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    <title><![CDATA[elDiario.es - Abraham Rivera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/abraham_rivera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Abraham Rivera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El turismo como sostén de la dictadura y caja registradora de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/turismo-gran-invento-desarrollismo_1_3214229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f1c626b-2c76-4f8e-8b0e-c2cef611eb06_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="C:\fakepath\10.jpg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ensayo 'Bienvenido, Mr. Turismo' explica por qué la dictadura encontró en el boom una de sus mejores bazas para subsistir</p><p class="subtitle">Mientras el régimen y los españoles querían ofrecer una imagen modernizadora, los extranjeros buscaban el ideal del buen salvaje</p></div><p class="article-text">
        Se suele pensar que el turismo ayud&oacute; a la apertura del r&eacute;gimen. Ese relato m&iacute;tico es el que m&aacute;s ha circulado y el que ha terminado imponi&eacute;ndose. Las suecas, el bikini, el <em>latin lover</em>, las carreteras... &nbsp;Sin embargo, un reciente estudio da ejemplos para pensar que esta idea es discutible.
    </p><p class="article-text">
        <em>Bienvenido, Mr. Turismo. Cultura Visual del boom en Espa&ntilde;a</em> es un completo ensayo que explica porque la dictadura encontr&oacute; en el desarrollismo y en el turismo una de sus mejores bazas para subsistir. &ldquo;Franco obtuvo un importante r&eacute;dito pol&iacute;tico. Tanto en t&eacute;rminos de paz social interna como en la consolidaci&oacute;n internacional de la dictadura. El turismo tuvo una gran capacidad para desactivar los aspectos m&aacute;s conflictivos de la realidad&rdquo;, explica Alicia Fuentes, la persona encargada de documentar este importante volumen, a eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel acad&eacute;mico me interesa todo el proceso de rehabilitaci&oacute;n del franquismo&rdquo;, contin&uacute;a la historiadora del arte, que comenz&oacute; trabajando sobre una serie de exposiciones que utilizaban el arte contempor&aacute;neo para lavar la imagen de la dictadura en el extranjero. &ldquo;Poco a poco me fui moviendo hacia el turismo, con la idea de explorar qu&eacute; otros sostenes se utilizaron en ese proceso de lavado de cara&rdquo;. El turismo fue fundamental para ello, como revelan las m&aacute;s de trescientas p&aacute;ginas de este libro, profusamente ilustrado.
    </p><p class="article-text">
        La escritora apunta que el objetivo principal de la obra era responder a la pregunta de cu&aacute;l era el imaginario tur&iacute;stico de lo espa&ntilde;ol. &ldquo;Acud&iacute; a las fuentes directas y volv&iacute; a mirar las im&aacute;genes, sacando a la luz materiales desatendidos hasta ahora, sin priorizar unas fuentes sobre otras. Eso me ha permitido comprobar que la imagen de Espa&ntilde;a no es tan inmutable ni consensuada como a priori podr&iacute;a pensarse, y revela iconograf&iacute;as que no acaban de encajar en el relato m&iacute;tico del boom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de gu&iacute;as tur&iacute;sticas, libros de viajes, postales, &aacute;lbumes personales y vi&ntilde;etas de humor gr&aacute;fico, la autora explica cu&aacute;nto ha habido de relato selectivo y parcial con lo que hasta fecha reciente se nos ha comunicado. &ldquo;Creo que hay otra forma de contar el boom y es lo que intento explicar&rdquo;, insiste.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo primero que se pone de relieve es la mirada primitivista que atra&iacute;a a la mayor&iacute;a de visitantes. Mientras el r&eacute;gimen y los espa&ntilde;oles quer&iacute;an ofrecer una imagen modernizadora, los extranjeros buscaban el ideal del buen salvaje. Solo as&iacute; se explican las continuas referencias en estos medios al burro, el botijo, el limpiabotas o el ni&ntilde;o harapiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empec&eacute; la investigaci&oacute;n no part&iacute;a de una serie de de patrones iconogr&aacute;ficos fijados. Fue al rev&eacute;s, fui leyendo gu&iacute;as y otro tipo de materiales y agrup&aacute;ndolos posteriormente&rdquo;, relata sobre un trabajo de&nbsp;cinco a&ntilde;os, el tiempo que ha tardado en presentar su tesis, que luego se ha convertido en este riguroso libro publicado por la editorial C&aacute;tedra, dentro de su colecci&oacute;n centrada en cultura visual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me ha sorprendido que ha sido un proceso de aprendizaje propio&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Yo misma me cuento entre esa masa acr&iacute;tica sobre el turismo&rdquo;. Fuentes comenz&oacute; a leer sobre antropolog&iacute;a del turismo y a reflexionar sobre c&oacute;mo esa identidad de pa&iacute;s tur&iacute;stico &ldquo;al final est&aacute; condicionando la manera de vivir nuestra propia identidad, hasta de ponerla en escena&rdquo;. Sobre esta &uacute;ltima frase, el texto y las im&aacute;genes entran de lleno dando ejemplos de gran carga simb&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La promoci&oacute;n oficial del r&eacute;gimen instrumentalizaba las identidades regionales a trav&eacute;s del folclore. Al hacer hincapi&eacute; en los aspectos folcl&oacute;ricos se pod&iacute;a canalizar esa diversidad cultural hacia el plano m&aacute;s inofensivo de la tradici&oacute;n popular, lejos de instancias regionalistas&rdquo;, comentaba recientemente en otra entrevista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La especialista, que buce&oacute;&nbsp;en las bibliotecas del Centro de Documentaci&oacute;n Tur&iacute;stica de Turespa&ntilde;a, la agencia de viajes Thomas Cook o el Archivo Hist&oacute;rico de Turismo de Berl&iacute;n, analiza a multitud de escritores, fot&oacute;grafos y dibujantes que durante la &eacute;poca del boom se encargaron de contar esta historia.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes habla literalmente de volver a mirar las im&aacute;genes. &ldquo;La narrativa que hemos hecho tradicionalmente del turismo en Espa&ntilde;a no ha mirado las im&aacute;genes. Las pel&iacute;culas de suecas, por ejemplo, han tenido una gran importancia en esa fabricaci&oacute;n de la narrativa m&iacute;tica. Pero tengo la sensaci&oacute;n de que no hemos ido a ver las im&aacute;genes de forma directa&rdquo;, expone. Fuentes incide en que hay otra cultura visual, las que nos traen unas obras que en muchos casos est&aacute;n a medio camino entre el relato tur&iacute;stico y el estudio etnogr&aacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Curiosamente las voces m&aacute;s discordantes las encontramos en la prensa humor&iacute;stica de la &eacute;poca. Dibujantes como Chumy Ch&uacute;mez, Cesc o Mart&iacute;nmorales van a representar la facci&oacute;n cr&iacute;tica y l&uacute;cida del momento. &ldquo;El humor tiene esa ventaja que se cuela en ciertos an&aacute;lisis&rdquo;, destaca la investigadora. En <em>Bienvenido Mr. Turismo</em> encontramos &aacute;cidas portadas de La Codorniz o DDT, revistas que tambi&eacute;n fueron capaces de dedicar n&uacute;meros monogr&aacute;ficos al turismo.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes, sin embargo, lamenta que &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de la conciencia medioambiental que empez&oacute; a aflorar a finales de los a&ntilde;os 60, no encontremos muchas cr&iacute;ticas&rdquo;. V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, en su <em>Cr&oacute;nica sentimental de Espa&ntilde;a</em>, o Max Aub, en <em>La Gallina Ciega,</em> se van a erigir como algunos de los escasos personajes cr&iacute;ticos con el modelo socioecon&oacute;mico que estaba impulsando el r&eacute;gimen a base de sol y playa. &ldquo;No podemos olvidar que uno de los mayores atractivos de Espa&ntilde;a en esa &eacute;poca eran sus precios. El trabajador europeo de clase media baja podr&iacute;a tener un tren de vida alto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No se debe personalizar en el turista&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La lectura del libro supone conocer de primera mano los referentes que han propiciado la situaci&oacute;n actual. En estos a&ntilde;os ya se estaba perfilando una oferta de turismo de tipo hedonista, donde el consumo de gastronom&iacute;a y alcohol era barato y en grandes cantidades.
    </p><p class="article-text">
        Pero Fuentes no cree que la responsabilidad de lo que nos est&aacute; pasando deba caer sobre el turista o viajero. &ldquo;Es lamentable que se focalice tanto y a nivel tan personal en el turista. Esas <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Acciones-turismo-defensa-vecinos-turismofobia_0_671583429.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pintadas de &lsquo;tourists go home&rsquo; </a>que hay en Barcelona por todos sitios confunden el objetivo de las cr&iacute;ticas, que no deber&iacute;an ser algo personalizado en el turista, sino m&aacute;s bien en las pol&iacute;ticas tur&iacute;sticas de nuestros gobernantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora se&ntilde;ala que con este tipo de comportamientos no existe una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica, sino un prejuicio de la superioridad que se siente sobre el turista. &ldquo;Me parece que es necesario matizar&rdquo;, comenta Fuentes, que lleva viviendo un a&ntilde;o y medio en Berl&iacute;n, como muchos investigadores de su edad. &ldquo;Una lucha contra cierto modelo de gesti&oacute;n y desarrollo del turismo a nivel pol&iacute;tico y social no se tiene que confundir con un rechazo, que en el caso del rechazo al turista es tambi&eacute;n un rechazo al extranjero&rdquo;.
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      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/turismo-gran-invento-desarrollismo_1_3214229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2017 18:35:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El turismo como sostén de la dictadura y caja registradora de la democracia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música brasileña, new age y derechos civiles indígenas: 'Outro Tempo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/musica-brasilena-indigenas-outro-tempo_1_3223577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf3607fc-6389-41fb-9ab8-202b112f5af3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Os Mulheres Negras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">John Gómez reúne en un recopilatorio que presentará este domingo en La Casa Encendida toda la música que se realizó con cajas de ritmos y sintetizadores en los años 80 en Brasil</p></div><p class="article-text">
        Cuando John G&oacute;mez naci&oacute; en 1981, Brasil bailaba al ritmo de Rita Lee, Roupa Nova y Pepeu Gomes. Un vistazo a la lista de &eacute;xitos de aquel a&ntilde;o no deja lugar a dudas sobre los gustos mayoritarios de los brasile&ntilde;os, que pronto se inclinaron por el rock y el pop nacional de vertiente nuevaolera.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hablamos con cualquier conocedor de m&uacute;sica brasileira lo m&aacute;s probable es que obvie la mayor&iacute;a de <em>hits</em> que dieron aquellos artistas de los ochenta. Es tal el <em>background</em> e historia de la m&uacute;sica del pa&iacute;s del Amazonas, que si hay que destacar alg&uacute;n momento siempre miraremos hacia los a&ntilde;os de esplendor de la bossa, la MPB, la samba o el tropicalismo. Nunca a lo que sucedi&oacute; en un periodo tan oscuro y de transici&oacute;n como fue el de la apertura pol&iacute;tica de los a&ntilde;os ochenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 1985 el pa&iacute;s regresaba a la democracia tras 21 a&ntilde;os de dictadura militar. Es un momento especialmente dif&iacute;cil porque aquel enemigo com&uacute;n que hab&iacute;a servido como elemento unificador hab&iacute;a desaparecido. Pero esto va a ayudar a que algunos m&uacute;sicos puedan reescribir su identidad&rdquo;, explica G&oacute;mez, autor de <em>Outro Tempo: Electronic And Contemporary Music From Brazil</em> <em>1978-1992</em>, un recopilatorio editado por el sello de Amsterdam Music from Memory y <a href="https://www.lacasaencendida.es/conciertos/john-gomez-7644" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que el propio G&oacute;mez presentar&aacute; este domingo en La Casa Encendida</a>&nbsp;de Madrid. Una obra singular que pone en valor la m&uacute;sica que se realiz&oacute; con cajas de ritmos y sintetizadores en esos a&ntilde;os. Sonidos <em>ambient</em> y new age que beb&iacute;an de la tradici&oacute;n musical ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        Javi Bayo, uno de los coleccionistas m&aacute;s respetados del panorama madrile&ntilde;o y creador de otro recopilatorio de referencia, <em>Fet&eacute;n: Rare Jazz Recordings From Spain 1961-1974</em>, editado por Vampisoul en 2012, destaca que &ldquo;musicalmente ha sido el descubrimiento de una escena nueva, unos sonidos inesperados procedentes de un contexto habitualmente asociado a otras m&uacute;sicas&rdquo;. El pinchadiscos santanderino tambi&eacute;n valora que aparezcan trabajos de estas caracter&iacute;sticas, cuando parece que ya se ha explorado cada &eacute;poca y cada esquina del planeta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que el disco hable de escena&rdquo;, puntualiza Ignasi Molina, estrecho colaborador de la tienda Discos Paradiso, punto caliente del mercado musical de la ciudad condal. &ldquo;Se trata de una construcci&oacute;n contempor&aacute;nea mirando al pasado. Esto se ha hecho mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y no es para nada malo. Pero se debe discernir entre explicar una escena, donde hay gentes que coinciden en un cierto espacio con intereses relacionados, y contextualizar o relacionar sonidos&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Visionario de la m&uacute;sica brasile&ntilde;a&rdquo;</h3><p class="article-text">
        G&oacute;mez dedic&oacute; tres semanas a recorrer los tres epicentros discogr&aacute;ficos de Brasil: Sao Paulo, Rio de Janeiro y Belo Horizonte. Con un tocadiscos port&aacute;til fue buscando y escuchando aquellos discos que ten&iacute;an unas texturas similares. Material que en la mayor&iacute;a de los casos no era valorado, ni tenido en cuenta, en las tiendas que visitaba. &ldquo;Buscaba los descartes. Aquella m&uacute;sica que se encontraba al final de los cajones de discos o que ten&iacute;an escondida en armarios sin darle ninguna valor&rdquo;, apunta sobre la confecci&oacute;n de un trabajo elaborado con m&uacute;sica olvidada y que le llevo terminar mas de a&ntilde;o y medio.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el compilador, nacido en Madrid y residente en Londres, de padre espa&ntilde;ol y madre inglesa, con un doctorado en literatura modernista por Cambridge, tampoco quiere hablar en t&eacute;rminos de descubrimiento: &ldquo;Esta m&uacute;sica ya exist&iacute;a y ha tenido una vida muy rica. Lo que intento hacer es crear un contexto para que tenga una vida nueva&rdquo;. Una forma de dar una segunda oportunidad a estos discos.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esta cuesti&oacute;n tambi&eacute;n plantea algunos interrogantes Breixo Mart&iacute;nez, m&aacute;s conocido como Abu Sou, otro <em>digger</em> de reconocido prestigio: &ldquo;Tenemos que ser muy conscientes, como blancos y europeos, de la diferente repercusi&oacute;n que un sonido y su exoticidad pueden tener en nosotros respecto a ese p&uacute;blico local que parece 'dormido' en cuanto al conocimiento de sus tesoros nacionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Dj gallego, presentador de Canela en Surco, el programa de radio de referencia en nuestro pa&iacute;s si queremos hablar de coleccionismo, incide en la dificultad de valorar estas canciones desde el exterior. &ldquo;Est&aacute; claro que esos discos de los que se nutre la recopilaci&oacute;n eran descartes o totalmente desconocidos para la mayor&iacute;a de nosotros por estas latitudes, pero por ejemplo en los cr&eacute;ditos de varias canciones aparecen m&uacute;sicos de mucho prestigio en Brasil como Egberto Gismonti, con lo que me parece arriesgado calcular ese 'peque&ntilde;o' alcance que nosotros pensamos que tuvieron&rdquo;.
