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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mercedes de Pablos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mercedes_de_pablos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mercedes de Pablos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La unidad indispensable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/unidad-indispensable_132_10043104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee251e05-b636-4eee-af05-4953520d2d6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La unidad indispensable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Queremos hacer una llamada a la responsabilidad a la ciudadanía -y muy en particular a la andaluza- que cree que la unidad de España se debe basar en el acuerdo y la convivencia y el respeto a la diversidad y no en la imposición de quienes creen que sólo ellos son España y la representan</p></div><p class="article-text">
        Las pr&oacute;ximas elecciones generales supondr&aacute;n un antes y un despu&eacute;s para nuestra democracia en uno de los momentos m&aacute;s complicados de la reciente historia europea de la que somos parte.
    </p><p class="article-text">
        El actual Gobierno de coalici&oacute;n ha tenido que hacer frente a las peores circunstancias de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os. Ha cometido errores, sin lugar a dudas, pero ha ido salvando las situaciones con una seguridad y un &eacute;xito que ni el m&aacute;s optimista de sus partidarios se hubiera atrevido a vaticinar.
    </p><p class="article-text">
        La derecha auguraba la quiebra de Espa&ntilde;a, que el paro iba a superar el 35% y que nos repudiar&iacute;a Europa. Cuando la legislatura est&aacute; por acabar, y a pesar de las crisis sucesivas que hemos padecido, el empleo est&aacute; por encima del que hab&iacute;a al empezar, hay menos tasa de paro, hemos logrado que los precios suban menos que en otros pa&iacute;ses de nuestro entorno, y las estimaciones de las oficinas de estad&iacute;stica europeas estiman que Espa&ntilde;a liderar&aacute; el crecimiento en la eurozona durante 2023.
    </p><p class="article-text">
        La derecha no ha parado de decir que Espa&ntilde;a se va a desmembrar con este Gobierno, pero hay que ser de otro planeta para considerar que la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a, por ejemplo, es ahora peor que cuando gobernaba Rajoy. Afirman la derecha y sus portavoces en los medios que la izquierda quiere controlar las instituciones, pero lo cierto es que quien ha dado un aut&eacute;ntico golpe de Estado judicial incumpliendo la Constituci&oacute;n es el Partido Popular. Por no hablar de lo que cada d&iacute;a se va descubriendo sobre el espionaje o la persecuci&oacute;n infame que la derecha ha llevado a cabo contra personalidades de izquierdas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La derecha no ha parado de decir que España se va a desmembrar con este Gobierno, pero hay que ser de otro planeta para considerar que la situación en Cataluña, por ejemplo, es ahora peor que cuando gobernaba Rajoy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El Gobierno de coalici&oacute;n no ha dejado de tomar medidas de protecci&oacute;n social a lo largo de la legislatura, mientras que los auton&oacute;micos en manos del PP y Vox no dejan de privatizar servicios p&uacute;blicos esenciales como la sanidad o la educaci&oacute;n. Y es tambi&eacute;n una evidencia que nuestro papel en Europa tiene una influencia y relevancia mayor que nunca.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, los ataques y el acoso medi&aacute;tico contra este Gobierno, la mayor&iacute;a de las veces a base de puras mentiras, son constantes; aunque tengamos que reconocer que a eso contribuya, en no pocas ocasiones, la constante exposici&oacute;n de sus disensiones internas o el af&aacute;n de legislar en &aacute;mbitos muy problem&aacute;ticos sin suficiente complicidad social y con muy escasa comunicaci&oacute;n y pedagog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una posible victoria de la derecha en las pr&oacute;ximas elecciones supondr&iacute;a una involuci&oacute;n de consecuencias incluso dif&iacute;ciles de imaginar, a la vista de c&oacute;mo se est&aacute; comportando en otros pa&iacute;ses, aqu&iacute; donde gobierna, o del tipo de armas antidemocr&aacute;ticas que utiliza para combatir a quienes no considera &ldquo;espa&ntilde;oles de bien&rdquo; sino enemigos de Espa&ntilde;a, simplemente porque defendemos intereses ajenos a los grandes poderes econ&oacute;micos y financieros que la financian y protegen.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las encuestas m&aacute;s contrarias a las izquierdas muestran que de ning&uacute;n modo est&aacute; escrito que el triunfo electoral de la derecha est&eacute; asegurado, aunque tampoco que el bloque progresista vaya a poder mantenerse simplemente por inercia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso queremos hacer una llamada a la responsabilidad a la ciudadan&iacute;a -y muy en particular a la andaluza- que desea y necesita que los servicios p&uacute;blicos funcionen cada vez mejor y no que se desmantelen; a quien no podr&iacute;a vivir su vejez sin pensiones p&uacute;blicas; a quienes no tienen otra forma de defender sus intereses que las instituciones democr&aacute;ticas; a quienes desean ser libres por encima de todo; a quienes creen que la unidad de Espa&ntilde;a se debe basar en el acuerdo y la convivencia y el respeto a la diversidad y no en la imposici&oacute;n de quienes creen que s&oacute;lo ellos son Espa&ntilde;a y la representan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Llamamos a todas esas personas a movilizarse desde este momento para hacer posible un nuevo Gobierno progresista que defienda todo eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llamamos a todas esas personas a movilizarse desde este momento para hacer posible un nuevo Gobierno progresista que defienda todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Y llamamos tambi&eacute;n a quienes dirigen los partidos de izquierda para recordarle algo elemental: s&oacute;lo con una sincera unidad y con la cooperaci&oacute;n de todas las fuerzas es posible garantizar el bienestar, la democracia y la libertad en nuestro pa&iacute;s. Y m&aacute;s concretamente, si a la izquierda del partido socialista hay una candidatura ilusionante y atractiva, no el fruto de componendas desde arriba para repartirse lo poco, cuando no la nada, sino de la gente que se da la mano para avanzar juntas y juntos, anteponiendo siempre lo que une y dejando lo que separa.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos, no solo en Andaluc&iacute;a, sino en Espa&ntilde;a, en Europa y en todo el mundo, momentos rodeados de grandes amenazas, de guerra, crisis econ&oacute;micas y sufrimiento de millones de personas, muchas de ellas muy cerca, al lado nuestro.
