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    <title><![CDATA[elDiario.es - Chantal Maillard]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Chantal Maillard]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La risa, señores, es un arma defensiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/risa-senores-arma-defensiva_132_4051904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf23df86-59b9-41bb-a764-bbc968530ea6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La risa, señores, es un arma defensiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué se sentirá ofendido el individuo humano cuando se le equipara a un animal? Porque los considera inferiores. La inferioridad es una noción sumamente útil: justifica la utilización e, incluso, el exterminio</p></div><p class="article-text">
        Quienes hablamos p&uacute;blicamente de derechos de los animales en este pa&iacute;s lo hacemos, hay que decirlo, con cierto miedo al rid&iacute;culo, con temor a que se nos juzgue culpables de una terrible infracci&oacute;n de la l&oacute;gica, la moralidad y el sentido com&uacute;n: &iquest;c&oacute;mo vamos equiparar los animales con los seres humanos?
    </p><p class="article-text">
        La risa, se&ntilde;ores, es un arma defensiva. Un residuo del gesto de ense&ntilde;ar los dientes, como dec&iacute;a Darwin. Se ridiculiza para neutralizar, por evitar alg&uacute;n da&ntilde;o, alguna brecha en las murallas. &iquest;Por qu&eacute; se sentir&aacute; ofendido el individuo humano cuando se le equipara a un animal? Porque los considera inferiores. La inferioridad es una noci&oacute;n sumamente &uacute;til: justifica la utilizaci&oacute;n e, incluso, el exterminio. Hasta hace poco, los occidentales consideraron inferiores a las personas de otras etnias. Ni los pueblos andinos eran seres humanos (como se decret&oacute; en Valladolid a mediados del XVI), ni los esclavos africanos de Am&eacute;rica ten&iacute;an alma. Tampoco se estaba seguro de que la tuviesen las mujeres hasta bien entrado el siglo XIX. Y aunque eso de tener alma pueda resultarnos a algunos bastante poco relevante, el caso es que marcaba una diferencia lo suficientemente significativa como para evitar que a un sector de la poblaci&oacute;n se le pudiese considerar &ldquo;sujeto&rdquo;, es decir, un &ldquo;semejante&rdquo;, un ser con conciencia de s&iacute; al que nadie puede agredir o violentar sin ser inculpado (recordemos: desde la &eacute;tica del &ldquo;semejante&rdquo; no hay crueldad ni criminalidad salvo con el &ldquo;pr&oacute;ximo&rdquo;). El &ldquo;alma&rdquo; fue algo tan necesario para el capitalismo (despu&eacute;s de serlo para los latifundios eclesi&aacute;sticos) como el flogisto lo fue para la ciencia del XVII o la sustancia invisible para los aristot&eacute;licos medievales que condenaron a Galileo[1].
    </p><p class="article-text">
        La inferioridad es un requisito conceptual para la dominaci&oacute;n. Y se sustenta sobre una serie de comparaciones. En el caso de los animales, &eacute;stas se establecieron en Occidente de acuerdo con el dictado b&iacute;blico: &ldquo;Creced y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla&rdquo; (claro que el <em>G&eacute;nesis</em> fue escrito por un hombre y no por un caballo, como dec&iacute;a Kundera). Las justificaciones comparativas fueron formul&aacute;ndose <em>ad hoc</em>, como la existencia del flogisto, para probar algo que hab&iacute;a sido decretado de antemano. La semejanza o la desemejanza que validan el aprecio o el desprecio que podamos tenerle a un animal se siguen midiendo desde entonces acorde con valores incuestionables e incuestionablemente antropoc&eacute;ntricos (que si es o no capaz de re&iacute;r, o de jugar, o de fingir que finge, que si un simio puede efectuar operaciones matem&aacute;ticas, que si un elefante encuentra placer en pintar, que si el silbido de los delfines es identitario, que si el ADN de la mosca del vinagre se diferencia del humano s&oacute;lo en un gen...&iexcl;vaya, aqu&iacute; se nos ha colado una observaci&oacute;n interesante!) que remiten a la identidad-sujeto con que el individuo humano pretende distinguirse. Si conseguimos probar que un animal tiene conciencia de s&iacute;, esto le har&aacute; <em>digno</em> de respeto y tal vez incluso merecedor de ciertos derechos. Porque tener conciencia de s&iacute; es ser sujeto y sin sujeto, no hay derecho que valga. El &ldquo;semejante&rdquo;, de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n, en realidad, no es tanto la evidente ingenuidad con que establecemos este tipo de comparaciones como el esquema que invita a establecerlas: un esquema jer&aacute;rquico bifocal e infantil: arriba y abajo, superior-inferior. Tenemos, indudablemente, una extra&ntilde;a propensi&oacute;n a verticalidad. Hay otras maneras, no obstante, de proceder. Cabe pensar otros modelos en los que no se proceda ni por derivaci&oacute;n (evolucionismo) ni por comparaci&oacute;n y equivalencias (estructuralismo). Dentro de un marco realmente &eacute;tico (que no moral, es distinto), el respeto no se obtiene de acuerdo con el lugar que se ocupe, mayor cuanto m&aacute;s cerca se est&eacute; de la c&uacute;spide, sino por el hecho de ser lo que se es, y si&eacute;ndolo plenamente.
