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    <title><![CDATA[elDiario.es - Silvia Melero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/silvia_melero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Silvia Melero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los hijos del poliamor crecen: "La otra pareja de mi madre forma parte de mi familia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-poliamorosas_1_1161950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc8e0a17-30f7-43cf-b846-1640ed403deb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hijos del poliamor crecen: &quot;La otra pareja de mi madre forma parte de mi familia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muriel cuenta la historia de su familia poliamorosa: "Mis padres se han querido siempre mucho y, además, querían cada uno a otra persona"</p><p class="subtitle">A Eva el poliamor le ha cambiado el concepto de familia por completo. “Formas una familia que incluso puede ser con la otra relación que tiene tu pareja: quiere a la misma persona que tú, es un vínculo muy especial"</p><p class="subtitle">"Mis dos relaciones han llevado juntas a mis hijos al colegio. Quiero que si estoy en el hospital me puedan venir a ver las personas que quiero", dice Josep</p></div><p class="article-text">
        Amalia y Jaime se casaron y formaron una familia en los a&ntilde;os 70. Tuvieron hijos y tambi&eacute;n otra pareja cada uno: otras dos relaciones estables que mantienen hoy en sus vidas desde hace casi cuatro d&eacute;cadas. Cuenta la historia su hija Muriel. &ldquo;Cuando yo ten&iacute;a ocho a&ntilde;os notaba cosas, uno se iba un fin de semana y nos qued&aacute;bamos con el otro y al rev&eacute;s. Ellos quer&iacute;an hablar conmigo, yo sab&iacute;a sobre qu&eacute; pero no les dejaba&rdquo;. Finalmente, cuando ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, le explicaron que cada uno ten&iacute;a otra pareja. &ldquo;Nunca lo han ocultado. Todo el mundo lo ha sabido siempre y han logrado un respeto y aceptaci&oacute;n tremendos en la familia y los amigos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Muriel no fue f&aacute;cil, era una ni&ntilde;a en los a&ntilde;os 80. &ldquo;Yo era peque&ntilde;a, no ten&iacute;a otros referentes, como mucho en el colegio empezaba a haber alg&uacute;n caso de padres divorciados pero nada similar a lo de mis padres. Sent&iacute;a que mi familia era muy rara. Hasta los 17 a&ntilde;os nunca se lo cont&eacute; a nadie, no quer&iacute;a que pensaran mal&rdquo;. Lo vivi&oacute; muy sola y con bastante cacao mental. &ldquo;Lo cierto es que mis padres se han querido siempre mucho y, adem&aacute;s, quer&iacute;an cada uno a otra persona. Esto es as&iacute;&rdquo;. A d&iacute;a de hoy, con casi 70 a&ntilde;os de edad, Amalia y Jaime siguen con sus respectivas parejas. &ldquo;De hecho la otra pareja de mi madre es padrino de mi hermana, forma parte de mi familia desde siempre, hay comidas en las que estamos todos. Hacen cada uno sus viajes de vacaciones con cada relaci&oacute;n, se organizan. No son sus amantes, son sus parejas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque ellos nunca lo llamaron poliamor, representan un modelo relacional dentro de las no monogamias, una opci&oacute;n que intentan visibilizar desde el colectivo Poliamor Madrid. &ldquo;Nos molesta que se nos asocie con org&iacute;as y sexo autom&aacute;ticamente sin saber nada de nuestra opci&oacute;n, o que se diga &lsquo;estos son los cuernos de toda la vida&rsquo;. El poliamor no va de sexo solamente, no es infidelidad y s&iacute; hay v&iacute;nculo, amor, cuidados y compromiso&rdquo;, explica Eva Duncan, una de sus portavoces. Se trata de poder amar a varias personas a la vez de forma consensuada, consciente y &eacute;tica. &ldquo;Yo puedo explicar lo bien que estoy, lo feliz que me siento en mis