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    <title><![CDATA[elDiario.es - Silvia Carrasco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/silvia_carrasco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Silvia Carrasco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Feministas en la picota posmoderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feministas-picota-posmoderna_129_6190981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d109d5d-8daa-495e-a1d5-e91189171250_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feministas en la picota posmoderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No negociamos con la realidad, ni nos parece buena idea confundir en nuestra agenda los deseos inducidos por el marketing del capital con la justicia y con las leyes en ninguna dimensión de la vida humana</p></div><p class="article-text">
        A las feministas radicales, ya saben, las que no creemos que abrazar lo que promueve el patriarcado viejo y nuevo sea ahora emancipador,&nbsp;nos dirigen de un tiempo a esta parte toda suerte de apelativos poco amables y bien contrarios a lo que somos y defendemos. Les hago memoria: somos las que no vemos privilegio ni empoderamiento alguno en la explotaci&oacute;n sexual y la pornograf&iacute;a, la explotaci&oacute;n reproductiva y la apropiaci&oacute;n de beb&eacute;s, la tiran&iacute;a est&eacute;tica sobre el cuerpo y la&nbsp;<em>rosificaci&oacute;n</em>&nbsp;de nuestro cerebro, o la nueva satanizaci&oacute;n del amor sin penes de por medio. Pero qu&eacute; quieren que les diga, siempre es mejor que se hable de nosotras, aunque sea mal. Significa que estamos vivas.
    </p><p class="article-text">
        Nos llaman &ldquo;hegem&oacute;nicas&rdquo; (aunque no estamos en las instituciones ni en el poder), &ldquo;viejas&rdquo; (aunque se nos suman cientos de j&oacute;venes y, vaya, esto no es muy feminista), &ldquo;tradicionales&rdquo; (aunque desafiamos todas las tradiciones opresoras de las mujeres en el mundo: culturales, religiosas, jur&iacute;dicas, laborales, est&eacute;ticas, familiares, afectivo-sexuales&hellip;), &ldquo;esencialistas&rdquo; (la &uacute;ltima ocurrencia&hellip; aunque denunciamos las muy machistas &ldquo;esencias&rdquo; inventadas por el sistema de g&eacute;nero en cada cultura y &eacute;poca). Tambi&eacute;n nos dedican una retah&iacute;la de insultos viejos y nuevos para silenciarnos: brujas, viejas (ya lo dije, &iquest;no?), feminazis y, ahora,&nbsp;<em>TERFas</em>, anglicismo que se traduce como &ldquo;feministas radicales trans-excluyentes&rdquo;. Esta s&iacute; es una tradici&oacute;n, lo innovador de la pr&aacute;ctica es que ahora nos la dedica desde la derecha m&aacute;s extrema hasta sectores de la autodeclarada izquierda transformadora, que en esto transforma poco.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, todo parece indicar que las feministas radicales somos el &uacute;ltimo basti&oacute;n ideol&oacute;gicamente resistente frente al sistema de la desposesi&oacute;n de capacidades y recursos de las personas y del extractivismo mundial que nos ha tra&iacute;do, entre otras cosas, la COVID-19. Es nuestro compromiso fundamental mostrar que las mujeres seguimos siendo sus primeras v&iacute;ctimas en todo el mundo; nuestra condici&oacute;n material de existencia como mujeres nos ayuda bastante a construir esta conciencia,&nbsp;<a href="https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200622/envidia-de-menstruacion-por-najat-el-hachmi-8009931" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>&nbsp;lo recuerda Najat El Hachmi&hellip; Resulta que seguimos reclamando igualdad en lo com&uacute;n con los hombres y equidad para la aportaci&oacute;n social &uacute;nica que realizamos las mujeres, jug&aacute;ndonos las vidas que hacen posible cada generaci&oacute;n. Y tambi&eacute;n resulta que no negociamos con la realidad, ni nos parece buena idea confundir en nuestra agenda los deseos inducidos por el marketing del capital con la justicia y con las leyes en ninguna dimensi&oacute;n de la vida humana.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo peor es que tambi&eacute;n en los &uacute;ltimos tiempos hemos estado asistiendo a una mezcla de hast&iacute;o contenido y hostilidad manifiesta por parte de quienes, parad&oacute;jicamente, comparten con nosotras luchas y reivindicaciones. En algunos casos, la hostilidad toma un cariz pedag&oacute;gico, ese&nbsp;<em>mansplaining</em>&nbsp;transversal a ideolog&iacute;as y partidos y sus versiones de &ldquo;lo que le pasa al feminismo es que&rdquo;; en fin, los cl&aacute;sicos ojos en blanco acompa&ntilde;ados de suspiro&nbsp;ante las pesadas de siempre, reclamando atenci&oacute;n una vez m&aacute;s sobre la desigualdad que afecta a m&aacute;s de medio mundo y que jam&aacute;s protagoniza un programa electoral&hellip; En otros -pocos o muchos, pero inesperados y sangrantes- simplemente parece que hemos dejado de ser camaradas en aquellos