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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ramón Luque]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ramon_luque/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ramón Luque]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los días felices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dias-felices_129_3448229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60d36ed2-e077-4acd-ac57-52ca060eeedb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo es posible que en tan solo un mes se pueda pasar del 9% al 20% en los sondeos, movilizar a miles de personas de todo orden y condición, ganar debates de calle en la televisión, innovar en campaña, etc.?</p><p class="subtitle">Mélenchon ha disputado en la campaña electoral de forma valiente y agresiva los símbolos y elementos centrales de agregación de la comunidad francesa: el republicanismo y la noción de nación y soberanía</p></div><p class="article-text">
        Cuando la ciudadan&iacute;a francesa vote este domingo en las urnas, habr&aacute; ejercido algo m&aacute;s que la libre elecci&oacute;n de dotarse de un nuevo presidente de la Rep&uacute;blica. Asistiremos, con toda probabilidad, a una mutaci&oacute;n profunda del sistema de partidos propio de la V Rep&uacute;blica. Y lo va a decidir, lejos de las previsiones de sondeos, analistas y tertulianos, en la confrontaci&oacute;n m&aacute;s re&ntilde;ida que se recuerda en primera vuelta.
    </p><p class="article-text">
        Lejos quedan los d&iacute;as en que el duelo derechista Le Pen-Fillon parec&iacute;a el escenario f&aacute;cil de alternancia previsible y controlada por los de siempre. Hasta que lleg&oacute; M&eacute;lenchon y convoc&oacute; el 18 de marzo (apenas han pasado unos d&iacute;as!) la marcha por la sexta rep&uacute;blica. Cuando los m&aacute;s de 130&nbsp;000 manifestantes comenzaron a gritar &ldquo;<em>M&eacute;lenchon, pr&eacute;sident!</em>&rdquo; los hizo callar y les dijo: &ldquo;no grit&eacute;is mas mi nombre, gritad: <em>R&eacute;sistance</em>&rdquo;). Lograba con ello todo un imaginario, adem&aacute;s de un eslogan de campa&ntilde;a. Comenzaba la marcha que ha dinamitado el mapa pol&iacute;tico franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cierto que, paralelamente, unas primarias en el partido socialista (PS) hab&iacute;an encumbrado a Hamon desde la izquierda del partido, derrotando a Valls contra toda previsi&oacute;n. A los barones del PS les falt&oacute; poco tiempo para dejar de lado al leg&iacute;timo ganador de las primarias y apostar por la operaci&oacute;n marketing de Macron: el espacio socialista saltaba dinamitado. Por otra parte, los esc&aacute;ndalos por corrupci&oacute;n de Fillon, dejaron a la derecha sin un candidato seguro.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, antes de que M&eacute;lenchon lanzara su plataforma de la Francia Insumisa tuvo&nbsp;que tomar una decisi&oacute;n transcendental: levantar acta de los l&iacute;mites que el <em>Front de Gauche</em>&nbsp;(Frente de la Izquierda) ten&iacute;a en esa situaci&oacute;n para romper el marco pol&iacute;tico y transcender a un territorio de combate de mayor&iacute;a social. No todos le entendieron ni en el <em>Front de Gauche</em>, ni en su propio partido al que, sin confrontar, dej&oacute; de lado. Es lo que distingue a los pol&iacute;ticos de raza de los meros gestores de la pol&iacute;tica. Saben leer el momento y tienen una conexi&oacute;n natural con el pueblo. As&iacute; que la candidatura de M&eacute;lenchon contiene, desde su ADN constitutivo, una apuesta por dar un marco organizativo nuevo a lo que &eacute;l llama la insumisi&oacute;n de amplios sectores del pueblo que hoy son los que sufren las pol&iacute;ticas neoliberales. Esa apuesta, por tener bases reales, tendr&aacute; continuidad en el futuro, qui&eacute;n sabe si inmediatamente en las legislativas de junio.
