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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Corbera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_corbera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Corbera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Para cuándo la retirada del tratado UE-Turquía sobre refugiados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/retirada-tratado-ue-turquia-refugiados_132_4670375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f401011-96ba-447e-906a-25f8b712586b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La UE se ha colocado a sí misma en un atolladero del que debería salir con dignidad. Primero rompiendo el vergonzoso tratado que nunca debió firmar y asumiendo sus responsabilidades internacionales en materia de refugiados</p></div><p class="article-text">
        Cuando el 18 de marzo se firm&oacute; el tratado de la Uni&oacute;n Europea con Turqu&iacute;a que externalizaba el &ldquo;problema&rdquo; europeo de los refugiados al pa&iacute;s eurasi&aacute;tico, fuimos muchos los que denunciamos que se trataba de una pol&iacute;tica cobarde, vergonzosa e irresponsable, que elud&iacute;a las responsabilidades que la UE ten&iacute;a con la comunidad internacional, que se saltaba su propia legalidad y todos los compromisos adquiridos a nivel mundial: la Carta Europea de Derechos Fundamentales, la Convenci&oacute;n de Ginebra, el Convenio Europeo de Derechos Humanos y se infringe el art&iacute;culo 14 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Nos un&iacute;amos en esa denuncia a voces de gran peso, como ACNUR, la ONU o Amnist&iacute;a Internacional. Nada de eso les import&oacute;. Por 6.000 millones de euros, la liberaci&oacute;n de los visados a los ciudadanos turcos y algunas promesas sobre la aceleraci&oacute;n de las negociaciones para su incorporaci&oacute;n a la UE, Turqu&iacute;a controlar&iacute;a la afluencia de emigrantes desde sus fronteras y recibir&iacute;a repatriados a todas las personas que consiguiesen pasar. El argumento central fue que Turqu&iacute;a era &ldquo;un tercer pa&iacute;s seguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ya estaba claro entonces, para cualquiera que quisiera verlo, que Turqu&iacute;a no era un pa&iacute;s seguro. Para empezar no cumpl&iacute;a los est&aacute;ndares m&iacute;nimos que deber&iacute;an haber sido exigidos: nunca subscribi&oacute; el Protocolo I de la Convenci&oacute;n de Ginebra, que se refiere precisamente a la protecci&oacute;n de v&iacute;ctimas de conflictos internacionales armados, y no aplicaba la legislaci&oacute;n internacional en materia de estatuto del refugiado. De ah&iacute; que su generosidad en la acogida (en torno a los tres millones) no se correspond&iacute;a con las garant&iacute;as de derechos (humanos y civiles) de las personas recibidas. La mayor parte quedaban a su suerte, debiendo procurarse su subsistencia en condiciones penosas, que no excluy&iacute;an la explotaci&oacute;n infantil de cuyo trabajo dependen a veces familias enteras (como denunci&oacute; Amnist&iacute;a Internacional en abril). Todo eso se sab&iacute;a y se sabe; pero qu&eacute; importancia pod&iacute;a tener entonces, en una situaci&oacute;n &ldquo;tan apremiante&rdquo; como la que se representaba la UE ante la &ldquo;crisis migratoria&rdquo;; para eso se les pagaba esa elevada suma; era m&aacute;s f&aacute;cil confiar en que la empleasen bien y cumpliesen sus promesas de introducir algunas reformas en su legislaci&oacute;n; lo esencial es que liberasen la presi&oacute;n de sus fronteras, aunque ello supusiera mirar para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la firma del tratado se dejaron notar casi de forma inmediata en lo que se refiere a la afluencia de refugiados, que pasaron de miles de personas al d&iacute;a a menos de 50. Ello hace pensar que Turqu&iacute;a cumpli&oacute; bien su compromiso en torno a&nbsp;la vigilancia de salidas, que complement&oacute; con restricciones de acogida