frentes. Nos preguntamos, at&oacute;nitas, qu&eacute; piensan aquellos y aquellas que se suman al linchamiento sin que les tiemble el pu&ntilde;o, con la piedra en la mano o despu&eacute;s de lanzarla. Buscamos alguna explicaci&oacute;n pensando que se ha producido un cortocircuito temporal en la interpretaci&oacute;n progresista del mundo y que la irracionalidad se ha adue&ntilde;ado, como suele hacerlo, de la incomprensi&oacute;n, cuya duda sistem&aacute;tica resulta insoportable ante la tranquilizadora tendencia del momento. Tal vez, reflexionamos, su indiferencia hacia nuestra condici&oacute;n pensante es debida al miedo a exponerse a esos pu&ntilde;os y piedras. Esto a&uacute;n lo podr&iacute;amos entender y por ello&nbsp;nos resistimos a aceptar que puedan haber sucumbido a esta sexista patra&ntilde;a preconciliar, binaria y hom&oacute;foba donde las haya, del cerebro o el cuerpo equivocados, tan da&ntilde;ina para el sufrimiento de quienes la viven como realidad, como responsable de su desamparo ante el negocio farmacol&oacute;gico y quir&uacute;rgico del que son objetivo preferente. &iquest;De verdad creen que nos hemos vuelto de derechas de repente? &iquest;No se les ocurre recordar que tenemos mucha m&aacute;s experiencia para detectar los disfraces del patriarcado, ahora posmoderno? &iquest;No ven el disolvente neoliberal administrado a los sujetos que siguen intentando ahuyentar la distop&iacute;a del mercado?
    </p><p class="article-text">
        Argumentamos y ponemos mil ejemplos de lo que ya est&aacute; ocurriendo en otros pa&iacute;ses, pero nuestro esfuerzo es, por el momento, en vano. Con sumo estupor, nos sentimos como aquellas y aquellos que fueron desapareciendo por no despertar la menor empat&iacute;a en otros y otras que, mirando hacia otro lado pensaban que as&iacute; iban a librarse de la masacre. Amenazas y ataques virtuales y presenciales, silenciamiento, ostracismo, despidos, etc., no son an&eacute;cdotas ni bromas. Primero fueron a por las radicales, pero como yo ya no lo era, no hice nada&hellip; Vienen a por el feminismo -a por las mujeres han ido siempre. En serio, &iquest;no van a escuchar, ni a hacer preguntas, ni a debatir, ni a respetar&hellip; pero a callar, excluir, insultar, difamar, perseguir o imponer, eso s&iacute;? &iexcl;Qu&eacute; pol&iacute;tica m&aacute;s vieja!
    </p><p class="article-text">
        Compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros, haced memoria. Nos rompen y ganan una y otra vez y tambi&eacute;n ahora, como lobos disfrazados de modernas abuelitas despu&eacute;s de habernos robado el lenguaje de las opresiones. Creednos, tienen laboratorios y recursos para hacerlo y estamos se&ntilde;alando sus objetivos y sus trucos. No hay lucha pol&iacute;tica que se sostenga sobre identidades y sujetos fluidos, estar&iacute;a bien recordar que las posiciones relacionadas con los medios de producci&oacute;n material y simb&oacute;lica no lo son en absoluto. Eso puede servir para acostarnos con quien nos d&eacute; la gana siempre que nos quiera, nos acepte y sea mayor de edad (m&aacute;s o menos como lo dir&iacute;a Joanne Rowling, nueva bruja en la picota). Pero&nbsp;necesitamos mucho m&aacute;s que camisetas con logos vintage de resistencia -otra comercializaci&oacute;n- ante esta nueva ofensiva, empezando por identificar a qui&eacute;n nos enfrentamos y qu&eacute; pretende. Por el momento, seguiremos haciendo que se hable de nosotras: somos mujeres, sabemos de resistencia a la persecuci&oacute;n y ya hemos hecho avanzar a la humanidad frente a la sinraz&oacute;n durante 300 a&ntilde;os.<strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Carrasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feministas-picota-posmoderna_129_6190981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2020 20:38:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feministas en la picota posmoderna]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quieren inmigrantes sin derechos, no ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/quieren-inmigrantes-derechos-ciudadanos_132_1250028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e8446c4-d63b-4b31-aede-b0c0c126bc79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quieren inmigrantes sin derechos, no ciudadanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo combatir un discurso que aspira a consolidar una estratificación construida a partir de la diferenciación entre gente con derechos y gente sin ellos?</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses se nos ha ido congelando la carcajada habitual ante los chistes sobre la extrema derecha. Ya sab&eacute;is, esa gente que se ha desbordado por la derecha desde los partidos de la derecha, y que ha creado un partido -o anti-partido, a juzgar por lo que dicen de &ldquo;los pol&iacute;ticos&rdquo;- para arrasar con lo que ha costado tanto construir, aunque se trate de democracias imperfectas y estados de derecho mejorables.
