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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Zubiri]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ignacio_zubiri/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Zubiri]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cañones o Estado del bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/canones-bienestar_129_12632745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6313201-91dd-4e36-b206-54c48cc256d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cañones o Estado del bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es sorprendente el entusiasmo con el que algunos políticos, medios y analistas económicos han acogido el aumento del gasto en defensa. Los mismos que ven inaceptable y un despropósito que España dedique a financiar las pensiones la mitad de lo que supone el gasto adicional en defensa, alaban y se felicitan por este aumento</p></div><p class="article-text">
        Ante las presiones de los Estados Unidos, la OTAN, sin ninguna explicaci&oacute;n convincente, ha decidido que sus estados miembros gasten en defensa lo que le ha parecido bien a Donald Trump. Esto ha resultado ser el 5% del PIB, que es, por cierto, bastante m&aacute;s de lo que se gasta EE. UU. en defensa (poco m&aacute;s del 3%). El acuerdo conlleva un plazo largo de adaptaci&oacute;n (hasta 2035) y est&aacute; abierto a ampliar de forma muy gen&eacute;rica el concepto de defensa. Puede que el acuerdo sea una estrategia a la espera de que lleguen tiempos mejores en la presidencia de los EE. UU. y que todo quede en un aumento limitado del gasto. Aunque, dado el entusiasmo de algunos, puede que al final el gasto en defensa aumente significativamente. Pero, sea cual fuere el final, es bueno establecer el coste y los beneficios de aumentar el gasto en defensa al 5%.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que sorprende de este acuerdo es la casi ausencia de oposici&oacute;n dentro de la Uni&oacute;n Europea a plegarse a lo que exig&iacute;a Trump, cediendo a cambio de nada a una presi&oacute;n que supondr&aacute; un gran negocio para las empresas de armamento de los EE. UU. El negocio de las empresas de defensa americanas se ha formalizado en un pacto arancelario vergonzante. Este pacto, por un lado, sube los aranceles americanos a casi todos los productos europeos sin nada a cambio, salvo una posible bajada de aranceles a los coches europeos (que, por cierto, son una de las principales exportaciones alemanas). Por otro lado, el pacto compromete a Europa a realizar inversiones de 600 millardos de euros en los EE. UU. y a comprar una cantidad sustancial de material militar americano.
    </p><p class="article-text">
        No es menos sorprendente el entusiasmo del secretario de la OTAN, Mark Rutten. Ha pasado de ser un &ldquo;frugal&rdquo; que, como presidente de los Pa&iacute;ses Bajos, ofend&iacute;a a los pa&iacute;ses del Sur de Europa por gastar, seg&uacute;n &eacute;l, demasiado en medio de una crisis, a ser un secretario general de la OTAN que se pliega servilmente y con entusiasmo a las &oacute;rdenes de gastar m&aacute;s de un presidente de los EE. UU. que solo busca negocio para su sector de armas y al que no puede importarle menos el bienestar de Europa. Ciertamente, estos comportamientos no refuerzan el peso de Europa como agente pol&iacute;tico global.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el coste de oportunidad de gastar el 5% del PIB en defensa? Dado que, seg&uacute;n las cifras de la OTAN, en 2024 Espa&ntilde;a gastaba en defensa anualmente en torno a un 1,3% del PIB, el aumento promedio anual del gasto hasta el 2050 ser&iacute;a de casi el 3% (el 5% solo se alcanzar&iacute;a a partir del 2035). Para poner en perspectiva esta cifra, conviene recordar que con tres puntos anuales de PIB se puede pagar ampliamente el aumento del coste de las pensiones (seg&uacute;n la AIREF, el aumento promedio anual de las pensiones hasta el 2050 ser&aacute; del 1,4% del PIB), m&aacute;s el de la sanidad (seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Europea, el aumento anual promedio de aqu&iacute; al 2050 ser&aacute; del 0,55% del PIB), m&aacute;s, probablemente, el de los servicios sociales. Es decir, el coste del aumento del gasto en defensa bastar&iacute;a para financiar casi todos los efectos presentes y futuros del envejecimiento en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Se puede argumentar que se podr&iacute;an subir los impuestos o el endeudamiento para financiar ambas cosas, defensa y envejecimiento. Pero esto no es realista porque, tras subir un promedio de tres puntos la presi&oacute;n fiscal o tres puntos anuales el endeudamiento para pagar defensa, no va a quedar mucho margen para obtener los ingresos necesarios para financiar el Estado del Bienestar. Adem&aacute;s, la Comisi&oacute;n Europea ya ha advertido que, si bien en el corto plazo habr&aacute; cierta flexibilidad presupuestaria, en el medio y largo plazo la financiaci&oacute;n del gasto en defensa debe hacerse &ldquo;re-priorizando los presupuestos nacionales para garantizar la sostenibilidad fiscal&rdquo;. No es aventurado, por tanto, decir que el precio de subir el gasto en defensa como quiere la OTAN es una reducci&oacute;n sustancial del Estado del bienestar. De momento, el gasto en defensa de Espa&ntilde;a ha aumentado ya 0,7 puntos del PIB de 2024 a 2025, lo que equivale al 50% del aumento anual promedio estimado del gasto en pensiones en Espa&ntilde;a de aqu&iacute; al 2050.
