<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Campos Palacios]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres_campos_palacios/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Campos Palacios]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/514563/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA['Lo mejor de dos mundos': un nuevo sistema electoral para Canarias asumible por todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/mundos-sistema-electoral-canarias-asumible_1_3827351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38f5024f-ce85-4aaf-9579-91ff53d97582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Más de 6,5 millones de andaluces podrán votar este domingo en las elecciones, un 1,77% más que en 2011"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El vigente sistema está cuestionado por la desproporción entre los votos y los escaños así como por las elevadas barreras electorales</p><p class="subtitle">La propuesta</p><p class="subtitle">Lo mejor de dos mundos,</p><p class="subtitle">pretende aunar la representación territorial y la poblacional en una sola cámara legislativa</p></div><h4 class="article-text">La necesidad de un nuevo modelo</h4><p class="article-text">
        El vigente sistema electoral de Canarias est&aacute; muy cuestionado sobre todo por dos motivos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La gran desproporci&oacute;n entre los votos y los esca&ntilde;os, debido a la marcada diferencia de poblaci&oacute;n entre las siete circunscripciones y la distribuci&oacute;n de asientos entre las islas.</li>
                                    <li>Las elevadas barreras electorales, que impiden la representaci&oacute;n en el Parlamento de amplios colectivos y que muchos votos queden sin presencia en la asamblea.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estas dos circunstancias combinadas producen resultados que pueden generar distorsiones entre la voluntad popular y su representaci&oacute;n parlamentaria, lo cual a la larga deslegitima a la propia asamblea legislativa y pone en cuesti&oacute;n el concepto de representaci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En los sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos siempre se ha producido una tensi&oacute;n entre la representaci&oacute;n de los territorios y la representaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, especialmente cuando entre los territorios las diferencias econ&oacute;micas, sociales, geogr&aacute;ficas o demogr&aacute;ficas son muy marcadas. Es el caso de Canarias.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La visi&oacute;n territorial de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica lleva a la divisi&oacute;n del cuerpo electoral en circunscripciones y a la asignaci&oacute;n de un determinado n&uacute;mero de representantes para cada una de ellas.</li>
                                    <li>La visi&oacute;n poblacional de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica lleva, en su grado m&aacute;s extremo, a una &uacute;nica circunscripci&oacute;n y a la elecci&oacute;n de representantes proporcionalmente seg&uacute;n el principio de &ldquo;una persona, un voto&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una manera habitual de resolver esta tensi&oacute;n en los sistemas democr&aacute;ticos es la conformaci&oacute;n de dos c&aacute;maras legislativas: un Senado que representa a los territorios, con esca&ntilde;os distribuidos de forma paritaria, y un Congreso en el que est&aacute; representada la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas de Canarias, la desigual distribuci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como el olvido y atraso secular de los territorios perif&eacute;ricos llevaron a los canarios en los primeros a&ntilde;os de democracia a adoptar la llamada triple paridad como sistema electoral, en el que la representaci&oacute;n territorial queda sobredimensionada con respecto a la poblacional. El sistema fue ampliamente aceptado en sus comienzos, pero con el transcurrir del tiempo y sobre todo a partir de la modificaci&oacute;n que supuso la elevaci&oacute;n de las barreras electorales, ha sido cada vez m&aacute;s cuestionado debido a las distorsiones que produce en la representaci&oacute;n de la voluntad popular.
    </p><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo no se profundiza en las disfunciones de la triple paridad ni de las barreras electorales, toda vez que la apertura de una comisi&oacute;n parlamentaria para reformar el sistema ya pone de manifiesto que existe una voluntad general de modificarlo. En lo que hay desacuerdo profundo y de momento infranqueable es en el camino que hay que seguir. Por lo tanto, lo que procede es plantear una alternativa para mejorar el sistema actual, pero a partir de una premisa imprescindible para eludir bloqueos y que es la que inspira esta propuesta: que sea asumible por todos los actores pol&iacute;ticos y en todos los territorios.
