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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ramón J. Soria Breña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ramon_j_soria_brena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ramón J. Soria Breña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Comer también es hacer política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comer-hacer-politica_129_3223430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed94df57-12a8-4704-a54e-6f6ee61dece4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer también es hacer política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bauticemos el tema "conciencia política de lo que implica comer": los estudios detectan que está creciendo como nunca en la historia de España</p></div><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os hicimos un estudio prospectivo para ver si era posible introducir en el mercado espa&ntilde;ol, y a una escala rentable, quinoa, ch&iacute;a, mijo, sorgo&hellip; Sal&iacute;an en los <em>focus group</em> y en las encuestas cosas como &ldquo;alpiste para p&aacute;jaros&rdquo;, &ldquo;alimentos de la gente pobre&rdquo;, &ldquo;como las almortas de la postguerra&rdquo;, &ldquo;me da asco&rdquo;&hellip; Pocos a&ntilde;os antes, una multinacional norteamericana de zumos quer&iacute;a vender en Espa&ntilde;a un producto que mezclaba zumos de frutas ex&oacute;ticas muy diversas y desconocidas en Espa&ntilde;a. El test de mercado tambi&eacute;n dio negativo. Algo parecido pas&oacute; con la leche de soja y con un aceite en spray para ensaladas. Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, una marca inglesa muy famosa quer&iacute;a introducir unos &ldquo;polvitos&rdquo;, potenciadores del sabor a base de especias naturales, para echar a la paella, el guiso de lentejas, a un bistec&hellip; a casi todo. La expresi&oacute;n de las consumidoras cuando les explicaba los conceptos en los <em>focus group</em> era de &ldquo;&iquest;pero t&uacute; eres gilipollas?&rdquo;, &ldquo;&iquest;para qu&eacute; voy a echar esos polvitos asquerosos en una paella o un filet&oacute;n bueno?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mi profesor Jes&uacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez, uno de los grandes soci&oacute;logos pioneros de la investigaci&oacute;n de mercados en Espa&ntilde;a, test&oacute; en los a&ntilde;os 60 las primeras &ldquo;sopas de sobre&rdquo; que quer&iacute;a vender en nuestro pa&iacute;s cierta multinacional. &Eacute;l pensaba que aquella &ldquo;porquer&iacute;a&rdquo; no se vender&iacute;a nunca en una cultura gastron&oacute;mica en la que las sopas caseras hechas a fuego lento eran casi sagradas. Tampoco la investigaci&oacute;n result&oacute; muy prometedora, pero en menos de un a&ntilde;o ya se vend&iacute;an sopas de sobre por miles y luego por millones; comenzaba el llamado &ldquo;desarrollismo espa&ntilde;ol&rdquo;. E igual ha pasado luego con la quinoa, los zumos multifrutas, los polvitos potenciadores, la leche de soja, el surimi...
    </p><p class="article-text">
        Si el consumidor dice &ldquo;no&rdquo;, el vendedor no desechar&aacute; su lanzamiento sino que buscar&aacute; la estrategia narrativa adecuada para que esa opini&oacute;n, ese gusto, ese deseo cambie. &iquest;Manipulaci&oacute;n? &iquest;Persuasi&oacute;n? <em>&iquest;Marketing?</em> Llamadlo &ldquo;X&rdquo; o Ismael, como quer&aacute;is.
