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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ángeles Ramírez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/angeles_ramirez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ángeles Ramírez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres musulmanas en el punto de mira (una vez más)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-musulmanas-punto-mira-vez_129_8521973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab6b75e0-c3b1-4675-af8c-74bea32dc3f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres musulmanas en el punto de mira (una vez más)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas mujeres musulmanas consideran que el hiyab refuerza la opresión, pero no es así para todas. Hay países en los que se obliga a las mujeres a llevarlo, como Arabia Saudí, y otros en los que se las fuerza a quitárselo, como Francia o Bélgica</p><p class="subtitle">Yolanda Díaz, Oltra, Colau, Hamed y García esbozan su "proyecto de país"</p></div><p class="article-text">
        En estas &uacute;ltimas semanas, dos hechos han vuelto a colocar el pa&ntilde;uelo musulm&aacute;n en el foco de la actualidad medi&aacute;tica. El primero es la retirada de la campa&ntilde;a del Consejo de Europa <em>Beauty is in diversity as Freedom is in hijab</em>, para promover la movilizaci&oacute;n de la juventud contra el racismo. Se mostraba un v&iacute;deo en el que mujeres j&oacute;venes aparec&iacute;an primero sin pa&ntilde;uelo y despu&eacute;s con &eacute;l, aunque solo cubr&iacute;a la mitad de su rostro, en fotogramas divididos y luego fusionados. Se acompa&ntilde;aba de otras fotos en las que mujeres con hiyab explicaban en unas l&iacute;neas su elecci&oacute;n y significado. El gobierno franc&eacute;s reaccion&oacute; muy fuertemente en contra de esta campa&ntilde;a, a la que acusaba de promover el uso del hiyab, consiguiendo que fuera retirada. En este asunto, las posiciones del gobierno, de ciertos senadores socialistas y de la extrema derecha, fueron coincidentes. Las posiciones m&aacute;s radicales hablaron de blanqueamiento del hiyab.
    </p><p class="article-text">
        El otro hecho es m&aacute;s reciente y local. Se trata de la reuni&oacute;n de mujeres l&iacute;deres en pol&iacute;tica a la que acudieron Ada Colau, M&oacute;nica Garc&iacute;a, M&oacute;nica Oltra, Yolanda D&iacute;az y F&aacute;tima Hamed en Valencia a mediados de noviembre. El pa&ntilde;uelo de esta &uacute;ltima se convirti&oacute; en objeto de discusi&oacute;n y cr&iacute;tica no solo en las redes, sino en diferentes medios. Esto es una mal&iacute;sima noticia. De entrada, al poner el foco en su pa&ntilde;uelo, se ignora por completo el peso de su actividad pol&iacute;tica en Ceuta, donde es diputada y donde planta cara cotidianamente a la extrema derecha. Hamed ha conseguido, por ejemplo, que la Asamblea de Ceuta declare persona non grata a Abascal, por insultar a la poblaci&oacute;n musulmana ceut&iacute; en su visita a la ciudad durante la crisis migratoria de la primavera de 2021. Pero su lucha contra la impunidad del discurso de odio y contra la extrema derecha, parece reducirse a su pa&ntilde;uelo en todo este revuelo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De manera mucho m&aacute;s expl&iacute;cita que cuando se comentaba la vestimenta de las ministras, la apariencia de Hamed ha sido tema de debate de manera sistem&aacute;tica en estos d&iacute;as desde puntos aparentemente dispersos por el espectro pol&iacute;tico. Como feministas, no hemos podido evitar el enfado y la impotencia por c&oacute;mo se manoseaba su imagen. En ocasiones, la cr&iacute;tica ha venido de algunas voces que comienzan a ocupar espacio medi&aacute;tico en Espa&ntilde;a con posiciones contra el derecho a llevar pa&ntilde;uelo, que encuentran eco no solo en medios conservadores o de centro-derecha, sino tambi&eacute;n de izquierdas, lo cual merecer&iacute;a una reflexi&oacute;n. Algunas de estas son de origen musulm&aacute;n. Sus comentarios presentan varios lugares comunes, con conclusiones bastante obvias:
