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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Taboada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_taboada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Taboada]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Coreografía política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/coreografia-politica_132_3175886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f37a3ed6-c441-4b49-af24-b997e094bb96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Prudencia. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno español se ciñe a su papel y esgrime el fasces de hacha y varas, y el Govern catalán la hoz del segador. El caso es amenazar.</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo humano, por muy contorsionista que sea, tiene los movimientos limitados por su anatom&iacute;a y Espa&ntilde;a por la resistencia de sus materiales. Este es un pa&iacute;s fr&aacute;gil, de acero mal forjado, como esas espadas lustrosas que sirven para decorar pero se quiebran en el combate. La democracia d&eacute;bil que nos sirve de esqueleto es latina y est&aacute; aquejada de la osteoporosis procedente de su naturaleza dictatorial. Basta un solo golpe para que la armadura se rompa y el&nbsp; cuerpo se fragmente y sangre y muera.+
    </p><p class="article-text">
        La derecha de la naci&oacute;n y la derecha nacionalista nunca han soltado las riendas, tienen el pastel muy bien repartido y se pasan la pelota como elemento de despiste que ya no despista a nadie, aunque da juego, que es de lo que se trata. Mientras la poblaci&oacute;n ya no da m&aacute;s de s&iacute;, nuestros gobernantes van a seguir haciendo evoluciones alrededor del mismo escenario y sin salirse de &eacute;l. Que si Espa&ntilde;a se rompe que si se pega con cola, y el pa&iacute;s, en su vida diaria, ya est&aacute; roto en mil pedazos. El tema del refer&eacute;ndum m&aacute;s que una cortina de humo es un incendio en toda regla. &iquest;En serio cree alguien que a los millones de parados les importa en qu&eacute; pa&iacute;s pasan hambre y en qu&eacute; lengua se quejan?
    </p><p class="article-text">
        Es un hecho que nos han robado 40.000 millones en el rescate bancario y que el 20% de los bancos son catalanes con sucursales en toda Espa&ntilde;a. &iquest;Acaso han mencionado los que quieren independizarse la posibilidad de distanciarse de la corrupci&oacute;n devolvi&eacute;ndonos ellos la parte que les corresponde? No, para nada, que la pela no se toca. Hasta mi perro sabe que todo esto es una coreograf&iacute;a ensayada al mil&iacute;metro para que si uno estira la pierna hacia un lado el otro lo haga para el lado contrario y as&iacute; la imagen de conjunto queda muy mona, muy equilibrada. Mientras tanto, se va desmontando la sanidad p&uacute;blica de modo que la salud sea un privilegio de los ricos, la educaci&oacute;n p&uacute;blica se deteriora hasta convertir a la gente en analfabeta funcional y se recorta la libertad de expresi&oacute;n asustando a las personas para que obedezcan como animales acorralados. Bravo: si Catalu&ntilde;a se independiza no podr&aacute; participar en Eurovisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuidado, que la polic&iacute;a no es tonta y todos llevamos un madero en el interior. Las pruebas son las pruebas y para pillar al delincuente solo hay que seguir el rastro del dinero. Dicen las malas lenguas que al gobierno de Rajoy lo sostienen los nacionalistas vascos a cambio de pasta gansa, miles de millones. Dicen tambi&eacute;n que los socialistas se montaron un teatro magistral para volver a la palestra y si un d&iacute;a afirman que Espa&ntilde;a es plurinacional al d&iacute;a siguiente no est&aacute;n en contra de aplicar el art&iacute;culo 155, si no queda m&aacute;s remedio, todo con tal de no perder la primera l&iacute;nea del abrevadero de la guita. Dicen que Unidos Podemos trabaja con denuedo para asegurar su continuidad haciendo propuestas que molan cantidad, di&aacute;logo y eso, buen rollito en una asamblea guay que solo a&ntilde;ade le&ntilde;a al fuego. En fin, que la calle habla y sabe que si les quitas la m&aacute;scara todos acaban cantando.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Si la cosa es tan grave, por qu&eacute; sonr&iacute;en por lo bajo Rajoy y Puigdemont, qu&eacute; tienen que ocultar? La experiencia nos dice que si metes en una sala de interrogatorios a una persona culpable y a una inocente, y las dejas a solas durante horas, la inocente se ir&aacute; poniendo cada vez m&aacute;s nerviosa mientras que la culpable puede que acabe ech&aacute;ndose un sue&ntilde;ecito. La inocente cree que, a pesar de su rectitud, dada la complejidad de la ley, puede haber cometido un delito sin saberlo, de ah&iacute; su nerviosismo, mientras que la culpable, sabedora de su delito, y probablemente tan conocedora de la ley como quienes la aplican, estar&aacute; cada vez menos preocupada porque el paso del tiempo implica dificultades para encontrar pruebas que demuestren su delito. Por eso, el 1 de octubre, pase lo que pase, los dos seguir&aacute;n sonriendo. Van a ganar votos y podr&aacute;n esconder su mala gesti&oacute;n de gobierno con la complicidad de sus votantes. Lo &uacute;nico que les importa es que siga el espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Hay pocas ideas m&aacute;s turbias que Patria, Pa&iacute;s y Naci&oacute;n y pocos disfraces m&aacute;s tristes que los tejidos con la tela de una bandera, escudo de miserables, capa multicolor del fantasma paleto. Las ideas valiosas no tienen tantos seguidores. Poco importa Espa&ntilde;a Uno, Catalu&ntilde;a Cero o viceversa. Una regi&oacute;n pobre nunca amenaza con abandonar el pa&iacute;s y si disipamos la niebla lo &uacute;nico que se ve es dinero en ambas partes. Eso s&iacute;, los majaderos de siempre hablan de violencia en el horizonte, como buitres necesitados de cad&aacute;veres que justifiquen sus razonamientos baratos. Por eso el Gobierno espa&ntilde;ol se ci&ntilde;e a su papel y esgrime el fasces de hacha y varas, y el Govern catal&aacute;n la hoz del segador. Cada uno intimida a los suyos y a los del otro bando. El caso es amenazar. Que la gente tenga miedo, que tiemble ante el futuro incierto, que se divida en grupos, que calle y otorgue, que el lunes vaya a trabajar por un salario de esclavo. Y sobre todo que no piense. Porque el d&iacute;a en que Espa&ntilde;a piense cambiar&aacute; la Constituci&oacute;n. Hasta entonces, no hay nada que hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/coreografia-politica_132_3175886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Sep 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coreografía política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Cataluña,Referéndum]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discursos paralelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/discursos-paralelos_132_3198920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/237603bf-fd63-4744-a724-4b6736cefe3e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Incertidumbre. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quemamos las ideas antes de afianzarlas, la prisa no nos deja reflexionar, Internet le está haciendo al pensamiento lo mismo que las centrales nucleares al medio ambiente.</p></div><p class="article-text">
        Quedo para cenar con un viejo revolucionario cargado de an&eacute;cdotas y entre otras me cuenta su panfletada m&aacute;s gloriosa. Sucedi&oacute; un d&iacute;a en que sus colegas de partido lo dejaron solo con una mochila llena de octavillas que hab&iacute;a que aventar con urgencia. El m&eacute;todo cl&aacute;sico consist&iacute;a en arrojarlas al aire en diferentes lugares de la ciudad, cuantos m&aacute;s mejor. Lo normal era coger un autob&uacute;s de l&iacute;nea, bajarse en una plaza p&uacute;blica, esperar la llegada de otro autob&uacute;s que fuera en la direcci&oacute;n contraria y cuando llegaba, justo antes de subirse, lanzar los panfletos y desaparecer de escena. No hab&iacute;a m&oacute;viles, pero cualquier pasajero o el mismo conductor pod&iacute;an avisar por se&ntilde;as a la polic&iacute;a si se cruzaban con ellos, luego era necesario bajar en la siguiente parada, desplazarse a pie hasta otra ruta y vuelta a empezar. Funcionaba bien si lo hac&iacute;a un grupo numeroso de militantes, en un espacio de breve de tiempo, pero un hombre solo se arriesgaba demasiado y probablemente ser&iacute;a detenido y encarcelado. Era un tema serio.
    </p><p class="article-text">
        Con la ayuda de un miembro del partido que trabajaba en la estaci&oacute;n central de los autobuses, el hombre se col&oacute; de madrugada en las cocheras y coloc&oacute; sobre el techo de toda la flota peque&ntilde;os paquetes de octavillas previamente humedecidas. A la ma&ntilde;ana siguiente, seg&uacute;n circulaban los autobuses, los panfletos de se iban secando al viento y en cosa de horas toda la ciudad estaba sembrada de consignas revolucionarias. &ldquo;Casi cinco mil octavillas&rdquo;, me dice con orgullo, &ldquo;cuando cinco mil era un n&uacute;mero importante&rdquo;. Inevitablemente, hablamos del poder de la informaci&oacute;n, de la capacidad de difusi&oacute;n actual de las ideas gracias a Internet. Supongo que le alegra su existencia pero me dice, con el cinismo propio de Oscar Wilde: &ldquo;Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias.&rdquo; Y a&ntilde;ade que nunca se hab&iacute;a inventado nada tan contra-revolucionario como Internet.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su teor&iacute;a, Internet se parece a una asamblea general multitudinaria que, precisamente por su tama&ntilde;o, resulta ineficaz. Demasiada gente hablando a la vez y cada cual empe&ntilde;ado en defender solo su punto de vista. No hay verdadero di&aacute;logo por culpa de la inmediatez de respuesta. Hasta el discurso mejor elaborado y certero se ve expuesto a la demolici&oacute;n por parte de un conjunto excesivo de personas que lo utilizan como disculpa para elaborar un discurso paralelo, el suyo, de manera que el mensaje original queda anulado en cuesti&oacute;n de minutos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;No te has fijado que cuanto m&aacute;s impecable es un an&aacute;lisis pol&iacute;tico de la situaci&oacute;n actual, aumenta exponencialmente el n&uacute;mero de ataques hasta lograr que se dude de su bondad o su validez? Si aciertas de pleno, el primer comentario ser&aacute;: &lsquo;T&uacute; no sabes lo que es el fascismo&rsquo;, o bien: &lsquo;No he pasado del primer p&aacute;rrafo porque aburres a las ovejas.&rsquo;&nbsp; Eso sin mencionar los insultos y los ataques personales. Y como se te ocurra opinar, sobre todo si es a favor, del feminismo, de la homosexualidad o de Catalu&ntilde;a, sin ser mujer, o gay o catal&aacute;n, te caer&aacute; encima una horda de gente con lupa, escrutando, falseando, si es preciso mintiendo; y si has dicho Espa&ntilde;a eres espa&ntilde;olista por no decir &lsquo;estado invasor espa&ntilde;ol&rsquo;, si has dicho LGTB ser&aacute;s un &lsquo;Cishetero&rsquo; por no decir LGTBIQ, que no te enteras, o te tachar&aacute;n de machista porque crees que hay que racionalizar la &lsquo;discriminaci&oacute;n positiva&rsquo;. En el fondo da igual lo que digas, solo importa que seas atacable. Si lo eres te demuelen, si no, te ignoran. Tu valor depende de la posibilidad de crear a tu costa discursos paralelos. Y lo hace la gente a la que apoyas, los de tu bando, con m&aacute;s fiereza que si fueras del bando contrario, joder.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El viejo revolucionario se cabrea y entonces hablamos de censura, de autocensura, de posverdad, de la ley mordaza, de lo sospechoso que le parece que se haya permitido la expansi&oacute;n descontrolada de Internet, de la destrucci&oacute;n de una herramienta global de informaci&oacute;n que pod&iacute;a haber sido positiva por la inexistencia de un c&oacute;digo deontol&oacute;gico b&aacute;sico, de que importe m&aacute;s ense&ntilde;ar un teta que vender un tanque, del hecho irrefutable de que Internet nos est&eacute; convirtiendo en m&aacute;s machistas, m&aacute;s fascistas, m&aacute;s xen&oacute;fobos, m&aacute;s incultos y menos educados. &ldquo;No sabemos lo que somos, ni qu&eacute; significa ser, pero s&iacute; que somos en el tiempo, ya lo dec&iacute;a Heidegger, as&iacute; que ha sido tan simple como poner en nuestras manos un acelerador del tiempo para acabar con nosotros. Quemamos las ideas antes de afianzarlas. La prisa no nos deja reflexionar. Le estamos haciendo al pensamiento lo mismo que las centrales nucleares al medio ambiente.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Es lo que pasa con los viejos revolucionarios, que tienen perspectiva. Les han tumbado tantas veces sus ideas, sus iniciativas, que hablar con ellos deja un cierto regusto amargo. Por eso me comenta que est&aacute; pensando en descontaminarse, abandonar las redes sociales en las que es tan activo, cerrar su blog y no volver a hablar de nada en absoluto. &ldquo;No lo hagas, o la asociaci&oacute;n metaf&iacute;sica espa&ntilde;ola te echar&aacute; la bronca por mezclar nada y absoluto en una misma frase.&rdquo; Re&iacute;mos por no llorar y para que se anime le paso el m&oacute;vil con <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/esperanza-internet-alimentado-extrema-derecha_0_682082061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> de Jamie Bartlett&nbsp; donde habla del auge de la extrema derecha en Internet. Lo lee con calma y luego asiente y ense&ntilde;a las garras. Es un gato callejero, aunque parezca agotado jam&aacute;s se rinde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/discursos-paralelos_132_3198920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Sep 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Discursos paralelos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Internet,Censura,Posverdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los héroes LGTB]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/heroes-lgtb_132_3221929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe538b7a-af7e-4cf5-a86b-fa24a2ff0607_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los héroes LGTB"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo LGTB es estadísticamente minoritario, aunque no sabemos si lo sería tanto en un mundo donde no se pongan trabas para que cada cual desarrolle la tendencia sexual que más le apetezca.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; suceder&iacute;a si en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de la 7&ordf; temporada de Juego de Tronos descubrimos que Jon Nieve tiene un novio macizo en Desembarco del Rey? Que se perder&iacute;an de golpe 10 millones de espectadores. &iquest;Y si Daenerys de la Tormenta, traumatizada porque la viol&oacute; salvajemente un criador de caballos, est&eacute;ril para lo humano pero capaz de fertilizar huevos de drag&oacute;n, le pide a una hechicera que le desarrolle genitales masculinos con la dureza del acero valyrio y decide perpetrar contra el sexo fuerte una oscura y penetrante venganza? Pues que se perder&iacute;an 20 millones de espectadores y HBO tendr&iacute;a que clausurar la serie. Por eso, en el pen&uacute;ltimo cap&iacute;tulo, cuando los toscos guerreros bromean diciendo que si no hay mujeres ya se apa&ntilde;ar&aacute;n entre ellos, &lsquo;El Perro&rsquo; tranquiliza al burdo salvaje pelirrojo afirmando que est&aacute; enamorado de una se&ntilde;ora y que tendr&aacute; con ella los hijos que haga falta. Porque una cosa es que en la serie haya violaciones, incesto y empoderamiento femenino y otra salirse de la norma heterosexual mayoritaria, salvo en papeles secundarios, para cumplir y nada m&aacute;s. Los grandes protagonistas est&aacute;n excluidos de esa posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad todav&iacute;a no est&aacute; madura para tener h&eacute;roes LGTB con la suficiente entidad para servir de referente. Para que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as puedan decir en el cole, seg&uacute;n sus inclinaciones: &ldquo;Me gustar&iacute;a ser como Z-Woman, que tiene una novia muy guapa en Alfa Centauro o como F-Man, que le tira los tejos a Lobezno&rdquo;. Quiz&aacute; porque el colectivo LGTB es estad&iacute;sticamente minoritario, aunque no sabemos si lo ser&iacute;a tanto en un mundo donde no se pongan trabas para que cada cual desarrolle la tendencia sexual que m&aacute;s le apetezca. O todas, o ninguna, que tambi&eacute;n los asexuales est&aacute;n reivindicando sus derechos (digamos LGBT+). H&eacute;roes, en fin, cuyo comportamiento carnal sea admitido, aceptado, reconocido, para ser modelos dignos de poseer seguidores propios no estigmatizados.