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        G&oacute;mez no oculta el papel vertebrador de una figura como Gismonti, &ldquo;un visionario dentro de la m&uacute;sica brasile&ntilde;a&rdquo;, seg&uacute;n sus propias palabras.&nbsp;Outro Tempo incluye hasta cuatro producciones de Carmo, el sello que Gismonti utiliz&oacute; como plataforma para publicar y producir a otros artistas. El compositor fluminense es una de los nombres imprescindibles si queremos conocer algunos de los trabajos m&aacute;s relevantes dentro de estos sonidos, que ponen un pie en el pop conceptual y en la m&uacute;sica de vanguardia, pero que tambi&eacute;n miran a sus propias ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que el pa&iacute;s se abri&oacute; pol&iacute;ticamente, diferentes fuerzas comenzaron a conformar los marcos conceptuales y musicales de su m&uacute;sica&rdquo;, escribe G&oacute;mez en las notas interiores del doble vinilo. &ldquo;Al no estar sujetos a la censura, los artistas establecieron nuevas formas de relacionar su m&uacute;sica con cuestiones de identidad nacional. Adem&aacute;s de una recesi&oacute;n econ&oacute;mica, hab&iacute;a una creciente preocupaci&oacute;n internacional por la deforestaci&oacute;n de la selva amaz&oacute;nica y la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de sus poblaciones ind&iacute;genas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Outro Tempo y la sociedad brasile&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        Este tipo de cuestiones, cada vez m&aacute;s visibles en el plano internacional, van a permitir a muchos de los m&uacute;sicos incluidos en Outro Tempo tomar conciencia de aspectos que hasta ese momento no hab&iacute;an valorado. Tampoco el pueblo brasile&ntilde;o. No es hasta 1988 cuando por fin se recogen los derechos constitucionales de los pueblos ind&iacute;genas. Entre los que destacan el reconocimiento de que los nativos amaz&oacute;nicos fueron los primeros pobladores de Brasil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&uacute;sicos como Ermel, Gismonti y Marlui Miranda fueron a la Amazon&iacute;a para estudiar formas de m&uacute;sica ind&iacute;gena, y el grupo instrumental Uakti elabor&oacute; instrumentos que evocaban los sonidos de la selva tropical y sus habitantes&rdquo;, contin&uacute;a Gomez. La manera de plantear el disco es sobresaliente porque va mucho m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente musical. Outro Tempo es un tratado sobre c&oacute;mo se relacion&oacute; la sociedad brasile&ntilde;a y sus m&uacute;sicos, a trav&eacute;s de la &uacute;ltima tecnolog&iacute;a disponible, con su m&aacute;s oculto folklore. Sirva como ejemplo la colaboraci&oacute;n incluida en el disco entre Uakti y Maria Rita, que dedican uno de sus c&aacute;nticos a las voces perdidas de la tribu Kamaiur&aacute;, cuya poblaci&oacute;n era de 467 miembros en 2011.
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                </figure><p class="article-text">
        La compilaci&oacute;n tambi&eacute;n ha servido para revalorizar los discos incluidos en ella, adem&aacute;s de poner el acento en unas sonoridades que hasta &eacute;poca reciente no hab&iacute;an sido objeto de atenci&oacute;n. Music From Memory est&aacute; siendo uno de los mejores escaparates para mostrar el enorme atractivo de estos autores. Molina, que tambi&eacute;n est&aacute; en v&iacute;as de inaugurar un sello propio de reediciones, Urpa i Musell, se atreve a aventurar cu&aacute;l puede ser el siguiente paso: &ldquo;Sobre qu&eacute; se debe reivindicar es dif&iacute;cil de decir. Es interesante, pues, por cuesti&oacute;n temporal, ahora viene la &eacute;poca del CD, sin disco de vinilo en paralelo, y adentrarse en este periodo, con cierta aversi&oacute;n por el formato por parte de coleccionistas y Djs, posiblemente sea una labor especialmente 'dif&iacute;cil'. Me refiero a que para muchos el CD ser&aacute; una barrera para generar curiosidad, quiz&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De momento, nos quedamos con la colecci&oacute;n de G&oacute;mez y con la cita de este domingo, donde tendremos ocasi&oacute;n de disfrutar de muchos de estos discos en el &uacute;ltimo d&iacute;a de la <em>Terraza Magn&eacute;tica</em>, programa comisariado por Andr&eacute;s Noarbe para La Casa Encendida. Un viaje al coraz&oacute;n del Amazonas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/musica-brasilena-indigenas-outro-tempo_1_3223577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Aug 2017 19:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Música brasileña, new age y derechos civiles indígenas: 'Outro Tempo']]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cuando España vendía sus reliquias al mejor postor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/ultimo-claustro-espana-convirtio-antiguedades_1_3237111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5186d84e-1639-442d-8ec8-f5c94d53a964_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El claustro encontrado en los jardines de la finca Mas del Vent"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la primera mitad del siglo XX,</p><p class="subtitle">coleccionistas de diferentes nacionalidades se hicieron con pinturas murales, relicarios o incluso claustros románicos</p><p class="subtitle">El último claustro: los enigmas del caso Palamós</p><p class="subtitle">es una obra de José María Sadia que descubre estos negocios debidos a "la ignorancia de los clérigos, el hambre de negocio de los anticuarios y la connivencia de las autoridades"</p></div><p class="article-text">
        A principios del siglo XX, muchas reliquias y construcciones espa&ntilde;olas abandonaron el pa&iacute;s para dirigirse a otro lugar. En 1926, cruzaron el Atl&aacute;ntico 35.784 bloques de piedra pertenecientes al monasterio de Santa Maria la Real, emplazado originalmente en Sacramenia (Segovia).
    </p><p class="article-text">
        Arthur Byne, el ojeador art&iacute;stico de William Randolph Hearst en Espa&ntilde;a, fue quien se hizo con el claustro, la sala capitular y el refectorio del conjunto, fundado por Alfonso VII en el a&ntilde;o 1141. Pag&oacute; por todo ello la m&oacute;dica cifra de 40.000 d&oacute;lares.&nbsp;El cenobio, junto a elementos de otros templos, termin&oacute; ubic&aacute;ndose en Florida. Fragmentos de historia vendidos al&nbsp;mejor postor.
    </p><p class="article-text">
        En 1927 ocurri&oacute; algo parecido, el monasterio de Santa Maria de Ovila, en Guadalajara, pas&oacute; de manos p&uacute;blicas a manos privadas por la rid&iacute;cula cantidad de 3.130 pesetas. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la construcci&oacute;n cisterciense fue&nbsp;empaquetada y transportada hasta San Francisco. En un almac&eacute;n del puerto de esa ciudad permaneci&oacute; m&aacute;s de diez a&ntilde;os por la falta de recursos de su comprador, nuevamente Hearst.
    </p><p class="article-text">
        El edificio alcarre&ntilde;o, tras sufrir cinco incendios y el robo de algunas de sus piezas, termin&oacute; adornando la Abad&iacute;a de New Clairvaux, en California. Sirvan estos ejemplos, m&aacute;s que significativos, para dar cuenta de la importancia que ten&iacute;a el movimiento de obras de arte en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Aquel periodo es conocido como la <em>fiebre americana,</em> un momento especialmente voraz para la historia del arte espa&ntilde;ol. Coleccionistas de diferentes nacionalidades, pero sobre todo norteamericanos, con la ayuda de marchantes y comerciantes de aqu&iacute;, se hicieron con todo tipo de material importante. Desde pinturas murales o&nbsp;relicarios hasta claustros rom&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ignorancia de los cl&eacute;rigos, el hambre de negocio de los anticuarios y la connivencia de las autoridades p&uacute;blicas eran los ingredientes de un peligroso c&oacute;ctel que amenazaba de lleno el patrimonio hist&oacute;rico forjado a lo largo de siglos&rdquo;, escribe el periodista Jos&eacute; Mar&iacute;a Sadia en <em>El &uacute;ltimo claustro: los enigmas del caso Palam&oacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        Es un trabajo a medio camino entre la novela de misterio y el ensayo period&iacute;stico, que se adentra en las oscuras aguas de la compraventa de bienes culturales con un protagonista absoluto: el claustro encontrado en los jardines de la finca Mas del Vent hace un lustro.
    </p><h3 class="article-text">Se alquila&nbsp;finca con piscina y claustro romano&nbsp;</h3><p class="article-text">
        El 5 de junio de 2012&nbsp;<a href="https://elpais.com/cultura/2012/06/04/actualidad/1338839166_403833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s</a>&nbsp;dio la noticia en portada: &ldquo;Se alquila finca con claustro rom&aacute;nico. Una lujosa mansi&oacute;n de Girona guarda en su jard&iacute;n una joya del siglo XII&rdquo;. Sin embargo, la informaci&oacute;n de los meses siguientes fue&nbsp;cada vez m&aacute;s desconcertante.
    </p><p class="article-text">
        Estos son algunos de los titulares que aparecieron en la prensa: &ldquo;Mas del Vent, claustro desprotegido&rdquo;, &ldquo;El claustro, por fin protegido&rdquo;, &ldquo;El informe final de Cultura asegura que el claustro de Palam&oacute;s es falso&rdquo;, &ldquo;A vueltas con la autenticidad del claustro de Palam&oacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nno todos los especialistas coinciden sobre su autenticidad. Gerardo Boto, profesor de Historia del Arte Medieval de la Universidad de Girona, se alinea con la tesis que defiende la autenticidad e importancia del hallazgo. Mientras, otros lo tildan de pastiche, una recreaci&oacute;n que mezcla varios estilos, y, por lo tanto, falso. Dentro de esta &uacute;ltima l&iacute;nea encontramos a Jos&eacute; Miguel Merino de C&aacute;ceres, catedr&aacute;tico em&eacute;rito de Historia de la Arquitectura de la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid y coautor de una obra que tiene especial relevancia en este contexto, <em>La destrucci&oacute;n del patrimonio art&iacute;stico espa&ntilde;ol. W.R. Hearst: &ldquo;el gran acaparador&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Estas dos corrientes ir&aacute;n planteando interrogantes y l&iacute;neas rojas sobre la viabilidad de un obra de hace ocho siglos. Adem&aacute;s, sobre ella no aparece menci&oacute;n alguna hasta 1931, en el distrito Ciudad Lineal de Madrid. Esa es la fecha y el lugar en el que Ignacio Mart&iacute;nez empieza a montar el claustro. Los v&iacute;nculos entre Mart&iacute;nez y Byne, expoliador de guante blanco, dar&aacute;n algunas pistas sobre el porvenir de la&nbsp;arquer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que lo mejor y lo peor de cada casa se encuentra en el libro de Sadia. Descubrimientos &uacute;nicos y joyas de nuestro patrimonio se mezclan con operaciones de dudosa &eacute;tica y falsificaciones, tan estudiadas que han perdurado hasta el d&iacute;a de hoy. &ldquo;Los anticuarios vieron en este negocio la oportunidad de sus vidas y la de poner en valor esos bienes que encontraban en las iglesias de los pueblos y las catedrales&rdquo;, comenta el autor sobre los intereses de estos mercaderes del arte. &ldquo;Las operaciones eran legales, aunque se puede hablar de moralidad. Tambi&eacute;n habr&iacute;a que trasladarse a aquella &eacute;poca y ver lo que pensaban hace un siglo, que no es lo que pensamos ahora mismo, ni mucho menos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esas tres primeras d&eacute;cadas ven c&oacute;mo &ldquo;el pa&iacute;s entero se convierte en una tienda de antig&uuml;edades&rdquo;, destaca Sadia. &ldquo;Hab&iacute;a especiales facilidades legales. A lo que hay que a&ntilde;adir la falta de percepci&oacute;n de la sociedad, que hizo que en nuestro pa&iacute;s se diera un especial caldo de cultivo para este intercambio. Espa&ntilde;a era el pa&iacute;s id&oacute;neo&rdquo;, sentencia el escritor.