    </p><p class="article-text">
        1. Se argumenta la parte por el todo. Es el caso de opiniones provenientes de personas de origen musulm&aacute;n con experiencias de opresi&oacute;n, que las generalizan a todas las mujeres musulmanas, como ya pas&oacute; antes en Holanda con la ex diputada conservadora Ayaan Hirsi Ali. Pero l&oacute;gicamente, las vidas de m&aacute;s de mil millones de mujeres musulmanas son diversas por definici&oacute;n y no se puede hacer la misma interpretaci&oacute;n para todas. Cierto es que hay vidas precarias para las que el islam puede ser utilizado como un instrumento de subyugaci&oacute;n de las mujeres, pero &ndash;y lo subrayamos&ndash; obviamente no es en absoluto la norma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2. En esta misma l&iacute;nea, pretender que el pa&ntilde;uelo es un s&iacute;mbolo del integrismo, es una falacia. En ciertos casos, puede estar asociado a vivencias rigoristas del islam, pero no en la inmensa mayor&iacute;a. Convertir en integristas a millones de personas a partir de una frase tramposa puede tener eco medi&aacute;tico, pero no contribuye a luchar contra el racismo ni el patriarcado. Como cualquier otra mujer, las musulmanas &ndash;con pa&ntilde;uelo o sin pa&ntilde;uelo&ndash; lidian con diversas condiciones de vida. Muchas sufren opresi&oacute;n y han de buscar herramientas para salir adelante; otras disponen de recursos y de redes para llevar una buena vida, e incluso luchar por las dem&aacute;s. Y s&iacute;, muchas tambi&eacute;n se identifican como feministas &iquest;D&oacute;nde est&aacute; realmente el problema? En que toda la diversidad queda reducida a un pa&ntilde;uelo que como la capa del rey Midas, convierte a las mujeres que lo llevan en v&iacute;ctimas pasivas y llorosas o en fan&aacute;ticas religiosas, cancelando su presencia p&uacute;blica y haci&eacute;ndolas objeto de escarnio, como acaba de suceder con la diputada ceut&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        3. Si efectivamente, para algunas mujeres musulmanas, el pa&ntilde;uelo es una imposici&oacute;n que refuerza el sojuzgamiento y la opresi&oacute;n, obviamente no lo es para todas. Hay pa&iacute;ses de mayor&iacute;as musulmanas en los que se obliga a las mujeres a llevar pa&ntilde;uelo, como Arabia Saud&iacute; o Ir&aacute;n; hay otros en los que se las fuerza a quit&aacute;rselo, como Francia o B&eacute;lgica. En Europa, en la mayor&iacute;a de los casos, es producto de una decisi&oacute;n y no de la subordinaci&oacute;n. Por poner otro ejemplo: del hecho de que la pareja conyugal pueda ser una c&aacute;rcel patriarcal, no se concluye que todas las mujeres en pareja sean un juguete roto en manos del patriarcado. En este sentido, es leg&iacute;timo que muchas mujeres se nieguen a tener pareja, como una forma de lucha contra la dominaci&oacute;n masculina, como tambi&eacute;n lo es que muchas mujeres de origen musulm&aacute;n renieguen del pa&ntilde;uelo. Lo que desde luego no lo es, es este ejercicio continuo de denigraci&oacute;n contra las mujeres que llevan pa&ntilde;uelo, rayano en el discurso de odio.