    </p><p class="article-text">
        Algo de esto hab&iacute;a en la serie de Netflix Sense8. Serie malograda que seg&uacute;n las &uacute;ltimas noticias no seguir&aacute; adelante y s&oacute;lo se le concede un &uacute;nico episodio doble, en 2018, para no dejar colgados a los espectadores y cerrar las diferentes tramas apresuradamente. No es nada excepcional, muchas series se cancelan por su falta de rentabilidad, pero lo grave del asunto es que Sense8 estaba a cargo de las hermanas Wachowski, que antes fueron los hermanos Wachowski, directores de la trilog&iacute;a de Matrix, y que gracias a su cambio de sexo se han convertido en todo un icono transexual y por lo tanto LGTB. H&eacute;roes civiles con capacidad demostrada para crear h&eacute;roes de ficci&oacute;n que, sin embargo, en esta ocasi&oacute;n han fallado estrepitosamente. Una verdadera l&aacute;stima.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Sense8 lo ten&iacute;a todo. Una buena idea inicial: Ocho personas de diferentes culturas y lugares del mundo est&aacute;n conectadas telep&aacute;ticamente y pueden actuar juntas para mejorar la realidad. El punto de partida es el d&iacute;a del Orgullo Gay, y entre los personajes hay todo un abanico de tendencias sexuales: una trans con relaciones l&eacute;sbicas, dos heteros super-enamorados, dos gais emotivos y cachondos, dos amantes conflictivos con infidelidad de por medio, un jovencito inexperto con una mujer resabiada, una dominatriz karateca a punto de liarse con el poli que la persigue&hellip; Ten&iacute;a que funcionar. La primera temporada estaba cargada de defectos pero el desaf&iacute;o merec&iacute;a la pena. Adem&aacute;s contaba con el espa&ntilde;ol Miguel &Aacute;ngel Silvestre en una soberbia interpretaci&oacute;n con vis c&oacute;mica que parodiaba precisamente a Matrix. Incluso ten&iacute;a el benepl&aacute;cito de las revistas del coraz&oacute;n ya que la actriz principal Jamie Clayton, en un papel trans, es transexual en la vida real y tuvo un romance con Keanu Reeves. Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir para la normalizaci&oacute;n. &nbsp;&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Las hermanas Wachowski se pueden lavar la manos y echar la culpa de todo a Netflix, pero lo cierto es que dilapidaron un presupuesto de lujo, casi 9 millones de d&oacute;lares cada episodio, por ser demasiado pretenciosas y confiar en que s&oacute;lo con su nombre ya ten&iacute;an garantizada una serie a perpetuidad. Les falt&oacute; solidez de gui&oacute;n, imaginaci&oacute;n, perspectiva, y la segunda temporada es aburrida, casi una org&iacute;a permanente que no conduce a ninguna parte. Todo un alarde de irresponsabilidad, teniendo en cuenta que el colectivo LGTB estaba pendiente de ellas. A &uacute;ltima hora, la web porno xHamster se ha ofrecido a financiar la siguiente temporada, aduciendo que est&aacute;n a favor de la libertad sexual y la sexualidad no-normativa, ya imaginamos con que objetivo. Si las Wachowski aceptan ser&iacute;a como volver a la marginalidad, aunque la audiencia sea enorme, algo que nadie podr&iacute;a perdonarles.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos de crisis, que ya amenaza con ser permanente, las religiones y otras fuerzas reaccionarias extienden con facilidad su mensaje involucionista ofreciendo a las personas una protecci&oacute;n y amparo que les permite controlarlas, de modo que el progreso social retrocede hacia posiciones anteriores y se pierde lo ganado convirtiendo en simples experimentos lo que son necesidades humanas: las mujeres de Afganist&aacute;n volvieron de la libertad al burka y los homosexuales podr&iacute;an ser obligados a regresar al armario. Por eso es necesario no perder ni una oportunidad de afianzamiento, para solidificar lo conseguido y evitar una vuelta atr&aacute;s. El futuro siempre llega tarde, o no con la celeridad deseada, y dormirse en los laureles es peligroso. Sense8 podr&iacute;a haber sido una serie de referencia, un hito, ahora solo es un ejemplo de c&oacute;mo no se deben hacer las cosas. Qu&eacute; pena. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/heroes-lgtb_132_3221929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Aug 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los héroes LGTB]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arena en los ojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/arena-ojos_132_3237856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aeb05738-338d-4dc4-967a-5619d2c75ff4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Reflejos. Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué estarán maquinando esos miserables durante las vacaciones mientras yo despotrico contra ellos y contra los turistas porque tengo arena en los ojos?</p></div><p class="article-text">
        Estoy tumbado en la playa leyendo las noticias en el m&oacute;vil y unos chiquillos que pasan corriendo me tiran arena a la cara. Me entra en los ojos, dejo caer el m&oacute;vil y mientras me incorporo siento la certeza de que siempre ha sido as&iacute;. Siempre ha sido as&iacute;, aunque no se sab&iacute;a, o se sab&iacute;a ocultar mejor, o no exist&iacute;a internet para difundirlo y tambi&eacute;n ocultarlo, o emborronarlo hasta sembrar la duda de si realmente ha ocurrido, pero no importa porque la informaci&oacute;n se devora y se deglute y sin tiempo para digerirla ya se desecha. Pero siempre ha sido as&iacute;. Estoy seguro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea porque la noticia que estaba leyendo cuando me han tirado arena a la cara habla de la salida de la c&aacute;rcel de &Aacute;ngel Mar&iacute;a Villar, el siguiente de la lista, con sus 30 a&ntilde;os de reinado a su aire en el mundo del f&uacute;tbol, pero sospecho que los m&aacute;s listos, los que mejor robaron y mangonearon, esos no han sido descubiertos. Solo han pillado a los menos diligentes, a los chapuceros y los soberbios, pero no a los se&ntilde;ores, a los que piden la tapita en el club mar&iacute;timo e incluso son amables con el camarero, a los del traje impecable y prudencia a prueba de la menor indagaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No consigo ver nada, intento pesta&ntilde;ear pero la cosa empeora y una voz compasiva de mujer mayor me dice que incline la cabeza, que ella me ir&aacute; echando chorritos de agua hasta que se me quite la arena. Pero no se me quita, es demasiada, y lo peor es que se acrecienta la sospecha de que da lo mismo un partido con el &aacute;rbitro comprado que un partido pol&iacute;tico, el que sea, porque todos est&aacute;n en el ajo, siempre han estado en el ajo, todos lo sab&iacute;an y por inter&eacute;s callaban y siguen callando. Puede que tambi&eacute;n hubiera amenazas, puede que algunos murieran por resbal&oacute;n de c&aacute;scara de pl&aacute;tano, por oportuno infarto o recurrente vejez y p&eacute;rdida de memoria, pero los dem&aacute;s estaban al tanto y no lo denunciaron. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s corrupto por naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco el agua me va limpiando los ojos, y por eso tengo el convencimiento de que todos ellos sab&iacute;an, no pod&iacute;an no saber, aunque quiz&aacute;s tampoco sab&iacute;an c&oacute;mo impedirlo. Creo que cada uno de ellos, al llegar a la empresa, multinacional, ayuntamiento, gobierno regional o central, congregaci&oacute;n religiosa, a cualquier centro de poder, fueron obligados a firmar el acta de secretos oficiales, el acta de secretos pederastas, el acta de chanchullos al por mayor, el pacto con el diablo, y que lo avalaron con su vida y la de su familia, y que perder&iacute;an a su c&oacute;nyuge y a sus hijos, a su grupo social, a sus amigos, y los m&aacute;s de izquierdas a su barrio obrero al completo. Que los repudiar&iacute;a todo el mundo si abr&iacute;an la boca.
    </p><p class="article-text">
        Al fin consigo ver algo, y la se&ntilde;ora me dice que no se me ocurra frotarme los ojos, que podr&iacute;a hacerme llagas o qui&eacute;n sabe qu&eacute; tipo de herida de consecuencias irreversibles. Le hago caso, pero me escuece mucho, y mis sospechas llegan hasta la dictadura de Franco, pero sin entrar en ella por razones obvias, que por algo era una dictadura y todo estaba permitido para los listos que lo ten&iacute;an todo permitido. Casi peor fue la Transici&oacute;n, qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos y cu&aacute;nto hubo que esconder entonces, cu&aacute;nto hubo que permitir para sujetar a los viejos perros y permitir la llegada de los nuevos, si es que cambiaron, o solo se ocultaron los de siempre bajo nuevas capas de ocultaci&oacute;n y olvido programado y, m&aacute;s tarde, ya en la democracia de facto, cuando todo parec&iacute;a legal y limpio pero estaba sujeto al antes y pendiente de perpetuar su maldad en el despu&eacute;s&hellip; Joder, c&oacute;mo pica, y Felipe en el yate con su puro y sus acciones y sus valores invertidos en Bolsa y el Gal, que recordaba a una marca de champ&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias, se&ntilde;ora, es usted muy amable&hellip; Menudos gamberros&hellip;&rdquo; &iquest;Desde cu&aacute;ndo todo esto que ahora se descubre y se va descubriendo y todav&iacute;a se va a descubrir? &iquest;Desde cu&aacute;ndo esta impunidad descarada? &ldquo;Bueno, hombre, no se lo tome as&iacute;, s&oacute;lo son unos ni&ntilde;os, estaban jugando.&rdquo; &iquest;Desde cu&aacute;ndo estos jueces que se suman a la risa infame y prepotente con la risa seria del que sabe y sabe todo lo que hay que saber? &ldquo;Usted lo que necesita es un poco de colirio, le vendr&iacute;a bien acercarse hasta una farmacia.&rdquo; &iquest;C&oacute;mo es posible que yo sepa y todos sepamos y ellos insistan en que no hay nada que saber? &iquest;C&oacute;mo es posible que no seamos capaces de impedirlo o al menos mitigarlo, y que sea una excepci&oacute;n y no la regla? &ldquo;Gracias, se&ntilde;ora, le har&eacute; caso, ha sido usted&hellip; deber&iacute;a traerle una botella de agua.&rdquo; &ldquo;Deje, hombre, deje&hellip; vaya a la farmacia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Recojo la toalla y las chanclas y voy camino de la farmacia, al otro lado del paseo. Antes de salir de la playa me detengo en el chiringuito y pido un vermut para relajarme. El camarero me pone tres hielos y un chorrito rid&iacute;culo, y encima me cobra cuatro euros. &iexcl;Pero qu&eacute; pasa! Le pago, no digo nada, estoy asqueado, y como s&eacute; que el vermut no se crea ni se destruye, solo se transforma, busco en la barra un culpable. Hay dos tipos con pinta de turistas que se est&aacute;n bebiendo la parte que me corresponde. Malditos turistas. Son una plaga. &iquest;Por qu&eacute; no hace algo el gobierno? &iquest;Qu&eacute; estar&aacute;n maquinando esos miserables durante las vacaciones mientras yo despotrico contra ellos y contra los turistas porque tengo arena en los ojos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/arena-ojos_132_3237856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Aug 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arena en los ojos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turistas y zombis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/turistas-zombis_132_3255099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b3f4985-3643-473b-8812-77267017218f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turistas y zombis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El turismo ha perdido su esencia hasta resultar irreconocible.  Hay que viajar para conocer, para comprender, para crecer como persona.</p></div><p class="article-text">
        Existen tres tipos de zombis: el cl&aacute;sico, de contenido m&aacute;gico y origen haitiano; el moderno, m&aacute;s literario y terror&iacute;fico; y el posmoderno, muy cinematogr&aacute;fico, vulgar y exagerado. Del mismo modo, dentro de los turistas encontramos el residente, tipo Marco Polo, el viajero, como Paul Bowles, y el turista v&iacute;ctima, o sea, cualquiera de nosotros en la &eacute;poca actual, este mismo verano sin ir m&aacute;s lejos. La analog&iacute;a entre zombis y turistas es irresistible.
    </p><p class="article-text">
        El zombi original era bastante majo. No ten&iacute;a cuerpo, no mord&iacute;a a la gente y se le consideraba un esp&iacute;ritu protector capaz de hacer grandes favores a quien lo ten&iacute;a de su parte. Est&aacute; emparentado con el concepto de &lsquo;alma dual&rsquo; que exist&iacute;a en las culturas africanas y surgi&oacute; en Hait&iacute; como recurso psicol&oacute;gico para superar la esclavitud y sus nefastas consecuencias. Un hechicero lo escond&iacute;a dentro de una vasija y su poseedor gozaba del amparo de un &aacute;ngel bueno que atra&iacute;a hacia &eacute;l todo lo positivo. Se cuenta el caso de una costurera que pose&iacute;a un zombi que le buscaba clientes y el de unos padres que pusieron un zombi en la punta de la pluma de su hijo estudiante para que mejorara en los ex&aacute;menes. Su primer reconocimiento p&uacute;blico data de 1697, en la novela &lsquo;El zombi de Grand P&eacute;rou&rsquo; de Pierre-Corneille de Blessebois, que recog&iacute;a el mito popular extendido por la isla.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de zombi comenz&oacute; a degradarse precisamente por influencia de la literatura. Tanto el Frankenstein de Mary Sheley, con su criatura resucitada por la ciencia, como la catal&eacute;ptica y enterrada viva Lady Madeline de &lsquo;La ca&iacute;da de la casa Usher&rsquo; de Allan Poe y el so&ntilde;ador sin sue&ntilde;os de la &lsquo;La muerte de Halpin Frayser&rsquo; de Ambrose Bierce, mezclan la idea del zombi con leyendas jud&iacute;as como la del Golem, un cuerpo sin alma, condicionando as&iacute; la imaginer&iacute;a popular y sustituyendo al zombi bueno por su versi&oacute;n m&aacute;s terror&iacute;fica. Luego vendr&iacute;a el cine para ahondar en la herida y en poco tiempo se pas&oacute; del zombi tonto y lento que va de valium, propio de la serie B del siglo pasado, hasta llegar al anfetam&iacute;nico de las &uacute;ltimas pel&iacute;culas, como &lsquo;Guerra mundial Z&rsquo;, donde es un ser rabioso que devora a todos los habitantes del planeta a ritmo de heavy apocal&iacute;ptico.
    </p><p class="article-text">
        Algo semejante le ha sucedido al turismo, que ha perdido su esencia hasta resultar irreconocible. &iquest;Qui&eacute;n se acuerda del mensaje de &lsquo;El libro de las maravillas&rsquo; de Marco Polo, el comerciante veneciano que viajo a China y regres&oacute; fascinado por aquella cultura milenaria y nos la dio a conocer en occidente? &iquest;Qui&eacute;n lee ya &lsquo;Los siete pilares de la sabidur&iacute;a&rsquo; de T.E. Lawrence, aquel esp&iacute;a brit&aacute;nico abducido por los pa&iacute;ses &aacute;rabes que hizo que nos enamor&aacute;semos del desierto y sin cuya lectura es imposible comprender a&uacute;n hoy lo que sucede en Oriente Medio? &iquest;Qui&eacute;n atiende a las lecciones de Paul Bowles en &lsquo;El cielo protector&rsquo;, donde nos dice que viajar es sumergirse en una experiencia crucial que te cambia la vida? &iquest;Cu&aacute;ndo y por qu&eacute; convertimos ese lujo tan deseable de visitar y conocer a otras gentes en ese gesto vulgar, ordinario de recorrer miles de kil&oacute;metros para comernos una hamburguesa id&eacute;ntica a la del McDonald que hay en la esquina pero en las ant&iacute;podas?
    </p><p class="article-text">
        Uno tiene la tentaci&oacute;n de simplificar este fen&oacute;meno, de ponerse elitista, como suelen hacer los promotores que hablan del &lsquo;turismo de calidad&rsquo;, culpabilizando de todo al turista mismo o a las corporaciones locales que convierten en horteras sus propios recursos. Parece que todos ans&iacute;an el regreso de aquellos turistas ricos que se dejaban un dineral en cada visita o de aquellos parajes desconocidos para la mayor&iacute;a, ese mundo todav&iacute;a por descubrir. Ser&iacute;a como darle galletas a un zombi o pedirle que no te muerda. Un zombi es un zombi y un turista es un turista, dir&iacute;a Rajoy, y poco podemos hacer para evitarlo. Ambos se han convertido en un objeto de consumo, una fuente de ingresos, un recurso econ&oacute;mico, como la pol&iacute;tica una empresa que si no es corrupta no funciona porque pierde el incentivo, la gracia.
    </p><p class="article-text">
        Hay que cambiar de filosof&iacute;a, aunque la est&eacute;n marginando en la ense&ntilde;anza, o precisamente por eso. Este verano, a principios de julio, huyendo de la gente nos fuimos a Pateira de Fermentelos (Portugal), a un lago m&aacute;gico sugerido por una p&aacute;gina web, nada exclusivo. Hab&iacute;a poca gente, el personal del hotel era exquisito, con una piscina en el exterior y otra climatizada para la tarde,  con un desayuno op&iacute;paro, una tranquilidad envidiable y un precio m&aacute;s que razonable. Nos dimos unos paseos casi solitarios, vimos amanecer a los patos, a las garzas y todo el personal a&eacute;reo que puedas imaginar, y dormimos como troncos, felices. Est&aacute; a un cuarto de hora  en coche de Aveiro, donde los turistas hacen cola para subirse a unas embarcaciones tristes que los llevan a velocidad fueraborda por los canales; a media hora de Coimbra, en cuya universidad han dejado un aula abierta para que los chinos, los alemanes y nosotros nos hagamos una foto sentados en la silla del catedr&aacute;tico; a una hora de Oporto, donde tuve miedo a que la horda de turista con llaves inglesas  se llevara como recuerdo una tuerca del puente de Eiffel y lo tiraran abajo. De la pesadilla zombi a la paz espiritual solo distaban unos minutos de autopista.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esa sea la clave, viajar para conocer, para comprender, para crecer como persona. Intentar hablar su lengua, perderse en sus calles y pueblos, comer su comida, adquirir sus h&aacute;bitos durante unos d&iacute;as. Resistirte a que te conviertan en un objeto, a que te recolecten como si fueras una fruta de temporada,  a que te paseen por la &lsquo;ruta del tourist&rsquo; igual que a un zombi sin alma. Ser t&uacute;, y entonces ellos ser&aacute;n ellos, y ninguno una estad&iacute;stica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/turistas-zombis_132_3255099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Turistas y zombis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujer con patatas fritas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mujer-patatas-fritas_132_3276582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b58bbda9-6803-4730-a76a-b458d1c96617_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fragmento de &#039;Mujer rota&#039; de Koto. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Perplejidad y horror son los sentimientos que manifestamos hoy en día ante el machismo, el tipo de terrorismo más extendido en el planeta</p></div><p class="article-text">
        En su momento le&iacute; 'El cuento de la criada' de Margaret Atwood y no me impresion&oacute; tanto como lo est&aacute; haciendo la serie de televisi&oacute;n, supervisada por la propia autora, lo cual es una garant&iacute;a, quiz&aacute; porque en 1985 me faltaba perspectiva para valorar las consecuencias catastr&oacute;ficas de una involuci&oacute;n en materia de derechos de la mujer. Lo que entonces era una lucha solitaria, 'la causa' de una parte de la sociedad, en tres d&eacute;cadas se ha convertido en una reivindicaci&oacute;n colectiva e irrenunciable, algo en lo que todos como grupo nos jugamos el futuro. Ahora ya sabemos que nada ser&aacute; posible, no habr&aacute; porvenir si las mujeres y los hombres no vamos a la par, juntos, como iguales. Y ojal&aacute; esto sea una obviedad.