    </p><p class="article-text">
        Quienes luchamos por un modelo social m&aacute;s justo, porque pensamos que somos una sola humanidad y que ninguno de sus sufrimientos nos es ajeno, hemos pasado ya al espanto incluso antes de conocer los resultados del pasado 10N. Gobiernan, es decir, gestionan para los privilegiados los recursos de todas, y legislan para consolidar sus haza&ntilde;as y excluir a quienes consideran inferiores, enemigos o ambas cosas. Les vemos hablar distintos idiomas y defender barbaridades concretas de apariencia diferente, pero asoman aquellas viejas camisas de colores inquietantes por debajo de sus disfraces del siglo XXI aunque, en no pocos casos, se cubran tambi&eacute;n con las palabras que nos han robado, o con las banderas y las patrias llenas de fronteras que, como dice la canci&oacute;n, no son m&aacute;s que cicatrices en la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Las opciones que se han ido barajando para intentar atajar en la medida de lo posible lo que ya es inevitable desde las elecciones de abril y noviembre no acaban de funcionar. Los medios de comunicaci&oacute;n han informado ampliamente -no vamos a entrar en las m&uacute;ltiples consideraciones cr&iacute;ticas que se me ocurren sobre el impacto de algunas maneras de informar- y han colocado a los nuevos actores en <em>prime time</em>. A veces, como mofa resultona y reiterada, hasta ver al objeto de la misma ocupando ya alcald&iacute;as y presidencias de comunidades aut&oacute;nomas. En los &uacute;ltimos debates electorales no ha funcionado ninguna de las dos estrategias adoptadas. En el primero, se intuy&oacute; una estrategia de evitaci&oacute;n coincidente y los candidatos no confrontaron con la extrema derecha m&aacute;s obvia, que camp&oacute; a sus anchas colando todos sus mensajes y slogans sin que nadie los enmendara. En el segundo, las representantes de los partidos adoptaron la estrategia contraria, lo que en realidad aprovech&oacute; m&aacute;s la derecha para desmarcarse de la extrema derecha, con la que pacta sin inmutarse. Las candidatas progresistas se esforzaron civilizadamente por desmontar falsedades e introducir ideas alternativas, pero fueron atacadas impunemente con los mismos mensajes del primer debate y un temple acusador implacable por parte de la participante de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las organizaciones y entidades sociales m&aacute;s directamente implicadas en la lucha contra el racismo no han superado la d&eacute;bil estrategia se&ntilde;aladora del mismo en un contexto en transformaci&oacute;n hacia actitudes menos receptivas, m&aacute;s insolidarias y m&aacute;s reticentes que antes de la crisis a dejarse convencer por mensajes anti-rumores cl&aacute;sicos. Mas tard&iacute;a y parcialmente, y sin tener el menor impacto tambi&eacute;n por ello, grupos de acad&eacute;micos progresistas se han posicionado en p&uacute;blico contra la extrema derecha evidente, aunque con sumo cuidado de referirse solo a la peligrosidad de las ideas vinculadas al pasado antidemocr&aacute;tico y centralista -no han hecho nada parecido todav&iacute;a con ideas aberrantes de la misma cala&ntilde;a entre sectores del nacionalismo perif&eacute;rico. En los pa&iacute;ses de nuestro entorno conocen sobradamente estas situaciones y parece que ya no somos una excepci&oacute;n, porque la extrema derecha se ha hecho un lugar en las instituciones y entra en los hogares con normalidad televisiva diaria.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; hacer? La impotencia nos abruma porque a menudo lo que ocurre es que mienten doblemente y nos enredan en sus redes. Tomemos el ejemplo de la inmigraci&oacute;n, sin duda uno de los dos &aacute;mbitos discursivos de despistaje preferidos de la externa derecha, junto al feminismo. Supuestamente, la extrema derecha rechaza a los inmigrantes, creando categor&iacute;as adaptables a cada momento entre los mismos, como es el caso de especificar que se refieren a la &ldquo;inmigraci&oacute;n ilegal&rdquo;.  Esta criminalizaci&oacute;n de las personas extranjeras pobres sirve para un roto y para un descosido, revisti&eacute;ndose de sentido com&uacute;n y resultando altamente cre&iacute;ble para amplios sectores de la poblaci&oacute;n, desde los m&aacute;s empobrecidos hasta aquellos que abominan de la extrema derecha en abstracto y aquellos que por su posici&oacute;n social solo tienen contacto con la inmigraci&oacute;n como parte del mundo que les sirve: competencia desleal por los puestos de trabajo, apropiaci&oacute;n inmerecida de los recursos p&uacute;blicos y predisposici&oacute;n intr&iacute;nsecamente delincuente en todas sus modalidades, de naturaleza incompatible con la civilizaci&oacute;n representada por el nosotros hablante, como no pod&iacute;a ser de otra manera. Se puede a&ntilde;adir o no el componente racista cl&aacute;sico, pero no es ni siquiera necesario -hay fronteras para dar y vender y se solapan y acumulan a nuestro alrededor- y, adem&aacute;s, siempre hay quien se presta a la cuadratura del c&iacute;rculo, como vemos en algunos candidatos ex&oacute;ticos de cuota, o mujeres, sin ir m&aacute;s lejos, en la extrema derecha. No hace falta entrar en detalles porque es de sobra conocida la gravedad de su impacto. Sin embargo, las respuestas l&oacute;gicas y racionales a estas y otras falsedades se basan en negar su veracidad, contraponer explicaciones complejas y matizadas o esgrimir datos reales ante los inventados... en un mar de tinta de calamar lleno de primos que conocen a primos que pueden confirmar lo contrario, y que se suman a experiencias frustrantes y futuros inciertos. Ante el espect&aacute;culo infame de quien recita en un acto p&uacute;blico apellidos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as beneficiarios de becas comedor en una escuela hace falta algo distinto. Y pocas veces se rompe el marco ideol&oacute;gico subyacente lanzando contra-narrativas s&oacute;lidas y no solo reactivas contra estas estrategias discursivas.
