<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Santiago Talavera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/santiago_talavera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Santiago Talavera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/514158/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Arte chino en el Guggenheim: un nuevo evento mediático a costa de los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/arte-guggenheim-evento-mediatico-animales_132_2113909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e480188b-c972-408e-b317-b91940b65561_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;A Case Study of Transference&#039;. Performance de Xu Bing. 1994."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras otros sectores culturales han tomado nota del avance moral de una sociedad que pide evolucionar en el respeto a los animales, no humanos, el arte contemporáneo y sus instituciones se hunden en la cola de esos cambios</p><p class="subtitle">Es urgente que los artistas hagan autocrítica y se pregunten si el arte es un espacio exento de responsabilidades éticas hacia los demás individuos</p></div><p class="article-text">
        Entre toda la problem&aacute;tica de nuestra relaci&oacute;n con los animales no humanos, cabr&iacute;a pensar que la utilizaci&oacute;n de los mismos en una exposici&oacute;n de arte es un asunto balad&iacute;, no comparable al incalculable sufrimiento que les producimos en mataderos o explotaciones ganaderas, y por ello no merece la pena dedicarle tiempo y esfuerzo. Sin embargo, la inauguraci&oacute;n de la exposici&oacute;n <em>Arte y China despu&eacute;s de 1989: El teatro del mundo</em> en el Museo Guggenheim de Bilbao el pasado viernes 11 de mayo no ha dejado de aparecer en medios y, a pesar del silencio pasivo del gremio art&iacute;stico, la gran cantidad de muestras de irritaci&oacute;n en la red y la&nbsp;<a href="https://www.change.org/p/museo-guggenheim-de-bilbao-que-no-se-expongan-obras-basadas-en-el-maltrato-animal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respuesta de activistas</a> muestran que este asunto toca fibra sensible y deber&iacute;a servir para abrir un debate inc&oacute;modo pero necesario en el seno de una profesi&oacute;n, la art&iacute;stica, tocada por tiempos dif&iacute;ciles para la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes todav&iacute;a no est&eacute;n al tanto, el Museo bilba&iacute;no decidi&oacute; traer dicha exposici&oacute;n tras pasar por el Guggenheim de Nueva York con gran esc&aacute;ndalo por tres obras dur&iacute;simas: la instalaci&oacute;n <em>Teatro del mundo,</em> de Huang Yong Ping, <em>A Case Study of Transference,</em> de Xu Bing, y el v&iacute;deo <em>Dogs That Cannot Touch Each Other, </em>de Peng Yu y Sun Yuan. Pese a decidir no traer este &uacute;ltimo v&iacute;deo, en el que cuatro parejas de bull terriers enfrentadas en cintas de correr se desgastan al estar sujetos con arneses, la exposici&oacute;n muestra <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UxqX_ICv-SE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>A Case Study of Transference</em></a>, tambi&eacute;n el registro de una performance de 1994 en la que dos cerdos con caracteres occidentales y chinos ficticios, estampados en la piel, copulan de manera cont&iacute;nua en un cub&iacute;culo cerrado bajo la mirada de los espectadores.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un comunicado de los comisarios de la exposici&oacute;n, los artistas eran conscientes de estar desafiando los preceptos morales occidentales. La celeridad de las denuncias, de hecho, indica que en las sociedades de Nueva York y ahora Bilbao se est&aacute;n reconociendo l&iacute;mites &eacute;ticos en el uso de los animales y que sus experiencias no deben sernos ajenas. El asunto es importante pues, pese a no suponer un maltrato animal mayor que el que ocurre en otros &aacute;mbitos de explotaci&oacute;n, estas obras revelan c&oacute;mo instituciones culturales proyectan un mensaje a la sociedad no solo a espaldas de los animales, sino tambi&eacute;n de nuevas realidades y significaciones pol&iacute;ticas que llevan ya tiempo alzando la voz.
