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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Camila Ardila]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_camila_ardila/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Camila Ardila]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dos kilómetros de Egeo: la distancia que nadó Nadym para buscar refugio en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/kilometros-egeo-distancia-nadym-europa_1_3884044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c4e85b0-8567-4f6a-b82f-74961ef10ea9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos kilómetros de Egeo: la distancia que nadó Nadym para buscar refugio en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ingeniero civil sirio decidió que sería más seguro cruzar el Egeo en busca de asilo nadando que viajar en una lancha: recorrió 2,1 kilómetros desde Turquía a Grecia</p><p class="subtitle">"No tenía que pagar miles de euros para alquilar un trozo de bote que estaba hecho máximo para 20 personas y sería usado para 50", explica Nadym</p><p class="subtitle">El joven pidió asilo en Alemania y sabe que tuvo suerte de llegar en octubre de 2015: "La atmósfera en Europa seguía bien para acoger más refugiados"</p></div><p class="article-text">
        Nadym se pasa de mano en mano un peluche de Nemo id&eacute;ntico al que ten&iacute;a en su ciudad natal, Latakia, al sur de Siria. Su viaje hacia Alemania, empez&oacute; cuando decidi&oacute; que la guerra de Siria ya no le concern&iacute;a. Desde un primer momento supo que quer&iacute;a llegar a Alemania y que para ello tendr&iacute;a que ingeni&aacute;rselas. La v&iacute;a m&aacute;s segura que encontr&oacute; para llegar a territorio europeo fueron los 2,1 kil&oacute;metros de mar Egeo que separan la provincia turca de Anatolya de la isla griega de Kastellorizo. Los cruz&oacute; nadando.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s f&aacute;cil fue llegar a Mersin, ciudad del sur de Turqu&iacute;a. Nadym explica, hoy como refugiado en Berl&iacute;n, que lo hizo de forma legal, en avi&oacute;n. Desde all&iacute; subi&oacute; a Estambul, donde resid&iacute;a su primo y centr&oacute; sus esfuerzos en aprender turco y encontrar un trabajo. Acab&oacute; alquilando y vendiendo pisos en una inmobiliaria, aunque en Siria hab&iacute;a estudiado ingenier&iacute;a civil y algunos cursos de arquitectura. &ldquo;Recib&iacute;a un salario mensual de 300 d&oacute;lares, 100 eran para la cama, porque es tan caro que no me llegaba para una habitaci&oacute;n, 120 para el transporte y el resto para comer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de seis meses decidi&oacute; probar suerte y cruzar a pie la frontera entre Turqu&iacute;a y Grecia a trav&eacute;s de la ciudad de Edirne. A escondidas, porque <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-ilegal-medidas-UE-aplica_0_424858330.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los refugiados no tienen manera de cruzar de manera regular</a>. &ldquo;Si cruzaba esta frontera solamente ten&iacute;a que caminar, no ten&iacute;a que arriesgar mi vida en el mar o pagar miles de euros para alquilar un trozo de bote que estaba hecho m&aacute;ximo para 20 personas y ser&iacute;a usado para 50&rdquo;. Por si el plan no sal&iacute;a bien y ten&iacute;a que volver a Estambul, pidi&oacute; un fin de semana libre en el trabajo. Si lo lograba, llamar&iacute;a desde Grecia para renunciar.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a le impidi&oacute; el paso en la frontera, as&iacute; que sus planes tuvieron que esperar. Tras barajar todas las opciones posibles para alcanzar suelo heleno, Nadym lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que era m&aacute;s f&aacute;cil y seguro cruzar a nado. Lo plane&oacute; junto a un chico de su misma ciudad que conoci&oacute; en la frontera entre Grecia y Turqu&iacute;a. Bajar&iacute;an a Anatolya y nadar&iacute;an desde la ciudad de Kas (Turqu&iacute;a) a la isla de Kastellorizo: &ldquo;Cuando est&aacute;s de pie en la costa es posible ver la isla con tus ojos, ves tu objetivo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Compr&eacute; un flotador, de estos especiales para los ni&ntilde;os. Dentro de una bolsa resistente al agua puse todas mis cosas: mi tel&eacute;fono, una camiseta y unos pantalones&rdquo;. Nadym ense&ntilde;a una de las bolsas que utiliz&oacute;, en la que ahora guardan sus papeles de asilo. &ldquo;Met&iacute; la bolsa dentro de otra, lo envolv&iacute; todo muy bien y lo puse en el flotador, lo at&eacute; con una cuerda de unos tres metros y me lo ligu&eacute; al cuerpo&rdquo;. Tambi&eacute;n llevaba un par de aletas de nadador para llegar m&aacute;s r&aacute;pido y unas gafas de buceo que ahora cuelgan del cabezal de su cama.