y con la repatriaci&oacute;n de sirios (dif&iacute;cil de calcular pero acreditada por cientos, seg&uacute;n documento de John Dalhuisen director para Europa y As&iacute;a Central de Amnist&iacute;a Internacional). Menos &eacute;xito tuvieron las devoluciones desde Grecia. En Lesbos, Chios y otras islas pr&oacute;ximas a Turqu&iacute;a esperan a&uacute;n hoy este destino unas 8.500 personas. Por ahora han sido devueltos menos de 500 y ninguna desde junio. Debemos agradecer esta lentitud tanto a dificultades organizativas como al papel de los jueces que han paralizado numerosas &ldquo;&oacute;rdenes de traslado&rdquo; dando la raz&oacute;n a los abogados de las organizaciones civiles que est&aacute;n interviniendo y que argumentan, fundamentalmente, las condiciones de inseguridad de Turqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El golpe del 15 de julio y, sobre todo las medidas represivas que ha impuesto Erdog&aacute;n como reacci&oacute;n, convierten esa condici&oacute;n de inseguridad en indiscutible. La represi&oacute;n ha sido fulminante: el d&iacute;a 18 de julio hab&iacute;a ya 8.660 detenidos (6.000 militares, 100 polic&iacute;as, 755 jueces y fiscales y 650 civiles), casi 50.000 destituidos (unos 36.000 profesores, m&aacute;s de 1.500 decanos de facultades, m&aacute;s de 2.700 jueces y casi 10.000 funcionarios de distintos cuerpos); medidas excepcionales como la prohibici&oacute;n de viajar al extranjero, suspensi&oacute;n de vacaciones de funcionarios, retirada de licencia a 24 medios de comunicaci&oacute;n, y la posibilidad de restauraci&oacute;n de la pena de muerte. Adem&aacute;s, desde el 21 de julio se instaur&oacute; el estado de emergencia, que entre otras cosas supone: la ampliaci&oacute;n de poderes del ejecutivo; la posibilidad de prohibici&oacute;n de cualquier peri&oacute;dico, revista o libro por los gobernadores provinciales nombrados por el gobierno central; la restricci&oacute;n del derecho de reuni&oacute;n y manifestaci&oacute;n; autorizaci&oacute;n a disparar a las fuerzas de seguridad en caso de no ser obedecidas, y ampliaci&oacute;n del tiempo en que se puede estar detenido sin comparecer ante el juez. El estado de emergencia, que en principio se prev&eacute; para tres meses, podr&iacute;a ser ampliado otros cuatro o sine die en caso de que el ejecutivo considere que el peligro contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tras conocerse la noticia del golpe la UE se apresur&oacute; a condenarlo y mantuvo cierto silencio ante las primeras reacciones represivas. Su preocupaci&oacute;n por el futuro del tratado se manifest&oacute; enseguida. El 18 de julio, en plena org&iacute;a represiva, Margaritas Schinas portavoz de la Comisi&oacute;n ped&iacute;a p&uacute;blicamente a Turqu&iacute;a que cumpliese con todos los compromisos adquiridos en el tratado. Y el 2 de agosto la portavoz del ejecutivo comunitario Mina Andrea, cuando se le pregunt&oacute; si se contemplaba un plan B en caso de que dicho tratado se rompiese, respondi&oacute; a&uacute;n sin un resquicio de duda que s&oacute;lo se ten&iacute;a un plan A, es decir, el cumplimiento del tratado, y lo justificaba con estas incre&iacute;bles palabras: &ldquo;El marco legal turco sobre protecci&oacute;n internacional y las garant&iacute;as dadas por las autoridades turcas en relaci&oacute;n al trato de nacionales sirios y no sirios retornados de Grecia a Turqu&iacute;a todav&iacute;a pueden considerarse protecci&oacute;n suficiente. Por ahora la Comisi&oacute;n no tiene ninguna indicaci&oacute;n de que sea lo contrario y por tanto Turqu&iacute;a todav&iacute;a puede considerarse como tercer pa&iacute;s seguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea -no puede entenderse de otro modo- quiere seguir creyendo que se puede mantener el tratado. Conoce, sin embargo, el peligro de ruptura expresado, por ejemplo, por el propio Juncker despu&eacute;s de que el Ministro de Asuntos Exteriores turco y el propio Erdog&aacute;n amenazaran con romperlo si