    </p><p class="article-text">
        [OBJECT]
    </p><h4 class="article-text">El animal como recurso simb&oacute;lico</h4><p class="article-text">
        La instalaci&oacute;n <em>Teatro del mundo, </em>de Huang Yong Ping, en la que insectos y reptiles conviven&nbsp; y se devoran en un terrario, es la m&aacute;s controvertida por mostrar animales vivos y ofrecer un espect&aacute;culo de lucha por la supervivencia entre ellos. Es un ejemplo m&aacute;s de c&oacute;mo el arte, que desde nuestro inicio ha aprovechado el potencial simb&oacute;lico de los animales, ha extendido su utilizaci&oacute;n desde el siglo XX en todas sus variantes posibles. El ya sopor&iacute;fero uso de taxidermias hace que hoy cueste no encontrar en las ferias de arte alguna ocurrencia est&eacute;tica con la cornamenta de un ciervo (Peter Gronquist, por ejemplo), &uacute;ltimamente parece que&nbsp;<a href="http://www.teamgal.com/exhibitions/298/the_flock_el_rebao" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encerrarlos vivos en recintos dentro de una galer&iacute;a</a> vuelve a ser un recurso de moda, y usos m&aacute;s delirantes como el de Katinka Simonse y sus animales dom&eacute;sticos convertidos en bolsos siguen provocando muestras de ira y repercusi&oacute;n medi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En los temas recurrentes en el arte como la muerte, el poder, la verdad,&nbsp; ficci&oacute;n o el tiempo, la tendencia de los artistas a vehiculizar ciertos atributos humanos mediante animales tiene que ver con una fascinaci&oacute;n hacia los mismos, pero generalmente a trav&eacute;s de una mirada antropoc&eacute;ntrica que dificulta poder mirar lo no humano desde otro prisma que el nuestro. As&iacute; vemos que en buena parte de estas obras el tratamiento del animal es una distorsi&oacute;n ridiculizante que nos recuerda la vieja l&iacute;nea entre cultura y naturaleza, que niega los intereses b&aacute;sicos de cualquier individuo que no pertenezca a nuestra especie.
    </p><h4 class="article-text">Muchos certificados de bienestar, nula voluntad de autocr&iacute;tica</h4><p class="article-text">
        Sali&eacute;ndome de un &aacute;mbito de valoraci&oacute;n &eacute;tico, desde un punto de vista legal el Museo Guggenheim dice haber tomado las precauciones pertinentes y asegura &ldquo;defender los derechos de todos los seres vivos&rdquo;. Que la Ley de Protecci&oacute;n Animal del gobierno Vasco, que excluye de su &aacute;mbito a los toros, la caza, pesca y animales para experimentaci&oacute;n cient&iacute;fica, exija al Museo tener a los reptiles e insectos en instalaciones adecuadas y darles de comer fuera del horario expositivo, no supone que se est&eacute;n defendiendo los derechos de estos animales a no ser que se confundan estrepitosamente los conceptos de lo que es legal y lo que es justo.
    </p><p class="article-text">
        En las obras <em>El Puente</em> y <em>Teatro del mundo</em>, Huang Yong Ping relaciona tortugas, saltamontes, serpientes, lagartos y dem&aacute;s animales, con una arquitectura instalativa en forma de dos terrarios que pretende lanzarnos una met&aacute;fora sobre la cosmolog&iacute;a tao&iacute;sta y la globalizaci&oacute;n. Para hablarnos del conflicto entre diferentes pueblos y culturas, el artista chino propicia un ambiente aleatorio de amenaza inter especie, convivencia e incluso que unos se coman a otros, en un caso clar&iacute;simo de maltrato pues se est&aacute; negando cualquier inter&eacute;s fundamental de esos animales en no perder su vida o ver da&ntilde;ada su integridad f&iacute;sica innecesariamente.
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo no se trata de mi criterio personal o el de proclamas antiespecistas. En el art&iacute;culo 4.2 de la Ley anteriormente mencionada se &ldquo;proh&iacute;be maltratar a los animales o someterlos a cualquier pr&aacute;ctica que les pueda producir sufrimientos o da&ntilde;os y angustia injustificados&rdquo; en caso de tratarse de animales salvajes cautivos o criados para ser devueltos a su medio natural. El Museo Guggenheim evita afrontar la cr&iacute;tica y el debate de fondo que trae consigo la obra: la separaci&oacute;n de un animal de su h&aacute;bitat natural y la cosificaci&oacute;n e instrumentalizaci&oacute;n innecesaria de seres sintientes. Las supuestas &ldquo;condiciones de vida &oacute;ptimas de insectos y reptiles&rdquo; que defienden son m&aacute;s que dudosas. Tras el tono aparentemente conciliador de los comunicados del Museo solo se quiere evitar incurrir en una irregularidad legislativa, pero con lagunas que deben ser revisadas.