    </p><p class="article-text">
        Entre todos construyeron un negocio que vive su mejor momento en el primer tercio del siglo XX. Posteriormente,&nbsp;las obras empezaron&nbsp;a escasear, lo cual dio&nbsp;lugar a&nbsp;la picaresca y la aparici&oacute;n&nbsp;de trabajadores especializados. &ldquo;Se abre la puerta a que personas con habilidades, como los canteros, puedan fabricar ese tipo de obras de arte: falsificaciones, imitaciones&rdquo;, revela Sadia.
    </p><h3 class="article-text">En&nbsp;busca de&nbsp;la reliquia olvidada</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El escritor eval&uacute;a algunas de las inc&oacute;gnitas que sigue arrastrando la defensa del claustro como obra original. &ldquo;Es un caso &uacute;nico que por su magnitud dif&iacute;cilmente podr&iacute;a pasar desapercibida tantos siglos. Por eso mismo se echa en falta la vida anterior a los a&ntilde;os treinta&rdquo;, afirma Jos&eacute; Mar&iacute;a. Entonces, &iquest;d&oacute;nde estuvo oculto? y &iquest;por qu&eacute; no hay ning&uacute;n documento?
    </p><p class="article-text">
        Tomando como referencia&nbsp;el descubrimiento de este claustro, los actores del mercado del arte de antig&uuml;edades desfilan por las p&aacute;ginas de esta trepidante obra. &ldquo;Algunos anticuarios alcanzaron la fama en su &eacute;poca, como los hermanos Ruiz o Juan Lafora, que estaba vinculado a la famosa venta del bote de Zamora&rdquo;, recuerda el periodista.
    </p><p class="article-text">
        Pero otros no necesitaron trascender m&aacute;s all&aacute; de su c&iacute;rculo cercano. &ldquo;Muchos quisieron hacerlo as&iacute;. Ignacio Mart&iacute;nez cre&oacute; un negocio de la nada y jam&aacute;s le cont&oacute; a nadie d&oacute;nde hab&iacute;a comprado el claustro. Si era aut&eacute;ntico o no lo era&rdquo;, dice el autor. &ldquo;El hermetismo era una cualidad inherente a los anticuarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, destacan las investigaciones alrededor de familias como los restauradores Ortiz, los alemanes Engelhorn, &uacute;ltimos propietarios del claustro, o los anticuarios Mart&iacute;nez. De estos &uacute;ltimos, el escritor recalca&nbsp;la vida de Ignacio, sobre quien &ldquo;ten&iacute;a la obligaci&oacute;n de entrar en su vida personal y cumplir uno de los objetivos del libro, que era dar a conocer su historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el autor, parece &ldquo;incre&iacute;ble que un personaje de la &eacute;poca se fuera a Madrid, demostrar&aacute; todas las habilidades y adem&aacute;s se atreviera a fabricar un claustro de enormes proporciones&rdquo;. Pasados cinco a&ntilde;os, la edificaci&oacute;n sigue desconcertando a los mayores expertos en rom&aacute;nico, arqueolog&iacute;a y arquitectura. Sadia se pregunta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo encript&oacute; las claves del conjunto de arcos para que, aplicando las &uacute;ltimas t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis, todav&iacute;a no sepamos si es verdadero o falso?&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Compraventa de obras en el fr&iacute;o Madrid de los&nbsp;50</h3><p class="article-text">
        Otra de las claves de <em>El &uacute;ltimo claustro</em>&nbsp;est&aacute; en la recreaci&oacute;n de peque&ntilde;os espacios, pr&aacute;cticamente olvidados y a los que conseguimos volver gracias a una&nbsp;escritura rigurosa y seductora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El caso de las Galer&iacute;as Conchita Piquer est&aacute; explicado por Jer&oacute;nimo, el hermano de Ignacio Martinez. Eso me permite reconstruir el personaje que era&rdquo;, indica Jos&eacute; Mar&iacute;a sobre otro de los comerciantes vinculados al zoco de Ribera de Curtidores. Agrega que &ldquo;hay personas que hablaban de &eacute;l, que lo conoc&iacute;an perfectamente y que detallaban c&oacute;mo durante la semana se iba a los pueblos de Castilla. All&iacute; consegu&iacute;a las piezas con las que hacer negocio el fin de semana&rdquo;.
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        Pero en el fr&iacute;o Madrid de los cincuenta quienes triunfaban y hac&iacute;an buenos negocios eran habitualmente los afines al r&eacute;gimen. Eutiquiano Garc&iacute;a Calles fue uno de los anticuarios mejor relacionados, amigo personal de Carmen Polo. &ldquo;Aprovech&oacute; su don de gentes con la mujer de Franco para beneficiarse en el aspecto profesional y montar un imperio en torno a las antig&uuml;edades&rdquo;, expone Sadia sobre un hombre que lleg&oacute; a poseer todo un edificio en la plaza de Santa Ana, donde tambi&eacute;n resid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni siquiera le interesaba vender obras. Le interesaba deshacerse de lotes enteros de vajillas o de textiles, que era su especialidad&rdquo;, indica el responsable de <em>El &uacute;ltimo claustro.</em>&nbsp;La vinculaci&oacute;n de Garc&iacute;a Calles con el r&eacute;gimen era tan estrecha que consigui&oacute; la propiedad del claustro cuando muri&oacute; Ignacio Martinez. As&iacute;, Garc&iacute;a Calles&nbsp;fue el encargado de vender el claustro al millonario Hans Engelhorn por un mill&oacute;n de pesetas en 1958.
    </p><p class="article-text">
        El periodista&nbsp;concluye llamando la atenci&oacute;n sobre la conservaci&oacute;n y trato de las obras que han llegado hasta nosotros. Por ejemplo, el &aacute;bside de la iglesia de San Mart&iacute;n de Fuentidue&ntilde;a (Segovia), que fue metido en paquetes y enviado a Nueva York en 1955. Ahora, como explica Jos&eacute; Mar&iacute;a, &ldquo;es una de las piezas m&aacute;s importantes de los conjuntos del museo The Cloisters, en Nueva York&rdquo;. Mientras que al otro lado del Atl&aacute;ntico miles de personas observan la obra con admiraci&oacute;n, seg&uacute;n el autor, &ldquo;en el lugar donde se erigi&oacute; el aut&eacute;ntico templo ni siquiera saben de &eacute;l&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/ultimo-claustro-espana-convirtio-antiguedades_1_3237111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Aug 2017 19:05:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando España vendía sus reliquias al mejor postor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cómic que explica la relación entre ser un heavy de barrio y la lucha de clases]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-explica-relacion-barrio-clases_1_3282653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8048239-2659-4e1f-8ec4-af6737be75a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Heavy. Los chicos están mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Heavy. Los chicos están mal</p><p class="subtitle">es la continuación del cómic</p><p class="subtitle">Heavy, 1986</p><p class="subtitle">, del viñetista Miguel B. Núñez, donde se retratan todo tipo de tribus urbanas</p><p class="subtitle">Los heavys son los protagonistas indiscutibles, pero Núñez también le dedica páginas a los punks, rockers, heavys, skins, mods, breakers e incluso los pijos</p></div><p class="article-text">
        Una b&uacute;squeda r&aacute;pida por Internet sobre el significado de <em>descampado</em> nos acerca a expresiones como: &ldquo;tierra bald&iacute;a entre edificios&rdquo;, &ldquo;terreno sin vegetaci&oacute;n ni viviendas&rdquo;, o &ldquo;terreno llano, descubierto y sin habitar&rdquo;. Sin embargo, ninguna consigue acercarse ni remotamente al sentido cultural, social y pol&iacute;tico que ten&iacute;a aquel trozo de tierra en la d&eacute;cada de los ochenta, cuando Espa&ntilde;a a&uacute;n no conoc&iacute;a la voracidad del ladrillazo.
    </p><p class="article-text">
        Aquel espacio de campo &ldquo;sin uso&rdquo; demarcaba el final de la ciudad y el comienzo de lo desconocido. Era el lugar en el que se dirim&iacute;a el presente y el futuro de barrios como Carabanchel, La Elipa, Villaverde, La Ventilla o Vallecas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os los viv&iacute;amos como lugares con entidad propia sin pensar que pudieran ser menos perdurables que un edificio, una plaza u otros espacios urbanos&rdquo;, <a href="https://carabancheleando.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relata el Diccionario de las periferias de Carabancheleando</a>, la &uacute;nica p&aacute;gina que consigue ir m&aacute;s all&aacute; de la descripci&oacute;n as&eacute;ptica.
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        El descampado es uno de los lugares que van a transitar los personajes de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-heavy-los-chicos-estan-mal/9788494556821/5295642" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Heavy. Los chicos est&aacute;n mal</em></a><a href="https://www.casadellibro.com/libro-heavy-los-chicos-estan-mal/9788494556821/5295642" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>,</em></a><em>&nbsp;</em>continuaci&oacute;n del exitoso <em>Heavy 1986</em>, c&oacute;mic escrito por Miguel B. N&uacute;&ntilde;ez (Madrid, 1970), uno de nuestros m&aacute;s ilustres dibujantes. Aunque en un principio viera su porvenir algo m&aacute;s oscuro de lo que ha sido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me met&iacute; en la Escuela de Arte, ni siquiera pensaba que iba a haber un futuro. Ahora la gente muy joven sabe que puede vivir de la ilustraci&oacute;n&rdquo;, confiesa el autor de <em>Stroszek</em>, <em>Muerteman&iacute;a</em>, <em>El coraz&oacute;n de los &aacute;rboles</em> y <em>Recto</em>, junto a Paco Alc&aacute;zar y Miguel Brieva.
