdad, la libertad de religi&oacute;n, que deber&iacute;an tener prioridad&rdquo;. Le&oacute;n XIV enuncia, pues, transformaciones m&aacute;s all&aacute; de la econom&iacute;a, a la que no considera ineluctable. Tampoco a la &ldquo;idolatr&iacute;a del beneficio&rdquo; en el orden postliberal.
    </p><p class="article-text">
        La democracia no se desarrolla solo en el interior de la naci&oacute;n. Le&oacute;n XIV propugna el multilateralismo ahora en asedio, entre otras cosas para que peque&ntilde;os grupos no condicionen los procesos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV piensa en una democracia en la que tienen cabida los inmigrantes, &ldquo;s&iacute;mbolo de los rechazados de la sociedad mundializada&rdquo;. Se sit&uacute;a as&iacute; en confrontaci&oacute;n con la racista y creciente ultraderecha. Su interpretaci&oacute;n de las migraciones recuerda al Papa Francisco, que la entend&iacute;a como un resultado de la pol&iacute;tica colonial de los pa&iacute;ses occidentales.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo hambriento de autoridad moral, el Papa americano, opuesto expl&iacute;citamente al presidente americano y a MAGA, deviene, sin pretenderlo, un l&iacute;der global, precisamente cuando el planeta evoluciona de un modo preocupante, retrocediendo desde el orden liberal de la segunda mitad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Es parad&oacute;jico que la <em>auctoritas</em> papal tenga hoy un liderazgo internacional que transciende a los 1.400 millones de cat&oacute;licos, convirti&eacute;ndose en referencia de los valores democr&aacute;ticos para todas las personas, con independencia de su adscripci&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Ese liderazgo es hoy necesario. Sucede que, por vez primera en el &uacute;ltimo siglo, hay m&aacute;s autocracias que democracias en el mundo (datos del informe de 2025 de V-Dem), y que solo un 7% de los habitantes de La Tierra viven en lo que V-Dem llama &ldquo;democracias liberales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias retroceden y el l&iacute;der de la Iglesia Cat&oacute;lica alza una voz supranacional para ponerse del lado de los derechos humanos. As&iacute; que Le&oacute;n XIV llena ese espacio ahora vac&iacute;o, que est&aacute; siendo aprovechado por la pol&iacute;tica m&aacute;s reaccionaria e involucionista.
    </p><p class="article-text">
        En un mensaje a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales (14 de abril de 2026) Le&oacute;n XIV afirm&oacute; que la concentraci&oacute;n de poder tecnol&oacute;gico es una amenaza a la democracia y a la participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Esa posici&oacute;n tan definida le ha conducido de modo natural a plantear, como dijimos antes, una deliberaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre la Inteligencia Artificial, cuya utilizaci&oacute;n incontrolada ve como una amenaza (posible, no determinante) a la propia democracia. Su enc&iacute;clica expone el peligro que conlleva una concentraci&oacute;n de poder tecnol&oacute;gico como la que ya hay en grandes corporaciones privadas.
    </p><p class="article-text">
        En 'Magnifica Humanitas' no critica la tecnolog&iacute;a basada en Inteligencia Artificial, sino la ausencia de responsabilidad en la propiedad en manos privadas de esa disruptiva tecnolog&iacute;a. Es una cuesti&oacute;n de poder. No de tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV lo dice as&iacute;: &ldquo;La tecnolog&iacute;a tiene el poder para sanar, conectar, educar y proteger nuestra casa com&uacute;n; pero tambi&eacute;n puede dividir, excluir y generar nuevas formas de injusticia&rdquo;. La tecnolog&iacute;a nunca es neutral.
    </p><p class="article-text">
        Cuando tecnolog&iacute;as digitales est&aacute;n en poder de un n&uacute;mero limitado de actores privados, se requieren contrapesos poderosos, que protejan los datos personales y fortalezcan los procesos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca un pont&iacute;fice de una monarqu&iacute;a electiva, la Iglesia, hab&iacute;a teorizado de esa forma tan actual lo que es una verdadera democracia. Y ocurre cuando el retroceso de esa democracia en el mundo necesita de una fuerza &eacute;tica que transcienda una concreta religi&oacute;n o creencia.
    </p><p class="article-text">
        Ese rol lo ejerce de facto en estos momentos Le&oacute;n XIV, nuestro visitante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/leon-xiv-retroceso-democracias_129_13279690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[León XIV ante el retroceso de las democracias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La menguante democracia del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/menguante-democracia-mundo_129_13208882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/574373b2-ccc8-4d74-8181-256c50d1f4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La menguante democracia del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política de Trump ha terminado por debilitar los intereses de su propio país y la democracia global, dando un malísimo ejemplo a imitar por otras potencias, a las que se regala una entidad democrática que no poseen: Rusia es una “autocracia electoral” y China una “autocracia cerrada”</p></div><p class="article-text">
        El mundo pol&iacute;tico de 2026 est&aacute; viviendo un declive en la cultura y la realidad democr&aacute;tica en diversas regiones del planeta. Entendemos por democracia un concepto que se remonta a la Grecia cl&aacute;sica y que se resume en la potestad de decidir colectivamente, porque el pueblo es el titular del poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es igualdad. Igualdad frente a la ley (enmienda XIV de la Constituci&oacute;n de EEUU) y en el goce de los derechos (art&iacute;culo 1 de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789).
    </p><p class="article-text">
        La democracia es libertad. Como l&iacute;mite al poder pol&iacute;tico (Locke) o como voluntad general ilimitada y soberana (Rousseau). Siempre anhelo de los individuos y los pueblos. Una persona es libre si se somete a las leyes que ha decidido hacer.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es tambi&eacute;n participaci&oacute;n, que se hace posible, no solo a trav&eacute;s del sufragio, sino de la libertad de opini&oacute;n y del derecho a la informaci&oacute;n (art&iacute;culo 20 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola). Es la evoluci&oacute;n desde una democracia representativa y delegativa a una democracia que Habermas llam&oacute; democracia deliberativa.
    </p><p class="article-text">
        La democracia protege los intereses personales esenciales y evita la tiran&iacute;a que Le&oacute;n XIV repetidamente viene condenando. La democracia, en definitiva, como dice Asa Wikfurss, es la forma de gobierno que mejor sirve a la humanidad y a los seres humanos. Se toma en serio la raz&oacute;n y el conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero la democracia es vulnerable, porque es abierta, por ejemplo, ante la desinformaci&oacute;n. As&iacute;, ocurre que el mundo est&aacute; cambiando. El n&uacute;mero de reg&iacute;menes democr&aacute;ticos disminuye.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80 y 90 del siglo pasado el n&uacute;mero de democracias en el mundo aument&oacute;. Sin embargo, a partir del comienzo del siglo XXI, la democracia retrocede. Hoy, seg&uacute;n los datos que suministra Varieties of Democracy (V-Dem) &mdash;la mayor fuente de informaci&oacute;n existente sobre democracia&mdash; 45 pa&iacute;ses que representan el 43% de la poblaci&oacute;n est&aacute;n en proceso de autocratizaci&oacute;n. En muchos lugares, la gente parece estar insatisfecha con la democracia, probablemente por el crecimiento imparable de las desigualdades globales y por la desinformaci&oacute;n galopante.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2026 el n&uacute;mero de autocracias en el mundo son 92, frente a 87 democracias. El 74% de la poblaci&oacute;n del planeta vive bajo reg&iacute;menes autocr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, como advierte Jes&uacute;s de Miguel, el nivel de democracia en la Europa occidental y Norteam&eacute;rica est&aacute; al nivel m&aacute;s bajo en cincuenta a&ntilde;os. El factor que m&aacute;s influye en ello es la deriva de EEUU, que en el ranking de democracias de V-Dem ha descendido del puesto 20&ordm; al 51&ordm;, de un total de 179 pa&iacute;ses. Por contraste, por cierto, Espa&ntilde;a ha pasado del puesto 26 al 21.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de poder en el &ldquo;ejecutivo solitario&rdquo;; la limitaci&oacute;n de los derechos civiles; el asedio a las universidades y los medios, y la pol&iacute;tica exterior de Donald Trump, violando el derecho internacional y oponi&eacute;ndose bruscamente al multilateralismo, explica el descenso abrupto del nivel democr&aacute;tico de Estados Unidos. Trump inici&oacute; la guerra con Ir&aacute;n sin provocaci&oacute;n previa de &eacute;ste y sin autorizaci&oacute;n del Congreso, tras lo cual amenaz&oacute; con acabar con toda la civilizaci&oacute;n iran&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de Trump ha terminado por debilitar los intereses de su propio pa&iacute;s y la democracia global, dando un mal&iacute;simo ejemplo a imitar por otras potencias, a las que se regala una entidad democr&aacute;tica que no poseen: Rusia es una &ldquo;autocracia electoral&rdquo; y China una &ldquo;autocracia cerrada&rdquo; seg&uacute;n V-Dem.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con lo anterior, EEUU ha dejado de pertenecer a lo que V-Dem llama &ldquo;democracias liberales&rdquo;, que garantizan con solidez las libertades y la separaci&oacute;n de poderes. Seg&uacute;n esa valoraci&oacute;n, las democracias liberales s&oacute;lo existen en la actualidad en pa&iacute;ses que representan al 7% de los habitantes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        EEUU habr&iacute;a pasado a ser lo que V-Dem llama &ldquo;democracias electorales&rdquo;, o incompletas, en donde los elementos que atribuimos a las democracias plenas est&aacute;n afectados seriamente. Es lo que en Europa se ha dado en llamar &ldquo;democracias iliberales&rdquo; (la Hungr&iacute;a de Orb&aacute;n era el mejor ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        Este panorama se completa con el impetuoso crecimiento de partidos populistas en el mundo occidental. De orientaci&oacute;n autoritaria. Negacionistas del cambio clim&aacute;tico o de la violencia de g&eacute;nero. Opuestos a los movimientos migratorios y las minor&iacute;as &eacute;tnicas. Partidos que han utilizado para sus objetivos electorales las redes sociales o las plataformas digitales fraudulentamente. Es lo que sucedi&oacute; en la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum por el Brexit en el Reino Unido (caso Cambridge Analytica). El nuevo mundo digital ha recibido la denominaci&oacute;n de &ldquo;era de la posverdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la era de la posverdad la sinceridad en pol&iacute;tica ya no es tan relevante. Karanach y Rich definen esta situaci&oacute;n por las siguientes caracter&iacute;sticas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La difuminaci&oacute;n entre opini&oacute;n y hechos. Los hechos no son suficientes.</li>
                                    <li>La superioridad de la experiencia personal por encima de los hechos.</li>
                                    <li>La p&eacute;rdida de confianza en las fuentes de informaci&oacute;n cl&aacute;sicas.</li>
                                    <li>El aumento del desacuerdo entre los hechos y la interpretaci&oacute;n de los datos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un ejemplo de esta dicotom&iacute;a es el cambio clim&aacute;tico: es dif&iacute;cil o imposible entenderse si hay un desacuerdo de base sobre un hecho demostrado cient&iacute;ficamente.
    </p><p class="article-text">
        Ante esa disruptiva realidad, ante la &ldquo;decadencia de la verdad&rdquo;, gana en importancia la lucha por la democracia como forma de gobierno. Un gobierno en el que ninguna opini&oacute;n es desechable, tal y como enfatizaba Stuart Mill en su <em>Sobre la libertad </em>(1859). Una forma pol&iacute;tica en la que se distingue &ldquo;convencer&rdquo; de &ldquo;persuadir&rdquo; (Wikforss). Convencer es tratar al otro como un ser capaz de tener un pensamiento independiente. Persuadir es tratar al otro como un objeto.
    </p><p class="article-text">
        Hay una &uacute;ltima reflexi&oacute;n a hacer sobre la democracia contempor&aacute;nea, sobre su dimensi&oacute;n supranacional, superadora del m&aacute;s estricto nacionalismo. El orden mundial basado en el derecho internacional y en la Carta de Naciones Unidas no ha muerto, aunque est&eacute; obviamente amenazado. La democracia pol&iacute;tica y constitucional necesita de una dimensi&oacute;n por encima de los Estados nacidos en 1648 del Tratado de Westfalia. Es lo que llamamos multilateralismo. Sin &eacute;l, en el siglo XXI, la democracia se debilita y no puede desarrollarse conforme a sus principios fundamentales. Porque la vocaci&oacute;n de la democracia es convertirse en una fuerza global y, con ello, en una verdadera civilizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/menguante-democracia-mundo_129_13208882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La menguante democracia del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho constitucional a abortar y la autonomía de la mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-constitucional-abortar-autonomia-mujer_129_13178629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28584834-5395-4d72-8dce-10fcf276bab9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho constitucional a abortar y la autonomía de la mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La garantía de la libre decisión de interrumpir el embarazo solo es completa si está garantizada al máximo nivel de legalidad. Y este es la Constitución. Solo así cabe asegurar la libertad de abortar frente a cambios legislativos</p></div><p class="article-text">
        El proyecto de ley de reforma del art&iacute;culo 43 de la Constituci&oacute;n para garantizar el derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo, con las prestaciones y servicios que sean necesarios para hacerlo efectivo, presentado por el Gobierno al Parlamento, culmina todo un esfuerzo del movimiento feminista durante 40 a&ntilde;os de democracia para que se respete en Espa&ntilde;a la libre autonom&iacute;a de la mujer sobre su propio cuerpo y los derechos reproductivos.
