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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ankor Ramos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ankor_ramos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ankor Ramos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La vida se detiene en Idomeni]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/vida-detiene-idomeni_3_4021804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fb1d3d6-db58-4d37-a154-404c683a0d39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida se detiene en Idomeni"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los días transcurren con la misma rutina uno tras otro en Idomeni. Las vías del tren que ya no circula siguen atravesadas por una guagua de militares griegos mientras unos metros más allá, detrás de las vallas y las concertinas, un tanque del ejército de macedonia mira amenazante hacía el interior del campo de refugiados</p><p class="subtitle">Se alcanza la zona fronteriza de Idomeni a través de la carretera que le une con el vecino pueblo de Polykastro, que con  apenas 8000 habitantes ha visto transformada su vida con el asentamiento del campo de refugiados. No todos los cambios son negativos y tanto Polykastro como Axiopolis (aún menor) han experimentado un auge económico inesperado hace unos meses. El tránsito de diversas organizaciones humanitarias ha supuesto una inyección monetaria considerable en una población tan exigua. Alojamientos, bares, farmacias, supermercados y tiendas de diversa índole han visto multiplicados sus beneficios por la presencia de estos grupos de apoyo en la frontera</p><p class="subtitle">Antes de llegar a Idomeni, carretera adelante, nos encontramos con otros campos creados en torno a tres gasolineras de la carretera. Así se identifican con la marca de la empresa propietaria: Eko Camp, Eko Station y BP jalonan de tiendas y refugiados el margen del camino a recorrer. Por debajo del nivel de carretera Hara Camp, donde los refugiados han ocupado el exterior de un vetusto hotel</p><p class="subtitle">Un paseo por el campo de Idomeni revela la falta de algunas tiendas. Muchos se desplazan a campos militares que Grecia habilita y donde los refugiados viven con libertad vigilada, al menos mientras dure el visado de seis meses otorgado por el gobierno. Otros, sin embargo, están marchando a cruzar la frontera. Al auspicio de las mafias se une la bravura, sobre todo de los jóvenes sin familia, que se aventuran al paso de las montañas al albergo del mejor tiempo y la ausencia de nieves</p><p class="subtitle">Osman, un joven sirio me saluda en el campo, contento y con una amplia sonrisa me declara sus intenciones: "Esta noche, me voy". Buscará junto con una veintena de jóvenes más un flanco débil en la extensa, montañosa y boscosa frontera de Macedonia para cruzar y seguir camino hacía Alemania. Osman, ya lo ha intentando y fue devuelto "en caliente" por las fuerzas de seguridad macedonias. Ha aprendido y lo va a volver a intentar, tantas veces como lo cojan, él va a cruzar la frontera</p><p class="subtitle">El gobierno griego reparte unos panfletos donde llama a los refugiados "invitados" en su territorio, donde declara su inocencia en esta situación de bloqueo y en los que pide a las personas que vayan desalojando Idomeni en cumplimiento de las leyes griegas. Pudiera ser una advertencia, pudiera ser una amenaza ante próximas actuaciones no tan pacíficas de Grecia. Algunos atienden la sugerencia y cada día parten guaguas desde Idomeni a esos campos vigilados y militarizados, aislados de la vista del mundo</p><p class="subtitle">Las familias, como la de la pequeña Fowaz con apenas nueve días de vida y ocho hermanos, seguirán atrapadas. Mientras aquellos que emprendieron el viaje con menos carga humana tomaran destino a las montañas en un camino duro, complejo y peligroso convertido en única opción</p></div><p class="article-text">
        Los d&iacute;as transcurren con la misma rutina uno tras otro en Idomeni. Las v&iacute;as del tren que ya no circula siguen atravesadas por una guagua de militares griegos mientras unos metros m&aacute;s all&aacute;, detr&aacute;s de las vallas y las concertinas, un tanque del ej&eacute;rcito de macedonia mira amenazante hac&iacute;a el interior del campo de refugiados
    </p><p class="article-text">
        Se alcanza la zona fronteriza de Idomeni a trav&eacute;s de la carretera que le une con el vecino pueblo de Polykastro, que con  apenas 8000 habitantes ha visto transformada su vida con el asentamiento del campo de refugiados. No todos los cambios son negativos y tanto Polykastro como Axiopolis (a&uacute;n menor) han experimentado un auge econ&oacute;mico inesperado hace unos meses. El tr&aacute;nsito de diversas organizaciones humanitarias ha supuesto una inyecci&oacute;n monetaria considerable en una poblaci&oacute;n tan exigua. Alojamientos, bares, farmacias, supermercados y tiendas de diversa &iacute;ndole han visto multiplicados sus beneficios por la presencia de estos grupos de apoyo en la frontera
