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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pere Ortín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pere_ortin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pere Ortín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una pesadilla llamada "Obi"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pesadilla-llamada-obi_129_3071928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c871c0b-0cb2-4332-9343-875eb3df148a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una pesadilla llamada &quot;Obi&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista de Guinea Ecuatorial</p><p class="subtitle">Ramón Esono</p><p class="subtitle">afronta su segundo mes encarcelado en la prisión de Black Beach en Malabo. ¿Cuál es su delito? Ninguno. El 16 de septiembre Esono fue detenido y, en un descarado montaje policial, acusado de blanqueo y falsificación de dinero. Los motivos reales de su encarcelamiento tienen que ver con su trabajo artístico crítico con el gobierno cleptócrata y corrupto del dictador más longevo de África, Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial.</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a del pasado verano Eloisa Vaello, compa&ntilde;era del artista ecuatoguineano Ram&oacute;n Esono, recibi&oacute; una comunicaci&oacute;n de trabajo: iba a ser destinada a El Salvador. Era una gran noticia para la familia que iniciar&iacute;a una nueva aventura vital despu&eacute;s de a&ntilde;os trabajando en Paraguay, pero supon&iacute;a un problema para Esono: despu&eacute;s de un tiempo sin volver a su pa&iacute;s por motivos pol&iacute;ticos, el artista se ver&iacute;a obligado a regresar a Guinea Ecuatorial para gestionar un nuevo pasaporte y desplazarse con su familia a El Salvador. 
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n Esono sab&iacute;a que las autoridades de su pa&iacute;s le esperaban para darle &ldquo;una lecci&oacute;n&rdquo;. A pesar de ello y a&uacute;n conociendo los riesgos, lleg&oacute; a Malabo con un salvoconducto provisional y la seguridad de que no ser&iacute;a bienvenido por los gobernantes de su pa&iacute;s a los que nunca le han gustado sus dibujos cr&iacute;ticos en los que retrata al teniente coronel Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial, como protagonista principal de su novela gr&aacute;fica sat&iacute;rica La Pesadilla de Obi y de las historias de su blog &ldquo;Locos TV&rdquo;, en las que ridiculizaba, sin filtros y a tumba abierta, el clan del poder de Guinea Ecuatorial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una &ldquo;pesadilla&rdquo; llamada &ldquo;Obi&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El argumento de la historia es sencillo: &ldquo;Obi&rdquo;, protagonista y trasunto dibujado del presidente Obiang, es igual de s&aacute;trapa, corrupto, desp&oacute;tico, tir&aacute;nico, agresivo y rico que el de la vida real. Lleva una existencia de lujos y excesos mientras los ciudadanos de su pa&iacute;s viven, como en la Guinea Ecuatorial real, en la miseria. Pero un d&iacute;a &ldquo;Obi&rdquo; se despierta convertido en un ecuatoguineano com&uacute;n y tiene que enfrentarse al enloquecido sistema social, pol&iacute;tico, sanitario, policial y econ&oacute;mico que ha creado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        As&iacute;, en el desarrollo de las peripecias cotidianas del empobrecido &ldquo;Obi&rdquo;, Esono plantea un an&aacute;lisis descarado e irreverente de las miserias cotidianas de su pa&iacute;s en el que, a pesar de los inmensos recursos econ&oacute;micos procedentes del petr&oacute;leo (es el tercer mayor productor de &Aacute;frica), una mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n vive en la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La detenci&oacute;n en Malabo </strong>
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a Malabo, Ram&oacute;n Esono disfrut&oacute; de una aparente tranquilidad. Visit&oacute; a su familia, recuper&oacute; el olor de las calles de su barrio de &ldquo;Los &Aacute;ngeles&rdquo;, jug&oacute; al f&uacute;tbol y comparti&oacute; tiras de cervezas con viejos amigos, pero todo se quebr&oacute; la tarde del 16 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Aquel s&aacute;bado y a la salida de un restaurante, unos agentes del orden se acercaron a Esono -que estaba acompa&ntilde;ado por dos amigos espa&ntilde;oles&ndash;, y lo detuvieron en la calle y sin dar explicaciones. Lo llevaron a &ldquo;Guant&aacute;namo&rdquo;, como se conoce popularmente la comisar&iacute;a de Malabo, y le acusaron de haber &ldquo;injuriado y difamado&rdquo; al presidente Obiang con sus dibujos. Tres d&iacute;as despu&eacute;s y, a falta de motivos reales, la polic&iacute;a se invent&oacute; un montaje acusatorio por falsificaci&oacute;n e intento de blanqueo de dinero basado en pruebas falsas colocadas en el coche de una de sus hermanas. 
