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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alfredo Caro-Maldonado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alfredo_caro-maldonado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alfredo Caro-Maldonado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los edulcorantes artificiales engordan: ¿por qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/edulcorantes-artificiales-engordan_1_3825200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d057c810-b5b2-4adb-8205-18c212d35708_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Sharon &amp; Nikki McCutcheon"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obesidad se está convirtiendo en una epidemia global.</p><p class="subtitle">Antes era más propia de países enriquecidos, pero con el abaratamiento de la producción de azúcar a partir del maíz la epidemia se globaliza.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo que nos vuelve loco con el sabor <strong>dulce</strong>? El az&uacute;car tiene un sabor irresistible porque nuestros sentidos han evolucionado para que nos atraiga m&aacute;s la <strong>comida m&aacute;s energ&eacute;tica</strong> o para alertarnos de posibles peligros. Por eso el sabor amargo suele ser desagradable, porque se asocia a comida en mal estado.
    </p><p class="article-text">
        Y es que nuestros antepasados no ten&iacute;an acceso continuo a alimentos ricos en hidratos de carbono&nbsp;-bueno, ni a muchos otros-, por lo de que alguna manera hab&iacute;a que <strong>incentivar el comer todo lo posible</strong> cuando se pudiera. Y por antepasados me refiero a aquellos que vivieron antes del desarrollo de la agricultura. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sin embargo, est&aacute; bien aceptado que el az&uacute;car (su exceso) es <strong>perjudicial</strong> para la salud y que como poco su abuso provoca <strong>diabetes y obesidad</strong>. &iexcl;Incluso se habla de c&aacute;ncer!&nbsp;La obesidad se est&aacute; convirtiendo en una epidemia global;&nbsp;antes era m&aacute;s propia de pa&iacute;ses enriquecidos, pero con el abaratamiento de la producci&oacute;n de az&uacute;car a partir del ma&iacute;z <strong>la epidemia se globaliza</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, m&aacute;s que az&uacute;car, lo que se produce a partir del ma&iacute;z es <strong>sirope de ma&iacute;z</strong>, un compuesto que endulza mucho, que se parece pero no es <strong>sacarosa</strong>. La sacarosa es el componente principal del az&uacute;car refinado o de la miel y es una mol&eacute;cula compuesta de glucosa y fructosa. Al contacto con nuestra lengua la sacarosa se deshace, se dividen <strong>glucosa y fructosa</strong> siendo esta &uacute;ltima la que m&aacute;s endulza.
    </p><p class="article-text">
        Esto lo <strong>aprovecha la industria alimentaria</strong>, que mediante reacciones qu&iacute;micas crea a partir del ma&iacute;z que no tiene apenas sacarosa, un sirope muy edulcorante, que tiene alto contenido en fructosa. Pero este producto tiene varios problemas:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fructosa, al ser m&aacute;s edulcorante, <strong>estimula m&aacute;s los centros del placer</strong> en el cerebro, aumentando as&iacute; las ganas de seguir comiendo eso que nos&nbsp;pone a mil.
    </p><div class="list">
                    <ul>
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                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La fructosa <strong>no estimula la producci&oacute;n de insulina</strong>, que entre otras muchas cosas es responsable de la sensaci&oacute;n de saciedad. Por lo que tendremos que comer m&aacute;s para sentirnos llenos.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La fructosa <strong>se metaboliza de manera ligeramente distinta</strong>, en el h&iacute;gado, donde al haber suficiente gluc&oacute;geno, la fructosa se utiliza para la producci&oacute;n de &aacute;cidos grasos que ya sabemos donde van.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La fructosa se ha visto que <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2016/01/160104080034.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumenta el riesgo de c&aacute;ncer en humanos</a>.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Todos nos re&iacute;mos cuando alguien pide <strong>sacarina</strong> para el caf&eacute; despu&eacute;s de una comilona, porque sabemos que pocas calor&iacute;as nos ahorramos. Pero se empieza a ser consciente de que <strong>una cocacola &ldquo;normal&rdquo; tiene 10 cucharillas de az&uacute;car</strong>, que es el 100% recomendado diariamente, por lo que mucha gente opta por tomar bebidas edulcoradas sin calor&iacute;as.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo,&nbsp;en los siguientes p&aacute;rrafos voy a intentar convenceros de por qu&eacute; las bebidas edulcoradas con edulcorantes no cal&oacute;ricos tambi&eacute;n hacen engordar:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a antes, el sabor dulce <strong>genera una respuesta positiva</strong>, y eso es algo innato: ponle un poco de miel en el chupete a un beb&eacute; y dejar&aacute; de llorar. Sin embargo, se ha visto que es algo que tambi&eacute;n <strong>se condiciona:</strong>&nbsp;a m&aacute;s sabor dulce, m&aacute;s respuesta, como una droga hasta que los receptores del gusto de la lengua se saturan. Si le damos a nuestros ni&ntilde;os bebidas edulcoradas pensando que as&iacute; no le damos calor&iacute;as <strong>les estamos haciendo necesitar m&aacute;s</strong> o responder m&aacute;s al sabor dulce;&nbsp;los estamos as&iacute; condicionando. Estudios en ratones muestran que las cr&iacute;as que tomaban edulcorantes a trav&eacute;s de la leche materna ten&iacute;an <strong>m&aacute;s apetencia por la sacarosa</strong> de adultos y adem&aacute;s expresaban menos receptor de leptina, la hormona de la saciedad. Por lo que tardar&aacute;n m&aacute;s en dejar de comer.