    </p><p class="article-text">
        La marcha de la Francia Insumisa de marzo supuso un antes y un despu&eacute;s en las presidenciales francesas sin duda alguna. Coloc&oacute; a M&eacute;lenchon en la parilla de salida, situ&oacute; la cuesti&oacute;n sobre la VI Rep&uacute;blica en el centro del debate electoral, y la movilizaci&oacute;n gener&oacute; ilusi&oacute;n por un combate posible para derrotar a Le Pen frente al derrotismo instalado en amplias capas de la izquierda. Y a su vez, gener&oacute; una din&aacute;mica de apoyo a la campa&ntilde;a de miles de voluntarios que la han sostenido hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible, se preguntan hoy los poderosos, que en tan solo un mes, se pueda pasar del 9% al 20% en los sondeos, movilizar a miles de hombres y mujeres de todo orden y condici&oacute;n, ganar debates de calle en la televisi&oacute;n, innovar en campa&ntilde;a, elaborar el programa presidencial m&aacute;s s&oacute;lido, coherente y rupturista que se haya presentado en estas elecciones, etc.? He seguido muy de cerca durante una semana la campana de Jean-Luc M&eacute;lenchon y he podido ser testigo de ese movimiento en marcha. Voy a tratar de describir lo tal y como lo he vivido.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, no es posible entender la campa&ntilde;a de M&eacute;lenchon sin retener la fuerza de su liderazgo. Estamos ante un pol&iacute;tico de profunda cultura, un orador inconmensurable, de gran experiencia y de, en un marco de elecciones presidenciales, profunda conexi&oacute;n popular. A&uacute;n as&iacute;, eso en Francia no basta, y M&eacute;lenchon supo captarlo. Decidi&oacute; lanzar un reto hist&oacute;rico: plantear a la sociedad francesa abrir un proceso constituyente hacia una nueva rep&uacute;blica. Con una voluntad inequ&iacute;voca de profundo cambio hacia la sociedad francesa que apunta al siglo XXI. Y para sostener esa propuesta, elabor&oacute; un programa profundamente transformador (nada de medias tintas) y en todos los &oacute;rdenes (el institucional, el de la transici&oacute;n hacia un nuevo modelo econ&oacute;mico sostenible, el de la recuperaci&oacute;n del papel de lo p&uacute;blico del Estado en &aacute;reas hoy criminalizadas por el pensamiento &uacute;nico, el de una Francia pacifista e internacionalista - saliendo de la OTAN ni m&aacute;s ni menos-, etc.). Sin liderazgo es probable que no hubiera habido programa alternativo, y el programa alternativo en cambio, tiene hoy en M&eacute;lenchon, un candidato cre&iacute;ble. En definitiva, lo que M&eacute;lenchon ha ofrecido a la ciudadan&iacute;a francesa es un nuevo horizonte de sociedad que es algo m&aacute;s que un programa electoral.
    </p><p class="article-text">
        Esas fueron las bases de partida, ahora ya solo faltaba la campa&ntilde;a y esta se situ&oacute; en un &aacute;mbito de ruptura con la ya excelente campa&ntilde;a del propio M&eacute;lenchon en las presidenciales del a&ntilde;o 2012. &iquest;En qu&eacute; sentido? En primer lugar M&eacute;lenchon esta vez no apelaba a la izquierda, sino directamente al pueblo (la fuerza del pueblo, su eslogan) consciente de una apuesta hist&oacute;rica. Esta ha sido una campa&ntilde;a del optimismo frente a la sensaci&oacute;n de derrota, de la confianza en sus propias fuerzas frente al pesimismo, de la propuesta en positivo, y muy decisivo, el imaginario de un tiempo nuevo que ha de venir: &iquest;C&oacute;mo no verlo as&iacute; si la radio de M&eacute;lenchon fue bautizada como <em>Les jours heureux</em>&nbsp;(los d&iacute;as felices)?