    </p><p class="article-text">
        4. Se dijo que la aparici&oacute;n de F&aacute;tima Hamed en las fotos, legitimaba el pa&ntilde;uelo. Esta afirmaci&oacute;n parece presuponer que el hiyab no es leg&iacute;timo, pero &iquest;sobre qu&eacute; base hay ropa leg&iacute;tima e ileg&iacute;tima para las mujeres? &iquest;Qui&eacute;n y por qu&eacute; se arroga el derecho de opinar sobre el cuerpo de F&aacute;tima Hamed?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que algunas de estas posiciones anti-derechos sean de origen musulm&aacute;n, les confiere una apariencia de legitimidad que puede inhibir la r&eacute;plica, alz&aacute;ndolas como una especie de &ldquo;voz autorizada&rdquo; que representa a todas las mujeres musulmanas. Desgraciadamente, no hay demasiadas reacciones p&uacute;blicas en contra, ni por parte de otras musulmanas pro-derechos &ndash;lleven o no hiyab&ndash; ni de fuera de las comunidades. Las razones son diversas. Entre otras, por un reducido espacio en los medios para las posiciones pro-derechos, que no son tan medi&aacute;ticas como la reivindicaci&oacute;n de arrancar el pa&ntilde;uelo a las mujeres musulmanas. El ambiente de islamofobia creciente, con discriminaciones manifiestas, detenciones arbitrarias a representantes religiosos o cr&iacute;ticas feroces a las mujeres con pa&ntilde;uelo, no ayuda a hacer visible un discurso que contrarreste el anti-derechos, que reproduce exactamente lo que denuncia: anula a las mujeres con pa&ntilde;uelo y las aparta de la vida p&uacute;blica, en una l&oacute;gica circular de victimismo, resentimiento y cancelaci&oacute;n. Con un a&ntilde;adido, y es que la pretensi&oacute;n no es ilegitimarlas, sino ilegalizarlas, como de hecho est&aacute; pasando ya en algunos institutos de secundaria del Estado con las chicas que llevan pa&ntilde;uelo, que son apartadas de forma subrepticia de la educaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En suma, todos estos discursos, en los que convergen las posiciones de las derechas &ndash;incluida la extrema&ndash; con un cierto sector de la izquierda y del feminismo, contribuyen a redoblar la presi&oacute;n social sobre las mujeres que llevan pa&ntilde;uelo en Espa&ntilde;a, blanqueando el racismo anti-musulm&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esto, desgraciadamente, Espa&ntilde;a se va pareciendo cada vez m&aacute;s a Francia. Sin embargo, a&uacute;n hay un hermoso camino por recorrer desde un feminismo antirracista e inclusivo que nos indica que a&uacute;n estamos a tiempo de pararlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noha el Haddad | Natalia Andújar, Ángeles Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-musulmanas-punto-mira-vez_129_8521973.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Nov 2021 20:42:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres musulmanas en el punto de mira (una vez más)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pañuelo, empresa y racismo institucional en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/panuelo-empresa-racismo-institucional-europa_129_3522097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fcbe23e-63bd-4757-95fd-848a2f290d72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pañuelo, empresa y racismo institucional en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las sentencias del Tribunal Europeo sobre dos trabajadoras con hiyab tienen un alcance mucho más amplio que el de la libertad religiosa: parece que cualquier tipo de derecho queda en suspenso si se trata de la libertad de empresa</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea se pronunci&oacute; ayer sobre los recursos que presentaron dos empleadas en empresas privadas que fueron despedidas por llevar pa&ntilde;uelo musulm&aacute;n, una en B&eacute;lgica en 2006 y otra en Francia en 2007. Aunque las sentencias de la Gran Sala difieren en uno y otro caso en el contenido y en las consecuencias concretas, comparten sin embargo el mismo enfoque, basado en la legitimaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n a ciertas minor&iacute;as, especialmente musulmanas, y a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Tales sentencias fueron precedidas de las opiniones jur&iacute;dicas de dos abogadas generales del Tribunal &ndash;abogadas y no abogados, como recoge sorprendentemente el texto en su versi&oacute;n espa&ntilde;ola&ndash; que en el momento de emitir sus conclusiones &ndash;no vinculantes&ndash; en 2016, tambi&eacute;n expresaron posturas diversas.
    </p><p class="article-text">
        La clave argumentativa de las sentencias del 14 de marzo de 2017 es en ambos casos el concepto de discriminaci&oacute;n directa e indirecta. Una persona es v&iacute;ctima de discriminaci&oacute;n directa cuando es tratada desfavorablemente con respecto a otras por motivo de sus convicciones, religi&oacute;n, etc. Y es indirecta cuando un principio igualitario o neutro supone una discriminaci&oacute;n mayor para un determinado colectivo que para otro.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, un reglamento interno de un instituto que proh&iacute;ba llevar cualquier tipo de prenda sobre la cabeza, ejerce una discriminaci&oacute;n indirecta sobre las chicas con hiyab porque afecta especialmente a este colectivo, aunque la norma no contenga referencias a la prohibici&oacute;n de hiyab, que s&iacute; ser&iacute;a constitutivo de discriminaci&oacute;n directa. Lo mismo ocurre en el nivel nacional con la Ley de Laicidad francesa (2004), que regula el porte en la escuela p&uacute;blica de todos los signos religiosos visibles. Aunque no es una ley contra las chicas o las mam&aacute;s con pa&ntilde;uelo &ndash;estas &uacute;ltimas como acompa&ntilde;antes en actividades escolares&ndash;, ellas terminan siendo, de hecho, su objetivo principal.
