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    <title><![CDATA[elDiario.es - Yasmina Encinoso García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/yasmina_encinoso_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Yasmina Encinoso García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El suelo sin ley. Una Ley neoliberal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/suelo-ley-ley-neoliberal_132_3978082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Siempre es conveniente analizar las cosas atendiendo a su contexto. Pero no s&oacute;lo a su contexto hist&oacute;rico. Tambi&eacute;n a su contexto ideol&oacute;gico. Porque de no ser as&iacute; nos entretendr&iacute;amos discutiendo detalles parciales, cuando lo que se propone es un cambio de paradigma radical en la manera en la que nos relacionamos con nuestro soporte f&iacute;sico: el territorio.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el Anteproyecto de Ley del Suelo de Canarias responde de forma bastante di&aacute;fana al marco ideol&oacute;gico neoliberal, seg&uacute;n el cual, hay que resgringir al m&aacute;ximo la intervenci&oacute;n p&uacute;blica para no interferir en el libre ejercicio del mercado. En este sentido, tambi&eacute;n hay que rebajar las trabas legales que buscan la protecci&oacute;n de los bienes p&uacute;blicos, y entender que cualquiera de estos bienes p&uacute;blicos, inclu&iacute;da la Naturaleza, es un bien mercantilizable.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la l&oacute;gica neoliberal en la que se enmarca esta Ley, el territorio pasa de ser el lugar en el que desarrollan la vida y las relaciones humanas, a un bien de mercado y un fondo de inversi&oacute;n. Y es por eso por lo que el Anteproyecto de Ley se denomina 'del Suelo', y ella misma define 'suelo' como 'un recurso (&hellip;) utilizado para el aprovechamiento urban&iacute;stico', y se eliminan herramientas y entes reguladores de dicho aprovechamiento.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias que normalmente acarrea esta l&oacute;gica de pensamiento son similares a las que lleva aparejada esta propuesta, y tienen que ver con el acrecentamiento de las desigualdades relacionada con la p&eacute;rdida del capacidad de decisi&oacute;n de la mayor&iacute;a social sobre su propia vida y su futuro, as&iacute; como el desv&iacute;o de las pol&iacute;ticas desde el inter&eacute;s general al inter&eacute;s particular de los estratos sociales mejor posicionados en la pir&aacute;mide del mercado. Por supuesto, aquellas formas de vida que no son interesantes para este mercado, enti&eacute;ndase las personas m&aacute;s desfavorecidas, y por supuesto m&aacute;s a&uacute;n la fauna y la flora, quedan totalmente exclu&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        A estos efectos, es destacable que el planeamiento se ejecute &ldquo;de abajo para arriba&rdquo;, desde lo municipal hasta lo regional, desde lo particular hasta lo general, desde los bienes privados hasta los bienes p&uacute;blicos, condicionando los segundos a los primeros. Porque aunque en teor&iacute;a no sea as&iacute;, el hecho de eliminar controles supramunicipales, dar potestad planificadora a los ayuntamientos, y permitir que cualquier plan actualmente de rango inferior, pueda modificar el contenido de planes superiores, convertir&aacute; el territorio en decenas de entidades inonexas y ca&oacute;ticas, y adem&aacute;s dejar&aacute; indefensa aquella parte del territorio que no es de nadie en particular porque es de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Desgranando estas consecuencias, cabe hacer especial menci&oacute;n a la p&eacute;rdida de la exigua capacidad de abastecimiento alimentario de estas islas, derivada de la tensi&oacute;n especulativa que sufrir&aacute; un suelo r&uacute;stico totalmente expuesto a la iniciativa empresarial de los sectores econ&oacute;micos m&aacute;s hipertrofiados de Canarias: la construcci&oacute;n y el turismo. Un suelo r&uacute;stico que ya, de por s&iacute;, y debido a esa tendencia hist&oacute;rica de este gobierno a desatender las necesidades reales de la poblaci&oacute;n como la soberan&iacute;a alimentaria, y a potenciar &uacute;nicamente a los sectores que responden mejor a los intereses de la &eacute;lite