    </p><p class="article-text">
        El sistema electoral propuesto trata de acomodar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica en Canarias a su evidente y rotunda realidad geogr&aacute;fica, pero sin perder de vista la distribuci&oacute;n de su poblaci&oacute;n y la necesaria adecuaci&oacute;n democr&aacute;tica de las instituciones a los deseos de la mayor&iacute;a, sin exclusi&oacute;n de las minor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En suma, se trata de aunar la representaci&oacute;n territorial y la poblacional en una sola c&aacute;mara legislativa, puesto que un modelo bicameral cl&aacute;sico ser&iacute;a caro, inviable y seguramente innecesario. Por eso he denominado a esta propuesta &ldquo;Lo mejor de dos mundos&rdquo;, en referencia al territorio y a la poblaci&oacute;n, al Senado y al Congreso.
    </p><p class="article-text">
        Esta propuesta no pretende ser original y de hecho hay antecedentes en las hemerotecas a las que de ninguna manera busca plagiar sino en todo caso recuperar y actualizar. Vayan por tanto por delante las disculpas debidas si alguien ha propuesto anteriormente f&oacute;rmulas similares y tambi&eacute;n el agradecimiento a aquellos que las formularon.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que pueda haber alguna objeci&oacute;n de car&aacute;cter legal en esta propuesta respecto a su viabilidad a la luz de las bases jur&iacute;dicas establecidas en Espa&ntilde;a para las elecciones de las asambleas legislativas de las comunidades aut&oacute;nomas. Soy consciente de esa limitaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de que antes o despu&eacute;s entraremos en un periodo de reformas tambi&eacute;n en el &aacute;mbito estatal en el que muchos principios se pueden redefinir. Por eso veo factible que en este tiempo de cambio se pueda adaptar simult&aacute;neamente la legislaci&oacute;n electoral b&aacute;sica del Estado para acomodar otras realidades y peculiaridades, como es el caso de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y territorial a la que necesita adaptarse el archipi&eacute;lago canario.
    </p><h4 class="article-text">Lo mejor de dos mundos: las reglas</h4><p class="article-text">
        El sistema de elecci&oacute;n es el siguiente:
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento de Canarias est&aacute; formado por 60 diputados, que se eligen simult&aacute;neamente en dos urnas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        En la primera urna se eligen 21 diputados en siete circunscripciones electorales, a raz&oacute;n de 3 diputados por cada isla.
    </p><p class="article-text">
        Esos 21 diputados se eligen en listas abiertas y con criterio mayoritario, de forma similar a como se elige el Senado espa&ntilde;ol. Es decir:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cada partido o agrupaci&oacute;n de electores puede presentar a dos candidatos en cada circunscripci&oacute;n.</li>
                                    <li>Cada elector vota a un m&aacute;ximo de dos candidatos en su isla de residencia, que pueden ser de diferentes listas.</li>
                                    <li>Son elegidos diputados los tres candidatos que en cada isla obtengan m&aacute;s votos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la segunda urna se eligen los otros 39 diputados mediante voto a listas electorales de partido o de agrupaciones pol&iacute;ticas en una sola circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica por sistema proporcional, regla D&rsquo;Hondt y con una barrera m&iacute;nima de acceso del 1% de los votos v&aacute;lidos.
    </p><p class="article-text">
        No hay distinci&oacute;n de derechos ni deberes entre los diputados en funci&oacute;n del m&eacute;todo de elecci&oacute;n. Ning&uacute;n parlamentario puede compatibilizar su funci&oacute;n con otro cargo de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, sea en ayuntamientos, cabildos, Congreso, Senado o Parlamento Europeo.
