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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Asensio]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - María Asensio]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["No quería venir a Europa, pero al llegar a Libia no hay vuelta atrás"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lampedusa_1_4020103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2240048b-0041-4850-9de1-4bcfcb40d416_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No quería venir a Europa, pero al llegar a Libia no hay vuelta atrás&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El centro de acogida de migrantes y refugiados de Lampedusa se encuentra al doble de su capacidad tras la llegada de más de 500 personas en la última semana</p><p class="subtitle">Baba, superviviente del naufragio del 19 de abril: "De un solo golpe la ola atravesó el barco y muchos fueron arrastrados. Mi amigo estaba entre ellos"</p><p class="subtitle">976 personas han desaparecido este año en la ruta del Mediterráneo Central, según la Organización Internacional de las Migraciones</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Inshallah&rdquo;, Baba recuerda cuando Mustaf&aacute;, su mejor amigo, y quien le anim&oacute; a hacer el viaje de sus vidas, le dec&iacute;a en mitad del naufragio: &ldquo;Baba, todo va a ir bien, todo va a ir bien&rdquo;. El barco grande prometido por las traficantes libios aument&oacute; sus esperanzas, hasta que lleg&oacute; la ola. &ldquo;De un solo golpe &mdash;recuerda&mdash; atraves&oacute; el barco y muchos fueron arrastrados. Mi amigo estaba entre ellos. Se llev&oacute; a mi amigo. Hubo 34 muertos &ndash;estima&mdash; en ese instante. Los vi en el agua, gritando. Nadie les pod&iacute;a salvar. El barco cogi&oacute; mucha agua. Todo el mundo lloraba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de 976 personas han desaparecido este a&ntilde;o en la ruta del Mediterr&aacute;neo Central. Alrededor de 80 refugiados y migrantes desaparecieron el s&aacute;bado en la costa libia en su intento de llegar a Italia. Un carguero italiano, el Valle Bianca, rescat&oacute; a una veintena del m&aacute;s del centenar que iba a bordo de la embarcaci&oacute;n.  Dos embarcaciones de la Guardia Costera llegaron a Lampedusa con los supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        Baba no quer&iacute;a venir. Era consciente de las peligrosas condiciones de un viaje que no tiene la m&aacute;s m&iacute;nima certeza en ninguna de sus etapas. Este guineano de 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos pas&oacute; la mitad de 2015 entre Argelia y Libia. Aunque los intenta olvidar, recuerda con claridad los tres d&iacute;as durante los cuales los traficantes de personas dejaron sin comida y apenas bebida a quienes embarcaron rumbo a Italia. &ldquo;Pudimos beber alg&uacute;n sorbo de agua&rdquo;, dice el joven guineano.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Si te das la vuelta, te pueden matar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Cuando vio el barco en el que deb&iacute;a subir, Baba se neg&oacute; con rotundidad. Pero cuando el viaje est&aacute; pagado, dice, la &uacute;nica posibilidad de evitarlo es la muerte. &ldquo;En ese momento, le dije a mi amigo que no deb&iacute;amos meternos ah&iacute;, que era un gran riesgo intentar llegar a Italia en ese barco, que mirase toda la gente que hab&iacute;a all&iacute;. Me dijo que fuese valiente y que nos &iacute;bamos a ir. Le dije que no, que era un gran riesgo. El <em>&aacute;rabe</em> pegaba a todos y nos gritaba &rdquo;subid, subid&ldquo;. No puedes darte la vuelta en ese momento. Te pueden matar. Me arm&eacute; de valor y sub&iacute; al barco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Calcula que eran &ldquo;m&aacute;s de 140&rdquo;, aunque el barco, afirma, ten&iacute;a capacidad para unas 100. La embarcaci&oacute;n parti&oacute; del puerto libio de Tobruk y empez&oacute; a anegarse de agua cerca de T&uacute;nez, donde el buque de SOS Mediterran&eacute;e localiz&oacute; y rescat&oacute; a los supervivientes, que fueron trasladados a Lampedusa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que he llegado a Lampedusa solo doy gracias&rdquo;, dice, mostrando una sonrisa sincera. En esta peque&ntilde;a isla italiana, un lugar de paso -como son Ceuta y Melilla en Espa&ntilde;a-, Baba ha podido respirar y decir a su familia que &ldquo;todo va bien&rdquo;. Despu&eacute;s de las &uacute;ltimas operaciones de rescate, el Centro D'Accoglienza de Lampedusa se encuentra abarrotado. Se han tenido que habilitar camas en los pasillos tras la llegada de m&aacute;s de 500 personas durante la &uacute;ltima semana. El centro est&aacute; operando estos d&iacute;as al doble de su capacidad, superando los 800 residentes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las llegadas a la isla no cesan, los traslados de migrantes y refugiados a centros de Sicilia se aceleran. La ma&ntilde;ana en que Baba supo que se iba en el pr&oacute;ximo barco rumbo a Sicilia, quedaban pocas horas para el embarque. No pudo despedirse de sus amigos ni regresar, como cada martes, al Archivo Hist&oacute;rico de Lampedusa.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Lampedusa est&aacute; recogida entre sus cuatro paredes y la memoria de su presidente, Antonino, quien ha convertido su centro cultural en un lugar de encuentro y evasi&oacute;n para los reci&eacute;n llegados. &ldquo;Buscamos hacerles olvidar este pasaje. Buscamos darles, en la primera ocasi&oacute;n para ellos en su viaje, un momento de serenidad, de afecto&rdquo;, explica.
