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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Quirante]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene_quirante/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Irene Quirante]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Muhammed: de un camión de arena a un supermercado en Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/muhammed-camion-arena-supermercado-melilla_1_1480381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3df629de-39f8-4065-b408-a3bb52a66b88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muhammed: de un camión de arena a un supermercado en Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"He tenido mucha suerte, ojalá algún día pueda ayudar a alguien como hicieron conmigo"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista&nbsp;<em>La Espa&ntilde;a de los migrantes</em>, de eldiario.es.<a href="https://usuarios.eldiario.es/#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La suerte de Muhammed cambi&oacute; en Melilla, donde encontr&oacute; a personas que lo acogieron como a uno m&aacute;s de la familia. &ldquo;Soy reponedor en un supermercado y me encanta mi trabajo: gracias a &eacute;l puedo vivir y enviar dinero a mis padres&rdquo;, cuenta este migrante pakistan&iacute;, de 37 a&ntilde;os, que lleg&oacute; a la ciudad aut&oacute;noma en 2006 oculto en un cami&oacute;n cargado de arena.
    </p><p class="article-text">
        Hoy dispone de un contrato fijo y un permiso de residencia que podr&aacute; renovar en 2021. &ldquo;Me siento muy afortunado, pero todo lo que tengo ha sido gracias a la ayuda que he recibido&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Diariamente repone los cartones de leche de las estanter&iacute;as, pero cuando Muhammed solo ten&iacute;a nueve a&ntilde;os se dedicaba a venderla a los vecinos de su barrio, en Sialkot. A esa edad dej&oacute; la escuela porque entendi&oacute; que en casa, donde viv&iacute;an doce parientes, no llegaban a final de mes con el sueldo de su padre.
    </p><p class="article-text">
        Tras cumplir la mayor&iacute;a de edad se fue a trabajar a Arabia Saud&iacute;. Casi cinco a&ntilde;os despu&eacute;s reuni&oacute; los 18.000 euros que pag&oacute; a las mafias: le procuraron un vuelo a Argelia y un maletero de un coche en el que se escondi&oacute; con otros dos hombres para llegar a Nador, ciudad lim&iacute;trofe con Melilla.
    </p><p class="article-text">
        El 22 de enero de 2006 entr&oacute; en la ciudad aut&oacute;noma oculto en un cami&oacute;n de arena. Con &eacute;l viajaban otras 37 personas. &ldquo;Apenas pod&iacute;amos respirar&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os en Melilla hasta que pudo arreglar su documentaci&oacute;n. En este tiempo limpiaba coches, siempre en la misma calle, y un vecino se interes&oacute; por la situaci&oacute;n de Muhammed. Tras descubrir en &eacute;l a un buen hombre, le ayud&oacute; a construir la vida que hoy lleva.
    </p><p class="article-text">
        Esta persona le puso en contacto con quien hoy es su jefe, &ldquo;un hermano&rdquo; para Muhammed, y firm&oacute; como avalista para que pudiese alquilar un piso. &ldquo;He tenido mucha suerte, ojal&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a pueda ayudar a alguien como hicieron conmigo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Quirante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/muhammed-camion-arena-supermercado-melilla_1_1480381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2019 18:51:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muhammed: de un camión de arena a un supermercado en Melilla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno facilita la escolarización de niños sin papeles de Melilla, y el PP le acusa de "marroquinizar" la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-escolarizacion-melilla-pp-marroquinizar_1_1538177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce6fd549-44f4-4b15-9688-85bcfe19619e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno facilita la escolarización de niños sin papeles de Melilla, y el PP le acusa de &quot;marroquinizar&quot; la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Educación admite que los menores marroquíes excluidos de la escolarización presenten el pasaporte para identificarse y facilitar su matriculación</p><p class="subtitle">El presidente de Melilla, Juan José Imbroda (PP), acusa al PSOE de "marroquinizar" Melilla al no exigir el padrón o la tarjeta de residencia, el trámite que impide a muchos niños ir al colegio desde hace años</p><p class="subtitle">Prodein estima que hay una veintena de familias sin papeles con hijos que esperan ser admitidos en centros educativos</p></div><p class="article-text">
        Son las cinco de la tarde. Hace calor y huele a harera, una sopa t&iacute;pica de la ruptura del ayuno en Ramad&aacute;n. Alrededor de una mesa se sienta Malika, que ha recibido la visita de Sabah. Algunas de sus hijas permanecen durante un rato atentas a la conversaci&oacute;n de las mujeres hasta que empiezan a jugar entre ellas. La escena transcurre en el sal&oacute;n de una vivienda construida ilegalmente en la Ca&ntilde;ada de Hidum, el barrio que re&uacute;ne los datos m&aacute;s dram&aacute;ticos de abandono escolar, paro y delincuencia de Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la ciudad aut&oacute;noma tiene una poblaci&oacute;n censada de 86.384 personas, seg&uacute;n los datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE), esta cifra deja fuera a las familias que, como Malika y Sabah, cruzaron la frontera desde Marruecos para establecerse en Melilla y no cuentan con un permiso de residencia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la ausencia de registros oficiales, el presidente de la Asociaci&oacute;n Pro Derechos de la Infancia (Prodein), Jos&eacute; Palaz&oacute;n, estima que la cifra de personas que residen en Melilla sin papeles ronda las 20.000. En el caso de Malika, ya han pasado m&aacute;s de 18 a&ntilde;os desde que abandon&oacute; Nador para marcharse definitivamente a la ciudad aut&oacute;noma. Sabah se fue Marruecos hace casi siete a&ntilde;os, tras quedarse embarazada.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, las dos mujeres residen en la ciudad aut&oacute;noma en situaci&oacute;n administrativa irregular, una circunstancia que se extiende a sus hijos e hijas, quienes por ahora no han conseguido <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/victoria-Melilla-derecho-escuela-DNI_0_820668199.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la admisi&oacute;n en ning&uacute;n centro educativo de Melilla</a>. La hija de Sabah, de seis a&ntilde;os, tampoco tiene tarjeta sanitaria, a pesar de haber nacido y crecido en la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><h3 class="article-text">Una puerta abierta</h3><p class="article-text">
        Un hecho hace pensar a las dos madres que sus hijos e hijas podr&iacute;an correr mejor suerte a partir del pr&oacute;ximo curso escolar: la Direcci&oacute;n Provincial del Ministerio de Educaci&oacute;n en Melilla, al frente del socialista Juan &Aacute;ngel Berbel, ha cambiado los requisitos documentales y ahora s&iacute; acepta el pasaporte de los menores como documento v&aacute;lido y necesario para su matriculaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Anteriormente se exig&iacute;a el padr&oacute;n o la tarjeta de residencia, lo que dejaba fuera a cientos de ni&ntilde;os que viven en la ciudad sin papeles. Ahora solo se solicita a efectos de baremaci&oacute;n, abriendo la puerta a la presentaci&oacute;n de documentos alternativos que permitan acreditar que los menores residen de forma habitual en la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya hemos entregado las solicitudes y estamos a la espera de respuesta&rdquo;, expone Malika con cierta ilusi&oacute;n contenida y algo de nerviosismo. Su hija Latifa*, de nueve a&ntilde;os, reacciona dando peque&ntilde;os brincos al escuchar a su madre diciendo que podr&iacute;a ir a un colegio a partir de septiembre. &ldquo;La ni&ntilde;a me llora todas las ma&ntilde;anas cuando ve que la vecina va a la escuela y ella no&rdquo;, a&ntilde;ade la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Latifa, como sus hermanos y hermanas, acude a la Residencia de Estudiantes Musulmanes Marroqu&iacute;es, un centro que se ubica en la ciudad aut&oacute;noma pero cuyos estudios no son homologables en el sistema educativo espa&ntilde;ol.