    </p><h4 class="article-text">El sistema en acci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        Para ilustrar cu&aacute;l ser&iacute;a la composici&oacute;n del Parlamento de Canarias con un sistema electoral como este, vamos a realizar una simulaci&oacute;n con los resultados de las elecciones auton&oacute;micas desde 1995.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay que observar esta simulaci&oacute;n con todas las prevenciones, como siempre que se trasladan unos resultados reales a un sistema electoral hipot&eacute;tico. El propio sistema condiciona tanto la actuaci&oacute;n de los partidos como el voto de los electores. En el primer caso, las fuerzas pol&iacute;ticas adaptan su modo de presentarse ante los electores al sistema electoral para intentar obtener el m&aacute;ximo provecho del mismo. En cuanto al comportamiento de los votantes, est&aacute; influenciado por la percepci&oacute;n que tienen del destino y utilidad de su voto en el contexto del modelo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al no haber precedentes de votaciones con listas abiertas en elecciones auton&oacute;micas, no es posible realizar una simulaci&oacute;n realista sobre la urna territorial. Este tipo de elecciones dependen mucho del perfil de los candidatos concretos. Para subsanar esta dificultad, en esta simulaci&oacute;n se ha optado por asignar los esca&ntilde;os territoriales en funci&oacute;n de los resultados hist&oacute;ricos de forma proporcional en cada isla de acuerdo con el sistema D&rsquo;Hondt, aunque nunca con los tres esca&ntilde;os en manos de la misma fuerza pol&iacute;tica. A falta de otros par&aacute;metros, este enfoque nos sirve como aproximaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/63935d3f-0dbb-4f59-9e9f-20c9febbf462_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b9bfb1a-2e72-4773-bed4-c423408a5569_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/177725b7-97c4-4f3a-8351-be4cfbe476b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dba1d25f-fb23-4610-9154-4a1874cb20d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b2b9cfc4-a18d-46fe-8bed-ec6b9ea57915_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4f9d753-36f9-4e40-8d28-481751f1e395_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Campos Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/mundos-sistema-electoral-canarias-asumible_1_3827351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Sep 2016 15:11:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/38f5024f-ce85-4aaf-9579-91ff53d97582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="471118" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/38f5024f-ce85-4aaf-9579-91ff53d97582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="471118" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA['Lo mejor de dos mundos': un nuevo sistema electoral para Canarias asumible por todos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/38f5024f-ce85-4aaf-9579-91ff53d97582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sistema electoral,Ley electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mito de la triple paridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mito-triple-paridad_132_2894228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los pueblos se reconocen en sus mitos, que les conectan con sus or&iacute;genes. Como un reflejo del territorio m&iacute;tico en la pol&iacute;tica cabe situar el concepto canario de la triple paridad electoral, que se esgrime como un dogma casi religioso siempre que resurgen demandas para avanzar en algo tan de sentido com&uacute;n como es que la asamblea legislativa refleje y represente de una forma razonable la voluntad democr&aacute;tica de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Se dice que los mitos tienen alguna base real, aunque esa realidad se haya desvanecido en el tiempo y permanezca solo como una leyenda incorporada en el sentimiento comunitario. El terreno m&iacute;tico en el que se inscribe la triple paridad tiene que ver con un concepto seg&uacute;n el cual la comunidad canaria nace y vive en el conflicto interno permanente, en la rivalidad, en la traici&oacute;n y en la desconfianza entre las islas capitalinas, as&iacute; como en la explotaci&oacute;n y en el menosprecio de las islas capitalinas hacia las islas perif&eacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        A la historia le corresponde aclarar si esa fue alguna vez el alma que marc&oacute; el devenir de Canarias, fruto de luchas entre islas por ganarse los favores de la Corona. A la pol&iacute;tica le corresponde solucionar ya, de una vez por todas, el atraso que supone que ese concepto m&iacute;tico haya quedado perpetuado en el sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        Vale la pena recordar en qu&eacute; consiste la triple paridad, un concepto que presenta a las islas como los enemigos que tras la batalla acuerdan un armisticio equilibrado para garantizar que nadie destruye a nadie: &iquest;Tenerife contra Gran Canaria? Demos los mismos diputados a cada una; &iquest;las islas capitalinas contra las no capitalinas? los mismos diputados; &iquest;una provincia contra la otra? los mismos diputados.  