    </p><h4 class="article-text">Defensa de los derechos animales y libertad de expresi&oacute;n: &iquest;Un entendimiento posible?</h4><p class="article-text">
        Estamos ante una nueva batalla de una ya conocida y maniquea guerra cultural que confronta la creciente conciencia social sobre los derechos animales con la subsiguiente defensa de la libertad de expresi&oacute;n por parte de sectores profesionalizados de la cultura. Todo suena muy parecido a las resistencias conservadoras del&nbsp;<a href="https://www.infobae.com/america/mundo/2018/01/09/el-manifiesto-completo-de-las-intelectuales-francesas-contra-el-metoo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto contra el movimiento #metoo</a> de intelectuales francesas este a&ntilde;o. Huang Yong Ping lamentaba la decisi&oacute;n de desactivar su obra en Nueva York aludiendo a un &ldquo;renacer del conservadurismo&rdquo;, y es que es f&aacute;cil encontrar este tipo de respuestas en las cuales posiciones posmodernas ancladas en un humanismo tradicional, impermeables a los avances socioculturales que est&aacute;n modificando nuestra relaci&oacute;n con la naturaleza, acusan de censores o fascistas a quienes posicionan la &eacute;tica por encima de determinadas pr&aacute;cticas crueles y deciden tomar parte m&aacute;s activa en la calle.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/83ca81ae-bf56-4732-b69f-9c061a1dd5f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Otros sectores culturales como el circo y el cine han tomado cuenta del avance moral de una sociedad cuyas costumbres deben evolucionar hacia un mundo m&aacute;s respetuoso con los animales no humanos. Circo del Sol, por ejemplo, elimin&oacute; por completo los n&uacute;meros con animales y en la mayor&iacute;a de producciones cinematogr&aacute;ficas de ciencia ficci&oacute;n o acci&oacute;n los animales est&aacute;n modelados y animados en 3D. Filosof&iacute;a, moda y gastronom&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute;n aportado avances con miras a una conciencia que afronta retos como el colapso clim&aacute;tico, el agotamiento de recursos y el sufrimiento animal. Mientras tanto, el mundo del arte contempor&aacute;neo y sus instituciones se hunden en la cola de este cambio al dar cobertura a este tipo de obras y mostrarse demasiado ocupados en seguir articulando su colaboraci&oacute;n acr&iacute;tica con un mercado globalizado.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, creo necesario que los artistas hagamos autocr&iacute;tica y nos preguntemos si el arte es un espacio exento de responsabilidades &eacute;ticas hacia los dem&aacute;s individuos. En 2011 la College Art Association of America public&oacute; una&nbsp;<a href="http://www.collegeart.org/standards-and-guidelines/guidelines/use-of-animals" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">breve gu&iacute;a sobre el uso de animales en el arte</a> que muestra un posible camino, pues lo que dif&iacute;cilmente se encuentra en textos te&oacute;ricos o <em>statements</em> de artistas es una argumentaci&oacute;n profunda sobre las razones del uso de animales. El texto recomienda a quien incluya animales en sus obras preguntarse si alguna pr&aacute;ctica podr&iacute;a causar dolor o incomodidad al animal, y las alternativas, pero hay una que siempre me ha parecido clave:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puedes lograr lo mismo reemplazando al animal?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Talavera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/arte-guggenheim-evento-mediatico-animales_132_2113909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 May 2018 20:13:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e480188b-c972-408e-b317-b91940b65561_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="363968" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e480188b-c972-408e-b317-b91940b65561_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="363968" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Arte chino en el Guggenheim: un nuevo evento mediático a costa de los animales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e480188b-c972-408e-b317-b91940b65561_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Goya y la abolición de la tauromaquia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/goya-abolicion-tauromaquia_132_4025759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e29cbbee-5d75-43e8-973c-c6cc05f5adb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Obras de Santiago Talavera dialogan con grabados de Goya en la exposición &#039;OTRAS TAUROMAQUIAS. En el 200 aniversario de la Tauromaquia de Goya&#039;. Foto: Capital Animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la presentación, el Académico Delegado de Calcografía Nacional, Juan Bordes, aseguró que esta exposición "se la debíamos a Goya" para "liberarle" de doscientos años de interpretación unívoca de su obra en la que apenas se ha tenido en cuenta la evolución del artista hasta decantarse "claramente" por un espíritu crítico que se plasma sobre todo en sus últimos grabados</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Santiago Talavera, autor de este art&iacute;culo, es uno de los artistas cuya obra dialoga con los grabados de Goya en la exposici&oacute;n <a href="http://www.capitalanimal.es/portfolio/tauromaquias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">'OTRAS TAUROMAQUIAS. En el 200 aniversario de la Tauromaquia de Goya'</a>, que este martes se ha inaugurado en Calcograf&iacute;a Nacional y que se podr&aacute; ver hasta el 25 de mayo</li>