    </p><p class="article-text">
        Una cuesti&oacute;n sorprendente es el entusiasmo con el que algunos pol&iacute;ticos, medios de comunicaci&oacute;n y analistas econ&oacute;micos han acogido el aumento del gasto en defensa. Los mismos que consideran inaceptable y un desprop&oacute;sito que Espa&ntilde;a dedique a financiar las pensiones la mitad de lo que supone el gasto adicional en defensa, alaban y se felicitan por el aumento del gasto en defensa.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este coste en bienestar, &iquest;cu&aacute;les son los beneficios del aumento de gasto en defensa? De entrada, sorprende la magnitud del gasto pactado sin explicaci&oacute;n t&eacute;cnica que lo justifique. Es verdad que la situaci&oacute;n geopol&iacute;tica es complicada y, dada la nueva actitud de EE. UU., Europa debe empezar a hacerse cargo de su defensa y gastar m&aacute;s. Lo que no se entiende es en qu&eacute; se basa ese 5% de gasto y por qu&eacute; Europa en general y Espa&ntilde;a en particular van a tener que gastar en defensa un porcentaje del PIB casi un 60% superior al de los EE. UU. En realidad, la &uacute;nica base para esa cifra parece ser la voluntad de Trump (y del conglomerado de intereses que defiende). Ciertamente, se debe gastar m&aacute;s, pero dentro de un marco presupuestario coherente con los objetivos globales del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien argumenta que gastar menos de lo acordado por los dem&aacute;s pa&iacute;ses puede perjudicar a Espa&ntilde;a en futuras negociaciones en la UE, excluir a Espa&ntilde;a de participar en desarrollos tecnol&oacute;gicos importantes e impedir que se ampl&iacute;e la industria militar. Estos argumentos son tan gen&eacute;ricos como cuestionables. Y no est&aacute; nada claro que merezcan gastar en defensa casi cuatro puntos m&aacute;s del PIB. Habr&aacute; que ver, por ejemplo, qu&eacute; parte del gasto adicional en defensa se dedica a desarrollar una tecnolog&iacute;a militar europea y qu&eacute; parte de esto le corresponder&iacute;a a Espa&ntilde;a. Por otro lado, las decisiones de la UE raramente se basan en la solidaridad desinteresada. Y gastar m&aacute;s en defensa no va a cambiar esto.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, desde un punto de vista econ&oacute;mico, no cabe esperar grandes aumentos en el PIB como resultado de aumentar el gasto en defensa. La mayor&iacute;a de los estudios emp&iacute;ricos sobre el gasto en defensa coinciden en tres cosas. Primero, que su impacto sobre el crecimiento del PIB es bajo, puede que incluso cero o negativo, especialmente cuando una parte importante del armamento se importa. Segundo, que, incluso cuando el impacto es positivo, es menor que el del gasto p&uacute;blico en otras actividades econ&oacute;micas. Tercero, que el efecto expansivo del gasto es mayor en las recesiones que en las expansiones. Las estimaciones iniciales de la Comisi&oacute;n Europea confirman esto. Seg&uacute;n estas estimaciones, aumentar el gasto en defensa en 1,5 puntos de PIB, financi&aacute;ndolo inicialmente con deuda y luego con impuestos, tendr&aacute; un impacto muy peque&ntilde;o sobre el PIB. En torno a 0,5 puntos del PIB en el corto plazo (mientras se financia con deuda) y a&uacute;n menor, 0,3 puntos, en el medio y largo plazo (cuando la financiaci&oacute;n con impuestos vaya sustituyendo a la financiaci&oacute;n con deuda). De esta forma, un gasto adicional en defensa del 1,5 del PIB desplazar&iacute;a un punto, incluso m&aacute;s en el medio y largo plazo, de actividad privada. Es decir, que cada euro gastado en defensa aumenta el PIB en 30 c&eacute;ntimos, o menos. Si una parte sustancial del aumento se dedica a importar armas, o si la capacidad de producir armas fuera limitada, puede que el aumento fuera incluso menor.