    </p><p class="article-text">
        Tras dos horas y media en las que sus cuerpos combatieron las olas, el cansancio y el riesgo a que algo se escapara de sus previsiones, consiguieron su objetivo. &ldquo;Los tigres lo han logrado&rdquo;, dijo Nadym a su madre por tel&eacute;fono tras pisar suelo europeo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Rumbo a Alemania</h3><p class="article-text">
        Una vez en Kastellorizo, M&oacute;nica, una alemana de Hanover residente en la isla conocida por ayudar a los refugiados, les dio ropa, zapatos, comida y les indic&oacute; d&oacute;nde pod&iacute;an dormir por poco dinero. Desde all&iacute;, cogieron un ferry a Atenas y, a partir de entonces, fueron de frontera en frontera. Los gobiernos de los pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito no hab&iacute;an cerrado en ese momento sus puertas al paso de demandantes de asilo. De Grecia a Macedonia, de Macedonia a Serbia, de Serbia a Hungr&iacute;a, de Hungr&iacute;a a Austria. Nadym se separ&oacute; en este punto de su amigo y sigui&oacute; por su cuenta el trayecto hacia su ciudad en la actualidad: Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El refugiado formaliz&oacute; su solicitud de asilo en la capital alemana. Primero, las autoridades le llevaron al campo de refugiados Messe S&uuml;d, donde hab&iacute;a alrededor de 2.000 personas. La vida all&iacute; &ldquo;es solamente una vida temporal, de hecho se acerca a la c&aacute;rcel, por supuesto se puede entrar y salir cuando uno quiere, pero no es nada bueno. All&iacute; enferm&eacute;, la comida era muy mala. Dorm&iacute;amos 20 personas en la misma habitaci&oacute;n, a veces 15, m&iacute;nimo 10, pero no ten&iacute;amos ning&uacute;n tipo de privacidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras tres meses, dej&oacute; Messe S&uuml;d por otro campo, instalado en un pabell&oacute;n de baloncesto. Compart&iacute;a espacio con unas 200 personas, sin paredes entre las camas, con sus pertenencias alrededor. &ldquo;Se podr&iacute;a decir que pas&eacute; un buen rato all&iacute;, aunque nunca me quedaba demasiado tiempo&rdquo;. Aqu&iacute; hace un pausa, abre los ojos y reconoce que &ldquo;en algunos puntos fui afortunado&rdquo;, pero tambi&eacute;n destaca su perseverancia. &ldquo;Siempre pienso que cuando quieres conseguir algo lo consigues, depende de tus habilidades, o de tu sonrisa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &uacute;ltimo recurso fue el que utiliz&oacute; para abandonar los centros del gobierno. &ldquo;Si os gusta esta cara bonita por favor ayudadme a encontrar una habitaci&oacute;n&rdquo;, dijo para cerrar un v&iacute;deo en el que ped&iacute;a alojamiento, colgado a trav&eacute;s de Facebook.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        De nuevo, tuvo &eacute;xito. Ahora comparte piso con un chico alem&aacute;n en el conocido como el barrio &aacute;rabe de Berl&iacute;n, Sonnen Allee. Por fin, siente que est&aacute; en el lugar donde quiere estar. &ldquo;Nos dan 400 euros para alquilar casa y 360 euros para comprar lo que necesitamos, nos dejan descansar, estudiar, ser legales, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s necesito? Creo que nada, es perfecto&rdquo;, dice del sistema alem&aacute;n de asilo.
    </p><p class="article-text">
        Los ataques a las pol&iacute;ticas de asilo lideradas por Angela Merkel y la recepci&oacute;n de m&aacute;s de un mill&oacute;n de refugiados durante el pasado a&ntilde;o en el pa&iacute;s germano viven un nuevo episodio de apogeo tras los &uacute;ltimos ataques en el pa&iacute;s: dos de ellos fueron cometidos por dos demandantes de asilo y reivindicados por el ISIS. El gobierno ha pedido no asociar estos dos actos con los cientos de miles de refugiados acogidos en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El ingeniero civil ha encontrado en Berl&iacute;n su lugar. Le encanta el esp&iacute;ritu de la ciudad, las fiestas en la calle, la simpat&iacute;a de la gente y salir a pasear en bici. Es consciente de que escogi&oacute; el mejor momento para hacer el viaje, entre septiembre y octubre de 2015, cuando, en sus palabras, &ldquo;la atm&oacute;sfera en Europa segu&iacute;a bien para acoger m&aacute;s refugiados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los alemanes son personas muy solidarias&rdquo;, responde sobre por qu&eacute; cree que Alemania ha acogido a ese n&uacute;mero de refugiados. Tambi&eacute;n es consciente de&nbsp;que su historia ser&iacute;a muy diferente si viniera acompa&ntilde;ado de&nbsp;una familia con hijos; en cambio, es un joven con formaci&oacute;n&nbsp;y ganas de trabajar. Nadym conf&iacute;a en que no se agote su suerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Català Vidal, María Camila Ardila]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jul 2016 18:10:18 +0000]]></pubDate>
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