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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alfonso Castro Sáenz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alfonso_castro_saenz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alfonso Castro Sáenz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Oportunidades perdidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/oportunidades-perdidas_132_3915862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Quieran reconocerlo ahora o no desde la dirección de Podemos, la mayor parte de los votantes de izquierda ha culpabilizado a Pablo más que a Pedro del fracaso a la hora de formar un gobierno que desalojase a Rajoy</p></div><p class="article-text">
        El 15 de marzo publiqu&eacute; en <em>Contrapoder </em><a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/Reflexiones-no-investidura-rincon-izquierda_6_494910542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a>&nbsp;sobre la no investidura de Pedro S&aacute;nchez, en el que, entre otras cosas que no cabe reiterar aqu&iacute;, sosten&iacute;a que muchos votantes de izquierda no perdonar&iacute;an f&aacute;cilmente a Pablo Iglesias su actitud en aquellos d&iacute;as y su obvia (aunque negada: sin mucha convicci&oacute;n) decisi&oacute;n de forzar unas segundas elecciones para ensayar el asalto a la segunda posici&oacute;n del tablero.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a entonces: &ldquo;Muchos de los que apuestan por el cambio, y desde luego aquellos que somos capaces de tomar nuestras decisiones vitales (y no digamos el sentido de nuestro voto) desde la cabeza y no solo desde las tripas, no perdonaremos pol&iacute;ticamente a quien haga fracasar esa opci&oacute;n fr&iacute;volamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era lo que yo percib&iacute;a entre tantos de los votantes de Podemos, muy numerosos en el medio universitario en que me muevo, sobre todo entre los m&aacute;s j&oacute;venes. En los diagn&oacute;sticos que se ensayaron entonces y en los que se han deslizado ahora desde &oacute;pticas muy distintas, y desde luego en el peculiar ejercicio de autocr&iacute;tica realizado por los l&iacute;deres de Podemos tras los resultados electorales de todos conocidos, no se ha insistido lo suficiente en la que a muchos nos parece la causa fundamental del fracaso (relativo, pero sonoro) de Iglesias en las pasadas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Se ha hablado como causa de tal fiasco de la alianza precipitada con la hace unos meses denostada Izquierda Unida para sumar lo que iba a perderse (justo lo que ha ocurrido) y crecer exponencialmente (justo lo que no); de la campa&ntilde;a cosm&eacute;tica de Podemos con poca calle y constantes y poco cre&iacute;bles gui&ntilde;os socialdem&oacute;cratas; de la paralela &ldquo;campa&ntilde;a del miedo&rdquo; alentada por el Partido Popular y sus terminales medi&aacute;ticas, al parecer no contrarrestadas suficientemente por La Sexta o la intensa pericia &ldquo;podemita&rdquo; de las redes sociales (son c&iacute;rculos de convencidos), y del asombroso (&iquest;quiz&aacute;s interesado?) patinazo de las encuestas como reactivo a &uacute;ltima hora de una llamada de la selva a las reservas populares para ir a votar; del vaporoso pero recurrente apoyo a un indeterminado derecho a decidir del pueblo catal&aacute;n excluyendo a los dem&aacute;s espa&ntilde;oles de la decisi&oacute;n en una &eacute;poca de convulsiones; del <em>brexit</em> y la innata tendencia del voto moderado a refugiarse en opciones conservadoras en momentos de incertidumbre; incluso, de la <em>perfidia</em> natural e inacabable del votante conservador espa&ntilde;ol, que no ha hecho ascos a inclinarse por la opci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s flagelada por los casos de corrupci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, impidiendo el sue&ntilde;o redentor de Iglesias&hellip; porque lo perciben una pesadilla. (Quiz&aacute;s convendr&iacute;a en relaci&oacute;n a lo &uacute;ltimo resaltar como se debe el tan obviado sentido de pertenencia que tantos votantes veteranos tienen a sus siglas de siempre cuando las ven en peligro de muerte: algo que se ha revelado a&uacute;n m&aacute;s escalofriante entre los apoyos naturales del PP. Y no: los votantes populares no son por serlo seres abyectos).