    </p><p class="article-text">
        No cometamos la irresponsabilidad de olvidarnos de que evitar ese dolor es la tarea prioritaria de quien habla de transformar el mundo y que la &uacute;nica forma en que podemos evitarlo es con la unidad, con extrema generosidad y yendo de la mano del pueblo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Torres López, Mercedes de Pablos, Antonio Rodrigo Torrijos, Pilar Távora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/unidad-indispensable_132_10043104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2023 13:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La unidad indispensable]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Elecciones Municipales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Diego, caballero de honor y de Bormujos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/juan-diego-caballero-honor-bormujos_132_8952846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d40b4222-ca6f-4c0f-9d53-45518a99d3d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Diego, caballero de honor y de Bormujos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las causas, todas las causas, hoy pierden un defensor que nada pidió nunca a cambio. Malandrines, se le habrá oído decir mientras se iba y perdía la ocasión para pronunciarse (pertinaz abajofirmante) a favor de la salud, de la educación, de las libertades y los derechos</p><p class="subtitle">Juan Diego, las mil vidas de un actor rojo, bético, serio y comprometido</p></div><p class="article-text">
        Exageradamente bueno. Porque tambi&eacute;n le llegaba la exageraci&oacute;n a la bondad, a la generosidad desmedida y casi estrafalaria. Desorbitado Juan Diego, el actor al que nunca le hizo falta el apellido, el sevillano de Bormujos que era feliz con los suyos y que cuando fue nombrado hijo adoptivo de Sevilla - la capital-&nbsp;me respondi&oacute; as&iacute; a un mensaje: &ldquo;Si me viera mi madre, Coralito, si me viera Candelaria&rdquo;. Capaz de convertirse en todos los personajes, obraba tambi&eacute;n el prodigio de nombrar el mundo, nos pon&iacute;a nombres, como si un dios hacendoso hubiera prolongado la semana laboral para seguir creando el mundo.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, con media Espa&ntilde;a lamentando<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/muere-actor-juan-diego-79-anos_1_8950234.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> su p&eacute;rdida</a>, habremos vuelto a recordar ese primer papel, fuera de escena, que le hizo famoso: la huelga de actores de 1975, que &eacute;l abander&oacute; cuando a&uacute;n la dictadura mataba y, sobre todo, mataban sus paramilitares y criminales adeptos. Exigir derechos era tan natural para este hombre que siempre se supo un trabajador del oficio, como ese inmenso respeto que ten&iacute;a a su profesi&oacute;n y a sus compa&ntilde;eros. Extraordinaria lealtad a los de los &nbsp;principios -nunca dej&oacute; de llamar, de interesarse por sus amigos de la escuela sevillana- y a los reci&eacute;n llegados. Que le pregunten a Paco Tous que tembl&oacute; cuando le dijeron que compartir&iacute;a serie de televisi&oacute;n con &ldquo;ese monstruo&rdquo;- <em>Los hombres de Paco</em>- y hoy llora, hu&eacute;rfano de amigo, casi de padre. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Le temían porque no se callaba. Le temían porque era piadoso y, si inquebrantable en sus convicciones, respetuoso con las ajenas. Un capitán Trueno que no era sectario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su militancia comunista temprana -en tiempo de balas y c&aacute;rcel- ces&oacute; en los ochenta, pero nunca su esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y a&uacute;n menos (que tiemblen todas las castas) su orgullo de clase. Se pavoneaba de su origen de humilde ni&ntilde;o de pueblo, de emigrante cargado de sue&ntilde;os a&nbsp;un Madrid que le hizo feliz porque le hizo ser exactamente el actor enamorado que fue cada minuto de su vida. Bord&oacute; a Franco -su amigo Echanove y &eacute;l casi en tablas encarnando ambos al dictador en <em>Dragon rapide</em> y <em>Gilda</em>- pero a&uacute;n m&aacute;s si cabe a ese se&ntilde;orito cruel y caprichoso de <em>Los Santos inocentes</em>, seguramente el ser m&aacute;s antag&oacute;nico a s&iacute; mismo y uno de esos papeles inolvidables que le han hecho grande entre los grandes. El eco de sus personajes le acompa&ntilde;aba, aunque hubiera acabado el rodaje o la funci&oacute;n: &ldquo;a ver cu&aacute;ndo dejo ya al pu&ntilde;etero enano&rdquo;, dijo de su particular versi&oacute;n de Franco. 