    </p><p class="article-text">
        Unas semanas despu&eacute;s de llegar a Malabo, Ram&oacute;n Esono acababa encerrado en una de las c&aacute;rceles m&aacute;s oscuras de &Aacute;frica, <em>Black Beach</em>. All&iacute; sigue, casi dos meses despu&eacute;s, a la espera de juicio y sin cargos formales, en una celda infecta, comiendo sardinas de lata entre la mugre, dibujando en los cartones que le pasan sus hermanas y ense&ntilde;ando a dibujar a algunos compa&ntilde;eros de cautiverio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y ahora qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Me dicen desde Malabo que las legaciones diplom&aacute;ticas de Espa&ntilde;a y Francia negocian con las autoridades de Guinea Ecuatorial una soluci&oacute;n al caso, pero los frutos, de momento, son escasos. Todo periodista sabe que nunca debes preguntar a un diplom&aacute;tico si no quieres que te mienta. Mucho m&aacute;s en un pa&iacute;s como Guinea Ecuatorial, donde las esquinas escuchan, donde todo el mundo opina, pero nadie sabe.
    </p><p class="article-text">
        Hasta donde s&eacute;, la situaci&oacute;n de Ram&oacute;n podr&iacute;a resolverse &ldquo;a la africana&rdquo;, o sea, al estilo tradicional y seg&uacute;n los patrones familiares y de las leyes no escritas de los <em>fang</em>, etnia mayoritaria y dominante a la que pertenece tanto el clan gobernante y la familia de Esono.
    </p><p class="article-text">
        Me cuentan tambi&eacute;n que &ldquo;hay avances&rdquo;, que el &ldquo;escarmiento&rdquo; a Ram&oacute;n Esono podr&iacute;a disminuir cuando pase la tormenta electoral que est&aacute; al caer en el pa&iacute;s. Pero otros susurros que llegan del golfo de Biafra me soplan que no se puede bajar la guardia: las autoridades podr&iacute;an retrasar cualquier decisi&oacute;n sobre el caso de Esono hasta despu&eacute;s del d&iacute;a 16 de noviembre, cuando finaliza el a&ntilde;o judicial en Guinea. De esa forma, la resoluci&oacute;n del caso deber&iacute;a aplazarse hasta enero y Esono seguir&iacute;a en la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El sarcasmo irreverente</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Ram&oacute;n Esono que lo ha llevado a prisi&oacute;n destaca por ser mordaz, agresivo, descarado e irreverente, pero &iquest;qu&eacute; es el arte de la s&aacute;tira sino eso? Si el r&eacute;gimen pol&iacute;tico de Guinea Ecuatorial es una terrible y dolorosa farsa y los trazos de Esono s&oacute;lo lo representan de la &iquest;&uacute;nica? manera posible: con ese sarcasmo irreverente con el que dibuja saqueadores disfrazados de trasnochados playboys que gobiernan el pa&iacute;s con las manos embadurnadas en petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n Esono tambi&eacute;n ataca a los &ldquo;colaboracionistas&rdquo; africanos y europeos que beben whiskys con el me&ntilde;ique en alto en salones de lujo mientras callan, por miedo o inter&eacute;s, ante la situaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de Guinea Ecuatorial, una pa&iacute;s con tan mala suerte que, tras el penoso colonialismo espa&ntilde;ol, soporta ahora la &ldquo;maldici&oacute;n del petr&oacute;leo&rdquo;, el nuevo colonialismo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de La Pesadilla de Obi, Los asesinos de mi inteligencia, Dictadores, Bozales, El Plan B o El sue&ntilde;o de Ayoko son otras de las obras cr&iacute;ticas m&aacute;s destacables en la trayectoria art&iacute;stica de Ramon Esono, un artista muy influenciado por esa revista que sale los mi&eacute;rcoles y se llama El Jueves. Su trabajo es siempre conmovedor y memorable porque es aut&eacute;ntico. Est&aacute; concebido en la cabeza de un artista fronterizo; un dibujante serio que se sabe un loco: invent&oacute; una mirada en un pa&iacute;s donde nadie quer&iacute;a ver y con ella fund&oacute; una tradici&oacute;n inexistente.