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar a Idomeni, carretera adelante, nos encontramos con otros campos creados en torno a tres gasolineras de la carretera. As&iacute; se identifican con la marca de la empresa propietaria: Eko Camp, Eko Station y BP jalonan de tiendas y refugiados el margen del camino a recorrer. Por debajo del nivel de carretera Hara Camp, donde los refugiados han ocupado el exterior de un vetusto hotel
    </p><p class="article-text">
        Un paseo por el campo de Idomeni revela la falta de algunas tiendas. Muchos se desplazan a campos militares que Grecia habilita y donde los refugiados viven con libertad vigilada, al menos mientras dure el visado de seis meses otorgado por el gobierno. Otros, sin embargo, est&aacute;n marchando a cruzar la frontera. Al auspicio de las mafias se une la bravura, sobre todo de los j&oacute;venes sin familia, que se aventuran al paso de las monta&ntilde;as al albergo del mejor tiempo y la ausencia de nieves
    </p><p class="article-text">
        Osman, un joven sirio me saluda en el campo, contento y con una amplia sonrisa me declara sus intenciones: &ldquo;Esta noche, me voy&rdquo;. Buscar&aacute; junto con una veintena de j&oacute;venes m&aacute;s un flanco d&eacute;bil en la extensa, monta&ntilde;osa y boscosa frontera de Macedonia para cruzar y seguir camino hac&iacute;a Alemania. Osman, ya lo ha intentando y fue devuelto &ldquo;en caliente&rdquo; por las fuerzas de seguridad macedonias. Ha aprendido y lo va a volver a intentar, tantas veces como lo cojan, &eacute;l va a cruzar la frontera
    </p><p class="article-text">
        El gobierno griego reparte unos panfletos donde llama a los refugiados &ldquo;invitados&rdquo; en su territorio, donde declara su inocencia en esta situaci&oacute;n de bloqueo y en los que pide a las personas que vayan desalojando Idomeni en cumplimiento de las leyes griegas. Pudiera ser una advertencia, pudiera ser una amenaza ante pr&oacute;ximas actuaciones no tan pac&iacute;ficas de Grecia. Algunos atienden la sugerencia y cada d&iacute;a parten guaguas desde Idomeni a esos campos vigilados y militarizados, aislados de la vista del mundo
    </p><p class="article-text">
        Las familias, como la de la peque&ntilde;a Fowaz con apenas nueve d&iacute;as de vida y ocho hermanos, seguir&aacute;n atrapadas. Mientras aquellos que emprendieron el viaje con menos carga humana tomaran destino a las monta&ntilde;as en un camino duro, complejo y peligroso convertido en &uacute;nica opci&oacute;n
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Apr 2016 20:05:36 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Idomeni, una cárcel en la frontera entre Grecia y Macedonia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/idomeni-carcel-frontera-grecia-macedonia_3_4023263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0c986fc-817a-4b12-8b08-433b2f95f4d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Idomeni, una cárcel en la frontera entre Grecia y Macedonia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este insignificante lugar en la geografía del Europa y del mundo es ahora punto de referencia de las noticias de todos los medios. Un punto entre Grecia y Macedonia que ha visto rota la tranquilidad propia de una zona rural por el asentamiento desde hace un par de meses de millares de refugiados atrapados en el bloqueo fronterizo de Macedonia</p><p class="subtitle">Una estación de tren, ahora inutilizada para el tránsito, cuya línea de horizonte antes ininterrumpida entre ambos Estados, se ve ahora cercenada por vallas, concertinas, alambre de espino y militares de uno  y otro lado que vigilan que ningún ser humano ose pasar hacía los Balcanes.</p><p class="subtitle">Alrededor de la estación un paisaje de prados y montañas, aún con nieve reflejo del duro invierno que han sufrido estas personas. Miles y miles de metros cuadrados ocupados por tiendas, más o menos concentradas en las que habitan familias enteras</p><p class="subtitle">Una pequeña ciudad improvisada, en las que se reproduce una vida en pequeño, con unos refugiados del más variado origen y etnia que esperan (en vano) que Macedonia permita el paso por su territorio. Paso que no lleva más de un día de trayecto</p><p class="subtitle">Mientras el alambre de espino cierra el paso a miles de sueños, la vida se desarrolla entre la ociosidad: pasear por los prados y en el constante estrés de alcanzar alimentos, artículos esenciales, un fajo de leña o cualquier elemento cotidiano que aquí se convierte en casi suntuoso</p><p class="subtitle">Intentos