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo no tener en cuenta tambi&eacute;n que, un candidato estigmatizado por las derechas como pol&iacute;tico profesional, bronco y aburrido, fuera el m&aacute;s innovador y creativo de las presidenciales, cuando en Lyon, realiz&oacute; por vez primera un m&iacute;tin en holograma o cuando esta semana, con esta misma t&eacute;cnica, realiz&oacute; un m&iacute;tin simult&aacute;neo en seis ciudades (una de ellas atravesando los mares en una isla francesa en el sur de &Aacute;frica, La Reuni&oacute;n). O cuando en campa&ntilde;a ha sabido pasar del pol&iacute;tico dotado pero agresivo a una persona ir&oacute;nica hasta el extremo con sus adversarios pol&iacute;ticos y cercana a cualquiera persona que se le aproximase a saludarlo. Cuando ha roto las relaciones estandarizadas con el mundo de la prensa y de los medias. O cuando por iniciativa de los c&iacute;rculos, ha puesto en marcha el 'melenphone', un instrumento preciso de multiplicar la campa&ntilde;a en las zonas m&aacute;s abstencionistas de Francia.
    </p><p class="article-text">
        De otra parte, los actos de masas parec&iacute;an m&aacute;s una ceremonia republicana que un m&iacute;tin, una verdadera misa laica a medida que la campa&ntilde;a se convert&iacute;a en una secuencia de desborde. No he visto a M&eacute;lenchon nunca apelar a una remontada. Y en cambio s&iacute; le he visto insistir en la posibilidad y potencialidad de una primavera francesa ligada a la certeza de que todas y cada una de las personas que le escuchaban ten&iacute;an en s&iacute; mismas capacidad de protagonizar un cambio hist&oacute;rico. Les situaba ante su propia fuerza, apelaba a su inteligencia colectiva y responsabilidad. No es extra&ntilde;o pues que decenas de miles de personas, por cierto mestizas como la sociedad francesa de hoy, le escucharan en &iacute;ntima comuni&oacute;n en silencio o exultantes, seg&uacute;n el caso, durante horas. Nunca sus intervenciones duraron menos de hora y media. Algo inaudito entre nosotros.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;lenchon ha disputado en la campa&ntilde;a electoral de forma valiente y agresiva los s&iacute;mbolos y elementos centrales de agregaci&oacute;n de la comunidad francesa, que tiempo atr&aacute;s hab&iacute;a querido secuestrar la derecha: el republicanismo y la noci&oacute;n de naci&oacute;n, la soberan&iacute;a, a la vez que se reclamaba y la defensa de las ideas de la ilustraci&oacute;n y de la sociedad de la igualdad, del mestizaje y de la fraternidad, en un enfrentamiento frontal con Le Pen, all&aacute; donde Le Pen hab&iacute;a hecho m&aacute;s da&ntilde;o a la izquierda: en las <em>banlieues</em>, o en las ciudades obreras.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se enga&ntilde;e, M&eacute;lenchon no ha apelado a un pueblo vacuo. Ha protagonizado una campa&ntilde;a y un discurso profundamente ideol&oacute;gico y un relato de hondo contenido filos&oacute;fico. Ideol&oacute;gico porque en todo momento ha levantado una bandera de los insumisos contra un mundo inmoral, el del poder unos pocos, frente a las inmensas mayor&iacute;as, el del mundo de la globalizaci&oacute;n de las finanzas, el de una Europa sin alma, apelando a un pueblo franc&eacute;s que cree que debe sostenerse sobre la soberan&iacute;a, el papel fuerte del Estado, la protecci&oacute;n social y la Francia cosmopolita. Han sido d&iacute;as heroicos para recuperar la esperanza tan castigada en estos a&ntilde;os en Francia, y eso tiene un nombre Jean-Luc M&eacute;lenchon y su programa <em>L'avenir en commun</em>&nbsp;(el futuro en com&uacute;n), algo de lo que comenzamos a saber tambi&eacute;n entre nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Si M&eacute;lenchon pasa a la segunda vuelta, las posibilidades de victoria y de obtener la presidencia son ciertas frente a todos los otros candidatos. Un terremoto pol&iacute;tico fenomenal en Europa y una posibilidad de refundar el proyecto europeo. Pero eso creo que hoy no solo los franceses son los que se juegan su futuro en esas elecciones. Tambi&eacute;n millones de europeos y europeas nos lo jugamos con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nosotros ansiamos los d&iacute;as felices.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dias-felices_129_3448229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Apr 2017 17:30:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los días felices]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jean-Luc Mélenchon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unidos Podemos, las confluencias y el 26J]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/unidos-podemos-confluencias_129_3915704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08365aa9-b92c-443c-b727-7aa64d51b4e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unidos Podemos, las confluencias y el 26J"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Soy de la opinión de que lo esencial fue otra cosa: que el momento histórico de ilusión, movilización y desborde sucedió el 20D y no el 26J", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Pasados unos d&iacute;as, es m&aacute;s f&aacute;cil hablar del 26J y de Unidos Podemos. Deber&iacute;a ser m&aacute;s f&aacute;cil tambi&eacute;n ser m&aacute;s rigurosos, m&aacute;s estrat&eacute;gicos y m&aacute;s autocr&iacute;ticos. No para cargarnos de mochilas de &ldquo;yo ya lo dije&rdquo; o instalarnos semanas en los interrogantes, sino para mirar adelante. Hay mucho que&nbsp; hacer.