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        &ldquo;Io voglio studiare italiano e lavorare per aiutare a il mio popolo&rdquo;, dice Diakaria, otro joven guineano bajo la atenta mirada de Antonino. Cada tarde, los migrantes que se acercan al Archivo reciben clases de italiano y encuentran un lugar donde conectarse con sus familias y amigos. 
    </p><h3 class="article-text">El callej&oacute;n sin salida libio</h3><p class="article-text">
        Diakaria es otra de las 3.350 personas que han llegado a la isla este a&ntilde;o, seg&uacute;n datos del Ministerio del Interior italiano. Tambi&eacute;n fue una de las muchas que vino desde Libia: &ldquo;O subes y pruebas suerte y llegas, o embarcan a los dem&aacute;s y a ti te matan y te dejan all&iacute;. Vi c&oacute;mo disparaban a mucha gente y c&oacute;mo la dejaban en el desierto cuando est&aacute;bamos haciendo el viaje&rdquo;. Junto a su hermano peque&ntilde;o Ibrahima, tuvo que subir al barco y rezar para que todo saliera bien.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tienen conocimiento, Diakaria e Ibrahima viajan en contra de su voluntad. De Guinea huyeron tras el asesinato de su padre, militante del partido de la oposici&oacute;n Uni&oacute;n y Fuerza Republicana, y la amenaza de acabar con su estirpe. Pasaron por Mal&iacute;, Burkina Faso y N&iacute;ger, donde se le ofreci&oacute; la oportunidad de estudiar en Argelia o Libia.
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        &ldquo;Me fui de casa porque mi vida corr&iacute;a peligro pero me di cuenta de que en Libia estaba incluso peor que antes&rdquo;. Pero, otra vez, no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. El viaje ya estaba planeado y el dinero, en otras manos. Los d&iacute;as anteriores, en Tr&iacute;poli, los pas&oacute; encerrado, sin poder ver a Ibrahima: &ldquo;Fue al tercer d&iacute;a que lo volv&iacute; a ver. Llor&eacute; mucho. Quer&iacute;a volverme pero no pod&iacute;a. Con quien vine me dijo que si me volv&iacute;a me disparar&iacute;an, que los libios prefer&iacute;an eso a dejarnos ir&rdquo;. Por eso ahora su mirada guarda algo de desconfianza, de secretos escondidos.
    </p><p class="article-text">
        El contraste aparece con la sonrisa de Mamadou. A este joven de 15 a&ntilde;os, el viaje le llev&oacute; de Guinea, donde afirma que su vida corr&iacute;a peligro, a Libia, donde descubri&oacute; que estaba expuesto al mismo riesgo. Al poco de llegar a Tr&iacute;poli, fue detenido por ir indocumentado y pas&oacute; mes y medio en la c&aacute;rcel. Lo que no revela su sonrisa lo deja entrever la cicatriz de su brazo izquierdo.
    </p><p class="article-text">
        En Libia, Mamadou trabajaba para un hombre que, &ldquo;un d&iacute;a&rdquo;, le llev&oacute; &ldquo;hasta la orilla del mar&rdquo;, donde le esperaba un bote. Su empleador fue claro: &ldquo;Subes o te disparo&rdquo;. Probablemente este procedimiento se repitiera hasta 114 veces, equivalente a las personas que, seg&uacute;n estima Mamadou, se encontraban en el bote aquel d&iacute;a.
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                </figure><h3 class="article-text">Libia, &iquest;la nueva Turqu&iacute;a?</h3><p class="article-text">
        A pesar de las documentadas vulneraciones de derechos humanos contra los migrantes en Libia, <a href="http://www.lastampa.it/2016/04/24/esteri/un-modelloegeo-per-la-libia-navi-della-nato-contro-gli-scafisti-dbtPaFwbLjb7GuiNSAaLWL/pagina.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Italia ya ha manifestado su predisposici&oacute;n a trabajar en un acuerdo con Libia</a> similar al alcanzado por la UE con Turqu&iacute;a. El objetivo: bloquear las llegadas por la ruta del Mediterr&aacute;neo central. Tras el pacto que ha permitido la expulsi&oacute;n a Turqu&iacute;a de los migrantes y refugiados que llegan a las islas en estos momentos hay unas 800 personas en Libia esperando a cruzar.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 25.000 migrantes han atravesado en 2016 la ruta del Mediterr&aacute;neo Central, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM). El negocio de los traficantes mueve cerca de 1.000 euros de media por persona, lo que supondr&iacute;a unos 25 millones de euros s&oacute;lo en esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        Desde el &uacute;ltimo naufragio, ha habido dos nuevas operaciones de rescate en Lampedusa, con m&aacute;s de 500 personas en total y dos lecturas: en el primero de los desembarcos, la mayor&iacute;a de sus integrantes fueron j&oacute;venes egipcios, lo que demuestra la inestabilidad pol&iacute;tica del pa&iacute;s m&aacute;s importante de la regi&oacute;n. En el segundo de los desembarcos, en cambio, la nacionalidad predominante ha sido Nigeria lo que puede estar relacionado con el terror impuesto en el norte del pa&iacute;s por el grupo terrorista Boko Haram.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan León García, María Asensio, Julián Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lampedusa_1_4020103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 May 2016 17:11:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No quería venir a Europa, pero al llegar a Libia no hay vuelta atrás"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Libia,Italia,Inmigración]]></media:keywords>
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