    </p><h3 class="article-text">Antecedente en la escolarizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La aceptaci&oacute;n del pasaporte no es el primer paso recorrido para escolarizar a ni&ntilde;os que, seg&uacute;n concluye la Direcci&oacute;n Provincial de Educaci&oacute;n, residen en Melilla sin papeles. A principios del curso,<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ONG-Prodein-Ministerio-Educacion-Melilla_0_764323849.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tras una campa&ntilde;a de Prodein</a>, la instituci&oacute;n accedi&oacute;&nbsp;a matricular a unos 120 menores tras demostrar mediante documentos alternativos que viv&iacute;an en la ciudad. Sus familiares presentaron las tarjetas sanitarias de los peque&ntilde;os, libros de familia y facturas que ten&iacute;an acumuladas en las que constaban las direcciones de los domicilios.&nbsp;La ONG ha sido el apoyo de padres e hijos que, hasta entonces, tropezaban a&ntilde;o tras a&ntilde;o con la negativa de Educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Palaz&oacute;n sostiene que todav&iacute;a hay una veintena de familias a la espera de que sus hijos sean admitidos en los colegios de la ciudad. &ldquo;Despu&eacute;s de la matriculaci&oacute;n extraordinaria de septiembre ocurri&oacute; algo que es de verg&uuml;enza: hubo ni&ntilde;os que asistieron a la escuela un tiempo, cerca de un mes, pero los propios colegios les dijeron que no pod&iacute;an seguir acudiendo&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el activista, fue una decisi&oacute;n de Educaci&oacute;n que se justific&oacute; en que los ni&ntilde;os no dispon&iacute;an de tarjeta sanitaria y, en consecuencia, no pod&iacute;an demostrar su arraigo. No obstante, Palaz&oacute;n est&aacute; convencido que esta medida fue &ldquo;el resultado de la vergonzosa presi&oacute;n que ejerci&oacute; el ala m&aacute;s conservadora&rdquo; de Melilla. El director provincial, Juan &Aacute;ngel Berbel, no ha respondido a las llamadas ni a los mensajes de eldiario.es.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Marroquinizar&rdquo; la ciudad</h3><p class="article-text">
        En plena campa&ntilde;a electoral, el asunto de la escolarizaci&oacute;n de ni&ntilde;os sin permiso de residencia, &ldquo;ni&ntilde;os que vienen de Marruecos&rdquo; seg&uacute;n los partidos locales de PP y Vox, ha vuelto a causar la pol&eacute;mica. Seg&uacute;n el presidente de la Ciudad Aut&oacute;noma (PP), Juan Jos&eacute; Imbroda, la aceptaci&oacute;n del pasaporte como documento v&aacute;lido supone &ldquo;una l&iacute;nea roja infranqueable&rdquo; porque, seg&uacute;n argumenta, contribuye a la &ldquo;marroquinizaci&oacute;n&rdquo; de la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Imbroda ha afirmado ante los medios locales que, de no haber rectificaci&oacute;n por parte de Educaci&oacute;n, el PP actuar&aacute; con &ldquo;movilizaciones, concentraciones, movimientos populares o denuncias&rdquo;. El PP ya denunci&oacute; al director provincial en septiembre tras la escolarizaci&oacute;n de 120 ni&ntilde;os sin papeles alegando que se hab&iacute;a matriculado a &ldquo;500 ni&ntilde;os marroqu&iacute;es&rdquo; y que supuestamente se hab&iacute;a cometido un delito de prevaricaci&oacute;n administrativa. Ahora amenaza con una nueva querella.
    </p><p class="article-text">
        El PP y Vox&nbsp;se oponen ahora a la posible matriculaci&oacute;n de &ldquo;ni&ntilde;os de Marruecos&rdquo; argumentando que la&nbsp;Educaci&oacute;n melillense no podr&iacute;a soportar ese peso. Sin embargo, Melilla lleva a&ntilde;os siendo la ciudad espa&ntilde;ola con el n&uacute;mero de alumnos por clase m&aacute;s alto del pa&iacute;s&nbsp;y asistiendo a un aumento demogr&aacute;fico de la poblaci&oacute;n &ndash;el m&aacute;s alto de toda Europa- que no ha ido acompa&ntilde;ado de la apertura de nuevos centros educativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la reacci&oacute;n de los partidos conservadores, la candidata socialista a la presidencia de Melilla, Gloria Rojas, ha respondido asegurando que no se matricular&aacute; a ning&uacute;n ni&ntilde;o que no demuestre estar viviendo en la ciudad. &ldquo;Si los padres presentan documentaci&oacute;n que acredite que los menores residen en Melilla, se escolarizar&aacute;n; si no lo pueden acreditar, no se escolarizar&aacute;n. Que quede claro, dejen de lanzar mensajes falsos con el objetivo de alarmar a la poblaci&oacute;n&rdquo;, ha mantenido la n&uacute;mero uno del PSOE local.
    </p><h2 class="article-text">La dificultad del arraigo</h2><p class="article-text">
        Para Malika, que ha tenido a sus dos hijos y a sus cinco hijas en la ciudad aut&oacute;noma, es &ldquo;injusto&rdquo; que se&nbsp;asuma&nbsp;sus&nbsp;ni&ntilde;os no est&aacute;n empadronados porque proceden de Marruecos. &ldquo;Hay muchos como los m&iacute;os que son hijos de Melilla, han nacido aqu&iacute; y han crecido aqu&iacute;, y tambi&eacute;n tienen derechos&rdquo;, responde la mujer. Adem&aacute;s, no comprende que se niegue la existencia de estos menores porque, asegura, el Gobierno local sabe que viven en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada a&ntilde;o viene una asistente social a casa para comprobar que los ni&ntilde;os est&aacute;n bien y tambi&eacute;n tienen que venir para ver que vivimos aqu&iacute; cuando solicitamos la tarjeta sanitaria&rdquo;, dice Malika, en lo que coincide con varias familias que est&aacute;n en la misma situaci&oacute;n. Ni el consejero de Bienestar Social de Melilla, Daniel Ventura, ni la Direcci&oacute;n Territorial del Instituto Nacional de Gesti&oacute;n Sanitaria (Ingesa) respondieron a este medio para contrastar que, como afirman las familias, son asistidas por trabajadores sociales.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica una abogada melillense especializada en materia de arraigo social &ndash;quien prefiere que no se cite su nombre-, es &ldquo;mucho m&aacute;s complicado&rdquo; que se conceda un permiso de residencia en Melilla que en cualquier otra ciudad espa&ntilde;ola y destaca el &ldquo;especial celo&rdquo; que tiene la Administraci&oacute;n local a la hora de estudiar y resolver las solicitudes.