    </p><p class="article-text">
        Forma parte de toda una lucha por la democracia, que no es concebible sin los plenos derechos de la mujer y la no discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de g&eacute;nero. La lucha feminista es la lucha por la democracia y los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        El fin de la clandestinidad para abortar empez&oacute; con la ley socialista 9/1985, que derog&oacute; la ley franquista de 1941 que consideraba el aborto &ldquo;un crimen social&rdquo;. Pero en 1985 solo se despenaliz&oacute; el aborto en tres supuestos: violaci&oacute;n; peligro para la vida o la salud f&iacute;sica o ps&iacute;quica de la embarazada; o malformaci&oacute;n fetal. Hubo que esperar a la ley org&aacute;nica 2/2010 para pasar a una ley de plazos que reconoce la libre decisi&oacute;n de las mujeres para interrumpir el embarazo en las primeras 14 semanas de gestaci&oacute;n. El Partido Popular, en 2015, introdujo la obligaci&oacute;n de las mujeres de 16 y 17 a&ntilde;os a obtener el permiso de los padres para abortar, pero esa limitaci&oacute;n desapareci&oacute; con la ley 1/2023. Sin embargo, a&uacute;n hay limitaciones, en la pr&aacute;ctica, para poder abortar en hospitales de la sanidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La garant&iacute;a de la libre decisi&oacute;n de interrumpir el embarazo solo es completa si est&aacute; garantizada al m&aacute;ximo nivel de legalidad. Y este es la Constituci&oacute;n. Solo as&iacute; cabe asegurar la libertad de abortar frente a cambios legislativos. La evoluci&oacute;n pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s muestra que esa libertad puede desaparecer ante la llegada al gobierno y al Parlamento de formaciones de derecha y ultraderecha, como as&iacute; sucede ya en el nivel auton&oacute;mico en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La presencia del derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en la Constituci&oacute;n significa que la autonom&iacute;a de la mujer est&aacute; garantizada frente a la aparici&oacute;n impetuosa de movimientos populistas y antifeministas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la libre interrupci&oacute;n del embarazo tiene su base en el derecho fundamental de la mujer a la integridad f&iacute;sica y moral (art. 15 CE), en conexi&oacute;n con su dignidad y el pleno desarrollo de su personalidad (art. 10.1). De acuerdo con ello, se exige del legislador &ldquo;el reconocimiento de un &aacute;mbito de libertad en el que la mujer pueda adoptar razonablemente, de forma aut&oacute;noma y sin coerci&oacute;n de ning&uacute;n tipo, la decisi&oacute;n que considere m&aacute;s adecuada en cuanto a la continuaci&oacute;n o no de la gestaci&oacute;n&rdquo; (Sentencia del Tribunal Constitucional 44/2023, de 9 de mayo de 2023). Siempre tutelando por v&iacute;a penal la vida prenatal, que es un bien constitucionalmente protegido. De ah&iacute; que el derecho a abortar se extienda a las 14 primeras semanas de gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este modelo legal est&aacute; en la l&iacute;nea de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Una vez que el legislador ha autorizado el aborto, el Estado tiene la obligaci&oacute;n de crear el marco normativo y los mecanismos de ejecuci&oacute;n necesarios para permitir a la mujer embarazada ejercer su derecho a la interrupci&oacute;n legal del embarazo, constituyendo el incumplimiento de estas obligaciones una vulneraci&oacute;n del derecho fundamental a la vida privada proclamado en el art&iacute;culo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, el mejor marco normativo para asegurar a la mujer embarazada el ejercicio del derecho al aborto es la propia Constituci&oacute;n. De ah&iacute; la conveniencia de reformar su art&iacute;culo 43 para recoger expl&iacute;citamente la garant&iacute;a del derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, la reforma del art&iacute;culo 43 de la Constituci&oacute;n para garantizar el derecho a abortar en las condiciones legalmente establecidas no convierte al mismo en un derecho fundamental. Porque el art&iacute;culo 43 est&aacute; situado en el Cap&iacute;tulo Tercero del T&iacute;tulo Primero de la Constituci&oacute;n referido a los llamados &ldquo;Principios rectores de la pol&iacute;tica social y econ&oacute;mica&rdquo; y no en el Cap&iacute;tulo Segundo (&ldquo;Derechos y libertades&rdquo;). El art&iacute;culo 43, su contenido, informar&aacute; la legislaci&oacute;n positiva, la pr&aacute;ctica judicial y la actuaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos (art. 53.3 CE).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de la ley de reforma del art&iacute;culo 43 de la Constituci&oacute;n para garantizar el derecho de las mujeres a abortar no es una iniciativa &uacute;nica en Europa. Francia ya incorpor&oacute; ese derecho a su Constituci&oacute;n en 2024. No s&oacute;lo eso. Recientemente se hizo p&uacute;blica una &ldquo;iniciativa ciudadana europea&rdquo;, suscrita por m&aacute;s de 1,2 millones de europeos y europeas, con el t&iacute;tulo &ldquo;Mi voz. Mi decisi&oacute;n&rdquo;. Tiene un objetivo sencillo: permitir a 20 millones de mujeres en Europa que no tienen acceso legal y seguro al aborto en su pa&iacute;s de residencia (por ejemplo, Malta, Polonia, Hungr&iacute;a, Italia) trasladarse a otro Estado miembro para interrumpir su embarazo.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa fue aprobada por el Parlamento Europeo el 17 de diciembre 2025. La Comisi&oacute;n Europea exige que tres Estados miembros notifiquen su voluntad de unirse a esta iniciativa. Por el momento, la apoyan Espa&ntilde;a y Eslovenia. En el pasado febrero, un colectivo de artistas, investigadores y escritores franceses se han dirigido al Presidente de la Rep&uacute;blica para que tambi&eacute;n la apoye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha aceptado que la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo se financie con el Fondo Social Europeo Plus (FSE+), y que se garantice a mujeres que no necesariamente provengan del Estado dispuesto a utilizar ese Fondo para ese objetivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas iniciativas ponen de relieve la demanda de millones de mujeres que desean que la interrupci&oacute;n del embarazo en condiciones seguras sea un derecho garantizado al m&aacute;ximo nivel legal. Por eso es tan importante que en nuestro pa&iacute;s ese derecho sea recibido expl&iacute;citamente en la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. Porque defender los derechos de la mujer es defender la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-constitucional-abortar-autonomia-mujer_129_13178629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 19:43:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho constitucional a abortar y la autonomía de la mujer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al aborto,Feminismo,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante la estanflación, no volvamos a la fracasada austeridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estanflacion-no-volvamos-fracasada-austeridad_129_13146087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/057065c6-1d4f-4285-9002-f0566ea65905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante la estanflación, no volvamos a la fracasada austeridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante los efectos en los precios de la guerra contra Irán, se ha abierto una dialéctica política y académica bipolar. O a favor de establecer medidas expansivas de reducir los tipos o a subirlos si la confrontación bélica se convierte en crónica</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantas guerras perdidas por Estados Unidos (Corea, Vietnam, Afganist&aacute;n, Irak), la guerra de Ir&aacute;n, desencadenada por Trump y Netanyahu -o mejor por Netanyahu y Trump- tiene toda la probabilidad de traernos una profunda y global crisis econ&oacute;mica. Con dos ingredientes seguros: la inflaci&oacute;n y la recesi&oacute;n. Es lo que se ha dado en llamar &ldquo;estanflaci&oacute;n&rdquo;, t&eacute;rmino que re&uacute;ne dos fen&oacute;menos aparentemente contradictorios: congelaci&oacute;n del crecimiento (0.8% en la eurozona) y, a la vez, alza importante de precios (la OCDE prev&eacute; que la tasa media de precios de los pa&iacute;ses del G-20 se dispare este a&ntilde;o al 4%).
    </p><p class="article-text">
        La causa inmediata de la crisis que ya sufrimos en el &aacute;rea de la Uni&oacute;n Europea est&aacute;, como es sabido, en la subida de los costes energ&eacute;ticos y su traslado al transporte, la industria y la alimentaci&oacute;n. Los or&iacute;genes mediatos est&aacute;n en el persistente bloqueo en el estrecho de Ormuz y la resiliencia militar y econ&oacute;mica del r&eacute;gimen iran&iacute;. Algo con lo que no contaban los que, sin amenazas previas, ni objetivos pol&iacute;ticos identificables o coherentes, decidieron, de forma a todas luces irresponsable, atacar Ir&aacute;n. Ahora no saben -particularmente Donald Trump- c&oacute;mo terminar con la guerra.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n en las vulnerables econom&iacute;as europeas, tan dependientes de las cadenas de suministros y de las fuentes de energ&iacute;a, obliga a plantearse las pol&iacute;ticas que puedan afrontar la crisis de modo menos da&ntilde;ino para las y los ciudadanos. Y surge un dilema: o restricci&oacute;n en la pol&iacute;tica monetaria y fiscal o est&iacute;mulo a la demanda y la producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La primera de las dos opciones fue la escogida por la Uni&oacute;n Europea en la crisis de naturaleza financiera que estall&oacute; a partir de la ca&iacute;da de Lehman Brothers en 2008. Su epicentro era Wall Street, pero se extendi&oacute; -con un presidente Bush m&aacute;s &ldquo;pato cojo&rdquo; que nunca- estruendosamente por las econom&iacute;as de los pa&iacute;ses desarrollados, contagiando particularmente a los pa&iacute;ses europeos. Entre otras cosas porque el Banco Central (BCE) de Trichet no percibi&oacute; la crisis y actu&oacute; inicialmente subiendo el tipo de inter&eacute;s cuando Estados Unidos y la eurozona estaban ya en recesi&oacute;n. Contribuy&oacute; as&iacute; a la escalada del euribor y a la ca&iacute;da de las bolsas europeas.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia con la pol&iacute;tica adoptada por la Reserva Federal (FED) fue abismal. La FED redujo sin contemplaciones el precio del dinero, del 5,25% al 1% en pocos meses, llegando despu&eacute;s hasta cerca del 0%. Sin embargo, el BCE en noviembre de 2008 todav&iacute;a estaba en el 3,25%. Hubo que esperar a abril de 2009 para que dejara los tipos en el 1,25%. El BCE siempre por detr&aacute;s de la Reserva Federal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto en cuanto a la pol&iacute;tica monetaria, muy volcada en solucionar la situaci&oacute;n dram&aacute;tica del sistema financiero. La pol&iacute;tica fiscal -gastos e ingresos p&uacute;blicos- competencia de los gobiernos y los parlamentos, tard&oacute; en llegar. La &uacute;nica medida de pol&iacute;tica fiscal de est&iacute;mulo que la Uni&oacute;n, en cuanto tal, lanz&oacute; contra la Gran Crisis fue el Plan Europeo de Recuperaci&oacute;n Econ&oacute;mica (diciembre de 2018). Con directrices nada concretas, a pesar del desastre econ&oacute;mico en t&eacute;rminos de paro o producci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esas medidas duraron poco. Una austeridad simplona, de inspiraci&oacute;n alemana, se convirti&oacute; entre 2010 y 2013 en la madre de todas las soluciones, poniendo fin a los ef&iacute;meros est&iacute;mulos.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n se alej&oacute; as&iacute; de unos Estados Unidos reticentes a abandonar las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de est&iacute;mulos hasta ver clara la recuperaci&oacute;n del sector p&uacute;blico. Europa neocl&aacute;sica y Am&eacute;rica keynesiana. Vivir para ver. Los ministros de econom&iacute;a del euro no dejaron de aludir al mantra de la &ldquo;sostenibilidad fiscal&rdquo; y de las &ldquo;reformas estructurales&rdquo;. En el Reino Unido, el gobierno de David Cameron mostr&oacute; su creencia en las capacidades taumat&uacute;rgicas de la austeridad. El Fondo Monetario Internacional tambi&eacute;n prefer&iacute;a recortar gastos a subir impuestos. El &ldquo;consenso de Bruselas&rdquo;, o sea, la doctrina de la austeridad y la restricci&oacute;n presupuestaria, se impuso a los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s afectados por la crisis, discriminados por la imposibilidad legal del BCE de actuar como prestamista de &uacute;ltima instancia.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de la austeridad fue contundente. La Uni&oacute;n Europea -y en especial la eurozona- entr&oacute; en 2012, por segunda vez, en recesi&oacute;n. Fue un a&ntilde;o perdido para el empleo, y para las cuentas p&uacute;blicas. La situaci&oacute;n se prolong&oacute; en 2013. Europa fue la &uacute;nica regi&oacute;n significativa del mundo en la que creci&oacute; el desempleo. Como contraste, en los Estados Unidos de Obama y Bernanke sus pol&iacute;ticas expansivas fiscales de gasto tuvieron resultados positivos de crecimiento y en pol&iacute;ticas sociales y de infraestructuras.
    </p><p class="article-text">
        En primavera de 2013 cambi&oacute; la orientaci&oacute;n de la insostenible pol&iacute;tica de austeridad por su evidente fracaso, hacia una l&iacute;nea de est&iacute;mulos hasta entonces solo defendida por fuerzas de car&aacute;cter progresista. El paso definitivo lo dio la importante reuni&oacute;n del Consejo Europeo de 27 y 28 de junio de 2013 y la del G-20 de 19 y 20 de julio.
    </p><p class="article-text">
        En momentos cr&iacute;ticos posteriores a lo que se denomin&oacute; como Gran Crisis, la Uni&oacute;n no ha repetido los errores de 2010-2013. No lo hizo durante la pandemia de la Covid 19 o en la crisis inflacionista resultante de la invasi&oacute;n rusa de Ucrania. Sin embargo, ante los efectos en los precios de la guerra contra Ir&aacute;n, se ha abierto una dial&eacute;ctica pol&iacute;tica y acad&eacute;mica bipolar. O a favor de establecer medidas expansivas de reducir los tipos o a subirlos si la confrontaci&oacute;n b&eacute;lica se convierte en cr&oacute;nica. Todo parece indicar que la guerra continuar&aacute; con Europa sufriendo las peores consecuencias, dada la naturaleza comercial de su estructura econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio -a diferencia de lo que parece desprenderse de recientes declaraciones de Lagarde- no tendr&iacute;a sentido subir los tipos como forma inmediata de combatir la inflaci&oacute;n, porque &eacute;sta se producir&aacute; con independencia de la pol&iacute;tica monetaria, ya que su origen est&aacute; en un conflicto militar y no en decisiones empresariales. En cuanto a una hipot&eacute;tica paralizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, el encarecimiento del dinero no har&iacute;a m&aacute;s que ahondar la crisis. De ah&iacute; la conveniencia de una pol&iacute;tica expansiva que impida que se reproduzcan los negativos efectos de una ya experimentada austeridad hace una d&eacute;cada y media.
    </p><p class="article-text">
        Tengamos en cuenta las se&ntilde;ales que nacen de la FED, que piensa en recortar los tipos de inter&eacute;s en junio de este a&ntilde;o un cuarto de punto. A diferencia del BCE, la Reserva Federal tiene como mandato no solo contener la inflaci&oacute;n sino ayudar a mantener un alto nivel de empleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el problema esencial es el bajo crecimiento de la econom&iacute;a. Para fortalecerla,&nbsp;los gobiernos han de tomar medidas de est&iacute;mulo a trav&eacute;s del gasto p&uacute;blico y la fiscalidad, y el BCE no obstaculizarlas y, para ello, rebajar el precio del dinero.
    </p><p class="article-text">
        Para afrontar la presente crisis energ&eacute;tica, Europa (y Espa&ntilde;a) debe practicar una pol&iacute;tica econ&oacute;mica de defensa del Estado de Bienestar y de robustecimiento del poder adquisitivo de los hogares. Una pol&iacute;tica inversora de fondos p&uacute;blicos, en parte con deuda mutualizada, en parte con impuestos directos sobre las grandes fortunas y corporaciones. Y abordando la gigantesca evasi&oacute;n fiscal que se sustenta en los para&iacute;sos fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Como gran pol&iacute;tica de fondo, despu&eacute;s de la crisis regional en Oriente Medio, no queda sino acelerar la transici&oacute;n ecol&oacute;gica hacia energ&iacute;as renovables, ante lo que Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energ&iacute;a, ha llamado &ldquo;la mayor amenaza para la seguridad energ&eacute;tica mundial de toda la historia&rdquo;. Espa&ntilde;a est&aacute; bien situada para profundizar en esa apuesta imprescindible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estanflacion-no-volvamos-fracasada-austeridad_129_13146087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante la estanflación, no volvamos a la fracasada austeridad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,BCE - Banco Central Europeo,Guerra en Irán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que separa a Donald Trump de los europeos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/separa-donald-trump-europeos_129_13061860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55fbc4ae-54fa-4d37-a6b5-6c73d9601ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138576.jpg" width="1918" height="1079" alt="Lo que separa a Donald Trump de los europeos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué Trump interfiere en las democracias europeas apoyando a partidos y grupos de extrema derecha antieuropeos y ultranacionalistas? ¿Por qué quiere destruir a una Unión de Estados cuya mayoría es formalmente aliada de EEUU en una OTAN sobre la que Trump repetidamente duda?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Donald Trump interfiere en las democracias europeas apoyando a partidos y grupos de extrema derecha antieuropeos y ultranacionalistas?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Trump odia y considera tan enemiga como Rusia o China a una Uni&oacute;n Europea que naci&oacute; seg&uacute;n &eacute;l para fastidiar a los Estados Unidos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; quiere destruir a una Uni&oacute;n de Estados cuya mayor&iacute;a es formalmente aliada de Norteam&eacute;rica en una OTAN sobre la que Trump repetidamente duda?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; pretende romper el v&iacute;nculo transatl&aacute;ntico con Europa surgido de la Segunda Guerra Mundial, en la que fue derrotado el fascismo, y de la que naci&oacute; el multilateralismo, el orden mundial basado en normas y la Carta de Naciones Unidas a la que Trump desprecia?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; desencadena guerras, como hecho consumado, sin consultar con sus supuestos aliados y les insulta si no le siguen?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el atacante no ha medido los efectos econ&oacute;micos que se prev&eacute;n graves?