    </p><p class="article-text">
        El mito se ha impuesto sobre la realidad: no existe un triple conflicto que sea necesario equilibrar con una triple paridad. Los ciudadanos lo saben y los pol&iacute;ticos lo saben. Pero advertir del enemigo exterior (que en este caso es interior, porque, aunque de otra isla, tambi&eacute;n es canario) siempre ha sido un excelente catalizador de voluntades en defensa de intereses silenciados.
    </p><p class="article-text">
        Al menos desde que hace m&aacute;s de 35 a&ntilde;os accedi&oacute; a la autonom&iacute;a, Canarias es un &uacute;nico sujeto pol&iacute;tico. Las islas no compiten entre s&iacute; para lograr d&aacute;divas del benefactor o maligno &ldquo;Madrid&rdquo;, sino que trabajan juntas bajo los principios de cooperaci&oacute;n, solidaridad y desarrollo social en com&uacute;n. As&iacute; ocurre entre los ciudadanos, las empresas y la sociedad civil organizada, incluso entre la clase pol&iacute;tica. Lejos de vivir recluidos y agazapados cada uno en sus islotes, se comunican sin obst&aacute;culos, se trasladan, se juntan, se mezclan y se relacionan con sus semejantes de todo el archipi&eacute;lago. Los intereses y anhelos de unos y de otros no son un&iacute;vocos ni homog&eacute;neos en funci&oacute;n de territorios.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por eso en 35 a&ntilde;os de Parlamento no hay rastro de votaciones de unas islas contra otras ni de unas provincias contra otras. En una asamblea legislativa los conflictos se resuelven entre grupos parlamentarios con diputados elegidos por procedimientos democr&aacute;ticos. As&iacute; pues, el triple conflicto que necesita apaciguarse con una triple paridad queda solo como una ficci&oacute;n, que sin embargo resulta &uacute;til para unos pocos que quieren preservarla tallada en piedra como un reparto territorial de esca&ntilde;os cual bot&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para que una asamblea pueda llamarse democr&aacute;tica no basta con que los ciudadanos sean convocados a las urnas. Es preciso que la conversi&oacute;n de los votos en esca&ntilde;os refleje la voluntad de esos ciudadanos desde un criterio de igualdad. Y eso no ocurre necesariamente en el Parlamento de Canarias. La distancia sideral del valor de los votos seg&uacute;n donde est&eacute; cada cual empadronado y las barreras infranqueables han llevado a lo largo de la historia auton&oacute;mica a deficiencias recurrentes en la traslaci&oacute;n de la voluntad ciudadana a la c&aacute;mara legislativa que en general han sido obviadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero en las &uacute;ltimas elecciones de 2015 la legitimidad del sistema electoral, y con &eacute;l la del Parlamento de Canarias, salt&oacute; definitivamente por los aires. Fue evidente para todos y no se pudo ocultar: que el tercer partido en votos sea el primero en esca&ntilde;os, con un 20% m&aacute;s de ellos, no es un desajuste puntual, es un fallo democr&aacute;tico grave; que en una circunscripci&oacute;n un partido se quede sin un esca&ntilde;o para que se lo atribuya otro con menos votos es una transgresi&oacute;n de la voluntad popular y una vulneraci&oacute;n de derechos b&aacute;sicos; que el 0,6% de los votos permita controlar el 5% del Parlamento mientras se excluye a un partido con el 5,9% desbarata el principio de representaci&oacute;n y desalienta la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el Parlamento de Canarias, elegido con esos mimbres, se plantea una reforma que nominalmente acaba con la triple paridad, aunque la mantiene soterrada bajo nuevos ropajes. La propuesta, b&aacute;sicamente, consiste en dejar a los 60 diputados distribuidos territorialmente tal y como est&aacute;n, pero rebajando las dos barreras electorales existentes, que hab&iacute;an sido elevadas hasta la estratosfera en 1995 en una vuelta de tuerca m&aacute;s contra la representaci&oacute;n democr&aacute;tica. Tambi&eacute;n se da un diputado m&aacute;s a una isla por su aumento de poblaci&oacute;n: se podr&iacute;a bromear con que el octavo diputado que gana Fuerteventura ser&aacute; el &uacute;nico elegido con criterio poblacional de toda la c&aacute;mara. La tercera novedad es a&ntilde;adir otros nueve nuevos esca&ntilde;os que, aunque no se dice expl&iacute;citamente, est&aacute;n destinados a las dos islas capitalinas. Como nueve es un n&uacute;mero impar de diputados imposible de repartir equitativamente entre Tenerife y Gran Canaria, se distribuyen con un complejo sistema llamado colegio de restos, dif&iacute;cil de entender y de explicar, lo que no ayuda a la popularidad de la reforma. Se argumenta para defender estos nueve diputados que suponen &ldquo;un avance en la proporcionalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ya se ha demostrado con n&uacute;meros la capacidad del nuevo sistema electoral para mantener los mismos efectos perversos que el vigente,</a> quiz&aacute;s algo m&aacute;s matizados. El concepto es el mismo: insularidad, desconfianza y ciudadan&iacute;a mal representada.