    </p><p class="article-text">
        El historietista ni siquiera lleg&oacute; a terminar el a&ntilde;o en la escuela de artes aplicadas de la calle La Palma, en Malasa&ntilde;a. &ldquo;Con 17 a&ntilde;os ten&iacute;a que haber aprendido el aer&oacute;grafo. Era como el futuro&rdquo;, explica entre risas. &ldquo;Pero lo tuve que dejar para ir a la <em>mili</em>, que al final no hice. Si iba voluntario tenia mas posibilidades de librarme siendo asm&aacute;tico. Estuve un mes pendiente del tribunal y me libr&eacute;&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Heavy 1986</em> y <em>Heavy. Los chicos est&aacute;n mal</em> resumen de alguna manera aquellas vivencias. A&ntilde;os duros para cualquier adolescente de barrio que estaba descubriendo el mundo. Dos obras fundamentales para entender c&oacute;mo viv&iacute;an la mayor&iacute;a de j&oacute;venes en aquellos a&ntilde;os, que hoy parecen tan lejanos. &ldquo;No te pasabas el d&iacute;a en el centro cuando eras alguien de barrio. Era como otro territorio&rdquo;, indica N&uacute;&ntilde;ez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Yo era de Canillas y desde all&iacute; me mov&iacute;a a San Blas, Las Musas, Canillejas u Hortaleza. Luego no hab&iacute;a nada&rdquo;. Un sentimiento de barrio que a la vez se ve impregnado por la lucha de clases. &ldquo;Ya nadie habla de la clase social, pero yo lo veo en todos lados. Y en los ochenta era el tema&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La pertenencia a un grupo y a una tribu ser&aacute; lo siguiente. &ldquo;Yo no fui tan puro como los que describo en los tebeos, pillaba un poco de todos los lados&rdquo;, confiesa N&uacute;&ntilde;ez, que m&aacute;s tarde militar&aacute; en grupos de m&uacute;sica como Tocadiscos Humano o Humbert Humbert.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo se cuidaba mucho y a m&iacute; a veces me agobiaba que se insistiera tanto en esta parte. Me resultaba un poco idiota. Es una cosa que nunca me ha gustado de las tribus: que te impon&iacute;an c&oacute;mo ten&iacute;as que ir. Es absurdo. La m&uacute;sica y la forma de vestir es una forma de sentirse libre&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, N&uacute;&ntilde;ez se rinde a la evidencia, su manera de dibujar est&aacute; plagada de detalles m&iacute;nimos. Elementos que terminan de definir la personalidad de cada personaje a trav&eacute;s de su forma de vestir y hablar. <em>Punks</em>, <em>rockers</em>, <em>heavys</em>, <em>skins</em>, <em>mods</em>, <em>breakers</em> y otros muchos van a inundar las p&aacute;ginas de este segundo volumen. Entre todos los grupos, llama la atenci&oacute;n la inclusi&oacute;n de los pijos, un colectivo que sigue de plena actualidad. &ldquo;Los pijos no se consideraban una tribu pero lo eran, fundamentalmente porque funcionaban igual. Entonces era muy visible. Pero en ning&uacute;n lado se les trataba como una tribu&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        El libro va avanzando al ritmo de la m&uacute;sica de las diferentes tribus, pero con los <em>heavys</em> como protagonistas de la acci&oacute;n. Ellos son quienes llaman la atenci&oacute;n de los medios en aquel momento. N&uacute;&ntilde;ez, como joven melenudo, va a vivir de primera mano la construcci&oacute;n de aquel relato que criminalizaba lo distinto y llamativo. &ldquo;Todos los medios daban continuamente noticias. Se intentaba dar la sensaci&oacute;n de que los adolescentes eran peligrosos&rdquo;, detalla sobre la alarma social que se fue fabricando. &ldquo;Aunque parezca rid&iacute;culo, casi todos los prejuicios tienen que ver con la falta de costumbre. Un chico con el pelo largo o una chica con una mu&ntilde;equera de pinchos, en aquella &eacute;poca, eran lo peor. Eran delincuentes&rdquo;, se lamenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De esta manera, explica c&oacute;mo 'La Cadena del W.C', la principal emisora pirata de la ciudad, muy vinculada a los <em>heavys</em>, fue cerrada. &ldquo;Recuerdo perfectamente c&oacute;mo en el Telediario pon&iacute;an extractos de 'La Cadena del W.C'. donde se o&iacute;an las despedidas t&iacute;picas&nbsp;&laquo;Hasta los huevos, dementes&raquo; y como luego entrevistaban a la gente en la calle pregunt&aacute;ndoles qu&eacute; les parec&iacute;a aquello. Resulta tan ingenuo que este tipo de comentarios se utilizaran de argumento. Pero todo esto se hizo para legislar. Primero lo criminalizan, lo tachan de antisocial, y finalmente lo proh&iacute;ben&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>heavys</em> van a ser el movimiento musical m&aacute;s masivo de aquellos a&ntilde;os, todo ello sin sonar en la radio y con apariciones en televisi&oacute;n de dudoso gusto. &ldquo;Eramos un grupo que pod&iacute;amos llenar conciertos en grandes estadios como los Queen o Scorpions. Y las miles de personas que llenaban el Rockodromo de La Casa de Campo, con grupos como unos Santa o unos Bella Bestia, eran heavys&rdquo;, comenta el novelista gr&aacute;fico sobre uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s boca a boca que han existido: el heavy de barrio. &ldquo;El heavy siempre ha funcionado como efecto masivo. Los grupos de heavy metal nunca han buscado nada minoritario o el <em>underground</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay que incidir en que adem&aacute;s de masivo, el heavy era visto como algo moderno en los incipientes ochentas. &ldquo;Cuando aparec&iacute;an estos grupos en <em>Aplauso</em> o este tipo de programas, siempre eran vistos como algo actual. Se presentaba a los Kiss o los Obus como lo m&aacute;s moderno. No debemos entender la palabra moderno como se entiende ahora&rdquo;, puntualiza N&uacute;&ntilde;ez. &ldquo;Por muy ciego que uno estuviese ve&iacute;a que Iron Maiden llenaban estadios con miles de personas. Rockdelux, por ejemplo, hablaba continuamente de heavy metal en su revista&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Heavy. Los chicos est&aacute;n mal</em> tambi&eacute;n sirve para poner en valor a muchos de estos artistas. Alice Cooper, Lemmy Kilmister, Azucena Mart&iacute;n-Dorado Calvo, Wendy O. Williams o Blackie Lawless son inmortalizadas en la parte final, a modo de pante&oacute;n de ilustres figuras. &ldquo;Creo que el heavy y muchas de sus historias est&aacute;n basadas en la fantas&iacute;a. Eran gente lejana a ti&rdquo;, revela el dibujante sobre la mayor&iacute;a de grupos de heavy metal, inalcanzables para todos los adolescentes. &ldquo;No tratabas de ser como ellos. Admirabas ese mundo. Ninguno de mis amigos se imaginaba viviendo la vida de Motley Crue&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;deos y los temas de cantantes como Lizzy Borden o Ronnie James Dio, sobre dragones y mazmorras, permit&iacute;an evadirse. As&iacute; lo ve N&uacute;&ntilde;ez: &ldquo;T&uacute; no te cre&iacute;as ese mundo. De alguna forma te dec&iacute;an que la vida era una mierda pero que pod&iacute;as so&ntilde;ar. Mezclaban fantas&iacute;a y evasi&oacute;n con la idea de: reaf&iacute;rmate a ti mismo. Vengas de donde vengas, reaf&iacute;rmate. Tu puedes conseguir m&aacute;s cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero hab&iacute;a grupos nacionales como Panzer, Ob&uacute;s, Bar&oacute;n Rojo, Asfalto o Topo que iban mucho m&aacute;s lejos. &ldquo;Yo me enamor&eacute; de Asfalto porque te ayudaba a fantasear con una idea muy local&rdquo;, reconoce. &ldquo;Asfalto son el grupo m&aacute;s comprometido con la calle. El que m&aacute;s. Siempre te est&aacute;n hablando del d&iacute;a a d&iacute;a. Topo tambi&eacute;n, no deja de ser una variaci&oacute;n del mismo grupo&rdquo;. La banda de Julio Castej&oacute;n, con discos como <em>Ahora</em> o <em>Cronophobi</em>a, va a contar historias mucho m&aacute;s reales y grises. N&uacute;&ntilde;ez comenta que &ldquo;a veces era hasta un poco deprimente. Pero era una tristeza que a mi me atra&iacute;a mucho. Te hablaban del d&iacute;a a d&iacute;a en la oficina. Era genial. Era su vida&rdquo;. Una forma de subsistencia que terminaba reflejando lo que muchos j&oacute;venes viv&iacute;an. <em>Heavys</em> de barrio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-explica-relacion-barrio-clases_1_3282653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jul 2017 17:13:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cómic que explica la relación entre ser un heavy de barrio y la lucha de clases]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Heavy metal,Cómic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arte precario: ¿De qué viven los artistas y comisarios jóvenes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/arte-precario-artistas-comisarios-jovenes_1_3584155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42de79b7-a547-4111-a19c-92a6e76b732e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="C:\fakepath\ruben rodrigo.JPG"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rondan la treintena y reivindican mejoras dentro de su profesión, en un sector en el que cada vez hay más prácticas abusivas</p></div><p class="article-text">
        Ni totalmente consagrados, ni radicalmente emergentes. Rondan la treintena y reivindican mejoras dentro de su profesi&oacute;n, agobiados por la precarizaci&oacute;n de un sector que adopta, cada vez m&aacute;s, pr&aacute;cticas abusivas. La mayor&iacute;a han trabajado en el extranjero -muchos de ellos se encuentran viviendo fuera-, venden en ferias, protagonizan exposiciones individuales, ganan reputados premios y, sin embargo, no encuentran la tan demandada estabilidad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana se presenta en el Campus Nebrija Madrid-Princesa el exhaustivo estudio <em>La actividad econ&oacute;mica de los/las artistas en Espa&ntilde;a</em>, coordinado por los profesores Isidro L&oacute;pez-Aparicio (Universidad de Granada) y Marta P&eacute;rez (Universidad Antonio de Nebrija). La investigaci&oacute;n recoge los testimonios de 1.100 creadores, no solo j&oacute;venes. Pero, igualmente, el paisaje que describe es desolador: &ldquo;M&aacute;s del 45% de los artistas afirma que sus ingresos totales anuales, ya sea por actividades art&iacute;sticas o de otra &iacute;ndole, se sit&uacute;a por debajo de los 8.000 euros, es decir, por debajo del salario m&iacute;nimo interprofesional en Espa&ntilde;a. De esos ingresos, los que proceden del arte llegan al 20%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A las puertas de ARCO y con dos muestras de referencia reci&eacute;n inauguradas en Madrid (<a href="http://www.eldiario.es/cultura/arte/Generaciones-artistas-jovenes-plena-madurez_0_608589810.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Generaciones</a> y Circuitos), hablamos con un grupo de comisarios y artistas sobre presente y futuro del mundo del arte. &iquest;Es posible vivir de ello?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Malas Pr&aacute;cticas</h3><p class="article-text">
        El caso de Alfredo Aracil (1984), responsable de Proyectos durante cinco a&ntilde;os en LABoral, y a la vez falso aut&oacute;nomo, se convirti&oacute; durante la &eacute;poca de la crisis en una pr&aacute;ctica habitual en muchas instituciones. &ldquo;Son personas que acuden a un lugar de trabajo, fichan, firman, tienen encomendadas tareas concretas e incluso de cierta responsabilidad, pero son situadas al margen de cualquier convenio y han de pagarse su propia Seguridad Social&rdquo;, contaba<a href="http://www.eldiario.es/cultura/arte/LABoral-Gijon-mayor-absoluta-miseria_0_608239537.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;Jos&eacute; Manuel Costa en este mismo medio</a>. Aracil dej&oacute; el trabajo hace un a&ntilde;o y denunci&oacute;; ahora se encuentra a la espera de juicio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mundo del arte puede estar inspirando al &uacute;ltimo capitalismo, sobre todo en lo que tiene que ver con lo d&oacute;ciles que somos los productores culturales, que no conocemos sindicatos&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Tampoco ponemos ninguna pega a no tener vacaciones, no tener una jornada laboral reglada, cambiar de domicilio cada poco tiempo y, para colmo, estar dispuestos a ofrecer nuestros conocimientos como capital&rdquo;.
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        El trabajador asturiano se rehizo del da&ntilde;o tras abandonar el cargo y durante 2016 comisari&oacute; dos exposiciones, program&oacute; un ciclo de cine y estuvo preparando la muestra <em>Apuntes para una psiquiatr&iacute;a destructiva</em>, que se inaugurar&aacute; a mediados de marzo en la Sala de Arte Joven de Avenida de Am&eacute;rica. Sin embargo, sigue pensando que la precariedad es la t&oacute;nica general y que &ldquo;no puedes hacer planes a dos a&ntilde;os vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Regina de Miguel (1979) vive en Berl&iacute;n desde hace siete a&ntilde;os. Ella ha sido una de las seleccionadas en <em>Itinerarios 2017</em>, la beca que la Fundaci&oacute;n Bot&iacute;n otorga a ocho reconocidos creadores cada temporada y gracias a la que ha financiado la producci&oacute;n de una pel&iacute;cula que se podr&aacute; ver a partir del 18 de febrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La artista malague&ntilde;a, que tambi&eacute;n expuso en 2016 en Berl&iacute;n, Gij&oacute;n, Madrid, Lisboa y Bogot&aacute;, insiste en que es francamente complicado vivir del arte. Todo al final &ldquo;pasa por la autoexplotaci&oacute;n, la precariedad m&aacute;xima y la desigualdad con respecto a las instituciones que no respetan pactos acordados o plazos de pago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las condiciones conllevan la precarizaci&oacute;n a todos los niveles&rdquo;, valora Oriol Fontdevila (1978), miembro del equipo de Sala d'Art Jove de la Generalitat de Catalunya. &ldquo;No solo econ&oacute;mico, sino que la calidad del trabajo se puede ver mermada por las din&aacute;micas de multiplicaci&oacute;n de actividad a las que nos tenemos que someter por mera supervivencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si a esto le sumamos la total incomprensi&oacute;n de la administraci&oacute;n, tenemos una bomba de relojer&iacute;a que de vez en cuando estalla y se presenta en forma de inspecciones. De Miguel relata como el ir y venir de diferentes cantidades de dinero en su cuenta, destinadas a producci&oacute;n, son el caldo de cultivo para &ldquo;acabar teniendo una inspecci&oacute;n de trabajo que se pregunte qu&eacute; quiere decir esa beca&rdquo; fruto &ldquo;de una mala formulaci&oacute;n de esas ayudas&rdquo; y &ldquo;una fuerte desconfianza hacia la actividad del artista&rdquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Curriculum vs. pagar la luz</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una idea instalada por la cual parece m&aacute;s importante aumentar tu curriculum que pagar la factura de la luz&rdquo;, cuenta el artista Juli&aacute;n Cruz (1989), editor de una de las publicaciones m&aacute;s interesantes que existen en espa&ntilde;ol: Nudo. &ldquo;Los artistas tienen que competir entre ellos por reconocimientos que, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, son simb&oacute;licos y que no suelen sacarles de su pobreza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rub&eacute;n Rodrigo (1980) fue uno de los seleccionados en la &uacute;ltima convocatoria de Ayudas a la Creaci&oacute;n Visual de VEGAP, dotado con 7.000 euros para producci&oacute;n de obra en la categor&iacute;a Artes Pl&aacute;sticas. &iquest;Cu&aacute;l es su opini&oacute;n en que el premio solo implique la realizaci&oacute;n de obra? &ldquo;Es una cuant&iacute;a generosa y ellos buscan la excelencia en el proyecto. Si esa cantidad al final la destinara a pagar el alquiler de mi casa y la comida, no me quedar&iacute;a nada para trabajar&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por su parte, el pintor Jos&eacute; D&iacute;az (1981), que en 2016 celebr&oacute; su segunda exposici&oacute;n individual en la galer&iacute;a The Goma, habla de la falta de medios para vivir dentro del arte contempor&aacute;neo. &ldquo;B&aacute;sicamente hay dos v&iacute;as, una como artista de galer&iacute;a que sobrevivir&aacute; en la medida en que haga ventas. Pero, lamentablemente, Espa&ntilde;a no cuenta con demasiados coleccionistas como para hacerlo sostenible y peor a&uacute;n, no contamos demasiado fuera como para exportar&rdquo;, mientras que la segunda ser&iacute;a dentro del mundo de la instituci&oacute;n, que permite prosperar unos contados a&ntilde;os mediante becas y subvenciones.
