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    <title><![CDATA[elDiario.es - Natalia Ajenjo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/natalia_ajenjo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Natalia Ajenjo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El fracaso de la formación de gobierno en España y las reglas de investidura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fracaso-formacion-gobierno-espana-investidura_132_4015404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las reglas de formación de Gobierno se explican en función de tres factores: los traumas históricos del pasado inmediato cuando se produce un cambio de régimen, las reglas que funcionan para la destitución del gobierno, y el número de partidos que participan en el establecimiento de un nuevo orden normativo.</p><p class="subtitle">Los sistemas de partidos están cambiando más rápido que las normas. Por eso, España se ha enfrentado por primera vez a la necesidad de un gobierno de coalición sin la experiencia para ello</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se dirige a una nueva convocatoria electoral tras el fracaso en la formaci&oacute;n de gobierno. En todos los sistemas parlamentarios se convocan nuevas elecciones si las reglas para la formaci&oacute;n de &eacute;ste fallan en cumplir su funci&oacute;n. Este hecho, sin embargo, es muy poco frecuente porque estas reglas han sido ideadas por los principales actores pol&iacute;ticos del sistema de partidos y de acuerdo a lo que creen que puede resolver mejor los problemas t&iacute;picos dado el contexto pol&iacute;tico del pa&iacute;s. En Espa&ntilde;a los actores, tras el cambio r&aacute;pido en el sistema de partidos, no se han adaptado a las reglas de investidura, que han hecho sentir su peso de una forma especialmente clara. Es importante ahora explicar estas normas y por qu&eacute; funcionan mejor o peor en el entorno de las democracias que conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Las reglas de formaci&oacute;n de gobierno (reglas de investidura) se explican en funci&oacute;n de tres factores interrelacionados: los traumas hist&oacute;ricos del pasado inmediato cuando se produce un cambio de r&eacute;gimen, las reglas que funcionan para la destituci&oacute;n del gobierno, y el n&uacute;mero de partidos que participan en el establecimiento de un nuevo orden normativo (constitucional y procedimental).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las reglas para la formaci&oacute;n de gobierno han funcionado aventajando sistem&aacute;ticamente a los dos grandes partidos en Espa&ntilde;a (PP y PSOE), permitiendo la formaci&oacute;n de gobiernos tanto mayoritarios como minoritarios en el per&iacute;odo democr&aacute;tico reciente, hasta que uno de los elementos indicados m&aacute;s arriba se ha modificado de forma sustancial: el caudal electoral del n&uacute;mero de partidos con representaci&oacute;n legislativa.
    </p><p class="article-text">
        Como es habitual en las democracias, las reglas cambian m&aacute;s lentamente que la praxis pol&iacute;tica y, por ello, existen numerosas reglas informales que flexibilizan el funcionamiento de las reglas formales. En el caso espa&ntilde;ol, estas reglas informales ata&ntilde;en a las consultas que los portavoces de los partidos pueden llevar a cabo en el &aacute;mbito extra-parlamentario, lo que ocurre tambi&eacute;n en m&uacute;ltiples sistemas parlamentarios. Estas consultas han bastado a todos los gobiernos desde 1977 hasta la fecha para lograr superar las barreras del voto de investidura en la primera vuelta. Es decir, aunando un apoyo parlamentario muy amplio y estable (mayor&iacute;a absoluta). De hecho, s&oacute;lo se ha acudido a segunda vuelta, donde la regla de mayor&iacute;a se relaja a mayor&iacute;a simple, en dos ocasiones: en el gobierno de Calvo-Sotelo (1981-82) y en el segundo gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero (2008-2011). Todos estos procesos han ocurrido sin la necesidad de formar gobiernos de coalici&oacute;n, definidos como la distribuci&oacute;n de carteras ministeriales entre los partidos que apoyan la investidura. Al haber sido casi siempre los mismos grupos parlamentarios los que han apoyado tanto a gobiernos en minor&iacute;a del PSOE como del PP (CiU, PNV y CC), &eacute;stos han preferido siempre la concesi&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas regionalmente beneficiosas para las Comunidades Aut&oacute;nomas que representan y donde tienen localizados sus electorados que carteras ministeriales. As&iacute;, los gobiernos ganaban el apoyo necesario para gobernar en solitario y los partidos de apoyo lograban esos beneficios sin la necesidad de sufrir el desgaste y castigo electoral que potencialmente sufren los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Tabla 1. Votos de investidura en Espa&ntilde;a, 1979-2012
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        Esta situaci&oacute;n de beneficios equilibrados se ha roto por la s&uacute;bita irrupci&oacute;n de los dos partidos que han logrado arrebatar una gran proporci&oacute;n de votos a todo el resto de partidos existentes en Espa&ntilde;a (Ciudadanos y Podemos), incluidos aqu&eacute;llos que de forma estable obten&iacute;an un potente caudal electoral a su favor en sus Comunidades Aut&oacute;nomas (por ejemplo, CiU, que de hecho ha desaparecido como tal).