    </p><p class="article-text">
        Debemos seguir pensando, no hay nada m&aacute;s peligroso, pero tampoco m&aacute;s liberador que una idea. Tal vez solo una idea mejor, que hable mejor de nosotros desde otro nosotros realmente inclusivo, radicalmente democr&aacute;tico, podr&iacute;a tener alguna posibilidad. Y para eso hay que afianzar sin miedo un modelo social basado en la igualdad de la humanidad, sin ambig&uuml;edades. Porque todo es mentira. La extrema derecha viene a completar el trabajo de la derecha desde su misma agenda neoliberal y por supuesto que le interesan los inmigrantes, y cuanto m&aacute;s ilegales, mejor: lo que no quieren son ciudadanos y ciudadanas con derechos. Quieren un estado de opini&oacute;n que acepte una nueva estratificaci&oacute;n a condici&oacute;n de quedar fr&aacute;gil y enga&ntilde;osamente dentro de los protegidos ante el descalabro social, aunque solo se distinga la pertenencia por medio de un papel en forma de pasaporte y de algo tan rid&iacute;culo ante el calentamiento global como el orgullo patrio. Esta historia ya la conocemos y llevan a&ntilde;os rearm&aacute;ndose. Me temo que tenemos otra vez todas las batallas por delante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Carrasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/quieren-inmigrantes-derechos-ciudadanos_132_1250028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2019 19:49:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quieren inmigrantes sin derechos, no ciudadanos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre foc creuat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/foc-creuat_132_3889673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Aquesta setmana s'han conegut les dilig&egrave;ncies pr&egrave;vies del fiscal sobre el cas 328/2013 &ndash;conegut com el cas de &laquo;l'ocupaci&oacute; del rectorat de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona&raquo;&ndash;, adre&ccedil;ades al Jutjat d'Instrucci&oacute; n&uacute;mero 3 de Cerdanyola del Vall&egrave;s. Aquest cas consta de tres apartats, cadascun d'ells corresponent a tipus diferents de fets denunciats. L'apartat A es refereix als fets relacionats amb l'ocupaci&oacute; del rectorat, que va ser denunciada per la UAB com a instituci&oacute;. L'apartat B es refereix a algunes de les situacions patides i denunciades per estudiants. L'apartat C es refereix exclusivament a la persecuci&oacute; sistem&agrave;tica dirigida contra la meva persona, i &eacute;s la que jo vaig denunciar.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, el que ha transcendit fins al moment a la premsa han estat, parcialment, els fets de l'apartat A (l'ocupaci&oacute; del rectorat, sense la resta dels fets relacionats amb la mateixa) i la seva den&uacute;ncia, atribu&iuml;da falsament a mi de forma sistem&agrave;tica, en lloc de atribuir-la a l'entitat denunciant, la UAB. Dels fets patits per mi i per alguns estudiants, casualment no se n'ha publicat res. Per tant, &eacute;s evident que s'han dit moltes mentides. Durant aquests tres anys, dins i fora la universitat, moltes persones m'han demanat que expliqu&eacute;s els fets reals, at&egrave;s que &uacute;nicament circulava una versi&oacute;: la manipulada i interessada.
    </p><p class="article-text">
        La meva entrada a l'equip de govern de la UAB es produeix amb la vict&ograve;ria de la candidatura de Ferran Sancho, la primavera del 2012. Sabem que accedim al c&agrave;rrec en un context complicat, de fortes retallades, i ens enfrontem no nom&eacute;s a un atac general als serveis p&uacute;blics, i molt especialment a la universitat p&uacute;blica, sin&oacute; tamb&eacute; al deure de donar resposta a una creixent vulnerabilitat en la situaci&oacute; social i econ&ograve;mica dels estudiants. Per coher&egrave;ncia, des de l'equip de govern de la UAB ens posicionem, des del primer moment, contra el decret d'augment de preus de la Generalitat el juny del 2012; i ho seguim fent m&eacute;s tard contra el decret 3+2 del 2015, sense debat acad&egrave;mic ni comprom&iacute;s econ&ograve;mic d'augment de beques; o batallant per evitar m&eacute;s elititzaci&oacute; universit&agrave;ria amb el requisit del B2 d'angl&egrave;s proposat per la Generalitat per obtenir el t&iacute;tol de grau, sense els recursos necessaris per garantir l'equitat.