    </p><p class="article-text">
        En 1989 se hizo una versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de la misma novela, dirigida por Volker Schl&ouml;ndorff, con Natasha Richardson, y vista ahora resulta incomprensiblemente machista. No solo por la elecci&oacute;n de una protagonista tan atractiva que utilizaba sus encantos para dominar la situaci&oacute;n desde el principio, sino por una secundaria tan poderosa como Faye Dunaway, que en modo alguno pod&iacute;a hacer de mujer sumisa y consentida. El gran acierto de la serie de televisi&oacute;n ha sido Elisabeth Moss, cuyo aspecto de mujer normal que destaca por su inteligencia permite una correcta identificaci&oacute;n del espectador, sin despistes maniqueos. Juega en su favor la duraci&oacute;n, casi diez horas solo la primera temporada, pero sobre todo el aire de perplejidad mezclado con horror que no consegu&iacute;a tener la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Perplejidad y horror son precisamente los sentimientos que manifestamos hoy en d&iacute;a ante el machismo, el tipo de terrorismo m&aacute;s extendido en el planeta, reservando el primero para occidente y el segundo para el resto del mundo. Tanto el discurso de Emma Watson en la ONU en 2014, como las recientes declaraciones de Emilia Clarke a ra&iacute;z de la discriminaci&oacute;n sexista en Hollywood, ponen de manifiesto su profunda extra&ntilde;eza ante un problema que ellas pensaban superado. Ninguna de las dos 'se puede creer' que la situaci&oacute;n contin&uacute;e en un estado tan lamentable, tan pat&eacute;tico. El lugar de privilegio que ambas ocupan nubla su percepci&oacute;n de la realidad, que ha evolucionado mucho menos de lo deseable. El creciente obituario femenino por causa de los malos tratos en un claro exponente. Y eso que hablamos del occidente presuntamente civilizado.
    </p><p class="article-text">
        En el lado del horror sobran ejemplos y basta con ver 'La mujer del animal' de V&iacute;ctor Gaviria (2016) para estremecerse como en la m&aacute;s espantosa pel&iacute;cula de miedo. Aunque los hechos que recoge son de 1985 en un barrio de chabolas de Medell&iacute;n, en buena parte del mundo &eacute;sa sigue siendo la realidad diaria de muchas mujeres, tratada como carne para los lobos. Las constantes violaciones en la India, los apedreamientos en pa&iacute;ses &aacute;rabes, la ablaci&oacute;n que se sigue practicando en &Aacute;frica (y puede en que en la ciudad m&aacute;s pr&oacute;xima, Santander, Bilbao, unos inmigrantes se lo est&eacute;n&nbsp; haciendo a una ni&ntilde;a en estos momentos, con el consentimiento y el amparo de su comunidad), son una muestra de que en ciertas cuestiones no andamos lejos de la Edad Media. La religi&oacute;n, todas las religiones, son responsables de ello. Y el poder rancio, que vive m&aacute;s tranquilo si la mitad de la poblaci&oacute;n sigue enfrentada a la otra mitad.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso es una responsabilidad de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados instaurar las pautas que permitan solucionar el problema para aplicarlo a los dem&aacute;s, y estamos todav&iacute;a muy lejos de tener encarrilado el tema. Basta fijarse en c&oacute;mo se revuelven muchos hombrecitos cada vez que se cuestionan sus injustos privilegios, c&oacute;mo ladran los articulistas cipotudos o las barbaridades que sigue diciendo Trump sin que nadie lo lleve a los tribunales. Adem&aacute;s el &aacute;mbito p&uacute;blico y privado no coinciden, hay demasiados hombres que aparentan ser civilizados cara a la galer&iacute;a pero en su casa son unas malas bestias, y mujeres que afirman que nunca se dejar&iacute;an pisar hasta que se encuentran sangrando en un rinc&oacute;n de la cocina.&nbsp; La teor&iacute;a, como es habitual, va muy por delante de la pr&aacute;ctica. Admitir que seguimos siendo una sociedad machista es m&aacute;s positivo que negarlo, con vistas a implementar soluciones reales, porque bajar la guardia es muy peligroso. Los tiempos del mono empalmado y violento deben pasar a la historia.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido conviene ver la pel&iacute;cula israel&iacute; 'Bar Bahar' de Maysaloun Hamoud, donde tres mujeres palestinas que viven juntas en un apartamento de Tel Aviv tienen que enfrentarse a las contradicciones entre la vida moderna y la tradici&oacute;n. Es una pel&iacute;cula sencilla, llena de sutilezas, que desenmascara con eficacia el cinismo de una sociedad incapaz de cambiar y evolucionar hacia un futuro m&aacute;s justo para todos. Porque de eso se trata, de comprender que nuestras tradiciones se asientan sobre la injusticia, la desigualdad y el inmovilismo, como ci&eacute;nagas donde el agua se corrompe por falta de movimiento.
    </p><p class="article-text">
        Un futuro que imita al presente no es futuro, no contiene esperanza. Aunque nos crispe los nervios, no podemos dejar pasar ni una, como han hecho en Pamplona durante los sanfermines. La alerta debe ser permanente, nos jugamos demasiado. Hay que actuar con la contundencia de aquel intelectual que respondi&oacute; indignado a la pregunta, cuando todav&iacute;a se preguntaban esas majader&iacute;as: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo le gustan a usted las mujeres?&rdquo;, con una respuesta de iron&iacute;a brutal: &ldquo;Con patatas fritas, por supuesto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mujer-patatas-fritas_132_3276582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Violencia machista,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sebastião y la sal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sebastiao-sal_132_3300205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/302bdb76-f0ba-496a-af7e-f3f90c9f666f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Exposición ‘Génesis’ de Salgado. Plaza Porticada, Santander. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Ya no creía en nada. No creía en la salvación de la especie humana. No podíamos sobrevivir a tal cosa. No merecíamos vivir más. Nadie merecía vivir”.</p></div><p class="article-text">
        Sebasti&atilde;o Salgado tuvo siete hijas y un hijo al que puso su nombre. Ten&iacute;a una hacienda en Aimor&eacute;s, Minas Gerais, Brasil. Para proporcionar una buena educaci&oacute;n a su prole cort&oacute; los &aacute;rboles de su propiedad y se centr&oacute; en el ganado vacuno. A los 15 a&ntilde;os el joven Sebasti&atilde;o se march&oacute; a Vit&oacute;ria, capital provincial, a cursar el bachillerato. Por consejo paterno, comenz&oacute; a orientar sus estudios hacia la econom&iacute;a. El pa&iacute;s viv&iacute;a en una brutal dictadura, particip&oacute; en las protestas estudiantiles y en 1969 se fue con su joven esposa L&eacute;lia Wanick a Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        L&eacute;lia estudiaba arquitectura y un d&iacute;a compr&oacute; una c&aacute;mara de fotos. Sebasti&atilde;o se apropi&oacute; de ella, comenz&oacute; a registrarlo todo. Poco despu&eacute;s se trasladaron a Londres, &eacute;l trabaj&oacute; para la Organizaci&oacute;n Internacional del Caf&eacute; y lo enviaron a &Aacute;frica, donde sufri&oacute; un gran impacto humanitario. Sus primeras fotos proceden de Tahova, N&iacute;ger, que estaba sufriendo la hambruna de la sequ&iacute;a de 1973. Al regresar, el matrimonio decidi&oacute; que Sebasti&atilde;o se dedicar&iacute;a por entero a la fotograf&iacute;a, despreciando una prometedora carrera como economista. En 1974 naci&oacute; su hijo Juliano.
    </p><p class="article-text">
        El primer gran proyecto de Sebasti&atilde;o Salgado fue &lsquo;Otras am&eacute;ricas&rsquo; (1977-1984). Eran los tiempos de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n. Visit&oacute; Ecuador, Bolivia, M&eacute;xico&hellip; y tambi&eacute;n Brasil, que hab&iacute;a abandonado diez a&ntilde;os antes y donde acababa de caer la dictadura. Conoci&oacute; as&iacute; el nordeste de su pa&iacute;s, lugar paup&eacute;rrimo donde la mortalidad infantil y el movimiento de los Campesinos sin Tierra le sensibilizaron para ofrecernos fotos tan impactantes como la &lsquo;tienda de alquiler de ata&uacute;des&rsquo;. La tierra devastada y la pobreza comenzaron a ser su tema central. El reportaje de las minas de oro de Sierra Pelada, donde 50.000 hombres trabajan como hormigas, le hizo famoso como fot&oacute;grafo de la conciencia social.
    </p><p class="article-text">
        Abandon&oacute; de nuevo Brasil y se traslad&oacute; al S&aacute;hel, para llamar la atenci&oacute;n del mundo sobre el reparto global de la riqueza. Etiop&iacute;a estaba padeciendo una sequ&iacute;a feroz, pero hab&iacute;a alimentos para solucionarlo y el gobierno, en vez de distribuirlos, ametrallaba desde los helic&oacute;pteros a la poblaci&oacute;n que hu&iacute;a hacia Sud&aacute;n. C&oacute;lera, deshidrataci&oacute;n, diarrea y muerte. Lo titul&oacute; &lsquo;El final del camino&rsquo;, 1984-86, y en Mali registr&oacute; las espantosas fotos de &lsquo;las personas con la piel de corteza de &aacute;rbol&rsquo;. Sebasti&atilde;o Salgado no era consciente de que todo ese dolor transmitido estaba afect&aacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1986 y 1991, quiso cambiar de registro y visit&oacute; treinta pa&iacute;ses para hacer un homenaje a los constructores del mundo, la arqueolog&iacute;a de la era industrial. &lsquo;Workers&rsquo; le llev&oacute; entre otros a la URSS, Bangladesh, Sicilia, y termin&oacute; en Kuwait, despu&eacute;s de la primera guerra del Golfo, cuando Saddam Hussein incendi&oacute; en su huida los pozos de petr&oacute;leo. All&iacute; se uni&oacute; a bomberos de todo el planeta en una noche permanente, rodeado de fuego y explosiones que lo dejaron medio sordo. El Salgado economista y el artista se fusionaron para comprender que el oro negro era el germen del mal. Sus fotos de &lsquo;caballos desnutridos en el para&iacute;so&rsquo;, encontrados en un vergel &aacute;rabe cuando ya abandonaba la zona, le &ldquo;partieron el coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su agon&iacute;a comenz&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde y durar&iacute;a hasta 1999. Fue &lsquo;Exodus&rsquo;, que registraba los desplazamientos masivos de poblaciones africanas. Europa ya estaba cerrando sus fronteras y en 1994 el avi&oacute;n del presidente de Ruanda fue abatido en Tanzania. Salgado fue uno de los primeros en llegar. La represi&oacute;n contra los tutsis era de un salvajismo nunca visto. Un genocidio atroz. Hizo el camino inverso al de la poblaci&oacute;n que hu&iacute;a y durante 150 kil&oacute;metros solo encontr&oacute; en las cunetas cad&aacute;veres destrozados, despedazados a machetazos. Regres&oacute; al campamento de refugiados: &ldquo;El infierno se instal&oacute; en la sabana. En pocos d&iacute;as hab&iacute;a all&iacute;  un mill&oacute;n de personas. El odio es contagioso. Somos un animal terrible, nosotros, los humanos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el ej&eacute;rcito asesino de los hutus fue derrotado y entonces fueron ellos los que tuvieron que huir de la venganza de los tutsis. Se retiraron a la regi&oacute;n de Goma, en el Congo. Dos millones de personas se hacinaron en un campamento gigantesco y enfermizo. Cada d&iacute;a mor&iacute;an entre 12.000 y 15.000 personas v&iacute;ctimas del c&oacute;lera. Se las enterraba de mala manera a golpe de excavadora. &ldquo;Cuando sal&iacute; de all&iacute; mi cuerpo estaba enfermo. Mi alma estaba enferma.&rdquo; Pero lo peor a&uacute;n estaba por llegar. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde las Naciones Unidas obligaron a los hutus a regresar a Ruanda. Algunos se negaron y 250.000 desaparecieron en la selva. Cuando Salgado fue a fotografiarlos, ya solo quedaban 40.000, fam&eacute;licos y completamente locos. La guerrilla congole&ntilde;a se hizo cargo de ellos, los asesin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no cre&iacute;a en nada. No cre&iacute;a en la salvaci&oacute;n de la especie humana. No pod&iacute;amos sobrevivir a tal cosa. No merec&iacute;amos vivir m&aacute;s. Nadie merec&iacute;a vivir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sebasti&atilde;o Salgado estaba destrozado. Decidi&oacute; no sacar ni una foto m&aacute;s y dejar de ser testigo de la horrible condici&oacute;n humana. Regres&oacute; a Brasil para hacerse cargo de la hacienda de su padre. Como si fuera el reflejo de su alma, ten&iacute;a ante sus ojos 600 hect&aacute;reas de tierra yerma, esquilmada. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. No quer&iacute;a hacer nada. Tuvo que ser su mujer, L&eacute;lia Wanick, que siempre se encarg&oacute; de sus exposiciones y de mantener unida a la familia, la que propuso una soluci&oacute;n ins&oacute;lita, insensata, irrealizable. Regresar&iacute;an a la infancia de Sebasti&atilde;o, cuando en aquel lugar hab&iacute;a un para&iacute;so de plantas y arroyos. Volver&iacute;an a empezar para recuperar la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; naci&oacute; el Instituto Terra, un proyecto revolucionario que apostaba por la recuperaci&oacute;n de la naturaleza y de la Mata Atl&aacute;ntica. Plantaron 150 especies aut&oacute;ctonas. Al principio se perd&iacute;a el 60%, luego el 40, hasta que se produjo el milagro. En diez a&ntilde;os, ayudados por voluntarios, en ese lugar est&eacute;ril aplastado por las pezu&ntilde;as de las vacas trasplantaron 2,5 millones de &aacute;rboles. Un prodigio. Hoy en d&iacute;a ese sitio tan hermoso ya no es propiedad de la familia Salgado, es un parque nacional que pertenece a todo el mundo. Un ejemplo a seguir.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, Sebasti&atilde;o Salgado recuper&oacute; la fe y volvi&oacute; sacar fotos. Ya no quer&iacute;a denunciar la barbarie humana sino hacer un homenaje al planeta. El proyecto &lsquo;G&eacute;nesis&rsquo; (2004-2013) pretend&iacute;a retratar paisajes, animales y gentes que viv&iacute;an como al principio de los tiempos. Comenz&oacute; en las Gal&aacute;pagos, siguiendo los pasos de Darwin, luego se uni&oacute; a los Nenets que viven con sus renos en Siberia, m&aacute;s tarde a la tribu Zo&rsquo;e de la Amazon&iacute;a. Durante buena parte de este viaje le acompa&ntilde;aban su hijo Juliano y el cineasta Wim Wenders, que juntos realizaron &lsquo;La sal de la Tierra&rsquo; (2014), el documental sobre la vida y resurrecci&oacute;n de Sebasti&atilde;o Salgado que he resumido en este art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la sal de la tierra se desala, &iquest;qui&eacute;n la salar&aacute;?&rdquo; (Mateo 5:13) Salgado en castellano significa &lsquo;salado&rsquo;. &lsquo;G&eacute;nesis&rsquo; permanecer&aacute; en la Plaza Porticada de Santander hasta el 15 de julio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sebastiao-sal_132_3300205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sebastião y la sal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Sebastiao Salgado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La opaca transparencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/opaca-transparencia_132_3334066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73a82cfd-8590-49ce-a74b-db384d280b93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Chiringuito del Puntal. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Huir de todo, como si cada cual fuera una isla, está afectando a nuestra manera de ser.</p></div><p class="article-text">
        <em>Dominas como nadie los videojuegos, navegas por internet, conoces a la perfecci&oacute;n el men&uacute; de tu m&oacute;vil, incluso, te vistes t&uacute; solito&hellip; &iquest;Y no sabes para qu&eacute; sirve ese palo con pelos en una punta? Ese palo es una escobilla para limpiar el WC, cuando una parte de ti se engancha. Y es por eso, que es parte de ti, que te corresponde solo a ti limpiarlo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En caso de chapapote, agarra la escobilla por el mango (la parte delgada que sobresale hacia arriba) y frota el otro extremo (el de los pelos) contra la pared manchada, sin dejar de tirar del agua al mismo tiempo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por favor no seas marrano, los dem&aacute;s no tenemos la culpa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>PD: Si no sabes, o no quieres saber c&oacute;mo se utiliza ese palo, caga en casa antes de salir.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El simp&aacute;tico cartel est&aacute; en el Chiringuito del Puntal. Me avis&oacute; mi compa&ntilde;era Paula Arranz, encargada de la fotograf&iacute;a y las correcciones de esta columna, despu&eacute;s de volver del v&aacute;ter con una media sonrisa. Pero est&aacute;bamos en traje de ba&ntilde;o, hab&iacute;amos dejado los m&oacute;viles y las carteras en el aparcamiento de Somo, apenas llev&aacute;bamos las llaves del coche y un billete peque&ntilde;o para la consumici&oacute;n, as&iacute; que tuve que pedirle al camarero un bol&iacute;grafo. &Eacute;l lo llam&oacute; 'm&aacute;quina de escribir', y como puse cara de bobo me lo repiti&oacute;, luego supuse que era el autor del mensaje pedag&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Tard&eacute; un buen rato en copiarlo a mano, el camarero se ofreci&oacute; a sacarle una foto y envi&aacute;rmelo por e-mail, pero le dije que el esfuerzo merec&iacute;a la pena. En el v&aacute;ter de chicos hab&iacute;a cola, de modo que copiaba una frase, dejaba pasar a alguien y esperaba para reanudar la tarea. Al final tambi&eacute;n entr&eacute; en el de chicas y comprob&eacute; que el mensaje era el mismo, no lo hab&iacute;an pasado a femenino. Estaba colocado encima de la cisterna, Paula me hizo notar que las mujeres se sientan siempre en la taza&nbsp; y los hombres orinan de pie, lo cual significa que el original era sin duda para nosotros y luego se hab&iacute;a fotocopiado. Pretend&iacute;a informar y a la vez entretener, una buena f&oacute;rmula para evitar que los t&iacute;os se reboten.