    </p><p class="article-text">
        Pero todas las causas esgrimidas sin excepci&oacute;n terminan por reconducirse como coadyuvantes o elementos de un puzle a una central que no se ha destacado suficientemente y que parecen obviar sobre todo los l&iacute;deres de Podemos porque es la que los deja en peor lugar: la demolici&oacute;n de la alternativa de izquierdas escenificada en invierno y a lo largo de la primavera, no apoyando a Pedro S&aacute;nchez en la investidura, que ofrec&iacute;a a un Iglesias que ya ten&iacute;a pensado aliarse en el nuevo envite electoral con Izquierda Unida una nueva oportunidad de crecer&hellip; pero que tambi&eacute;n, y sobre todo, se la ofrec&iacute;a a Mariano Rajoy, hundido en diciembre con la in&eacute;dita p&eacute;rdida de m&aacute;s de sesenta esca&ntilde;os en solo cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para ver si superaba al PSOE &ndash;y lo que es peor: d&aacute;ndolo por hecho&ndash; no tuvo empacho en arriesgarse a permitir al PP una mejora en sus posiciones, bastante previsible por lo dem&aacute;s en quienes hab&iacute;an tocado fondo y disponen de una base de apoyo sociol&oacute;gico m&iacute;nimo muy estable. La imprevisi&oacute;n se uni&oacute; al ego&iacute;smo; la infantilidad del diagn&oacute;stico a la de las actitudes. Es simple. &iquest;Qu&eacute; era mejor para un votante medio (= no sectario) de izquierdas, tras las elecciones de diciembre? Un gobierno liderado por Pedro S&aacute;nchez, candidato de la primera fuerza de la izquierda, con el apoyo y en su caso incluso la participaci&oacute;n de Podemos, sus confluencias e Izquierda Unida. &iquest;Cu&aacute;l era la segunda mejor opci&oacute;n para ese votante que vota m&aacute;s en positivo que por odio? Un gobierno de Pedro S&aacute;nchez con apoyo y hasta acuerdo expreso de Ciudadanos, controlado desde el Parlamento por un Podemos que facilitase la investidura del socialista con la abstenci&oacute;n, oponi&eacute;ndose a lo largo de la legislatura a las iniciativas que pudieran parecerle m&aacute;s regresivas o conservadoras y apoyando o impulsando las m&aacute;s urgentes y avanzadas. &iquest;Cu&aacute;l era la peor? Que siguiese gobernando Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que previsiblemente va a seguir ocurriendo, si no hay terceras elecciones (y ahora a Iglesias no le interesan: como las de junio, pero ahora se ha dado cuenta), porque simplemente PSOE y Unidos Podemos no suman y suman bastante menos que PP y Ciudadanos, con los que antes manten&iacute;an un empate t&eacute;cnico, que adem&aacute;s serv&iacute;a para poco al PP porque Rivera no estaba por apoyar a Rajoy (ya se ver&aacute; ahora).
    </p><p class="article-text">
        Pensar que Podemos va a apoyar expresamente a PSOE y Ciudadanos para desalojar a un PP reforzado aunque a&uacute;n muy d&eacute;bil cuando no lo hizo absteni&eacute;ndose tras la debacle popular de diciembre es mucho pensar. Ser&iacute;a, incluso para Iglesias, demasiado golpe de efecto. Eligi&oacute; la peor opci&oacute;n de todas y su inversi&oacute;n ha sido digna de un genio. Por supuesto que S&aacute;nchez, presionado por sus llamados barones (qu&eacute; papel m&aacute;s lamentable, ni comiendo ni dejando comer) y lacerado por la actitud de Iglesias, desconfiaba de este y es obvio que prefiri&oacute; asegurarse el apoyo de Ciudadanos al de Podemos. Es comprensible que eso no agradase en modo alguno a sus l&iacute;deres.