relaciones, pero siempre habr&aacute; quien te diga que eso no es amor de verdad. Para la gente el amor de verdad es s&oacute;lo la exclusividad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El rechazo social o del entorno es uno de los peajes que pagan quienes elijen esta forma de amar. &ldquo;Cuando hablas de ello, hay personas que se sienten cuestionadas por haber seguido unos mandatos toda la vida, se han negado sentimientos hacia otras personas y de pronto ven que nosotros nos permitimos sentir, y eso sorprende y les molesta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A Eva le ha cambiado el concepto de familia por completo. &ldquo;Formas una familia que incluso puede ser con las otras relaciones que tiene tu pareja. Creas nuevos v&iacute;nculos afectivos, por ejemplo, con el concepto de metamor. Es el amor de un amor. Si tengo un amor y esa persona tiene otro amor, esa segunda persona y yo somos metamores. Se cambia el concepto competitivo que siempre ha existido de &lsquo;la otra&rsquo; o &lsquo;el otro&rsquo;, desde los celos, la posesividad, y se establece un lazo familiar. Al final tu metamor es a quien llamas cuando la pareja que ten&eacute;is en com&uacute;n se ha puesto enferma. Quiere a la misma persona que t&uacute;. Es un v&iacute;nculo muy especial&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Jorge Rold&aacute;n es tambi&eacute;n portavoz de Poliamor Madrid. &ldquo;No negamos la posibilidad de monogamia, el poliamor es simplemente otra forma m&aacute;s de relacionarse. Lo que buscamos es la felicidad de la persona, sea cual sea su opci&oacute;n&rdquo;. Desde el colectivo intentan luchar contra los prejuicios y los estereotipos porque a menudo se frivoliza con el concepto: el poliamor que defienden va ligado a los sentimientos, a los cuidados y al feminismo. &ldquo;Descubr&iacute; que s&iacute; se puede amar a m&aacute;s de una persona y con honestidad. La red de cuidados que me ha venido es maravillosa&rdquo;, afirma Jorge.
    </p><h3 class="article-text">No es la soluci&oacute;n a todos los problemas</h3><p class="article-text">
        Coral Herrera, doctora en Humanidades y creadora de la plataforma Otras formas de Quererse, subraya que el concepto de amor rom&aacute;ntico en Occidente est&aacute; atravesado por la ideolog&iacute;a patriarcal y capitalista, basada en la propiedad privada y en la exclusividad. &ldquo;La construcci&oacute;n del amor se puede deconstruir, transformar, reiventar. El amor es un ente vivo, no tenemos que seguir las sendas marcadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El salto es que ha pasado de ser un tema privado, &iacute;ntimo, y ahora el debate sale a la calle. Para Coral, el poliamor puede ser muy subversivo porque visibiliza otras formas de amar. &ldquo;Nos han ense&ntilde;ado que el amor verdadero es s&oacute;lo hacia una persona&rdquo;. Y advierte que tampoco conviene que el poliamor se convierta en algo dogm&aacute;tico: &ldquo;No es una soluci&oacute;n a todos los problemas, ser&iacute;a un problema si es tan patriarcal como la monogamia. La apuesta es que la poliamor&iacute;a sea feminista y que las relaciones est&eacute;n basadas en el cuidado, el cari&ntilde;o, la sinceridad, la comunicaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Revisar el destino de su relaci&oacute;n mon&oacute;gama es lo que hizo un d&iacute;a Gonzalo. Se par&oacute; a pensar que hab&iacute;a seguido el gui&oacute;n establecido: se cas&oacute; y tuvieron una hija. Tras una crisis con su pareja, decidieron hablar y poner encima de la mesa otras posibilidades. &ldquo;Ser sincero con uno mismo, comunicar, identificar tus miedos y afrontarlos, ponerle luz a tus propios deseos (cosas que te niegas o que ocultas y que un d&iacute;a te atreves a mirar) es complicado pero a la larga es liberador&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Empezaron a leer