    </p><p class="article-text">
        Com a vicerectora d'estudiants i cooperaci&oacute; vaig intentar incansablement trobar mecanismes per pal&middot;liar l'increment de les desigualtats provocades per les pol&iacute;tiques injustes de taxes i beques dels governs de la Generalitat i l'Estat, en el moment de m&agrave;ximes retallades i enduriment de condicions per als estudiants amb menys recursos. Exemples d'aquesta lluita han estat la creaci&oacute; de les beques <em>Finestreta</em> i <em>Emerg&egrave;ncia</em>, la creaci&oacute; d'un programa d'orientaci&oacute; i suport acad&egrave;mic als estudiants, l'augment de la fragmentaci&oacute; del pagament de la matr&iacute;cula o la creaci&oacute; de nous programes per apropar la universitat als estudiants de secund&agrave;ria amb menys recursos.
    </p><p class="article-text">
        D'altra banda, vaig treballar per ampliar la participaci&oacute; democr&agrave;tica dels estudiants en la vida universit&agrave;ria, en els &ograve;rgans de representaci&oacute; i de govern, en les iniciatives i programes de voluntariat i d'innovaci&oacute; cultural, des de la implicaci&oacute; amb l'entorn local i global. Vaig intentar posar el di&agrave;leg i la participaci&oacute; en el centre de la meva acci&oacute; pol&iacute;tica, sabent que fer pol&iacute;tica no clientelar &eacute;s agradar una mica a alguns, i gens als altres. Vaig poder constatar aix&ograve; molt aviat, quan vaig plantejar la redistribuci&oacute; dels espais disponibles per a col&middot;lectius d'estudiants des d'un model compartit i cooperatiu, rebent els atacs del sector estudiantil que fins llavors monopolitzava aquests espais i que, &ograve;bviament, hi sortia perdent amb la redistribuci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Com a feminista i, per tant, conven&ccedil;uda de la responsabilitat de la universitat a l'hora d'eradicar tot tipus de discriminacions, vaig promoure l'elaboraci&oacute; del primer protocol contra l'assetjament, que inclo&iuml;a tamb&eacute; la protecci&oacute; i l'acompanyament d'estudiants v&iacute;ctimes. Aix&ograve; no es va acceptar i, despr&eacute;s d'algunes actituds i decisions de l'equip de govern que al meu entendre posaven en dubte el seu comprom&iacute;s amb la igualtat de g&egrave;nere i amb la tasca feminista des del meu vicerectorat, vaig dimitir al juny de 2015.
    </p><p class="article-text">
        Considero que la universitat p&uacute;blica &eacute;s un instrument clau per a la cohesi&oacute; social i per a una producci&oacute; de coneixement orientada al b&eacute; com&uacute; per tal d'aconseguir una societat m&eacute;s justa. Governar una universitat &eacute;s una tasca complexa: suposa arremangar-se, a m&eacute;s de protestar; suposa tamb&eacute; un sacrifici temporal de la carrera investigadora, que no tothom est&agrave; disposat a fer; i, en acabar el teu mandat, tornar a realitzar la teva feina sense massa agra&iuml;ments i amb bastantes frustracions per tot all&ograve; que no has pogut o sabut fer. Deixar-t'hi la pell sense horaris. Intentar parlar amb tots i a tots els nivells fins a l'esgotament. Aquesta va ser, per exemple, la meva aportaci&oacute; com a part de la comissi&oacute; que assistia at&ograve;nita al constant canvi d'exig&egrave;ncies dels ocupants del rectorat, lluitant al mateix temps per evitar que es produ&iacute;s un desallotjament traum&agrave;tic per part dels Mossos (que afortunadament mai va arribar a produir-se). No obstant aix&ograve;, res d'aix&ograve; consisteix a ser objecte de coaccions cont&iacute;nues, intimidacions i agressions.