por normalizar la vida, desde aquel que poco a poco hace acopio de algunos bienes para luego establecer un minúsculo comercio de jugo de naranjas, té, café, tabaco o de acumuladores para cargar los dispositivos móviles. Escuelas donde aprender idiomas, circos, payasos, barberías</p><p class="subtitle">Las historias de dramas personales se suceden a poco que haya interés en conversar con los refugiados. Sin embargo, no son relatados con tristeza sino con coraje, valor y la bravura de quien es capaz de dejar una vida detrás en el simple y complejo deseo de mantener su vida y la de su familia. Un hilo conductor común de éxodo no planeado, casi espontáneo que un día tuvo un punto de inflexión para agarrar lo poco que se puede cargar y abandonar el hogar y el país</p><p class="subtitle">Muchos hombres solos, afganos, iraquíes, unos pocos sirios. Lo mejor de cada casa, los pioneros encomendados en alcanzar el primer mundo para salvar a la familia en la distancia o para intentar un reagrupamiento posterior</p><p class="subtitle">Esa valla de la vergüenza lleva meses separando familias en las que algún miembro logró cruzar y alcanzar, generalmente, Alemania, y luego su familia se ha visto bloqueada durante meses</p><p class="subtitle">Estas familias hayan sustento en las organizaciones no gubernamentales, no solo las grandes y de más caché, sino también y sobre todo de pequeños proyectos como los de Bomberos en Acción, el Equipo de Rescate y Emergencias de Catalunya o Pallasos en Rebeldía que se encargan de diferentes acciones que otorgan algo de bienestar a los refugiados</p></div><p class="article-text">
        Este insignificante lugar en la geograf&iacute;a del Europa y del mundo es ahora punto de referencia de las noticias de todos los medios. Un punto entre Grecia y Macedonia que ha visto rota la tranquilidad propia de una zona rural por el asentamiento desde hace un par de meses de millares de refugiados atrapados en el bloqueo fronterizo de Macedonia
    </p><p class="article-text">
        Una estaci&oacute;n de tren, ahora inutilizada para el tr&aacute;nsito, cuya l&iacute;nea de horizonte antes ininterrumpida entre ambos Estados, se ve ahora cercenada por vallas, concertinas, alambre de espino y militares de uno  y otro lado que vigilan que ning&uacute;n ser humano ose pasar hac&iacute;a los Balcanes.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de la estaci&oacute;n un paisaje de prados y monta&ntilde;as, a&uacute;n con nieve reflejo del duro invierno que han sufrido estas personas. Miles y miles de metros cuadrados ocupados por tiendas, m&aacute;s o menos concentradas en las que habitan familias enteras
    </p><p class="article-text">
        Una peque&ntilde;a ciudad improvisada, en las que se reproduce una vida en peque&ntilde;o, con unos refugiados del m&aacute;s variado origen y etnia que esperan (en vano) que Macedonia permita el paso por su territorio. Paso que no lleva m&aacute;s de un d&iacute;a de trayecto
    </p><p class="article-text">
        Mientras el alambre de espino cierra el paso a miles de sue&ntilde;os, la vida se desarrolla entre la ociosidad: pasear por los prados y en el constante estr&eacute;s de alcanzar alimentos, art&iacute;culos esenciales, un fajo de le&ntilde;a o cualquier elemento cotidiano que aqu&iacute; se convierte en casi suntuoso
    </p><p class="article-text">
        Intentos por normalizar la vida, desde aquel que poco a poco hace acopio de algunos bienes para luego establecer un min&uacute;sculo comercio de jugo de naranjas, t&eacute;, caf&eacute;, tabaco o de acumuladores para cargar los dispositivos m&oacute;viles. Escuelas donde aprender idiomas, circos, payasos, barber&iacute;as
    </p><p class="article-text">
        Las historias de dramas personales se suceden a poco que haya inter&eacute;s en conversar con los refugiados. Sin embargo, no son relatados con tristeza sino con coraje, valor y la bravura de quien es capaz de dejar una vida detr&aacute;s en el simple y complejo deseo de mantener su vida y la de su familia. Un hilo conductor com&uacute;n de &eacute;xodo no planeado, casi espont&aacute;neo que un d&iacute;a tuvo un punto de inflexi&oacute;n para agarrar lo poco que se puede cargar y abandonar el hogar y el pa&iacute;s
    </p><p class="article-text">
        Muchos hombres solos, afganos, iraqu&iacute;es, unos pocos sirios. Lo mejor de cada casa, los pioneros encomendados en alcanzar el primer mundo para salvar a la familia en la distancia o para intentar un reagrupamiento posterior
    </p><p class="article-text">
        Esa valla de la verg&uuml;enza lleva meses separando familias en las que alg&uacute;n miembro logr&oacute; cruzar y alcanzar, generalmente, Alemania, y luego su familia se ha visto bloqueada durante meses
    </p><p class="article-text">
