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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Fernando López Aguilar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_fernando_lopez_aguilar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Fernando López Aguilar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Era esto cuando hablábamos de una UE geopolítica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablabamos-ue-geopolitica_129_12593297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1b7c59b-40ff-4214-bc79-558ac0e21217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Era esto cuando hablábamos de una UE geopolítica?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esa UE cuyos mejores capítulos y realizaciones llevan impronta socialista y socialdemócrata se está escorando, como nunca, a estribor, a la derecha, con una “nueva mayoría” en el PE y en las Instituciones</p></div><p class="article-text">
        La UE &ldquo;pierde su alma&rdquo;, abdica su raz&oacute;n de ser, en su inacci&oacute;n ante emplazamientos inapelables: as&iacute; ha descrito Borrell, antiguo <em>High Rep</em> de la UE, su clamoroso silencio ante el genocidio perpetrado por Netanyahu en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica se expande, corroyendo cada uno de los pilares hist&oacute;ricos de la integraci&oacute;n europea.&nbsp;El Marco Financiero (MFF) presentado por la Comisi&oacute;n Europea que preside Von der Leyen (Comisi&oacute;n VDL II) epitomiza crudamente la negaci&oacute;n de la Europa que nos moviliz&oacute; hasta ahora. Por ello mismo, inaceptable. Disuelve, hasta hacerlas irreconocibles, las mejores consecuciones de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os: Pol&iacute;ticas de Cohesi&oacute;n, Regionales, Agr&iacute;cola Com&uacute;n y de Pesca, Solidaridad e instrumentos de respuesta a las nuevas exigencias de <em>Common EU Goods</em>: Sanidad, Emergencias, Protecci&oacute;n Civil...y Vivienda.
    </p><p class="article-text">
        La PESD naufraga con Kallas, lejos, muy por debajo, del list&oacute;n elevado y exigente en que se situ&oacute; Borrell. Afasia, impotencia, irrelevancia, la UE renuncia a una voz digna de ser escuchada -no digamos respetada- por los actores relevantes en el desorden global.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor: doble rasero, <em>Double Standard</em>, Ucrania y Gaza unidas s&oacute;lo por el hilo conductor del arrinconamiento de la UE hasta su humillaci&oacute;n e insignificancia ante quienes nos hab&iacute;amos propuesto hablar de t&uacute; a t&uacute;. Contradicci&oacute;n palmaria con la promesa anunciada de la <em>autonom&iacute;a estrat&eacute;gica</em> de una UE <em>geopol&iacute;tica</em>, globalmente relevante.
    </p><p class="article-text">
        Esa UE cuyos mejores cap&iacute;tulos y realizaciones llevan impronta socialista y socialdem&oacute;crata se est&aacute; escorando, como nunca, a estribor, a la derecha, con una &ldquo;nueva mayor&iacute;a&rdquo; en el PE y en las Instituciones, consecuentes con la proliferaci&oacute;n de Gobiernos nacionales en los EEMM minados o intervenidos por ultraderechas pujantes en su nacionalismo xen&oacute;fobo, radical, eur&oacute;fobo, populista, o todo ello a la vez.
    </p><p class="article-text">
        La deriva de la UE hacia su propia negaci&oacute;n responde a m&uacute;ltiples concausas. La imparable preeminencia de redes sociales -plataformas tecnol&oacute;gicas en manos de una oligarqu&iacute;a, nuevo <em>tecnofeudalismo </em>de magnates digitales- en la formaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y su comunicaci&oacute;n, con algoritmos adictivos que premian la infantilizaci&oacute;n y la tribalizaci&oacute;n sectaria de todo mensaje, segmentando sociedades en polos irreconciliables e impidiendo cualquier atisbo de deliberaci&oacute;n entre opciones racionales, destaca como precondici&oacute;n de todas las dem&aacute;s coordenadas de la erosi&oacute;n democr&aacute;tica que ha sometido espacios. No es la &uacute;nica: el resentimiento emocional contra la globalizaci&oacute;n entre quienes se perciben entre sus &ldquo;perdedores&rdquo;, enturbia ese mar de fondo en que relatos populistas y discursos de odio se&ntilde;alan chivos expiatorios -migrantes, <em>diferentes</em>-, en una espiral que no vislumbra correctivos eficaces.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay esperanza? Es, en todo caso, irrenunciable. Como lo es la acci&oacute;n que ha de seguir a la raz&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pelea que se avecina concierne, por supuesto, a la causa de la izquierda progresista, minorizada severamente en todas las Instituciones. Pero se extiende en su alcance al europe&iacute;smo <em>tout court</em>. Quienes, bregando contra corriente, nos consideramos <em>federalistas</em> querr&iacute;amos un cambio de rumbo copernicano. Pero, mientras se reabre paso a esa profundizaci&oacute;n de la integraci&oacute;n europea que no se asoma a lo que alcanza nuestra vista, la &ldquo;<em>reeuropeizaci&oacute;n</em>&rdquo; de esta UE con la que hoy nos damos de bruces, demanda una conjugaci&oacute;n de dos vectores que est&aacute;n, al menos, al alcance del sufragio universal de ciudadan&iacute;a europea que legitima al Parlamento Europeo (PE) como &uacute;nica Instituci&oacute;n directamente electiva, motor democr&aacute;tico de Europa: la politizaci&oacute;n y la parlamentarizaci&oacute;n de su proceso decisorio.