    </p><p class="article-text">
        Pero hab&iacute;a algo m&aacute;s importante para la izquierda y se evidenci&oacute; que para ellos no lo era. Desde un principio los actos de Iglesias (no los de Alberto Garz&oacute;n y mucho menos los de M&oacute;nica Oltra o Joan Baldov&iacute;) dejaron claro que su inter&eacute;s por una alianza de izquierdas era impostado. A Iglesias se le not&oacute; la intenci&oacute;n, como a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os que se ponen a apretar. Apost&oacute; por pon&eacute;rselo a S&aacute;nchez lo m&aacute;s dif&iacute;cil posible e incluso por humillarlo, en el Parlamento y fuera de &eacute;l. Inaudita fue la escenificaci&oacute;n de su propuesta de vicepresidencia y ministerios para Podemos mientras S&aacute;nchez se entrevistaba con el Rey (en el patio de un colegio se cambian cromos m&aacute;s seriamente). Eso por no hablar de la investidura-carnicer&iacute;a. S&aacute;nchez, a quien se ha vendido desde el principio como alguien capaz de todo por gobernar, no cedi&oacute; ni rompi&oacute; su&nbsp; acuerdo con Rivera. Y ha sobrevivido a Iglesias, cuya misi&oacute;n ahora es sobrevivirse a s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Rara vez te devuelve la historia lo que t&uacute; le quitas. De aquellos barros estos lodos. Prefiri&oacute; Iglesias jug&aacute;rsela por propio inter&eacute;s y con p&eacute;simo c&aacute;lculo, lo que para muchos de los llamados polit&oacute;logos es a&uacute;n peor. Quieran reconocerlo ahora o no desde la direcci&oacute;n de Podemos, la mayor parte de los votantes de izquierda ha culpabilizado a Pablo m&aacute;s que a Pedro del fracaso a la hora de formar un gobierno que desalojase a Rajoy. Un mill&oacute;n de votos se ha dejado Podemos con Izquierda Unida en su cerveceada aventura. El PSOE <em>solo</em> cien mil, habiendo subido incluso en porcentaje de voto, pese al desgaste acumulado y la con frecuencia obscena deslealtad, tan imp&uacute;dicamente manifestada, de tantos de sus l&iacute;deres todos estos meses con su secretario general, elegido hace apenas dos a&ntilde;os por primarias puras (ya saben lo que tienen que hacer si quieren desalojarlo): uno de los espect&aacute;culos m&aacute;s deprimentes de la actual escena pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, que explica buena parte de los males electorales en todas las comunidades aut&oacute;nomas del partido que ha protagonizado, con luces y sombras emblem&aacute;ticas, este per&iacute;odo como ning&uacute;n otro.
