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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nora Miralles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nora_miralles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nora Miralles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[33 millones de euros para la seguridad del hombre blanco (o por qué la seguridad es política)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/adios-a-las-armas/defensa-feminismo-feminicidio-militar-seguridad_132_3420062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c898e08-6ea6-4163-b5c8-89507a8724b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="33 millones de euros para la seguridad del hombre blanco (o por qué la seguridad es política)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los próximos PGE no contemplan inversión alguna para el Pacto de Estado contra la Violencia Machista. Para De Cospedal toda la sociedad debe militarizarse porque la amenaza también es interna.</p><p class="subtitle">Sin embargo, en su extrema mayoría, los habitantes del Estado Español que mueren de forma violenta lo hacen en suicidios, asesinatos machistas u homófobos, accidentes laborales o crímenes cuyo trasfondo son la pobreza o el racismo</p></div><p class="article-text">
        7.642 millones de euros para programas de Defensa, cero euros para el Pacto de Estado contra la Violencia Machista. Este ser&aacute; el balance de los pr&oacute;ximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) que se aprobar&aacute;n en mayo, a la espera de enmiendas que puedan ser incorporadas en el documento final. Oficialmente, los presupuestos ordinarios de Defensa para este 2017 suben tan s&oacute;lo un 0,6% respecto a los del a&ntilde;o pasado. Sin embargo, si sumamos la integraci&oacute;n de los pagos pendientes de los programas de modernizaci&oacute;n de las Fuerzas Armadas, antes ocultos y los gastos camuflados en otros ministerios y departamentos, el incremento podr&iacute;a ser de hasta un 32%, <a href="http://www.centredelas.org/ca/publicacions/articles/2954-el-presupuesto-en-defensa-aumenta-un-32" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya denunciaba hace unas semanas el Centre Del&agrave;s</a>. Hay asociaciones que, despu&eacute;s de un an&aacute;lisis detallado de todas las partidas, aseguran que el gasto militar total ascender&iacute;a a 33.762,4 millones de euros, un presupuesto similar al que el &uacute;ltimo gobierno del PSOE destin&oacute; en el a&ntilde;o 2011 a la lucha contra la violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        La partida destinada a combatir el machismo sufri&oacute;, con el cambio de gobierno, un recorte del 8,68% que no se ha rectificado, y los PGE no contemplan inversi&oacute;n alguna para desplegar la Convenci&oacute;n de Estambul, ratificada por el gobierno espa&ntilde;ol en 2014, <a href="http://diario16.com/cero-euros-prometido-pacto-estado-la-violencia-machista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni para el mencionado pacto de Estado que, en teor&iacute;a, deb&iacute;a desplegarse estos meses venideros</a>. Hace ya m&aacute;s de 10 a&ntilde;os que el Congreso espa&ntilde;ol aprob&oacute; por unanimidad la creaci&oacute;n de una subcomisi&oacute;n para analizar qu&eacute; fallaba en la sensibilizaci&oacute;n y en las medidas de protecci&oacute;n para combatir la violencia de g&eacute;nero, con este acuerdo pol&iacute;tico y social en el horizonte. Desde entonces, el machismo asesino no s&oacute;lo no ha remitido, sino que en sus manos han muerto 802 mujeres y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las dos partidas parezcan no tener relaci&oacute;n, el discurso que la ministra de Defensa, Mar&iacute;a Dolores de Cospedal, utiliza para legitimar ese aumento en el presupuesto militar y el silencio de todo el gobierno sobre la necesidad de combatir los feminicidios, son dos caras de una misma moneda. Responden, de forma clara, a dos paradigmas sobre la seguridad: el que coloca al Estado, sus instituciones y la defensa de sus valores -el militarismo entre ellos- en el centro, y la que concibe como prioridad la seguridad de los individuos de una comunidad. Nombrar&iacute;a a&uacute;n un tercero: el que percibe el g&eacute;nero, la clase y la raza o etnia como factores clave a la hora de ser objetivo de amenazas espec&iacute;ficas o de vivir experiencias concretas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La seguridad de nuestras familias empieza en las calles de Mosul&rdquo;, aseguraba De Cospedal el pasado 8 de marzo en una comparecencia en Almer&iacute;a. Defend&iacute;a, tambi&eacute;n, que &ldquo;la expansi&oacute;n de la cultura de Defensa no s&oacute;lo ata&ntilde;e al estamento militar, sino a toda la sociedad porque hoy no existe una aut&eacute;ntica divisi&oacute;n entre seguridad interior y seguridad exterior&rdquo;. La ministra se remite as&iacute;, en primer lugar, a uno de los m&aacute;s viejos pilares del discurso militarista: la equiparaci&oacute;n entre el Estado, la familia y la naci&oacute;n. La naci&oacute;n es una gran familia que debe ser defendida, sus hombres son los h&eacute;roes que deben matar y morir para salvarla y sus mujeres, como reza otro manido puntal del militarismo, deben ejercer de madres supremas y abnegadas, reproducir y cuidar a los soldados -y al resto de la sociedad- y enviarlos a morir.