    </p><p class="article-text">
        Asiduo en los medios, atento siempre ya fuera reclamado por el diario m&aacute;s famoso o la radio m&aacute;s humilde, nunca se mordi&oacute; la lengua ni calibr&oacute; el posible alcance de sus palabras o adhesiones. Le tem&iacute;an porque no se callaba. Le tem&iacute;an porque era piadoso y, si inquebrantable en sus convicciones, respetuoso con las ajenas. Un capit&aacute;n Trueno que no era sectario. 
    </p><p class="article-text">
        Amaba el teatro, aunque el cine le diera Goyas y la televisi&oacute;n mucha fama, porque amaba la artesan&iacute;a exacta de los escenarios, las tramoyas, las manos erigiendo para&iacute;sos, las voces y los cuerpos a pelo frente al p&uacute;blico. A Sevilla se vino, todo un mes, a estrenar un Calder&oacute;n de la Barca con sus amigos de Repertorio (fusi&oacute;n entre los m&iacute;ticos Esperpento y Mediod&iacute;a) con Juan Carlos S&aacute;nchez, con Paco Aguilera, con Perico &Aacute;lvarez Ossorio. Cuando hace un a&ntilde;o muri&oacute;, de repente, Chus Cantero, teatrero y amigo, me escribi&oacute; un mensaje: &ldquo;Estoy chungo, Coralito, no puedo ir pero manda abrazos&rdquo;. En su &uacute;ltimo wasap se interesaba por un homenaje a Caballero Bonald, &ldquo;mi amigo Pepe&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Le encantaba que la chavaler&iacute;a &ndash; ignorante de sus hist&oacute;ricos y memorables &eacute;xitos, le parara por la calle para imitar su grito de guerra, como atrabiliario comisario de la serie con Tous y Nieto: &ldquo;No me toques los cojones&rdquo;. Se retorc&iacute;a de risa, carcajadas de Pantagruel, y, si se pon&iacute;a &iacute;ntimo y tierno, te hablaba de Ad&aacute;n y de Diego, sus muy crecidos reto&ntilde;os, el benjam&iacute;n hace 20 a&ntilde;os: &ldquo;ya ves, me tocaba ser abuelo y ando felic&iacute;simo cambiando pa&ntilde;ales cuando Clara (Sanch&iacute;s) est&aacute; de gira&rdquo;. Pod&iacute;a aparentar un enojo infinito en una discusi&oacute;n - como Yahv&eacute; un d&iacute;a de resaca- para luego cascarte un abrazo si hab&iacute;as discrepado, e invitar a otra ronda. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy Juan Echanove lloraba en la radio cuando hablaba de su amigo. Precisamente hace un a&ntilde;o me dijo en una entrevista lo que ha vuelto a decir hoy, que su escuela es la de Juan Diego, su maestro, &ldquo;el tipo m&aacute;s decente de este pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bravucón, justiciero, parlanchín, era el más riguroso de los profesionales. &quot;Sólo quien cumple puede exigir&quot;, decía. Él podía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        S&eacute; que es cansinamente habitual que cuando se escribe un obituario el autor se cuele de polizonte en la semblanza del fallecido (Yo y el muerto, podr&iacute;an titularse algunos) &nbsp;pero, segura de que otros m&aacute;s &iacute;ntimos y m&aacute;s cualificados ya han hablado de sus muchas grandezas, me permito traerlo a mi terreno. En 2011 publiqu&eacute; mi primer libro de cuentos, relatos con personajes reales, que se abr&iacute;an con Echanove y cerraban con &eacute;l. Juan, Juanito, no pudo venir a la presentaci&oacute;n, pero cuando invit&eacute; a Echanove, al que entonces conoc&iacute;a un poco menos, enseguida me dijo que s&iacute;, convencido de se trataba de hechos ciertos y no ficci&oacute;n por ser, seg&uacute;n &eacute;l, tan exacto el relato de su amigo Juan Diego. <em>Coralito y Juan Diego en Bormujos</em> se llama el relato y ah&iacute; aparece como el caballero valiente, defensor de los d&eacute;biles (con mayor afici&oacute;n si son damas) ante pendencieros y canallas. Ni Don Pelayo le igualaba en sentido del honor. Ni las Cuatro Internacionales en su convicci&oacute;n de que los parias del mundo deb&iacute;an mandar en la tierra. Ni todos los envites de la salud quebrada, los disgustos ni los desamores le quitaron un &aacute;pice de pasi&oacute;n, siempre se enamoraba como la vez primera, nunca un antiguo amor dej&oacute; de serlo. Trueno de voz y coraz&oacute;n tierno. &ldquo;Coralito, si alguien me dice que soy entra&ntilde;able le parto la cara&rdquo;. Bravuc&oacute;n, justiciero, parlanch&iacute;n, era el m&aacute;s riguroso de los profesionales. &ldquo;S&oacute;lo quien cumple puede exigir&rdquo;, dec&iacute;a. &Eacute;l