    </p><p class="article-text">
        Ello comporta, primero, reivindicar la <em>pol&iacute;tica</em> como contraposici&oacute;n entre opciones, alternativas que presuponen debate y decisi&oacute;n: un escenario distinto al de los falsos consensos en m&iacute;nimos denominadores, penosamente incapaces de aportar valor a&ntilde;adido o avances respecto a sus Estados miembros (EEMM). Y requiere, adem&aacute;s, que el PE haga valer su naturaleza distintiva en Derecho comparado: &uacute;nico Parlamento supranacional en el mundo que realmente lo es; que, adem&aacute;s de legislar un Derecho vinculante para los EEMM, legitima con su voto a la Comisi&oacute;n Europea (Ejecutivo colegial), controla su responsabilidad pol&iacute;tica y puede derribarla con su censura. Y exige rigurosamente a la Comisi&oacute;n VDL II el estricto cumplimiento de su rol de &ldquo;guardiana de los Tratados y de la legislaci&oacute;n europea&rdquo;, sin &ldquo;lenguaje de madera&rdquo; (<em>langue du bois</em>, en la jerga), sin medias tintas ni ambages, pasteleos elusivos ni &ldquo;<em>compromising</em> <em>as usual&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Bref</em>: lo contrario de cuanto campea en este minuto. Mejor UE -menos casilla nacional-, m&aacute;s acci&oacute;n y decisi&oacute;n <em>pol&iacute;tica,</em> mirada al tablero global, tan revuelto de tanto recibir patadas, &iquest;No era eso, cuando habl&aacute;bamos de una <em>UE geopol&iacute;tica</em>?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablabamos-ue-geopolitica_129_12593297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 20:53:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Era esto cuando hablábamos de una UE geopolítica?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Geopolítica,Ursula von der Leyen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arriesgada y defendible: la ley orgánica de amnistía bajo control judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/arriesgada-defendible-ley-organica-amnistia-control-judicial_132_10724736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bef5eee-1152-4d59-9021-6048358aba99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arriesgada y defendible: la ley orgánica de amnistía bajo control judicial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conjugación de la Proposición de Ley Orgánica con el principio de igualdad radica en el acotamiento de su ámbito temporal, subjetivo y material y en el razonamiento de la proporcionalidad de su trato diferenciado</p></div><p class="article-text">
        La controversia sobre la amnist&iacute;a ha transitado velozmente desde su anticipatoria protesta por &ldquo;contraria a Derecho&rdquo; -a&uacute;n antes de que se conociese el texto- a la discusi&oacute;n acerca de los requisitos de su &ldquo;legitimidad pol&iacute;tica&rdquo; en t&eacute;rminos de opini&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute; Rubio Llorente: &ldquo;del silencio constitucional respecto de la amnist&iacute;a no se sigue necesariamente su prohibici&oacute;n&rdquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>, 11 diciembre 2000). Las tesis que han sostenido su inconstitucionalidad han obtenido una por una su refutaci&oacute;n convincente: el examen que descansa en el principio &ldquo;<em>minus ad maius</em>&rdquo; por el que, alegadamente, si la Constituci&oacute;n proh&iacute;be los &ldquo;indultos generales&rdquo; con mayor fuerza excluir&iacute;a toda amnist&iacute;a, ignora que la diferencia entre el indulto (necesariamente individualizado, toda vez que condona el cumplimiento de la pena tras una sentencia firme) y la amnist&iacute;a (que extingue, por ley org&aacute;nica, la perseguibilidad penal de ciertos hechos) no es cuantitativa sino cualitativa. As&iacute; tambi&eacute;n con la que invoca la &ldquo;separaci&oacute;n de poderes&rdquo; y la &ldquo;reserva de jurisdicci&oacute;n&rdquo;, que no resulta alterada por una decisi&oacute;n del legislador democr&aacute;tico cuyo alcance se contrae, objetiva y subjetivamente, a la delimitaci&oacute;n de un supuesto concreto, y cuya adecuaci&oacute;n a la Constituci&oacute;n depender&aacute; estrictamente de su finalidad, justificaci&oacute;n y motivaci&oacute;n. Este razonamiento rebate asimismo la tesis de que una amnist&iacute;a s&oacute;lo podr&iacute;a explicarse en un &ldquo;cambio de r&eacute;gimen&rdquo;: tanto el Derecho hist&oacute;rico espa&ntilde;ol (las Constituciones progresistas de 1869 y 1931 las contemplaron y aplicaron sin desdecirse de sus fundamentos) como el Derecho comparado (Francia, Italia, Alemania, Reino Unido) muestran casos espec&iacute;ficos que no equivalieron a reconocer que quienes delinquieron &ldquo;ten&iacute;an raz&oacute;n&rdquo; y que la democracia &ldquo;les pidiese perd&oacute;n&rdquo;: en todos estos supuestos, fue el Estado constitucional quien concedi&oacute; el perd&oacute;n, en ning&uacute;n caso al rev&eacute;s. Son razonamientos ya expuestos pormenorizadamente en el libro <em>El indulto. Un an&aacute;lisis jur&iacute;dico-constitucional</em> (pp.36-91) (R. Garc&iacute;a Mahamut, 2004). Lejos tambi&eacute;n de la actual disputa, estudiosos de la materia<em> </em>han fundamentado la cabida constitucional de las leyes de amnist&iacute;a bajo condiciones precisas (Aguado Renedo; 2023, Linde Paniagua en 1998, entre otros).
    </p><p class="article-text">
        Una vez hecha p&uacute;blica la Proposici&oacute;n de Ley Org&aacute;nica registrada en el Congreso, ni peligra la Constituci&oacute;n ni el Estado de Derecho ni la independencia judicial: se trata de una iniciativa ejercitada conforme al art.87.1 CE, minuciosamente articulada para superar su examen de constitucionalidad (finalidad leg&iacute;tima, proporcionalidad y adecuaci&oacute;n), de conformidad al Convenio Europeo de Derechos Humanos y a la jurisprudencia del TEDH (que objeta las amnist&iacute;as de delitos de lesa humanidad y torturas, lo que obviamente no es el caso) y de adecuaci&oacute;n al Derecho de la UE y su garant&iacute;a ante el TJUE (al excluir los &ldquo;delitos contra los intereses financieros de la UE&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda Ley asienta su normatividad en su aplicaci&oacute;n judicial y en la lectura que de su &ldquo;inter&eacute;s p&uacute;blico&rdquo; ejercite el ministerio fiscal en los procedimientos: precisamente porque en Espa&ntilde;a disfrutamos de una Justicia independiente -cuyo frente de erosi&oacute;n no es otro que el inconstitucional bloqueo del CGPJ durante cinco largos a&ntilde;os, por la exclusiva responsabilidad del PP al denegar sus votos imprescindibles para la formaci&oacute;n de 3/5 en cada una de las C&aacute;maras-, es f&aacute;cilmente predecible que ser&aacute;n numerosas las cuestiones de constitucionalidad (y de prejudicialidad ante el TJUE) las que elevar&aacute;n los jueces que deban suspender las causas de las que est&eacute;n conociendo a la entrada en vigor de la Ley, con efectos suspensivos sobre el asunto concreto. Al interponerlas -sumadas a los recursos de inconstitucionalidad que interpondr&aacute; el PP con todos los instrumentos jur&iacute;dicos a su alcance-, los jueces estar&aacute;n dando prueba de su independencia, intacta, y desmintiendo por tanto esa ret&oacute;rica inflamada de denuncias de &ldquo;atentado a la separaci&oacute;n de poderes&rdquo; a las que se han apuntado asociaciones judiciales, contraviniendo su Ley Org&aacute;nica que les proh&iacute;be dirigir sus cr&iacute;ticas a los poderes p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es innegable que la opci&oacute;n por la amnist&iacute;a es pol&iacute;ticamente arriesgada para el Gobierno con que arranca esta Legislatura. La investidura de su Presidente, con holgada mayor&iacute;a absoluta, ha sido leg&iacute;timamente estimada como mejor para la democracia que su alternativa (dejar caducar los dos meses cuyo transcurso abocar&iacute;a a nuevas elecciones tras el fracaso de Feij&oacute;o en su intento de sumar una mayor&iacute;a en el Congreso). Pero es una opci&oacute;n defendible, tal y como se argumenta en su Exposici&oacute;n de Motivos: una <em>Ley singular</em> para superar una crisis asimismo <em>excepcional</em>, favoreciendo con ella la normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social en Catalu&ntilde;a, tras la grave fractura causada por el proc&eacute;s, y su reintegraci&oacute;n institucional en nuestro Estado auton&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los hechos cuya persecuci&oacute;n puede excluirse por ley se refieren, como es obvio, a la secuencia de decisiones, actos y leyes que, condujo, en 2017, a la DUI (Declaraci&oacute;n unilateral de independencia) y a la mayor crisis experimentada en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica desde el 23F. La respuesta del Estado contempl&oacute; una fase pol&iacute;tica -el 155 CE- y una fase judicial, cuyo cap&iacute;tulo m&aacute;s relevante se sustanci&oacute; ante el TS y culmin&oacute; con condenas tras un debido proceso con todas las garant&iacute;as. No obstante, en esta derivada penden desde entonces cientos de causas