    </p><p class="article-text">
        Para De Cospedal, la gran amenaza, no s&oacute;lo f&iacute;sica, sino para los valores de la naci&oacute;n, est&aacute; a miles de kil&oacute;metros, la batalla por nuestra seguridad se juega en otro continente, pero toda la sociedad debe militarizarse, ser c&oacute;mplice de esa &ldquo;cultura de la defensa&rdquo;, porque la amenaza tambi&eacute;n es interna. Resulta, sin embargo, que, en su extrema mayor&iacute;a, los habitantes del Estado Espa&ntilde;ol que mueren de forma violenta no lo hacen en atentados terroristas, sino en suicidios, asesinatos machistas u hom&oacute;fobos, accidentes laborales o cr&iacute;menes cuyo trasfondo son la pobreza o el racismo. Y resulta, tambi&eacute;n, que vivimos en un continente en el que una de cada tres mujeres ha sido maltratada o agredida sexualmente.
    </p><p class="article-text">
        Pero la ministra y su gobierno reducen el t&eacute;rmino 'seguridad' a quien puede sufrir como mayor amenaza un potencial atentado terrorista, excluyendo a los numerosos sujetos cuya existencia cotidiana e integridad se ven amenazadas por otros muchos peligros que, como demuestra la inexistente inversi&oacute;n para el Pacto de Estado y el despliegue de las directivas europeas e internacionales, ni siquiera se conciben como ataques a la seguridad nacional. A quien protege, pues, esa Estrategia de Defensa Nacional de la que hablan?
    </p><p class="article-text">
        Cuando la ministra se dirige a los otros partidos &ldquo;para alcanzar acuerdos por encima de ideolog&iacute;as&rdquo;, como si la seguridad fuese un concepto un&iacute;voco y objetivo, se remite, precisamente, a una forma concreta de percibirla: la realista. La que define la seguridad en t&eacute;rminos militares, la que maneja la guerra como principal herramienta en un conflicto, la que coloca en el centro la defensa del Estado, sus estructuras y lo que cree sus valores.
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera que el Estado no es una estructura neutral en t&eacute;rminos de clase, raza, g&eacute;nero y orientaci&oacute;n sexual -Catherine Mackinnon dec&iacute;a que &ldquo;el Estado liberal es un hombre&rdquo;, ahora a&ntilde;adir&iacute;amos que es, adem&aacute;s, blanco, rico, heterosexual y sano- tampoco la seguridad est&aacute; desprovista de connotaciones ideol&oacute;gicas y de g&eacute;nero. En los a&ntilde;os 90, escuelas cr&iacute;ticas como la Noruega lograron extender globalmente el concepto de &ldquo;Human security&rdquo; (seguridad humana) como contraposici&oacute;n a esa seguridad militar realista. La seguridad humana desplazaba al Estado como sujeto central a proteger y pon&iacute;a el foco en las amenazas al bienestar y a la integridad de la poblaci&oacute;n, atendiendo derechos como la educaci&oacute;n, la salud, la democracia, la degradaci&oacute;n medioambiental y la proliferaci&oacute;n de armas. Bajo esta perspectiva, la pobreza i la injust&iacute;cia deven&iacute;an, tambi&eacute;n, ataques a la seguridad, y se abogaba por abordar las nuevas y viejas amenazas con recetas no militaristas.