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        La comisaria Carolina Jim&eacute;nez (1983), una de las tres ganadoras en 2016 de In&eacute;ditos, la convocatoria de La Casa Encendida que fomenta la inserci&oacute;n de los j&oacute;venes comisarios en los circuitos profesionales, tambi&eacute;n es muy dura con el papel de las instituciones y su uso del dinero p&uacute;blico. &ldquo;Artistas que jam&aacute;s imaginar&iacute;as por su renombre y trayectoria lo pasan realmente mal para pagar el alquiler&rdquo;, revela sobre una situaci&oacute;n que ya se ha hecho frecuente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en d&iacute;a un artista tiene que trabajar tanto hacia dentro como hacia afuera&rdquo;, enuncia Cristina Garrido (1986), quien durante el a&ntilde;o pasado recibi&oacute; dos becas de residencia en el extranjero. La artista madrile&ntilde;a, cuya obra gira alrededor de la cr&iacute;tica institucional, sostiene &ldquo;que nuestro contexto beneficia al creador muy joven (becas, cert&aacute;menes). Pero no existe una estructura en la que instituciones, agentes y coleccionistas colaboren para generar un contexto art&iacute;stico rico y sostenible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez, que acaba de mudarse a Barcelona, aunque sigue viviendo a distancia de su trabajo en Berl&iacute;n, desmonta el supuesto inter&eacute;s de los premios: &ldquo;En primer lugar por su propio car&aacute;cter individual y puntual, que no produce retorno en el tejido art&iacute;stico y, en segundo lugar, por sus modalidades, que hacen que tampoco reviertan en la carrera de los propios premiados, al margen de la difusi&oacute;n medi&aacute;tica que genera el anuncio del premio&rdquo;. Y llama la atenci&oacute;n sobre los aut&eacute;nticos beneficiarios del &ldquo;tinglado no art&iacute;stico&rdquo;: empresas de montaje, catering, agencias de viaje, etc.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de fachadas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos medios, pero a medias&rdquo;, cuenta un cr&iacute;tico Guillermo Mora (1980), que en 2016 ha tenido una exposici&oacute;n individual en el Centre d'Art La Panera (Lleida) y dos exposiciones colectivas organizadas por DKV, en el Museo L&aacute;zaro Galdiano y en el MUPAM de M&aacute;laga. &ldquo;Espa&ntilde;a es como imaginar un engranaje mec&aacute;nico con piezas exquisitamente terminadas, pero sin carburante que las mueva. Cuando hablo de carburante hablo de dinero, que al fin y al cabo es lo que mueve el engranaje&rdquo;.
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        La escasez es la nota dominante en un pa&iacute;s donde importa m&aacute;s el envoltorio que el contenido. &ldquo;Disponemos de museos y espacios envidiables, que quieren programar, pero que no pueden implicarse en las producciones porque no disponen de dinero. Muchos proyectos no se llevan a cabo por este motivo&rdquo;, destaca Mora, que viaj&oacute; el a&ntilde;o pasado a Nueva York gracias a una residencia en ISCP. &ldquo;Y por otro lado tampoco existe un mercado privado fuerte que apoye y sustente las producciones y carreras art&iacute;sticas&rdquo;, remata.
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        El madrile&ntilde;o Santiago Giralda (1980), que gan&oacute; Generaci&oacute;n 2013 y este a&ntilde;o ha sido becado por la Academia de Espa&ntilde;a en Roma, denuncia que &ldquo;el artista est&aacute; muy desamparado. Las cuotas de aut&oacute;nomos son muy elevadas para alguien que no tiene ingresos fijos. El IVA tampoco es equiparable con el de otros pa&iacute;ses y, si existiera, la Ley de Mecenazgo ser&iacute;a fundamental&rdquo;.
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        La cineasta Ana Esteve Reig (1986), adem&aacute;s de desarrollar una importante carrera como creadora -el a&ntilde;o pasado particip&oacute; dentro del festival M&aacute;rgenes con <em>El Documental de Dalila</em> y fue seleccionada para la edici&oacute;n de Circuitos 2017-, tambi&eacute;n da clases de videoarte en la Universidad Nebrija. La actividad docente junto a otro tipo de trabajos alimenticios, como la edici&oacute;n de v&iacute;deos, hacen que su punto de vista sea m&aacute;s cr&iacute;tico. &ldquo;Existen becas y premios, pero es muy dif&iacute;cil sostenerse solo a base de concursos&rdquo;, asegura. &ldquo;Hasta ahora, yo no he encontrado el modo de seguir produciendo sin dejar de tener otro tipo de trabajos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le pasa a Reig, de 30 a&ntilde;os, tambi&eacute;n le ocurre a artistas m&aacute;s veteranos. Pepo Salazar (1972), uno de los elegidos para representar a Espa&ntilde;a en la &uacute;ltima Biennale di Venezia y cuya obra se pudo ver el a&ntilde;o pasado en galer&iacute;as y museos de Nueva York, Par&iacute;s, Amsterdam, Colonia, Barcelona, Madrid o Vitoria-Gasteiz, apostilla que &ldquo;es pr&aacute;cticamente imposible vivir del arte. De hecho, la mayor&iacute;a de los artistas, algunos muy conocidos y con carreras muy amplias, subsisten con otros trabajos; el m&aacute;s com&uacute;n de ellos es la ense&ntilde;anza&rdquo;. Salazar habla por experiencia. Durante veinte a&ntilde;os, desde 1992 hasta 2011, compagin&oacute; su labor art&iacute;stica con el cargo de director creativo para series de animaci&oacute;n.
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        Un &uacute;ltimo ejemplo: Matadero es uno de los principales contenedores de arte contempor&aacute;neo del Ayuntamiento de Madrid. Vanesa Viloria (1979) estuvo alternando contratos temporales como programadora y coordinadora de proyectos dentro de la instituci&oacute;n de 2011 a 2015. A pesar de la inestabilidad del sector, explica que hace pocas semanas rechaz&oacute; una oferta de trabajo que le propon&iacute;a llevar la producci&oacute;n de un conocido festival de la Comunidad de Madrid, &ldquo;porque la propuesta econ&oacute;mica que hac&iacute;a la empresa adjudicataria estaba escandalosamente por debajo de los precios de mercado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Viloria incide en los procesos de selecci&oacute;n de estas empresas y los leoninos pliegues de condiciones. &ldquo;Cuando en unos pliegos de condiciones se premia la oferta econ&oacute;mica m&aacute;s baja, sin proteger los salarios de los trabajadores y sin tener previsto ning&uacute;n mecanismo que eval&uacute;e la eficiencia del proyecto, adem&aacute;s de poner en riesgo la solvencia econ&oacute;mica de las personas y la calidad de las propuestas culturales, contribuyes al empobrecimiento de la cultura&rdquo;, concluye esta productora cultural, que desde enero de 2016 colabora con el &Aacute;rea de Cultura de Podemos. Parece que vivir del arte se ha convertido, m&aacute;s que nunca, en una actividad de riesgo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/arte-precario-artistas-comisarios-jovenes_1_3584155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Feb 2017 19:36:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arte precario: ¿De qué viven los artistas y comisarios jóvenes?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Bad Gyal, la cantante que está revolucionando el trap con sus letras feministas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/bad-gyal-millennial-revolucionando-feministas_1_3733764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Se dio a conocer en abril con una versión en catalán del</p><p class="subtitle">de Rihanna</p><p class="subtitle">Su nueva mixtape,</p><p class="subtitle">Slow Wine,</p><p class="subtitle">habla de una mujer independiente y empoderada</p></div><p class="article-text">
        Alba tiene 19 a&ntilde;os y es de Vilassar de Mar, un pueblo costero a 25 kil&oacute;metros de Barcelona. Por las ma&ntilde;anas estudia dise&ntilde;o de moda y por las tardes, hasta las 19:00, tiene un trabajo que le permite &ldquo;sobrevivir&rdquo;. Actividades que cualquier adolescente que haya llegado a la mayor&iacute;a de edad conoce bien. Pero adem&aacute;s Alba, en estos &uacute;ltimos seis meses, se ha dado a conocer como una de las personalidades m&aacute;s relevantes del trap espa&ntilde;ol, un estilo que mezcla rap con ritmos como el reguet&oacute;n o el <em>dancehall</em>.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el &aacute;lter ego de Bad Gyal y junto al valenciano Fake Guido sac&oacute; en abril una versi&oacute;n del <em>Work</em> de Rihanna que estall&oacute; en YouTube, su medio de difusi&oacute;n natural. Una letra adaptada al catal&aacute;n y unos ritmos sugerentes hicieron el resto. &ldquo;A Fake Guido me lo present&oacute; una colega de Barcelona&rdquo;, comenta por tel&eacute;fono tras la salida de su puesto de trabajo. &ldquo;Yo ya ten&iacute;a el tema de Rihanna en mente, as&iacute; que nos pusimos a hacerlo por Skype&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Con este productor surgir&iacute;a una gran afinidad, algo que le ha llevado a grabar con &eacute;l gran parte de su &uacute;ltima mixtape, <em>Slow Wine,</em> publicada tambi&eacute;n en YouTube hace diez d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Comenta que la mayor&iacute;a de colaboraciones que han ido surgiendo a lo largo de estos meses han sido de forma natural. &ldquo;Son gente con la que me junto a hacer cosas sin darle demasiada importancia&rdquo;, declara. La colaboraci&oacute;n con Khaled, miembro de PXXR GVNG, surgi&oacute; de esta manera: un d&iacute;a de fiesta, con un micro cercano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Canciones que hablan de baile, rutina, amor y dinero. Una completa <em>masterclass</em> de lo que piensan y sienten los <em>millennials</em> espa&ntilde;oles de hoy. Sobre sus composiciones explica que deben ser algo r&aacute;pido y &aacute;gil. &ldquo;Es algo que hablo con Fake Guido: si tardamos m&aacute;s de diez minutos no nos va a salir algo bueno&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;No tomo notas; me pasan el <em>beat</em> y a partir de ah&iacute; me sale una frase y luego otra, es muy espont&aacute;neo, como si estuviera rimando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Letras claras y concretas como <em>Fiebre</em>, <em>Dinero</em>, <em>Mercadona</em> o <em>Despacio</em>, la colaboraci&oacute;n junto a la barcelonesa Mina, con producci&oacute;n de AC3, en la que habla de independencia, sentimiento y sexo. &ldquo;Hablo de las cosas que me pasan pero con mi propio c&oacute;digo&rdquo;, nos cuenta.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Slow Wine</em>, su &uacute;ltimo trabajo, est&aacute; lleno de alusiones a las vivencias de miles de chicas que salen un fin de semana. Relaciones de todo tipo, donde la mujer tiene el control de la situaci&oacute;n: &ldquo;Si yo te doy mi culo es porque te lo quiero dar&rdquo; / &ldquo;soy independiente, yo tengo trabajo&rdquo; / &nbsp;&ldquo;esta noche vamos a culear&rdquo;, canta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dirijo con seguridad al p&uacute;blico. Me gusta tener las cosas claras&rdquo;, comenta sobre un tipo de discurso que podr&iacute;a parecer poco extendido, pero que no es as&iacute;. &ldquo;A veces me preocupa que no se entiendan los c&oacute;digos que se utilizan en el trap. Es necesario que la gente sepa contextualizar lo que est&aacute; escuchando&rdquo;. Bad Gyal se refiere a como el lenguaje del trap a veces es transformado por los medios, tild&aacute;ndolo de sexista y violento, obviando su propio contexto.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/BJtDhB_gCGF/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La m&uacute;sica de Bad Gyal se diferencia de la de otras coet&aacute;neas como Tania Chanel o La Zowi por el inusual uso del dancehall, estilo importado de Jamaica y popularizado por artistas como Vybz Kartel o Pop Caan. &ldquo;Nadie de mi entorno escuchaba Dancehall hace dos a&ntilde;os, por lo que tengo todo el derecho a usarlo. Busco mucho por internet sobre los bailes y las cantantes jamaicanas&rdquo;, explica. En su mixtape se mezclan este tipo de ritmos, con una producci&oacute;n futurista, que por momentos recuerda a sellos como Night Slugs o Fade To Mind. En el disco han colaborado el frances King DouDou, Faberoa, Plata, adem&aacute;s de los mencionados AC3 y Fake Guido.
    </p><p class="article-text">
        Esta jueves por la noche se la podr&aacute; ver en Madrid estrenando<em> Slow Wine</em> en el renovado Costello, con las entradas agotadas. Un concierto organizado por Incalling, la joven promotora llevada tambi&eacute;n por cuatro socios nacidos en la d&eacute;cada de los noventa. &ldquo;Montamos los conciertos a los que nos gustar&iacute;a ir, nadie monta actuaciones de raperos j&oacute;venes&rdquo;, relata Pablo Chocr&oacute;n, uno de los socios. &ldquo;Pretendemos traer sonidos facturados por gente joven que se escuchan en el resto del mundo, pero est&aacute;n algo abandonados en Espa&ntilde;a, sobre todo en Madrid&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes que tienen muy claro lo que les gusta y hacen lo posible para conseguirlo. As&iacute; es esa escena musical que no aparece en los medios, pero que ilusiona a miles de adolescentes que se sienten representados por ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/bad-gyal-millennial-revolucionando-feministas_1_3733764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2016 19:21:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bad Gyal, la cantante que está revolucionando el trap con sus letras feministas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Rap,Millennials]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fonoteca: "En este país tampoco importa la memoria histórica de la música"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/fonoteca-importa-memoria-historica-musica_1_3742750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c714653-a65c-470f-a4f7-f995bc03b5ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Concierto Celica XX durante la presentación de Puente Aéreo 2 (2014, foto por Antonio Diniz-Almeida)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La plataforma apoya a la música española ofreciendo biografías de grupos, discos autoeditados y conciertos, cubriendo la seis décadas de la historia músical en nuestro país</p></div><p class="article-text">
        Punk, yeye, rumba, pop, garage, ska o psicodelia. Todo cabe en <a href="http://lafonoteca.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Fonoteca, la plataforma que desde el a&ntilde;o 2008 no ha parado ni un instante</a>&nbsp;de organizar conciertos, editar discos y, lo m&aacute;s importante, incrementar su incre&iacute;ble base de datos online de m&uacute;sica espa&ntilde;ola. Porque si por algo se caracterizan es por su meticulosa y rigurosa labor de documentaci&oacute;n sobre grupos y discos de los &uacute;ltimos sesenta a&ntilde;os de historia aut&oacute;ctona.