sobre poliamor, a informarse, a hacer un trabajo personal necesario para gestionar emocionalmente situaciones que pueden generar celos o culpa. &ldquo;Vas adquiriendo herramientas y mecanismos y hoy me siento m&aacute;s capaz de comunicarme, de afrontar no s&oacute;lo las relaciones sentimentales o sexoafectivas, he cambiado mi enfoque respecto a otro tipo de relaciones, de amistad, laborales, me siento m&aacute;s honesto, he aumentado mi empat&iacute;a. Mi vida es mejor hoy. Me ha removido como persona y como hombre en muchas facetas, est&aacute; siendo un aprendizaje inspirador&rdquo;. A&uacute;n no se lo han contado a su hija (10 a&ntilde;os) pero quieren hacerlo. El miedo es el juicio o el rechazo que pueda surgir alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        Roma De Las Heras es activista de relaciones no convencionales, feminista y lesbiana. &ldquo;Los movimientos LGTB han hecho que vivamos un proceso de lucha por otras formas de vincularse y eso es un caldo de cultivo que ya puso en cuesti&oacute;n la narrativa del amor y de la &uacute;nica forma de &lsquo;amor natural&rsquo;. Esta activista observa c&oacute;mo se simplifica el concepto desde discursos liberales: &rdquo;El poliamor desvirtuado desde discursos del liberalismo econ&oacute;mico podr&iacute;a llevarse a entenderlo desde el mercado de las relaciones, el consumo, y eso es otra cosa&ldquo;. Ni es un modelo perfecto, ni es una opci&oacute;n f&aacute;cil, pero la activista apunta que hay doble vara de medir. &rdquo;La monogamia en s&iacute; no es que funcione bien tampoco al 100%, hay problemas, celos, desconfianza, traiciones, rupturas&hellip; La cultura justifica eso porque es un modelo normativo&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El sex&oacute;logo y activista de relaciones no convencionales Miguel Vagalume recuerda que &ldquo;vivimos en un pa&iacute;s muy conservador, que sigue con herencias de la moral nacionalcat&oacute;lica&rdquo;. Por ello, llevar la contraria a ideas socialmente establecidas &ldquo;supone que nos van a recordar 365 d&iacute;as al a&ntilde;o que lo nuestro no funcionar&aacute;&rdquo;. Miguel ha traducido varios textos sobre este tipo de relaciones, entre ellos los libros &Eacute;tica promiscua y Opening up. &ldquo;Es importante tener claro qu&eacute; se desea y se necesita en las relaciones. Eso lleva su tiempo pero si no se hace as&iacute; es f&aacute;cil aprenderse intelectualmente el discurso para acabar encontr&aacute;ndose en una monta&ntilde;a rusa emocional continua&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los tres hijos de Josep s&iacute; saben que su familia es poliamorosa. &Eacute;l fue uno de los organizadores del Foro Poliamor (junto a la asociaci&oacute;n La Teranyina Afectiva) celebrado en Lleida hace unos meses. &ldquo;Para m&iacute; el poliamor no es s&oacute;lo que puedo querer a varias personas, es un cambio en la mentalidad de la vida. Hablar de ello es un tab&uacute;. Explicar que puedes sentirte contento porque tu pareja tenga otra pareja y se haya ido un fin de semana y se lo hayan pasado genial, rompe todos los esquemas. Sales del armario, dices yo soy as&iacute;, te muestras tal y como eres, y a eso la gente no est&aacute; acostumbrada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que la madre de sus hijos y &eacute;l abrieron la pareja y decidieron vivirlo p&uacute;blicamente porque consideraron esencial no mentir. Entiende que no es f&aacute;cil hacerlo, hay muchos prejuicios y muchos miedos. &ldquo;A nuestros hijos se lo hemos ido contando dentro de los l&iacute;mites, seg&uacute;n la edad. Primero dec&iacute;a que he quedado con una amiga, luego explicando que es una relaci&oacute;n, que las quiero mucho a las dos, igual que hizo su madre. Somos los adultos los que nos complicamos la vida, los ni&ntilde;os aceptan y entienden mucho mejor. Conocen a nuestras