    </p><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n del Parlamento de Canarias que estudia la reforma del sistema electoral ha sido por ahora incapaz de salir de ese terreno m&iacute;tico fundacional de Canarias como regi&oacute;n de conflictos y traiciones entre islas. El principio que ha guiado los trabajos y que se ha querido preservar desde el comienzo no ha sido el democr&aacute;tico. Ha sido la preservaci&oacute;n de lo que hay: la disparatada y sacrosanta distribuci&oacute;n de los sesenta esca&ntilde;os ya existentes. Lo m&aacute;s importante ha sido que nadie se moleste. A partir de ah&iacute; solo queda sumar diez diputados m&aacute;s para que parezca que amanece la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Como en tiempos de crisis social cargar con m&aacute;s sueldos, m&aacute;s dietas y m&aacute;s gastos a los vac&iacute;os bolsillos de los ciudadanos da un poco de apuro, algunos insisten, en contra de la raz&oacute;n y de las matem&aacute;ticas, en que no costar&aacute; ni un euro m&aacute;s mantener este sistema electoral deficiente ampliado con diez diputados. Quiz&aacute;s los ciudadanos aceptar&iacute;an sufragar gustosos esos nuevos representantes si eso realmente se tradujera en conseguir un Parlamento con una representaci&oacute;n m&aacute;s democr&aacute;tica (ayudar&iacute;a que los diputados demostraran un poco m&aacute;s de austeridad en sus dispendios actuales). Pero es dudoso que los defensores del nuevo marco encuentren a alguien dispuesto a pagar m&aacute;s por un producto que en esencia deja las cosas como est&aacute;n y encima con diez bocas m&aacute;s que alimentar.
    </p><p class="article-text">
        Si la anunciada reforma queda en esto, su efecto ser&aacute; perverso: bloquear&aacute; una verdadera reforma democr&aacute;tica puede que por otros 35 a&ntilde;os. Algunos con buena fe argumentan que es un modesto primer paso, que al menos se altera la intocable triple paridad y que se abre la puerta a que en el futuro haya m&aacute;s avances. Pero la triple paridad no desaparece, sigue rigiendo impert&eacute;rrita en el 85% de los asientos. Por lo dem&aacute;s, es muy dif&iacute;cil concebir que en la pr&oacute;xima legislatura o en la siguiente vuelva a abrirse una nueva comisi&oacute;n para reformar el sistema ya reformado. Y en todo caso, &iquest;en qu&eacute; se traducir&iacute;a esta vez? &iquest;subimos a 80 diputados pero no me toques mis 60? Ni siquiera ser&iacute;a deseable una reforma sobre la reforma, puesto que por salud democr&aacute;tica un sistema electoral debe ser estable, bajo la premisa de que sea representativo, claro est&aacute;. Sobre la triple paridad no se puede edificar un sistema electoral proporcional, salvo aumentando los esca&ntilde;os una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        La esperanza en que el Parlamento de Canarias sea capaz de reformarse y as&iacute; legitimarse es poca. Sobre todo porque en este revestimiento de la triple paridad han venido a confluir partidos a la izquierda y a la derecha, nuevos y viejos. Parad&oacute;jicamente, quedan a&uacute;n por sumarse los m&aacute;s beneficiados: faltan los dos que aparentemente a&uacute;n no se han dado cuenta de que les est&aacute;n ofreciendo cambiar para que nada cambie.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, todav&iacute;a hay tiempo para acordar un sistema razonable que combine la presencia de representantes insulares con representantes regionales. El consenso es deseable, pero la democracia est&aacute; antes. Propuestas hay y los diputados las han escuchado. Por ejemplo, un Parlamento de 60 diputados (no hay necesidad de ampliarlo) en el que, con barreras de acceso m&iacute;nimas, se elija en cada isla un n&uacute;mero peque&ntilde;o de representantes (puede que dos, puede que tres) y el resto (46 o 39 esca&ntilde;os) por una circunscripci&oacute;n regional en la que los candidatos sean simplemente canarios, de cualquier isla, no solo de las capitalinas.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un buen punto de partida para hablar sobre c&oacute;mo construir una c&aacute;mara representativa. Para eso hace falta un poco de audacia, la altura de miras que se debe suponer a todos los representantes de lo p&uacute;blico y determinaci&oacute;n en la defensa de principios democr&aacute;ticos. Pero sobre todo generosidad por parte de los actuales sesenta diputados. Quiz&aacute;s no todos sus esca&ntilde;os queden salvaguardados, pero sin duda muchos ciudadanos, y quiz&aacute;s la posteridad, reconocer&aacute; su compromiso democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; los sesenta hombres y mujeres que tienen esta responsabilidad en sus manos sean los fundadores de un nuevo mito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Campos Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mito-triple-paridad_132_2894228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2018 21:43:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El mito de la triple paridad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sistema electoral canario: ¿Reforma democrática o control de daños?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sistema-electoral-canario-reforma-democratica_132_3305193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Canarias cuenta con un sistema sistema electoral peculiar, si somos condescendientes, o dif&iacute;cilmente homologable con los est&aacute;ndares democr&aacute;ticos, si somos rigurosos. &iquest;Es posible que 60 diputados designados con este sistema se pongan de acuerdo para sustituirlo por un modelo ajustado a la representaci&oacute;n democr&aacute;tica? Ser&iacute;a deseable, aunque a la vista de los derroteros del proceso de reforma que se desarrolla en el Parlamento de Canarias, lo veo improbable.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones auton&oacute;micas de 2015 el sistema electoral hizo agua por todas partes. Su capacidad distorsionadora de la voluntad popular y la consecuente deslegitimaci&oacute;n del Parlamento fue clamorosa y evidente, no ya s&oacute;lo para los m&aacute;s interesados, sino tambi&eacute;n, quiz&aacute;s por primera vez, para la ciudadan&iacute;a en general. 