la UE no eliminaba ya el visado para los ciudadanos turcos (cuyo plazo al parecer se cumpl&iacute;a en junio). Un peligro que no hace sino aumentar con el incremento de la tensi&oacute;n que ha generado la posible reintroducci&oacute;n de la pena de muerte en el pa&iacute;s euroasi&aacute;tico. La UE, con Merkel a la cabeza, parece haberse plantado en este asunto, y reivindica ya de paso la recuperaci&oacute;n de la democracia en Turqu&iacute;a. Todo parece formar parte de la representaci&oacute;n de un nuevo pulso entre Erdogan -que quiere que se acepten las nuevas condiciones de su r&eacute;gimen- y sus socios occidentales, amenazando para ello con romper los lazos que les un&iacute;an a ellos y volver su mirada hacia Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto el flujo migratorio desde Turqu&iacute;a se ha duplicado, pero ello no supone m&aacute;s que unos 100 refugiados diarios, muy por debajo de de los miles que llegaban antes de la firma del tratado. El bloqueo de fronteras del estado de emergencia puede que est&eacute; controlando, de momento, el flujo, pero las condiciones que impone ese mismo estado de emergencia (la falta de garant&iacute;as judiciales, de derechos y libertades) puede incrementarlo r&aacute;pidamente, incluyendo entre los refugiados a los propios turcos amenazados por el r&eacute;gimen de Erdog&aacute;n. Incluso si se mantuviera el tratado -lo que supondr&iacute;a una aut&eacute;ntica atrocidad- &iquest;que har&iacute;a la UE con los refugiados turcos perseguidos? &iquest;los devolver&iacute;a a sabiendas de la suerte que correr&iacute;an?
    </p><p class="article-text">
        La UE se ha colocado a s&iacute; misma en un atolladero del que deber&iacute;a salir con dignidad. Primero rompiendo el vergonzoso tratado que nunca debi&oacute; firmar y asumiendo sus responsabilidades internacionales en materia de refugiados. Y segundo exigiendo a Turqu&iacute;a la adopci&oacute;n y el cumplimiento del estatuto internacional del refugiado, as&iacute; como el restablecimiento de los derechos humanos y de los derechos civiles y las libertades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Corbera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/retirada-tratado-ue-turquia-refugiados_132_4670375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Aug 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Todo por el pueblo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pueblo_132_4057895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Manuel Corbera, profesor de la Universidad de Cantabria y miembro de la Asamblea Cántabra por las Libertades y contra la Represión (LIBRES) reclama la necesidad de abrir procesos constituyentes.</p></div><p class="article-text">
        Hace casi cinco a&ntilde;os, el 15 de mayo de 2011, la ocupaci&oacute;n de las plazas en casi todas las ciudades del Estado puso en evidencia las grietas que el llamado r&eacute;gimen del 78 presentaba en su permanentemente maquillada fachada. La crisis del neoliberalismo descubri&oacute; la aut&eacute;ntica naturaleza de los partidos del bipartidismo (PP y PSOE), t&iacute;teres al servicio de los mercados y de las instituciones internacionales capitalistas (FMI, BM, UE). Descubrieron que mientras los gobiernos convert&iacute;an la deuda de los bancos en deuda p&uacute;blica e impon&iacute;an pol&iacute;ticas austeridad y privatizaciones de servicios p&uacute;blicos para dar confianza a los mercados financieros, el paro segu&iacute;a su carrera desbocada, la reforma laboral precarizaba el empleo y los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n se convert&iacute;an&nbsp; en un agravio intolerable para una ciudadan&iacute;a cada vez m&aacute;s empobrecida y una juventud sin futuro. Los gritos atronadores de &ldquo;&iexcl;lo llaman democracia y no lo es!&rdquo; y &nbsp;&ldquo;&iexcl;no nos representan!&rdquo; preocup&oacute; e incluso atemoriz&oacute;, sin duda, a estos partidos que cre&iacute;an su futuro asegurado <em>sine die</em>.