    </p><p class="article-text">
        De regreso a Somo, media hora de playa maravillosa, siempre nueva, siempre llena de sugerencias y mundos por descubrir, comprobamos que ese d&iacute;a nos hab&iacute;a tocado invasi&oacute;n de min&uacute;sculos escarabajos, qui&eacute;n sabe qu&eacute; hac&iacute;an all&iacute;, igual que la vez anterior hubo reuni&oacute;n de correlimos, esos pajarillos de patas mec&aacute;nicas que corren hacia el agua y retroceden como ni&ntilde;os frioleros con miedo a mojarse. Hablamos del mensaje del WC y de la proliferaci&oacute;n de otros semejantes, aunque con menos sentido del humor, en algunos lugares p&uacute;blicos, como si la sociedad fuera consciente de que la falta de educaci&oacute;n, decoro o pudor, empezara a sentarnos mal a todos. Era indudable que aqu&eacute;l iba dirigido a la gente m&aacute;s joven, as&iacute; que abandonamos el tema para no sentirnos viejos y moralistas.
    </p><p class="article-text">
        Una hora m&aacute;s tarde, est&aacute;bamos comprando en el h&iacute;per, y una mujer fue a coger unas cervezas, golpe&oacute; una lata y &eacute;sta se puso a tirar espuma. El l&iacute;quido comenz&oacute; a escurrir hacia las baldas inferiores. Como yo estaba cerca, dije que deber&iacute;a llamar al encargado. Ella se hizo la sorda y se march&oacute; sin m&aacute;s, con su hija, para darle buen ejemplo. Ahora me tocaba avisar a m&iacute;. Pero tampoco lo hice. No era mi responsabilidad. Me sent&iacute; como un espectador de ese doble atropello viral de una mujer china, en el que todo el mundo pasa de ayudar y al final viene un coche y la remata. La triste justificaci&oacute;n fue que d&iacute;as antes a una buena samaritana que socorri&oacute; a un herido la obligaron en el hospital a pagar las costas como si ella fuera la causante de las heridas. L&oacute;gicamente se mosque&oacute;, lo subi&oacute; a la red y gener&oacute; una ola de insolidaridad desproporcionada.
    </p><p class="article-text">
        Huir de todo, como si cada cual fuera una isla, est&aacute; afectando a nuestra manera de ser. En 'La sociedad transparente' sostiene Vattimo que el exceso de informaci&oacute;n y su inmediatez puede ejercer un papel deshumanizante en la sociedad. Conocer tanto no esclarece sino que hace opaco nuestro entendimiento. Es obvio que lo negativo nos impacta m&aacute;s que lo positivo, condiciona nuestra conducta, nos retrae y pone a la defensiva. No mejoramos porque al saber m&aacute;s desconfiamos m&aacute;s. Es como si esta sociedad transparente primero nos atravesara la ropa, luego la piel y llegara hasta nuestro oscuro interior. Y del oscuro interior humano es mejor no hablar. Hemos evolucionado desde la crueldad y la violencia, en los escudos de nuestras ciudades hay espadas y ca&ntilde;ones, en nuestras playas una marea de cad&aacute;veres...
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; debamos plantearnos una terapia general con mensajes simples, directos, cotidianos, dec&aacute;logos olvidados, instrucciones de uso de la vida, algo que nos haga levantar la vista del m&oacute;vil para recordar que si cada uno dejamos menos mierda a nuestro paso tendremos algo provechoso que legar a las pr&oacute;ximas generaciones. Aunque solo sea para no desconcertar a las inteligencias artificiales que, cuando nos imitan, nos asustan al vernos reflejados. Qu&eacute; horror si los robots que hereden la tierra se parecen a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar en positivo, y como agradecimiento a los buenos trabajadores que al amanecer limpian la playa de Somo, dir&eacute; que en dos kil&oacute;metros de orilla solo encontr&eacute; una bolsa de pl&aacute;stico que acababa de traer la marea. Eso no lo superan ni en Malib&uacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/opaca-transparencia_132_3334066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La opaca transparencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Playas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro como síntoma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/futuro-sintoma_132_3355358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5593bfea-40cf-4b50-b4dd-ed0c78f0888b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro como síntoma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, como en el resto del mundo, nuestra alma se está infectando maliciosamente como antes se infectaron nuestros cuerpos.</p></div><p class="article-text">
        Nadie nos advirti&oacute; contra el c&aacute;ncer. No hab&iacute;a nada que advertir. Era una enfermedad. La prevenci&oacute;n de las enfermedades todav&iacute;a no estaba de moda y constatar su existencia como pandemia era m&aacute;s que suficiente. Su gravedad estaba acentuada por el malditismo y el silencio. Cuando al fin se habl&oacute; libremente de ello, el todo en su conjunto comenz&oacute; a provocar c&aacute;ncer. Fumar pas&oacute; de ser un recurso masculino para convertirse en vaquero curtido al atardecer a ser un traqueotomizado hecho polvo. La comida tambi&eacute;n estaba bajo sospecha y las puertas de las neveras se llenaron de listados de conservantes que nos pod&iacute;an llevar a la tumba. Por supuesto, aunque todos lo negaban, se expand&iacute;a la idea de que era muy contagioso. Hab&iacute;a que alejarse de las personas con c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco nadie nos advirti&oacute; contra el sida. Lleg&oacute; una ma&ntilde;ana, sin nombre adjudicado, pero pronto se asoci&oacute; con el sexo y se extendi&oacute; el temor a contagiarse con la saliva de un simple beso. Tambi&eacute;n hab&iacute;a que ocultarlo, estigmatizar a los enfermos, no tener contacto alguno con ellos, porque era una plaga b&iacute;blica para castigarnos por nuestra degeneraci&oacute;n. Repartir o no condones dividi&oacute; a la sociedad. Los cat&oacute;licos se opon&iacute;an, preconizaban de nuevo la virginidad y el celibato, se hicieron c&oacute;mplices de la epidemia en contra del consejo de la OMS. Los m&aacute;s tremendistas advirtieron que se llevar&iacute;a por delante a una cuarta parte de la poblaci&oacute;n africana. Para evitarlo hab&iacute;a que tomar medicamentos a paletadas, una veintena de pastillas cada d&iacute;a, no se sab&iacute;a si era peor el remedio que la enfermedad. Pero era un remedio solo para los pa&iacute;ses ricos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el c&aacute;ncer est&aacute; bajo control relativo, en la infancia se curan el 80% de los casos, y las campa&ntilde;as preventivas han reducido dr&aacute;sticamente el consumo de tabaco y fomentan el control riguroso de los alimentos. El sida ha pasado de ser una enfermedad mortal de necesidad a enfermedad tratable. Lo mismo pas&oacute; con la vieja tuberculosis, y tambi&eacute;n hay una vacuna en curso contra la viruela, incluso algo tan terrible como el &eacute;bola se ataja en occidente en cuesti&oacute;n de semanas. Se dir&iacute;a que el ser humano ha entrado en una fase de tregua con las enfermedades. Sin embargo, esta misma semana leo que en el 2030, dentro de tan solo trece a&ntilde;os, la depresi&oacute;n ser&aacute; la primera causa de baja laboral. Que en Espa&ntilde;a, como en el resto del mundo, nuestra alma se est&aacute; infectando maliciosamente como antes se infectaron nuestros cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s leer la noticia echo de menos a varios amigos. &iquest;Qu&eacute; fue de aquel colega o de aquella mujer o del hijo de tal o del tipo aquel del quiosco? Me dijeron que hab&iacute;an pillado una depresi&oacute;n. Que uno no sale de casa, la otra ya no se levanta de la cama, el chaval salt&oacute; por la ventana y el tipo del quiosco cerr&oacute; el negocio y a veces se le oye llorar desconsolado a las tantas de la madrugada. No me acerco a ellos, claro, pero me digo que son ellos los que no se acercan a m&iacute;. No les llamo por tel&eacute;fono, no les envi&oacute; mensajes, no pregunt&oacute; a nadie qu&eacute; tal les va. Es como si hubieran desaparecido en un sanatorio de apestados. Y, ahora que lo pienso, en varias ocasiones he rehuido encontrarme con ellos y he comentado con otras personas que cuesta tratarlos porque son unos cenizos, unos negativos a los que todo les parece mal, unos nihilistas descorazonadores, en fin, que los depresivos son gente deprimente. Tanto que hasta frivolizar sobre el tema resulta molesto.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a diferencia del c&aacute;ncer o el sida, hace d&eacute;cadas que se nos advierte de que esto iba a suceder. La crisis, el paro, la decadencia moral, la p&eacute;rdida de valores, la degradaci&oacute;n de la democracia, la insolidaridad con los refugiados, la extinci&oacute;n de la &eacute;tica y la esperanza. La certeza de que en el futuro las cosas van a ir a peor. Parece que todo conspira contra nosotros, todo nos conduce a la demolici&oacute;n y, al llegar el fin de semana, aumentan las probabilidades de que alguien haga detonar una bomba en el campo de f&uacute;tbol o en un concierto por la paz. Hay d&iacute;as en que me miro al espejo y solo veo a un c&iacute;nico con calefacci&oacute;n central pagada gracias a la venta de armas que enriquece a este pa&iacute;s. Tal vez yo tambi&eacute;n est&eacute; contagiado y tener conciencia me arrastre a la depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de semanas vi una pel&iacute;cula que me sent&oacute; muy mal. Fueron 162 minutos de cabrero, y todo el rato sin comprender c&oacute;mo esa cinta ha logrado cosechar una veintena de premios tan prestigiosos como el de &lsquo;Mejor pel&iacute;cula europea del a&ntilde;o&rsquo;. Se trata de &lsquo;Toni Erdmann&rsquo; de Maren Ade y me pareci&oacute; un homenaje grotesco a la vida pat&eacute;tica que llevamos. Lo m&aacute;s parecido a que se te corte la leche del desayuno cuando solo te queda una vaso. Un esperpento, la verdad. Daba la sensaci&oacute;n de que ni los actores, ni la directora y mucho menos el guionista creyeran en absoluto que merece la pena vivir esta existencia malsana. Dicen los cr&iacute;ticos que es una comedia amarga, pero si te r&iacute;es es que te falla algo en la cabeza. Me he pasado quince d&iacute;as maldiciendo y sin poder olvidarla. Lo m&aacute;s deprimente que me he echado a la cara en mucho tiempo. Seguro que los fabricantes de Orfidal han financiado esa pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        En fin, aunque sea cierto que hoy en d&iacute;a ser optimista es estar mal informado, hay que alejarse de ese futuro previsto, porque la negatividad se contagia, es la nueva y m&aacute;s peligrosa enfermedad que nos acecha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/futuro-sintoma_132_3355358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2017 07:41:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro como síntoma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Temporada de patos, temporada de conejos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/temporada-patos-temporada-conejos_132_3383393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cea986d5-25d8-40c0-991b-65837775c858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Temporada de patos, temporada de conejos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘La calle es mi institución y el móvil es mi urna’</p></div><p class="article-text">
        Cuando yo era ni&ntilde;o tuve un amigo socialdem&oacute;crata. Despu&eacute;s de la escuela, nos arrojaban a los dos a la calle con un trozo de pan y una onza de chocolate, no daba para m&aacute;s. &Eacute;l llevaba el pan en una mano y la onza en la otra, yo enterraba la onza en el pan. &Eacute;l dosificaba el chocolate y le daba peque&ntilde;os mordiscos, yo com&iacute;a el pan en seco y esperaba con emoci&oacute;n la llegada del mordisco que inclu&iacute;a chocolate. La diferencia entre nuestras caras es que la suya era serena, equilibrada, mientras que la m&iacute;a ostentaba unos ojos deslumbrados, ansiosos, ilusionados.
    </p><p class="article-text">
        Esto suced&iacute;a a mediados del siglo pasado, en plena dictadura, y &eacute;ramos tan peque&ntilde;os que no ten&iacute;amos ni pensamiento propio. Cuando &iacute;bamos a jugar, a mi amigo su madre siempre le dec&iacute;a &ldquo;no te hagas mucho da&ntilde;o&rdquo; mientras que a m&iacute; me dec&iacute;an &ldquo;divi&eacute;rtete, p&aacute;salo bien&rdquo;. Viv&iacute;amos en un barrio obrero, so&ntilde;&aacute;bamos con neveras llenas de comida y con el futuro, aunque no sab&iacute;amos lo que eso significaba. Todo era presente inmediato y hab&iacute;a que sacarle rendimiento a la infancia. Regresar a casa ilesos era un deshonor, en la m&iacute;a no te daban de cenar si no estabas herido; en la suya s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo en particular una tarde en que fuimos a unas casas abandonadas. Para entrar hab&iacute;a que encaramarse a un muro muy alto y desde &eacute;ste saltar al borde de otro muro. La distancia era considerable, la hostia segura. &Eacute;ramos nueve chavales. Mi amigo dijo que no iba a saltar, que no quer&iacute;a hacerse sangre, y le mandamos a la mierda porque la gracia estaba precisamente en sangrar. Uno a uno volamos por el aire, lo logramos, pero con el resultado de un labio partido, dos codos desgarrados y en general las rodillas hechas polvo, las m&iacute;as por ejemplo, con regueros de sangre hasta los tobillos. Cuando regresamos al barrio, machacados como h&eacute;roes milenarios, mi amigo nos estaba esperando, impoluto y bien peinado. Los otros le despreciaron, pero yo le acompa&ntilde;&eacute; hasta su portal y, para mi sorpresa, antes de entrar se despein&oacute; y se tir&oacute; al suelo rodando como una croqueta hasta quedar presentable. Entonces supe que era socialdem&oacute;crata, aunque todav&iacute;a no conoc&iacute;a esa palabra.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s dejamos de tener relaci&oacute;n, la dictadura comenz&oacute; a venirse abajo y muchos del barrio nos metimos en la izquierda natural, por simple gen&eacute;tica. Alfonso, sin embargo, se dejaba ver por ah&iacute; en alguna asamblea pero sin ganas de comprometerse en nada. Luego o&iacute;mos decir que andaba con los socialistas, que entre nosotros ten&iacute;an muy mala fama. Cuando Felipe Gonz&aacute;lez renunci&oacute; al marxismo, me dijeron que Alfonso empezaba a destacar entre la militancia. Y le perd&iacute; la pista.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos por casualidad el s&aacute;bado pasado en Aranda de Duero. Nosotros &iacute;bamos en un peque&ntilde;o autob&uacute;s alquilado a la concentraci&oacute;n de la Puerta del Sol. Uno de la cuadrilla me lo se&ntilde;al&oacute; y fui a saludarle. Despu&eacute;s del preceptivo &lsquo;c&oacute;mo te va la vida, la pareja, los hijos&rsquo;, me coment&oacute; que era compromisario socialista y que iba a Madrid a la votaci&oacute;n del Secretario General. Le felicit&eacute; por el cargo, soy de buen talante, pero &eacute;l me mir&oacute; con el desd&eacute;n y la soberbia caracter&iacute;sticos de los suyos y me espet&oacute;: &ldquo;Ya te vale, con los podemitas, a tu edad&hellip;&rdquo; No le dije nada, me qued&eacute; cortado. Lo peor es que a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Nosotros, los de la izquierda, vamos a impedir que sig&aacute;is haciendo el payaso. Sois una verg&uuml;enza.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        No voy a describir la mirada que le ech&eacute;, el equivalente a mandarle a la mierda cuando de ni&ntilde;o no quiso saltar el muro. Su poca educaci&oacute;n me record&oacute; a la bancada del PP, gente sin capacidad alguna para el di&aacute;logo. Le dese&eacute; buena suerte en la votaci&oacute;n y me fui con los m&iacute;os. Mas tarde, en el autob&uacute;s, coment&eacute; el encuentro con mi compa&ntilde;ero de asiento, uno de la cuadrilla de siempre. Le escandaliz&oacute; que Alfonso se considerara de izquierdas y dijo: &ldquo;Para ser de izquierdas hay que aceptar riesgos y &eacute;se no se ha arriesgado en su puta vida&rdquo;. Luego se burl&oacute; de &eacute;l: &ldquo;&iquest;Te lo imaginas detr&aacute;s de un micr&oacute;fono?: Compa&ntilde;eras, compa&ntilde;eros, mascotas y toros de la dehesa, he venido a pedir vuestro voto para hacer con &eacute;l lo que le d&eacute; la gana al Ibex 35&hellip; Sociata de los huevos&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le re&iacute; la gracia, pero se me qued&oacute; en la cara un gesto amargo. &lsquo;Qu&eacute; pena&rsquo;, pens&eacute;. Y justo en ese momento, alguien del autob&uacute;s propuso ponerles una de dibujos animados a los cr&iacute;os, que llev&aacute;bamos media docena de chavalines bastante aburridos con el viaje. El conductor puso una vieja cinta de Merrie Melodies, &eacute;sa en la que Bugs Bunny y el Pato Lucas intentan enga&ntilde;ar a Elmer, que hace de cazador, alternando carteles que ponen: &lsquo;Temporada de patos, temporada de conejos&rsquo;. Todos la record&aacute;bamos y aplaudimos al final cuando Elmer reconoce que a &eacute;l le da igual patos o conejos, que solo caza para divertirse porque en realidad es vegetariano. Alguien dijo: &ldquo;Elmer es del PP, as&iacute; que temporada de Elmer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luego los kil&oacute;metros fueron pasando por esa Espa&ntilde;a vac&iacute;a y ya cerca de Madrid repasamos nuestras aportaciones para la concentraci&oacute;n de Sol. La m&aacute;s votada fue: &lsquo;La calle es mi instituci&oacute;n y el m&oacute;vil es mi urna&rsquo;. Nada m&aacute;s llegar comprar&iacute;amos unos palos, un pl&aacute;stico grande y rotuladores. Nos rascamos el bolsillo y pusimos un escote.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/temporada-patos-temporada-conejos_132_3383393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Temporada de patos, temporada de conejos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que mató a Mariano Rajoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/hombre-mato-mariano-rajoy_132_3413452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fb84638-8106-41a0-bd73-d21b87956439_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ganado. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como en 'El hombre que mató a Liberty Valance', de John Ford, la política española se ha convertido en una disparatada película del oeste donde el latrocinio es el protagonista indiscutible.</p></div><p class="article-text">
        Como en 'El hombre que mat&oacute; a Liberty Valance', de John Ford, la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se ha convertido en una disparatada pel&iacute;cula del oeste donde el latrocinio es el protagonista indiscutible y cada d&iacute;a nos sorprende con nuevos y m&aacute;s descarados chanchullos hasta el punto de plantearnos si gobernar es sin&oacute;nimo de delinquir. El PP lleva demasiado tiempo pas&aacute;ndose de la raya pero sigue gobernando con la ayuda de otros partidos c&oacute;mplices y Espa&ntilde;a se parece cada vez m&aacute;s al pueblo de la peli, Shinbone, que significa tibia, y dos tibias cruzadas son una bandera pirata. Veamos el reparto de papeles.