    </p><p class="article-text">
        De haberse consumado ese apoyo moral y estrat&eacute;gicamente necesario, Rajoy habr&iacute;a sido eliminado pol&iacute;ticamente (aunque con Rajoy qui&eacute;n sabe), el PP estar&iacute;a limpi&aacute;ndose en la oposici&oacute;n, se habr&iacute;an aprobado leyes imprescindibles y derogado otras lamentables para cualquier ciudadano de izquierdas, nos habr&iacute;amos librado de algunos ministros no presentables y se habr&iacute;a&nbsp; podido iniciar una regeneraci&oacute;n que es urgente y que el Presidente no puede acometer siquiera en su propio partido, como no se le oculta a muchos de los que finalmente le han votado, aterrados por la inminente entronizaci&oacute;n &ndash;ya se ha visto que de plastilina- de Pablo Iglesias. El cambio &ndash;<em>ese</em> cambio- pod&iacute;a haberse hecho con Podemos en el gobierno o fuera de &eacute;l. Hubiese sido una legislatura corta (como va a ser esta, pero en un sentido muy distinto), Podemos habr&iacute;a jugado el papel para el que le votaron tantos espa&ntilde;oles (impedir que se reeditase el gobierno de Rajoy y velar desde la izquierda) y hubiese podido encarar unas nuevas elecciones, con o sin Izquierda Unida, uno o dos a&ntilde;os despu&eacute;s en muchas mejores condiciones y con mejores expectativas reales que las de este mes de junio&hellip; y que las futuras y previsibles, salvo que el PSOE se haga el <em>harakiri</em> con sus luchas internas (pero nunca debes fiarlo todo a lo que hagan o no los dem&aacute;s).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; queda ahora? Podemos votar&aacute; en contra de la investidura de Rajoy si este finalmente se atreve a presentarse a ella y el PSOE no tendr&aacute; otra opci&oacute;n no suicida que hacerlo, si no quiere perder lo ganado (o sea, lo mantenido) entre los votantes de izquierda en esta sucesi&oacute;n lamentable de elecciones encadenadas, de oportunidades perdidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Castro Sáenz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/oportunidades-perdidas_132_3915862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Jul 2016 18:24:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Oportunidades perdidas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reflexiones sobre la no-investidura: desde un rincón de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/reflexiones-no-investidura-rincon-izquierda_132_4100888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La opción de que se produzca en España un pacto moderadamente progresista pasa por el respaldo de Iglesias a Sánchez</p><p class="subtitle">Para pedir un "pacto a la valenciana" hay que exhibir la inclinación al pacto de una Mónica Oltra</p></div><p class="article-text">
        Captar el <em>Zeitgeist</em>, encarnarlo, siquiera en un atisbo, es la clave que distingue al verdadero pol&iacute;tico. Suele ayudar a eso la juventud, inconveniente para otras cosas. Complace ver a tantos j&oacute;venes sentados en el Congreso, brillantes, vibrantes. Iglesias, Errej&oacute;n, Bescansa, Montero... &iquest;Dan miedo? No a m&iacute;. No van a quitarnos nuestras vidas ni nuestras casas; quiz&aacute;s solo a congelarnos nuestras n&oacute;minas&hellip; pero eso no es nuevo. Sangre renovada aunando pasi&oacute;n, dando voz al descontento de la calle, llevando su ruido al Parlamento. En Andaluc&iacute;a ha sido en &eacute;l un indiscutible soplo de aire fresco. Poes&iacute;a que parece querer hacerse prosa: la de las leyes y los reglamentos. La prosa que antes o despu&eacute;s aplasta al verso. Por lo dem&aacute;s, no se puede ser sublime a todas horas. Entre lo sublime &ldquo;sostenido&rdquo; y lo rid&iacute;culo &ldquo;indeseado&rdquo; hay una l&iacute;nea muy fina. Pablo Iglesias y algunos de sus compa&ntilde;eros la traspasan con m&aacute;s frecuencia de la que debieran. Mal asunto porque, entre otras cosas, para gobernar hay que inspirar confianza. Y es dif&iacute;cil lograrlo con seg&uacute;n qu&eacute; actitudes.
    </p><p class="article-text">
        La legislatura ha sido, en t&eacute;rminos sociales y pol&iacute;ticos, desastrosa. Insensibilidad, prepotencia, inacci&oacute;n e incompetencia se asocian, incluso en amplios sectores de sus bases sociales, a quienes han regido los destinos del pa&iacute;s en estos a&ntilde;os, dilapidando un caudal pol&iacute;tico &uacute;nico y una oportunidad hist&oacute;rica para hacer algo m&aacute;s que cuadrar las cuentas, dejando al pa&iacute;s con una deuda p&uacute;blica equivalente al PIB nacional. No se ha salvado nada. Ni la Universidad, obscenamente atacada, ni la Sanidad, ni la cohesi&oacute;n territorial, ni la ejemplaridad debida&hellip; Tampoco el Derecho positivo, espasm&oacute;dicamente flagelado a golpe de BOE, afortunadamente quieto ahora con un gobierno en funciones. Nuestros gobernantes deber&iacute;an leer m&aacute;s a T&aacute;cito y reflexionar sobre su fina percepci&oacute;n de que un exceso de leyes est&aacute; vinculado de un modo u otro siempre a la corrupci&oacute;n. Quiz&aacute;s no les interesen tales lecturas.