    </p><p class="article-text">
        La pasada semana celebraron el quinto aniversario de su sede en Barcelona y estos d&iacute;as andan con los preparativos del libro que ser&aacute; su pr&oacute;ximo lanzamiento: <em>&iquest;Punk, pero que punk?</em> &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia comenz&oacute; como comienzan muchas historias en la era de internet, con mucha pasi&oacute;n y naturalidad. &ldquo;La Fonoteca es una plataforma de apoyo a la m&uacute;sica espa&ntilde;ola, dentro y fuera de sus fronteras, y en todas sus vertientes y estilos&rdquo;, relata Diana Cortecero, una de las responsables del proyecto junto a Ra&uacute;l Alonso, que comenta que &ldquo;naci&oacute; oficialmente en febrero de 2008, aunque&nbsp;al principio no dejaba de ser un blog escrito por cuatro amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero aquellas iniciales biograf&iacute;as se fueron haciendo cada vez m&aacute;s meticulosas y exhaustivas. La informaci&oacute;n que se pod&iacute;a rastrear en internet sobre muchos grupos espa&ntilde;oles era escasa e incompleta, por lo que r&aacute;pidamente se hicieron un lugar entre los favoritos de mel&oacute;manos, profesionales y aficionados. A 10 de noviembre <a href="http://lafonoteca.net/grupos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cifra de grupos y artistas incluidos es de 1.430</a>, aunque algunos de ellos no cuentan con su biograf&iacute;a correspondiente.
    </p><h3 class="article-text">Colaboraciones especializadas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Contamos con 7 u 8 colaboradores&rdquo;, responde Cortecero. &ldquo;Ninguno de los redactores tiene un v&iacute;nculo personal con las bandas, lo que hace que la labor sea mucho m&aacute;s laboriosa&rdquo;. La mayor&iacute;a son grandes aficionados a la m&uacute;sica, que dominan determinadas escenas y estilos: Tom&aacute;s Gonz&aacute;lez es una eminencia dentro del punk, Juli&aacute;n Molero en la m&uacute;sica de los cincuenta y sesenta o Fernando Fern&aacute;ndez Rego en el panorama gallego.
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        &ldquo;Desde el principio ten&iacute;amos la intenci&oacute;n de no cerrarnos a la m&uacute;sica independiente o al <em>underground</em>&rdquo;, confiesa Alonso. &ldquo;Por el perfil de las personas implicadas se intentaron cubrir otras etapas: Pop primigenio, grupos capitales de los sesenta, los ochenta&hellip; Nos gustar&iacute;a cubrir mas g&eacute;neros, pero no podemos hacer mucho m&aacute;s. Este es un proyecto donde la gente tira a lo que m&aacute;s le gusta. Estar&iacute;a encantado de cubrir palos como el flamenco o incluso abrir el mel&oacute;n de la m&uacute;sica cl&aacute;sica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo llevar a cabo un trabajo de documentaci&oacute;n tan preciso sin pr&aacute;cticamente ingresos y casi sin apoyos de la administraci&oacute;n p&uacute;blica -cuya &uacute;nica participaci&oacute;n, hasta el momento, ha sido una peque&ntilde;a aportaci&oacute;n para renovar su portal-. Tampoco la SGAE se ha mostrado interesada en prestar alg&uacute;n tipo de ayuda econ&oacute;mica. &ldquo;Nos consta que nos conocen&rdquo;, conseguimos arrancarle a Alonso. &ldquo;Por desgracia&nbsp;en este pa&iacute;s tampoco importa demasiado la memoria hist&oacute;rica de la cultura y menos de la m&uacute;sica&rdquo;, se lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, es una propuesta totalmente independiente y autofinanciada. &ldquo;Tenemos la suerte de que el proyecto va solo&rdquo;, explica Cortecero. &ldquo;Hay tantos frentes abiertos que lo que sacamos de la publicidad de la p&aacute;gina lo utilizamos para los discos. Y lo que sacamos de los vinilos lo empleamos para organizar conciertos. Todo se retroalimenta. Hoy por hoy ninguno de los socios vivimos de ello&rdquo;, confiesa. &nbsp;
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                </figure><h3 class="article-text">Sus discos y publicaciones</h3><p class="article-text">
        Este sistema de inversi&oacute;n solo ha servido para que pusieran m&aacute;s empe&ntilde;o en la labor que ven&iacute;an realizando, tendiendo puentes bien visibles entre pasado y presente. La actualidad es una de las facetas que nunca han dejado de lado, ya sea con la celebraci&oacute;n de conciertos o con la edici&oacute;n de discos de diferentes escenas: <em>Mar y monta&ntilde;a</em>, <em>Madrid est&aacute; helado</em>, <em>Nuevos br&iacute;os</em> <a href="http://lafonoteca.net/tienda/puente-aereo-vol-4/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o la serie Puente a&eacute;reo</a>, que pone en valor la relaci&oacute;n entre Madrid y Barcelona, han dado visibilidad a multitud de formaciones emergentes que estaban comenzando en el terreno de la m&uacute;sica independiente.
    </p><p class="article-text">
        Grupos como Caliza, El &Uacute;ltimo Vecino, Doble Pletina, Hazte Lap&oacute;n o Elsa de Alfonso y Los Prestigio, en muchos casos han tenido su primer concierto o su estreno en vinilo gracias a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, son los libros lo que m&aacute;s entretenidos les tiene &uacute;ltimamente. Fue <a href="http://lafonoteca.net/tienda/musica-moderna/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reedici&oacute;n de M&uacute;sica Moderna, el legendario libro de Fernando M&aacute;rquez</a>, El Zurdo, sobre la escena madrile&ntilde;a de los ochenta, el que les hizo comenzar con ello. Una publicaci&oacute;n que supuso ir algo m&aacute;s all&aacute;, al completarlo con un texto introductorio y nuevas fotograf&iacute;as de Javier Senovilla y Miguel Trillo. Con el &uacute;ltimo siguen en contacto y se encuentran preparando un nuevo proyecto que probablemente saldr&aacute; publicado a comienzos del pr&oacute;ximo a&ntilde;o han vuelto a hablar y se encuentran preparando un proyecto.
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        Luego vendr&iacute;an <a href="http://lafonoteca.net/tienda/andres-do-barro-saudade/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la biograf&iacute;a de Andr&eacute;s do Barro</a>, conocido por algunos como el Johnny Cash de Galicia, y un interesante acercamiento a <a href="http://lafonoteca.net/tienda/bateria-guitarra-y-twist/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los inicios del rock en Madrid llamado Bater&iacute;a, guitarra y twist</a>, una cr&oacute;nica escrita por uno de sus colaboradores, Juli&aacute;n Molero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Fonoteca nace como un proyecto colaborativo&rdquo;, indica Alonso. &ldquo;Nos gustar&iacute;a que la gente se acercara a nosotros con ideas, estamos abiertos a escuchar y a intentar desarrollar lo que se nos proponga&rdquo;. De momento cuentan con una enorme lista de posibles proyectos: &ldquo;Creemos que hay mucho material a&uacute;n por rescatar&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, lo que tienen a punto de lanzar es la gu&iacute;a sobre el punk espa&ntilde;ol escrita por Tom&aacute;s Gonz&aacute;lez. Un acercamiento an&aacute;rquico, pero riguroso y completo, de las diferentes subescenas y agrupaciones que han aparecido en el estado espa&ntilde;ol en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas. &ldquo;Este intento de ser una gu&iacute;a nace del propio esp&iacute;ritu de La Fonoteca, es el m&aacute;s pegado a la idea de la base de datos&rdquo;, aclaraba hace unos semanas su autor en Radio C&iacute;rculo. Un libro que promete ser uno de los indispensables de la historia de la m&uacute;sica espa&ntilde;ola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/fonoteca-importa-memoria-historica-musica_1_3742750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Nov 2016 18:46:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Fonoteca: "En este país tampoco importa la memoria histórica de la música"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toxic Lesbian, la artista que da voz a "marimachas" y "camioneras"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/toxic-lesbian-marimachas-camioneras_1_3756745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9408436e-cefa-43e4-97af-26f555452931_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elena García-Oliveros explora con sus creaciones audiovisuales cómo la sociedad discrimina por la identidad de género</p><p class="subtitle">"Los hombres pueden adentrarse en su feminidad, explorarla y visibilizarla, pero a las mujeres que se adentran en la masculinidad se les penaliza"</p></div><p class="article-text">
        Cuenta Elena Garc&iacute;a-Oliveros, m&aacute;s conocida por su alterego art&iacute;stico <a href="http://www.toxiclesbian.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Toxic Lesbian</a>, que actualmente es m&aacute;s dif&iacute;cil para la mujer emprender el camino hacia la masculinidad que al contrario, cuando un hombre adopta atributos femeninos. Muchos de sus trabajos consisten en dar voz a aquellas mujeres que, desde diferentes lugares de la sociedad, deciden explorar su identidad de g&eacute;nero. &ldquo;La masculinidad femenina es un terreno vetado tradicionalmente a las mujeres. Digamos que los hombres pueden adentrarse en su feminidad, explorarla y visibilizarla, pero a las mujeres que se adentran en la masculinidad se les penaliza&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2007, la producci&oacute;n de Toxic Lesbian ha consistido en indagar en este tipo de cuestiones. &ldquo;El tema de la identidad de g&eacute;nero me interesa porque es el primer escollo para la discriminaci&oacute;n. Por lo que te van a pegar, insultar o discriminar no es porque seas gay o lesbiana, eso no se sabe. Lo que s&iacute; se sabe es si tienes pluma, si eres un mariquita o si eres una bollera. Al final lo que te termina penalizando es tu identidad de g&eacute;nero&rdquo;, concluye.
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                </figure><p class="article-text">
        Toxic Lesbian intervino este mi&eacute;rcoles dentro del ciclo <a href="http://www.ca2m.org/es/universidad-popular-59/pero-que-es-queer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pero&hellip; &iquest;Que es queer?, en el CA2M de M&oacute;stoles, Madrid.</a> Un curso abierto al p&uacute;blico donde se pretende dialogar con artistas, te&oacute;ricos, colectivos y activistas acerca de uno de los vocablos de mayor difusi&oacute;n en las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas contempor&aacute;neas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: lo <em>queer</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino <em>queer</em> ha sido heredado del contexto anglosaj&oacute;n y suele traducirse, a grandes rasgos, como raro o extra&ntilde;o. Al final, la palabra se la han terminado apropiando las teor&iacute;as y discursos de g&eacute;nero, un lugar propicio para la experimentaci&oacute;n y el debate continuo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;amos trasladar esa palabra a la pr&aacute;ctica y las teor&iacute;as que se est&aacute;n haciendo aqu&iacute;&rdquo;, &nbsp;explica Yera Moreno, una de las organizadoras del ciclo, junto a Eva Garrido. &ldquo;En funci&oacute;n de eso, hemos invitado a artistas, te&oacute;ricas e investigadoras cuyo trabajo nos interesa&rdquo;. Entre ellos se encuentran Cabello/Carceller, Tatiana Sentamans, Silvia L.Gil, Jes&uacute;s Mart&iacute;nez Oliva, las propias coordinadoras, en calidad de educadoras y Toxic Lesbian.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Tomboys, Marimachas, Trans, Bedesemeras &nbsp;</h3><p class="article-text">
        Historias de camioneras, chicazos, marimachos, bolleras y todo lo relacionado con el universo transg&eacute;nero, por delimitar m&iacute;nimamente el marco de acci&oacute;n, es de lo que se ocupa Garc&iacute;a-Oliveros. &ldquo;Mis proyectos se basan en convivir con las comunidades con las que trabajo. No se improvisa. En muchos casos la convivencia y el trabajo con ellas puede durar 5 o 6 a&ntilde;os&rdquo;, relata la artista y directora. &ldquo;Unas veces se concreta en una performance o un cortometraje y otras en un proyecto de arte p&uacute;blico con una instituci&oacute;n, por ejemplo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Es necesario incidir en el tratamiento de la imagen p&uacute;blica que se realiza de estas personas, sobre las que se pone un especial cuidado: &ldquo;Yo trabajo con la viralizaci&oacute;n de piezas y entiendo que hablar de tu intimidad da mucho v&eacute;rtigo&rdquo;, comenta. De esta manera se cuenta con la ayuda de una asesor&iacute;a legal, para que las personas que van a entregar su imagen y sus palabras no sientan que se har&aacute; un uso abusivo de ello. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado present&oacute; en varios festivales de cine <em>Tomboys, Marimachas, Trans, Bedesemeras. Versiones de la masculinidad femenina</em>, una pel&iacute;cula documental de car&aacute;cter experimental en el que se adentraba en las vidas de Delfy, Emmanuelle, Leticia y Dita. Un ejemplo del intento de visibilizaci&oacute;n por el que Toxic Lesbian lucha diariamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="1938082_1478103731472"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">&nbsp;Presente y futuro</h3><p class="article-text">