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas son relevantes porque de su respuesta depende, entre otras cosas, la estabilidad en el mundo. Y Europa est&aacute; implicada en ello porque, precisamente, la hoy Uni&oacute;n Europea basa su acta de nacimiento en el consenso sobre la paz, para que nunca m&aacute;s los europeos combatiesen entre s&iacute; con la enorme ferocidad de las guerras europeas/mundiales de la primera mitad del siglo XX. Esa paz y ese consenso se ha conseguido esencialmente en las ocho &uacute;ltimas d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <em>pax europea</em> -muy diferente de la <em>pax americana-</em> est&aacute; apoyada en los valores que figuran en los Tratados de la Uni&oacute;n Europea, que profundizan en los que acoge la Carta de San Francisco de 1945. El art&iacute;culo 2 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea dice: &ldquo;La Uni&oacute;n se fundamenta en los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minor&iacute;as. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminaci&oacute;n, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si examinamos una a una las palabras de este precepto que fundamenta la Uni&oacute;n Europea, y lo comparamos con la pol&iacute;tica que desarrolla Trump desde el comienzo de su mandato, dif&iacute;cilmente encontraremos coincidencias. M&aacute;s bien contradicciones directas. La pol&iacute;tica megal&oacute;mana y autoritaria del actual ejecutivo de Estados Unidos para dominar el hemisferio occidental, que no cuenta con su Congreso y su propia Constituci&oacute;n; la pol&iacute;tica exterior -si cabe llamarlo as&iacute;- de Trump, cada vez m&aacute;s basada en la guerra, o sea, la fuerza bruta; la pol&iacute;tica racista contra los inmigrantes en un pa&iacute;s de inmigrantes, fundamentada en la delirante idea de luchar contra un denominado &ldquo;gran reemplazo&rdquo; demogr&aacute;fico que le lleva a sostener que Europa se enfrenta a la &ldquo;desaparici&oacute;n de su civilizaci&oacute;n&rdquo;; su proteccionismo abusador, obsesionado con la ganancia econ&oacute;mica; su oposici&oacute;n ciega a universidades de prestigio (Harvard); su pol&iacute;tica, anticient&iacute;fica y negacionista del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas dimensiones est&aacute;n acompa&ntilde;adas de una actitud err&aacute;tica que siembra de incertidumbre la acci&oacute;n del pa&iacute;s m&aacute;s fuerte del mundo. Una t&aacute;ctica sin estrategia que entra en las guerras por elecci&oacute;n (van siete) -por ejemplo, contra un Ir&aacute;n claramente inferior- de forma caprichosa, sin explicaciones a la poblaci&oacute;n americana, sin objetivos claramente definidos, ni control sobre las consecuencias socioecon&oacute;micas, y sin provocaci&oacute;n que la justifique. &ldquo;Yo no necesito el derecho internacional&rdquo;, dijo Trump a <em>The New York Times</em> en enero de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, todas esas caracter&iacute;sticas de la pol&iacute;tica incierta de Trump y de su equipo de halcones, est&aacute;n en las ant&iacute;podas de los valores del proyecto europeo. Nada de lo hecho por Trump lo habr&iacute;a hecho la Uni&oacute;n Europea. No solo por la apariencia externa evidente de las pol&iacute;ticas de uno u otro sujeto pol&iacute;tico, divididos m&aacute;s que por un oc&eacute;ano, sino porque la concepci&oacute;n ideol&oacute;gica que la sostiene es diametralmente opuesta. La visi&oacute;n vigente del llamado &ldquo;hemisferio occidental&rdquo; que tiene Trump se apoya en la raza, el &ldquo;cristianismo nacional&rdquo; y el nacionalismo. La que fundamentan al proyecto universalista europeo se basa en la democracia, el <em>Rule of Law</em> y los Derechos Humanos. La Uni&oacute;n Europea es un poder normativo. Y respecto al cambio clim&aacute;tico, Europa se mantiene comprometida con el objetivo de cero emisiones en 2050, en l&iacute;nea con el Acuerdo de Par&iacute;s de 2015.
    </p><p class="article-text">
        Comprendo que resulta dif&iacute;cil para muchos dirigentes europeos actuar en consecuencia de esta amarga realidad y admitir que la alianza transatl&aacute;ntica atraviesa por una crisis profunda en una era multipolar que Trump se niega a ver.&nbsp;Europa, sin el paraguas norteamericano, ha de esforzarse en lo que acertadamente Federica Mogherini llam&oacute; &ldquo;autonom&iacute;a estrat&eacute;gica&rdquo;, ahora ampliada m&aacute;s all&aacute; de la estricta pol&iacute;tica de defensa. Porque la mayor debilidad de Europa es la ausencia de integraci&oacute;n militar e industrial.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que acontecimientos como la invasi&oacute;n de Ucrania por Rusia unen a los europeos, pero guerras tan arbitrarias como la de Ir&aacute;n no consiguen una posici&oacute;n com&uacute;n en la Uni&oacute;n. No solamente eso. Recientes declaraciones de altas autoridades europeas (Von der Leyen) poni&eacute;ndose del lado de Trump en la ilegal y desestabilizadora guerra de Ir&aacute;n, o pontificando derrotistamente sobre un supuesto fin del orden internacional basado en reglas, es profundamente decepcionante e incomprensible desde los valores de la propia Uni&oacute;n. El orden establecido en la Carta de Naciones Unidas no est&aacute; muerto, a pesar de los intentos de Trump por conseguirlo y de otros por rematarlo con un eslogan facil&oacute;n para consumo de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El respeto mutuo es lo que procede, manteniendo inc&oacute;lumes los valores que dan vida al proyecto europeo, defensor m&aacute;ximo del a&uacute;n imprescindible orden internacional, que va m&aacute;s all&aacute; de EEUU y del hemisferio occidental, para extenderse a lo que Carney llam&oacute; <em>&ldquo;middle powers</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, sin perjuicio de las dificultades que atraviesa el planeta, la Uni&oacute;n Europea ha conseguido -con esfuerzo y dificultades- avanzar en una mayor unificaci&oacute;n interna como entidad de naturaleza global. Sobre esta Europa, los Estados Unidos de Am&eacute;rica tienen cada vez menor influencia cultural o pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/separa-donald-trump-europeos_129_13061860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 21:16:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que separa a Donald Trump de los europeos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El papa americano contra la arrogancia del dinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papa-americano-arrogancia-dinero_129_12937019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45d55c04-6e38-4a9f-8240-19eec488b966_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El papa americano contra la arrogancia del dinero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso de Robert Prevost es la némesis de Trump. Es un discurso moral y ético frente a la amoralidad. Es un discurso solidario frente a la desigualdad; confiable frente a la incertidumbre, y de convivencia frente al individualismo</p></div><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica severa de Le&oacute;n XIV a la intervenci&oacute;n de Estados Unidos en Venezuela para quedarse con su petr&oacute;leo es la mejor expresi&oacute;n de un distanciamiento n&iacute;tido del Papa americano de lo que San Juan evangelista, en su Primera Lectura, llama la &ldquo;arrogancia del dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que Donald Trump es el representante m&aacute;s elocuente del poder del dinero. Sus comportamientos se explican esencialmente por una cultura, ahora predominante en Norteam&eacute;rica, vinculada a la potencia econ&oacute;mica de un pa&iacute;s con las compa&ntilde;&iacute;as y multimillonarios m&aacute;s importantes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Robert Prevost representa la cultura contraria. La que, dentro del catolicismo arranc&oacute; con la forja de la doctrina social de la Iglesia por la Rerum Novarum de Le&oacute;n XIII, que explica el nombre escogido por aqu&eacute;l. La Rerum Novarum (&ldquo;De las cosas nuevas&rdquo;) es la que dice tener &ldquo;los brazos abiertos a los pobres, a los marginados, a los excluidos&rdquo;, a los que el papa Francisco llam&oacute; &ldquo;los perif&eacute;ricos&rdquo;. Est&aacute; en las ant&iacute;podas de lo que promueve Donald Trump, una deportaci&oacute;n indiscriminada y masiva de migrantes. Esta pol&iacute;tica ha sido criticada constantemente por Le&oacute;n XIV. Se ha situado as&iacute; en la orilla opuesta a los grupos sociales y pol&iacute;ticos de ultraderecha que, en el hemisferio occidental &ndash; el que quiere dominar Trump &ndash; est&aacute;n en un ascenso amenazante, apoyados hip&oacute;critamente en un &ldquo;cristianismo nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala David Brooks (New York Times, 1516 November, p. 22), el &ldquo;cristianismo nacional&rdquo; practica una perversa forma de su fe. El cristianismo nacional es particular m&aacute;s que universal. Trata de proteger el &ldquo;nosotros&rdquo; frente al &ldquo;ellos&rdquo;; el nativo frente al extranjero. Es m&aacute;s de poder que de amor. Es m&aacute;s de amenaza que de esperanza. Es r&iacute;gido y farisaico m&aacute;s que personal y compasivo.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto nos recuerda al Vicepresidente Vance, cat&oacute;lico, cuando dijo en Fox News hace un a&ntilde;o que el cristianismo prioriza el amor por la propia familia y comunidad sobre el amor a los extranjeros. Prevost le contest&oacute; en X: &ldquo;Vance se equivoca. Jes&uacute;s no nos pide establecer un ranking en nuestro amor por otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV inici&oacute; su mandato precisamente estableciendo una doctrina contra la fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica en su primer documento, &ldquo;Dilexi te&rdquo;. En &eacute;l hay una condena sin matices a la pol&iacute;tica, propia del gobierno estadounidense, de rechazo a los inmigrantes. Algo en lo que tiene autoridad quien naci&oacute; en Estados Unidos y vivi&oacute; largo tiempo en Per&uacute;, desarrollando una experiencia que se corresponde con la realidad mestiza y plural de Am&eacute;rica Latina y del propio Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de un Papa que marca distancias con los gobernantes de su propio pa&iacute;s se hizo notar inmediatamente. En noviembre del a&ntilde;o pasado, la Conferencia de Obispos Cat&oacute;licos de Estados Unidos aprob&oacute; un &ldquo;mensaje especial&rdquo; sobre la inmigraci&oacute;n. Fue un indisimulable rechazo a la administraci&oacute;n Trump y su cruel y punitiva pol&iacute;tica en ese terreno. La Conferencia propugna el final de la &ldquo;ret&oacute;rica deshumanizante y de violencia&rdquo; sobre los inmigrantes. En diciembre, Le&oacute;n XIV jubil&oacute; a Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York af&iacute;n a Trump.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Papa no ha podido detenerse en una doctrina moralizante. En cuanto l&iacute;der moral, L&eacute;on XIV ha sido interpelado por la nueva situaci&oacute;n geopol&iacute;tica. No ha rehuido ese desaf&iacute;o. Ha criticado los abusos del ej&eacute;rcito ruso en Ucrania, cuya paz no concibe sin Europa, a diferencia de Trump. Ha abogado por la soluci&oacute;n de dos Estados para los palestinos e israel&iacute;es. Ha pedido a Israel cesar sus ataques al L&iacute;bano. Y tom&oacute; una posici&oacute;n rotunda contra la intenci&oacute;n verbalizada por Trump de intervenir en Venezuela antes de que se hiciese realidad.
    </p><p class="article-text">
        Esa actitud de Le&oacute;n XIV de presencia activa en el mundo la manifest&oacute; a los embajadores ante la Santa Sede (diciembre de 2025) afirmando que el Vaticano &ldquo;no ser&aacute; un espectador silencioso ante las graves desigualdades, injusticias y violaciones de los derechos humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, Le&oacute;n XIV ha reaccionado ante la intervenci&oacute;n de Trump en Venezuela, defendiendo el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas y el Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV se ha pronunciado tambi&eacute;n sobre los abusos de las grandes tecnol&oacute;gicas &ndash; aquellas dominadas por las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales tan cercanas a Donald Trump-, y sobre el cambio clim&aacute;tico, criticando el negacionismo de la administraci&oacute;n de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El papa americano, en su mensaje de Navidad, recorri&oacute; los conflictos que ahora inundan el planeta, exponiendo as&iacute; su visi&oacute;n geopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        De ese modo, Le&oacute;n XIV, l&iacute;der indudable para 1.400 millones de cat&oacute;licos en el mundo, desborda ese espacio para convertirse en una referencia moral de indudable influencia. En realidad, desde que en septiembre de 1870 la Iglesia cat&oacute;lica perdi&oacute; los Estados pontificios, y m&aacute;s a&uacute;n despu&eacute;s de los Pactos de Letran, el ocupante del Vaticano ha ido configur&aacute;ndose como una instituci&oacute;n con indudable <strong>auctoritas</strong>, a veces intangible, a veces muy evidente y fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV tiene una personalidad especial para una coyuntura hist&oacute;rica tambi&eacute;n especial. Si su antecesor Le&oacute;n XIII dio respuesta a los requerimientos socio-pol&iacute;ticos de la era industrial, Le&oacute;n XIV entra en la historia en un momento de profundo cambio social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. Presenciamos el estallido de la transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica digital. De la fragmentaci&oacute;n social y de un pretendido nuevo orden internacional. Con acontecimientos como la expansi&oacute;n violenta de la Rusia de Putin, el crecimiento extraordinario de China o la intervenci&oacute;n imperialista en Venezuela por Trump, que no esconde su pretensi&oacute;n de hegemonizar el continente americano hasta atreverse con la anexi&oacute;n de Groenlandia (territorio OTAN) y la mirada codiciosa hacia Canad&aacute; o el canal de Panam&aacute;. Todo lo cual traspasa los l&iacute;mites de una Constituci&oacute;n que est&aacute; a punto de cumplir 250 a&ntilde;os, que el presidente de Estados Unidos olvida cuando prescinde del Congreso de los Estados Unidos de Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV es un Papa americano y, como tal &ndash; paradojas de nuestro tiempo &ndash; el pont&iacute;fice m&aacute;s opuesto a lo que representa su presidente, que no es sino la arrogancia del dinero. El discurso trumpista &ndash; si merece ese nombre &ndash; y hasta su estramb&oacute;tico lenguaje corporal beben de ese sentido profundo de quien se cree impune en sus peligrosas ocurrencias. El discurso de Robert Prevost es la n&eacute;mesis de Trump. Es un discurso moral y &eacute;tico frente a la amoralidad. Es un discurso solidario frente a la desigualdad; confiable frente a la incertidumbre, y de convivencia frente al individualismo.