    </p><p class="article-text">
        A los soci&oacute;logos nos contratan para detectar, analizar y entender modas, tendencias o micro-tendencias, pero tambi&eacute;n para descubrir estrategias para inventarlas, hacerlas nacer y crecer lo m&aacute;ximo posible. Ayudamos a crear la famosa &ldquo;demanda&rdquo; que no exist&iacute;a previamente. No comemos lo que nos gusta sino lo que nos comunican que es atractivo, que tiene valores, &ldquo;propiedades nutricionales revolucionarias&rdquo; y, adem&aacute;s, es &ldquo;divertido, moderno, c&oacute;modo, chulo&rdquo;, &ldquo;el alimento preferido de las estrellas&rdquo;, &ldquo;algo f&aacute;cil de cocinar y que te har&aacute; casi feliz&rdquo;... Luego, los medios de comunicaci&oacute;n, los art&iacute;culos en las revistas y diarios, la prescripci&oacute;n de los expertos, los cocineros medi&aacute;ticos, los anuncios de la TV y la rumorolog&iacute;a hacen crecer esa incipiente demanda.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay <em>coolhunters</em> en alimentaci&oacute;n, como en la moda, gente con mucho olfato t&eacute;cnico y cultural para detectar micro-tendencias, entrevistar y conocer a<em> influencers</em> en las redes sociales. Eso permite a las marcas adelantarse a lo que &ldquo;se va a llevar&rdquo;. Luego a los <em>influencers</em> tambi&eacute;n se los influencia con cantos de sirena, gratificaciones, sobres sorpresa&hellip; Funcionan la imitaci&oacute;n, la emulaci&oacute;n y la distinci&oacute;n, como en cualquier otro sector de consumo, ya sean autom&oacute;viles, camisetas, vacaciones, lavadoras o refrescos. Metemos una cosa que se come o que se puede comer (y hasta una cosa no muy recomendable para comer) en un artefacto narrativo, en un discurso cre&iacute;ble, en un <em>storytelling</em> emocional, en un relato novedoso y emp&aacute;tico y, &iexcl;zas!, el producto se vende y hasta se vende mucho si lo hacen bien.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;es como aquel grosero chiste de &ldquo;coma mierda, cien mil moscas no pueden equivocarse&rdquo;? No. Entonces, &iquest;si las autoridades sanitarias hicieran todo eso con la dieta saludable, nos volver&iacute;amos todos sanos s&iacute;lfides aborrecedores de las trans, el az&uacute;car, la carne a todas horas u otros diablos azules? No. Entonces, &iquest;no somos libres y no comemos lo que nos gusta y nos da la gana? No. Michael Pollan propon&iacute;a con iron&iacute;a que indag&aacute;semos cu&aacute;ntos productos de los supermercados definidos como &ldquo;comida&rdquo;, y sobre todo procesados, reconocer&iacute;an nuestras abuelas como tal. Pocos.
    </p><p class="article-text">
        Claro que todo esto usted ya lo sabe e intenta estar atento a lo que compra y come. O intenta comer m&aacute;s frutas y verduras, intenta comprar de cuando en cuando productos ecol&oacute;gicos, intenta no caer en los snacks y la boller&iacute;a industrial, intenta no comer prote&iacute;nas animales todos los d&iacute;as, intenta hacer ejercicio, intenta leer todas las etiquetas para no comprar &ldquo;cosas comestibles&rdquo; que tienen entre sus ingredientes aceite de palma y todos esos &ldquo;E-200algo&rdquo; tan sospechosos, intenta volver a cocinar aquellas recetas de antes&hellip; Intenta, intenta. Pero consigue poco o muy poco, casi nada. Lucha usted contra molinos de viento, contra gigantes enormes. El futuro es incierto. Nos dejamos arrastrar por la corriente. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que guis&oacute; lentejas para toda la familia? &iquest;Y la &uacute;ltima vez que meti&oacute; en el horno una pizza precocinada?