    </p><p class="article-text">
        Hay un hedor que sobrevuela todo. Y la investidura no se ha librado. Volvemos a donde est&aacute;bamos dicen algunos, obviando que jam&aacute;s se vuelve ad&oacute;nde se estaba. Desde las filas populares se ha ridiculizado la iniciativa de Pedro S&aacute;nchez y los resultados aritm&eacute;ticamente cosechados, que han quedado muy lejos de la mayor&iacute;a necesaria para ganar una investidura. C&oacute;mo negar la aritm&eacute;tica desde la &eacute;tica, la f&iacute;sica desde la metaf&iacute;sica. Pero olvidan tambi&eacute;n que el Presidente est&aacute; m&aacute;s solo que S&aacute;nchez en la c&aacute;mara, sobre todo despu&eacute;s de haber embestido a Rivera como un torete en la dehesa. Rajoy necesita, adem&aacute;s, al PSOE para ser Presidente; S&aacute;nchez no necesita al PP y sabe que apoyarlo es autodestruirse frente a Podemos. El afilado discurso de Rajoy, m&aacute;s virulento que reivindicativo, hubiese sido aceptable someti&eacute;ndose como candidato natural a la investidura; no haci&eacute;ndolo, ha confortado a los <em>hooligans</em> de su partido (por fases parec&iacute;a que asist&iacute;amos a una suerte de terapia de grupo), pero ha cerrado cualquier puerta para sumar un solo voto m&aacute;s a los 123 (o 122, como aviesamente le recordaba S&aacute;nchez) diputados con que cuenta. A d&iacute;a de hoy el l&iacute;der del PSOE dispone en la c&aacute;mara de m&aacute;s apoyos para gobernar que el Presidente en funciones y ha sido entrevisto por la ciudadan&iacute;a (y por su propio partido) como una alternativa consistente: como uno que <em>va a quedarse</em>. Da igual que se lo minusvalore o se lo ridiculice (se ha hecho desde el principio), o que se le recuerde su derrota de diciembre, veinte esca&ntilde;os por debajo de Rubalcaba. En pol&iacute;tica, una derrota cantada es una derrota descontada. A veces, lo son hasta las inesperadas (que se lo digan a Rajoy en 2004). Ganador de estas elecciones, es tambi&eacute;n el primer candidato que como presidente ha perdido sesenta y tres diputados en cuatro a&ntilde;os. Gonz&aacute;lez tard&oacute; en perder sesenta y uno catorce a&ntilde;os; Aznar tras cuatro de presidencia sum&oacute; veintisiete esca&ntilde;os; Zapatero, cinco. El derrumbe del PP ahora ha sido mayor que el del PSOE en 2011, en pleno golpeo de la crisis. La distancia entre ambos se ha reducido dr&aacute;sticamente: de setenta y seis diputados en 2011 a poco m&aacute;s de treinta en 2015. En t&eacute;rminos de peso comparativo, los dos partidos est&aacute;n mucho m&aacute;s cerca ahora y por eso el PSOE puede gobernar con S&aacute;nchez. Por eso y porque el PP no puede gobernar con nadie. Apostando por la opci&oacute;n moderada de cerrar un acuerdo estable con Ciudadanos, S&aacute;nchez tiene toda la legitimidad ante los llamados barones (algunos de los cuales gobiernan gracias a Podemos) para ensayar la opci&oacute;n que s&iacute; suma: la de un pacto de izquierdas. El problema para que esta opci&oacute;n que s&iacute; suma sume y pase de la potencia al acto no es primigeniamente suyo, sino de Iglesias, que deber&iacute;a acudir m&aacute;s a Arist&oacute;teles y un poco menos a Manu Chao.