    </p><p class="article-text">
        Fue la Constituci&oacute;n del 78 la que ofreci&oacute; el marco electoral que garantizaba la alternancia de los grandes partidos del r&eacute;gimen de la transici&oacute;n. El art&iacute;culo 68 estableci&oacute; la circunscripci&oacute;n por provincias, otorgando a cada una un n&uacute;mero inicial de diputados y diputadas, ampliable despu&eacute;s seg&uacute;n la poblaci&oacute;n. La aplicaci&oacute;n de la Ley d&rsquo;Hondt apuntal&oacute; la ventaja de los grandes partidos a la vez que penaliz&oacute; definitivamente a los peque&ntilde;os, haciendo adem&aacute;s muy dif&iacute;cil que nuevos partidos que no hubiesen participado en el pacto constitucional tuviesen posibilidades de obtener resultados importantes en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la Constituci&oacute;n del 78 asegur&oacute; un marco ideol&oacute;gico e institucional que conservaba herencias del nacionalcatolicismo franquista, sobre todo en materia religiosa y nacional. El nuevo Estado no naci&oacute; laico, sino aconfesional; una f&oacute;rmula ambigua que escond&iacute;a en realidad un Estado decididamente cat&oacute;lico en el que el poder de la Iglesia no ha dejado nunca de manifestarse: las sentencias contra Rita Maestre y la Procesi&oacute;n del Co&ntilde;o Insumiso nos lo han venido a recordar recientemente (&iquest;acaso un supuesto agravio al Islam hubiese acarreado sentencias semejantes?), pero sus reacciones contra el divorcio, la homosexualidad, los anticonceptivos y, sobre todo el aborto, han marcado la historia de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La situaci&oacute;n hoy conseguida en alguno de estos terrenos ha sido el resultado de muchas y duras luchas, que, sin embargo, no han socavado a&uacute;n su poder en el terreno educativo, desde la que ejerce un destacado papel de adoctrinamiento favorecido por las ayudas concertadas desde el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la Constituci&oacute;n del 78 reconoci&oacute; la indisoluble unidad de la patria y de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola (de la que el ej&eacute;rcito franquista se sent&iacute;a garante). Instaur&oacute; un Estado centralista, con reconocimiento de autonom&iacute;as que reciben las competencias por cesi&oacute;n del Estado. La f&oacute;rmula del &ldquo;caf&eacute; para todos&rdquo; que reconoci&oacute; 17 autonom&iacute;as en pie de igualdad, ignor&oacute; las diferencias de sentimientos identitarios, de experiencia hist&oacute;rica y de expectativas nacionales de los distintos pueblos. En el terreno institucional, la monarqu&iacute;a continuadora del franquismo no fue cuestionada y el ej&eacute;rcito conserv&oacute; buena parte de sus privilegios.
    </p><p class="article-text">
        La aceptaci&oacute;n de tales herencias ileg&iacute;timas del franquismo siempre fue justificada por las circunstancias que rodearon a la elaboraci&oacute;n de la Carta Magna. Circunstancias calificadas de delicadas porque la transici&oacute;n discurr&iacute;a bajo una continua amenaza de involuci&oacute;n. Fuese o no real dicho peligro &ndash;en una contexto de fuerte movilizaci&oacute;n social&ndash; lo cierto es que los partidos de izquierda (calificativo que a&uacute;n se aplicaba al PSOE, pero que estaba representada sobre todo por el PCE) cedieron en sus pretensiones y acabaron renunciando a exigir una democratizaci&oacute;n m&aacute;s profunda.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todo, la Constituci&oacute;n ten&iacute;a otros muchos aspectos positivos. El T&iacute;tulo I recoge los derechos fundamentales de los espa&ntilde;oles extra&iacute;dos en buena parte de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos: libertades, derechos, garant&iacute;as... Pero tambi&eacute;n es verdad que una serie de derechos sociales &ndash;como el derecho al trabajo, a la vivienda, a la seguridad social, a la educaci&oacute;n y la sanidad&ndash; fueron separados de los derechos fundamentales en cap&iacute;tulo aparte (a petici&oacute;n de Adolfo Su&aacute;rez), haciendo que fueran interpretados como &ldquo;no fundamentales&rdquo; y quedasen por ello menos garantizados.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a se vio absolutamente privada de una participaci&oacute;n que le permitiese decir qu&eacute; es lo que quer&iacute;a, qu&eacute; tipo de Estado, qu&eacute; instituciones democr&aacute;ticas deb&iacute;an crearse y cu&aacute;les de las heredadas deb&iacute;an eliminarse, qu&eacute; derechos deb&iacute;an ser fundamentales. La Constituci&oacute;n que parieron los padres designados para la labor tampoco contemplaba canales de participaci&oacute;n ciudadana. Respond&iacute;a al modelo de democracia representativa en la que los ciudadanos y ciudadanas votaban cada cuatro a&ntilde;os a sus representantes y los soportaban (cumpliesen o no sus promesas) durante ese per&iacute;odo.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica prerrogativa que se otorg&oacute; al pueblo fue la aprobaci&oacute;n o rechazo del texto completo mediante refer&eacute;ndum (&iquest;Aprueba el proyecto de Constituci&oacute;n? S&iacute; o no). El hecho de que fuera el rey, mediante Real Decreto (2560/1978 de 3 de noviembre), quien sometiese a refer&eacute;ndum el proyecto de Constituci&oacute;n (en el que se aceptaba la monarqu&iacute;a como forma de Estado), lo dice ya casi todo.