    </p><p class="article-text">
        La conjugaci&oacute;n de la Proposici&oacute;n de Ley Org&aacute;nica con el principio de igualdad radica en el acotamiento de su &aacute;mbito temporal, subjetivo y material y en el razonamiento de la proporcionalidad de su trato diferenciado. El per&iacute;metro preciso de actos tipificados como delito o como determinantes de responsabilidad administrativa o contable preparatorios o conexos a la consulta celebrada en Catalu&ntilde;a el 9 de noviembre de 2014 y al refer&eacute;ndum de 1 octubre de 2017, sucesos, excusa recordarse, que tuvieron lugar en el tiempo de Gobierno en Espa&ntilde;a del PP.&nbsp; Partiendo de esta delimitaci&oacute;n se establece la extinci&oacute;n de la responsabilidad penal, contable y administrativa, la competencia de los &oacute;rganos que deben aplicar la amnist&iacute;a y el procedimiento a seguir, explicando en cada caso la adecuaci&oacute;n de la medida a la finalidad que el legislador democr&aacute;tico vincula al inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n se defiende en cuanto Norma Suprema al ofrecer soluciones a aquello conflictos sociales, pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos que importen a la paz social, y s&oacute;lo al TC competer&aacute; enjuiciar su validez. Que se abra paso otra etapa de reparaci&oacute;n implicar&aacute; un ejercicio de responsabilidad pol&iacute;tica cuyo juicio corresponder&aacute;, en cambio, a la ciudadan&iacute;a de una democracia madura, a la que toca encarar los desaf&iacute;os planteados cuando son ineludibles. Por eso, procede atajar tambi&eacute;n una espiral lesiva con muchos da&ntilde;os infligidos a la reputaci&oacute;n institucional de Espa&ntilde;a: porque nunca antes de los &ldquo;hechos de 2017&rdquo; hab&iacute;amos asistido a una ofensiva tan sostenida en el tiempo y polif&oacute;nica en sus coros contra nuestra credibilidad como una democracia s&oacute;lida y plenamente garantista, tanto en la propia UE como ante las jurisdicciones de alcance supranacional (TEDH, TJUE), pasando por los instrumentos de cooperaci&oacute;n judicial (euro&oacute;rdenes y extradiciones varias veces denegadas, siempre con recursos pendientes y giros inesperados).
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute;, una medida <em>excepcional</em> como la que plantea la ley sirva a la recuperaci&oacute;n de un di&aacute;logo sobre el que reconstruir entendimiento y convivencia desde el irreductible pluralismo pol&iacute;tico, ling&uuml;&iacute;stico e identitario con el que se hace Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosario García Mahamut, Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/arriesgada-defendible-ley-organica-amnistia-control-judicial_132_10724736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2023 05:01:45 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Indultos: lo más difícil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/indultos-dificil_129_8011182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3c4015c-999b-49f5-915b-15a550b0a250_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Indultos: lo más difícil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porque he formado parte de la acción de gobierno, tengo fundada confianza en que sus decisiones se cimientan en la buena fe y en el mejor servicio al interés general y nacional de España, expresiones ambas recibidas en la letra de la Constitución</p></div><p class="article-text">
        Una de mis competencias como ministro de Justicia resid&iacute;a en elevar propuestas de indulto al Consejo de Ministros: su deliberaci&oacute;n colegiada era segura e ineludible. Cada <em>gracia</em> se adoptaba atendiendo pros y contras, pensando en sus implicaciones y sus explicaciones. Aunque hist&oacute;ricamente residual y estad&iacute;sticamente excepcional, en todo decreto de indulto palpita, llamativamente, una de esas medidas controvertibles, arduas, quiz&aacute; de las m&aacute;s espinosas, en las que se ejerce Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Conforme a la Constituci&oacute;n (que se refiere &iexcl;por tres veces! a la &ldquo;prerrogativa real de gracia&rdquo;, arts.62.i, 87.3 y 102.3 CE) y la Ley que lo regula (de &iexcl;18 de junio de 1870!, modificada en 1988), un indulto no consiste en ninguna revocaci&oacute;n de la sentencia, ni en su revisi&oacute;n. Asume un punto de partida: ha habido ya un juicio justo, por un Tribunal independiente, con todas las garant&iacute;as (defensa, presunci&oacute;n de inocencia, derecho a la prueba y a los recursos), y se ha dictado condena fundada en Derecho y firme. Se reduce a <em>condonar</em> (&ldquo;perdonar&rdquo;) el cumplimiento total o parcial de alguna de las penas impuestas (principal y/o accesorias), por razones de &ldquo;equidad&rdquo; (un tiempo penitenciario que se estime innecesario) o de &ldquo;utilidad p&uacute;blica&rdquo;. Entender esto es crucial: indultar no es enfrentar al Gobierno (que refrenda los decretos que llevan la firma del Rey) con &ldquo;la Justicia&rdquo; en general, como tampoco, en concreto, con el Juez sentenciador. Se limita a dispensar -las m&aacute;s de las veces, <em>en parte</em>- el agotamiento de penas que, de otro modo, ser&iacute;a &iacute;ntegro. Y a hacerlo por razones <em>pol&iacute;ticas</em>, no jurisdiccionales, con valoraci&oacute;n responsable de su utilidad social.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; fuese posible compartir tales motivos con una oposici&oacute;n de Estado. Pero, mientras no sea as&iacute;, como parlamentario, jurista y profesor de Derecho, exministro de Justicia, apoyo, pleno, a mi Gobierno en su funci&oacute;n constitucional, que incluye, y c&oacute;mo, <em>tough choices</em>. Lo respaldo especialmente en esta hora dif&iacute;cil, en las duras y maduras. Porque he formado parte de su acci&oacute;n tengo fundada confianza en que sus decisiones se cimientan en la buena fe y en el mejor servicio al inter&eacute;s general y nacional de Espa&ntilde;a, expresiones ambas recibidas en la letra de la Constituci&oacute;n. De modo que tambi&eacute;n lo defiendo en la consideraci&oacute;n de fondo que explique el riesgo que asume con un gesto que no mire a los &ldquo;pol&iacute;ticos presos&rdquo;; sino a Catalu&ntilde;a en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como a millones de espa&ntilde;oles, me duele el deterioro dram&aacute;tico de <em>la cuesti&oacute;n catalana</em> en los a&ntilde;os de que traen causa los hechos enjuiciados en la Sala II del TS<em>.</em> Es incuestionable que un porcentaje de la ciudadan&iacute;a de Catalu&ntilde;a se ha ubicado en posiciones que dicen ser inconciliables con su encaje en Espa&ntilde;a. El desgarro contumaz de esos hilos intangibles que nos hacen vivir juntos indican con gravedad que, si no se hace <em>nada</em> en absoluto ni nadie se atreve a intentar <em>algo</em> que no sea la ya ensayada reiteraci&oacute;n de errores como el de contraponer <em>ley</em> y <em>voluntad popular</em> -por m&aacute;s que prolongue enconos que han causado mucho da&ntilde;o-, s&oacute;lo ser&aacute; cuesti&oacute;n de tiempo que, en la pr&oacute;xima curva o estaci&oacute;n generacional, por pura inercia demogr&aacute;fica, esa voluntad de ruptura llegue a ser irreversible.