    </p><p class="article-text">
        En una circunstancia como la que vivimos, llena de amenazas y de temores ante los grandes poderes incontrolados del mundo (Estados Unidos, China, Rusia) una figura como la del primer papa americano Le&oacute;n XIV es, para cristianos o no cristianos, sencillamente imprescindible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papa-americano-arrogancia-dinero_129_12937019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 21:03:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papa americano contra la arrogancia del dinero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fernández Marugán: un ejemplo de altura parlamentaria, política y moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/fernandez-marugan-ejemplo-altura-parlamentaria-politica-moral_129_12878214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27c21345-43a7-48c5-9e06-889845f5470a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fernández Marugán: un ejemplo de altura parlamentaria, política y moral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre le vi como un hombre muy convencido de sus ideales de partido, un diputado veterano muy trabajador y, a la vez, una persona alejada de pretensiones de ascender en los escalafones, algo tan común en la vida política</p><p class="subtitle">Muere a los 79 años Francisco Fernández Marugán, histórico dirigente socialista y ex defensor del Pueblo interino</p></div><p class="article-text">
        Tuve con <a href="https://www.eldiario.es/politica/muere-79-anos-francisco-fernandez-marugan-historico-dirigente-socialista-exdefensor-pueblo-interino_1_12876759.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paco Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n</a> una estrecha convivencia y colaboraci&oacute;n en el seno del Grupo Socialista del Congreso de los Diputados durante varias legislaturas. Siempre le vi como un hombre muy convencido de sus ideales de partido, un diputado veterano (1982-2011) muy trabajador y, a la vez, una persona alejada de pretensiones de ascender en los escalafones, algo tan com&uacute;n en la vida pol&iacute;tica. Fue miembro de la Direcci&oacute;n del Grupo Parlamentario, y como tal pude observar su buena cabeza econ&oacute;mica y sus valores centrados en los derechos humanos y las libertades de los y las ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a recordar dos hechos que expresaron lo que fueron las ideas y el talante de Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n, fallecido este martes a los 79 a&ntilde;os. Lo hago para que la apreciaci&oacute;n de su valor no se quede en valoraciones gen&eacute;ricas sobre su forma de ser, cuando lamentamos su desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la primera legislatura como presidente del Gobierno de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, tuve el honor de ser portavoz del grupo parlamentario socialista. En un periodo en el que ya no hab&iacute;a mayor&iacute;as absolutas, conseguir la aprobaci&oacute;n de los Presupuestos por las C&aacute;maras era un objetivo pol&iacute;tico absolutamente esencial y una labor prioritaria del grupo que sustentaba al gobierno. Paco Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n era la persona responsable de la gesti&oacute;n pr&aacute;ctica del procedimiento presupuestario en el Congreso para conseguir unas cuentas del Estado que atravesasen limpiamente, sin fracasos, las miles de votaciones que, durante toda una semana, se producen en el Congreso. Los acuerdos pol&iacute;ticos con los diversos grupos desembocaban en un n&uacute;mero enorme de enmiendas que, a favor o en contra, ten&iacute;a que votar el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, gracias a la eficaz labor negociadora de la Direcci&oacute;n del Grupo Socialista, y en su interior el trabajo esforzado de Francisco Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n, no se perdi&oacute; una sola votaci&oacute;n en las sesiones de debate sobre los Presupuestos Generales del Estado de la segunda mitad de la primera legislatura del presidente Zapatero. Sin Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n vigilando cada votaci&oacute;n, dudo que eso hubiese sido posible. Y es importante subrayarlo para quienes conocen la gran dificultad que implica llegar a buen puerto en una aprobaci&oacute;n parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado, que es la pieza legislativa m&aacute;s compleja y dif&iacute;cil del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otro hecho destacado que viv&iacute;, junto a Francisco Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n, en su segunda &eacute;poca pol&iacute;tica, cuando fue Defensor del Pueblo interino (2017/2021). En febrero de 2019, la Asociaci&oacute;n pro Derechos Humanos de Espa&ntilde;a me pidi&oacute; que emitiera un dictamen sobre la constitucionalidad de un nuevo art&iacute;culo 58 bis a la Ley Org&aacute;nica 5/1985 del R&eacute;gimen Electoral General. La Asociaci&oacute;n pro Derechos Humanos consideraba, con raz&oacute;n, que ese a&ntilde;adido contradec&iacute;a el derecho al consentimiento en los tratamientos de datos de car&aacute;cter personal, al permitir a los partidos pol&iacute;ticos recopilarlos y utilizarlos para su actividad. El dictamen corrobor&oacute; esa iniciativa, considerando inconstitucional la modificaci&oacute;n de la ley electoral.
    </p><p class="article-text">
        El entonces defensor del pueblo interino Francisco Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n asumi&oacute; el contenido del dictamen que le present&oacute; la asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos. As&iacute;, present&oacute; un recurso de inconstitucionalidad contra el citado art&iacute;culo 58 bis de la Ley Electoral ante el Tribunal Constitucional. Algo poco usual en la historia del defensor del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        El recurso del defensor fue acogido positivamente por el Tribunal Constitucional. En una sentencia de 29 de mayo de 2019, cuyo ponente fue su actual presidente C&aacute;ndido Conde-Pumpido, el pleno del Tribunal Constitucional, por unanimidad, declar&oacute; que era inconstitucional, por falta de garant&iacute;as legales, que los partidos pol&iacute;ticos puedan reunir datos relativos a opiniones pol&iacute;ticas de los ciudadanos. El tribunal anul&oacute; el mencionado precepto 58 bis de la Ley del R&eacute;gimen electoral general.
    </p><p class="article-text">
        Los dos hechos que he relatado, por mi cercan&iacute;a a ellos y por el protagonismo que en ellos mismos tuvo Francisco Fern&aacute;ndez Marug&aacute;n, son solo un ejemplo de su altura parlamentaria, pol&iacute;tica y moral. Y que hace que hoy, tras su triste desaparici&oacute;n, lo recordemos como el gran diputado y Defensor del Pueblo que fue y el gran amigo que tuve la suerte de tener durante mucho tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/fernandez-marugan-ejemplo-altura-parlamentaria-politica-moral_129_12878214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 20:21:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fernández Marugán: un ejemplo de altura parlamentaria, política y moral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Congreso de los Diputados,Fundación Alternativas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fantasma de la deuda recorre el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fantasma-deuda-recorre-mundo_129_12442026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ea53d17-5269-4030-986b-43a29f216c64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fantasma de la deuda recorre el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos de cada cinco habitantes del planeta están prisioneros de una deuda incontrolable y esperan la solidaridad del resto. Esto no es, pues, un problema simplemente financiero. Es una cuestión de derechos humanos, de derechos de la Humanidad</p></div><p class="article-text">
        Escribo este art&iacute;culo el d&iacute;a en que se clausura en Sevilla la cuarta Conferencia Internacional sobre Financiaci&oacute;n para el Desarrollo. Hay un fen&oacute;meno socioecon&oacute;mico que ha presidido dicha reuni&oacute;n: la Deuda. Su documento final, el &ldquo;compromiso de Sevilla&rdquo;, propone, de forma optimista, una nueva arquitectura financiera de la deuda. Coincide este enfoque con el nuevo &ldquo;Informe Jubilar&rdquo; del Vaticano, confirmando la orientaci&oacute;n moral que defiende Le&oacute;n XIV desde su elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En todos los an&aacute;lisis de los medios de comunicaci&oacute;n que han seguido la Conferencia se ha reiterado una realidad tan estructural como inaceptable: cerca de 3.400 millones de personas en el mundo viven en pa&iacute;ses que gastan m&aacute;s en el pago de intereses de la deuda que en educaci&oacute;n o sanidad. Esta es la soga que asfixia a los llamados pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, que ven frenado o imposible ese desarrollo a causa del peso que en ellos tiene la deuda contra&iacute;da con capitales occidentales. Estos, s&iacute;, desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        Pero la deuda no anida solo en los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, particularmente en &Aacute;frica que dedica m&aacute;s dinero al pago de deuda que lo que recibe en ayuda al desarrollo. Una dificultad para que los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos ayuden a rebajar las deudas de aqu&eacute;llos estriba en que, especialmente desde la crisis financiera de 2008, es este un fen&oacute;meno cuyo origen est&aacute; en Europa y Estados Unidos y empeora cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En mi libro &ldquo;La Edad de Hielo. Europa y Estados Unidos ante la Gran Crisis: el rescate del Estado de Bienestar&rdquo; - perd&oacute;n por la autocita-, se&ntilde;alo: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el mundo occidental, inventor de la moneda, del cr&eacute;dito y de la deuda, han sido tradicionales los empr&eacute;stitos que los Estados naci&oacute;n han emitido para obtener cr&eacute;dito de la banca, la instituci&oacute;n financiera por excelencia. Sin embargo, la globalizaci&oacute;n y la desregulaci&oacute;n financiera de la d&eacute;cada de 1980 ampliaron el espectro de los acreedores al conjunto de los diversos actores financieros, bancos centrales, bancos privados, compa&ntilde;&iacute;as aseguradoras, fondos privados de inversi&oacute;n, fondos soberanos de pa&iacute;ses emergentes, inversionistas de todo tipo en bolsa o fuera de ella, etc&eacute;tera. Esa expansi&oacute;n cuantitativa y cualitativa de las capacidades de endeudamiento - lo que se califica como &rdquo;desintermediaci&oacute;n&ldquo; - explica en buena medida que los Estados se hayan convertido en ap&eacute;ndices financieros de sus acreedores, los famosos &rdquo;mercados&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Estado de bienestar, con gastos crecientes e ininterrumpidos, en especial los producidos por el efecto demogr&aacute;fico (sanidad, pensiones) o el econ&oacute;mico (desempleo), se ha financiado as&iacute;. Ha sido de esa forma en raz&oacute;n de una cada vez mayor aversi&oacute;n al uso pol&iacute;tico de la fiscalidad, y se ha preferido una apelaci&oacute;n c&oacute;moda a los &ldquo;generosos&rdquo; mercados&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica expuesta se ha proyectado en los intereses con que los Estados han de remunerar a los inversores para que &eacute;stos compren su deuda. Como dice George Cole, economista de Goldman Sachs, la cuesti&oacute;n no es solo saber si hay demasiada deuda - que la hay - sino cu&aacute;l es el precio que los mercados est&aacute;n dispuestos a aceptar para suscribirla. Las tasas de inter&eacute;s de la deuda a largo plazo de Estados Unidos han llegado al 5%, la m&aacute;s alta desde 2007. En el Reino Unido al 5,5%. En Francia al 4%.
    </p><p class="article-text">
        Es sorprendente el caso de EEUU, cuyos bonos del Tesoro han venido siendo el valor refugio por excelencia y cuya moneda ha tenido el &ldquo;privilegio exorbitante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Estados Unidos, el pa&iacute;s m&aacute;s endeudado del mundo, va a agravarse sin duda. La pol&iacute;tica econ&oacute;mica - si se le puede llamar as&iacute; - de Donald Trump, basada en una tributaci&oacute;n favorable descaradamente a las rentas m&aacute;s altas (Beautiful Big Bill) va a llevar a ese Estado federal a un d&eacute;ficit del 7%. El efecto inmediato es aumentar 3.2 billones de d&oacute;lares a la deuda en los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os. La devaluaci&oacute;n del d&oacute;lar - moneda de reserva internacional - frente al euro y otras monedas (1.17 $ por euro) es ya un hecho.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la OCDE, en los pa&iacute;ses desarrollados la carga de la deuda es 4 o 5 veces m&aacute;s importante que los presupuestos consagrados a la cultura, al medio ambiente o a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Eric Albert (Le Monde, 7.6.2025), lo m&aacute;s sorprendente es que el aumento de las emisiones de deuda de los Estados no ha cesado ni aun cuando se ha recuperado el crecimiento econ&oacute;mico. En 2024, los 38 pa&iacute;ses de la OCDE han emitido 15.700 millardos de d&oacute;lares de deuda. Un r&eacute;cord total. Y a un precio m&aacute;s alto, porque el deseo de comprar deuda por los inversores institucionales ha declinado, con el resultado de mayores intereses para captar a dichos inversores.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n. La Autoridad Fiscal ha estimado que har&iacute;an falta 30.000 millones de euros de ajuste presupuestario en cuatro a&ntilde;os por el aumento del gasto en defensa, como forma de llegar al 2.1% del PIB en tal gasto. El BCE calcula que el endeudamiento espa&ntilde;ol tendr&iacute;a que subir 10 puntos de PIB, por el mayor gasto en defensa. Lo que plantea inmediatamente c&oacute;mo financiar esa subida: o con deuda o con impuestos.
    </p><p class="article-text">
        Este es, sin duda, el gran debate pol&iacute;tico del momento. 130 pa&iacute;ses, a instancia de la OCDE, acordaron hace cuatro a&ntilde;os una tasa del 15% en el impuesto de sociedades a las multinacionales tecnol&oacute;gicas, esencialmente norteamericanas.
    </p><p class="article-text">
        Trump ha roto el acuerdo en la &uacute;ltima reuni&oacute;n del G-7. Ya lo hab&iacute;a hecho el mismo d&iacute;a en el que tom&oacute; posesi&oacute;n de su cargo. Esta decisi&oacute;n, junto al incremento err&aacute;tico de los aranceles, tiene que adoptarla porque lo necesita para bajar los impuestos a los ultrarricos, que es su verdadero objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Queda por saber, para los pa&iacute;ses miembros de la OTAN, si los aumentos de los gastos de defensa acordados en su &uacute;ltima cumbre van a ir a emisi&oacute;n de m&aacute;s deuda o se compensar&aacute;n con subidas fiscales a las rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        Este es el dilema a que se enfrentan hoy los gobiernos europeos. No el norteamericano, que ya lo ha resuelto, clausurando las ayudas a los pueblos de pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo con consecuencias terribles para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, dos de cada cinco habitantes del planeta est&aacute;n prisioneros de una deuda incontrolable y esperan la solidaridad del resto. Esto no es, pues, un problema simplemente financiero. Es una cuesti&oacute;n de derechos humanos, de derechos de la Humanidad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fantasma-deuda-recorre-mundo_129_12442026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jul 2025 21:09:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fantasma de la deuda recorre el mundo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los desafíos geopolíticos de León XIV]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desafios-geopoliticos-leon-xiv_129_12315347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78ede022-d9d8-4e97-9f9e-c74fb9055416_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los desafíos geopolíticos de León XIV"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Papa misionero y agustino León XIV, siguiendo la labor incesante de Bergoglio contra la pobreza, ha mostrado poseer una energía positiva para lanzar un mensaje universal de dignidad y protección de los que menos tienen y de los que huyen de la violencia</p></div><p class="article-text">
        La Iglesia Cat&oacute;lica tiene, como todas las religiones monote&iacute;stas, un contenido espiritual, m&aacute;s all&aacute; de la realidad terrenal o de la ciencia, para quienes siguen la doctrina establecida por el libro &ldquo;par excellence&rdquo;, la Biblia, la cual expone en el Nuevo Testamento las palabras de Jes&uacute;s de Nazaret. La Biblia de los cristianos, como es sabido, hace el papel que desarrolla el Cor&aacute;n para los musulmanes o la Tor&aacute; para los jud&iacute;os; las que el profesor Garc&iacute;a Pelayo llam&oacute; &ldquo;las culturas del libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Iglesia Cat&oacute;lica ha construido a lo largo de 20 siglos otra dimensi&oacute;n. La institucional. Firme y poderosa. Que contrasta con su dimensi&oacute;n espiritual. Dif&iacute;cilmente puede encontrarse una instituci&oacute;n tan estructurada, jerarquizada, regulada por normas jur&iacute;dicas - el ancestral y sabio derecho can&oacute;nico - y organizada en torno a una densa ritualidad lit&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        Esa instituci&oacute;n tan articulada y compleja descarga la m&aacute;xima capacidad de decisi&oacute;n en el Papa, conforme a una l&oacute;gica de monarqu&iacute;a electiva. Hay una clara diferencia con la religi&oacute;n musulmana, en la que no hay sacerdotes, ni sumos pont&iacute;fices, ni Iglesia.
    </p><p class="article-text">
        La cultura occidental, intelectual y racionalista, ha convivido con la Iglesia Cat&oacute;lica. Concede a esta autonom&iacute;a y &ldquo;auctoritas&rdquo;, definida por Momsen respecto a Roma como &ldquo;m&aacute;s que un consejo, menos que una orden&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la Iglesia Cat&oacute;lica no ser&iacute;a nada sin la autoridad que nace de su presencia <strong>social</strong>; de su capilaridad y capacidad para aportar autenticidad y formalidad a momentos sociales destacados, desde el nacimiento hasta la muerte. No solo por su lado ceremonial, sino, sobre todo, por el discurso moral que emana del mensaje m&aacute;s relevante de Jesucristo: amar al pr&oacute;jimo como a uno mismo. Exactamente lo opuesto a la pulsi&oacute;n meramente ego&iacute;sta que habr&iacute;a detr&aacute;s de las declaraciones atolondradas de J. D. Vance, criticadas con dureza por Le&oacute;n XIV cuando todav&iacute;a no era Papa. Cuando lo es, ha mostrado su identificaci&oacute;n con un Papa como Le&oacute;n XIII y su &ldquo;Rerum Novarum&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Iglesia Cat&oacute;lica - y a su cabeza Le&oacute;n XIV -, precisamente por la importancia de las mencionadas dimensiones espiritual, institucional y social, es un sujeto decisivamente influyente - a veces de forma intangible - en el &aacute;mbito de las relaciones pol&iacute;ticas y geopol&iacute;ticas internacionales. Por su responsabilidad institucional como Jefe de Estado, y por su responsabilidad como referencia espiritual y social para mil cuatrocientos millones de creyentes, el reto de Le&oacute;n XIV es extender su mensaje m&aacute;s all&aacute; del espacio cat&oacute;lico, sin exigir una aceptaci&oacute;n de la fe cristiana.	