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que apuestan por el cambio, y desde luego aquellos que somos capaces de tomar nuestras decisiones vitales (y el sentido de nuestro voto) desde la cabeza y no solo desde las tripas, no perdonaremos pol&iacute;ticamente a quien haga fracasar esa opci&oacute;n fr&iacute;volamente. Es evidente qui&eacute;n ha sido en esta ocasi&oacute;n el que lo ha hecho, comport&aacute;ndose m&aacute;s como un agresivo delegado estudiantil en una asamblea que como un parlamentario <em>que tiende la mano</em>, ridiculizando al &uacute;nico interlocutor que a d&iacute;a de hoy puede ser presidente del gobierno&hellip; y hacerlo entre otras cosas vicepresidente a &eacute;l. (Conviene no confundir pol&iacute;tica con derecho: jur&iacute;dicamente es el Presidente el que hace al Vicepresidente y no a la inversa). No parece, pese a loar valencianos ecos, que Iglesias tenga la liquidez mediterr&aacute;nea espiritualmente inclinada al pacto de una M&oacute;nica Oltra. La mesetaria referencia a los GAL y a Felipe Gonz&aacute;lez, a m&aacute;s de trasnochada, resulta indeglutible en quien acababa de derretirse ante un Otegui al que califica poco menos que de &ldquo;preso pol&iacute;tico&rdquo;, sin dignarse a recibir a los que s&iacute; lo son en otros pa&iacute;ses. &iquest;De qu&eacute; tendr&iacute;an entonces manchadas las manos Ch&aacute;vez o Maduro en la sensitiva mirada del se&ntilde;or Iglesias? El l&iacute;der de Podemos ha desvelado d&oacute;nde tiene puestas las miras: en seducir al votante arquet&iacute;pico de Bildu m&aacute;s que al universitario en paro o al padre de familia desahuciado en cualquier lugar de Espa&ntilde;a. Nada que objetar sobre sus preferencias estrat&eacute;gicas; son cosa suya. Me preocupa que lo domine la <em>hybris</em>, el mal que acab&oacute; con tantos h&eacute;roes de la mitolog&iacute;a griega, porque es un pol&iacute;tico medular en la Espa&ntilde;a de hoy. La pol&iacute;tica, antes o despu&eacute;s, es optar. Y sus opciones est&aacute;n quedando claras.
    </p><p class="article-text">
        A ratos pareci&oacute; un guerrillero yendo a la guerra; a ratos, un adolescente despechado ante la fuga con otro de un amor de verano. Pero no est&aacute; en el instituto. Si alguien escupe al de al lado tendr&aacute; dif&iacute;cil sentarse con &eacute;l la pr&oacute;xima vez en un consejo de ministros. El postrero ofrecimiento &ndash;muerdo incluido- a un S&aacute;nchez cuyas expectativas hab&iacute;a flagelado repetidamente en la sesi&oacute;n anterior como si estuviese en una taberna con los colegas puede que le haya valido a Pablo para ligar en la carrera, pero es manifiestamente insuficiente para gobernar juntos, por mucho que uno prefiera la s&aacute;tira brillante y el sentido del humor siempre en su vida al exabrupto y el exceso de testosterona, virtudes y males espa&ntilde;oles de que no est&aacute; desprovisto el muy espa&ntilde;ol diputado Iglesias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Castro Sáenz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/reflexiones-no-investidura-rincon-izquierda_132_4100888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Mar 2016 19:11:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Reflexiones sobre la no-investidura: desde un rincón de la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Investidura]]></media:keywords>
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