empresarial, se han convertido en los m&aacute;s caros, con diferencia, en todo el Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El suelo r&uacute;stico, y ya de paso, los espacios naturales en los que se procura salvaguardar lo que queda de la riqueza ecol&oacute;gica de Canarias, ser&aacute;n copados por las ocurrencias de empresarios y ayuntamientos, que podr&aacute;n ser aprobadas al margen de los Cabildos y del Gobierno de Canarias mediante figuras como las ordenanzas provisionales municipales. Tambi&eacute;n mediante las ocurrencias de Cabildos al margen de los ayuntamientos y del Gobierno de Canarias a trav&eacute;s de las ordenanzas provisionales insulares y de los proyectos de inter&eacute;s insular. Y tambi&eacute;n mediante las ocurrencias del Gobierno de Canarias al margen de los ayuntamientos y los Cabildos a trav&eacute;s de los proyectos de inter&eacute;s auton&oacute;mico. O con la complicidad de todos ellos mediante las suspensiones de vigencia.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, tenemos que nombrar la cuestionable figura del inter&eacute;s social o p&uacute;blico con la que se van a poder hacer muchas actividades cuestionables en suelo r&uacute;stico sin que nadie sepa a qu&eacute; responder&aacute; realmente ese inter&eacute;s, pero todo el mundo sospeche que no ser&aacute; ni social, ni se har&aacute; p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que en resumen, quien &uacute;nicamente queda al margen de este negocio es la ciudadan&iacute;a, a la que se le recortan las v&iacute;as de participaci&oacute;n y las herramientas con las que acudir a los tribunales para defender el derecho democr&aacute;tico de decidir su futuro, el derecho constitucional a vivir en un entorno sano, y el derecho europeo a participar en asuntos que tengan que ver con la protecci&oacute;n del territorio y el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al suelo r&uacute;stico, la amenaza de la p&eacute;rdida de este suelo por el crecimiento vegetativo en los asentamientos rurales, es una amenaza real, aunque menor. Porque previsiblemente, la poblaci&oacute;n rural, la que desarrolla su vida en los entornos rurales, la que podr&iacute;a solucionar la emergencia social que supone que estemos importando m&aacute;s del 90 % de lo que consumimos, ser&aacute; expulsada poco a poco. M&aacute;s nos tememos que la p&eacute;rdida de suelo responda a intereses de sectores de poblaci&oacute;n que no viven ni trabajan en los entornos rurales.
    </p><p class="article-text">
        Y de la misma manera, por culpa de una Ley que prima la inversi&oacute;n privada frente a la ordenaci&oacute;n p&uacute;blica, en entornos urbanos la poblaci&oacute;n tambi&eacute;n ser&aacute; expulsada mediante procesos de gentrificaci&oacute;n urbana. Adem&aacute;s, esta l&oacute;gica provoca desinversi&oacute;n en zonas menos rentables, que unida a la ausencia de l&iacute;mites a la densificaci&oacute;n urbana y el debilitamiento de la obligatoriedad de garantizar espacios verdes que sirvan de pulm&oacute;n a las ciudades, har&aacute;n que los sectores de poblaci&oacute;n con menor nivel de renta vivan hacinados en espacios de baja calidad ambiental. La puesta a disposici&oacute;n de buena parte de la capacidad de decisi&oacute;n sobre las dotaciones p&uacute;blicas a manos de los promotores privados es otra v&iacute;a para desmejorar la calidad de recursos de tanto inter&eacute;s como los sanitarios o los educativos.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;a sorprendernos que esto fuera as&iacute;, porque ocurre en todas las ciudades que responden al modelo neoliberal, que, recordemos, es aqu&eacute;l en el que se se inserta este Anteproyecto de Ley.
    </p><p class="article-text">
        El neoliberalismo se afianz&oacute; sin duda tras la crisis que vivimos. Y los mismos sectores que provocaron la crisis son premiados con una ley que les sirve en bandeja la materia prima de sus intereses. El turismo queda al margen de la regulaci&oacute;n. Se prev&eacute; para &eacute;l una norma sectorial, pero no se fija ning&uacute;n criterio que ordene un sector que utiliza el territorio como el principal reclamo para su oferta. La construcci&oacute;n es la principal beneficiada. Pero tambi&eacute;n lo son los mercados financieros.