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, no ha habido m&aacute;s remedio que abordar un proceso de reforma. Al menos formalmente, porque la evoluci&oacute;n de los acontecimientos apunta a que el resultado puede estar m&aacute;s cerca de una operaci&oacute;n de control de da&ntilde;os que de una verdadera voluntad de democratizar las estructuras del poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, en las elecciones de 2015, como se ha se&ntilde;alado reiteradamente, fue el sistema electoral vigente el que determin&oacute; que la tercera fuerza en votos sea la primera en esca&ntilde;os, que un partido con el 0,55% de los votos ocupe el 5% de los esca&ntilde;os o que otro con el 5,8% de los votos sea excluido por completo, y con &eacute;l sus electores.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s. Pocos ignoran ya que la desigualdad en el valor del voto en funci&oacute;n de la circunscripci&oacute;n de residencia de un elector puede alcanzar una relaci&oacute;n astron&oacute;mica de 13 a 1. Sin ser jurista, no me resulta dif&iacute;cil imaginar a alg&uacute;n tribunal internacional de derechos humanos expulsando del club de las democracias a un pa&iacute;s cuyo sistema de poder se sostuviera en semejante desproporci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sistema canario es tan peculiar que puede desvirtuar la voluntad de los electores de cada una de las siete circunscripciones para acomodarla a los intereses de los pol&iacute;ticos que lo dise&ntilde;aron. Sirva un ejemplo reciente: en las elecciones de 2015, los electores de Gran Canaria decidieron que sus representantes en el Parlamento fueran 4 diputados del PP, 4 diputados de NC, 3 diputados del PSOE, 3 diputados de Podemos y 1 de Ciudadanos. En efecto, los grancanarios decidieron precisamente que su decimoquinto esca&ntilde;o fuera para Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el representante de Ciudadanos nunca tom&oacute; posesi&oacute;n de su esca&ntilde;o. Fue otorgado, al margen de la voluntad de los votantes de esa circunscripci&oacute;n, al sexto partido: CC. En realidad, los grancanarios dijeron a CC que no los representa, pero el sistema decidi&oacute; que s&iacute;. &iquest;Legal? Sospecho que no, pero repito que no soy jurista. &iquest;Leg&iacute;timo? Es evidente que no.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s ejemplos: en 2007, el 12% de los grancanarios votaron a NC, pero el sistema electoral, no la ciudadan&iacute;a, decidi&oacute; privarlos de sus representantes en el Parlamento. Y sin embargo fue asignado un diputado al 5,5% de votantes de esa isla que opt&oacute; por CC.
    </p><p class="article-text">
        No es &uacute;nicamente un partido el beneficiario de esta anomal&iacute;a. En las elecciones de 2007, los votantes de Lanzarote decidieron claramente que quer&iacute;an ser representados en el Parlamento por el PIL, y por eso le dieron el 22% de los votos. Pero el sistema electoral determin&oacute;, de nuevo al margen de la voluntad popular, que Lanzarote estaba mejor representado por partidos con menos votos, como CC (19%) y PP (15%).
    </p><p class="article-text">