        El proceso de normalizaci&oacute;n es duro y aun queda mucho camino por recorrer, sin embargo Toxic Lesbian y Yera Moreno est&aacute;n de acuerdo en que algo se ha avanzado. &ldquo;El nivel que hay ahora mismo de visibilidad de las pr&aacute;cticas y los discursos <em>queer</em> es mucho mayor que, por ejemplo, el que hab&iacute;a en los noventa con artistas como <a href="http://www.cabellocarceller.info/engl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabello/Carceller</a>&nbsp;o Jes&uacute;s Mart&iacute;nez Oliva&rdquo;, describe Moreno. &ldquo;Incluso en ese momento hab&iacute;a una sequ&iacute;a te&oacute;rica de textos, de hecho la mayor&iacute;a de los libros norteamericanos ni siquiera se tradujeron y era dif&iacute;cil que llegaran aqu&iacute;&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Garc&iacute;a-Oliveros comenta que hay que tener cuidado, porque todo puede cambiar en cualquier momento. &ldquo;Tengo 49 a&ntilde;os. He estado trabajando 15 a&ntilde;os en Amnist&iacute;a Internacional y he sido en dos ocasiones observadora internacional, dentro de las manifestaciones LGTBI en Europa del Este&rdquo;, detalla. &ldquo;Da mucho miedo el avance de ciertas ideolog&iacute;as y el empleo de la violencia en determinados pa&iacute;ses, aunque haya un avance y una consolidaci&oacute;n que parece no va a tener vuelta atr&aacute;s, todo se puede caer como un castillo de naipes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/toxic-lesbian-marimachas-camioneras_1_3756745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Nov 2016 20:19:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Toxic Lesbian, la artista que da voz a "marimachas" y "camioneras"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España, un país con una larga tradición de golfos, timadores y ladrones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/espana-tradicion-golfos-timadores-ladrones_128_3778352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ddca89d-bd47-4571-b277-44e86d00f0bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro</p><p class="subtitle">Fuera de la Ley</p><p class="subtitle">retrata la historia del crimen del primer cuarto del siglo XX, donde se mezclan forajidos, terroristas de extrema derecha, anarquistas o bandoleros</p></div><p class="article-text">
        Polic&iacute;as, bandidos, p&iacute;caros, espadistas, pistoleros, agentes dobles, golfos, matones, bohemios&hellip; Todos ellos, y muchos m&aacute;s, son los protagonistas absolutos de <a href="http://www.lafelguera.net/web/Presentaremos-Fuera-de-la-Ley-con.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en Espa&ntilde;a (1900-1923),</a> el nuevo libro publicado por La Felguera. Un volumen de m&aacute;s de 500 p&aacute;ginas que recoge decenas de textos alrededor de la golfer&iacute;a y la criminalidad de ese primer cuarto de siglo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Servando Rocha ha sido el encargado de editar este trabajo, que muestra una Espa&ntilde;a desconocida y poco estudiada. Una &eacute;poca donde conviven espiritistas, grupos terroristas de extrema derecha y apaches (forajidos tatuados huidos de Francia) junto a un nuevo periodismo que recorre Espa&ntilde;a y se introduce en las barriadas m&aacute;s degradadas.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de documentos de todo tipo, fichas policiales, art&iacute;culos de prensa o reportajes fotogr&aacute;ficos, Rocha nos descubre una historia que nos pertenece pero que ha permanecido oculta hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>He le&iacute;do que la idea de realizar el libro surge tras leer La busca de Baroja. &iquest;Qu&eacute; otros libros o autores le han inspirado?</strong><em>La busca</em>
    </p><p class="article-text">
        Nace de todo el imaginario que crea la serie <em>La lucha por la vida</em> de Baroja, pero, al mismo tiempo, de preguntas que yo ten&iacute;a sin resolver. Luego hay una serie de autores de cabecera que la gente conoce: Bernaldo de Quir&oacute;s u otros crimin&oacute;logos de la &eacute;poca. La referencia inicial que ten&iacute;amos era un libro que se llamaba <em>Fuera de la ley,</em> publicado en Francia. En origen no estaba tan pensado en los bajos fondos, pensaba en figuras m&aacute;s heroicas. Ha sido una investigaci&oacute;n de Biblioteca Nacional pura y dura. He tardado a&ntilde;o y medio en recopilar todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ese primer cuarto de siglo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque el pa&iacute;s que se muestra es un pa&iacute;s totalmente irreconocible. Todo el mundo sabe qu&eacute; pasa a partir de Primo de Rivera, que es cuando comienza la contemporaneidad en Espa&ntilde;a. Pero en las dos primeras d&eacute;cadas del siglo pasado, que en Francia est&aacute;n vinculadas al arte y a la m&uacute;sica, aqu&iacute; conviven la quema de iglesias en la semana tr&aacute;gica de Barcelona con c&eacute;lebres bandoleros como Pasos Largos, del que ofrecemos una entrevista de 1934.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro no solo se compone de noticias o art&iacute;culos, sino que ha querido ir un poco m&aacute;s all&aacute; ofreciendo documentos singulares de aquellos a&ntilde;os. Una de las joyas es el cuaderno de fichas policiales. &iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; hasta &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a es muy mejorable. Hasta hace poco la hemeroteca digital online era lamentable. El inter&eacute;s es que son fichas policiales anteriores a la huella dactilar. Antes de que la huella se utilizase para identificar, se identificaba por los tatuajes pintados a mano alzada, los seud&oacute;nimos y referencias como &ldquo;malo anarquista&rdquo;, &ldquo;muy anarquista&rdquo; o &ldquo;gitano y, como todos los gitanos, hombre de poco fiar&rdquo; y cosas de ese tipo.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, son principios de siglo, se retira el jefe de la c&aacute;rcel de Bilbao y los funcionarios le regalan como final de su vida laboral cerca de mil fichas policiales encuadernadas. Son como ocho tomos que est&aacute;n en la Biblioteca Nacional.
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        <strong>&iquest;Y qu&eacute; me dice de las fotograf&iacute;as de las infraviviendas que hab&iacute;a en el Manzanares? Esas barriadas tienen su propia literatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as de las infraviviendas son un poco mas conocidas, se trata de un informe de 1914 de la vivienda insalubre en Madrid. El documento es infumable, es un informe de estad&iacute;sticas, pero incluye un reportaje fotogr&aacute;fico. Esas im&aacute;genes son de las pocas que documentan todo el imaginario de Baroja, todo lo que eran las barriadas de las Injurias y las Cambroneras, lo que ahora es la glorieta de Pir&aacute;mides.
    </p><p class="article-text">
        A mano izquierda estaban las Injurias, a mano derecha las Cambroneras, un poco m&aacute;s all&aacute; las monta&ntilde;as de Pr&iacute;ncipe P&iacute;o, donde estaban los <em>trogloditas</em>, otra historia alucinante. La mayor&iacute;a de estos lugares no hab&iacute;an sido fotografiados y gracias al reportaje podemos hacernos una idea de como eran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro de los documentos que merece la pena destacar es el diccionario criminol&oacute;gico. Lo explica muy bien en la introducci&oacute;n, comentando que existen muchos diccionarios de t&eacute;rminos, pero ninguno refleja nuestro habla como este.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A todo esto se la ha llamado germania, que es el lenguaje de los criminales. Uno de los diccionarios m&aacute;s conocidos es el de Bernaldo de Quir&oacute;s, pero si t&uacute; comienzas a leerlo no hay ni una palabra que se utilice hoy en d&iacute;a. Sin embargo, lees el que nosotros hemos incluido, escrito por un guardia civil en los a&ntilde;os 20, y muchas palabras se siguen usando todav&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Veo que hay muchos recortes de peri&oacute;dicos y revistas. &iquest;Ha encontrado alguno realmente de inter&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un peri&oacute;dico que es un fil&oacute;n, que cualquier editor que lea esto deber&iacute;a de publicarlo. Se llama Museo Criminal y es el aut&eacute;ntico antecesor de El Caso. Era la antigua revista de la Guardia Civil, inclu&iacute;a siempre el retrato de un anarquista y relatos de bandoleros.  No era nada sensacionalista, ellos ten&iacute;an acceso a las fichas policiales, a las historias que pasaban.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por otro lado, llama la atenci&oacute;n lo bien escritos que est&aacute;n muchos de los textos y descripciones que se recogen. Se aprecia un inter&eacute;s por contar historias de una forma diferente. &iquest;Hay alguno que destacar&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>En busca de los apaches</em>, este art&iacute;culo es una pasada. Dos periodistas recorriendo los sitios por donde han cruzado los apaches, preguntando a las se&ntilde;oras y recogiendo lo que estas les dec&iacute;an sobre los tatuados. Era nuevo periodismo espa&ntilde;ol. Hay otros muchos reportajes donde los periodistas salen de noche y hacen investigaciones sobre el tr&aacute;fico de la novoca&iacute;na o el opio y los cabarets.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Fuera de la ley tambi&eacute;n descubre una serie de personajes completamente estramb&oacute;ticos, pero que son reales y existieron en aquellos a&ntilde;os: Pasos Largos, el &uacute;ltimo bandolero, Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez, el Sherlock Holmes espa&ntilde;ol, o Eduardo Arcos, un ladr&oacute;n que ten&iacute;a como modelo a Fantomas.</strong><em>Fuera de la ley</em>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay mucho de reencantar nuestro propio pasado y muchas veces tiene que ver con el pop. Entre contar la verdad o la leyenda, elegimos la leyenda. Y est&aacute; bien que sea as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de personajes que aparecen no los conoc&iacute;a. El falso bar&oacute;n Koenig, por ejemplo, era un individuo que se hab&iacute;a dedicado a estafar. En Argentina se hab&iacute;a montado unos matrimonios por conveniencia, se hab&iacute;a hecho pasar por el propietario del Casino de Montecarlo y cuando lo trincaron huye. Viene  a Espa&ntilde;a, sigue cometiendo estafas en el norte y llega a Barcelona justo en el momento de la I Guerra Mundial, donde empieza a ofrecer sus servicios a la autoridad para acabar con los anarquistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El anarquismo tiene un papel importante en el libro. &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;a explicar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla del anarquismo hay que hablar de la violencia, eso no se puede omitir.  Pero a ra&iacute;z de descubrir La Banda Negra, que es algo que poca gente conoce, te das cuenta de que toda la violencia anarquista de Durruti y compa&ntilde;&iacute;a fue defensiva. Exist&iacute;an cuerpos parapoliciales de la patronal que iban matando anarquistas, entonces los anarquistas llegado un momento deben armarse. Luego ya todo se confunde y no se sabe quien ataca primero, pero ese terrorismo tiene un origen y  es un terrorismo que ha sido de derechas, igual que ha existido en Italia o Alemania.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Otro asunto importante es el de la actualidad, que los textos sean elementos vivos que pueda traer al presente. Un ejemplo son los recorridos que hacen por la ciudad a partir de rutas y personajes que aparecen en los libros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea de que en una taberna o en un caf&eacute; cantante se pudieran encontrar matones pertenecientes a La Banda Negra, junto a pistoleros, apaches y tatuados parece un poco de novela, pero eso existi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora todo esto hab&iacute;a estado un poco mutilado, era meramente historia, costumbrismo. Son textos que los han convertido en f&oacute;siles del pasado. Para mi lo importante de la historia es traerla al presente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando alguien descubre a Baroja, las descripciones del golfillo y luego del golfo, su mirada ya no es la misma. Pasas por las mismas calles que se describen y sabes que ah&iacute; ha ocurrido algo. Nada desaparece. Absolutamente nada desaparece. Ocurre que las huellas se van camuflando, pero siempre est&aacute;n ah&iacute;. Que los muertos del pasado se paseen por el presente de los vivos, que el pasado tenga una rabiosa actualidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/espana-tradicion-golfos-timadores-ladrones_128_3778352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Oct 2016 17:29:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España, un país con una larga tradición de golfos, timadores y ladrones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gentrificación o el arte de destruir la vida en los barrios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gentrificacion-arte-destruir-vida-barrios_1_3825528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c91fdbfa-51f6-4cdc-a828-53b877678d67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gentriffiti/5€, de El rey de la ruina. Obra que aparece en la portada del libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">First we take Manhattan</p><p class="subtitle">trata sobre la gentrificación de barrios emblemáticos en España y el mundo desde el punto de vista de un urbanista y un sociólogo</p><p class="subtitle">De Manhattan a Ruzafa, de Malasaña y Lavapiés al SoHo londinense, para comprobar las huellas de este proceso</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Deber&iacute;a empezar contando c&oacute;mo ocurri&oacute;. Es decir, contar c&oacute;mo me sent&iacute;a vagando durante meses por Nueva York, buscando un espacio para una obra con la misma escala de las que he hecho en otros sitios, aunque nunca en esta ciudad&rdquo;, comentaba el artista, tambi&eacute;n arquitecto, Gordon Matta-Clark sobre la dificultad de encontrar en la Gran Manzana un lugar donde realizar sus famosas intervenciones sobre edificios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Seg&uacute;n se avanza hacia el muelle, conduciendo por la autopista vac&iacute;a, se divisa un incre&iacute;ble y animado conjunto de fachadas de &eacute;pocas distintas y personalidad diversa. Quer&iacute;a intervenir en una de ellas y cortar la fachada. Las primeras que encontr&eacute; se las hab&iacute;an apropiado los gays y sadomasos, ya se sabe, ese mundillo del sadomasoquismo del puerto...&rdquo;. La historia que narra es un relato en primera persona de todo lo que all&iacute; sucedi&oacute; en la d&eacute;cada de los 70: la ocupaci&oacute;n de la degradada isla de Manhattan, por parte de la escena art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Unas intervenciones inocentes que ayudaron a dotar de nuevos usos a espacios industriales abandonados y a que los barrios del lugar comenzaran a tener una nueva vida. Lo que Matta-Clark -un artista comprometido y con una fuerte implicaci&oacute;n social- no se imaginaba, es que tras &eacute;l vendr&iacute;an los grupos de inversi&oacute;n, la regeneraci&oacute;n urban&iacute;stica y un largo proceso de cambio econ&oacute;mico que transform&oacute; el <em>lower east side</em> en una de las zonas m&aacute;s caras del planeta.