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV tiene por delante problemas de car&aacute;cter genuinamente pol&iacute;ticos y geopol&iacute;ticos que habr&aacute; de afrontar. Hay tres muy destacados. El primero es algo en lo que ha insistido intensamente desde el comienzo de su elecci&oacute;n: la &ldquo;paz desarmada&rdquo; y el fin de todas las guerras que hay en el planeta, entre ellas Ucrania y Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo los conflictos que los europeos sentimos como m&aacute;s cercanos. Hay otras guerras igual de sangrientas. Es el caso de la regi&oacute;n del Cuerno de &Aacute;frica, de significativa relevancia estrat&eacute;gica comercial. Las guerras en Somalia, Sud&aacute;n, Etiop&iacute;a o Eritrea, o el conjunto del Sahel, tienen consecuencias devastadoras con millones de desplazados y solicitantes de asilo. Grupos sociales que eran hasta la presidencia Trump beneficiarios de las ayudas del programa USAID, cancelado por la administraci&oacute;n republicana.
    </p><p class="article-text">
        La base econ&oacute;mica de la paz es la lucha contra las desigualdades entre el Norte Global y el Sur Global, productores de movimientos migratorios. El segundo gran desaf&iacute;o geopol&iacute;tico de Le&oacute;n XIV es, sin duda, la cuesti&oacute;n migratoria. Solo llegan en esa materia malas noticias de la pol&iacute;tica de los gobiernos de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos. Porque pretenden resolver el problema deportando a quienes huyen del hambre o de la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica (Estados Unidos) o externalizando a los inmigrantes a otros pa&iacute;ses mediante pago (Europa). Una pol&iacute;tica no solo contraria a la moral humanitaria, sino ciega ante el descenso en nacimientos - el &ldquo;invierno demogr&aacute;fico&rdquo;- en todos los continentes salvo en &Aacute;frica, y ante la realidad de la aportaci&oacute;n imprescindible de los inmigrantes a las econom&iacute;as de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        El Papa misionero y agustino Le&oacute;n XIV, siguiendo la labor incesante de Bergoglio contra la pobreza, ha mostrado poseer una energ&iacute;a positiva para lanzar un mensaje universal de dignidad y protecci&oacute;n de los que menos tienen y de los que huyen de la violencia. Entre ellos quienes han sido objeto de abuso sexual. Su cargo como jefe de la Iglesia Cat&oacute;lica le otorga una &ldquo;auctoritas&rdquo; especial para hablar a los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, y para conseguir avances en el dif&iacute;cil entramado del mundo del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n, Le&oacute;n XIV tiene el deber de afrontar su tercer gran reto geopol&iacute;tico: restablecer la confianza en el orden internacional que naci&oacute; del fin de la guerra europea, de la que se conmemoran 80 a&ntilde;os en estos d&iacute;as. Vivimos en una coyuntura de alta polarizaci&oacute;n y de incertidumbres pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales originantes de inestabilidad, que corre el riesgo de convertirse parad&oacute;jicamente en estructural. El Papa de Roma tiene instrumentos consensuales de futuro para impedirlo. Para seguir, en definitiva, el liderazgo de Jesucristo, que, fuera o no un Dios, dej&oacute; en la tierra una herencia &eacute;tica de una fuerza extraordinaria, ejemplo para tantos no cat&oacute;licos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desafios-geopoliticos-leon-xiv_129_12315347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 20:46:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los desafíos geopolíticos de León XIV]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papado ante el final de la era de la confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papado-final-confianza_129_12267455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d673e428-2e3f-438b-9002-cea432df796a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Papado ante el final de la era de la confianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo Papa tendrá dos opciones: o asumir resignadamente la violenta situación que acaba de emerger, o trabajar por la confianza desde el liderazgo que aporta el Papado a quien lo ostenta, con una potencia mediática, ideológica y moral gigantesca.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Confianza&rdquo; est&aacute; definida en el Diccionario de la RAE, en su primera acepci&oacute;n, como un nombre femenino que significa: &ldquo;esperanza firme que se tiene de alguien o algo&rdquo;. Es sin duda la mejor forma de describir el consenso que ha presidido el orden internacional en las &uacute;ltimas ocho d&eacute;cadas, desde el final de la II Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las enormes diferencias entre los dos m&aacute;s poderosos reg&iacute;menes pol&iacute;ticos vencedores de la contienda b&eacute;lica (Estados Unidos y Rusia), hab&iacute;a entre ellos la &ldquo;confianza&rdquo; en que la conducta de los l&iacute;deres de esos pa&iacute;ses iba a seguir unas determinadas directrices de estabilidad y de no agresi&oacute;n pol&iacute;tica o econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Esa confianza exist&iacute;a tambi&eacute;n, y especialmente, en el interior de cada polo. En el occidental, regido por la alianza atl&aacute;ntica y el libre comercio entre Am&eacute;rica y Europa. En el oriental, regido por el Pacto de Varsovia y por unas relaciones de respeto hacia el flanco asi&aacute;tico, en particular China.
    </p><p class="article-text">
        La guerra fr&iacute;a tuvo poco de guerra y mucho de lo que se llam&oacute; &ldquo;<em>det&eacute;nte</em>&rdquo; entre ambas grandes alianzas, o el apaciguamiento de las tensiones con la URSS. Dos dirigentes destacaron en Estados Unidos en la direcci&oacute;n con mano h&aacute;bil de esa especie de convenci&oacute;n: Brzezinski (con el presidente Carter) y Kissinger (con Nixon).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La confianza existi&oacute; incluso despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n del Pacto de Varsovia y la consiguiente aparici&oacute;n de estados soberanos en Europa del Este que antes eran parte de la URSS (por ejemplo, los b&aacute;lticos) o estaban absolutamente controlados por Mosc&uacute; (Polonia, Ruman&iacute;a, Bulgaria, Croacia, o el caso especial de Alemania del Este).
    </p><p class="article-text">
        Los papas Juan XXIII (1958-1963) y Pablo VI (1963-1978) colaboraron, desde su perspectiva propia, a la consolidaci&oacute;n de la confianza como elemento intangible, pero verdaderamente eficaz, para la construcci&oacute;n de un orden internacional superador de la cat&aacute;strofe para Europa que supuso la confrontaci&oacute;n interestatal en la primera mitad del siglo XX. Y, tras los papados de Juan Pablo I (1978), Juan Pablo II (1978-2005) y Benedicto XVI (2005-2013), el papa Francisco ha desarrollado un pontificado de impresionante fuerza social, con su mensaje contra las desigualdades, por los derechos humanos o el rechazo n&iacute;tido del genocidio de Gaza en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El papa Bergoglio ha contribuido as&iacute;, con la proyecci&oacute;n global que posee el Papado, a un orden internacional en el que es esencial que los sujetos pol&iacute;ticos y sociales puedan prever la conducta de los dem&aacute;s. Es decir, que los poderes pol&iacute;ticos esenciales, y las instituciones con capacidad de intervenir m&aacute;s all&aacute; de su entorno, puedan predecir lo que los dem&aacute;s har&aacute;n, o no har&aacute;n en ning&uacute;n caso. Esto ha sido posible por la <em>auctoritas</em> que ha tenido indudablemente el Papa Francisco, que acaba de morir coincidiendo con la llegada del factor m&aacute;s disruptivo de los &uacute;ltimos 80 a&ntilde;os: Donald Trump, y con &eacute;l la incertidumbre y la inseguridad.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la era de la cultura de la confianza en el orden internacional ha finalizado, simb&oacute;licamente, con la coincidencia entre la llegada de Trump y el fallecimiento del Papa Bergoglio.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo Papa no sabemos qui&eacute;n ser&aacute;.&nbsp; Al reciente presidente de los Estados Unidos s&iacute; lo conocemos. Desgraciadamente. Porque ha significado el final de un largo per&iacute;odo en la Tierra en el que las relaciones internacionales pose&iacute;an el elemento nuclear para la estabilidad mundial, la confianza entre poderes que, no obstante sus diferencias, aceptaban una imprescindible estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de la confianza globalizada empez&oacute; en realidad con la decisi&oacute;n de Putin de anexionarse Crimea, en 2014. A ello le ha seguido la invasi&oacute;n de Ucrania desde hace tres a&ntilde;os, que ha transformado por completo la naturaleza del poder que gobierna en Rusia. Ya no cabe confiar en que Rusia no invadir&aacute; ning&uacute;n pa&iacute;s europeo en el futuro. De ah&iacute; la autom&aacute;tica reacci&oacute;n de Suecia y Finlandia de ingresar en la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de Putin, Trump ha irrumpido en la pol&iacute;tica internacional y su nacionalismo confuso y err&aacute;tico ha terminado por destruir definitivamente lo que hemos llamado &ldquo;confianza&rdquo;, como el coraz&oacute;n de un orden internacional basado en normas, en el Derecho Internacional, en la intangibilidad de las fronteras y en el multilateralismo, que es lo contrario al unilateralismo y a la arbitrariedad como forma de hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras decisiones &ndash;por llamarlas de alguna forma&ndash; de Trump, por su cantidad apabullante y por su entidad, han destrozado en segundos lo que hab&iacute;a sido construido en casi un siglo. Destacan su pretensi&oacute;n invasora de territorios como Groenlandia, Canad&aacute;, Panam&aacute;, o incluso Gaza (!), o las amenazas a M&eacute;xico. Son pretensiones de una gravedad extraordinaria. Que no se sabe si se activar&aacute;n y cu&aacute;ndo.
    </p><p class="article-text">
        Es sorprendente que Trump, y su equipo, concentre sus ataques (dial&eacute;cticos) en quienes son sus supuestos aliados, por ejemplo la Uni&oacute;n Europea, y convierta en <em>partner</em> al enemigo tradicional, Rusia, apoyando su posici&oacute;n b&eacute;lica en Ucrania y su ambici&oacute;n de anexionarse definitivamente Crimea y el este del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Trump se ha atrevido a amenazar a Estados soberanos, algo impropio de democracias liberales, con tal desenvoltura que ha expandido el terror <em>urbi et orbi</em>. Con ello se ha producido un efecto bumer&aacute;n sobre su impredecible pol&iacute;tica exterior.
    </p><p class="article-text">
        La otra gran vertiente exterior de su pol&iacute;tica &ndash;sin mencionar la interior, que arrasa con la intervenci&oacute;n en las universidades, en la ciencia o en las deportaciones&ndash; es lo que ha explosionado la econom&iacute;a internacional: la subida estratosf&eacute;rica y desp&oacute;tica de los aranceles, aislando comercialmente a Estados Unidos y rompiendo las reglas elementales del libre comercio. Todo para conseguir unos hipot&eacute;ticos ingresos fiscales que le permitan bajar dr&aacute;sticamente los impuestos a las multinacionales norteamericanas, en un pa&iacute;s que es el mayor deudor del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Putin y Trump son la punta de lanza, los protagonistas, de una nueva etapa en el (des)orden internacional, que hace desaparecer lo que manten&iacute;a con estabilidad ese orden.
    </p><p class="article-text">
        Es el fin de la era de la confianza. Y esto es lo que se va a encontrar el nuevo Papa. Ante ello, tendr&aacute; dos opciones: o asumir resignadamente la violenta situaci&oacute;n que acaba de emerger, o trabajar por la confianza desde el liderazgo que aporta el Papado a quien lo ostenta, con una potencia medi&aacute;tica, ideol&oacute;gica y moral gigantesca.
    </p><p class="article-text">
        El Papado ha empezado en el siglo XXI a tener un papel especial. Lo ha hecho claramente con Bergoglio. Este Papa carism&aacute;tico ha conseguido que su discurso a favor de los desfavorecidos, los inmigrantes o los perseguidos por su raza o su orientaci&oacute;n sexual haya llegado m&aacute;s all&aacute; del espacio cat&oacute;lico para convertirse en un mensaje universal. Pero no ha logrado a&uacute;n frenar el discurso ca&oacute;tico y arbitrario de los disruptores del siglo XXI, Trump y Putin esencialmente. El inmediato C&oacute;nclave deber&aacute; pensar que el nuevo Papa tendr&aacute; que tomar el relevo de Francisco donde &eacute;ste lo dej&oacute; y ayudar a restituir en el centro de la humanidad al bien m&aacute;s preciado de un mundo a&uacute;n globalizado: la confianza en que prevalecer&aacute; el respeto por los seres humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papado-final-confianza_129_12267455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 May 2025 20:31:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Papado ante el final de la era de la confianza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Papa Francisco,Vladímir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump contra el estado moderno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-moderno_129_11976186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c47df015-6441-47de-804b-c46c459e25b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump contra el estado moderno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donald Trump seguro que no sabe que con su desafiante programa estelar de gobierno está quebrando el corazón de lo que llamamos Estado. El principio de territorialidad es el más decisivo para el Estado moderno</p></div><p class="article-text">
        Antes de tener posesi&oacute;n de su cargo, Donald Trump sorprendi&oacute; a medio mundo con sus intenciones prioritarias como presidente de los Estados Unidos (EEUU). Trump se propone, si es necesario con la fuerza militar, anexionarse Groenlandia, que forma parte de Dinamarca, y el canal de Panam&aacute;, y tambi&eacute;n convertir a Canad&aacute; en el estado n&uacute;mero 51 de lo que llama Am&eacute;rica (esto se supone sin la fuerza militar).
    </p><p class="article-text">
        Trump pretende, seg&uacute;n dice en aras de los &ldquo;intereses nacionales&rdquo; (el control de las rutas del &Aacute;rtico), la expansi&oacute;n del territorio de los EEUU mediante la invasi&oacute;n de otros territorios, rompiendo con ello los m&aacute;s elementales principios del derecho internacional y de la paz entre los pueblos, que tanto ha costado conseguir tras un siglo XX sangriento, particularmente en Europa. Recuerda el colonialismo del presidente Theodore Roosvelt, que control&oacute; las Filipinas despu&eacute;s de la guerra con Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump seguro que no sabe que con su desafiante programa estelar de gobierno est&aacute; quebrando el coraz&oacute;n de lo que llamamos Estado. El principio de territorialidad es el m&aacute;s decisivo para el Estado moderno. Un principio que descansa en la aceptaci&oacute;n de fronteras geogr&aacute;ficas como l&iacute;mite material para el ejercicio del poder y como espacio vital de los pueblos y naciones.
    </p><p class="article-text">
        El territorio act&uacute;a como l&iacute;mite y como derecho. El territorio del Estado act&uacute;a como l&iacute;mite a la soberan&iacute;a estatal. A la vez, la doctrina del derecho internacional se&ntilde;ala que el Estado es titular de un derecho a la soberan&iacute;a territorial frente a otros sujetos de la comunidad internacional, lo que se traduce en el derecho a ejercitar sus poderes dentro del territorio y a no sufrir expoliaciones del mismo, es decir, la intangibilidad del propio territorio. De ah&iacute; el derecho a rechazar todo acto de violaci&oacute;n de la soberan&iacute;a territorial.
    </p><p class="article-text">
        El territorio sustituy&oacute; hist&oacute;ricamente al fundamento personal del poder pol&iacute;tico, a trav&eacute;s de siglos, en el mundo occidental. 
    </p><p class="article-text">
        Hay tres hitos esenciales en la construcci&oacute;n territorial del Estado moderno. El primero es el Tratado de Westfalia &ndash; o tratados de Osnabr&uuml;ck y M&uuml;nster &ndash; (1648), que acaba con el imperio y el papado como estructura de poder en Europa y da luz al Estado como forma pol&iacute;tica estable.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es la abolici&oacute;n de las monarqu&iacute;as absolutas en el siglo XIX y su sustituci&oacute;n por reg&iacute;menes constitucionales. Quien abri&oacute; el camino fue precisamente Estados Unidos (Constituci&oacute;n de 1787), que sustituy&oacute; a las colonias brit&aacute;nicas. 