        Estas familias hayan sustento en las organizaciones no gubernamentales, no solo las grandes y de m&aacute;s cach&eacute;, sino tambi&eacute;n y sobre todo de peque&ntilde;os proyectos como los de Bomberos en Acci&oacute;n, el Equipo de Rescate y Emergencias de Catalunya o Pallasos en Rebeld&iacute;a que se encargan de diferentes acciones que otorgan algo de bienestar a los refugiados
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Apr 2016 15:40:54 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Fotogalería | Campo de refugiados Ellinkio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/fotogaleria-campo-refugiados-elinkio_3_4035807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8632d305-fc13-45ce-a40d-1a734590d3e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fotogalería | Campo de refugiados Ellinkio"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Apr 2016 20:14:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fotogalería | Refugiados en la plaza de La Victoria, en Atenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/refugiados-plaza-victoria-atenas_3_4036340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdb9c63e-5454-42b9-bc99-1d59fe72b773_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fotogalería | Refugiados en la plaza de La Victoria, en Atenas"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Apr 2016 10:13:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reparto de raciones de comida a las personas refugiadas en el Pireo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/reparto-raciones-personas-refugiadas-pireo_3_4037467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/449fd765-888d-4603-8329-0da1c3933492_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reparto de raciones de comida a las personas refugiadas en el Pireo"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 06:50:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Refugiados sirios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mar de tiendas en la Estación E1]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/mar-tiendas-estacion-e1_3_4041369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15486ffb-7e94-46c4-a928-ff1ac0bdc83b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mar de tiendas en la Estación E1"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dentro del movimiento que se ha llevado a cabo en el interior del área portuaria del Pireo, también se ha desplazado gente a la zona de la estación E1, la más alejada del centro de la ciudad.</p><p class="subtitle">Las escenas se repiten, un mar de tiendas diseminadas por el paisaje industrial del puerto. Las tiendas se organizan a modo de barrios por nacionalidades u orígenes. El ala más al oeste del puerto es el "barrio" de los Kurdos, cualquiera que sea su país de origen. En esta serie se refleja un poco la vida cotidiana, como la actividad de una barbería en una tienda improvisada como tal.</p><p class="subtitle">Niños kurdos que juegan al fútbol con chalecos en los que escriben a "su manera" los nombre de sus ídolos futbolísticos y posan como profesionales del 'Rojava FC', en honor a su ciudad.</p><p class="subtitle">Un grupo un poco más mayor que juega a un baloncesto sin muchas normas, donde lo que vale es meter canasta. Una lona sirve de "sala de espera" del dispensario médico que Cruz Roja tiene establecido en el exterior de la terminal de pasajeros.</p><p class="subtitle">Cuando cae la tarde lo más chicos se concentran frente a una pared blanca de la estación, donde se improvisa un cine al aire libre con una escalera y un proyector.</p><p class="subtitle">Cada día se conocen historias duras, como la de Hossana, un joven periodista sirio que ha llegado, como otros, solo hasta Grecia. Durante la guerra trabajó de asistente para periodistas europeos que cubrían el conflicto. Eso le costó permanecer nueve meses detenido, malos tratos y abusos por parte de Daesh. Dos compañeros suyos no tuvieron tanta suerte y fueron asesinados por los extremistas. Orgulloso, muestra la foto de su trabajo como cámara en Siria.</p></div><p class="article-text">
        Dentro del movimiento que se ha llevado a cabo en el interior del &aacute;rea portuaria del Pireo, tambi&eacute;n se ha desplazado gente a la zona de la estaci&oacute;n E1, la m&aacute;s alejada del centro de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Las escenas se repiten, un mar de tiendas diseminadas por el paisaje industrial del puerto. Las tiendas se organizan a modo de barrios por nacionalidades u or&iacute;genes. El ala m&aacute;s al oeste del puerto es el &ldquo;barrio&rdquo; de los Kurdos, cualquiera que sea su pa&iacute;s de origen. En esta serie se refleja un poco la vida cotidiana, como la actividad de una barber&iacute;a en una tienda improvisada como tal.