    </p><p class="article-text">
        El planeamiento en suelo tur&iacute;stico no caducar&aacute;. Siempre prevalecer&aacute;n los derechos adquiridos por inversores que no ejecutan su plan, frente a las decisiones futuras sobre posibles reconversiones o modificaciones por necesidad de suelos vac&iacute;os. El suelo, as&iacute;, podr&aacute; ser un bien financiero sujeto al juego de los mercados y al derecho a la indemnizaci&oacute;n de propietarios que jam&aacute;s pensaron en el bienestar de Canarias. Sin duda, el mercado es quien dictaminar&aacute; nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        Cabe preguntarnos a qui&eacute;n va a beneficiar este nuevo paradigma que se abre si se aprueba esta norma. En este sentido, analizando el Anteproyecto vemos detalles que nos hacen recordar c&oacute;mo, hist&oacute;ricamente, las administraciones canarias han sufrido confrontaciones entre ellas cuando algunos proyectos inadminisibles se han topado con alcaldes &ldquo;d&iacute;scolos&rdquo; o m&aacute;s bien, dir&iacute;amos nosotras, honestos. Nos vienen a la cabeza las torres de alta tensi&oacute;n y el conflicto con Vilaflor, la regasificadora de Arinaga y la firme oposici&oacute;n municipal. Y vemos c&oacute;mo los proyectos de inter&eacute;s insular o auton&oacute;mico permitir&aacute;n sortear a este tipo de alcaldes o alcaldesas rebeldes.
    </p><p class="article-text">
        Recordamos el caso Varadero y los informes t&eacute;cnicos contrarios de la COTMAC, que permitieron que se condenara una ilegalidad. O los planes generales m&aacute;s desarrollistas, como el de La Laguna. O el caso Arona. Eliminando la COTMAC, los controles supramunicipales, y aprobando figuras que permiten la construcci&oacute;n de cualquier cosa en cualquier suelo, &ldquo;ya no habr&aacute; caso&rdquo;, y adem&aacute;s, a partir de ahora tampoco habr&aacute; l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, hablamos de acabar con la corrupci&oacute;n urban&iacute;stica sin acabar con los corruptos.
    </p><p class="article-text">
        Y todo ello se har&aacute; sin ning&uacute;n miramiento hacia los grandes problemas sociales ni ambientales que amenazan ni a Canarias ni al Planeta. La p&eacute;rdida de biodiversidad y el cambio clim&aacute;tico son externalidades negativas, pero no son problemas preocupantes para los mercados. Tampoco lo son los problemas de accesibilidad, la calidad ambiental urbana y la seguridad civil y ambiental. Y sin embargo, s&iacute; lo son para las personas que viven en el mundo real. Y para las que ahora no tienen edad de votar. Canarias, previsiblemente, se convertir&aacute; en uno m&aacute;s de los territorios que se autodestruyeron desde dentro hacia afuera, y que tambi&eacute;n sufrir&aacute;n las consecuencias de problemas globales como el cambio clim&aacute;tico, que terminar&aacute; de destruirla desde fuera hacia dentro.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que esta Ley no se habr&iacute;a dise&ntilde;ado de esta manera si hubiera contado con un verdadero plan de participaci&oacute;n ciudadana. Porque nadie, en su sano juicio, apuesta por autodestruirse. Pero no ha sido as&iacute;. La Consejera de Pol&iacute;tica Territorial se ha jactado de haberse reunido con todo tipo de colectivos, cuando la realidad es que la ciudadan&iacute;a es mucho m&aacute;s que los colectivos sociales en los que s&oacute;lo una parte de ella se organiza, y adem&aacute;s, no s&oacute;lo quedan muchos colectivos por consultar, sino que muchos de ellos s&iacute; lo han sido, pero sus demandas han ca&iacute;do en saco roto.
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n ciudadana no se ha de limitar a una serie de reuniones y una devoluci&oacute;n de un texto normativo del volumen y la densidad del presente, con un plazo de exposici&oacute;n p&uacute;blica de 20 d&iacute;as, ampliado a otros rid&iacute;culos 15 m&aacute;s. La participaci&oacute;n ciudadana debe suponer un intercambio de pareceres, y para recoger estos pareceres, es necesario un despliegue de medios y recursos t&eacute;cnicos, humanos y de saberes de los que hay experiencias sobradas dondequiera que ha habido inter&eacute;s real en llevarla a efecto. Y debe partir de la responsabilidad de respetar sus resultados. Pero para ello, el equipo promotor de la Ley debe salirse del marco ideol&oacute;gico neoliberal. Porque en este marco no cabe, siquiera, el ejercicio de la participaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yasmina Encinoso, Yasmina Encinoso García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 May 2016 13:46:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El suelo sin ley. Una Ley neoliberal]]></media:title>
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