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero con el tiempo la cosa cambia. Hay muchos estudios que muestran que las bebidas edulcoradas <strong>inducen un condicionamiento</strong> como con el famoso perro de Pavlov, pero en sentido opuesto. Si durante mucho tiempo el est&iacute;mulo no est&aacute; acoplado al hecho (la consecuencia), <strong>el condicionamiento se acaba</strong>. O sea, la campana, como con el perro, sigue sonando pero esta vez no hay comida, entonces el perro dejar&aacute; de salivar porque se ha acabado el condicionamiento. En ese momento cuando comamos algo dulce, pero con az&uacute;car, el cuerpo no responder&aacute;, <strong>no producir&aacute; insulina a tiempo</strong>.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Se ha visto que ratas alimentadas durante mucho tiempo con edulcorantes engordaban m&aacute;s y ten&iacute;an m&aacute;s glucosa en sangre que las alimentadas con az&uacute;car porque las primeras no eran capaces de saber que lo que com&iacute;an era cal&oacute;rico, y com&iacute;an m&aacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Qui&eacute;n no ha sudado despu&eacute;s de un atrac&oacute;n. Ese <strong>aumento de la temperatura corporal</strong> despu&eacute;s de comer es debido al az&uacute;car. Por lo que el consumo de edulcorantes artificiales produce <strong>un desequilibrio energ&eacute;tico</strong> al desajustar el sabor dulce con la predicci&oacute;n de la energ&iacute;a consumida.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero somos humanos y tenemos una influencia cognitiva m&aacute;s fuerte. En este sentido, hay estudios que muestran c&oacute;mo creer que estamos comiendo algo m&aacute;s saludable <strong>aumenta la cantidad consumida</strong>. M&aacute;s sencillo, como la cola es light me como otra croqueta.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Como con la fructosa, si en lo que comemos no hay az&uacute;car que se libere r&aacute;pidamente, no se crear&aacute; de igual manera la sensaci&oacute;n de saciedad (que depende de varias cosas). Adem&aacute;s, hay estudios que indican, aunque no son totalmente concluyentes, que <strong>el sabor dulce en exceso aumenta la ingesta</strong>. Al estar m&aacute;s bueno&hellip;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Se ha visto que algunos edulcorantes artificiales llegan al hipot&aacute;lamo, donde hay neuronas que detectan la glucosa en sangre, y de hecho son en parte <strong>responsables de la sensaci&oacute;n de hambre</strong>. Esto alterar&iacute;a tambi&eacute;n la percepci&oacute;n de cu&aacute;nto se ha comido.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/biota-flora-intestinal-cancer-celiacos-diabetes-asma_0_478752533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microbiota</a>&nbsp;es un mundo apasionante del que ahora empezamos a apenas conocer su importancia. Se sabe que var&iacute;a entre personas y que est&aacute; influenciada entre otras cosas por la dieta. Alteraciones en la misma est&aacute;n relacionadas con diabetes y obesidad. Los edulcorantes alteran la microbiota.&nbsp;&nbsp;Hay estudios que muestran c&oacute;mo el&nbsp;consumo de edulcorantes artificiales <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25231862" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">produce diabetes por alteraciones en la microbiota</a>.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pueden ser <strong>t&oacute;xicos</strong>. Un estudio&nbsp;ha mostrado que ratones que consumieron AceK (en Europa se comercializa como E950) por m&aacute;s de 40 semanas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23950916" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo acumulaban en el cerebro</a>&nbsp;(en el hipocampo) creando <strong>toxicidad metab&oacute;lica</strong> que llevaba a problemas de aprendizaje. Pero no se ha visto ning&uacute;n otro endulzante que pueda llegar al cerebro. Sin embargo, esta posibilidad existe, y aunque no llegue a ser tan t&oacute;xica como en esos ratones, como el <strong>hipocampo</strong> es el encargado de regular la sensaci&oacute;n de saciedad es muy posible que est&eacute;n alterando su correcto funcionamiento. Aunque es verdad que tambi&eacute;n se ha demostrado un empeoramiento de las funciones del hipocampo en personas que consumen mucha grasa y az&uacute;car.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los lectores m&aacute;s perspicaces se habr&aacute;n dado cuenta de que algunos de los argumentos son contradictorios. Y es que as&iacute; es la ciencia, no puede ser lineal y est&aacute; continuamente evolucionando. Pero s&iacute; se puede sacar <strong>una conclusi&oacute;n general</strong> y bastante segura: los edulcorantes artificiales, aunque no sean cal&oacute;ricos, <strong>no son inocuos</strong>, llevan a desequilibrios metab&oacute;licos y muy probablemente a engordar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este texto <a href="https://cienciamundana.wordpress.com/2016/09/19/los-edulcorantes-artificiales-engordan-por-que/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puedes leerlo tambi&eacute;n en el blog del autor</a>.
    </p><h4 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno&nbsp;de&nbsp;nuestros&nbsp;art&iacute;culos,&nbsp;&nbsp;&nbsp;suscr&iacute;bete al bolet&iacute;n de ConsumoClaro</h4><h4 class="article-text"><a href="http://eldiario.us11.list-manage.com/subscribe?u=4d838799817b01d5494b6be57&amp;id=6ca4a78289" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&nbsp;&nbsp;suscr&iacute;bete al bolet&iacute;n de ConsumoClaro</a>Adem&aacute;s te recomendamos:&nbsp;</h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Nueve razones por las que amar&aacute;s a tu flora intestinal sobre todas las cosas</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/biota-flora-intestinal-cancer-celiacos-diabetes-asma_0_478752533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nueve razones por las que amar&aacute;s a tu flora intestinal sobre todas las cosas</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfredo Caro-Maldonado]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Oct 2016 18:12:51 +0000]]></pubDate>
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