    </p><p class="article-text">
        Mariano Rajoy es como Liberty Valance (Lee Marvin), ese forajido que va con sus ladrones malencarados robando a todo el mundo y aterrorizando al pueblo con el lema cutre: 'La vida es as&iacute;, no la he inventado yo'. Representa al mundo incivilizado, inmovilista, el de los ganaderos desaprensivos que quieren un territorio franco para hacer lo que les venga en gana, como siempre se ha hecho. Es el malo de la peli.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Iglesias es el abogado-friegaplatos Random Stoddard (James Stewart), cuyo &uacute;nico objetivo es traer la civilizaci&oacute;n a una tierra salvaje donde rige la ley del m&aacute;s fuerte, la ley del rev&oacute;lver, y reina el miedo y el analfabetismo. Representa la cordura, la sensatez, la justicia, en fin, el idealismo. El bueno de la peli.
    </p><p class="article-text">
        Pedro-Susana-Patxi, o triceversa, son el criador de caballos Tom Doniphon (John Wayne, al que nosotros de cr&iacute;os llam&aacute;bamos Juan Vainas, y viene a cuento). Representa la valent&iacute;a, el coraje, ya que es el &uacute;nico capaz de plantarle cara a Liberty, pero tiene el inconveniente de que acepta el <em>statu quo</em> como un mal menor: le gustar&iacute;a que las cosas cambiaran pero ya se ha resignado a que no sea as&iacute;. En la peli es el amigo del bueno y los dos se disputan a la chica.
    </p><p class="article-text">
        La chica es la Se&ntilde;orita Hallie (Vera Miles), camarera guapa, amable, acogedora, como una madre para todo el mundo, pero ingenua y analfabeta. Representa a la democracia, al futuro, a la esperanza de la clase humilde que sue&ntilde;a con librarse de la injusticia ancestral. Comprende, como nosotros, que los ricos existen para que sepamos qui&eacute;n nos roba, pero cree que todo tiene un l&iacute;mite y sobrepasarlo merece una respuesta. No puede hacer nada porque el pueblo acata la sinraz&oacute;n de tipos como Liberty Valance. Los numerosos votantes de Rajoy, para entendernos.
    </p><p class="article-text">
        El quinto personaje es el periodista Dutton Peabody (Edmond O&rsquo;Brian), borrach&iacute;n pero honesto, convencido de la necesidad de informar al pueblo para no mantenerlo en la ignorancia. Representa la libertad de expresi&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto lo sabemos en los primeros minutos de la pel&iacute;cula y digamos que la acci&oacute;n comienza con un reto a duelo entre el bueno y el malo (v&eacute;ase moci&oacute;n de censura). El bueno acepta, es algo insensato, suicida, propio de un payaso que va a conseguir que lo maten. As&iacute; sucede en la peli y as&iacute; est&aacute; sucediendo con Pablo Iglesias. Por lo visto, en su cobard&iacute;a, todos olvidan el car&aacute;cter &eacute;pico del h&eacute;roe, cu&aacute;l es su cometido, cu&aacute;l el &uacute;nico sentido de su presencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso no ser&iacute;a el Parlamento espa&ntilde;ol una reuni&oacute;n de lacayos del poder si no estuviera all&iacute; Unidos Podemos? S&iacute;, es evidente, por eso est&aacute;n, para intentar evitarlo, con el respaldo de cinco millones de votantes, personas tan acostumbradas a perder que les parece indecente que se diga que no es la forma ni&nbsp; el momento, que mejor otro d&iacute;a,&nbsp; que ahora toca repartirse el bot&iacute;n de los Presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        Una moci&oacute;n de censura no tiene por qu&eacute; ser un acto inteligente sino visceral, algo impulsado por el asco y la rabia, como vomitar cuando te revuelven el est&oacute;mago. &iquest;A qu&eacute; hay que esperar, a que el PP salga a la calle navaja en mano y nos robe hasta la cartera vac&iacute;a? &iquest;Cu&aacute;ntas conversaciones telef&oacute;nicas pas&aacute;ndose el estado de derecho por el forro hacen falta para que alguien diga basta? Algunos merecen que los cuelguen con su propia corbata. La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola est&aacute; cambiando, lo tienen delante de sus ojos y son incapaces de verlo. Nada va a ser igual a partir de ahora.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un momento hist&oacute;rico, aqu&iacute; y en todo el mundo, y la democracia se va a redefinir ineludiblemente. O eso o se suprime, que hay mucha gente interesada en ello. Ocurre como en la pel&iacute;cula de Ford, donde Liberty Valance se r&iacute;e del abogado, le humilla, igual que hace Juan Vainas, pero el duelo se lleva a cabo y Valance muere de un disparo. El detonante es la paliza que le pega Valance al periodista, a la libertad de expresi&oacute;n. Al final sabemos que el responsable ha sido Juan Vainas, escondido en un callej&oacute;n, pero la gloria y la chica se las lleva James Stewart, como ocurrir&aacute; aqu&iacute; si el PSOE no se une a la propuesta y deja pasar su &uacute;ltima oportunidad de hacer algo digno por nuestra democracia. Si no lo hace, en las pr&oacute;ximas elecciones, anticipadas, no sacar&aacute; ni un esca&ntilde;o ni una banqueta.
    </p><p class="article-text">
        'El hombre que mat&oacute; a Liberty Valance' es un cl&aacute;sico porque contiene un modelo humano intemporal que aplicado a la realidad espa&ntilde;ola se vuelve prof&eacute;tico. Son demasiadas semejanzas: los abusos del PP en mayor&iacute;a generaron el 15-M, &eacute;ste dio a luz a Pablo Iglesias, a Podemos, a Unidos Podemos, y ahora se llevar&aacute; por delante a Mariano Rajoy, el s&iacute;mbolo de la degradaci&oacute;n institucional de este pa&iacute;s, algo que ni los poderosos se pueden permitir. No es casualidad, es el destino. Porque a veces la realidad es tan plana que todo se reduce a buenos y malos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/hombre-mato-mariano-rajoy_132_3413452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre que mató a Mariano Rajoy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La realidad desacreditada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/realidad-desacreditada_132_3446516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b53949a-d56e-41e8-82a8-2f626006f9f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Bellezas. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no distinguimos qué es verdadero y qué es falso, incluso si nos ponen delante una imagen, que antes valía más que mil palabras, basta con que nos digan que ha sido manipulada para que dudemos de ella.</p></div><p class="article-text">
        Al hilo de la reciente Semana Santa, las banderas a media asta y la megabomba de Donald Trump, viene bien recordar la cita b&iacute;blica de Mateo 6:3 donde dice &ldquo;que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha&rdquo;, pero no aplicado a la limosna sino al hecho de que mientras el gobierno est&aacute; de vacaciones cantando saetas su ej&eacute;rcito de consejeros trabaja a jornada completa para implementar en nuestro pa&iacute;s el vergonzoso &lsquo;diccionario universal de la infamia&rsquo; que hace poco nos castig&oacute; con el t&eacute;rmino posverdad y ahora nos agrede con el &lsquo;relato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la posverdad es una m&aacute;scara burda de la mentira, un sin&oacute;nimo tosco f&aacute;cil de comprender, el &lsquo;relato&rsquo; ha incorporado una nueva acepci&oacute;n muy sutil que lo convierte en una herramienta peligrosa. Cuando antes significaba: Narraci&oacute;n, cuento; conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho (RAE), ahora tambi&eacute;n significa: constructo de la mente para dar sentido a una experiencia. En teor&iacute;a &lsquo;cuento&rsquo;, entendido como relato de ficci&oacute;n, ya recoge esa posibilidad, pero en la pr&aacute;ctica la nueva acepci&oacute;n le a&ntilde;ade una duda razonable y viene a decir que todo relato puede ser pura ficci&oacute;n, lo cual no es cierto. Si por ejemplo a m&iacute; me atropella un coche, en el hospital puedo contar varias versiones de ese hecho y m&aacute;s tarde escribir un relato donde un personaje es atropellado, pero si me caigo por las escaleras y digo que he sido atropellado ni los m&eacute;dicos ni el lector del relato tendr&aacute;n un atropello como origen o base de la narraci&oacute;n. No me creer&aacute;n o no les resultar&aacute; convincente mi relato porque estoy mintiendo, ya que no he sido atropellado: ni mis fracturas ni mi memoria avalar&aacute;n mis palabras. Un hecho no deja de serlo por una mala narraci&oacute;n, ni un buen relato fabrica hechos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo la ciencia no est&aacute; de acuerdo. Hasta finales del siglo pasado cre&iacute;amos que un in-dividuo no se pod&iacute;a dividir, de ah&iacute; su nombre, pero como nos explica Y. N. Harari en &lsquo;Homo deus&rsquo; diversos experimentos cient&iacute;ficos nos han hecho dudar de esa certeza. Pens&aacute;bamos que nuestros dos hemisferios cerebrales, al estar albergados en un mismo cerebro, trabajaban juntos para entender la realidad, pero no siempre es as&iacute;. El hemisferio derecho, no verbal, se encarga de recoger la experiencia y el izquierdo, verbal, nos la cuenta. Hay un yo de la experiencia y un yo narrativo. En algunos tipos de epilepsia o en personas que han sufrido una apoplej&iacute;a y se produce la desconexi&oacute;n entre ambos hemisferios, el Nobel de Fisiolog&iacute;a y Medicina Roger Wolcott Sperry y su alumno Michael S. Gazzaniga comprobaron que los relatos que cuentan estos pacientes son con frecuencia fantas&iacute;as sin relaci&oacute;n alguna con la realidad. En casos extremos todos lo hacemos, por ejemplo despu&eacute;s de una agresi&oacute;n violenta, y la justicia tiene problemas cuando una v&iacute;ctima reconoce a su agresor aun existiendo pruebas irrefutables de que se encontraba a mil kil&oacute;metros del lugar de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia nos ha puesto en tela de juicio en los &uacute;ltimos tiempos y si ya era grave que neurocient&iacute;ficos como Martin Conway afirmaran que nos inventamos parte de nuestros recuerdos o nos atribuimos experiencias ajenas, flaco favor nos hacen ahora al decirnos que todo lo que contamos es dudable, un ficci&oacute;n conveniente, una falacia que manejamos a nuestra conveniencia. De este modo la realidad queda desacreditada y para invalidarla basta con esgrimir la palabra relato en su nueva acepci&oacute;n, con el respaldo de la ciencia. As&iacute; Donald Trump puede bombardear Siria sin necesidad de pruebas, ya que diga lo que diga al-&Aacute;sad ser&aacute; su &lsquo;relato&rsquo;, o la Ministra Cospedal poner las banderas a media asta identificando tradici&oacute;n con ley porque lo contrario es el &lsquo;relato&rsquo; de la izquierda atea, aunque tengamos, de hecho, una Constituci&oacute;n aconfesional. Aquello de &lsquo;Me queda la palabra&rsquo; de Blas de Otero ha pasado a la historia.
    </p><p class="article-text">
        El origen del problema habr&iacute;a que buscarlo en la irrupci&oacute;n de Internet y en el uso masivo de las redes sociales. Tuvo que ser muy traum&aacute;tico para el Poder comprobar que el control de la informaci&oacute;n se le iba de las manos y ante la imposibilidad de recuperarlo su primera reacci&oacute;n fue negar la fiabilidad de la red. Recordemos que al principio todo lo que aparec&iacute;a en Internet se tachaba de acient&iacute;fico, fantasioso y sin base alguna. Sin embargo la red se consolid&oacute;, hubo una incorporaci&oacute;n masiva de diccionarios, textos cient&iacute;ficos y filos&oacute;ficos, y al final los mismos peri&oacute;dicos se trasladaron a la realidad virtual, de modo que al Poder no le qued&oacute; otro remedio que negar la realidad real. Una maniobra genial, hay que reconocerlo. Ahora ya no distinguimos qu&eacute; es verdadero y qu&eacute; es falso, qu&eacute; ha sucedido y qu&eacute; ha sido inventado, incluso si nos ponen delante una imagen, que antes val&iacute;a m&aacute;s que mil palabras, basta con que nos digan que ha sido manipulada para que dudemos de ella. Hasta hay chiflados que creen que vivimos en Matrix, que ya es decir.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor de todo, es que la perversi&oacute;n de la palabra va a continuar adelante y despu&eacute;s de la posverdad y el relato le toca a la democracia y al libre albedr&iacute;o, porque no son nada convenientes ni rentables. &iquest;Acaso tienen libre albedr&iacute;o los ignorantes que han votado a Trump? Hay estudios sociol&oacute;gicos que lo niegan. &iquest;Acaso los pa&iacute;ses que se llaman dem&oacute;cratas lo son de hecho? Mi banco opina que no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/realidad-desacreditada_132_3446516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La realidad desacreditada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Posverdad,Relato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, el ruiseñor y el sinsonte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemos-ruisenor-sinsonte_132_3465001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d245f8a-f375-4238-a171-f85db338bc3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos, el ruiseñor y el sinsonte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política se ha convertido en un apéndice infectado de la economía, dejando a las personas y a sus necesidades al margen de cualquier consideración, como ceros a la izquierda.</p></div><p class="article-text">
        Creer o no creer, esa es la cuesti&oacute;n. O crees en la democracia, o crees que la democracia es un impedimento para lograr tus mezquinos objetivos. O crees que en el Parlamento debe estar representado el pueblo en su conjunto, o crees que el pueblo debe estar trabajando para ti mientras t&uacute; ocupas el esca&ntilde;o, te sueltas el bot&oacute;n de la americana y observas con desidia como te cuelga entre las piernas el pico de la corbata. Porque no se puede ser creyente y no creyente a la vez sin resultar sospechoso, al menos de tener dos caras o una del tama&ntilde;o de la espalda.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo todo se reduce a esa certeza: no es compatible la soberan&iacute;a popular con el gobierno de unos pocos. No se puede afirmar tajantemente que Podemos no va a gobernar bajo ning&uacute;n concepto, por encima de tu cad&aacute;ver, sin delatar que eres partidario de una dictadura mamarracha donde los de siempre se comen el bacalao para que a los dem&aacute;s les toque solo la raspa. Si encima le a&ntilde;adimos el agravante de nula capacidad para disimular un pensamiento necio, clasista y olig&aacute;rquico, acabas como Villalobos diciendo que estos tipos huelen mal, no se duchan a diario, son unos guarros. C&oacute;mo se nota que su madre no le golpeaba los domingos la puerta del cuarto de ba&ntilde;o para que no consumiera ella sola la bombona de butano.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si Pablo Iglesias hubiera reaccionado ante la proverbial indiferencia de Rajoy cuando ya ve&iacute;a aprobados sus Presupuestos diciendo, con el verbo florido del a&ntilde;orado Anguita: &ldquo;Se le ve c&oacute;modo y despreocupado al se&ntilde;or Presidente mientras la procelosa miseria se abate cuan tif&oacute;n sobre el pueblo fam&eacute;lico&rdquo;, seguro que le hubieran aplaudido sus se&ntilde;or&iacute;as y el mensaje se perder&iacute;a precisamente  con esos aplausos. Sin embargo, como dijo que al presidente se la tra&iacute;a floja y le importaba un huevo, todos se echaron las manos a la cabeza y termin&oacute; acaparando titulares: &iexcl;Qu&eacute; esc&aacute;ndalo, un doctor en pol&iacute;ticas expres&aacute;ndose como un estibador, y para m&aacute;s inri lo llevaba escrito, con premeditaci&oacute;n y alevos&iacute;a!