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores de mercado estamos ahora en esto: &iquest;qu&eacute; vamos a comenzar a comer dentro de dos a&ntilde;os?, &iquest;dentro de cinco?, &iquest;dentro de diez? &iquest;Refrescos sin nada de sacarosa porque estar&aacute; m&aacute;s prohibida que la coca&iacute;na? &iquest;Carne sint&eacute;tica de sabor exquisito? &iquest;Una legumbre selv&aacute;tica que previene el c&aacute;ncer de colon? &iquest;Un 50% de alimentos ecol&oacute;gicos? &iquest;Se habr&aacute; extinguido el pan? &iquest;Seremos ya igual de obesos que los yanquis? &iquest;Gastaremos m&aacute;s en comer que hoy, que gastamos menos del 15% de la renta disponible en el hogar? Nadie lo sabe. Desde luego no lo sabe el consumidor. No tiene ni la m&aacute;s remota idea. Puede que algunos expertos, tal vez algunas marcas que ya est&aacute;n dise&ntilde;ando esos nuevos alimentos y c&oacute;mo comunicar luego que son fant&aacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Pero los soci&oacute;logos s&iacute; hemos detectado que algo ha cambiado la globalizaci&oacute;n, la crisis econ&oacute;mica sufrida, las redes sociales, el acceso f&aacute;cil a informaci&oacute;n de calidad, lo que qued&oacute; en el mag&iacute;n del 15M: la conciencia del micro-poder que puede tener un ciudadano+consumidor soberano, que comienza a ser cr&iacute;tico con el sistema comercial actual de la alimentaci&oacute;n, con las desigualdades sociales que produce, con su efecto en el cambio clim&aacute;tico, la salud personal y familiar. Algo que apenas exist&iacute;a en Espa&ntilde;a hace 20 a&ntilde;os y ahora atraviesa a casi toda la sociedad y a casi todos los discursos sociales independientemente de la formaci&oacute;n, ideolog&iacute;a, clase social, edad o intereses de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Bauticemos el tema &ldquo;conciencia pol&iacute;tica de lo que implica comer&rdquo;, que en algunas personas ser&aacute; a&uacute;n muy sutil y tibio y en otras ya es muy fuerte y militante. Pero est&aacute; ah&iacute;, aqu&iacute;, junto a usted, dentro de su cabeza, como ese famoso fantasma que hace mucho tiempo recorr&iacute;a Europa. Y los estudios detectan que esta conciencia est&aacute; creciendo como nunca en la historia de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hoy quiz&aacute; apenas tiene un p&aacute;lido o suave reflejo en los comportamientos de compra y consumo de alimentos, o en los datos estad&iacute;sticos macro que manejamos los investigadores y manejan instituciones como el Instituto Nacional de Consumo, pero en cualquier momento se puede acelerar el proceso como ya ocurri&oacute; en algunos pa&iacute;ses del norte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy &ldquo;la conciencia pol&iacute;tica de lo que implica comer&rdquo; apenas se ha reflejado en los programas o los discursos de los partidos (aunque hay excepciones) y, si lo hace, ocupa un lugar perif&eacute;rico, pero en muy pocos a&ntilde;os vamos a ver c&oacute;mo ocupa un lugar social central y relevante. Porque comer es hacer pol&iacute;tica a lo grande, pol&iacute;tica econ&oacute;mica, internacional, sanitaria, educativa... Podemos resumirlo as&iacute;: comprar alimentos, cocinarlos y comerlos son acciones pol&iacute;ticas mucho m&aacute;s importantes y decisivas para nuestro presente y futuro que votar cada cuatro a&ntilde;os. Y me consta que en los partidos pol&iacute;ticos y las grandes empresas de alimentaci&oacute;n han detectado tambi&eacute;n esta peque&ntilde;a ola o este tsunami que viene. A Jes&uacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez todo esto le hubiera encantado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón J. Soria Breña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comer-hacer-politica_129_3223430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Aug 2017 18:40:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer también es hacer política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comida,Alimentación,Soberanía alimentaria,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, la industria alimentaria paga habitualmente a científicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/grandes-industrias-pagan-habitualmente-cientificos_129_3829117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/273c829c-e5a1-49d1-90c0-3458c1cb4669_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, la industria alimentaria paga habitualmente a científicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mea culpa. Como investigador de mercados, a lo largo de toda mi carrera, he participado en docenas de investigaciones cuyo objetivo era detectar, analizar y definir los mejores argumentos, los mensajes más atractivos o las campañas de publicidad más convincentes para vender tal o cual alimento</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/sociedad/azucares_anadidos-alimentacion-salud_0_558544934.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La industria azucarera pag&oacute; a cient&iacute;ficos para culpar a la grasa de los infartos</a>&rdquo;. Ahora la opini&oacute;n p&uacute;blica se entera, casi 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de tener las primeras evidencias cient&iacute;ficas, que los azucares refinados que est&aacute;n en los miles de alimentos procesados que consumimos, eran y son uno de los principales responsables de las graves enfermedades cardiovasculares que padecen millones de personas en todo el mundo, adem&aacute;s del incremento exponencial de la diabetes y de la obesidad. &iquest;La ciencia es tambi&eacute;n corrupta?, &iquest;los cient&iacute;ficos son tambi&eacute;n sobornables? &iquest;No podemos ya ni fiarnos de eminentes premios Nobel?