    </p><p class="article-text">
        Somos mayor&iacute;a, sin embargo, quienes nos comprometemos a relanzar la integridad territorial y constitucional de Espa&ntilde;a. Unida en su diversidad, vertebradora de su fuerte pluralismo en lo pol&iacute;tico, ling&uuml;&iacute;stico, cultural e identitario, desde la preservaci&oacute;n de nuestro <em>espacio com&uacute;n</em>. Asegurar ese activo ante las dificultades que vienen acumul&aacute;ndose, requiere osar, arriesgar, y argumentar con coraje la motivaci&oacute;n de obrar. Un indulto motivado e individualizado sobre lo que aun reste de prisi&oacute;n a los convictos del <em>proc&eacute;s</em> no cuestionar&iacute;a al TS (ni a su Sala II ni a su Sala III), ni se aplaudir&aacute; en Col&oacute;n. Pero su excarcelaci&oacute;n -pasados casi cuatro a&ntilde;os- es, s&iacute;, ampliamente esperada en la sociedad catalana, que es donde primordialmente deber&iacute;a desplegar sus efectos psicol&oacute;gicos, sociales, <em>ergo</em> pol&iacute;ticos. Hacia una distensi&oacute;n y, ojal&aacute;, una esperanza: que el camino de reencuentro sigue siendo posible, y, a juicio de tantos compatriotas, desde luego deseable frente a cualquier alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Tal indulto parcial no ser&iacute;a medida f&aacute;cil, sino muy dura e ingrata. Por eso expreso mi certeza de que, si se resuelve, con su coste y sus aristas, ser&aacute; porque as&iacute; resulte de una discusi&oacute;n concienzuda y fundamento convincente en que ha preponderado, con los elementos de juicio y los datos en presencia, el inter&eacute;s nacional y superior de Espa&ntilde;a. Y ese acto motivado no tendr&iacute;a, por descontado ning&uacute;n efecto taumat&uacute;rgico, <em>performativo</em>, ni m&aacute;gico, ni producir&iacute;a por s&iacute; solo un ensalmo de <em>antes y despu&eacute;s</em>. Ninguna ingenuidad ni autoenga&ntilde;o. Pero su <em>utilidad p&uacute;blica</em> se acreditar&aacute; si ayuda a regenerar el clima en que ese <em>antes y despu&eacute;</em>s sea -y vuelva a parecer- un horizonte <em>alcanzable</em>. Como el de recuperar a muchos de cuantos ahora rechazan todas las opciones de di&aacute;logo para una convivencia en los c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos de identidad compatible y ciudadan&iacute;a abierta que sepa ser al mismo tiempo catalana, espa&ntilde;ola y europea. Con futuro por delante. Y en que -&iexcl;mejor <em>antes</em> que <em>despu&eacute;s,</em> y de que ya sea tarde!- la Espa&ntilde;a constitucional y plenamente democr&aacute;tica siga siendo europea con toda Catalu&ntilde;a dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/indultos-dificil_129_8011182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jun 2021 20:20:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Indultos: lo más difícil]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Iliberal en serio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/iliberal-serio_132_6453874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecc7c91f-b41b-40c7-ad6b-1b43abb6dc0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Iliberal en serio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Alguien cree seriamente que la secuencia polaca tiene algo que ver con lo que pasa en España? ¿Acaso alguna mayoría absoluta aplastando minorías? ¿O no es más bien otra cosa?</p></div><p class="article-text">
        Con redoble de tambor se ha querido incrustar en la UE una controversia espa&ntilde;ola: el desbloqueo del CGPJ en un pi&eacute;lago de &oacute;rganos de elecci&oacute;n parlamentaria pendientes de renovaci&oacute;n en prolongado incumplimiento de la Constituci&oacute;n. Una iniciativa incoada por dos partidos de gobierno que no suman mayor&iacute;a absoluta (y que por tanto no es ley) ha venido a compararse artificiosamente con la estrategia ejecutada por mayor&iacute;as absolutas en Hungr&iacute;a y en Polonia para alterar de cabo a rabo sus marcos constitucionales en corto espacio de tiempo, sin escuchar a nadie y desoyendo los reproches de sus tribunales constitucionales y del TJUE. Asemejando situaciones sin nada en com&uacute;n entre s&iacute;, causan preocupaci&oacute;n las cartas dirigidas a responsables de la UE para cuestionar que Espa&ntilde;a acceda a fondos europeos vitales para familias y empresas, con ataques que remedan los que el secesionismo ha venido perpetrando contra la reputaci&oacute;n que tanto nos cost&oacute; erigir.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Instituciones europeas, Consejo de Europa, Comisi&oacute;n de Venecia, <em>thinktanks</em> de derechos humanos, llevan a&ntilde;os advirtiendo sobre la confrontaci&oacute;n del gobierno polaco -en manos del ultraconservador partido Ley y Justicia (<em>PiS)</em>- con los <em>valores</em> del art.2 TUE cuya sanci&oacute;n se regula en el art.7. Si Polonia ha sido puesta bajo foco ante su acelerado galope <em>iliberal,</em> no ha sido por <em>una</em> <em>iniciativa</em> sobre el Consejo Judicial m&aacute;s o menos criticable, sino por la implacable acumulaci&oacute;n de nada menos que seis leyes, aprobadas y en vigor, que no dejan t&iacute;tere con cabeza: TC, TS, Poder Judicial, Oficina Judicial, <em>C&aacute;mara Disciplinaria</em>, y &ldquo;<em>Ley mordaza</em>&rdquo; que amenaza con sanciones a jueces cr&iacute;ticos que apliquen la obligada primac&iacute;a del Derecho de la UE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la entrada en vigor del <em>Tratado de Lisboa</em> y su <em>Carta de Derechos</em>, la Comisi&oacute;n LIBE en la Euroc&aacute;mara examina todo riesgo de <em>violaci&oacute;n grave</em> de los <em>principios comunes</em> del art.2 TUE: ha resultado ser el caso de una <em>putinizaci&oacute;n</em> de Hungr&iacute;a que actu&oacute; de precursora de la <em>orbanizaci&oacute;n</em> de Polonia. Por eso, recientemente, el Pleno del PE aprob&oacute; mi <em>Informe sobre</em> <em>Rule of Law</em> exigiendo del Consejo una decisi&oacute;n en el marco del art.7 y la <em>condicionalidad</em> del acceso al Presupuesto y a los Fondos Europeos al cumplimiento de las reglas por las que se est&aacute; en la UE. En su d&iacute;a (2018), la activaci&oacute;n del art.7 s&oacute;lo