    </p><p class="article-text">
        En suma, aunque puede que sea necesario cierto aumento del gasto en defensa, las propuestas de la OTAN a orden de Trump ponen en riesgo el Estado del Bienestar sin ganancias econ&oacute;micas significativas. De esta forma, en la elecci&oacute;n entre ca&ntilde;ones y Estado del Bienestar, parte de los pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles y de los analistas econ&oacute;micos del pa&iacute;s han tomado una elecci&oacute;n clara. Los ca&ntilde;ones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Zubiri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/canones-bienestar_129_12632745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 20:31:51 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los impuestos de las empresas en la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/impuestos-empresas-union-europea_129_3848010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En la guerra de la fiscalidad, que de momento ganan ampliamente las empresas, la decisión sobre Apple es una de las pocas batallas ganadas por los ciudadanos de la UE</p></div><p class="article-text">
        La fiscalidad empresarial en la Uni&oacute;n Europea (UE) es el resultado de la interacci&oacute;n de unas multinacionales que no quieren pagar impuestos (y juegan con el empleo), unos pa&iacute;ses que en algunos casos bajan sus impuestos para atraer empresas (competencia fiscal) y en otros toleran ese comportamiento, y una Comisi&oacute;n que, por el requisito de que los acuerdos fiscales tienen que ser por unanimidad, tiene un margen de manobra limitado que va utilizando en mayor o menor medida seg&uacute;n la voluntad del comisario de turno y lo que permiten las circunstancias. En esta guerra, que de momento ganan ampliamente las empresas, la decisi&oacute;n sobre Apple es una de las pocas batallas ganadas por los ciudadanos de la UE. Pero se puede quedar en algo anecd&oacute;tico si no se avanza significativamente en la cooperaci&oacute;n en muchos frentes fiscales.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Apple, el instrumento utilizado por Irlanda para favorecerla fue una consulta tributaria. Las consultas tributarias (advance tax rulings) son un instrumento normal en la administraci&oacute;n fiscal cuyo objetivo es clarificar la interpretaci&oacute;n de la ley y dar seguridad jur&iacute;dica a la actuaci&oacute;n de los contribuyentes. El problema ocurre cuando las consultas se utilizan como instrumentos para desvirtuar la ley y permitir a las empresas pagar menos impuestos. Y esto es lo que ha ocurrido en el caso de Irlanda con Apple. Apple remans&oacute; en Irlanda casi todos los beneficios su actividad en la UE. Irlanda v&iacute;a tax ruling le permiti&oacute; imputar la casi totalidad de esos beneficios a una casa matriz ficticia que, por la legislaci&oacute;n de Irlanda, no era residente en Irlanda a efectos fiscales. Resultado: tipos impositivos muy bajos, a veces casi cero.
    </p><p class="article-text">
        Irlanda no es el &uacute;nico pa&iacute;s que ha utilizado tax rulings para beneficiar a empresas ni el &nbsp;&uacute;nico que tiene que recuperar las ayudas dadas por esta v&iacute;a. Su caso es, sin embargo, especialmente llamativo no s&oacute;lo por la magnitud de los impuestos perdonados (en realidad sustra&iacute;dos de otros pa&iacute;ses) a Apple sino porque es un pa&iacute;s que ha recibido todo tipo de ayudas de la UE (incluidos fondos estructurales durante muchos a&ntilde;os). Ha recibido tambi&eacute;n un generoso rescate para evitar el colapso de su sector bancario. Y a pesar de estas ayudas, su decisi&oacute;n ha sido crecer a expensas de ayudar a las empresas a no pagar impuestos en otros pa&iacute;ses. Esto es, a base de robar impuestos a los residentes en otros pa&iacute;ses. Eso s&iacute;, con la tolerancia de los dem&aacute;s pa&iacute;ses que han permitido a Apple llevar sus beneficios a Irlanda para no pagar nada y a Irlanda crear esta v&iacute;a de fraude.