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado un equipo de periodistas del New York Times destaparon <em>emails</em> entre directivos de la Coca-Cola y un equipo de investigadores que estaban realizando estudios que buscaban minimizar los efectos del az&uacute;car en la obesidad infantil &iquest;Se lo puede Usted creer? &iquest;Es posible que hasta a Celia Cruz la obligasen a cantar Az&uacute;car? &iquest;Sabe que tomamos en Espa&ntilde;a una media de 35 kilos de az&uacute;car por persona y a&ntilde;o disimulado en montones de alimentos? &iquest;Y que de esa enormidad s&oacute;lo 4 kilos son de az&uacute;car comprado como tal en el supermercado y tomado cucharadita a cucharadita de forma consciente?
    </p><p class="article-text">
        Mea culpa. Como investigador de mercados, a lo largo de toda mi carrera, he participado en docenas de investigaciones cuyo objetivo era detectar, analizar y definir los mejores argumentos, los mensajes m&aacute;s atractivos o las campa&ntilde;as de publicidad m&aacute;s convincentes para vender tal o cual alimento.
    </p><p class="article-text">
        Una vez me toc&oacute; trabajar para una gran azucarera que vend&iacute;a eso, az&uacute;car puro, sacarosa derivada de remolacha y de ca&ntilde;a, cuyo consumo no crec&iacute;a de la forma esperada tras la &ldquo;mala prensa&rdquo; que comenzaba a tener entre los consumidores. Una mala prensa orquestada, a decir de los clientes, por las corporaciones qu&iacute;micas que deseaban vender edulcorantes tales como sacarina, aspartamo, ciclamato, xilitol&hellip; que entonces se consideraban mucho m&aacute;s &ldquo;saludables&rdquo;, &ldquo;sin calor&iacute;as&rdquo;, &ldquo;modernos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; el tiempo y gracias a esas investigaciones las azucareras orientaron las estrategias de marketing a comunicar que la mol&eacute;cula del az&uacute;car era &ldquo;natural&rdquo; es decir buena y a las otras, con nombre bastante marciano, eran &ldquo;artificiales&rdquo;o &iquest;malas? Ayud&oacute; bastante sacar una l&iacute;nea de &ldquo;az&uacute;car moreno&rdquo; que no era otra cosa que el az&uacute;car refinado &ldquo;barnizado&rdquo; por una capa de az&uacute;car sin refinar. Sacarosa con disfraz. Todo un &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        No es nuevo que se destapen ahora investigaciones de los a&ntilde;os 50 o 60 en las descubrimos que entonces la gran industria azucarera, qu&iacute;mica o petrolera sobornaba, pagaba, condicionaba u orientaba investigaciones firmadas por instituciones y cient&iacute;ficos de prestigio para convencer a los organismos p&uacute;blicos encargados de velar por la seguridad alimentaria y la salud. No es nuevo que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica se utilice y retuerza para afirmar, argumentar y defender que tal o cual alimento, compuesto o pr&aacute;ctica industrial no es malo, sino que incluso es muy bueno.  