otras parejas. El mayor nos dice que tenemos mucho amor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Josep el cambio social viene por abrirse y vivir m&aacute;s en comunidad. &ldquo;Mis dos relaciones han llevado juntas a mis hijos al colegio. Se puede y es precioso. Claro que nos ha supuesto alejamiento con ciertas personas que no lo aceptan, pero lo bueno es que se ha quedado la gente que te quiere. Yo no quiero ocultar esto, s&oacute;lo pido que se respete mi opci&oacute;n. Quiero que si estoy en el hospital me puedan venir a ver las personas que quiero, no es s&oacute;lo padre-madre-esposa. Que vengan las parejas que tengo, que se reconozcan sus derechos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Elisabeth Sheff, acad&eacute;mica experta en poliamor, lleva muchos a&ntilde;os estudiando a familias poliamorosas con ni&ntilde;os en Estados Unidos. Es autora de varios libros sobre el tema. &ldquo;Las familias poliamorosas pueden ser buenas y funcionales para los ni&ntilde;os, como en la mayor&iacute;a de las familias depende del tipo de personas. Si eres responsable y cuidas de los dem&aacute;s ser&aacute; positivo, si eres una persona irresposable y est&uacute;pida ser&aacute; negativo, depende de c&oacute;mo es cada persona, no de si es poliamorosa o no. Las personas poliamorosas suelen ser personas muy selectivas porque valoran con qui&eacute;n pasar su tiempo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Elisabeth destaca el trabajo emocional que suelen hacer quienes elijen estas opciones y el hecho de responsabilizarse sobre su propia felicidad y no delegarla en otra persona. &ldquo;Son relaciones que se basan en confianza, acuerdos, compromiso. Es muy importante ser flexible, adaptarse a nuevas situaciones y ver c&oacute;mo evoluciona todo. No tener flexibilidad en los pactos adquiridos asfixia las relaciones. La rigidez tiende a partir, la flexibilidad produce resiliencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con sus pros y sus contras, quienes viven estas formas de amor piden algo com&uacute;n: que se respete su opci&oacute;n y que, por encima de esquemas, se pueda amar a las personas. Como recuerda Coral Herrera: &ldquo;El amor es difrute, es para vivirlo en el aqu&iacute; y ahora. Nos hacen creer que el amor tiene que estar cargado de futuro y en realidad el amor s&oacute;lo se puede vivir desde el presente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Melero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-poliamorosas_1_1161950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Mar 2018 20:17:03 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hola Cristina Cifuentes, ¿nos pagas tú la rehabilitación privada de mi abuela?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hola-cristina-cifuentes-rehabilitacion-privada_129_4080770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47a74e81-2972-4bb1-8eca-09979115156f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hospital Gregorio Marañón de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carta abierta a la presidenta de Madrid: "No es sólo el caso de mi abuela. Son muchas abuelas, abuelos, niños con discapacidad a quienes la sanidad pública no puede atender</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; a Cristina Cifuentes no le interese lo que sucede en los hospitales p&uacute;blicos de la regi&oacute;n que ella gobierna, pero se lo voy a contar. Mi abuela acaba de cumplir 96 a&ntilde;os, vive en Madrid pero naci&oacute; en un pueblo de Segovia. Es de esas mujeres campesinas que se rompieron el lomo labrando la tierra, segando, recolectando. Pertenece a ese ej&eacute;rcito de mujeres que alimentaron al mundo y que hoy lo siguen haciendo. Atesora, adem&aacute;s, el conocimiento y el saber que solo puede tener quien casi ha vivido un siglo. &iquest;No le parece rentable, Cristina Cifuentes?