    </p><p class="article-text">
        En el caso belga, ya la opini&oacute;n de la abogada se&ntilde;alaba en 2016 la aceptabilidad de la prohibici&oacute;n de llevar el pa&ntilde;uelo en la empresa. Admit&iacute;a la posibilidad de que se tratara de una discriminaci&oacute;n indirecta, pero justificable por el hecho de que el empresario aplicara en la empresa una pol&iacute;tica de neutralidad religiosa, algo totalmente leg&iacute;timo. La prohibici&oacute;n ser&iacute;a una medida proporcionada y adecuada a tal fin que adem&aacute;s no perjudicar&iacute;a excesivamente a los intereses de la trabajadora. Por otra parte, la abogada general que hace menos de un a&ntilde;o emit&iacute;a un dictamen sobre el caso franc&eacute;s, apuntaba al extremo opuesto y afirmaba que la prohibici&oacute;n del pa&ntilde;uelo era una discriminaci&oacute;n directa ilegal.
    </p><p class="article-text">
        En las sentencias de ayer, el Tribunal finalmente admite para el asunto belga que la prohibici&oacute;n del pa&ntilde;uelo es una discriminaci&oacute;n indirecta, pero justificada leg&iacute;timamente; para el franc&eacute;s, recogiendo muy parcialmente la opini&oacute;n de la letrada, concluye que no se justifica que la ausencia de pa&ntilde;uelo sea un requisito profesional esencial y determinante; por lo tanto, el despido de la trabajadora puede constituir una discriminaci&oacute;n indirecta.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, en ninguno de los casos las sentencias admiten que haya una discriminaci&oacute;n directa. Pero obviamente, es poco probable que ninguna empresa se atreviera a despedir a una mujer musulmana aduciendo que es una mujer, que es musulmana o las dos cosas a la vez. Por ello, la argumentaci&oacute;n para sostener tales despidos pasa por disfrazar los motivos de la discriminaci&oacute;n de modo que parezca que se fundan en razones t&eacute;cnicas o laborales o incluso, en el respeto a los derechos individuales. El resultado es la construcci&oacute;n de una ret&oacute;rica institucional &ndash;y naturalmente leg&iacute;tima&ndash; claramente islam&oacute;foba y sexista, que act&uacute;a de peligroso precedente para otras prohibiciones &ldquo;menores&rdquo; en establecimientos educativos, salas de juzgado o incluso universidades.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, sin que llegue a ser necesaria una prohibici&oacute;n escrita para estos contextos, legitima la sanci&oacute;n social informal del porte del hiyab, aislando y excluyendo a las mujeres musulmanas y diluyendo la capacidad de reacci&oacute;n de las chicas con pa&ntilde;uelo y de sus posibles aliadas (compa&ntilde;eras de trabajo, de clase, profesorado, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos ante un caso de racismo institucional que termina cuestionando otros derechos. En primer lugar, las sentencias colocan a todas las trabajadoras y trabajadores en un espacio donde la discriminaci&oacute;n &ldquo;indirecta&rdquo; es justificada en aras de la eficiencia y del capital, apelando adem&aacute;s a los derechos de las empresas en el &aacute;mbito de la Uni&oacute;n, reconocidos formalmente en la Carta y apelados desde el propio Tribunal.