    </p><p class="article-text">
        Cuando las grandes corporaciones petroqu&iacute;micas y de alimentaci&oacute;n condicionan, controlan o sobornan a los poderes p&uacute;blicos democr&aacute;ticos, dominan los grandes grupos de comunicaci&oacute;n, manipulan las informaciones y silencian o paralizan investigaciones relevantes suele ocurrir lo peor, como as&iacute; lo puede contar la historia de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Cito de memoria apenas tres casos de los que hay cientos. El 1962 la bi&oacute;loga marina Rachel Carson, tras tener indicios cient&iacute;ficos indiscutibles, emprendi&oacute; una campa&ntilde;a de denuncia sobre el masivo uso del DDT en Am&eacute;rica y el mundo informando sobre las terribles consecuencias que estaba ya teniendo esta pr&aacute;ctica para la naturaleza; tras los insectos, se extinguir&iacute;an las aves y luego los humanos porque el DDT era un poderoso y persistente t&oacute;xico. En 1965 el geoqu&iacute;mico Clair Cameron Patterson, mientras realizaba investigaciones sobre la edad de la tierra, descubri&oacute; un aumento espectacular de la concentraci&oacute;n de plomo en el medio ambiente y en la cadena alimenticia, los derivados del plomo que se utilizaban como aditivos en las gasolinas estaban contaminando y envenenando el mundo entero. En 1960 el nutricionista John Yudkin identific&oacute; a los az&uacute;cares a&ntilde;adidos como uno de los responsables del incremento de enfermedades cardiovasculares junto con las grasas saturadas y el colesterol.  
    </p><p class="article-text">
        Lejos de comprobar la veracidad cient&iacute;fica de estos datos, o tras comprobar que eran ciertos, las grandes compa&ntilde;&iacute;as qu&iacute;micas no dejaron de fabricar y vender DDT, las petroleras no dejaron de utilizar el plomo como aditivo, las industria de la alimentaci&oacute;n norteamericana no redujo la adicci&oacute;n de az&uacute;cares refinados a todos sus productos sino que se dedic&oacute; a criticar, silenciar y desprestigiar a Carson, Patterson y Yudkin con el inmenso poder de su dinero para influir en los medios de comunicaci&oacute;n, los gobiernos y las opiniones p&uacute;blicas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna en aquellos tiempos remotos la ciencia &ldquo;no contaminada&rdquo;, los pol&iacute;ticos &ldquo;&iacute;ntegros&rdquo; y los medios de comunicaci&oacute;n &ldquo;independientes&rdquo; ganaron la partida y hoy, gracias a ellos, no estamos todos muertos. No es una exageraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; lo relevante y terrible sea otra cuesti&oacute;n. Vivimos en sociedades en las que el beneficio econ&oacute;mico y quienes lo buscan a toda costa, tienen m&aacute;s poder que la mayor&iacute;a de los ciudadanos. Por lo tanto no es demasiado sorprendente el uso de la propaganda, la mentira y la publicidad para vendernos por bueno y saludable algo que no lo es. Lo relevante y terrible es que los ciudadanos corrientes tenemos cada d&iacute;a menos instrumentos de informaci&oacute;n veraz, medios de comunicaci&oacute;n independientes e instituciones p&uacute;blicas exigentes que defiendan el bienestar y la salud de todos.
    </p><p class="article-text">
        Lo grave de verdad es cada d&iacute;a los ciudadanos tenemos menos formaci&oacute;n cient&iacute;fica hasta el punto de que la magia, la superstici&oacute;n y las pseudociencias est&aacute;n de moda y gozan de la misma credibilidad que la medicina cient&iacute;fica. Lo grav&iacute;simo es que el apoyo p&uacute;blico a algunas pseudociencias y la salida a la luz p&uacute;blica de estas y otras muchas investigaciones manipuladas producen que cada vez m&aacute;s se instaure entre nosotros el &ldquo;relativismo cient&iacute;fico&rdquo;, la confusi&oacute;n, el todo vale, la credulidad o incredulidad arbitraria hacia lo que dicen los cient&iacute;ficos serios o los mercachifles televisivos colocando a todos a la altura del mismo rasero.