pudo sumar una mayor&iacute;a de 2/3 (dif&iacute;cil en un Parlamento muy plural y fragmentado) tras a&ntilde;os de exhaustivo trabajo y testimonios masivos, en sucesivos <em>hearings</em> (Audiencias), de sus jueces y fiscales, abogados, activistas, periodistas, ONGs, acad&eacute;micos y expertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, el diagn&oacute;stico describe un <em>&ldquo;Constitutional breakdown&rdquo;</em>: depuraci&oacute;n y ocupaci&oacute;n de todas las terminales del Poder Judicial y abuso de la fiscal&iacute;a (encabezada sin m&aacute;s por el ministro de Justicia). Por toda respuesta, el Gobierno polaco no solo ha deso&iacute;do las Resoluciones del PE, sino que ha despreciado varias sentencias del TJUE como la que le ordena suspender su &ldquo;<em>C&aacute;mara Disciplinaria</em>&rdquo; y la llamada &ldquo;<em>Ley mordaza</em>&rdquo; por contrarias al TL: rayando el surrealismo, insiste, por toda respuesta, en una <em>conspiraci&oacute;n izquierdista</em>, contraria a su &ldquo;identidad nacional&rdquo;. En un giro de tuerca, no por esperado menos inaceptable, Polonia y Hungr&iacute;a &iexcl;imponen al Consejo su veto al acuerdo con el PE, largamente negociado y celebrado como hist&oacute;rico, por el que se incrementan el MFF y el Fondo de Recuperaci&oacute;n como parte de un &ldquo;paquete&rdquo; con el Reglamento que establece la <em>Rule of Law conditionality</em>! M&aacute;s de 400 millones de ciudadanos/as de la UE, con sus esperanzas a cuestas, penden ahora de que el Consejo mantenga y doble ese pulso que bloquea unas ayudas tan necesarias como urgentes.
    </p><p class="article-text">
        Como Presidente de LIBE y Ponente de este &uacute;ltimo <em>Informe sobre Polonia</em> -con el voto del PP-, vel&eacute; por que sus conclusiones fuesen precisas y factuales, atentas a datos y a hechos, sin excesos verbales, sabiendo que, en los medios polacos, gubernamentalizados, se ataca esta supervisi&oacute;n y a quienes personalmente participamos en ella. Pero su mensaje es claro: pluralismo, garant&iacute;a del Derecho, y la funci&oacute;n de oposici&oacute;n por la que la minor&iacute;a de hoy sea mayor&iacute;a ma&ntilde;ana, son valores cuestionados cuyo respeto es esencial para que Polonia regrese a donde pertenece. Cuando el PE expresa preocupaci&oacute;n por Polonia, defiende a la ciudadan&iacute;a polaca que, por serlo, es europea.
    </p><p class="article-text">
        En contra de la falaz pero recurrente r&eacute;plica de la derecha polaca que acusa al PE de imponerle un &ldquo;injusto doble rasero&rdquo;, urgimos a la Comisi&oacute;n a establecer un <em>Marco de Estado de Derecho</em> que, con car&aacute;cter permanente, peri&oacute;dico y objetivo, eval&uacute;e anualmente la adecuaci&oacute;n de las leyes de los EE.MM a los <em>valores comunes</em> del art.2 TUE. Cumpliendo nuestro mandato el Comisario de Justicia D. Reynders debati&oacute; ante LIBE su primer <em>Informe Anual sobre Rule of Law en los 27 EEMM</em>: &iexcl;su principal cr&iacute;tica a Espa&ntilde;a reside en no renovar sus &oacute;rganos en los tiempos constitucionalmente ordenados!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Alguien cree seriamente que la secuencia polaca tiene algo que ver con lo que pasa en Espa&ntilde;a? &iquest;Acaso alguna mayor&iacute;a absoluta aplastando minor&iacute;as? &iquest;O no es m&aacute;s bien otra cosa?: Gobierno minoritario, con dificultades notorias para legislar -incluso para cumplir el art.134 CE aprobando <em>anualmente</em> una Ley de Presupuestos-, no consigue desbloquear la renovaci&oacute;n de &oacute;rganos de elecci&oacute;n parlamentaria por un motivo m&aacute;s pr&oacute;ximo al veto filibustero impuesto por una minor&iacute;a que a ning&uacute;n inexistente <em>rodillo de mayor&iacute;a</em>. &iquest;Una par&aacute;lisis da&ntilde;ina para las instituciones? Sin duda, pero, lament&aacute;ndolo, cabe preguntarse qui&eacute;n incumple aqu&iacute; con ellas y los valores europeos &iquest;No ser&aacute; quiz&aacute; quien solo piense en prorrogar su hegemon&iacute;a sobre su composici&oacute;n, que, a fines de 2020, trae todav&iacute;a causa de aquella mayor&iacute;a absoluta que el PP obtuvo en 2011 -&iexcl;9 a&ntilde;os atr&aacute;s!-, pero perdi&oacute; ya en 2015?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/iliberal-serio_132_6453874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Nov 2020 05:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Iliberal en serio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mutaciones del virus, mutaciones del derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/mutaciones-virus-mutaciones-derecho_132_5872087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7f76fd1-e6b4-4cf3-8e6f-e3d37baf69ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mutaciones del virus, mutaciones del derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porque la fuerza de la Ley se pone a prueba, sobre todo, ante la tempestad. Mientras dure, y cuando pase, permanezcamos fieles a nuestra Unión en valores</p></div><p class="article-text">
        La COVID-19 reta a la UE en todos los planos: econ&oacute;mico, social, pol&iacute;tico, psicol&oacute;gico, emocional. Pero tambi&eacute;n en el jur&iacute;dico &iexcl;y c&oacute;mo! sobre los instrumentos disponibles (Fondos de contingencia, BEI, BCE, MEDE, MFF) y sobre los objetivos (mutualizaci&oacute;n: eurobonos) para poder financiar la recuperaci&oacute;n, con intereses asequibles y deuda no condicional. El mismo debate alcanza a las decisiones de cierre unilateral de fronteras interiores, descoordinadas entre s&iacute;, en la medida en que cuestionen bases del Derecho europeo (el Tratado de Lisboa y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE) y la legislaci&oacute;n adoptada por el Parlamento Europeo (C&oacute;digo de Fronteras Schengen), que impone procedimientos y condiciones vinculantes para el restablecimiento de fronteras interiores y para la suspensi&oacute;n de la libre circulaci&oacute;n:&nbsp; principios de necesidad, proporcionalidad, comunicaci&oacute;n rec&iacute;proca, pr&oacute;rrogas acordadas, y, lo m&aacute;s importante, estrictos l&iacute;mites temporales.