    </p><p class="article-text">
        Las personas, y no los Estados, deb&iacute;an ser el objeto de la seguridad. Sin embargo, su caracter universalizador manten&iacute;a en la invisibilidad experiencias y da&ntilde;os que ten&iacute;an y tienen que ver con el g&eacute;nero, la sexualidad o la condici&oacute;n de legal/ ilegal. Part&iacute;a, adem&aacute;s, de la divisi&oacute;n entre lo dom&eacute;stico y lo internacional, lo p&uacute;blico y lo privado. Eso supon&iacute;a, pues, seguir seleccionando de forma exluyente qu&eacute; personas eran o no sujetos de derechos y de ciudadan&iacute;a y qu&eacute; vidas merec&iacute;an ser protegidas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el feminismo internacional comienza a introducir el an&aacute;lisis de g&eacute;nero en los estudios de seguridad, lo hace desafiando no solo la idea del Estado como sujeto a proteger, sino la misma concepci&oacute;n del Estado como proveedor de seguridad. Una de sus mayores contribuciones es haber ampliado este concepto a las amenazas espec&iacute;ficas para la vida y la integridad que ocurren en el &aacute;mbito privado, llevando la violencia contra las mujeres al &aacute;mbito p&uacute;blico y obligando a la comunidad internacional a incluirla en la agenda pol&iacute;tica. Uno de los instrumentos surgidos de esa presi&oacute;n fue la Convenci&oacute;n para la Eliminaci&oacute;n de todas las formas de Discriminaci&oacute;n contra las mujeres (CEDAW), conocida tambi&eacute;n como la 'Convenci&oacute;n de las Mujeres',&nbsp;<a href="https://cedawsombraesp.wordpress.com/2015/11/11/observaciones-finales-de-cedaw-y-recomendaciones-al-estado-espanol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuyo comit&eacute; inst&oacute; al Estado Espa&ntilde;ol en 2015 a revertir los recortes</a> al considerar que hab&iacute;an supuesto un claro retroceso en materia de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        El Comit&eacute; llega a asegurar en el informe que &ldquo;est&aacute; alarmado por la prevalencia en Espa&ntilde;a de la violencia contra la mujer, incluida la violencia sexual, y por el alto porcentaje de mujeres que han muerto como resultado de la violencia de g&eacute;nero en las relaciones de pareja&rdquo;. A pesar de ello, el presupuesto estatal destinado a la lucha contra la violencia sexual sigue siendo inexistente, y solo 9 de las 17 comunidades aut&oacute;nomas disponen de partidas para combatirla.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente al discurso de que Occidente necesita gastar m&aacute;s en seguridad para afrontar una gran amenaza, se reinstala en la sociedad un fanatismo patriarcal militante, que pone en la picota las libertades sexuales y el derecho al propio cuerpo. No es casual. El militarismo lleva asociado un programa moral muy conservador, lo que Rita Laura Segato llama &ldquo;due&ntilde;idad&rdquo;. La declaraci&oacute;n de guerra t&aacute;cita abarca no s&oacute;lo la esfera econ&oacute;mica, sin&oacute; tambi&eacute;n las vidas y cuerpos de quienes habitan en el Estado. Es un mensaje de dominio: 'esos cuerpos solo pueden ser vulnerados por los nuestros'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/adios-a-las-armas/defensa-feminismo-feminicidio-militar-seguridad_132_3420062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[33 millones de euros para la seguridad del hombre blanco (o por qué la seguridad es política)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CEDAW,Fuerzas Armadas,Feminicidios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, amics, les nostres regles també són política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/amics-nostres-regles-tambe-politica_132_4040259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Crec que no descobreixo res de nou si dic que la medicina, la investigació i la ciència, no han estat en general al servei de la salut, la comoditat o les preferències de les dones</p></div><p class="article-text">
        Aquest dijous ens llev&agrave;vem amb una not&iacute;cia que ha generat consternaci&oacute;, si atenem a la dimensi&oacute; medi&agrave;tica de tot plegat, arreu del territori. I no m'estranya. La CUP vol imposar alternatives als tampons i les compreses. I, el m&eacute;s greu, vol que <a href="http://www.eldiario.es/catalunyaplural/CUP-debat-educar-entorn-menstruacio_0_507450377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les dones joves rebin informaci&oacute; sobre qu&egrave; passa dins dels seus cossos</a> i, impacta nom&eacute;s d'escriure-ho, que la rebin per part d'organismes p&uacute;blics i no d'empreses privades. De les mateixes empreses privades que despr&eacute;s els venen els seus productes com si fossin els &uacute;nics existents.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, comprenc perfectament la indignaci&oacute; generada, els nervis de punta de molts homes que han expressat el seu f&agrave;stic, desacord i disgust per la proposta. Ells, que parlen amb coneixement de causa i experi&egrave;ncia, que frisen per sentir cada mes la sensaci&oacute; plaent d'extreure un tamp&oacute; sec de l'interior dels seus cossos.