    </p><p class="article-text">
        Estas cosas no suceder&iacute;an si la pol&iacute;tica no se hubiera convertido en un ap&eacute;ndice infectado de la econom&iacute;a, dejando a las personas y a sus necesidades al margen de cualquier consideraci&oacute;n, como ceros a la izquierda. Se pueden comprar barcos de guerra que nadie necesita a cambio de trigo que todav&iacute;a no ha sido plantado, pero no se le puede subir el salario m&iacute;nimo a un trabajador porque eso ser&iacute;a una locura, un lujo impensable. As&iacute; el presupuesto para Defensa aumenta en un 32% y se escatiman 22 millones para Valdecilla, que si se mueren los pobres no tendremos que matarlos. Dicen que ha sido un olvido, que lo van a arreglar, pero como mienten m&aacute;s que hablan es imposible creerles.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros pol&iacute;ticos dan l&aacute;stima. Mientras el PP est&aacute; a punto de abrir una l&iacute;nea regular de autobuses para trasladarlos desde el Parlamento a pernoctar a la c&aacute;rcel, el PSOE se monta una presentaci&oacute;n de candidata tirititr&aacute;n cuya consigna oculta es: Venceremos a Podemos, nuestro enemigo natural. La derecha mafiosa y la antigua izquierda haciendo causa com&uacute;n para abaratar la democracia hasta dejarla irreconocible. No es extra&ntilde;o que los que vivimos la Transici&oacute;n embargados de felicidad veamos ahora c&oacute;mo nos embargan la felicidad y acabemos pensando que aquella fue la operaci&oacute;n de maquillaje mejor orquestada de la historia de Espa&ntilde;a. La versi&oacute;n callejera lo resum&iacute;a gritando: &iexcl;Le llaman democracia y no lo es!
    </p><p class="article-text">
        Esto recuerda a la conocida an&eacute;cdota del best-sellers de Harper Lee, To Kill A Mockingbird  (Matar a un sinsonte). Como se trataba de vender libros y aqu&iacute; nadie sab&iacute;a lo que era un sinsonte, con la habitual chapucer&iacute;a nacional se tradujo como Matar a un ruise&ntilde;or, tergiversando gravemente el t&iacute;tulo y de paso el significado de la obra.  Porque un sinsonte es un pajarillo sin canto propio, que imita el de cualquier otro que haya cerca de &eacute;l, de manera que cuando el abogado Atticus Finch les dice a sus hijos que condenar al negro Tom Robinson ser&iacute;a como matar a un sinsonte, no se refiere a matar a un ruise&ntilde;or de hermoso canto sino matar el canto de todos los p&aacute;jaros, el canto mismo, o sea, la libertad.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s acostumbrado a la dictadura, nos vendieron una mala traducci&oacute;n de la democracia y como est&aacute;bamos desesperados aceptamos la Transici&oacute;n sin rechistar. Pero ha pasado el tiempo y volvemos a verle las orejas al lobo. Mientras las cunetas de Espa&ntilde;a siguen repletas de cad&aacute;veres sin identificar y los responsables se han ido muriendo como Franco tranquilos en sus camas, sus herederos tienen el coraje de sentenciar a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n a Cassandra Vera por hacer chistes sobre Carrero Blanco, que era un facha no un angelito. Acabaremos volviendo al Nihil Obstat Imprimatur.
    </p><p class="article-text">
        Que a nadie le extra&ntilde;e por tanto si un d&iacute;a Pablo Iglesias aparece en el Congreso en bicicleta y tocando el timbre para pedir un aumento del ancho del carril bici, porque a la gente ya no llega ni para gasolina, o que se masturbe en el hemiciclo reivindicando el onanismo, la &uacute;nica pr&aacute;ctica sexual que le queda a una generaci&oacute;n que morir&aacute; est&eacute;ril por falta de presupuesto incluso para condones. &iquest;Acaso merece algo m&aacute;s este erial de infames charcuteros, ladrones impresentables, vagos de mierda que solo saben poner el cazo? La grieta enorme que nos separa la han abierto ellos, que se atengan a las consecuencias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemos-ruisenor-sinsonte_132_3465001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemos, el ruiseñor y el sinsonte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acusado cadáver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/acusado-cadaver_132_3507540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70dc465e-1cd6-4950-a26d-33affcde1726_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sumidero. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora la maldad lleva las riendas sin molestarse en disimular, a la cara. ¿Debemos avergonzarnos de ser como somos o es mejor asumirlo con entereza?</p></div><p class="article-text">
        Me encuentro de madrugada con J.F. en un bar de Santander y, quiz&aacute; porque se le est&aacute; yendo la mano con los gintonics, me confiesa que &uacute;ltimamente se encarga de avejentar a un empresario denunciado por corrupci&oacute;n. Tiene problemas con su cliente porque se niega a caminar arrastrando los pies y a llevar una chaqueta de lana como un l&iacute;der sindicalista cualquiera al que han pillado con las manos en la caja. Teme que se ponga chulo ante el tribunal, que confiese que el juego sucio es condici&oacute;n <em>sine qua non</em> para ser respetado en los negocios.
    </p><p class="article-text">
        Me cuenta J.F. que su cliente es un perfecto caballero, lo que le obliga a reconocer sus errores, en particular no haber sido capaz de crear un equipo de encubridores m&aacute;s competente. Siempre ha tenido dos testaferros, uno de su familia y otro de la de su mujer, pero no comparte la nueva tendencia en el gremio de mentirle hasta al pol&iacute;grafo, lo que ha motivado un cambio de estrategia. Han seleccionado a dieciocho posibles testigos y est&aacute;n manipulando sus declaraciones para que nadie se aclare de lo que ha sucedido con la contabilidad. Me dice, entre risas, que han preparado hasta balances contables en braille y facturas en servilletas de papel. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No le veo muy preocupado y le digo que si necesita inspiraci&oacute;n revise la pel&iacute;cula 'B (B&aacute;rcenas)' de David Ilund&aacute;in, con el espl&eacute;ndido Pedro Casablanc en el papel protagonista. Es una comedia desternillante de 2015 basada en las declaraciones del tesorero del PP ante el juez Ruz. &ldquo;Te partes de risa&rdquo;, le digo, &ldquo;porque acusa a Rajoy, a Cospedal y a la plana mayor del partido de haber aceptado m&aacute;s sobres que un buz&oacute;n de correos y resulta tan convincente que no le cree ni dios&rdquo;. Le comento que adem&aacute;s la peli se financi&oacute; en parte por el sistema <em>crowdfunding</em>, con 597 mecenas cuyos nombres aparecen al final, y exclama: &ldquo;&iexcl;Que insensatos, a esos la declaraci&oacute;n de la renta en vez de a devolver les sale a vomitar!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se pone tan graciosillo, le recuerdo que los jueces est&aacute;n hasta el gorro de abogados como &eacute;l, capaces de retorcer la verdad, ensalzar la mentira, tergiversar&hellip; Me detiene con las dos manos abiertas, llama al camarero y le pide que me retire la cerveza. Pide para m&iacute; una botella de Mo&euml;t, nos vamos a una mesa apartada, me sonr&iacute;e con ojos de congelador y me exige que ponga el m&oacute;vil apagado encima de la mesa. Obedezco, tengo familia.
    </p><p class="article-text">
        Debo decir por si acaso que J.F. no se llama as&iacute;, ni esas son sus iniciales, ni estamos en Santander. Como bien explica mi interlocutor, hoy en d&iacute;a vivimos inmersos en una niebla tan espesa que cualquier afirmaci&oacute;n sobre la realidad es pura fantas&iacute;a. Luego me echa la broca por haberle llamado la atenci&oacute;n, por ser tan arrogante, por compartir <em>alma mater</em> en una universidad privada en la que yo al parecer no aprend&iacute; nada. &ldquo;Si te consuela escribir una columna en un peri&oacute;dico zurdo a m&iacute; me parece bien&rdquo;, me dice con sarcasmo, &ldquo;pero recuerda que esa columna solo sostiene la carpa del circo enorme que a todos nos cobija: si haces de payaso no intentes domar leones&rdquo;. Deber&iacute;a replicar, pero me callo y bebo.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n J.F. se explaya sobre la actualidad inmediata: la Infanta lista y tonta a la vez, Urdangar&iacute;n en Suiza a costa del erario p&uacute;blico, Rodrigo Rato que no ver&aacute; la c&aacute;rcel ni en pintura, el impuesto al sol en el pa&iacute;s m&aacute;s soleado de Europa, los 60.000 millones que nos deben los bancos que aun as&iacute; declaran beneficios, el futuro de los espa&ntilde;oles camareros y las espa&ntilde;olas jineteras en las playas que nos alimentan&hellip; Si no fuera por el estilismo, dir&iacute;a que estoy con Pablo Iglesias cont&aacute;ndome la Trama. No s&eacute; a d&oacute;nde quiere ir a parar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una sola cosa cierta, lo que tanto le cuesta entender a mi cliente cuando se niega al envejecimiento prematuro: el sistema es perfecto porque el c&iacute;rculo ya se ha cerrado y nada puede salir de su interior. Ni una revoluci&oacute;n ni una guerra mundial podr&iacute;an cambiar lo inexorable de nuestra naturaleza. Ahora la maldad lleva las riendas sin molestarse en disimular, a la cara, ya era hora, joder. &iquest;Debemos avergonzarnos de ser como somos o es mejor asumirlo con entereza?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; muy borracho y yo me he metido tres copas seguidas de Mo&euml;t, no me lo vayan a quitar. Me viene a la cabeza el 'Breviario de podredumbre' de Cioran, que casi acaba conmigo cuando era joven y cre&iacute;a en algo. Mientras pienso qu&eacute; decir, J.F. le gui&ntilde;a un ojo al camarero, que se acerca y nos saca una foto con el m&oacute;vil del abogado. Si se me va la mano con esta historia, seguro que encuentra en el c&oacute;digo penal alg&uacute;n art&iacute;culo con el que rebanarme el pescuezo. &ldquo;&iquest;Sabes?&rdquo;, le digo, &ldquo;d&eacute;jale claro a tu cliente que es mejor ser un testigo viejo que un testigo cad&aacute;ver&rdquo;. Lo le&iacute; en un libro sobre la Mafia y a J.F. le encanta la idea. Es adecuado a su c&oacute;digo odontol&oacute;gico, como dice mostrando los dientes.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, en casa, le explico a mi perro que lo importante en la vida son los hechos, que yo puedo pegarle pero lo que vale es que le acaricie. Aunque nunca le he pegado, se aleja, porque no le gusta el olor del alcohol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/acusado-cadaver_132_3507540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Mar 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acusado cadáver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El algoritmo expiatorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/algoritmo-expiatorio_132_3530792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1599677-4898-4d74-b794-98eb4c3624d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;VOAEK. Museo Vostell Malpartida (Cáceres). | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha llovido mucho desde que Ada Lovelace ideó el primer algoritmo en 1841, y era fácil prever lo que sucedería al pasarlo por el filtro implacable del capitalismo, que todo lo pervierte hasta pudrirlo.</p></div><p class="article-text">
        Ahora nos parece una tonter&iacute;a, pero cuando se extendi&oacute; por el planeta el reloj de pulsera muchos pensaron que era la personificaci&oacute;n del mal, lo peor que le pod&iacute;a suceder a un ser humano, el control llevado al extremo del autocontrol. Algunos presum&iacute;an de ser libres porque no llevaban reloj, no estaban esposados al tiempo, pero los dem&aacute;s se sometieron a sus dictados y ya nadie volvi&oacute; a tener justificaci&oacute;n para llegar tarde a ninguna parte. Desde entonces se pudo despedir al trabajador por irresponsable, al novio por capullo o a cualquiera por no respetar lo suficiente a los dem&aacute;s. As&iacute; la puntualidad se convirti&oacute; en un signo de distinci&oacute;n, un rasgo de nobleza, aunque en principio surgi&oacute; de una esclavitud impuesta e indeseada.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo est&aacute; sucediendo hoy en d&iacute;a con los algoritmos. En teor&iacute;a son tan mec&aacute;nicos como un reloj, solo siguen una secuencia de &oacute;rdenes prefijadas para obtener el resultado previsto, sin embargo aumenta el n&uacute;mero de personas que se resisten a su implantaci&oacute;n generalizada argumentando que son ellos los que controlan nuestras vidas en vez de servirnos para llevar nosotros el control. Sin ir m&aacute;s lejos, este a&ntilde;o son populares los tel&eacute;fonos arcaicos que solo sirven para llamar y recibir mensajes de voz, sin injerencias personales ni intentos de venderte una lavadora cada vez que conectas con tus amigos. Yo mismo compr&eacute; en una librer&iacute;a virtual un libro de metaf&iacute;sica hace dos a&ntilde;os y desde entonces su algoritmo intenta encasquetarme las reflexiones del Papa Francisco y los desvelos de Santa Teresa.
    </p><p class="article-text">
        Pero un algoritmo no es un reloj, es algo m&aacute;s complejo. Nadie duda de que este mundo informatizado dejar&iacute;a de funcionar si se suprimieran los algoritmos, lo cual no significa que sean inteligentes ni mucho menos inocentes. Detr&aacute;s de su dise&ntilde;o hay ideolog&iacute;a, pensamiento tendencioso y en muchos casos simple conservadurismo. Aunque Facebook afirme que el suyo no influye en nuestras opiniones, es un hecho que sigue la tendencia infantiloide de 'ni teta ni pito ni culo', y suprime tanto estatuas griegas desnudas como la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer de mama, donde una mujer debe dar instrucciones empleando el cuerpo de un hombre porque el suyo est&aacute; prohibido. Quiz&aacute; por eso es m&aacute;s que sospechosa la asociaci&oacute;n entre el algoritmo y el chivo expiatorio. Se usa en expresiones como &ldquo;no convirtamos el algoritmo en un chivo expiatorio&rdquo;, que es como decir: &ldquo;no nos toques los algoritmos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 'Homo deus (Breve historia del ma&ntilde;ana)', Y.N. Harari nos previene contra la tendencia de proporcionarle demasiados datos personales al ordenador porque acabar&aacute; sabiendo sobre nosotros m&aacute;s que nosotros mismos y llegar&aacute; un d&iacute;a en que el microondas se niegue a calentarte el caf&eacute; porque eres hipertenso y tendr&aacute;s que conformarte con la tila con azahar que te prepara tan diligentemente. De este modo tendremos individuos solo informados de lo que quieren saber dentro de su burbuja de opini&oacute;n, c&oacute;modos en su c&aacute;mara de eco y subyugados por el sesgo de confirmaci&oacute;n que los convierte en consumidores pasivos de publicidad descarada. Idiotas, en suma, cuya &uacute;nica capacidad ser&aacute; mover la cabeza como perritos de salpicadero mientras fluyen los anuncios.
