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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lucas Vallecillos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lucas_vallecillos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lucas Vallecillos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Niños convertidos en esclavos para poder estudiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/talibes-presente-futuro_1_4053203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c376eb28-9e94-4829-86cb-a940a3931c07_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un alumno enseña su tablilla, escrita con versos del Corán, a su marabout (Jamba Boubou). Daara en M&#039;bour, Senegal. | Lucas Vallecillos. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">talibés</p><p class="subtitle">son estudiantes de escuelas tradiciones coránicas, que en algunas ciudades de Senegal se han convertido en centros de explotación de niños</p><p class="subtitle">Los menores son obligados a mendigar durante horas en las urbes, muy alejados e incomunicados de sus padres, que residen en zonas rurales</p><p class="subtitle">Los niños llegan a ser encadenados, atados y obligados a soportar posiciones de estrés, según denunció un informe de Human Rights Watch el pasado año</p></div><p class="article-text">
        Van con la cara cubierta de un polvo blanco. Sus padres les han enviado a la ciudad desde zonas rurales para que estudien, pero esa careta de arenilla delata que apenas pasan tiempo en las aulas. Deber&iacute;an ser <em>talib&eacute;s</em>, estudiantes del Cor&aacute;n en las llamadas <em>daaras</em>, unas instituciones religiosas informales de Senegal y toda &Aacute;frica Occidental. Pero, en realidad, estos ni&ntilde;os son esclavos de un sistema pervetido por muchos maestros que vieron una oportunidad de negocio en la tradici&oacute;n: explotan a los menores en las calles, donde los obligan a mendigar para poder comer y tener un resquicio donde dormir.
    </p><p class="article-text">
        En las calles de las ciudades senegalesas es f&aacute;cil ver las huellas de esta pr&aacute;ctica moderna de esclavitud infantil. Solo en la regi&oacute;n de Dakar m&aacute;s de 30.000 ni&ntilde;os procedentes del &aacute;mbito rural han sido separados de sus padres e internados en escuelas cor&aacute;nicas, denominadas&nbsp;<em>daaras</em>, a cientos de kil&oacute;metros de sus hogares.
    </p><p class="article-text">
        En una gran parte del pa&iacute;s, sobretodo en las zonas rurales, las <em>daaras</em> y sus <em>marabouts</em> realizan una pr&aacute;ctica equilibrada, donde los ni&ntilde;os no son explotados ni maltratados: est&aacute;n escolarizados oficialmente y despu&eacute;s acuden a la <em>daara</em> para aprender el cor&aacute;n. Originariamente se sosten&iacute;an mediante un sistema de relaciones sociales basado en la solidaridad. Los ni&ntilde;os eran ingresados para su educaci&oacute;n y com&iacute;an de lo que proporcionaban los campos del <em>marabout</em> (o maestro cor&aacute;nico). A cambio, era ayudado por los estudiantes (o <em>talib&eacute;s</em>) en labores agr&iacute;colas y de la casa, actividades que tambi&eacute;n formaban parte de la preparaci&oacute;n del ni&ntilde;o.
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        Sin embargo, en los grandes centros urbanos ya no reinan los c&oacute;digos tradicionales de solidaridad. La explotaci&oacute;n encuentra su espacio sobre todo en los grandes centros urbanos como Dakar, Kaolack o Saint Louis. All&iacute;, muchas <em>daaras</em> se han trasformado en centros que reclutan a ni&ntilde;os del &aacute;mbito rural para ser supuestamente educados en la ciudad, separ&aacute;ndoles e incomunic&aacute;ndoles de sus padres para explotarlos. La mayor&iacute;a de los <em>talib&eacute;s</em> esclavos son de Senegal, pero el negocio es tan atractivo que ha generado un mercado de trata con Guinea-Bis&aacute;u, que suministra ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el l&iacute;der religioso Cherip Diop, un luchador incansable por la erradicaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n infantil en las <em>daaras</em>,&ldquo;los padres no aportan ning&uacute;n dinero en efectivo y los <em>marabouts</em> en las ciudades no disponen de tierras para cultivar. Tampoco pueden exigir a los progenitores una aportaci&oacute;n econ&oacute;mica obligatoria, porque socialmente ser&iacute;an sancionados por la comunidad. Adem&aacute;s, aunque el <em>marabout</em> no tenga recursos para alimentar a un ni&ntilde;o, no puede rechazar su ingreso en la <em>daara</em>; &eacute;ste es el origen de la mendicidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo ha degenerado, pasando de ser un ingreso de supervivencia a una lucrativa actividad econ&oacute;mica donde los ni&ntilde;os son forzados a mendigar durante exhaustas jornadas de trabajo. Un negocio con mano de obra gratuita que es muy tentador para ciertos buscavidas sin escr&uacute;pulos, en un pa&iacute;s con una tasa de paro muy alta. Casi cualquiera, con ciertos conocimientos del cor&aacute;n puede abrir una <em>daara</em>, ya que no est&aacute;n sujetas a ninguna normativa por parte del estado.