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Esono muestra la degradaci&oacute;n de la vida socio pol&iacute;tica ecuatoguineana que, sin duda, se podr&iacute;a encuadrarse en la &ldquo;necropol&iacute;tica&rdquo; del fil&oacute;sofo camerun&eacute;s <strong>Achille Mbembe</strong>; y dentro del marco de ese &ldquo;capitalismo gore&rdquo; de la ensayista mexicana <strong>Sayak Valencia</strong>. En ese sentido y como hijo de la posindependencia, Esono tambi&eacute;n denuncia el fracaso que para su pa&iacute;s (y otros de &Aacute;frica) representan unos gobiernos totalitarios que, sustentados en los m&aacute;rgenes de las antiguas estructuras coloniales y a base de una corrupci&oacute;n de estado, han arruinado las esperanzas de un par de generaciones de guineanos (y africanos) como describe con gran acierto el escritor congole&ntilde;o <strong>Alain Mabanckou</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sigue el sufrimiento. Continua la protesta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras Ram&oacute;n Esono sigue en la c&aacute;rcel contin&uacute;a la m&aacute;s o menos (in)eficaz presi&oacute;n medi&aacute;tica internacional a unos gobernantes que llevan decenios despreciando los informes y denuncias de Amnist&iacute;a Internacional, <em>Human&rsquo;s Right Watch</em> y <em>Equatorial Guinea Justice</em>. Siguen las campa&ntilde;as y actos por la liberaci&oacute;n de Esono al que, adem&aacute;s, la <em>Cartoonists Rights Network International (CRNI)</em> le acaba de conceder en Nueva York su premio al valor por &ldquo;la defensa de la libertad de expresi&oacute;n y su gran sacrificio&rdquo; en el oficio de dibujante.
    </p><p class="article-text">
        Sigue la presi&oacute;n para liberar a un artista que se ha equivocado muchas veces, pero que ha aprendido que la verdad no es de nadie; y que tambi&eacute;n ha descubierto que las im&aacute;genes son un campo de batalla pol&iacute;tico en el que hay pelear, a&uacute;n a riesgo de cometer errores. Ha sido su apuesta y la est&aacute; pagando con mucho sufrimiento &eacute;l y tambi&eacute;n su familia (Elo, sus hijos <em>Matuku</em> y <em>JonJon</em>, sus hermanas). De momento, esas manos nada ocultas que manejan Guinea Ecuatorial -siempre dispuestas a ejercer la funci&oacute;n ejemplificadora del escarmiento- van ganando, pero todos sabemos que las historias de la vida nunca son lineales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una sonrisa a pesar del dolor</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que, a pesar del dolor, Ram&oacute;n Esono sigue sonriendo en la c&aacute;rcel. Lo s&eacute; porque Ram&oacute;n vive a la entrada de mi casa: uno de sus dibujos ocupa el espacio que siempre miro al abrir la puerta de mi apartamento. Su &ldquo;Caperucita Roja y en lobo feroz en la tierra del le&ntilde;ador&rdquo; es un dibujo de una ni&ntilde;a y un lobo, pero yo veo la cara sonriente de Ram&oacute;n en ese trozo de papel decorado que le dedic&oacute; a Paty, mi esposa. 
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                </figure><p class="article-text">
        S&eacute; que, a pesar del dolor, Ram&oacute;n Esono sigue sonriendo en la c&aacute;rcel. Lo s&eacute; porque he trabado muchas veces con Ram&oacute;n, y porque, como todos los amigos, hemos peleado, hemos abusado juntos del zumo de la cebada mientras bail&aacute;bamos entre las chabolas de Malabo. 
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que, a pesar del dolor, Ram&oacute;n Esono sigue sonriendo en la c&aacute;rcel. Lo s&eacute; porque ha podido olvidar una terrible noche de l&aacute;grimas de hospital en homenaje a aquella criatura que se fue sin casi haber llegado al mundo. Por todo eso y muchas otras situaciones que ahora debo olvidar y callar s&eacute; que, a pesar del dolor, Ram&oacute;n Esono sigue sonriendo en la c&aacute;rcel porque, por encima de todo, es inocente. 