    </p><p class="article-text">
        Aprovechando el r&iacute;o revuelto azucarero de hoy o la marejada que a&uacute;n colea por <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/transgenicos-Greenpeace-arroz_dorado_0_532646795.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los 110 premios Nobel haciendo apolog&iacute;a de los alimentos transg&eacute;nicos</a>, simplemente enarbolando al peso de su autoridad como premiados sin datos emp&iacute;ricos claros ni argumentos, o los alucinatorios debates que una y otra vez se abren sobre la homeopat&iacute;a, hay que volver a leer <em>El arte de vender mierda</em> (editorial Laetoli) escrita por el bi&oacute;logo Fernando Cerveza en el que cuenta con ese humor corrosivo y sulf&uacute;rico que suelen tener los cient&iacute;ficos, c&oacute;mo montaron con &eacute;xito el &ldquo;fecomagnetismo&rdquo;, una terapia que curaba enfermedades a trav&eacute;s de los excrementos humanos, al estilo de la patra&ntilde;a de las terapias biomagn&eacute;ticas y para la que llegaron a recibir muchas ofertas para vender sus t&eacute;cnicas, gadget o productos derivados.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor, lo repito, no es que haya cient&iacute;ficos corruptos, sobornables, poco &eacute;ticos, igual que lo peor no es que consideremos que hay pol&iacute;ticos trapaceros, mentirosos y ladrones sino que no nos fiemos de ninguno, que no creamos ya a nadie, que todos nos parezcan m&aacute;s o menos iguales. El relativismo cient&iacute;fico, como el relativismo &eacute;tico o pol&iacute;tico se apoya y nutre de la ignorancia y la indolencia del ciudadano. As&iacute; al final, acabamos todos tomando sin saberlo 35 kilos de az&uacute;car por persona y a&ntilde;o, trat&aacute;ndonos el acn&eacute; con fecomagnetismo y votando al partido marca ACME, ese que dice que todos son iguales, s&eacute; fuerte, hilitos de plastilina y cosas as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que la ciencia es cada d&iacute;a m&aacute;s complicada y sofisticada, es imposible ser experto en todo y la sociedades conf&iacute;an en instituciones cient&iacute;ficas independientes que les orienten e informen con veracidad. Las sociedades creen que hay poderes y contrapoderes p&uacute;blicos y cient&iacute;ficos que garantizan que la ciencia sea de verdad ciencia y no seudociencia, mentira o superstici&oacute;n. Pero esa &ldquo;creencia&rdquo; tampoco es &ldquo;saludable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que necesitamos es tambi&eacute;n una opini&oacute;n p&uacute;blica con formaci&oacute;n cient&iacute;fica, que sepa qu&eacute; es ciencia y en qu&eacute; consiste el m&eacute;todo cient&iacute;fico. Ciudadanos que tenga habilidad y est&eacute;n acostumbrados a buscar fuentes de informaci&oacute;n fiables y contrastadas, que puedan leer publicaciones de ciencia y que esa inquietud se mantenga para todas las cuestiones de su vida cotidiana. Sin embargo no parece que esta haya sido una preocupaci&oacute;n de las autoridades educativas espa&ntilde;olas a tenor del tipo de asignaturas, pedagog&iacute;as y escaso peso de las ciencias experimentales en los programas educativos.
    </p><p class="article-text">
        Yo soy poco moderno, rancio, hasta muy antiguo. Mi edulcorante preferido es la miel, una pasta fabricada por el n&eacute;ctar de las flores y la peculiar saliva de unos insectos que luego secan batiendo sus alas para que quede espesa. S&iacute;, dicho as&iacute; suena un poco repugnante. Pero es un producto que cuidan con mimo los apicultores y que los humanos llevamos tomando m&aacute;s de 10.000 a&ntilde;os como puede comprobarse en la pintura rupestre del mesol&iacute;tico de la &ldquo;Cueva de la Ara&ntilde;a&rdquo; en Bicorp, Valencia, en la que puede verse un intr&eacute;pido recolector de miel subido a un &aacute;rbol.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute; estoy seguro de ingerir muchos kilos de sacarosa y otros edulcorantes sin yo saberlo, de pesticidas sin yo saberlo, de mol&eacute;culas venenosas y metales pesados sin yo saberlo&hellip; Hasta que mis amigos los hombres de ciencia lo investigan y lo dicen, mis amigos los periodistas independientes lo denuncian, mis amigos los pol&iacute;ticos &iacute;ntegros hacen leyes para perseguir su uso. No son todos iguales. No soy un relativista en casi nada. Gracias Rachel Carson, John Yudkin, Clair Cameron Patterson. Gracias abejas, tambi&eacute;n amigas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón J. Soria Breña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/grandes-industrias-pagan-habitualmente-cientificos_129_3829117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Sep 2016 18:11:13 +0000]]></pubDate>
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