    </p><h3 class="article-text">Horas pidiendo y denuncias de maltrato</h3><p class="article-text">
        En la puerta de una <em>daara</em>,&nbsp;a las afueras de la tur&iacute;stica ciudad de M&acute;bour, hay un <em>talib&eacute;</em> con la camiseta blaugrana de Leo Messi enfundada. Sobre la cabeza en vez de sostener un bal&oacute;n en equilibrio, porta un bote de pl&aacute;stico. Esta es su inseparable herramienta de trabajo, donde va guardando todo lo recolectado por la calle. Junto a &eacute;l est&aacute;n apilados los botes que han ido depositando los casi 40 ni&ntilde;os que tiene a su cargo D.Modou, el <em>marabout</em> que regenta esta escuela cor&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        D.Modou nos recibe sosteniendo una ni&ntilde;a del brazo, que luce limpia y viste ropa nueva, su pulcritud desentona con el entorno. &ldquo;Es mi hija&rdquo;, dice sonriendo. Despu&eacute;s de ordenar los botes con lo mendigado por sus <em>talib&eacute;s</em>, cuenta que &ldquo;es para que tengan algo que comer los ni&ntilde;os. Si tuvieran comida, no saldr&iacute;an nunca de aqu&iacute;, porque nosotros no tenemos ning&uacute;n otro inter&eacute;s, solamente nos preocupa la educaci&oacute;n. El mendigar es para que ellos tengan algunos medios, porque a nosotros no nos pagan ning&uacute;n salario y no tenemos de d&oacute;nde sacarlo&rdquo;.
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        Son las 11 de la ma&ntilde;ana, han llegado todos los <em>talib&eacute;s</em> a la <em>daara</em> despu&eacute;s de pasar cuatro horas pidiendo. En unas horas, volver&aacute;n al trabajo. Sus ropas est&aacute;n desgastadas y sus caras tienen depositada una fina capa de arena del Sahel, fruto de las horas que han pasado a la intemperie deambulando en busca de alcanzar el <em>irin</em>. &Agrave;lex Estebanell, de Fundaci&oacute; Talib&eacute;s explica que &ldquo;el <em>irin,</em> o m&iacute;nimo que un talib&eacute; debe traer diariamente a su <em>marabout</em>, est&aacute; estipulado en 300 francos CFA, medio euro aproximadamente&rdquo;. En Senegal, el salario diario promedio es de 3,5 euros. La cantidad tambi&eacute;n puede ser &ldquo;un kilo de az&uacute;car, o bien un kilo de arroz, o bien el equivalente en medicinas. &Eacute;stas son las opciones establecidas y, en el caso de no cumplir, hay consecuencias graves&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os llegan a ser encadenados, atados y obligados a aguantar en posiciones de estr&eacute;s, seg&uacute;n denunci&oacute; un informe de Human Rights Watch (HRW) el pasado a&ntilde;o. Estebanell no tiene dudas: &ldquo;Son ni&ntilde;os esclavos, que no tienen acceso a ninguno de los 10 derechos fundamentales que la ONU resalta como punto de partida. Adem&aacute;s en la mayor&iacute;a de los casos sufren anemia o malnutrici&oacute;n. Y, sobre todo, realizan trabajos forzados&rdquo;.
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        La jornada de un <em>talib&eacute;</em> esclavizado es muy dura: en el mejor de los casos se levanta a las 5 de la ma&ntilde;ana, pasa unas 9 horas mendigando en la calle, otras 9 recluido estudiando. Tiene un par de horas libres y se va a la una de la madrugada a dormir para descansar solo unas cuatro horas.
    </p><h3 class="article-text">Dif&iacute;cil futuro para los talib&eacute;s explotados</h3><p class="article-text">
        La <em>daara</em> de D.Modou est&aacute; formada por una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n, para su familia, y por un gran patio cubierto, que es una clase durante el d&iacute;a y el dormitorio de los ni&ntilde;os por la noche, donde duermen todos api&ntilde;ados sobre esterillas. La clase consiste en memorizar el Cor&aacute;n, recitando sus pasajes o copi&aacute;ndolos sobre tablillas de madera. El ayudante del <em>marabout</em> se mueve entre los talib&eacute;s con un l&aacute;tigo que blande compulsivamente sobre sus cabezas: los ni&ntilde;os se muestran en todo momento son intimidados. Durante unas horas, y despu&eacute;s de finalizar su jornada lectiva en la escuela oficial, un grupo de ni&ntilde;as se une a la clase de los <em>talib&eacute;s</em> internos.