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido con Apple ilustra de forma clara el problema que afecta no solo a la fiscalidad empresarial en la UE sino en general a la fiscalidad sobre capital e, incluso, a los impuestos sobre los m&aacute;s ricos. Algunos pa&iacute;ses han decidido crecer atrayendo empresas y capital mediante ayudas fiscales y por ello se niegan a cualquier armonizaci&oacute;n o cooperaci&oacute;n significativa. Para atraer a las empresas y el capital los pa&iacute;ses no s&oacute;lo bajan sus impuestos propios sino que, adem&aacute;s, proveen mecanismos de elusi&oacute;n o, incluso a veces de evasi&oacute;n, para que las empresas y los individuos no paguen impuestos en los pa&iacute;ses donde obtienen sus ingresos. Los dem&aacute;s pa&iacute;ses toleran estos comportamientos con una estoicidad notable y muchas veces se limitan a sumarse al grupo de los que dan beneficios fiscales.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n tampoco ha podido hacer nunca demasiado contra estos pa&iacute;ses porque la fiscalidad es uno de las pocas cuestiones en las que cualquier acuerdo requiere unanimidad. Y los pa&iacute;ses que se benefician de la competencia fiscal nunca van a aceptar armonizaciones o cooperaciones que sean significativas. Salvo que les obliguen, claro. Pero nadie quiere obligarles.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es s&oacute;lo la cuesti&oacute;n de la unanimidad. La Comisi&oacute;n podr&iacute;a haber aludido a la unidad de mercado, a la no distorsi&oacute;n o a la preservaci&oacute;n de la igualdad competitiva entre empresas para forzar ciertas armonizaciones. Pero no lo ha hecho. Para justificar su inacci&oacute;n la Comisi&oacute;n incluso ha elaborado una teor&iacute;a curiosa seg&uacute;n la cual s&oacute;lo son distorsionarias las medidas fiscales de un pa&iacute;s que son selectivas (s&oacute;lo se aplican a ciertas empresas) pero no las medidas generales (las que se aplican a todas las empresas de un pa&iacute;s). De esta forma cada pa&iacute;s puede poner el impuesto de sociedades tan competitivo (tan bajo) como quiera siempre que baje los impuestos de todas las empresas, no s&oacute;lo los de algunas. Seg&uacute;n la CE bajar los impuestos (incluso a cero) a todas las empresas es sana competencia fiscal con los dem&aacute;s pa&iacute;ses. Bajarlos un poco a las empresas de un sector o una regi&oacute;n es da&ntilde;ina competencia fiscal.
    </p><p class="article-text">
        La competencia fiscal merma las recaudaciones de todos los pa&iacute;ses y hace que los sistemas fiscales sean m&aacute;s injustos. Para acabar con esto, la UE debe tomar medidas efectivas que eviten la desfiscalizaci&oacute;n creciente que se est&aacute; produciendo de las rentas empresariales y del capital. En el caso de las empresas bastar&iacute;a con reactivar la propuesta de una base imponible com&uacute;n haciendo, eso s&iacute;, que sea de aplicaci&oacute;n obligatoria para todas las empresas multinacionales. Con esto los beneficios de una empresa en la UE se repartir&iacute;a entre pa&iacute;ses en proporci&oacute;n a las ventas (y quiz&aacute; a otros indicadores) y cada pa&iacute;s gravar&iacute;a su parte de beneficio al tipo que quisiera. Se deber&iacute;an tomar tambi&eacute;n medidas para evitar que los beneficios se deslocalizaran de forma artificiosa fuera de la UE. De igual forma, en ausencia de base &uacute;nica, los pa&iacute;ses deber&iacute;an tomar medidas para no dejarse deslocalizar los beneficios. El Reino Unido ha se&ntilde;alado a seguir el camino introduciendo en el a&ntilde;o 2015 un impuesto sobre los beneficios deslocalizados.
    </p><p class="article-text">
        Fuera del &aacute;mbito de las empresas, lo primero que se debe hacer es emprender una lucha efectiva contra los para&iacute;sos fiscales. Para ello se deber&iacute;a empezar tomando medidas contra los estados miembros que favorecen la elusi&oacute;n o la evasi&oacute;n de impuestos que deber&iacute;an pagarse en otros pa&iacute;ses de la UE. Tambi&eacute;n contra estados sat&eacute;lites (M&oacute;naco, Liechtenstein o Andorra) que favorecen el fraude. Finalmente se deber&iacute;a actuar de forma efectiva contra los para&iacute;sos fiscales fuera de la UE. Por otro lado se deber&iacute;an establecer mecanismos de intercambio de informaci&oacute;n mucho m&aacute;s amplios y autom&aacute;ticos que los actuales. Evidentemente, todo ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil si se eliminara la unanimidad en cuestiones fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Un corolario importante es que se debe ser muy cuidadoso en las negociaciones con el Reino Unido (RU) para el Brexit. El RU es el mayor promotor directo o indirecto de para&iacute;sos fiscales. Ha logrado introducirlos dentro de la UE (Islas del Canal y Gibraltar), tiene territorios asociados que lo son, y muchos para&iacute;sos son ex colonias suyas. La reacci&oacute;n del RU ante la decisi&oacute;n de la Comisi&oacute;n sobre Apple ha sido invitar a las multinacionales a su territorio. Una invitaci&oacute;n que s&oacute;lo vale algo si el RU contin&uacute;a teniendo acceso al mercado &uacute;nico. Dado lo anterior, si se quiere evitar tener un para&iacute;so fiscal pr&oacute;ximo que vac&iacute;e las arcas de los Estados miembro de la UE, la negociaci&oacute;n del Brexit debe ser especialmente cuidadosa con las cuestiones fiscales y ligar cualquier acceso al mercado &uacute;nico a la colaboraci&oacute;n en materia fiscal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Zubiri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/impuestos-empresas-union-europea_129_3848010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2016 17:32:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los impuestos de las empresas en la Unión Europea]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impuestos,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
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