    </p><p class="article-text">
        Ni&ntilde;os kurdos que juegan al f&uacute;tbol con chalecos en los que escriben a &ldquo;su manera&rdquo; los nombre de sus &iacute;dolos futbol&iacute;sticos y posan como profesionales del 'Rojava FC', en honor a su ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Un grupo un poco m&aacute;s mayor que juega a un baloncesto sin muchas normas, donde lo que vale es meter canasta. Una lona sirve de &ldquo;sala de espera&rdquo; del dispensario m&eacute;dico que Cruz Roja tiene establecido en el exterior de la terminal de pasajeros.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cae la tarde lo m&aacute;s chicos se concentran frente a una pared blanca de la estaci&oacute;n, donde se improvisa un cine al aire libre con una escalera y un proyector.
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a se conocen historias duras, como la de Hossana, un joven periodista sirio que ha llegado, como otros, solo hasta Grecia. Durante la guerra trabaj&oacute; de asistente para periodistas europeos que cubr&iacute;an el conflicto. Eso le cost&oacute; permanecer nueve meses detenido, malos tratos y abusos por parte de Daesh. Dos compa&ntilde;eros suyos no tuvieron tanta suerte y fueron asesinados por los extremistas. Orgulloso, muestra la foto de su trabajo como c&aacute;mara en Siria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/mar-tiendas-estacion-e1_3_4041369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2016 16:07:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mar de tiendas en la Estación E1]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fotogalería | Niños refugiados en el puerto del Pireo, Atenas.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/ninos-refugiados-puerto-pireo-atenas_3_4043629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aab7817e-061a-4dae-bfd1-de27b4133faf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fotogalería | Niños refugiados en el puerto del Pireo, Atenas."></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Apr 2016 09:03:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fotogalería | Niños refugiados en el puerto del Pireo, Atenas.]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[VÍDEO | Voces en el centro de detención de Moria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/video-voces-centro-detencion-moria_1_4051212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12def32f-12b7-473a-b6b4-8950b2ef856d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Centro de detención de Moria. (Ankor Ramos)."></p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En las proximidades de la capital de Lesbos, a una distancia de apenas cinco minutos en coche, encontramos un pueblito id&iacute;lico de calles estrechas, casas de piedra y rodeado de prados de olivos. Sin embargo, esta localidad que deber&iacute;a ser solo noticia de los cat&aacute;logos de viajes, se halla bajo el foco de la informaci&oacute;n internacional debido a que, en la carretera pr&oacute;xima, el gobierno de Grecia ha instalado un campo de detenci&oacute;n para refugiados que es la verg&uuml;enza de Europa: Moria.
    </p><p class="article-text">
        Un enorme muro blanco circunda un conjunto de tiendas blancas con techos a dos aguas. Pasillos de grava sirven de calles en el exterior una valla de metal y sobre &eacute;sta muestran sus dientes las concertinas. En algunos puntos, el campo consta de dobles vallados con sus correspondientes concertinas. El exterior denota una fuerte presencia militar y policial.
    </p><p class="article-text">
        En un apartado se concentran unas cantinas, como en Kara Tepe, lo que supone el paseo m&aacute;s largo que pueden dar los refugiados que pueden salir.
    </p><p class="article-text">
        Los refugiados se acercan en grupos familiares a la valla para denunciar su situaci&oacute;n. En primer lugar, una ni&ntilde;a y un ni&ntilde;o afgano. La peque&ntilde;a sostiene en brazos a su hermano de apenas un a&ntilde;o. A poca distancia se encuentran m&aacute;s mujeres, tambi&eacute;n afganas. Una de ellas toma la palabra para denunciar que se encuentra encerrada en una c&aacute;rcel con sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n un grupo de afganos se acercan a la valla. Un joven alza la voz para manifestar que est&aacute;n encerrados en una jaula, en una c&aacute;rcel, como si fueran criminales. El que parece m&aacute;s mayor reafirma que no son criminales, que son seres humanos sin derechos. Algo sencillo, pero que el mundo parece haber olvidado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Un joven llamado Obaid dice haber sido traductor de la OTAN en Afganist&aacute;n y recuerda que huy&oacute; de su tierra con su madre, que tambi&eacute;n se encuentra detenida en Moria. Manifiesta que solo tienen derechos los refugiados sirios y que aunque hay un m&eacute;dico en el campo, no es suficiente para atender las demandas de los all&iacute; encarcelados.