    </p><p class="article-text">
        Y el tercer y m&aacute;s relevante hito fue la aprobaci&oacute;n el 26 de junio de 1948 de la Carta de Naciones Unidas, despu&eacute;s de la II Guerra Mundial contra el nazismo y el fascismo. Una Carta impulsada y firmada por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, los Estados Unidos, la Rep&uacute;blica francesa, el Reino Unido, la Rep&uacute;blica Popular China y la URSS (luego reemplazada por Rusia).
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 2.4 de la Carta dice: &ldquo;Los Miembros de la Organizaci&oacute;n, en sus relaciones internacionales, se abstendr&aacute;n de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia pol&iacute;tica de cualquier Estado&rdquo;. Este es el precepto que Trump no duda en vulnerar si fuese necesario. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la perspectiva exterior de su pol&iacute;tica. La interna se basa en el desprecio de lo que el partido republicano llama &ldquo;<em>deep state</em>&rdquo;, es decir, la administraci&oacute;n que desarrolla los servicios p&uacute;blicos. Es un concepto desintegrador del Estado el que tiene Trump, que prefiere las lealtades personales.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la concepci&oacute;n antiestatal de su pol&iacute;tica exterior &ndash; si se le puede llamar pol&iacute;tica a lo que est&aacute; lleno de incertidumbres &ndash;, la reacci&oacute;n de Trump ante la invasi&oacute;n de Ucrania ordenada por Vlad&iacute;mir Putin fue una vez m&aacute;s imprevisible. No conden&oacute; la ilegal y brutal acci&oacute;n sino que le pareci&oacute; un acto propio de un &ldquo;genio&rdquo;. No se le conoce a Trump un llamamiento a restablecer las fronteras de Ucrania, como hicieron el gobierno Biden, la Uni&oacute;n Europea y la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la (no) idea de Trump sobre el Estado se acerca m&aacute;s a la aparici&oacute;n de una dimensi&oacute;n competidora con el espacio geogr&aacute;fico como es &ldquo;el espacio virtual de la digitalidad&rdquo; (Petra Dobner), sobre el que pierde control y autoridad el Estado. La presencia tan intensa de Elon Musk en el nuevo gobierno de EEUU y la escandalosa pleites&iacute;a manifestada por los l&iacute;deres de las grandes tecnol&oacute;gicas (Zuckerberg, Bezos, Pichai Cook) a la presi&oacute;n conservadora son una muestra evidente del sector de poder econ&oacute;mico que Trump potenciar&aacute; por todos los medios. Hasta el fondo Black Rock se ha resituado en esa l&iacute;nea &ldquo;<em>antiwoke</em>&rdquo; y antidiversidad de raza y g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea se ver&aacute; indudablemente afectada por la llegada de Trump a la Casa Blanca, para el cual la relaci&oacute;n transatl&aacute;ntica es m&aacute;s una carga que una alianza en la que no cree. No es posible por ahora adivinar &ndash; salvo su obsesivo proteccionismo comercial &ndash; qu&eacute; medidas adoptar&aacute; la impredecible nueva administraci&oacute;n norteamericana m&aacute;s all&aacute; de su objetivo de fortalecer su preeminencia mundial. Pero hay algo claro: la opci&oacute;n de la UE ha de ser m&aacute;s integraci&oacute;n europea y menos nacionalismo; m&aacute;s transici&oacute;n tecnol&oacute;gica, compatible con una reindustrializaci&oacute;n competitiva; m&aacute;s pol&iacute;tica social y m&aacute;s valores europeos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-moderno_129_11976186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2025 21:18:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump contra el estado moderno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Groenlandia,Panamá,Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La (no)crisis institucional de la V República francesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-crisis-institucional-v-republica-francesa_129_11892905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12e07e33-e33d-4742-8a60-c305aa522e54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La (no)crisis institucional de la V República francesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la fórmula que elija Macron condujera de nuevo a dejar la conducción de la política en manos de la extrema derecha, podríamos entonces empezar a pensar en una parálisis del sistema político de la V República y en una crisis que se trasladaría inevitablemente a las instituciones de la Unión Europea</p></div><p class="article-text">
        La moci&oacute;n de censura aprobada contra el gobierno de Michel Barnier, despu&eacute;s de tres meses de gesti&oacute;n desde las elecciones generales convocadas por Emmanuel Macron, ha abierto en Francia una profunda crisis pol&iacute;tica. Ha sido calificada por algunos analistas como &ldquo;crisis institucional&rdquo; de la arquitectura de la V Rep&uacute;blica francesa.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Rep&uacute;blica cometi&oacute; un error monumental al disolver el Parlamento de Francia como supuesta respuesta a un resultado negativo en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado mes de junio. La inmediata convocatoria de elecciones generales no pudo ser comprendida por el electorado y la consecuencia natural fue una fragmentaci&oacute;n de la Asamblea General en tres bloques pol&iacute;ticos incapaces hasta ahora de formar un gobierno en mayor&iacute;a. El ef&iacute;mero Barnier expresa la derrota sin paliativos de Macron y la apertura de un per&iacute;odo de incertidumbre, inevitable hasta unas hipot&eacute;ticas elecciones generales no antes de junio de 2025 por prescripci&oacute;n constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el presidente de un Estado potencia nuclear, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, deber&aacute; nombrar a un presidente de Gobierno que pueda tener un apoyo parlamentario suficiente. Es decir, una confianza m&iacute;nima para abordar la dif&iacute;cil situaci&oacute;n econ&oacute;mica por la que atraviesa Francia, que es la segunda econom&iacute;a de la Uni&oacute;n y que es esencial en la zona euro, pero que prev&eacute; un d&eacute;ficit p&uacute;blico del 6,1% en este a&ntilde;o. Una confianza para enfrentar una coyuntura geopol&iacute;tica sacudida por la guerra de Ucrania, la elecci&oacute;n de Trump en USA y la convulsi&oacute;n b&eacute;lica en Oriente Medio. Una confianza, en fin, para que un pa&iacute;s con vocaci&oacute;n de ser l&iacute;der en la Uni&oacute;n Europea tenga la energ&iacute;a necesaria para reaccionar ante desaf&iacute;os como el pr&oacute;ximo presupuesto comunitario, la pol&iacute;tica industrial, la transici&oacute;n prevista en el Green Deal, la transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica o la autonom&iacute;a estrat&eacute;gica europea. Ello sin dejar de mencionar la respuesta imprescindible a los aumentos en los derechos de aduana que se espera decida Estados Unidos, y el importante Tratado de libre comercio con Mercosur, que acaba de ser firmado por la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea &Uacute;rsula von der Leyen, del que Francia muestra su desacuerdo. Para todo lo anterior est&aacute; llamado a adoptar decisiones el Consejo Europeo, lugar en el que se sienta Emmanuel Macron.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&aacute; Francia responder a esos retos si el escenario pol&iacute;tico muestra tal fragilidad?. &iquest;Podr&aacute; hacerlo si asoma la amenaza de una &ldquo;crisis institucional&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Francia se encuentra sumida en una evidente crisis pol&iacute;tica, alimentada por el propio presidente de la Rep&uacute;blica, que sacrific&oacute; a un primer ministro sin apoyo parlamentario. Pero la V Rep&uacute;blica no sufre una crisis institucional. Sus instituciones, y las competencias de &eacute;stas, est&aacute;n pensadas precisamente para neutralizar crisis como la descrita y evitar las desestabilizaciones pol&iacute;ticas experimentadas una y otra vez en la historia de Francia.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n gaullista de 1958, que inaugur&oacute; la V Rep&uacute;blica, vino a reparar los da&ntilde;os pol&iacute;ticos que hab&iacute;an producido las llamadas III y IV Rep&uacute;blicas. En esta &uacute;ltima, por ejemplo, con la Constituci&oacute;n de 1946, la media de duraci&oacute;n de los gobiernos era de 6 meses. En la Constituci&oacute;n hoy vigente, especialmente desde que la reforma de 1962 dio al presidente la invulnerabilidad frente al Parlamento y un mandato de 7 a&ntilde;os (despu&eacute;s se reducir&iacute;a a 5), la Asamblea Nacional es el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de los &oacute;rganos constitucionales. Macron podr&aacute; permanecer en el poder - ese es su objetivo expreso - hasta 2027.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo eso. El presidente de la Rep&uacute;blica tiene un conjunto de atribuciones que hacen que el sistema pol&iacute;tico franc&eacute;s gire en torno a &eacute;l, con independencia de la ejecutoria del Gobierno. Exactamente lo contrario que la IV Rep&uacute;blica, en donde el Parlamento eleg&iacute;a al Jefe del Estado, convirti&eacute;ndole en un t&iacute;tere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En contraste, Macron va a seguir pudiendo nombrar al Primer Ministro y a los Ministros, con una &ldquo;presunci&oacute;n de confianza&rdquo;; presidir el Consejo de Ministros; reenviar las leyes para una nueva deliberaci&oacute;n; o disolver discrecionalmente la Asamblea Nacional, salvo en el a&ntilde;o siguiente a las elecciones generales. Adem&aacute;s, Macron podr&aacute; seguir disfrutando del llamado &ldquo;domaine presidentielle&rdquo;: &ldquo;poder diplom&aacute;tico&rdquo; para negociar los Tratados; poder militar en cuanto &ldquo;Jefe de las Fuerzas Armadas&rdquo;; y el poder extraordinario (art&iacute;culo 16) de expedir ordenanzas ejecutivas &ldquo;cuando las instituciones de la Rep&uacute;blica o la independencia de la Naci&oacute;n o la integridad del territorio, o la ejecuci&oacute;n de las obligaciones internacionales est&eacute;n amenazadas de manera grave e inmediata&rdquo; y &ldquo;el regular funcionamiento de los poderes p&uacute;blicos se interrumpa&rdquo;. Es una especie de &ldquo;dictadura temporal&rdquo;, en la que el jefe del Estado es quien juzga el cumplimiento de tales supuestos y quien puede adoptar las medidas requeridas por las circunstancias, por supuesto sin exigirse refrendo. Las &uacute;nicas garant&iacute;as son que la Asamblea Nacional no puede ser disuelta durante el ejercicio de los poderes extraordinarios, y que la Asamblea puede acusar al Jefe del Estado ante el Alto Tribunal de Justicia por alta traici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La V Rep&uacute;blica es un sistema hiperpresidencialista con un aroma indiscutible de hostilidad respecto al Parlamento. Como dice Guy Carcassonne, &ldquo;no es el jefe de la mayor&iacute;a el que deviene Primer Ministro, sino que es el que es nombrado Primer Ministro quien se convierte en jefe de la mayor&iacute;a&rdquo;. El Gobierno es aut&oacute;nomo respecto al Parlamento. Posee poderes legislativos propios (la &ldquo;reserva reglamentaria&rdquo;) y controla el orden del d&iacute;a de las c&aacute;maras. Alguien ha hablado de &ldquo;humillaci&oacute;n del Parlamento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, se puede decir que la V Rep&uacute;blica tiene los resortes constitucionales suficientes para evitar una crisis institucional, y para impedir que una crisis as&iacute; se traslade a la propia Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la crisis pol&iacute;tica que s&iacute; sufre Francia podr&iacute;a extenderse de forma peligrosa si no se endereza el gobierno del Estado. Me refiero a la necesidad de que Macron nombre Primer ministro a alguien que pueda representar una mayor&iacute;a parlamentaria coherente y con autoridad. Tal finalidad solo se cumplir&iacute;a, a mi juicio, si un candidato proveniente de la izquierda, que gan&oacute; las elecciones generales, sea capaz de reunir a fuerzas centristas que a&iacute;slen a la extrema derecha de Marine Le Pen, que fue incomprensiblemente recompensada por Macron.
    </p><p class="article-text">
        Si la f&oacute;rmula que elija Macron condujera de nuevo a dejar la conducci&oacute;n de la pol&iacute;tica en manos de la extrema derecha, podr&iacute;amos entonces empezar a pensar en una par&aacute;lisis del sistema pol&iacute;tico de la V Rep&uacute;blica y en una crisis que se trasladar&iacute;a inevitablemente a las instituciones de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Francia es demasiado importante para que sus instituciones entren en un proceso de debilitamiento, de inestabilidad y de alejamiento de los valores a los que abri&oacute; paso en Europa la Revoluci&oacute;n de 1789.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-crisis-institucional-v-republica-francesa_129_11892905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2024 21:06:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La (no)crisis institucional de la V República francesa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tenemos un océano de por medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oceano-medio_129_11834061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bcd493e-25d9-41f5-8542-bd8b1de60ee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tenemos un océano de por medio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es probable que la propuesta de Trump sea que Rusia se quede con parte del territorio de Ucrania y un compromiso de que ésta no entrará en la Alianza Atlántica. No esperemos nada sobre la seguridad de los países integrantes de la Unión Europea</p></div><p class="article-text">
        En el debate televisivo entre Joe Biden y Donald Trump, este fue interrogado sobre la invasi&oacute;n de Ucrania por Rusia y la ayuda a Volodimir Zelenski por parte de Estados Unidos. La respuesta escueta del ahora presidente electo fue que esa guerra no concern&iacute;a a su pa&iacute;s. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;we have an ocean in between&rdquo; (&ldquo;tenemos un oc&eacute;ano de por medio&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Esa frase tan contundente es toda una confesi&oacute;n del modo en que contempla la pol&iacute;tica exterior Trump. En concreto, las relaciones que debe tener EEUU con Europa. Para &eacute;l, la Uni&oacute;n Europea no cuenta como actor global. As&iacute; de sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Hay una primera explicaci&oacute;n econ&oacute;mica de esa posici&oacute;n, que podr&iacute;a entenderse en un pol&iacute;tico que ya ha anunciado que impondr&aacute; tarifas aduaneras alt&iacute;simas. &ldquo;Am&eacute;rica first&rdquo;. Sin embargo, no creo que ah&iacute; est&eacute; la ra&iacute;z esencial de su pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        La forma de mirar a un aliado pol&iacute;tico y econ&oacute;mico natural como es Europa por Trump, lo que le distancia tanto de las y los europeos, est&aacute; en algo m&aacute;s profundo y trascendente: los valores. Los suyos, los de Donald Trump, son diferentes a los que est&aacute;n en el origen y sentido del proyecto europeo: la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y los principios fundamentales de un orden internacional basado en reglas y del derecho internacional humanitario. Por eso Trump ve a Europa como otro mundo.
    </p><p class="article-text">
        Su actitud ante la guerra de Ucrania y su simpat&iacute;a por Putin es incomprensible en un dirigente de un pa&iacute;s que debe tanto a la democracia como Estados Unidos. En ese conflicto se dirime la lucha entre una autocracia como la Rusia de Putin y los valores democr&aacute;ticos occidentales de los que Estados Unidos es hist&oacute;ricamente parte. Trump, que ha mostrado su desprecio por las relaciones transatl&aacute;nticas - en defensa y en econom&iacute;a -, opta por favorecer a un r&eacute;gimen indudablemente autoritario y por elevar de nivel los contactos entre Washington y Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dos &ldquo;hard liners&rdquo;, Marco Rubio, futuro secretario de Estado, y Michel Waltz, futuro consejero de seguridad nacional, votaron en el Congreso contra el &uacute;ltimo paquete de ayuda a Ucrania. Rubio dijo no luchar por la libertad de Ucrania mientras inmigrantes ilegales traspasaran la frontera sur de Estados Unidos. Waltz lo explic&oacute; porque Biden no hab&iacute;a aclarado los objetivos de Am&eacute;rica en Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que la propuesta de Trump sea que Rusia se quede con parte del territorio de Ucrania y un compromiso de que &eacute;sta no entrar&aacute; en la Alianza Atl&aacute;ntica. No esperemos nada sobre la seguridad de los pa&iacute;ses integrantes de la Uni&oacute;n Europea, ni sobre un papel destacado de estos en el futuro de una Ucrania separada de la influencia euroestrat&eacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En el New York Times, Gessen recuerda la forma en que Balint Magyar describe la ruptura autocr&aacute;tica de esta &ldquo;nueva derecha&rdquo; como la transici&oacute;n desde el <em>rule of law </em>al<em> law of rule</em>, es decir, el gobierno por decreto, sin debate previo, que Trump practic&oacute; en su primer mandato como presidente. Algunos analistas de Estados Unidos no descartan incluso que Trump llegue a plantear la reforma de la 22&ordf; enmienda de la Constituci&oacute;n, que establece un l&iacute;mite de dos mandatos para los presidentes.