    </p><p class="article-text">
        Ha llovido mucho desde que Ada Lovelace ide&oacute; el primer algoritmo en 1841, y era f&aacute;cil prever lo que suceder&iacute;a al pasarlo por el filtro implacable del capitalismo, que todo lo pervierte hasta pudrirlo. Lo que iba a ser una soluci&oacute;n para alejar a las masas del trabajo duro en condiciones insoportables ha generado una sociedad en la que las m&aacute;quinas nos han robado el futuro porque ya no somos necesarios como mano de obra. Sobran mujeres-coneja que llenen el mundo de ni&ntilde;os y sobran hombres soberbios que exijan alimentos: hay que proporcionarles armas para que se maten entre ellos y de paso liquiden a las mujeres. La culpa antigua la tuvo Eva por enrollarse con la serpiente y la moderna la tiene Ada por so&ntilde;ar un futuro m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana me he despertado paranoico perdido porque so&ntilde;&eacute; que a Donald Trump lo hab&iacute;a puesto ah&iacute; el listo de Mark Zuckerberg como preludio de su pr&oacute;xima campa&ntilde;a electoral a presidente de los USA. So&ntilde;&eacute; que ricitos de azabache se miraba en el espejo y se dec&iacute;a 'me gusto' y 'me encanto' y su algoritmo le dec&iacute;a a trav&eacute;s del azogue que deb&iacute;a regir el destino de la humanidad por mandato de dios. Estaba tan guapo como un c&eacute;sar romano al trasluz de la historia y nosotros (yo estaba en segunda fila con una toga del Athletic de Bilbao), le vitore&aacute;bamos con un sonido electr&oacute;nico que no logr&eacute; identificar pero ten&iacute;a algo de hormiga o de abeja o de carcoma comi&eacute;ndose las vigas de la casa, no s&eacute;, algo chungo.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es siempre la misma: &iquest;Qu&eacute; podemos hacer?&nbsp;Y la respuesta es evidente: exigir m&aacute;s transparencia. Que se sepa al menos c&oacute;mo nos joden la vida, aunque sea un consuelo vano. Poder llevarlos ante los tribunales para que ellos y los jueces se nos r&iacute;an a la cara y de este modo verle el careto al enemigo. Si la polic&iacute;a nos va a moler a palos, tener una consigna rabiosa que gritar, algo un poco m&aacute;s sustancioso que los resultados del f&uacute;tbol del fin de semana. Y poder quitarle la pegatina a la c&aacute;mara del ordenador, que necesitamos que Elon Musk nos reconozca y nos seleccione para el pr&oacute;ximo viaje a Marte, el &uacute;nico futuro que nos queda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/algoritmo-expiatorio_132_3530792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Podemos amarnos bajo estas condiciones laborales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemos-amarnos-condiciones-laborales_132_3555598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c35f20ef-2330-42f3-8b9d-6cc6a55956b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Matrix de barrio. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo el que ha gobernado el mundo ha tenido el amor bajo control, por medio de las religión o de las leyes, y el amor, con el tiempo, se ha deteriorado.</p></div><p class="article-text">
        El amor es un sentimiento necesario y el modo que tenemos de ganarnos la vida es determinante para su existencia. Cuantos m&aacute;s impedimentos le pongamos mayor ser&aacute; la posibilidad de que no surja, se desarrolle mal o se convierta en lo contrario. Detr&aacute;s del fracaso amoroso de muchas personas est&aacute;n unas malas condiciones laborales, que en los casos leves provocan inestabilidad emocional o separaciones traum&aacute;ticas y en los graves malos tratos e incluso la muerte. No es por tanto un tema que se deba eludir escud&aacute;ndonos en que no hay un m&eacute;todo para objetivarlo y en que es imposible presentar una estad&iacute;stica veraz que confirme que nos amamos poco y mal en correspondencia con el empleo escaso y de mala calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para no ponernos muy elevados, digamos que el amor requiere presencia y la ausencia del ser amado ocasiona dolor. Bien sea tu pareja, tus parientes, tus amistades, tu mascota o el mar Cant&aacute;brico, si amas a alguien quieres estar a su lado: todo el rato si amas mucho, a ratos si amas regular y pocas veces si tu amor es intermitente y fugaz. Lo que no har&aacute;s nunca es estar lejos, no de un modo permanente, porque el amor a distancia desaparece ya que se alimenta del contacto, del tiempo compartido. Por eso el amor es tan implacable, es lo m&aacute;s real que tenemos: o amas o no amas, lo dem&aacute;s son argumentos consoladores.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos por ejemplo en el medio mill&oacute;n de j&oacute;venes que han abandonado a la fuerza el pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en busca de trabajo. Est&aacute;n preparados, tienen futuro, pero el amor es un lujo que no se pueden permitir. Han dejado atr&aacute;s a sus seres queridos, el paisaje donde se han criado, viven en el extranjero, siete en un piso, ahorran lo que pueden, el tiempo pasa. Si entonces surge el amor lo har&aacute; en un lugar equivocado, en un momento de tr&aacute;nsito, y muchos lo recibir&aacute;n como un golpe de mala suerte. Han tenido la desgracia de enamorarse lejos de casa, piensan volver, y las probabilidades de que la otra persona sea compatible con el regreso son escasas. Muy pocos lo tirar&aacute;n todo por la borda, la mayor&iacute;a crear&aacute; una coraza y no superar&aacute; la fase del enamoramiento pasional: sexo sin promesas ni demasiadas explicaciones. No van a llegar a amarse, se quedar&aacute;n a mitad de camino, la uni&oacute;n sentimental con su pa&iacute;s es demasiado poderosa. Y el amor no se puede dejar para m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco los que se quedan lo tienen mejor. Aqu&iacute; el mercado de trabajo ha empeorado tanto que bordea la esclavitud, se le roba a la gente su vida con horarios infames bajo amenaza de despido procedente y el &uacute;nico valor apreciado en un curr&iacute;culum es la obediencia ciega. Salvo cuatro privilegiados, a la mayor&iacute;a les llega justo para sobrevivir, alimentarse mal y pagar el alquiler de un chamizo miserable. Eso por no mencionar a la cuarta parte de trabajadores en paro indefinido que no tienen otro futuro que esperar una renta social b&aacute;sica que les impida comer de la basura. &iquest;Qu&eacute; amor pueden darles a sus hijos, si no los ven casi nunca, o est&aacute;n tan agotados y deprimidos que no tienen ni para levantarse ellos mismos el &aacute;nimo? &iquest;Y sus hijos, qu&eacute; amor pueden desplegar en la escuela o con sus amigos que no sea la bronca continuada, si ni tan siquiera sus profesores pueden demostrarles que lo que se hace all&iacute; sirva para algo, porque ellos ven a diario que nada sirve para nada, solo ser un g&aacute;nster famoso, solo gobernar corrompiendo y luego ir de vacaciones a la c&aacute;rcel? El amor no sobrevive en la desesperanza. Los parias no se aman, es publicidad enga&ntilde;osa, en la realidad todo son reproches, gritos, mala hostia y te voy a partir la cara. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que plantearse por tanto si se le puede llamar amor al ejercido por seres condenados al ego&iacute;smo por pura supervivencia. Cuando hay poco le acabas robando al otro hasta el amor, y lo destruyes, lo conviertes en odio. Entonces surgen las malas interpretaciones y se mezcla amar con ser amado, algo muy peligroso. La gente no mata por amor, sino por error, porque confunde ambas cosas y su incapacidad para amar la proyecta en la otra persona, consiguiendo un cad&aacute;ver que ya no le va a corresponder. Nadie que ame har&iacute;a eso, es absurdo, salvo que haya sido educado tendenciosamente para alimentar esa confusi&oacute;n y no sea capaz de distinguir el amor del odio. Amar es dar, desprenderte de ti mismo en favor de lo amado, luego no buscas su destrucci&oacute;n sino que velas por su bienestar. Lo importante es amar, que te amen ser&aacute; en todo caso la consecuencia. El amor no es una propiedad privada y menos p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Todo el que ha gobernado el mundo ha tenido el amor bajo control, por medio de la religi&oacute;n o de las leyes, y el amor, con el tiempo, se ha deteriorado. No es que antes hubiera m&aacute;s amor o de mejor calidad, sino que han disminuido las posibilidades de que exista. No podemos amarnos bajo estas condiciones laborales porque han sido dise&ntilde;adas para lograr el efecto contrario: un mundo inestable, cargado de miedo, con el futuro incierto, donde los individuos solo aspiran a beneficiarse y no a beneficiar, lo cual nos degrada no ya como humanos sino como seres vivientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemos-amarnos-condiciones-laborales_132_3555598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Podemos amarnos bajo estas condiciones laborales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En términos de bondad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/terminos-bondad_132_3584317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6f38f67-8214-4c31-b673-3018c24ef972_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En términos de bondad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La libertad es el primer valor humanista; la bondad el segundo”. Tzvetan Todorov</p></div><p class="article-text">
        Un paral&iacute;tico cerebral profundo es un ser humano que nace desconectado, de s&iacute; mismo y de nosotros. Cuando llega al mundo sentimos pena por &eacute;l, no se va a enterar de nada, es lamentable, pero si pensamos en su familia se nos saltan las l&aacute;grimas: qu&eacute; cruz, qu&eacute; losa, qu&eacute; palo. Durante veinte o treinta a&ntilde;os tendr&aacute;n que cuidar de &eacute;l sin otra recompensa que cuidar de &eacute;l, en un c&iacute;rculo vicioso imposible de romper. Desear&iacute;an que no hubiera nacido, que el mal se hubiera detectado a tiempo y as&iacute; poder solicitar a la sociedad una compasiva interrupci&oacute;n del embarazo. Pero eso no sucedi&oacute;, est&aacute; vivo, es un ser irrefutable.
    </p><p class="article-text">
        Todos conocemos alguno de estos seres ausentes, casi vegetales, a menudo toman el sol en un balc&oacute;n, inm&oacute;viles como geranios. Son recipientes sin apenas contenido, con un algo remoto en la mirada, una sonrisa que deseamos interpretar pero que es solo un acto reflejo. Tienen nombre, normalmente en diminutivo cari&ntilde;oso, aunque no responden. Antiguamente se los dejaba morir, abandonados a la intemperie, a los lobos, pero form&oacute; parte de nuestra evoluci&oacute;n aceptar lo inevitable y mantenerlos con vida, no para diferenciarnos de los animales, hay muchos que protegen a los m&aacute;s desvalidos,  sino para mantener la cohesi&oacute;n del grupo dando por supuesto que el simple aspecto humano ya es un valor a defender. El l&oacute;gico orgullo de una especie que no se rinde con facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde antiguo se observ&oacute; que la familia que ten&iacute;a entre sus miembros a un paral&iacute;tico cerebral se humanizaba, su violencia consustancial quedaba refrenada por el contacto diario con un ser dependiente e indefenso. La necesidad de cuidados constantes por parte del grupo, algo compartido con mayor o menor entusiasmo por hermanos, primos y vecinos m&aacute;s cercanos, los hac&iacute;a m&aacute;s sensibles al dolor ajeno y por tanto menos propensos a ocasionarlo. De este modo, por el simple hecho de existir, un paral&iacute;tico cerebral mejoraba la sociedad humana, y en t&eacute;rminos de bondad, se podr&iacute;a decir que ni una persona empe&ntilde;ada en ser bondadosa durante toda su vida lograr&iacute;a alcanzar un nivel semejante. No es una paradoja, sino una demostraci&oacute;n simple de que la humanidad es m&aacute;s grande que un solo ser humano.
    </p><p class="article-text">
        En la vida no existe una demostraci&oacute;n de fortaleza mayor que la bondad, nada nos hace sentir m&aacute;s orgullosos, m&aacute;s grandes, sin embargo en tiempos duros muchos la consideran un signo de debilidad y as&iacute; una virtud se convierte en un defecto. Adem&aacute;s la bondad tiene connotaciones religiosas, lo que le resta credibilidad y le da muy mala fama, algo injusto porque la religi&oacute;n siempre ha capitalizado esa actitud humana como posterior a sus ense&ntilde;anzas, cuando es anterior. La bondad ya exist&iacute;a antes de que nuestro miedo inventara a los dioses. Es obvio que nadie crece al ponerse de rodillas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Holocausto se nos ha intentado convencer con ret&oacute;rica b&iacute;blica de que albergamos en nuestro interior un mal tan poderoso que ning&uacute;n bien puede contrarrestarlo. Es normal que se empleara ese discurso porque el da&ntilde;o ocasionado fue tan descomunal que solo repartiendo la culpa entre todos se hac&iacute;a soportable. Por eso es positivo que en la actualidad se publiquen libros como  &lsquo;La bondad insensata&rsquo;, de Gabriele Nissim, donde nos recuerda que frente a la banalidad del mal (Hannah Arendt) se encuentran los hombres justos que arriesgan su vida para salvar la de otros (Vasili Grossman). Solo un desalmado afirmar&iacute;a que nuestra historia es producto de la maldad. Eso no se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; es cierto que la maldad arraiga con facilidad en el ser humano porque la bondad no se ajusta a la ley del m&iacute;nimo esfuerzo y siempre ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil destruir que construir, matar que salvar, herir que curar. Hicieron falta mil guerras antes de que se creara la Cruz Roja, y se fusilaron a muchos hombres hasta que el primer pacifista se mantuvo en pie a pesar de estar hecho un colador. Pero vamos ganando, el mundo no es tan monstruoso como era, ocurre que caminar paso a paso es m&aacute;s lento que ir dando zancadas. Al h&eacute;roe actual se le exige que lleve una bandera blanca, ya no hay gloria en la sangre, salvo para los fan&aacute;ticos. Ser civilizado es una disciplina intelectual, no un regalo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas en este mismo peri&oacute;dico Susan George (ATTAC) nos recordaba  que &ldquo;la izquierda cree que sus ideas son tan estupendas que no hace falta defenderlas&rdquo; y de ese modo la derecha las tergiversa y las utiliza en su contra. Es la era del cinismo. Dentro de poco los Derechos Humanos se imprimir&aacute;n en papel higi&eacute;nico y los promotores de la idea dir&aacute;n que es para difundirlos. Despu&eacute;s de la posverdad inventar&aacute;n la poshumanidad y ayudar a los dem&aacute;s ser&aacute; considerado sospechoso. La bondad podr&iacute;a desaparecer por falta de uso, cosa de ingenuos, personas a las que habr&aacute; que medicar.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as falleci&oacute; el pensador Tzvetan Todorov y en su libro &lsquo;Memoria del mal, tentaci&oacute;n del bien&rsquo; nos recuerda que &ldquo;la libertad es el primer valor humanista; la bondad, el segundo&rdquo;. Por lo tanto, estamos hablando de la esencia, algo que por derecho pertenece a la izquierda,  defensora de lo humano, porque la derecha est&aacute; muy ocupada contando el dinero. Como dijo Mahpiua Luta (Nube Roja): &ldquo;Tres veces he repetido estas cosas. Ahora he venido a decirlo una cuarta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/terminos-bondad_132_3584317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En términos de bondad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Posverdad,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leyendo 'La tiza envenenada']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/leyendo-tiza-envenenada_132_3613084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b90d94b-85ad-4a33-9ae9-25c11127b67d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Juego libre en la escuela. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una corriente subterránea de pensamiento que no se rinde, que hace una labor de zapa, que socava los cimientos, o al menos los araña, que consigue por momentos que la escuela no parezca un circo.</p></div><p class="article-text">
        Leyendo 'La tiza envenenada', de Vicente Guti&eacute;rrez Escudero, he recordado con amargura los veinte a&ntilde;os largos que permanec&iacute; encadenado a un pupitre, desde el primer d&iacute;a en el parvulario, cuando no entend&iacute; por qu&eacute; hab&iacute;a que estarse quieto, hasta que me licenciaron con un t&iacute;tulo in&uacute;til que mide 45x34 cent&iacute;metros. Desde luego yo no fui un preso modelo, me domesticaron pero no consiguieron amaestrarme. Quiz&aacute; de eso va el libro, de la diferencia entre educar a un humano y adiestrar a una oveja.
    </p><p class="article-text">
        Leo en la p&aacute;gina 32 que para sobrevivir a la educaci&oacute;n hay que reivindicarse como aver&iacute;a, imperfecci&oacute;n y trastorno, &ldquo;uno debe afirmar hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo recodo de anomal&iacute;a que tenga en su interior&rdquo;, y pienso en todos los que somos como somos por simple oposici&oacute;n a lo que pretend&iacute;an que fu&eacute;ramos. Los que chup&aacute;bamos pasillo por llevar la contraria o hacer preguntas impertinentes. Aprendimos mucho, pero no lo que ellos esperaban. Entre otras cosas que si fabricas un enemigo conoces sus mecanismos igual que &eacute;l conoce los tuyos, y cabe la posibilidad de que sus m&eacute;todos no sean beligerantes justo porque los tuyos lo son. Yo empec&eacute; a leer porque leer era subversivo, lo m&aacute;s delincuente que hab&iacute;a a mi alcance: nadie pod&iacute;a controlarme cuando estaba leyendo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es verdad que nac&iacute; en una dictadura cat&oacute;lico-fascista y que mis primeros educadores estaban completamente chiflados. Algunos eran curas, otros militares, hab&iacute;an ganado una guerra y consolidar el miedo era su &uacute;nica obsesi&oacute;n. Est&aacute;bamos a principios de los 60, hab&iacute;a pan pero ninguna escapatoria. En la Escuela Nacional a las nueve en punto cant&aacute;bamos el 'Cara al sol' con el brazo levantado mientras el director, vestido de la Falange, recorr&iacute;a como si fueran barrotes nuestras piernas desnudas con su vara de mando. Era un s&aacute;dico de siqui&aacute;trico. Una ma&ntilde;ana decidi&oacute; que hac&iacute;amos demasiado ruido en el recreo, lo interrumpi&oacute;, cerr&oacute; la puerta de entrada, nos hizo pasar en fila y nos arreo un buen sopapo a cada uno. Lo menos &eacute;ramos 300. Cuando me toc&oacute; el turno, y me odi&oacute; para siempre por agacharme y esquivarle, observ&eacute; que ten&iacute;a la mano incendiada y del tama&ntilde;o de un guante de b&eacute;isbol. Deb&iacute;a de dolerle, pero el muy cabr&oacute;n sonre&iacute;a, era un educador expeditivo y feliz.