    </p><p class="article-text">
        A priori, sembla fora de tota l&ograve;gica que alg&uacute; desitgi evitar a les dones, i especialment a les dones joves, un dispositiu de cot&oacute; recobert de blanquejants t&ograve;xics i que genera efectes tan beneficiosos per a la salut com ara la S&iacute;ndrome del Xoc T&ograve;xic (SST). Ei, i no ho diu Teresa Forcades en un v&iacute;deo, no. Us heu llegit mai aquells paperets doblegats que venen amb les caixes de la marca de tampons citada a la moci&oacute;? Doncs de fet, el pamflet comen&ccedil;a amb aquesta frase lapid&agrave;ria: &ldquo;Probablement has sentit a parlar de la SST alguna vegada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Doncs no. No, perqu&egrave; ning&uacute; no t'explica, tan aviat com et ve la primera regla, que els tampons s&oacute;n perillosos si oblides que els duus a dins i que et rasquen les parets de la vagina, amb la possibilitat de patir petites infeccions. El mateix que et pot passar si t'exposes a l'ambient humit de les compreses de cel&middot;lulosa. Per&ograve; aix&ograve; tant &eacute;s quan la prioritat absoluta &eacute;s evitar formes i olors, que ning&uacute; noti que ets humana i, el pitjor, que tu tamb&eacute; ets portadora de l'estigma de sagnar de tres a cinc dies cada mes.
    </p><p class="article-text">
        He de recon&egrave;ixer que, d'entre la muni&oacute; de comentaris que ridiculitzen la moci&oacute; de Manresa, n'hi ha d'encisadors. Com ara el d'un home que assegura sentir-se molest per &ldquo;la hist&ograve;ria de les compreses i tampons&rdquo;. La &ldquo;hist&ograve;ria&rdquo;, la min&uacute;cia, la ximpleria de considerar d'import&agrave;ncia pol&iacute;tica una fotesa com ara la salut p&uacute;blica de les dones. I suggereix, &ldquo;sigueu m&eacute;s delicades/cats amb les q&uuml;estions fisiol&ograve;giques d'un o altre sexe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El que recomana, en definitiva, &eacute;s que els nostres ovaris i el qu&egrave; hi passa no siguin de domini p&uacute;blic. Paradoxalment, per&ograve;, podria ser que aquest home que s'ha sentit molest tingui una opini&oacute; conformada sobre l'avortament, una altra q&uuml;esti&oacute; que afecta eminentment el funcionament dels nostres propis ovaris, i que fins i tot el consideri un tema prou important per a ser debatut en les sagrades institucions.
    </p><p class="article-text">
        Hom podria pensar, doncs, que el que molesta aquest home, i a tants d'altres que s'han atrevit a menysprear la moci&oacute;, &eacute;s que les dones joves s'hagin atrevit a q&uuml;estionar el que es considera o no pol&iacute;tica amb maj&uacute;scules, que hagin tingut el valor de treure les seves regles de l'&agrave;mbit privat i les hagin fet esdevenir una q&uuml;esti&oacute; de debat municipal, carregant-se pel cam&iacute; l'estigma i el secretisme que acompanya la menstruaci&oacute; com si fos un fotut ritus ancestral.