    </p><p class="article-text">
        Trump, que no acept&oacute; su derrota ante Biden, no es un valedor del <em>rule of&nbsp; law </em>seguramente por razones personales. Est&aacute; investigado por multitud de vulneraciones de la legalidad. El nombramiento al frente del departamento de Justicia del estridente Matt Gaetz, alguien absolutamente ajeno al campo jur&iacute;dico, lo ha puesto vergonzantemente de manifiesto.
    </p><p class="article-text">
        Quienes van a sufrir principalmente la ausencia de respeto a los derechos humanos son los inmigrantes y quienes buscan asilo frente a la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica o la amenaza a sus vidas. No solo por la amenaza de Trump de proceder a &ldquo;deportaciones masivas&rdquo;, sino por la exportaci&oacute;n de estas ideas a la propia Europa, que ya ha experimentado el crecimiento de fuerzas de ultraderecha y populistas, que comparten con el trumpismo la hostilidad hacia la ideolog&iacute;a &ldquo;woke&rdquo;, la simpat&iacute;a hacia Putin y el apoyo al gobierno de Israel.
    </p><p class="article-text">
        El nombramiento de Elise Stefanik como embajadora ante la ONU y de Mike Huckabee como embajador en Jerusal&eacute;n asegura una l&iacute;nea proisrael&iacute; sin concesiones. Trump, que ya descart&oacute; la soluci&oacute;n de dos estados, no esconde su estrecha cercan&iacute;a a Netanyahu, acusado ante la Corte Penal Internacional de cr&iacute;menes contra la humanidad. Apoya as&iacute; a un r&eacute;gimen de ocupaci&oacute;n del territorio de Palestina; a una estrategia pol&iacute;tica que se desentiende de los rehenes secuestrados por Ham&aacute;s para sostener una guerra sin fin que tiene como &uacute;ltimo objetivo la anexi&oacute;n de Gaza y Cisjordania, frontalmente contraria al derecho internacional. El ministro Bezalel Smotrich ha dicho con nitidez que la llegada de Trump facilitar&aacute; &ldquo;la soberan&iacute;a israel&iacute; sobre Judea y Samaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La animadversi&oacute;n de Trump hacia el ordenamiento internacional - respetado por Europa - ya se puso de manifiesto en su primer mandato por su salida del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, de la UNESCO y del Acuerdo de Par&iacute;s sobre cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Su ausencia de visi&oacute;n supranacional se ha expresado tambi&eacute;n en el desd&eacute;n que siempre tuvo respecto del continente africano, lo que dificultar&aacute; con seguridad las relaciones con un grupo emergente, aunque a&uacute;n no articulado, como es el BRIC, y con el llamado Sur Global.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la concepci&oacute;n geoestrat&eacute;gica aislacionista de la administraci&oacute;n Trump - la mayor desde el fin de la Guerra Fr&iacute;a - es incompatible con alianzas pol&iacute;ticas, que son percibidas como limitadoras de la acci&oacute;n exterior de Estados Unidos y contrarias a los intereses americanos. Esta visi&oacute;n va a imponerse al menos hasta las elecciones de mid-term, ante un dominio republicano en las tres instancias de poder, ejecutivo, legislativo y judicial.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una coyuntura en la que los pa&iacute;ses l&iacute;deres de la Uni&oacute;n Europea, Alemania y Francia, atraviesan una crisis pol&iacute;tica seria. A Europa le corresponde tomar conciencia de que la elecci&oacute;n de Donald Trump inaugura un momento hist&oacute;rico en donde las relaciones con Estados Unidos cambiar&aacute;n profundamente. Ser&iacute;a una cat&aacute;strofe dejarse influir por una l&iacute;nea pol&iacute;tica nacionalista, proteccionista, aislacionista y polarizante. En el dilema entre nacionalismo divisivo o integraci&oacute;n, la Uni&oacute;n debe escoger esta &uacute;ltima y, al tiempo, salir de una din&aacute;mica en la que Europa depende en exceso de la naturaleza de cada administraci&oacute;n norteamericana.
    </p><p class="article-text">
        La identidad europea ha estado basada en una pol&iacute;tica multilateral, es decir, una pol&iacute;tica muy diferente a la que va a protagonizar el pr&oacute;ximo presidente de los Estados Unidos. Trump, persona impredecible, ha mostrado muchas veces su desinter&eacute;s por el tipo de relaciones internacionales que surgi&oacute; de la II Guerra Mundial y que tuvo a las Naciones Unidas en un lugar central. Esa arquitectura parece ahora desfallecer ante el crecimiento de un autoritarismo que nada tiene que ver con la cultura democr&aacute;tica y de derechos humanos que ha edificado trabajosamente Europa.
    </p><p class="article-text">
        Estamos viviendo una p&eacute;rdida de la confianza que, a pesar de la guerra fr&iacute;a y la posguerra fr&iacute;a, exist&iacute;a en el escenario internacional. Es un nuevo horizonte geopol&iacute;tico, con una guerra en Europa; con China convertida en una superpotencia econ&oacute;mica y unas instituciones internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) debilitadas. Europa ha perdido valor estrat&eacute;gico ante Oriente Medio y el &aacute;rea Asia-Pac&iacute;fico. Hay un desplazamiento de la Uni&oacute;n Europea hacia el este y el norte. Se abre la necesidad de una &ldquo;autonom&iacute;a estrat&eacute;gica abierta&rdquo; para Europa. Son algunos de los cambios del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        El panorama es, sin duda, preocupante, pero la democracia es, al final, lo que prioritariamente hay que fortalecer, al igual que un orden internacional que defienda valores tan importantes como la libertad de expresi&oacute;n, la libertad de movimientos y el libre comercio. Si se erosionan estas libertades y los derechos humanos, la propia democracia pol&iacute;tica sufrir&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Estos valores los compart&iacute;amos los europeos con los Estados Unidos, aunque hubiera otros aspectos en los que ten&iacute;amos y tenemos diferencias. Por ejemplo, la relaci&oacute;n con China; o la no presencia de Estados Unidos en acuerdos como el Protocolo de Kioto o el Tratado sobre la Corte Penal Internacional; o el modelo social europeo, tan diferente del agresivo ataque a lo que llama &ldquo;Estado profundo&rdquo; por parte de la nueva &ldquo;derecha tech&rdquo; norteamericana. Los europeos pensamos, como Henry Morghentau jr., que la mejor forma de defender los intereses nacionales es la cooperaci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Trump pone en cuesti&oacute;n la relaci&oacute;n transatl&aacute;ntica precisamente respecto a los valores democr&aacute;ticos. Seguramente a eso se refer&iacute;a cuando afirm&oacute; sin titubeos que entre Estados Unidos y Europa &ldquo;hay un oc&eacute;ano de por medio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oceano-medio_129_11834061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2024 21:39:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra sin fin de Netanyahu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra-netanyahu_129_11734690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef27d70b-0c66-4a9b-97cd-d9c72cb17e5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra sin fin de Netanyahu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gobierno israelí dirigido por Benjamín Netanyahu ha decidido ampliar constantemente el objetivo territorial de sus acciones militares, que se extienden especialmente al Líbano, y que lo harán previsiblemente a Irán</p></div><p class="article-text">
        Cuando escribo este art&iacute;culo, el ataque del ej&eacute;rcito de Israel a los cascos azules de Naciones Unidas en el L&iacute;bano es la &uacute;ltima violaci&oacute;n -una m&aacute;s- del Derecho Internacional por parte del Estado hebreo.
    </p><p class="article-text">
        Israel lleva vulnerando el Derecho Internacional pr&aacute;cticamente desde hace tres cuartos de siglo, cuando en 1948 se produce la llamada Nakba.
    </p><p class="article-text">
        La Nakba, o &ldquo;cat&aacute;strofe&rdquo; en la lengua &aacute;rabe, es el t&eacute;rmino utilizado para denominar el &eacute;xodo de 700.000 palestinos desde lo que hoy es el Estado de Israel, entre 1946 y 1948, bajo mandato brit&aacute;nico. Los palestinos perdieron sus casas como resultado de la guerra &aacute;rabe-israel&iacute; de 1948. Los &aacute;rabes palestinos fueron en su mayor&iacute;a desplazados y se inici&oacute; la ocupaci&oacute;n israel&iacute; de sus territorios hist&oacute;ricos, quedando limitada las zonas palestinas a Cisjordania y Gaza.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, la relaci&oacute;n entre palestinos e israel&iacute;es est&aacute; presidida por conflictos violentos: 1967 (guerra de los seis d&iacute;as); 1978; 1982 (invasi&oacute;n de L&iacute;bano y nacimiento de Hezbollah); 2006 (ocupaci&oacute;n del L&iacute;bano); 2023.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de octubre de 2023, a ra&iacute;z del ataque terrorista de Ham&aacute;s desde Gaza, se inici&oacute; una &ldquo;guerra&rdquo; entre Israel y los aliados de la causa palestina. Escribo &ldquo;guerra&rdquo; entre comillas porque no hay una m&iacute;nima equivalencia entre la fuerza militar de Israel y los palestinos. Solamente las cifras de muertos lo expresan: 1.200 en el lado israel&iacute;; 50.000 al menos entre palestinos, en su mayor parte mujeres y ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Es una guerra sin fin en el doble sentido de esta &uacute;ltima palabra. Es una guerra que cada vez m&aacute;s parece no tener l&iacute;mites espaciales o temporales. El gobierno israel&iacute; dirigido por Benjam&iacute;n Netanyahu ha decidido ampliar constantemente el objetivo territorial de sus acciones militares, que se extienden especialmente al L&iacute;bano, y que lo har&aacute;n previsiblemente a Ir&aacute;n. Los portavoces de Defensa del ej&eacute;rcito israel&iacute; han repetido que atacar&aacute;n al enemigo &ldquo;all&aacute; donde est&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los doce meses transcurridos desde el 7-O no han hecho m&aacute;s seguro a Israel, que est&aacute; atrapado en una sucesi&oacute;n de r&eacute;plicas y contrarr&eacute;plicas eternas, con efectos devastadores.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Israel no ha tenido una estrategia concreta en un conflicto que ya es regional. Falta un relato que d&eacute; sentido a la pol&iacute;tica de Netanyahu, que no permite atisbar una salida. Porque si Israel quiere sentirse seguro ha de reconocer la identidad palestina y la apertura a la f&oacute;rmula de los dos Estados que se vislumbr&oacute; en los acuerdos de Oslo en 1993, consecuencia de la conferencia de Madrid de 1991.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Gaza es invivible, sin posibilidad de satisfacer las necesidades m&aacute;s elementales de electricidad, alimentaci&oacute;n o agua. Este es precisamente el objetivo de los partidos pol&iacute;ticos de extrema derecha que forman el gobierno m&aacute;s radical de la historia del Estado jud&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no es solo consecuencia del 7-O. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas estim&oacute; en un informe de 2009 que el ej&eacute;rcito israel&iacute; hab&iacute;a adoptado un enfoque &ldquo;concebido para castigar, humillar y aterrorizar a la poblaci&oacute;n civil&rdquo; palestina.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos, el aliado tradicional de Israel y suministrador de armamento (15.000 millones de d&oacute;lares solo en 2024), se ha mostrado incapaz&#8197; &nbsp;de lograr la desescalada y el alto el fuego. Joe Biden ha sido ignorado por Netanyahu, y no ha podido evitar la extensi&oacute;n de la guerra a la regi&oacute;n. Los acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto (1978), y los acuerdos de paz entre Israel y Jordania (1994) quedan muy lejos.
    </p><p class="article-text">
        No bastan los medios militares para ganar esta guerra sin fin. Ning&uacute;n poder regional en Oriente Medio puede confrontar militarmente con Israel al mismo nivel, pero s&iacute; puede obstaculizar el prop&oacute;sito de Netanyahu de ser la potencia hegem&oacute;nica en la regi&oacute;n. Es lo que sucede con Ir&aacute;n, pa&iacute;s con pretensiones nucleares, cuya influencia ha aumentado en el llamado &ldquo;eje de resistencia&rdquo; en buena medida por la pol&iacute;tica del presidente del gobierno israel&iacute;, que pretende anexar Cisjordania y Gaza y obtener una &ldquo;victoria total&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Netanyahu no se ha preocupado nunca por liberar a los rehenes en poder de Ham&aacute;s. No parece ser la prioridad de su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Bezalel Smotrich, ministro de finanzas israel&iacute;, afirm&oacute;: &ldquo;mi misi&oacute;n en la vida es evitar un Estado palestino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, ning&uacute;n partido pol&iacute;tico en Israel contempla poner fin a la ocupaci&oacute;n y crear las condiciones para una soluci&oacute;n de dos estados.
    </p><p class="article-text">
        Mientras siga siendo esta la posici&oacute;n del gobierno israel&iacute;, no acabar&aacute; la espantosa &ldquo;guerra sin fin&rdquo; de Netanyahu.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra-netanyahu_129_11734690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2024 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra sin fin de Netanyahu]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las migraciones y la hipocresía neoliberal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/migraciones-hipocresia-neoliberal_129_11630892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b5a1d28-56cc-435b-8176-0baccbdea66a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las migraciones y la hipocresía neoliberal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha surgido un 'chauvinismo del Estado de Bienestar', que considera que éste solo debe ser disfrutado por quienes nacieron en territorio europeo, de padres europeos, de raza blanca y de cultura cristiana</p><p class="subtitle">Las campañas de la derecha colocan la inmigración como cuarto problema de los españoles</p></div><p class="article-text">
        Las informaciones televisivas de inmigrantes africanos llegando a las costas espa&ntilde;olas, y de todo el Mediterr&aacute;neo, trasladan a la opini&oacute;n p&uacute;blica una imagen de situaci&oacute;n cr&iacute;tica, supuestamente insostenible, que nada tiene que ver con la realidad. Pero es la imagen preferida de la derecha y la extrema derecha para inundar de xenofobia la valoraci&oacute;n que hay en los pa&iacute;ses occidentales. Y para elevar a estrategia pol&iacute;tica las llamadas deportaciones masivas.
    </p><p class="article-text">
        Ni estamos en una crisis migratoria, ni es posible decidir devoluciones de inmigrantes cuando a un gobierno le parezca oportuno.
    </p><p class="article-text">
        Las causas originadoras de las migraciones en el mundo occidental son b&aacute;sicamente dos: la b&uacute;squeda de trabajo en Europa o EEUU y las persecuciones sufridas por razones pol&iacute;ticas. Ambas tienen un car&aacute;cter profundamente estructural y no dependen de la voluntad de los gobiernos de pa&iacute;ses receptores de inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las y los migrantes hacia las costas mediterr&aacute;neas se mueven con las leyes del mercado, esto es, la demanda laboral en Europa. Cerca del 20% de la poblaci&oacute;n de muchos pa&iacute;ses en la Uni&oacute;n Europea tienen su origen fuera de ellos. Frenar esa migraci&oacute;n de forma abrupta significar&iacute;a el colapso de nuestras econom&iacute;as. Por otra parte, su car&aacute;cter irregular o &ldquo;ilegal&rdquo; permite a ciertas empresas pagar el trabajo a migrantes con sueldos miserables.