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, esta letrada explica que en Melilla, por ser territorio transfronterizo, s&iacute; se exige un permiso de residencia legal para poder empadronarse, a diferencia del resto de territorio nacional. &ldquo;Es una forma de evitar la picaresca&rdquo;, argumenta, aunque este mismo padr&oacute;n se exige a su vez para acceder a la residencia. &ldquo;Es una pescadilla que se muerde la cola, aunque con matices&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este laberinto se encuentra Mariem*, que est&aacute; a punto de alcanzar los 18 a&ntilde;os. Ella tambi&eacute;n naci&oacute; y creci&oacute; en la ciudad aut&oacute;noma, invisible a los ojos de la Administraci&oacute;n. A sus padres le denegaron cada intento de regularizar su situaci&oacute;n, por lo que tampoco tiene documentaci&oacute;n. &ldquo;Hace un a&ntilde;o le dije a mis padres que me ir&iacute;a a un centro de menores porque esta ser&iacute;a la &uacute;nica forma de que me dieran los papeles y poder tener un futuro&rdquo;, detalla la mejor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuenta, aunque en un principio sus progenitores se opusieron, terminaron entendiendo que dif&iacute;cilmente tendr&iacute;a m&aacute;s opciones de acceder a un permiso de residencia. &ldquo;Es muy triste que tenga que recurrir a esto siendo de Melilla, pero tampoco vi que tuviera otra salida&rdquo;, dice Mariem. La menor conf&iacute;a en que alg&uacute;n d&iacute;a pueda residir de forma legal en su ciudad natal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Quirante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-escolarizacion-melilla-pp-marroquinizar_1_1538177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2019 19:33:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Melilla,Infancia,Escolarización,Educación,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La victoria de 120 niños sin papeles de Melilla: ir al colegio tras un año de lucha contra las trabas del Gobierno del PP]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victoria-melilla-derecho-escuela-dni_1_1912486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64eab11e-badc-4ccc-98f0-e4a2dea5efd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La victoria de 120 niños sin papeles de Melilla: ir al colegio tras un año de lucha contra las trabas del Gobierno del PP"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de 120 menores de Melilla ya han empezado el colegio después de un año de negativas de Educación al no estar empadronados</p><p class="subtitle">"Por mucho que nos nieguen la documentación, somos de Melilla, existimos y estamos aquí", dice Asraf, hermano de uno de los pequeños escolarizados</p><p class="subtitle">La Ciudad Autónoma impide su empadronamiento pero han demostrado su arraigo con documentos como las tarjetas sanitarias de los niños, las partidas de nacimiento o contratos de la luz</p></div><p class="article-text">
        La principal obsesi&oacute;n de Asraf es que su hermano peque&ntilde;o, Mohamed, de trece a&ntilde;os, no tenga que sortear en un futuro las mismas barreras con las que &eacute;l choca a diario por residir en Melilla en situaci&oacute;n administrativa irregular. Tiene 21 a&ntilde;os y lleg&oacute; a la ciudad aut&oacute;noma desde Tetu&aacute;n con solo uno, pero todav&iacute;a no ha podido acreditar su arraigo ante los ojos de la Administraci&oacute;n. Seg&uacute;n cuenta, lleva 14 a&ntilde;os viviendo con su familia en la misma casa, en el barrio de Reina Regente, pero sin un contrato que lo demuestre.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, a trav&eacute;s de su hermano, este joven ha visto cumplido uno de sus sue&ntilde;os. &ldquo;&Eacute;l ha logrado algo que yo deseaba cuando era un cr&iacute;o, ir a un colegio espa&ntilde;ol. Por mucho que me nieguen la documentaci&oacute;n y a mi hermano tambi&eacute;n, somos de Melilla. Existimos y estamos aqu&iacute;&rdquo;, sostiene en una conversaci&oacute;n con eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Su hermano Mohamed es uno de los 120 ni&ntilde;os que este curso han sido escolarizados en centros p&uacute;blicos de Melilla sin estar empadronados o disponer de la tarjeta de residencia. Los menores que no pueden acceder a la escuela, la mayor&iacute;a nacidos en Melilla, son hijos de familias de origen marroqu&iacute; que no cuentan con residencia regular en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        De una manera u otra, terminaron estableci&eacute;ndose en esta ciudad ante la falta de oportunidades al otro lado de la frontera, aunque eso conlleve vivir en situaci&oacute;n irregular. En muchos casos, fue un permiso de trabajo lo que permiti&oacute; a los progenitores cruzar el per&iacute;metro melillense y terminar qued&aacute;ndose en territorio espa&ntilde;ol. Esta circunstancia se ha ido perpetuando a lo largo de d&eacute;cadas: muchos de estos ni&ntilde;os son la segunda y tercera generaci&oacute;n que crece en Melilla.
    </p><p class="article-text">
        El anterior Gobierno central exig&iacute;a su empadronamiento para poder matricularse en la escuela, pero la Ciudad de Melilla negaba la emisi&oacute;n del padr&oacute;n a sus padres. La falta de documentaci&oacute;n era el motivo por el que<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ONG-Prodein-Ministerio-Educacion-Melilla_0_764323849.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la anterior Direcci&oacute;n Provincial del Ministerio de Educaci&oacute;n les negaba el derecho a ir a una escuela</a>. Despu&eacute;s de que el Ejecutivo cambiase de manos, se permiti&oacute; a los familiares que entregaran otro tipo de documentaci&oacute;n para estudiar caso por caso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han aportado la tarjeta sanitaria de los ni&ntilde;os, el libro de familia, facturas de la luz o del butano, contratos...&rdquo;, explica el actual director provincial, Juan &Aacute;ngel Berbel. As&iacute;, se ha llegado a la conclusi&oacute;n de que son menores que residen de forma habitual en la ciudad y se ha procedido a su matriculaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hermano de Asraf se enter&oacute; de que hab&iacute;a sido admitido en un colegio de Melilla el 21 de septiembre cuando se public&oacute; la lista de nueva escolarizaci&oacute;n extraordinaria. &ldquo;Empez&oacute; a dar saltos de alegr&iacute;a, estaba como loco de contento... no par&oacute; en todo el d&iacute;a de la emoci&oacute;n&rdquo;, relata el joven.
    </p><p class="article-text">
        Antes, Mohamed acud&iacute;a a la Residencia de Estudiantes Marroqu&iacute;es Musulmanes, un centro que no es compatible con el sistema educativo espa&ntilde;ol. &ldquo;Siempre protestaba y dec&iacute;a que por qu&eacute; iba a tener que ir a un colegio para alumnos marroqu&iacute;es, si &eacute;l es melillense; eso es lo que duele, que te hagan sentir diferente cuando llevas toda la vida viviendo aqu&iacute;, hablas la misma lengua y tienes las mismas costumbres que el resto de las personas&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Asraf trabaja por las tardes y por las ma&ntilde;anas cursa segundo de Magisterio, aunque estuvo cerca de renunciar a la formaci&oacute;n universitaria. Conoce de primera mano las dificultades que se presentan a los alumnos de la Residencia de Estudiantes Marroqu&iacute;es Musulmanes cuando pretenden continuar sus estudios en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve que viajar en muchas ocasiones a Marruecos para homologar mis estudios, que equival&iacute;an a Bachillerato, y encontr&eacute; much&iacute;simos problemas a la hora de tramitar toda la documentaci&oacute;n que me solicitaban&rdquo;, resume. Ahora que sabe que su hermano no tendr&aacute; que pasar por este proceso, dice estar mucho m&aacute;s tranquilo. &ldquo;Al menos, esta barrera ya la habr&aacute; superado&rdquo;, apunta.