pod&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Las causas, todas las causas, hoy pierden un defensor que nada pidi&oacute; nunca a cambio. Malandrines, se le habr&aacute; o&iacute;do decir mientras se iba y perd&iacute;a la ocasi&oacute;n para pronunciarse (pertinaz <em>abajofirmante)</em> a favor de la salud, de la educaci&oacute;n, de las libertades y los derechos. Sevillano de pueblo, presum&iacute;a de pertenecer a una tierra sabia, Andaluc&iacute;a, que tantas veces humillada, nunca hab&iacute;a perdido la dignidad. Orgulloso caballero de la muy noble estirpe de los Nadie, que se hizo y nos hizo tan grandes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes de Pablos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/juan-diego-caballero-honor-bormujos_132_8952846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Apr 2022 19:21:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Diego, caballero de honor y de Bormujos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Sevilla,Andalucía,Cine,Bormujos,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla y su capital: la cultura como riqueza en todos los sentidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/blogs/euronautas/sevilla-capital-cultura-riqueza-sentidos_132_6275265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec7fe371-7d19-463f-a96f-67f47f1a3ae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla y su capital: la cultura como riqueza en todos los sentidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuántas veces en los programas políticos, en los discursos económicos, se sigue situando la actividad cultural como la hermana sofisticada del ocio. Pero se olvida siempre la condición de trabajadores y empresarios de los artistas.</p></div><p class="article-text">
        Cultura hasta debajo de las piedras
    </p><p class="article-text">
        Si usted tuviera una vivienda en Santiponce y quisiera reformar el cuarto de ba&ntilde;o, temblar&iacute;a a cada golpe de piqueta por si aparecen unos restos romanos. Y es que se ve que la vega sevillana y su colina del Aljarafe llevan milenios sirviendo de h&aacute;bitat a los humanos.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que Sevilla es multimillonaria en m&uacute;sicas, usos y costumbres. Y es curioso que lo que para una administraci&oacute;n lenta sea una carga, resulte la gran potencia de una ciudad como Sevilla. 
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad hist&oacute;rica convive con otra menos optimista: dos de los barrios m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a est&aacute;n en Sevilla. Andaluc&iacute;a y su capital arrastran una desigualdad end&eacute;mica y las pol&iacute;ticas de empleo y de captaci&oacute;n de capital han resultado fr&aacute;giles. En medio de este sunami, cada ciudad, cada comunidad, busca desesperadamente f&oacute;rmulas de supervivencia.
    </p><h3 class="article-text">Que el turismo sea la soluci&oacute;n es un problema</h3><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; el turismo aparece como la salvaci&oacute;n y, al mismo tiempo, la amenaza. Con el turismo viene su burbuja y lo cierto es que la turistificaci&oacute;n resulta una de las amenazas para ese capital inicial que es la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que asumir que el turismo convence a los m&aacute;s descre&iacute;dos de la inversi&oacute;n en aquello que siempre se ha considerado una actividad &ldquo;Mar&iacute;a&rdquo;. Mucho ha costado al sector cultural ser considerado como sector econ&oacute;mico. A pesar de los muchos riesgos que la cultura comparte con otras actividades empresariales, hoy es m&aacute;s viable el modelo de las ciudades medianas europeas que las urbes h&iacute;per-desarrolladas con el aluvi&oacute;n de aquellos que buscaban trabajo y hoy pueblan los suburbios y las cifras de desempleo. 
    </p><p class="article-text">
        Y no olvidar. Cu&aacute;ntas veces en los programas pol&iacute;ticos, en los discursos econ&oacute;micos, se sigue situando la actividad cultural como la hermana sofisticada del ocio. Pero<strong> se olvida siempre la condici&oacute;n de trabajadores y empresarios de los artistas. </strong>El triunfo de las artes es un espejismo que opaca el aut&eacute;ntico &eacute;xito: la posibilidad de hacer un trabajo que te haga crecer y, ay, ser feliz. 