    </p><p class="article-text">
        Comenzar&eacute; diciendo que hay que salir ya a la ofensiva y evitar as&iacute; un error que ser&iacute;a pensar que los adversarios de Unidos Podemos y sus confluencias nos van a dar respiro. Ahora mismo ya pretenden instalar un relato de los resultados que dice: &ldquo;Unidos Podemos ha fracasado, los Ayuntamientos del cambio han recibido un serio correctivo pues no saben gestionar y Podemos est&aacute; en crisis de direcci&oacute;n y liderazgo&rdquo;. Estemos atentos. Saben por qu&eacute; lo hacen: la sociolog&iacute;a electoral conoce de la importancia de situar en el tablero pol&iacute;tico cuales son las fuerzas &ldquo;ganadoras&rdquo; o &ldquo;perdedoras&rdquo; de cada contienda, para disputar favorable o desfavorablemente las siguientes citas electorales. Y &eacute;stas no van a tardar 4 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es muy otra. En 2 a&ntilde;os, un espacio pol&iacute;tico inexistente en el Estado espa&ntilde;ol disputa hoy la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica a la derecha desde una plataforma de m&aacute;s de 5 millones de votos y 71 diputados, y ha logrado que los que se sienten damnificados por el neoliberalismo y la quiebra de la construcci&oacute;n europea que so&ntilde;aron los padres fundadores tengan aqu&iacute; una expresi&oacute;n pol&iacute;tica desde las ideas de libertad, igualdad y fraternidad y no de las que nos trae la&nbsp; ola neofascista y xen&oacute;foba que infecta tantos pa&iacute;ses de nuestro entorno. No hay precedentes. Ni en Europa ni, por supuesto, en nuestro pa&iacute;s. No hay m&aacute;s que comparar los intentos infructuosos de configurar ese espacio desde la Transici&oacute;n hasta hoy o, m&aacute;s simple, mirar tan s&oacute;lo al panorama no tan lejano de 2011. Ese logro tiene esencialmente un nombre propio: Pablo iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Quien mire la fotograf&iacute;a del 26 J con hipermetrop&iacute;a y en exclusiva, podr&aacute; doctorarse en sociolog&iacute;a pero no har&aacute; pol&iacute;tica. En realidad, el cambio pol&iacute;tico en nuestro pa&iacute;s ya ha llegado y es irreversible y anterior a este junio. Tiene una fecha: 15 M y esa no va a desaparecer de la historia ni su impacto dejar&aacute; de ser imperecedero entre nosotros. Ese pa&iacute;s nuevo se asienta en una Espa&ntilde;a real: joven, formada, urbana y din&aacute;mica que corresponde al siglo XXI, y deja atr&aacute;s la Espa&ntilde;a y, por cierto, la izquierda &ndash;toda la izquierda&ndash; que se ancle o quede mirando al&nbsp; siglo XX. Los cambios en nuestro pa&iacute;s son m&aacute;s de fondo e irreversibles que un acierto o tropiezo electoral puntual. Es ah&iacute; donde Unidos Podemos y las confluencias hunden sus ra&iacute;ces. Porque es el sujeto pol&iacute;tico que m&aacute;s se parece al pa&iacute;s que ya viene. Unidos Podemos y las confluencias son fuertes donde hay futuro y menos fuertes (aunque, atenci&oacute;n, avanzando) donde resiste el pasado. Cualquier soci&oacute;logo sabe que esa es una condici&oacute;n necesaria, aunque no suficiente (ah&iacute; entra la pol&iacute;tica y el pol&iacute;tico) para cualquier triunfo electoral futuro en &eacute;ste pa&iacute;s. Lo dem&aacute;s es tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Alguien pensar&aacute;: an&aacute;lisis autocomplaciente. En absoluto. Porque creo fundamental bucear en los datos del 20D