    </p><p class="article-text">
        A mesura que s'acosta el judici pels fets, novament es posa en el punt de mira la meva persona i es q&uuml;estiona la meva integritat pol&iacute;tica per part dels responsables de l'ocupaci&oacute; del rectorat i de les agressions, a for&ccedil;a de mentides i de cal&uacute;mnies ben disfressades que tenen per objectiu culpar la v&iacute;ctima. Res d'aix&ograve; &eacute;s nou. Ben mirat, deu tractar-se d'una fase m&eacute;s d'aquella amena&ccedil;a que vaig rebre en una de les m&uacute;ltiples agressions de qu&egrave; vaig ser objecte: &laquo;No pararem fins que et caguis a les calces i et trenquis&raquo;. I &eacute;s que, des de l'instant en qu&egrave; vaig prendre possessi&oacute; com a vicerectora de l'equip de govern, va comen&ccedil;ar una persecuci&oacute; implacable contra mi, amb la menci&oacute; cont&iacute;nua a la meva condici&oacute; de militant d'Iniciativa per Catalunya Verds i pintades amb el meu nom en lletres gegants titllant-me de feixista a la fa&ccedil;ana de la seu. Una persecuci&oacute; pol&iacute;tica en tota regla. D'una pol&iacute;tica, d'una dona a qui espantar i desmoralitzar fins que es doblegui: &laquo;A tu no et volem ni al teu partit&raquo;, cridaven, a dos cent&iacute;metres de la meva cara. Al mateix rector no li va passar res d'aix&ograve;, no en aquests termes.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute; que durant els meus tres anys de mandat em vaig trobar entre foc creuat: entre els reptes de les retallades de la Generalitat i de l'Estat, als quals vaig intentar fer front amb tots els instruments a l'abast en el meu &agrave;mbit de govern; la manca de complicitat per innovar en aspectes clau de les pol&iacute;tiques d'igualtat en l'equip del rectorat; i els assetjaments i la persecuci&oacute; per part d'un grup d'estudiants. Malgrat tot aix&ograve;, si hi ha una cosa que em fa pena m&eacute;s que el dolor que he patit per aquesta situaci&oacute;, &eacute;s que altres estudiants, que no tenien les mateixes opinions que aquest grup minoritari, hagin estat tamb&eacute; v&iacute;ctimes d'agressions. Qu&egrave; t&eacute; de defensa de la universitat p&uacute;blica irrompre a crits, encaputxats, amb bats de beisbol i petards intimidatoris, en les activitats i reunions del Consell d'Estudiants? I perseguir, escopir, arrencar bosses, rebentar paradetes amb material, impedir que es pengin cartells i amena&ccedil;ar de mort a companys i companyes d'altres grups i organitzacions?
    </p><p class="article-text">
        Vull acabar deixant clar que no vull que ning&uacute; vagi a la pres&oacute; arran d'aquests fets. El fiscal demana una ordre d'allunyament per les agressions que vaig patir, perqu&egrave; &eacute;s del tot inacceptable haver d'anar a treballar al campus tement per la teva integritat f&iacute;sica. Per&ograve; tamb&eacute; vull dir que, durant aquests tres anys, algunes estudiants, dones, que van participar en els fets, m'han volgut expressar el seu penediment, reconeixent que s'havien equivocat fent-me el que em van fer, que la &laquo;estrat&egrave;gia&raquo; havia estat equivocada. Tamb&eacute; s&eacute; amb seguretat que d'altres s'han vist embolicades en aquest proc&eacute;s arran de l'ocupaci&oacute;, per&ograve; que mai van participar en cap agressi&oacute; o destrossa. Estic conven&ccedil;uda que moltes persones que estaven exercint el seu leg&iacute;tim dret a la protesta estudiantil podran comprendre ara que la dirigien err&ograve;niament contra els que estaven intentant defensar la universitat p&uacute;blica de les pol&iacute;tiques dels governs conservadors. A la Universitat i al Parlament.
    </p><p class="article-text">
        Per tot aix&ograve;, per a mi &eacute;s fonamental que s'acabi d'una vegada per totes amb la irresponsabilitat de llan&ccedil;ar a estudiants contra els que es consideren adversaris pol&iacute;tics, d'utilitzar-los com a carn de can&oacute;. Encara estan a temps d'iniciar una mediaci&oacute; on primi el di&agrave;leg i el respecte i evitar processos i conteses judicials. Tenim una oportunitat de recuperar, per a la universitat catalana, els principis que han de guiar tota universitat: el lliure contrast d'idees i la participaci&oacute; democr&agrave;tica. La societat no ens paga per fer una altra cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Carrasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/foc-creuat_132_3889673.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre foc creuat]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre fuego cruzado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/fuego-cruzado_132_3889665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos una oportunidad de recuperar, para la universidad catalana, los principios que han de guiar a toda universidad: el libre contraste de ideas y la participación democrática</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se han conocido las diligencias previas del fiscal sobre el caso 328/2013 &mdash;conocido como el caso de &laquo;la ocupaci&oacute;n del rectorado de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona&raquo;&mdash;, dirigidas al Juzgado de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 3 de Cerdanyola del Vall&egrave;s. Este caso consta de tres apartados, cada uno correspondiente a tipos distintos de hechos denunciados. El apartado A se refiere a los hechos relacionados con la ocupaci&oacute;n del rectorado, que fue denunciada por la UAB como instituci&oacute;n. El apartado B se refiere a algunas de las situaciones sufridas y denunciadas por estudiantes. El apartado C se refiere exclusivamente a la persecuci&oacute;n sistem&aacute;tica dirigida contra mi persona, y es la que yo denunci&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que ha trascendido hasta el momento a la prensa han sido, parcialmente, los hechos del apartado A (la ocupaci&oacute;n del rectorado, sin el resto de los hechos relacionados con la misma) y su denuncia, atribuida falsamente a m&iacute; de forma sistem&aacute;tica, en lugar de atribuirla a la entidad denunciante, la UAB. De los hechos sufridos por m&iacute; y por algunos estudiantes, casualmente no se ha publicado nada. Por lo tanto, es evidente que se han dicho muchas mentiras. Durante estos tres a&ntilde;os, dentro de la universidad y fuera de ella, muchas personas me han pedido que explicara los hechos reales, dado que &uacute;nicamente circulaba una versi&oacute;n: la manipulada e interesada.