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo escenario, lo m&aacute;s l&oacute;gico &ndash; comparando aqu&iacute; Espa&ntilde;a con lo que ocurre en nuestros vecinos europeos parlamentarios &ndash; ser&iacute;a que se hubiera formado una coalici&oacute;n ganadora al menos de mayor&iacute;a simple en la segunda vuelta provista en nuestras reglas de investidura. Pero ni la cultura pol&iacute;tica ni la experiencia, tanto de grandes, medianos, ni peque&ntilde;os partidos, ha ayudado a esto, y nos encaminamos, por tanto, a la repetici&oacute;n de elecciones. En sentido estricto, la repetici&oacute;n de elecciones en sistemas parlamentarios no deber&iacute;a ser visto como un hecho traum&aacute;tico, pues es lo previsto en la mayor&iacute;a de &eacute;stos cuando no se logra formar gobierno, pero s&iacute; indica una inoperancia efectiva de las reglas existentes, que, como se ha mencionado, est&aacute;n dise&ntilde;adas para un determinado escenario pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Las reglas de formaci&oacute;n de gobierno son complejas e incluyen varias exigencias. En general, podemos imaginar distintas combinaciones en que se favorecen desde gobiernos fuertes monocolor (de un solo partido con mayor&iacute;a propia s&oacute;lida) a gobiernos de coalici&oacute;n muy sujetos a la continua negociaci&oacute;n, consenso y apoyo de las bases parlamentarias de los partidos que componen ese gobierno. El primer extremo estar&iacute;a caracterizado por la exigencia de mayor&iacute;a simple para la formaci&oacute;n de gobierno, una regla para la destituci&oacute;n del gobierno (moci&oacute;n de censura) de mayor&iacute;a cualificada (habitualmente mayor&iacute;a de 2/3 de la C&aacute;mara Baja) o absoluta, y un n&uacute;mero de partidos relativamente reducido (menor de cinco importantes). El segundo extremo estar&iacute;a caracterizado por la exigencia de mayor&iacute;a absoluta para la formaci&oacute;n de gobierno, una moci&oacute;n de censura facilitada por la mayor&iacute;a simple, y un n&uacute;mero de partidos efectivos mayor de cinco.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, cuando miramos a pa&iacute;ses a nuestro alrededor encontramos varias combinaciones de reglas que se aproximan a uno u otro de estos extremos y que tienen, por tanto, un impacto directo en el rendimiento pol&iacute;tico de los partidos, tanto en t&eacute;rminos de formaci&oacute;n y duraci&oacute;n de los gobiernos (estabilidad) como en t&eacute;rminos de transparencia y control pol&iacute;tico (<em>accountability</em>). La mayor&iacute;a de los sistemas pol&iacute;ticos parlamentarios europeos ha visto crecer tanto la volatilidad electoral (el cambio de caudales electorales entre distintos partidos entre una elecci&oacute;n y la siguiente) como la fragmentaci&oacute;n partidaria (el aumento del n&uacute;mero de partidos parlamentarios relevantes) en las d&eacute;cadas m&aacute;s recientes. As&iacute;, los gobiernos de coalici&oacute;n se han hecho extensamente frecuentes en pa&iacute;ses con democracias longevas como B&eacute;lgica, Holanda, Alemania e, incluso y sorpresivamente, Reino Unido. En estos pa&iacute;ses la repetici&oacute;n de elecciones no ha sido un resultado notable en su funcionamiento democr&aacute;tico, sino que los actores han utilizado las reglas de formaci&oacute;n de gobierno de una forma eficiente, logrando construir coaliciones de gobierno responsables ante el Parlamento. Incluso Italia, pa&iacute;s conocido por la baja duraci&oacute;n de sus gobiernos &ndash; que caen por la ruptura de los apoyos parlamentarios -, ha logrado emplear sus exigentes reglas de formaci&oacute;n de gobierno para la puesta en marcha de gobiernos efectivos. De hecho, s&oacute;lo en