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene un alcance mucho m&aacute;s amplio que el de la libertad religiosa, puesto que cualquier tipo de derecho parece quedar en suspenso si se trata de la libertad de empresa. Es otro hito que muestra a la Europa de las necropol&iacute;ticas, que dir&iacute;a Mbembe, construida al servicio de los intereses empresariales y sin lugar para las personas ni para sus derechos, especialmente si se trata de pobres, mujeres o minor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, ser&iacute;a una ingenuidad pensar que en una Europa con una importancia cada vez mayor de los populismos xen&oacute;fobos e islam&oacute;fobos, que usan el p&aacute;nico moral como herramienta de control, las instituciones europeas se mantendr&iacute;an al margen. Es obvio que aqu&iacute; se han situado a la cabeza en la producci&oacute;n de leyes, normas y jurisprudencia que van directamente en contra de las mujeres musulmanas, pero no solo de ellas; tambi&eacute;n tienen como objetivo el resto de las mujeres, porque la regulaci&oacute;n vestimentaria recae, de forma no casual, solo sobre sus cuerpos, no sobre los de los varones. Finalmente, estrecha el cerco en torno a la poblaci&oacute;n musulmana, para que no se olvide que, independientemente de la nacionalidad, son ciudadanos de segunda clase.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/panuelo-empresa-racismo-institucional-europa_129_3522097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Mar 2017 19:41:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Hiyab]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El burkini: totalitarismo, patriarcado y xenofobia en la Europa de las libertades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/totalitarismo-patriarcado-xenofobia-europa-libertades_129_3859837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que siempre es inequívocamente un signo del patriarcado es que a las mujeres, por ley, se las obligue a vestirse (o a no hacerlo) de determinada manera</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, la vestimenta de las musulmanas ha vuelto a estar de actualidad porque al menos diez ciudades costeras francesas han prohibido el burkini, un ba&ntilde;ador de cuerpo entero con un gorrito, que utilizan las mujeres que no quieren mostrar el cuerpo. Como obedeciendo a una consigna, algunos alcaldes &ndash; la mayor&iacute;a del partido Republicano de Sarkozy, m&aacute;s un socialista- decidieron a la vez que ese traje de ba&ntilde;o deb&iacute;a ser erradicado de las playas francesas.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos para la prohibici&oacute;n, como siempre, han sido de lo m&aacute;s diverso, pero al saltar a los medios espa&ntilde;oles, hay b&aacute;sicamente uno: que el burkini representa la opresi&oacute;n sexista y las mujeres que lo portan, la vanguardia del islam y el oscurantismo fundamentalista. 
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el prohibicionismo sostiene que esas vestimentas son s&iacute;mbolos que atentan contra la autonom&iacute;a de las mujeres, contra la igualdad de g&eacute;neros y que por tanto, necesariamente las mujeres lo llevan contra su voluntad, mostrando justamente su sumisi&oacute;n y necesidad de ser liberadas y empoderadas. O a&uacute;n peor, lo llevan voluntariamente, lo cual muestra su intenci&oacute;n de extender esos valores patriarcales en la &ldquo;Europa de las libertades&rdquo;. La discusi&oacute;n sobre el burkini ha hecho reaparecer tambi&eacute;n al pa&ntilde;uelo y al niqab, como parte del escenario discursivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la afirmaci&oacute;n de que estas prendas son siempre un signo de dominaci&oacute;n patriarcal, no refleja la realidad: la relaci&oacute;n entre el pa&ntilde;uelo y el patriarcado es diversa porque lo son los contextos en los que viven 1.500 millones de personas musulmanas. No es lo mismo un pa&ntilde;uelo en un pa&iacute;s como Arabia Saud&iacute;, con norma vestimentaria para las mujeres, que en Francia, donde est&aacute; prohibido llevar un niqab por la calle; ni el de una mujer trabajadora del puerto de T&aacute;nger que el de una de la alta burgues&iacute;a yemen&iacute;; ni el de una activista universitaria belga que el de una campesina senegalesa. 