    </p><p class="article-text">
        Mi entrada en el equipo de gobierno de la UAB se produce con la victoria de la candidatura de Ferran Sancho, la primavera del 2012. Sabemos que accedemos al cargo en un contexto complicado, de fuertes recortes, y nos enfrentamos no solo a un ataque general a los servicios p&uacute;blicos, y muy especialmente a la universidad p&uacute;blica, sino tambi&eacute;n al deber de dar respuesta a una creciente vulnerabilidad en la situaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de los estudiantes. Por coherencia, desde el equipo de gobierno de la UAB nos posicionamos, desde el primer momento, contra el decreto de aumento de precios de la Generalitat en junio del 2012; y lo seguimos haciendo m&aacute;s tarde contra el decreto 3+2 del 2015, sin debate acad&eacute;mico ni compromiso econ&oacute;mico de aumento de becas; o batallando para evitar m&aacute;s elitizaci&oacute;n universitaria con el requisito del B2 de ingl&eacute;s propuesto por la Generalitat para obtener el t&iacute;tulo de grado, sin los recursos necesarios para garantizar la equidad.
    </p><p class="article-text">
        Como vicerrectora de estudiantes y cooperaci&oacute;n intent&eacute; incansablemente encontrar mecanismos para paliar el incremento de las desigualdades provocadas por las pol&iacute;ticas injustas de tasas y becas de los gobiernos de la Generalitat y del Estado, en el momento de m&aacute;ximos recortes y endurecimiento de condiciones para los estudiantes con menos recursos. Ejemplos de esta lucha han sido la creaci&oacute;n de las becas <em>Finestreta</em> (ventanilla) y <em>Emerg&egrave;ncia</em>, la creaci&oacute;n de un programa de orientaci&oacute;n y apoyo acad&eacute;mico a los estudiantes, el aumento de la fragmentaci&oacute;n del pago de la matr&iacute;cula, o la creaci&oacute;n de nuevos programas per acercar la universidad a los estudiantes de secundaria con menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, trabaj&eacute; para ampliar la participaci&oacute;n democr&aacute;tica de los estudiantes en la vida universitaria, en los &oacute;rganos de representaci&oacute;n y de gobierno, en las iniciativas y programas de voluntariado y de innovaci&oacute;n cultural, desde la implicaci&oacute;n con el entorno local y global. Intent&eacute; poner el di&aacute;logo y la participaci&oacute;n en el centro de mi acci&oacute;n pol&iacute;tica, sabiendo que hacer pol&iacute;tica no clientelar es gustar un poco a algunos, y nada a otros. Pude constatar esto muy pronto, cuando plante&eacute; la redistribuci&oacute;n de los espacios disponibles para colectivos de estudiantes desde un modelo compartido y cooperativo, recibiendo los ataques del sector estudiantil que hasta entonces monopolizaba estos espacios y que, obviamente, perd&iacute;a con la redistribuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como feminista y, por lo tanto, convencida de la responsabilidad de la universidad a la hora de erradicar todo tipo de discriminaciones, promov&iacute; la elaboraci&oacute;n del primer protocolo contra el acoso, que inclu&iacute;a tambi&eacute;n la protecci&oacute;n y el acompa&ntilde;amiento de estudiantes v&iacute;ctimas. Esto no se acept&oacute; y, despu&eacute;s de algunas actitudes y decisiones del equipo de gobierno que a mi entender pon&iacute;an en entredicho su compromiso con la igualdad de g&eacute;nero y con la labor feminista desde mi vicerrectorado, dimit&iacute; en junio de 2015.