    </p><h3 class="article-text">Un a&ntilde;o de protestas</h3><p class="article-text">
        Como Mohamed, otros muchos ni&ntilde;os de Melilla han vivido durante a&ntilde;os en un limbo educativo a causa de su situaci&oacute;n administrativa. Fue en noviembre de 2017 cuando un grupo de madres y sus hijos iniciaron una serie de movilizaciones, de la mano de la ONG Pro Derechos de la Infancia (Prodein), para reivindicar que los peque&ntilde;os pudieran estudiar en los centros de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Sumia y Abdessamad, de cinco y nueve a&ntilde;os, son dos de los menores sin empadronar que, hasta el pasado julio, se manifestaron semana s&iacute; y semana tambi&eacute;n frente a la Direcci&oacute;n Provincial de Educaci&oacute;n, la Delegaci&oacute;n del Gobierno o la Fiscal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Repitieron una frase hasta la saciedad: &ldquo;Hola, cu c&uacute;, queremos ir al colegio&rdquo;. En las primeras concentraciones, los ni&ntilde;os re&iacute;an como si aquello fuera un juego, pero conforme pasaban los meses y se aproximaba el fin del a&ntilde;o escolar, se hac&iacute;a m&aacute;s evidente la rabia y la desesperaci&oacute;n en los gritos de protesta.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que Sumia y Abdessamad tienen un colegio, su madre, Latifa, se pregunta cu&aacute;l es el &ldquo;verdadero motivo&rdquo; por el que se ha permitido que los ni&ntilde;os pasen un curso entero reclamando una escuela. &ldquo;No creo que fuese tan dif&iacute;cil comprobar que vivimos en Melilla, podr&iacute;an haber mandado a la Polic&iacute;a a nuestras casas e incluso vigilarnos, pero no quer&iacute;an&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Esta madre cuenta que naci&oacute; hace 41 a&ntilde;os en la ciudad aut&oacute;noma, pero sus padres nunca la registraron porque tampoco ten&iacute;an papeles, indica. &ldquo;S&eacute; lo que es vivir siendo invisible, sin tener derechos, por eso estoy feliz de que mis hijos empiecen a tener m&aacute;s oportunidades de las que yo he tenido&rdquo;, sostiene la mujer, que saca adelante a su familia trabajando como costurera y limpiando viviendas sin contrato.
    </p><h3 class="article-text">El Gobierno local se opone a la escolarizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Mientras las familias y los peque&ntilde;os celebraban la noticia de la matriculaci&oacute;n como una victoria, el Gobierno local, del Partido Popular, reaccion&oacute; manifestando su rechazo en bloque. El presidente de la Ciudad, Juan Jos&eacute; Imbroda, afirm&oacute; que denunciar&iacute;a al director provincial y que llevar&iacute;a este asunto hasta el Parlamento Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Imbroda incidi&oacute; p&uacute;blicamente en que se estaba obligando a los centros a admitir a ni&ntilde;os de Marruecos que, en ning&uacute;n caso, deb&iacute;an ser escolarizados en la ciudad sin un padr&oacute;n. Adem&aacute;s, cifr&oacute; a este grupo de menores en unos 700, cuando Educaci&oacute;n habla de 120. Una de las madres afectadas, Naima, no da cr&eacute;dito a las palabras de Imbroda. &ldquo;Ellos saben perfectamente que estos ni&ntilde;os son de Melilla porque todos los a&ntilde;os viene una asistente social a la casa para comprobar que se encuentran bien atendidos&rdquo;, responde molesta.
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        Por otro lado, algunos sindicatos educativos de Melilla tambi&eacute;n han protestado por la escolarizaci&oacute;n de estos ni&ntilde;os poniendo el foco en que la ratio de las aulas, la m&aacute;s alta del pa&iacute;s, podr&iacute;a verse a&uacute;n m&aacute;s sobrecargada, adem&aacute;s de incidir en la falta de centros y medios que padece la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Berbel est&aacute; convencido de que ha hecho lo que hab&iacute;a que hacer: &ldquo;Los &uacute;nicos requisitos que tienen que cumplirse para que estos ni&ntilde;os vayan al colegio es que demuestren su arraigo, cosa que han hecho, y que tengan edades comprendidas entre los seis y los 16 a&ntilde;os&rdquo;, defiende. E insiste en que el padr&oacute;n no es determinante. &ldquo;Ni situaci&oacute;n administrativa irregular, ni regular: son ni&ntilde;os&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuenta que las solicitudes de matriculaci&oacute;n de estos 120 peque&ntilde;os fueron encontradas en un despacho, sin que hubieran sido registradas de forma oficial. Ni siquiera se sabe en qu&eacute; fecha fueron entregadas, explica, ya que no tienen ning&uacute;n sello. Berbel dice que desconoce si hubo intencionalidad por parte de la anterior Direcci&oacute;n Provincial de no mostrar estos documentos o si se lleg&oacute; a hacer alg&uacute;n tr&aacute;mite al respecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se entrega un papel en Educaci&oacute;n tiene que ser registrado oficialmente, con su sello de entrada, y devolvi&eacute;ndose una copia al padre o la madre correspondiente; este es el procedimiento que debe seguirse y que, en estos casos, no se llev&oacute; a cabo, por lo que estos documentos se cogieron sin garant&iacute;as para los usuarios&rdquo;, recalca.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n sus cifras, 32 menores se han quedado sin matricular a la espera de aportar la documentaci&oacute;n que demuestre su arraigo en Melilla. Se estima que el 15% de la poblaci&oacute;n en edad escolar infantil residente en la ciudad aut&oacute;noma no est&aacute; matriculada.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Lo han pasado muy mal, pero han ganado la batalla&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al presidente de la asociaci&oacute;n Prodein, Jos&eacute; Palaz&oacute;n, que ha acompa&ntilde;ado a los menores y sus familias durante el a&ntilde;o de protestas, no le sorprenden las declaraciones del presidente ni tampoco la postura de algunos sindicatos educativos de Melilla. &ldquo;Una vez m&aacute;s, queda de manifiesto todo el racismo, el rechazo que hay en la ciudad y la ilegalidad que se ha cometido al permitir que estos ni&ntilde;os pasen todo un a&ntilde;o en la calle pidiendo ir a un colegio&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        El activista, que lleva m&aacute;s de dos d&eacute;cadas denunciando vulneraciones en la frontera sur, prefiere quedarse con lo positivo de esta historia. &ldquo;Los ni&ntilde;os lo han pasado muy mal, pero han ganado esta batalla y han aprendido lecciones que tienen un valor incalculable: saben lo que cuesta ir al colegio y, lo mejor, que lo han conseguido ellos mismos con su esfuerzo&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Las familias, por su parte, se muestran convencidas de que el apoyo de la ONG local ha sido crucial en este proceso, que ha terminado con final feliz: &ldquo;Nunca vamos a tener suficientes palabras para agradecer lo que ha hecho por nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        <em>Todos los nombres de los menores mencionados en este reportaje son ficticios para preservar su intimidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Quirante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victoria-melilla-derecho-escuela-dni_1_1912486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Oct 2018 18:27:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La victoria de 120 niños sin papeles de Melilla: ir al colegio tras un año de lucha contra las trabas del Gobierno del PP]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menores,Melilla,Colegios,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sueños rotos del menor tutelado fallecido en Melilla: ser rapero y ayudar a su familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/suenos-tutelado-fallecido-melilla-familia_1_2964491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a5cfe9e-40e9-4fa8-8f7f-1bd6d0bfce96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sueños rotos del menor tutelado fallecido en Melilla: ser rapero y ayudar a su familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace un mes, Soufiane perdió su pie izquierdo intentando llegar a la Península desde Melilla pero mantenía su intención de ayudar a su madre y sus hermanos y convertirse en rapero</p><p class="subtitle">Este jueves, su cuerpo ha aparecido sin vida en la habitación en la que dormía desde hacía diez días, en un centro de acogida de menores de Melilla</p><p class="subtitle">"Hace dos años empecé a escribir sobre mi vida y sobre la pobreza con la que crecí", decía el joven</p></div><p class="article-text">
        Dos im&aacute;genes manten&iacute;an a <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Hallan-tutelado-muerto-acogida-Melilla_0_725827994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soufiane</a> aferrado a la esperanza. En la primera se ve&iacute;a cantando. A sus 17 a&ntilde;os, quer&iacute;a llegar a ser rapero: escrib&iacute;a, grababa sus propios videoclips, retrataba su &ldquo;pobreza&rdquo; en canciones. En la segunda, aparec&iacute;a su madre y sus dos hermanos peque&ntilde;os. Quer&iacute;a aportarles algo m&aacute;s, dec&iacute;a, que lo poco que consegu&iacute;a en Marruecos de la venta de chicles. Este jueves, su cuerpo ha aparecido sin vida en la habitaci&oacute;n en la que dorm&iacute;a desde hac&iacute;a diez d&iacute;as, en un centro de acogida de menores de Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Soufiane proced&iacute;a de Casablanca (Marruecos) y consigui&oacute; cruzar la frontera a la carrera el pasado mes de noviembre tras sortear con &eacute;xito a las autoridades marroqu&iacute;es y espa&ntilde;olas. El joven entonces no era consciente de todo lo que sufrir&iacute;a al intentar perseguir un sue&ntilde;o europeo que no ha llegado a alcanzar.