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela siempre ha estado muy bien de salud. La verdad es que no ha hecho mucho gasto sanitario, eso le gustar&aacute; a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero, mira por d&oacute;nde, ahora s&iacute; hace gasto. &iquest;Por gusto? No, porque lo necesita. A mi abuela le dio un ictus cerebral hace un mes. Le cuento, Cifuentes, algunas pinceladas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos cual piojos en costura&rdquo;. As&iacute; describ&iacute;a mi abuela c&oacute;mo se sinti&oacute; en las urgencias del Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Camas acumuladas, apenas espacio para los acompa&ntilde;antes, sensaci&oacute;n de hacinamiento. Estr&eacute;s para los pacientes, estr&eacute;s para los profesionales que tienen que mover camas y hacer hueco para poder pasar la maquinaria y los aparatos que necesitan. Una de las enfermeras nos cont&oacute; una ma&ntilde;ana que la gente piensa que est&aacute;n muy bien remuneradas pero no es as&iacute;, y no se valora su trabajo. &ldquo;No podemos pagarlo con los pacientes, los que nos preocupamos de los enfermos en el d&iacute;a a d&iacute;a somos el personal sanitario, si por los de arriba fuera solo ser&iacute;an n&uacute;meros&rdquo;. Ella ha participado en todas las manifestaciones de la Marea Blanca en defensa de la sanidad p&uacute;blica. &ldquo;Pero as&iacute; estamos, cada vez peor. Imag&iacute;nate con los mayores, que no son rentables&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el ictus a mi abuela se le ha quedado paralizado el lado izquierdo del cuerpo. El lado derecho sigue con la energ&iacute;a vital de siempre. Puede hablar, pero son frases cortas, concretas. Sigue teniendo la cabeza despierta. Seg&uacute;n uno de los primeros doctores, no val&iacute;a la pena intentar rehabilitaci&oacute;n porque es muy mayor. Es decir, no vale la pena intentar que el tiempo que siga aqu&iacute; tenga una vida un poco m&aacute;s digna.&#8239;
    </p><h3 class="article-text">No da el perfil</h3><p class="article-text">
        Nos llegaron a decir que no daba el perfil, que quiz&aacute; mejor irse a un centro privado. &iquest;Mi abuela con un ictus cerebral, 96 a&ntilde;os y una pensi&oacute;n de 600 euros no da el perfil? &iquest;Y entonces? &iquest;Qui&eacute;n lo da? Pero resulta que tambi&eacute;n hab&iacute;a una doctora que ha cre&iacute;do en mi abuela, en su fuerza de voluntad. Qu&eacute; importante que crean en ti, porque esa mirada externa puede dar fuerza o puede hundir. As&iacute; que le asignaron plaza en el hospital p&uacute;blico de rehabilitaci&oacute;n de Cercedilla. Mientras llegaba el traslado, mi abuela, vali&eacute;ndose del lado bueno, ha hecho su gimnasia cada d&iacute;a. &ldquo;Esto va muy despacio. Hay mucho trabajo por hacer&rdquo;, me dec&iacute;a. Se pone&#8239;una cuerdita en la pierna y va tirando de ella para moverla. Es consciente de que el camino es lento. Pide ayuda para hacer lo que ella no puede. As&iacute; que nos tiene a los familiares todo el d&iacute;a haciendo ejercicios para arriba y para abajo con la pierna y el brazo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante estas semanas, la referencia siempre ha sido que est&aacute;bamos en la lista de espera para el traslado. El personal sanitario habla constantemente de los recortes, de las dificultades que tienen, est&aacute;n cansados, quemados, pero ponen por encima de todo al paciente (creo que la mayor&iacute;a lo hacen) y son quienes humanizan la atenci&oacute;n sanitaria. O la deshumanizan, seg&uacute;n quien te toque. La &uacute;ltima doctora que ha tenido decidi&oacute; de repente echarla. En un momento cambi&oacute; el rumbo de todo. T