    </p><p class="article-text">
        La existencia se conjuga siempre con verbos en presente: hoy, ahora en Malabo, el artista Ram&oacute;n Esono sigue en una prisi&oacute;n s&oacute;lo por dibujar, por tener la convicci&oacute;n y el entusiasmo de atreverse a querer, a creer, a buscar; a producir indignaci&oacute;n, asombro, asco, enfado&hellip; algo.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras &eacute;l siga en la c&aacute;rcel, Guinea Ecuatorial seguir&aacute; en deuda con su propio fracaso. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Ortín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pesadilla-llamada-obi_129_3071928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Nov 2017 20:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una pesadilla llamada "Obi"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guinea Ecuatorial,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La realidad se inventa: Juan Villoro, un cronista en Yucatán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/realidad-juan-villoro-cronista-yucatan_132_4050912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cee99941-34f4-465b-a8e9-7ca9366cb889_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La realidad se inventa: Juan Villoro, un cronista en Yucatán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor mexicano Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) presenta en Barcelona la edición española de su libro</p><p class="subtitle">Palmeras de la brisa rápida, un viaje a Yucatán</p><p class="subtitle">(Altaïr Editorial, 2016). Se trata de un ejemplo de crónica literaria repleta de ironía que conversa con el lector entre aforismos inesperados, frases redondas y felices.</p></div><p class="article-text">
        <em>Palmeras de la brisa r&aacute;</em><em>pida</em> es un libro de prosa sonriente y ritmo veloz, un viaje sentimental y narrativo a Yucat&aacute;n, el territorio de los mayas, la pen&iacute;nsula m&aacute;s nueva del planeta y uno de los lugares m&aacute;s desconcertantes de M&eacute;xico. Juan Villoro se disfraza de turista de lo cotidiano y viaja a Yucat&aacute;n, esa tierra que conoci&oacute; a trav&eacute;s de su abuela, una carism&aacute;tica se&ntilde;ora que hubiera querido ser cantante de &oacute;pera y que fue la &uacute;nica persona a la que Villoro ha visto &ldquo;llorar sin sentirse mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Palmeras de la brisa r&aacute;</em><em>pida</em> es un libro chispeante, agudo, muy divertido, pero, como escribi&oacute; la cr&iacute;tica Fabienne Bradu, &ldquo;se sospecha que el humor de Villoro es un caparaz&oacute;n de defensa sentimental al intentar reconquistar las palabras de su abuela&rdquo;. As&iacute;, y a pesar de su gran humor, <em>Palmeras de la brisa r&aacute;</em><em>pida</em> tambi&eacute;n puede leerse como el relato de un fracaso: el Yucat&aacute;n que descubre Juan Villoro poco o nada tiene que ver con el que le cont&oacute; su abuela.
    </p><p class="article-text">
        Como buen viajero sentimental y a diferencia de un explorador, Villoro &ldquo;deja que sea la vida la que se ocupe de las sorpresas&rdquo;. As&iacute;, durante el viaje, el escritor aprende una lecci&oacute;n definitiva: la realidad se inventa y que un escritor es poca cosa m&aacute;s que un maravilloso inventor de futuros.