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas despu&eacute;s de llegar a la ciudad cambi&oacute; su vida para siempre: los m&eacute;dicos tuvieron que amputarle el pie izquierdo en una operaci&oacute;n muy complicada. Sucedi&oacute; despu&eacute;s de que Soufiane cayera de los bajos de un cami&oacute;n al tratar de colarse en alguno de los buques con destino a la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Era la primera vez que probaba suerte como poliz&oacute;n, seg&uacute;n asegur&oacute; el menor cuando todav&iacute;a permanec&iacute;a ingresado en el Hospital Comarcal de Melilla, tras la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. &ldquo;Ahora tengo que aprender a vivir con un solo pie&rdquo;, comentaba preocupado a primeros de diciembre en una entrevista con El Faro de Melilla. 
    </p><p class="article-text">
        Soufiane tem&iacute;a no poder volver a correr o jugar al f&uacute;tbol al f&uacute;tbol, reconoc&iacute;a, aunque se mostraba tranquilo: sab&iacute;a que el accidente pod&iacute;a haber sido mucho peor. Pero hab&iacute;a otra preocupaci&oacute;n en su mente: c&oacute;mo podr&iacute;a ayudar a su familia ahora que ya no contaba con sus dos pies.
    </p><p class="article-text">
        El joven estaba convencido de que, al salir del hospital, aguantar&iacute;a en alguno de los centros de acogida hasta cumplir los 18 a&ntilde;os y aprovechar&iacute;a para estudiar y conseguir la residencia. Quer&iacute;a hacerlo por &eacute;l, para labrarse un futuro, pero tambi&eacute;n por su madre y para que sus dos hermanos peque&ntilde;os corrieran mejor suerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi madre est&aacute; muy asustada y preocupada por lo que me ha pasado. No puede venir a verme porque no tiene medios&rdquo;, reconoc&iacute;a el adolescente cuando permanec&iacute;a ingresado en el Hospital de Melilla. 
    </p><h3 class="article-text">Denunciaba las malas condiciones del primer centro</h3><p class="article-text">
        Cuando Soufiane lleg&oacute; a la ciudad aut&oacute;noma ya planeaba acudir a la escuela y permanecer en un centro hasta obtener la mayor&iacute;a de edad, describ&iacute;a hace poco m&aacute;s de un mes sobre su cama del hospital. Su primera semana, relataba, la pas&oacute; en <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Purisima-lugar-huyen-ninos_0_537197121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Pur&iacute;sima, un centro de acogida que actualmente alberga a 446 ni&ntilde;os</a> y adolescentes extranjeros, cuyas condiciones han sido denunciadas por numerosas organizaciones e internos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo abandon&oacute; al comprobar que no era lo que esperaba: &ldquo;Ten&iacute;a que dormir en una habitaci&oacute;n muy peque&ntilde;a con muchos ni&ntilde;os. Apenas se pod&iacute;a andar por el suelo&rdquo;, se&ntilde;alaba.
    </p><p class="article-text">
        El joven explicaba que, adem&aacute;s de literas, hab&iacute;a colchones en el suelo en los que dorm&iacute;an varios menores. &ldquo;Cuando ven&iacute;an por la noche otros ni&ntilde;os que hab&iacute;an pasado varios d&iacute;as en la calle dorm&iacute;an en el mismo sitio, sin que pasaran antes por la ducha. El olor era insoportable&rdquo;, agregaba Soufiane. Tras una semana en estas condiciones, decidi&oacute; empezar a dormir en la calle, aunque, insit&iacute;a, no era lo que &eacute;l quer&iacute;a. Pero no pod&iacute;a permanecer en La Pur&iacute;sima, suger&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando escuch&oacute; a otros chicos hablar sobre el &lsquo;riski&rsquo;, la forma con la que suelen denominar los menores y j&oacute;venes extranjeros en situaci&oacute;n de calle el amago de colarse en barcos para llegar a la pen&iacute;nsula.
    </p><h3 class="article-text">El rap, su desahogo</h3><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Aunque perdi&oacute; el pie izquierdo, Soufiane segu&iacute;a siendo un ni&ntilde;o con sue&ntilde;os. Nunca se le fue de la cabeza el deseo de convertirse en cantante de rap. Mostraba con orgullo los videoclips en los que aparec&iacute;a rapeando, colgados en la plataforma de YouTube. &ldquo;Hace dos a&ntilde;os empec&eacute; a escribir sobre mi vida y sobre la pobreza con la que crec&iacute;&rdquo;, comentaba el menor hace cosa de un mes desde la cama del hospital.