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa en realidad es que en el hospital p&uacute;blico Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, como tantos otros, como el centro de rehabilitaci&oacute;n de Cercedilla, est&aacute;n saturados, colapsados, no dan abasto para atender todas las solicitudes de personas que, como mi abuela, necesitan cobertura y ayuda. Lo que pasa es que, como te cuentan los propios profesionales, hay plantas de los hospitales cerradas enteras. Casi el 20% de las camas de los hospitales p&uacute;blicos no est&aacute;n operativas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que hay una precarizaci&oacute;n tremenda de las condiciones laborales y el personal sanitario est&aacute; desbordado. Lo que pasa es que se lleva forzando durante a&ntilde;os un 'mal funcionamiento' de la sanidad p&uacute;blica para derivar fondos p&uacute;blicos a empresas de sanidad privadas. Faltan camas, faltan profesionales (ah&iacute; le dejo la idea por si quiere aligerar un poco la cifra del paro). El problema, Cristina Cifuentes, no es mi abuela. El problema son los recortes, las medidas pol&iacute;ticas que toma el partido que usted representa (cuyas siglas son PP &iquest;Poder Privatizador?). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela mueve ya un poco la pierna paralizada. Poco, pero la mueve. Para ellos, los del criterio m&eacute;dico, no es nada. Para ella es mucho. Lo es psicol&oacute;gica y emocionalmente. Tendr&iacute;a derecho a rendirse y a descansar ya. Pero si quiere intentarlo, el deber de un Estado que se supone que garantiza el derecho de acceso a la sanidad es cubrir todas sus necesidades, darle toda la atenci&oacute;n m&eacute;dica, sanitaria, social o psicol&oacute;gica que necesite. Con su pierna, su brazo y su voluntad no se regatea ni se especula. Ni con la de mi abuela ni con la de ninguna persona. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los casos de ancianos que tienen que recurrir a centros privados para sus procesos de rehabilitaci&oacute;n. Le sorprender&iacute;a, Cifuentes, la cantidad de ejemplos que conozco en los que han conseguido avances que les negaban en la sanidad p&uacute;blica. Nos hemos tenido que buscar un centro privado, por muchas reclamaciones o denuncias que pongas. &iquest;Sabe los precios, Cristina Cifuentes? Entre 1.500 y 2.500 euros al mes. &iquest;C&oacute;mo hacemos? &iquest;Nos lo paga usted? Quiz&aacute; no lo sabe, las ayudas que se solicitan pueden tardar m&iacute;nimo medio a&ntilde;o, a veces ni llegan y, si llegan, por supuesto no cubren ni la mitad de los gastos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El caso de Isabel</h3><p class="article-text">
        Le voy a contar tambi&eacute;n el caso de Isabel, quiz&aacute; tampoco le interese. A Isabel, despu&eacute;s de una negligencia en el Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, le dijeron en la semana 21 de embarazo que la ni&ntilde;a ten&iacute;a S&iacute;ndrome de Down y otras anomal&iacute;as gen&eacute;ticas. &ldquo;Dije que quer&iacute;a abortar y me dijeron que fuese a una de las cl&iacute;nicas privadas que la Comunidad de Madrid ten&iacute;a concertadas. En la cl&iacute;nica a la que fui el aborto costaba 1.800 euros (y en algunos casos m&aacute;s de 2.000)&rdquo;. En un momento de tanto dolor y confusi&oacute;n, Isabel sigui&oacute; el criterio m&eacute;dico, les hizo caso. &ldquo;Supe luego que en el Mara&ntilde;&oacute;n se podr&iacute;a haber hecho perfectamente. Si me lo hubiesen hecho all&iacute;, me hubiesen quitado el sufrimiento de hacer los tr&aacute;mites para ir a la cl&iacute;nica privada, si el mismo d&iacute;a en el que me dan la noticia, me ingresan, me inducen el parto y ya. Pas&eacute; seis d&iacute;as con sus seis noches notando las patadas de la ni&ntilde;a sabiendo el final. Fue cruel, mucho&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, Cristina, le