    </p><p class="article-text">
        De igual manera la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a quedaba excluida en un proceso de reforma constitucional. Esta tiene que ser aprobada por tres quintos de los votos de cada C&aacute;mara, o al menos por la mayor&iacute;a absoluta del Senado y dos tercios del Congreso. Solo al final, una vez aprobada por diputados y senadores, podr&aacute; ser sometida a refer&eacute;ndum si lo solicita al menos el diez por ciento de los miembros de cualquiera de las C&aacute;maras. Ninguna de las dos reformas que se han producido han necesitado la consulta, y, desde luego, no ha sido porque no fueran reformas de calado, sobre todo en el caso de la segunda.
    </p><p class="article-text">
        La primera se produjo en 1992 para ajustar la Constituci&oacute;n a los acuerdos adoptados en Maastricht, y solo afect&oacute; al derecho de los ciudadanos y ciudadanas de los estados de la Uni&oacute;n a ser candidatos en los pa&iacute;ses en los que resid&iacute;an. La segunda ha sido reciente y mucho m&aacute;s importante, ya que afecta a las condiciones de vida de la ciudadan&iacute;a. Se trata de la reforma del art&iacute;culo 135 aprobada en el 2011 mediante un pacto entre el PP y el PSOE (316 votos a favor), que otorga prioridad a la deuda sobre las necesidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Esta segunda reforma se enmarca, en todo caso, en lo que Gerardo Pisarello ha llamado &ldquo;golpes deconstituyentes&rdquo; y Miguel Romero &ldquo;el proceso constituyente de la derecha&rdquo;, que en realidad incluyen sucesivos ataques a las partes m&aacute;s sociales de la Constituci&oacute;n. Responde al auge internacional del neoliberalismo que desde hace ya casi cuatro d&eacute;cadas ha impuesto la hegemon&iacute;a absoluta del mercado (lex mercatoria) y arrinconado o transformado las instituciones de Bretton Woods y la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, penetrando en la Uni&oacute;n Europea mediante los tratados de Maastricht, Lisboa, el Pacto Fiscal y la pol&iacute;tica monetaria y de austeridad.
    </p><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol la reforma del art&iacute;culo 135 convierte definitivamente en papel mojado el cap&iacute;tulo de derechos sociales &ldquo;no fundamentales&rdquo;. Pero, adem&aacute;s, los &uacute;ltimos gobiernos &ndash;y sobre todo el del PP&ndash; han vulnerado los derechos y libertades fundamentales al reprimir las legitimas protestas de las clases populares contra las medidas &ldquo;austericidas&rdquo; (como se las denomina ya en la calle), la reforma laboral, los desahucios y la privatizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos y sectores estrat&eacute;gicos. Incluso han introducido nueva legislaci&oacute;n que los quebranta, como sucede con la Ley de Seguridad Ciudadana (la Ley Mordaza) y de la Reforma del C&oacute;digo Penal que atentan contra la libertad de expresi&oacute;n y el derecho de manifestaci&oacute;n, que otorgan un poder excesivo a la polic&iacute;a y reducen las garant&iacute;as ciudadanas.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello no es m&aacute;s que una reacci&oacute;n a la manifiesta crisis del r&eacute;gimen, como se se&ntilde;alaba m&aacute;s arriba. Los desajustes de la Constituci&oacute;n del 78 se revelan tanto en las aspiraciones populares como en las pr&aacute;cticas que exigen las &eacute;lites financieras neoliberales. Los partidos del r&eacute;gimen no parecen a&uacute;n estar de acuerdo en c&oacute;mo cerrar esta crisis que evidencia las debilidades y contradicciones de la Carta Magna.