    </p><h3 class="article-text">Invertir para plantar, crecer y transformar</h3><p class="article-text">
        Resulta urgente jerarquizar aquellas inversiones que modulen una ciudad que viva con, de, y para la cultura.&nbsp;No se trata de desestimar esos proyectos de I+D, las nuevas tecnolog&iacute;as, la biomedicina o la gen&eacute;tica. En cualquier caso, no resultan incompatibles.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla apost&oacute; por la industria aeron&aacute;utica, que funciona sujeta a los vaivenes de toda la producci&oacute;n europea, y a la inteligencia artificial con el nombre de Parque Tecnol&oacute;gico a la Isla de la Cartuja.&nbsp;El resultado no es desfavorecedor, pero curiosamente hay que recordarlo una y otra vez. M&aacute;s que el r&iacute;o que separa la Isla de Sevilla es la ausencia de vivienda, comercio, restauraci&oacute;n la que aleja el modelo de distrito de la ciudad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Euronautas Sevilla capítulo 2                            </span>
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        Por eso cuando se hable de cultura como motor e identidad, en este caso de Sevilla, hay que hablar de <strong>habitar las ciudades desde la sostenibilidad y tambi&eacute;n de &ldquo;los cuidados&rdquo;</strong>, concepto hijo del feminismo. Sevilla es una ciudad de calle, de zoco, de mercado y que se socializa siempre al aire libre.&nbsp;Cuando se habla de cultura hay que hacerlo de equipamiento, pero tambi&eacute;n de ocupaci&oacute;n del espacio com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que vincular por tanto el desarrollo urban&iacute;stico de la ciudad a su manera de habitarla y de vivir la cultura, sin olvidar los p&uacute;blicos como elemento indispensable en el progreso cultural.
    </p><p class="article-text">
        Se tiende a planificar una pol&iacute;tica de eventos, que liga la actividad cultural con el turismo, pero la ciudad no aparece como promotora sino como receptora. Es magn&iacute;fico que instituciones internacionales trasladen sus galas a Sevilla, pero puede que tal como vienen se vayan. 
    </p><h3 class="article-text">Sevilla como conductora de sus propios recursos culturales</h3><p class="article-text">
        Otra cosa es cuando los eventos se producen desde la misma Sevilla y a la capital de Andaluc&iacute;a no le falta materia: la Bienal de flamenco, el Festival de Cine o el Mes de la Danza.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde los p&uacute;blicos marcan un elemento primordial del modelo cultural. Cuando acudimos a espect&aacute;culos y citas de otros pa&iacute;ses lo hacemos por su calidad, pero tambi&eacute;n por el contexto. En estos casos el fondo es fundamental pero tambi&eacute;n la capacidad de innovar y redefinir esos fondos. 
    </p><p class="article-text">
        El fondo de los espect&aacute;culos es la calidad de su programaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n es la manera en que se oye, se vive, se celebra. 
    </p><p class="article-text">
        Una ciudadan&iacute;a que se implica solo en cierta parte o a trav&eacute;s del sector servicios convierte a la ciudad en &uacute;nicamente en escenario vac&iacute;o y no en un referente cultural.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez valga el ejemplo de<strong> Alberto Rodr&iacute;guez y Rafael Cobos</strong> y su extraordinaria producci&oacute;n cinematogr&aacute;fica: ser universal siendo a la vez profundamente de tu tierra. Y dejar tu IVA, tambi&eacute;n el emocional, en la ciudad en la que has crecido y eres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes de Pablos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/blogs/euronautas/sevilla-capital-cultura-riqueza-sentidos_132_6275265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2020 18:52:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla y su capital: la cultura como riqueza en todos los sentidos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una soleá para el intelectual más exigente: Santos Juliá y Sevilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/santos-julia-sevilla_1_1291212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ad529fa-4445-4eee-bb12-f7000445429e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una soleá para el intelectual más exigente: Santos Juliá y Sevilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca dejó de creer en el valor de la ciudadanía como elemento fundamental de convivencia, una convicción que ejerció desde aquella primera ocupación de cura rojo, de párroco de un barrio pobre de Sevilla</p></div><p class="article-text">
        Antes de que el obispo, a&uacute;n no cardenal,<strong> Bueno Monreal</strong> lo supiera<strong> Santos Juli&aacute;</strong> le confes&oacute; a su amigos <strong>Manuel Mallofr&eacute; y  Jos&eacute; Bergam&iacute;n</strong> que colgaba los h&aacute;bitos. Estaban en un restaurante car&iacute;simo de Par&iacute;s donde el poeta gast&oacute; el suculento emolumento recibido por una conferencia en invitar a ese par de curas sevillanos que eran una suerte de alumnos inseparables. Santos y Manuel, el cura que tiene plaza en el barrio de San Jer&oacute;nimo pedida por sus <em>grupis</em> vecinales, se hab&iacute;an conocido en el seminario de Sevilla pero confraternizaron para siempre en ese Par&iacute;s del final de los sesenta muy poco antes de que, debajo de los adoquines, los estudiantes buscaran la playa en aquella revoluci&oacute;n del 68.