                                    <li>La exposici&oacute;n, comisariada por Rafael Doctor, ha sido proyectada por <a href="http://www.capitalanimal.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Capital Animal</a>, plataforma de gesti&oacute;n de proyectos de arte, cultura y pensamiento centrados en la defensa de los derechos de todos los animales. Forma parte de la programaci&oacute;n de Madrid Capital Animal 2016, en la que participan, adem&aacute;s de Calcograf&iacute;a Nacional, La Casa Encendida, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a, Matadero Madrid, y otros muchos espacios de la ciudad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Goya no dej&oacute; texto alguno sobre el porqu&eacute; de <em>Tauromaquia</em>, como s&iacute; hizo con<em> Los Caprichos </em>o <em>Los Desastres de la guerra. </em>Entender por qu&eacute; compuso unas im&aacute;genes tan descarnadas e inusuales cuando su situaci&oacute;n econ&oacute;mica era muy complicada, debido a motivos familiares y falta de encargos, es un enigma. Se acerc&oacute; al mercado de la estampa taurina que estaba en auge debido a asuntos monetarios pero, sobre todo, por la necesidad de superar los duros a&ntilde;os vividos durante la guerra mediante un tema mucho m&aacute;s ligero en apariencia. Quiz&aacute; no previ&oacute; que en las corridas de toros iba a encontrarse con el germen de la brutalidad y sinraz&oacute;n humana que denunciaba en sus otras series.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre su posici&oacute;n frente a la <em>fiesta</em> podr&iacute;a seguir consumiendo textos y art&iacute;culos. Hay mucha especulaci&oacute;n y, pese a que durante m&aacute;s de un siglo el relato hegem&oacute;nico fue que Goya era un aficionado a los toros, no fue hasta 1961 cuando un estudio, el del ingl&eacute;s Nigel Glendinning, propon&iacute;a a un Goya cr&iacute;tico y m&aacute;s cercano al ambiente antitaurino de su &eacute;poca. No es de extra&ntilde;ar que la idea viniera de Inglaterra, pa&iacute;s que m&aacute;s de un siglo antes de Goya hab&iacute;a prohibido los &ldquo;hostigamientos de toros&rdquo; y que hab&iacute;a dado lugar al origen de los derechos animales desde el &aacute;mbito del pensamiento utilitarista con el <em>principio del tratamiento humano </em>que Jeremy Bentham escribi&oacute; en 1791. &iquest;Pudo Goya haber le&iacute;do el tratado de Bentham donde, sobre si los animales no humanos deben ser considerados moralmente, escribi&oacute;: &ldquo;El asunto no es &iquest;pueden razonar? Ni, tampoco, &iquest;pueden hablar? Sino, &iquest;pueden sufrir?&rdquo;<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente no lo creo, y ser&iacute;a muy ingenuo proyectar conciencia animalista en la Espa&ntilde;a de aquellos a&ntilde;os. Es mucho m&aacute;s probable que sus fuentes tuvieran que ver con la <em>Carta Hist&oacute;rica</em> de Morat&iacute;n o el <em>Arte de torear</em> de Tixera, como escribi&oacute; Lafuente Ferrari. Ni al artista zaragozano ni a pr&aacute;cticamente nadie en el ambiente burgu&eacute;s proilustrado le preocupaba la &ldquo;cuesti&oacute;n animal&rdquo;, ni la &eacute;tica sobre el sufrimiento de los animales. Constancia queda, a trav&eacute;s de sus cartas a su amigo Zapater, de que le gustaba ir a cazar e ir a los toros, pero esto era con un Goya de 35 a&ntilde;os que todav&iacute;a no hab&iacute;a quedado sordo, ni se hab&iacute;a enfrentado al Santo Tribunal por su serie <em>Los Caprichos</em>, ni presenciado las atrocidades de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Concluir que Goya era taurino por una carta escrita a un amigo invit&aacute;ndole a los toros en 1781, sin tener en cuenta el giro que la Revoluci&oacute;n Francesa supuso en su cambio hacia ideas liberales ni el descreimiento que mostr&oacute; tras la guerra hacia las posiciones pol&iacute;ticas que hab&iacute;a defendido, es tan raqu&iacute;tico como afirmar que yo soy aficionado al f&uacute;tbol por haber ido a ver partidos con mi padre hace a&ntilde;os, pese a que actualmente y tras haber conocido las actividades mafiosas de la FIFA y su uso por parte de gobiernos como instrumento de control pol&iacute;tico social, lo aborrezco y critico cuando tengo la ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n del artista con Jovellanos y otros ilustrados antitaurinos como Vargas Ponce debi&oacute; influir en su opini&oacute;n. Sus litograf&iacute;as <em>Plaza