    </p><p class="article-text">
        Una prueba irrefutable de la conexi&oacute;n estructural entre migraci&oacute;n y demanda de trabajo es que, cuando surgi&oacute; la pandemia del coronavirus y se desencaden&oacute; la crisis econ&oacute;mica, millones de inmigrantes volvieron a sus pa&iacute;ses de origen, de donde nunca quisieron salir.
    </p><p class="article-text">
        La desidia de los gobiernos de pa&iacute;ses desarrollados en construir v&iacute;as legales de migraci&oacute;n, con visados en origen, por ejemplo, obliga a desplazamientos de riesgo, que han convertido al Mediterr&aacute;neo en un siniestro cementerio.
    </p><p class="article-text">
        Resolver la supuesta &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; migrante con amplias deportaciones es pura hipocres&iacute;a. Porque los pa&iacute;ses de origen sencillamente no aceptan ni acogen a los emigrantes que se pretende devolver.
    </p><p class="article-text">
        La segunda fuente de migraciones es la huida de pa&iacute;ses que no protegen a quienes viven en ellos, a causa de represiones de car&aacute;cter pol&iacute;tico o de guerras civiles. Esto es lo que est&aacute; sucediendo en Mali, que experimenta la huida de personas que buscan refugio. Muchas de ellas llegan a las Islas Canarias. Hay 27 millones de refugiados en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Para ese tipo de situaciones se cre&oacute; despu&eacute;s de la II Guerra Mundial la instituci&oacute;n del derecho de asilo. Un Convenio y un Protocolo lo regulan: 1951 (Ginebra) y 1967 (Nueva York). Se elaboraron pensando en quienes hu&iacute;an de los Estados sat&eacute;lites de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica hacia las democracias liberales. Pero ahora ha de aplicarse a quienes, a lo largo y lo ancho del planeta, huyen de la opresi&oacute;n a causa de su opini&oacute;n, su orientaci&oacute;n sexual, su g&eacute;nero, o por verse desplazados de o en su propio pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El asilo no es solo una cuesti&oacute;n &ldquo;moral o humanitaria&rdquo;. Es ante todo un derecho, protegido, por cierto, por la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola y por la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s importante protecci&oacute;n es la que el derecho internacional llama &ldquo;<em>non refoulement</em>&rdquo;, es decir, la prohibici&oacute;n de rechazar a un solicitante de asilo hacia un pa&iacute;s en donde su vida o integridad f&iacute;sica est&aacute;n en riesgo. Eso que a veces se utiliza &ndash;la devoluci&oacute;n en frontera&ndash;&nbsp; es una propuesta ilegal y contraria a los tratados internacionales. Se hace a menudo desde pa&iacute;ses supuestamente democr&aacute;ticos y liberales. Algunos Estados del Este de Europa, miembros de la Uni&oacute;n, se han negado sencillamente a aplicar la llamada protecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea acaba de acordar el Pacto de Migraci&oacute;n y Asilo, con insuficiencias serias, aunque conteniendo algunos pasos hacia delante.
    </p><p class="article-text">
        En suma, la propaganda antiinmigraci&oacute;n que crece en Europa y en EEUU al ritmo de las derechas extremas es pura demagogia e hipocres&iacute;a de un pseudoliberalismo que encubre el racismo m&aacute;s obsceno, cuando no la explotaci&oacute;n laboral m&aacute;s despiadada.
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n ha sido y es pieza clave en la construcci&oacute;n del Estado de Bienestar. Sucede que ha surgido un &ldquo;chauvinismo del Estado de Bienestar&rdquo;, que considera que &eacute;ste solo debe ser disfrutado por quienes nacieron en territorio europeo, de padres europeos, de raza blanca, y de cultura cristiana. Los dem&aacute;s que vinieron de tierras lejanas y con otras religiones solo tendr&iacute;an derecho a trabajar en condiciones extremadamente &iacute;nseguras.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;chauvinismo del bienestar&rdquo; no es sostenible y convendr&iacute;a que el Parlamento Europeo lo dejara bien claro en la legislatura que comienza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/migraciones-hipocresia-neoliberal_129_11630892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2024 20:13:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las migraciones y la hipocresía neoliberal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos tribunales contra el derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decisiones-supremo-derecho_129_11505085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a329e362-64f1-4cd0-a6d2-13d96875dda0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos tribunales contra el derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos conocido dos importantes decisiones judiciales, en países tan diferentes como España y EEUU, que, siendo la acción de los tribunales, por definición, una expresión necesaria del sistema jurídico, han resultado ser contrarias a éste</p><p class="subtitle">Política y tiranía judicial</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es el Derecho? Es el instrumento de gobierno imprescindible en cualquier sociedad desarrollada. Los seres humanos, a diferencia de otros no humanos que tambi&eacute;n pueblan la tierra, son la &uacute;nica civilizaci&oacute;n capaz de organizar a millones de personas y, por ello, progresar hacia los avances cient&iacute;ficos, el bienestar y la convivencia pac&iacute;fica. El &uacute;nico medio v&aacute;lido, &uacute;til y leg&iacute;timo para ello es el Derecho, es decir, el imperio de la ley. No su mera existencia, sino su capacidad de imponerse a trav&eacute;s de tres sujetos: el poder legislativo que lo crea; el ejecutivo, que lo hace posible en la pr&aacute;ctica, y el judicial que lo aplica en caso de litigio o controversia.
    </p><p class="article-text">
        Sin el Derecho, desde la Constituci&oacute;n hasta la aplicaci&oacute;n de la &uacute;ltima norma, no hay pueblo que sobreviva. La destrucci&oacute;n de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos se caracteriza por la desaparici&oacute;n de la ley y su sustituci&oacute;n por la fuerza. Por eso se dice y repite &ndash;con raz&oacute;n&ndash; que nadie puede estar por encima de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, en los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos conocido simult&aacute;neamente dos importantes decisiones judiciales, en pa&iacute;ses tan diferentes como Espa&ntilde;a y Estados Unidos, que, parad&oacute;jicamente, siendo la acci&oacute;n de los tribunales, por definici&oacute;n, una expresi&oacute;n necesaria del sistema jur&iacute;dico, han resultado ser contrarias a &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a las decisiones de dos Tribunales Supremos. El Auto del Tribunal Supremo espa&ntilde;ol que ha negado la amnist&iacute;a a los l&iacute;deres del <em>proc&eacute;s </em>y la sentencia de la Corte Suprema norteamericana que ha resuelto que Donald Trump tiene total inmunidad respecto a procesos penales en el ejercicio de sus funciones.
    </p><p class="article-text">
        El tribunal espa&ntilde;ol ha resuelto, sencillamente, saltarse la norma aprobada por el Parlamento, que suprime las consecuencias penales de los acontecimientos de octubre de 2017 en Catalu&ntilde;a; considerar que hubo malversaci&oacute;n no amnistiable, a pesar de la claridad de la ley; y mantener la orden de detenci&oacute;n a Puigdemont.
    </p><p class="article-text">
        El tribunal norteamericano ha declarado la absoluta inmunidad frente a posibles persecuciones penales de un presidente de EEUU, en lo relativo a ese concepto tan inescrutable como es un &ldquo;acto oficial&rdquo;. En el futuro, no habr&aacute; l&iacute;mites a la inmunidad de &aacute;mbitos centrales de poder de toda presidencia americana.
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos estamos ante el fin del derecho y del principio de que nadie puede estar por encima de la ley. Ni siquiera un tribunal supremo, que tiene la obligaci&oacute;n constitucional y la potestad de aplicarla.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que los monarcas europeos gozan de inviolabilidad ante un proceso judicial &ndash;civil y penal&ndash; pero ello es admisible en la medida en que el jefe del Estado de las monarqu&iacute;as parlamentarias carece de poder pol&iacute;tico. Nada que ver con el omnipresente presidente de los Estados Unidos. De ah&iacute; el gran impacto de la inaceptable, y esperemos que ef&iacute;mera, sentencia de la Corte Suprema. La juez firmante de un voto particular disidente, Sonia Sotomayor, lo expresa con nitidez cuando afirma que la sentencia da al presidente estadounidense lo que llama &ldquo;<em>law-free-zone</em>&rdquo;, o sea, &ldquo;&aacute;rea libre de derecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El no derecho es una tentaci&oacute;n muy peligrosa cuando lo fabrica un alto tribunal. Aun m&aacute;s en el caso de EEUU, porque su Corte Suprema es, a la vez, una corte constitucional y no hay recurso contra su decisi&oacute;n, que en este caso es lo que Sotomayor califica como &ldquo;la redefinici&oacute;n de la instituci&oacute;n de la presidencia&rdquo; y la burla del principio constitucional de que &ldquo;nadie est&aacute; por encima de la ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las dos decisiones judiciales que comentamos poseen, pues, una gravedad particular. Expresan una neta contradicci&oacute;n con todo un sistema de gobierno como es el Estado de Derecho, el <em>Rule of Law</em>, es decir, la pieza clave de las democracias occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Una dimensi&oacute;n poderosa de ese sistema es la independencia judicial, pero no es admisible que las decisiones de los jueces y tribunales confronten manifiestamente con el Derecho.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decisiones-supremo-derecho_129_11505085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2024 20:39:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos tribunales contra el derecho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Supremo,Donald Trump,Amnistía,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Genocidio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/genocidio_129_11259979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a52de8aa-8949-48a4-bd43-13f5c17d5225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Genocidio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La acción del Gobierno de Netanyahu en Gaza coincide exactamente con lo que la Convención de 1948 define como genocidio. Pero Israel no siente el aislamiento internacional, ni político, ni económico</p></div><p class="article-text">
        En 1946, el Estatuto del Tribunal de Nuremberg defini&oacute; por vez primera la noci&oacute;n de crimen contra la Humanidad: &ldquo;el asesinato, el exterminio, la reducci&oacute;n a la esclavitud, la deportaci&oacute;n, y cualquier otro acto inhumano cometido contra la poblaci&oacute;n civil antes o durante la guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, surgi&oacute; el texto convencional internacional que sanciona lo que puede considerarse el mayor crimen contra la Humanidad: el genocidio.
    </p><p class="article-text">
        La convenci&oacute;n de 1948 sobre el genocidio estuvo inspirada por Rafael Lemkin, consejero en el ministerio de Defensa de los Estados Unidos. Los esfuerzos de Lemkin condujeron a que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara la Convenci&oacute;n para la Prevenci&oacute;n y la Represi&oacute;n del crimen de Genocidio. Significa la destrucci&oacute;n de una naci&oacute;n, o de un grupo social o nacional, y supone la existencia de un plan premeditado y coordinado con el fin de la exterminaci&oacute;n de dicho grupo. Genocidio es el m&aacute;s devastador de los cr&iacute;menes contra la Humanidad porque el derecho natural de un grupo a su existencia es como el derecho natural de una persona a la vida. Los atentados contra esos grupos violan el derecho a su existencia y desarrollo en el seno de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        La calificaci&oacute;n de genocidio puede aplicarse a algunos de los acontecimientos m&aacute;s tr&aacute;gicos producidos en el siglo XX. El genocidio de los armenios, el cometido por la Alemania nazi, el genocidio de los tutsis a manos del terror hutu. Tambi&eacute;n cabe aqu&iacute; incluir la acci&oacute;n masiva de represi&oacute;n, de tortura y de desapariciones llevada a acabo por los gobiernos militares de Argentina y de Chile. Efectivamente, en estos casos, se cumple aquello que es propio de un genocidio: el prop&oacute;sito de eliminaci&oacute;n del grupo. Es lo que diferencia el genocidio de otros cr&iacute;menes que tienen m&oacute;viles distintos.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del genocidio estamos ante un crimen esencialmente pol&iacute;tico, generalmente cometido por los detentadores del poder o con su consentimiento. El genocidio no se improvisa, se planifica. En el supuesto del genocidio, la obligaci&oacute;n de intervenir por parte de la comunidad internacional es mucho m&aacute;s exigente que en otros cr&iacute;menes. La responsabilidad internacional surge en cuanto existe un instrumento jur&iacute;dico espec&iacute;fico que obliga a los estados signatarios a &ldquo;prevenir y castigar&rdquo;, seg&uacute;n los t&eacute;rminos de la Convenci&oacute;n. Era la idea inicial de Lemkin, para el cual &ldquo;la hipot&eacute;tica regulaci&oacute;n del genocidio como un crimen nacional no tendr&iacute;a ning&uacute;n sentido porque, por su propia naturaleza, el autor es el Estado o grupos poderosos con el apoyo del Estado (&hellip;). Por su&nbsp; naturaleza jur&iacute;dica, el genocidio debe tratarse como crimen internacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 26 de marzo, Francesca Albanese, relatora especial sobre la situaci&oacute;n de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, present&oacute;, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en su 55&ordf; sesi&oacute;n, el informe Anatom&iacute;a de un Genocidio.
    </p><p class="article-text">
        Albanese acus&oacute; a Israel de tres actos de genocidio con intencionalidad contraria al pueblo palestino: causar graves da&ntilde;os f&iacute;sicos o mentales a miembros del grupo; infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucci&oacute;n f&iacute;sica total o parcial; imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos dentro del grupo.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, la acci&oacute;n del Gobierno de Netanyahu en Gaza coincide exactamente con lo que la Convenci&oacute;n de 1948 define como genocidio en su art&iacute;culo II: actos &ldquo;cometidos con la intenci&oacute;n de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, &eacute;tnico, racial o religioso, tales como matanza de miembros del grupo; atentado grave contra la integridad f&iacute;sica o mental de &eacute;stos; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucci&oacute;n f&iacute;sica; medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; traslado forzoso de ni&ntilde;os del grupo a otro grupo&rdquo;. As&iacute; lo recoge el art&iacute;culo 607 del C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El Convenio de Nueva York trata de proteger a los seres humanos no s&oacute;lo por serlo, sino, y esto es lo m&aacute;s relevante del genocidio, por su pertenencia a un grupo de caracter&iacute;sticas colectivas concretas.
    </p><p class="article-text">
        El genocidio perpetrado en Gaza es de una enorme gravedad. Que no cesa. No solo eso. No es comprensible ni aceptable que determinados estados, l&eacute;ase EEUU, sigan suministrando material b&eacute;lico a Israel, que &eacute;ste utiliza para la represi&oacute;n de decenas de miles de civiles palestinos, especialmente mujeres y ni&ntilde;os, cuya responsabilidad en los crueles ataques de Hamas de 7 de octubre es obviamente inexistente. La acci&oacute;n del Gobierno israel&iacute;, pues, no tiene ya un objetivo militar, defensivo, sino directamente genocida.
    </p><p class="article-text">
        Resulta alentadora la reciente resoluci&oacute;n vinculante del Consejo de Seguridad planteando un alto al fuego durante el Ramad&aacute;n. Al igual que una cierta evoluci&oacute;n de EEUU hacia el alejamiento del Gobierno Israel&iacute;, algo particularmente observado en las filas del partido y los electores dem&oacute;cratas. En esa l&iacute;nea, debe destacarse tambi&eacute;n la exigencia a Israel por parte del Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas para que provea a los palestinos de Gaza de servicios b&aacute;sicos y asistencia humanitaria, a la vista de &ldquo;la propagaci&oacute;n de la hambruna y la inanici&oacute;n&rdquo; en la Franja.
    </p><p class="article-text">
        Pero Israel no siente el aislamiento internacional, ni pol&iacute;tico, ni econ&oacute;mico, y la colonizaci&oacute;n de Cisjordania sigue adelante sin obst&aacute;culos. Israel a&uacute;n no paga un alto precio por el genocidio perpetrado en Gaza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/genocidio_129_11259979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Apr 2024 04:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Genocidio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Genocidio,Gaza,ONU - Organización de las Naciones Unidas,Israel]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