    </p><p class="article-text">
        Soufiane recibi&oacute; el alta el pasado 26 de diciembre. Entonces, pas&oacute; a ser acogido por el Centro Asistencial, conocido popularmente como la Gota de Leche, donde actualmente tienen acogidos a 126 ni&ntilde;os. Amigos del chico afirmaron a este diario que en sus &uacute;ltimos d&iacute;as hab&iacute;a comenzado a consumir pegamento y disolvente, aunque por las noches acud&iacute;a a dormir al centro de menores. El joven iba a ser trasladado a M&aacute;laga en unos d&iacute;as para someterse a una nueva intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s de describir sus sue&ntilde;os, de recordar sus ansias de estudiar, de admitir no desmoronarse por la p&eacute;rdida de su pie izquierdo, el cuerpo de Soufiane ha aparecido sin vida sobre su cama del centro de acogida. Los cascos con los que sol&iacute;a escuchar m&uacute;sica estaban en sus orejas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Quirante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/suenos-tutelado-fallecido-melilla-familia_1_2964491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jan 2018 20:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sueños rotos del menor tutelado fallecido en Melilla: ser rapero y ayudar a su familia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menas - Menores Extranjeros No Acompañados,Inmigración,Marruecos,Melilla,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las protestas del Rif a Melilla: "Casi no pude ni despedirme de mi familia, tenía que irme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moneim-activista-protestas-rif-melilla_1_3280099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/853408ab-6570-47dd-89fe-4fbffd14a3ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las protestas del Rif a Melilla: &quot;Casi no pude ni despedirme de mi familia, tenía que irme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Moneim, de 20 años, asegura que escapó del Rif a Melilla tras saber que estaba siendo buscado por las autoridades marroquíes por participar en las protestas sociales</p><p class="subtitle">Moneim logró sortear el paso marroquí escurriéndose entre las porteadoras</p><p class="subtitle">El día 18 la Comunidad Islámica de Melilla Annur ha convocado una marcha en solidaridad con el Movimiento Popular del Rif</p></div><p class="article-text">
        Moneim lleg&oacute; a Melilla a finales de mayo, pero su miedo no desapareci&oacute; al cruzar la frontera. El joven de 20 a&ntilde;os cuenta que no le qued&oacute; otra opci&oacute;n que huir de&nbsp;Alhucemas.&nbsp;Asegura que la autoridad marroqu&iacute; le busca por participar y retransmitir en las redes sociales las manifestaciones pac&iacute;ficas que est&aacute;n teniendo lugar en la zona del Rif, donde la poblaci&oacute;n lleva algo m&aacute;s de ocho meses reclamando derechos b&aacute;sicos como el acceso a la educaci&oacute;n, a la sanidad o al mercado laboral. &ldquo;Lo que queremos es que&nbsp;Alhucemas&nbsp;se desarrolle, que deje de ser un territorio abandonado&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        No ten&iacute;a absolutamente nada que perder, sostiene. El joven ha trabajado como marmolista, pero llevaba meses sin tener un empleo estable. &ldquo;Esta zona est&aacute; muerta. No hay empleos para nadie&rdquo;, lamenta. Moneim tiene cuatro hermanos y todos son m&aacute;s peque&ntilde;os que &eacute;l. Este es uno de los motivos por los que se uni&oacute; a las manifestaciones, para que sus hermanos tuvieran el futuro que no encontr&oacute; para &eacute;l en&nbsp;Alhucemas.
    </p><p class="article-text">
        El joven emprendi&oacute; su huida la misma noche en la que supo que estaba siendo buscado por las autoridades, relata. Fue un amigo, funcionario en la comisar&iacute;a, quien le avis&oacute; de que se hab&iacute;a convertido en objetivo. &ldquo;Por favor, vete. Te est&aacute;n buscando&rdquo;, reproduce Moneim. &Eacute;l ni se lo pens&oacute;. &ldquo;No pod&eacute;is imaginar las cosas que hacen a las personas que son detenidas. Adem&aacute;s de las torturas, son encarceladas sin que haya si quiera un juicio&rdquo;, explica.
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         La liberaci&oacute;n de los activistas presos se ha convertido precisamente en una de las reivindicaciones que m&aacute;s est&aacute; avivando el fuego de las protestas. Seg&uacute;n inform&oacute; hace una semana el ministro de Derechos Humanos de Marruecos, Mustapha Ramid, 176 personas permanecen detenidas de forma preventiva por su vinculaci&oacute;n al Movimiento Popular del Rif. De ellas, 123 fueron arrestadas en&nbsp;Alhucemas, 48 en Casablanca y cinco&nbsp;en Nador. Desde el Movimiento sostienen que la cifra de presos supera las 200 personas.
    </p><p class="article-text">
        Moneim explica que no pod&iacute;a arriesgarse a quedarse en&nbsp;Alhucemas&nbsp;sabiendo lo que podr&iacute;a ocurrirle. &ldquo;Los arrestos a manifestantes se ejecutan de forma sorpresiva. A cualquier hora y en cualquier lugar. Da igual que sea ni&ntilde;o, adulto, mujer o anciano&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Mientras cuenta esto, reproduce en su m&oacute;vil un v&iacute;deo en el que se ve c&oacute;mo varios agentes se acercan a un grupo de hombres que conversan en la calle y se llevan a uno de ellos por la fuerza. Todo ocurre muy r&aacute;pido ante la estupefacta mirada del resto de rife&ntilde;os. Los polic&iacute;as meten en cuesti&oacute;n de segundos al hombre en un furg&oacute;n policial y, como si nada hubiera ocurrido, desaparecen de la escena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n irrumpen por la noche en las casas. Tiran las puertas abajo, aunque haya personas mayores o ni&ntilde;os en la vivienda&rdquo;, sostiene el joven.
    </p><h3 class="article-text">Rumbo a Melilla</h3><p class="article-text">
        Recuerda la noche de su fuga como si la estuviera viendo a c&aacute;mara lenta. &ldquo;Ten&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n. Ten&iacute;a que irme. Casi no pude ni despedirme de mi familia. S&eacute; que llegu&eacute; a casa y, sin saber ni c&oacute;mo, le dije a mis padres que me iba, que me estaba buscando la polic&iacute;a. Me pidieron que tuviera mucho cuidado y me dieron algo de dinero. Abrac&eacute; a mis padres y mis hermanos lo m&aacute;s fuerte que pude y me march&eacute;&rdquo;, rememora. Luego subi&oacute; a un coche y huy&oacute; lo m&aacute;s deprisa que pudo de Marruecos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al llegar a la frontera de Beni Enzar disimul&oacute; lo mejor que supo el miedo que sent&iacute;a para no ser descubierto por los gendarmes antes de pisar suelo espa&ntilde;ol. &ldquo;El coraz&oacute;n se me iba a salir&rdquo;, dice. Con una gorra y unas gafas de sol intent&oacute; pasar lo m&aacute;s desapercibido posible. Moneim logr&oacute; sortear el paso marroqu&iacute; escurri&eacute;ndose entre las personas que se dedican al contrabando.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces permanece en Melilla, aunque su coraz&oacute;n y su mente siguen en&nbsp;Alhucemas. Se mantiene en continuo contacto con sus amigos y familiares a trav&eacute;s de 'whatsapp', desde donde comprueba que las personas de su entorno contin&uacute;an a salvo. &ldquo;Tengo miedo de que quieran ir a por mi familia&rdquo;, lamenta. Aunque sinti&oacute; cierto alivio al llegar a la ciudad aut&oacute;noma, Moneim sigue temiendo por su vida.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me espero cualquier cosa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Afirma que Melilla se ha convertido en una especie de c&aacute;rcel para &eacute;l. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que me puede pasar algo en cualquier momento. El gobierno de Marruecos es como una mafia, tiene gente repartida por todos los lados. Pueden mandar a alguien a Melilla para que me amenace y me obligue a cruzar la frontera. Me espero cualquier cosa&rdquo;, expone angustiado.
    </p><p class="article-text">
        Moneim tiene claro que no puede regresar a Marruecos, pero no sabe qu&eacute; va a ser de &eacute;l a partir de ahora. Ha estado sobreviviendo con el dinero que le han mandado algunos amigos, pero despu&eacute;s de varias semanas durmiendo en hoteles empiezan a escasear los recursos.