    </p><p class="article-text">
        Santos Juli&aacute; crecido muy cerca de la Avenida de la Palmera sevillana, donde hab&iacute;a llegado toda la familia cuando a&uacute;n &eacute;l era muy peque&ntilde;o, hab&iacute;a estudiado en Sevilla y Salamanca para sacerdote, s&iacute;, y hab&iacute;a ejercido de pastor de almas, modalidad cura rojo, en las llamadas Casitas Bajas del Pol&iacute;gono Sur. &Eacute;l, precisamente, fue el primer p&aacute;rroco de la reci&eacute;n estrenada iglesia de San P&iacute;o X. Luego, el viaje a Par&iacute;s, las ense&ntilde;anzas de ese poeta comunista y taurino que tanto am&oacute; Sevilla que fue Bergam&iacute;n, la amistad inquebrantable con Mallofr&eacute; (se hablaban todos los d&iacute;as desde hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os ) y su compromiso con la Historia en particular y con el conocimiento libre en general.
    </p><p class="article-text">
        Su extraordinaria val&iacute;a intelectual, su obsesi&oacute;n por el dato preciso y su inclemencia con los diagn&oacute;sticos que consideraba desacertados le hac&iacute;an parecer a ojos extra&ntilde;os un hombre de humor, si no &aacute;spero s&iacute; extraordinariamente puntilloso, hasta dar su poquito de escr&uacute;pulo abrir la boca delante de su escrutadora mirada. Falso. Era generoso, sensible y comprometido pero en actos m&aacute;s que en gestos, sent&iacute;a aut&eacute;ntica aversi&oacute;n a las manifestaciones exageradas de cari&ntilde;o y, a&uacute;n m&aacute;s, al compadreo de cierta manera de entender la idiosincrasia de la que consideraba su ciudad, Sevilla. Los <em>fen&oacute;meno, figura o campe&oacute;n</em> con los que algunos de sus paisanos se palmoteaban la espalda le produc&iacute;an tanto horror como, por ejemplo, las consignas vacuas de algunos discursos.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, ya consagrado como un <em>pr&iacute;ncipe del pensamiento</em>, expresi&oacute;n que le causar&iacute;a tambi&eacute;n horror, hace pocos a&ntilde;os volvi&oacute; a ese barrio donde hab&iacute;a sido p&aacute;rroco, ese Pol&iacute;gono estigmatizado como pocos lugares en toda Espa&ntilde;a, para dar una conferencia y demostrar que guardaba en su memoria datos que los mismos vecinos hab&iacute;an olvidado. El actual p&aacute;rroco del Pol&iacute;gono estuvo all&iacute; aunque no se sabe si compartieron confidencias sobre una afici&oacute;n com&uacute;n. &iquest;La teolog&iacute;a? No: el flamenco. Por saber, Santos Juli&aacute; sab&iacute;a, y gustaba demostrarlo, de flamenco.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma afabilidad y complicidad que le llev&oacute; a las Casitas Bajas otra vez, lo trajo una y mil veces a Sevilla reclamado por las instancias habituales de la Historia (presentaciones de libros propios o ajenos, conferencias) pero tambi&eacute;n por aquellos por los que sent&iacute;a sincero y honesto afecto. Mont&oacute; con Mallofr&eacute; un conato de club Siglo XXI, foro de debate pionero, que muri&oacute; por falta de fondos porque, menos &eacute;l y un par, pocos se rascaron el bolsillo. Y vino, por citar un dato importante en su biograf&iacute;a y en la de muchos, a celebrar el XXV aniversario del Colegio Ajarafe con una conferencia inaugural. Ante alumnos y padres, en el a&ntilde;o 96, Santos Juli&aacute; volvi&oacute; a recordar la esencia misma de la tarea educativa: formar ciudadanos libres y responsables.