    </p><p class="article-text">
        Esta misma controversia afecta a la compatibilidad de las respuestas contra el virus de los Estados miembros (EEMM) con los principios consagrados en el art.2 TUE: Estado de Derecho, imperio de la ley, democracia representativa, separaci&oacute;n de poderes, derechos fundamentales, pluralismo pol&iacute;tico y protecci&oacute;n de minor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la resiliencia de la UE ha sido sometida a antes
    </p><p class="article-text">
        conocidos, activando previsiones del Derecho Europeo que parec&iacute;an &ldquo;pensadas para no ser aplicadas&rdquo;: articulaci&oacute;n del MEDE por Tratado intergubernamental y art.136 TFUE; votos de rechazo en el PE a Acuerdos internacionales, art.218 TFUE; ejecuci&oacute;n del Brexit, art.50 TUE; y expedientes de sanci&oacute;n contra EEMM de la UE por riesgo y/o violaci&oacute;n del Rule of Law, art.7 TUE.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, en tiempo reciente, la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola ha usado, por primera vez, preceptos que no hab&iacute;a estrenado jam&aacute;s con anterioridad: arts. 57.5 CDE (Ley org&aacute;nica para aprobar la abdicaci&oacute;n del Rey), 99.5 CE (convocatoria mec&aacute;nica de nuevas elecciones por transcurso de dos meses desde el primer intento de investidura fallida), 155. CE (intervenci&oacute;n estatal sobre una Comunidad aut&oacute;noma).Y un estado de alarma (art.116) que alcanza a algunas libertades que hasta hace poco cre&iacute;amos reservadas al estado de excepci&oacute;n (LO 4/81). La reflexi&oacute;n sobre la constitucionalidad de las medidas de emergencia (STC 83/2016) es, pues, no solo leg&iacute;tima, sino saludable y necesaria. Preocupar&iacute;a que no existiese, ni aqu&iacute; ni entre los socios europeos que se precian de culturas hom&oacute;logas a la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, es innegable que en los EEMM se est&aacute;n testando los l&iacute;mites del marco constitucional con decisiones carentes de precedentes, como no tiene parang&oacute;n la amenaza que enfrentamos. Bajo la invocaci&oacute;n del adagio &ldquo;Salus populi Suprema Lex&rdquo; asumimos restricciones de libertades preciad&iacute;simas, como la de desplazarnos sin requerir permisos (libertad deambulatoria, art.17 CE), sin que ello nos exima de calibrar sus consecuencias mediatas y en el largo plazo. De modo que, si se hace preciso asomarse a la geolocalizaci&oacute;n y al confinamiento forzoso de personas asintom&aacute;ticas en centros de internamiento, para la salvaguardia de la salud p&uacute;blica, no podr&aacute; hacerse a despecho de su autorizaci&oacute;n y/o control judicial y de la garant&iacute;a de la confidencialidad de los datos personales (LO 3/18).
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en alg&uacute;n caso (la Hungr&iacute;a de Orb&aacute;n,'usual suspect', sospechoso habitual de deriva autoritaria e iliberal en la UE) se han impuesto normativas que en la pr&aacute;ctica suspenden las libertades de expresi&oacute;n y de prensa, imponen penas carentes de las garant&iacute;as generales del Derecho punitivo y sancionatorio, prescinden del Parlamento y autorizan indefinidamente el gobierno por decreto, violando as&iacute; el marco europeo de acotamiento temporal de las medidas de excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n se acent&uacute;a ante las condiciones para las elecciones presidenciales polacas (cuya primera vuelta est&aacute; prevista el 10 de mayo), con riesgo de ventajismo a favor del ultraconservador partido de Gobierno, PiS. M&aacute;xime cuando constatamos que la mayor&iacute;a del PiS en el Parlamento polaco ha promovido una reforma electoral urgente (imponiendo el voto por correo) en pleno proceso electoral, en una actuaci&oacute;n contraria a los est&aacute;ndares prescritos por la Comisi&oacute;n de Venecia del Consejo de Europa para reconocer un resultado electoral con todas las garant&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En contraste, los comicios convocados en Pa&iacute;s Vasco y Galicia, que se encontraban ya en curso, han venido a suspenderse por un decreto auton&oacute;mico del Presidente respectivo, aun sin cobertura legal (precisaba una reforma de la LOREG). Cierto que era inevitable, vista la gravedad de la emergencia sanitaria. Aunque hubiese sido preferible hacerlo de forma impecable, todos lo hemos aceptado ante la ausencia clamorosa de alternativas practicables (iniciativa del Gobierno y convocatoria de las Cortes para revisar la Ley, incluso por procedimiento de urgencia y en lectura &uacute;nica). Simplemente, se ha hecho.
    </p><p class="article-text">
        La doctrina del Derecho conoce como mutaci&oacute;n lo que, desde tiempos de Jellinek, describe como variaciones en el modo ven&iacute;amos entendiendo el sentido de una norma sin tener que reformarla. De modo que, entre los debates a que venimos asistiendo, no es menor el que concierne a c&oacute;mo las mutaciones del virus est&aacute;n suscitando otras tantas mutaciones en las Constituciones de los EEMM y en el Derecho europeo.