    </p><p class="article-text">
        Palmeras de la brisa r&aacute;pida es, como explica el cr&iacute;tico literario y escritor Jorge Carri&oacute;n, &ldquo;el testimonio de un escritor que busca su mito de origen&rdquo;. Para la escritora mexicana Guadalupe Nettel, Palmeras de la brisa r&aacute;pida es un &ldquo;relato &aacute;gil, inteligente y divertido&rdquo;. S&iacute;, pero es muchas cosas, una obra que sigue apasionando a Enrique Vila-Matas hoy como el d&iacute;a que lo descubri&oacute; y que el escritor catal&aacute;n describe como una &ldquo;memorable narraci&oacute;n con aspecto de obra literaria 'menor', sin duda para confundir a todo el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Leer (en voz alta) y escucharse (a uno mismo) leyendo <em>Palmeras de la brisa r&aacute;</em><em>pida</em> es un buen camino para explorar sentencias profundas de esas que Juan Villoro, en la estela de su amado Lichtenberger, pronuncia con la sonrisa del aforismo: &ldquo;El papel del escritor consiste en preguntar para que otros respondan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese es un rasgo de su estilo literario, &uacute;nico en la literatura actual en espa&ntilde;ol. Escribir con perlas que, como comenta Carri&oacute;n, son &ldquo;aforismos inesperados, frases redondas y felices&rdquo;. Juan Villoro es el inventor de aforismos m&aacute;s dotado e imaginativo de la literatura actual en espa&ntilde;ol y uno de los mejores &ldquo;explicadores&rdquo; literarios del M&eacute;xico de hoy. Sus reflexiones alrededor de su pa&iacute;s son casi siempre tan l&uacute;cidas como acertadas e ir&oacute;nicas y tambi&eacute;n en <em>Palmeras de la brisa r&aacute;</em><em>pida</em> se advierten dos de sus conceptos clave a la hora de explicarlo: a) &ldquo;la verdad nunca ha circulado con mucha claridad en el pa&iacute;s de Cantinflas&rdquo;; y b) muchos mexicanos parecen &ldquo;cansados de soluciones y s&oacute;lo quieren promesas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Villoro, en Yucat&aacute;n, reafirma su idea de que &ldquo;los mexicanos tienen un sism&oacute;grafo en el alma&rdquo; y, aunque particulares, los yucatecos no dejan de responder a los patrones de todo lo mucho y muy contradictorio que significa ser mexicano.
    </p><p class="article-text">
        Novelista, ensayista, cronista, guionista de c&oacute;mics, articulista, cuentista, analista futbol&iacute;stico, cr&iacute;tico de rock: Villoro es el hombre orquesta de las letras mexicanas. Transitando sin dificultad aparente de lo culto a lo popular, Villoro ha encontrado una manera tan l&uacute;dica y cr&iacute;tica como inteligente y divertida de acercarse a esa &ldquo;articuladora fuerza de lo que no ocurre&rdquo; que, seg&uacute;n &eacute;l, forja lo mexicano.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a M&eacute;xico si fuera un pa&iacute;s 'normal'?&mdash; le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si fuera un pa&iacute;s 'normal' no ser&iacute;a M&eacute;xico&mdash;, responde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Ortín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/realidad-juan-villoro-cronista-yucatan_132_4050912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2016 21:05:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La realidad se inventa: Juan Villoro, un cronista en Yucatán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La realitat s'inventa: Juan Villoro, un cronista al Yucatan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/sinventa-juan-villoro-cronista-yucatan_132_4050920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cee99941-34f4-465b-a8e9-7ca9366cb889_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La realitat s&#039;inventa: Juan Villoro, un cronista al Yucatan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'escriptor mexicà Juan Villoro (Ciutat de Mèxic, 1956) presenta a Barcelona l'edició espanyola del seu llibre</p><p class="subtitle">Palmeras de la brisa rápida, un viaje a Yucatán</p><p class="subtitle">(Altaïr Editorial, 2016). Es tracta d'un exemple de crònica literària plena d'ironia que conversa amb el lector entre aforismes inesperats, frases rodones i felices.</p></div><p class="article-text">
        <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida</em> &eacute;s un llibre de prosa somrient i ritme velo&ccedil;, un viatge sentimental i narratiu al Yucatan, el territori dels maies, la pen&iacute;nsula m&eacute;s nova del planeta i un dels llocs m&eacute;s desconcertants de M&egrave;xic. Juan Villoro es disfressa de turista de la quotidianitat i viatja al Yucatan, aquesta terra que va con&egrave;ixer a trav&eacute;s de la seva &agrave;via, un carism&agrave;tica senyora que hagu&eacute;s volgut ser cantant d'&ograve;pera i que va ser l'&uacute;nica persona a la qual Villoro ha vist &ldquo;plorar sense sentir-se malament&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida</em> &eacute;s un llibre espurnejant, agut, molt divertit, per&ograve;, com va escriure la cr&iacute;tica Fabienne Bradu, &ldquo;se sospita que l'humor de Villoro &eacute;s una closca de defensa sentimental en intentar reconquerir les paraules de la seva &agrave;via&rdquo;. Aix&iacute;, i malgrat el seu gran humor, <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida </em>tamb&eacute; pot llegir-se com el relat d'un frac&agrave;s: el Yucat&aacute;n que descobreix Juan Villoro poc o gens t&eacute; a veure amb el que li va explicar la seva &agrave;via.