    </p><p class="article-text">
        En un momento de la conversaci&oacute;n, Obaid recibe el aviso de otro interno y abandona r&aacute;pidamente la valla junto a las personas que le acompa&ntilde;aban. La polic&iacute;a alcanza el lugar y mantiene una conversaci&oacute;n un tanto elevada de tono con los miembros de seguridad del centro, momento en que toca marcharse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/video-voces-centro-detencion-moria_1_4051212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Apr 2016 14:13:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[VÍDEO | Voces en el centro de detención de Moria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Detenciones,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio del norte de Lesbos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/silencio-norte-lesbos_3_4044896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebccd12f-6703-4951-978f-1b4624ebfb33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio del norte de Lesbos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El norte de la Isla de Lesbos, uno de los puntos de mayor afluencia de refugiados apenas hace unas semanas. Tras el acuerdo UE-Turquía se ha producido un cierre casi absoluto del paso de costa a costa. Voluntarios del lugar informan de que desde hace unas cuatro semanas no llega ninguna embarcación a tierra.</p><p class="subtitle">Entre el bloqueo de la policía turca de los accesos a los puertos de la costa y la acción de la OTAN y Frontex no hay actividad en la costa. Las playas que hace semanas recibían el constante goteo de personas refugiadas son ahora un remanso de tranquilidad.</p><p class="subtitle">En la localidad de Mólivos se encuentra el vertedero de chalecos salvavidas que los refugiados usaron en el trayecto. Una ingente mole de chalecos de colores rojos y naranjas ocupan el paisaje. En el otro lado, las embarcaciones de fibra y tablones que les trajeron.</p><p class="subtitle">Un paisaje desolador y angustioso en el que cada chaleco refleja la historia de cada uno de los refugiados que se jugó todo para alcanzar las costas de la Europa política.</p><p class="subtitle">Ya nadie cruza el Egeo en busca de la seguridad de la costa, porque saben que el destino son los campos de detención que Europa tiene habilitados en el interior de la isla y la deportación consiguiente si el pacto sigue adelante tal y como parece.</p></div><p class="article-text">
        El norte de la Isla de Lesbos, uno de los puntos de mayor afluencia de refugiados apenas hace unas semanas. Tras el acuerdo UE-Turqu&iacute;a se ha producido un cierre casi absoluto del paso de costa a costa. Voluntarios del lugar informan de que desde hace unas cuatro semanas no llega ninguna embarcaci&oacute;n a tierra.
    </p><p class="article-text">
        Entre el bloqueo de la polic&iacute;a turca de los accesos a los puertos de la costa y la acci&oacute;n de la OTAN y Frontex no hay actividad en la costa. Las playas que hace semanas recib&iacute;an el constante goteo de personas refugiadas son ahora un remanso de tranquilidad.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;la localidad de M&oacute;livos se encuentra el vertedero de chalecos salvavidas que los refugiados usaron en el trayecto. Una ingente&nbsp;mole de chalecos de colores rojos y naranjas&nbsp;ocupan&nbsp;el paisaje. En el otro lado, las embarcaciones de fibra y tablones que les trajeron.
    </p><p class="article-text">
        Un paisaje&nbsp;desolador y angustioso en el que cada chaleco refleja la historia de cada uno de los refugiados que se jug&oacute; todo para alcanzar las costas de la Europa pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ya nadie cruza el Egeo en busca de la seguridad de la costa, porque saben que el destino son los campos de detenci&oacute;n que Europa tiene habilitados en el interior de la isla y la deportaci&oacute;n consiguiente si el pacto sigue adelante tal y como parece.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/silencio-norte-lesbos_3_4044896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Apr 2016 12:13:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugiados en el centro de Kara Tepe en Lesbos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/refugiados-centro-kara-tepe-lesbos_3_4051123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6539f1ae-53b6-4614-b94d-ee434747b5c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugiados en el centro de Kara Tepe en Lesbos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos intentado acceder al campo de detención de Moria y ha sido imposible. Se encontraba bloqueado por ambos accesos para todas las organizaciones y prensa. Delante de nosotros han obligado a dar media vuelta a personal de Save the Children. Así que hemos optado por acudir a Kara Tepe, un campo a medio camino entre Moria y la capital Mitilini. Este campo da la sensación de