voy a presentar a Lidia. Para que cada vez que a usted o a alguno de sus compa&ntilde;eros de partido se les infle el pecho mintiendo sobre lo bien que funciona la sanidad y la cobertura que le dan a la dependencia, se acuerden de Lidia y de su hijo Yago. Yago tiene ahora siete a&ntilde;os, naci&oacute; prematuro. Tiene el grado de dependencia m&aacute;xima. Solo los aud&iacute;fonos que usa valen 4.000 euros. Se supone que se subvenciona el 40% cada cinco a&ntilde;os. Pero Yago ha necesitado cambiar de aud&iacute;fonos para tener otros mejores adecuados a su desarrollo. &iquest;Qu&eacute; cosas, verdad? Como las f&eacute;rulas que usa en sus piernas para caminar. Valen 800 euros. Cada a&ntilde;o las cambian por unas nuevas porque el ni&ntilde;o crece. No han recibido ni una sola ayuda econ&oacute;mica para cubrirlas a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente Lidia y su marido tienen trabajo y pueden pagarlo. &ldquo;Conozco casos en los que los padres solo pueden comprar un aud&iacute;fono, no tienen dinero, dejan sordo al ni&ntilde;o del otro o&iacute;do con lo que eso supone para su est&iacute;mulo y desarrollo&rdquo;, dice Lidia. Ella ha podido pagar fisioterapia privada y un tratamiento especializado en piscina para completar la insuficiente rehabilitaci&oacute;n que le ofrecen en un centro concertado de Atenci&oacute;n Temprana, al que les derivaron porque en el centro base p&uacute;blico no hab&iacute;a plazas.
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar algo: que te atiendan en un hospital cuando lo necesitas (y durante el tiempo que haga falta) es un derecho conquistado, no un privilegio ni un regalo. No son las migajas que nos dan si les sobran. He querido contarle historias de mujeres, Cristina Cifuentes, porque son tambi&eacute;n el eslab&oacute;n m&aacute;s golpeado cuando la sanidad p&uacute;blica no abarca lo que tiene que abarcar. Porque la mayor&iacute;a de los cuidados, la mayor&iacute;a de la carga, la violencia del sistema, recae m&aacute;s en ellas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; podemos hacer? Igual podemos desviar fondos de la caja B de su partido o de las Black o de las cuentas &eacute;sas que a ustedes les gustan, las de Suiza, y as&iacute; tenemos para las rehabilitaciones de todos. Me permito bromear porque &iquest;sabe?, a pesar de todo, la alegr&iacute;a y la risa no nos las van a poder recortar nunca. Quiz&aacute; nos vendr&iacute;a bien, puestos a buscar remedios, canonizar la sanidad para hacerla intocable, para que se respete, para que se venere. No s&eacute;, as&iacute; tendr&iacute;amos Santa Sanidad P&uacute;blica y ofenderla se convertir&iacute;a en un delito muy grave de profanaci&oacute;n, blasfemia o sacrilegio. Con penas de c&aacute;rcel para quien la ultraje. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute;, simplemente, tenemos que seguir luchando, denunciando, defendiendo un derecho constitucional, un derecho humano frente a las &oacute;rdenes criminales de quienes viven en burbujas de cristal sin mancharse sus zapatos de cristal, siempre relucientes bajo el flash de turno que saca la foto propagand&iacute;stica de turno en el hospital de turno con las sonrisas electorales de turno, en el encuadre de turno donde, por cierto, no salen nunca las l&aacute;grimas de mi abuela, de Isabel o de Lidia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Melero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Mar 2016 18:54:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hola Cristina Cifuentes, ¿nos pagas tú la rehabilitación privada de mi abuela?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad pública,Madrid,Cristina Cifuentes,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
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