    </p><p class="article-text">
        El colegio Aljarafe es, sin duda, uno de los lazos que le uni&oacute; a la comunidad sevillana. Santos Juli&aacute; fue el director al que <strong>Garc&iacute;a A&ntilde;overos</strong> nombra en el a&ntilde;o 72 para arrancar un proyecto valiente e in&eacute;dito en la Espa&ntilde;a de Franco. Promovido por el que fuera ministro y catedr&aacute;tico, A&ntilde;overos, el empresario <strong>Pepe Rufino</strong> y los arquitectos <strong>Fernando Higueras y Antonio Mir&oacute;,</strong> el colegio Aljarafe, en la estela del Estudio de Madrid y bajo la filosof&iacute;a de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza y Giner de los R&iacute;os, cuenta con Santos como director para su etapa inicial. Fue una aventura pedag&oacute;gica en un pa&iacute;s en el que la libertad, de credo o pensamiento, costaba c&aacute;rcel y sin embargo, un empe&ntilde;o real de padres y educadores pioneros en esa idea que veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s, en su aniversario, Juli&aacute; volver&iacute;a recordar. &ldquo;S&oacute;lo a partir de la educaci&oacute;n garantizaremos la condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a. De aqu&iacute; han de salir ciudadanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su amigo y prestigioso historiador<strong> Jos&eacute; &Aacute;lvarez Junco</strong>, del c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo con <strong>Mart&iacute;nez Reverte o Mercedes Cabrera</strong> entre otros, lo ha definido como un intelectual de lo complejo y  convencido de la necesidad de una sociedad  de ciudadanos responsables de la democracia. Implacable en la veracidad de los hechos, nunca dej&oacute; de creer en el valor de la ciudadan&iacute;a como elemento fundamental de convivencia, una convicci&oacute;n que ejerci&oacute; desde aquella primera ocupaci&oacute;n de cura rojo, de p&aacute;rroco de un barrio pobre de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        A Sevilla ven&iacute;a cada Navidad para estar con sus hermanas a las que adoraba. Este a&ntilde;o pasado hubieron de sentir la ausencia de una de ellas, fallecida hac&iacute;a muy poco. Su familia le segu&iacute;a cada vez que se acercaba a la ciudad y alrededores, le escuchaban y aplaud&iacute;an con admiraci&oacute;n e incluso, alguna de las dos, se remov&iacute;a en el asiento si la presentadora de su libro, pongo por caso, le interrump&iacute;a en alguna de sus prolijas y siempre l&uacute;cidas disertaciones. Nunca hubiera podido, ni querido, ejercer de tertuliano de medios, poco proclive a las afirmaciones rotundas, amante del detalle y enemigo del manique&iacute;smo.
    </p><p class="article-text">
        Consideraba a Sevilla como su ciudad, o al menos uno de esos lugares donde nunca dej&oacute; de sentirse en casa. Gustaba de saber de sus runrunes y sucedidos, saludando con p&iacute;cara sonrisa algunas de las cuitas de sus notables o de sus muchos conocidos y, menos pero fidel&iacute;simos, amigos. 
    </p><p class="article-text">
        Y nunca dej&oacute; de llamar a Mallofr&eacute;, ese otro cura rojo al que Bergam&iacute;n, en aquella opulenta comida de Par&iacute;s, no le dej&oacute; seguir los pasos del  que ser&iacute;a, palabras de &Aacute;lvarez Junco, el mejor historiador. &ldquo;T&uacute; te quedas de cura y Santos que estudie que es lo suyo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes de Pablos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/santos-julia-sevilla_1_1291212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Oct 2019 21:31:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una soleá para el intelectual más exigente: Santos Juliá y Sevilla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blas Infante: a la política por la ética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/blas-infante-politica-etica_132_3912088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c43fb6d-a07b-4aa9-bc78-344b7e31ae63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blas Infante: a la política por la ética"></p><p class="article-text">
        El 5 de julio es una fecha tan feliz como el 11 de agosto es una fecha dram&aacute;tica y te&ntilde;ida de verg&uuml;enza.&nbsp; Un <strong>5 de julio de 1885</strong> nac&iacute;a en Casares <strong>Blas Infante</strong>, un hombre infatigable, so&ntilde;ador,&nbsp; justo y profundamente bueno. Y 51 a&ntilde;os despu&eacute;s este notario de Coria, malague&ntilde;o, estudiante de Granada y hu&eacute;sped de m&aacute;s de once pueblos de esa Andaluc&iacute;a a la que quiso libre, sus hombres y mujeres libres, fue asesinado en una cuneta junto con otros republicanos que hab&iacute;an cre&iacute;do en un pa&iacute;s &nbsp;de progreso y de igualdad. Pero cuando los asesinos acabaron con el hombre ignoraban que no matar&iacute;an, ni por asomo, sus ideas. Muy pocos d&iacute;as antes del golpe del 18 de julio, la Asamblea andalucista de Sevilla nombr&oacute; a Blas infante presidente de honor de la futura Junta de Andaluc&iacute;a, concluidos los trabajos del Estatuto y listo para ser enviado a Cortes y ser aprobado. Un honor que la democracia le devolvi&oacute; cuando el Pleno del Parlamento andaluz lo eligi&oacute;, ahora ya con la legitimidad de la soberan&iacute;a popular, Padre de la Patria andaluza y m&aacute;s tarde le dieron definitivamente el t&iacute;tulo que merec&iacute;a por m&eacute;ritos propios.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de referencia obligada, como creador de los s&iacute;mbolos (el himno, la bandera, el escudo) de la identidad pol&iacute;tica y emocional de Andaluc&iacute;a, m&aacute;s de 130 a&ntilde;os despu&eacute;s, la arquitectura ideol&oacute;gica de Blas Infante, lejos de pertenecer a un anacronismo amable, est&aacute; rabiosamente viva.