ser abierto pero los refugiados apenas pueden llegar al borde de la carretera y volver. He intentado llevarme una madre con dos hijos a un espacio contiguo,  apenas a un par de metros de las cantinas, y el director del centro de 'pseudo' detención nos ha obligado a volver a la carretera de acceso con el argumento de que aquel era, literalmente, su "territorio"</p><p class="subtitle">Algunos refugiados han permanecido en el exterior, al borde de carretera, esperando el paso del Papa camino de Moria. Tanto los refugiados como los numerosos medios de comunicación han visto frustrada esa opción ya que la comitiva tomó un camino distinto al campo de refugiados. Nos manifiestan algunos ocupantes de Kara-Tepe que han sido realojados en este campo provenientes de Moria al que han intentado dar una imagen de menor hacinamiento</p><p class="subtitle">En las fotos se ve a Wallid que ha sido víctima de las picaduras de las pulgas dentro de campo y para las que nadie les ha facilitado remedio hasta ahora</p><p class="subtitle">En otra imagen, una madre posa con sus dos hijos pequeños. Son kurdos de Alepo. Su marido emprendió la marcha cuando la tienda que tenía en el mercado de la ciudad fue incendiada tras una explosión. Él alcanzó Alemania cuando las fronteras estaban aún abiertas. Hace siete meses que no tienen contacto y ella se encuentra ahora con sus hijos retenida en este campo sin saber cuál será su destino. A través de un traductor de su teléfono móvil me pregunta si están habiendo deportaciones. Tiene pavor a ser deportada a Turquía debido al trato que este país da a las personas de origen kurdo. La intento calmar diciéndole que las deportaciones se han detenido y que no se han deportado sirios. Ella se llama Mezkin y tiene 26 años, su nena tiene cuatro años y se llama Lavin y el niño de apenas seis años se llama Dyar.</p></div><p class="article-text">
        Hemos intentado acceder al campo de detenci&oacute;n de Moria y ha sido imposible. Se encontraba bloqueado por ambos accesos para todas las organizaciones y prensa. Delante de nosotros han obligado a dar media vuelta a personal de Save the Children. As&iacute; que hemos optado por acudir a Kara Tepe, un campo a medio camino entre Moria y la capital Mitilini. Este campo da la sensaci&oacute;n de ser abierto pero los refugiados apenas pueden llegar al borde de la carretera y volver. He intentado llevarme una madre con dos hijos a un espacio contiguo,  apenas a un par de metros de las cantinas, y el director del centro de 'pseudo' detenci&oacute;n nos ha obligado a volver a la carretera de acceso con el argumento de que aquel era, literalmente, su &ldquo;territorio&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Algunos refugiados han permanecido en el exterior, al borde de carretera, esperando el paso del Papa camino de Moria. Tanto los refugiados como los numerosos medios de comunicaci&oacute;n han visto frustrada esa opci&oacute;n ya que la comitiva tom&oacute; un camino distinto al campo de refugiados. Nos manifiestan algunos ocupantes de Kara-Tepe que han sido realojados en este campo provenientes de Moria al que han intentado dar una imagen de menor hacinamiento
    </p><p class="article-text">
        En las fotos se ve a Wallid que ha sido v&iacute;ctima de las picaduras de las pulgas dentro de campo y para las que nadie les ha facilitado remedio hasta ahora 
    </p><p class="article-text">
        En otra imagen, una madre posa con sus dos hijos peque&ntilde;os. Son kurdos de Alepo. Su marido emprendi&oacute; la marcha cuando la tienda que ten&iacute;a en el mercado de la ciudad fue incendiada tras una explosi&oacute;n. &Eacute;l alcanz&oacute; Alemania cuando las fronteras estaban a&uacute;n abiertas. Hace siete meses que no tienen contacto y ella se encuentra ahora con sus hijos retenida en este campo sin saber cu&aacute;l ser&aacute; su destino. A trav&eacute;s de un traductor de su tel&eacute;fono m&oacute;vil me pregunta si est&aacute;n habiendo deportaciones. Tiene pavor a ser deportada a Turqu&iacute;a debido al trato que este pa&iacute;s da a las personas de origen kurdo. La intento calmar dici&eacute;ndole que las deportaciones se han detenido y que no se han deportado sirios. Ella se llama Mezkin y tiene 26 a&ntilde;os, su nena tiene cuatro a&ntilde;os y se llama Lavin y el ni&ntilde;o de apenas seis a&ntilde;os se llama Dyar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/refugiados-centro-kara-tepe-lesbos_3_4051123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Apr 2016 17:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugiados en el centro de Kara Tepe en Lesbos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Protesta contra "el pacto de la vergüenza" en Lesbos, durante la visita del papa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/protesta-puerto-mytilini-isla-lesbos_3_4051643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/827de1fb-1285-4d8b-bafb-b1c38c73b802_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Protesta contra &quot;el pacto de la vergüenza&quot; en Lesbos, durante la visita del papa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dentro de la visita del Papa a la Isla estaba prevista su visita al puerto de Mytilini. Desde temprano la presencia policial y militar se hacía notar. Al acercarse el momento de la visita las fuerzas armadas se concentraron en los establecimientos próximos a la entrada al puerto donde se habían ubicado los activistas pro-refugiados, así como los voluntarios que llevan en algunos casos, meses, desarrollando su labor en Lesbos.