partida</em> o <em>Diversi&oacute;n de Espa&ntilde;a, </em>pertenecientes a su serie <em>Los toros de Burdeos,</em> s&iacute; son claramente antitaurinas, lo cual sin duda pone en entredicho el empe&ntilde;o monopolizador de la <em>Tauromaquia</em> por parte del mundo taurino pero, en el caso de que Goya fuera reacio a los toros, su preocupaci&oacute;n no era otra que la condici&oacute;n humana. Para m&iacute;, la frase con la que S&aacute;nchez Ferlosio cerraba un art&iacute;culo en 2012 podr&iacute;a ilustrar lo que Goya quiz&aacute; pensaba mientras hac&iacute;a aquellos aguafuertes: &ldquo;Mi ferviente deseo de que los toros desaparezcan de una vez no es por compasi&oacute;n de los animales, sino por verg&uuml;enza de los hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, y con doscientos a&ntilde;os entre la publicaci&oacute;n de <em>Tauromaquia</em> y la exposici&oacute;n 'Otras tauromaquias. En el 200 aniversario de La Tauromaquia de Goya'<em>, </em>que actualmente puede visitarse en la Calcograf&iacute;a Nacional, su mirada nos vuelve a epatar. Parece lanzarnos preguntas sobre nuestra suerte, sobre si seguimos atormentando a los toros y por ende a nosotros mismos. Para la ocasi&oacute;n he trabajado en una serie de dibujos que, partiendo de un di&aacute;logo con Goya, exponen mi pulsi&oacute;n personal y muestran la continuaci&oacute;n l&oacute;gica de un movimiento social que ve en la tauromaquia una crueldad indefendible y anacr&oacute;nica para la moral de nuestra &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Al acercarme a sus estampas originales me vi en cierta manera demandado por Goya a acercarme a &eacute;l, entender bien sus im&aacute;genes y poder explicarle que los b&oacute;vidos son seres vivos con alma que sufren, sienten terror y desamparo al ser hostigados y torturados de una manera muy similar a la nuestra. Que la ciencia descubri&oacute; que razonan, que tienen conciencia y para nada son los &ldquo;aut&oacute;matas complejos&rdquo; que Descartes dijo. Que la violencia que muestran sus grabados, la violencia contra los animales, sienta las bases sobre las que se sostiene toda injusticia, ruindad e infamia de la sociedad que criticaba, adem&aacute;s de sus monstruos, fruto del lapso de la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera he contado c&oacute;mo veo los toros hoy en una sociedad y un mundo muy diferentes. Con casi un ochenta por ciento de la poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a que rechaza la continuidad de esta costumbre, en muy pocos a&ntilde;os hemos vivido un tard&iacute;o pero urgente cambio de rumbo social y una revoluci&oacute;n en pol&iacute;tica antitaurina. A partir de 2012, a&ntilde;o en que se abolieron las corridas de toros en Catalu&ntilde;a, tanto las decisiones de ayuntamientos y municipios de todo el pa&iacute;s cancelando las subvenciones p&uacute;blicas a la tauromaquia como las advertencias de las Naciones Unidas sobre la vulneraci&oacute;n de los Derechos del Ni&ntilde;o que los toros suponen, muestran que los Derechos Animales han entrado en las agendas de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora nos toca trabajar en la cultura, entender que la tauromaquia s&iacute; forma parte de ella como el vendado de pies de ni&ntilde;as para conseguir el &ldquo;pie de loto&rdquo; es parte de la cultura china, o la ablaci&oacute;n del cl&iacute;toris es parte de la cultura de buena parte de &Aacute;frica central. Y lo seguir&aacute; siendo, pero para que los toros acaben mostr&aacute;ndose en los museos de Historia y Antropolog&iacute;a como un vestigio de nuestro pasado, tal y como deber&iacute;an llevar siglos, primero el arte debe desmarcarse y sacudirse esta lacra. Ya no hay que ser cautos como Goya. Los artistas tenemos una deuda y una responsabilidad si queremos que nuestra sociedad cultive a las pr&oacute;ximas generaciones con nuevas ideas y mitolog&iacute;as que respondan a nuestra mejor faceta, imaginar otro paradigma que aparte aquellas tradiciones que insisten en seguir perpetrando los peores cr&iacute;menes y barbaridades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ff6a9b0c-7723-4b53-9524-067bafb280d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Talavera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/goya-abolicion-tauromaquia_132_4025759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2016 18:04:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e29cbbee-5d75-43e8-973c-c6cc05f5adb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="398906" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e29cbbee-5d75-43e8-973c-c6cc05f5adb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="398906" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Goya y la abolición de la tauromaquia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e29cbbee-5d75-43e8-973c-c6cc05f5adb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premios Goya,Tauromaquia,Antitaurinos,Arte]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