    </p><h3 class="article-text">De EEUU a Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        <em>First we take Manhattan. La destrucci&oacute;n creativa de las ciudades</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="http://www.verkami.com/projects/14850-first-we-take-manhattan-gentrificacion-de-centros-urbanos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">First we take Manhattan. La destrucci&oacute;n creativa de las ciudades</a>, escrito por el soci&oacute;logo Daniel Sorando y <a href="http://www.eldiario.es/autores/alvaro_ardura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el urbanista &Aacute;lvaro Ardura</a>, se detiene en esta serie de cambios que comenzaron a gran escala con la reconversi&oacute;n de espacios industriales en el viejo Manhattan. En la portada, una obra del artista callejero El rey de la ruina. En el interior, Malasa&ntilde;a, Lavapi&eacute;s, el SoHo, Belleville, el Bronx, Ruzafa, la Barceloneta o San Francisco, en Bilbao, ser&aacute;n los barrios que van a continuar este interminable conflicto entre abandono y transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El texto recorre casos concretos de cada fase dentro de un proceso de gentrificaci&oacute;n que muchas ciudades est&aacute;n sufriendo a d&iacute;a de hoy: abandono, estigma, regeneraci&oacute;n, mercantilizaci&oacute;n y resistencia. &nbsp;&ldquo;Al principio, cuando los inversores privados ven un barrio muy devaluado, tienen temor de meter el dinero all&iacute;&rdquo;, comenta el soci&oacute;logo sobre el papel clave que juegan estos grupos. &ldquo;En el caso espa&ntilde;ol se espera a que las administraciones p&uacute;blicas primero hagan una labor de pacificaci&oacute;n del espacio, adecent&aacute;ndolo para los est&aacute;ndares de las clases medias&rdquo;. Este tipo de reajustes hace que las primeras personas que lleguen, sean personas con un alto capital cultural, estudios universitarios y estilo de vida alternativo, pero con una cierta precariedad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el comienzo se produce una mezcla social que resulta atractiva. Sin embargo, con su llegada comienza a cambiar el perfil del vecino del barrio y, de este modo, es menos arriesgado para un inversor jugarse el dinero&rdquo;, relata Sorando. De esta manera comienza la transformaci&oacute;n en los comercios y la subida de los alquileres. &ldquo;En algunos lugares se est&aacute;n dado cuenta de que la llegada de esas primeras personas, conlleva un grave peligro para la poblaci&oacute;n con menos recursos y est&aacute;n comenzando a tomar medidas&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Barber&iacute;as, tiendas de ropa <em>vintage</em>, sitios de bocadillos vietnamitas, panader&iacute;as artesanas o comercios especializados en reposter&iacute;a para perros son s&oacute;lo algunos signos de la gentrificaci&oacute;n de un lugar. La profesora de sociolog&iacute;a Sharon Zukin lo ha denominado la domesticaci&oacute;n por el capuccino. Si cambiamos capuccino por <em>cupcake</em>, quiz&aacute;s lo entendamos mejor. En el momento en el que aparece un establecimiento de venta de este tipo de productos, sabemos que ese &aacute;rea est&aacute; siendo gentrificada.
    </p><h3 class="article-text">Colonizaci&oacute;n tras colonizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Para Sorando y Ardura la gentrificaci&oacute;n acaba por matar a la gallina de los huevos de oro: &ldquo;Ciertos lugares que son atractivos para determinadas clases medias, porque son diferentes, terminan haci&eacute;ndose todos iguales en el proceso&rdquo;. Esta colonizaci&oacute;n obliga a que los que llegaron primero, sean sustituidos por personas con m&aacute;s capital econ&oacute;mico. Algo que tambi&eacute;n ocurre con los comercios, lo que antes eran locales con encanto, alternativos y modernos, son ocupados por franquicias. &ldquo;Acaban convirti&eacute;ndose en no lugares. Espacios donde es f&aacute;cil para cualquier persona manejarse, por que est&aacute;n completamente estandarizados&rdquo;. As&iacute; son los centros de la mayor&iacute;a de capitales a nivel mundial.
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        Los procesos de regeneraci&oacute;n urban&iacute;stica que muchos pol&iacute;ticos han llevado a cabo a lo largo de estos a&ntilde;os, permiten entender mejor lo que ha ocurrido. &ldquo;La pol&iacute;tica debe intervenir en espacios para cambiar espacios, no personas&rdquo;, aclara Sorando. &ldquo;Una pol&iacute;tica de regeneraci&oacute;n urbana cambia los indicadores sociales de un barrio, no porque las personas que all&iacute; viv&iacute;an antes mejoren sus condiciones por esa intervenci&oacute;n pol&iacute;tica, sino porque como resultado de la intervenci&oacute;n cambian las personas que residen all&iacute;&rdquo;. Al final, los problemas sociales no se resuelven, sino que se desplazan. &ldquo;A eso se le llama regeneraci&oacute;n. La propia palabra no es inocente, sino que es una manera de legitimar esa actuaci&oacute;n&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No resulta sencillo cambiar estas din&aacute;micas. Ardura comenta el caso de la nueva gerencia de urbanismo de Barcelona, cuyos esfuerzos para crear vivienda social, uno de los puntos clave para evitar la subida de precios, est&aacute;n resultando muy complicados. &ldquo;Es necesario realizar un marco normativo, estatal o auton&oacute;mico. En el caso de los apartamentos tur&iacute;sticos hay una desregulaci&oacute;n que veremos, si no vamos a acabar pagando&rdquo;. En todo caso, concluye en que los nuevos partidos han tra&iacute;do &ldquo;una intenci&oacute;n de cambio. Hay una enorme diferencia con lo anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El libro termina poniendo la mirada en nuestros actos. Una llamada de atenci&oacute;n a todos aquellos que residimos en barrios gentrificados. &ldquo;Hay que ser conscientes de los procesos en los que estamos participando y entender c&oacute;mo podemos contribuir en una direcci&oacute;n o en otra&rdquo;, explica Sorando. &ldquo;Se trata de comprender que antes de nosotros hab&iacute;a otra gente y que sus problemas, tambi&eacute;n son nuestros problemas en el momento en el que empezamos a residir en el mismo lugar&rdquo;.
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      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gentrificacion-arte-destruir-vida-barrios_1_3825528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Sep 2016 17:14:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gentrificación o el arte de destruir la vida en los barrios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sónar se olvida de la música]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/sonar-olvida-musica_1_3936750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18ac1343-b4db-45c1-8574-061489f2b3ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lafawndah en el SónarDomê"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sónar deja a un lado el riesgo y la innovación musical en una edición que congrega en sus dos sedes a 115.000 personas</p></div><p class="article-text">
        S&oacute;nar ha sido y es uno de los grandes festivales de m&uacute;sica electr&oacute;nica del mundo. No cabe duda que sus 23 ediciones han ayudado a consolidar un proyecto en el que experimentaci&oacute;n y baile siempre han ido de la mano. A lo que se han sumado en sus cuatro &uacute;ltimas fechas facetas como el pensamiento, la reflexi&oacute;n y el negocio, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/arte/platos-pincipales-SonarD_0_522498110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afianzando una de sus apuestas m&aacute;s celebradas, el S&oacute;nar +D</a>. Todo esto con el aliciente de unos n&uacute;meros incontestables: 46.500 asistentes al S&oacute;nar de d&iacute;a, 69.000 al de noche y 3.800 al S&oacute;nar +D.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; ha ocurrido este a&ntilde;o para que las sensaciones no sean tan buenas? Los mimbres iniciales no pod&iacute;an ser mejores. Artistas de los cinco continentes mostrando sus nuevas creaciones en marcos incomparables: auditorios, salas con buen sonido, grandes escenarios, recreaciones de clubes&hellip; Un primer punto a analizar es el da&ntilde;o que festivales como Primavera Sound, con una programaci&oacute;n muy extensa en el campo de la electr&oacute;nica y la actualidad, ha hecho a S&oacute;nar.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las variables es la amplia y diversa red de espacios que programan en Barcelona al calor del festival, lo que se ha llamado OFF y que ha permitido ver a artistas como Paranoid London, Omar S o Lena Willikens. Estos dos eventos han obligado a que S&oacute;nar tenga que esforzarse en la b&uacute;squeda de nuevos artistas y en contraprogramar con propuestas cercanas a ese universo. Es significativa la presencia de m&uacute;sicos como Fatboy Slim, Coyu, Paco Osuna, Eats Everything o Kenny Dope, quienes ofrecieron <em>sets</em> que poco aportaban a lo que se pod&iacute;a ver fuera del gran festival.  
    </p><h3 class="article-text">Veteranos repetitivos</h3><p class="article-text">
        Por otro lado, este a&ntilde;o hemos sido conscientes de la veteran&iacute;a del festival, ya que una parte representativa de artistas ya hab&iacute;an pisado S&oacute;nar en ediciones anteriores. A los habituales Richie Hawtin y Laurent Garnier, se sumaron nombres como Martin Messier, Nozinja, Oneohtrix Point Never, Ni&ntilde;o de Elche, Kode9, Matias Aguayo, John Talabot, New Order y James Blake, sin ser exhaustivos. La inclusi&oacute;n de sellos como Ed Banger y Raster Noton que celebraron sendos aniversarios, pero que no se salieron de un sonido y una l&iacute;nea ya ofrecida a&ntilde;os antes, tampoco ayud&oacute; en ese sentido.
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        A esta serie de factores hay que a&ntilde;adir las pocas presentaciones exclusivas que hubo, donde destac&oacute; la escena local (Chelis y Dj Zero, bRUNA y Wooky, Strand, Cauto, El Guincho) y los directos de Anohni y Jean Michel Jarre. S&oacute;nar, por su potencial econ&oacute;mico y creativo, deber&iacute;a ser uno de los grandes referentes en la innovaci&oacute;n y puesta en escena de las propuestas musicales de este siglo. Una exigencia que con los a&ntilde;os ha ido decreciendo y que no se deber&iacute;a dejar de lado. Este a&ntilde;o lo m&aacute;s celebrado fueron justamente ese tipo de actuaciones, como las de Gazelle Twin, Ni&ntilde;o de Elche junto a Los Voluble, John Luther Adams, Kode 9 con los visuales de Lawrence Lek, Howling, Flume. 
    </p><p class="article-text">
        Otros artistas lo &uacute;nico que concitaron fue atenci&oacute;n medi&aacute;tica (James Rhodes, Undergound Resistance, Jean Michel Jarre, New Order), dejando sensaciones mas bien pobres. Lo de Jarre habr&iacute;a que comentarlo aparte. Un cabeza de cartel conocido por todos, pero con una m&uacute;sica muy poco original que mezcl&oacute; techno pop y EDM sin ning&uacute;n miramiento. Evidentemente la puesta en escena fue fant&aacute;stica, un montaje de luces y efectos que estuvo a la altura de S&oacute;nar. Pero quiz&aacute;s lo que habr&iacute;a que pedir es mas imaginaci&oacute;n en la mayor&iacute;a de intervenciones. No es necesario un gran despliegue de medios para sorprender a un p&uacute;blico deseoso de llevarse un buen recuerdo a casa. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las propuestas que m&aacute;s se resalt&oacute; fue la transformaci&oacute;n del S&oacute;narCar en un gran club, en el que disfrutar de sesiones largas. El acceso a la sala, con cientos de personas arremolinadas en la entrada cual ganado, es algo que deber&iacute;a corregir S&oacute;nar. Lamentable y cero permisible. El viernes fue Four Tet quien se encargo de animar la pista (un viaje por la m&uacute;sica de baile de estas &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, mas lineal de lo que se esperaba) y el s&aacute;bado le toc&oacute; a Laurent Garnier (techno muy efectivo y siempre arriba). Una idea, en todo caso, que no descubre nada nuevo y que ya explotan de manera espor&aacute;dica muchos clubes del mundo. Este cambio, adem&aacute;s, dej&oacute; hu&eacute;rfana a la programaci&oacute;n de su escenario nocturno m&aacute;s innovador.
    </p><h3 class="article-text">Un oasis de sonidos ex&oacute;ticos</h3><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s positiva del festival vino por el lado de las m&uacute;sicas de otras latitudes. Mikael Seifu, Ata Kak o Las Hermanas ayudaron a que la visi&oacute;n anglosajona y el bombo f&aacute;cil se hiciera menos visible. Los otros sonidos que permitieron que aquello se hiciera m&aacute;s disfrutable fueron las sesiones de Kaytranada, Dj Ez, Alizzz, Mura Masa (en formato live) o Noaipre, quienes con su mezcla de pop, hip hop, r&rsquo;n&rsquo;b y sonidos acelerados solventaron una buena noche. De todos modos, estamos hablando de sesiones y propuestas que ya se hab&iacute;an podido ver anteriormente en Barcelona en el contexto de clubes y festivales. 
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="http://culturebox.francetvinfo.fr/sonar-festival/alizzz-au-sonar-240093" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alizzz au S&oacute;nar</a>
    </p><p class="article-text">
        El S&oacute;narDom&ecirc;, ese escenario que en a&ntilde;os anteriores fue lugar de descubrimiento, hizo lo que pudo e intent&oacute; tirar para adelante con el exotismo de Insalar y suspace disco turco y de Gerd Janson, quien protagoniz&oacute; el cierre de los tres d&iacute;as con sus diferentes proyectos. Kelela (en el SonarHall), Sevdaliza y Lafawndah no estuvieron a la altura de lo que se esperaba y mas si lo comparamos con FKA Twigs y su actuaci&oacute;n del a&ntilde;o pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, hay que reconocer que S&oacute;nar contin&uacute;a imparable. Sacando pecho con una cifra de espectadores y actuaciones digna de aplauso. Aunque no es ni de lejos el mejor club del continente como se escuch&oacute; decir a uno de sus organizadores recientemente. Es probable que lo mejor a&uacute;n este por llegar, solo hay que levantar la cabeza, abrir los ojos... y los o&iacute;dos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abraham Rivera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jun 2016 18:19:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sónar se olvida de la música]]></media:title>
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