cinco ocasiones de cincuenta y nueve gobiernos en la etapa democr&aacute;tica desde la posguerra a la actualidad el proceso de formaci&oacute;n de gobierno ha fracasado y se han tenido que convocar nuevas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        El sistema italiano es muy exigente puesto que el apoyo al gobierno requiere mayor&iacute;a (si bien simple) en ambas C&aacute;maras (Congreso y Senado), algo poco frecuente en la mayor&iacute;a de los sistemas parlamentarios europeos, donde, en general, s&oacute;lo interviene la C&aacute;mara Baja (Congreso) en la formaci&oacute;n de gobierno, como en Espa&ntilde;a. Otra peculiaridad del sistema italiano es que el Presidente de la Rep&uacute;blica (equivalente a nuestro Jefe de Estado, el Rey, con la diferencia de que el primero es electo, claro) puede proponer a las C&aacute;maras tantos gobiernos (Primer Ministro + equipo de Ministros + programa de gobierno) como considere necesarios antes de &lsquo;tirar la toalla&rsquo; y convocar elecciones. Esta caracter&iacute;stica de &lsquo;voto sucesivo&rsquo; la comparte por ejemplo con Irlanda, donde, al igual que Espa&ntilde;a, la fragmentaci&oacute;n partidaria ha hecho que las negociaciones para la formaci&oacute;n de una coalici&oacute;n viable sean cada vez m&aacute;s arduas y complejas, como est&aacute; ocurriendo en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, una de las fuentes de variaci&oacute;n en las reglas de formaci&oacute;n de gobierno m&aacute;s visibles son el n&uacute;mero de vueltas posibles (con mayor&iacute;as exigidas tambi&eacute;n variables) que pueden proponerse antes de la disoluci&oacute;n de las Cortes y consecuente convocatoria de elecciones. En este aspecto, la variaci&oacute;n va desde las dos vueltas previstas en casos como Espa&ntilde;a, Reino Unido o Ruman&iacute;a; tres vueltas en pa&iacute;ses como Rep&uacute;blica Checa, Alemania, Polonia, y Portugal; &oacute; cuatro en Suecia &ndash; o ilimitadas como ya hemos se&ntilde;alado para los casos de Irlanda (a propuesta del Presidente del Parlamento) e Italia (a propuesta del Presidente de la Rep&uacute;blica).
    </p><p class="article-text">
        Suecia es un caso interesante para nosotros porque, a pesar de que formalmente pueden darse esas cuatro vueltas, es un modelo del llamado &lsquo;parlamentarismo negativo&rsquo; (al igual que Portugal), donde el gobierno entra en funcionamiento a menos que haya una oposici&oacute;n fuerte en contra de ese gobierno. Es decir, el voto de investidura no es necesario previamente a la formaci&oacute;n del gobierno, sino que, despu&eacute;s de que &eacute;ste se forma, se somete a confianza parlamentaria (bajo la regla de mayor&iacute;a absoluta para la retirada de confianza y que el gobierno caiga). Todos los Primeros Ministros (equivalente a nuestro Jefe de Gobierno) en Suecia en el per&iacute;odo desde la posguerra a la actualidad, han sido confirmados mediante este mecanismo <em>ex post</em> en la primera vuelta, de los que un 74% han sido gobiernos en minor&iacute;a. Una peculiaridad ulterior de este pa&iacute;s, y que tal vez explica esta supervivencia tan alta de gobiernos en minor&iacute;a, es que las abstenciones &ndash; en el momento de la votaci&oacute;n de investidura <em>ex post</em> &ndash; cuentan como apoyo al gobierno (s&iacute;), en lugar de no ser contadas como voto v&aacute;lido (como en la mayor&iacute;a de los sistemas parlamentarios) o de ser contadas estrictamente como abstenci&oacute;n, lo cual ayuda a la formaci&oacute;n de gobiernos en mayor&iacute;a bajo la regla de mayor&iacute;a simple como en Espa&ntilde;a para la segunda vuelta (el voto de que hizo uso el segundo gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero).