    </p><p class="article-text">
        Hay una dimensi&oacute;n humana sin ninguna duda: podemos conocer a Blas Infante, su sue&ntilde;o de libertad e igualdad y su empe&ntilde;o de devolverle el orgullo y la autoestima a una tierra rica plagada de pobres, a una tierra sabia llena de analfabetos, a una tierra alegre v&iacute;ctima de tragedias nada inocentes ni desinteresadas. Pero lo entenderemos a&uacute;n m&aacute;s si vemos<a href="http://maa.centrodeestudiosandaluces.es/index.php?mod=la-casa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> su casa, Villa Alegr&iacute;a,</a> precisamente, entre Coria y Puebla del R&iacute;o, arriba de una loma rodeada de &aacute;rboles y arbustos aut&oacute;ctonos, &nbsp;en forma de castillo y hogar-lugar, arcadia y refugio. Una casa en la que se vive Al &Aacute;ndalus en sus artesonados esculpidos con mimo por maestros venidos de Marruecos, se vive la Andaluc&iacute;a interior y m&aacute;gica, con la leyenda de la pe&ntilde;a de Antequera, los umbrosos pinares de Punta Umbr&iacute;a. Y libros, reliquias, restos arqueol&oacute;gicos, discos de flamenco o una radio de galena. Una casa que es romance en los azulejos salpicados por varias estancias con la historia de 'El Quijote' que Infante contaba&nbsp; a sus hijos como si fuera un juego. Infante modernista, moderno, antrop&oacute;logo vocacional, folclorista amateur, curioso, fil&aacute;ntropo, viajero.
    </p><p class="article-text">
        Y hay un Infante pol&iacute;tico, comprometido, republicano, &ldquo;el revolucionario moderado&rdquo; que tan justamente ha definido el profesor<strong> Francisco Garrido</strong> en la reedici&oacute;n de <em>El Ideal,</em> su obra referencial, publicada en su centenario&nbsp; por el Centro de Estudios Andaluces y la Fundaci&oacute;n Blas Infante. Con esta edici&oacute;n cr&iacute;tica se pretende trasladar al momento presente el sentido y el contexto de la posici&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica de Blas Infante . M&aacute;s all&aacute; de la filosof&iacute;a y la moral, que las hay y en sentido profundo, la visi&oacute;n de Andaluc&iacute;a de Infante trasciende el regionalismo de la &eacute;poca y bebe de las fuentes federalistas de Pi y Margall e inevitablemente de la tradici&oacute;n anarquista en la que crecieron las izquierdas y los republicanos andaluces, incluidos el comunista <strong>Jos&eacute; D&iacute;az</strong>, y muy especialmente el movimiento campesino. Los jornaleros y la abusiva propiedad de unas tierras feraces y feroces para quienes las habitaban sin t&iacute;tulo de propiedad y sin derechos fue una de la obsesiones de este pensador y activista que participo en polic&iacute;a y lo hizo, en contra de versiones hoy revisadas, incluso en el a&ntilde;o 33, participando en m&iacute;tines con los republicanos, escaldado de su experiencia de 1931, pero nunca rendido.
    </p><p class="article-text">
        La Andaluc&iacute;a de Blas Infante, m&aacute;s all&aacute; de las columnas gaditanas del H&eacute;rcules del escudo que hemos hecho nuestro, se ancla en valores que hoy reconocemos y sentimos vivos y hasta acuciantes: <strong>la libertad, la igualdad , la cultura, la paz, la educaci&oacute;n.</strong> Andaluc&iacute;a por s&iacute;, por Espa&ntilde;a ( hubo una primera versi&oacute;n en la que se dec&iacute;a Iberia) y la Humanidad en una trinidad clara, precisa, inequ&iacute;voca. Una s&iacute;ntesis ideol&oacute;gica y &eacute;tica que este andaluz, arquitecto de nuestra identidad simb&oacute;lica, fue capaz de crear sin gur&uacute;s de la imagen ni expertos en reputaci&oacute;n on line.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo con la fe y la firmeza de sus ideas. Ning&uacute;n andaluz consciente de su realidad y de su historia deber&iacute;a privarse de conocerlo mejor, &iacute;tem m&aacute;s sus representantes que tienen en &eacute;l algo m&aacute;s que un busto, que un t&iacute;tulo, sino todo un ejemplo. Leerlo y visitar su casa puede ser un buen principio.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes de Pablos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/blas-infante-politica-etica_132_3912088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2016 08:12:40 +0000]]></pubDate>
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