    </p><p class="article-text">
        No puedo dejar de sorprenderme ante la poca amplitud de nuestro marco de indignaci&oacute;n. Admiro demasiado las virtudes del animal perdido en m&iacute; y deploro demasiado las macabras inclinaciones del animal humano y la falta de coherencia de una racionalidad que, teniendo la l&oacute;gica (y por lo tanto la justicia) por fundamento se empe&ntilde;a en proteger a ultranza la propia especie en detrimento de las dem&aacute;s y, consecuentemente, de la suya propia. No me siento superior a ning&uacute;n ser por el hecho de formar parte de una especie que ha desarrollado su capacidad intelectual a expensas de la noci&oacute;n sist&eacute;mica que a todo animal pertenece.
    </p><p class="article-text">
        Nada es independiente. No puede destruirse una especie sin que la cadena entera padezca las consecuencias y, cuando esto ocurre, tambi&eacute;n peligra la supervivencia de la especie humana, lo cual es lamentablemente para muchos la &uacute;nica raz&oacute;n del cuidado que habr&iacute;amos de tener para con el planeta y la &uacute;nica que nos libra, a quienes hablamos de ello, de ver alzarse algunos hombros o dirig&iacute;rsenos sonrisas complacientes. Raz&oacute;n de especie que remite al cerco limitado de nuestro territorio y sit&uacute;a la aplicaci&oacute;n de la justicia en el espacio exiguo de nuestra balanza. As&iacute; de estrecho es nuestro marco[2].
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; demasiado amplio el sentido de la equidad desde el que pudiera entenderse que el derecho a la vida, a la libertad y al territorio de supervivencia no nos concierne tan s&oacute;lo a los seres humanos?
    </p><p class="article-text">
        [1] Ref. en Chalmers, A.: <em>Qu&eacute; es esa cosa llamada ciencia</em>, Siglo XXI, 1984, p. 77-78.
    </p><p class="article-text">
        [2] Ha de quedar claro que la afirmaci&oacute;n de la superioridad del ser humano sobre los dem&aacute;s no es propia de todas las culturas, lo es, ante todo, del individuo tecnocr&aacute;tico que habiendo dejado de poner su <em>tekn&eacute;</em> al servicio de la supervivencia la pone al servicio del beneficio. Esto es lo que distingue las sociedades, fundamentalmente agrarias, basadas en el principio de subsistencia de aquellas otras basadas en el principio de productividad. El concepto, occidental y patriarcal, de la naturaleza como recurso explotable, productivo, inferior y dominable, es algo que no puede desvincularse de la tradici&oacute;n judeo-cristiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (Texto extra&iacute;do del articulo 'Indignaci&oacute;n', publicado en <em>Indignaci&oacute;n y rebeld&iacute;a</em>, F.Duque y L.Cadahia (eds.), Abada, Madrid, 2013)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chantal Maillard]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Apr 2016 17:49:19 +0000]]></pubDate>
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