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto relevante en que var&iacute;an las reglas de formaci&oacute;n de gobierno entre los sistemas parlamentarios son sobre qu&eacute; se emite el voto. Las opciones van desde la necesidad de aprobaci&oacute;n parlamentaria del Jefe de Gobierno, junto con su equipo de Ministros y el programa de gobierno (que se produce en B&eacute;lgica, Italia, Portugal y Ruman&iacute;a), sobre el Jefe de Gobierno y el programa de gobierno (como en Espa&ntilde;a y en la Cuarta Rep&uacute;blica Francesa), o s&oacute;lo sobre el programa (Reino Unido). Aqu&iacute;, cuanto m&aacute;s exigente sea sobre qu&eacute; se vota, m&aacute;s control pol&iacute;tico (<em>accountability</em>) puede ejercer el Congreso de Diputados. Un aspecto que puede afectar la probabilidad de aprobaci&oacute;n parlamentaria cuando las reglas son muy exigentes es el grado de disciplina partidaria existente. Si &eacute;ste es alto, las negociaciones entre partidos se hacen m&aacute;s previsibles y el uso de las reglas de formaci&oacute;n de gobierno a favor de la composici&oacute;n de gobiernos s&oacute;lidos se ve favorecido. Este es el caso de Alemania, donde los partidos dispuestos a cooperar para la formaci&oacute;n de una coalici&oacute;n lo se&ntilde;alizan incluso en las etapas de campa&ntilde;a electoral y, dada la alta disciplina partidaria, la competici&oacute;n de una coalici&oacute;n para formarse como opci&oacute;n votada por mayor&iacute;a absoluta ha sido muy exitosa.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, un aspecto que acompa&ntilde;a el dise&ntilde;o de las reglas para la formaci&oacute;n de gobierno son aqu&eacute;llas destinadas a las f&oacute;rmulas que permiten su ca&iacute;da de forma democr&aacute;tica. Recientemente hemos visto que hasta en sistemas presidenciales, donde las elecciones para Poder Ejecutivo y Poder Legislativo son separadas y por tanto ambos poderes directamente leg&iacute;timos, el Parlamento puede intervenir para iniciar la ca&iacute;da de la Jefa de Gobierno, como en el Brasil de Dilma Rouseff. As&iacute;, una de las supuestas distinciones clave entre parlamentarismo y presidencialismo se vuelve borrosa porque, en la pr&aacute;ctica, puede ocurrir en ambos sistemas. En los pa&iacute;ses parlamentarios europeos, como he indicado al inicio de este art&iacute;culo, los traumas hist&oacute;ricos del pasado ayudan generalmente a entender que las reglas de investidura y de remoci&oacute;n del apoyo parlamentario al gobierno (moci&oacute;n de censura) se dise&ntilde;an &lsquo;en paquete&rsquo;. Si lo que se pretende son gobiernos fuertes (como en los casos de Espa&ntilde;a y de Alemania, dado el peso del recuerdo de la alta fragmentaci&oacute;n partidaria asociada a ingobernabilidad en la II Rep&uacute;blica y la Rep&uacute;blica de Weimar, respectivamente), las reglas de investidura ser&aacute;n &lsquo;f&aacute;ciles&rsquo; mientras que la moci&oacute;n de censura ser&aacute; &lsquo;dif&iacute;cil&rsquo; (requiere mayor&iacute;a absoluta y que sea constructiva).
    </p><p class="article-text">
        En suma, los sistemas de partidos est&aacute;n cambiando m&aacute;s r&aacute;pido que las normas. Por eso, Espa&ntilde;a se ha enfrentado por primera vez a la necesidad de un gobierno de coalici&oacute;n sin la experiencia para ello. Otros pa&iacute;ses se han acomodado r&aacute;pidamente al continuo funcionamiento de gobiernos de coalici&oacute;n (B&eacute;lgica, Alemania, Dinamarca, India, Italia) con un rendimiento democr&aacute;tico variable en t&eacute;rminos de estabilidad (por ejemplo, muy baja duraci&oacute;n de los gobiernos en Italia) y de control pol&iacute;tico (alto en Alemania, por ejemplo). As&iacute;, las reglas de investidura son una pieza de la ecuaci&oacute;n pol&iacute;tica, pero tan importante como la praxis y flexibilidad informal con que se usan en todos los sistemas pol&iacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Ajenjo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 May 2016 17:49:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fracaso de la formación de gobierno en España y las reglas de investidura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Investidura,Gobierno,Elecciones Generales 2016]]></media:keywords>
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