    </p><p class="article-text">
        El PP se atrinchera, no quiere o&iacute;r hablar de reforma constitucional al tiempo que dirige certeros golpes deconstituyentes sobre los contenidos m&aacute;s sociales y democr&aacute;ticos. El PSOE propone una reforma en la que los derechos sociales pasasen a formar parte de los fundamentales, se contemplase la igualdad de hombres y mujeres en la sucesi&oacute;n de la Corona, ciertos cambios en el sistema electoral y una reforma federal que recogiera aspectos de pa&iacute;ses europeos federales (como Alemania o Austria, que por cierto son uninacionales). Por su parte Ciudadanos plantea reformas cinco aspectos: la supresi&oacute;n de los aforamientos, la reducci&oacute;n de exigencias para permitir iniciativas legislativas populares, la despolitizaci&oacute;n de la justicia, la supresi&oacute;n de las diputaciones y la limitaci&oacute;n del mandato para el presidente del Gobierno a ocho a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Desde la izquierda, Podemos cambi&oacute; &ndash;poco antes de las elecciones&ndash; el discurso que mantuvo&nbsp;Pablo Iglesias al ponerse al frente de la direcci&oacute;n del partido, en el que sosten&iacute;a&nbsp;que uno de sus objetivos era romper el candado del r&eacute;gimen heredado de la transici&oacute;n e impulsar un proceso constituyente, sustituy&eacute;ndolo por el de una reforma que incluir&iacute;a el cambio de la ley electoral, la garant&iacute;a de independencia de la Justicia, la inclusi&oacute;n de los derechos sociales (trabajo, vivienda, educaci&oacute;n, sanidad) entre los derechos fundamentales, la lucha contra la corrupci&oacute;n y prohibici&oacute;n de las puertas giratorias y la resoluci&oacute;n democr&aacute;tica de la cuesti&oacute;n nacional. Tan solo Unidad Popular-Izquierda Unida abog&oacute; por un proceso constituyente en el que cabr&iacute;a la participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto es necesario aclarar que debemos entender por proceso constituyente. En primer lugar se tratar&iacute;a de un proceso rupturista, que no acepta la filosof&iacute;a que inspir&oacute; Constituci&oacute;n del 78 ni los procedimientos que prev&eacute; para su reforma. No quiere eso decir que rechace todos sus contenidos, sino que los aceptables tendr&iacute;an que incorporarse a un un nuevo texto en cuya elaboraci&oacute;n participar&iacute;a &ndash;en la forma en que se decidiese&ndash; la ciudadan&iacute;a. En alg&uacute;n momento de dicho proceso de discusi&oacute;n se tendr&iacute;a que convocar una Asamblea Constituyente, que ser&iacute;a la &uacute;nica instituci&oacute;n que leg&iacute;timamente podr&iacute;a aprobarla.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente para muchas y muchos todo eso se encuentra hoy fuera de nuestro alcance. Despu&eacute;s de todo, cada Constituci&oacute;n refleja una correlaci&oacute;n de fuerzas entre el poder de las &eacute;lites y el contrapoder popular. Sin embargo, el abrir espacios que impulsen procesos constituyentes ofrece varias ventajas. La primera e indudable es la de crear un lugar de confluencia no solo de partidos de izquierda (Podemos e Izquierda Unida, que ya tienen propuestas pol&iacute;ticas al respecto), sino tambi&eacute;n de movimientos, mareas y de toda manifestaci&oacute;n de contrapoder individual u organizada. La segunda facilitar la politizaci&oacute;n de la sociedad al entrar en contacto con debates esenciales para sus condiciones de vida: el modelo de Estado, el modelo de democracia, sus libertades y derechos fundamentales, las formas de fiscalidad, las prioridades presupuestarias, los sectores estrat&eacute;gicos que deben preservarse como p&uacute;blicos, la participaci&oacute;n en las instituciones internacionales, etc, etc.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se tratar&iacute;a de abrir un proceso en el que la ciudadan&iacute;a recuperase la pol&iacute;tica con may&uacute;sculas, en el que hiciese pol&iacute;tica sin intermediarios, y en el que se garantizase el marco para intervenir en la elaboraci&oacute;n de las leyes fundamentales y para controlar a sus representantes en el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Corbera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pueblo_132_4057895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Todo por el pueblo?]]></media:title>
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