    </p><p class="article-text">
        Considero que la universidad p&uacute;blica es un instrumento clave para la cohesi&oacute;n social y para una producci&oacute;n de conocimiento orientada al bien com&uacute;n con el fin de lograr una sociedad m&aacute;s justa. Gobernar una universidad es una tarea compleja: supone arremangarse, adem&aacute;s de protestar; supone tambi&eacute;n un sacrificio temporal de la carrera investigadora, que no todo el mundo est&aacute; dispuesto a hacer; y, al finalizar tu mandato, volver a realizar tu trabajo sin demasiados agradecimientos y con bastantes frustraciones por todo aquello que no has podido o sabido hacer. Dejarte la piel sin horarios. Intentar hablar con todos y a todos los niveles hasta el agotamiento. Esa fue, por ejemplo, mi aportaci&oacute;n como parte de la comisi&oacute;n que asist&iacute;a at&oacute;nita al constante cambio de exigencias de los ocupantes del rectorado, luchando al mismo tiempo por evitar que se produjera un desalojo traum&aacute;tico por parte de los Mossos (que afortunadamente nunca lleg&oacute; a producirse). Sin embargo, nada de ello consiste en ser objeto de coacciones continuas, intimidaciones y agresiones.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se acerca el juicio por los hechos, nuevamente se pone en el punto de mira a mi persona y se cuestiona mi integridad pol&iacute;tica por parte de los responsables de la ocupaci&oacute;n del rectorado y de las agresiones, a base de mentiras y de calumnias bien disfrazadas que tienen por objetivo culpar a la v&iacute;ctima. Nada de esto es nuevo. Bien mirado, debe de tratarse de una fase m&aacute;s de aquella amenaza que recib&iacute; en una de las m&uacute;ltiples agresiones de que fui objeto: &laquo;No pararemos hasta que te cagues en las bragas y te rompas&raquo;. Y es que, desde el instante en que tom&eacute; posesi&oacute;n como vicerrectora del equipo de gobierno, empez&oacute; una persecuci&oacute;n implacable contra m&iacute;, con la menci&oacute;n continua a mi condici&oacute;n de militante de Iniciativa per Catalunya Verds y pintadas con mi nombre en letras gigantes tild&aacute;ndome de fascista en la fachada de la sede. Una persecuci&oacute;n pol&iacute;tica en toda regla. De una pol&iacute;tica, de una mujer a quien asustar y desmoralizar hasta que se doble: &laquo;A ti no te quieren ni en tu partido&raquo;, gritaban, a dos cent&iacute;metros de mi cara. Al propio rector no le ocurri&oacute; nada de esto, no en estos t&eacute;rminos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que durante mis tres a&ntilde;os de mandato me encontr&eacute; entre fuego cruzado: entre los retos de los recortes de la Generalitat y del Estado, a los que intent&eacute; hacer frente con todos los instrumentos al alcance en mi &aacute;mbito de gobierno; la falta de complicidad para innovar en aspectos clave de las pol&iacute;ticas de igualdad en el equipo del rectorado; y los acosos y la persecuci&oacute;n por parte de un grupo de estudiantes. Pese a todo ello, si hay algo que me apena m&aacute;s que el dolor que he sufrido por esta situaci&oacute;n, es que otros estudiantes, que no ten&iacute;an las mismas opiniones que este grupo minoritario, hayan sido tambi&eacute;n v&iacute;ctimas de agresiones. &iquest;Qu&eacute; tiene de defensa de la universidad p&uacute;blica irrumpir a gritos, encapuchados, con bates de b&eacute;isbol y petardos intimidatorios, en las actividades y reuniones del Consejo de Estudiantes? &iquest;Y perseguir, escupir, arrancar bolsos, reventar tenderetes con material, impedir que se cuelguen carteles y amenazar de muerte a compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de otros grupos y organizaciones?
    </p><p class="article-text">
        Quiero terminar dejando claro que no quiero que nadie vaya a la c&aacute;rcel a ra&iacute;z de estos hechos. El fiscal pide una orden de alejamiento por las agresiones que sufr&iacute;, porque es del todo inaceptable tener que ir a trabajar al campus temiendo por tu integridad f&iacute;sica. Pero tambi&eacute;n quiero decir que, durante estos tres a&ntilde;os, algunas estudiantes, mujeres, que participaron en los hechos me han querido expresar su arrepentimiento, reconociendo que se hab&iacute;an equivocado haci&eacute;ndome lo que me hicieron, que la &laquo;estrategia&raquo; hab&iacute;a sido equivocada. Tambi&eacute;n s&eacute; con seguridad que otras se han visto envueltas en este proceso a ra&iacute;z de la ocupaci&oacute;n, pero que nunca participaron en agresi&oacute;n o destrozo alguno. Estoy convencida de que muchas personas que estaban ejerciendo su leg&iacute;timo derecho a la protesta estudiantil podr&aacute;n comprender ahora que la dirig&iacute;an err&oacute;neamente contra quienes estaban intentando defender la universidad p&uacute;blica de las pol&iacute;ticas de los gobiernos conservadores. En la Universidad y en el Parlament.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, para m&iacute; es fundamental que se acabe de una vez por todas con la irresponsabilidad de lanzar a estudiantes contra quienes se consideran adversarios pol&iacute;ticos, de utilizarles como carne de ca&ntilde;&oacute;n. Todav&iacute;a est&aacute;n a tiempo de iniciar una mediaci&oacute;n donde primer el di&aacute;logo y el respecto y evitar procesos y contiendas judiciales. Tenemos una oportunidad de recuperar, para la universidad catalana, los principios que han de guiar a toda universidad: el libre contraste de ideas y la participaci&oacute;n democr&aacute;tica. La sociedad no nos paga para hacer otra cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Carrasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/fuego-cruzado_132_3889665.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2016 19:09:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre fuego cruzado]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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