y el 26J con rigor. Hasta tanto no tengamos el postelectoral del CIS y otros estudios serios, voy a atreverme a recordar cuestiones elementales y apuntar hip&oacute;tesis fundadas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, se habla de la &ldquo;p&eacute;rdida&rdquo; de 1.100.000 votos desde el 26J. No lo comparto. Para hablar en esos t&eacute;rminos habr&iacute;a que suponer que los 6.100.000 de votantes de Podemos e IU el 20D no conten&iacute;an ciudadanos &ldquo;refractarios&rdquo; a la suma. No era as&iacute;. Lo sab&iacute;amos y no prestamos suficiente atenci&oacute;n en la campa&ntilde;a a ese dato.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ver al respecto las tablas de trasferencias del CIS de enero y del CiS de mayo, as&iacute; como las del preelectoral del CiS y otras m&aacute;s de las que dispon&iacute;amos, que nos indicaban transferencias de Podemos a IU; de Podemos e IU al PSOE; y fidelidades de voto de IU que no superaban el 60% en ning&uacute;n caso.
    </p><p class="article-text">
        Veamos al respecto el punto de partida, antes de coaligarnos, en el CIS de abril, <a href="http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3120_3139/3134/cru3134votog2015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy en particular la pregunta 12</a> &ndash;incluso <a href="http://www.publico.es/politica/ciudadanos-ganaria-21-escanos-otras.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros estudios</a>&ndash;, el&nbsp;<a href="http://electomania.es/estimacion-de-jaime-miquel-para-publico-el-26-j-trae-una-espana-de-izquierdas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dato posterior</a> o la encuesta de <a href="http://www.abc.es/espana/abci-coalicion-podemos-iu-impide-suma-pp-y-ciudadanos-201605300132_noticia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GAd3</a> y las&nbsp;<a href="http://www.elespanol.com/elecciones/elecciones-generales/20160618/133486998_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecciones de Kiko Llaneras</a>, por citar algunas.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo el&nbsp;<a href="http://datos.cis.es/pdf/Es3141rei_A.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CIS preelectoral de primeros de junio</a> &ndash;ver en particular las preguntas 5 a 13&ndash;. Explican muchas cosas de lo que acabo de afirmar. En nuestro mejor momento, tuvimos 5.800.000 votos. Y s&iacute;, est&aacute;bamos en torno al 24 % siempre que los votos no se movieran en el &uacute;ltimo minuto y que el PP no pasara de 7 millones de votantes&hellip; Con posterioridad a las elecciones los an&aacute;lisis de Ivan Redondo o Jaime Miquel han incidido en lo mismo. Y vendr&aacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, no es s&oacute;lo el debate te&oacute;rico de si los espacios pol&iacute;ticos suman y en qu&eacute; porcentaje. Es que los espacios tanto de Podemos como de&nbsp; IU hab&iacute;an perdido parte de esos votos al llegar ya al 26J. Quedamos deslumbrados por el &ldquo;pacto del botell&iacute;n&rdquo;. Ese acuerdo, como dir&eacute;, es decisivo y fue fundamental para meternos en campa&ntilde;a, pero no pod&iacute;a deslumbrar a una parte de los votantes de IU y Podemos. Y algo tendr&aacute; que ver y muy fundamental, lo que es un hecho contrastado: la menor participaci&oacute;n electoral en las zonas urbanas del pa&iacute;s. Unidos Podemos y las confluencias, necesariamente hab&iacute;an de resentirse.