        Estos resultados no los dan los votantes, sino la ingenier&iacute;a electoral, en este caso gracias a c&oacute;mo operan combinadas dos barreras electorales, una insular y otra regional. Si obst&aacute;culos as&iacute; se aplicaran de forma equivalente en las elecciones al Congreso, quedar&iacute;an fuera de la Carrera de San Jer&oacute;nimo, precisamente, los m&aacute;s fervientes defensores del sistema canario.
    </p><p class="article-text">
        Pese a tantas evidencias, el sistema electoral y quienes lo han sustentado nunca se vieron amenazados hasta 2015, gracias a que el voto ya no se concentr&oacute; en las tres fuerzas pol&iacute;ticas cl&aacute;sicas y se dispers&oacute; hacia otros partidos. El modelo se ha mantenido a lo largo de siete lustros (con un cambio a peor en 1996) gracias en gran parte a que CC ocupaba el asiento del conductor, con PP o PSOE altern&aacute;ndose en el de copiloto siempre dispuestos a echar el freno de mano cuando hiciera falta a cambio de un su lugar a la sombra del poder
    </p><p class="article-text">
        Todo se torci&oacute; en 2015, cuando qued&oacute; a la vista que el rey estaba desnudo. Ya sin ropajes, todos pudieron ver que lo que quedaba era un Parlamento de Canarias deslegitimado. Entonces se cre&oacute; una comisi&oacute;n de estudio del sistema electoral, a la que los partidos convocaron &ldquo;expertos&rdquo;. Algunos cumpl&iacute;eron su papel muy dignamente, pero en demasiados casos se trataba de comparecencias de comilitones dise&ntilde;adas por los diputados no para ilustrarse, sino para reafirmarse sus prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        Entre los comparecientes, quiero destacar a uno, que present&oacute; un trabajo acad&eacute;mico, serio, valiente, detallado, documentado e innovador, sin otro af&aacute;n que ofrecer a los diputados una alternativa democr&aacute;tica que a la vez garantizara la representaci&oacute;n territorial de todas las islas. Se trata del soci&oacute;logo Miguel Guerra Garc&iacute;a de Celis. Su <a href="http://www.laopinion.es/canarias/2017/04/03/experto-propone-parlamento-75-diputados/763867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta</a> fue tan ignorada que quienes sobre el papel dec&iacute;an que quer&iacute;an cambios profundos la calificaron como demasiado atrevida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que audacias las justas, debieron de pensar, de modo que a estas alturas del camino, la comisi&oacute;n de estudio ya ha olvidado su inicial af&aacute;n de transparencia y ha dado paso a una ponencia refugiada en las puertas cerradas y en la oscuridad del debate. Dicen que es para favorecer el consenso lejos del postureo al que obligan los focos y la prensa, aunque quiz&aacute;s sea para no desvelar que los argumentos los dictan las calculadoras, no la voluntad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las reformas electorales siempre son complicadas, no solo en Canarias, porque las suelen decidir quienes se han beneficiado del sistema. &iquest;Puede una camarilla de pol&iacute;ticos democratizar el sistema electoral que les ha permitido constituirse en camarilla de pol&iacute;ticos? Los indicios no apuntan al optimismo.