</p><p class="subtitle">Militares y fuerzas policiales de intervención totalmente pertrechados bloqueaban la posible entrada de activistas al espacio portuario atentos a cualquier acción que se pudiera llevar a cabo. En la mañana habían sido detenidos cinco activistas españoles por enarbolar una pancarta en una carretera al paso del Papa. Tras tres horas de detención fueron puestos en libertad con su documentación.</p><p class="subtitle">Alrededor de unas 300 personas tomaron parte en la protesta que se generó una vez que el Papa estaba en el puerto, frente a la avenida que circunda el mar. Las fuerzas policiales se concentraron en controlar los movimientos de los activistas más encendidos en la protesta.</p><p class="subtitle">Miembros de Brigadas de Acción en Lesbos desplegaron una pancarta en la que condenaban "el acuerdo de la vergüenza". También en el lugar se concentraron miembros de ProAm y ProActiva con diferentes pancartas y coreando lemas en contra del tratado con Turquía y el cierre de las fronteras.</p><p class="subtitle">Finalmente todo se desarrollo en un ambiente de protesta pero sin que se produjera ningún tipo de acción violenta ni por parte de los activistas ni de las fuerzas de seguridad. Una vez que el Papa abandonó la ciudad camino del aeropuerto, la pequeña capital de Lesbos volvió a su tranquila normalidad.</p></div><p class="article-text">
        Dentro de la visita&nbsp;del Papa a la Isla estaba prevista su visita al puerto de Mytilini. Desde temprano la presencia policial y militar se hac&iacute;a notar. Al acercarse el momento de la visita las fuerzas armadas se concentraron en los establecimientos pr&oacute;ximos a la entrada al puerto donde se hab&iacute;an ubicado los activistas pro-refugiados, as&iacute; como los voluntarios que llevan en algunos casos, meses, desarrollando su labor en Lesbos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Militares y fuerzas policiales de intervenci&oacute;n totalmente pertrechados bloqueaban la posible entrada de activistas al espacio portuario atentos a cualquier acci&oacute;n que se pudiera llevar a cabo. En la ma&ntilde;ana hab&iacute;an sido detenidos cinco activistas espa&ntilde;oles por enarbolar una pancarta en una carretera al paso del Papa. Tras tres horas de detenci&oacute;n fueron puestos en libertad con su documentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de unas 300 personas tomaron parte en la protesta que se gener&oacute; una vez que el Papa estaba en el puerto, frente a la avenida que circunda el mar. Las fuerzas policiales se concentraron en controlar los movimientos de&nbsp;los activistas m&aacute;s encendidos en la protesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Miembros de Brigadas de Acci&oacute;n en Lesbos desplegaron una pancarta en la que condenaban &ldquo;el acuerdo de la verg&uuml;enza&rdquo;. Tambi&eacute;n en el lugar se concentraron miembros de ProAm y ProActiva con diferentes pancartas y coreando lemas en&nbsp;contra del tratado con Turqu&iacute;a y el cierre de las fronteras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente todo se desarrollo en un ambiente de protesta pero sin que se produjera ning&uacute;n tipo de acci&oacute;n violenta ni por parte de los activistas ni de las fuerzas de seguridad. Una vez que el Papa abandon&oacute; la ciudad camino del aeropuerto, la peque&ntilde;a capital de Lesbos volvi&oacute; a su tranquila normalidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/protesta-puerto-mytilini-isla-lesbos_3_4051643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Apr 2016 15:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Protesta contra "el pacto de la vergüenza" en Lesbos, durante la visita del papa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugiados en el Puerto del Pireo (Atenas)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/refugiados-puerto-pireo-atenas_3_4051611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f251d58-3cb6-49c6-b2b3-8b891ef10115_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugiados en el Puerto del Pireo (Atenas)"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ankor Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Apr 2016 11:42:46 +0000]]></pubDate>
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