    </p><p class="article-text">
        No se f&iacute;a de pedir asilo en Melilla porque teme que pueda tardar en resolverse la resoluci&oacute;n y pasen varios meses hasta que sea desplazado a la Pen&iacute;nsula. Aun as&iacute;, lo intent&oacute; hace varios d&iacute;as en la Jefatura de Polic&iacute;a Nacional, pero le dijeron que tendr&iacute;a que solicitar protecci&oacute;n en la oficina que hay en la frontera.
    </p><p class="article-text">
        No lo ha vuelto a intentar. Adem&aacute;s, contempla con recelo la posibilidad de entrar en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde cree que es f&aacute;cil que aparezcan los problemas por el elevado n&uacute;mero de residentes que hay.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, mantiene depositada su esperanza en Par&iacute;s. Seg&uacute;n cuenta, all&iacute; tiene familia dispuesta a acogerle y ayudarle. Sue&ntilde;a con conseguir un trabajo y mandar dinero a su familia para que sus hermanos no tengan que abandonar la escuela. Pero, para eso, todav&iacute;a tiene que lograr salir de la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        El joven se est&aacute; planteando que el pr&oacute;ximo paso sea 'hacer riski'. Es decir, colarse en un barco que le lleve a la Pen&iacute;nsula, donde se sienta a salvo de las autoridades marroqu&iacute;es. Una vez all&iacute;, intentar&iacute;a pedir asilo de nuevo o continuar con su proceso migratorio hacia la capital francesa. &nbsp;&ldquo;Me hubiera gustado ser un joven de 20 a&ntilde;os normal, que mis &uacute;nicas preocupaciones sean ir a la universidad o no llegar tarde al trabajo. Pero nac&iacute; en&nbsp;Alhucemas, donde ahora mismo no hay futuro para nadie&rdquo;, declara Moneim.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aumento significativo&rdquo; de llegadas de marroqu&iacute;es&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n distintas ONG con presencia en el CETI, alrededor de diez personas han solicitado asilo en Melilla alegando que huyen de las autoridades marroqu&iacute;es por participar en las protestas de&nbsp;Alhucemas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde Acnur aseguran a&nbsp;eldiario.es&nbsp;que se ha producido un aumento &rdquo;muy significativo&ldquo; de personas de origen marroqu&iacute; que tratan de llegar a tierras espa&ntilde;olas lanz&aacute;ndose al mar en pateras. Explica la organizaci&oacute;n que, s&oacute;lo en junio, la cifra de llegadas por tierra y mar fue de 2.300 personas de diferentes nacionalidades. De ellas, m&aacute;s de 500 eran marroqu&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        El organismo de las Naciones Unidas se&ntilde;ala que el n&uacute;mero de personas procedentes de Marruecos se equipar&oacute; el pasado mes de junio al de marroqu&iacute;es que se lanzaron al mar en el periodo comprendido entre enero y mayo de este a&ntilde;o, siendo algo superior a 500 personas. Acnur considera que este incremento podr&iacute;a deberse tanto al comienzo de la &ldquo;temporada alta&rdquo; de llegadas por mar como a la situaci&oacute;n que se est&aacute; viviendo en el valle del Rif.
    </p><h3 class="article-text">Solidaridad en Melilla</h3><p class="article-text">
        La ciudad aut&oacute;noma de Melilla no permanece completamente ajena a lo que est&aacute; ocurriendo a apenas unos kil&oacute;metros de distancia. La Comunidad Isl&aacute;mica de Melilla Annur ha solicitado permiso a la Delegaci&oacute;n de Gobierno para organizar una marcha en solidaridad con el Movimiento Popular del Rif y reclamar as&iacute; la liberaci&oacute;n de &ldquo;todos los presos pol&iacute;ticos en las c&aacute;rceles del Reino de Marruecos&rdquo;. De contar con el permiso requerido, se celebrar&iacute;a el d&iacute;a 18 de este mismo mes.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el principal partido de la oposici&oacute;n de la ciudad, Coalici&oacute;n por Melilla (CPM), anunci&oacute; en junio en rueda de prensa que estaba dispuesto a concentrarse y a organizar movilizaciones solidarias para apoyar al pueblo de&nbsp;Alhucemas. El presidente del partido, Mustafa Aberch&aacute;n, subray&oacute; entonces que &ldquo;es&nbsp;importante que el pueblo de Melilla no mire hacia otro lado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer del dirigente de CPM, tanto el Gobierno de Melilla como el de Espa&ntilde;a tienen el deber de respaldar a los manifestantes rife&ntilde;os.&nbsp;No s&oacute;lo por la vecindad &ldquo;que nos compromete&rdquo;, tambi&eacute;n para saldar el da&ntilde;o que ocasion&oacute; Espa&ntilde;a durante el reinado de Alfonso XIII en las regiones del norte de Marruecos al usar productos qu&iacute;micos contra la poblaci&oacute;n civil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que reconocer ese da&ntilde;o moral que hicimos y, en su justa medida, apoyar esta causa solidaria para reivindicar acciones pol&iacute;ticas que repercutan en el bienestar del pueblo de&nbsp;Alhucemas&nbsp;y de la zona del norte&rdquo;, asevera el cepemista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Quirante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moneim-activista-protestas-rif-melilla_1_3280099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jul 2017 19:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las protestas del Rif a Melilla: "Casi no pude ni despedirme de mi familia, tenía que irme"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Marruecos,Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Obligan a un niño de tres años a separarse de sus padres al llegar a Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/obligan-separarse-padres-llegar-melilla_1_3812450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/307553f7-da51-42cc-9b39-74cfe7e588e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Obligan a un niño de tres años a separarse de sus padres al llegar a Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hizia huyó a Melilla de la violencia en Argelia con su hijo de tres años, donde les separaron al llegar: el niño ha permanecido 24 días en un centro asistencial a la espera de que se resolvieran las pruebas de ADN</p><p class="subtitle">"Dicen que los padres no tienen documentos que acrediten que es su hijo y que cumplan la ley, pero las dos cosas son mentira", denuncia el activista José Palazón</p><p class="subtitle">La Consejería de Bienestar Social le denegó a la madre el permiso de visitas, aunque aseguran que pidieron al laboratorio que diera "prioridad al caso para saber cuanto antes los resultados"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo miedo de que quieran quitarme a mi ni&ntilde;o&rdquo;, lamentaba Hizia a las puertas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. No pod&iacute;a contener las l&aacute;grimas. La mujer de origen argelino lleg&oacute; con su peque&ntilde;o&nbsp;de tres a&ntilde;os a la ciudad el pasado 10 de septiembre. Embarazada de dos meses, cruz&oacute; la frontera desde Marruecos utilizando un pasaporte falso. Cuando las autoridades vieron que su rostro no coincid&iacute;a con el de la imagen del documento, nada m&aacute;s pisar el suelo europeo la ingresaron en el calabozo y la separaron del ni&ntilde;o, a quien llevaron a un centro asistencial.