    </p><p class="article-text">
        El que molesta, en definitiva, &eacute;s haver de parlar, en un &agrave;mbit tan extremadament masculinitzat com la pol&iacute;tica, de la salut de les dones. Perqu&egrave; molt m&eacute;s enll&agrave; de l'an&egrave;cdota, el fons de la pol&egrave;mica, que de tan gastada se li veuen les costures, &eacute;s que els nostres cossos nom&eacute;s s&oacute;n una q&uuml;esti&oacute; p&uacute;blica quan cal assegurar que la roda de la reproducci&oacute; no s'aturi. Llavors s&iacute;, pol&iacute;tics, legisladors, metges i bisbes s'asseuen en una taula a disseccionar els nostres &uacute;ters i ovaris. Perqu&egrave; all&ograve; s&iacute;, all&ograve; &eacute;s pol&iacute;tica amb maj&uacute;scules i ning&uacute; es planteja que l'acc&eacute;s a l'avortament potser ni tan sols hauria de ser un tema de debat.
    </p><p class="article-text">
        El problema no &eacute;s que parlem de sang menstrual, el que cou &eacute;s que les dones joves recuperem els nostres cossos introduint-los en la pol&iacute;tica, que la nostra salut sexual i reproductiva escapi del control de legisladors i pol&iacute;tics i que, a m&eacute;s, ens neguem que l'educaci&oacute; sexual i afectiva que rebem depengui d'empreses privades de productes higi&egrave;nics.
    </p><p class="article-text">
        Crec que no descobreixo res de nou si dic que la medicina, la investigaci&oacute; i la ci&egrave;ncia, no han estat en general al servei de la salut, la comoditat o les prefer&egrave;ncies de les dones. I, tot i aix&iacute;, hi ha qui ha desenvolupat m&egrave;todes naturals, o barats, o ecol&ograve;gics, o simplement m&eacute;s saludables que ens permeten controlar els nostres processos menstruals i con&egrave;ixer-nos millor a nosaltres mateixes. I l'obligaci&oacute; de les institucions, especialment de les m&eacute;s properes, &eacute;s proporcionar-nos-en tota la informaci&oacute; i l'acc&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/amics-nostres-regles-tambe-politica_132_4040259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sí, amics, les nostres regles també són política]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, amigos, nuestras reglas también son política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/amigos-reglas-politica_132_4040251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo que no descubro nada nuevo si digo que la medicina, la investigación y la ciencia, no han estado en general al servicio de la salud, la comodidad o las preferencias de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Este jueves nos hemos levantado con una noticia que ha generado consternaci&oacute;n, si atendemos a la dimensi&oacute;n medi&aacute;tica de todo ello, en todo el territorio. Y no me extra&ntilde;a. La CUP quiere imponer alternativas a los tampones y las compresas. Y, lo m&aacute;s grave, quiere <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/CUP-Manresa-debate-entorno-menstruacion_0_507450251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que las mujeres j&oacute;venes reciban informaci&oacute;n sobre qu&eacute; pasa dentro de sus cuerpos</a> e, impacta escribirlo, que la reciban por parte de organismos p&uacute;blicos y no de empresas privadas. De las mismas empresas privadas que luego les venden sus productos como si fueran los &uacute;nicos existentes.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, comprendo perfectamente la indignaci&oacute;n generada, los nervios de punta de muchos hombres que han expresado su asco, desacuerdo y disgusto por la propuesta. Ellos, que hablan con conocimiento de causa y experiencia, que desean sentir cada mes la sensaci&oacute;n placentera de extraer un tamp&oacute;n seco del interior de sus cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        A priori, parece fuera de toda l&oacute;gica que alguien desee evitar a las mujeres, y especialmente a las mujeres j&oacute;venes, un dispositivo de algod&oacute;n recubierto de blanqueantes t&oacute;xicos y que genera efectos tan beneficiosos para la salud tales como el S&iacute;ndrome del Choque T&oacute;xico (SST). Eh, y no lo dice Teresa Forcades en un v&iacute;deo, no. &iquest;Os hab&eacute;is le&iacute;do aquellos papelitos doblados que vienen con las cajas de la marca de tampones citada en la moci&oacute;n de la CUP? Pues de hecho, el panfleto comienza con esta frase lapidaria: &ldquo;Probablemente has o&iacute;do hablar de la SST alguna vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pues no. No, porque nadie te cuenta, tan pronto como te viene la primera regla, que los tampones son peligrosos si olvidas que los llevas dentro y que te rascan las paredes de la vagina, con la posibilidad de sufrir peque&ntilde;as infecciones. Lo mismo que te puede pasar si te expones al ambiente h&uacute;medo de las compresas de celulosa. Pero esto da igual cuando la prioridad absoluta es evitar formas y olores, que nadie note que eres humana y, lo peor, que t&uacute; tambi&eacute;n eres portadora del estigma de sangrar de tres a cinco d&iacute;as cada mes.