    </p><p class="article-text">
        Para muchas mujeres, poder llevarlo como parte de sus creencias religiosas es un triunfo, como ser&iacute;a el caso de una francesa con niqab; para otras, es la herramienta para poder salir a la calle y trabajar o estudiar o ba&ntilde;arse en el mar, como la joven obrera cairota; y para otras, finalmente, puede ser una imposici&oacute;n legal o social contra la que se revuelven, como las mujeres saud&iacute;es. Por otra parte, la correspondencia entre &ldquo;m&aacute;s ropa= mujeres sometidas// menos ropa= mujeres emancipadas&rdquo; es muy cuestionable tambi&eacute;n en el mundo no musulm&aacute;n, en que los cuerpos semi-desnudos de las mujeres se han convertido en una mercanc&iacute;a al servicio del patriarcado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que siempre es inequ&iacute;vocamente un signo del patriarcado es que a las mujeres, por ley, se las obligue a vestirse (o a no hacerlo) de determinada manera y sean multadas o encarceladas si no lo hacen. Es bien interesante que a nadie se le haya ocurrido perseguir legalmente &ndash; ni en la playa ni fuera de ella- a los hombres con barba larga, con qandoras y pantalones hasta los tobillos, signo inequ&iacute;voco de la militancia salafista. O a las monjas de la mayor&iacute;a de las &oacute;rdenes cat&oacute;licas, que defienden valores contrarios a la igualdad entre hombres y mujeres, como bien nos ense&ntilde;a el obispo Ca&ntilde;izares, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el tema de los significados no se resuelve y estas generalizaciones se&ntilde;alan un gran desconocimiento &ndash;y atrevimiento- de las realidades sociales y pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas por parte de las personas responsables de los discursos y de las pol&iacute;ticas. Algo semejante se podr&iacute;a decir del otro tema de los debates, la asociaci&oacute;n del burkini con los grupos fundamentalistas y de las mujeres que los llevan con las vanguardias de estos grupos. Seg&uacute;n el primer ministro franc&eacute;s, es la traducci&oacute;n de un proyecto pol&iacute;tico de contra-sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es absurdo suponer que todas las mujeres musulmanas que van con hiyab o burkini y s&iacute;, tambi&eacute;n con niqab, son militantes islamistas, o que est&aacute;n comandadas y manipuladas por quienes s&iacute; lo son. Por supuesto que hay mujeres activistas de diferente &iacute;ndole entre las musulmanas, algo que por otra parte no es ilegal. Lo que s&iacute; es ilegal &ndash;por no poner otros adjetivos, como totalitario o fascista- es prohibir ciertas vestimentas porque representan determinadas posturas pol&iacute;ticas que no compartimos. En todo caso, debemos combatir esas ideolog&iacute;as con herramientas pol&iacute;ticas: la restricci&oacute;n de derechos no lo es.
    </p><p class="article-text">
         Sorprendentemente, ha sido poco tratado el tema m&aacute;s importante, que es el d&eacute;ficit democr&aacute;tico que supone la prohibici&oacute;n de una prenda vestimentaria en un lugar p&uacute;blico. Obviamente, el objetivo de los Estados prohibicionistas no es la lucha contra el patriarcado y la salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, puesto que no parece haber una relaci&oacute;n entre la prohibici&oacute;n y la disminuci&oacute;n de la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental recordar que el veto al burkini &ndash;como antes pas&oacute; con el hiyab y el niqab- se inscribe una larga lista de restricciones de derechos a las personas musulmanas en Europa, a trav&eacute;s de la regulaci&oacute;n del cuerpo de las mujeres, con el fin de disciplinar a poblaciones que son identificadas por el discurso dominante como diferenciadas de la &ldquo;nacional&rdquo; e &ldquo;intrusas&rdquo;, independientemente de su nacionalidad. Pero adem&aacute;s son socialmente menos favorecidas y por tanto, m&aacute;s sensibles a la discriminaci&oacute;n y al racismo. Son las &ldquo;clases peligrosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Por ello puede afirmarse que se trata de leyes, de dict&aacute;menes o normas que van directamente contra las mujeres musulmanas, contra las comunidades musulmanas y contra la poblaci&oacute;n en general. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la cuesti&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute;, porque no se trata de Europa contra el islam, sino del control del espacio p&uacute;blico por parte del Estado, comenzando por las poblaciones m&aacute;s vulnerables. Es un modo de aprovechar el estado de emergencia o el miedo al terrorismo para imponer restricciones a la ciudadan&iacute;a: en la misma l&iacute;nea que se proh&iacute;ben concentraciones o se elabora una ley mordaza que recorta la libertad de manifestaci&oacute;n, se veta el niqab, el burkini o el hiyab, en nombre de la supuesta protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n. Pol&iacute;ticamente se institucionalizan las pol&iacute;ticas racistas, empujando a la gente y a parte de la izquierda hacia los discursos identitarios de la derecha y la extrema derecha, que definitivamente, son los &uacute;nicos actores, junto con el patriarcado, que se refuerzan en este contexto. Luchemos contra eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/totalitarismo-patriarcado-xenofobia-europa-libertades_129_3859837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Aug 2016 18:18:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El burkini: totalitarismo, patriarcado y xenofobia en la Europa de las libertades]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Burkini]]></media:keywords>
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