    </p><p class="article-text">
        Ante la <em>force majeure</em>, respuestas extraordinarias, s&iacute;. Pero prestemos atenci&oacute;n a l&iacute;mites y garant&iacute;as, y a la rigurosa exigencia de un debate razonado sobre sus implicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Porque la fuerza de la Ley se pone a prueba, sobre todo, ante la tempestad. Mientras dure, y cuando pase, permanezcamos fieles a nuestra Uni&oacute;n en valores. Con dos compromisos anejos: uno, restablecer plenamente la normalidad que a&ntilde;oramos, en cuanto resulte posible (restableciendo Schengen, desescalando restricciones y medidas de emergencia); dos, aprender las lecciones de esta experiencia, tan dura, para reformar las normas en lo que sea necesario conforme a sus procedimientos, de modo que respondamos a las emergencias futuras desde el respeto a las reglas. Sin quebrarlas ni ignorarlas mediante mutaciones que tensionen la vigencia del acervo de la UE, cuya integraci&oacute;n reside precisamente en la sujeci&oacute;n al Derecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/mutaciones-virus-mutaciones-derecho_132_5872087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2020 21:15:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mutaciones del virus, mutaciones del derecho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La socialdemocracia en transición, un escrito oportuno de Rafael Álvarez Gil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/socialdemocracia-transicion-rafael-alvarez-gil_132_3660943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b16f003-d9e7-4675-9d10-6d52087858b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada de La Socialdemocracia en Transición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su contribución merece lectura y reconocimiento. Porque la aventura de la socialdemocracia no ha terminado. Tiene futuro</p></div><p class="article-text">
        La socialdemocracia es una experiencia hist&oacute;rica. Y esta experiencia es la de un &eacute;xito que, en una iron&iacute;a de la historia mil veces repetida, amenaza con acabar con ella. Arranca de la rebeli&oacute;n contra las injusticias y desigualdades desatadas por la revoluci&oacute;n industrial en toda Europa. La tensi&oacute;n entre la v&iacute;a revolucionaria y la apuesta socialreformista recorre el continente, a lomos de la tragedia de la I Guerra Mundial (1914-1918). Pero solo despu&eacute;s de la II Guerra Mundial (1939-1945), aprendiendo de sus dur&iacute;simas lecciones, tuvo lugar el despliegue de sus mejores potencialidades: el Estado social que conf&iacute;a a servicios p&uacute;blicos (financiados con impuestos progresivos) la realizaci&oacute;n de derechos prestacionales de titularidad universal: sanidad, educaci&oacute;n, protecci&oacute;n frente a la enfermedad, al infortunio, la siniestralidad, la mayor edad y el desempleo. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, sin renunciar al conflicto social ni a las movilizaciones c&iacute;vicas, el socialismo apuesta por la institucionalidad. La v&iacute;a socialdem&oacute;crata acabar&iacute;a demostrando c&oacute;mo el ideal socialista contra las injusticias y las desigualdades no se abre paso tanto de la acumulaci&oacute;n de huelgas revolucionarias, barricadas, movimientos e insurgencias, cuanto de la acumulaci&oacute;n de avances afianzada por una legislaci&oacute;n progresista que asegura y garantiza la dignidad del trabajo, los derechos sociales y la decidida intervenci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos sobre la econom&iacute;a y sobre la regulaci&oacute;n de los mercados. Y todo ello, descansando en la palanca de la progresividad fiscal: este es el &ldquo;modelo social&rdquo; que hizo posible que el llamado &ldquo;Estado de bienestar&rdquo; (Estado social, en Espa&ntilde;a) sea financiado con cargo a los presupuestos del Estado para la realizaci&oacute;n de los derechos fundamentales de titularidad universal, con cargo al deber de contribuir al sostenimiento del gasto p&uacute;blico de acuerdo con un principio de capacidad econ&oacute;mica por el que contribuyen m&aacute;s los que m&aacute;s tienen, m&aacute;s ganan, m&aacute;s heredan, y no al rev&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La raz&oacute;n de ser de la socialdemocracia es, pues, un liderazgo pol&iacute;tico entorno a una conciencia basada en la sostenibilidad de un genuino pacto solidario de rentas y generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Pese a los formidables logros de este movimiento hist&oacute;rico a finales del S. XX, la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n preludi&oacute; una prolongada hegemon&iacute;a conservadora. La misma que todav&iacute;a dura, y que ha sometido a las formaciones socialistas y socialdem&oacute;cratas al mayor desaf&iacute;o existencial de toda su historia. A partir de ah&iacute;, una nueva derecha &ldquo;desacomplex&eacute;&rdquo; (seg&uacute;n Aznar), ha desatado un ajuste de cuentas contra aquel pacto social. Esa misma derecha se ha ense&ntilde;oreado tambi&eacute;n de la construcci&oacute;n europea, que tanto sufre por el deterioro de sus equilibrios sociales. Su resultado expresa la consiguiente redefinici&oacute;n de un paisaje pol&iacute;tico marcado por el repliegue nacional, la extrema derecha y el auge del populismo, que explotan el malestar y la indignaci&oacute;n propalando su discurso del odio y del miedo ante la globalizaci&oacute;n (y su revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, de transporte y de conocimiento). Hemos asistido as&iacute; a un irrefrenable auge de narrativas simplificadoras frente a la complejidad y enormidad de los problemas que acucian a cuantos se sienten perdedores en sociedades abiertas (y, por tanto, vulnerables).
    </p><p class="article-text">
        Rafael &Aacute;lvarez Gil construye aqu&iacute; un ensayo que se suma a la polifon&iacute;a coral que se ocupa de esta crisis en tiempo de trasformaci&oacute;n y de &ldquo;transici&oacute;n&rdquo;, cambios dram&aacute;ticos y dr&aacute;sticos, en los que buena parte de los todav&iacute;a votantes de formaciones socialdem&oacute;cratas se distancian o reniegan de sus ofertas por falta de inmediaci&oacute;n o exactitud en la respuesta, cambiando de domicilio hacia la tentaci&oacute;n populista, acusando la impotencia de una &ldquo;democracia herida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ensayo de Rafael &Aacute;lvarez Gil es un escrito oportuno, que se suma a una conversaci&oacute;n abierta. Su contribuci&oacute;n merece lectura y reconocimiento. Porque la aventura de la socialdemocracia no ha terminado. Tiene futuro. Es m&aacute;s: aunque, parad&oacute;jicamente, muchos resumen el problema en que &ldquo;la socialdemocracia ha dejado de ser tanto una soluci&oacute;n como una alternativa a la hegemon&iacute;a de la derecha&rdquo;, sigue siendo cierto que sin socialdemocracia, en toda su escala europea, no se vislumbra salida a los desaf&iacute;os que acechan a la democracia en Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/socialdemocracia-transicion-rafael-alvarez-gil_132_3660943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Dec 2016 15:50:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La socialdemocracia en transición, un escrito oportuno de Rafael Álvarez Gil]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Mi visita a Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/visita-israel_129_3966384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Es completamente falso que me haya fotografiado ante el "muro" que delinea la frontera entre Cisjordania. Ni menos que lo haya hecho con "soldados genocidas", "culpables de delitos contra la humanidad" o "con las manos manchadas de sangre"</p><p class="subtitle">En anteriores ocasiones he visitado los territorios palestinos y sostenido interlocución con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás. He defendido siempre y continuo haciéndolo, su derecho a un Estado palestino, capaz de convivir pacíficamente con Israel</p></div><p class="article-text">
        Llevo d&iacute;as recibiendo ataques en las redes sociales relacionados con un viaje parlamentario de dos d&iacute;as y medio de duraci&oacute;n a Israel llevado a cabo hace tres semanas.