    </p><p class="article-text">
        Com a bon viatger sentimental i a difer&egrave;ncia d'un explorador, Villoro &ldquo;deixa que sigui la vida la que s'ocupi de les sorpreses&rdquo;. Aix&iacute;, durant el viatge, l'escriptor apr&egrave;n una lli&ccedil;&oacute; definitiva: la realitat s'inventa i un escriptor &eacute;s poca cosa m&eacute;s que un meravell&oacute;s inventor de futurs.
    </p><p class="article-text">
        <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida</em> &eacute;s, com explica el cr&iacute;tic literari i escriptor Jorge Carri&oacute;n, &ldquo;el testimoni d'un escriptor que busca el seu mite d'origen&rdquo;. Per a l'escriptora mexicana Guadalupe Nettel, <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida</em> &eacute;s un &ldquo;relat &agrave;gil, intel&middot;ligent i divertit&rdquo;. S&iacute;, per&ograve; &eacute;s moltes coses, una obra que segueix apassionant Enrique Vila-Matas tant avui com el dia que el va descobrir i que l'escriptor catal&agrave; descriu com una &ldquo;memorable narraci&oacute; amb aspecte d'obra liter&agrave;ria 'menor', sens dubte per confondre tothom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llegir (en veu alta) i escoltar-se (a un mateix) llegint <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida </em>&eacute;s un bon cam&iacute; per explorar sent&egrave;ncies profundes d'aquestes que Juan Villoro, en l'estela del seu estimat Lichtenberger, pronuncia amb el somriure de l'aforisme: &ldquo;el paper de l'escriptor consisteix a preguntar perqu&egrave; altres responguin&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquest &eacute;s un tret del seu estil literari, &uacute;nic en la literatura actual en espanyol. Escriure amb perles que, com comenta Carri&oacute;n, s&oacute;n &ldquo;aforismes inesperats, frases rodones i felices&rdquo;. Juan Villoro &eacute;s l'inventor d'aforismes m&eacute;s dotat i imaginatiu de la literatura actual en espanyol i un dels millors &ldquo;explicadors&rdquo; literaris del M&egrave;xic d'avui. Les seves reflexions al voltant del seu pa&iacute;s s&oacute;n gaireb&eacute; sempre tan l&uacute;cides com encertades i ir&ograve;niques i tamb&eacute; a <em>Palmeras de la brisa r&aacute;pida </em>s'hi adverteixen dos dels seus conceptes clau a l'hora d'explicar: a) &ldquo;la veritat mai no ha circulat amb molta claredat en el pa&iacute;s de Cantinflas&rdquo;; ib) molts mexicans semblen &ldquo;cansats de solucions i nom&eacute;s volen promeses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Villoro, al Yucatan, reafirma la seva idea que &ldquo;els mexicans tenen un sism&ograve;graf a l'&agrave;nima&rdquo; i, tot i que particulars, els <em>yucatecos</em> no deixen de respondre als patrons de tot all&ograve; de contradictori que significa ser mexic&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        Novel&middot;lista, assagista, cronista, guionista de c&ograve;mics, articulista, contista, analista futbol&iacute;stic, cr&iacute;tic de rock: Villoro &eacute;s l'home orquestra de les lletres mexicanes. Transitant sense dificultat aparent d'all&ograve; culte a all&ograve; popular, Villoro ha trobat una manera tan l&uacute;dica i cr&iacute;tica com intel&middot;ligent i divertida d'apropar-se a aquesta &ldquo;articuladora for&ccedil;a del que no passa&rdquo; que, segons ell, forja all&ograve; mexic&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        -Com seria M&egrave;xic si fos un pa&iacute;s 'normal'?- li pregunto.
    </p><p class="article-text">
        -Si fos un pa&iacute;s 'normal' no seria M&egrave;xic-, respon.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Ortín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/sinventa-juan-villoro-cronista-yucatan_132_4050920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2016 21:02:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La realitat s'inventa: Juan Villoro, un cronista al Yucatan]]></media:title>
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