    </p><p class="article-text">
        Hizia pas&oacute; dos d&iacute;as encerrada en dependencias policiales. Al recuperar su libertad, lo primero que hizo fue acudir al centro para recoger al peque&ntilde;o. Pero no le dejaron llev&aacute;rselo,&nbsp;ni tampoco verle desde entonces. Seg&uacute;n explica el consejero de Bienestar Social de la Ciudad, Daniel Ventura, antes se deb&iacute;a acreditar la relaci&oacute;n materno-filial. &ldquo;Esta mujer dice que el menor es su hijo, pero no aporta ninguna documentaci&oacute;n. No podemos arriesgarnos a que el ni&ntilde;o desaparezca con alguien que no es su madre&rdquo;, argumentaba el responsable de la Consejer&iacute;a, unos d&iacute;as antes de que este martes las pruebas de ADN confirmaran que, efectivamente, son madre e hijo. 
    </p><p class="article-text">
        La argelina, sin embargo, siempre afirm&oacute; que contaba con el certificado de nacimiento del ni&ntilde;o, obtenido en el pa&iacute;s de origen. Lo guardaba en su bolso, plegado y algo arrugado por tanto uso. Desde el primer d&iacute;a defendi&oacute; que en el documento figuraban ella y su marido como los progenitores &ndash;el texto est&aacute; escrito en &aacute;rabe&ndash;, pero no&nbsp;fue suficiente para la administraci&oacute;n, que ha mantenido al peque&ntilde;o separado de sus padres durante m&aacute;s de tres semanas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">R&eacute;gimen de visitas denegado</h3><p class="article-text">
        Hizia&nbsp;y el&nbsp;ni&ntilde;o&nbsp;de tres a&ntilde;os coincidieron el pasado d&iacute;a 15 en una de las dependencias de la Ciudad, donde se tomaron las muestras para la prueba de ADN. Por segunda vez en menos de una semana y despu&eacute;s de escasos minutos, tuvieron que enfrentarse de nuevo al dolor de la separaci&oacute;n. El menor&nbsp;lloraba y pataleaba. Le suplicaba a ella&nbsp;que, por favor, no se fuera. La argelina, desconsolada, intentaba calmar al ni&ntilde;o&nbsp;antes de que lo trasladaran de vuelta al centro de acogida.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, Hizia se present&oacute; en la sede de Bienestar Social para solicitar un permiso de visitas. &ldquo;S&oacute;lo quiero volver a verle y llenarlo de besos. A&ntilde;oro estar con &eacute;l y abrazarlo. Quiero decirle que todo est&aacute; bien&rdquo;, dec&iacute;a entonces.&nbsp;Sin perder la esperanza, la madre sigui&oacute;&nbsp;acudiendo cada d&iacute;a al centro durante otros diez d&iacute;as de agon&iacute;a e incertidumbre.&nbsp;
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        No sab&iacute;a que le esperaban malas noticias: la Consejer&iacute;a deneg&oacute; su petici&oacute;n&nbsp;y&nbsp;no podr&iacute;a volver a verle&nbsp;hasta que los resultados de la prueba de ADN acreditasen el parentesco. La fecha de salida de la notificaci&oacute;n que rechazaba&nbsp;el r&eacute;gimen de visitas es del 19 de septiembre, pero nadie se la entreg&oacute; a Hizia en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) hasta el pasado mi&eacute;rcoles 28.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le negaron&nbsp;las visitas porque dicen que no tiene documentos que acrediten que es su hijo y que cumplan la ley. Las dos cosas son mentira&rdquo;, sostiene el fundador de la asociaci&oacute;n melillense Pro Derechos de la Infancia (PRODEIN), Jos&eacute; Palaz&oacute;n. Por el contrario, Ventura defiende que esta decisi&oacute;n fue tomada por el equipo t&eacute;cnico de la Consejer&iacute;a &ldquo;en base a lo que marcan las leyes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones como Save The Children o Amnist&iacute;a Internacional se manifestaron para que Bienestar Social se replantease su postura en cuanto al r&eacute;gimen de visitas. Tambi&eacute;n el Defensor del Pueblo nacional emiti&oacute; un escrito para que permitieran el encuentro,&nbsp;pero el consejero respondi&oacute; que &ldquo;no hab&iacute;a nada que reconsiderar&rdquo;, aunque&nbsp;asegur&oacute; que se hab&iacute;a puesto en contacto con la Universidad de Granada (UGR) para intentar acelerar el proceso de la prueba de ADN.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entendemos que, si son madre e hijo, lo deben estar pasando mal. Por eso hemos pedido a la UGR que, por favor, le den prioridad para saber cuanto antes los resultados&rdquo;, traslad&oacute;&nbsp;Ventura. El parentesco se ha confirmado 24 d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Su marido&nbsp;llega a Melilla</h3><p class="article-text">
        Toula, el padre&nbsp;del menor argelino, lleg&oacute; a Melilla el pasado mi&eacute;rcoles 21 de septiembre. Cruz&oacute; la frontera de Beni Enzar sin que nadie reparase en &eacute;l. &ldquo;Estaba deseando abrazar a mi mujer y a mi hijo. Me fui de Marruecos porque no aguantaba m&aacute;s sin ellos&rdquo;, relata. Despu&eacute;s de once d&iacute;as se reencontr&oacute; con su esposa en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Extranjeros (CETI), pero nada m&aacute;s verla se dio cuenta de que el peque&ntilde;o no estaba a su lado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me cont&oacute; que se hab&iacute;an llevado a nuestro hijo fue muy doloroso. Es lo peor que le puede pasar a unos padres&rdquo;, sentenciaba Toula. Con los ojos enrojecidos y las ojeras clavadas en la piel, reconoc&iacute;a que estaban viviendo una angustia constante:&nbsp;&ldquo;No podemos&nbsp;dormir porque estamos muy preocupados. No sabemos&nbsp;si se quieren&nbsp;quedar con nuestro hijo. Ojal&aacute; que no&rdquo;, deseaba el padre una semana atr&aacute;s, cuando a&uacute;n no hab&iacute;a podido ver al ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Toula e Hizia decidieron abandonar Or&aacute;n (Argelia) cuando se enteraron que estaban embarazados. &ldquo;En Argelia hay mucha gente mala. Quer&iacute;amos que nos protegieran, sobre todo a nuestros ni&ntilde;os. All&iacute; la Polic&iacute;a no hace nada y las mafias cometen muchas agresiones&rdquo;, explica &eacute;l mientras se&ntilde;ala&nbsp;una cicatriz en su pierna, fruto de una pu&ntilde;alada, seg&uacute;n apunta.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la violencia a la que estaban expuestos, esta familia tampoco ten&iacute;a una casa en la que vivir. Relatan que viajaron con su peque&ntilde;o durante siete d&iacute;as en autob&uacute;s, en taxi y a pie para llegar al pa&iacute;s en el que ten&iacute;an depositados todos sus sue&ntilde;os. Desilusionados, dicen que no&nbsp;esperaban toparse con una experiencia tan dolorosa en la Europa de las esperanzas.&nbsp;&ldquo;Mi mujer est&aacute; embarazada y lo est&aacute; pasando muy mal. Ahora s&oacute;lo so&ntilde;amos con besarle y jugar con &eacute;l. Necesitamos que nos lo devuelvan ya&rdquo;, rogaba Toula hace unos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya respiran tranquilos. Han podido volver a abrazarse despu&eacute;s de que los resultados confirmaran este martes lo que los llantos del ni&ntilde;o, al grito de &ldquo;&iexcl;mam&aacute;, mam&aacute;!&rdquo;, ya advert&iacute;an cuando les separaron hace tres semanas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Irene Quirante]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2016 16:54:12 +0000]]></pubDate>
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