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que reconocer que, de entre la multitud de comentarios que ridiculizan la moci&oacute;n de Manresa, los hay encantadores. Como el de un hombre que asegura sentirse molesto por &ldquo;la historia de las compresas y tampones&rdquo;. La &ldquo;historia&rdquo;, la minucia, la tonter&iacute;a de considerar de importancia pol&iacute;tica una nader&iacute;a como la salud p&uacute;blica de las mujeres. Y sugiere, &ldquo;sed m&aacute;s delicadas/os con las cuestiones fisiol&oacute;gicas de un u otro sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que recomienda, en definitiva, es que nuestros ovarios y lo que pasa no sean de dominio p&uacute;blico. Parad&oacute;jicamente, sin embargo, podr&iacute;a ser que este hombre que se ha sentido molesto tenga una opini&oacute;n conformada sobre el aborto, otra cuesti&oacute;n que afecta eminentemente el funcionamiento de nuestros propios ovarios, y que incluso lo considere un tema suficientemente importante como para ser debatido en las sagradas instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a pensar, pues, que lo que molesta a este hombre, y a tantos otros que se han atrevido a despreciar la moci&oacute;n, es que las mujeres j&oacute;venes se hayan atrevido a cuestionar lo que se considera o no pol&iacute;tica con may&uacute;sculas, que hayan tenido el valor de sacar sus reglas del &aacute;mbito privado y las hayan hecho convertirse en una cuesti&oacute;n de debate municipal, carg&aacute;ndose por el camino el estigma y el secretismo que acompa&ntilde;a a la menstruaci&oacute;n como si fuera un jodido rito ancestral.
    </p><p class="article-text">
        Lo que molesta, en definitiva, es tener que hablar, en un &aacute;mbito tan extremadamente masculinizado como la pol&iacute;tica, de la salud de las mujeres. Porque mucho m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota, el fondo de la pol&eacute;mica, que de tan gastada se le ven las costuras, es que nuestros cuerpos son una cuesti&oacute;n p&uacute;blica cuando hay que asegurar que la rueda de la reproducci&oacute;n no se detenga. Entonces s&iacute;, pol&iacute;ticos, legisladores, m&eacute;dicos y obispos se sientan en una mesa a diseccionar nuestros &uacute;teros y ovarios. Porque eso s&iacute; es pol&iacute;tica en may&uacute;sculas y nadie se plantea si el acceso al aborto debiera ser siquiera un tema de debate.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es que hablemos de sangre menstrual, lo que escuece es que las mujeres j&oacute;venes recuperemos nuestros cuerpos introduci&eacute;ndolos en la pol&iacute;tica, que nuestra salud sexual y reproductiva escape del control de legisladores y pol&iacute;ticos y que, adem&aacute;s, nos neguemos a que la educaci&oacute;n sexual y afectiva que recibimos dependa de empresas privadas de productos higi&eacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Creo que no descubro nada nuevo si digo que la medicina, la investigaci&oacute;n y la ciencia, no han estado en general al servicio de la salud, la comodidad o las preferencias de las mujeres. Y, aun as&iacute;, hay quien ha desarrollado m&eacute;todos naturales, o baratos, o ecol&oacute;gicos, o simplemente m&aacute;s saludables que nos permiten controlar nuestros procesos menstruales y conocernos mejor a nosotros mismas. Y la obligaci&oacute;n de las instituciones, especialmente de las m&aacute;s cercanas, es proporcionar sobre ello toda la informaci&oacute;n y el acceso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/amigos-reglas-politica_132_4040251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2016 18:13:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sí, amigos, nuestras reglas también son política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
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