    </p><p class="article-text">
        Sostengo que podemos hablar de tres desafecciones que, sumadas, no ser&iacute;an menores a 600.000 votos y, adem&aacute;s, un voto abstencionista que rondar&aacute; en torno a 500.000 votantes: y ya tenemos el verdadero 1.100.000 de diferencia entre el 20D y el 26J. Son, no obstante, dos realidades y dos problem&aacute;ticas diferentes. Y har&iacute;amos mal en ponerlas en un mismo saco. Veamos.
    </p><p class="article-text">
        La desafecci&oacute;n de IU (voto &ldquo;identitario&rdquo; a IU y voto &uacute;til &ldquo;anticoletas&rdquo; de &ldquo;nueva generaci&oacute;n&rdquo; en el oto&ntilde;o de 2015 y rastreable en las circunscripciones de mayor voto a IU el 2DD) no es menor de 250.000 votantes y puede que ronde los 350.000, seg&uacute;n hemos visto.&nbsp; Pr&aacute;cticamente todos los sondeos lo apuntaban casi sin excepci&oacute;n. Tiene su explicaci&oacute;n pol&iacute;tica obvia: no es posible pasar del desamor a la pasi&oacute;n en tan poco tiempo. Lo pueden hacer los l&iacute;deres, los votantes no. Y menos los de IU.
    </p><p class="article-text">
        Desde dentro de IU, un excoordinador no ayud&oacute; nada en absoluto. Despu&eacute;s no basta con &ldquo;compensarlo&rdquo; en m&iacute;tines que son vistos como esperpento. Cayo Lara tampoco ayud&oacute;, con su sentencia de &ldquo;me va a costar votar en estas elecciones&rdquo;. Y los sindicatos&hellip; &iexcl;Ay!, los sindicatos&hellip; Esas cosas cuentan, y la inteligencia innata de los ciudadanos es mucha y, en consecuencia, han dado su voto al PSOE y se han refugiado, tambi&eacute;n, en la abstenci&oacute;n. Eso explicar&iacute;a en gran parte los crecimientos socialistas en Castilla La Mancha, Arag&oacute;n, Canarias, Madrid, Galicia, Asturias. La campa&ntilde;a soez e insultante de Susana D&iacute;az en Andaluc&iacute;a apelando a un PSOE primitivo le priv&oacute;, por el contrario, de esos votos. Lo paga con su primera derrota sin paliativos.
    </p><p class="article-text">
        Que Podemos tambi&eacute;n ten&iacute;a su votante desafecto s&oacute;lo hay que remitirse a los mismo datos del CIS que hemos citado &ndash;<a href="http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3120_3139/3134/cru3134votog2015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ver ahora</a> las preguntas n&uacute;mero 15 y 15 R decodificada y 16 de simpat&iacute;a&ndash;. Y c&oacute;mo estaba <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Sondeos_de_intenci%C3%B3n_de_voto_para_las_elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2016#/media/File:OpinionPollingSpainGeneralElectionNext.png" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en abril de 2016</a>, as&iacute; como otros datos de encuestas de enero a mayo. No son menos de 300.000. Y ahondar en estas desafecciones es tarea importante que excede este art&iacute;culo y que conozco menos. Las confluencias tambi&eacute;n aportan desafecci&oacute;n aunque menor y son muy diferenciadas (el comportamiento del voto CUP el 20D a En Com&uacute; Podem ha sido diferente ahora; los debates enquistados y poco amables de En Marea; la incorporaci&oacute;n algo forzada de EUPV a A la Valenciana, etc).
    </p><p class="article-text">
        Esas desafecciones no nos indican que sean votos perdidos, como no debemos dar por ganados para siempre los que ahora tenemos. Esa cultura con relaci&oacute;n al voto y al ciudadano hay que erradicarla. Va a depender esencialmente de qu&eacute; hagamos y, cada vez m&aacute;s importante, de c&oacute;mo lo hagamos.