    </p><p class="article-text">
        En las <em>daaras</em> el franc&eacute;s no est&aacute; presente y, cuando un <em>talib&eacute;</em> finaliza su formaci&oacute;n, no tiene conocimientos para continuar estudios. Carecer de preparaci&oacute;n y desconoce el franc&eacute;s, el idioma oficial del pa&iacute;s. Seg&uacute;n Estebanell &ldquo;el futuro de los ni&ntilde;os cuando terminan su proceso formativo, vamos a llamarle 'su proceso de explotaci&oacute;n por parte del <em>marabout</em>', no es muy halague&ntilde;o. Ocurren tres cosas: por una parte algunos ni&ntilde;os a partir de 14 o 15 a&ntilde;os cuando ya tienen una cierta fortaleza f&iacute;sica pueden escaparse de sus explotadores, y &iquest;qu&eacute; hacen?, pues algunos lo que han aprendido, se convierten en <em>marabouts</em> explotadores. Otra parte son recuperados por las familias a edad temprana, &eacute;stos s&iacute; que pueden llegar a integrarse, pero son los menos. Y el resto quedan absolutamente fuera de la escena social senegalesa, es decir no han aprendido franc&eacute;s, no se han escolarizado, no han tenido tiempo de aprender un oficio, no pueden fundar sus familias, con lo cual no tienen acceso a una vida digna&rdquo;.
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        &iquest;Desconocen los padres la situaci&oacute;n que viven las <em>daaras</em> urbanas? Para muchos es la &uacute;nica opci&oacute;n de poder alimentar a parte de su familia. El l&iacute;der religioso Cherip Diop cree que todo el mundo conoce las pr&aacute;cticas de explotaci&oacute;n. &ldquo;Los padres saben bien lo que est&aacute; sucediendo en algunas escuelas cor&aacute;nicas que se han desviado. Tanto ONG como el gobierno se han ocupado de informar de esta cuesti&oacute;n. En los medios de comunicaci&oacute;n, radio y televisi&oacute;n, se ven a menudo informes sobre la situaci&oacute;n de los ni&ntilde;os. Creo que no hay un padre que ahora pueda decir que est&aacute; mal informado o que desconoce la realidad del fen&oacute;meno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que hay una ley en Senegal de 2005 que proh&iacute;be la mendicidad forzada de los ni&ntilde;os y la trata, las autoridades hacen la vista gorda ante la cantidad ingente de <em>talib&eacute;s</em> que mendigan para sus <em>marabouts.</em> Solo en la regi&oacute;n de Dakar hay censados por el gobierno 30.000 ni&ntilde;os explotados, del resto del pa&iacute;s no hay datos.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de HRW de 2010 los cifr&oacute; en 50.000, pero hay indicios de que &eacute;sta cifra ha sido superada. El gobierno senegal&eacute;s no aplica la ley con contundencia, como desprenden sus calles. No retira a los ni&ntilde;os de las <em>daaras</em> abusivas ni a sus falsos <em>marabouts</em>. Existe un programa por parte del estado de modernizaci&oacute;n de las <em>daaras</em>, pero junto con la ley de prohibici&oacute;n de la mendicidad infantil, ha sido m&aacute;s una operaci&oacute;n de maquillaje ante la comunidad internacional que verdaderas soluciones al problema.
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        &ldquo;El programa de modernizaci&oacute;n de las <em>daaras</em> del gobierno es como las meigas en Galicia&rdquo; &ndash;dice Estebanell&ndash; &ldquo;haberlas haylas, pero nadie las ha visto. No conocemos el proyecto, y el concepto de <em>daara</em> moderna pensamos que significa una escuela limpia, en condiciones, una regulaci&oacute;n del proceso formativo de los ni&ntilde;os y alg&uacute;n tipo de certificado para los marabouts&rdquo;. De eso, no hay rastro.
    </p><p class="article-text">
        En las inmediaciones de Saly se haya una <em>daara</em> regentada por D.Mamadou, un <em>marabout</em> que presume de dirigir la escuela cor&aacute;nica m&aacute;s moderna de su ciudad. No sabe c&oacute;mo es el programa de modernizaci&oacute;n de <em>daaras</em> del estado, pero ha comprendido que los tiempos han cambiado. &ldquo;Me he adaptado a la evoluci&oacute;n. No hay que cambiar radicalmente todo lo que la gente hac&iacute;a anteriormente, pero s&iacute; hay que adaptar alguna parte al mudo actual. Un <em>Talib&eacute;</em> que combina la <em>daara</em> y la escuela francesa al mismo tiempo se ve solamente aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        D.Mamadou asegura que los ni&ntilde;os no mendigan y que siempre intenta que los padres entiendan que deben de pagar por la educaci&oacute;n de sus hijos. En la entrada, en cambio, hay apiladas unas latas de tomate que parecen destinadas a la mendicidad. Las caras de los <em>talib&eacute;s</em> est&aacute;n blanqueadas por una fina capa de arena. &ldquo;El gobierno no da nada, habla siempre de los problemas de las <em>daaras</em>, pero solo subvenciona la escuela moderna. Somos todos ciudadanos. De la misma manera que el alumno de la escuela francesa es ciudadano, el <em>talib&eacute;</em> tambi&eacute;n. Y de la misma manera que el maestro de la escuela francesa es ciudadano, el de la daara tambi&eacute;n&rdquo;, lamenta D.Mamadou.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucas Vallecillos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Apr 2016 17:58:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niños convertidos en esclavos para poder estudiar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Niños,Senegal]]></media:keywords>
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