    </p><p class="article-text">
        Dice Vicente Guti&eacute;rrez Escudero que &ldquo;puede existir Escuela sin Capitalismo pero el Capitalismo sin Escuela es insostenible&rdquo;, y me viene a la cabeza aquel momento ingrato en que un compa&ntilde;ero de facultad se neg&oacute; a pasarme sus apuntes porque yo ya no era un condisc&iacute;pulo suyo sino un competidor que podr&iacute;a arrebatarle en el futuro su puesto de trabajo. Le falt&oacute; decir &ldquo;al enemigo ni agua&rdquo;. A partir de ese d&iacute;a dej&eacute; de hacer preguntas y de animar el debate en clase. Segu&iacute; la voz del profeta Marley: &ldquo;Menuda carrera de ratas. Yo digo que los rastafaris no trabajan para la C.I.A.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No voy a negar que en veinte a&ntilde;os de pupitre hubo profesores humanos y competentes, pero tampoco olvido que muchos de ellos fueron expulsados, amenazados&nbsp; o maniatados por la instituci&oacute;n, p&uacute;blica o privada. Gente a la que le pudrieron la iniciativa a base de leyes, como esa Escuela Viva de Santib&aacute;&ntilde;ez que menciona Guti&eacute;rrez Escudero al final de su libro, &ldquo;que sufri&oacute; presiones pol&iacute;ticas para que acatase las normas de la Consejer&iacute;a y el proyecto fue abandonado&rdquo;. Est&aacute; claro que en Cantabria no se pod&iacute;a permitir semejante grado de incertidumbre educativa. La escuela es un aparcamiento de ni&ntilde;os, no una pradera de conocimiento donde se puede trotar en libertad. Por eso el gremio, consciente de su labor, siempre ha tenido entre bastidores un &uacute;nico patr&oacute;n: Herodes, el liquidador de ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En teor&iacute;a no deber&iacute;a gustarme 'La tiza envenenada. Co-educar en tiempos de colapso. Primer manifiesto anti-andrag&oacute;gico' porque soy pedagogo y vivo rodeado de personas que se dedican a la ense&ntilde;anza. No es agradable saber que eres el peor lacayo del sistema, el domesticador de fieras que mata en los ni&ntilde;os sus posibilidades, el ogro que los encadena a unos programas y los machaca a base de ex&aacute;menes. Pero el autor tambi&eacute;n se dedica a la educaci&oacute;n, luego en el fondo est&aacute; hablando de algo m&aacute;s profundo que la simple parafernalia escolar. &Eacute;l sabe que hay una corriente subterr&aacute;nea de pensamiento que no se rinde, que hace una labor de zapa, que socava los cimientos, o al menos los ara&ntilde;a, que consigue por momentos que la escuela no parezca un circo. Los que convierten el aro por el que hay que pasar en un hula-hoop.
    </p><p class="article-text">
        En Cantabria son muchos los compa&ntilde;eros que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han abandonado la barricada ideol&oacute;gica y se han atrincherado en las bibliotecas. Desde all&iacute; procuran no indicar el camino sino ense&ntilde;ar a caminar, con el m&eacute;todo mejor que existe, que cada cual se fabrique su propio cerebro y cargue con las consecuencias. A fin de cuentas se van a convertir en precariado, sus oficios est&aacute;n todav&iacute;a por inventar, deben tener mentes resistentes que aguanten firmes en una realidad cada vez m&aacute;s infantil, gregaria y moralmente desequilibrada. Ellos ser&aacute;n la resistencia entre los cascotes.
    </p><p class="article-text">
        Hay que agradecer a La Vor&aacute;gine-Cultura Cr&iacute;tica su colecci&oacute;n de 'Textos (in)surgentes' y a Vicente Guti&eacute;rrez Escudero su valiosa aportaci&oacute;n con 'La tiza envenenada'. Me he gastado medio bol&iacute;grafo subrayando sus p&aacute;ginas de gasolina. No se me ocurre mejor elogio para un libro. Gracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/leyendo-tiza-envenenada_132_3613084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leyendo 'La tiza envenenada']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instrucciones para náufragos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/instrucciones-naufragos_132_3636042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faa83ce6-4be4-44bd-a4ab-72eeab2997d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mar. |"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede que como sociedad estemos éticamente hundidos, pero somos más y mejores que nuestros gobernantes, no tenemos porqué aceptar su reparto injusto de las provisiones.</p></div><p class="article-text">
        Pocas experiencias hay tan duras como un naufragio. El mar es enorme, inabarcable y hostil para el ser humano, las posibilidades de sobrevivir son escasas, el tiempo se dilata, se hace insufrible, es normal volverse loco y, aun siendo rescatado, las secuelas durar&aacute;n toda la vida. Los que lo han vivido lo comparan con navegar hacia la muerte en tu propio ata&uacute;d.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que un amigo ten&iacute;a en su casa un cuadro pintado por un n&aacute;ufrago solitario. De lejos era una mancha azul gris&aacute;cea con multitud de rayitas que representaban las olas, pero si te acercabas mucho ve&iacute;as en el centro un bote min&uacute;sculo con un hombre tirado dentro. Era desolador, lo titul&oacute; 'Insignificancia'. El autor hab&iacute;a pasado varios d&iacute;as a la deriva, no perdido, llevaba radiobaliza, pero fue tiempo suficiente para que su fortaleza se rompiera en pedazos. Nunca volvi&oacute; a ser el mismo, era un hombre demolido.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta que navegamos desde el principio de los tiempos, sorprende saber que nunca nos ocupamos de los n&aacute;ufragos, como d&aacute;ndolos de antemano por perdidos. Si tu barco se iba a pique quedabas a merced de los elementos y en manos de Dios. Tuvo que hundirse el Titanic en 1912 para que alguien se planteara la necesidad de prevenir riesgos. All&iacute; murieron 1.317 personas porque no hab&iacute;a suficientes botes salvavidas ni una legislaci&oacute;n que les impidiera salir de puerto en aquellas condiciones. Hoy no podr&iacute;an hacerlo porque existe SOLAS (Safety of Life at Sea), el reglamento internacional de seguridad mar&iacute;tima que comenz&oacute; a redactarse precisamente a ra&iacute;z de aquella desgracia.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces se estipul&oacute; que cada barco o buque debe llevar botes o lanchas salvavidas suficientes para acomodar a todas las personas que hay a bordo. Se reconoce as&iacute; que la vida es vida, no hay humanos sacrificables, de segunda clase como en el Titanic. Tambi&eacute;n se indica que cada bote estar&aacute; equipado con v&iacute;veres, agua potable, bengalas, botiqu&iacute;n&hellip; y un folleto orientativo, impreso en papel resistente y con tinta especial que impida el emborronamiento por la humedad. El ejemplar que yo tengo es de 1944, se titula 'Instrucciones para n&aacute;ufragos' y corri&oacute; a cargo del Capit&aacute;n de Fragata Juan Navarro Dagnino.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy en d&iacute;a el equipamiento de los botes salvavidas se centra en la electr&oacute;nica, tan eficaz sin duda, en esa &eacute;poca inclu&iacute;a un elemento que siempre me ha intrigado: un gal&oacute;n ingl&eacute;s (cuatro litros y medio) de aceite vegetal o animal. Como dice Navarro Dagnino: &ldquo;Todos los marinos conocen los beneficiosos efectos del aceite para amortiguar las olas encrespadas, y, sin embargo, no es usado este m&eacute;todo con la frecuencia debida&rdquo;. La explicaci&oacute;n t&eacute;cnica es sencilla: el aceite es menos denso que el agua, forma una capa fina sobre ella y mitiga la fuerza de las olas. Un solo litro puede cubrir un espacio de 20 metros cuadrados durante dos horas. En caso de fuerte temporal o justo antes de ser rescatado, un gal&oacute;n de aceite puede salvarte la vida.
    </p><p class="article-text">
        Compr&eacute; 'Instrucciones para n&aacute;ufragos' en un rastrillo cuando era joven y desde que recuerdo me ha servido de pisapapeles para que el viento no me lleve los folios. Est&aacute; hecho un desastre, con el lomo sujeto por varias capas de cinta, los bordes que parecen de un incunable, un redondel de vino en la portada&hellip; Es un objeto entra&ntilde;able que he conservado porque me recuerda mi condici&oacute;n, me pone en mi lugar. Siempre he pensado que como escritor soy un n&aacute;ufrago y que ese gal&oacute;n de aceite es el sentido del humor. No s&eacute; otros colegas, pero yo sin humor abandono a la primera, me rindo, dejo de remar y me hundo con mis textos. Mi pensamiento no se desarrolla ni sobrevive sin sentido del humor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; sucede cuando la realidad no tiene ninguna gracia? Cuando sabes que en 2016 han muerto o desaparecido en el Mediterr&aacute;neo 5.000 personas, casi cuatro veces las del Titanic, pero sin su glamour ni su orquesta heroica ni James Cameron con Hollywood a su espalda haciendo una pel&iacute;cula memorable. Cuando se han muerto sin m&aacute;s, an&oacute;nimamente, como bichos de una plaga, recordado a las hormigas de 'Cuando ruge la marabunta', que sin saber nadar se sub&iacute;an a las hojas y atravesaban los r&iacute;os. Charlton Heston no pod&iacute;a con ellas, como nosotros no podremos con las consecuencias de esta crisis migratoria.
    </p><p class="article-text">
        En Europa estamos haciendo historia. Somos una comunidad econ&oacute;mica que defiende el para&iacute;so de la invasi&oacute;n de las hordas hambrientas. Nuestros l&iacute;deres de la derecha m&aacute;s rancia han sido elegidos democr&aacute;ticamente para protegernos del sentimentalismo. A toda esa gente hay que abandonarla a su suerte porque quieren comerse nuestros v&iacute;veres y corromper nuestras costumbres civilizadas, como el derecho de asilo. Son terroristas porque su pobreza nos aterroriza. Si un chiflado promete a sus electores enviar grupos de parados para que se coman a los migrantes y luego fusilarlos a ellos por antrop&oacute;fagos y as&iacute; matar dos p&aacute;jaros de un tiro, lo hacemos presidente europeo, por abrumadora mayor&iacute;a. Ya pedir&aacute;n perd&oacute;n nuestros descendientes. Qu&eacute; ir&oacute;nico, qu&eacute; amargo.
    </p><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo de 'Instrucciones para n&aacute;ufragos', relativo a la conducta en los botes salvavidas, se recomienda ante todo no perder la esperanza. Puede que como sociedad estemos &eacute;ticamente hundidos, pero somos m&aacute;s y mejores que nuestros gobernantes, no tenemos porqu&eacute; aceptar su reparto injusto de las provisiones. Esto es una emergencia, una amenaza de mot&iacute;n, si dejamos de ser quienes somos los arrojaremos por la borda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/instrucciones-naufragos_132_3636042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instrucciones para náufragos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huir hacia dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huir-dentro_132_3660483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/423a2b34-cd86-474f-981c-4caf76ec99d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Huir hacia dentro no es la solución. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Internet no nos hace libres, sino esclavos que contabilizan los eslabones de la cadena en tiempo real, clientes desnudos en un mercado sin tregua.</p></div><p class="article-text">
        El siglo XX comenz&oacute; con una psicosis colectiva que provoc&oacute; dos guerras mundiales, continu&oacute; con la Guerra Fr&iacute;a y sus paranoicas bombas nucleares, y concluy&oacute; con la apertura de la caja de Pandora, internet, que escindi&oacute; la realidad en virtual y tangible hasta llevarnos a todos a la esquizofrenia. Ahora estamos locos y encima no sabemos d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad mental que hemos desarrollado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido ocasionada por no ser capaces de evolucionar al ritmo que nos exige la ciencia, esa dictadura g&eacute;lida que con el pretexto de que el progreso es incuestionable no nos dirige sino que nos arrastra de mala manera. Como otras veces en la historia en que se ha producido un cambio trascendental, estamos tan desbordados que avanzamos dando trompicones y el periodo de adaptaci&oacute;n se convierte en algo cruel y deshumanizante. Su gravedad no la percibimos por el deslumbramiento.
    </p><p class="article-text">
        Internet es algo espectacular, contundente, definitivo. Lo ha cambiado todo para demostrar su vigencia y su poder. Pero muchas revoluciones involucionan nada m&aacute;s comenzar porque prometen lo que no deben, como la libertad, algo que solo se les vende a los ni&ntilde;os para que no se arrojen por la ventana. Un adulto oye &ldquo;libertad&rdquo; y busca al demagogo. Si se ha permitido que Internet exista no es porque mejore nuestras vidas sino porque las remodela para adaptarlas a las nuevas necesidades econ&oacute;micas. Se olvida con frecuencia que todo esto sucede en una &eacute;poca capitalista universalmente aceptada,  hasta el comunismo es capitalista, luego nada existe fuera del mercado.
    </p><p class="article-text">
        Internet no nos hace libres, sino esclavos que contabilizan los eslabones de la cadena en tiempo real, clientes desnudos en un mercado sin tregua. Somos la mercanc&iacute;a perfecta: nosotros generamos el contenido, nosotros lo desarrollamos, nosotros lo consumimos, y tambi&eacute;n lo criticamos y modificamos. Como elemento de control es impecable, igual que una c&aacute;rcel sin horizonte con presos voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Hay que acudir a 'Capitalismo y esquizofrenia' de Deleuze y Guattari para comprender que esta trampa se estaba cerrando desde hace mucho tiempo: &ldquo;Cuando decimos que la esquizofrenia es nuestra enfermedad, la enfermedad de nuestra &eacute;poca, no queremos decir solamente que la vida moderna nos vuelve locos. No se trata de modo de vida, sino de proceso de producci&oacute;n&rdquo;. Es evidente que nada ha cambiado, solo hemos pasado de ser piezas de un engranaje industrial a simples datos en manos de un algoritmo. La cosificaci&oacute;n humana avanza satisfactoriamente.
    </p><p class="article-text">
        Por si no ten&iacute;amos ya suficientes problemas, ahora hay dos realidades conviviendo en el mismo espacio, comparti&eacute;ndolo, compitiendo entre ellas como solo la esquizofrenia sabe hacerlo. Internet no es solo un medio de comunicaci&oacute;n sino una realidad paral&eacute;lela que dota de presencia a cualquiera que le proporcione datos para fijar un perfil, una identidad. Y se puede vivir en su interior. Y ganar unas elecciones en su interior. Y destruir a tus enemigos. Y salir solo para cazar pokemon, constatando la existencia de una frontera real aunque indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que gracias a internet los problemas se han multiplicado, y por ejemplo un machista que ser&iacute;a frenado en la realidad puede ser apoyado en la red por otros de su especie y obtendr&aacute; respaldo y compa&ntilde;&iacute;a hasta crear una corriente descerebrada que reivindique su condici&oacute;n como leg&iacute;tima, y oponerse a ella como antidemocr&aacute;tico. As&iacute; la estupidez se extiende igual que un virus en el mundo virtual y luego tiene fuerza suficiente para imponerse a la realidad, como si la vida sensible fuera un lugar del que estamos desertando, un lugar escaso y de segunda categor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Este despojamiento de la realidad como referente es el que da origen al conflicto. Cuando comprendes que si eres un ignorante y un capullo en la red se te va a notar m&aacute;s y lo va a saber m&aacute;s gente. Cuando tus fotos tan personales y exclusivas las mejora con creces un chaval de diez a&ntilde;os de un pa&iacute;s remoto cuyo nombre no te suena. Cuando la ficci&oacute;n que te iba a mejorar la vida se vuelve contras ti y te delata, te pone en evidencia y te env&iacute;a al silencio, el sitio del que proced&iacute;as como simple espectador. Nadie.
    </p><p class="article-text">
        El trauma que se crea al ser anulado por la multitud de la red es semejante al que sufre un ni&ntilde;o que aspira a ser adulto y al comprender en qu&eacute; consiste le faltan l&aacute;grimas para retroceder. La RAE nos recuerda que la esquizofrenia se llam&oacute; antiguamente demencia precoz y se asociaba a la pubertad. Nos encontramos por tanto en ese extra&ntilde;o y peligroso lugar donde se decide el futuro. Podemos optar como adolescentes desenga&ntilde;ados y hasta resentidos por negar los hechos y entregarnos al kalimotxo o aceptar que ahora tenemos dos campos de derrota pero tambi&eacute;n el doble de posibilidades de obtener una victoria.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, huir hacia dentro no es la soluci&oacute;n. A nivel colectivo debemos adoptan estrategias de consumo defensivas y a nivel personal salvaguardar la intimidad como algo propio no comercializable. De lo contrario, a la escisi&oacute;n de la realidad le seguir&aacute; el autismo y a &eacute;ste la p&eacute;rdida de ubicaci&oacute;n en el mundo, la ausencia definitiva. Una sociedad catat&oacute;nica, d&oacute;cil y obediente, enchufada a la m&aacute;quina. Y la m&aacute;quina no es d&oacute;nde. No puede serlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huir-dentro_132_3660483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huir hacia dentro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
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