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente, hay en torno a medio mill&oacute;n de votantes muy nuestros, dir&iacute;amos, a los que no hemos logrado convencer de la importancia del&nbsp; &ldquo;desempate&rdquo;, de la trascendencia del 26J .Ten&iacute;amos 5.600.000 dispuestos a votar a Unidos Podemos m&aacute;s las confluencias tres d&iacute;as antes de las elecciones, y super&aacute;bamos al PSOE en m&aacute;s de 200.000 votos. Uno de cada 10 falt&oacute; a la cita con las urnas en tan s&oacute;lo 3 d&iacute;as. Para m&iacute;, la explicaci&oacute;n del miedo no es suficiente. El miedo hab&iacute;a cambiado de bando&hellip; &iexcl;Con todas las consecuencias!: la movilizaci&oacute;n extraordinaria del PP (meti&oacute; en urnas 150.000 votos diarios en los tres &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a). Pero &iquest;Por qu&eacute; iban a tener miedo, precisamente, los nuestros?
    </p><p class="article-text">
        Mientras los an&aacute;lisis cualitativos no digan lo contrario, soy de la opini&oacute;n de que lo esencial fue otra cosa: que el momento hist&oacute;rico de ilusi&oacute;n, movilizaci&oacute;n y desborde sucedi&oacute; el 20D y no el 26J &ndash;lo que Iv&aacute;n Redondo ha llamado con acierto que &ldquo;el cambio suele castigar al cambio&rdquo;... con una bajada en la participaci&oacute;n&ndash;. Los momentos de alta condensaci&oacute;n hist&oacute;rica suceden puntualmente y no permiten rev&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        Y es claro que, tambi&eacute;n, nos falt&oacute; tiempo para asentar y desplegar todas las potenciales de un espacio superador de una coalici&oacute;n ciertamente improvisada. Y entre el 20D y el 26J se cometieron errores, no tanto de lo que hicimos pero si de c&oacute;mo lo hicimos, de c&oacute;mo lo explicamos y de c&oacute;mo facilitamos el relato de los adversarios. As&iacute; que, cuestiones m&aacute;s que suficientes para dejarnos un 10% de los votos en casa. Por eso no soy fan de explicaciones f&aacute;ciles del 26J: huelen a revancha y no est&aacute;n cargadas de futuro.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas doy por supuesto que&nbsp; la coalici&oacute;n Unidos Podemos, en s&iacute; misma, no fue el problema. Sin ella hoy lo&nbsp; lamentar&iacute;amos profundamente y el espacio pol&iacute;tico habr&iacute;a entrado en crisis. &iquest;Nos imaginamos a Podemos con 50 diputados, a IU con 4 diputados, y el bipartidismo redivivo? As&iacute; que, de nuevo, gracias Alberto, gracias Pablo. Y una campa&ntilde;a una vez m&aacute;s extraordinaria, tampoco lo ha sido. Pero &eacute;sta tuvo 2 fases y la segunda era imposible de contrarrestar en tiempo ni en contenidos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, es grande nuestro resultado. Si pol&iacute;ticamente es grande, estrat&eacute;gicamente es decisivo. Porque nadie, sustancialmente, ha ganado definitivamente lo que Unidos Podemos y las confluencias perdieron y, en cambio, hemos preservado el territorio desde el que reemprender la ofensiva. Pero eso s&iacute;, desde el aprendizaje. Eso en pol&iacute;tica y en estrategia es lo verdaderamente decisivo.
    </p><p class="article-text">
        Se cierra un ciclo que empez&oacute; en las europeas de 2014. El fin de la etapa de &ldquo;correr y atarse las zapatillas&rdquo;. Somos parte de un bloque hist&oacute;rico de cambio que ya es presente. No es confluir menos que necesitamos, sino confluir m&aacute;s y mejor y en particular, con los que faltan que a&uacute;n son millones de damnificados. Hag&aacute;monos &uacute;tiles, porque tenemos una enorme responsabilidad ante nuestro pueblo. Construyamos un movimiento c&iacute;vico y popular que contenga a los partidos pero que los trascienda. Recuperemos el pa&iacute;s y las instituciones para su gente. Es nuestro anhelo y nuestro compromiso.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro que podemos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Luque]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2016 18:26:02 +0000]]></pubDate>
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