    </p><p class="article-text">
        Trabajando en el espacio p&uacute;blico estoy acostumbrado a la cr&iacute;tica y es mi obligaci&oacute;n asumirlas y hacer frente a las discrepancias con profundo respeto por todas las opiniones y por los opinantes. No as&iacute; a los insultos, las injurias y las calumnias, en mensajes notoriamente cargados de incitaci&oacute;n al odio, que en nada contribuyen a la comprensi&oacute;n del conflicto israelo-palestino, ni atienden tampoco a la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Es completamente falso que me haya fotografiado ante el &ldquo;muro&rdquo; que delinea la frontera entre Cisjordania (los territorios ocupados) y el Estado de Israel. Ni menos que lo haya hecho con &ldquo;soldados genocidas&rdquo;, &ldquo;culpables de delitos contra la humanidad&rdquo; o &ldquo;con las manos manchadas de sangre&rdquo;. La foto se hizo en carretera, sobre la marcha, transitando en territorio israel&iacute;, no sujeto a ninguna disputa. No en territorio ocupado. El muro que aparece en la foto no tiene nada que ver con la demarcaci&oacute;n con los territorios ocupado en el West Bank (Cisjordania). Ni los soldados que en ella figuran acompa&ntilde;aban o escoltaban a la delegaci&oacute;n: se sumaron a la instant&aacute;nea de manera casual.
    </p><p class="article-text">
        En lo dem&aacute;s, asumir que todos los soldados israel&iacute;es son, sin m&aacute;s, &ldquo;criminales de guerra&rdquo;, supone ignorar que el servicio militar israel&iacute; obliga por ley a todos los hombres y mujeres, entre sus 18 y sus 21 a&ntilde;os, como una contribuci&oacute;n a la defensa nacional en un pa&iacute;s cuya identidad se ha forjado en un sentimiento de amenaza permanente. Y pretender que la sola interlocuci&oacute;n con autoridades israel&iacute;es convierte a todo el mundo en &ldquo;complaciente&rdquo; o &ldquo;c&oacute;mplice&rdquo;, ante un &ldquo;genocidio&rdquo; es simplemente inaceptable. M&aacute;xime cuando se a&ntilde;ade, en el espacio de un tuit, la descalificaci&oacute;n como &ldquo;basura&rdquo; o como &ldquo;sinverg&uuml;enza&rdquo; de todo el que estreche una mano en el Estado de Israel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi trayectoria pol&iacute;tica he mantenido siempre un compromiso con los derechos fundamentales y la lucha contra toda forma de discriminaci&oacute;n. He presidido durante 5 a&ntilde;os la Comisi&oacute;n de Libertades, Justicia e Interior del Parlamento Europeo. Participo activamente en todos los intergrupos (agrupaciones de distintas formaciones pol&iacute;ticas) que combaten la discriminaci&oacute;n contra los colectivos LGBT, la poblaci&oacute;n roma (etnia gitana), la islamofobia (discriminaci&oacute;n contra los musulmanes) y presido, por elecci&oacute;n de mis colegas, el grupo contra el antisemitismo.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n el viaje se ce&ntilde;&iacute;a al territorio de Israel, incluyendo conversaciones con miembros del gobierno, l&iacute;deres parlamentarios y magistrados del Tribunal Supremo. En todas las conversaciones me ocupo de subrayar la l&iacute;nea que diferencia la leg&iacute;tima cr&iacute;tica al gobierno israel&iacute; y a sus actuaciones concretas respecto de la incitaci&oacute;n directa del odio o desprecio a los jud&iacute;os y la negaci&oacute;n del derecho a la existencia de su Estado. Nadie puede ignorar la alt&iacute;sima conciencia defensiva del Estado de Israel contra las amenazas terroristas y la presi&oacute;n proveniente de su entorno de inestabilidad y conflicto.
    </p><p class="article-text">
        En anteriores ocasiones he visitado los territorios palestinos y sostenido interlocuci&oacute;n con el presidente de la Autoridad Palestina,&nbsp;Mahmud Ab&aacute;s, y con numerosos ministros de la Autoridad Palestina, he defendido siempre y continuo haci&eacute;ndolo, su derecho a un Estado palestino, capaz de convivir pac&iacute;ficamente con Israel y sus vecinos en Oriente Medio, dentro de fronteras seguras y reconocidas. En toda mi interlocuci&oacute;n con autoridades israel&iacute;es sostengo la prioridad que para el Parlamento Europeo, y la UE en su conjunto, supone la defensa de los derechos humanos de la poblaci&oacute;n palestina y el apoyo a la soluci&oacute;n de dos Estados (<em>Two States Solution</em>). Esta posici&oacute;n europea, que es la m&iacute;a, se contrapone abierta y frontalmente a la pol&iacute;tica ejercitada por el actual gobierno conservador en el Estado de Israel (cuyo car&aacute;cter democr&aacute;tico, de acuerdo con sus elecciones y su mayor&iacute;a en la Knesset, no est&aacute; sujeto a discusi&oacute;n). En un conflicto que dura 70 a&ntilde;os ning&uacute;n horizonte podr&aacute; abrirse sin di&aacute;logo y, a trav&eacute;s de este, negociaci&oacute;n conducente a un Estado palestino en fronteras seguras y reconocidas internacionalmente.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento del antisemitismo en toda la UE es un problema real: entre sus concausas, la pujanza de la extrema derecha, con sus viejos demonios y estigmatizaciones que apuntan de nuevo a los jud&iacute;os como culpables, extra&ntilde;os a la cultura europea; la yihadizaci&oacute;n de segmentos de las comunidades isl&aacute;micas (incrementando el riesgo de violencia terrorista, no s&oacute;lo contra los jud&iacute;os, pero desde luego contra estos); y el discurso del odio, la incitaci&oacute;n al odio, cuando no a la violencia en las redes sociales bajo la cobertura del anonimato. De este &uacute;ltimo factor hay innumerables evidencias en el contenido de muchos de los mensajes injuriosos e infamantes que, con desprecio a la verdad y sin &aacute;nimo de contribuir a ning&uacute;n debate racional, se han vertido estos d&iacute;as a prop&oacute;sito de esa foto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Fernando López Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/visita-israel_129_3966384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jun 2016 18:08:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mi visita a Israel]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Israel,Juan Fernando López Aguilar]]></media:keywords>
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