    </p><p class="article-text">
        El primer preacuerdo de la ponencia es revelador: la distribuci&oacute;n actual de sesenta diputados no se toca, se queda como est&aacute; &ldquo;en aras del consenso&rdquo;, es decir, que los intereses creados no se tocan. Pero se permitir&aacute; seguramente incorporar alg&uacute;n diputado m&aacute;s al club en aras de &ldquo;mejorar la proporcionalidad&rdquo;, seg&uacute;n la propaganda.
    </p><p class="article-text">
        Otro preacuerdo que de momento no ha sido contestado consiste en mantener las dos barreras electorales distorsionadoras, m&iacute;nimamente rebajadas. &iquest;Y qui&eacute;n, en contra de sus ardores reformadores previos, es el que ahora propone mantener intactas esas barreras? Precisamente el partido que aspira a que le dejen sentarse en el asiento del copiloto en los dos pr&oacute;ximos a&ntilde;os, quiz&aacute;s a cambio a accionar de nuevo el freno de mano. Nada nuevo bajo el sol. Antes las reformas las lastraban gustosos otros copilotos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, parece que de la ponencia saldr&aacute; una reforma electoral m&iacute;nima que oficialmente se dar&aacute; por buena solo porque romper&aacute; la mitificada triple paridad. La triple paridad es un mito fundacional de la democracia canaria que se ha vestido de peculiaridad e idiosincrasia y que, junto al dogma del equilibrio inversor, no ha impedido que el archipi&eacute;lago se cuente entre las comunidades con los peores servicios p&uacute;blicos o con los mayores &iacute;ndices de pobreza y desempleo.   
    </p><p class="article-text">
        La ruptura de la triple paridad no ser&aacute; un problema pues, siempre que se garanticen los sesenta asientos que ya hay. No habr&aacute; problema en dar unos poco diputados m&aacute;s a Tenerife y a Gran Canaria, y otro m&aacute;s a Fuerteventura, a cambio de que no se toquen los intereses de los otros sesenta, porque entre bomberos no se pisan la manguera. Tampoco habr&aacute; problemas en rebajas cosm&eacute;ticas de las barreras electorales insulares y regional siempre que se mantengan ambas. Todo eso es control de da&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero una reforma as&iacute; har&aacute; m&aacute;s mal que bien. Si no se consigue una reforma electoral en condiciones ser&iacute;a preferible que no la hubiera. Si la hoja de ruta se limita como aparenta al control de da&ntilde;os, el resultado puede ser el bloqueo de una reforma aut&eacute;ntica por otros 35 a&ntilde;os. Por eso, parad&oacute;jicamente, la reforma real, la reforma democr&aacute;tica, estar&iacute;a m&aacute;s cerca si se dejara al sistema actual seguir desplegando todas sus distorsiones hasta que definitivamente reviente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Campos Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sistema-electoral-canario-reforma-democratica_132_3305193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jun 2017 16:51:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sistema electoral canario: ¿Reforma democrática o control de daños?]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
